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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 90 - ver ahora
Transcripción completa

-No, mío no.

-Algo tenían que buscar.

¿No has comprado nada de valor

que algún paciente le haya echado el ojo?

-Lo más moderno es la "tablet" y no vale mucho.

-Aparentemente se fueron de manos vacías.

¿Jaime Roncal? No me suena. ¿Tendría que conocerlo?

El director de la residencia junto al mercado.

Está vaciando las cuentas de ahorros de los ancianos.

-Es un hombre muy amable.

Cuando yo ingresé, se preocupó de todos los trámites.

Incluso fue conmigo al notario.

Hemos descubierto que Jaime Roncal ya había sido acusado por estafa.

Ese hombre me ha robado

hasta el último céntimo de mis ahorros.

-Perdón.

¿Cómo ha ido el interrogatorio? Cuando se enteró

de que teníamos el USB con los datos, cantó del tirón.

-Te lo advierto,

más te vale dejarte de tanta sonrisa con mi chico.

-¿Perdona? ¿Cómo dices?

-Es que Tere es tan maja...

Lo que más me gusta es lo buena que es.

-Creo que va a hacer una excepción y estará una temporada con Tere.

Te está dando bola ahora, pero es algo pasajero.

No va a tardar en cansarse de ti.

-Tienes muy mal perder, cariño.

-Sofiya, ¿quién eres?

-Soy tu madre.

-Ha llegado Sofiya y ha despertado en mí

mil preguntas que tenía sin responder.

-No. Yo, si fuera tú, hasta no saber que es tu madre al 100 %,

no quedaría más.

-Ya, pero eso es lo que dice.

-Que tiene pruebas de que es mi madre.

¿Qué es este papel?

-Tu certificado de nacimiento del hospital de Rostov.

-Yo no quiero agobiarte ni "prisionarte",

solo me gustaría que nos viéramos de vez en cuando

para conocernos mejor.

-No sé si te quiero volver a ver.

¿No notó nada raro ni descolocado a su vuelta?

Ahora que lo dice, sí había cosas cambiadas de sitio.

Ese jarrón y los libros, los habían cambiado de lugar.

-Coche robado. Vuelve a poner la imagen.

Va a entrar por el garaje.

Esto es lo mejor que te puedo dar. Espero que la exculpe.

Ya te digo, un sospechoso entrando en su casa.

Lo único que se ve es a un hombre

con la cara tapada entrando en el garaje de los Ocaña.

Hay una forma de mostrarlo, envíe a Científica

a que busquen pruebas.

Te estás excediendo en tus iniciativas.

Yo mismo ordené expresamente

que nadie de esta comisaría lo investigara.

Lo que tocas, lo pudres,

pero no dejaré que sigas malmetiendo en el barrio.

¡Inspectora Ocaña! Comisario, déjeme explicarle.

Por supuesto que vas a explicarme este espectáculo.

Comisario... Hablaremos dentro.

¿Qué haces? ¡Espera!

(Disparos)

Parece mentira que esto me pase, parece un sueño.

La mujer que amo, acusada y soy incapaz de ayudarla.

No aguanto al nuevo rollo de mi padre.

No sé si callarme o contarle las cosas chungas que hace.

-¿Sabes que estamos igual? -¿Sí?

-Pienso si contarle a Rober una cosa chunga, pero no me atrevo.

-No sé. Si yo tuviera un hermano intentaría ayudarle.

-No sé por dónde empezar.

Un momento, un momento.

Queda anulado el traslado de Ocaña

a dependencias judiciales.

Fernando Quintero ha despertado del coma.

(Música emocionante)

Esperaremos lo que haga falta,

pero hágase cargo de nuestra urgencia.

Le avisaré en cuanto pueda pasar. Se lo agradezco.

¿Qué ha pasado? ¿Has hablado con él?

Todavía no me han dejado entrar.

Despierto y fuera de peligro, pero no me dejan pasar.

Es lo que dicen los médicos. Cuando podamos, avisarán.

¿Serán dos minutos, dos horas...? No lo sé.

Están haciéndole pruebas.

Hay una inspectora en el calabozo esperado su declaración.

El testimonio de Quintero es fundamental para Alicia.

¿Crees que no lo sé?

¿Quintero ha hablado? Baja la voz.

Y tranquilízate, que estamos en un hospital.

No estamos en un mercado, hay gente enferma.

¿Ha hablado o no? No.

Está despierto y están haciéndole pruebas.

Que se las hagan cuando Alicia salga del calabozo.

¿Qué pasa, Batista? ¿Tienes la carrera de Medicina

Escuchadme un momento, vamos a tranquilizarnos, los dos.

A ninguno nos gusta tener a una compañera detenida.

Pero vamos a ser profesionales. Vale.

Lo siento, comisario.

Bueno, ¿pero los médicos qué han dicho?

Al salir del coma se necesita tiempo para aclimatarse.

Agobiar al paciente con muchas preguntas

o demasiada información de golpe, puede hacer que se bloquee.

Hay que ver que coordina bien y no tiene lagunas.

¿Sabemos si habla o si se ha quedado mal?

Aparentemente, las facultades cognitivas están intactas.

Recuerda su nombre, fecha de nacimiento y esas cosas,

pero es la memoria a corto plazo la que más fácil se pierde.

Perfecto, puede ser que no se acuerde de nada.

Si esa va a ser tu actitud, mejor espera en otro sitio.

Si es que el testimonio de Quintero es clave.

Sabemos que exculpará a Alicia.

Miralles, ya lo sé. Ya lo sé.

Vamos a preguntar y salimos de dudas.

A ver, escuchadme los dos. Ay, Dios.

Presionarle aumenta las posibilidades

de que su memoria desaparezca. ¿Eso queremos?

Los médicos lo dejan claro: colocar al paciente

en una situación de estrés reduce la posibilidad de recuperación.

Si queremos saber lo que pasó, tenemos que ser pacientes.

Hay que esperar, no hay otra.

Y otra cosa, Batista. A ver, ven aquí.

Ahora, cuando nos autoricen a entrar,

vamos a pasar Miralles y yo.

Tú, mientras tanto, te vas a cafetería

y te metes una tila en vena si hace falta.

Hola, churri.

-Hola, ¿qué haces aquí? ¿No trabajabas hasta tarde?

-Trabajaba.

Pero he cambiado el turno para poder verte.

Mañana me pego un madrugón y se acabó.

-¿Todo eso lo has hecho por mí?

-Ya ves. Una, que tiene sus prioridades.

Ahora mismo mis prioridades están justo aquí.

(BESA) Si no te parece mal, claro.

-Qué me va a parecer mal.

Lo que me parece mal es no poder cerrar

y quedar contigo a solas.

-Hablo en serio, Max.

Eh... A ver...

Que yo no quiero ser un problema para ti.

-¿Qué quieres decir? No te entiendo.

-Pues que estamos como dos adolescentes

que acaban de empezar a salir.

Pero que tenemos una edad.

Y tú tienes tu trabajo, a tu familia

y no quiero meterme ahí en medio.

-Tere, hablas como si tuviera en casa

mujer y tres niños esperando, que soy un espíritu libre.

-¿Seguro que a tu hija no le parece mal

que pasemos tanto tiempo juntos?

-No. ¡Pero si Paty es muy moderna!

Está encantada con que su padre salga, se enamore, se divierta...

-¿Eso significa que estás enamorado?

-Eso significa que...

empiezo a sentir algo.

(RÍE)

-Creo que tienes mucha suerte con Paty.

Es muy guapa y muy trabajadora.

Además, la veo muy centrada para su edad, ¿no?

-Bueno, tenemos nuestros enganchones, no te creas.

-Nadie es perfecto.

Pero Paty es una joya, te lo digo yo.

-¿Sí? -Sí.

(RÍEN)

-A ver si dejamos de hablar de Paty ya.

Media hora de elíptica, que ya sabes:

el que no tiene tiempo para calentar...

-No tiene tiempo para entrenar. A sus órdenes, jefe.

(Beso)

Buenas tardes, señor Quintero.

¿Nos reconoce?

(CON DIFICULTAD) Por desgracia, sí.

Queríamos hacerle unas peguntas sobre lo ocurrido en su despacho.

(TOSE) Supongo que no me puedo negar, ¿no?

Señor, estamos intentando averiguar quién le disparó.

¿No va a colaborar?

A mí me encantaría colaborar.

Pero no recuerdo nada, inspectora.

¿Nada?

¿Nada absolutamente?

No sé...

Estaba en mi despacho...

Oí un ruido muy fuerte.

Cuando me desperté, estaba aquí, rodeado de tubos y cables.

Me han dicho que me han disparado, pero no...

no recuerdo nada más.

Háblenos de ese ruido.

¿Puede recordar algún detalle? Cualquier cosa.

Por pequeño que sea, nos podrá ayudar.

El ruido...

A ver, yo...

Estaba en mi despacho tomándome una copa...

con alguien, sí.

Había alguien conmigo...

Era...

Alicia.

(RESOPLA)

Alicia vino a verme.

Teníamos que hablar...

de unos asuntos personales.

Ella se enfadó.

Ro... rompió el vaso y...

Y se fue.

¿Y después?

Después se marchó, ya... ya se lo he dicho.

Perdóneme que insista, señor Quintero.

Dice usted que estaba en su despacho

con Alicia Ocaña y que ella se marchó.

No, no, no volvió. Después no volvió.

Sí, completamente seguro, sí. Completamente.

¿Recuerda algo más, qué pasó después?

Señor Quintero, por favor, haga el esfuerzo.

Eh...

Cuando... cuando Alicia se fue...

De repente se presentó un tipo.

Un hombre... con una capucha o algo.

Ya le digo, no pude verle la cara.

Traería un pasamontañas o... o algo.

Él fue el que me disparó.

-Bueno.

Pues esto ya está.

No tiene que preocuparse por nada,

solo falta que nos sellen este papel

y puede marcharse a casa con su familia.

Espéreme aquí un minuto mientras hablo con la agente.

Espe, ¿tienes un momento, por favor?

-Sí, sí. Claro.

Siento interrumpirte, pero Gabriel pasó la noche en el calabozo

por un malentendido y no puede irse hasta que selléis esto.

-Sí, yo te lo sello ahora mismo.

También es mala suerte llamarse exactamente igual

que un delincuente buscado en media Europa.

-Lleva desde ayer sin ver a su familia.

En el trabajo no han dicho nada, para que no imaginen.

Pero, como comprenderás, está desesperado.

-Perfectamente comprensible, sí.

-Pues no te molesto más.

-Que no, tú nunca molestas.

-Es que te veo tan concentrada con el ordenador...

-Es que tengo entre manos un asunto bastante peliagudo.

-En lo que pueda ayudarte, aquí me tienes.

-Muchas gracias, Eugenio, que eres un sol.

-¡Espe!

-¡Qué susto, de verdad! ¿Por qué gritas?

¿Qué quieres?

-Entregarte un parte, pero la próxima vez,

te mando un "e-mail" para no desconcentrarte.

-No, es que estoy investigando un asunto

y tiene bastante miga.

-Desde que agarraste al Oso, estás que no paras.

¿Qué vas a cazar ahora? ¿Al Leopardo, al Puma?

-Corta el festival del humor, que esto va en serio.

Además, tiene mucho que ver contigo.

Porque es de un buen amigo tuyo.

-¿Cómo que un amigo? ¿Quién? -Max.

Ven.

-Llámalo "intuición policial".

Tras mi encontronazo con ella y hablar con Paty,

pensé que tenía algo raro.

-Sí, y no te equivocas. Hay que decírselo a Max.

-Pues sí, totalmente de acuerdo.

Creo que ese honor te corresponde a ti.

-No, díselo tú, lo has encontrado tú.

-Es tu amigo. -Pero es muy pesado.

Habrá que repartir la tarea, ¿no? ¡Ale!

Te lo dejo en la impresora.

¡Suerte, compañero!

Dice estar seguro de que se trataba de un hombre encapuchado, ¿verdad?

Sí. No sé, eso creo.

Llevaba un... pasamontañas o...

O una mierda de bragas de esas que llevan deportistas,

Lo importante es que no pudo verle el rostro, ¿no?

¿Puede darnos algún detalle del vestuario?

¿Alguna marca visible?

(MOLESTO) Y yo qué sé.

¿Cómo puede estar tan seguro

de que era un hombre si no le vio la cara?

¿Le vio parte del rostro, el mentón, algo?

En su silueta, su complexión.

Era un hombre grande y gordo,

no podía ser una mujer.

No recuerdo nada más, de verdad.

¿De raza blanca?

(HASTIADO) Y yo qué sé.

Perdone, ¿y el color de la ropa?

(SUSPIRA)

Marrón, negro, gris, azul...

Escoja el color que quiera.

Por favor, necesito descansar.

Es comprensible. No se preocupe.

Si no nos ayuda, no daremos con quien intentó asesinarle.

¿Qué quiere que yo le haga? ¿Que me lo invente?

Miralles, escucha. El señor Quintero está...

Además, te recuerdo que es la víctima de este caso

Así que ya basta de preguntas por hoy.

Solo una pregunta más.

¿Tiene algún enemigo del que sospeche?

¿Alguien que pueda querer verlo muerto?

(RECUERDA) "Joder, Fernando.

¿Creías que me ibas a colar ese cuento que me has 'largao'?

¿Me tomas por gilipollas?

Yo confié en ti.

Te dejé el mando de la ruta

mientras estaba en la cárcel.

¿Y así me lo agradeces? ¿Hum?

¿Dándome una simple comisión?

Eso es propio de una rata traicionera.

Así que te puedes imaginar

lo que voy a tener que hacer contigo.

¡Siéntate, hostias, ahí!

¡No me dejas otra, Fernando!

¡No tengo más remedio!

Y, como has sido tan rastrero,

voy a tener que acabar contigo a mi manera.

Muy, muy lentamente".

Señor Quintero, le he hecho una pregunta.

Y yo le digo que no tengo ni idea.

Pero usted es un empresario de éxito,

debe tener adversarios.

Incluso enemigos.

No se equivoque, inspectora.

Yo solo soy un humilde empresario.

Gano dinero, sí, pero no me meto con nadie.

¿El encapuchado le dijo algo?

Miralles, has dicho una pregunta. Vámonos, venga.

Permiso.

¿Ha hablado? ¿Ha exculpado a Alicia?

¿Qué haces aquí? Espera fuera.

¿Ha hablado de Alicia o no?

Esto no es un "briefing", sal de aquí.

Vámonos de aquí todos, ¡venga!

¿Qué hacen todos aquí?

Dije dos personas cinco minutos. ¡Salgan!

Lo siento, tenga en cuenta que es un caso muy delicado.

Lo único delicado es la salud de mi paciente.

Vámonos.

(LLAMA A LA PUERTA)

Adelante.

Sentaos, por favor.

En primer lugar, Alicia, tengo que pedirte disculpas

en mi nombre y de todos tus compañeros

por tratarte estos días como sospechosa.

No tengo nada que disculpar, comisario.

Somos profesionales y los protocolos son los que son.

Te aseguro que tus compañeros lo han pasado muy mal

teniendo que seguir esos protocolos.

Ninguno ha dudado de tu inocencia.

Tampoco les guardaría rencor si hubieran sospechado.

Las pruebas apuntaban contra mí.

Gracias por tomártelo con esa deportividad.

Creo que podrías cogerte un par de días

antes de reincorporarte.

Me gustaría incorporarme lo antes posible.

Hoy mismo si puede ser.

Comprendo que quieras llegar al fondo de la cuestión,

pero descansa antes.

Ya viniste muy rápido cuando saliste del hospital.

Eso ha podido motivar que perdieras los nervios con Quintero.

Si es una orden, no hay nada más que hablar.

Por cierto...

¿Quintero dijo algo más, aparte de exculparme?

No recordaba nada de su agresor,

solo que era un encapuchado. Olvídalo.

Es todo lo que tienes que saber del caso.

Comprenderás que estás demasiado implicada

como para estar al tanto.

¿No hay nadie de quién sospeche? ¿Un rival en los negocios?

Alicia, la investigación está siguiendo su curso normal.

Si hay novedades, te informaremos si lo consideramos oportuno.

De momento, solo podemos especular.

Quizás un ladrón, tras la caja fuerte,

no pensaba ver a nadie y, al ver a Quintero,

se asustó y tiró de pistola.

Con todos los respetos, comisario,

eso no tiene ni pies ni cabeza.

Alicia, creo que deberías irte a descansar.

La vedad, resultaría más fácil descansar

sin un tipo disparando empresarios con una pistola robada en mi casa.

El culpable conoce a Quintero y me conoce a mí.

Las líneas de investigación están abiertas.

No descartamos absolutamente nada.

Si te sientes más segura,

puedo mandar una patrulla a tu casa.

No, no se preocupe, comisario.

Extremaré las precauciones.

Te doy mi palabra, esto no va a quedar así.

Me ocuparé personalmente de la investigación.

Vamos a encontrar al culpable. Tú tienes que descansar.

Muchas gracias, inspectora.

Comisario.

Bienvenida de nuevo,

inspectora Ocaña.

Gracias.

Me alegro de verte fuera, Alicia.

Por un momento pensé que te llevaban ante el juez.

-Qué alegría, Alicia.

No teníamos la menor duda de que eras inocente.

La menor duda, la menor duda...

Yo llegué a planteármelo.

-Mira que eres borde, Guevara.

-¿Eh? No, soy sincero.

Un montón de indicios te incriminaban.

Tenías móvil, medios y oportunidad.

Y el arma del crimen estaba tu nombre.

-Pero bueno, es una compañera.

-¿Qué quieres? ¡Yo soy un profesional!

Venga, Elías. No lo estropees más.

Es broma.

Aunque hubieras sido culpable, yo estaría de acuerdo.

Ya sabes el aprecio que le tengo a Quintero.

Bueno, ¿qué? ¿Te llevo a casa?

(MARCELINO) ¡Hija!

-Marcelino, me alegro de verte. -Igualmente.

(SUSPIRA) Bueno, ¿qué ha pasado?

Quintero ha despertado y declarado que no le disparó.

Jamás pensé que lo diría: me alegro de que esté vivo.

Voy a pedir un taxi y nos vamos a casa.

Querrás comer algo y darte una ducha.

La iba a llevar yo a casa.

Muchas gracias, pero tendrás cosas que hacer.

Miralles dijo que me asegurara que llegaba a casa a descansar.

Quedaos tranquilos, me ocupo yo de cuidarla.

Así os podéis dedicar a buscar al culpable

que anda por ahí campando

mientras la Policía se dedica a sospechar de mi hija.

Todos han actuado con profesionalidad.

No hay nada que reprochar.

La inspectora Miralles

va a investigar el asunto personalmente.

Estoy segura de que antes o después encontrarán al culpable.

Ojalá sea así.

Te llamo luego, ¿vale? Vale.

Rober...

(RESOPLA)

(Puerta)

Necesito que revises unas cámaras de seguridad.

Me sabe mal, pero mi turno está a punto de terminar

y tengo un asunto personal que me quiero atender.

Yo también lo siento, pero es urgente.

Sé que es mucho, ahora pido que se ayuden.

Muchas gracias, prefiero hacerlo sola.

Necesito resultados rápidos. Cuatro ojo ven más que dos.

Sí, inspectora.

-Perdón.

No, no. Pasa, pasa.

Revisa las cámaras de alrededor de Transportes Quintero.

Desde dos horas antes de los disparos a dos después.

Todo lo que haya, negocios, gasolineras, bancos...

Todo lo que sea en 100 metros a la redonda.

¿Es por las grabaciones del chalet de Alicia?

Exacto.

Necesitamos saber si el que disparó a Quintero

es el mismo que entró en su garaje.

Con la calidad que tienen estas imágenes será difícil.

Difícil o fácil, las revisas, ¿de acuerdo?

Muy bien.

Pueden ser como 25 cámaras.

Cuatro horas por cámara, 25x4, 100. Sé multiplicar.

Me parece una tontería, la verdad.

-Yo, si quieres, puedo ayudarte.

-No, gracias, prefiero hacerlo sola.

Con el trabajo que tienes, no merece la pena discutir.

Nacha, le ayudas.

No sé lo que te pasa,

pero mientras no sea para aportar algo,

mejor te ahorras los comentarios.

(Puerta)

Bueno. A ver, ¿por dónde empezamos?

-De verdad, te puedes ir, ¿eh?

-Venía a buscarte para tomar algo,

porque estás más rara que un perro a cuadros.

Tu forma de contestarle a Miralles me lo confirma.

Eso será buscar una aguja en un pajar.

-No, buscar una aguja en un almacén de agujas.

-Esa expresión no la había oído en mi vida.

-Ahí la tienes. Seguro que tenéis una parecida.

-Me la puso de "pa'rriba".

Que tenemos una tarea difícil de realizar.

-Pues eso.

Te paso cámaras a este ordenador, ¿vale?

Pero tengo un filo que, si me agacho, me corto.

Otra expresión de mi tierra, que tengo mucha hambre.

A ver...

¿se puede saber por qué no querías que nadie te ayudara?

-Porque me gusta trabajar sola.

-Mi única intención era quitarte un poco este marrón de encima.

Pero preferiría estar buscando al que disparó a Quintero.

-Pues ya tenemos algo en común.

-¿Por qué te molesta tanto que esté aquí?

-No eres tú, es que me gusta currar así, ya está.

-Yo no es que sea muy buena con los ordenadores,

pero me he quedado aquí porque me importas

y quería saber qué es lo que te pasa.

-Si no sabes de ordenadores, poco vas a ayudar.

-Digo que para revisar grabaciones de cámaras de seguridad

no hace falta ser ingeniera informática.

-Muy bien, lo que tú digas.

-Ya tienes varias cámaras al ordenador.

Pásalas a triple velocidad o tardarás semanas.

En cuanto veas movimiento, lo paras.

-Definitivamente estás muy rara.

-Tenemos mucho trabajo.

(RESOPLA)

-Aquí tienes una cañita.

-Gracias. No, la tapa ahórratela. He quedado a cenar con mi churri.

-Pues pásalo muy bien.

-Gracias.

-Salima, ¿no has cerrado todavía?

-Ya ves que no. ¿Qué pasa?

-Cierra cuento antes, tenemos que irnos corriendo.

Hay un concierto de Rais en un bar del centro.

-¿Un concierto de quién?

-¿No sabes quién es Rais? ¿En serio?

Es un guitarrista fantástico.

Hace una mezcla de música árabe y española que alucinas.

¿De verdad no te suena?

¡Pero si está llenando estadios y plaza de toros!

-No, no sé.

Si llena estadios, ¿qué hace en un bar del centro?

-Ahí está. Es que es un concierto secreto.

No está de gira, solo amigos y conocidos.

Me ha invitado un compañero de la ONG.

Pero tenemos que irnos ya o no llegamos.

-Cariño, que tengo clientes.

-Por mí no lo hagáis, ¿eh? Tere está a punto de llegar.

La espero en la puerta.

-No, no. Faltaría más.

-Por favor. No voy a ser el culpable de dejaros sin un concierto.

¡Venga!

-¿Seguro? -Sí.

-En ese caso recojo y salimos en 10 minutos.

-Vale. Te echo una mano, a ver si son cinco.

-Oye, Elías, estamos cerrando. -Sí, sí, sí.

(SUSURRA) Hola, Salima.

Compañero, tenemos que hablar.

¿Tienes un rato?

-Sí, hablamos cuando quieras.

Pero mejor mañana, que he quedado con mi churri.

La voy a llevar a un japonés.

Y luego vamos a bailar a una sala, ¿cómo se llama?,

La Comparsita. Se baila tango y eso.

-¿También le das al tango?

-Esta mujer tiene mucho ritmo, intento seguirla.

-Pues precisamente de ella quería hablarte.

Échale un vistazo a esto, anda.

-¿Y qué es?

¡No me jodas, Elías!

-Siento ser yo el que te lo diga, pero tienes derecho a saberlo.

-¿De dónde sacas esto?

-Ey, soy policía.

-Ya, pero tiene que haber un error. Tere no es así.

-¿No? Si cometer delito fuera un deporte olímpico,

esta tendría la casa llena de medallitas.

-Pero vamos a ver...

Conducción temeraria, alteración del orden público,

agresión, amenazas...

Oye, ¿esto qué significa?

-Pues que pasó una temporadita en la cárcel

por prender fuego a una fábrica donde la despidieron.

-¿Pero qué dices? ¡Pero si es licenciada en ADE!

Trabaja en una multinacional, es directora de marketing.

¿O todo esto es mentira?

-¿Has visto la multinacional? ¿Te ha enseñado un título?

¿Qué te ha enseñado, Max?

Venga.

-Hola, corazón.

-Eh... Hola, Tere. -Hola.

-¿Qué? ¿Nos vamos?

¿Qué te pasa?

(AGOBIADO) -Nada, es que...

Bueno, estábamos hablando de unos temas

Elías y yo y...

¿Podemos dejarlo para otro día?

-Las clases para principiantes solo son hoy.

-Ya, pero imagino que habrá clases para principiantes

-¿Me estás dando plantón?

Tenemos reserva en el restaurante.

¿No me podías haber avisado antes, un mensajito o algo?

-Sí... Lo siento, cariño. Se me pasó.

-A Elías lo ves todos los días en el gimnasio,

no entiendo por qué no habláis mañana.

-¿Mañana? -Mañana, sí.

-Vale. Pues hablamos mañana. (RÍE) -Pues claro que sí.

Porque tú esta noche no te me escapas.

Tú te vienes de cabeza al matadero.

-Eh... Sí, lo que tú digas.

-En el parque de El Matadero ponen unos mojitos

Nos vamos a ir allí después del baile.

-No sabes cómo me jode perder el tiempo así.

Cualquiera le dice nada a Miralles.

"Ahórrate tus comentarios", me dice.

Ahórrame el rato delante del ordenador sin hacer nada.

-Queda mucho por revisar. Igual mañana encontramos algo.

-No me recuerdes que mañana vamos a pasar por lo mismo.

-Sí. Y tendrás que volverme a aguantar a tu lado,

para colmo de males.

-No es nada personal, Nacha.

Sabes que me gusta currar sola y me distrae tener gente alrededor.

-¿Todavía por aquí? ¿Qué ha pasado?

-Miralles nos ha tenido atadas a la mesa hasta ahora

viendo cámaras de seguridad. ¿Y tú?

¿Turno de noche? -Qué va, se me ha olvidado el móvil.

¿Y qué? ¿Qué buscabais en las cámaras?

-Al tipo que disparó a Quintero. Hay que averiguar si es

el que apareció en las cámaras de Alicia.

-¿No ha habido suerte aún?

-De momento, no. Es escurridizo.

-Tendrá que aparecer por algún lado.

Estamos revisando todas alrededor de Transportes Quintero.

-¿Y si es alguien de dentro?

¿Alguien que conoce una ruta que se escapa a las cámaras?

-Vale, lo pillo. Igual no lo encontramos nunca.

-Bueno, me marcho. Solo venía a por esto

y tengo unas ganas de pillar la cama...

-Hasta mañana.

(RESOPLA)

Yo también tengo unas ganas de llegar a casa

y no verle la jeta a nadie.

-¿Me vas a contar de una vez qué te pasa?

-Nada.

-Venga, Laura, nos conocemos.

Antes has estado a punto de contármelo.

Somos amigas, ¿no?

Bueno, al menos compañeras.

Existe la confianza suficiente para que me digas qué tienes.

(VOZ ROTA) -Se ha muerto un amigo mío.

Accidente de moto.

-Lo siento.

-Íbamos juntos a la universidad.

Nos conocimos allí.

Y es un... era...

Era de Mallorca, un tipo muy majo y muy divertido.

Y que le gustaban mucho las películas raras, independientes.

Cuando yo vivía en Barna,

nos veíamos cada lunes para ver una película

en un cine muy chiquitito de Barcelona

donde pasaban películas en versión original.

-Tranquila.

-Nos vimos hace dos semanas. Vino para decirme que se casaba.

La vida es una mierda, no tiene sentido todo esto.

A veces me pregunto...

si merece la pena

seguir viviendo en esta rueda día tras día.

-Sí merece la pena.

(SUSURRA) -No lo sé.

(SUSURRA) -Ven, anda.

(SUSPIRA)

¡Qué ganas tenía de pillar mi bañera!

Supongo que tendrás hambre.

Mira lo que te he preparado.

Esto es una barbaridad, no hacía falta.

(REFUNFUÑA) No hacía falta, no hacía falta.

Cuando seas madre sabrás la angustia que da ver a un hijo sufrir.

Si me lo como todo, sí que sufriré. Cómete lo que puedas

y lo que sobre, se guarda, que no hay problema.

A saber lo que te han dado en el calabozo.

Me han traído comida de La Parra.

A ver si crees que a los detenidos se les tiene a pan y agua.

Tampoco a mesa y mantel.

Vamos a dejarlo, hace mucho que no haces

asistencia a detenidos.

Pero te voy a decir que en Distrito Sur

los tratamos con la misma dignidad que a cualquiera.

Bueno, pues brindemos por la dignidad.

(Timbre)

Vaya por Dios, qué oportuno.

Será tu amiguito. ¿Rober?

No creo, a no ser que haya habido algún problema.

Si ha habido algún problema, más razón para no molestarte.

Si te dan días libres, son para descansar,

no para que te ocupes de sus problemas.

-¡Sergio! -Siento interrumpir, Marcelino.

-No, estábamos a punto de cenar.

-Me acabo de enterar de que te soltaron

y no he podido evitar venir.

No me dejaron pasar a verte en ningún momento.

Quería saber cómo estabas.

Estoy bien, gracias.

Me alegra verte fuera de ese sitio.

¿Cómo ha sido? ¿Quintero les ha explicado?

Sí, se despertó del coma y declaró que me había ido cuando dispararon.

Pues asunto arreglado, ¿no?

No del todo, aún no tenemos al culpable.

Es increíble que nadie que te conozca pueda pensar...

No he dudado de ti ni un segundo.

Lo sabes, ¿verdad? Gracias.

Pues os dejo cenar en familia, que es lo que toca.

Enhorabuena a los dos.

-Muchas gracias, Sergio.

Tenemos que hablar.

Claro, cuando descanses.

No podré hasta que no aclaremos lo tuyo con Quintero.

No quiero hablar de eso, Alicia.

Pues me da igual, papá.

He estado varios días en el calabozo

y he tenido muchísimo tiempo para pensar.

Me imagino.

No sabes lo que es estar ahí dentro.

Sin saber qué va a pasar ni dónde te van a llevar.

Y eso que he tenido a mis compañeros.

Pero ha sido horrible, papá. ¡Horrible!

Pero es porque sabías que eras inocente.

Pero yo no lo soy.

Cuando me toque pasar por eso, al menos sabré

y me consolará saber que estoy haciendo lo correcto.

Y que se hace justicia.

Pues no sé, la verdad.

¿Qué es lo que no sabes?

No te puedo imaginar ahí encerrado.

Quizá... quizá es mejor que olvidemos...

que olvidemos todo esto.

El pasado no se puede cambiar.

Que vayas a la cárcel no va a cambiar nada.

Los dos sabemos que no podríamos vivir

como si no pasara nada, Alicia.

Mi confesión hará que encarcelen a Quintero.

Lo procesarán por delito fiscal.

Hay otras razones para meterlo en la cárcel.

Te sacrificas porque te sientes culpable

por haberme mentido.

Pero yo no podría verte en la cárcel.

Quiero hacer lo correcto por una vez en la vida.

Estoy harto de escuchar quejas por la corrupción

y no quiero ser parte de esa basura.

Por favor, vamos a dejar de hablar de esto.

Quiero disfrutar de tenerte aquí.

Vale.

Pero esperaremos a que Quintero salga del hospital.

Seguro que con esto podemos tirar más del hilo.

De alguna manera, Quintero va a caer.

(Besos)

(RÍEN)

Es que estoy flipando un poco.

Si me llegan a decir que acabaría aquí,

enrollándome contigo en la habitación de un hotel...

(RÍE) -¿Qué pasa?

-No sé. Es que... ¿No te se hace raro?

Besar a una mujer.

-Hum... ¡No!

(RÍE) No, no es la primera vez que lo hago.

Lo que no hago es llevar gente a mi casa.

-Hoy dormirás mejor. Por lo de Alicia, digo.

Dormiría mejor si mi hija no estuviera todo el tiempo

Tu hija está enganchada al móvil, al portátil...

A la "tablet"...

¿Qué? ¿Quién gana?

¿Qué?

Estarás jugando a algo,

estamos hablando de ti y ni te enteras.

Ah, no me había dado cuenta.

-No hace falta que lo digas, ¿todo bien?

-Sí, ¿por?

Estamos preocupados porque te pasas media vida

con la cabeza metida en una pantalla.

¿Pasa algo? ¿Hay algún problema?

No te vamos a echa la bronca ni nada parecido.

-Bueno, os habéis montado una película en la cabeza flipante.

Estoy hablando con Paty de las recetas nuevas

que vamos a hacer en el videoblog. Estaba concentrada, ya está.

Cariño, tienes muchos talentos.

Pero mentir se te da fatal.

Mamá, tú eres muy buena madre,

pero si me hablas así, me dan ganas de contestarte.

-Eh, chicas, tengamos la fiesta en paz. ¿Eh?

A ver, un momento.

Olga, esta mañana, cuando te he visto en la plaza,

me pareció que me querías contar algo que te preocupaba.

Y, al final, nada de nada. ¿Sí o no?

Sí.

Es que lo he estado pensado y no me voy a presentar

al examen de la escuela de alta cocina

porque hay mucho nivel, voy a hacer el ridículo y paso.

-¿Qué? ¿Que te vas a retirar ahora?

¿Ahora que te has inscrito?

No, perdona, no da igual.

¿Tras de dejar las tres asignaturas de Bachillerato?

¡Te presentas a ese examen de ingreso

como que me llamo Claudia Miralles! ¡Vamos!

¿Sabes lo que es el MIR?

-Sí, las pruebas que hacen los médicos antes de ejercer.

-¿Sabes la que monté cuando lo tuve que pasar?

Vomitaba todos los días el desayuno. Pensaba que tenía fiebre.

Dije: "Estoy malo, no quiero salir de casa".

Un compañero me sacó a rastras, literalmente a rastras.

Si no, no sería médico.

-Ni me lo imagino.

-Tu madre te puede contar anécdotas

de cuando se presentó a los exámenes de policía.

Es normal que estés nerviosa. Totalmente normal.

Lo cual no significa que te tengas que retirar.

Lo que significa que eres lo suficientemente inteligente

como para saber qué es lo importante.

Y que debes esforzarte al máximo.

El resultado es lo de menos.

Tampoco es que sea lo de menos.

A ver, el esfuerzo habrá merecido la pena,

pero has aprendido, serás más fuerte.

La experiencia servirá para el videoblog

o lo que vayas a ser.

Y, pase lo que pase, no rendirte jamás.

¡Claro!

Yo no sabía cómo contároslo,

me alegro de haberlo hablado.

Me he dado cuenta de que me tengo que presentar.

Ya está, me presento. ¡Ya está!

Me voy a dormir, ¿vale?

(SORPRENDIDO) -¡Qué fácil!

¡Buen trabajo!

Muy fácil, sí.

¡Joder! ¿Qué hora es?

-La 1:15.

-De la noche. ¿Qué estás haciendo?

-Que me voy a casa.

-¿En serio?

Pensaba que nos queríamos a dormir aquí.

Mañana podríamos tomar un desayuno rico,

buena compañía, un capuchino.

-Yo es que soy más de café solo.

A poder ser de mi casa.

Me gusta levantarme en mi cama, ducharme en mi ducha,

regar mis plantas.

-Y no verle la jeta a nadie.

-Algo así.

-No sé, podríamos...

despertarnos las dos y...

compartir otro ratito.

-No te enfades, ¿vale?

-No, no. Tranquila.

Supongo que no me lo tomaré por lo personal

-Vale.

-¿Y ya? ¿Te vas así...

sin más?

-Nacha no... No quiero que te hagas ilusiones.

Soy como soy y a estas alturas no voy a cambiar.

Nos lo hemos pasado muy bien.

Realmente necesitaba este cariño y te lo agradezco.

-No tienes que agradecer, lo sentía.

-Pero es que paso de relaciones y movidas.

-Tampoco es que te esté pidiendo matrimonio.

-¡No, no, no! Solo quería dejarlo claro,

para que no haya malentendidos.

-Clarísimo.

Como siempre.

-Hasta mañana.

-Chao.

(Beso)

(ASUSTADO) ¡No!

(SUSURRA) -Tranquilo, jefe, que soy yo, soy yo.

-Menudo susto me has dado, chaval.

¿Se puede saber qué demonios te has hecho en el pelo?

-¿Eh? ¡Ah, esto!

Un pequeño cambio, que ya era hora de cambiar.

Así estoy más fresquito.

(RÍE CON DIFICULTAD)

-Sí que era hora de que te quitaras esas trencitas de mierda.

¿Se puede saber qué haces aquí a estas horas?

-Me he colado, no querían dejarme pasar

porque no es horario de visitas.

Lo que pasa es que antes estaba currando.

Que, por cierto, no es momento, pero simplemente decirle

que va como la seda, no se preocupe.

-Bien, bien, chaval, bien, muy bien.

Mientras yo no ande por allí, quiero que seas tú

el que se haga cargo de todo, ¿de acuerdo?

-Me quería asegurar de que había despertado.

-Pues sí, ya ves.

Aquí sigo, vivo, que no es poco.

Y dicen que... que me he salvado por milagro.

-Pues no sabe cuánto me alegro.

Nos hemos asustado, pensamos que le perdíamos.

No sé si lo sabe, yo fui el que le encontró

y llamó a los médicos.

-Eso me han dicho, sí.

Aunque, para lo que ha servido, podría haberme dejado allí.

-¿Qué dice? ¿Cómo puede decir eso?

-Mira a tu alrededor.

¿Qué ves en esta habitación?

¿Ves algún jarrón con flores?

¿Alguna caja de bombones?

¿Algún de detalle de alguien que me haya visitado?

Nadie se preocupa por mí ni ha venido a cuidarme.

Bueno, sí: la Policía.

Esos sí que se preocupan y se interesan por mí.

(SUSPIRA)

Pero mi familia, nada.

Ni una llamada.

-Su familia está muy lejos.

-Puede que no se hayan enterado. -Sí se han enterado.

Les he enviado varios mensajes.

Pero ni una respuesta.

Ya ves lo mal padre que he tenido que ser para él.

-No piense así, mucha gente se preocupa por usted.

Y que se preocupa de corazón.

Desde que le vi tirado en el despacho,

se me vino el mundo encima.

Ni cuando metieron a mi padre preso lo pasé tan mal.

-Vaya...

Se agradece, hombre. Se agradece.

-No hay nada que agradecer. Se ha potado bien conmigo.

-Será porque te lo mereces, Jairo.

Sabes que confío mucho, muchísimo en ti.

Eres un tipo fiel y leal

y le echas un par de huevos a la vida.

No todo el mundo puede presumir de tener esas cosas.

-Además de la alegría de verle, ya que estamos aquí,

le quiero decir que me ha faltado poco para traicionarle.

-¿De qué estás hablando?

-De que acusaron de los disparos a Alicia Ocaña y la detuvieron.

De hecho, estaban a puntito de llevarla ante el juez.

Mi hermano estaba destrozado, la novia en el calabozo.

Me estaba presionando mucho.

Y si yo contaba que había sido el Algecireño,

la iban a soltar, pero tirarían del hilo.

-Menos mal que no has dicho nada

porque el que estaría detenido sería yo.

-Ya.

-Muchas gracias por la confianza que tienes contándomelo.

-No hay nada que agradecer. Lo que tenemos que hacer

es devolver el golpe al Algecireño rápido.

-No sé, porque no estoy seguro de que fuese él.

No... no pude verle la cara.

-Claro que fue él. Le digo que fue él, me lo dijo.

-¿Cuándo te dijo eso?

-Vino a verme a mi casa.

Se plantó ahí con un par. Quería que trabajase para él.

Y lo contó todo.

-No sé, sigo sin tenerlo claro.

El Algecireño pudo haber enviado a cualquiera de sus matones.

No tenía por qué haberse arriesgado.

-No sé, igual sí. Pero para el caso es lo mismo.

Tenemos que asegurarnos de que no volverá a intentarlo.

-Lo que yo necesito, Jairo, ahora más que nunca

es que estés muy alerta.

Ya me ves.

Estoy aquí,

muy frágil y vulnerable.

Es el mejor momento para que el Algecireño

vuelva a atacar otra vez.

-Ya...

Bueno, usted no se preocupe por esa parte.

Si no le parece mal, me quedo la noche haciendo guardia.

-Pues te lo agradezco. Te lo voy a agradecer mucho.

Sabes que estos sillones no son nada cómodos, pero...

Si te quedas aquí, por lo menos dormiré más tranquilo.

-Gracias. -"Po" claro que sí.

-Jairo.

Quiero que sepas que yo también me preocupo por ti.

Y mucho.

Tú para mí, desde el principio,

eres como un hijo.

Gracias.

Gracias.

-Te voy a dar el teléfono de una vecina.

Creo que hija puede ser un caso para la UFAM.

-¿Qué le pasa? ¿La han agredido?

-No, su hija se ha echado un novio en el instituto

y, al parecer, es bastante celoso y controlador.

Sabes que soy mucho de rumiar las cosas

cuando no me encajan.

Esta mañana me vino un flash. ¿Recuerdas cuando le pregunté,

que escondió el teléfono?

A ver, si la acosaran, habría contactado con nosotros.

Confía y sabe que podemos ayudar.

(RESOPLA) De verdad, hay que darle libertad.

-Yo no te quiero alejar de tus padres.

-Yo solo quiero formar parte de tu vida,

estar "serca" de ti.

-Yo aún no sé si contarles que te he conocido.

¿Qué andas haciendo?

Reviso las diligencias de Quintero. En el ordenador no hay nada.

Pero no me cuadra qué hacía tan tarde Sergio allí.

¿Crees que está implicado?

Te avisé de que no era trigo limpio.

-La adivina. Pero no sabías fue a la cárcel.

-"Pos" no, no lo sabía.

Ahora lo que tienes que hacer es plantarle cara

y sacarla de tu vida cuanto antes, papá.

-Ya, hija. No sé, tengo que encontrar el momento.

(SUSPIRA)

-Parece que el momento te ha encontrado a ti.

Ahí está, entrando.

-Un confite me ha hablado de un andaluz

que se la tiene jurada a Quintero. Manuel Sotillo,

alias el Algecireño.

Al parecer, en la cárcel no hablaba de otra cosa,

al salir iba a por Quintero, a cargárselo.

Manolo Sotillo Torrezno, el Algecireño, manda recuerdos.

¿Puedo saber por qué estás tan seca? Ayer no estabas así.

-Ayer era ayer, hoy es hoy.

Tengo cosas que hacer, seguro que tú también.

(NACHA SUSPIRA)

-Mira, sí, es verdad.

Pero antes de largarme, me gustaría saber si...

lo de anoche se va a volver a repetir.

-Yo le conozco. Ha venido tres o cuatro veces por aquí.

¿Tiene mucho acento andaluz? Y bastante marcado.

María que dijo una vez que preguntó por Transportes Quintero.

-Ten cuidado con tu hermano.

Creo que tiene localizado al Algecireño

y sospecha que fue el que me disparó.

-Voy a dedicarme a encarcelar a Quintero.

Es posible que yo también acabe preso.

¡Es él! Y no parece querer esconderse.

Está claro que nos ha mentido. Claro que le conoce.

Estamos a nada de mostrar sus tratos con narcos.

Me alegraría más si lo encarcelásemos esta noche.

¿Por qué esta misma noche?

Mañana mi padre se entregará

con las pruebas de la contabilidad en B de Quintero

y todo lo relacionado con el blanqueo de capital.

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Servir y proteger - Capítulo 90

01 sep 2017

Quintero testifica que la inspectora Ocaña no tuvo nada que ver en su intento de asesinato. Paty intenta convencer a Max de que Tere no es una buena persona. Nacha y Laura pasan muchas horas juntas en una investigación y ese roce propicia un tórrido encuentro entre ambas.

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Añadir comentario ↓

  1. Juan

    A mí que sobras más tú (Toni) que las lesbianas.

    13 sep 2017
  2. Ana

    Tú si que eres cansino, a la par que irrespetuoso, por no decir otra cosa.

    13 sep 2017
  3. Tony

    Ya estaban tardando en poner una pareja de lesbianas. Son muy cansinos.

    06 sep 2017