El anuncio del fallecimiento de Yaser Arafat a los 75 años sorprendió al mundo en la madrugada del 4 de noviembre de 2004. Arafat murió de forma rápida y por una enfermedad que los médicos fueron incapaces de determinar. Mientras todos se preguntaban cómo afectaría su deceso a la situación en Oriente Próximo, su esposa Suha tenía otra duda, casi una certeza: su marido había sido asesinado. Por encargo de la familia y la cadena de televisión Al Yasira, el Instituto de Radiofísica de Lausana, en Suiza, ha analizado ahora varios de sus objetos personales y ha descubierto niveles sorprendemente altos de polonio 210 en sus objetos personales.
Arafat pudo ser envenenado con polonio 210