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Para todos los públicos Shalom - 17 de Tamuz: El principio del fin - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Muy buenos días, "Shalom".

En el calendario judío hoy estamos conmemorando

el 17 de Tamuz.

Esta es una fecha muy especial, es un día de ayuno,

y es la fecha en la que marca las tres semanas.

Tres semanas dedicadas al dolor,

a recordar unos acontecimientos con mucha repercusión

en la historia de nuestro pueblo,

y estas tres semanas van a culminar con el ayuno del 9 de Av.

Para hablarnos hoy de por qué se celebra este ayuno,

cuál es su nombre, las costumbres y, sobre todo,

qué es lo que la persona, el hombre de hoy,

puede aprender de estas fechas, tenemos a un invitado muy especial,

El rav Punturello, bienvenido a "Shalom".

"Shalom", muchas gracias.

Muchas gracias por estar aquí, porque usted tiene un cargo

muy especial en el colegio judío. Sí.

Es usted director, coordinador, de los estudios judaicos.

Exactamente. Efectivamente. Un cargo muy importante.

Un cargo... Sí, es el cargo de la educación.

Que es la verdadera inversión. Exactamente.

Rav Punturello, 17 de Tamuz, ¿qué es esa fecha y por qué se llama así?

Se llama así, simplemente, porque es el día, es la fecha

en el calendario judío del día donde va a caer el ayuno.

El Tamuz es uno de los 12 meses.

El Tamuz es un mes del calendario judío,

es el nombre del mes del calendario judío

y el 17 de Tamuz es el día donde nosotros recordamos,

porque no celebramos un ayuno, recordamos este ayuno,

y del 17 de Tamuz se van a abrir las tres semanas de duelo

hasta, como usted recordaba, hasta el 9 de Av,

hasta el ayuno del 9 de Av.

Y, entonces, el 17 Tamuz nos abre este camino de duelo,

de recuerdo, de duelo nacional, como pueblo judío.

Porque en esta fecha ocurrieron, sobre todo, cinco desgracias,

como repetidas a lo largo de generaciones y muy importantes,

¿verdad? Sí, desgracias que tenían

una influencia muy profunda sobre la historia judía colectiva.

Porque tenemos que comprender también que estamos hablando

de un ayuno colectivo como pueblo, un duelo colectivo como historia

de la identidad judía pasada que, claramente, tiene una influencia

también en nuestros días.

Según la tradición judía, según los sabios,

la primera desgracia que pasó en este día es cuando Moisés

rompió las tablas de la ley.

Luego del becerro de oro. Del becerro de oro.

La segunda desgracia histórica y colectiva es que en este mismo día

las ofrendas cotidianas en el templo de Jerusalén terminaron,

terminaron bajo el sitio de la ciudad por las manos de los romanos

y los "babliones".

Y la tercera desgracia es el hecho que los muros de defensa

de Jerusalén fueron traspasados. Claro.

Y por eso también podemos comprender cómo en tres semanas

los muros fueron traspasados y después llega la destrucción

en el día del 9 de Av del templo. Claro, en esas tres semanas

sería como si hoy se hubieran podido fisurar las murallas del templo

y en tres semanas es cuando va a ser, desgraciadamente, conquistado

y destruido. Exactamente.

Es también un camino de heroica defensa militar

del pueblo judío, de su propia identidad,

libertad política y espiritual. Y religiosa.

Y espiritual y religiosa.

Después, previo a la gran revuelta de los judíos contra, otra vez,

el poder romano, la cultura romana, como cultura en general,

fue incluida en la cultura judía como cultura, pero los judíos

no permitieron perder su propia identidad religiosa.

Esta fue una de las tensiones entre el poder romano

y la identidad judía.

Y, después, previo a la gran revuelta, el general romano,

Apostamos, según la tradición, quemó uno de los rollos de la Torá.

Lo más divina dentro del mundo material, por resumirlo.

Exactamente, es la expresión material de la presencia divina, vamos a ver.

Ahí está, coincidimos en eso. Es la expresión material

de la presencia divina, cuando un judío tiene que partir,

y en la historia judía muchas veces los judíos dejaron sus casas,

sus países... Fueron expulsados, digamos.

Fueron expulsados, partieron siempre en primera línea con la Torá

en sus manos, y después la maleta. Efectivamente.

La Torá en sus manos y después la maleta.

La última desgracia fue que pusieron una imagen idólatra

ubicada en el santuario del templo, ese centro de Jerusalén.

(Música)

Estamos en una sociedad, sobre todo, la sociedad occidental

que busca mucho no transitar el dolor, nos asusta incluso,

si alguien ve a otra persona llorar, no siempre sabe lo que hacer,

nos gusta que nos hablen de las cosas alegres,

pero no se nos enseña a transitar por el dolor.

Sí, es verdad.

Es más fácil bailar en una boda que visitar a una persona en duelo.

Esto es.

Pero de verdad judaísmo no quiere multiplicar el dolor,

nosotros somos un pueblo de la Simjat, de la felicidad.

De la alegría. De la alegría.

Pero por otro lado, los sabios ponen el dolor,

ubican el dolor en un espacio muy preciso,

pero tenemos que vivirlo.

No tenemos que multiplicarlo, tenemos que escapar del dolor,

tenemos que vivirlo entre este espacio.

Imaginamos, por ejemplo, la tradición después del duelo

para pariente que muere, que fallece,

tenemos días, los siete días después

y después el mes, el año, es un espacio

con límites muy, muy precisos, pero tenemos que vivirlo.

Y no que multiplicarlo, y no que llorar por años,

esto es el momento del dolor.

Porque el dolor es también un camino para cambiar, un camino para vivir

un cambio.

El pueblo judío empezó a vivir en el 17 de Tamuz

y luego con el ayuno del 9 de Av, la tragedia nacional más grande

de su historia, la destrucción del templo de Jerusalén.

La destrucción de la autonomía política y espiritual.

Pero el judaísmo se convirtió en judaísmo sin templo.

Los sabios fueron capaces de interpretar y de crear

lo que nosotros vivimos hoy, un judaísmo que no es más geográfico,

que es un judaísmo espiritual, claro, con el recuerdo del templo,

con los restos por el templo, con nuestra dirección espiritual

hacia el templo, pero con libertad sin espacio físico.

El trauma... Eso es un desafío enorme.

Esa fue una revolución también. Pensar en vivir nuestra nueva vida,

y esto pasa en la vida de cada uno de nosotros.

Justo le quería hacer esa reflexión, que nos sirve

también de enseñanza, cuando un ser querido, Dios libre,

fallece, la familia, los demás, tienen que reestructurarse

y recomponer esa familia y seguir adelante.

Exacto. Y seguir con el recuerdo. Con el recuerdo de las personas

que fallecieron, con el recuerdo de los padres que fallecieron

porque es un camino natural,

pero tenemos que mirar adelante

y construir nuestra nueva identidad.

De hecho, ahora, si lo pensamos, si cada uno reflexiona sobre su vida,

desgraciadamente, los capítulos que más nos han enseñado a cada uno

son los momentos duros, los momentos difíciles,

no nos gusta pasar por ellos y le pedimos a Dios tener siempre

una vida sin grandes pruebas y, desde luego, no pruebas duras,

pero está claro que si uno mira retrospectivamente

los momentos difíciles te han enseñado a crecer.

Exactamente.

Yo creo que tenemos que pedir a Dios que nos ayude, que nos entregue

la fuerza para vivir este momento. Totalmente.

Este momento tenemos que vivirlo. Ahí está.

Tenemos que vivirlo, tenemos que vivirlo, no podemos escapar

de este momento porque es también, como decía, un camino natural.

Pero Dios nos entrega siempre la fuerza para comprender, para vivir,

para aprender de estos momentos, cómo seguir adelante

y cómo construir nuestra nueva identidad.

El santuario fue el corazón de nuestra identidad,

pero seguimos viviendo sin corazón o con un nuevo corazón.

Con un nuevo corazón, que es la tradición.

La tradición judía, las costumbres,

nuestra nueva vida colectiva como judíos.

(Música)

¿Qué sentido tiene el hecho del ayuno?

El ayuno de verdad es una manera para mirar a las cosas

sin ningún vínculo material.

Estamos en día donde es un día de total...

visión espiritual.

Desconectar de la materia en la medida en la que uno pueda.

Me desconecto de la materia para conectarme con mi identidad

más profunda. Con este dolor colectivo más profundo.

No me voy a atormentar porque yo quiero vivir el mismo dolor,

porque es imposible. Es imposible.

Pero me conecto con mis raíces más profundas,

las raíces de mi historia, de mi identidad colectiva ,ayunando.

Está claro que físicamente voy a sufrir de, no sé, dolor de cabeza,

es un contexto físico.

Pero también el hecho que me voy a desconectar de la materia,

me va a poner en una dimensión de diversidad y de nueva conexión

también con el resto que voy a rezar en este día,

para pedir a Dios una nueva identidad judía con el santuario,

una nueva identidad judía con la renovación de los días antiguos.

La desconexión es fundamental, la desconexión del material

es fundamental. Yo creo que es un enseñanza también

para nuestra sociedad tan material. En nuestra sociedad occidental,

que estamos acostumbrados a comer y beber continuamente,

se nos hace difícil pensar que no comes o que no almuerzas

y que trabajas, pero en verdad no está mal también a veces,

de vez en cuando, pensar en que hay personas que viven así

y ojalá tuvieran sus frigoríficos o sus comidas, sus mesas repletas

como es el caso del mundo occidental.

Usted es responsable de estudios judaicos en el colegio judío,

Rav Punturello, ¿cómo acerca usted este tema, el dolor, el ayuno,

el sufrimiento, la historia, a los chicos y chicas jóvenes?

A nivel técnico yo puedo hablar también de mis hijos pequeños.

Por supuesto. Con mis hijos, por ejemplo,

claro que ellos comen y beben en el día de ayuno.

Claro, porque son pequeños y... La tradición judía no quiere esto

de nosotros porque es una tradición también de lógica

y de comprensión natural.

Pero mis hijos en el día de ayuno, en general, no van a comer helados,

chocolate... Golosinas.

Comen lo que necesitan para... Y eso también es un enseñanza

de comer lo que necesito, lo que de verdad necesitamos.

Totalmente. Lo que de verdad necesitamos.

Ellos comprenden en el ayuno que el chocolate no es parte fundamental,

que el helado no es parte fundamental de la comida,

que la comida es la comida,

lo que de verdad necesitamos de comer.

Y esto yo creo que es un enseñanza muy moderna también, los ayunos,

yo voy a hablar también con los niños en general de los profetas

que nos hablaron de estos ayunos y que nos ponen en frente el dolor,

pero también la alegría, porque el profeta Zacarías

nos enseña que estos días de ayunos en el "fudur" con la redención final

para toda la humanidad serán días de felicidad

y, también, la cuestión es, el dolor es un momento

en el cual pasamos, pero no vivimos, no estamos parados en el dolor.

El pueblo judío no está nunca parado en el dolor.

Sigue viviendo, va a pasar porque el horizonte más importante

es la alegría.

Rav Punturello, le agradecemos muchísimo que se haya desplazado

a nuestros estudios, que haya podido dejar a sus alumnos un ratito

para encontrarse con otros alumnos, que son los amigos de "Shalom",

que son muy buenos alumnos. Perfecto, un placer y muchas gracias.

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Shalom - 17 de Tamuz: El principio del fin

01 jul 2018

Algunas de las desgracias más importantes ocurren en esta fecha a través de los siglos y nuestros Sabios no ven en esto la casualidad sino la causalidad. Si partimos de la base que nada ocurre porque si , ¿cuál es la enseñanza que contiene esta fecha?

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