Shalom La 2

Shalom

Domingo a las 09:15 horas

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Para todos los públicos Shalom - Soñar sin límites - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Muy buenos días. "Shalom".

Nosotros hoy les vamos a hablar de "Soñar sin límites".

No, no es una terapia para los insomnes,

es el título del libro sobre la vida de Shimon Peres,

que hemos tenido la suerte

de hablar con su hijo, con Jemi Peres.

Shimon Peres, un niño que a los 11 años

se ve obligado a abandonar su aldea en Polonia

por el antisemitismo tan horrible

que vivían en esa época y él llega a Israel.

Shimon Peres, que es nieto de un gran sabio,

de un ilustre rabino

y que los nazis consiguen encerrar en la sinagoga

y quemar vivo junto con sus feligreses.

Nosotros nos preguntamos: "¿Será este uno de los motores

que hacen de Shimon Peres

ese personaje que sueña con crear un hogar,

un Israel para que los judíos

tengan adónde ir?

¿Será este uno de los motores que impulsa

a Shimon Peres a ver cómo nace Israel,

ayudarla a crecer y decirle a Dios en la presidencia:

'Soñar sin límites'"?

(HABLA EN INGLÉS)

Mi padre nació en 1923 en Vishneva,

una pequeña aldea de Polonia, hoy Bielorrusia.

Nació en una familia muy ortodoxa

y siempre soñaba con poder llegar

a ver la Tierra de Israel.

Eso era un sueño.

En su libro cuenta cuándo una persona llega

a su aldea desde Israel

trayendo consigo un paquete de naranjas.

La fragancia de estas naranjas prendió en su imaginación la idea

de llegar a la Tierra de Israel.

En 1934, junto con su madre y su hermano,

hicieron todo el camino hacia Israel

antes de que existiera el Estado.

Acerca de sus primeros recuerdos,

dice: "Llegué a una pequeña parcela

de tierra seca. No hay comida. Tenemos dos pies:

uno en el norte, en la Galilea, que se está muriendo,

y otro en el mar Muerto, que ya está muerto.

Y entre ellos discurre

el valle del Jordán, el río Jordán que no tiene agua,

solo historia".

Él comprendió que el Estado de Israel

se crearía desde el poder de la mente

y no desde la riqueza de la tierra.

En la historia de la creación del Estado de Israel,

mi padre fue el último padre que colaboró en su fundación.

Vivió 93 años y vio cómo cambió el mundo

desde el viejo mundo de Polonia hasta el nuevo mundo

de la tecnología y la innovación.

Desgraciadamente, en la Segunda Guerra Mundial,

los nazis invadieron Polonia,

tomaron su aldea asesinando a todos los judíos.

Apresaron a su abuelo, que era un gran rabino y la autoridad local,

la persona que más influyó en su vida.

Los encerraron en la sinagoga y les prendieron fuego.

Todos fueron quemados vivos.

Ninguno sobrevivió.

Toda su familia pereció en la Segunda Guerra Mundial.

Cuando, como niño,

abandonó Polonia, se despidió de su abuelo,

el rabino Zvi Meltzer.

Este le bendijo diciéndole:

"Hijo, nunca te olvides de que eres judío".

Esta bendición siempre nutrió su alma.

Y así dedicó su vida a la fundación del Estado de Israel,

asegurando nuestra existencia para siempre.

El legado de mi padre fue asegurar nuestra existencia,

no solo hoy, sino también mañana,

como proveer seguridad a las personas,

de tal modo que lo que ocurrió

nunca más vuelva a ocurrir.

(CANTAN)

En realidad, él nunca cambió su postura.

Él pasó por las diferentes etapas

del Estado de Israel.

Cuando fue fundado,

él sirvió a Israel en sus principios.

Vio que tenían que innovar para conseguir alimento y agua

y poblar la tierra.

Después tenían que asegurar nuestra existencia

y hacer que Israel fuera fuerte militarmente hablando.

Después vio que había que asegurar la estabilidad económica

y así intuyó que una vez que fuéramos estables

desde un punto de vista militar y económico,

tendríamos que buscar la paz

porque la paz es nuestra verdadera seguridad,

la meta estratégica del Estado de Israel.

Si somos capaces de resolver

las atrocidades del mañana

y diseñar un futuro que podamos compartir

en el Medio Oriente, entonces Israel estará segura

para siempre.

Solamente logrando la paz, podemos florecer como nación.

Mucha gente no sabe que mi padre era creyente,

creía en nuestra gente,

en nuestro futuro, en nuestros valores morales

y que haría todo por hacer que fuera fuerte.

Algunas personas piensan

que él cambió su actitud política con los años,

otros piensan que él quería llegar

a un acuerdo con los palestinos

a cualquier precio y sacrificar nuestra seguridad.

Pero su visión era tan a largo plazo

que solo con el tiempo

se percataron de lo sabio que era.

Ben-Gurión fundó el Estado de Israel

a pesar de que una gran parte del mundo estaba en contra.

La paz con Egipto se firmó

a pesar de que mucha gente no pensaba que fuera a durar.

Él creyó,

era optimista, veía a lo lejos.

Mi padre provenía de una casa espiritual,

de una casa muy practicante

y por ello se sentía siempre

muy a gusto entre líderes religiosos,

ya sean rabinos, curas o imanes.

Él creía en el encuentro cara a cara

y creía en el rol de los líderes religiosos.

En algún momento, él tuvo la idea de crear

una especie de Naciones Unidas

de las Religiones.

Siempre quiso que los líderes religiosos

de las distintas religiones

levantaran sus voces en contra del extremismo

en cualquier creencia.

Él estaba seguro de que ellos podían influir en el mundo.

Mi padre era creyente.

Su punto de referencia siempre fue la Biblia.

De hecho, siempre leía la Biblia.

Su visión siempre estuvo basada

en los principios de los profetas.

Todo el tiempo lo recuerdo leyendo.

Era muy típico judío en ese sentido,

en el sentido de creer

en las ideas, en las palabras, en los libros.

El libro es la piedra angular de nuestro pueblo.

Mi padre comprendió que, si de verdad quieres paz,

te tienes que entender

con tus enemigos y no con tus amigos.

Buscar la paz requiere

fórmulas excepcionales.

Yo soy director

del Centro Peres para la Paz y la Innovación.

El Centro Peres

continúa su labor de inspirar a los jóvenes, a los más jóvenes,

a ser optimistas, a soñar

y a diseñar su futuro.

El Centro Peres se dedica,

principalmente, a dos cosas.

Una, promover proyectos judíos y palestinos,

también árabes y judío,

dentro de Israel, tanto en el ámbito de la salud,

el deporte, el emprendimiento.

Conectar las personas en la paz.

Hacerles ver lo similares que somos.

No tiene sentido que nos matemos unos a otros.

Si pudiéramos compartir,

podríamos conseguir un mejor futuro para todos.

Estos proyectos continúan

y hemos aceptado el compromiso de continuarlos.

Hemos creado un centro en Tel Aviv, en Jaffa, que cuenta

cómo Israel se convirtió en un país de innovación.

Tenemos una bella exposición

que muestra cuánto Israel ha avanzado

en términos de innovación.

Muestra el futuro,

la cantidad de desafíos y oportunidades.

Tenemos también 50 compañías de innovación tecnológica haciendo

"Tikun Olam", mejorando el mundo,

intentando que el mundo

sea un lugar mejor, ya sea en sostenibilidad

como en cuanto a alimentos,

agua, salud y bienestar, ciberespacio, investigación

y tecnología.

Invito a todos los que deseen venir

a Israel a visitarnos

en el Centro Peres de Desarrollo e Innovación,

conocer Israel como una nación de innovación tecnológica

y sentirse parte de lo que hemos conseguido

hasta ahora.

Fui bendecido con los padres que tuve,

tanto mi madre como mi padre.

Mi madre me proveyó de una visión horizontal

conectar con las personas,

empatizar.

Al final del día, somos todos individuos,

seres humanos.

Mi padre me cedió su visión vertical,

soñar, atreverse, mirar hacia adelante,

vislumbrar el futuro,

hacer hoy lo que el mañana necesita.

Mi padre escribió el libro "Soñar sin límites".

Al final del libro,

escribió un epígrafe donde se despide del mundo.

Él cuenta que decidió vivir su vida dejando su impronta,

vivir su vida hasta el final,

cada segundo, dejar su huella en el mundo.

Alguna vez le preguntaban si se arrepentía de algo.

"Sí", decía, "de una cosa:

de no haber soñado más

ni en términos más grandes".

Porque cuando miro atrás,

cuando pensaba en los sueños que él tenía

cuando fundaron el Estado de Israel

y veía adónde habían llegado,

entonces él sentía que sus sueños

habían sido muy pequeños.

Él tenía más proyectos.

La sensación es que los sueños se convierten

en una realidad mejor de lo que has soñado.

Cuando tenía 93 años, nos dijo:

"Soy una persona joven,

porque lo que una persona se impone, sus desafíos,

si tus sueños son mayores que tus logros,

es que eres joven".

Y, en ese sentido, él lo era.

Desgraciadamente, se nos da tan poco tiempo en la Tierra,

93 años, es una buena edad,

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Shalom - Soñar sin límites

14 abr 2019

Procedente de una pequeña aldea de Polonia , Shimon Peres llegó a Israel con 11 años. Aquellos de su familia que permanecieron en Polonia fueron exterminados a manos de los nazis.

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