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Domingo a las 09:45 horas

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Para todos los públicos Shalom - La crianza respetuosa - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Buenos días, y bienvenidos un domingo más a "Shalom".

Como todos los domingos, les hemos preparado un programa muy especial.

En esta ocasión queremos hablarles de un tema recurrente en "Shalom",

que es la educación, además, está totalmente de moda,

estamos los padres preocupados si sí o no tienen que hacer los niños

deberes en casa, si todo lo tienen que hacer en el colegio,

cuál es la autoridad importante, la del profesor, la de los padres...

Contamos hoy para hablarnos de este tema educativo con Anet Diner,

ella el psicoterapeuta y especialista en tema educativo.

Buenos días, Anet. Hola, buenos días.

Muchas gracias por acompañarnos. A ustedes.

¿Cómo ves tú en la actualidad el tema educativo

en España y en el mundo en general?

Yo no creo que haya mucha diferencia entre la actualidad y el pasado,

hay cosas que han cambiado, la velocidad de los cambios

es ahora bastante mayor que en el pasado,

creo que tener hijos es un proyecto de vida, como tener una pareja,

y uno tiene que estar preparado, no basta leer libros,

sino digamos preparado emocionalmente,

con los pies bien en la tierra,

para poder emprender un proyecto que dura toda la vida,

porque los hijos no tienen devuelta.

Creo que una vez que ese proyecto se habla, se pacta, se emprende,

es muy importante que se sepa que la educación la dan los padres,

el 80 %, pero es muy importante el colegio que se elige,

porque el colegio lo eligen los padres.

Y tiene que estar de acuerdo a los valores que esos padres tienen, ¿no?

Totalmente.

Es verdad que puede tener más deberes o menos,

pero siempre se tiene que priorizar.

¿Tú crees que los padres de antes lo hacían tan mal,

y los de hoy estamos tan preparados para hacerlo bien, o a la inversa?

¿Qué piensas, que hay un equilibrio, o que hay que buscar el equilibrio

entre lo que se hacía antes y lo que se propone ahora?

¿Cómo lo ves?

La diferencia que yo veo es que ahora los padres están más de que

"Vamos a leernos, vamos a una clase, vamos a hacer...".

Antes lo hacían con mucha más intuición.

Los padres de ahora tienen mucha más presión

por ser perfectos, padres perfectos.

Creo que no hay padres perfectos,

porque no nacimos con el... No nacimos perfectos, está claro.

Y eso, digamos, hace que haya mucha presión.

De no de equivocarte, de que si le levantas un día la voz a tu hijo,

madre mía, lo vas a traumatizar, y ese tipo de cosas,

creo que los padres de antes lo hacían con mucha más soltura.

Pero se cometen errores, tanto en esos tiempos como en estos tiempos,

algunas cosas se hacen mejor que otras, que ahora,

pero realmente, como cada familia es muy única,

y cada hijo es muy único,

siempre que se respete la individualidad,

es lo mejor para los niños.

El tema de la libertad, de educar a los niños en la libertad,

y del libre albedrío, tan importante para nosotros como judíos, ¿no?

Es que no hay otra.

Siempre hay que respetar la individualidad de cada hijo,

por eso nos va a aportar una riqueza, o sea una... también relajarnos:

"Yo hago lo que tú quieres, porque te entiendo,

sé lo que te gusta, sé lo que te gusta hacer, y tú lo disfrutas,

y yo lo puedo disfrutar contigo.

Lo que pasa que al decir "Educar en libertad",

la gente dice: "Madre mía". (ASIENTE)

¿Qué es esto? Yo tengo que decirle a mi hijo cómo hacer,

qué hacer, dirigirlo, orientarlo,

porque si no, no estoy haciendo muy buen trabajo como padre.

Yo creo que hay que escucharlos.

Desde chiquititos te pueden decir lo que quieren hacer, o lo que no,

ahora está de muy de moda esto de que no hay que pedirles a los niños

abrazos y besos, me parece fenomenal,

tú le puedes preguntar a un niño de dos años si quiere

que te dé un beso, o si le puedes dar un beso.

(ASIENTE) Y es mucho menos violento

vestir o desvestir a un niño chiquito, aunque tenga dos años,

decirle: "Te voy a poner el pantaloncito, mi amor.

¿Te quieres poner el rojo, o te quieres poner el verde".

Sí, llegamos a la situación de que tenemos que ir al colegio,

el niño no sabe qué pantalón quiere ponerse,

una situación que tiene que haber una serie de criterios,

unos límites, o como queramos llamarlos,

que nos lleven a que ese niño pueda desarrollarse,

respetando, por supuesto, su libertad, pero con cierta adecuación

a lo que es el funcionamiento familiar, de la casa.

Si me pones ese ejemplo de que bueno...

También hay que entender que para el vestirse

y para darle esas opciones al niño, hay que hacerlo con tiempo.

No puedes, cinco minutos antes de irte, darle a elegir a un niño.

Si quieres hacer ese tipo de crianza en libertad,

crianza respetuosa, a lo mejor tendrás que despertar a tu hijo

un poquito antes del tiempo que necesita para vestirlo.

Y si ves que al niño le cuesta, le dices:

"Bueno, hoy te pones el verde, mañana nos ponemos el rojo".

Sí, porque el ritmo de vida a veces no te da tiempo

ni a plantearte tu misma qué ropa te vas a poner, o sea que...

Si tienes que llegar a contar con que tienes que...

Y además, puedes tener más de un hijo,

llega la situación de que no serían cinco minutos antes, sino 20,

con los cuatro niños a ver cómo los visto,

tiene que haber un poquito, supongo, de ayudarle,

de ir tomando sus propias elecciones,

también que se vaya adecuando al funcionamiento de la casa.

Que se vaya sintiendo él participe de...

Eso le fundamenta una autoestima espectacular,

y es que en estos tiempos, lo más difícil de eso

es encontrar personas con los pies en la tierra, como te decía antes,

firmes, con una buena autoestima,

y eso es porque se han criado no en el "Porque lo digo yo,

porque yo soy tu papá", sino en el "Bueno, vamos a ver

cómo es esto de ser padres e hijos, vamos acompañándonos juntos",

y a veces no lo vamos a hacer tan bien.

Si hay un momento de muchísima crisis, es de mucho valor

consultar a alguien que nos pueda ayudar...

(ASIENTE)

En España, me parece que es de lo más difícil que yo me he encontrado.

Sí, porque no es una cosa que socialmente

esté incorporada como forma habitual,

acudir a un especialista cuando surge algún problema.

Y que los papás tienen que ser perfectos.

Entonces, eso de que "tengo que admitir que no soy del todo capaz,

es algo que cuesta mucho",

pero también los padres tienen que estar en contacto

con sus propias limitaciones, porque los niños todo el tiempo prueban,

para autoafirmarse ellos, todo el tiempo prueban los límites,

"a ver adónde puedo llegar". (ASIENTE)

También, criar a un hijo es una negociación,

porque a lo mejor un día no le puedes dar a elegir qué se quiere poner,

pero sí si sabes que tienes una cita a las 6, y fuiste al parque,

le puedes avisar cinco minutos antes, o 10 minutos antes de tenerse que ir:

"En cinco minutos nos vamos. Te queda un minuto para jugar en el tobogán".

Y de verdad que es otro niño el que se va a la cita de las 6,

o de las 6:30, es otro niño,

que el de "Venga, vamos, que nos tenemos que ir".

Sí, claro, por supuesto.

¿Eso tiene que ver algo con enseñarles, en esta educación,

a gestionar sus emociones?

Porque a veces, en los procesos educativos,

quizá una carencia que podemos tener los padres,

es que no ayudamos a los niños a que por ejemplo sientan frustración

porque hay que retrasar una cosa, o sientan tristeza

por una separación de un amigo, o de una persona querida.

A veces no les enseñamos a que la emoción en sí misma no es mala,

sino cómo tienen que gestionarla, ¿no?

Eso es de las cosas más importantes,

ese es el trabajo de los padres, realmente,

más que decirle: "No, cuidado, que te vas a cortar",

o "No, cuidado con esa escalera, que es peligrosa",

en esas cosas los podemos acompañar. "¿Quieres subir a esa escalera?

venga, yo estoy atrás de ti, pero si la subes solito,

y búscate los recursos".

Pero la gestión emocional es superimportante,

y lo más fácil es predicar con el ejemplo.

Algún día que un papá... Que sufren una separación

de su pareja, por ejemplo,

y que no se dan el permiso de estar tristes,

yo no te digo estar en la cama, y que venga el niño...

(HABLAN A LA VEZ)

"Mira, mi vida, me está pasando esto...".

"Estoy triste". "Estoy triste en este momento",

o "Dame cinco minutitos, que ahora no te puedo poner mucha atención,

estoy resolviendo una situación", o "Estoy hablando con alguien",

o "Estoy enfadada".

También, muchas veces, ponerlo en palabras les ayuda a ellos

a ponerlo en palabras: "Eso que estás haciendo, me enfada".

(ASIENTE)

No "Eres un tonto, eres es malo"... Efectivamente.

Sino: "Eso que estás haciendo, no me gusta".

Y los niños pueden hacer lo mismo.

Identificar las situaciones, y ver qué emoción transmiten.

Sí, pero que tengan libertad de sentir, de enfadarse,

y también todo lo que se actúa en la fantasía,

por ejemplo, los padres que tienen miedo a que jueguen con pistolas,

o que te digan: "Te mato".

Ese tipo de juegos: "Mi hijo me mató en el juego,

quiere decir que no me quiere". (ASIENTE)

Todo lo que se actúa en la fantasía, en el juego,

es menos probable que se actúe en la realidad, la agresividad,

por ejemplo, en el juego, o en algunas palabras,

un adolescente que te diga: "Te odio...". Yo qué sé.

Mejor que lo exprese así, a que lo saque por otro lado.

Y poder hablar con ellos de: "Bueno, no me ha gustado

que me hayas dicho eso, veo que estabas enfadado...".

Entender que por ejemplo, los adolescentes,

las emociones las viven al top, top, top,

y si lo deja uno, ha perdido al amor de su vida.

Lo mismo si se enfada un día con el padre

porque no le da permiso de hacer algo, o yo qué sé,

es como el peor padre del mundo,

y a los tres minutos, es el mejor padre del mundo.

Sí, contextualizar las cosas en el valor que realmente tienen.

Respecto a la libertad, por ejemplo, cuando los padres quieren transmitir

unos valores, religiosos, por ejemplo,

¿cómo se hace esto, cómo se puede incorporar

dentro de la educación de los niños?

El ejemplo siempre es lo más importante,

pero dentro de la crianza en libertad,

para no confundirla con el libertinaje,

la religión nos da algo muy importante.

En la religión judía tienes 613 mitzvot, y tienes 10 mandamientos,

que eso ya es un límite externo, "Respetarás a tu padre y a tu madre".

Cosas que tú sabes que dentro de ese tipo de cosas, no puedes hacer.

(ASIENTE) Eso te da una seguridad.

El tener límites nos da una seguridad.

Nos da una seguridad: "Te lo digo porque te quiero".

Pero también sé lo que puedo hacer, y lo que no puedo hacer.

"Sé que este dulce no es kosher, y que en mi casa se respeta el kosher,

y yo no puedo comer este dulce". (ASIENTE)

Realmente, a lo mejor alguna vez querrás transgredir un límite,

pero es una calma y una tranquilidad el saber qué puedo y qué no hacer,

en este mundo que te decía de los cambios tan así...

Sobre todo para un niño, todavía todo por aprender, ¿no?

Todo es nuevo. No sabe cuáles son los peligros y cuáles no,

una educación religiosa, dentro de un marco de valores específico,

como la religión judía, ayuda mucho, tanto a padres para saber

cómo guiar a sus hijos y acompañarlos en esta vida,

como para los niños, para saber qué es lo que hay que hacer,

porque hay muchos valores que son muy importantes dentro de la religión,

pero si no se predica con el ejemplo...

Si no es: "Amarás a tu prójimo", y vemos a un padre que realmente

no predica el amor al prójimo,

es imposible que por más que nos leamos la Biblia,

o millones de textos, podamos hacer que nuestros hijos

sean lo que nosotros no somos.

Quizá a lo mejor, en este mismo entorno, como hablabas antes,

en el tema de equivocarse, poder rectificar, ¿no?

Que vean que con el ejemplo, los padres, cuando hemos hecho una cosa

que no era la adecuada, o porque no teníamos todos los datos,

o no ha sido proporcional, porque también tenemos emociones,

y que sabemos rectificar, asumir la responsabilidad, y rectificar.

Y rectificar ante los hijos. "Mira, esto que te he hecho,

sé que te ha dolido mucho, y a mí me ha dolido más",

por ejemplo, darle un... tortazo, o como se diga aquí.

Cachete. Un cachete.

Tu sabes como padre que es algo que no sirve de nada,

porque la educación a través del miedo quizá se hacía en el pasado,

pero ya sabemos que eso no funciona. (ASIENTE)

Pero decirle: "Me ha dolido mucho lo que te he hecho, discúlpame...

no lo vuelvo a hacer, ¿no?".

Y no ir como si no hubiera pasado nada,

porque no podemos engañarlos de que no ha pasado nada.

Evidentemente.

Y una frase que te gustaría que le dejáramos a los padres,

has hablado de un montón de cosas, nos daría para hablar mucho más,

pero una frase que nos sirva como referencia

para que cada vez que estamos en la vorágine de educar a los niños,

en el día a día, podamos pararnos y pensar, que nos ayude a reflexionar.

Sería que en el proyecto de vida de ser padre,

hay que acompañarnos mutuamente, hijos y padres, y caminar juntos.

Muchísimas gracias, superbonito. Muchísimas gracias, Anet.

Gracias a ti.

Les dejamos con esta frase tan bonita que nos ha dejado Anet,

de acompañarnos en este crecimiento personal entre padres e hijos,

y conseguir nuestra mejor versión de nosotros mismos.

Les esperamos la semana que viene aquí, en "Shalom".

(Música)

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Shalom - La crianza respetuosa

15 ene 2017

Para hablarnos sobre este tema contamos hoy con Anete Diner, una joven psicoterapeuta, especialista en el trabajo con niños, que nos hablará sobre la libertad, los límites, la educación de las emociones y otros temas de gran interés.

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