Shalom La 2

Shalom

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Para todos los públicos Shalom - Los adolescentes también sufren - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Muy buenos días, shalom.

Hoy les vamos a hablar de David y Goliat,

pero yo creo que desde una perspectiva

a la que ustedes hasta ahora no se han enfrentado.

Nosotros hoy queremos hablarles de un tema

que nos han pedido muchísimo y es la adolescencia.

La adolescencia, que cada vez nos cuesta más trabajo

enfrentarnos a ella, tanto a los jóvenes como a los padres.

Los términos de referencia están cambiando muchísimo,

las últimas tecnologías han invadido nuestras vidas

y no siempre sabemos cómo enfrentarnos a ellas,

los términos absolutos se han perdido

y tanto el adolescente como el mayor,

estamos bastante perdidos.

Por eso, hemos invitado a una

de nuestras amigas especialistas, psicóloga.

Anet, buenos días. Buenos días.

Bienvenida a "Shalom". Gracias por invitarme.

Y gracias por despertarte temprano

para estar con nosotros y desayunar hoy.

Anet, ¿por qué lo de David y Goliat?

Porque David era como joven, adolescente,

y porque él tuvo que enfrentarse a un gigante.

Y la adolescencia, es un gigante, tiene muchos pequeños gigantes

a los que el adolescente se debe de enfrentar.

Pero también, porque en la historia de David,

él estaba como un poco solo. Estaba solo, sí.

El único que pudo darle fuerza, seguridad, fue Dios.

Yo creo que eso se ha desvanecido un poco,

pero nosotros tenemos a Dios todavía que nos protege,

que nos da seguridad.

Y mi intención es dar un mensaje a los padres

que no sean como el pueblo de Israel

y dejen a los adolescentes enfrentarse solos a sus gigantes.

Fíjate, que en hebreo, la palabra "adolescente" o "joven",

viene de "naar", donde "leiznaer", es despojarte, deshacerte,

que es lo que hacen las jóvenes, querer quitarte todos los límites

que los mayores te van imponiendo, la sociedad te va imponiendo.

Pero si bien es verdad que siempre los jóvenes

han querido romper límites,

también los rompían dentro de unas líneas rojas

que estaban establecidas, había un cierto mínimo respeto,

hablamos en general, con todo, que no se puede generalizar nunca,

un mínimo respeto a los mayores, una sensación de decir:

"Yo tengo que ser capaz", "No quiero disgustar a mis padres",

"Quiero que estén orgullosos de mí"...

Pero hoy día, no sé, el adolescente arrastra

esa baja autoestima que ellos arrastran,

hacen muchas veces que se vayan hundiendo en el barro

y los que estudian mal son amigos de los que estudian peor.

¿Sí o no? Bueno, eso, la autoestima,

es una cosa que se da, que se tiene que ir fortaleciendo,

se tiene que ir estructurando desde niños,

pero es que en la adolescencia todo se tambalea,

no hay un suelo al que aferrarse.

El suelo al que se pueden aferrar es un hogar comprensivo, paciente,

al que puedan regresar sin miedo de:

"Mi papá me va a regañar porque he sacado malas notas".

Es que la cabeza no está en eso, tienen las hormonas a tope,

tienen las amistades, el que les gusta,

el que les ha hecho ojitos... El tiempo del chat e Internet,

según tú, ¿cuál sería el límite? Por ejemplo, si le pones...

Digamos, fomentar la autonomía, por ejemplo.

Poner una lista de tareas, que todos colaboren en casa.

Eso sería lo ideal.

Eso yo creo que se puede... Que no se crean que están

en un hotel de cinco estrellas. No, pero que también,

no es solo eso de dejar los padres de ser mayordomos de los hijos,

que eso se puede hacer desde pequeños.

Que se vistan solos...

Pero una cosa como más de un privilegio:

"Hoy te toca cocinarnos la cena". Claro.

Yo creo, que a pesar de toda la rebeldía, a pesar de todo eso,

un adolescente que puede cocinar, sobre todo si le gusta la cocina.

Siempre buscar algo que le entusiasme.

"Hoy, por favor, nos tocas un rato la guitarra",

"Hoy enséñame a jugar contigo a tu videojuego,

jugamos una hora y luego te pones a los deberes".

Luego también, creo que estar muy encima de ellos...

Sobreprotegerlos también a veces. Y estar todo el tiempo:

"¿Ya hiciste los deberes?". Puede ser cansino absolutamente.

Y puede generar más conflictos y dañar la relación

que realmente si confiamos:

"Mira, los deberes son tu responsabilidad,

tú los haces, tú apruebas las asignaturas.

Si tienes un examen mañana y no quieres estudiar,

eres tú el que va a suspender, yo ya pasé esa época

y yo ya aprobé". ¿Cómo, con tu experiencia,

y tus herramientas, que hoy día no son muchas,

le ayudas, le ayudas a alguien que no busca tu ayuda?

Eso debe de ser que ha sido así toda la vida.

Sí. Los adolescentes,

que son forzados o que son supervisados en hacer los deberes,

es porque fueron niños que hicieron los deberes siempre con sus padres.

Esa es una cosa que es responsabilidad también de los niños.

Hay que soltar un poco el cordón umbilical.

Soltar riendas. Dejarlos a ellos.

El problema también que tenemos, es que somos padres muy...

Protectores. De nuestros polluelos.

No creemos que nuestros hijos son personas

con capacidad de decisión desde que son chiquititos.

"¿Quieres un beso o no quieres un beso?",

"¿Quieres una...?", eso los niños te lo pueden decir

desde pequeñitos. Absolutamente.

"¿Quieres pollo o quieres carne?". No siempre nos gusta la respuesta,

pero te lo pueden decir. Entonces, claro,

hay que dejarlos volar y hay que dejarlos cometer errores.

Es un poco grave y es angustiante. Angustia.

Que suspendan una asignatura o que suspendan un año,

pero yo creo que a ningún niño le gusta que eso pase

y entonces, si yo ya sé que mi mamá me va a preparar la merienda,

o si ya sé que mi mamá va a mirar que ya a los deberes...

Es responsabilidad de ella. Es responsabilidad de mis padres,

y ellos están encima mío y yo ya me relajo.

Yo tengo la responsabilidad y yo tengo mi destino en mis manos,

es un honor que yo quiero cumplir. Ojalá que sí.

Anet, tú decías antes que Dios está con David

y David se sentía un poco solo, apartado

y esa protección divina le hizo sentir grande y poderoso.

¿Tú crees que los jóvenes hablan de Dios,

sienten esa fuerza espiritual dentro de ellos?

Yo creo que es un momento en que se pueden acercar.

Que a veces es tanto la angustia,

es tanto lo que sienten, como si estuvieran perdidos

que se pueden llegar a acercar,

pero realmente cada chico es muy individual

y es una cosa, tú lo sabes, que se siente de dentro.

No es algo que se pueda imponer de fuera,

pero yo sí creo que es un momento

en que te puede dar mucha paz

saber que hay algo más grande que tú

y que no estás solo, que a veces,

esa falta de referencia de los adultos,

que a tus padres no los quieres ni ver,

te puede acercar a la religión y a Dios

y eso te puede aportar paz y tranquilidad,

pero es una cosa como todo,

como la carrera que quieras estudiar o no,

como la profesión que quieras ejercer,

como los amigos que quieras tener

es una cosa propia y que si viene forzada,

al final lo que haces es revelarte por revelarte

e ir en contra de eso. Hay padres que nos dicen:

"Es que tengo dudas si hablarle de Dios o no,

porque me van a hacer preguntas que yo no sé responder".

¿Qué dirías tú ante eso?

¿Le hablas de Dios aunque ellos te van hacer preguntas que tú

no sabes responder? Porque tú le hablas de tu Dios,

de tu experiencia... De tus sentimientos...

También los padres sienten ahora que tienen que dar respuestas a todo.

Y científicas. Y comprobadas...

Y oye, somos humanos también.

Así como quieren superhijos, ellos quieren ser superpadres.

El mundo no es así. Le puedes contar tu experiencia.

No hay nada más bonito. Por ejemplo, mi abuelita,

que en paz descanse, cuando ella se sentaba a contarme

historias de su infancia. Ella era hija de un rabino.

Y es que claro... Qué bonito.

Era para mí... No era realmente lo que ella me contaba,

aunque la escuchaba muy atenta,

sino que era la infancia de mi abuelita,

la historia de ella, su corazón,

su aproximación de Dios... Todas sus emociones.

Claro, ahí sí que hay cercanía,

ahí sí que le puedes contar tu experiencia con Dios,

lo que te ha ayudado a ti, lo que tú has vivido,

porque te gusta la religión, porque te gusta Dios.

En una casa judía, que además...

O en una casa donde hay unos valores espirituales,

donde hay una disciplina espiritual,

¿es más fácil, según tu concepción, o más difícil?

Porque te enfrentas también a adolescentes

que es otra disciplina más a la hora de educar.

Yo creo que hay dos formas de revelarse.

Esto es complicado, ¿vale? Una es revelarse por completo

y hacer lo contrario y la otra es someterse también

a lo que dicen los padres, ¿por qué?

Porque no estás haciendo lo que tú quieres.

No estás haciendo lo que tú deseas.

Entonces, hay que darle un poco de todo,

hay que darle la oportunidad de que digan:

"Lo que se hace en esta casa, la religión que se lleva,

yo no la quiero ni ver",

pero que la han visto durante toda su infancia.

No es como que de repente en la adolescencia les queramos

invitar a la religión. Claro.

Si nosotros lo llevamos en casa,

tenemos que confiar que ellos ya lo tienen incorporado,

pero que van a probar otras cosas, que quieren averiguar,

que quieren oler todas las flores del mundo

para saber si la que huelen en casa es el olor que más les gusta

y eso lo tenemos que respetar

porque ellos tienen que encontrar su propia religión,

su propia espiritualidad, sus propias cosas.

Son personas que traemos a este mundo para que sean ellos mismos.

No es justo traer un ser humano a este mundo

y querer que haga lo que tú quieres. Yo, Anet, terminaría preguntándote

como padre, a la hora de imponer, porque es tu casa, y dice:

"En esta casa yo quiero que se cumpla el judaísmo",

¿tienes que tener miedo de la reacción del adolescente

porque tú quieres llevar una normativa,

que digamos, te impone más disciplina

que al resto de sus compañeros que no las tienen?

¿Tú consideras que esto puede ser motivo de conflicto?

Sí, pero tiene que haber conflictos.

Ah, bueno... Está bien.

Nos van a escribir mucho más después de esta entrevista, Anet.

Está bien que haya conflictos,

porque se acabó el niño que todo la acepta,

que nada cuestiona,

hay que hacer un duelo como padres por el hijo pequeño, obediente.

Está bien que se cuestione

y está bien que nosotros seamos firmes

en lo que nosotros creemos. No imponer, pero sí:

"Yo, porque soy adulto, he llegado a mis propias conclusiones,

a mí nadie me las impuso.

Yo he decidido que en esta casa se sigue esta religiosidad.

Cuando tú construyas tu casa, lo harás a tu modo".

Pero está bien que cuestionen

porque así van a encontrar lo que para ellos,

hasta que límite y hasta qué punto

están bien y están cómodos,

se tienen que convertir en personas y para convertirse en personas

tienen que abrirse a otros mundos, otras referencias,

a otras cosas que no sea lo de los padres.

Es probable que regrese si lo hacemos con respeto y con paciencia.

Ojalá que sí. Si Dios quiere. Es probable que regresen.

Porque lo han conocido toda la vida, tampoco...

Es verdad. Yo creo que es más probable

que un adolescente se aleje y se pierda en otros mundos

si no tiene un hogar respetuoso y paciente,

porque hay que tener muchísima paciencia.

A veces morderse... Respirar, contar hasta 10

para que los conflictos sean discusiones positivas

y que ellos tengan un hogar seguro y lindo al que regresar.

Si tienen una hogar que no les gusta,

que no se sienten cómodos,

es más probable que encuentren refugio

en cosas que a lo mejor... En otras compañías.

Yo espero que con este programa,

muchas ideas queden claras y por lo menos, si no,

que Dios nos ayude a todos

a la hora de enfrentarnos a estas cosas,

a este cambio generacional,

que Dios nos inspire en saber hacerlo bien

y que tengamos un hogar

al que los adolescentes quieran volver, si Dios quiere.

Anet, muchas gracias.

Gracias a ti. Es un placer.

Pues con este tema, un tema muy interesante,

que además, nos da la felicidad

de saber que son los temas que a ustedes les interesan.

Los adolescentes, queremos que quieran volver a su hogar,

pero sabemos que ustedes quieren volver a vernos la semana próxima.

Y así será, shalom.

(Música créditos)

  • Los adolescentes también sufren

Shalom - Los adolescentes también sufren

23 jul 2017

¿Cómo percibe el adolescente el mundo de los adultos ¿A qué se debe esta rebeldía? ¿Cómo podemos lograr entre todos que este proceso sea enriquecedor y valioso?. La psicoterapeuta Anet Diner nos dará unas pautas muy valiosas.

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