Anders Breivik ha reconocido ante el juez que mató a decenas de personas en Oslo y en la isla de Utoya, pero no se ha declarado culpable. Dice que no actuó solo, sino en colaboración con otras dos células. Y que lo que hizo fue atroz, pero necesario. Tras su declaración, durante media hora y a puerta cerrada, el juez ha decretado para el acusado prisión preventiva durante 8 semanas renovables.