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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 687 - ver ahora
Transcripción completa

Te digo que ese tío está entrenado, es una máquina de matar.

-Ya he averiguado algo para tirar del pasado de Miguel.

Estuvo de cooperante en África. -Ese tío oculta algo.

-Pero parece ser que solo lo sabemos nosotros.

-¿Puedo ayudarle en algo?

-Venía buscando a Miguel Herrera. -Ahora mismo no está.

-¿Te dijo lo que quería?

-Quería saber la dirección de tu casa, tenía tu teléfono

y quería hablar contigo.

-¿Vienes a por más o qué?

-¡Policía! ¡Suelte esa navaja!

¿Qué ha pasado con Tobías Linares? Cuéntame novedades.

12 páginas de novedades.

Tobías Linares ha confesado todo, pasará a prisión provisional.

¿Habéis conseguido vincularlo con Rojo?

-No, desgraciadamente, no,

ha firmado la declaración como único responsable

de toda la trama.

-Miguel es un vecino del barrio al que aprecio

y al que admiro por todo el trabajo

que hace en el centro.

-¿Te parece un tío atractivo?

-No sé, es... es mono, pero no es mi tipo.

-Te puedo dar mucho más que ese Miguel, más que cualquiera.

No me mires así.

Algún día verás que no soy un monstruo.

-Nos guste o no, lo nuestro fue más que una aventura.

Estoy embarazada y el hijo es tuyo.

-Mira, yo no creo que una chica joven como Malena

quiera tener un hijo en este momento de su vida.

Lo mejor sería intentar parar ahora.

-Este hijo es tuyo.

Y yo decido tenerlo, estés de acuerdo o no.

-Hace nada me han dado esto para ti.

-¿Quién te lo dio, no le viste la cara?

-No lo he visto, estaba de espaldas. -Piensas que es él, ¿no?

-Tiene toda la pinta. -Ábrelo.

-Es que estoy casi segura de que es él.

O sea, que me está espiando.

-Habrá que llevar todo esto a Científica.

A ver si pueden encontrar huellas.

-Yo no quería fastidiaros la comida, pero creo que, ahora mismo,

le conviene pensar en lo que le hace bien a ella, no solo a la empresa.

-Sí, pero creo que no son incompatibles las dos cosas.

Por lo que veo aquí tenéis 30 días para usar estas invitaciones,

no sé, se puede hacer todo.

-Mira, Sara, solamente intento advertírtelo.

¿Vale? Por si acaso.

La gente como tu jefe sabe tener a la gente donde quiere.

Y sin tener que mancharse las manos.

-¿No estarás insinuando que Fernando puede ser...?

-Nunca estaba cuando recibías los mensajes, Sara.

-Oye, mamá. -¿Qué?

-¿Me vas a decir a qué has venido a Madrid?

-He venido a verte.

Y de paso, también quiero mirar

un local para mi estudio de terapias alternativas.

-¿Aquí en Madrid? -Sí, ¿por qué no?

-Mamá.

¿Qué? ¿Fumando un porro?

-No. No, no, qué va.

Es solo hierba. Es natural.

-Míralo bien, ¿seguro? -Seguro.

(RÍE)

-¿Quién iba a decirme a mí que a estas alturas de la vida

todavía podría sorprenderme?

-¿Piensas que me puedes chantajear con eso?

-No, no, no, claro que no,

tengo a decenas de hombres como Tobías

deseando conocer este centro.

-Mándalos, mándalos para que los conozca.

-¿Para que me los mandes al hospital?

No.

Sería mucho más interesante que fueran a por tus protegidos.

A por cualquier chaval que se apuntase a este curso.

(Música emocionante)

(SUSPIRA)

El café.

Las flores.

Buenos días, llegas justo a tiempo, acabo de hacer café.

-¿Tú has desayunado ya? -Sí, ya me he tomado mi té.

¿Te sirvo café? -Vale.

¿Qué tal has dormido? -De maravilla,

estoy llena de energía.

Hoy va a ser un día, que va a haber un antes y un después.

-Qué bien, ¿y eso por qué?

-Mira, anoche estuve buscando en Internet.

He encontrado un local perfecto

para mi consulta de terapias alternativas.

Aquí en el barrio.

-¿En Distrito Sur? -Sí.

-Muy rápido tú, ¿no? -Sí, sí, sí.

Si el camino está claro, no hay que tener dudas.

-Ya, pero tampoco hay que precipitarse, mamá.

-Ya, pero ya sabes tú que yo siempre me guío por mi intuición.

-Tu instinto, que nunca falla, ¿eh?

-Bueno, soy humana, ¿eh? A veces me equivoco,

pero ahora no, cariño, he encontrado el local de mi vida, estoy segura.

-Bueno, mami, pero no te vengas arriba,

porque solo has visto el anuncio,

igual luego lo ves "in situ" y no te gusta tanto.

-Me va a encantar.

-Ya, tu instinto, que nunca falla. -Sí, sí.

Y ahora mismo, me voy a captar clientes.

Le voy a pedir a María, la dueña de La Parra,

que me eche una mano con sus habituales.

-Bueno, pero tampoco agobies a María, ¿eh?

-Cariño, que es un favorcillo de nada.

Me voy a ver al de la agencia.

-Bueno, suerte, ya me contarás.

-Cariño, tú desayuna tranquila,

¡Y llénate de energía!

-Claro, que a ti te sobra.

-Paty, cuando acabes con eso, acerca esto al centro cívico, ¿vale?

Unos bollos y unos bocadillos.

-Pero ¿desde cuándo servimos desayunos allí?

-No, es que hay una reunión de trabajadores

y se va a alargar, me han pedido un tentempié.

-Vale, pues cuando termine esto, voy para allá.

A ver, chicas.

Dos cafés con leche.

-Gracias. -Y tostadas mantequilla y mermelada,

¿era esto, verdad? -Sí.

-Perfecto, pues hala, que aproveche. -Gracias, Paty.

-Perdona que te llamara tan temprano.

-No, tranquila, si... si me ha venido bien,

porque tenía ganas de hablar contigo. -¿De qué?

-Empieza tú, ¿por qué no has podido dormir?

-Pues... es un poco por lo que hablamos ayer sobre tu jefe.

Es que no me gustaría que te enemistaras con él, Sara.

-Ya... yo tampoco he podido dejar de darle vueltas.

Tengo muchas dudas. -No me extraña.

Confías mucho en Quintero, ¿verdad? -Sí, claro, pero...

no sé, todo lo que me contaste ayer, me ha hecho reflexionar y...

y puede que tengas razón y que su actitud no me deje avanzar.

-Bueno, yo tampoco he dicho eso, ¿eh?

A ver si estamos viendo fantasmas donde no los hay.

-Ya, pero ¿quién me conoce más que él?

Es... la persona con la que más tiempo paso en el día.

Y además, insistió muchísimo en ficharme para el Moonlight.

-Sí, pero... tampoco eso es para sospechar de él, Sara.

-Ya, puede ser.

Pero hay una cosa que me dijiste ayer que me dejó bastante rayada.

-Ya.

-Es que siempre que me llega un mensaje Fernando no está presente.

Es... mucha casualidad, ¿no?

-Hombre, mosquea.

Pero tampoco prueba nada.

-No, no prueba nada.

Buenos días. -¿Perdona? (RÍE)

Es un poco de mala educación

cotillear en las conversaciones ajenas, ¿no?

-Bueno, no considero que sea una conversación ajena.

Estáis en una cafetería y no hablando precisamente flojo.

Además os recuerdo que soy yo la que lleva la investigación.

-Y yo te lo agradezco, Ángela, de verdad.

¿Has podido averiguar algo? -Sí.

Cuando tengas un momento, te pasas por comisaría y te lo cuento.

-Vale, pero ¿no me puedes avanzar de qué se trata?

-Bueno, si quieres nos retiramos y te lo cuento en privado.

-Si es por Amparo, no te preocupes

que ella está involucrada en todo esto.

Además, sea lo que sea, quiero compartirlo con ella.

-Bueno, tienes mucha suerte de tener una amiga tan... comprometida

como Amparo. -Pues sí.

-Oye, Amparo, no te ofendas, pero...

tienes mucho tiempo libre, ¿no?

-¿Estás insinuando que soy... una lapa?

-Nada más lejos, no. Simplemente, no sé,

no trabajas, no estudias...

-Trabajo, trabajo, soy traductora "freelance".

Pero tengo horarios flexibles,

a veces estoy días sin trabajar y otras rachas que no paro.

-Muy bien. ¿Y qué tal se paga lo de traductora?

-Bueno, lo mejor pagado es la traducción simultánea.

-Bueno, os voy a empezar a contar lo que he averiguado, si os parece.

He averiguado que tu acosador

utiliza una aplicación móvil, una especia de consola,

desde la cual gestiona todas sus redes sociales.

No sé si me seguís.

-Más o menos.

-Vale, te explico, para que lo podáis entender.

Programa todos los mensajes que te llegan

sin necesidad de tener que mandártelos él en persona.

(SUSPIRA) -Qué fuerte.

-Sí, como comprenderás, así es muy complicado

poder establecer un patrón horario.

-Bueno, eso desactiva tus sospechas sobre tu jefe, Sara.

-Sí, tu acosador podría mandarte los mensajes

desde cualquier parte y a cualquier hora

y no te darías cuenta.

-O sea que... estamos como estábamos, ¿no?

O peor. -No estoy de acuerdo, Sara.

He averiguado qué aplicación móvil utiliza

y así podré contactar con el servidor y este me podrá decir

desde qué punto los ha mandado, qué IP y cuándo.

-Madre mía, es que me pierdo con tanta tecnología.

-Y yo.

-Lo que tenemos los policías es que podemos cometer errores,

pero cuando el delincuente comete uno... le cazamos.

-Pues a ver si es pronto, muchas gracias por todo, Ángela.

-A vosotras, que tengáis un buen día. -Igualmente.

(SUSPIRA)

-Qué olorcito a café recién hecho.

¿Eso es una bolsa de marihuana o lo estoy soñando?

-No, más que un sueño, una pesadilla.

-¿Y esa es la maleta de tu madre? -Sí.

Anoche le pillé fumándose un porro en el sofá

como si estuviera en la comuna, en la isla, ¿qué te parece?

-Pues muy fuerte. -Sí.

Y esta mañana se levantó en una nube, proyectaba un futuro color de rosa.

Está convencida de que va a montar una consulta de reiki y biodanza

y esas chorradas.

¿Qué? ¿Es para estar indignada o no?

-Indignada estaría yo si fuera ella.

-¿Cómo que si fueras ella?

-¿Cómo se te ocurre registrarle la maleta a sus espaldas?

-Bueno, porque me he visto obligada a hacerlo,

quiero saber si consume de manera habitual.

-La estás tratando como si fuera una delincuente y es tu madre, Lara.

-Ya, ¿y?

-¿No te parece que sería mejor hablar con ella directamente

y preguntarle a la cara? Antes de ir registrándole la maleta.

-Ya, pero yo no puedo hablar con ella de esos temas, me mentiría.

-¿Y cómo te sentaría a ti que te registraran?

-Pero bueno, Espe, estoy flipando, estás de su lado.

-Pero aquí no hay lados. -Sí, la estás defendiendo.

¿A ti te da igual que fume marihuana en tu casa o qué?

-Puede que Julia no esté haciendo las cosas del todo bien,

pero con tu actitud estás perdiendo toda la razón,

además, ¿cuánto hay aquí?

¿Sabes lo que le caería si la encontraran con esto?

Una multa de nada.

-No hace falta que me expliques la ley,

ya sé que esto es para consumo propio,

tampoco digo que sea una traficante.

-¿Sabes lo que yo pienso?

Que esto viene de lejos.

Y que tú tienes que resolver muchas historias con tu madre,

pero de frente, hablando con ella, preguntándole,

no registrándole la maleta a sus espaldas.

Si... vas a pedirle que respete tu territorio,

primero tendrás que empezar por respetar su intimidad, ¿no?

Bueno, me voy a la ducha.

-Bueno, Miguel, yo creo que ya está.

-Super, gracias. -De nada.

-Oye, Paty, ¿cuánto te debo?

-No te preocupes, cuando puedas te pasas por el bar y lo pagas.

-¿Le pago a María? -Sí, perfecto.

-OK.

Chao. -Chao.

-Miguel, ¿podemos hablar un momento?

-Sí, claro, dime.

-Ten cuidado con Rojo, ¿vale?

-¿Por qué me dices eso?

-No sé, pues por la fama que tiene, ya sabes,

que dicen que es peligroso. Y ha estado preguntando por ti.

-¿Ha estado preguntando por mí?

-Sí, por tu pasado, por tus amistades,

por dónde te mueves... -Paty,

¿qué tipo de relación tienes tú con ese tío?

-Ninguna.

-¿Ninguna? -No.

-Ninguna, pero te ha preguntado a ti por mí.

-Sí, porque es cliente del bar y yo la camarera de La Parra.

Tengo que darle palique a mucha gente, ¿sabes?

-¿Por qué sabes que es peligroso?

-Porque trabajo al lado de una comisaría y he escuchado

a los polis hablar de él

y he escuchado que igual el tal Rojo este podría estar

detrás de todo el tema de Evelyn. Vamos, que es su proxeneta.

Pero tú esto ya lo sabes. -No, yo no lo sé.

-De hecho, no se ha demostrado nada.

-Lo único que pasó es que Tobías se inculpó de todo.

-Yo ya te he avisado, ¿vale?

Ten cuidado con él. Te aprecio y no quiero que pase

nada malo y me he preocupado. Ya está.

He pensado que preguntaba por ti porque has ayudado a Evelyn.

Bueno, ya está. Solo quería decirte eso, ¿vale? Adiós.

La última cosa.

Por favor, si hablas con él no le cuentes que te lo he dicho yo.

-No te preocupes. -Hasta luego.

-Tampoco hay que abusar. De poquito a poquito.

Que os veo con mucha...

-Toma, cariño, tu agua caliente. -Gracias, pero esta es para ti.

-¿Para mí?

-Te he preparado un combinado de hierbas que es mano de santo.

Te va a dar mucho bienestar y mucho gustito.

-Bueno, pero lo tomamos juntas.

-¿Tienes miedo a que te envenene? -No, mujer. Lo digo por compartir.

Me da cosa tomármela yo sola.

-Era para agradecerte lo buena que eres conmigo dejando que hable

con tus clientes de mis terapias. -Bueno, si no me los cansas mucho...

¿Qué tal lo han recibido? -Están encantados.

Cuando tenga mi consulta estaré todo el día hablando de La Parra.

-Eso espero. ¿Tienes algún sitio ya?

-Pues sí, bueno.

Hay un local que me encanta. Planta baja, dos estancias,

la principal muy soleada. Ideal, ideal, ideal.

-¿Cerquita de aquí? -Sí, a cinco minutos.

Esta tarde voy a verlo. -¿No lo has visto aún?

-No, porque como estoy tan liada. No puedo estar en todas partes, hija.

-Qué rico que está esto.

-Toma, ponte más.

(RESOPLA)

¿Estabas totalmente despistado ahí dentro o me lo ha parecido a mí?

Pues te lo ha parecido a ti.

Es por lo que me imagino, ¿verdad?

Sí.

Sí, no he pegado ojo en toda la noche.

Estoy como ido.

Pues intenta no comerte el tarro en el quirófano, por favor.

Lo sé.

Lo sé, pero...

Pensar que Verónica o Paula pueden enterarse del tema,

me atormenta.

¿Has hablado con Belén?

Sí, estuvo aquí ayer.

¿Y ha ido mal?

Quiere tener el niño.

¿En serio? (ASIENTE)

Sí, le dije que yo correría con los gastos

si quería interrumpir el embarazo.

¿Y qué te dijo?

Se enfadó muchísimo. Se fue pegando un portazo...

Está claro que quiere seguir adelante.

Espero que Verónica no se entere.

¿Sabes qué es lo peor de todo?

Me siento como un miserable por haberle pedido que abortara.

No, Mateo.

Eso tenías que intentarlo.

Todo esto es culpa mía.

Siempre me he comportado como un egoísta que se cree

por encima del bien y el mal. Estoy endiosado, Andrés.

Me han dicho tanto que soy un artista, un dios de la cirugía

que al final me lo he creído.

Si estás en la cúspide,

es porque eres el mejor en lo tuyo.

Ya. Tómalo por el lado positivo.

Te has dado cuenta tarde, pero te has dado cuenta.

Si no confieso la verdad, no voy a poder mirarme al espejo.

¿A Verónica?

Yo no sé cómo salir de todo esto.

Pues...

Paso a paso, Mateo.

Primero tienes que centrarte en el ahora.

¿Qué planes tienes hoy?

Pues mira, ahora me voy a comer con Paula.

No sé si voy a poder disimular esto.

Claro que vas a poder.

No está el partido perdido.

-Entonces, ¿qué? Ya te has camelado a María.

-Nos ayudamos mutuamente.

Porque ella habla en el bar de mi consulta

y yo cuando tenga mi consulta, hablaré de La Parra.

-¿Y qué tal el local? ¿Has podido verlo?

-No, porque lo importante es conocer a la gente del barrio.

Confirmar lo que necesitan para ver si les puedo ayudar.

-Y has llegado a la conclusión de que sí, ¿no?

-Mira, Lara, no te burles, hija.

Que la crisis se está cebando con la clase trabajadora.

La gente se mata a trabajar por un salario mínimo.

Así no hay futuro para las nuevas generaciones.

Es que tú no tienes ni idea de eso porque eres funcionaria.

-¿Cómo que no tengo ni idea, mamá?

Yo vivo en esa realidad.

Estoy al frente de la Oficina de Atención al Ciudadano.

-Aquí se respira un ambiente tan negativo. Me ahogo.

-Mamá, que da igual. Que sea lo que sea.

Lo que te quería decir es que lo que pasó anoche en casa

no puede volver a pasar. -¿Qué pasó?

-La marihuana, mamá.

En mi casa no pueden entrar drogas. Sea la que sea.

-Qué carca eres, hija. -No soy carca, soy policía.

-Vale, lo que tú digas. No fumo más en tu casa.

¿Algo más? -Sí.

-La bolsa de marihuana de la maleta. -Deshazte de ella.

-¿Pero...? ¿Me has registrado a mí?

-Siento haber llegado a ese extremo, pero quería saber

si consumías de manera habitual. -No sabes lo que me duele esto.

Registrar está muy feo.

Y enfocas las relaciones de forma negativa.

Con desconfianza, recelo.

Eso sí que es tóxico. No la marihuana.

-No me vengas con rollos. -Estoy harta

de que me trates como una niña.

No me dejas hacer lo que quiero, no me hablas con respeto,

me registras, pero ¿qué esperabas encontrarte ahí?

¿Un alijo? ¿Qué crees que soy una narcotraficante?

Mira, me voy porque esto me está poniendo de los nervios.

-¡Para, para! Espera un momento.

Perdón. Que sé que la bolsa era para consumo propio.

-Sí. Yo lo utilizo como vía de autoconocimiento.

-Mira, ya está, mamá.

Solo pensé que podríamos llevarnos bien.

-Pues no me lo pongas tan difícil. Dame una oportunidad.

-Ya verás cuando vaya bien la consulta,

vas a estar muy orgullosa de tu madre.

-Está bien. -¿Sí?

Un pequeño favorcillo.

Que me tienes que ayudar con el márquetin en las redes.

Que tú eres la más grande.

-Sí, mamá. Yo te ayudo en lo que quieras, ¿vale?

-Sí. -Pero no te olvides que no vivo sola.

Vivo con una compañera que es policía como yo.

Prométeme que nada de marihuana en casa.

-Te lo prometo

si se acaban los registros ilegales.

-Te lo prometo.

-¿Prometido? -Sí.

-Ay, Dios mío.

-Vaya, parece que tienes mucha prisa por terminar hoy.

-Sí, es que quiero dejarlo todo hecho antes de ir a comer.

-Si no puedes acabar algo ahora, ya lo acabarás luego.

Sabes que estoy muy contento con tu trabajo. Nadie mejor que tú

para ser la encargada del Moonlight.

-Te recuerdo que esto es algo temporal.

Realmente, lo mío es la música.

En cuanto pueda, quiero dedicarme en cuerpo y alma.

-Y a mí me parece muy bien y es lo que tienes que hacer,

pero mientras tanto este trabajo temporal

te ofrece un buen sueldo que te ayuda a mantenerte

y cada vez que lo necesites tienes un escenario donde cantar.

-Ya.

-Por cierto, deberíamos ir pensando la fecha del próximo concierto.

-Bueno, sí. Ya la miraremos.

-Tú solo tienes que decirme la fecha y ya me encargo de organizarlo.

-A ver, Fernando. Es que...

Estoy cambiando la estrategia de cara a mis próximos conciertos.

-¿Y eso?

Estás cambiando la estrategia. ¿Me estás queriendo decir

que el Moonlight se te ha quedado pequeño?

-No quiero que te lo tomes a mal, pero...

A ver, que actuar aquí está muy bien

pero mi idea es actuar en escenarios

un poco mejores. No sé, ser telonera

de algún grupo potente y, así, poder estar

en un escenario con mayor proyección.

-Bueno, ya sabes que yo no...

no entiendo nada de cómo funciona este mundo de la música

o, al menos, no entiendo tanto como...

como Amparo, claro.

-¿Por qué dices lo de Amparo con ese tono?

-No sé, supongo que es ella la que te está ayudando

a cambiar esa estrategia, ¿no?

-Pues básicamente, sí.

Además, quiero que...

que sea mi mánager.

-¿Tu mánager?

Perfecto. Nadie mejor que ella, ¿verdad?

-Pues sí, nadie mejor que ella.

La verdad es que tiene muy buenas iniciativas

como, por ejemplo, la del club de fanes.

-¿Y sabe ella ya que quieres que sea

tu mánager? -No, todavía no.

Ahora se lo diré, que he quedado con ella para comer.

-¿Has quedado con ella para comer?

¿Os vais a ver otra vez?

Me parece recordar que habéis desayunado esta mañana.

-Sí, en La Parra.

Y, además, nos ha ido fenomenal

porque nos hemos encontrado con Ángela, la de la UIT.

Nos ha contado más cosas sobre el acosador.

-Ya, ya.

Vaya, parece que Amparo y tú os estáis haciendo

muy amigas últimamente, ¿no? Sois muy inseparables. No sé.

-¿Qué insinúas, Fernando? -Nada.

No insinúo nada.

¿Qué dices que te dijo Ángela, la inspectora de la UIT?

-Nada importante.

-Ya.

-Es mi hora. ¿Puedo irme a comer? -Sí, sí, claro. Puedes sin problemas.

Sara,

sí te voy a pedir una cosa. Si no te importa,

encárgate tú de abrir esta tarde, ¿OK?

-¿Por qué? ¿No vas a estar?

-No, no voy a estar. Tengo que ir al centro cívico

para hablar con un chico de allí, Miguel, que está organizando

unas jornadas de prevención contra la drogadicción

y voy a dar una charla allí para los chavales y claro.

Quería comentarla contigo, a ver si...

-Lo siento, pero es que no puedo. No quiero dejar tirada a Amparo.

-Claro, claro, vete. No vayas a llegar tarde.

Espera un momento, Sara.

Verás, me gustaría...

comentarte algo.

Espero que no te molestes, ¿sabes? Pero...

¿no te parece que resulta un poco extraño

la relación esta tan intensa de amistad

que estás teniendo con esa tal Amparo?

Os conocéis desde hace dos o tres días

y parece que te está condicionando mucho la vida.

-¿Qué pasa?

¿Estás celoso?

-¿Celoso yo? No, ¿por qué iba a estar celoso?

-Amparo es mi amiga, ¿vale?

Y me ha apoyado de una manera incondicional.

-Y yo. Yo también te apoyo de forma incondicional, y no solo yo,

mucha otra gente que te quiere también te apoya y cree en ti.

A ver, Sara, no se trata de ponerse ninguna medallita,

pero te recuerdo que fui yo el que consiguió presentarte

al productor este, a Santi Cano. Cada vez que lo necesitas,

te estoy ofreciendo el Moonlight para que puedas hacer conciertos.

-Pues para no querer colgarte ninguna medalla, acabas de hacerlo.

-Tampoco estoy diciendo ninguna mentira, ¿no?

Todo lo que te he dicho es verdad, pero la diferencia entre Amparo y yo

es que, al menos, no trato de acapararte tanto como ella.

-Sí, la verdad es que en eso tienes toda la razón.

Lo tuyo es peor. Estás metiendo cizaña para separarme de Amparo.

-¿Qué? ¿Crees que yo... que yo estoy metiendo cizaña?

¿Que yo... piensas que yo estoy intentando separarte de...

de Amparo? Pero...

No sé de dónde te sacas eso, Sara.

De verdad, yo lo único que estoy tratando es de advertirte

que me resulta bastante extraño que una persona a la que conoces

desde hace dos o tres días te esté condicionando la vida

de esa forma y tengáis esa relación tan intensa.

-Es que no tengo que darte explicaciones de nada.

Métetelo en la cabeza, ¿vale? Que tú solo eres mi jefe.

Y no puedes disponer de mí cuando te dé la gana.

-Ya nos han respondido los institutos.

-Ponte en contacto con la consejería de educación

para que te pasen el listado completo.

-Bueno, esa es la idea, ¿no?

Intentar llegar al mayor número posible de chavales.

-Sí. Yo te ayudaré en lo que pueda.

En comisaría tenemos unas estadísticas preocupantes

sobre el aumento de accidentes de tráfico

entre motoristas jóvenes por el consumo de marihuana.

-Espe, ¿estás bien? Por el cuello, digo.

-Nada, tengo las cervicales aquí un poco cargadas

-¿Mucho trabajo?

-Bueno, en comisaría nunca estamos tranquilos, ¿qué te voy a contar?

-Bueno, Espe, te dejo.

Seguimos hablando por el tema de las charlas.

-Venga, chao. -Chao.

-Hombre, Miguel.

Se te veía muy animado hablando con la jefa de la UFAM.

¿Te la tiras también como la de delitos informáticos?

-Vete a la mierda.

-Pero mira que eres maleducado, chico.

Si estás pensando en utilizar tus contactos

con la policía para hundirme,

vete olvidándolo.

Ni una sola palabra sobre mis negocios.

Si hay algo que me da más asco que la policía son los chivatos.

Siempre quieren sacar algo a cambio.

-Tú me dijiste que no me metiera en tus asuntos.

Tú no toques a mis chavales y no voy a joderte.

-Miguel, ¿qué tal? Te estaba esperando.

¿Tienes un momento? -Sí, claro, cuéntame.

-Bueno, he venido para comentar contigo un par de cosas

sobre la charla esta que voy a dar con vosotros.

-Pues pasa y lo hablamos tranquilamente.

-Estupendo.

Bueno, ya te dije que quiero que la charla vaya sobre mi experiencia

en el pasado como traficante, ¿verdad?

-Esa era la idea, ¿no? -Sí.

Bueno, pues he escrito una especie de borrador. Creo que ya lo tengo

y le he puesto título,

"Yo fui el mayor narco de Distrito Sur".

-Un poco fuerte igual, ¿no? -Bueno, sí, pero es la verdad.

Tampoco quiero engañar a nadie.

-Bueno.

No sé.

Tengo un poco la sensación de que, si entras tan fuerte,

a lo mejor generas algo de rechazo.

El público es más sensible de lo que uno se piensa.

-Ay, lo sé, pero ya te dije que creo que debo hacer todo lo que pueda

para intentar desmontar ese negocio y que los chavales

dejen de tener ese mito de que se puede ganar mucho dinero

de forma rápida y fácil. Que se pueden convertir

en verdaderos delincuentes. Yo llegué a hacer mucho daño en este barrio

y tengo que reconocérselo.

-OK, pero...

que no quede la idea

de "fui un criminal y me fui de rositas".

-No, no, para nada. Precisamente ahí es donde quiero hacer hincapié.

Yo no me fui de rositas. Tuve que pagar un precio muy alto

por todo lo que he hecho en el pasado.

Estuve muchos años en la cárcel, Miguel. He perdido

a gente muy querida para mí.

Y todo eso conlleva un sufrimiento.

No lo sé, he conseguido salir de todo esto, sí, pero ya te digo,

pagando un precio muy alto. Es la única forma que tengo

de hacerle ver a los chavales dónde se pueden estar metiendo.

Sangre, dolor, sufrimiento. Con eso es con lo que hay que acabar.

-Está bien.

-¿Sí? -Si tú lo ves, yo lo veo.

-Bueno, te traía esto precisamente por si podías darle un vistazo

para decirme qué te parece lo que he escrito. Cuando tengas tiempo.

-Sí, no te preocupes. Será un placer. -Vale, OK,

pues entonces ya me dices, ¿eh? Hasta luego. Gracias.

-Chao.

-Ángela. -Hombre, Fernando, ¿qué tal?

¿Qué haces por aquí? -Pues nada. He venido a hablar

con Miguel un momento para comentarle un par de cosas de la charla esta

que voy a dar con lo de las jornadas.

-¿Tú también? Yo vengo un poquito a lo mismo, quiero prevenir

a los chavales de que comprar y distribuir drogas

a través de las redes sociales es un grave delito.

-Estupendo, ahí estaré también para escucharte.

-Muy bien, pues nos vemos. -Espera, espera, Ángela.

Me gustaría comentarte algo.

Me ha dicho Sara que tienes o tenéis novedades

sobre el tipo este, el acosador que la está molestando.

-Sí, he descubierto que utilizaba una consola a control remoto

desde la cual programaba los mensajes para no tenerlos que mandar él.

-Vaya, no tengo ni repajolera idea de cómo funciona todo eso.

-Bueno, es una especie de "app" y estoy rastreando IP

a ver desde dónde lo ha hecho. -Ya te digo, no tengo ni idea.

Todo eso me suena a chino. Lo único que quiero es que

lo atrapéis cuanto antes para ver si deja de molestar, porque Sara

está cada vez más irascible, es imposible hablar con ella,

se enfada por todo, es... En fin, está muy tensa.

-O sea, que contigo también, ¿no? -Conmigo principalmente.

Hoy mismo hemos terminado discutiendo también. He intentado, no sé,

advertirle de alguna forma que esta amistad que tiene

con la tal Amparo esta, pues, no sé, no debe de ser muy sano

y, bueno, al final me ha terminado acusando

como de malmeter contra ella. En fin, ya sabes.

-¿Te puedo hacer una pregunta? -Sí, claro.

-¿Tú qué opinas de la tal Amparo esta?

-Pues no sé.

No tengo mucho para opinar porque apenas la conozco.

Ha aparecido hace un par de días como el que dice, ¿no?

Pero sí es cierto que tiene a Sara como abducida, no lo sé.

-A ver, no te sigo. ¿Cómo un par de días?

¿No son amigas de la infancia? -No, no. Para nada, vamos.

No son amigas de la infancia. Amparo ha aparecido, no sé,

no hace ni una semana en la vida de Sara.

Era una fan que quería conocerla y, desde que ha llegado,

ha empezado a comerle la cabeza diciéndole a Sara

que va a terminar siendo una estrella,

que, si sigue sus consejos, termina triunfando en el mundo de la música,

no sé, algo muy extraño, la verdad.

(ASIENTE)

-¿Por?

-No, no. Por nada. Quiero ver a ver cómo puedo seguir tirando del hilo.

Te dejo, que tengo que charlar con Miguel.

-Vale. Tenme al tanto de todo.

-Sí. -Hasta luego.

Sí, eso sí.

(SUSPIRA)

Oye, me ha encantado que me invitaras a comer, ¿eh?

Sí, es muy guay que pasemos tiempo juntos, ¿no?

Pues sí, con los ratos que me perdí cuando eras niña,

no está mal que los recuperemos ahora.

Eso suena a arrepentimiento.

Sí, Pauli, sí.

Tu madre se volcó cuando eras niña en ti y abandonó su profesión

mientras yo sacaba adelante la clínica y me convertí

en un cirujano de éxito. Así que soy consciente de que

no he dado la talla como padre. ¿Qué dices?

Tú has sido y eres un padre estupendo.

Gracias. Me gusta oírlo.

Estás muy blandito, ¿no?

Sí, porque

valoro mucho lo que tengo contigo y con tu madre.

Hemos creado una familia estupenda.

A mí me gusta mucho veros bien. Veros felices a los dos.

Venga, anímate. Ven aquí.

Ey. Hola. Cuánto cariño.

¿Qué? ¿Habéis comido ya?

Sí. Justo acabamos de comer un menú ahí en La Parra.

Te recomiendo la fabada. María la hacía riquísima.

Lo malo es que luego se te pone todo aquí.

Y yo no puedo hacerme la liposucción a mí mismo como otros.

Pero tienes un hermano que te haría descuentos en su clínica

para cualquier tratamiento. Oye, ¿estás insinuando que necesito

una intervención de cirugía estética? Que te detengo.

No, yo no. Pero vete a la clínica y el doctor Bremón

te hará una evaluación.

Venga, yo me voy, que tengo que terminar de preparar un operativo.

¿Te ha dicho ya que al final todo ha salido bien con Olaizola?

Se ha solucionado.

Pauli, llevamos un rato comiendo juntos.

De esto dependía tu carrera.

Una vez he ganado y ya está.

Da igual. Si lo que quiero es centrarme en el trabajo

y olvidarme de esto. Venga, que me voy.

¿Te ocurre algo?

Sí. Pero da igual, no es asunto tuyo.

Eh.

No digas chorradas, que somos hermanos.

Pues entonces ya sabes cuál es mi talón de Aquiles.

¿Las mujeres otra vez?

¿No estabas solucionando tus problemas con Verónica?

Sí, Emilio, sí. Eso es lo peor.

Que tengo un problema tremendo por algo que pasó en el pasado.

Cuéntamelo, anda.

¿Me guardas el secreto? Te lo prometo.

Se trata de una chica que conocí en un congreso.

Nos conocimos en un pub.

Tonteamos, nos acostamos juntos

y ha venido a Distrito Sur para decirme

que está embarazada de mí.

No fastidies.

Y yo siempre tomo precauciones, pero...

no recuerdo muy bien qué pasó aquella noche.

¿Y por qué no lo recuerdas?

Porque bebimos más de la cuenta. ¿Entiendes ahora mi agobio?

¿Y qué pasa? ¿La chica quiere seguir adelante con el embarazo?

Sí. Me mandó a la mierda cuando le propuse

alguna solución alternativa.

Venga, va. Suéltalo. Échame el rapapolvo de hermano mayor.

No, Mateo, no. No creo que eso sea lo que ahora necesitas realmente.

Ya.

Sé lo que piensas y yo también estoy de acuerdo.

Creo que es el momento de ser sincero con Verónica.

Eh, no te embales, que eso no es lo que pienso.

¿Y si todo fuera un montaje?

¿Un montaje? ¿A qué te refieres? Puede que las intenciones

de esa chica no sean legítimas.

Y más si me dices que siempre tomas medidas.

Ya.

¿Y qué puedo hacer? Porque estoy desesperado.

Pídele un test de paternidad.

Te lo aconsejo como comisario y, sobre todo, como hermano.

¿Un test?

¿Crees que puede estar haciendo esto para desplumarme?

Yo no conozco a esa chica, pero esa no es la cuestión.

¿Y cuál es la cuestión? Que tú tampoco la conoces

y no puedes poner en juicio todo lo que tienes con Verónica

ahora que estáis salvando vuestro matrimonio.

Sí. Tienes razón. La verdad es que no sé

cómo no lo he visto yo antes. Porque estás ofuscado, hermano.

En todos los años que llevo en el cuerpo he visto de todo,

y yo ya no me fío ni de mi sombra.

Me voy antes de que me quede sin fabada. Un abrazo.

Y ya me informas de todo, ¿de acuerdo?

Gracias.

(SUSPIRA)

¿Qué?

¿Qué? ¿Cómo te sientes?

(SUSPIRA)

-Madre mía, pero si estoy como levitando, ¿eh?

Ya no tengo un cuchillo aquí clavado en las cervicales.

-Porque esos cuchillos son las tensiones,

toda la energía negativa que llevas ahí acumulada.

No me extraña, ¿eh?

Porque esta profesión que tenéis mi hija y tú

os absorbe la vida.

-Es un milagro, de verdad.

-Te voy a preparar

unas gotitas de algodón impregnadas con aceite de bergamota.

Tú la pones debajo de la almohada toda la noche

y mañana cuando te despiertes

liberada totalmente del estrés.

-Julia, que eres mágica. -Que no, cariño, esto es ciencia.

Aunque mucha gente no se lo cree, pero, por ejemplo,

pues el reiki, aromaterapia, son terapias alternativas,

y lo son, y algún día se va a demostrar su base científica.

-Ah, pues cuando montes tu clínica yo voy a ser tu clienta "number one".

-Ay, por favor, sí, hazme propaganda que me hace mucha falta.

-¿Y qué, ya has apalabrado el local?

-Sí, pero es que todavía no he dado la señal, espero que me lo guarden.

-Pues dala cuanto antes, que te lo quitan.

-Sí, sí, sí. Bueno, podía haber empezado

mi consulta hoy mismo, con la de clientes que me han salido

en La Parra. Pero claro, no tengo dónde.

-No te preocupes, mami, que seguro que te esperan.

-Mañana le digo a todos mis colegas

que curando las cervicales eres increíble.

-Qué bien.

-Oye, ¿sabéis lo que de verdad funciona contra el estrés?

Ocho horitas de sueño reparador.

Así que, ¿qué os parece si vamos desfilando

hasta nuestras respectivas camas?

-Es una idea genial, hija mía. Te voy a preparar el algodón

con el aceite de bergamota.

-Muchas gracias.

-Bueno,

yo creo que aquí la que necesitaría relajarse eres tú, ¿eh?

No le pasas ni una a tu madre. -A ver, que no.

Antes siguiendo tus consejos, he hecho las paces con ella.

Pero reconozco que me cuesta seguirle el rollo, la verdad.

Es que cuando empieza a vender la moto de sus proyectos

me pone de los nervios. Es como cuando era una niña,

siempre tenía un montón de ideas prometedoras

y al final, ¿qué? Nunca llegaban a buen puerto.

Ya verás, ya verás como la consulta esta de naturopatía, al final,

se queda en nada. -No seas así, confía en ella.

-Pero es que... -Toma, cariño mío.

Ahí está.

-Pues muchas gracias. -De nada, mi vida.

-Seguro que voy a dormir como un tronco.

-Ay, pero, Laruqui, ¿has recogido tú la cocina?

-Sí, hombre, sí, mami, era lo menos que podía hacer

mientras imponías tus manos a Espe.

-Ay, mi niña, qué apañada.

Bueno, pues hasta mañana.

(Notificación de móvil)

Hola, Malena.

Pasa, por favor, siéntate.

No me gusta que me cites en la clínica cuando está cerrada.

Me hace sentir culpable, no sé, como si tuviese algo que ocultar.

Y aquí el único que tiene cosas que ocultar, eres tú.

Bueno, pues he decidido que voy a dejar de hacerlo.

Mira, gracias a Dios, no me falta el dinero.

Y a mis hijos tampoco les va a faltar.

Así que me voy a hacer cargo de todos los gastos

que me corresponden como padre.

¿Y tu mujer?

Bueno, no quiero que me abandone, pero me sentiría miserable

engañándola. Ya te dije cuando reapareciste,

que ya no soy el hombre que conociste en Alicante.

Así que voy a asumir mis responsabilidades.

Vaya, esto no me lo esperaba.

Sí, quiero poner las cartas boca arriba.

Y eso también va por ti.

¿Por mí? Sí.

Me reconocerás que tú y yo apenas nos conocemos.

Por mucho que pasáramos unas horas en Alicante

y por muy intensas que fueran esas horas.

Eso no crea lazos afectivos.

De hecho, después de ese fin de semana,

nunca nos llamamos, ¿verdad? No hubo necesidad

por ninguna de las dos partes.

No sé dónde quieres ir a parar.

Pues a que crear una familia, tener un proyecto en común

o criar a un hijo, exige cierto nivel de compromiso.

¿Y?

Y quiero que seas sincera conmigo.

¿Estás dispuesta a criar a ese hijo en solitario?

Por supuesto. No pienso molestarte cuando nazca.

Si quedan las cosas claras.

No pretendo que estés en su día a día,

ni que hagas más de lo que puedes hacer

siendo un hombre casado.

Pero necesito que cubras los gastos médicos

y su manutención.

Sí, y una buena guardería, y un buen colegio

y una buena casa en un barrio decente.

Así es.

Es tu hijo, imagino que querrás lo mejor para él, ¿no?

Cierto, voy a comprometerme a pasarte una manutención

hasta su mayoría de edad.

Habrá que calcular la cifra, pero no te voy a racanear.

Muchas gracias, Mateo.

Eres un buen hombre.

Pero, a cambio, ya que yo me comprometo,

necesito

que tú hagas

una cosa por mí.

Tú dirás.

Quiero que nos hagamos un test de paternidad.

¿A qué viene esto? ¿No te acuerdas de la noche que pasamos?

Claro que me acuerdo. Bueno, tengo algunos detalles borrosos

por el alcohol, pero hay algo

que sí que tengo claro. ¿Sabes qué es?

Que noches como la que tú y yo pasamos,

las he pasado con decenas de mujeres.

No me enorgullezco de ello, pero tampoco soy imbécil.

Siempre uso protección.

Y nunca había tenido un problema como este.

Puede que no te haya pasado, pero siempre hay una primera vez.

Si me has hecho venir para tacharme de mentirosa,

me podrías haber ahorrado el viaje. No te estoy tachando de nada.

Pero tengo derecho a pedírtelo, si te voy a pasar

una manutención durante 18 años, es lo mínimo que puedes hacer tú.

Yo no soy ninguna mentirosa.

Este hijo es tuyo, no puede ser de nadie más.

Malena, si no tienes nada que ocultar, no tienes por qué

ponerte así.

O te haces ese test

o desapareces ahora mismo de mi vida.

Y cuidado con los encuentros casuales.

¿Me estás diciendo que esta tía lleva dos años

en tratamiento psiquiátrico?

Vale, ¿podrías averiguar qué medicación está tomando?

Bueno, no, no te preocupes.

Sí, ya has hecho suficiente.

(RÍE) Te debo una. Gracias.

Chao.

Te estaba buscando, Ángela, ¿tienes un minuto?

Sí, dime. Pues mira, verás.

Quiero que rastrees algunos anuncios

de algunas aplicaciones de compra-venta

de objetos de segunda mano.

A ver si encuentras algún objeto de esos

que están en la lista, porque son robados.

¿Te corre mucha prisa, jefa?

Bueno, podría esperar hasta mañana, ¿por qué?

¿Tienes algo entre manos?

Sí, pero todavía no hay denuncia. Bueno, da igual, cuéntamelo.

Recuerdas a Sara, la camarera del Moonlight.

Claro. Vale, pues lleva tiempo

siendo acosada por alguien.

Todo empezó con simples mensajes en redes sociales,

pero la cosa ha ido gradualmente a más.

Le han hecho fotos sin que se diera cuenta

por la calle y hasta le han mandado bombones a su trabajo.

O sea, que el acosador ha dado el salto de redes a la vida real.

Es que Internet también es la vida real.

Bueno, ya, sí, da igual. Venga, al grano.

Bueno.

Lo dicho, simultáneamente, Sara ha empezado a ir con una chica

que se llama Amparo. De la cual se ha vuelto inseparable.

Hasta el punto de que he tratado muchas veces de intentar hablar

a solas con Sara, y me ha sido imposible

porque ella no se despega de su lado.

Lo que tú me estás queriendo decir es que crees

que el acosador y esa tal Amparo son la misma persona.

No puedo demostrarlo por el momento, pero me huele mal.

¿Y por qué te huele mal?

Porque he estado rastreándola por las redes.

He estado hablando con gente que la conoce personalmente

y la imagen que proyecta de sí misma dista mucho de la real.

Ah, ¿sí? ¿En qué?

Porque sin ir más lejos, esta mañana la he visto

en el bar La Parra, y he intentado tirarle de la lengua.

Ella presumía de que tiene un trabajo muy bien remunerado

como traductora simultánea. Bueno.

Hasta ahí todo bien, pero es que es mentira.

Esta chica lleva dos años de baja por depresión.

Y, además, está en tratamiento psiquiátrico.

Ya.

Pero es que nada de eso es constitutivo de delito.

¿Qué estás pensando?

Estoy pensando que si pudiera acceder

a su terminal móvil,

podría rastrear sus aplicaciones móviles

y cómo ha hecho uso de ellas últimamente.

Ya, pero para eso necesitaríamos solicitarle

al juzgado un requerimiento para la compañía telefónica

que tiene contratada Amparo, ¿no?

Sí, pero así podría demostrar al 100% si ella está detrás

o no de estos mensajes. Muy bien, pues voy a solicitar

la orden al juzgado.

Pero no le digas nada a Sara hasta que no tengamos

pruebas fiables contra su amiga, ¿de acuerdo?

Así lo haré. Buen trabajo.

Gracias.

-Oye, Maribel, felicidades de verdad, por la jornada de curro.

A ti y a Bruno, ¿eh?

Chao, nos vemos.

¿Qué haces aquí?

-El Caimán está perdiendo facultades.

Me cuelo delante de sus narices en su guarida

y no se entera.

-Pensé que las cosas entre tú y yo estaban claras.

Yo no me meto en tus asuntos, tú no tocas a mis chavales.

-Tranquilo, vengo a hacerte una propuesta de trabajo seria.

-Una propuesta de trabajo.

-Me ha quedado libre una vacante de responsable de seguridad.

Digamos que necesito a alguien que dé alguna paliza

a mis competidores.

En este negocio los rivales no siempre se comportan

con cortesía y tengo que protegerme.

Y he pensado que el Caimán cumple el perfil ideal.

¿Qué me dices?

Te pagaría con arreglar tu prestigio.

-Tú a mí no me conoces de nada.

Yo no voy por ahí partiéndole la cara a la gente

porque me lo pida un chulo de barrio.

Eso no va a pasar.

-Ya,

pero en África matabas por dinero. -Lárgate de aquí.

-Está bien, no insisto. Pero algo me dice

que echas de menos el dinero y la adrenalina.

Piensa que yo te pagaría muy bien

y no te mandaría a matar a nadie. -Bueno, pero tampoco me ibas a pagar

por estar sentado. -Tener a alguien como tú en nómina

me evitaría los problemas antes de que se produjesen.

A parte de músculo, tienes cerebro.

Y contactos con la policía.

Eso me ayudaría a saber si están cerca de mí.

-Te lo acabo de decir.

No trabajo para un chulo.

-Nunca digas nunca, Caimán.

Piénsatelo, ¿vale? Tienes tiempo.

(SISEA) -Están durmiendo.

Otros dos kilos más de maría, ¿no?

-Y de la buena.

-Qué bien huele.

(SISEA) Que están durmiendo.

-Toma, y ahora vete, vete.

-Acuérdate de los pagos. -Sí, sí.

Pasado mañana uno.

La semana que viene, mil más.

-Hala, hala, corre.

No os lo vais a creer. -¿Qué?

-Me ha llamado una clienta de La Parra,

tiene unos dolores articulares tremendos.

Y quiere una cita para hoy mismo.

-Ah, y ¿dónde vas a recibirla?

-No sé. Podría ser aquí.

Ayer me encontré con mi hermano y se lo conté todo.

Y me dijo que no me fiara y que diera un paso fundamental.

¿Un paso?

Que le pidiera una prueba de paternidad a Malena.

Se negó en redondo. Y sabes lo que eso significa.

Que ese niño no es mío.

Toma, Dolores. Este sobrecito lo he preparado yo.

Es marihuana.

No, no te asustes.

Mira, la marihuana tiene propiedades terapéuticas únicas.

Incluso, hay países que su uso es legal.

Ha habido un repunte de consumo de cannabis entre los jóvenes

de este barrio. Sí, ha aumentado el consumo,

lo sé, en todas partes.

Hemos tenido varios avisos de vecinos y de padres,

alertándonos del asunto. Sí, es cierto que muchos adictos

a las drogas duras, empezaron en su día

fumando marihuana. En comisaría no hay nadie mejor

que vosotros para conectar con los chavales,

y explicarles en su propio idioma

todos esos peligros.

Estoy colaborando en las charlas estas

del centro cívico de vivir la vida sin drogas

y por eso quería hablar con él.

-De acuerdo.

¿Qué haces?

-Que no soporto más esta situación.

¿Qué nos ha pasado para que nos tratemos así?

-Tú has estado presente en todos los... no sé,

los acontecimientos importantes de estos últimos tiempos de mi vida.

Eres mi mejor amiga, Nacha.

De verdad, no te quiero presionar ni comer el tarro, pero es que

si no lees tú ese discurso, no sé, para mí la boda no va a ser lo mismo.

-Si ese "pub" funciona, Sara, es gracias a ti.

Quintero debería estarte agradecido, ¿no?

Y si es tan, tan bueno como dices, no te negará dos días.

Es que es un videoclip.

-No te lo tomes a mal, ¿vale? Pero ayer me encontré

con Fernando. -Ha cogido manía a Amparo

y ahora se dedica a hablar mal de ella.

-A ver, piensa que lo hace por tu bien.

Sara, se preocupa por ti. Además, tú a esa chica

no la conoces apenas de nada y le estás dando

demasiada confianza, ¿no crees? -Dime si me vas a dar

los dos días, y si no pues me buscaré la vida,

pero no me quites la ilusión. -Yo no intento quitarte

ninguna ilusión, al contrario. Lo que intento es potenciarla,

pero también me siento en la obligación de advertirte,

de decirte que no es normal.

Que la relación que estás teniendo de amistad con esta tal Amparo

que os conocéis de hace dos días, tres días, está siendo

demasiado intensa, y está condicionando tu vida.

¿No te parece? -¿No habíamos quedado

en no hablar de lo de ayer?

-Yo soy partidaria del amor libre, ¿sabes? Sin papeles ni compromisos.

-Como los jipis.

-Como que yo he sido jipi. -¿Qué me dices?

-Sí, sí, en Formentera estuve unos años yo de jipi.

Sí, y fueron los mejores de mi vida.

Allí simplemente nos queríamos los unos a los otros.

-Es la tía que le vendió la marihuana a mi vieja.

Estoy seguro. -Vengo por lo de la pierna,

que es me duele muchísimo.

Venga va, enróllese y déjeme pasar.

-Venga, pasa.

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Servir y proteger - Capítulo 687

28 ene 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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