El Real Madrid ha perdido ante el Bayern de Múnich (2-1) en el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones, un duelo con sabor añejo, que castigó el juego anodino y el conformismo de los pupilos de José Mourinho, obligados a abrazarse al Bernabéu dentro de siete días si quieren regresar a una final de Copa de Europa diez años después.