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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 80 - ver ahora
Transcripción completa

y tú vas a disfrutar de ese éxito.

ha denunciado el robo de tres vehículos.

Tienen el parking en el polígono de Villaverde Bajo.

¡Hombre! Sí, el parking estará en Villaverde Bajo,

pero el coche debe estar ya desguazado y embalado,

camino del Estrecho.

Ya, pero hasta que no lo investiguemos, Elías,

no sabemos si es la mafia, un competidor

o el hijo del dueño, que le va la marcha.

Elías, ¿sigues con los coches de alquiler robados?

El dueño del negocio es yerno de un exministro

y no me preguntéis más.

-Le prometí que nunca más la presionaría

para que cambiase de opinión.

-Ahora es diferente, ahora tenemos esta posibilidad, ¿no?

-La última vez que lo hice, no solo no me hizo caso,

sino que rompió conmigo.

-La experiencia nos dice que, por muy reacio que esté un paciente,

siempre alberga un mínimo de esperanza de curación.

Solo tiene que lograr que le escuche.

-Montse, yo creo que puedes luchar aún por muchas cosas.

Y si te atreves a luchar, yo voy a estar ahí para apoyarte.

No te voy a dejar sola.

Han aparecido unos grafitis en el colegio Juan de la Cierva.

Eso es trabajo para la Policía local.

Los grafitis no son simples dibujos, hay amenazas a profesores.

El muro donde hizo las pintadas estaba hecho un asco.

He convencido a la directora de que le quite la denuncia

si tapa la pintura con un mural, un mural con contenidos pedagógicos.

Me parece muy buena idea, Rober.

¿Vas a dejar que te machaquen en un ring

por un mal de amores? -Es mi vida, ¿vale?

Además, Laura es una compañera como cualquier otra

-Escucha. El boxeo es una cosa muy seria.

Si quieres que te entrene en serio para competir,

tienes que comprometerte sin tonterías ni excusas, ¿vale?

-Voy en serio y sé dónde me meto,

así que ahórrate todos estos discursos.

-Junto con las fotos, ¿no venía algún mensaje?

No, pero está claro que el que las hizo

quiere sacar tajada de la vida privada de Lola.

O de la de usted.

Sea quien sea, tarde o temprano, se pondrá en contacto con usted

para pedirle algo a cambio de las fotos.

Ahí es donde tiene que estar alerta para ver si puede identificarlo.

Pero no puedo esperar tanto.

No puede dejar que lleve él la iniciativa.

-¡Es imposible! ¡Nadie sabía que estábamos ahí!

Eso nos creíamos nosotros, pero alguien no estaba siguiendo.

Un día nos declaramos todo nuestro amor

y, al día siguiente, como si nada.

No sé ni en qué punto estamos, de verdad.

Va, pues a las claras, ¿qué sientes tú por mí?

Acabo de empezar a salir con Rober. ¿Desde cuándo?

Lo acabamos de formalizar, por así decirlo.

Pero ya viene de antes. Sí, por eso quería que lo supieras.

No pensé que jugaras conmigo de esa manera.

A Rober ya no hay quien lo separe de Alicia.

Sí, pues les convendría patrullar con otros compañeros.

Bueno, tú y yo tenemos experiencia en eso.

Tú dirás lo que quieras,

pero creo que fuimos un poquito más que compañeros.

Pues claro que fuimos más que compañeros.

Pero no me digas que has venido para decirme esto.

No, he venido para decirte que...,

que me acuerdo con mucho cariño de aquella época.

(Música emocionante)

(LEE) "Para Elías,

por tantos momentos de todo tipo que hemos pasado juntos.

Te quiero, Claudia".

(RECHISTA)

¿Qué haces, cariño?

Nada, estaba buscando una estilográfica

que me regaló Olga el Día del padre.

Pero no sé dónde la he puesto.

Eso es como un cajón desastre, nadie encuentra nada.

Tienes razón. Ya la buscaré en otro momento, sí.

Anoche no me enteré ni cuando te metiste en cama.

¿Llegaste muy tarde de la guardia? Sí.

¿Por qué me miras así?

No te miro de ninguna manera.

¿Pero adónde vas tan temprano?

Si ayer tuviste guardia, hoy entras más tarde, ¿no?

Ya, pero prefiero ir paseando, ¿sabes?

Porque de tanta cata de los dulces de Olga

me estoy poniendo fondón. ¿Pero qué dices, fondón?

¡Pero si estás estupendo!

Ya, pues muchas gracias, pero prefiero ir paseando.

Paso mucho tiempo sentado en la consulta.

Bueno, eso lo entiendo.

(GRITA)

¿No se te olvida nada?

¿Tú te has levantado con el pie izquierdo

No, me he levantado normal.

Normal no te has levantado.

Habrás soñado con algo porque tú estás muy raro.

(Puerta)

-Mamá, ¿dónde puedo conseguir un pollo?

¿Un pollo, hija?

Pues en cualquier carnicería del barrio.

No, es que yo lo necesito entero, con plumas, pata, pico...

Tengo que hacer unas prácticas.

¿Prácticas de qué? ¿De asesinato?

No, no, no, que no necesito que esté vivo.

Solo necesito que esté entero para desplumarlo, despiezarlo

y deshuesarlo. Oye, no me mires así, ¿eh?

Que no lo hago por gusto.

Es que puede ser una de las pruebas del examen de acceso a la escuela

Bueno, pues para hacerlo bien tienes que dejar el bar,

que pasas mucho tiempo ahí.

Y una cosa es hacer prácticas en la cocina

y otra cosa es trabajar de camarera.

A ver, mamá, ya te he dicho que esto es algo puntual.

Le estoy echando una mano a Salima mientras María está fuera.

Además, que todo lo que sea aprender de la hostelería

Tú me dirás de qué te sirve para ser una gran chef, ¿eh?,

aprender a poner cañas.

Pues para aprender a tratar con el cliente.

Eso más bien son prácticas de Psicología, ¿no?

Bueno, tú haz lo que quieras, que ya sabes lo que yo opino.

Me tengo que ir a trabajar.

¡Ah!

Y cuando desplumes el pollo,

no me dejes la cocina empantanada, ¿vale?

Que sí, mamá, yo lo recojo todo.

¡Hasta luego!

No te arrepentirás, te lo aseguro.

Has tomado una buena decisión, estás en el bando correcto, Rai.

Estamos en contacto, ¿de acuerdo?

Te llamaré. Cuídate.

-Fernando, los albaranes de lo que ha llegado esta mañana.

-Muy bien, gracias. Cierra la puerta, Jairo.

Bien, bien, bien, bien.

-Se le ve contento hoy.

-Tengo motivos para estarlo.

Acabo de fichar a Rai. ¿Sabes cómo se llama en verdad?

Raimundo "El Volador", así le conocen en Algeciras.

Menudo nombre, ¿no?

Otro de los tipos de confianza de Manolo que se viene con nosotros.

-Ah, este que me he cruzado, ¿no?

-El mismo.

De los pocos hombres fieles que le quedan a Manolo,

todos están aceptando mis condiciones.

O sea que el algecireño se está quedando más solo que la una.

-Bueno, digamos que ha sido bastante torpe

y muy déspota con los suyos.

No está costando mucho esfuerzo ni mucho trabajo convencerlos

para que se cambien de bando. -Lo celebro.

-Nunca hay que bajar la guardia, Jairo,

pero creo..., creo que nos vamos a poder empezar a relajar un poco

con todo este asunto de una vez.

-¿Sí? ¿Pero relajar como para despedir al equipo de seguratas?

-¡No, no, no, no, no, no, no!

De eso nada, no te vengas arriba tampoco, ¿eh?

No me fío ni un pelo del algecireño

ni de lo que pueda hacer estando a la desesperada.

Todo lo contrario, diles que ahora más que nunca

extremen las precauciones.

¿De acuerdo? -Ok, ahora mismo.

-¡Eh, Jairo! Espera un momento.

No hemos terminado todavía. Siéntate.

-Usted dirá.

-Pues verás, quiero preguntarte una cosa.

(CARRASPEA)

¿Cómo se ha tomado tu hermano que vuelvas a trabajar conmigo?

(SUSPIRA) -Yo soy mayorcito ya.

Es que me da igual lo que piense mi hermano.

-No te he preguntado por ti, Jairo.

Te he preguntado cómo se lo ha tomado tu hermano.

-Le he dejado claro a Rober

que estoy ilusionado con volver a tener un trabajo,

que estoy muy agradecido porque usted me ha readmitido.

La verdad es que no creo que dé problemas.

-Bien, bien, bien, muy bien.

De todas formas, no quiero que tengáis ninguna gresca

de aquí en adelante, ¿te queda claro?

-Lo intentaré.

No, en serio, a mí no me hace ninguna ilusión

estar peleándome con mi hermano cada dos por tres.

-Vamos a ver, Jairo, te lo voy a explicar de otra forma,

que creo que no lo has entendido.

Me conviene y me interesa mucho

que te lleves muy bien con tu hermano a partir de ahora.

Porque si la Policía intenta cualquier cosa,

lo que sea, contra mí,

tú vas a ser de los primeros en enterarte.

¿Lo vas pillando?

Creo que voy a tener que explicártelo de una forma más clara todavía.

Mírame, Jairo.

Quiero que tengas las orejas muy bien abiertas

y que espíes a tu hermano.

Cualquier información, por tonta que sea,

me va a venir muy bien

y puede evitar que me meta en un problema muy gordo.

¿Te queda claro?

Jairo,

si estás conmigo,

lo estás para todo, ¿entiendes?

Quizá va siendo hora de que tomes

la gran decisión.

Si de verdad estás dispuesto a formar parte de mi equipo,

ya estás viendo que todos los demás están viniendo conmigo.

¿Qué dices tú?

-Don Fernando,

como se dice en estos casos, la duda ofende.

Claro que quiero formar parte de su equipo.

-(SE RÍE)

Así me gusta, chaval, muy bien.

(Móvil)

Dime, Selu.

¿Estás seguro?

¡Estupendo!

Gracias por la información.

Te debo una, amigo. Chao, chao, chao.

Fantástico.

Me acaban de decir que han visto al algecireño

en el aeropuerto de Málaga

a punto de coger un avión rumbo a Canarias.

-Genial. Cuanto más lejos esté ese tarado de nosotros, mejor.

-Sin duda es una muy buena noticia, sí.

Una muy buena noticia.

Supongo que ya se habrá enterado de la espantada de su gente.

-Está cagado.

Ese quiere desaparecer para no enfrentarse con usted.

-Con el algecireño fuera de juego,

es posible que se nos acaben los problemas, Jairo.

Algo me dice

que una muy buena racha se nos está presentando por delante

y tú vas a disfrutar de ese éxito.

Siempre y cuando estés a mi lado, claro.

-Pues claro que voy a estar a su lado.

Y usted lo sabe.

-Muy bien, chaval, muy bien.

Vete, puedes seguir con lo tuyo.

(Puerta)

Buenos días. Hola, Lola.

Ahora, precisamente, acabo de leer tu informe.

¿Qué le ha parecido?

Bueno, me alegra que ninguna de las mujeres

a las que estamos atendiendo

tengan un riesgo alto de sufrir una agresión.

Pero hay un tema que... me tiene preocupado.

Sí, sé a qué dato se refiere.

La edad media de las víctimas ha bajado bastante.

Exacto, y eso es algo que me desanima profundamente.

No sé, supongo que hay algo que estamos haciendo mal.

No, estamos trabajando bien, comisario.

Esto es una carrera de fondo

y los resultados se consiguen a largo plazo.

Así que bueno,

lo importante es concienciar a los jóvenes.

No tienes buena cara.

Lo sé, no he podido dormir en toda la noche

por el tema de las fotos. Yo tampoco, es normal.

¿Sabes quién ha podido ser?

No, estoy igual que ayer,

no tengo ni idea de quién puede ser.

Lo que sí sé es que no tardará en aparecer.

Ya.

¿Por qué dices eso?

Porque todo en la vida tiene un fin, un por qué.

Y es evidente que el fin de esas fotografías

Por eso estoy convencido de que el responsable,

tarde o temprano, aparecerá. Ya.

Como esto se trate de un chantaje,

nos puede traer muchos problemas a los dos, Emilio.

A ti no tiene por qué afectarte.

de que solo quieren hacerme daño a mí.

¿Y tú crees que eso me tranquiliza?

Lo que no quiero es que sufras por mí, ¿eh?

Yo no soportaría que esta relación te perjudicara, Emilio, ¿entiendes?

(SUSPIRA)

A ver. Aquí tienes el café, Elías.

Por aquí..., vale, su café.

-Pero para un poco, que te va a dar algo.

-Vale, disculpe.

(SUSPIRA) No, no, yo ya no paro hasta que no vuelva mi jefa.

-¿Sabes algo de ella?

-Pues no y no me extraña.

Si yo estuviera en el Caribe, no perdería mi tiempo en llamar.

-Me está dando una envidia...

Con lo bien que me vendría ahora un descansito

en mitad de este jaleo.

-Además, ¿quién me mandaría a mí regalarle ese viaje?

Si llego a saber lo que me esperaba, me voy yo, aunque fuera sin Eugenio.

-Sí que estás quemada, ¿eh?

-Sí, ¡es que esto es un no parar! Me sale el trabajo por las orejas.

-Ahora tranquilízate, si está el bar medio vacío.

-Este paréntesis dura diez minutos

y lo tengo que aprovechar para rellenar las cámaras,

anotar los pedidos antes de que venga el repartidor

a intentar venderme no sé qué cosas que luego aquí no tienen salida.

A veces nos creemos que llevar un bar es solo atender a la clientela,

pero bueno, están las cámaras, los repartidores y todo eso, ¿no?

-¡Madre mía! Pero, de todos modos, lo que peor llevo

es cuando los clientes se ponen de acuerdo

y me piden todos a la vez.

-Contra el pecado de pedir está la virtud de no dar,

¿no sabías tú eso?

-Tú no has trabajado en un bar, ¿no?

-No, no, calla, que bastante tengo con ser policía.

Pero vamos, que si alguien te da la bulla,

lo mandas a la porra y punto pelota.

y cuando venga María se ha quedado sin clientes.

-Mira, yo el primer día que salí a patrullar

estuve todo el día metiendo la gamba. Casi me disparo en un pie.

Cuando volví a comisaría, entré allí más chulo que un ocho

y le callé la boca a todo el que se quería cachondear de mí.

En todos los trabajos hay que saber defenderse, Salima.

-Pues sí.

Es que no tendríamos que habernos liado, Emilio.

No digas eso, Lola.

Enseguida le envío la relación de intervenciones por email,

comisario. Buenos días.

Hola, Claudia, ¿qué tal?

Bien, comenzando una jornada que promete.

¿Nos tomamos un café y te cuento las novedades?

Tengo que hablar un momento con Jefatura,

en diez minutos paso por el despacho y hablamos.

¿De acuerdo? De acuerdo.

Hasta luego, inspectora. Espera.

¿Tienes el dosier que te pedí?

Eh..., ¿qué dosier?

El que tenías que preparar sobre violencia doméstica

Eh..., sí, estoy en ello.

Bien, porque me gustaría revisarlo

antes de que dieras la charla a los críos, ¿vale?

Vale, pues lo termino y se lo llevo a su despacho.

Espera, espera.

Supongo que sabes

que si tienes algún problema, siempre puedes contar conmigo.

Sí, claro, ¿por qué, por qué lo dices?

Pues verás, es que te acabo de ver hablar con el comisario

y me has parecido preocupada.

Ah, no, pero por temas normales del trabajo.

El comisario me ha pedido que me diera prisa con un asunto

Hasta luego, inspectora. Hasta luego.

Oye, cóbrate los cafés, que nunca te pago.

Te lo debo de toda la semana.

-Gracias, Elías. -Venga.

-Gracias.

-¿Qué tal? -Hola, Antonio.

-Ponme un cortado, anda, Salima. -Ahora mismo.

-¿Qué tal tu tobillo?

-De lujo, no sé si es el pie derecho o el izquierdo, fíjate.

-Ya veo, ya.

Te conservas muy bien, ¿eh? -Sí.

-En chasis, estás en buena forma.

-Sí, estoy en buena forma. Es para correr detrás de los cacos.

-Eso dice Claudia, que corres como una gacela,

que los pillas en dos zancadas.

-Bueno, en dos zancadas, tampoco...

-Hombre, ella sabrá lo que dice, ¿no?

Patrullasteis tanto tiempo juntos que...

-No, pero supongo que se referirá, con eso de la gacela,

a cuando éramos jóvenes, hace muchos años, ¿no?

-Ya, eso digo yo.

¿Qué tal con Claudia, cuando fuisteis compañeros?

¿Os caísteis bien desde el principio?

que no me hizo ninguna gracia patrullar con ella.

Es que no estábamos acostumbrados, ninguno lo estábamos.

Bueno, de hecho Claudia fue una de las primeras mujeres policía

-Según dice ella, luego hicisteis muy buenas migas.

-(ASIENTE)

Sí, bueno, cuando trabajas tantas horas juntos

en un trabajo como este,

pues pasas por muchas situaciones complicadas de todo tipo.

-De todo tipo, ¿eh? Me imagino. -Sí.

-Intimasteis, seguro, muchísimo, ¿no?

Sobre todo en las patrullas nocturnas.

-Disculpa. -Ya.

-Sí, dime.

Eh...

Eso está por Aluche, ¿no?

Venga, voy para allá.

Bueno, voy a ver si sigo en forma, Antonio.

-Como una gacela, ¿eh?

-Perdón, Antonio, es que la máquina no soltaba café.

Había cerrado sin querer la toma del agua.

¿Quieres comer algo? -No, gracias.

-¿Estás bien?

-He tenido días mejores.

Hola, Espe.

-Hola.

Te advierto que están un poco rancias.

Yo he cogido una y la he tenido que tirar.

-Me da igual, tengo muchísima hambre.

-¡Ah!

¿Y cómo va el asunto ese de los coches de lujo?

¿Tenéis algo?

-Bueno, vamos comprobando cosillas.

-He oído que el panadero os dio un buen dato, ¿no?

-Sí, luego se pasará a revisar unos retratos robots.

-Entonces, esa ansiedad con la que comes

no es por el curro, ¿no? Es por otra cosa.

-A ver, Espe, no es ansiedad, es hambre.

Y cuando las tripas me crujen, tengo que echar algo rapidito.

-¡Ya!

porque estás entrenando a tope con Max, ¿no?

Ya he oído por ahí que...

has decidido tomarte en serio lo del boxeo.

-Aquí y en Kabul, las noticias vuelan.

-Pero me sorprende un poco

porque... yo siempre te había oído decir

que no te interesaban los combates.

-Sí, pero bueno, uno puede cambiar de opinión, ¿no?

-Por supuesto.

-Y digamos que, en estos momentos de mi vida,

me motiva competir.

-¿Y eso?

-No sé, supongo que para sentir que me gano alguna medalla

o para sentirme valorada, como todo el mundo.

-Te entiendo perfectamente.

A mí me pasa lo mismo, por eso me quedé tan a gusto

cuando hice la detención del traficante ese de armas

del Oso porque yo iba corriendo... -Espera un momento.

Sí, dime, compañero.

Ajá.

Bueno, bueno, ya voy.

Bueno, Espe, te dejo que Elías me está reclamando.

-La última.

Salima, ponme el café, que se me va a quedar frío.

Ahora mismo, Rober.

Si está frío te lo cambio, ¿vale? Déjalo, que veo que andas muy liada.

¿Qué pasa, Sergio?

-¿Qué tal, agente Batista?

Ya me he enterado de la buena nueva. Felicidades.

Mira, lo primero que no soy agente, soy oficial.

Y lo segundo, que no sé a qué viene

que vengas a darme la enhorabuena.

Está bien claro, has conseguido tu objetivo:

Alicia no es ningún trofeo, no sé a qué viene

que vengas así a hablar de ella. Solo es una forma de hablar.

No te pongas tan tiquismiquis.

El único tiquismiquis eres tú, que vienes buscando bronca.

¿Qué pasa, te molesta que me haya enterado de lo vuestro?

A quien te molesta es a ti que esté con Alicia.

Para nada. De hecho, a mí me viene genial.

A nada que tenga un poco de intimidad contigo,

comprobará que eres un paleto

y antes o después volverá a mí.

Una mujer como ella necesita a alguien con otro nivel intelectual,

con un poquito más de neuronas, vamos.

Necesita a alguien tan listo como tú, ¿no?

Eso es.

Y con más clase y buena educación.

Lo que no le va nada es salir con un don nadie.

Mira, Sergio, no te voy a entrar al trapo, ¿vale?

Así que, además de un paleto del polígono,

también eres un cobarde.

Ya me lo parecía a mí.

Me das pena, Rober.

Te estás haciendo muchas ilusiones con Alicia.

Pero deberías saber

que la alegría dura muy poco en la casa del pobre.

Te dejo esto aquí, Salima.

Gracias.

-¿Me he perdido algo?

Porque parece que entre ese policía y tú

no os lleváis nada bien, ¿no?

-No me gusta que alguien como él se interponga en mis planes.

Y menos tratándose de mujeres.

-Ah, vaya, menos mal, es un asunto de mujeres.

Estaba preocupado.

Oye, eh..., no me dirás entonces

que ese tal Batista y Alicia... -Están juntos, sí.

No sé qué ha podido ver en ese...

En fin, no entiendo.

-Bueno, dicen que el amor es ciego.

Aunque desde luego, a veces,

parece que hace extraños compañeros de cama, ¿no?

Eh, perdón, perdóname, Sergio, no debería de haber dicho eso.

Lo siento.

-Enterarme de que están juntos me ha puesto de muy mal humor.

Pero ya veremos quién ríe el último, ese imbécil o yo.

que todo esto pueda llegar a afectarte en tu trabajo.

-Bueno, no tiene por qué, señor Quintero.

Aunque lo comparta con usted,

esto es algo estrictamente personal.

-Ya, pero es que, verás,

mi dinero para mí también es algo estrictamente personal.

Y resulta que mis finanzas más delicadas

están en tus manos.

No sé yo si quiero que la Policía

te vea tan vulnerable.

-Por eso puede estar tranquilo.

Cuando hay dinero de por medio,

me convierto en un tiburón sin escrúpulos.

porque me gustaría seguir contando contigo.

-Usted también ha tenido sus problemas con las mujeres.

-Y eso no le ha impedido llevar adelante sus negocios.

-Como todo el mundo, Sergio, como todo el mundo.

Tranquilo, hombre, que tienes mucha vida por delante.

Si la quieres de verdad,

sabrás esperar.

Te lo digo por experiencia.

Anda, vamos a tomarnos algo.

Salima, atiéndenos, cuando puedas. -Sí, ahora mismo.

Espe, ¿tienes ya cerrados los horarios y los días

con los directores de los colegios para las charlas de Lola?

Sí, ha habido algunos cambios, pero ya están claros.

Pues mándame la planilla cuando puedas.

Espera, inspectora, que quería comentarte una cosilla

que llevo dándole vueltas unos días.

Claro. Cuéntame.

Eh..., bueno,

que vaya por delante que yo estoy encantada

de haber vuelto a mi puesto de Atención al ciudadano

y me encanta mi trabajo

y que me gusta mucho también trabajar al lado de Lola en la UFAM...

¿Pero?

Pero...

Que esta noche he vuelto a soñar que hacía una detención similar

a la que hice al traficante ese de armas, al Oso.

Y que quieres volver a patrullar.

A ver, que ahora, no.

Pero a lo mejor más adelante..., no sé.

Es que yo te había entendido que no querías volver a la calle.

Sí, sí, ya sé que te dije eso.

Eh...

Pero es que ya sabes que yo soy un poco hipocondríaca

y ahora pues pienso lo contrario y...

(SUSPIRA) ¡Que estoy hecha un lío!

Bueno, pues no te preocupes.

¿Qué te parece si lo vamos viendo sobre la marcha?

¿Eh? Y decidimos.

Gracias, inspectora.

Y ya que estamos,

me gustaría comentarte una cosa.

Ah, ya sé.

Paco, el ancianito que se autoinculpa de todos los delitos,

se ha vuelto a quejar porque no le tomo declaración.

No, no tiene nada que ver con eso.

Quería preguntarte sobre Lola.

Vosotras tenéis mucha confianza, ¿verdad?

Sí, sí, nos llevamos muy bien. Somos muy amigas.

¿Y tú sabes si le pasa algo?

Porque yo, últimamente, la noto, no sé, preocupada, descentrada...

No está normal.

Pues... la verdad es que a mí no me ha comentado

que tenga ningún problema.

¿Seguro?

Sí, segurísimo, sí.

(SE RÍE)

Qué bien sienta un cafelito de buena mañana, ¿eh?

Qué manía tiene todo el mundo de entrar sin avisar.

-Ah, espérate.

O sea que yo formo parte de esa masa amorfa

a la que tú consideras todo el mundo.

Bueno, no, está bien saberlo, está bien.

¿Qué estás haciendo?

-Tú nunca tienes dudas sobre tu vocación, ¿verdad?

-Pues..., no, no, nunca,

-Nada, estoy haciendo capturas de páginas de apuestas deportivas.

Hala, ya está, "finito". Luego sigo.

-¿Estás investigando alguna estafa?

¡Anda!

Dame un poquito más de información.

Estoy aprendiendo a ser discreto.

-Por ejemplo, no le he contado a nadie

que tú y yo nos hemos besado.

-Qué petardo eres, cómo te gusta enredar.

-(GIME)

-Ando detrás de una red italiana instalada en España

que amaña partidos de fútbol

para luego sacar tajada de apuestas "online".

-Ah, sí, hace no mucho leí

que estaban comprando partidos de fútbol

de Tercera División, sí. ¿Son la misma gente?

-Todavía no lo sé. Hay muchas redes como esta.

Pero no solo amañan partidos de fútbol, ¿eh?

También de tenis, balonmano, baloncesto, hockey, golf...

-Claro, supongo que van a por las divisiones inferiores, ¿no?

Cuando los sueldos no son para tirar cohetes,

es más fácil corromper a los árbitros, a los jugadores...

-No creo que corrompan a Ronaldo o a Messi.

-(GRUÑE) -Vamos, que yo sepa.

-Pero la web no es española, ¿no?

-No, no, no.

Eh... Los partidos los amañan desde España,

pero las apuestas se hacen desde páginas de países asiáticos,

China, sobre todo.

-¿En China apuestan sobre partidos españoles

de Tercera División?

-En China apuestan sobre cualquier cosa.

Y el dinero que se mueve no es ninguna tontería.

Te juro que son auténticas fortunas.

-Espera, espera un momento.

Me estás diciendo que, en este preciso momento,

un puñado de chinos está apostando

sobre si tú y yo nos vamos a ir a cenar juntos de una santa vez.

¿No, es eso?

-Pues ya pueden esperar sentados.

No, yo tengo mis tiempos y mis prioridades

y ahora lo que me importa

es encontrar el rastro de esta red de mafiosos.

Para demostrar los amaños hay que trabajar...

Mucho. Trabajar.

-¿Me estás echando? -Eh..., sí.

-Pero mira, te he traído el libro del que te hablé.

Puedes empezar a leerlo.

Pero fuera de aquí, por favor.

Es que no puedo trabajar contigo delante.

-¿Qué pasa, que te pongo nerviosa?

Vale, vale. Vale.

Pero que conste en acta que el beso

que nos dimos el otro día fue muy especial para mí.

Me voy a leer.

Salima, tía, te he pedido hace media hora

el bocadillo de calamares. ¿Has ido a pescarlos o qué?

-Vale, aquí tiene su montado y su caña.

Yo había pedido un vino y un pincho de tortilla.

-Pero, entonces, ¿esto para quién es?

-Sali, me muero de hambre, en serio.

-Perdona, Paty, no podía atenderte antes.

-Esto no es mío, ¿eh?

-(RESOPLA)

Qué lío tiene Salima hoy también, ¿no?

-No lo sabes tú bien.

Le he pedido un bocadillo de calamares

y mira la asquerosidad que me ha traído.

-Pobre, si es que lleva el bar ella sola.

Le voy a echar una mano. -Pues sí.

-Olga, estoy al borde de un ataque de nervios.

Por favor, prepárame una tila.

-¿Cómo que una tila? Mejor te echo una mano.

Hacemos como el otro día, yo la barra y tú las mesas.

-Voy a atender a la mesa cuatro. -Venga.

-¿Qué pasa, Paty, no te ha gustado el montadito?

-Pues hombre, el lomo es enano, está frío y, además, crudo.

Pero me ha encantado, ¿eh? Me ha encantado tanto que me voy.

-Perdone, ¿qué era lo suyo?

-Vaya, por fin alguien que sabe lo que he pedido.

-¡Salima, espabila! Te he dicho que yo la barra y tú las mesas.

-Claro, claro.

-(RESOPLA)

¿Has hecho los ejercicios de meditación que te dije?

-No me hables de meditación que me pongo más nerviosa.

-Bueno, lo siento, yo solo quería ayudar.

-Lo sé y perdona por ser borde.

Pero es que esto es un bar, no un centro de yoga.

-Que se lo digan a Olga, que parece que lleva toda la vida tras la barra.

-Perdonad, ¿qué vais a tomar?

-Al final los Choros eran viejos conocidos nuestros,

el Búlgaro y su banda.

¿Pero a esos no los habían detenido hace unos meses

por un alunizaje en una joyería?

-Sí, pero como no ejercieron violencia contra nadie,

salieron en libertad condicional.

¿Y dónde tenían ahora su centro de operaciones?

En una nave industrial en Aluche.

Ya tenían cambiado el número de bastidor

y las matrículas de los coches.

-Sí, si llegamos un día tarde,

los hubieran colocado en el mercado de segunda mano

de los países del este. No los iban a vender por piezas.

Habéis actuado con rapidez para recuperar la mercancía

y atrapar a los malos, así que felicidades.

Muchas gracias, Claudia. -Gracias.

¿Qué, nos sorteamos quién se curra las diligencias?

-No, mejor las hacemos juntos, pero déjame un momento.

Tengo que hablar una cosa con la jefa.

-Bueno, pero no tardes, que te conozco.

Con tal de no hacer el papeleo eres capaz de inventarte cualquier excusa.

-Es solo un momento, de verdad, porfa.

(Puerta)

(SE RÍE)

¿No adivinas de qué quiero hablarte?

Pues no. Dime.

Se trata de Antonio.

Antonio, ¿qué Antonio? ¿El mío? (ASIENTE)

Oye, ¿tú le has enseñado la foto que te llevé?

No. Si apenas nos hemos visto.

Anoche llegó tarde porque tenía guardia

y esta mañana casi no nos hemos cruzado.

Es que nos hemos encontrado en La Parra tomando un café

y no veas el interrogatorio que me ha hecho.

¿Qué me dices?

Yo creo que tiene un mosqueo importante.

¿Pero por qué?

Pues estaba muy interesado en saber los detalles

de nuestra relación cuando éramos compañeros

y patrullábamos juntos y eso.

No sé, le habrá dado hoy por ahí,

pero vamos, que no veo mayor problema.

Que no, que estaba muy susceptible, de verdad.

Me ha lanzado cada una...

¿Lo estás diciendo en serio?

Pues sí, porque hablaba que en esas guardias nocturnas

que daba para mucho y eso.

Me extraña que Antonio esté celoso.

Hombre, que esas cosas las notamos entre los hombres.

Perdona que me ría, Elías, porque de verdad...

Pero si éramos dos pipiolos, hace más de 30 años

y, encima, no pasó nada.

Bueno, bueno.

Yo solo le informo, inspectora.

Venga, hasta luego. Vale, vale.

Vale.

Qué tontería.

¿Qué tal estás, Alicia?

Me alegra ver que te has recuperado tan pronto y tan bien.

conmigo no hace falta que hagas ningún papel.

¿Cinismo?

Es una pena que no me creas, aunque yo ya, la verdad,

no sé qué más puedo hacer para intentar convencerte.

Tus demostraciones de cariño son tan falsas

como tu apariencia de ciudadano honrado.

Vaya.

¿Sabes por qué te sigo teniendo tanto aprecio?

yo jamás voy a olvidar de quién eres hija.

Así que lo único que quiero en la vida

es que todo te vaya muy bien, solo eso.

Y yo lo único que quiero es averiguar la verdad

sobre la muerte de mi madre.

puede que tú, Quintero, termines en la cárcel.

Esa obsesión que tienes conmigo puede acabar con tu carrera.

¿Me estás amenazando, una vez más?

No, no, no, por favor, qué va.

Yo no te amenazo, solo te quiero recordar

que ya metiste la patita una vez,

no vayas a cometer el mismo error porque te puede salir muy caro.

Muchas gracias por el consejo.

Verás, Alicia, lo único que quiero, lo único que yo deseo

es que olvides ya todo este desgraciado asunto

y que superes el maldito accidente de tráfico de tu madre.

No me cabe la menor duda de que ese es tu deseo,

pero no lo voy a olvidar.

Si me conocieras un poco, solo un poquito,

te darías cuenta de que yo sería incapaz

de hacerle ningún daño a tu madre.

Pues yo tengo otra teoría.

Por alguna razón, mi madre se convirtió en un estorbo para ti.

Quizá sabía más de la cuenta y decidiste quitártela de en medio.

¡Ya está bien, maldita sea!

¡No tuve nada que ver con la muerte de tu madre!

¡Ni tampoco con ese desgraciado accidente!

Yo sería incapaz de hacerle ningún daño.

yo habría dado mi vida a cambio de la suya.

Chicos, por favor, venga, cada uno por su camino.

Sí, será mejor que me vaya porque me estoy alterando demasiado.

He recibido bastantes insultos por hoy.

Que tengas buen día.

Alicia, no puedes perder los nervios de esta manera

cada vez que te cruzas con Quintero.

Ya, ya lo sé, Rober, pero es que me saca de quicio.

Te juro que con solo verle el careto se me aceleran las pulsaciones.

Me desespera no poder demostrar su implicación y...,

y no puedo soportar verle caminar por la calle tan tranquilamente,

como si no pasara nada.

Ya lo sé, entiendo tu sensación de impotencia,

pero no tienes pruebas sólidas para ir contra él.

Tienes que tener paciencia, ¿vale?

Estoy empezando a perder la esperanza de encontrar algo.

¿Crees que me estoy empeñando en un imposible?

Yo lo que no quiero es que sufras más de la cuenta,

la verdad.

Gracias. Lo intentaré. No, intentarlo, no.

que no vas a volver a perder la cabeza.

Ven.

Tú estás pensando en la cara de alguien

mientras le pegas al saco, ¿no?

No me mires así, que es una broma.

Oye, Nacha, tengo una curiosidad.

¿Dos polis que trabajan juntos se pueden enrollar entre ellos

y ser pareja?

-No veo dónde está el problema.

-No sé, como siempre se dice en todas las pelis

que los polis no se deben de liar entre ellos...

Y, además, que también hay en muchas empresas

que lo prohíben, que lo he leído yo.

-Eso son chorradas, Paty.

Además, que yo sepa no existe ningún reglamento en el Cuerpo

que lo impida. -¿Ah, no? Pues no tenía ni idea.

-Como dice la canción:

"Nadie le puede poner puertas al campo".

¿Y tú desde cuándo tienes aquí tanto interés de líos entre polis?

-Pues porque he visto a Alicia y a Rober ahí,

abrazaditos, supertiernos.

-Sí, sí, muy bien, muy bien.

Hacen muy buena pareja, ¿no?

Porque ellos dos son novios, ¿verdad?

-Ni lo sé ni me importa, Paty.

Yo no me meto en la vida de nadie,

pero tampoco me gusta que se metan en la mía.

-Nacha, de verdad, no se te puede decir nada.

Qué borde.

-Nacha, tengo que hablar contigo.

Venga, para.

-(SUSPIRA) ¿Qué pasó ahora?

-Mira, me han llamado de un campeonato amateur.

Están buscando a una sustituta para una competidora

que se ha lesionado. ¿Te interesa? Es dentro de tres días.

-Yo creo que es demasiado pronto para eso, ¿no?

-Yo también pienso que estás un poco verde,

pero... bueno, el nivel no será muy alto,

tenemos tres días para preparar el combate

y así servirá para foguearte hasta que pelees más en serio.

¿Qué te parece?

Si quieres, puedes pensártelo mejor y me das la respuesta.

-No hace falta, voy a pelear.

-¿Estás segura? -Completamente.

Pero no solo voy a pelear,

sino que, además, voy a ganar ese combate.

De eso se trata, ¿no?

-Muy bien, pues venga.

Vamos a darle.

Arriba la guardia.

Eso es. Venga, uno, dos.

Bien, otra vez.

Uno, dos, ¡más fuerte! ¡Uno, dos!

¡Bien, arriba! ¡Sube la guardia!

¡Cúbrete! ¡Eso es! ¡Muévete!

Hasta luego. -Hasta luego.

-Cariño, perdona que llegue tan tarde.

He tenido que hacer todo el papeleo

para alojar a una familia de refugiados

y no he podido salir antes.

-Tranquilo, al final hemos podido conseguir evitar el desastre.

que Olga os esté ayudando con todo el follón, ¿eh?

-Voy a terminar de recoger y nos damos un paseo,

que me vendrá bien tomar el aire.

-Perfecto.

Olga se ha dejado su pinza del pelo.

-No me extraña, para atender tan bien ha tenido que soltarse la melena.

-¿Qué has querido decir?

-Pues que hoy Olga ha hecho un gran trabajo.

-Ya, y yo, no, ¿no?

-A ver, yo no he dicho eso.

-No, pero lo has pensado, se te nota en la cara.

-No, a ver, yo lo que digo es que hacéis un buen equipo,

cada una en su estilo.

-Claro, yo en mi estilo patoso y ella en su estilo eficiente, ¿no?

Eugenio, me lo has dejado caer un par de veces ya.

-Que no, que no, a ver, me refiero

a que se desenvuelve muy bien en el bar

para no haber trabajado nunca de camarera.

-Ah, ¿pues sabes lo que te digo?

Que venga ella mañana y me quedo en casa durmiendo.

como ha sido solo suyo de sacar el bar...

Y te digo otra cosa.

¿por qué no le pides que sea tu novia?

-Pero a ver, cariño, ¿qué dices?

Yo te quiero a ti y nadie va a ocupar tu lugar.

-Perdona.

Madre mía, es que estoy tan cansada que no sé ni lo que digo.

Bueno, es que, en verdad,

me he puesto un poco celosa de Olga.

-Mi amor, cada una tiene su personalidad

y tú no te puedes comparar con ella, ni con ella ni con nadie.

-Ya, pero... es que no has visto

cómo se han puesto los clientes con ella.

No querían que yo les atendiera.

Hasta doña Pilar, con el cariño que me tiene.

-Pero eso es porque es la novedad.

Mañana, todo volverá a la normalidad y todos querrán que les atiendas tú.

-¿Tú crees?

-Claro que sí, mi amor, tú confía en mí.

-(SUSPIRA)

Nacha y tú habéis hecho un gran trabajo

resolviendo este caso con tanta rapidez.

Así que no tengo más que darte la enhorabuena.

Pues le agradezco su felicitación, comisario.

Sobre todo teniendo en cuenta que, hace poco,

me estaba invitando a pasar a segunda actividad

para quitarme de en medio.

Elías, en esos momentos tenía mis razones y lo sabes.

Te pasaste con Quintero.

Y no me va a ser fácil olvidarme de él.

Algún día destaparé todos sus tejemanejes

y más de uno me tendrá que pedir disculpas.

No creo que sea el momento para que nos enganchemos en esto.

Saborea el éxito del trabajo bien hecho.

Adelante.

¡Don Augusto! ¡Cuánto tiempo, qué sorpresa!

-Hombre, ya veo que sigues al pie del cañón, Guevara.

¿Cómo te va la vida?

-Pues muy bien, tirando.

Pero bueno, usted..., usted tiene un aspecto magnífico.

Ya nos dirá el secreto a los que venimos detrás.

-El descanso del guerrero.

-Ya guerreé bastante en los años que estuve en Dao.

Precisamente, de jubilaciones y segundas actividades

estaba hablando ahora con su querido yerno.

-No me digas que te quieres retirar.

Bueno, en realidad estábamos hablando de la posibilidad

de que pasara a segunda actividad. -Ni se te ocurra, Emilio.

Policías como Guevara son los que sustentan una comisaría.

-Muchas gracias, jefe. -No, simplemente digo la verdad.

-Bueno, yo me voy, que tendrán que hablar de sus cosas.

Me alegro de verle. -Encantado.

Chao.

Bueno, suegro, ¿qué te trae por aquí?

No es habitual que vengas a hacernos una visita.

Es una visita personal.

Mira, simplemente

vengo a... hablar con mi yerno.

Hace tiempo que no coincidimos.

Pero a ti no te tengo que explicar lo que significa este trabajo

y, sobre todo, en este distrito,

créeme, uno de los más complicados de la ciudad.

Ya, ya me ha contado mi hija que apenas sacas tiempo

para estar con ella y con los niños.

Por desgracia, no puedo tener todo el tiempo que me gustaría

Es lo que tiene aceptar un cargo de responsabilidad como este.

Trabajar tanto no es saludable, te lo digo por experiencia.

Deberías tomarte más horas de asueto.

Me gustaría, créeme, pero no puedo.

¿Ah, sí? No es lo que ha llegado a mis oídos.

Bueno, no sé lo que te habrán contado,

pero te puedo asegurar que trabajo todos los días

para dejar alto el nombre de la Policía.

Para hacer una escapadita a la sierra sí que tienes tiempo, ¿verdad?

No sé de qué me hablas.

(ASIENTE) Yo creo que sí lo sabes.

Mira, yo, personalmente, me encargué de hacerte llegar unas copias.

Contraté a un expolicía

que se gana la vida ahora como detective.

Las fotos me confirmaron mis sospechas sobre ti.

Podías haberte ahorrado la puesta en escena,

ya somos mayorcitos los dos, ¿no?

Ya, deformación profesional.

Tengo demasiados interrogatorios a mis espaldas.

¿Qué piensas hacer con las fotos?

Eso depende de ti.

Sé que tu lío no ha hecho más que empezar

y será fácil olvidarlo

y arreglar las cosas con Natalia.

(CARRASPEA)

¿He dejado claras mis condiciones?

En ese caso, ya sabes lo que tienes que hacer cuando salgas:

irte directo a tu casa

con tu mujer y tus hijos.

(Puerta)

Cómo ha dejado Olga la cocina después de pelearse con el pollo.

Hay plumas hasta en el frigorífico.

¿Y esto qué hace aquí?

Si tanto te importa Elías,

esa foto tiene que estar en la mesilla.

¡José Antonio, no me hagas reír!

A mí no me hace ninguna gracia.

He pasado un día horrible.

No, si ya me lo imagino.

que le has sometido a un tercer grado en La Parra.

¡Vaya interrogatorio!

Pero bueno...,

pero bueno, no me puedo creer

que te hayas puesto celoso por una foto.

¡Que no es la foto!

¡Es la dedicatoria!

¿Pero..., pero estás así?

Me parece incomprensible que estés así por una frase

que escribí hace mil años.

Pues sí, estoy así y me parece bien estar así.

(LEE) "Para Elías, por tantos momentos de todo tipo

que hemos pasado juntos.

Te quiero, Claudia".

Pero si es una dedicatoria

de lo más normal de esa época, hombre.

Ya, de lo más normal. Venga, ¿qué crees, que soy tonto?

Eso significa que tienes una complicidad con él

que no tienes ni siquiera conmigo. ¿Qué?

Dime la verdad, ¿tú has tenido algo con... él?

¿Con Elías? Absolutamente nada.

Es que no entiendo a qué viene esta paranoia.

¿Seguro que no has estado liada con él?

¡Que no, Antonio, que no he estado liada con él!

Estuve a punto de salir, bueno, estuvimos a punto de salir

hace un montón de años, pero no, nos dimos cuenta

de que no podíamos mezclar el amor y el trabajo.

Eso fue hace muchísimo tiempo, mucho antes de conocerte a ti.

Ya. ¿Qué pasa? Que no me crees.

Ni siquiera hace 15 años, cuando tú y yo tuvimos la crisis.

Bueno, por ahí sí que no voy a pasar.

O sea, que porque tú te enrollaras con Montse,

¿yo me tuve que ir con Elías? ¿Así se solucionan las crisis?

¿Eh? ¿Es así?

Mira, si la cosa va de reproches, ni lo intentes

que tienes mucho que perder.

Tú misma me dijiste que fue tu paño de lágrimas.

Bueno, ¡pero esto es intolerable!

¿Es que te da igual lo que yo te diga?

Te da igual, ¿no? Te diga lo que te diga, te da lo mismo.

¿Adónde vas? A tomarme una tila.

¡Que me has puesto de los nervios!

Perdona, perdona, hombre.

Me he portado como un imbécil, perdona.

Sí, te has portado como un imbécil, Antonio.

Y yo no me podía esperar que a estas alturas del partido

vinieras con un numerito de celos, vamos.

Es que...

he visto la foto esa, la dedicatoria y tal

y me han pasado por la cabeza un montón de cosas,

cosas que nunca me atreví a preguntar.

Pero...

Pero ¿qué cosas, Antonio, qué cosas?

¿Tú alguna vez me has sido... eso?

Eso, ¿qué?

¿Lo que tú fuiste con Ibarra? ¿Eh? ¡No!

Antonio, yo nunca te he sido infiel ni con Elías ni con nadie,

de verdad, pero lo que más me duele es que hayas dudado de mí.

(RECHISTA)

Lo siento, de verdad.

(RESOPLA)

Doy gracias todos los días por tenerte a mi lado.

Antonio, escucha.

Cuando te conocí, me di cuenta de que había encontrado al hombre

y al amor de mi vida.

Yo nunca he mirado a nadie más.

Nunca he tenido ojos para nadie, nada más que para ti.

(RESOPLA)

Te quiero.

(GRITA)

Yo también.

¿No me habías dicho que tú en sala y yo tras el mostrador?

-Mejor lo hago yo para no cagarla más.

¿Y qué tengo que hacer yo, abanicarla?

-Mira, tú coge los "muffins" y los repartes entre los clientes.

-¡Eh! Que son gratis. -¡Olga!

-Que fue para sacar las castañas del fuego.

Yo solo quería ayudar.

-Vale, sí, pero de muy malas maneras.

Le has puesto en ridículo delante del bar.

pero estas lesiones no son normales en el tenis.

-Fui a recuperar una bola y me resbalé.

Laura lleva unos días investigando una red mafiosa

que organiza apuestas deportivas ilegales.

Al parecer, operan en el ámbito del tenis.

Un miembro de la organización, el cabecilla,

se pone en contacto con un tenista que va a jugar un partido

en torno al cual hay apuestas online. ¿Por qué me lo cuentas?

-Te lo cuento porque dice que se ha lesionado entrenando

Eso hematomas son de otra cosa.

¿Crees que ha sido una paliza o algo?

No quiero hacer un diagnóstico aventurado,

pero este chico oculta algo.

-A mí solo me interesa jugar y jugar bien.

Oye, ¿por qué me estáis preguntando esto?

Hace tiempo que estoy fuera de los circuitos.

Pero has regresado, ¿no?

Hemos visto en internet que el domingo

juegas la semifinal del Torneo Rivas.

He vuelto a competir. -¿Dónde está tu chico?

-¿Mi chico? -Martín.

-Nacha, no me hagas repetir lo obvio. Está muy lejos de ser mi chico.

-No es lo que parecía el otro día, que os pillé ahí, en pleno morreo.

-Morreo... Fue un beso sin importancia, ya está.

-Si no significa nada, deberías dejárselo claro.

-Ayer vi a Alicia y a Rober dándose un abrazo de lo más cariñosos.

-¿Crees que están juntos?

-Si no lo están, es cuestión de tiempo.

Ella le mira y él se derrite.

Ojalá me mirara alguna vez a mí.

-Hemos hecho un par de investigaciones

que han salido bien.

Pues ya está, es lo que hay.

lo que tú y yo hacemos juntos sale muy bien, Laura.

Por eso te diría que tenemos la obligación de intentarlo.

(RESOPLA)

Mira, si vas de este palo, lo que te puedo decir

es que no te hagas ilusiones conmigo.

-Pero bueno, ¿quién está aquí?

La agente Lola Ramos.

-No tengo el honor, pero sé quién es usted.

-¿Y eso?

-De la entrevista que le hicieron. La leí de arriba abajo.

Qué bonita fotografía le hicieron, ¿eh?

Es usted muy fotogénica.

Lola.

Si tiene que ver con comisaría, debería saberlo.

Te prometo que lo voy a solucionar

y que no va a interferir en mi trabajo.

Eh, eh, siéntate.

Ahora no es tu inspectora jefe la que habla contigo,

ahora soy una mujer que entiende lo que le pasa a otra mujer.

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  • Capítulo 80

Servir y proteger - Capítulo 80

18 ago 2017

En un ataque de celos, Sergio arremete contra Rober intentando provocarle. Antonio también siente celos de Elías. La persona que mandó las fotos a Bremón sale del anonimato. Laura investiga a una mafia que amaña partidos. Quintero parece ganar la guerra a El Algecireño.

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