Shalom La 2

Shalom

Domingo a las 09:15 horas

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Para todos los públicos Shalom - El inmenso valor de la palabra - ver ahora
Transcripción completa

Muchas gracias.

(Música)

Muy buenos días,

"Shalom" y bienvenidos un domingo más a nuestro programa.

En cada uno de nuestros programas les hablamos de la tradición

y de la cultura judía.

En esta ocasión,

queremos hablarles de una parte muy importante en la cultura judía

que es la lengua.

La lengua judeoespañola.

Y para ello,

contamos hoy en nuestro programa con Abraham Bengio,

doctor en Lenguas Clásicas y gran experto en judeoespañol.

Muy buenos días, don Abraham Bengio y bienvenido a nuestro programa.

Muchas gracias.

Don Abraham, para empezar, como experto en lenguas,

¿qué importancia tiene esta en la convivencia de los pueblos?

Esencial.

Si las lenguas fueran únicamente listas de palabras,

cuando desaparece una lengua, pues, se pondrían tristes los músicos

porque se perdería una melodía, una lengua, pero nada más.

Pero las lenguas no son listas de palabras, son visiones del mundo

y, cuando una lengua muere,

aunque sea hablada por 300 personas en el fondo de una selva primitiva,

con gente sin ningún poder adquisitivo, no importa,

es una visión del mundo compleja, rica, profunda,

que está desapareciendo.

Y por eso hay que proteger todas las lenguas,

no únicamente las lenguas, entre comillas,

importantes en el plano cultural o económico, sino las más pequeñas,

las más humildes de ellas.

Y bueno, yo me he interesado mucho

por lo que se llaman las judeolenguas,

las lenguas propias al pueblo judío.

Y, en mi caso personal,

a las diversas formas del judeoespañol.

¿Considera usted que existe una interconexión

entre la convivencia de las lenguas y la convivencia de las culturas?

El caso de Tánger, bueno,

el Tánger que yo he conocido ya no existe.

Pero, ese Tánger multicultural, plurilingüe,

era un caso absolutamente único.

Pero, como digo,

el limpiabotas en el puerto te hablaba en siete idiomas

y ni siquiera se daba cuenta que eso era una proeza

o una cosa extraordinaria.

Y eso, efectivamente, permitía que de una cultura a la otra,

las ideas, los afectos,

las visiones del mundo de las civilizaciones,

pudieran viajar,

comunicarse en un espíritu realmente de tolerancia.

Claro que no basta que un país o un continente sea plurilingüe

para que reine la paz y la armonía, sería demasiado fácil,

pero ayuda mucho, efectivamente.

Que ese problema también de la traducción,

a Umberto Eco una vez, alguien de televisión le pregunta,

para poner una pega para ver cómo se salía de esa y le pregunta:

"¿Cuál es la lengua de Europa señor Eco?".

Y así, inmediatamente,

Umberto Eco contesta: "La lengua de Europa es la traducción".

Que es una cosa extraordinaria.

Decir lo contrario de los Estadios Unidos de América,

unificados por el inglés,

donde no se hable ningún otro idioma, bueno,

ahora se habla mucho el español,

pero no porque lo hayan intentado promover,

sino por razones históricas.

Lo contrario de eso es Europa, un continente que,

únicamente en la Unión Europea ya hay 23 o 24 idiomas

todos oficiales.

Y que la comprensión tiene que pasar por ese canal del esfuerzo

a entender al otro en su idioma traduciéndolo.

El judeoespañol,

cuando se ha desplazado a diferentes lugares ha adquirido

en esos lugares palabras que eran propias del lugar a donde llegaba.

¿Por qué cree usted que se ha realizado de esta manera?

Bueno, en España nunca se ha hablado judeoespañol, bueno,

quizás hoy en día en alguna academia...

Quiero decir que, cuando los judíos vivían en España,

no hablaban judeoespañol,

hablaban español o catalán o vasco o yo qué sé,

o gallego o lo que fuera.

En un estado muy primitivo, claro, un estado mi antiguo de la lengua.

Lo único es que lo hablaban añadiendo palabras

que venían del hebreo para poder desarrollar ideas sobre el rito,

la vida cotidiana judía, los objetos,

necesitaban palabras en hebreo, en arameo.

A veces, había también lo que se llama

contaminación lingüística entre un idioma y otro,

ellos sabían hebreo y, de vez en cuando,

empleaban un giro gramatical o un matiz semántico

que viene del hebreo, sin darse cuenta.

Entonces,

eso le daba un matiz un poco particular a su español

o a su catalán,

pero no hablaban un idioma distinto

del que hablaban los demás españoles.

Los judíos sefardíes,

que son expulsados de España se llevan con ellos la lengua

y el cariño a esa lengua que transmiten en sus familias,

¿por qué sucede este tema?

Sus lenguas, sus canciones, sus proverbios, su cultura.

Ellos estaban muy orgullosos de ser descendientes

de los judíos de Castilla,

como decían, de los expulsados de Castilla.

Hay pocos ejemplos en el mundo de un pueblo

que alarde de haber sido expulsado, ¿sabes?

En las que tuvo los contratos matrimoniales, judíos,

oriundos de España,

se estipula al final de la "Ketubah"

que todo esto se hace en conformidad con los preceptos

y las costumbres, de las santas comunidades expulsadas de España,

como si eso fuera un título de nobleza,

el haber sido expulsado de alguna parte.

Es una cosa muy curiosa.

Dentro de la cultura judía, la palabra,

el valor de la palabra tiene una dimensión ética

y moral importante.

¿Por qué se desarrolla de esta manera en el tema del judeoespañol

en la conservación de la lengua y cómo lo interpreta usted?

Desde el principio, bueno,

desde los primeros versículos del Génesis

Dios crea el mundo por la palabra.

Cosa que nos parece hoy, a fuerza de leerlo, natural.

Pero es una especie de explosión original

en la historia de la cosmología universal.

Yo no conozco otra tradición en la que el mundo,

todo lo que existe, se ha creado por la palabra.

Y esto realmente define al pueblo judío,

la transmisión por la palabra,

la importancia de la lengua y la palabra.

Hasta... No sé si conocerá un libro de Amos Oz,

que desapareció recientemente, lo escribió su hija Fania Oz,

el título original creo que lo escribió en inglés,

el título final no recuerdo,

en francés se llamaba "Juifs par les mots",

"Judíos por las palabras".

No sé cómo será la traducción española,

pero era eso.

Diciendo que, en realidad, el judaísmo se transmite así.

Era una respuesta a esos historiadores un poco raros

que testifican que el pueblo judío no existe,

que nosotros somos descendientes unos de los polacos,

otros de los marroquíes, otros de yo qué sé, los ingleses,

que se convirtieron,

pero que no hay identidad o esencia del pueblo judío.

Ellos dicen, en vez de intentar refutarlo,

decir que es un error histórico, que probablemente lo es,

sí hay una esencia judía, pero, en vez de refutarlo, dicen:

"¿Y qué pasa? ¿Y qué?".

Ser judío no es ser descendiente de gente

que ha vivido en Judea hace 2.000 años,

ser judío es tener esa transmisión de un texto

y del comentario a ese texto, oral, a través de los siglos.

Es estar en esa cadena de transmisión por la palabra,

eso es ser judío.

En el ámbito del arte y de la comunicación artística

usted considera que todo vale,

¿o hay una responsabilidad por parte de los artistas

en cuanto a sus obras?

Yo creo que sí, ya sabe la famosa polémica,

ya tiene cierta edad,

era el Sartre de los años 50 sobre el artista comprometido.

Es verdad que hoy en día más bien consideramos que el artista,

el compromiso del artista, es primero artístico.

O sea,

que no es porque sea él muy de o de izquierdas

o de ideas progresistas, etcétera,

que su arte va a tener algún valor y sobre todo, alguna eficacia.

Es porque sea realmente arte,

porque sea y tenga contenido y tenga armas artísticas.

Pero no deja de ser que no se puede decir cualquier cosa,

que hay una responsabilidad artística.

Sartre justamente decía: "Las palabras son pistolas,

si hablas, disparas".

Entonces, tú ves a quién le estás disparando,

cómo estás evitando que se produzcan,

pero las palabras matan, las palabras pueden matar.

Digo las palabras, vale para cualquier campo artístico,

una película puede matar, una música puede matar, etc.

Un sermón en una iglesia en la Edad Media

podía poner en la calle

a miles y miles de personas enfurecidas

que iban a saquear el gueto y matar a gente,

bueno, las palabras matan y hay una responsabilidad,

efectivamente, del artista.

Como director del Instituto Francés,

usted ha abogado por la convivencia pacífica

a través de la comunicación no violenta,

de la forma de entenderse a través de la palabra,

¿cómo considera que puede desarrollarse esta comunicación

y este trabajo a través de la comunicación?

Es muy importante.

Yo cito muy a menudo a un lingüista francés,

lo estudié, es judío-argelino,

que explica que la violencia en los barrios,

en torno a París, o a Marsella etc.,

que la violencia es directamente, o mejor dicho,

opuestamente proporcional, no sé cómo se dice en español,

inversamente, gracias, inversamente proporcional al vocabulario.

Cuando un joven tiene 100, 150 palabras y no más,

pues lo único que le queda para hacerse entender

y respetar son los puños, es pegar.

Y cuando tiene bastante vocabulario para expresarse,

para poder discutir, para poder explicar

que no está de acuerdo ni conforme con lo que se le dice,

entonces ya no necesita tanto la violencia.

Es muy importante, efectivamente,

la posesión del vocabulario

y de la cultura para luchar contra la violencia.

Y es por eso que, en cuanto me jubilé,

que llevo tres años ya jubilado y estoy en París,

me metí en la LICRA,

en la Liga Internacional contra el Racismo y Antisemitismo,

como presidente de la Comisión cultural.

La LICRA en Francia, es la decana de las asociaciones antirracistas,

dicen que en el mundo, en todo caso, en Europa seguro,

es una asociación que lucha contra el racismo

y antisemitismo defendiendo a las víctimas.

O sea, primero intentamos justamente hacer mediación,

vamos a ver al agresor, a ver si puede recapacitar,

si podemos convencerle de que lo que ha hecho es erróneo,

es injusto y a veces, se hace el milagro y lo logramos.

Y el agresor admite su error, recapacita y viene a pedir perdón,

en fin, eso existe.

Bueno, muy a menudo no es así, entonces,

vamos a juicio y, generalmente, ganamos los juicios.

Porque tenemos excelentes abogados y que el racismo, antisemitismo,

la xenofobia, el odio, el desprecio de género,

en Francia son delitos, no son opiniones, se les condena.

Intervenimos también en el campo cultural.

Que a mí me parece esencial poder apoyarse

sobre las armas de la cultura:

el teatro, la literatura, la pintura, la música,

las exposiciones, los museos, es fundamental,

porque si yo intento convencerla a usted de que ser racista

está muy mal y ser antisemita también está muy mal,

si ya lo sabe y si ya está usted convencida,

pues para qué me sirve, estoy perdiendo mi tiempo.

Y si no está convencida, si piensa lo contrario,

no la voy a convencer con argumentos,

muy rara vez, muy difícilmente.

Puedo intentar convencerla por emociones.

¿Considera usted que es importante que LICRA trabaje en España?

¿Es necesario un trabajo en pro de la convivencia pacífica

y de la convivencia intercultural en nuestro país?

Pues justamente, yo he venido para intentar promocionar

la idea de crear una sección madrileña de LICRA.

Bueno, yo como presidente de la Comisión Cultural,

en realidad no es mi papel,

pero como da la casualidad, como dijo usted,

son oriundo de Tánger,

tengo mucha familia viviendo aquí en Madrid,

vengo muy a menudo por Madrid y que hablo español,

pues me han pedido que empiece las sesiones para intentar crear

una sección de LICRA aquí en Madrid

que sería una sección de LICRA

la sede está en Francia,

pero tendría su autonomía para analizar

las cosas tal como son en España,

o sea, si aquí se considera que lo principal es luchar,

por ejemplo, contra el racismo antigitano,

pues eso harán, si consideran que lo más importante

es la lucha contra el antisemitismo,

yo diría el neoantisemitismo,

podemos entrar en detalles si quieren

sobre lo que es el antisemitismo contemporáneo,

y las formas que pueda cobrar aquí en España,

pues eso es lo que harán.

O sea, cada sección,

en cada ciudad donde se implanta, tiene su autonomía con relación

a la situación real del lugar en que se encuentra.

Entonces, en fin,

he podido citarme con mucha gente realmente interesante,

intelectuales, políticos, de diversos campos y bueno,

tengo buenas esperanzas de que se puede lograr

crear una sección de LICRA aquí en Madrid.

Existe una en Barcelona,

no se creó hace mucho tiempo, pero existe.

Muchísimas gracias, don Abraham Bengio,

por aceptar la invitación de nuestro programa

y por transmitirnos tan importantes

y tan interesantes valores a través de la palabra

y de la comunicación.

Le emplazamos a venir pronto a nuestro programa otra vez

y le deseamos muchísima suerte

en esta incorporación de LICRA a la ciudad de Madrid.

Muchas gracias.

Y a ustedes les esperamos el domingo que viene

con estos y otros interesantes temas aquí en "Shalom",

no nos falten.

(Música)

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Shalom - El inmenso valor de la palabra

08 dic 2019

Y lo hacemos de la mano del Doctor en lenguas clásicas Abraham Bengio, quien además nos hablará de la LICRA (Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo) institución a la que pertenece y cuya instauración está promoviendo en Madrid.

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