Shalom La 2

Shalom

Domingo a las 09:45 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
4211344
Para todos los públicos Shalom - Empezar de nuevo - ver ahora
Transcripción completa

Muy buenos días, shalom. Hoy, nosotros hemos elegido

contarles a ustedes una historia.

Es la historia de un chico judío,

hijo de emigrantes rusos que se escapan de las matanzas

y los pogroms a comunidades judías.

Llegan a La Pampa argentina, donde no pasa casi nadie.

Ya se pone interesante.

Este jovencito, dentro de todos esos viajes,

llega a Colombia y consigue formar parte

de la revolución a nivel de la letra impresa.

Esto está más interesante.

Pero ¿qué dirían ustedes si este señor,

que han pasado ya más de 80 años,

sigue siendo amigo de todos los amigos,

desde La Pampa argentina, Colombia y de cada una de las estaciones.

Nosotros, hoy en "Shalom", tenemos la historia, el libro

y al protagonista, don Salomón Lerner.

Bienvenido a "Shalom". Muchas gracias, señora Coty.

Yo no esperaba un homenaje así, como este.

Y nosotros no esperábamos un libro como este.

Don Salomón Lerner nace en Moisesville,

que para que nos hagamos una idea, Moisesville, en ese tiempo,

¿qué era? ¿Similar a qué? Bueno, cuando llegó mi familia,

llegaron a una estación, ni siquiera una estación,

era una parada de tren,

pero solamente la parada.

No había otra cosa. Es difícil imaginarse.

No había otra cosa, había tierra alrededor, nada más.

Y su padre intentaba mantener a esa familia con lo que podía.

Bueno, la gente tuvo que aceptarlo.

¿Y qué hicieron? A trabajar la tierra.

No quedaba otra alternativa.

Lo primero que tuvieron que hacer es un cementerio,

porque habían fallecido varios niños y después,

un colegio. Un colegio pequeño para los niños,

porque sobre todo era la educación.

Bueno, enseguida hicieron una sinagoga.

Después hicieron un hospital, después hicieron...

Hicieron lo que vemos en vídeo hoy, que es una ciudad.

Una ciudad importante

para toda la Argentina.

Pero Salomón Lerner, jovencito, ve a su padre vender y dice:

"Yo creo que yo lo puedo hacer también bien".

Bueno, empezamos porque yo nací

ya cuando mi familia llevaba 20 años en Moisesville.

Mi padre se defendió como todos los judíos que llegaban allí.

Claro, con la que podía. Como "cuentenin",

es vendedor a plazos.

Los que golpeaban las puertas.

Mi padre era un ser maravilloso.

Para mí, lo era todo.

Yo a veces lo acompañaba porque llevaba...

Había que cargar. Mercancía.

Y le ayudaba un poco, aunque yo era un niño,

pantalón corto, pero tenía manos, también.

Bueno, veía a mi padre cómo vendía, cómo se defendía,

y claro, probablemente, esa era mi ilusión,

llegar a ser como mi padre.

Qué bonito. Yo creo que es normal

en cada niño. Qué tierno.

Pero además, es que Salomón Lerner jovencito,

se encuentra con un micrófono y se convierte

en locutor radiofónico, se encuentra con una cámara de fotos

y es fotógrafo y le compran las fotos,

se mete en un barco y es navegante.

¿Hay algo que asustaba a Salomón Lerner?

No.

No.

Haciendo memoria,

he sentido pocas veces en mi vida susto.

Pero recuerdo que una de las veces que tuve miedo,

no susto, miedo, no sé si es sinónimo,

fue cuando llegué por primera vez a Techo, así se llamaba

el aeropuerto de Lima, perdón, de Bogotá,

porque me acuerdo que pisé la tierra,

al bajar las escaleras del avión y sí sentí miedo.

Porque me dije: "¿y ahora qué?". ¿Qué edad tenía usted entonces?

En ese entonces ya tenía 20 y pico años.

¿Y cuánto dinero en el bolsillo? Bueno, yo llegué a Colombia

sin conocer a nadie, con 48 dólares

y un reloj más o menos de cierta calidad,

y mi maquinita rolleiflex. Y mucha ilusión.

Que cargaba siempre porque ya era, llamémosle, periodista.

Pero sin escuela ninguna de periodismo.

No, lo que pasa que yo tuve,

no tuve escuela, pero tuve grandes maestros.

Y usted fue un gran alumno.

Por ejemplo, uno de los autores más importantes de Argentina,

Antonio Di Benedetto, fue el que me llevó

al periodismo, prácticamente. Claro.

O sea, yo no fui a ningún colegio, ninguna universidad,

pero la vida me enseñó yo creo que algo más

que si hubiera ido a una universidad.

Este libro, va más allá del éxito empresarial de un chico

de una casa humilde.

El libro habla de relaciones familiares,

como usted muy bien contaba, del cariño de su padre por usted

y de usted por su padre.

De las relaciones familiares, de lealtad en el trabajo.

Usted ha conseguido que sus empleados

se queden con usted la vida entera

y hayan crecido con usted y con su empresa.

Y casi, casi, diría yo, de socios, de sociedades

que usted, después de que se disuelven,

siguen siendo amigos y se ven todos los días, hasta el día de hoy.

Salomón Lerner, esto no va solamente sobre un éxito empresarial,

esto habla de valores y de principios.

Pues así fue, en realidad.

Yo he tenido dos socios en mi vida, que curiosamente,

eran dos españoles en Colombia.

Uno era gallego, José Porto, un editor muy importante

de textos escolares. Fue socio mío

y llegó un momento en que había que traer una máquina,

él quería que la máquina fuera para texto escolar

y yo quería que fuera para libros y revistas.

Y ahí, bueno... Hubo cierta tensión.

Eso fue lo único, y bueno, al final,

él mismo decidió que... Se separaban.

Que me quedara yo con la impresión.

Y bueno, yo seguí mi camino,

pero era tanto el aprecio que nos teníamos,

que tomábamos café prácticamente todos los días

y cuando yo me instalé ya acá,

él, como buen gallego, él era de Pontevedra,

venía todos los años a ver a su familia y bueno,

una semana me la dedicaba a mí. Eso dice mucho.

El otro socio que tuve, Juan Busquets Baró,

se despidió de mí prácticamente antes de que lo operaran,

que él sabía que estaba muy mal.

Esos han sido mis socios. Qué lujo, qué orgullo.

Ahora, de empleados, todavía tengo de 40 o 50 años.

Usted se define como librero.

De hecho, las librerías Lerner en Colombia,

y no solamente en Colombia, son una referencia cultural.

Sí, sin lugar a dudas,

porque curiosamente, la librería que yo fundé hace 60 años,

parece fácil decir 60 años. No, no parece fácil.

Está ubicada y alrededor

tiene todas las universidades,

prácticamente, de Bogotá. Las importantes.

Eso hizo que usted formara parte de una revolución

a nivel de la letra impresa en Colombia, por supuesto.

Bueno, la revolución sí se hizo, pero en impresión.

Claro. No en librería.

Bogotá tenía, cuando yo fundé la mía,

tenía cuatro o cinco o seis librerías importantes,

pero no tenía la industria del libro.

Tanto es así,

que en mi librería,

había un stand pequeño

donde se exhibían los libros colombianos,

pero que había pongámosle, 20 o 25 libros.

Era ya mucho decir. Era mucho.

Eso eran los libros colombianos.

Ahora, que estuve después de 20 años que no había ido,

recibí una de las mayores satisfacciones,

porque fui a visitar la librería, la primera,

y resulta que en el local de al lado,

se hizo otra librería exclusiva

para los libros colombianos.

Bueno... A mí me emociona mucho eso.

Entendemos que todas las condecoraciones que usted tiene,

y tiene muchas,

todas son pocas a la hora de expresarle

el mérito de lo que usted ha hecho,

pero no solamente lo que usted ha hecho,

sino cómo lo ha hecho. Usted como librero profesional,

de esa categoría, ¿usted piensa que el libro

en letra escrita, el libro,

está en peligro con todas las tecnologías?

No, todo lo contrario.

Todo lo contrario.

El libro electrónico, hace dos o tres años, fue un boom.

Todo el mundo quería tener el libro electrónico

y se vendió como pan caliente. Claro.

Pero es como todas las modas, las modas pasan.

El libro impreso... Se va a quedar con nosotros.

Sigue viviendo. Don Salomón Lerner,

no todos los capítulos fueron sencillos en su vida.

No, claro. Y por eso usted también

vuelve a empezar siempre. Es que...

Lo hice muchas veces.

Desde los nueve años.

Tenía nueve años e hice, llamémosle entre comillas,

mi primera empresita. Ya despuntaba desde entonces.

Nueve años.

Parece increíble pero es así. Parece increíble.

Fui avanzando, haciendo cosas.

Lo que pasa que yo, como era gordito,

si quería jugar al fútbol, por ejemplo, con los amigos,

lo único que me ponía era de aguatero.

Entonces, yo no jugaba con los muchachos,

jugaba conmigo mismo. Claro.

Para mí, lo que yo hacía, era mi juego.

Y ese, llamémosle,

deseo de ir adelante nació

de esa manera de jugar.

Al principio, yo quería emular a mi papá en el sentido

de ser un gran vendedor. Claro.

Y bueno, y después,

la vida me fue llevando a ser tantas cosas,

que en realidad, todo para mí,

fue la universidad de mi vida, llamémosle así,

porque no conocí otra. Don Salomón Lerner,

nosotros nos estamos acercando ya al final de la entrevista

que se nos queda corta.

Pero es que también se nos queda corto el libro.

Es maravilloso y yo, personalmente, creo que es un libro de inspiración

para nuestra juventud que también, parte de ella,

no siempre tiene claro lo que le gusta hacer

y le falta a veces un poquito de pasión

y mirar a la vida a los ojos y decirle:

"No te tengo miedo", que es lo que usted aquí hizo.

Estoy segura que sus padres, su familia

y todos estamos muy orgullosos de la empresa,

no de la empresa financiera, de la empresa humana.

Gracias, señora Coty, de haberme invitado

a poder expresarme un poco. Es un placer.

Con este mensaje maravilloso, hoy, desde aquí,

les decimos, shalom.

(Música créditos)

Shalom - Empezar de nuevo

10 sep 2017

Este niño , con los años, se convierte en editor y revoluciona el mundo de la letra impresa en Colombia . A pesar de que la vida le lleva siempre a volver a empezar , él ha sabido mantener las relaciones personales y profesionales tanto de adeptos como de competidores .

ver más sobre "Shalom - Empezar de nuevo" ver menos sobre "Shalom - Empezar de nuevo"