Shalom La 2

Shalom

Domingo a las 09:45 horas

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Para todos los públicos Shalom - Conmemoración anual a las víctimas del Holocausto - ver ahora
Transcripción completa

(Música créditos)

(Música)

Shalom y bienvenidos un domingo más a nuestro programa.

Como en ocasiones anteriores, nos hemos dirigido hacia el Senado

para asistir con ustedes

al acto de conmemoración del Holocausto.

Esperamos que este año no sea una costumbre más

y que sirva para que actos como el que sucedieron

no vuelvan a repetirse.

Señoras y señores,

es para mí una satisfacción un año más,

ofrecerles la bienvenida al Senado de España,

a este antiguo salón de plenos,

donde vamos a celebrar este acto, que es el acto central en España

del Día de la Memoria del Holocausto

y de la prevención de los crímenes contra la humanidad.

-Amparados en la solemnidad de este acto

rendimos homenaje a la memoria de las víctimas

del peor crimen de la historia,

la Shoá.

El Holocausto no es un problema judío.

El Holocausto, la Shoá,

es, en su acepción más absoluta y profunda,

un problema humano.

Como sentenció Wiesel, premio Nobel de Paz

y conciencia viva de la memoria del holocausto

hasta su muerte el pasado mes de julio:

"En el holocausto no solo murieron judíos,

también murió la condición humana".

Entre nosotros están Anette Cabelli,

superviviente del campo de la muerte en Auschwitz,

y Rhoda Henelde, superviviente deportada a Siberia con dos años,

cuando sus padres huían de las tropas nazis,

y encerrada en diferentes campos para desplazados.

La presencia de ambas,

su testimonio, su luz

y su sentido de la responsabilidad

dignifican este solemne evento.

El recuerdo no es el único pilar que nos libra de la barbarie,

recordar a las víctimas es necesario y vital,

pero insuficiente.

Tenemos el compromiso de cumplir con el deber

que nos encomienda la voz de Auschwitz,

evitar que ningún proyecto político o social

pueda prosperar sobre la sangre o el sufrimiento del prójimo,

ya sea este diferente o no.

Las sinagogas,

los colegios y los centros comunitarios judíos

están de nuevo bajo protección policial

y, a veces, militar.

En esta Europa,

testigo y protagonista del holocausto,

siguen muriendo judíos

por el hecho de serlo.

El terrorismo yihadista

y los movimientos xenófobos

siguen avivando la llama del antisemitismo.

La amenaza sigue activa

y no podemos desfallecer.

La cámara de gas

no es sino del final siniestro de un proceso implacable

que comienza con la abolición del pensamiento

y con la forja de un lenguaje a la medida de los perversos.

Por esta razón es vital para nuestras democracias

que la ley pueda prevenir estas manifestaciones de intolerancia

e incitación a la violencia.

Ya nos advirtió de ello el pensador Edmund Burke:

"Para que el mal triunfe

basta que los hombres de bien

no hagan nada".

Hoy estamos aquí

para recordar las lecciones del pasado reciente,

para no olvidar la memoria de las víctimas

y para rendir homenaje

a los ya pocos supervivientes.

Estamos aquí para advertir a las generaciones futuras

que deben permanecer vigilantes

Para que la tragedia no se repita.

Estamos aquí

para conminarles a que deben seguir promoviendo

el derecho a la diferencia,

el respeto mutuo

y la libertad,

e impedir que la eliminación de un grupo humano

pueda convertirse en un propósito político plausible.

Las democracias deben recuperar y reforzar

la narrativa que las hizo prósperas, libres y seguras.

Es de vital importancia la progresiva introducción

de la enseñanza sobre el Holocausto

en los manuales de nuestras escuelas y universidades.

Desde esta tribuna,

símbolo de la voluntad popular,

los judíos españoles llamamos a todos los partidos políticos

y a la sociedad civil

para que alcancen un pacto por la educación.

Tal y como su majestad el rey expresó el pasado 24 de diciembre

en su discurso de Navidad,

la negación del otro

no puede caber en la España de hoy.

Vosotros,

¿qué sabéis?

¿Sabías que el hambre hace centellear los ojos

y que les hace ensombrecer?

¿Sabías que se puede ver morir a la propia madre sin llorar?

Vosotros,

¿qué sabéis?

¿Sabías que por la mañana se desea la muerte

y por la tarde se la teme?

¿Sabías que un día es más largo que un año,

que un minuto es más largo que una vida?

¿Sabías que los huesos son más frágiles que los ojos,

los nervios son más fuertes que los huesos?

¿Que el corazón es más duro que el acero?

Vosotros,

¿qué sabéis?

¿Sabías que el sufrimiento es infinito?

¿Que el horror no tiene límites?

¿Lo sabíais?

Vosotros,

¿qué sabéis?

Con este poema de Charlotte Delbo,

superviviente de Auschwitz,

recordamos hoy a los 6 millones de judíos

asesinados por el nazismo.

Todas ellas personas inocentes que perecieron

en la noche más oscura de la humanidad.

Señorías,

una buena educación

es y será nuestro mejor legado.

(Música melancólica)

Hay momentos en los que, cuando se recuerdan

acontecimientos tan trágicos como los que acaba de describir

nuestro presidente,

uno piensa que esas cosas no se van a repetir nunca más.

Cuando los medios de comunicación, especialmente,

han sido capaces de llevar al conocimiento del mundo,

con el poder inmenso de la televisión y del cine,

las escenas terribles que acontecieron

en aquellos cinco años, desde 1940 hasta 1945,

especialmente en los campos de concentración,

y uno tiene necesidad de llorar viendo esas imágenes tan terribles,

el corazón humano, que es sensible,

termina por pensar:

"No, esto no volverá a pasar más".

Nosotros decimos, y lo decimos desde la unión romaní,

cada vez que hablamos de estas cosas,

cada vez que llevamos nuestro mensaje, especialmente,

a quienes tienen el inmenso poder en la sociedad moderna

que nos ha tocado vivir, que son los periodistas,

los medios de comunicación, los que son capaces

de conformar en la sociedad un estado de opinión,

que a los racistas...

ni agua.

Con los racistas no podemos hablar.

Con los racistas no podemos negociar

porque el racista no atiende a razones.

El racista te mata.

Terrible.

En 1934, ya con Hitler en el poder,

aún no estaban abiertas las cámaras de gas,

pero aquel maldito racista no quiere que existan más gitanos,

y en 1934 dicta esa norma

que obliga a coger a las mujeres gitanas,

esterilizarlas

y a los hombres castrarlos para que no nazcan los niños gitanos.

Yo quisiera terminar lanzándoles un compromiso de lucha

y les quiero transmitir un pensamiento muy conocido

de Martin Luther King.

Cuando él decía: "No me preocupa que griten contra nosotros,

tampoco me van a asustar porque nos tiren piedras

y digan que tienen que exterminarnos. No me van a asustar por eso.

Me preocupa mucho más el silencio de los buenos".

(Música)

La Shoá fue un proyecto de olvido.

Nada debía quedar, decía el historiador Vidal-Naquet.

Con la complicidad de la cultura occidental

y la indiferencia de la mayoría de los contemporáneos europeos,

nada físico debía quedar del pueblo judío

para que la humanidad olvidara la aportación de este pueblo

a la civilización mundial.

El régimen alemán catalogó al colectivo español exiliado

como enemigo político del tercer Reich

y, con la connivencia del gobierno francés de Vichy

y la aquiescencia de la dictadura franquista,

se decidió calificarlos como apátridas

y organizar su deportación al campo de concentración de Mauthausen.

No es el olvido sino lo memoria

la condición para fortalecer nuestra democracia

y mantener vivos los principios básicos

de nuestra convivencia colectiva,

para afrontar las violencias presentes y futuras

que nos acechan y, por último, para evitar lamentos inútiles

por no haber aprendido la lección de quienes nos precedieron.

-No hay mejor marco, presidente,

para celebrar este acto que las Cortes, que las Cortes Generales,

pues las Cámaras nos representan a todos,

representan a todos los españoles.

El horror que supuso el exterminio judío

lo conocemos en su dimensión histórica

a través de los juicios de Nuremberg,

a las ruinas de los campos de concentración, pero sobre todo,

sobre todo, lo conocemos gracias al relato de los que sobrevivieron.

La obligación moral de mantener vivo el recuerdo

de lo que entonces sucedió debe ir unido al compromiso también

de transmitirlo a las generaciones presentes y futuras.

Yo quisiera terminar recordando un testimonio,

en este caso el de Otto Frank,

cuando en la madrugada del 6 de septiembre de 1944.

Es donde Otto Frank vio por última vez a su mujer y a sus hijas,

todas ellas fallecieron en ese campo y en Bergen-Belsen.

A pesar de tan terrible, tan dolorosísima experiencia,

cuando algunos niños, cuando algunos jóvenes

le escribían cartas a Otto Frank transmitiéndole su admiración,

él siempre respondía de la misma manera:

"Espero que el libro de Ana pueda inspirarte cuando seas mayor

para que, en tu entorno, puedas luchar, en la medida de lo posible,

por la paz y por el entendimiento

entre los pueblos y entre los hombres".

Tenemos muy viva la esperanza de que los deseos de Otto Frank

puedan ser cumplidos.

(Música)

El holocausto no es ni una leyenda ni un concepto abstracto,

ni mucho menos, como se dice ahora, un significante vacío.

El holocausto es así, una realidad grabada como un puñal

en la memoria colectiva del género humano.

Un estigma que jamás podremos olvidar ni relativizar

y del que solo podremos redimirnos

si impedimos que nunca nada parecido vuelva a suceder,

que no haya margen para ningún crimen más contra la humanidad.

Debemos alzar nuestra voz contra todo intento de excluir a nadie

por el simple hecho de ser distinto.

Tal es, sin duda, el mayor homenaje

que solidariamente podemos tributarles

a todas las víctimas inocentes del nazismo

y de cualquier otra forma de barbarie.

(CANTA) "El malé rajamim shojen mromim".

Dios, lleno de misericordia, que reside en las alturas,

concede perfecto reposo en el reino celestial,

entre los justos y los puros que brillan resplandecientes,

a las almas de los 6 millones de nuestros hermanos

y a todos los hombres, mujeres y niños,

que fueron vilmente asesinados, quemados, ahogados, estrangulados

y enterrados vivos santificado el nombre divino,

en los países del opresor nazi.

Todos ellos son merecedores de que hagamos una plegaria

para recordarles y elevar sus almas.

Dios misericordioso, conserva por siempre sus almas vivas

bajo tu gran presencia.

Descansen en paz. Todos los presentes diremos: "Amén".

(Música créditos)

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Shalom - Conmemoración anual a las víctimas del Holocausto

12 feb 2017

En el acto intervinieron los representantes de los diferentes colectivos que sufrieron el horror de la SHOA y las terribles consecuencias que el Holocausto dejó en sus vidas y en las de todas sus familias.

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