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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 87 - ver ahora
Transcripción completa

-Es débil pero tiene pulso. -¿Está vivo?

-No por mucho tiempo. Llama a una ambulancia.

Yo diría que a Quintero lo pillaron por sorpresa.

Ya, pero algo no encaja.

El vaso indica que hubo un enfrentamiento previo

que contradice el disparo por sorpresa.

A menos que hubiera una tercera persona.

Yo soy esa tercera persona.

Esta arma fue encontrada muy cerca del lugar de los disparos.

Mi segunda arma.

Están interrogando a Alicia. -¿A Alicia?

-Sí, por los disparos a Quintero.

"¿Anoche estuviste en Transportes Quintero con los de Científica?".

Sí. "Antúnez me ha dicho que estuvo

Sergio Mayoral, el abogado".

Sí, estaba con tu hermano.

-Yo llegué cuando Jairo acababa de encontrar

el cuerpo de Quintero tirado en el suelo.

Entre los dos lo salvamos y llamamos a la ambulancia.

¿Por qué lo ocultaste? No quería que se supiera

que Quintero me había citado para hablar de negocios.

Quería que dejara el bufete Ocaña y que trabajara para él.

Una cámara la sitúa en el lugar de los hechos

discutiendo con la víctima.

Hemos encontrado restos de sangre de ella en el despacho

y, lo que es peor, el arma con la que se hicieron los disparos

es de la propia Alicia.

¿Por qué no nos cuentas lo que pasó?

Sabes que si no nos dices la verdad, no podemos ayudarte.

Lo siento mucho, comisario,

pero no puedo contarles algo que nunca ha ocurrido.

El otro día tuve un juicio y la policía había perdido

una prueba importante.

-No sé, aquí nunca ha pasado.

-Imagino que la sala de pruebas estará en un lugar seguro, ¿no?

-Aquí la tenemos en el sótano, sí.

-Ah. Claro, por eso nunca la he visto.

-¿Estás bien, Nacha?

(TOSE)

-La chica está muy verde.

-Tal y como boxeas, no tenías ninguna oportunidad.

Tienes la cabeza en otro sitio.

Estás despistada, sin interés.

-Está bien, tenéis razón.

Yo pensaba que dando puñetazos iba a lograr quitármela de la cabeza.

-Laura. -Pero no hay manera.

No lo consigo con nada, de verdad.

-Tu vídeo tiene 5000 visitas.

-¿Qué dices? Si esta mañana tenía 200.

-¿Conoces los peligros de Internet? -Ya me ha dado la chapa mamá.

A ti te toca mañana, tira. -Mañana, mañana.

(PATY) -¿Qué te preocupa? -Que tiene por lo menos 40 tacos

y está obsesionada con quedar conmigo. ¿Y si es una loca?

(Pasos)

Discúlpame, cariño, hoy todo son problemas.

¿Qué me querías decir?

Nada, era una tontería.

¿Por qué me has enviado un mensaje y con esa palabra "Koroshidom"?

(CON ACENTO RUSO) -Porque es nombre de orfanato

en que fuiste adoptada.

-Sofiya, ¿quién eres?

-Soy tu madre.

(Música emocionante)

-Entiendo que estés enfadada,

pero si hubiera hecho confesión antes de venir,

¿hubieras querido quedar conmigo?

-No, porque yo ya tengo una madre.

-Espera, espera.

(LLOROSA) Por favor, me ha costado mucho llegar hasta aquí.

Me he dejado piel para venir a buscarte

y todo porque quería encontrarte.

(LLOROSA) Mira. Escúchame, de verdad.

Limpio hotel. Llama a encargado y pregunta por mí.

Sofiya Volkova.

-Me da igual.

Es que no me interesan tus movidas.

Ni dónde trabajas, ni cómo te llamas, ni absolutamente nada.

-Yo no quería mentirte, de verdad, Olga, perdona.

Pero no encontré otra manera de acercarme a ti, debes entenderme.

Sentimiento que tengo por ti no se puede borrar.

Soy tu madre.

-Mi madre biológica desapareció de mi vida

el día que me dejó en ese orfanato.

-Yo no quise dejarte en orfanato, pero no tuve remedio.

-No vuelvas a entrar en mi blog y no me escribas ningún mensaje.

Yo para ti ya no existo.

-Por favor, Olga, no me digas eso.

-¡Que me sueltes!

-De verdad, Olga, escúchame. -¡Eh! ¡Que la dejes en paz!

Que llamo a la policía. La comisaría está ahí.

-No, no, no, no. Me voy.

Perdóname, Olga, de verdad que yo no quería hacerte daño.

(SUSPIRA)

(Pasos que se alejan)

-Bueno, ¿esa tía está loca, o qué? ¿Estás bien?

-Se llama Sofiya Volkova. Bueno...

si ese es su verdadero nombre.

Tía, me ha dado muy mal rollo.

-Lo del restaurante es mentira, ¿no?

-Sí. Está chalada.

-Al final tu madre va a tener razón.

-En que hay mucho "pirao" suelto por Internet.

-Me... me tengo que ir.

-Oye, que... siento un montón que el videoblog

te esté trayendo problemas, tía.

No... lo siento, no fue esa mi idea, perdona.

-No te preocupes. Me tengo que ir.

(Pasos que se alejan)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(Ruido al arrastrar silla)

(RESOPLA)

Papá. Hija.

(Se cierra puerta)

He tenido que esperar casi dos horas antes de poder pasar.

Los trámites siempre son así.

(Ruido al arrastrar sillas)

(SUSPIRAN)

Tus jefes llevan esto siguiendo el manual al pie de la letra.

Es normal. Yo también lo haría así.

Alicia, estoy aquí como tu padre, pero también como abogado.

De hecho, en este momento, me necesitas más como abogado

que como padre.

Papá, yo no he disparado a Quintero.

Me han dicho que ya has declarado.

Sí, ante Bremón y Miralles.

También estaba Rober, pero le han echado de la sala.

Fenomenal, eres sospechosa de intento de homicidio

y tú declaras sin un abogado delante.

¿Cómo se te ocurre cometer esa torpeza?

Porque no tengo nada que ocultar. Solo he contado toda la verdad.

Ningún testigo sabe bien lo que declara.

Tantos años de facultad y academia, ¿y aún no lo sabes?

Estás sometida a mucho estrés.

No puedes ser objetiva ni pensar fríamente.

Por eso necesitas

a un abogado.

¿Lo entiendes?

Bueno, por suerte, aún no has firmado nada.

¿Qué está pasando aquí?

¿Qué quieres decir?

Que me tratas como si hubiera intentado matar a Quintero.

Alicia, Montse y yo hemos hablado con Miralles.

Nos ha informado de que no hay pruebas,

pero sí indicios contra ti que son muy graves.

Son circunstanciales.

Estabas ahí, hay sangre tuya en el escenario de los hechos.

Me rompí un vaso en la mano, te lo dije cuando llegué a casa.

La pistola es tuya, Alicia.

Porque alguien me la robó.

No, casualidad, no. Premeditación.

Alguien me la está intentando jugar y lo está haciendo muy bien.

¿De verdad estás aquí como abogado? Es la segunda vez que me interrogan.

¿Por qué me haces esto?

Me preocupa que desde hace meses,

día a día, he visto cómo te obsesionabas con ese hombre.

Cómo le culpabas de la muerte de tu madre.

Y cómo le odiabas cada día más.

(GRITA) ¿Qué estás diciendo? Alicia, escúchame bien.

Por favor, te lo voy a preguntar solo una vez.

Sea cual sea la respuesta, no saldrá de aquí.

Sea cual sea, yo voy a estar a tu lado, pero necesito saberlo.

¿Disparaste a Quintero?

(Se abre puerta)

(Se cierra puerta)

(Ruido al rebuscar)

(MURMURA)

(Llaman a la puerta)

(Se abre puerta)

(Se cierra puerta)

Letrado, disculpe que interrumpa, pero es importante.

Necesito más tiempo con mi cliente.

Lo tendrá, pero no ahora.

Vengo para informarles de que a partir de ahora,

los compañeros del Distrito Norte serán los encargados de este caso.

He decidido que la investigación sea lo más imparcial posible.

No puede haber la más mínima sospecha de favoritismo,

y dada tu implicación en esta comisaría,

es mejor que se encarguen ellos.

Lo entiendo.

Pero me gustaría que todavía no me trasladaran al juzgado.

No le está pidiendo mucho, comisario.

Tengo la sensación de que ya se ha dictado sentencia

contra mi cliente. No es eso.

¿No se da cuenta de que todo esto es absurdo?

Cosas más absurdas se han visto.

Le quedan cuatro minutos, abogado.

(Se abre puerta)

(Se cierra puerta)

(Ruido al rebuscar)

(Se abre puerta)

-¿Sergio? (RÍE)

¿Qué haces aquí? -Que me he perdido.

-Ya, pero no puedes estar en este sitio.

-Vi que no estabas en tu puesto y pasé directamente al calabozo.

-¿Has venido a ver a Alicia? -Sí.

-No puedes entrar aquí como Pedro por su casa.

-Bueno, Espe, soy amigo. Y abogado.

-El abogado encargado es su padre.

Sí, tienes razón, perdona.

Pero es que necesito verla y saber cómo está, hablar con ella.

Y cuéntame un poquito, tú que estás aquí cerca.

-Pues, según lo que me cuentan, tiene sus ratos.

-Ya. Claro, normal.

-Pero Alicia es muy fuerte, ya la conoces.

-Sí, sí. Le he conseguido un muy buen penalista.

Díselo, si hablas con ella.

-No te preocupes, que... ¿Te ocurre algo?

(RÍE) -No, que... (EMOCIONADO) me preocupo.

-Bueno, será mejor que me vaya. -Venga.

Te acompaño, a ver si te vas a perder otra vez. (RÍE)

(Pasos)

(JAIRO) -Salima, ponme una cerveza.

-¿Cómo está tu jefe?

-Pues ahí sigue. Vengo del hospital, de verlo.

Dicen que cuanto más tiempo se tire, va a ser peor.

Porque luego cuando se despierte, si es que se despierta,

le pueden quedar secuelas.

-¿De qué tipo?

-No "m'enterao" "mu'bien".

Pero cosa de la movilidad, de la memoria, no sé.

-Vaya panorama. Mejor no le digo nada a María.

Con el aprecio que le tiene al Sr. Quintero,

es capaz de volverse del crucero.

-No le digas "na", es tontería, no dejan pasar a nadie a verle.

-¿Y su familia qué dice? -¿Su familia? Esa es otra.

Tiene una mujer y un hijo que viven en Miami.

Les han "llamao" y no quieren saber nada de él.

A mí me da una cosa de verlo ahí al pobre hombre.

-Bueno, por suerte, te tiene a ti.

-Hombre, pues claro que me tiene. ¿Qué voy a hacer?

Si no llega a ser por él, no levanto cabeza.

No me ha dado una segunda oportunidad.

Me ha dado una tercera, una cuarta...

Nunca voy a terminar de estar agradecido

a ese hombre por todo lo que ha hecho por mí.

es que nunca llegué a decírselo así de claro.

-Se lo podrás decir cuando salga del coma.

-Pues ojalá tengas razón.

Cóbrame, anda. -No, no, invita la casa.

¿Tú qué pasa?

¿Por qué cojones me tuviste que mentir con lo de Sergio?

A ver, ¿de qué me estás hablando?

Mira, Jairo, no me hagas perder el tiempo.

Me ha confesado que encontrasteis juntos a Quintero

y llamasteis a la ambulancia.

¿Sabes en qué lío te podías haber metido?

Lo siento. Fue una tontería, hermano.

El tío convenciéndome de que no dijera nada.

La ambulancia a punto de llegar.

Esto es como una pesadilla, entiéndeme.

Ya hablaremos tranquilamente. Espera, hermano.

¿Alguna novedad de quién le disparó? No hay ninguna.

Al menos, mientras mi hermano me siga mintiendo.

Lo siento. Fue una tontería muy grande.

Mira, Jairo, mi trabajo no es ninguna tontería.

A ver si espabilas de una vez, que pareces un niñato.

(Pasos que se alejan)

(Pasos)

(Se abren rejas)

Gracias, Merinero. Pero no sé si me va a entrar.

Inspectora, debes coger fuerzas.

(Se cierran rejas)

¿Conoces a Quintero?

Sí, vivo en el barrio desde que me trasladaron aquí.

Mi hija juega en el equipo de fútbol que él patrocina.

Y mucha gente sencilla lo tiene por buen hombre.

Buen hombre...

No creerás que yo lo hice, ¿no?

Lo que yo crea... (SUSPIRA)

(RESOPLA)

(Pasos rápidos)

Alicia.

Claudia.

Tu caso lo llevarán Ventura y Rivas del Distrito Norte.

Son los mejores agentes.

No. Tienen tu declaración grabada.

Si necesitan algo, me llaman a mí.

Claudia, no queda mucho tiempo para mi traslado a los juzgados.

No pienses eso, ¿eh?

Ahora hay que ir paso a paso intentando dar con las claves.

¿Qué claves? Este caso es absurdo.

Lo sé. A ver...

¿Seguro que no dejaste el arma

en algún lugar que no fuera el habitual

donde te la pudieran robar con más facilidad?

Si no la eché en falta, es porque la tenía en casa.

No soy tan descuidada. Lo sé, lo sé.

(SUSPIRA) Tienes que aprovechar estas horas

para reconstruir todo lo que has dicho, hecho

o dejado de hacer en las últimas horas.

La resolución del caso puede esconderse

tras un detalle que haya pasado inadvertido.

¿Qué te crees que hago?

No dejo de darle vueltas y más vueltas,

pero no hay nada, absolutamente nada.

No te obceques, ¿eh? Venga.

Y si recuerdas algo, algún detalle por insignificante que te parezca,

me avisas.

¿Vale?

Vale.

Gracias por hacer que esta pesadilla no sea tan horrible.

(EMOCIONADA) Gracias por creer en mí, Claudia.

¡Arriba!

Gracias, Salima.

Vamos.

(SUSPIRA)

Es normal que estés afectada.

Pero ahora las cosas están claras, "c'est fini" y se acabó.

Ya está. Mejor para ti. (SUSPIRA) -Que no, que no digas eso.

¿Cómo me ha podido hacer esto? ¿Cómo me ha podido plantar así?

-Mira que te advertí, ¿eh?

(SUSPIRA) -No empieces con el "te advertí".

-Bueno, vale, vale, ya está. Lo retiro.

Pero es que...

no quiero verte así.

(SUSPIRA) -¿Qué hago? ¿Me pido la baja?

No sé si voy a poder encontrármelo en la comisaría cada dos por tres.

¿Una semana? ¿Dos? ¿Y luego qué? Tendrás que volver.

Y todo seguirá igual, ¿o no?

Hazte a la idea de que ese hombre

no te quiere, ni te valora, ni nada de nada.

-Sí, cuando se quiere de verdad...

se rompe con todo, la familia, los amigos...

(SUSPIRA)

En eso consiste el amor verdadero.

-Qué experta pareces, ¿no?

-Es que he leído muchas novelas románticas.

-Ya, pero esto no es una novela romántica.

Esto es la puñetera realidad. Entérate.

-Por eso yo prefiero la literatura.

(SUSPIRA)

-¿Para qué?

-Tiene que haber una explicación.

-¿De qué? Es mejor para ti.

Cuanto antes separes lo personal de lo profesional, mucho mejor.

(LLOROSA) -Necesito una explicación. -A ver.

Por lo menos espérate unos días.

Como vayas a hablar en caliente, la vas a liar parda.

-Ha llegado la hora de la verdad.

Estoy asustada, Antonio.

-Te entiendo.

Pero deja un margen para la esperanza.

He estado hablando con la Dra. Valls hace poco.

Me ha explicado con detenimiento el tratamiento, y pinta muy bien.

-¿Pinta muy bien? No me hagas reír.

-Para el tipo de cáncer que tienes, claro.

-De pulmón microcítico en estado avanzado.

-Será quimioterapia con algunas dosis de radiación.

Quimiorradiación.

-Qué bien.

-Te van a dar una combinación de carboplatino e irinotecán.

Una fórmula especialmente diseñada para ti.

-Qué lujo.

-Tres días de medicación, dos semanas de descanso,

durante cuatro ciclos.

-Al final estaré hecha unos zorros,

tendré úlceras en la boca, náuseas, vómitos, diarrea,

moratones, perderé el pelo...

-Hombre, no, no te tortures.

Esos efectos secundarios, no...

Puedes tener esos...

o alguno de ellos nada más, o incluso ninguno.

Hay mucha ignorancia sobre este tema, ¿eh?

-Prefiero que seas completamente sincero conmigo.

-Va a ser duro. No va a ser agradable.

Pero vas a aumentar considerablemente tu esperanza de vida.

-¿Hasta cuándo?

-No lo sabemos. Depende de muchas cosas,

del propio cáncer, de ti....

Pero tienes muchos aliados.

El tratamiento, los médicos, tus amigos, Marcelino.

-Te olvidas de un par de turbantes que me he comprado

para cuando se me caiga el pelo.

-Eres muy guapa.

Las mujeres guapas son guapas en cualquier circunstancia.

-Es que me miras con buenos ojos, Antonio.

-Bueno, y Marcelino.

(SUSPIRA)

Y este USB, ¿es tuyo?

(Se abre puerta)

Hola, Claudia. Montse, ¿qué tal?

Pues nada, ya me iba.

Tu marido aquí me estaba explicando un panorama bastante apetecible.

-Le he contado el tratamiento. Es fuerte y valiente, irá muy bien.

Oye, Montse, si necesitas algo, llamas, ¿vale?

Hasta luego. -Adiós, Montse.

(Se cierra puerta)

Se merece que le vaya bien, ¿eh?

Sí. Sí.

Oye... Ojalá.

¿Sabes algo de Olga?

No. ¿Pasa algo con ella?

Pues es que vino a la comisaría

y me parecía que me iba a contar algo serio,

soltó una chorrada sobre un plato de pasta.

¿Y? Pues que me parece muy raro

que venga a comisaría solo para contarme eso.

Sí es raro, sí.

La he visto hace poco en la plaza. Estaba con una fan.

Sí, estaba muy contenta porque la reconoció en la calle.

Pues habrá que observar mucho a esos fans.

Bah, la gente de ahora tiene sus códigos,

su forma de relacionarse, de aprender.

Pues serán nuevos códigos, pero a mí no me gustan nada.

Vamos a dejar de darle vueltas, ¿vale?

Vale.

¿Y Alicia, qué tal?

Buf, se han encontrado un montón de indicios que la señalan.

Y ni un solo hilo del que tirar para demostrar su inocencia.

¿Y si es ella?

No. Eso es imposible. Y las pruebas lo demostrarán.

Bueno, vale, vale, si lo dice la policía...

Bueno... ¿Qué hago con esto?

Pues no sé, si quieres, te lo requiso.

Anda, hasta luego.

(Beso)

Si sabes algo de Olga, me dices, ¿eh?

Venga.

(Se cierra puerta)

(Pasos)

Eh.

¿Cómo estás?

Podría ser peor.

El comisario quería trasladarme, pero me ha dejado aquí.

Bueno, así te tengo cerquita.

Con barrotes de por medio, pero sí.

Eso lo arreglo yo ahora mismo.

(Se abren rejas)

Cinco minutos, ¿vale? Gracias.

(Beso)

Si pudiera, me cambiaría por ti.

¿Mmm?

Este calabozo da mal rollo.

Aquí es donde estuvo Martínez.

No dejo de darle vueltas.

Si te hubiera contado lo que escondía...

Pues no le des más vueltas. Estamos donde estamos.

Ni siquiera vais a llevar la investigación.

Ya, no sabes cuánto me fastidia.

Está claro que Bremón no se casa con nadie.

Desconfía de mí exactamente igual que mi padre.

¿Tu padre?

Cuando vino a verme, sentí que no me creía.

No digas eso. Es la verdad.

Tras hablar con él, creo que... terminó creyendo en mi inocencia.

Pues claro que sí. Todos creemos en ti.

Y Miralles, la primera.

La investigación oficial me la trae al pairo.

Yo pienso hacer mis pesquisas.

Pero con cuidado.

Si Bremón se entera, te puede caer un buen puro.

Tú concéntrate en pensar quién te puede tener tanta rabia

como para quitarte la pistola.

Ya, si no dejo de darle vueltas.

Creo que es alguien que se la tiene jurada a Quintero

y que a mí me ha usado como cabeza de turco.

Yo pienso indagar en los enemigos ocultos de Quintero.

Ve con cuidado, son peligrosos.

Si Quintero saliera del coma...

Parece que va para largo.

Es el único que me puede exculpar, y mira...

Si se muere, me pueden caer entre 10 y 15 años de cárcel.

Tú no vas a ir a la cárcel como que yo me llamo Roberto Batista.

Pero me tienes que prometer una cosa.

Tienes que ser fuerte y aguantar, ¿vale?

Tú piensa que si te hundes,

estará pudiendo contigo Quintero.

Y eso no va a ser.

(Beso)

No, no debe ser un trago agradable para Miralles

interrogar a una compañera tan apreciada como Alicia.

-No es la primera vez

que tiene que interrogar a un compañero policía.

-¿Lo dices por Martínez? -Por ejemplo.

-Ja, y, de repente, se hizo el silencio.

-Bueno, delante de un pseudoperiodista

es mejor tener la boquita cerrada.

-"Pseudoperiodista". Oye, fíjate, me gusta.

-¿Puedes avisar al comisario Bremón de que estoy aquí?

-Habéis detenido a la inspectora Alicia Ocaña

como sospechosa del tiroteo a Quintero, ¿verdad?

Ah, no, no, no contestéis todos a la vez.

-¿Cómo te has enterado?

-La cuestión no es cómo me he enterado.

La cuestión es cómo se puede conseguir en esta comisaría

una confirmación oficial.

(RESOPLA) No, hombre, no, que es lo suyo.

¿Nadie me va a decir cuántos disparos ha recibido?

¿Y qué movió a Alicia a hacerlo?

-Martín, arreando que es gerundio. -Vamos a hacer una cosa.

Tú esperas en La Parra. Yo te pido audiencia con Bremón

y si tiene a bien hacer público lo de Alicia,

¿Qué pasa? ¿Ya estás metiendo el hocico donde no te llaman?

Pobre de ti como se te ocurra publicar algo de Alicia.

Oye, rebaja un poquito el tono.

Soy un profesional que está haciendo su trabajo.

La inspectora Ocaña está detenida por tentativa de homicidio, ¿sí o no?

¿Te suena la presunción de inocencia?

Claro, hombre, claro. Alicia es presunta.

Que sí, hombre, que sí, que es presunta. De momento.

¡Vete de aquí, vamos! Rober, Rober.

¡"Desgraciao"! Rober.

¿Y vosotras tenéis que dorarle la píldora a esa cucaracha?

Rober, córtate un poquito, que estás muy alterado, ¿vale?

Y nosotros...

Deberíais dar la cara por nuestra compañera,

que está detenida injustamente.

Me estás poniendo de los nervios y eso me viene fatal.

Estábamos quitándonos de encima al pesado ese de Martín.

Te he oído decir que ibas a avisar a Bremón, ¿no?

Es mi obligación. No se puede coger de la pechera a alguien

y echarlo como en un salón del Oeste.

-Ya sabes que ese periodista me cae como una patada en la espinilla.

Pero Espe tiene razón.

¿Sabéis qué os digo? Oye, Rober...

Córtate un poquito, ¿vale? Baja esos humos, compañero.

Tengo estos humos porque tenemos una compañera

que está viviendo un auténtico calvario y os da igual.

(BALBUCEA) Bah, déjalo.

(Teléfono)

Sí, dime.

Sí.

Pero ¿estás seguro?

¿Estás seguro de que las organizaba Quintero?

Muchas gracias, tronquete, te debo una, ¿vale?

Chao.

(SUSPIRA)

(Se abre puerta)

(ALEGRE) ¡Hola!

-Hola, ¿qué haces aquí tan pronto?

-Se han caído las tres últimas citas.

No te lo vas a poder creer,

pero Chelo, mi enfermera, es una fan de tu blog.

-Qué bien. -Ha hecho la tarta Colibrí.

La ha llevado al centro de salud y a la media hora, ni las migas.

Te voy a enseñar una foto que ha colgado en su cuenta.

Mira. (RÍE)

Impresionante. (ASIENTE)

Gracias a tus consejos y al blog ha descubierto

que tiene mano para la cocina.

No me podía imaginar que un blog podía hacer tan feliz a la gente.

Yo, de tecnología, lo justo, pero de tus caras...

-Sí, tus caras. ¿Qué te pasa?

¿Algo te preocupa, o qué?

-No, no es nada.

-Venga, vamos.

-Es que tengo una duda con el blog, pero es una tontería.

-¿No has colgado la última receta? ¿Lo hacemos con la "tablet"?

-No, no, lo que pasa es que no tengo los ingredientes.

-Estamos a tiempo. Voy a hacer la compra semanal en el súper.

¿Te traigo algo?

-No.

Bueno, es que estaba pensando en cerrar el blog.

-¿Y eso?

-Pues porque es mucho trabajo

y ahora tengo que centrarme en lo de la academia y...

-Pero no cierres el blog. Baja el ritmo de los vídeos, ya está.

-No puedo bajar el ritmo de los vídeos,

porque los "followers" me dejan de seguir.

Ellos están esperando la próxima receta

y es demasiada presión para mí. -Vale, vale.

¿Estas fotos?

-Ah, eran para el blog.

-Pero ¿no ibas a cerrarlo?

-Sí, pero me parecía que era una bonita forma de clausurarlo.

-Iba a subir esa, comiéndome un pastel de cumpleaños.

-Así enseño a los "followers"

que se puede ser feliz recordando los sabores de la infancia.

-Ya me acuerdo de esta foto.

Fue cuando... salías de la operación de apendicitis.

Solo tenías una palabra en la boca: "Tarta de cumpleaños".

-Habéis sido buenos padres.

-Lo seguimos siendo, ¿no?

Por eso, hazme caso. No cierres el blog.

Deja de vivir de expectativas.

Simplemente disfruta de lo que haces.

Enseña tus talentos. Haces muy feliz a la gente.

-Bueno, pues me voy a por los ingredientes que me faltan.

(RÍEN)

(RÍE)

(Pasos)

Hola, Tere. -Hola, Max.

A ver, ahí.

En línea con el hombro. Muy bien.

-¿Así? -Sí. Nota la tensión en el bíceps.

-Le doy. -Lo haces muy bien, ¿eh?

-Es poco peso.

Dame la roja.

-Yo te doy lo que quieras. Pero a ver si te vas a romper.

(RÍE) Soy más resistente de lo que crees.

Te lo voy a demostrar. (RÍEN)

Venga, dámela. -Toma.

-A ver.

-Te voy a hacer la clienta del mes, ¿eh?

Se nota que tienes mucho fondo. -Lo que tengo es voluntad.

Me propongo un plan de trabajo y cumplo con mi compromiso.

(ASIENTE)

-Como yo. Para mí, el deporte es muy importante.

Sin esfuerzo, no hay victoria.

-Efectivamente.

Por eso, yo no comulgo con esas que consiguen

un cuerpo diez a base de pastillas y jeringuillas.

¿Eso qué merito tiene? -Ninguno.

A ti se te nota que tienes un buen cuerpo.

Te lo curras, ¿no?

-Bueno, es que el gimnasio me genera muchas endorfinas.

Y lo necesito tanto

como el comer, el dormir...

(RÍEN)

Soy directora de Marketing en una multinacional

y cuando acabo mi jornada, te prometo que en lo único que pienso

es en el Atlas.

-Qué honor.

-Es que aquí hay muy buen ambiente. Antes iba a otro gimnasio.

Pero me fui, porque eran muy cotillas.

-Bueno, mi hija y yo tenemos como norma

respetar la intimidad de los clientes.

-Ya me he fijado en tu hija, es monísima.

Y se nota que tú eres un padrazo.

-Bah.

-Y la madre de Paty, ¿no viene por aquí?

-Pues no. Tiene bastante alergia a este barrio, la verdad.

-¿Por qué? ¿Es muda?

(RÍEN)

-No, es que estamos separados.

-Vaya, pues sí que tienes mérito, sí.

Pero, bueno, que con ese cuerpo que tienes y esa labia,

novias no te deben faltar a ti, ¿eh?

-Pues no... no te creas. (SUSURRA) Estoy a pan y agua.

-Pues nadie lo diría del Tigre de Moratalaz.

-Eh, has estado cotilleando por ahí.

-No me ha hecho falta.

En cuanto vi tu hechura y ese perfil griego, me dije:

"Este hombre ha tenido que ser boxeador".

-Fui campeón de boxeo, pero fue hace mucho tiempo.

-A mí me encanta el boxeo.

La vida, que es un cuadrilátero, amigo.

Y además, soy superfán de Mohamed Ali.

(AMBOS) "Flotar como una mariposa.

Picar como una avispa". (RÍEN)

Pues, no sé, si te apetece, podemos vernos fuera del Atlas

y charlamos de boxeo y eso.

-¿Qué tal esta noche?

-Bueno, pues yo voy de retirada.

-Hasta mañana, Max. -Hasta luego, guapa.

(RÍE)

-Oye, te veo muy suelto con las mujeres del gimnasio, ¿no?

-Bueno, es Espe. Además de clienta, es amiga.

Muy buena gente.

-Pues a partir de ahora, a la única que debes decirle "guapa", es a mí.

-A sus órdenes.

-Guapa. -Tigre.

(RESPIRA FUERTE)

-¿Tú crees que nos parecemos?

-Yo qué sé si os parecéis. ¿A qué viene eso ahora?

-No, que como las dos somos rusas...

-Anda, déjate de tonterías y dime qué te pasa de una vez.

-Pues que estoy... estoy rayada con lo del tema de mi adopción.

-Pero ¿y a qué viene eso ahora, tía?

-Pues que esa mujer es del mismo sitio

de donde yo nací y, tía, eso me afecta, ¿sabes?

Porque yo viví allí cuatro años.

hasta que mis padres me trajeron a Madrid.

-Lo único que te puedo decir es que tienes una suerte increíble.

Tener unos padres como Claudia y Antonio

es lo mejor que te ha podido pasar.

-Que sí, pero que...

Es que yo no recuerdo nada de mi vida anterior.

Todo empieza aquí. -Ay, de verdad, qué sensible estás.

Que si los recuerdos, que si Rusia, que si la adopción.

-Pues sí, porque...

porque hay un montón de cosas que yo desconozco de mí, ¿sabes?

Y a lo mejor si las conociera, pues sería más feliz.

Eso tú no lo sabes.

-¿A ti te gustaría que borrasen

los primeros años de tu vida de un plumazo?

-Te digo que ni tú, ni yo, ni nadie tenemos consciencia

de los primeros recuerdos de nuestra vida.

-Ya, Paty, pero...

No sé, ¿no te gustaría saber quiénes son tus padres biológicos

o... el sitio en el que naciste?

-No lo sé.

-Pues eso es lo que me está pasando a mí.

Que sí, que mis padres son maravillosos

y que tengo mucha suerte.

Pero, a veces...

pues me siento como... como un bicho raro, ¿sabes?

Como... como que estoy aparte.

Ya no te digo por el color de los ojos

ni el pelo ni nada de eso. Es como...

Algo más oscuro.

-¿Más oscuro?

-Sí, por ejemplo, ¿por qué me abandonó

mi madre en el orfanato?

-No. No, Olga, no. Para.

Deja de intentar buscar respuestas a preguntas,

porque te acabarás haciendo más daño y no vas a encontrar nada, tía.

-¿Y si sí que hubiese respuesta a esas preguntas?

-Mira, no sé qué me estás contando, no entiendo nada de la conversación.

(Ruido cubitos hielo)

(Ruido vaso sobre la barra)

-A ver...

Te lo voy a contar, pero me tienes que jurar por tu vida

que no se lo vas a decir a nadie.

-Te lo juro por mi vida. ¿Qué pasa?

-Pues que... Sofiya

es de Rostov, como yo.

-¿Es... es tu...?

-Mi madre. O, bueno, no sé, eso dice ella.

-¿Y tú? ¿Tú qué dices?

-Que no. Que no, que... que no es verdad.

O sí, es que...

¿Y si sí que lo es?

-Tía, la pregunta es...

¿Tú estás preparada para esto?

(INCRÉDULA) Pues no, Paty, no.

Nadie está preparado para que, de repente, llegue una mujer

y te diga que es tu madre. No.

Aunque, por otra parte, pues...

pues tengo un montón de preguntas.

No sé, si tengo hermanos o...

o el sitio donde nací...

-A ver, tía, poquito a poquito, en serio.

Tú no conoces de nada a esa mujer.

-Ya.

Pero, de repente, pues...

ha llegado Sofiya y ha despertado en mí

mil preguntas que yo tenía sin responder.

(SUSPIRA)

(Ruido tazas)

-Más entera.

Sobre todo porque no va a ser trasladada.

-Lo normal es que la hubieran llevado a otra comisaría.

Supongo que Miralles habrá jugado sus cartas

para que no se la lleven de Distrito Sur.

Y yo atado de manos, sin poder hacer nada por mi propia hija.

-Yo tampoco te estoy ayudando mucho.

-Ya has hecho bastante acompañándome.

Además, tú debes centrarte en tu tratamiento.

-De eso quería hablarte.

-¿No me digas que te lo estás replanteando?

-No, no, no. Voy a llegar hasta el final.

Sea el resultado que sea.

-Ay, Montse, no digas eso, por favor.

-Hay que ser realistas.

Pero hay una cosa que quería pedirte.

-Tú dirás.

-Lo que quería decirte, y espero que respetes mi decisión,

es que durante el tiempo que dure el tratamiento,

preferiría no recibir visitas. De nadie.

-Pero, Montse...

-Además, lo de tu hija va a ir para largo.

Y es mejor que estés con ella.

(Llaman a la puerta)

-Buenas noches. -Buenas noches, Sergio.

-¿Le pillo en mal momento? -No, pasa, estoy con Montse.

-Ah. -Hola, Sergio.

-Voy a aprovechar a devolver una llamada.

-¿Cómo lo lleva, Marcelino?

-No dejo de pensar en su mirada cuando vio que yo dudaba de ella.

¿Cómo he podido desconfiar de mi propia hija?

-Tal vez porque actuó más como abogado que como padre.

Pero eso no es malo.

Le conviene valorar la situación al margen de las emociones.

-Como te dije cuando te contraté, eres un virtuoso de las palabras.

-He contactado con uno de los mejores penalistas del país:

Matías Arias.

Dice que estará encantado de llevar el caso de Alicia.

-Muchas gracias. -De nada.

-Mañana lo llamaré.

-Daría cualquier cosa por ella. Lo sabe, ¿verdad?

Ojalá consigamos que la pongan pronto en libertad.

-Cuánto lamento que vuestra relación no haya llegado a buen puerto.

Sabes que me hubiera gustado tenerte como yerno.

-Así es la vida.

Ella eligió a otro.

Bueno, buenas noches, Marcelino. -Buenas noches.

(Se abre puerta)

Muchas gracias.

(Se cierra puerta)

(Pasos que se acercan)

-Sí. -Yo también me voy a ir.

Es tarde ya.

-¿Por qué no te quedas a dormir, Montse?

Me gustaría pasar estas horas contigo.

Antes de que empieces el tratamiento y...

y ya no pueda verte.

(Beso)

(Respiración fuerte)

-Seguro que estás chateando con una tía.

-Pues sí, con Tere.

(NIEGA DESINTERESADO)

-¿No te has fijado en ella? Es un bellezón.

-Chico, yo vengo aquí al Atlas

a hacer deporte, no a fijarme en tus clientas.

-¿Seguro que no la conoces? ¿Qué te parece?

(INDIFERENTE) -No está mal.

-¿"No está mal"? Desde luego eres increíble, macho.

-Perdóname, yo es que me fijo en la belleza del alma.

No solo en la del físico, amigo. -Pues tú te lo pierdes.

Te aseguro que lleva tres semanas entre nosotros

y tiene revolucionado a todo el personal masculino.

-Ya. Pero esta Tere, ¿qué virtudes tiene aparte de ser mona?

-¿Virtudes? -Sí.

-Pues... le gusta Mohamed Ali,

entiende de boxeo, hasta sabía que yo era el Tigre de Moratalaz, sí.

Y lo mejor de todo es que... se nota que le gusto.

-Y ella, a ti. Pues, mira, ya sois dos.

La parejita. Uno para el otro.

-Qué cortarrollos eres, ¿eh? Eres un cenizo.

-Oye, pues yo me siento bien. -¿Sí?

Pues si así te sientes bien, ¿cómo será cuando te sientes mal?

Tienes que echarte una novia que te suba el ánimo.

-Déjame de líos, bastantes movidas tengo yo con el trabajo.

-Bueno, ¿y quién quiere trabajo habiendo mujeres?

Ellas nos dan alegría, nos liberan la mente.

Nos evaden de los problemas.

-Eso tú, que las tienes a porrillo A mí ya me huyen.

-Bah, qué tontería.

Porque tú quieres.

Porque, con ser madero, te las podrías llevar de calle.

-No te creas, ¿eh? Es lo que parece, pero no es así.

A las tías les excita al principio que seas madero,

pero luego, enseguida se cansan y se buscan a otro.

Así que yo "mujeres no, gracias".

-A ver, Elías, a ver. Yo sé lo que te pasa.

De no practicar, te has olvidado de lo bonito que es estar enamorado.

-Eso tú, que eres un moñas.

Estar enamorado está sobrevalorado. Siempre sale mal.

-A ver. ¿Tú cuántas veces te has enamorado?

-Yo, una y media.

-¿Una y media? (ASIENTE)

Aparte de tu mujer, ¿de quién te has enamorado?

-Hablando de mi mujer, buen ejemplo de alguien que no entendía

lo que es estar casada con un madero.

Búscate una mujer en el cuerpo. Si las hay preciosas.

-¿Qué dices? ¿Tú sabes lo que está pasando Rober con Alicia?

-Va a ser verdad lo que me contó Paty.

¿Rober y Alicia están enrollados?

-Bueno, ahí están, que si sí, que si no...

Al principio se cortaban bastante,

pero desde que Tokarev intentó asesinar a Alicia,

se han liado la manta a la cabeza y no se cortan.

-Vaya, Rober lo tiene que estar pasando fatal.

Hay que saber separar el trabajo de las relaciones sentimentales.

Encima, están patrullando juntos.

¿Tú sabes lo que es eso? -Sí.

Es como si yo tuviese aquí

una novia que fuese socia mía en el Atlas, ¿no?

Para el caso, tengo a Paty, que es lo mismo o peor.

-Lo que yo te diga, que se está mejor solito

en casa y en el trabajo.

-Tú no estás solito, estás casado con el trabajo.

-Bueno, y tan feliz.

Y como estoy fuera de circulación,

así te dejo a ti el campo libre para que piques de flor en flor.

-Vaya, pues te voy a decir una cosa.

Aunque estuvieras en circulación, para mí no serías competencia,

porque yo tengo mis recursos.

-No esperaba menos, Tigre de Moratalaz.

(RÍEN)

-¿Te he dicho que ya he quedado con Tere?

-Uy, por activa y por pasiva, criatura. (RÍE)

-¿Sabes una cosa? Presiento que con Tere voy a hacer diana.

Lo mismo es la mujer que estaba esperando.

(BURLÓN) -Pues apunta bien, ¿eh? (RÍEN)

Hasta luego. -Hasta luego.

(Teléfono)

-¿Sí? -"Hola, Laura, soy Carmen".

-Eh, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

-"Pues no muy bien.

Te llamo para darte una mala noticia".

(PREOCUPADA) -¿Qué ha pasado?

"Laura, Quim ha muerto en un accidente de moto.

Se estrelló contra un camión.

No... no han podido hacer nada.

Luego te llamo, ¿vale?

Cuando sepa la fecha del funeral. A ver si puedes venir.

Un beso". (LLOROSA) -Vale.

Gracias.

(Pasos)

(Golpe del móvil contra la mesa)

-¿Puedo? -No, no puedes.

-Ups, pues ya me he sentado. (RÍE)

-Si vienes a sonsacarme información sobre Alicia,

ya puedes coger la puerta, porque no pienso soltarte ni esto.

-¿Y por qué piensas que te voy a preguntar por ella?

-Porque te conozco.

Y porque te han echado de la comisaría por husmear, ¿no?

Es alucinante cómo afiláis las garras

cuando se trata de proteger a uno de los vuestros.

Puro corporativismo. -No estamos protegiendo

a uno de los nuestros. Estamos ahuyentando a las hienas.

(OFENDIDO)

-Bueno, ya está bien, Laura, ¿eh? Me duele.

Me duele especialmente que seas tú la que me dice eso.

Hasta hace poco te parecía genial

que colaborara en tus investigaciones.

Y ahora te pones hecha una hidra.

-Ah, muy bien, hoy toca insultarme.

-No, pero sí me gustaría aclarar algunas cosas.

(SUSPIRA) Que si husmeo, dices.

Pues sí, husmeo, ¿eh?

Saco información de debajo de las piedras si es necesario.

¿Qué hace falta para que respetes mi trabajo?

En lo que respecta a Alicia Ocaña, no necesito que nadie me cuente nada

para saber que está metida en un buen lío.

Porque, recientemente, se la vio discutir en la plaza

con Fernando Quintero.

Vamos, tengo testigos.

-¿Has interrogado a la gente del barrio?

-Claro que he interrogado a la gente del barrio.

¿Qué esperabas? Los policías no estáis exentos

de que se os investigue cuando la cagáis.

Como todo hijo de vecino. -El problema no es que investigues.

Tu problema, el que te convierte en una persona repugnante,

es que tergiversas la información

y la conviertes en basura sensacionalista.

Como lo que hiciste con Jacobo, ¿te acuerdas?

-Ah, bueno, ya salió el tenista guaperas.

-En tu artículo no ponías el foco

en que colaboraba con la policía para detener a Mario Spaletti.

Sino en que él también estaba involucrado en las apuestas ilegales.

¿Qué? ¿No tienes nada que decir?

-No.

No fui objetivo, lo reconozco.

Y ya sabes por qué. -Por mezquindad.

Porque te di calabazas. (RÍE)

-No, Laura, no. Soy humano. Sí.

Te tiraste días diciéndome

que lo único importante para ti era el trabajo.

Y que pasabas de citas con tíos.

Y, a continuación, te veo cenando con el tenista.

-Era una cita profesional. ¿Vale? Estaba trabajando.

(BURLÓN) -Trabajando... Trabajándotelo, mejor, ¿no?

(GRITA) -¿Es que me espías? ¡Déjame en paz, es mi vida!

-No, si yo lo entiendo.

Es mucho más joven, es mucho más deportista...

(GRITA) -Pero ¿qué dices, Martín? Se te va la olla.

¿Crees que te he rechazado por tu edad o por tu físico?

(GRITA) ¡No, te he rechazado porque eres un mierda!

(Respiración agitada)

(INSPIRA)

(RESOPLA)

Ah... Hasta aquí hemos llegado.

Hasta yo tengo un límite, ¿sabes?

(Pasos que se alejan)

-Laura, lo siento, pero no he podido evitar oír la bronca.

-Normal.

Me he pasado, ¿no?

-Un poco sí.

Pero se lo merece.

(RÍE)

(Se abre puerta)

Ya, entiendo.

No, mire, mire. No supone ningún trato de favor.

La inspectora Ocaña está en nuestros calabozos

sencillamente para... poder facilitar las cosas. Nada más.

Así es.

Y, de paso, no damos pie a que puedan hacerle fotos.

A la prensa la mantengo a raya, no se preocupe.

Bien, lo mismo le digo.

Buenas noches.

No se preocupe. Adiós.

(Se abre puerta)

Lola...

¿Algún asunto pendiente?

Algo muy importante.

Me debes una explicación.

De momento es mejor no... darle vueltas.

No, no me vas a dejar así plantada, Emilio.

¿Tú sabes cómo lo estoy pasando?

Yo tampoco lo estoy pasando bien.

Esto no es agradable para ninguno de los dos, créeme.

No, no te hagas la víctima.

Porque si aquí hay alguna víctima, esa soy yo, ¿no crees?

Y no me vengas con el rollo de que tu suegro

te ha convencido de que tu familia es importante.

Esto también está siendo muy doloroso para mí,

mucho más de lo que piensas.

No, Emilio. Tú tienes el cuchillo y yo recibo el corte. ¿Entiendes?

Creo que soy yo la que merezco una explicación.

Y no me vengas con el rollo de tu familia, no me lo creo.

Porque me hace sentir muy imbécil.

Es que es eso, Lola, no hay más, de verdad.

(LLOROSA) ¿No hay nada más?

¿Has jugado conmigo todo este tiempo, Emilio?

Porque me has hecho creer que estabas enamorado de mí.

He sentido contigo más ilusión

de la que hacía mucho tiempo que no sentía.

Me hiciste creer... me juraste que me querías.

Me dijiste que no amabas a tu mujer,

que la ibas a dejar.

¿Todo eso era mentira?

(LLORA) Porque eso yo no lo he soñado.

Eso es verdad. Eso ha ocurrido.

(LLORA) Mira...

Cuando me pusiste al frente de la UFAM,

me dijiste que confiabas en mi instinto policial.

¿O lo dijiste para engatusarme?

No.

(LLORA) Pues, ahora, mi instinto policial me dice que...

me dice que hay algo que no me estás contando.

¿Qué es, Emilio? Lola, de verdad...

No hay nada más de lo que te conté. Escucha.

No puedo dejar a mis hijos. Les defraudaría.

Yo no podría ser feliz contigo sabiendo que ellos me odian.

¿Me entiendes? Sabíamos que iba a haber obstáculos.

Me dijiste que los íbamos a afrontar juntos.

No sé... No estaba centrado, no...

No podía ver las cosas con claridad.

(LLORA) ¿Y ahora estás centrado?

Lola, tengo obligaciones, no puedo evadirme de ellas.

¿Y el amor? ¿Dónde queda el amor, Emilio?

(LLORA)

(LLORA) Eres un farsante.

Eres un farsante y un fraude.

No digas eso, Lola. Sí.

Me has engañado a mí y has engañado a tu mujer.

Y lo peor de todo, te estás engañando a ti mismo.

Porque eres un manipulador y un cobarde.

Tú no sabes lo que es querer.

Yo sé muy bien lo que siento.

(LLORA) ¿Y qué sientes, Emilio?

Mírame a los ojos y dime que no me quieres.

Lola...

Solo mírame y dime que no me quieres, y te voy a dejar tranquilo.

No te quiero.

(LLORA)

(Se abre puerta)

(RESOPLA)

¿Yo no te pregunté por posibles enemigos de Quintero?

¿Y no se te ocurre ningún incidente violento

relacionado con el intento de asesinato?

Y dale, que no. No se me ocurre nada.

Todo lo que sé lo dije en comisaría.

Claro, pero con una diferencia.

Que se te olvidó decirnos que Quintero

organiza pequeñas timbas de póker.

A las que tú asistes para que la cosa

no se vaya de madre, ¿no?

Algo debían buscar. ¿No has comprado nada recientemente?

¿Algo de valor, que algún paciente le haya echado el ojo?

-Lo más moderno es la "tablet" y no vale gran cosa.

-Aparentemente, se fueron con las manos vacías.

-No sé cómo vamos a saber de quién es este "pendrive".

Si en Propiedades no hay nombre de usuario ni nada...

Tienes que hacer memoria.

Tiene que ser de algún paciente que recibieras ayer,

o un visitador médico.

O algún compañero que viniera a verte. ¿No te acuerdas?

"El odio que le profesaba a Quintero podría estar detrás de los disparos

que mantienen al empresario en estado de coma.

Fueron vistos discutiendo acaloradamente en la vía pública

-¡Esto no es más que bazofia! ¡Una calumnia!

¡Un atentado contra la presunción de inocencia!

Empezaste mintiéndome en mi casa cuando fuiste a ver a Quintero.

Y todavía no me has dicho lo que hablaste con él.

Que te cuente lo que hablé con él no te ayudará a exculparme.

Bueno, pero me ayudará a ver que confías en mí.

Me gustaría que todo se quedara en una anécdota.

Pero no podemos ignorar las evidencias, amigo.

Por eso mismo. No estoy ignorando nada.

Las pruebas indican que es una encerrona.

A ver, que tú no eres objetivo, que no puedes serlo.

Y además, no tienes permiso para investigar.

Ningún abogado va a conseguir sacarme.

Hay muchísimas pruebas en mi contra.

No digas eso. No, papá.

Lo que necesito es que la policía encuentre al culpable

y que puedan encontrar pruebas que me exculpen.

Por eso quiero pedirte algo. Lo que sea. Dime.

Necesito que colabores con Rober.

Tú has pasado la noche acompañado. -Y tan bien acompañado.

Tere es la mujer perfecta para mí.

Incluida en la cama, aunque no es lo más importante.

-Venga, a otro perro con ese hueso.

-Que sí, que hace mucho que no siento

una conexión emocional tan grande con una mujer.

-Te lo advierto, más te vale

dejarte de tanta sonrisita con mi chico.

-¿No me puede dar alguna novedad sobre el caso Ocaña?

No puedo decirte nada al respecto.

Luego no se sorprenda si busco... fuentes alternativas.

Otra cosa, Martín.

En referencia a las fotos que aparecieron mías con Lola.

Vaya, de ese tema sí le interesa hablar.

Solo quería aclararte que no existe ni existirá ningún tipo de relación

con mi subordinada más que el estrictamente profesional.

Para que te ahorres las molestias de seguir investigando.

Tengo una trama muy interesante.

¿Quieres conocerla? ¿De qué estás hablando?

De nuestro caso, inspectora.

"Del extraño caso del USB extraviado".

Ah, ya, ¿que estás jugando a los detectives?

No estoy jugando, no.

Sé quién lo perdió. ¿Quieres saberlo?

¿O prefieres que te lo cuente mañana?

¿No notó nada raro ni descolocado a su vuelta a casa?

Bueno, ahora que lo dice...

sí había cosas cambiadas de sitio.

Ese jarrón y los libros los habían cambiado de lugar.

Necesito acceder a las imágenes de las cámaras de su urbanización.

Por si alguien ha podido robarle su segunda pistola de su casa.

A ver, no es que no quiera hacerlo,

pero si accedo a las imágenes de forma ilegal,

Y, además, estaremos echando más mierda al caso.

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  • Capítulo 87

Servir y proteger - Capítulo 87

29 ago 2017

Olga, en shock después de que Sofiya le haya confesado que es su madre, se niega a escuchar sus explicaciones. Alicia continúa retenida en la comisaría acusada de haber disparado a Quintero. Lola se arma de valor y pregunta a Bremón por qué la ha dejado.

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  1. bajopa

    No puedo ver el capitulo... está roto

    30 ago 2018
  2. Miguel

    La serie esta bien pero tiene q haber algo mas picante

    16 sep 2017
  3. Angela

    Que exagerada la reaccion de la amiguita de Olga Me cabreó >:(

    29 ago 2017