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Para todos los públicos Shalom - Shavuot: La fiesta de las primicias - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Shalom". Muy buenos días y bienvenidos un domingo más.

Hoy estamos de celebración,

celebramos Shavuot,

palabra que en hebreo quiere decir "semanas"

y hace referencia a las siete semanas

que han transcurrido desde la fiesta de Pésaj,

la Pascua judía, hasta la celebración de hoy,

en donde celebramos, especialmente,

la recepción de la Torá,

el libro más importante para cada uno de los judíos.

Para hablarnos de este libro, de la fiesta y de sus valores,

contamos hoy en nuestro programa con el Rab Pinjas Punturello,

él es el director de Estudios Judaicos

del Colegio Ibn Gabirol de Madrid.

Muy bienvenido, Rab.

Bien, muchas gracias, muchas gracias por esta invitación.

Rab, hace siete semanas

celebramos Pésaj, en donde nos fue concedida

la libertad y tienen que pasar otras siete semanas,

hasta que celebramos Shavuot, para que nos sea entregada la Torá.

¿Eran necesarias esas siete semanas para prepararnos

en el ejercicio de la libertad?

Es una pregunta muy interesante.

Shavuot es una fiesta muy interesante

porque no tiene fecha.

Es cierto que la Torá nos dice,

no sé, que, por ejemplo, el primer día del mes de Tishréi

es la fiesta de Rosh Hashaná,

el principio del año.,

o el 14 día del mes de Nisán, en hebreo,

es el día donde empieza Pésaj.

Para Shavuot no tenemos fecha,

tenemos que contar los días, exactamente como usted ha dicho,

los días que pasan desde Pésaj hasta Shavuot

y los judíos lo cuentan,

Sefirat Ha'Omer, el contar los días,

los 49 días entre una Pascua y la otra.

¿Por qué? Porque, por supuesto,

para recibir una ley, es necesario ser un hombre libre.

Para recibir una ley, es necesario

comprender qué significa libertad.

Un hombre, una persona

que es de verdad libre

para el mundo judío, para nuestros sabios,

es una persona que se compromete con la ley.

Recibir la ley es el acto más importante,

es el sello a nuestra libertad.

Nosotros de verdad,

como pueblo judío, empezamos a ser libres

no cuando salimos de Egipto, sino cuando recibimos una ley.

Cuando salimos de Egipto,

estamos en un camino para prepararnos

para convertirnos en seres humanos libres

y convertimos en seres humanos libres

cuando finalmente recibimos una ley.

Somos un pueblo con su propia historia,

espiritualidad y una ley,

una constitución, como todos los pueblos del mundo.

¿Cómo se prepara a nuestros chicos,

usted, como director de Estudios Judaicos del colegio,

para poder recibir la Torá?

Nosotros recibimos la Torá en el colegio cada día,

en el sentido de que cada día es un día de entrega de Torá,

entrega de Torá como parte de una enseñanza eterna

y como parte también de valores diarios

que vivimos en el colegio.

Aquí tenemos un camino intelectual,

que es el camino del estudio y de la formación, por supuesto,

intelectual de nuestros hijos,

y un camino espiritual, que es el camino del vivir,

que es el camino del ejemplo, que es el camino del comprender

cuáles son los valores de nuestro pueblo,

más allá de la experiencia personal

de cada uno de nosotros o de nuestra propia visión

o interpretación religiosa.

Nosotros preparamos a nuestros chicos en la idea

de que lo más importante de todo

es vivir según valores judíos,

vivir según estos valores que empiezan en Shavuot

y que no son solo valores de nuestro pueblo,

sino que se convirtieron a lo largo de los siglos

en valores de todo de toda la humanidad.

El hecho del respeto de los derechos universales

para los hombres, las raíces de este respeto

están en la Torá y entonces

nosotros enseñamos a nuestros hijos

a entender que los valores del mundo judío,

hoy en día, después de nuestra existencia

como pueblo judío en el mundo,

son valores también del mundo universal,

de toda la humanidad.

¿A veces para los chicos

es difícil transmitirles que el mensaje de la Torá

está vigente hoy en día para nosotros?

Ese es el reto educativo,

ese es el educativo:

comprender que un libro

o más allá que un libro,

palabras que tienen más que 3.000 años

son más modernas que palabras que podemos inventar

o pensar hoy en día.

Este es el sentido de la eternidad de nuestra Torá,

que, por supuesto,

tiene que encontrarse con nuestra vida diaria

y se encuentra con nuestra vida diaria

y aquí estamos como educadores,

somos los puentes

entre el Sinaí y el mundo moderno.

Un gran educador que nació en Rumanía

y murió hace 20 años, Rab Bercovitz,

murió en Yerushalayim, en Jerusalén,

decía que un buen rabino, un buen educador,

es, básicamente, una persona que vive su vida

entre el monte Sinaí y la cultura europea.

Él hablaba como europeo, por supuesto.

Es en este encuentro,

ahí es el punto de encuentro de una buena educación judía.

Nosotros, cuando les trasmitimos

a nuestros hijos la Torá,

no les queremos transmitir una serie de mensajes teóricos,

sino que lo que pretendemos,

como nos dice la Torá, es que sean acciones,

se tiene que traducir en "mitzvot", en obras buenas,

a lo largo de todo ese día

porque de lo que se nos juzgará no será de lo que hemos dicho,

sino de lo que hemos hecho.

Claro, y aquí está

una visión educativa judía, una visión educativa de práctica,

una visión educativa de ejemplo,

una visión educativa también de presencia diaria

con nuestros propios valores en un marco judío.

Los alumnos cuando...

Yo estoy convencido de que los alumnos,

más que escuchar mis palabras,

miran mis acciones

cada día en el colegio,

cómo como, cómo camino, cómo hablo

y esa es nuestra responsabilidad

también como padres, que no hay ninguna visión teórica

en el judaísmo de la educación, sino una visión práctica y diaria.

Esto mismo que nos acaba de decir

de que los alumnos,

los chicos y las chicas del colegio,

lo que miran es la actuación de su rabino,

de su director de Estudios Judaicos,

¿cómo luego se traduce

en que no sea una obsesión con el perfeccionismo,

en que "soy el que mejor practica la Halajá"

o "el mejor ejemplo de judío",

por decirlo de alguna manera?

¿Cómo se hace compatible no buscar el perfeccionismo

con vivir en plenitud la Torá?

Tener un compromiso con la Torá

no significa buscar el perfeccionismo,

la Torá está llena de ejemplos de grandes personas,

de grandes personajes,

desde nuestros padres y madres,

que eran Abraham y Sara,

que no eran perfectos

y cometieron muchos errores, la verdad.

¿Y dónde está la grandiosidad,

el mensaje maravilloso de la Torá?

Que la Torá no esconde nada,

nos cuenta también los errores de nuestros padres

porque también a través de los errores podemos aprender.

Y en esto yo me quedo mucho más tranquilo.

Estoy seguro de que está también para mí

el permiso de cometer errores

y un educador que comete errores

tiene que decir: "He hecho un error.

Vamos a ver cómo yo lo puedo reparar"

y de esta reparación...

También esta reparación es una manera de educar.

¿Quizá por eso recibimos cada año la Torá,

porque necesitamos volver a buscar el origen

en la pérdida de nuestra no perfección

del día a día?

Ese es el mensaje,

yo creo que, más que recibir la Torá, nosotros

nos encontramos cada año con la Torá.

La Torá la hemos recibido

hace 3.000 años más o menos

bajo el monte Sinaí

y cada año renovamos este pacto

con nosotros mismos, con Dios, con nuestro valores,

con nuestra historia, con nuestra identidad.

Es un renovar, más que un recibir.

Otro de los mensajes que nos trae en Shavuot

es el mensaje de liderazgo de Moisés.

Moisés no se ve capaz

ni tiene ningún interés en ser líder,

pero tiene que ser líder del pueblo

y tiene que sacar al pueblo judío de Egipto.

¿Qué nos transmite ese liderazgo?

Exactamente, lo que hemos dicho,

Moisés cometió errores también,

pero esto no significa que no fue el líder más importante

de nuestra historia.

El liderazgo de Moisés fue un liderazgo que tiene

mucho mucho sentido y muchos mensajes para nosotros.

El primer mensaje, para mí, es

el hecho de que Moisés fue un hombre humilde,

la idea de que un líder tiene que ser humilde

es algo extraordinario, si lo pensamos en nuestros días,

donde es tan difícil encontrar un líder humilde.

Moisés compartía su liderazgo con su hermano,

compartía su liderazgo con los ancianos del pueblo,

compartía su liderazgo también con su hermana

y no olvidamos su hermana Míriam

y entonces también un liderazgo muy moderno

donde una mujer participaba a la idea de liderazgo,

a la actuación de liderazgo de su hermano

y está la idea de compartir, en su día también muy moderna,

la idea de que ningún líder puede ser líder solo.

Cuando un líder se convierte en un líder solo,

hemos visto el siglo pasado lo que pasa en la historia

cuando tenemos sociedad o Gobierno

que son liderados por un solo hombre.

Y el liderazgo de Moisés es

es un liderazgo lleno de dudas,

lleno de pensamiento,

lleno de preguntas.

Un líder

nunca debería acabar de ponerse preguntas cada día.

Un buen líder es un líder que tiene dudas,

un líder que se pregunta cada día si está haciendo bien,

si está haciendo mal, cómo tiene que llevar esto,

cómo tiene que llevar este mensaje.

Y esto funciona en una clase,

en una familia, en una comunidad,

en una sociedad, en una empresa, en cualquier lugar:

ponerse preguntas.

También Moisés nos enseña

que no es lo importante el atribuirse los méritos,

de hecho, parte de las cosas que se transmiten al pueblo

las hace a través de Aarón, ¿no?

Y, paradójicamente, Aarón estaba

mucho más cercano al pueblo que Moisés.

Moisés representaba la ley, en un sentido que estaba...

Era como el líder oficial,

pero el líder popular que estaba,

que caminaba entre las tiendas de cada uno del pueblo, era Aarón.

Y Moisés no vivía esto como un problema, absolutamente,

y eso también es parte de una visión de un buen liderazgo.

En la Torá hay una diferencia

entre cuando murió Moisés y murió Aarón.

Está escrito que, cuando murió Moisés,

llevaron el duelo de su muerte los Bene Israel,

que, en general, se identifica como el elemento masculino

del pueblo, los jefes de las familias,

que eran en este tiempo, por supuesto, hombres.

Cuando murió Aarón, está escrito que llevaron el duelo

Beit Israel, toda la casa de Israel,

que son hombres y mujeres juntos.

Aarón era mucho más popular que Moisés

porque tenemos un liderazgo formal

y un liderazgo de cercanía

y los dos trabajaban juntos.

Nos ha sido entregada la Torá,

la hemos recibido, nos ha dicho que la hemos recibido,

¿y ahora qué?

¿Cuál es nuestro trabajo a partir de este momento?

Hay un doble trabajo:

un trabajo con nosotros y un trabajo hacia el mundo.

Nosotros, como pueblo judío, yo creo que hemos recibido la Torá

y después la hemos entregado al mundo.

Yo creo que esto es el regalo más importante

que el mundo recibió de un pueblo.

Nosotros hemos entregado al mundo

un código, que no es un código de leyes,

sino un código moral, es el primer código moral del mundo.

Había otros códigos al tiempo de la Torá,

si nosotros miramos a lo largo de la historia,

había otros códigos,

la Torá no es el primer código de leyes del mundo.

El Código de Hammurabi en Babilonia, por ejemplo,

más o menos es contemporáneo de la Torá.

¿Dónde está la diferencia

entre la Torá y el Código del rey Hammurabi?

La diferencia está en el mensaje moral.

En el Código de Hammurabi son leyes,

no hay un mensaje moral.

De la Torá tenemos por primera vez a lo largo de la historia del mundo

mensajes morales:

de respeto para los padres,

de respeto con nuestros vecinos,

de respeto

hasta el asno de mi enemigo.

Entonces la idea de la moralidad

que faltaba en el mundo hasta la Torá,

este lugar vacío,

llega la Torá, llega el pueblo judío

y nosotros lo ponemos al centro del mundo

y este es nuestro deber.

Pues muchísimas gracias, Rab Punturello, por estas palabras

que nos ha dicho. Ha sido un placer tenerle aquí,

en nuestro programa,

y esperamos verle próximamente por aquí.

Muchas gracias a vosotros. Un placer para mí también.

Con estas inspiradoras palabras

que nos ha dejado el Rab Pinjas Punturello,

queremos despedirnos por hoy,

no dejándoles sin temas para pensar

y queriendo verles la semana que viene aquí, en "Shalom".

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Shalom - Shavuot: La fiesta de las primicias

09 jun 2019

El mismo nombre Shavuot significa "semanas" como recordatorio de esas siete semanas que transcurren desde Pesaj, que marca la salida de Egipto, hasta la recepción de la Torá.

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