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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 92 - ver ahora
Transcripción completa

No podía permitir que fuese a la Policía

con esa documentación.

Lo he borrado todo.

-Eres un hijo de perra.

Algún día vas a pagar por esto que has hecho.

-Te voy a dar el teléfono de una vecina.

Creo que hija puede ser un caso para la UFAM.

-¿La han agredido?

-No, su hija se ha echado un novio en el instituto

y, al parecer, es bastante celoso y controlador.

-Sofiya, ¿quién eres?

-Soy tu madre.

Si la acosasen, habría contactado con nosotros.

Confía, sabe que podemos ayudar.

(RESOPLA) De verdad, hay que darle libertad.

-Yo no te quiero alejar de tus padres.

-Lo sé.

-Yo solo quiero formar parte de tu vida,

estar "serca" de ti.

-Yo aún no sé si contarles que te he conocido.

-Podemos vernos fuera del Atlas y charlamos de boxeo y eso.

-Me encantaría pasar al siguiente asalto

-Bueno, pues yo voy de retirada.

-Hasta mañana, Max. -Hasta luego, guapa.

-Te lo advierto,

más te vale dejarte de tanta sonrisa con mi chico.

-¿De dónde lo has sacado?

-Llámalo "intuición policial".

Oye, ¿esto qué significa?

-Pues que pasó una temporadita en la cárcel

por prender fuego a una fábrica donde la despidieron.

-Quiero cortar contigo.

-¿Y me lo sueltas así?

-Te lo quería contar, pero no sabía expresarlo.

-Descuida, lo has expresado clarísimamente.

-A no ser que quiera acabar como un ninot de las fallas,

yo creo que has hecho lo mejor, de verdad.

-Se ha muerto un amigo mío. Accidente de moto.

-Sabes que lo que siento es muy fuerte.

Lo de ayer para mí fue muy especial.

-Ese es tu problema, no te he dado esperanzas.

Eres mayor como para saber con quién te acuestas.

Ahora, si no te importa, tengo cosas que hacer.

-Claro.

¿Habéis encontrado algo? Podría ser.

-Un confite me ha hablado de un andaluz

que se la tiene jurada a Quintero. Manuel Sotillo,

alias el Algecireño.

Manolo Sotillo Torrezno.

Creemos que es el que intentó matarle.

Llevaba tiempo planeándolo y la gente no suele planear

la muerte de un desconocido.

Yo le conozco. ¿Le conoces?

Sí, ha venido tres o cuatro veces por aquí.

María me dijo una vez que preguntó por Transportes Quintero.

¡Es él!

Y no parece que quiera esconderse.

Ese pasillo va directo a la puerta principal.

Y al despacho de Quintero.

Está claro que nos ha mentido. Claro que le conoce.

Si este tipo se dedica a introducir droga por el estrecho,

necesitará camiones de transporte para introducirlos

por Europa sin levantar sospecha.

Vas a ser mis ojos y mis oídos

en la comisaría del Distrito Sur.

O eso...

o la opción B.

Vete decidiendo.

(Música emocionante)

(Pasos)

Buenos días. Hola, hija.

¿Qué pasa?

Siéntate, por favor. Te estaba esperando para hablar.

Todas las pruebas que teníamos contra Quintero

han desaparecido de mi ordenador.

¿Cómo?

Yo no he sido, no las he borrado.

Sabes que estaba dispuesto a llegar hasta el final.

¿Pero quién tiene acceso a tu ordenador?

Sergio.

¿Sergio?

(TARTAMUDEA) Pe... Pe...

Pero, papá, ¡eso no puede ser!

Él estaba al tanto de todo.

¿Qué?

Lo descubrió al poco de entrar en el bufete.

Tengo que reconocer que es muy listo, la verdad.

¿Y por qué no me lo dijiste?

¿Para qué?

(RESOPLA)

Mis decepciones con Sergio son cada vez mayores.

Sabía que tenía toda la información en mi ordenador

y ha destruido todos los archivos de la contabilidad B de Quintero.

Todas de pruebas de cómo desviaba su dinero a paraísos fiscales.

¿Estás seguro de que lo ha borrado todo?

No solo de mi ordenador.

También formateó el "pen drive" con la copia de todo.

(SUSPIRA)

Está bien. Si...

ha arrastrado los archivos a la papelera

y la ha vaciado, creo que puedo hablar con Laura

para intentar recuperar la información del disco duro.

No, mi ordenador y todos los del bufete

tienen un programa de borrado seguro con algoritmos especiales.

Cuando borras un archivo,

es como si lo destruyeras con una trituradora.

Y Sergio lo sabía.

Papá, ¿me estás diciendo que no queda ni rastro

de la evasión de capitales ni del fraude fiscal?

No, Alicia.

Cometí un error contándole que pondría los documentos

en manos de la justicia.

¿Cómo ha sido capaz de hacerlo?

Sergio estaba convencido que si esa documentación

salía a la luz, pues...

el daño para mí y el bufete sería irreparable.

Dice que lo ha hecho por una cuestión de lealtad.

¿Lealtad hacia quién?

Según él, hacia mí.

Pero está claro que también hacia sí mismo.

Por supuesto.

Lo ha hecho para protegerse a sí mismo

y para proteger a Quintero.

¿No te estás precipitando, Alicia?

Creo que estás yendo demasiado lejos

en tus conclusiones sobre Sergio.

Sergio siempre ha sido muy ambicioso.

(SUSPIRA) Déjame hacer unas comprobaciones.

Si no me equivoco, voy por buen camino.

Nos vemos a la hora de comer en La Parra.

Creo que te podré contar más.

¿A las 14:30?

Sí. Si me retraso, te aviso.

Sabes que estaba dispuesto a asumir mi culpa, ¿verdad?

Le sé, papá.

Y sé que Quintero no se va a ir de rositas.

Irá a la cárcel por otros motivos.

¿Sabes la procedencia de todo su dinero?

Jamás me contó una palabra.

Yo tampoco le hice muchas preguntas, la verdad.

Es una regla de oro de los abogados fiscales

cuando realizamos este tipo de transacciones.

No sabes lo que me arrepiento de haberme relacionado

con esa sabandija.

No quiero que te preocupes más.

Quintero acabará en la cárcel. Ni Sergio ni nadie podrá impedirlo.

¡Te admiro tanto, Alicia!

No das una causa por perdida.

Eres valiente,

luchadora.

Y tú también.

No todo el mundo asume las consecuencias de sus errores.

Bueno.

(Beso)

Hasta luego.

(SUSPIRA)

¿Dónde vas? ¿No desayunas?

He tomado café.

En media hora llega un tráiler,

Quintero me ha pedido supervisar la descarga.

Confía mucho en ti, ¿no?

Vi cómo te miraba en el hospital.

Hombre, sabe que le meto caña al muelle para que el trabajo

salga rápido y no pagar horas extra.

¿Me puedo ir o es un interrogatorio?

No es ningún interrogatorio,

solo comentarte que hay un sospechoso

de intentar matar a tu jefe.

Ah, ¿sí?

¿Y quién es?

Manolo Sotillo Torrezno.

El Algecireño le llaman.

¿Lo conoces?

(RECUERDA) "Ya hablaremos otro rato.

Me has dejado muy claro que eres un chaval muy 'espabilao'.

Así que no hará falta advertirte

que si largas por ahí sobre mí

te verás de mierda hasta el cuello.

Y tu hermano te tendrá que llevar preso.

O igual no terminas en el trullo.

Igual corres la misma suerte que Quintero.

Solo que esta vez los disparos serán mortales.

¿Te queda claro?".

Jairo, te he hecho una pregunta. Si lo conoces.

No, no sé quién es.

¿Me dices la verdad?

Es probable que vuelva a por tu jefe.

¿Seguro que no lo conoces?

No. Pero si lo tienes claro y tienes su foto,

¿por qué no vas a por él, que eres policía?

En el barrio lo han visto.

¿Dónde lo han visto? En La Parra.

Y en un sitio que conoces, Transportes Quintero.

Lo tienes a huevo.

¿Qué me preguntas? ¿Lo tengo que conocer?

Está grabado saliendo y entrado de tu curro como si nada.

¿Seguro que no te has cruzado con él?

Por mi curro pasa mucha gente todos los días

y no voy preguntando nombres y viendo quienes son.

Pensé que sabías todo lo que se cocía.

Yo pensaba que no era otro interrogatorio.

(Móvil)

Dime, Alicia. Hola, Rober.

Mi padre ha perdido las pruebas de los delitos fiscales.

Sergio las ha hecho desaparecer con un programa de borrado.

¿De qué va? ¿Cómo se atreve?

Dice que es para proteger a mi padre.

Pero seguro que Quintero lo ha comprado.

No me extrañaría,

sabes lo que pienso del pijales desde el primer día.

Dice que el día del tiroteo estaba con Quintero

para rechazar un oferta.

Yo creo que trabajaba para él y voy a confirmarlo.

¿Tú cómo estás?

Imagino que esto te estará afectando.

Sabía que era excesivamente ambicioso.

Pero no que pudiera traicionar a mi padre así.

Y está jugando con fuego.

Como se junte con Quintero, se meterá en un buen lío.

Juro que, llegado el caso, no me temblará el pulso

para ponerle las esposas.

A mí tampoco, tranquila.

Un beso, Rober. Gracias.

¿Qué tal la tostada?

Le puse la mermelada que hiciste ayer.

-Superbuena.

-¡No la has probado! ¡Quita la vista del ordenador!

-Mira.

¡Buenísima, lo que yo decía!

-¡Está congelada! Voy a hacerte otra.

¡Cierra el ordenador y desayuna como es debido!

-No hagas nada. Me tengo que ir. -Ah, ¿sí?

¿Adónde vas con tanta prisa?

-Hoy son las charlas de los antiguos alumnos

dela escuela de cocina, no me las quiero perder.

-Me voy a lavar los dientes. -¡Es el colmo!

¿Vas a chatear en el baño?

-¡Vale!

(SUSURRA) -¡Joder!

¿Qué estás haciendo? ¡Nada!

Estaba desayunando tranquilamente.

¡Qué mal disimulas, por favor!

¡Se me ha hecho supertarde! ¡Me tengo que ir ya!

-Pierdes la noción del tiempo con tanto videoblog.

-Papá, eres muy pesado con el tema, pero mucho.

Hasta luego. Hasta luego, cariño.

¿Por qué espiabas el ordenador de Olga?

¿Espiando? No estoy espiando. ¡Qué dices!

Antonio, que te he visto.

(RESOPLA)

¡Lo que es estar casado con una policía!

Echaba una vistazo por encima, nada más.

Si alguien tiene la culpa de que espíe, eres tú.

¡Esta sí que es buena! ¿Yo?

Sí señora, sí.

Has empezado con los peligros que tiene Internet...

Yo estaba tranquilo y he empezado a pensar cosas horribles.

Miraba con quién estaba chateando,

pensando que algún fan estuviera loco

y le pudiera hacer daño.

Yo también tengo miedo, pero eso no justifica

que le espiemos el ordenador.

Lo que hay que hacer es crear un clima de tranquilidad

y que ella nos lo cuente.

Ese discursito me lo conozco.

Es el que te doy a ti siempre.

Oye, espera, espera...

¿Has descubierto algo que te tenga intranquilo?

No. Nada, no.

Esta noche he soñado con un acosador que la perseguía.

Con lo racional que eres, no estás paranoico por eso.

¡Bah!

¡Cualquiera aguanta tus interrogatorios!

Sí, estoy mosqueado por algo y no es por un sueño.

¿Y?

Al principio, no le daba importancia...

Es la relación que tiene con esa "fan".

La Sofiya esta, ¿no? Sí.

La vi un par de veces con ella y hay algo raro.

Algo se nos escapa.

Pues sí.

Yo también pienso lo mismo.

Pero no podemos espiarla.

Lo que tenemos es que hablar.

¿Vale?

Tienes razón. Y el espionaje no se me da bien.

Desde luego que no.

Más bien parece Peter Sellers en La pantera rosa.

A ver,

mejor dejas de investigar por tu cuenta

y que hablemos en serio con ella esta noche.

La versión moderna de La pantera rosa me encantó.

Hasta luego, investigador.

Adiós, inspectora.

Oye, yo sí. Tú no.

(Beso)

(Puerta)

¡Eh! ¿Pero qué pasa contigo, chaval?

Te cortas el pelo, se te sube a la cabeza y no saludas.

-No pienses eso, no te he visto. Perdona, voy con prisa.

No me puedo quedar, necesito llegar al curro.

-¿Estás enfermo o qué?

No me ves y vienes con las prisas por ir al curro.

¿Tantas ganas tienes de trabajar?

-Sí, es el único sitio donde no me siento presionado.

-Eres "mu" raro. Normalmente es al revés.

Te invito a un café y me cuentas quién te está rayando.

-¡Uf! ¿Que me qué? ¿Que me invitas tú a mí?

-Sí. -Esa Paty tan guay, ¿de dónde sale?

-Siempre me escuchas y animas cuando lo necesito.

Intento hacer lo mismo contigo.

Mira.

Ahí fue donde nos conocimos, ¿te acuerdas?

-¿Fue ahí?

-¿No te acuerdas? Bajabas como los locos

y te chocaste contra mí.

Me tiraste la compra y me rompiste los huevos.

-Pero escucha,

tú ibas como una loca, por eso chocamos.

¡Yo! ¿Tendrás morro? ¡Bajabas como un pollo sin cabeza!

(RÍE)

Al menos se te ha quitado era cara de agobio.

"M'acostao", pero...

¿Estás mejor?

-Pues sí. La verdad es que estoy mejor.

Me sienta bien hablar contigo. Se me pasa el mosqueo,

por "mu" gordo que sea.

Me gusta estar contigo.

-A mí también me pasa lo mismo.

Me ayudas a desconectar, eso siempre está bien.

-¿Sabes en lo que venía pensando?

Más que en desconectar, en pirarme de aquí una temporada.

Estoy harto de ver siempre las mismas caras.

-Pero bueno, ¿la mía también?

-La tuya no. Claro que no, Paty.

-¡Ah! -Y mira que me has "dao" cortes

y podría estar cansado de verla, pero no.

A ti te llevo aquí.

(Móvil)

Perdona.

-Ya te ha vuelto esa cara de agobio. ¿Es uno de los que te presionan?

-Lo tengo que coger, pero me alegro mucho de verte.

-Estás muy guapo con ese pelo.

(ALGECIREÑO) "Oye, chaval".

-Hola.

-Esta noche te quiero ver en la habitación de mi hotel

a las 22:00. Quiero verte allí como un clavo.

¿Me estás escuchando?

-Sí, pero no sé si voy a poder ir.

-Como se te ocurra no aparecer,

tu nombre saldrá en la prensa.

¡Te aseguro que no será por nada bueno!

¿Está claro?

(SUSPIRA)

-Salima, ponme un carajillo, anda.

Necesito ponerme a tono para atender pacientes.

¡Es una broma! Se la hago a María y le encanta.

Un café con leche.

(RÍE) -Ya decía yo.

-¿Has visto a mi hija?

-Sí, quedó aquí hace un rato para tomar café.

-¿Con Paty, su amiga del alma?

-No, con la mujer con la que queda a veces.

-Ah, ¿sí?

-Hola, Sali.

Ponme un refresco de naranja y un montadito de queso, "porfa".

-Venga, ahora te lo llevo. -Vale, gracias.

-¿No te importa?

-Eh... Hola, Antonio. No, claro. -¿Cómo va todo?

-Bien.

-¿Has visto a Olga hoy?

-Pues no, hoy no.

-Ah, es verdad. Esta mañana tenía que ir a una charla

de los exalumnos de la escuela.

-Creo que era la semana que viene.

(NERVIOSA) ¡Ah, no! Es verdad.

Me había dicho antes que la habían adelantado.

No me acordaba, de verdad.

-Le ha pegado muy fuerte con esto de la cocina y los videoblogs.

-Ya te digo. La verdad, le va superbien.

-Sí, sí. Un montón de seguidores. De "followers" se dice.

(RÍE) -Sí.

Sube cosas tan guais que la gente la sigue.

-No tengo mucha idea de esto,

pero igual puedes ayudarnos.

¿Tan importante es contestar a los fans?

Se lo toma muy a pecho y le lleva mucho tiempo.

-Para que funcione bien el blog,

es importante un buen "feedback" con los "followers" y eso.

-Claro, ya. Y supongo que creará vínculos, ¿no?

¿Sabes si tiene alguna fan con una relación especial?

-No tengo ni idea, la verdad. -¿No?

-¿No has oído hablar de Sofiya?

-Pues no, ni idea.

¿Por qué no se lo preguntas mejor a Olga?

-No sé, es que no nos lo quiere contar.

Y nos surgen dudad. Igual podrías ayudarnos.

-Antonio, yo es que no tengo ni idea de esto.

-Aquí tienes. El queso se derrite que da gusto.

Luego me dices qué tal.

-Mejor me paso luego a por él.

Me he dado cuenta de que la recepción está sola.

Mi padre me va a regañar. Nos vemos. Adiós, Antonio.

(Pasos acercándose)

Gracias por hacerme un hueco tan rápido.

Tú me dirás, no me quedaba otra.

Según Rober, si no ayudo se me cae el pelo.

No te iba de acusar de obstrucción por retrasar un poco la cita.

Además, ya te interrogamos.

Ya. Hablando de retrasar, ¿cuánto va a llevar esto?

Me esperan en el muelle.

Tranquilo, serán solo dos o tres preguntas.

Muy bien.

Si están pensando en enseñarme la foto del Manolo ese, ahórratelo.

Me la ha "enseñao" mi hermano, no lo conozco de "na".

No, de hecho te quería hablar de una persona

que estaba cuando encontraste a Quintero:

Sergio Mayoral.

Lo sé todo, Jairo. Rober me lo ha contado.

Sé que dijiste que estabas solo porque Sergio te lo pidió.

(SUSPIRA)

Fue una tontería "mu" grande. Pues sí.

La verdad es que lo fue y no te culpo de ello.

Al parecer estaba para rechazar una oferta laboral.

Ya sabes más que yo.

¿Te pareció raro encontrarlo aquí a esas horas?

No, mi jefe se reúne con mucha gente a todas horas.

Pero mucha casualidad es que estuviera ese día a esa hora.

¿Sospechas que el "abogao" pijo es el asesino?

Mi trabajo es investigar todas las posibilidades.

Ese chaval no me cae ni un poco bien,

pero no creo que sea un asesino.

No sé, me parece raro que con lo que aprecias a Quintero

pasaras por alto la actitud sospechosa de Sergio

y que no pidieras una explicación.

Mira, en ese momento lo que urgía era ayudar a mi jefe,

que estaba "tirao", llamar a la ambulancia

y no perder el tiempo investigando qué hacía.

Sin embargo, el agente Guevara os encontró aquí

a los dos horas más tarde. Sí.

Queríamos saber qué pasó, estábamos muy impactados

de ver el cuerpo ahí en el suelo. ¿Entiendes?

Jairo, si me estás ocultando algo respecto a Sergio,

puedes tener problemas muy serios.

No sospeché porque no me resultó raro verlo.

Se habían reunido muchas veces.

O sea, venía con frecuencia porque trabajaba para Quintero.

Entonces no tendría sentido

que hubiera venido aquella noche

para rechazar una oferta porque ya trabajaba para él.

Supongo que daría alguna explicación.

(RECUERDA) "Estarán en tres minutos.

-¿Y qué hacías aquí? -Trabajo aquí.

-Entro y salgo siempre. -No a estas horas.

-Vine por unos albaranes. ¿Y tú que hacías?

-Teníamos que hablar de un tema legal.

Un exsocio quiere involucrarle en un delito.

-Ya. Y tengo que creerte así porque sí."

Vamos, Jairo. Dime la verdad de una vez.

Solo dijo que mi jefe tenía un problema con un exsocio

que lo quería denunciar o algo así.

¿Crees que te miento? No, para nada.

De hecho, es muy valiosa la información que me has dado.

Ya me la imaginaba.

Nunca has sospechado de Sergio como el asesino, ¿verdad?

Nunca descarto ninguna posibilidad.

Gracias, Jairo.

¿Laura?

Sé que estás muy ocupada, pero necesito un favor.

Se trata de Sergio Mayoral.

Por favor, Salima.

Este salmorejo está exquisito.

Vamos a ver, como buen español

soy un experto en esto y en tortilla de patatas.

No, en serio. Tiene el punto justo de sal,

de ajo, de aceite...

Es impresionante.

-Pues me alegro de que te guste, Martín.

Pero igual no lo hago más, nadie lo pide.

-¿Pero qué dices? Ah, claro.

Aquí la clientela es sota, caballo y rey, ¿no?

-Vienen buscando las raciones y pinchos clásicos de María.

-Creo que tenéis que ir por nuevos clientes.

Gente sin prejuicios que pruebe cosas nuevas.

-No es fácil atraer a gente que no sea del barrio.

-Con esa filosofía no vas a la vuelta de la esquina.

Lo que necesitáis es más visibilidad.

¿Tú sabes quién es Gastroman?

-¿Un crítico de esos famosos?

-Sí, bueno. Es esto que ahora llaman "influencer gastronómico".

(RÍEN)

No, pero yo te digo que una reseña de ese tío en su blog

te levanta un negocio. Y también te lo puede hundir.

-¡Mejor que no venga por aquí, no sea que espante más clientes!

-¡Qué dices, mujer!

Cuando pruebe el salmorejo, lo proclamará a bombo y platillo

por las redes. Te lo digo en serio.

Tiene mucha repercusión.

-A ver, ¿pero tú crees que ese tal Gastroman

va a venir aquí, a un bar de Kabul?

-Ahí es donde estás de suerte.

Porque resulta que cuando este tío no era nadie

le hice la entrevista que lo puso en el mapa.

Así que me debe una.

Si yo le pido que venga, vendrá.

-Bueno, no estaría mal que cuando María vuelva

vea que he ampliado la clientela.

Pero Martín, tú nunca haces nada gratis.

¿Qué quieres a cambio?

-Pues...

Creo que me conformo con un poco más de salmorejo.

Con unos taquitos de jamón por encima...

¿Lo dejamos así?

-Vale. Eso está hecho.

(RÍE)

(CARRASPEA) -Agente Aguirre.

Buenos días.

-No tengo muchas ganas de hablar.

(TOSE)

-Perdona mi atrevimiento,

pero me sorprende ver a alguien con la cara más larga que yo.

Vale, de acuerdo. No hablemos de ti.

No sé, podríamos hablar...

de Laura.

¿Sabes cómo está?

-¿Por qué no se lo preguntas tú?

-Pues porque pasa completamente de mí.

No sé si lo sabías.

Como gasta el humor que gasta, no me atrevo a acercarme.

-Lo sé, a veces es un poco difícil tratar con ella.

-Vaya. Vosotras también habéis tenido vuestra diferencias.

Perdona si parece que me alegro un poco, pero bueno.

Si sé que Laura no es solo borde conmigo,

igual no me lo tomo tan personal.

(SUSPIRA)

¿Sabes?

La gente que es así,

tan extremadamente independiente como Laura,

no puede evitarlo.

Son así.

Pero no hay maldad.

Te lo digo en serio, no hay maldad.

Y nosotros no sabemos entender tanta fobia social.

-Lo que dices concuerda bastante con Laura.

Claro. Deberíamos formar la Plataforma de Afectados

Por Laura Escalada.

Sí, sí, hacer terapia de grupo,

y superar el trauma de que pase de nosotros.

(RÍE)

-Gracias, pero no tengo ningún trauma.

Solo hemos tenido unas pequeñas diferencias.

-Vale, pues perdona.

Solo quería bromear.

Y, bueno, lo que dices suena muy civilizado,

pero es que estáis a la gresca, ¿no?

-Mira, Martín, déjalo.

No pienso, ni en lo más mínimo,

hablar contigo sobre mi relación con Laura.

Lo comprendo.

Y lo respeto.

Solo te digo, y te lo digo en serio,

si necesitas un hombro sobre el que llorar,

aquí tienes el mío.

-Olga, no te puedes imaginar el interrogatorio

que me ha hecho tu padre.

Lo he "flipao", me he quedado supercortada, lo juro.

-Pero no le habrás dicho nada.

-No, de Sofiya no.

Pero puede que se me haya escapado que hoy no eran las charlas.

-¿Sabes la bronca que me va a caer cuando llegue a casa?

-Por las preguntas que me estaba haciendo,

llevan bastante con la mosca detrás de la oreja.

-Vale, no te digo yo que no.

Pero sabiendo que les he mentido con la tonterías de la charla,

van a estar paranoicos.

Era justo lo que quería evitar.

-Si fuera tú, se lo contaba ya. Para dejar de preocuparles.

Deben flipar que te lleves tan bien con un tía que te dobla la edad.

-Por eso te lo estoy diciendo.

Si están así por quedar, imagina si les digo que es mi madre.

Además, no me gusta que me anden espiando.

A ver, tu madre es poli.

Si te espiase, ya sabría quién es.

Andarse con mentiras es un coñazo.

Estás todo el rato con miedo de que te pillen.

¿No lo pasas mal?

-Pues sí.

Es que no encuentro el momento de decírselo.

-Encuéntralo, porque se van a enterar.

Se van enterar y es mejor que lo hagan por ti.

(SUSURRA) De verdad...

Papá. Hija.

¿Qué estás mirando?

Buscaba otra cosa

y he encontrado las fotos del homenaje del Colegio.

Esa noche fue muy bonita.

Sí.

Fue Sergio el que propuso mi candidatura a optar a la medalla.

Lo que son las cosas.

Necesito hacerte una pregunta para...

corroborar algo.

¿Cuándo rompiste tu relación laboral con Quintero?

Pues cuando me enteré de lo de tu madre.

Entonces resolví todos los asuntos pendientes

que tenía con él y lo mandé a paseo.

Sergio se ha estado reuniendo todo este tiempo con él.

Y a tus espaldas.

La noche del tiroteo no estaba allí para rechazar una oferta.

Estaba porque sus reuniones eran frecuentes.

Trabajaba para él, me lo confirma uno de sus empleados.

Últimamente ha ido varias veces a Suiza

y no creo que sea precisamente para esquiar.

¿De qué estás hablando?

Laura ha estado rastreando en sus redes sociales

su movimientos en la red.

No solo ha encontrado varias fotos en Suiza,

también una comunicación fluida con VP Credit.

Es uno de los bancos que Quintero usaba para algunas transacciones.

Con esto no podemos ir al juez,

pero sabemos a qué está jugando.

¡Embustero!

Ha roto los archivos para salvarse él

y al miserable de Quintero.

Supongo tras la patada, le ofreció sus servicios financieros a Sergio.

Voy a cantarle las 40 a ese traidor.

Lo primero es tranquilizarte.

Necesito ajustar la cuentas con ese...

Hazme caso.

Intenta calmarte y deja que la cosas se enfríen.

Te lo digo por experiencia.

¿Te puedo ayudar en algo?

-¿Dónde está Max? Lo llamo al móvil y está apagado.

-Habrá salido a hacer algunos recados,

cuando vuelva le digo que te llame.

-Seguro que lo haces. Voy yo y me lo creo.

-¿Perdona?

¿Insinúas que no le paso los recados o qué?

-Los míos desde luego que no.

No te tienes que hacer la mosquita muerta,

sé que no me tragas desde el principio.

-Mira, no me apetece nada discutir contigo.

-¿Te crees que soy idiota?

Tu padre y yo teníamos una conexión especial, ¿sabes?

Sí, éramos la pareja perfecta.

De la noche a la mañana, qué casualidad,

resulta que no me quiere ver.

-No sé, no me cuentes tus movidas. ¿Qué quieres?

-¿Qué? ¿Qué quieres a tu papá para ti solita?

¿Es eso?

¿No soportas que otra le pueda hacer feliz?

-Yo no he tenido nada que ver con vuestra ruptura.

-¿A quién quieres engañar?

Desde el principio has intentando sabotearnos.

Solo querías que tu padre se alejara de mí

y al final lo has conseguido.

¿Quieres saber lo que le hice a la última que se entrometió?

Me parece que no quieres saberlo, ¿a que no?

Así que más te vale dejar que las cosas fluyan

entre tu papá y yo. ¿Lo has entendido?

¿Hum?

Nada, cariño.

En un ratito me paso para ver a tu padre.

Hasta luego.

-Que no. Rosa sabe cuidarse,

tú no tienes que supervisar sus relaciones ni su móvil.

Sé que es por si le escribe algún "colgao",

pero no es la actitud.

-Tampoco es un crimen, ¿no?

-Ah, ¿no?

-Pues... sí.

Que sepas que mirar los mensajes de las personas

sin su consentimiento

está castigado con de uno a cuatro años de prisión.

-Muchos amigos también lo hacen con sus novias.

-Pues muy mal hecho, se les puede caer el pelo.

Que sepas que el desconocimiento de la ley

no exime de su cumplimiento.

Así que no vengan con que no sabían que era delito.

Mira, Javi, controlar y vigilar a tu pareja

no es signo de masculinidad, sino de debilidad.

Y, además, es una actitud muy destructiva

que puede hacer mucho daño, sobre todo a ella,

pero también a ti.

Las mujeres y los hombres tenemos que acatar las mismas normas

y tenemos que disfrutar de los mismos derechos.

¿Entendido?

-Sí, lo he entendido.

-¿Tú quieres a Rosa?

-Sí, mucho.

-Pues si la quieres, no intentes imponerle nada.

No la vigiles, no la controles.

No coartes su libertad.

Porque si lo haces,

es el camino más corto para que ella no quiera saber de ti.

¡Y con razón!

¿Vas a hacer todo lo que te hemos dicho?

-Sí.

-Bueno. Pues mira.

Aquí tienes el teléfono y la dirección

de la ONG de la que te hemos hablado.

-Vale.

-Muchas gracias. -Venga, aquí estamos.

-Desde luego...

Me dan ganas de aplaudirte.

Has nacido para hablar con estos chavales.

-¡Pero qué dices!

Si eres tú la que tiene mano izquierda para esto,

sobre todo para hablar con... con cualquier persona.

-Pues yo creo que no.

Que dirigir la UFAM me viene grandísimo.

Eso lo dices porque tienes la moral por los suelos

por lo que sabemos.

Pero te tienes que venir arriba.

¡Si has demostrado mil veces

que tienes cualidades suficientes para dirigir la UFAM!

Y juntas... somos un equipazo.

¿O no, compañera?

(RÍE)

-Estaría hundida en la miseria si no fuera por ti.

(Pasos acercándose)

-¿Qué tal la charla con Javi?

-La verdad, muy bien.

Parece que se está concienciando de su perfil controlador.

No es mal chico, pero las referencias que tiene,

incluida la de su padre, son supermachistas.

De momento va a asistir a las charlas en los institutos

sobre violencia de género

y al taller de formación en igualdad de la ONG.

-La formación es fundamental para acabar con el machismo.

Hacéis un trabajo estupendo, compañeras.

-Entre todas me vais a subir el ánimo

y devolverme las ganas de seguir en la UFAM.

-Pues claro, tonta.

No necesitas a ningún comisario sieso y estirado

para venir feliz.

(RÍE)

(RÍEN)

-Mi niña.

(LLAMAN A LA PUERTA)

-Marcelino, ¿quería verme?

-Sí, pasa.

-Usted dirá.

(SUSPIRA)

-Sergio, desde el primer momento supe que tenías talento.

Estabas un poco verde en el trato con los clientes

y eras impulsivo en la toma de algunas decisiones,

pero siempre supe que te convertirías

en un gran abogado.

Por eso me volqué en enseñarte todo lo que sé.

-Es cierto.

Usted ha sido muy generoso.

-Empecé a delegar en ti más asuntos que en González,

confié en ti casi a ciegas

y, con el tiempo,

te imaginé socio de esta empresa.

Incluso parte de mi familia.

Sí.

Llegué a verte como marido de Alicia y padre de mis nietos.

Ahora me dan arcadas cada vez que pienso

que algo de esto hubiese ocurrido.

-Marcelino, entiendo que siga enfadado conmigo

por haber borrado los archivos,

pero fue pensando en su bien y en el de la empresa.

-Ahórrate la cháchara.

Me ha costado ver quién eres realmente,

pero ya no me engañas.

Me consta que te protegías a ti mismo.

Y, de paso, a Fernando Quintero.

¿O me equivoco?

Sé que trabajas para él a mis espaldas desde hace tiempo

y que le haces el trabajo sucio

por mucho que hayas querido venderme otra cosa.

(RECUERDA) -"¿Qué está pasando aquí?

-Creo que Sergio nos ha mentido a los dos.

¿verdad?

Según me ha dicho hace un momento,

le habías enviado tú

para que rompiese lazos entre nuestras empresas,

ya veo que no.

-Marcelino, no quería molestarle con este asunto.

Es una simple formalidad,

pero creí conveniente firmar cuanto antes

la disolución del contrato de prestación de servicios.

A día de hoy, aún nos ligaba a esta empresa".

-También me manipulaste para que no declarase contra él.

(RECUERDE) "-Piense cuando su hija lo vea esposado,

con todos los medios poniéndole a caldo.

Acaba de perder a su madre.

¿Cómo le sentará ir a la cárcel a ver a su padre?

-Esto lo hago por ella.

Tiene más ganas que yo de verlo en la cárcel.

-Por muchas ganas que le tenga,

¿de verdad cree que está dispuesta a perderle a usted

después de todo lo que ha sufrido?".

-Te he abierto las puertas de mi bufete de par en par.

¡Tú has cogido mi confianza

y se la has vendido sin escrúpulos a mi enemigo!

Eres un ser despreciable.

Sal de aquí ahora mismo y no vuelvas jamás.

-Está bien.

Recogeré mis cosas y me iré...

-No tienes autorización para recoger nada.

No me fío de lo que puedas hacer.

Ya me encargaré de que te envíen tus objetos personales.

-Tiene razón.

Todo lo que he aprendido ha sido de usted.

Si se pregunta cómo he hecho tratos con Quintero

o cómo me he convertido en un ser ambicioso

y sin escrúpulos,

debería mirarse al espejo.

Solo he hecho lo que aprendí de mi maestro.

-Según Martín, el "influencer" ese

lo mismo hunde un negocio que lo resucita.

-Da un poco de miedo, jugárselo todo a una carta.

-Pero para ampliar la clientela hay que arriesgar.

(Pasos acercándose)

-Hola, Salima. Ponme un botellín.

-¿Y Tere?

Últimamente es muy difícil verte sin ella.

-No sé, por ahí andará. Ni lo sé ni me importa.

-Vaya. O sea, que la química que teníais ha desaparecido.

-Sí, mejor para evitar una combustión.

Quiero decir, que hemos hecho bien en terminar.

(SUSPIRA)

¿Vosotros habéis visto una película que se llama Atracción fatal?

-Me suena a peli viejuna de los 80, ¿no?

-¿Peli viejuna de los 80? ¡Los 80 no son viejunos!

-Hombre, Max, entiende que para la gente de nuestra edad

no nos pillan muy cerca.

-Lo que está cerca es tu atracción fatal

-Hola, Tere.

¿Qué haces aquí?

-Fui a buscarte al gimnasio, pero está cerrado.

Cualquiera diría que me estás evitando.

-No, no te estoy evitando.

Cierro el gimnasio siempre a la misma hora.

¿Por qué tengo que evitarte?

Hemos hablado y está todo claro entre nosotros.

-Creo que no lo hemos hablado con calma.

-Lo importante está claro.

-¿Y qué es lo importante, según tú?

-Que ya no estamos juntos, ¿no?

-No entiendo cómo puedes estar enamorado

y al día siguiente no.

-Mira, vamos a ver.

Hablas como si estuviéramos juntos toda la vida

y solo han sido un par de citas.

-Ya, claro.

¿Y la conexión especial entre nosotros era cosa mía?

Y cuando me dijiste que hacía tiempo que no te reías tanto

con una mujer, ¿también me lo he inventado?

Y cuando dijiste que gracias a mí creías el amor, ¿qué?

-No, Tere. Yo he dicho eso, tienes razón.

-Y en mi cama me dijiste que hacía mucho tiempo

que no te sentías tan a gusto, ¿sí o no?

Hasta perdimos la cuenta de las veces que lo hicimos.

-Este no es sitio para hablar de eso y menos tan explícitamente.

-Mírame y dime que me lo he inventado.

¡Vamos, dímelo!

-No, no te has inventado nada.

Pero solo han sido dos días, Tere.

Nos sabemos nada de nosotros.

-¿Qué quieres decir?

-Que hemos quedado un par de días, no sabemos de nuestro pasado.

-Ha sido tu amigo el policía, ¿no?

Te ha contado cosas y llenado la cabeza de prejuicios.

-¿Qué prejuicios? ¡Quemaste una fábrica entera!

-Y antes de dejarme tirada como una mierda,

¿no se te ocurrió preguntarme mi versión?

-¿Qué quieres que te diga?

Los hechos son lo suficientemente graves.

Hablan por sí mismos.

-O sea, que ya estoy juzgada.

Da igual lo desesperada que estuviera entonces

y que ya haya pagado mis errores estando en la cárcel,

que ya me has condenado para siempre.

-Escúchame, Teresa, por favor.

Si me lo hubieras contado antes, te creería, pero...

-Por favor, Max, no seas hipócrita.

Si te lo hubiera dicho, no me hubieras dejado ni entrar.

¿Sabes qué te digo? Que tienes razón.

Yo también creo que es mejor que no nos volvamos a ver.

(RESOPLA)

(Pasos alejándose)

(LLAMAN A LA PUERTA)

-¡Hombre! Pasa, niño.

Pasa, que no me como a nadie.

Al menos de momento.

¿Eh?

Bueno, espero que me traigas noticias frescas,

porque estoy más "aburrío" que una ostra, ¿eh?

-No sé muy bien qué quieres que te cuente.

-A ver...

Pues dime qué es lo que andan...

preguntando tu hermano

y la inspectora a la que casi meto en la cárcel.

-Me han enseñado una foto tuya y que si sabía quién eras.

-¿Qué les has dicho?

-¿Qué crees? Que no te he visto.

-Algo más habrás contado sobre mí, ¿hum?

-He hablado poco, ellos han hablado más.

Te conocen, saben que estuviste en la cárcel

y que quieres matar a Quintero.

-Blablablá.

¡Bah!

Eso ya me lo suponía.

¿Eh?

Claro que sí.

Cuéntame algo que me haga más gracia.

¿Eh, chaval?

¿Sabes cuál es mi problema?

Que yo soy de "Cai".

Y en mi tierra hay mucha guasa, ¿"sae"?

"Pa" que yo me ría,

tienes que echarle un poquito más de imaginación.

-¿Sabes lo que son las chirigotas? -No.

(RÍE)

-Pues un año te voy a llevar a "Cai",

a la final del Carnaval, al teatro Falla.

Vas a saber lo que es una "pechá" de reír...

(RÍE)

¡buena!

"S'acabó" el mamoneo.

Vamos a hablar un poquito en serio, ¿hum?

Mira.

Toma. Esto, "pa" tus gastos.

¡Cógelo!

Y "pa" que veas que soy un jefe "estirao",

no como el rata de Quintero.

Y ahora elije una pipa.

¡Que elijas una pipa te he dicho, hombre!

(SUSURRA) -Esa.

-¡Hum!

No tiene mal gusto el niño, no.

Esta es una de mis favoritas, ¿sabes?

En España tú puedes tener una pipa,

pero estos cacharros están prohibidos.

Vamos, que te puedes cargar a alguien...

con dos cojones, pero nada de tapadillo, ¿"sae"?

Menos mal que tengo amigos hasta en el Infierno.

Toma.

¡Toma!

Este va a ser tu primer trabajito para mí, ¿hum?

Así que te cepillas a la rata de Quintero

y sales corriendo.

En el fondo esto es un acto de piedad.

¿No te da pena ver lo solo que está?

¿Hum?

(RÍE)

Toma, mira.

Aquí tiene munición "pa" matarlo y "pa" rematarlo.

Toma, guárdalo.

¡Venga!

Y, ahora...

Vamos a darle un "bushe" al Palo "Cortao".

-Toma. -No, gracias, a mí no me apetece.

-Al Algecireño nadie le hace un feo.

¿Estamos?

Toma.

¡Bebe!

Si quieres, te la presto

"pa" que le des un trago antes de cargarte a un exjefe.

-No, gracias.

No hace falta, no pienso cargármelo.

(RÍE)

-Mira, niño.

Tú ya no tienes opción de decidir nada.

Yo te doy las órdenes

y tú obedeces.

-¿Está claro? -Y si no lo hago, ¿qué?

(RÍE)

-Si no lo haces,

pues nunca irás a Cádiz.

Nunca irás a la final del Falla.

Ni a ningún otro sitio.

¡Porque te rebano el pescuezo!

¿Está claro?

Ahora venga, ¡lárgate!

Que quiero echar una "cabesá".

-Te has pasado toda la cena sin decir una palabra, Olga.

-¿Qué quieres que diga?

-No sé. ¿No tienes nada que contarnos?

-¿Qué quieres que te cuente?

-Yo qué sé. Qué tal el día,

qué tal la charla de exalumnos de la escuela de hostelería...

-No, al final no era hoy.

Me equivoqué, es la semana que viene.

¿Has estado sola? ¿No has quedado con nadie?

Bueno, estuve un rato con Paty.

-¿Solo con ella?

-Pues sí, solo con ella.

Me ha contado el interrogatorio que le has hecho.

Vamos a ver.

¿Por qué no vais al grano?

Si queréis preguntar por Sofiya, preguntad,

pero no me espiéis,

porque no es tan sospechoso tener una amiga mayor.

-Sospechoso no es.

¿Por qué ocultas la relación con ella?

-Porque la mirabas como si fuese, por lo menos, una acosadora.

-¿No lo es?

-Pues no, no. ¡Claro que no lo es!

Es una señora muy maja, le gusta la cocina

y compartimos aficiones.

-Acabas de empezar y ya te monta un restaurante.

-¡Que no!

Que lo del restaurante era una excusa

para quedar sin que me asustase.

-¡Te engañó para acercarse a ti!

Espera, espera. Ahora sí me empiezo a preocupar.

Olga, te prometo que esa mujer cumple perfectamente

el perfil de alguien obsesionado contigo.

Que no, mamá, que Sofiya no es lo que parece.

-Lo que nos has contado no es muy tranquilizador.

Tu padre y yo te hemos apoyado en la cocina, en el videoblog,

pero Sofiya es mucho mayor que tú

y en poco tiempo está ejerciendo muchísima influencia.

Comprende que estemos preocupados.

¿No podéis confiar en mí para elegir a mis amistades?

Normalmente lo hacemos.

Pero hay algo que nos choca, solo queremos quedarnos tranquilos.

Ya está, nada más. Pues ya está.

Preguntad lo que queráis. Vale.

¿Tú estás segura de que...

no quiere aprovecharse de ti de alguna manera?

¡No!

-¿No está obsesionada contigo? -¡Que no!

A ver, si te está chantajeando por algo,

cuéntanoslo, no te vamos a regañar.

Vamos a estar para ayudarte.

No lo entiendes. ¡Sofiya nunca me haría nada malo!

-¿Cómo hablas así? ¿Cómo estás tan segura?

-¡Porque es mi madre!

¿Qué?

¿Qué has dicho?

Que Sofiya es mi madre biológica.

-Cada vez tengo más claro el traslado.

-No quiero ni oír hablar del traslado.

El traslado se hará cuando lo dicte el juez.

Ese sinvergüenza, por mí, que se pudra en el calabozo.

Buenos días. ¡Buenos días!

Eres un sinvergüenza. ¿A qué viene esto?

¿Es por lo de tu padre?

No es por lo de mi padre, es por lo tuyo.

¿Cómo has podido engañarnos y jugar a dos bandas?

¡Mi padre confiaba en ti y se lo pagas así!

Si me dejas, te lo puedo explicar.

Si crees que vas a envolverme con tus palabras, olvídalo.

Tendré derecho a decir algo.

-Eres Pepi, ¿verdad?

-Y Julio, tu marido... -¿Cómo lo sabes?

-Me lo han dicho los vecinos.

¿Ha sido él quién te ha hecho eso?

-¿Sabes dónde está?

-No, se fue corriendo, estaba alterado,

fuera de sí, no sé.

-Llevamos 18 años siendo una familia.

Tenlo en cuenta.

-Mira, papá, yo necesito aire.

Cuando tenga algo claro, os lo contaré.

-Como quieras.

Pero no deberíamos estar al margen.

Se puso en contacto con Olga por su videoblog.

¿Seguro que es su madre biológica y no una impostora?

No tengo más datos que esos.

No podéis dejar que se vea con ella a solas.

Hay que averiguar de quién se trata.

¿Te suena esto?

¿El chico que te dio calabazas

es el que te hizo estas fotos ligera de ropa?

-¿De dónde las has sacado?

-Pues ya ves. Internet.

Es un fondo inagotable de trapos sucios.

-Sabemos que tu marido te agredió.

Cuando te encontraron en la calle, estabas muy aturdida.

Reconociste que esos golpes te los dio Julio.

-No, no. Eso es una tontería que dije.

Me tropecé y me caí en el suelo de la cocina.

-Nadie se merece que la machaquen a golpes.

(Puerta)

(Pasos acercándose)

-¿Qué hacéis en mi casa?

-Mira, queríamos hablar contigo, Julio.

Somos policías.

¿Habéis rastreado hoteles y pensiones del barrio?

Está usando documentación falsa.

Creemos que se registró con otro nombre.

¿Quintero sigue en sus trece?

Niega la mayor.

Y me fastidia porque es como si estuviéramos

el poder trincarle por narcotráfico.

Si pudiéramos pillarle... otro punto flaco...

¿A qué te refieres?

A fiscalidad o algo así.

Ya no hay marcha atrás.

Tienes el parné y la pipa.

-Tengo que tomar una decisión difícil.

-No hagas algo de lo que te arrepientas.

Eres un buen tío.

-No sé yo, pero te lo agradezco.

Cariño, creo que estás pisando terreno peligroso

y no vamos a consentir que te metas en ese lío.

-¿Cómo? -Lo que tu madre quiere decir

es que conoces muy poco a Sofiya.

Confías al 100%, ¿y si está mintiendo?

-Mamá, ¿no ves que conociéndola me voy a conocer más a mí?

¿No ves bien que quiera saber de mis orígenes

y quiera tener contacto con quien me dio la vida?

(LLORA)

Si la pierdo...

Si la pierdo... ¡No, Antonio!

¡Eso no va a pasar, no va a pasar!

Ya verás como esto nos une más.

¡Ya lo verás! ¡Venga, anda!

  • Capítulo 92

Servir y proteger - Capítulo 92

05 sep 2017

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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