Cuando se habla del movimiento impresionista, a menudo se olvida que en aquel brillante grupo formado por Monet, Degas, Manet o Renoir, también hubo una mujer. Se llamaba Berthe Morisot, y fué amiga de todos ellos. Ahora, una exposición en el Museo Thyssen reivindica a esta mujer, que utilizó el lienzo para pintar su vida.