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Para todos los públicos Shalom - Yom Kipur: Aprender a perdonar - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Muy buenos días, shalom.

Nosotros hoy les queremos hablar sobre Yom Kipur,

el día del perdón,

uno de los días más importantes dentro del calendario judío.

Después de haber iniciado el año con Rosh Hashaná,

de habernos reunido, de hacer una reflexión

sobre qué significa disfrutar de un año más de vida,

nos acercamos a Yom Kipur,

donde uno, tanto el creador como el prójimo,

le pide el perdón y otorga el perdón.

Hoy nuestro invitado especial es el rav Anidjar,

uno de las personas que tenemos que agradecerle

el hecho de que, últimamente,

hemos tenido muchas imágenes de la comunidad judía de México.

Es él que nos va a llevar un poquito de la mano

explicándonos cómo se puede aprovechar

absolutamente esta fecha única.

Kipur es un día de reflexión.

No nada más para Kipur,

sino aprender lo de Kipur

para hacerlo todos los días de la vida, la verdad.

No hay como sentarse y reflexionar sobre la vida,

cosa que la gente, normalmente, no hace.

Darse una pausa

y ser sincero contigo mismo, contigo misma,

qué tan bien o mal estoy es muy importante.

Kipur es un llamado a cada uno.

Checa en qué estás mal.

Checa en qué fallas a la sociedad, el mundo,

a la pareja, a los hijos, a los amigos, a Dios.

No más a través de reflexiones y autorregañadas,

porque te tienes que regañar, jalarte la oreja.

Porque no te gusta que nadie te lo haga.

Entonces,

cómo, si nadie te lo hace,

y tú no aceptas hacértelo, puedes vivir equivocado toda la vida.

El problema más grave es, lo dice el rey Salomón...

(HABLA EN HEBREO)

Cada uno cree que la forma que él se comporta

y la forma que lleva en la vida, es la correcta.

Todo el mundo está equivocado menos él.

Como se dice en español, el camino no es un juego.

Pero, por eso,

Kipur,

desde Elul, estamos hablando 40 días antes de Kipur,

no paramos de dar a todos clases

donde se despierta la conciencia,

donde se le da a la persona material para pensar,

espejo para verse.

Si uno no quiere escuchar esas palabras

y llevárselo a su propia vida,

ya no hay nada que hacer.

Yo siempre digo que el factor

más común que hay en las conferencias,

que cuando se habla y se regaña,

no específicamente a alguien, sino en general,

"Tendremos que mejorar y no puedes hacer eso al prójimo",

la gente activa un mecanismo de defensa.

Bajo frases como:

"Ojalá que el que está a mi izquierda escuche estas palabras".

(Música)

Otra de las cosas maravillosas

que debe uno intentar sentir, es la cercanía a Dios,

la conexión con Dios,

el hablarle a Dios.

Es curioso

que en hebreo no hay el término usted.

La palabra usted en hebreo no existe.

Por lo tanto, a una persona honorífica,

como un rabino o así, si yo hablo con mi rabino,

le hablo en tercera persona. Claro.

Le hablo a él y le digo:

"El rabino dijo en la clase tal cosa y no la entendí bien".

Yo me acuerdo que, cuando yo llegué a estudiar en el liceo,

Y en el colegio tuteábamos a los maestros porque no hay usted.

Le decíamos al maestro: "Tú dijiste, tú dijiste..."

Llegué a la shiv'ah y le tuteé al rabino.

El rabino, educadamente, me dice:

"Mira, si no se hablan,

en el shiv'ah se habla de esta forma, no se tutea".

Me costaba mucho y otra vez le tuteaba,

y otra vez me regañaba.

Y así hasta que decidí ya no hablar más con él.

Mejor no meto la pata.

Me senté así después de una regañada por 10 vez.

Pensé y me levanté.

Fue al rabino y le dije: "discúlpeme, discúlpeme, discúlpeme".

Si en el rezo yo le tuteo a Dios, "Baruj Atá Hashem",

¿a ti no te voy a tutear? Él me dijo una respuesta muy bonita.

Él me dijo:

"El 'usteo' o la forma honorífica en la que se le habla a la gente,

es justamente para crear una distancia.

Una distancia de respeto.

Dios no quiere que tengas distancia con él".

A él y a mí me dice Dios: "Me tuteas, a mí me hablas de tú".

Y algo que equiparas del máximo tú, ¿cómo puede sentir el engaño?

(Música)

Cada mañana, nosotros decimos en el rezo:

(HABLA EN HEBREO)

"El alma que tengo es pura.

No importa qué hice ayer, mi alma sigue siendo pura".

Aljamir lo trae como un ejemplo que podríamos usar

porque dice el versículo: (HABLA EN HEBREO)

"Bajé al jardín de nueces".

Dice que por qué se comparó a las nueces.

Porque la nuez, aunque se manche en fango o en lo que sea,

se mancha la cáscara, adentro la fruta se mantiene.

Se mantiene limpia.

Uno a veces se tiene que sentir como nuez.

Sí estoy sucio y sí me voy a limpiar,

pero adentro, siempre soy una fruta limpia y rica.

Entonces, hay que reconocer lo que hacemos mal para quitarlo

y reconocer también la parte divina que hay en nosotros

y darle fuerza, fomentarla.

(Música)

Hay una regla que dice así:

"No le pidas a Dios lo que tú no haces con el prójimo".

No le pidas a Dios 'ayúdame' si no ayudas.

No le pidas a Dios 'júzgame para bien' si no juzgas para bien.

No le pidas a Dios 'perdóname' si no perdonas tú".

Porque el eco celestial que rebota a nosotros el pedir perdón es:

(HABLA EN HEBREO)

"Te perdonaré en base a tus palabras".

Si tus palabras con el prójimo son "no te perdono, te odio",

Dios te rebota la misma frase.

Si le dices al otro: "con mucho gusto, no pasa nada,

te perdono y de corazón te perdono", igualito pasa con el Credo.

(Música)

El ayuno, el rezo,

el cambio del día, hace que la gente tome más en serio el día

y se preste a la reflexión.

El ayuno, el rezar cinco veces al día

en vez de tres o cuatro como es todo el año,

en la Torá, es el único día en el que hay seis que suben a leer la Torá.

Todos los días son o tres, o suben siete, o suben cuatro.

El único día del año que pueden subir seis.

Hay muchas cosas que son únicas para ese día.

El cambio causa la salida.

Como diciendo: "Hoy, a lo que vinimos".

A rezar, a conectarnos, sin distracciones, sin manejar,

sin comer, sin computadora, sin televisión, sin mundo.

Me desconecto...

...para conectarme.

Eso es el primer punto.

El segundo, hay una comparación,

similitud entre nosotros y los ángeles en ese día,

que es casi casi decir que me disfrazó de ángel.

No como y bebo como un ángel,

estoy envuelto en un talid, como las alas de un ángel,

todo el día rezando como un ángel,

todo el día conectado con Dios como un ángel.

Y llegar a compararme en un día en el año a un ángel

me da una ventaja muy grande sobre el ángel,

porque el ángel es celestial.

Y yo soy terrenal.

Por eso mismo que en el rezo ese hay una frase:

(HABLA EN HEBREO)

"Acuérdate de que estamos hechos de cuerpo, de tierra,

y estamos en tierra. No te olvides de eso".

Si lo advierte él desde aquí, es muy difícil, muy difícil.

(Música)

Creo que la gente subestima

el amor tan grande que Dios nos tiene.

El amor es muy grande.

Y no estoy de acuerdo

de dibujarle a Dios como un francotirador en el cielo,

a ver a quién le dispara.

Todo lo que nos hace es para que reflexionemos.

Todo lo que nos quita es para que pensemos.

Todo lo que...

...acaricia o cachetea son formas de llamar.

La gente no entiende que Dios nos toca la puerta.

Cuando decimos "toca la puerta" siempre la gente

lo malinterpreta con sufrimientos.

Tocar la puerta significa sufrimientos.

Pues no, tocar las puertas también con regalos.

También es una forma de tocar las puertas.

Y te da, y te da, y te da, para que uno se despierte.

Pero a veces, de tanta abundancia, no nos despertamos.

Hay una parábola bonita que dice

que había un señor parado en la calle,

esperando ya, leyendo un periódico, sentado en una banca,

y un niño, en el piso 40, aburrido,

chiquito, agarró el cofre de joyas de su mamá.

La caja de joyas.

Sacó un anillo, un diamante, y lo tiró por la ventana.

Al tipo leyendo el periódico abajo le cayó el anillo.

Lo recoge del suelo y dice: "Ay, qué bonito",

y se lo mete al bolsillo.

Hay una cadena, hay una pulsera,

a veces, el señor recogiendo, poniéndolo en los bolsos,

"qué bonito, qué día bonito".

El niño, cuando se le terminó el qué tirar,

tiró toda la caja de metal.

Cuando eso le cayó a la cabeza del señor,

ahí levanta la cabeza: "¿Quién está tirando aquí cosas?".

Es como decir: "Cuando nos caen joyas del cielo,

nadie levanta los ojos, uno lo recoge del piso

y lo mete al bolsillo, qué buena suerte".

(Música)

Esto significa mejorar.

Es el motivo que se toca "zofar".

"Zofar" en hebreo son las letras de "shaperú".

Significa 'mejora', no cambies, mejora.

Hay una diferencia muy grande entre mejorar y cambiar.

Cambiar es... Dar un giro.

Dar un giro y nadie quiere dar giros. Nadie quiere dar giros.

Bajo la regla: "más vale malo conocido

que bueno por conocer". Déjame así que...

Mejorar es para todos. Claro.

Yo tengo que mejorar, por supuesto.

Todos tenemos que mejorar.

Y cada uno tiene que subir un escalón.

No importa dónde estés, un escalón siempre es bueno.

Portarse... Portarse bien con la esposa.

Esto es. Educar bien a los hijos.

Ser amable con la gente y saludar.

Rezar una vez en la semana.

Estar todos los días, cada uno tiene en qué mejorar.

Si estudias poco, estudia más.

Si trabajas a medias, intenta hacerlo un poco más.

(Música créditos)

  • Yom Kipur: Aprender a perdonar

Shalom - Yom Kipur: Aprender a perdonar

01 oct 2017

Un día dedicado a reflexionar sobre nuestras acciones, mejorar la relación con el prójimo y con Dios, un día de reencuentro con uno mismo.

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