Shalom La 2

Shalom

Domingo a las 09:15 horas

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Para todos los públicos Shalom - Hacer Aliyah en Israel - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

"Shalom". Muy buenos días y bienvenidos un domingo más

a nuestro programa.

Para todos ustedes es sabida la relación que existe

entre Israel y el pueblo judío. Una relación histórica,

religiosa, tradicional, en donde todos los judíos

encuentran un hogar donde vivir.

Este es el caso de la familia Poliak,

que ha decidido reinventarse,

empezar una nueva vida aquí en Israel.

Visitamos la casa de la familia Poliak.

¡Vamos!

-A la escuela.

(Conversaciones superpuestas)

(Risas)

Llegamos a Israel el... A fines de julio,

el 25 de julio,

en un vuelo que éramos 20 uruguayos, que coincidimos el mismo vuelo,

el mismo plan y cada uno con su realidad,

cada uno con sus expectativas y demás.

Nosotros sabíamos que íbamos a venir a Kfar Saba,

donde estamos ahora, y estamos haciendo

nuestra experiencia aquí en Israel.

-Bueno, dar la noticia a los niños no fue fácil

porque era un cambio en sus vidas, en nuestras vidas,

pero siempre mostrándoles optimismo. Creo que la recibieron

de una forma positiva ellos también

y de saber que en la vida

uno tiene diferentes experiencias,

y esta era una oportunidad para tener una experiencia diferente

en sus vidas también de crecer ellos

y crecer como familia e ir a un país

donde tanto le hablaron en su escuela y que tanto querían conocer

porque no conocían.

Así que, como dijo Víctor,

llegamos en un grupo grande de 20,

que había niños también y estaban todos muy entusiasmados al llegar

y eso para ellos fue importante, sentir el apoyo de que otros niños

también estaban en la misma que ellos.

Acá también fueron recibidos muy bien por la escuela,

por sus compañeros y más allá de que es otro idioma y otra cultura,

hay algo que une, que uno no sabe qué,

pero también lo sabe, que te sentís como en tu casa.

-Buscamos aquí en Israel más allá de que sentimos

o siempre sentimos, porque hemos venido como turistas

años anteriores, de que hay una conexión.

Te sentís cuando estás en Israel como que es tu tierra.

Eso siempre lo veíamos.

Yo creo que también, como decía Jacquie,

de haber ido a escuela judía en Uruguay,

haber ido a movimientos...

movimientos juveniles sionistas en Uruguay.

Nosotros ya mamábamos de chicos el tema de Israel.

En la escuela siempre veía banderas por todos los lados.

Con nuestros niños eso fue como que nos dio más fuerza.

Cuando estuvimos en Israel, el año pasado,

vimos cómo se vive en Israel,

cómo los niños están solos en la calle,

cómo son las escuelas públicas y demás,

y nos motivó mucho como para darle a nuestra familia

lo mismo que acá les dan a los israelíes.

-Sí, en Uruguay como que nosotros somos los distintos.

Cuando son las festividades...

te miran diferente y no lo vivís...

Cada festividad la vivís para dentro.

En tu casa con la familia

y la diferencia con acá es que uno lo vive en las calles.

Lo ves, lo vivís, lo vivenciás, no tanto como religión,

como un sentimiento de religión, sino como que... más vivencial.

Desde la comida...

Todo... Israel te lo da de una forma más fácil.

-Sí, aparte en Uruguay, como muchos otros lados del mundo,

a veces tienes que esconderte.

Tu religión la tenés que esconder. No salí con kipá en la calle.

Y acá es como que lo manifestás públicamente y hacés lo que querés,

pero allá, incluso te aconsejan no estar con kipá la calle.

Entonces, tenés que ocultando tu religión y acá es libremente.

-Eh... Bueno. El tema de las festividades,

como decía, acá uno lo vive diferente.

No sé, Hanuká allá en Montevideo

me acuerdo de que había que poner la Hanukiá en una ventana

donde se vea para afuera y nosotros no la queríamos poner nunca

en la ventana, en la fachada... por razones obvias.

La poníamos en la fachada de atrás.

Bueno, acá, si Dios quiere, vamos a ponerla

en un lugar donde se vea realmente.

-Bueno, Uruguay es un país laico.

No tiene una religión el Estado,

pero sí, obviamente, la mayoría son católicos.

Eh...

Igual hay mucho desconocimiento de lo que es ser judío,

como que la gente piensa que los judíos

solamente son los religiosos que andan de negro

y no piensan que uno también puede ser judío,

porque nos ha pasado mucho, que cuando le contamos a amigos

que no son judíos que somos judíos, nos dicen:

"No pensé que eras judío porque no parecés".

Nos queda esa sensación, ¿qué es parecer judío?

Eh...

Hay mucho desconocimiento del tema.

Acá en Israel obviamente el tema de la religión

se vive de otra manera y hay una libertad.

Yo veo la libertad de que cualquiera puede profesar su religión

sin ningún problema. Es abierto y nos llama la atención

como cualquiera hace, en ese sentido, lo que quiera.

-Bueno, nosotros...

siempre estábamos seguros que queríamos darles

una educación judía y por eso elegimos una escuela judía,

y dentro de las dos escuelas que había en Uruguay,

a la más tradicionalista

porque queríamos que ya que nosotros no hacíamos tanto en nuestras casas,

porque no somos tan religiosos, nos gustaba que tengan igual

todos los valores y todo lo que tiene la religión judía.

Que se lo den y que tengan también ese espíritu

de poder vivir las festividades

como lo podrían hacer en Israel, ya que en la escuela lo vivían

realmente de una forma muy linda,

y eso fue lo que también les dio un sentimiento a Israel,

más allá de no conocerlo, como que fuera propio

y creo que eso ayudó mucho a venir acá, más allá de que, obviamente,

el idioma les ayudó porque ya tenían una educación en el idioma.

En lo que es la religión, en lo que son los valores

y eso como que más allá de que estamos tan lejos,

no estaban tan lejos a nivel educativo.

Los valores creo que son muy importantes.

Tienen algo que los conecta y eso se ve mucho

en las relaciones también de los niños

y cómo los niños acá están muy acostumbrados

a recibir niños de otros países, y todo el tiempo en Israel

están viniendo inmigrantes, y es muy rápida la conexión

que tienen los niños entre sí.

Fueron recibidos muy cariñosamente, a pesar de que a veces

dicen que el israelí no es muy cariñoso.

Mis hijos lo vivieron con una calidez bastante importante.

-Empezar de cero en otro lugar este...

Tienes que dejar de lado quién sos un poco laboralmente

para volver a crearte y volver a hacer cosas

que a veces nunca harías en tu país de origen.

También nosotros vemos que dada esa experiencia,

tratamos de aprovechar y hacer cosas

que en Uruguay como familia no haríamos.

Salir a pasear los fines de semana, hay un recital de algún lado,

y en Uruguay capaz que decimos: "No lo hacemos".

Pero acá aprovechamos cada momento para hacer cosas diferentes.

Ir a museos, salir a pasear, visitar a amigos a diferentes lados,

viajar dos horas en auto para conocer un lugar,

cosas que no haríamos en Uruguay como familia.

Laboralmente sí, seguramente, con el potencial,

comparando con Uruguay, hay muchísimas cosas más para hacer.

Justo estábamos hablando de eso en el desayuno,

de tratar de aprovechar, de tratar de estudiar,

tratar de seguir trabajando en cosas diferentes

y que en Uruguay, capaz que no existe,

tratar de hacerlas acá. -Es un país que de verdad funciona

y lo sentimos desde el momento que llegamos.

Nosotros llegamos y nos habían dicho

allá en la Sojnut, en Montevideo,

que nos va a estar esperando un señor con un cartel a las...

No sé, era de madrugada la hora en la que llegamos.

No me acuerdo qué hora, pero era de madrugada.

-Las 11:00 de la noche. -Las 11:00 de la noche

recién aterrizaba el avión hasta que bajamos.

Nos dijeron que nos iba a estar esperando un señor.

Que después íbamos a ir a una oficina,

que podía haber mucha gente, que nos iban a atender.

Un señor voluntario que había hecho ya hace treinta y pico de años,

y que está recibiendo ahí siempre a la gente

porque él quería devolverle al país lo que le dio el país a él.

Llegamos y estaba nuestro grupo, que éramos 20,

con los niños cansados de un vuelo larguísimo y dijimos:

"Ir a una oficina ahora con los niños...

con hambre. ¿Cómo va a ser esto?".

Llegamos y nos llevó este señor a una oficina

donde era el aeropuerto viejo, que ahí nos recibían.

Había como diferentes oficinas.

Todo muchachas jóvenes que te estaban recibiendo

y a los niños los recibieron con un cono de golosinas,

y comida, y sandwiches, y había un lugar para juegos,

cuando nosotros podíamos entrar tranquilos

a hacer lo que teníamos que hacer,

todos los trámites.

Nosotros nos fuimos desde el aeropuerto con un celular,

con el chip del celular israelí para cada uno.

Nos fuimos con una mutualista, o sea, con salud.

Con salud ya... solucionado.

-El 90 % de los trámites ya los hacen en el aeropuerto.

Está todo preparado y te vas del aeropuerto siendo un israelí.

Con los mismos derechos o a veces, incluso, un poquito más

que un israelí que nació aquí.

Fue una bienvenida muy cálida.

Hay como una estructura ya preparada

y te quitan un poco los miedos que uno tiene.

Si va a ser posible que yo hable, que me comunique, que pueda leer.

Te quitan los miedos porque hay una estructura que está armada

y que está muy bien armada,

y el Ulpán no solamente te da una idioma,

si no que da una acogida.

Llegas a un lugar donde nuestra clase,

que somos 30 personas de diferentes partes del mundo,

y tenemos tantas cosas en común esas personas que es increíble.

Hemos pasado festividades y ves que a veces

no sabés cómo hablar con el de al lado

porque no te da el hebreo. Nos ponemos a cantar

y sabes que el de al lado está cantando la misma canción

que vos, o sea, hay una conexión.

Contamos experiencias, recomendarnos lugares para pasear

o dónde hacer un trámite,

dónde se consigue más barata tal cosa.

Nos ayudamos entre todos.

Allí seguramente se haga algún amigo nuevo

que nos podamos hacer para la vida.

-Y ahora nos movemos en bloque, como digo yo.

Somos un bloque de cuatro que se mueve para todos lados juntos

y el "pienso" es siempre de a cuatro.

Nosotros en Montevideo teníamos mucha independencia.

Cada uno su trabajo, su horario.

¿Quién nos ayuda en nuestra casa? Abuelos, tíos...

Había mucho de eso, lo cual hacía que podamos estar

bastante independientes.

Acá nos tenemos nosotros cuatro, más allá de los amigos.

Que podemos contar el día a día somos nosotros cuatro.

Sí, creo que sí, que te da una unión importante

y un pensar en el otro todo el tiempo.

Desde que te levantás hasta que te acostás en el otro.

Creo que para los niños el tenernos más de lo que nos tenían allá

creo que es importante.

En el momento creo que no lo valoran porque son chicos,

pero pienso que en un futuro capaz que lo van a valorar.

-Eh... Primero, aprender el idioma,

que es lo que estamos viviendo hoy en día.

Nos quedan dos meses más de Ulpán.

Hay que sacarle jugo, tratar de aprender

porque es el momento ahora de aprender el hebreo,

por lo menos la teoría porque después dicen que en la calle,

cuando salgas a trabajar, es como que el hebreo te fluye,

pero ese creo que es el primer objetivo.

También estamos viviendo un proceso de acompañar a los niños,

lo cual se sientan acompañados y apoyados por nosotros

en lo que están haciendo.

Ellos se están empezando a hacer amigos.

Se están encontrando su lugar en la escuela

y lo están haciendo muy bien.

La verdad es que lo están haciendo muy bien,

quizás mejor de lo que teníamos estimado o proyectado.

-Eh... Sí. Como que nos ponemos metas cortas

y la verdad que se van, gracias a Dios, cumpliendo.

La meta uno para nosotros era entrar a los nenes a la escuela

a ver qué iba a pasar, ¿no?

La verdad es que desde el día uno respondieron muy bien

y ya los vimos... los vimos...

El primer día había como una fiesta de bienvenida hacia los niños

y nosotros los dejamos cada uno en su clase diciendo...

¡Bah! Queríamos estar de la mano y no podíamos.

Cuando ya fuimos a la fiesta y estábamos esperando que entren,

entraron con una sonrisa los dos y la nena abrazada a dos nenas más.

Dijimos: "Está". Creo que las cosas van a ir bien.

(Conversaciones superpuestas)

Balanza.

Balanza. Uno, dos, tres.

(Música créditos)

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Shalom - Hacer Aliyah en Israel

05 ago 2018

Conoceremos sus retos, sus inquietudes y la forma en que la familia Poliak ha comenzado a vivir en su casa de Kfar Saba, en Israel.

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