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Para todos los públicos Shalom - Yom Kipur: El balance espiritual - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Muy buenos días. "Shalom". Nos encontramos a escasos días

de una de las festividades más importantes

e imponentes dentro del judaísmo,

el Día de Yom Kipur,

más conocido como el Día del Perdón,

un día para el reencuentro, la reflexión con uno mismo,

con los amigos, familiares y, sobre todo, con Dios.

Hemos tenido en "Shalom" la suerte de entrevistar

al rabino Amram Amselem,

que nos va a dar algunos consejos para cómo hacer que este Yom Kipur

nos marque para bien todo el año.

Pero, además, les tenemos reservada una sorpresa

porque uno de los platos o de las comidas principales

que nos acompañan en los Días

de Rosh Hashaná y Yom Kipur es el leicaj negro

y una familia de nuestra comunidad

nos invita a probarlo.

Kipur es la oportunidad de empezar

un capítulo nuevo en la vida del ser humano.

Yo creo que es la gran oportunidad

que Dios le concedió al hombre,

en general, no solamente al pueblo de Israel.

O sea, puede rectificar y mejorar su condición humana

y es interesante que el judaísmo pone énfasis

en las relaciones interhumanas

y estas pasan, tienen prioridad en la versión individuo-Dios.

Dios no contemplaría mi expediente

a menos que yo haya arreglado

todo lo que tenía pendiente con el prójimo,

con mi esposa, con mis hijos,

con mis amigos, con mi socio, con mis alumnos, con mis fieles,

cada quién, en función de las responsabilidades

que tiene en su vida, de la profesión que ejerce, etc.

El tomar conciencia una vez al año,

creo que haríamos del hombre algo ideal,

que es lo que se pretende.

O sea, el hombre en el siglo XXI,

y en el siglo XX también pasa lo mismo,

caminamos con tanta rapidez que a veces lo mejor de nosotros

lo dejamos atrás

y hace falta una pausa.

El calendario judío está

organizado de tal manera

que nos invita a tomar consciencia del tiempo.

El Shabat es un alto en el tiempo.

Entramos al Shabat

solo cuando todo está "ready".

Cuando yo me preparo para el Shabat, tomo consciencia de lo que el Shabat

significa. Igual, en Kipur, cuando yo me preparo

para el día del gran juicio del ser humano

es mucho más importante

que el propio día, pero cuando entro inesperadamente.

En Kipur, obviamente el Kipur no me deja nada.

La preparación, primero que nada,

es poner en orden las relaciones interhumanas,

como dije antes. Eso tiene prioridad.

Después de que he puesto

en mi expediente las relaciones interhumanas

transparente, ya lo he arreglado,

no le debo nada a nadie, no le he faltado a nadie

y, si lo hice, porque soy humano, he hecho la reparación de vida;

ahora me toca arreglar mis relaciones con Dios.

Cabe señalar que Dios no va a atender mi expediente

hasta que yo no arregle los problemas que generé

en mis relaciones interhumanas.

El ser humano tiene un potencial inimaginable.

Cuando la Torá menciona que fuimos creados

a la imagen de Dios, que Dios sopló en nosotros

un hálito de vida, ¿cómo se traduce eso?

El Zóhar dice:

(HABLA EN HEBREO)

"Lo que Dios sopló en mí es algo de Él".

¿Qué significa que es algo de Él?

Significa que yo soy un ser divino.

¿Y cómo me manifiesto como ser divino?

Cuando sea capaz de marcar toda mi actividad,

toda mi actividad,

a la luz de una visión divina.

Significa que yo tengo tres fuerzas:

pensamiento, palabra y acción.

Cuando voy a actuar, debería preguntarme:

"¿Esto que voy a hacer va a ser del agrado de Dios?".

Entonces procedo.

"¿Esto que voy a decir, cuando Dios lo escuche,

se va a sentir feliz? Sí".

Sí. Entonces lo digo.

La parte más difícil:

"¿Esto que voy a penar,

Dios estará contento con este pensamiento mío?".

¿Sí?

Pero yo digo que la mente humana es más o menos como una computadora:

dependiendo de lo que uno mete dentro,

es lo que aparece,

lo que surge.

Al ser humano se le llamó Adam,

al primer hombre se le llamó Adam,

que viene de la raíz

de "adamá", pero es una interpretación muy literal

porque hay la otra interpretación

que dice que tiene la facultad de "adamé la Elión",

tengo la facultad de imitar a Dios.

Evidentemente, no en lo infinito del Ser Supremo,

pero sí en lo finito puedo manejar mi vida

de acuerdo a una óptica divina.

Hace falta una pausa

para que el espíritu nos alcance.

Estamos corriendo a una velocidad impresionante

y lo mejor de nosotros lo estamos dejando atrás.

En realidad, el judío consciente

todas las noches antes de ir a dormir

hace un análisis de su actividad cotidiana.

Le pide a quien molestó, ¿verdad?,

y concede el perdón a quien lo molestó,

pero ¿sería suficiente ese rezo?

No, al día siguiente, debe agarrar el teléfono

y llamar y decir:

"Mira, Fulano, perdóname, pero ayer estuve mal contigo.

Perdóname. Honestamente,

hice un análisis anoche de mi actitud contigo

y me di cuenta de que no fue correcta".

O sea, tengo que pasar del mundo del pensamiento

al mundo de la acción siempre.

El tomar consciencia

de que le hombre no es perfecto,

pero es perfectible.

Pero tienen que tenerlo presente todo el tiempo.

Nuestras oraciones y nuestro "schedule", el diario,

nos invita a ello.

De ahí que la importancia

de la investigación, el hombre es una pregunta,

la vida es la respuesta a la pregunta.

Adam suma 45, 45 es el valor numérico de "mah"

y por eso las mañanas decimos:

(HABLA EN HEBREO)

Nos preguntamos qué sentido tiene la vida, ¿no?

¿Cómo nos liberamos de la maldición de Dios al hombre?

"En el sudor de tu frente comerás el pan".

Algunos interpretaron

"con el sudor de la frente del otro".

¿Verdad, no?

¿Cómo reparo, cómo me libero de esa maldición?

Nosotros tenemos el Shabat.

Otras religiones, en otros días.

Bien. Depende de qué es lo que hago con el Shabat,

qué hago con ese día

de reposo. Es importante fijarse

metas en la vida

y, como estamos siendo arrastrados y atacados desde diferentes ángulos

por los medios de comunicación.

Hay muy poca gente que anda a la búsqueda

de respuestas espirituales.

¿Por qué no estoy feliz? ¿Qué me falta?

En la vida

hay que fijarse un objetivo, pero también fijar que para llegar

a ese objetivo hace falta hacerlo por etapas

y esa es la gran lección de Kipur.

Permita el Ser Supremo iluminarnos.

Por donde la persona quiere ir,

viene Dios y lo ayuda, pero Dios espera que nosotros

tomemos la iniciativa.

Él no va a hacer el trabajo por nosotros,

pero Él espera que nosotros lo iniciemos

y, cuando nosotros lo iniciamos con honestidad y transparencia,

entonces Él nos agarra de la mano

como Dios le dijo a Abraham:

"Démonos la mano y hagamos la historia juntos".

De las fiestas nos hemos dedicado

al aspecto teórico, pero el práctico no es

menos importante y, evidentemente, es muy jugoso.

De cara a estas fiestas, hay algunos platos tradicionales

que hemos pensado desde "Shalom"

que nuestros amigos lo van a disfrutar y, para eso,

le hemos pedido a algunas amigas nuestras

que nos abran su casa, su cocina y, cómo no,

compartir un plato típico.

Hoy he traído

el bizcocho típico askenazi,

que es el leicaj de miel. Claro, tenemos que explicar

a nuestros amigos que dentro de las costumbres

de Rosh Hashaná, del Año Nuevo

y también de Yom Kipur y las festividades,

hay costumbres diferentes en cuanto a la gastronomía

para sefarditas y askenazíes.

(RÍE) Cuéntanos un poco

qué es, porque, además, se llama leicaj

y este es el leicaj negro. Leicaj negro de miel.

Muy bien.

¿Cuál es la historia? Te voy a comentar un poco

la historia que a mí me transmitieron mis abuela,

por supuesto,

sobre todo, mi abuela Dorita,

que en paz descanse. Ella me comentaba dos cosas

que nunca me las olvido y se las transmito a mis hijos.

Me decía: "Mira, Deborita, la leicaj de miel

lleva mucho té negro, oscuro, bien oscuro, miel

y sé muy generosa con las nueces".

Y es rico. "Porque no hay nada más rico

que aportar a un bizcocho muchas nueces".

Y así fue, tal cual, y entonces, cada año,

cuando se acerca víspera de Rosh Hashaná

o para cortar el ayuno en Yom Kipur,

siempre está presente el leicaj de miel.

Recuerdo que, cada vez que se acercaba la Pascua,

nos reuníamos toda la familia

en casa de mi abuela, aunque sea para preparar

dos, tres platos típicos típicos, pero ya el olor al horno encendido.

Claro. El olor la bizcocho

de todos los años. Y el olor a canela

que tenemos aquí maravilloso.

Sí, porque esta tarta tiene muchas especias.

Y también había que explicar

por qué tiene tanta miel.

Pues justamente porque en Año Nuevo queremos recibir

un año nuevo dulce y con alegría.

Eso es. Y, realmente,

la miel justamente nos transmite ese sentimiento,

ese sabor a dulce y a alegría.

Y me parece, Débora, que otro de los ingredientes

es el amor con el que te lo han transmitido

porque ya vemos cómo te brillan los ojos

cuando hablas del leicaj, que, además, no hay casa,

no hay familia askenazí que, a la hora de recibir el año,

Rosh Hashaná y después del ayuno de Yom Kipur

no te recibe con "prueba un cachito

de leicaj".

Esas personas que tú nombras con tanto cariño ahora,

ellas no están aquí.

No. Pero nos han dejado

el sabor de sus recetas,

el sabor del cariño y que tú transmites

y transmites a tus hijos y nos has invitado a todos.

Débora, la pregunta del millón:

¿es difícil hacer leicaj? Superfácil, muy fácil, la verdad.

¿Cómo se hace más o menos? Cuéntanos.

Es, en un bol, intentar meter todos los ingredientes.

Por un lado, líquidos; por otro lado, sólidos.

Invito a todos que lo hagan. Vamos a pedir a nuestros amigos

que los que lo intenten hacer nos cuenten cómo les ha salido.

¿Esto cómo se sirve? ¿Qué haríamos con este bollo?

Nada, simplemente, es cortarlo en cuadraditos,

ponerle un poquito de azúcar impalpable arriba

y servirlo con un rico té.

Por cierto, recuerdo que siempre mi abuela me decía

que en su casa antiguamente, ellos vienen de Lituania, de Vilna.

Eso te iba a decir, el origen de esta receta.

El origen de esta receta, que imagino que todos los judíos

de Europa del Este comparten la misma receta.

Es la misma. Lo que sí recuerdo es

tanto mi padre como mis abuelas me decían

que siempre iba acompañado,

tenían el samovar encendido

todo el día, ya no solamente porque en esos países

hacía mucho frío, sino porque era acompañar.

Estaba el samovar y al lado el leicaj de miel

y toda la familia alrededor del samovar compartiendo

esta dulzura y compartiendo lo que significa

nuestro Año Nuevo judío.

¿No? Claro.

Entonces digamos que esto se probaría,

sería lo primero que probáis después del ayuno de Yom Kipur,

o sea, antes de empezar la cena,

probamos un poquito de este bizcocho.

Sí, es cortar el ayuno con esta tarta, con este bizcocho.

Y desear cada un año bueno y dulce.

Dulce, alegre, que lo recibamos con esta dulzura.

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Shalom - Yom Kipur: El balance espiritual

06 oct 2019

En el calendario judío nos encontramos a las puertas de uno de los días más importantes del año: Yom Kipur. Este día está dedicado especialmente a la reflexión y a la toma de conciencia de nuestra existencia y nuestro paso por el mundo.

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