'También entre los pucheros anda el Señor' es una miniserie documental de 7 capítulos de corte histórico-gastronómico sobre las vida y obra Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida como Santa Teresa de Jesús o Teresa de Ávila. Dirigida por Belén Molinero, el documental aborda cronológicamente la vida de la religiosa, poniendo el foco en algunas de las facetas menos conocidas de su biografía, su infancia, su juventud, su lado más humano y humorístico y los lugares en los que vivió, con especial atención a la cocina de cada lugar.

La serie ha contado con el material de archivo del Fondo Documental de RTVE y de nuevas imágenes grabadas en los distintos conventos del Carmelo y las ciudades teresianas de España.

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Para todos los públicos También entre los pucheros anda el Señor - Ávila - ver ahora
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Subtitulado por TVE.

1515,

28 de marzo,

miércoles.

A las cinco de la madrugada nace en Ávila una niña,

hija de doña Beatriz de Ahumada, de 20 años de edad,

y de don Alonso de Cepeda, de 34.

La niña fue bautizada ocho días después,

el día 4 de abril, con el nombre de Teresa,

en la pila bautismal de la iglesia de San Juan.

Casualmente, ese mismo día se inauguraba,

extramuros de la villa, un convento de monjas carmelitas,

La Encarnación,

que tendrá mucha importancia en la vida de la niña Teresa.

Don Alonso, el padre de Teresa, había estado casado ya antes

y tenía dos hijos, Juan y María.

Se quedó viudo, y pronto volvió a contraer matrimonio,

esta vez con doña Beatriz de Ahumada,

una joven de familia noble, que contaba entonces 14 años de edad

No debe extrañarnos esto, pues no era cosa rara en aquellos tiempos

Y hablando de aquellos tiempos,

tal vez convenga que nos pongamos al día

y nos hagamos una idea de cómo iba por entonces el mundo.

1492 es una fecha que nos suena a todos.

Es la conquista de Granada,

y por lo tanto el fin de la Reconquista.

Nada menos que ocho siglos, 800 años de presencia musulmana

habían terminado.

En agosto zarpa Cristóbal Colón del puerto de Palos

con la intención de dar con una nueva ruta hacía la Indias.

El valenciano, Rodrigo de Borja, es nombrado papa

con el nombre de Alejandro VI.

El 12 de octubre, Colón desembarca en tierras americanas.

Es “El descubrimiento de América”.

España está por fin unida; para conservar esa unión,

conviene, piensan los Reyes Católicos,

que todos los españoles practiquen la misma religión,

de ahí la expulsión de los judíos.

Unas 200.000 personas tienen que abandonar España.

Los que se quedaron engrosaron el grupo de conversos,

cristianos nuevos, que eran el objetivo predilecto

de la Inquisición.

En el lapso de tres meses se produjeron

numerosísimas conversiones, puede suponerse con lógica

que gran parte de ellas no eran sinceras,

sino que obedecían únicamente a la necesidad de evitar

el decreto de expulsión.

En Toledo, la ciudad donde convivieron hasta ahora

las tres culturas y las tres religiones,

un comerciante, don Juan Sánchez de Toledo,

es judío converso.

En la época, un comerciante era lo que hoy llamaríamos un empresario

Un hombre emprendedor y rico que se dedica a varios negocios.

Tiene tres hijos; el segundo, Alonso Sánchez,

será el padre de Teresa.

Mal debió de ver el futuro el abuelo converso don Juan,

y decidió cambiar de aires.

En aquellos tiempos las distancias que hoy nos parecen cortas

eran enormes.

Poco se sabía en Valladolid de la vida y sucesos de Ávila,

o en Ávila de los sucesos y vida en Toledo.

Don Juan se instala pues con su familia en Ávila;

tiene dinero, y pronto se codea con lo mejor de la villa.

Alonso hará un buen matrimonio, pero enviuda pronto

y vuelve a casarse, como ya sabemos, con la joven doña Beatriz de Ahumada

que pariría a los 15 años a su primer retoño, Fernando;

al año siguiente al segundo, Rodrigo;

a los 20 años a una niña: Teresa;

a los 24 a Lorenzo, a los 25 a Antonio,

a los 26 a Pedro.

Para entonces, nuestra Teresa tiene seis añitos.

Vive en una mansión situada en la plazuela de Santo Domingo.

Hoy, es la iglesia de Santa Teresa,

y en ella hay una habitación recreada

en el mismo lugar que estaba la suya.

El lugar exacto pudo localizarse gracias a dos criadas de la casa.

A esa edad poco se enteraría ella, en aquella casona aislada,

donde jugaba con sus hermanos y rezaba con ellos y la familia

todos los días, de que había llegado a España su nuevo rey,

Carlos I,

un joven flamenco, hijo de Felipe el Hermoso

y de la reina Juana, a la que llamaron la "Loca".

Y si ya oía maravillosas historias de aquellas Indias tan lejanas

pero llenas de paganos a los que convertir

a la verdadera religión, y de las muchas riquezas

que había en aquellas tierras, tampoco supo

que un tal Hernán Cortés había conquistado México

y quedado admirado por las ciudades de aquel pueblo.

España es, eso si no lo sabe lo presiente

porque es el sentir general, el centro de un gran Imperio.

Oye hablar de guerras,

a las que querrían acudir sus hermanastros y hermanos mayores.

Pero ella juega en sus jardines a hacer conventos de monjas

y a convertir indios.

Eran años difíciles,

y aquella sociedad vivía centrada en la religión,

procurando todos que se notara que era uno cristiano viejo,

y si lo era nuevo, haciendo alarde de serlo con mucho sentimiento.

Todos los días oirían misa en algún templo de la ciudad,

a veces en la catedral,

que todavía estaba sin acabar, cuya grandiosidad

impresionaba a cualquiera. Imaginemos cómo sería esa sensación

en una niña de cinco años.

Pero hoy han venido a ver el retablo del obispo

don Alonso Tostado de Madrigal, «El Tostado»;

un hombre tan sabio del que se decía que «había escrito tres pliegos

cada día que vivió».

Su madre le cuenta que era el señor obispo hombre de muy poca estatura,

y que yendo una vez a Roma a visitar al papa,

pensó el santo padre que el obispo estaba ante él arrodillado;

lo invitó a levantarse, y el obispo contestó humildemente:

«No soy más».

Esto provoca la risa de Teresita y de sus hermanos,

y una mirada severa de la joven madre,

porque en sitio sagrado no se debe reír.

No sabe la niña Teresa que un día contará esta historia

a uno de sus mejores amigos, un fraile que tampoco mediría más

de metro y medio, de nombre Juan de la Cruz.

Pero para eso falta mucho tiempo todavía.

Y cuando tocaba, oían misa en la basílica de San Vicente.

Data del siglo XII, y se acepta como obra del maestro Fruchel,

que años más tarde comenzaría la catedral.

Teresa y su hermano Rodrigo estaban fascinados por el cenotafio

de los tres hermanos mártires, Vicente, Sabina y Cristeta.

En la imaginación de aquella niña,

sin duda se quedaban las imágenes de los sufrimientos

de los santos mártires con mucha más fuerza

que la de una película de terror en las infantiles mentes actuales,

más acostumbradas a ver barbaridades.

Se oyen chillidos

Muchos años después, en La Encarnación, en 1561,

su confesor y director espiritual, Pedro Ibáñez,

le impuso el escribir su vida desde que ella recordara.

Así surgió "El libro de su vida",

y en él comenta de aquella su infancia.

Teresa de Cepeda escribía un magnífico castellano;

naturalmente, el que se usaba en su época.

Nosotros nos hemos tomado la libertad de «acomodarlo»

a los tiempos de hoy, esforzándonos en no torcerle nunca el sentido.

Voz Santa Teresa: Tenía un hermano casi de mi edad;

juntos leíamos las vidas de los santos.

Viendo los martirios que por Dios los santos y santas pasaban,

deseábamos morir como ellos,

para gozar los grandes bienes que leíamos había en el cielo.

Soñábamos con ir a tierra de moros y que ahí nos descabezasen.

No se nos ocurría cómo, y lo peor, tener padres

que no nos dejarían hacerlo.

Su hermano mayor, hijo del primer matrimonio de don Alonso,

sueña ya con acudir a pelear a la guerra que tenemos con Francia,

y su rey, Francisco I.

Pero ellos, los pequeños,

no tienen otro sueño que llegar a Dios por el martirio.

Así que dicho y hecho; convenció a su hermano Rodrigo

y un día, muy de mañana, según se habían abierto

las puertas de la ciudad, salieron cada uno con un hatillo al hombro,

que contenía unos trozos de pan, alimento para el largo camino,

y cruzando el río Adaja, tomaron camino

hacía lo que ellos pensaban tierra de moros,

a ser descabezados y poder gozar del cielo.

Suerte fue que toparan en su camino con su tío, don Francisco de Cepeda,

que los devolvió a casa, donde ya, descubierta su desaparición,

comenzaba a cundir el pánico.

Desde luego, conociéndola,

los padres hicieron responsable a la niña, y fue castigada.

Quizás Teresita consideró el castigo como un pequeño martirio.

Voz Santa Teresa:Cuando comprendí que era imposible ir

a donde me matasen por Dios, jugábamos a ser ermitaños,

y hacíamos ermitas con piedrecillas, solo que se nos caían enseguida.

Con otras niñas jugábamos a hacer como que éramos monjas,

y yo creo que deseaba serlo,

aunque no tanto como las otras cosas que he dicho.

Pero ha llegado el momento en que peguemos

un salto en el tiempo,

y pongámonos en 1562.

Teresa ha cumplido 47 años, y lleva ya 26

como monja de la Encarnación.

Ya su nombre suena en toda España.

Para unos es una santa, para otros... una falsaria.

Se sabe de sus visiones, que unos miembros de la Iglesia

creen obra del Altísimo y otros del demonio.

Hay que ponernos en la época, y comprender

que la presencia del demonio estaba entonces tan arraigada

en las creencias como la de Dios.;

y es la Inquisición la que se encarga de decidir

cuándo es Dios y cuándo el diablo.

Ya ha habido tremendos Autos de Fe, como los de Valladolid,

con asistencia del mismo rey Felipe II,

donde fueron quemadas 34 personas.

En el año 1561 nace Góngora,

el 62 Lope de Vega,

y sor Teresa no se siente cómoda en su convento

de carmelitas mitigadas,

donde las monjas tienen celdas que constan de dos habitaciones

y donde pueden recibir visitas.

Ella sueña con una orden del Carmen como fue en su origen,

de verdadera pobreza y sacrificio.

Voz Santa Teresa:Por entonces conocí a doña Guiomar de Ulloa,

viuda desde muy joven, con cuatro hijos. Era guapa

y gustaba arreglarse, de donde salían murmuraciones sin motivos.

-Esa ya entra aquí como Pedro por su casa;

como tiene bula de la priora.

Doña Guiomar me invitó luego a su casa,

que era para mí como un monasterio.

Y con ella comenta su idea, sin tomársela demasiado en serio.

Pero doña Guiomar sí lo considera, y le dice:

«Fundad, yo os ayudaré».

Pero no será fácil. Las autoridades eclesiásticas

piensan que ya está esa monja visionaria... alborotando de nuevo.

Los monjes del lugar piensan que otro convento

con el que repartir limosnas es demasiado,

y esas reglas tan duras que ya están pasadas de moda.

Lo cierto es que en efecto, se tranquilizan los ánimos

y finalmente el obispo, gracias a la intervención

de fray Pedro de Alcántara, termina dando su autorización

para que se funde ese monasterio de monjas pobres.

Teresa, en su humildad,

no supo cómo agradecer a éste su ayuda,

sino consiguiendo permiso de la priora de La Encarnación

para obsequiarlo con una comida en un locutorio del monasterio.

Ella misma, que era buena cocinera, preparó todos los platos,

y lo hizo en esta misma cocina,

trabajando como trabajaba en la huerta, o limpiando,

porque ella siempre notaba la presencia del Señor,

y por eso dijo un día a sus compañeras monjas:

Voz Santa Teresa:"Entended que, si es en la cocina,

también entre los pucheros anda el Señor".

Y el 24 de agosto de 1562,

el tañido desgastado de una campana comprada de segunda mano,

despierta a los vecinos de la villa.

Hubo sus más y sus menos;

unos pensaban que tener a las monjitas de clausura

era una bendición; otros, incluidas las monjas de La Encarnación,

que aquello estaba fuera del orden natural de las cosas;

incluso las autoridades se opusieron,

pero las monjitas se encerraron en aquel su «castillo interior»

y resistieron.

Voz santa Teresa:Viví aquellos momentos con una congoja

como de quién está en la agonía de la muerte.

Fue uno de los peores momentos que he pasado en la vida,

pero aunque agotada de tanta lucha, acabé riéndome del demonio,

pues vi claro que era obra suya.

Y así nació la primera de las fundaciones

de santa Teresa de Ávila.

Hemos saltado del siglo XVI al XXI.

¡Un buen salto, pardiez,

cinco siglos nada menos;

cinco siglos en los que el mundo ha cambiado.

La sociedad, las costumbres, las máquinas.

Quizás lo que menos haya cambiado sea la cocina;

sí claro, en sus formas, pero no en el fondo.

Hoy realmente comemos casi lo mismo que en tiempos de Santa Teresa.

Vamos si no a verlo.

"También entre los pucheros anda el Señor".

Serie en la que vamos a aprender secretos y anécdotas

de esa cocina conventual. Cocina que nos ha dejado

un legado, y que forma parte de los cimientos

de la gastronomía actual. También aprenderemos

cómo historia, arte y gastronomía han ido siempre de la mano.

Pero todo eso lo descubriremos en el interior de las cocinas.

Soy Aquilino Cercós, jefe de cocina del Parador de Ávila.

Me llamo Eduardo Moreno, y soy cocinero del Parador de Ávila.

Vamos a elaborar unas judías al estilo de la Santa,

y para ello el primer paso es hacer un caldo vegetal

que lo vamos a hacer con las siguientes verduras:

cebolla, pimiento verde, pimiento rojo,

zanahoria, tomate e hinojo.

Vamos a incorporar el caldo vegetal,

siempre en frío, para añadir las judías,

que previamente hemos tenido 24 horas a remojo.

Esta es una judía del Barco de Ávila,

que de 50 a 60 minutos estarán cocidas,

al ser una judía que es bastante tierna.

Vamos a proceder a hacer el refrito de las judías,.

Añadimos un poquito de ajo,

después cebolla...

pimiento rojo,

pimiento verde,

calabaza,

y tomate natural. Lo vamos a dejar despacio

que vaya pochando...

Bajamos el fuego...

y enseguida se las incorporaremos a las judías, que ya están cociendo.

Le vamos a añadir un poquito de pimentón

para darle un poquito color a la judía, pero esta operación

hay que hacerla rápida para que no se queme el pimentón

y amargue, que luego amarga. Entonces, lo hacemos rápido...

Movemos,

y entonces lo añadimos

para que vayan ya cociendo; y ahora, en el transcurso de la cocción

iremos espumando, iremos espumando las judías...

por si sale alguna impureza.

Pimientos rojos, pimientos verdes, tomates...

Bueno, estas judías van a estar riquísimas.

Sin duda, la receta que elaboraba Santa Teresa era algo diferente,

ya que no disponía ni de los pimientos ni de los tomates

ni del pimentón, alimentos que nos llegaron de América

y aunque el descubrimiento había sido hacía ya unos años,

había cierta desconfianza en consumir este tipo de productos.

Hoy hablaremos del tomate, que proviene de México,

empleado por entonces como un remedio medicinal,

incluso los franceses lo denominarían "pomme d'amour", excitante amoroso,

manzana de amor, la traducción. No ha constancia

que se usara el tomate hasta mediados del siglo XVIII.

En el libro "El arte de cocina", de Francisco Fernández Montiño,

1611, que era el jefe de cocina de Felipe II,

no aparece dicho ingrediente. Se reeditaron libros

hasta el siglo XIX, sin tomate sin patatas y sin pimientos.

Parece ser que las tropas de Napoleón lo propagaron por toda Europa,

cogiéndolo de Italia, seducidos por el intenso color rojo,

al igual que el gorro frigio que porta la "libertad"

en el cuadro de Delacroix. -Procedemos a pelar el ajo

para pochar el bacalao;

añadimos el diente y un poquito de laurel.

Es muy importante esto hacerlo en aceite muy flojo,

despacio para que el bacalao no se arrebate,

y luego le podamos sacar las... las láminas.

Lo vamos a ir moviendo un poquito para que...

podamos ir sacando algo de gelatina por si luego le tenemos que añadir

un poquito de... de pilpil,

de ligarlo un poquito para que no vaya muy suelto el bacalao.

Vamos a añadirle un poquito del caldo del que tenemos hecho frío

para que no dejen de cocer, le vamos añadiendo,

y ya tengamos suficiente caldo hasta la terminación de la cocción,

que nos quedará alrededor de unos 20 minutos

hasta que estén cocidas.

Una vez transcurrido el tiempo, ya las judías se han quedado...

ya se han quedado todas ligadas con su verdura,

con la fécula que ellas mismas van soltando,

y ya damos por terminada la cocción de la legumbre.

Procedemos al montaje del plato, que es la crema de...

de alubias que hemos triturado ahora mismo,

entonces ya montamos un poquito de crema,...

montamos las judías.

Procedemos a quitar la piel al bacalao...

y a procurar sacar las láminas del bacalao

para ponérselo encima.

Si sale alguna espina la vamos quitando.

Empezamos a montar el bacalao... encima de las judías.

Entonces nos quedaría...

así.

Le añadiríamos un poquito del pilpil que hemos hecho,

un cordoncito para...

que nos brille el bacalao;

y ahora lo terminaríamos con unas flores.

¿Y las judías o habichuelas llegaron de América o no?

Hay discusión, no creáis, pero si leemos atentamente

a los cronistas que acompañaron a los conquistadores,

nos lo aclaran casi todo. En España existía únicamente

la judía blanca, no teníamos ni la roja ni la negra.

Y para salir de dudas, leemos en Fernández de Oviedo, en su

"Historia general de las Indias": "los indios tienen esta simiente

de los fresoles, y simiente de la de España,

y de los de acá es la misma propiamente".

Y en fray Diego de Landa, en su "Relación de las cosas del Yucatán"

aún más rotundamente: "Hay dos castas de habas,

pequeñas, las unas negras y las otras de diversos colores,

y otras que han llevado los españoles:

blanquillas y pequeñas". Estos textos dejan poca duda ¿verdad?

Y precisamente, con estas blanquillas y pequeñas

las monjitas hacían el famoso pucherete teresiano

de judías blancas; judías que se siguen cultivando

en tierras abulenses como el Barco de Ávila.

Bueno, en el próximo programa seguiremos descubriendo curiosidades

sobre los famosos alimentos.

"La monja andariega" la llamaron despreciativamente;

y sí, andariega resultó.

Fundó 17 conventos de Carmelitas Descalzas:

También entre los pucheros anda el Señor - Ávila

26:59 07 oct 2017

El primer episodio se acerca a los primeros años de Teresa de Cepeda y Ahumada, la que luego será Santa Teresa, a su familia y orígenes. Inevitable la mirada estudiosa sobre Ávila, cuna de Teresa. Un salto en el tiempo trasladará al espectador 40 años antes, cuando funda el primero de sus monasterios, San José de Ávila. Ávila es la inevitable protagonista de este primer episodio. Cocinamos en el Parador y Sergio Fernández, profesor de cocina nos ilustra y cuenta curiosidades gastronómicas de la época en que vivió Teresa. La primera receta del programa serán las judías blancas con bacalao estofadas con verduritas del convento.

Histórico de emisiones:
17/10/2015

El primer episodio se acerca a los primeros años de Teresa de Cepeda y Ahumada, la que luego será Santa Teresa, a su familia y orígenes. Inevitable la mirada estudiosa sobre Ávila, cuna de Teresa. Un salto en el tiempo trasladará al espectador 40 años antes, cuando funda el primero de sus monasterios, San José de Ávila. Ávila es la inevitable protagonista de este primer episodio. Cocinamos en el Parador y Sergio Fernández, profesor de cocina nos ilustra y cuenta curiosidades gastronómicas de la época en que vivió Teresa. La primera receta del programa serán las judías blancas con bacalao estofadas con verduritas del convento.

Histórico de emisiones:
17/10/2015

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  1. Rosa

    Gracias por este hermoso documental,sobre Santa Teresa, tenia deseos de conocer mucho de su vida, aqui en Peru , Trujillo yo pertenezco a la parroquia de los carmelitas dezcalsos,que Dios los bendiga.

    10 sep 2018

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    27:59 04 nov 2017 Relato de la vida de SANTA TERESA que cuenta en paralelo cómo se cocinaba en los conventos de la época y cómo han llegado esos platos hasta hoy Histórico de emisiones: 28/11/2015

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  • 26:41 14 oct 2017 En el capítulo 3 de esta serie documental se habla de la adolescencia de la Santa y de su estancia en un internado de señoritas. También, con un salto en el tiempo, se avanza hasta 1569 para asistir a la fundación de los conventos de Salamanca y Alba de Tormes. En la sección gastronómica, las truchas serán el plato principal del menú. Histórico de emisiones: 31/10/2015

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    Toledo

    26:31 07 oct 2017

    26:31 07 oct 2017 Relato de la vida de SANTA TERESA que cuenta en paralelo cómo se cocinaba en los conventos de la época y cómo han llegado esos platos hasta hoy. En el capítulo 2 se narra la fundación del Convento de San José en Toledo y se aprovecha para mostrar una receta de Perdiz asada con Alboronía. Seguimos las dificultades y aventuras pasadas por Santa Teresa para fundar sus distintos Monasterios, en este caso el de Toledo, ciudad imperial y cuna de los Cepeda. Toledo, la ciudad de las tres culturas, la que el César Carlos decía que sólo se sentía rey de España cuando estaba en ella. Y Toledo, la primera gran ciudad que ven sus ojos, a la edad de 47 años… Ese Toledo de hoy, capital de Castilla-La Mancha, enfajada por el río Tajo, como puede verse desde el Parador de Turismo, es sede de una magnífica gastronomía. En este caso se centrará en una de las reinas de la cinegética española: la perdiz escabechada con alboronía. Con la ayuda de Sergio Fernández, el espectador comprenderá mejor la cocina del siglo de la Santa. Histórico de emisiones: 24/10/2015

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  • 2:28 26 nov 2015 Último capítulo de la serie documental-biografica También entre pucheros anda el Señor. De 1545 a 1560 (de los 30 a los 45 años) la vida de Teresa transcurre tranquila en el Convento de la Encarnación. En 1553 tiene un trance: al pasar por el refectorio vio un busto de un Eccehomo, que antes no estaba. Desde entonces se centra en la oración. Conoce a la Beata María Jesús de Yepes, que viene ya de Roma con el despacho para poder fundar un convento con los principios carmelitanos. Teresa y la beata han tenido el mismo día y mes sendas visiones en las que se les ordena fundar un convento basado en las antiguas reglas. El de San José se funda el 24 de agosto en Ávila y sólo 18 días más tarde María Jesús de Yepes funda este Carmelo Complutense. Teresa lo visitará en tres ocasiones. En el Parador prepararemos unas estupendas “Albóndigas de gallina en pepitoria” y Sergio Fernández nos enseñarás nuevas curiosidades sobre los alimentos y la gastronomía del siglo XVI, para terminar dando paso a la muerte de Teresa en 1582, en Alba de Tormes, en uno de los conventos fundados por ella.

  • 4:08 23 nov 2015 En 'También entre pucheros anda el Señor' viajamos hasta el Parador de Granada donde aprendemos cómo cocinar una sopa de albóndigas con hierbabuena. Consulta aquí la receta paso a paso.

  • 2:57 23 nov 2015 En tiempos de Santa Teresa se elaboraban las albóndigas con carne de gallina, que nunca faltaban en el convento para tener carne y huevos todo el año. Aquí puedes ver cómo se cocinaba la sopa de albóndigas con hierbabuena cómo se hacía hace cinco siglos en los fogones de la época. Una receta de Sergio Fernández.

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    Berenjenas en cazuela

    3:55 16 nov 2015

    3:55 16 nov 2015 El chef del Parador de Lorca, Pedro Moreno, nos enseña cómo elaborar esta sabrosa receta: Timbal de berenjenas con crujiente de queso y miel. Consulta aquí cómo hacer esta receta paso a paso.

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    2:31 16 nov 2015

    2:31 16 nov 2015 En este episodio cocinamos un plato de elaboración básica pero muy especiado: Berenjenas en cazuela. El cocinero Sergio Fernández nos preparar su versión de esta misma receta cómo se elaboraba hace cinco siglos en los fogones de los conventos.

  • 3:50 11 nov 2015 En el capítulo quinto de 'También entre pucheros anda el Señór', Teresa sigue enferma intentando curarse con los remedios que le da una curandera. Lejos de mejorar, su estado es cada vez peor, por lo que su padre decide llevarla de vuelta a Ávila. Teresa entra en coma y la dan por muerta. En 1576 se funda el convento de Carmelitas descalzas en Caravaca de la Cruz, donde tres doncellas se han encerrado en una casa y dicen que no saldrán hasta que se funde un convento carmelitano para ingresar en él. También sabremos de la prisión de San Juan de la Cruz y de la Fundación de un convento de Carmelitas descalzos en Caravaca, por parte de Fray Juan. En las cocinas Sergio Fernández, profesor de cocina y Pedro Moreno, Chef del Parador de Lorca, nos enseñaran, cada uno a su manera, a hacer “Berenjenas en cazuela”.

  • Potaje carmelitano

    Potaje carmelitano

    5:01 10 nov 2015

    5:01 10 nov 2015 En 'También entre pucheros anda el Señor' cocinamos desde el Parador de Segovia un guiso clásico de la época de Santa Teresa: un potaje carmelitano a base de legumbres y verduras. Un elemento que no puede faltar las tradicionales bolas de ajo y perejil, las acelgas y el toque del pimentón y la guindilla. Sergio Muñoz y Óscar Cordero nos enseñan cómo hacer esta receta.

  • 2:37 06 nov 2015 En el capítulo 4 de ‘También entre pucheros anda el Señor’, Teresa, llena de dudas no sabe si casarse o ser monja. Con 20 años, finalmente se decide: en 1537 profesa como monja de La Encarnación en Ávila. Pero su salud no es buena y en este caso la medicina oficial no sabe curarla. Desesperado, su padre, decide llevarla a ver a una curandera al pueblo de Becedas. En este episodio veremos el nacimiento de la Fundación de Segovia y su enfrentamiento con la Princesa de Éboli. En el Parador prepararemos el típico Potaje Carmelitano y como siempre, el cocinero Sergio Fernández, nos contará curiosidades sobre los alimentos y la gastronomía en tiempos de la Santa.

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