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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 77 - ver ahora
Transcripción completa

Tu irreprochable hoja de servicios habla mucho en tu favor.

Esta vez se te pondrá una falta leve,

pero si este comportamiento se repite,

no tendrás la misma suerte.

-Mira, lo que podemos hacer es que te vengas un día a probar

y luego decides. -Ya está decidido.

Me quiero hacer socia ya.

He estado pensando en el viaje

que quería hacer Montse para ver la aurora boreal.

Seguro que le apetecería mucho contemplarla contigo.

Debes estar con ella.

Fue solo un beso, nada más. -Oye, no seas cínica que no me va.

-Nacha, tranquilízate ¿eh? Tranquilízate.

-¿Alguna novedad del Oso? -En cuanto la haya, lo sabrás.

Tú y todos los compañeros.

-Quiero luchar en un ring. Quiero combatir.

-¿Me estás hablando de boxeo?

-Sí, claro y quiero aceptar tu propuesta de entrenarme.

-¿Vas a dejar que te machaquen por un mal de amores?

Además, Laura es una compañera como cualquiera otra.

-A ver si esto te anima.

-¿Esto qué es?

-Nos vamos de crucero al Caribe.

-Pero si solo es un sorteo. -Mujer de poca fe. Nos toca seguro.

Dime que no lo has perdido, por favor. ¿En la basura?

¿En serio estás buscando en la basura?

-Igual al barrer lo tiré sin querer.

-Tía, pasa del instituto.

Ya tendrás tiempo de recuperarlo.

Si fuera tú, me lanzaría de cabeza por la alta cocina.

Olga, quedamos en que hablarías con ellos.

-Si yo se lo quería decir. Te juro que se lo quería decir.

El otro día estaba convencida. No se ha dado la ocasión.

Sin estudios, no vas a ningún sitio.

Y, ¿qué pasa con lo que prometes?

Si no cumples lo que dices,

pensaremos que nos camelabas para ganar tiempo

Me has defraudado. No esperaba eso de ti.

Quiero volver a mis negocios. Lo quiero ya.

Quiero lo que me robaste.

-¿Te parece bien dentro de una hora y media?

"Vente para mi empresa que ya se habrán ido todos.

Así podemos hablar tranquilamente y te pongo güisqui."

-Muy bien. En un rato voy para allá.

-Muy bien.

-Está rico, ¿verdad? -Me estoy mareando.

-No tenías pensado de darme un duro.

Y a mí, no me chulea nadie.

(Música emocionante)

(SUSPIRA)

Joder, Fernando.

Pero ¿de verdad creías que me ibas a colar ese cuento?

Me tomas por gilipollas.

Yo confié en ti.

Te deje el mando de la ruta,

mientras estaba en la cárcel.

Y, ¿así me lo agradeces?

Dándome una simple comisión.

Eso es propio de una rata traicionera.

Así que, te puedes imaginar lo que voy a hacer contigo.

¡Siéntate, hostias, ahí!

No me dejas otra, Fernando.

No tengo más remedio.

Y, como has sido tan rastrero,

voy a tener que acabar contigo a mi manera.

Muy, muy lentamente, ¿eh?

-Podemos arreglarlo. -Hombre, claro.

¿Arreglarlo, Fernando?

¿Tú crees que esto tiene arreglo?

¿Eh?

Eh, chaval.

Fuera, esto no va contigo.

Anda, lárgate si no quieres acabar como él.

Venga, ¡fuera!

¡Que te largues te he dicho!

Joder, joder.

(GRITA)

-Fernando.

¡Don Fernando!

¡Don Fernando! ¿Me oye?

Don Fernando.

(Puerta)

Laura está buscando en la "deep web" nuevas pistas sobre Oso.

Claro, pero porque aún no tengo nada.

En cuanto sepa algo, te digo, ¿vale?

Venga, hasta ahora.

¿Y esta foto?

Ah.

Montse me la dio ayer.

¿Estuvisteis juntas?

Sí, vino a verme a comisaria.

Se os ve muy felices ahí.

Bueno, es que el día de la jura fue muy especial para las dos.

Por eso quiere que la tenga yo ahora que ya...

(RESOPLA)

Me sorprende la entereza con la que lleva su enfermedad.

Sí, es admirable.

Cuesta pensar que le queda poco tiempo, ¿verdad?

Me dejó tocada el encuentro de ayer.

Estuvimos recordando nuestros comienzos,

lo que nos admirábamos la una a la otra

hasta que se torcieron las cosas.

Hasta que las torcí yo, ¿no? Bueno, no.

Todos tuvimos parte de responsabilidad.

Yo más de lo que me hubiera gustado.

Montse y yo podríamos haber hecho bastante más

por reconducir la situación, pero ¿ves?

Nunca es tarde.

El encuentro fue muy emotivo.

Me pidió perdón

y al final nos dimos un abrazo muy sincero.

¿Es verdad que lo suyo no tiene tratamiento?

Mira, la verdad es que sí.

Es posible.

No hay ninguna garantía de éxito.

Su oncólogo se lo ha ofrecido y lo ha rechazado.

Joder, si es que.

Debe de ser una decisión muy difícil de tomar.

Me imagino que sí.

Oye, por cierto, ¿y Olga? ¿Sigue durmiendo?

No, se levantó hace un rato y se fue sin desayunar.

Ya estamos. Después de una discusión siempre hace lo mismo.

Es normal que esté enfadada. ¿Cómo que es normal?

Los que tendríamos que estar enfadados somos nosotros.

No entiendo por qué no termina el Bachillerato.

Te lo explicó ayer.

Quiere centrarse en las pruebas de la escuela de cocina.

Te parece muy bien que no termine el instituto.

No es eso, pero me parece bien que se centre en lo que le ilusiona.

Lo cortés no quita lo valiente.

Se podía sacar las tres asignaturas que le quedan pendientes.

Claudia, me parece que lo de Olga en la cocina va en serio.

Cree que ahí está su futuro. No estoy tan segura.

¿Y si es una ventolera que se le pasa en cualquier momento?

No lo creo. ¿Sabes lo que me preocupa de verdad?

Que no lo consiga, se venga abajo y se quede un año en blanco.

Eso me preocupa de verdad.

¿Por qué tienes tan claro que sea su verdadera vocación?

¿Porque conozco a mi hija? ¿Y yo no?

Yo no he dicho eso.

Pues lo parece.

Claudia.

Vale, no me voy a hacer la ofendida,

pero no veo que sea incompatible tener una vocación

con sacárselo. Es lo mínimo que le podemos exigir.

¿También te vas sin desayunar?

Es que, para variar, tengo mucho lío en comisaría.

Ah y en cuanto tenga un hueco,

voy a averiguar si es verdadera vocación

lo que tiene por la cocina.

Hasta luego.

Adiós.

Me alegro de que hayas dormido de un tirón.

No te preocupes por eso ahora, ¿vale?

Intenta descansar y luego hablamos.

Venga, un beso.

¿Qué tal tu chica?

Bien. Ayer le dieron el alta y durmió en su casa.

¿Sí? ¿Ya tan pronto?

Es muy fuerte y no solo de mente, también de cuerpo.

Qué bien. ¿Tú qué tal estás, tronco?

Muy bien. ¿Muy bien? Cualquiera lo diría.

Has pegado unos berridos que parecía que te acuchillaban.

Ya.

¿Eso por qué era?

Es la primera vez que te pasa. Nunca te había escuchado.

Últimamente estoy teniendo unos sueños muy chungos. Horribles.

¿Sí? ¿Con qué sueñas?

Todo el rato con lo mismo.

Con Tokarev disparando a Alicia, Alicia tirada en un charco de sangre

y yo que le disparo como por acto reflejo.

Entonces no termina tan mal la pesadilla. No es para agobiarse.

Querer matar a alguien no es ninguna tontería.

Hermano, no te aflojes ahora, tío. No te ablandes.

Ese tío se merecía salir de comisaria con los pies por delante

y tú eres policía, un policía duro, ¿o no?

Ese tío se merecía pudrirse en la cárcel como otro criminal.

Si hubiera tenido tiempo de precisar el tiro, solo lo habría herido,

pero fue todo tan rápido.

Bueno, tú no te agobies, hombre.

La verdad que tiene que ser una movida cargarse a alguien.

Ya te digo. Lo es.

¿Qué te pasa? Despierta. ¿Dónde te has ido?

No me he ido a ningún lado, pensaba en lo que hablamos.

Cargarse a alguien tiene que ser fuerte.

Venga, va, te preparo un cafelito de esos cargados.

Después de anoche, nos vendrá de lujo.

Por mí no te preocupes, yo ya estaba desvelado.

¿Y eso?

Cosas mías.

¿Te agobia no encontrar curro?

Sí, estoy bastante agobiado. A ver si encuentro algo pronto.

Tú vales para todo.

Lo encontrarás antes de lo que piensas.

Si tú lo dices. Ya verás.

Me piro.

No te digo nada, sé bueno. Que tengas buen día.

Igualmente.

Buenas, Claudia.

¿Te voy poniendo tu té? Sí, gracias.

Oye, ¿está Olga?

No, ha ido al herbolario a por harina de algarroba.

Para las madalenas esas que hace.

Por cierto, ¿quieres una galleta o "cookie", que las ha hecho ella?

No, gracias, tengo el estómago cerrado.

Una solo, que están de escándalo.

Ya, no, si para el dulce tiene mano de sobra.

Qué suerte tener una chef en casa, ¿no?

Ya, pues de eso precisamente quería hablar contigo.

Un momentico.

Dime.

A ver.

¿Tú crees que Olga vale para la cocina?

Hombre, tú misma lo has dicho. ¿Qué te voy a contar que tú no sepas?

Ya, ya, no, me refería...

a... si se lo toma en serio como un trabajo, que si...

Creo que la criatura ni respira cuando cocina.

No me digas una mentira piadosa por ser mi hija.

¿Cómo te voy a mentir en eso? Te lo digo de verdad.

¿Los horarios también?

¿Es puntual o entra y sale cuando quiere?

De momento, los cumple a rajatabla. Cosa rara en una cría de su edad.

Que lo que te digo es bueno.

Ya, ya, ya.

Lo que pasa es que...

lo que me dices me hace más difícil la decisión.

¿Qué decisión?

No sé si es mejor dejar

que se presente a las pruebas de acceso

de la escuela de alta cocina

o además obligarle a que termine el Bachillerato.

¿Antonio qué dice?

Dice que hay que dejarla porque le gusta y lo tiene clarísimo

y yo qué sé qué. ¿Tú qué opinas?

Yo creo que sí.

Que Olga lo tiene clarísimo. Eso seguro.

Además, te voy a decir algo, tu hija vale mucho.

Si tuviera una hija,

no me importaría que fuera igualica.

(Suena un móvil)

Hola.

Soy yo. Quería saber cómo estás después de lo de anoche.

-Bueno, no he dormido mucho, pero estoy bien.

¿Usted qué tal se encuentra?

-Bueno, por esta vez puedo contarlo.

Al menos se me está pasando el efecto

de la mierda esa que me dio Manolo.

-Muy bien. Me alegro de escuchar eso, menudo susto.

-Te llamo por eso. Quería hablar contigo

y comentar la situación, lo que sucedió ayer.

-De acuerdo, sin problema, don Fernando.

-Pero no por teléfono. Prefiero que hablemos en persona.

Pásate por mi despacho cuando se haya ido el personal.

"Así hablamos más tranquilos. ¿De acuerdo?"

-De acuerdo, don Fernando. Allí le veré.

¿Me pones un cafelito?

-"Shukran".

Me ha dicho Antonio que no era grave.

Pero ¿qué dices? Si estoy como un roble.

Si cuando patrullo,

los choros corren como ratas. No te vengas tan arriba,

que agilidad has perdido con los años.

¿Qué dices? Otro se hubiera dejado la tibia.

Venga, no te enrolles. ¿Has conseguido arañar algo

del trapicheo de armas?

La verdad es que no.

Mis confites no sueltan prenda. El Oso parece que se las sabe todas.

Sí. Parece que en este tema vamos a depender

de lo que encuentre Laura en la "deep web".

Si encontramos un hilo del que tirar.

Ojalá tengas razón. Es un tipo listo.

En ese mundo se mueve como pez en el agua.

Gracias, guapa. -De nada.

-Bueno, pero...

Oye, tranquila, que cogeremos al malo como siempre, inspectora.

Sí, sí. Lo sé. No es eso.

Estaba pensando en otra cosa.

El futuro de Olga, que me tiene a mal traer.

No soy la persona más indicada para dar consejo sobre hijos.

Sobre esto te podrías mojar.

Sabes que tengo en cuenta tus opiniones.

¿De qué se trata?

A ver.

¿Qué crees que es más importante,

que Olga se saque el Bachillerato

o que se presente a las pruebas de la escuela de cocina?

Tu hija tiene la cocina metida en la cabeza.

Una vocación así hay que animarla y apoyarla.

No le vas a poner palos en la rueda.

Parece que os habéis puesto de acuerdo

para llevarme la contraria.

Nada. Cosas mías.

Me has pedido mi opinión. Que sí, que sí.

Lola, muchas gracias por vuestro apoyo.

-De nada, para eso estamos. Cualquier cosa, nos llamas.

-Gracias.

¿Se puede?

Claro. Pasa, Lola.

Las llamadas de seguimiento de casos de violencia de género

están funcionando genial. Me alegro.

Las víctimas cada vez sienten más confianza

para alertarnos de cualquier incidencia

que pueda ocasionar riesgos.

Estamos contentos.

Gracias. En cuanto tenga un poco de calma,

leo el informe con más tranquilidad, ¿de acuerdo?

¿Mucho trabajo o qué?

Sí.

¿Por qué lo dices?

Porque llevas el día encerrado aquí.

No has salido ni para tomar café.

Los de arriba me están apretando las tuercas

con varios asuntos a la vez.

Se piensan que todo es estadística.

No entienden que la policía no es matemática pura.

No todos los casos son tratados igual.

Ya.

Entiendo todas las presiones que estás sintiendo.

Si te apetece, podríamos ir a cenar esta noche

para que desconectes un poco.

Conozco un lugar en Segovia que es muy tranquilo.

Está a menos de una hora y no suele ir mucha gente.

Si te apetece, nos escapamos luego.

Ah. Esta vez invito yo. Que estamos en el siglo XXI.

Vaya. ¿Me estás llamando carca?

No, pero no quiero discutir contigo cuando nos traigan la cuenta.

Me toca a mí.

Claro que me gustaría,

pero no puedo, Lola.

Ah.

Tengo un follón terrible con lo del tráfico de armas.

Este caso implica varias comisarías, incluso países.

Las armas vienen de los países del Este

y tenemos que estar todos muy coordinados.

Ya.

Hace un momento, he hablado con un inspector de Europol

y a última hora debo volver a hablar con él.

No paramos.

No pasa nada. Podemos ir otro día.

Bueno. Nada, Emilio. Me vuelvo a mi puesto.

Adiós, Lola. Gracias.

(SUSPIRA)

Martín, hola.

Sí, he leído el artículo, pero no te llamaba por eso.

Necesito verte para hablar de un tema personal.

No, mejor a última hora.

Te espero en mi despacho sobre las 21:00.

Bien. Adiós.

(SUSPIRA)

Hija, ¿adónde vas?

Te esperaba hace más de 30 minutos.

-Perdona. Me he retrasado comprando unas cosillas.

-Unas cosillas, ¿no?

Seguro que te has gastado el sueldo en Serrano.

-¿Qué dices de Serrano?

Con mi sueldo no me da ni para un calcetín.

Qué va. Donde sí me ha cundido ha sido en el mercadillo.

-¿Más cosas en el mercadillo?

-Sí. ¿Qué pasa? ¿Por qué pones esa cara?

-Si se entera tu madre, le va a dar un patatús.

Una vez la lleve al rastro.

Tenías que ver cómo agarraba el bolso.

Parecía que le robarían todo.

-Yo me lo he pasado superbién.

Lo de regatear con los vendedores se me da que flipas, papá.

¿Y mi pulsera?

-¿Qué pulsera, hija?

-La que me compré hace poco, de plata.

-No sé. No te la habrás puesto.

-Si no me la quito ni para ducharme.

-No sé. La habrás perdido. Ya comprarás otra.

Me la han tenido que robar. 100%.

-A ver, Paty, no te hagas películas.

Esa pulsera no tenía ningún valor.

-Para la paga que tengo, me costó un pastizal.

-A ver si dejas de lanzarme indirectas con el tema paga.

Que van dos en un minuto. Gracias.

-Ahora caigo.

Antes, un tipo con una pinta superara se me ha chocado en el mercadillo.

Fijo que ahí me la ha "robao".

-Así es como piensa tu madre.

-Yo no soy tan clasista como ella. -Tan clasista no.

Pero eres más despistada. No te la habrás puesto. Yo qué sé.

-Eres un "pesao". Te digo que me la ha robado ese tío.

Me voy a comisaría a denunciar. Toma. Pilla esto.

-Por favor. Qué buena pinta tienen, Olga.

-Venga, coge uno.

-Qué suerte tengo de ser tu catadora suplente.

-¿Como suplente?

-El titular es tu padre, ¿no?

-Venga, dime a qué te sabe.

-Dios mío, qué rico. A chocolate.

-Pues no lleva chocolate. Lleva harina de algarroba.

-¿Qué dices? No me lo creo.

Por favor, cuando tengas tiempo, enséñame a hacerlos.

-Sí.

-¿Estás bien? -Sí, déjalo.

-¿Seguro?

A mí me lo puedes contar.

Te vendrá bien desahogarte.

-Creo que mis padres no me entienden.

Más bien, mi madre.

-Tu madre parece una mujer comprensiva.

-De puertas para fuera, quizás. En casa es muy distinto.

No se cree que esto de la cocina es mi vocación.

Me tiene harta con sus sermones. -No hables así de ella.

Tienes suerte de tener unos padres con los que puedes hablar.

Yo en cambio...

-¿Tú en cambio qué?

-Mis padres son muy conservadores.

Y querían que me casara con un hombre al que ni conocía.

-¿Qué? Qué fuerte.

-A ver, es normal porque ellos se casaron sin conocerse,

pero concertaron mi boda con un primo que vive en Marruecos.

No estaba dispuesta a pasar por aquello.

Por eso te fuiste de casa.

-Más o menos.

Desde que pasó todo aquello,

no les he vuelto a ver.

-Lo siento. No sabía que habías pasado por ese marrón.

para que veas que tus padres no están tan mal.

Estoy segura de que no te van a imponer nada

en contra de tu voluntad.

-Hola, hija.

-Si vienes a echarme la bronca

por cómo me he ido esta mañana, que sepas que ha sido...

-Porque preferías no encontrarte con tu madre.

-Pues sí, mira.

-A ver, Olga.

Cuando nos contaste esto de la nueva vocación

la única condición que te pusimos es que terminaras el instituto.

-Ya, pero no me da para más la vida.

Tengo que preparar las pruebas de acceso para la escuela

y encima estar en el bar. No tengo tiempo.

-Te entiendo.

Entiéndenos a nosotros también.

Solo queremos estar seguros de que esto va en serio.

Que no te vas a arrepentir.

-A mí no me hables en plural.

Sé perfectamente que confías en que no es un capricho.

Lo que pasa es que mamá no confía en mí.

-Venga. Imaginemos que estoy de acuerdo y me pongo de tu parte.

Y que intentamos convencer a tu madre.

Tendrás que ayudarme a buscar nuevos argumentos.

-¿Qué nuevos argumentos, papá?

Entrar en esa escuela es lo que más ilusión me hace.

De verdad es muy importante.

Me acuesto por las noches pensando

qué puedo cocinar, nuevas recetas, nuevos ingredientes.

-Vale.

Hablaré esta noche con tu madre a ver si la convenzo.

Para que te centres en la cocina. No prometo nada.

Sabes cómo es cuando se cierra en banda.

-Vale. Si alguien puede convencerle, eres tú.

-A ver si es verdad.

-¿Quieres algo? -No.

-No. Hizo muy bien en llamar.

En estos casos, lo mejor es curarse en salud

y al menor movimiento sospechoso, llamar a la policía.

Me alegro de que sea una falsa alarma.

Adiós.

-Hola, Espe.

-¿A ti qué te pasa? Vaya cara de mosqueo.

-No es para menos. Me acaban de robar.

No me digas que entraron en el gimnasio a robar.

-No. Me han robado en mi brazo.

Mi pulsera. ¿Con quién hablo para poner una denuncia?

-Conmigo misma. Yo te atiendo.

-Espe, si tú no investigas robos.

Es como si voy a un hospital y pretende operarme

el que está en el mostrador de información.

-Ya. Pero es que yo me dedico a canalizar este tipo de denuncias.

-Es mi función en la comisaría.

Soy la más indicada para...

-Ahí está Rober. Ya hablo con él. ¡Rober!

Me gustaría poner una denuncia.

¿No te estaba atendiendo Espe?

Sí, pero me ha dicho que hable contigo.

Sí. Me han atracado y me han robado.

Así que necesito tu ayuda.

Ven a mi mesa conmigo.

Tiene que ser emocionante ser poli, ¿no?

Ya te digo si lo es. Siéntate anda

y cuéntame qué te ha pasado.

Pues a ver. (CARRASPEA)

El otro día me compré una pulsera superchula.

Nunca me la quito porque me encanta y me queda superbién.

Es muy especial para mí porque es lo primero que compré con mi sueldo.

Paty, no tengo tiempo para estas cosas. ¿Puedes resumir?

Sí. Perdona.

Creo que me la han robado en el mercadillo.

¿Crees o te la han robado?

Me la han robado. Seguro, vamos.

¿Y cómo ha sido?

Un tío con una pinta chunga se chocó contra mí y aprovechó

ese momento para robar la pulsera.

Además, el tío olía fatal. Le cantaba el alerón que flipas.

Vamos a ver, Paty. Vamos por partes.

Si no te han robado ni atracado, ha sido un hurto.

Y qué diferencia hay si es lo mismo, ¿no?

No. Si te quitaron la pulsera sin violencia ni intimidación

es un hurto. Si te han intimidado o te han agarrado pues es un robo.

Un poquito de violencia sí que ha habido

que me dio un empujón que casi me estrello contra el suelo.

Paty, un hurto es un hurto, te pongas como te pongas.

Rober, yo creo que no, que ha sido un robo

y con las pintas que tenía, estoy segura de que llevaba un arma.

Tener pinta no demuestra nada ni es ningún delito.

Rober, yo creo que sí, que ese tío era superpeligroso.

Vamos a hacer una cosa.

Si quieres te acompaño al mercadillo y damos una vuelta para ver si lo veo

y por las molestias, te invito a un café.

Mira, mejor vamos a hacer otra.

Te vas con mi compañero y que te ponga él la denuncia.

Porque estoy con un caso gordo y no tengo tiempo para esto, Paty.

Rober, tío, esto es superimportante para mí.

Lo siento. Tendrás que poner la denuncia con un compañero.

Mira, no. Da igual. Déjalo. No quiero ningún compañero.

Si me lo encuentro, ya me las apañaré solita.

Gracias. Adiós.

-Es un viaje que es una maravilla. No se os va a olvidar en la vida.

-¿Has estado en el Caribe?

-Un montón de veces. Con la imaginación, claro.

No me he dado yo paseos por el malecón de La Habana.

Hasta he "buceao" con corales en Costa Rica.

-Eugenio y yo todavía no nos creemos que nos haya tocado.

-Hace años iba a hacer un crucero parecido pero, al final, se estropeó.

La hostelería es muy esclava. Nunca te cuadran las vacaciones.

-Ahora que lo dices. Me da palo dejarte aquí sola

mientras hago un viaje tan largo. -¿Qué dices? Venga hombre.

Yo no tengo vacaciones porque soy empresaria.

Pero tú eres una curranta. Tienes todo el derecho.

Por cierto. Me voy a la compra

que no tenemos de "ná".

Si viene el del vino, le dices que por favor...

-Que solo deje una caja de crianza, que lo que más sale es el vino joven.

-Desde luego al principio las pasaste canutas.

Pero ahora te estás quedando con la copla de "tó".

Pues eso. Se lo dices.

Hola, Eugenio, y adiós. Luego nos vemos.

-Hola, cariño.

Hablando con María del viaje, me han entrado ganas de ir al Caribe.

¿Tienes ya los billetes?

Eugenio, ¿no me has oído?

Si tienes ya los billetes.

-Querrás decir el billete.

Por lo visto, el premio es para uno.

Es un crucero para "singles".

Solo van solteros.

-No me lo puedo creer.

-Créetelo porque es así.

No pude cambiar el boleto. Hay que dar el DNI de quien viaja.

No sabía cuál dar.

-Qué mal rollo. ¿Qué hacemos?

Creo que deberías ir tú.

El boleto es tuyo.

-No voy a ninguna parte sin ti.

Si tú quieres ir, a mí no me importa. De verdad.

-No. Tampoco pienso ir sin ti.

Lo que más ilusión me hacía del viaje era ir contigo.

Si somos pareja, ¿qué hacemos tú o yo en un crucero de "singles"?

-¿Y si lo vendemos?

Y usamos el dinero para una buena causa.

-Es una bonita idea. Sí.

-Pues no lo dices muy convencida.

-Es que yo estaba pensando

que a lo mejor podríamos hacer algo solidario.

Sin vender el billete.

-Que no ha habido más atracos en el barrio.

Que tampoco ha pasado nada en el gimnasio, mamá.

Eres una exagerada. Este barrio no es tan chungo.

Eras tú la que estaba de acuerdo en que me quedara con papá.

Pues ya está.

Déjalo.

Que sí, que te prometo que este "finde" cenamos juntas.

Vale, y yo, un beso.

-Traigo buenas noticias.

-Pues menos mal, porque llevo un día.

Me roban la pulsera y encima discuto con Rober.

-Anda, toma, cabecita loca.

-Mi pulsera, pero...

¿No se la habrás comprado al chorizo que me la mangó?

-¿Qué dices? Nadie te robó la pulsera, la habías perdido.

Una mujer la encontró en La Parra y pensó que era de un cliente.

Al verla supe que era tuya.

-Claro, se me debió de caer cuando volví del mercadillo,

pasé enfrente de La Parra.

Y yo pensando que me la robaron, si he ido a comisaría a denunciar.

-Pues tienes que quitar la denuncia.

Di que la encontraron y te la han devuelto.

-Si no llegué a denunciar,

acabé discutiendo con Rober.

-Uy, ¿y eso?

-Pues, tía, porque me trató fatal,

se piensa que soy una niñata que me invento las cosas

para verle la cara bonita o algo.

Hola, chicas.

Hola. Paty, ¿tienes un minuto?

Dígame, oficial Batista, ¿qué desea?

Quería pedirte disculpas por lo de comisaría.

Me he portado un poco mal.

Ah, pues gracias.

Aunque no te preocupes, que todos cometemos errores.

Y si quieres mañana poner la denuncia, te echo una mano.

Eh, no, Rober, no hará falta, porque Paty...

-Es que no te quiero molestar, Rober.

Como decías que tenías tanto trabajo.

Si me organizo bien, saco tiempo para todo.

Además, no lo podemos dejar, han habido muchos robos

y hay que atajarlo cuanto antes.

Vale, pues si quieres me paso mañana y ponemos la denuncia.

Vale. Pues venga, mañana nos vemos.

Hasta luego, chicas. Adiós.

Ah.

-¿Por qué no le has dicho que tienes la pulsera?

-Y perder la oportunidad de estar con él. Estás loca.

-Tú estás loca. No puedes denunciar algo que no se ha robado.

-¿Has visto qué mono es? ¿Cómo ha venido a pedir perdón?

-¿Qué? -La policía no está para tonterías.

-Lo siento mucho, pero pienso que el fin justifica los medios.

No desaprovecharé la oportunidad de estar con él.

-¿Puedes creer que casi no me traigo nada?

No me ha entrado por el ojo.

Cuando el género no lo veo bueno, prefiero ni tocarlo.

Pero, vamos a ver, ¿qué hace esto aquí otra vez?

Chicos,

el boleto premiado, está otra vez por aquí suelto.

¿No os queréis ir de viaje?

Encima con risitas. Vaya palo en la cabeza que tenéis los dos.

-Que no, he sido yo, lo he dejado a propósito para que lo encuentres.

-Ya ves tú el jueguecico, la gracia que tiene.

-Anda, Eugenio, guárdalo, que esta lleva un despiste.

-No ha sido un despiste.

-Queremos que seas tú quien se vaya de crucero al Caribe.

-Venga, con bromicas a otra, ¿eh?

-No es ninguna broma, María.

Nosotros no podemos coger ese barco.

-¿Y eso por qué? ¿Qué pasa, que os mareáis?

Porque en la farmacia venden unas pastillas buenísimas.

-No es eso. Es que el viaje es para una persona,

y ninguno quiere irse sin el otro.

-¿En serio? Qué pena, con la ilusión que os hacía.

-Sí, pero es un crucero para "singles", por eso es un pasaje.

-Hemos pensado que nadie mejor que tú para que pueda disfrutarlo.

-¿Me estáis diciendo en serio que me queréis regalar el viaje?

-Pues claro.

Esta vez vas a pasear por el Malecón, vas a bucear por Costa Rica.

No imaginándolo, en persona.

-Ay, chicos, muchísimas gracias.

Es un regalazo, pero no puedo dejar el bar así, de sopetón.

-Tranquila, yo me encargo de todo.

En todo este tiempo he aprendido muchas cosas.

-Ya lo sé, Salima, corazón,

pero esto no es negocio para una persona sola, qué va.

-Bueno, pues yo me paso, le echo una mano y estás más tranquila.

-Entre nosotros dos y Olga ayudando en cocina, listo.

Llevas un montón de años trabajando sin librar dos días seguidos.

Y no hace mucho perdiste a Miguel y lo has pasado muy mal.

Por favor, acepta el regalo.

Como yo acepto el regalo de que me trates bien.

-Si fueras hija mía, no te portarías mejor conmigo.

Después de este discursico, pues a ver.

-¿Eso es un sí?

-Enhorabuena, Lola. -¿Por?

-He visto los índices de criminalidad de la UFAM

y han bajado mucho. -Ah, sí.

-Bremón hizo bien al elegirte en el puesto.

-Bueno, el mérito también es tuyo, que me ayudas mucho.

-¿Y por qué estás tan rara?

-Si te lo cuento, me pondrás la cabeza como un bombo.

-Ah. Entonces es del comisario, ¿no?

Cuéntale a la voz de tu conciencia, no vas a sentirte peor que ahora.

-¿Si te lo cuento no me das la brasa?

-Ya estoy curada de espanto de lo vuestro.

-¿Sabes si el comisario ha recibido hoy alguna llamada de la Europol?

-Que yo sepa no, pero no me entero de todas las llamadas que recibe.

-Es que hoy se me ha ocurrido invitarle a cenar esta noche.

-Pero ¿cómo no escarmientas, Lola?

¿Cómo se te ocurre hacer planes con él?

-Ahórrate el sermón, que me ha dicho que no.

-Qué raro eso, ¿no?

¿Te ha dado alguna explicación?

-Me ha dicho que esperaba la llamada de un inspector de la Europol

con el que supuestamente había hablado esta mañana, y no sé.

-¿Crees que te ha mentido?

-No sé, es que estaba muy raro.

No ha salido del despacho en todo el día.

Ni para comer, trajeron comida de La Parra.

-Qué mal rollito. A mí me suena eso a que te está evitando.

-¿Tú crees?

-No sé, los hombres son así, se cansan.

-¿De qué? Si todavía no hemos empezado nada.

-Precisamente por eso.

Se habrá cansado de esperar a que os acostéis.

-Eso no puede ser,

porque le he invitado para dejarle claro que quiero seguir adelante.

-Pero ¿cómo te puedes tirar en plancha con un hombre casado?

-Lo que no sé es cómo te cuento nada, me pones nerviosísima.

-Pero si solo quiero que no lo pases mal.

-A ver,

¿me ayudas y dejas de echarme la bronca?

¿Tú crees que la mujer de Emilio sospecha algo

y por eso está tan serio? -Hombre,

pues, a poco que sea un poco espabilada,

se habrá percatado. Los hombres mienten fatal, y las mujeres tenemos

un sexto sentido para esas cosas.

-Eh, hola.

¿Interrumpo algo?

-No, qué va, estábamos hablando de los pockets.

Están hechos una mierda. -A mí se me ha caído uno en pedazos.

-Bueno, chicos, me voy. Hasta mañana.

-Hasta luego. Que descanses, compañera.

-Chao.

-Eso de los pockets era cuento, ¿no? ¿A Lola le pasa algo?

-Sí. No. Bueno,

sí, pero no tiene nada que ver con el trabajo.

-Si son cosas personales, no me meto.

Me lo contará si quiere.

¿Y tú, qué tal? ¿Te han salido agujetas después del gimnasio?

-Qué va, para nada. Ahora voy otra vez a machacarme.

Necesito una dosis extra de endorfinas.

A ver si me sube la moral, que la tengo por los suelos.

-¿Y eso?

-Con tantas horas ahí en la mesa de la entrada,

me tratan como si fuera la recepcionista.

-Si todo el mundo te valora mucho.

-Se hace lo que se puede.

-Te preocupa algo más, ¿no?

-No me puedo olvidar que por mi culpa

casi matan a Alicia.

-Ni se te va a olvidar.

Te conozco, eres demasiado responsable.

Pero que se te meta en esa cabezota dura,

tú no tuviste la culpa, fue del maldito Tokarev.

Mira, Espe, esta profesión es muy dura.

Hasta al mejor policía le podría pasar lo que a ti.

Nadie se libra, ¿entendido?

-Cámbiate, que me voy contigo al gimnasio. Quiero machacar un poco.

-¿Ah, sí? -Dale, compañera. Vamos.

-Buenas noches.

Pasa, Martín, por favor.

Reconozco que este cita con premeditación y nocturnidad

me tiene intrigado. ¿Ahora vendrá lo de la alevosía?

No estoy para ironías, Martín.

Lo que te tengo que comentar es un asunto muy delicado

y necesito máxima discreción. ¿Entendido?

Entendido. Si tiene algo que ver con el asunto del tráfico de armas,

de verdad, comisario, no tiene de qué preocuparse.

Hasta que no cacemos al Oso, no venderé su piel en un artículo.

¿Eh? No, no tiene nada que ver.

Te he citado aquí

para pedirte un favor. Yo siempre estoy dispuesto a ello,

siempre que pueda cobrarlo en forma de primicia.

Ya, desde luego no desaprovechas la ocasión.

Está en mi naturaleza.

No puedo evitarlo.

En fin, ¿de qué quiere hablarme?

Sobre el colega tuyo, ese

que hizo un artículo sobre Lola siendo gogó antes de ser policía.

¿Qué pasa con él?

No ha vuelto a publicar nada sobre el tema.

No, pero a lo mejor ahora se dedica

a espiar a Lola.

Eso suena un poco paranoico por su parte, comisario.

¿En qué se basa?

Cuando publicó aquel artículo

hizo mucho ruido.

A lo mejor ahora

está intentando buscar más carnaza sobre ella.

Bueno, pero incluso aunque así fuera,

no encontraría nada, ¿no?

¿Qué insinúas?

No, no insinúo nada, simplemente que pienso

que ahora que la oficial Ramos no es más que una aburrida policía,

su vida carecerá de interés periodístico.

Ya, pero a lo mejor el impresentable de tu colega no piensa igual que tú,

y ha decidido seguirla para cazarla en un momento íntimo

de su vida privada.

Comisario, si de verdad quiere que le ayude, debe ser más claro.

Ser más claro y confiar en mí.

¿Por qué no se lanza y me dice de una vez qué está pasando?

He recibido este sobre anónimo

donde hay unas fotos.

No hace falta que las vea todas.

Perdón, perdón.

De formación profesional.

En fin, a mí lo que me parece es un chantaje en toda regla.

¿Con las fotos no venía un mensaje? No.

Pero el que las hizo quiere sacar tajada de la vida privada de Lola.

O de la de usted, ¿no?

Eso no lo sabemos.

Lo que no entiendo es qué puedo hacer yo.

Me gustaría que averiguaras

si el impresentable de tu colega tiene algo que ver.

Pero, Martín,

te pido que lo hagas rápidamente.

No tengo que decirte lo delicado que es este asunto para mí, ¿verdad?

Me lo puedo imaginar.

Perdone la intromisión, comisario.

Creo que se está metiendo en un buen lío.

Ahórrate los consejos, Martín, no los necesito.

Tiene razón. Nadie mejor que usted conoce las consecuencias

que acarrea tener una relación con la oficial Ramos.

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Qué tal, cariño?

Pues un poco cansada, la verdad.

¿Comprobaste lo que me dijiste?

¿De qué hablas?

Te fuiste en plan misterioso diciendo

que averiguarías si la cocina de Olga va en serio.

Sí.

Fui a La Parra a hablar con María y me dijo que se lo toma en serio.

Que era muy formal y muy trabajadora.

¿Y bien?

Es que me da rabia que no se saque el puñetero título de Bachillerato.

Ya sé que soy cabezota.

En eso Olga se parece a ti.

No parará hasta ser la mejor cocinera del mundo.

Como si yo me opusiera a eso.

Oponerte no, pero no confías en ella suficientemente.

Acuérdate lo mal que lo pasaste con tus padres por ser policía,

y ellos se opusieron. Oye, no compares, ¿eh?

No es lo mismo. Yo no me opongo a que Olga sea lo que quiera.

Ya, hombre, pero exigirla que vaya a hacer

los exámenes del Bachillerato, pues le complica mucho las cosas.

A mí no me parece mucho pedir.

Es el mismo patrón que con tus padres.

En serio.

Menos mal que se dieron cuenta de que no podían impedir tu sueño.

¿Vas a ser tú más dura con ella que ellos fueron contigo?

Mira, puede que Olga no cumpla su sueño,

puede ser, pero no me gustaría que fuera porque no la hemos apoyado.

(Puerta)

Hola.

Hola, Olga. ¿Qué tal el día?

Bien. Me voy a mi cuarto. No, espera, espera.

Siéntate un rato con nosotros.

Verás, eh...

Tus padres, lo que queremos, es que tengas el mayor número

de oportunidades en tu vida, ¿vale?

Por eso creemos que es importante que te saques el Bachillerato.

Eso ya me lo habéis dejado claro.

Sobre todo tú. ¿Me puedo ir ya? No.

Pero también sabemos la importancia que tiene

cumplir la vocación y que...

y que eso es fundamental a la hora de afrontar el futuro.

¿Y eso en qué se traduce?

En que no queremos ser un obstáculo a la hora de que cumplas tus sueños.

Es decir, que te podrás dedicar por completo

a las pruebas de acceso a la escuela de cocina.

-Ay, gracias. Pero me tienes que prometer

que en cuanto tengas un hueco te sacarás esas tres asignaturas.

Lo voy a hacer. Al entrar en la escuela de cocina,

te sacas el Bachillerato, ¿vale? El título.

A ver si me admiten, ¿eh? Que no es tan fácil.

Pero ¿cómo que no? Si tú vales mucho.

Pasa, Jairo.

Te estaba esperando.

No sé si quieres tomarte algo. Yo, desde luego,

después del susto de ayer se me están quitando las ganas.

Y además es más saludable.

-Veo que no pierde el sentido del humor.

-Con los años se aprende a encajar los golpes, son gajes del oficio.

Jairo, te he llamado

porque quería darte las gracias.

Si no llegas a aparecer ayer, así de repente,

yo hoy no estaría aquí.

Sabes que no lo olvidaré.

-No me lo pensé dos veces, no podía dejar que le hiciera daño.

-Lo que me llama la atención es una cosa,

¿por qué apareciste así de la nada?

¿Qué venías buscando?

-Fíjese cómo es la vida.

Me encontré con ese tío en La Parra,

y le escuché hablando con usted.

El tono que usaba,

un par de preguntas, no me dio buena espina, por eso le seguí.

-Pues no sabes cómo me alegro que le hicieras caso a tu intuición.

Muy bien. -Ya me lo había encontrado en el bar.

Había algo en él que no sé explicar, pero sabía que tramaba algo.

Como le fallé con las timbas,

quería estar a la altura de las circunstancias.

-Lo estuviste, chaval, sinceramente.

Estuviste a la altura de las circunstancias.

Es más, me has salvado la vida.

-Don Fernando, si no es molestia y si no es mucho preguntar,

¿qué tiene ese tío contra usted?

-Después de lo que ocurrió anoche creo que tienes derecho a saberlo.

Verás,

Manolo el algecireño y yo hemos sido socios muchos años.

Él es, era, uno de los mayores traficantes del sur

y yo transportaba su mercancía en mis camiones por toda Europa.

Pero cometió una estupidez, la cagó,

le pillaron llevando un pequeño alijo en su coche para un colega.

Le cayeron cuatro años en el talego.

-¿Y qué pasó con el negocio después?

-Me hice cargo de su gente.

Y de su infraestructura.

Hice crecer el negocio, multipliqué los beneficios por cinco

y a él, todos los meses, le pasaba una importante comisión.

-Eso suena a un buen pacto entre caballeros.

-Depende cómo lo veas. Para Manolo, no.

Nada más salir del talego dice que quiere dirigir su negocio

y que le tengo que pagar un dineral.

-Ahora sí lo entiendo.

Le dijo que no y por eso fue a por usted.

-Más o menos.

Si te soy sincero, el asunto de la pasta creo que es una excusa,

tenía claro que quería quitarme de en medio.

Supongo que me tiene miedo porque sabe que ahora puedo mover

grandes cantidades de droga. Y lo más importante para él,

yo tengo todos los contactos.

-En fin, ¿ha sabido algo más de él?

-Sí, según me han soplado está de vuelta en su casa.

-Herido. -Cuidado,

un lobo herido es muy peligroso.

Estoy seguro de que intentará matarme otra vez cuando pueda.

Por eso quería hablar contigo, Jairo,

y te he dicho que vengas.

Se acerca una guerra

y quiero que vuelvas a trabajar conmigo.

Me gustaría tenerte cerca.

-Tienes que decir que ha aparecido y que en ningún momento la robaron.

Creo que no te estás dando cuenta de que esto es un delito.

-Que sí, no me cuentes rollos.

-Pero ¿qué hago en la otra punta del mundo yo sola?

-Tomar mojitos, hacerte fotos de los pies en la playa, ligar.

-Esto es mi negocio, vivo de esto, ¿cómo lo voy a dejar e ir

a fotografiarme los pies?

-Ya. En otras palabras,

que no confías en mí. -Quería hablar contigo en persona.

-Pues tú dirás. -Como puedes imaginar, es por Montse.

-Estás viendo espejismos por todas partes, fantasmas, ya está.

Lo de Martínez fue un espejismo. Y la declaración del doctor Alba.

Sé que estás implicado,

lo voy a descubrir y lo sacaré a la luz.

¿Vas a buscar curro? No, ya tengo uno.

¡No jodas! ¿Dónde?

Ya te contaré, ahora llego tarde. Espera, ¿dónde lo has encontrado?

Transportes Quintero.

No te lo tomes a mal, pero igual es buena idea que trabaje con él.

Sé por dónde vas, no me parece bien. A ver, Rober, él te aprecia mucho.

Puede contarnos detalles que quizá para él no signifiquen nada,

pero a nosotros nos revelen mucho.

Bueno, ¿te quedas a cenar?

Voy a cenar con mi padre. ¿Con tu padre?

¿No tienes una excusa mejor?

Este sitio ahora es una fortaleza. -Con lo que se nos viene encima,

prefiero contar con profesionales antes que con matones cualquiera.

¿Has averiguado algo de mis fotos?

Usted se hace cargo de que quien esté detrás de las fotos

no va difundiendo que extorsiona a un comisario de policía, ¿verdad?

No tengo que explicarte que mi reputación está en juego.

Y posiblemente, mi matrimonio también.

¿Y qué le preocupa de verdad? ¿Su reputación

o su matrimonio? -¿Sabemos algo del Oso?

-De momento no. -¿Qué es eso?

-Ursus está en un foro.

-A ver, a ver. -Sal de esta sala, ya.

Necesito máxima concentración, no se me escapará.

Si le cazamos hoy, es posible que podamos desmantelar toda su red.

Venga, ¿dónde y cuándo es la entrega?

Parque del sur a las 16:00.

¿Cuántos agentes tenemos?

Guevara y Batista, Nacha y yo.

Inspectora, con permiso, creo que usted debería coordinar el operativo.

Por eso me gustaría ir a mí.

¿Qué miráis?

Hemos ido a la misma academia. -Dime, Elías.

-"Un sospechoso a tus tres."

-Sospechoso a las tres.

-¿Qué hace un tipo con una bolsa en el parque?

-Estamos listas, no cuelgues.

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  • Capítulo 77

Servir y proteger - Capítulo 77

14 ago 2017

Quintero explica a Jairo quién es El Algecireño y vuelve a contratarle. Miralles y Antonio discuten por la decisión de Olga. Eugenio y Salima deciden qué hacer con el premio. Bremón está muy preocupado por las fotos que recibió en las que sale en actitud cariñosa con Lola.

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