Shalom La 2

Shalom

Domingo a las 09:45 horas

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Para todos los públicos Shalom - Un año más Tu Bisbat - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

"Shalom" y bienvenidos un domingo más a nuestro programa.

Hoy queremos celebrar con ustedes, hoy es un día de celebración,

pues celebramos el "Rosh HaShaná" de los árboles,

el Año Nuevo de los árboles,

la fiesta que nosotros, los judíos, llamamos "Tu B'Shvat".

Para hablarnos de esta fiesta tan importante

contamos hoy aquí con nosotros con Coty Aserín,

ella es la directora de nuestro programa,

pero ha decidido hoy ocupar la plaza o el sitio de nuestros invitados

para hablarnos de este tan interesante tema.

Bienvenida, Coty. Muchas gracias.

¿Cómo te sientes en este otro lado? Perfectamente

y, además, rodeada aquí de árboles y frutas, no podía elegir...

¿Has visto cómo lo hemos decorado todo?

Un desayuno mejor.

Queríamos, un poco, empezaron a hablar,

explicar, un poco, a las personas que nos están viendo,

por qué celebramos el Año Nuevo de los árboles.

Yo creo que, además, es un concepto muy importante

que, el hecho de que el judaísmo le reserva a los árboles,

a la ecología, no solamente un concepto,

sino, hay un día donde se hace una celebración

que está a nivel de celebración religiosa,

o sea, esto no es solamente un concepto filosófico,

sino que, ¿cuál es nuestra obligación de hoy?

Que lo hemos hecho en el programa, es traer las frutas

y, a la vez que se come cada una de las frutas,

se bendice también que son el fruto del árbol.

Este día está marcado, particularmente,

y es curioso que el judaísmo reserva el día para los árboles,

"Tu B'Shvat",

suele coincidir con la época donde los árboles están más pelados,

menos aquí, nuestro olivo, pero los árboles están más pelados,

no tienen muchas hojas,

no están en su momento de esplendor, como en primavera, por ejemplo.

Y eso también tiene una razón importante,

los árboles, en esta época del año,

es cuando están haciéndose de toda la savia,

están acumulando todo lo que van a necesitar

para vivir durante el año.

Y es por eso que el judaísmo se enfoca,

no en el momento que está ocurriendo el trabajo por fuera,

sino el momento que están los árboles haciendo ese trabajo por dentro.

Yo creo que esto es un concepto que, además, como siempre,

lo podemos llevar a nuestra vida.

Es muy bonito cuando hacemos las cosas,

pero lo importante no está en lo que uno ve,

sino en todo el trabajo preparativo que todo eso lleva.

Nos quieres hablar de ese crecimiento espiritual,

que no tiene que ver solamente con los frutos,

que son importantes también, sino todo ese trabajo anterior

que, cada uno de nosotros,

asemejándolo al trabajo espiritual que las personas hacemos,

se realiza en nuestras vidas, ¿no? Claro.

Y, además, en el mundo espiritual y en cualquiera de nuestras áreas,

porque ves a alguien interpretar una melodía,

ves a alguien ejecutar unos pasos de baile, de gimnasia,

entonces, nos gusta mucho el resultado.

Pero detrás de eso hay una labor, hay un esfuerzo diario, mantenido,

que no siempre tienes ganas ni fuerzas

ni las tienes todas contigo, pero el resultado es el producto

de todos esos esfuerzos mantenidos en el tiempo

y esa constancia.

La fiesta de "Tu B'Shvat", ¿está directamente relacionada

con la creación, con el desarrollo del hombre?

Claro, es que muchas veces nos olvidamos

y vemos cómo los árboles,

como si fueran un mundo, un universo paralelo al nuestro,

pero, en realidad, si nos fijamos, Gemma,

el primer capítulo de "Bereshit", "Génesis",

empieza contando cómo la historia del ser humano

está ligada, íntimamente, a los árboles.

O sea, desde el árbol del bien y del mal,

que ahí empieza, digamos, nuestra historia,

pero a lo largo de todas las generaciones

y de muchísimos capítulos.

En la Torá está escrito "Ki ha-adam ets ha-sadeh",

el ser humano se considera, es paralelo, semejante,

al árbol del campo.

En muchos aspectos, el Libro de Salmos,

el primer salmo empieza contando

"Vehayá ke'éts shatúl 'al-palgue-máym",

"Y será como un árbol plantado a la vera del río".

O sea, la vida del ser humano, incluso, físicamente,

nosotros podemos ver el paralelismo

entre el ser humano y los árboles.

El hecho de que los Salmos, por ejemplo,

nos dicen: "No aspires a ser como un árbol que tiene mucha copa,

pero que tiene pocas raíces,

porque cualquier viento te puede derribar".

Si entendemos nuestras raíces como el apego a nuestras tradiciones,

a nuestras costumbres, sabiduría, procura tener muchas raíces

y no te preocupes tanto de tener tanta copa,

porque esa copa, justamente, se ve mucho,

pero todo ese poder, todo ese poderío,

tienes que poder sustentarlo también en tus raíces.

Entonces, no ver a los árboles como un universo ajeno,

sino que, en realidad,

el ser humano y los árboles tenemos la misma raíz,

que es nuestra madre tierra.

Porque, además, el ser humano no es el dueño de la tierra,

sino es un inquilino.

Si nos portamos bien y la cuidamos también,

nuestra vida también será mejor.

En referencia a esto,

también, aparte de las raíces y de las ramas,

está el tema de los frutos, ¿no?

En el judaísmo hay una especificación

de los tipos de frutos,

que celebramos también en esta fiesta, ¿no?

Efectivamente, tienen prioridad este día.

El día de "Tu B'Shvat" tienen prioridad

los frutos de la tierra de Israel.

Aquí nos hemos traído todos, están la granada, los higos, dátiles,

pero tenemos uvas y tenemos olivos.

Estos frutos tienen prioridad y los recordamos a ellos también

como una manera de recordar la tierra de Israel,

esté uno donde esté.

Pero fíjate que también el tema de los frutos en el ser humano,

Gemma, serían nuestros hijos.

No solo nuestros hijos biológicos,

es nuestra descendencia, pero también, por ejemplo,

son nuestros alumnos, también son todas las personas

a los que uno puede motivar e inspirar.

E influir. E influir, en el día a día.

Entonces, ¿cuáles son nuestros frutos?

Nuestros frutos se quedan aquí,

las semillas de un árbol se quedan aquí también

cuando ese algo ya no está.

Y es una manera de perpetuarse en la historia.

(Música)

Nosotros también, nuestros hijos

y, repito, no solamente nuestros hijos biológicos,

las personas a las que podemos inspirar en esta vida, motivar,

mostrar el camino,

también ellos se van a quedar aquí después,

cuando nosotros ya no estemos,

pero el alcance nuestro va mucho más allá

de lo que es nuestra presencia física.

Quizá también sea esta una enseñanza muy importante,

la generosidad o la humildad de la semilla que muere

para dar otro fruto, ¿no? Claro.

Y de no pensar, solamente, en nuestro tiempo.

Hay una anécdota, una anécdota, no,

es una historia muy bonita en el Talmud,

donde un jovencito le pregunta a un señor,

que creo que está plantando un algarrobo,

y le dice a este señor que ya es mayor,

le dice: "Pero señor,

¿cuántos años va a tardar este algarrobo en dar frutos?

Usted ya no va a estar aquí para cuando eso ocurra",

y el señor le dice: "Es verdad, hijo, tienes razón,

pero cuando yo llegué al mundo, comí de las frutas de los algarrobos

que otras personas plantaron para mí".

Entonces, esa cosa tan preciosa, lo que decías tú ahora,

esa magnanimidad a la hora de decir: "Bueno, no solamente pienso en mí,

pienso en todas las generaciones que vengan después".

Los árboles nos dan un ejemplo místico maravilloso,

porque está escrito que la vida, en el mundo venidero,

las almas se alimentarán de luz.

Uno se puede preguntar: "De luz, ¿cómo se puede subsistir?",

Y, sin embargo, los árboles, nos dan un ejemplo maravilloso

de cómo ellos se nutren de luz

y, además, cómo ellos nos recuperan, nos reciclan el oxígeno

para que nosotros podamos vivir y respirar.

Entonces, hay tantas facetas

donde los árboles vienen aquí a darnos una enseñanza

y nos hacen que la vida sea mejor.

Hoy hay muchas técnicas,

pero una de ellas, para rebajar la ansiedad,

es trabajar la tierra, tocar los árboles...

Abrazar los árboles... Estar en contacto...

Con la energía... Claro.

Que esas son terapias tan bonitas, tan baratas,

a la disposición de todos

y que las podemos hacer y que lo debemos hacer.

Quería también mencionarte el tema

de cómo se ha cuidado el tema de la vegetación,

el plantar árboles en la tierra de Israel.

Cómo, cuando se empezó el Estado de Israel,

a día de hoy hay millones de árboles plantados

que han cambiado bastante la fisonomía de la tierra de Israel.

Eso dice algo de este pueblo, ¿no?

Y, además, fíjate, Gemma, tanto es así que Israel,

que era una tierra yerma, que, prácticamente, no crecía nada,

cuando llegaron los primeros hijos que volvían a su casa,

esa tierra era una tierra pantanosa, que no daba, prácticamente, nada

y hoy día, Israel es uno de los exportadores de flores

y de frutas conocidos en el mundo.

Todo eso también a base de muchísimo trabajo.

Y en Israel, no son olvidemos, también los recursos naturales,

no solamente los árboles, sino de lo que se nutre el árbol,

el agua... Es escaso.

Es escaso, se gestiona muy bien y, cada vez más,

nos concienciamos que estos recursos naturales,

aunque, muchas veces, no pagamos el precio real de eso,

pero los tenemos que gestionar muy sabiamente.

Porque Israel era una tierra, te digo, yerma,

donde no crecía nada y hoy día, es...

La ves y dices: "Prácticamente, es un vergel".

Pero hay mucho trabajo detrás de eso,

hay una muy buena gestión,

hay mucho regadío, sabio, que se ha ido haciendo,

mucha tecnología punta que se ha ido introduciendo,

desde desalinizar aguas.

Israel intenta gestionar sus recursos de una manera sabia,

pero el hecho de que nos reunimos alrededor de toda esta fruta

y de que nuestros hijos, cada día, no solamente el día de "Tu B'Shvat",

cada día, cuando te comes una fruta, bendices a ese árbol,

es difícil que se te olvide que las frutas,

aunque las recibas en esa bandejita de corcho tan mona, con ese film,

pero vienen del árbol y el árbol nos la ofrece sabiamente.

Quería recordar que Israel

no solamente ha invertido en su propia vegetación,

sino que, a través de instituciones

y de organizaciones sin ánimo de lucro,

ha ayudado a muchos otros países a que esa nueva tecnología

o esa aplicación inteligente de los medios de los que se dispone,

haya podido también desarrollar una agricultura

o mejorar su infraestructura de árboles y de bosques

en distintos países, ¿no? Claro, claro que sí.

Y, además, no nos olvidemos

que si de lo que hablamos es un concepto de mundo como familia,

por supuesto, que lo que tenemos que hacer es rentabilizarlo,

pero no solamente rentabilizarlo a nivel económico,

sino prestarlo y desplazarse al lugar,

aprender cuáles son las dificultades de ese país en cuestión

a la hora de esta gestión

y ayudar a los demás a que puedan rentabilizar,

porque, al final, no somos,

los países no son compartimentos estancos,

somos una gran familia que si nos va bien a todos,

al mundo entero le irá mejor.

O sea, si hay alguna manera de poder evitar las guerras

es comprendiendo

cuál es la diferencia de cada uno de los países,

ayudando a los demás cuando están en dificultades

y arrimar el hombro,

porque si a los demás les va mejor,

a nosotros, al globo terráqueo, al planeta Tierra,

nos va a ir mejor a todos.

Entonces, el hecho de que hoy día, además, nos hemos globalizado,

eso hace que podamos disfrutar de muchas frutas

que antes estaban, a lo mejor, reservadas para una época del año

y hoy día las podemos conseguir,

pero que eso no haga que el verlas durante todo el año en el mercado,

no haga que se valore menos.

Y en el judaísmo tenemos una bendición,

la bendición de "She'hejeianu",

especial para cuando comes, te comes una fruta,

la primera vez este año. De esa temporada.

Entonces, esto es muy bonito.

Creo que son enseñanzas que tienen 3500 años

y siguen siendo de rabiosa actualidad.

Como regalo de "Tu B'Shvat",

¿qué reflexión, qué mensaje nos dejarías

para que compartiéramos los amigos de "Shalom"?

El hecho de que el judaísmo le destine,

que lo principal, lo importante es que nos reunamos alrededor,

compartimos que es el día de los árboles.

Eso es lo principal, no todo tiene que ser lo nuevo,

sino que, muchas veces, el redescubrir el mensaje maravilloso

que tenemos en las cosas que nos rodean todo el año,

eso ya es fantástico.

Muchísimas gracias.

Un mensaje superbonito que esperamos que les guste

a todas las personas que nos están siguiendo hoy en "Shalom".

Ojalá que sea así. Muchas gracias.

Y a ustedes, les invitamos a que celebren "Tu B'Shvat"

en cada una de sus casas compartiendo con sus familias

las frutas que tan generosamente nos donan los árboles.

Les esperamos la semana que viene aquí, en "Shalom".

(Música)

  • Un año más Tu Bisbat

Shalom - Un año más Tu Bisbat

19 feb 2017

Tu Bisbat es una fiesta judía que, como tantas otras, nos ayudan a recordar nuestra conexión con la naturaleza y la importancia que ésta tiene en nuestras vidas.

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