Shalom La 2

Shalom

Domingo a las 09:15 horas

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Para todos los públicos Shalom - Celebramos juntos Hanuká - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Muy buenos días, Shalom.

Nosotros hoy nos encontramos celebrando la fiesta de Janucá,

la fiesta de las luces.

La fiesta de Janucá es una de las festividades

más entrañables dentro del calendario judío.

Se festeja con unas velitas pues como estas,

con la familia entera alrededor de estas velas,

comiendo sufganiot, que son buñuelos,

y cantando canciones.

Nosotros en "Shalom" hemos tenido la suerte

de entrevistar al rabino Isaac Wahnon.

A él le hemos preguntado.

¿Cuál es el acontecimiento histórico que da pie a la fiesta de Janucá?

¿Por qué se festeja alrededor de unas velas?

¿Cuál es el sentido de esta fiesta? Y sobre todo, muy importante,

¿cómo un evento histórico que ocurrió en el Imperio Griego

tiene un mensaje relevante para el hombre del siglo XXI?

Vamos a escucharle.

Estamos ahora en plena semana de Janucá

y en esta fiesta estamos conmemorando un episodio muy interesante

en la historia judía, en la cual el pueblo de Israel

estaba bajo el yugo y bajo el mandato griego,

dentro de su tierra, pero no estaba gobernando.

Y pasaron unas épocas bastante difíciles,

en las cuales ellos pedían a los judíos

que no cumpliesen con sus leyes básicas.

No podían cumplir con la circuncisión,

no podían estudiar el estudio de la Torá,

no podían reunirse para realizar sus oraciones,

y así, ciertas cosas, querían que los judíos se helenizaran.

No estaban buscando su cuerpo, no estaban buscando matarnos,

no estaban buscando sacrificar ni mucho menos,

pero sí querían que nuestra cultura, nuestra religión, nuestra alma,

pasase al segundo plano y que tomásemos

esa opción, esa forma de vida griega,

que buscaba más el culto del físico y el culto de lo personal,

pero el pueblo judío, a pesar de ser una gran minoría,

junto con el equipo de los macabeos, se levantaron para guerrear

y enfrentarse a ese pueblo, y siendo pocos, pocos soldados,

tuvieron la capacidad de luchar en contra de un ejército

inmensamente mayor en número y en armas

y vencieron esa guerra llegando a volver a reconquistar

el gobierno del pueblo de Israel. Y en ese momento,

los judíos querían ya empezar a hacer funcionar sus leyes

y cómo no, lo primero que tienen que tocar

es entrar a nuestro templo en Jerusalén, nuestra casa,

donde es el lugar de culto que teníamos,

que nosotros teníamos que orar y acercarnos al creador del mundo.

Lo primero que tienen que hacer es empezar a purificar y a limpiar

el lugar que había estado tantos años apartado y sin cuidado.

Lo primero que ellos querían buscar y hacer era encender la menorá.

La menorá era un candelabro de siete brazos

que se encontraba en una de las zonas más santas de la tierra,

en Jerusalén, en el centro del monte,

y realmente querían encender esa menorá, que es una vela,

un candelabro que tenía que estar encendido todos los días del año,

pero para ello hacía falta un aceite de oliva puro,

que se exprimía y se preparaba durante un período de siete días

los cuales, ya que no tenían el servicio diario en el templo,

realmente no encontraban dentro de los abastecimientos del templo

ese tipo de aceite. Y rebuscando y rebuscando

los sacerdotes, los "cohanim", buscaron y encontraron un pequeño,

una pequeña vasija de aceite de oliva extra virgen puro

y que se podía utilizar para el encendido de esas velas

y lo colocaron en la menorá, en aquel candelabro,

esperando que por lo menos pudiesen cumplir con esa mitzvá,

con esa ley, con ese precepto, durante un día,

mientras ellos pudiesen tener el tiempo suficiente

para preparar el nuevo aceite. Y ocurrió lo increíble.

El aceite, que aparentemente iba a durar un solo día,

realmente duró más de un día, duró dos, tres, cuatro,

cinco, seis, siete, ocho días en total,

hasta que ya pudieron tener el aceite nuevo para seguir utilizándolo.

Es por eso que nosotros en esta época, año tras año,

queremos conmemorar ese episodio, queremos conmemorar esa ventaja

que tuvimos delante de un pueblo que quería arrancar nuestra cultura

y lo festejamos encendiendo cada noche las velas de la januquiá,

que es el actual candelabro de ocho brazos,

que utilizamos para encender cada día y recordar así

esos ocho días del milagro que ocurrió con la menorá,

con el candelabro en el templo de Jerusalén.

(Música)

Es muy importante que realmente

apreciemos nuestras costumbres, nuestras ideas,

nuestra cultura, a pesar de todas las adversidades,

ya que eso es lo que nos identifica, lo que nos hace ser un pueblo,

ya que eso es lo que nos une durante tantos miles de años

que vivimos en el exilio, sin una sola tierra que nos une,

sin un solo estado, sin un solo gobierno,

y a pesar de ello, cualquier judío que se encuentre

en cualquier parte del mundo sabe relacionarse con otro judío

y saber que realmente es su hermano.

Y eso básicamente es lo que la fiesta de Janucá nos enseñó,

porque la fiesta de Janucá nos enseñó que tenemos que saber luchar

por nuestros valores, que a pesar de que haya gente que no le guste

lo que nosotros pensemos, si nosotros creemos que es la verdad

y sabemos y tenemos una convicción firme de nuestros actos,

podremos con cualquier tipo de adversidad,

incluso con el ejército más grande si haría falta,

pero con tal de preservar nuestras costumbres,

nuestras familias, nuestra identidad.

Y eso es uno de los mensajes que nos puede dar esta fiesta,

Esa guerra a la que tuvimos que llegar

realmente, si lo mirásemos con unos prismas de la lógica,

no tenía ni pies ni cabeza, una guerra en la cual

era un ejército formado por 20 personas, 30 personas,

combatir a un ejército tan poderoso, realmente era una guerra

que no tenía sentido alguno en lo que es los conceptos

que nosotros pudiésemos conocer, pero una guerra que era necesaria.

No estábamos buscando ese tipo de enfrentamiento, ni mucho menos,

pero realmente ahí es donde tuvimos que llegar,

ya que fuimos oprimidos y nosotros tenemos que defender

nuestro carácter, nuestra convicción, y por eso tuvimos que llegar a ello.

Fíjese que realmente es por eso que la fiesta de Janucá,

a pesar de que si pusiéramos en una balanza

el milagro de la guerra y el milagro del candelabro,

que se quedó encendido durante ocho días,

el milagro de la guerra es centenares de veces

mucho más grande que el otro milagro, pero, sin embargo,

nosotros no conmemoramos esta guerra, ni salimos con espadas,

ni salimos con escudos, ni nos disfrazamos de soldados,

sino al revés, nosotros lo que queremos es utilizar

esa oportunidad, esa enseñanza, que fuimos capaces de cuidar

nuestro seno familiar, nuestro seno religioso

y aportar esa luz a toda la sociedad. Y es por eso que nosotros

festejamos la fiesta de Janucá con velas, con luz,

porque la luz tiene el poder de iluminar,

tanto a una persona como a 100 personas a la vez.

Y nosotros nos reunimos en esta fecha y tratamos de emanar y explotar

ese sentimiento y tratar de llevarlo a la comunidad

y a toda la ciudad y a todo el país y a todo el mundo entero.

Y es por eso también que la fiesta de Janucá,

en la mayoría de las comunidades del mundo,

aquí en Madrid, y en otras ciudades de España

y en otras partes de todo el mundo, es una de las pocas fiestas

en las cuales la realizamos en la calle, públicamente.

porque al ser esa Fiesta de la Luz, de la enseñanza y de los valores

queremos compartir eso con la sociedad con la que vivimos

y expresar ese sentimiento con todo el mundo que nos rodea.

Y eso yo creo que es uno de los mensajes también

que nos puede dar esta fiesta de Janucá,

la luz, los valores y cómo ayudar a la sociedad

para obtener también ese tipo de valores.

Dice el versículo...

(HABLA EN HEBREO)

Las velas son como una mitzvá, como un precepto,

y la Torá es como la luz.

Dice la Guemará que aquella persona...

(HABLA EN HEBREO)

Una persona que está dedicada a las velas y al fuego

tendrá en un futuro hijos sabios conocedores del judaísmo y la Torá.

¿Por qué? Porque aquella persona que sabe dedicarse a la mitzvá,

los preceptos, que es la vela, y la luz,

que también es lo que emana en la fuente de nuestra espiritualidad,

la persona que sabe aplicar esos conceptos y educar a sus hijos

realmente puede hacer y crecer en su casa

hijos conocedores de la Torá y que, por supuesto,

lleven esa luz interna, porque al final nuestra alma

también está comparada con la luz, con el fuego,

y entonces, de esa manera, hacen crecer ese alma que tienen por dentro

porque al final, como decimos, lo importante del judío

no es solamente quedarse el judaísmo para sí mismo,

sino también saber expresarlo y otorgarlo

a todas las demás personas que estén dentro de su sociedad.

(Música)

La mitzvá de Janucá realmente es una mitzvá muy familiar,

que se realiza con la familia, como la palabra también lo dice,

Janucá, "descansaron".... (HABLA EN HEBREO)

..."en el 25 del mes",

que realmente empieza la fecha en ese día,

y se hace dentro de lo que es la familia, todos juntos,

para compartir ese evento tan positivo

que es sentarse delante de ese candelabro

y reflexionar en los valores, en la educación,

en nuestro sentido común, en nuestras mitzvot...

Y es un momento muy especial, en el cual todas las familias

dentro de sus casas comparten esos minutos.

Incluso la ley judía pide que en esa media hora primera,

en el que el candelabro esté encendido,

no se puede hacer ningún tipo de trabajo ajeno,

sino solamente sentarse al lado de ese candelabro,

cantar en familia, contar historias relacionadas con la fecha,

deleitarse con ricas sufganiot, que también están fritas

y nos recuerdan también el milagro del aceite,

beber y comer alimentos lácteos, que también recuerdan

parte de uno de los milagros que ocurrieron en esa época

relacionada con la leche, y así, de esa manera,

recibir toda esa luz de Janucá, tanto para nosotros,

pero también, como la ley pide, se coloque la januquiá,

el candelabro, en la ventana de la casa,

para que esa luz que uno tenga dentro de su casa

y que está tratando de enseñar a nuestra familia el valor,

también salga a la calle y todo el mundo,

toda aquella persona que se encuentre en la calle,

pueda observar es luz y recibir también esa influencia positiva

de esta maravillosa festividad de nuestro calendario.

Janucá tiene también un mensaje para cualquier pueblo,

no solamente para el judío, porque en realmente

Janucá es, como decimos, una fiesta que ayuda a entender

la importancia que tienen nuestros valores.

Y conociendo nuestra convicción y conocer las cosas

que debemos de hacer y las cosas que nos piden hacer,

lo que nuestra sociedad quiere que hagamos,

que debemos defenderlo a pesar de cualquier adversidad.

Janucá nos da esa oportunidad de entender y de observar

ese sentimiento y saber ser firmes en nuestra convicción,

eso por un lado, pero por otro lado también,

a pesar de que uno tiene que procurar y observar su personalidad,

también tiene que preocuparse por los demás

y también tiene que preocuparse de otorgar

su poder, su fuerza, sus conocimientos,

también otorgarlo a toda la sociedad donde uno se encuentra.

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Shalom - Celebramos juntos Hanuká

10 dic 2017

También conocida con el nombre de Fiesta de las Luces , Hanuka representa el poder de la luz sobre la oscuridad y la defensa de los valores de nuestra fe también en tiempos difíciles.

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