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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 657 - ver ahora
Transcripción completa

No me fío de ti, me has traicionado. Te vas a Moldavia.

y tu destino es la ciudad de Tiráspol. Cada día

desearás que te hubiese matado.

-¿Por qué me cuestas esto?

-Para que veas que soy de fiar. A mí no me la juega nadie.

-Ramón Rojo. Le he preguntado a Eladio

y dice que no sabe nada. No sé... si usted lo ha visto alguna vez

por aquí. -Pues no, no lo he visto por aquí.

-El señor Quintero me ha dicho que no tiene ninguna relación

con él. -Ah, ¿no? ¿Y esto qué es?

Lamentablemente la trata de personas y el tráfico de drogas

suelen ir aparejados.

No me sorprendería nada

que Rojo esté intentando tener tratos con Quintero.

¿Ha pasado algo?

He estado haciendo unas averiguaciones

y he hablado con un confite que me ha dicho algo significativo

sobre Rojo.

Al parecer, en el pasado, fue uno de los camellos de Quintero.

-Yo solo lo escuché por cortesía.

Punto. Luego le invité amablemente a salir de mi local.

Quiero que a partir de ahora me informes de todos los movimientos

de Rojo. ¿Lo harás, Fernando?

Creo que te conviene colaborar.

Estoy enamorado de otra persona.

No lo estaba buscando. Fue algo que surgió currando y...

y ahora estoy loco por ella, tía. -¿Currando? ¿Que yo la conozco?

-He descubierto que Toni ya no siente lo mismo por Paty.

-¿Se lo has preguntado? -No exactamente.

Se lo ha contado a Nacha y yo lo he escuchado.

-¿Y le dijo su nombre? -No, pero yo creo que hablaba de mí.

La pelota está en mi tejado. Pensaba que no tenía nada

que hacer con Toni, pero después de lo que le dijo

a Nacha y estar dándole vueltas sobre qué mujer de la comisaría

podría ser, pues he pensado que... que soy yo.

-Yo tengo muy claro lo que siento por ti.

Te quiero. Y necesito saber si tú sientes lo mismo.

-¿Qué importa lo que yo opine?

Esto se tiene que parar ya. Es un juego peligroso.

-Si lo volvemos a intentar, de verdad, todo va a ser diferente.

-Estoy enamorado, pero... estoy enamorado de otra mujer.

-¿Está en la habitación? ¿Tu ex? -No.

-Era broma. Cómo te pones.

-Yo me acuerdo de que un día me dijiste que querías ser entrenador

como segunda carrera. ¿Sigues con esa idea en la cabeza?

-Qué va, ya no estoy en esa onda.

Además, necesito alejarme de los estadios de fútbol.

-Y ¿cómo piensas ganarte la vida? -Pues con los ahorros que tenía

del fútbol voy a montar un negocio.

-¿De qué va todo esto?

-Pues va de que estoy loco por ti

y de que te quiero.

-Te pido humildemente

que aceptes este pequeño regalo que representa

todo lo que significas para mí.

María López,

¿aceptarías casarte con un madurito gruñón

y cascarrabias, un poco cenizo,

pero que está profundamente enamorado de ti?

(Música emocionante)

Hola.

-Hola.

¿De dónde vienes? Pensaba que estabas en tu habitación.

-Pues ya ves que no.

-Y esa sonrisita y la misma ropa de ayer.

-Bueno, pues no es muy difícil de adivinar, ¿no?

He pasado la noche con Goyo.

-Ah. Recordando viejos tiempos.

¿Y ahora qué?

-¿Qué de qué?

-Pues... No sé, que si la cosa va a ir a más.

-No, no, no.

Y eso que anoche me lo propuso.

Pero va a ser que no.

El hombre tropieza dos veces con la misma piedra, la mujer no.

(RÍE) -Sí, claro, por eso llevas la misma camiseta de ayer.

-A ver, que lo de anoche...

estuvo muy bien. Sin más.

Pero que no, paso de que me líe.

Que es un ligón, que ve a una tía guapa

y no para hasta conseguirla.

Paso de estar con un tío así.

-Ya, claro.

-Además, el tío dice...

que ha madurado, que ha cambiado,

pero no puedo empezar una relación con una persona de la que no me fío.

-A Goyo no lo conozco nada,

pero me extraña que tengas poca confianza en ti misma.

-¿Por qué? -Mírate, eres un pibón,

eres una tía inteligente, simpática.

El que esté contigo no va a querer a nadie más.

-Gracias.

Pero Goyo no es de este mundo.

Está acostumbrado a que le traten como un semidios

y a que todas las tías caigan rendidas.

Es lo que tiene ser un futbolista famoso.

-Pero ¿entonces por qué quiere volver a salir contigo?

-Pues no sé.

Dice que soy especial.

Que no me ha olvidado.

-Pues deberías darle el beneficio de la duda.

-¿Para qué? ¿Para acabar sufriendo como una pava

cuando se vaya con la primera que se le cruce? Paso.

(Notificación de móvil)

¿Mensaje del semidios?

-Sí, flipa. Dice que me echa de menos.

-Ya. Vaya.

-La verdad es que antes no tenía este tipo de detalles.

-A lo mejor le tienes que dar otra oportunidad.

-Oye, ¿has leído esto?

¿Lo de las prótesis mamarias Shiva? Sí, el teléfono echa humo.

Francia ha prohibido su uso.

Sospechan que están relacionadas con algunos casos de cáncer de mama.

Sí, está todo el mundo como loco.

Tengo mensajes, "mails" de compañeros...

Te veo muy tranquilo.

¿Eres consciente del tsunami que puede significar?

Bueno, que se preocupe quien haya utilizado esas marcas baratas.

Nosotros utilizamos implantes de primerísima calidad,

con el sello de la Unión Europea.

Al final, lo barato sale caro.

Entonces ¿no conoces esa marca?

Creo que se fabrican en Pakistán,

que es un mercado en auge dentro de la industria farmacéutica,

pero no tiene los controles de calidad tan estrictos.

Pues ha salido un caso en España,

una mujer de Málaga con cáncer de mama

acusa a la clínica que le puso los implantes.

Pues lo siento mucho por ellos,

pero vamos, quien quiera calidad,

nuestras clínicas están abiertas para ellos.

Este va a ser un caso muy sonado.

La publicidad negativa nos va a afectar.

Ya verás como baja la demanda. Bueno, tiempo al tiempo.

Yo, de momento, hoy tengo tres operaciones de aumento de pecho

y las haré con la tranquilidad de siempre.

No estaría de más que avises a Andrés y que ponga una nota de prensa

desvinculando a clínicas Di Matteo de esa marca.

Sí. Es buena idea, lo haré.

¿No desayunas?

Eh, no, no. Hoy he quedado con mi hermano

en La Parra para desayunar con él.

Ya que vas a ver a Emilio...

¿Qué?

No, no es buena idea. Bueno, si no me lo dices.

He pensado que quizás podrías insinuarle

que cambie de binomio a Paula.

¿Meterme en asuntos profesionales de nuestra hija?

No, ya lo hicimos y salimos escaldados.

Es que me da tanta pena ver a Paula sufrir así por Toni.

Sí, sí. Ya me dijiste que anoche estaba llorando, ¿no?

Pero como no me cuenta sus cosas. Pues ya te lo cuento yo.

Mezclar amor y trabajo no es buena idea.

Además, ella tiene que verlo ahí cada día

sabiendo que él no quiere nada con ella.

Ya. Pues tiene que acostumbrarse porque no le queda otra.

¿Entonces qué? ¿No vas a insinuarle nada?

(SUSPIRA) A ver, cariño,

si Paula me lo pide voy a hablar con el Papa,

pero, si no, no me pienso meter en sus líos con Toni.

Emilio es su tío y también su jefe.

¿A ti te gustaría que Miguel

estuviera al tanto de tu vida sentimental? Pues eso.

Hasta luego. Hasta luego.

Quintero me reconoció que te había mentido.

Admitió que había estado con Rojo

en el Moonlight porque le ha buscado para proponerle un negocio.

¿Y tú le crees? Pues...

Pues yo creo que decía la verdad. Y le conozco bastante bien.

¿Por qué me mintió cuando le pregunté?

Bueno, porque dice que no quiere que su nombre y el nombre del "pub"

se vean mezclados en asuntos turbios. Tiene su lógica.

Pero vamos, ya le dije que nos tenía que haber alertado.

Bueno, al menos ya tenemos un segundo testimonio

que señala a Rojo como proxeneta. Pues no.

Porque cuando le pregunté si los negocios

que le estaba proponiendo Rojo eran de prostitución,

no lo admitió claramente.

Así que es un testimonio insuficiente,

no podemos armar un operativo contra Rojo.

Y la declaración de Emma tampoco nos sirve

porque oficialmente tampoco declaró y ahora está desaparecida.

Ese criminal la ha hecho desaparecer, estoy convencida.

Ya.

Tenemos que encontrar pruebas.

No podemos esperar a que alguna chica denuncie.

¿Cuál es el plan?

No sé, me gustaría saber exactamente

qué clase de tipo es este Rojo.

Si me lo encuentro por el barrio, que no será difícil,

lo voy a encarar porque no quiero que se sienta impune.

Pues sí.

Y respecto a las chicas,

he estado dándole vueltas y creo que

voy a hablar con los trabajadores sociales

del centro cívico porque es más fácil que acudan allí

buscando ayuda o algún tipo de salida.

Tienes razón, me parece buena idea. Sí.

Voy a llamar a Miguel. No, espera.

Hazlo después del "briefing". Hay que poner al día a los demás.

Cualquier caso que toque tangencialmente la prostitución

nos puede servir para llegar a Rojo, ¿eh?

Venga, vamos.

Cómo me alegra que no os haya salpicado.

Me asusté mucho con la noticia.

Sí, igualmente Verónica cree que la mala prensa puede alcanzarnos,

aunque nosotros no hayamos usado nunca esa marca.

Se empieza a relacionarse implantes de mama con cáncer.

Podría ser, pero vosotros tenéis muchos más tratamientos,

no os influiría tanto, ¿no?

Perdonadme, chicos, ¿queréis alguna otra cosica?

Sí, yo quiero otro café solo, por favor.

Yo no, gracias.

María, te voy a decir una cosa una sola vez,

estaba todo buenísimo como siempre.

¿Le dije que su hermano me cae genial?

Es el simpático de la familia.

Y el guapo también.

La humildad conmigo se acabó, ¿sabes?

Que usted no está contento ni nada de que su hermano esté en el barrio.

Cuando me dijeron que venían a Madrid

me llevé un disgusto.

Pero no, al final la cosa ha ido bien.

Puedes invitar el desayuno después de lo que dije.

Sí, pero reconoce que estás encantado de tenerme aquí.

Y tus hijos más. Soy su tío favorito, ¿sabes?

Es el único.

La verdad que sí, no sé por qué, los niños le tienen mucho aprecio.

Sois como críos.

Oye, hablando de críos.

¿No me vas a preguntar por tu hija?

¿No te interesa saber cómo le va?

En su carrera prefiero mantenerme al margen como me pidió.

¿Tengo algún motivo para preocuparme?

No, no da ningún problema.

Hace muy bien su trabajo y va todo estupendamente.

Pues con saber eso, me basta.

Bueno, me voy,

que tengo una reunión con los jefazos.

A las 10:00.

Diles a tus hijos que el sábado cuenten conmigo

para el partido del siglo.

¿Otro partido del siglo? Sí.

Vaya.

Aquí tienes, tu solo. Gracias.

Espera que a lo mejor él quiere algo.

Andrés, ¿te pongo alguna cosita? -No, no quiero nada.

¿Qué pasa? Tenemos tiempo para tomar un café.

No quiero café. Vengo de los nervios.

¿Tú también estás con lo de los implantes?

Llevo toda la mañana hablando del tema.

Es que esto es muy gordo.

Esto va a ser como la crisis de las prótesis de los 90.

Hombre, no seas cenizo.

Además, nunca hemos usado esa marca, ¿no?

Aun así.

Si se crea un clima de desconfianza,

nos van a meter a todos en el mismo saco

y ya me dirás tú qué mujer en su sano juicio

querrá ponerse tetas si le dicen que le provocará cáncer.

Verónica cree que deberíamos publicar una nota de prensa.

Un mensaje contundente que nos desvincule por completo

de la porquería esa de silicona industrial.

No te agobies, hombre.

Aunque bajara el ritmo de las mamoplastias,

no solo vivimos de ellas. Creo que no nos afectará tanto.

Bueno, vámonos que vamos a tener un día de narices.

Vámonos.

Adiós, María.

Adiós.

Esas pandillas solo roban por la emoción.

Por la adrenalina que les provoca.

Toni, quiero que vayas con Paula al centro comercial de paisano

y le enseñes cómo metemos en cintura a esas niñas de papá, ¿OK?

Perfecto. Pues nos vamos de compritas.

Y para terminar,

os quiero presentar a alguien,

quiero que os quedéis con una cara.

Para los que lo conozcáis

y para los que no,

quiero presentaros a Ramón Rojo.

Tenemos indicios de que dirige

una red de prostitución de alto "standing".

Sus chicas son jóvenes, guapas, elegantes, con clase,

pero viven sometidas a este tipo.

Que es quien dirige la organización.

¿No se supone que se deberían encargar de él los de la UDYCO?

Todavía no podemos armar un caso.

Tenemos que demostrar nuestras sospechas.

Espe, por favor.

Sí. A algunos de vosotros ya os sonará el nombre de Emma Cruz,

la mujer que se vio envuelta en el altercado en el Moonlight,

entre el encargado y el dueño del desguace

donde apareció el cuerpo de Paolo Montechi.

Bien. Pues esa mujer estaba allí ejerciendo la prostitución,

a las órdenes de Ramón Rojo.

Intenté que denunciara, pero no hubo manera.

-Estos cabrones saben cómo mantenerlas calladitas.

-Sí, estaba a punto de hacerlo cuando de repente desapareció.

Se fue a Ucrania con un billete que ella misma había comprado,

con su propia tarjeta.

Creemos que no fue voluntariamente

porque ella no tenía ningún vínculo con aquel país.

Sospechamos que Ramón Rojo

no solamente explota a estas chicas sexualmente sino que además

es posible que trafique con ellas.

Vale, así que os pido que estéis todos muy atentos

a cualquier delito que nos pueda servir.

Cualquier delito adyacente, puede ser un robo, una pelea,

lo que sea, para llegar hasta él

y poder atraparlo, ¿de acuerdo? Bueno.

Y cualquier información se la reportáis a Espe.

Yo me tengo que ir ahora para allá.

Un momento. Necesito un minuto de atención.

Pero... ¿me he olvidado algo?

No, es personal.

Es que nos están esperando...

Me gustaría que el comisario si no le importa se quedase también.

Como no me gusta a mí el mundo del cotilleo,

prefiero hacer esta noticia pues oficial.

Así me evito todos los chismes y que me deis la paliza.

-Este se nos jubila, cuidado.

-Me voy a casar con María.

Pero... Yo no sabía nada.

-Qué calladito te lo tenías. ¿Y para cuándo es?

-Pues no sé, para dentro de unos meses.

Ya se verá. De momento ya tengo el sí de María.

Lo demás se irá viendo.

-Yo solo te pido que me avises con tiempo

porque me quiero comprar un buen modelito.

-Si queréis que os invite, ya os podéis portar bien todos.

Me alegro mucho por los dos, compañero.

Nunca pensé que fueras a dar ese paso.

Estaría en la parra supongo.

Enhorabuena, Elías. Luego voy a La Parra y doy el pésame a María.

Nos tenemos que ir, pero hablamos.

Enhorabuena, ya era hora de que sentaras la cabeza.

-Enhorabuena, Elías.

-Bueno, Elías, cuidado con la felicidad

que a ver si te vas a convertir en el simpático de la comisaría.

-Eso es científicamente imposible.

-Yo pensaba que te ibas a jubilar, pero no.

-Uno que se ha quedado sin invitación por listo.

-Eso él. Pero yo, te pongas como te pongas,

esa boda no me la pierdo. Me voy a perder yo la boda de Elías.

Es muy importante.

-Lo que sí tenemos que hacer es preparar una despedida.

-Traeros todos los uniformes, y la porra.

-Chelo.

Hola, María. -Hola, Antonio. ¿Qué te pongo?

-¿Tú qué crees?

Lo de siempre. -Para no variar, ¿no?

-¿Paty dónde está? Hace mucho que no la veo. ¿Cómo está?

-Muy tocada con el tema de Paolo, la verdad.

-Vaya por Dios. Bueno.

Ha tenido que lidiar con mucho.

Aunque tampoco es solución meterse en casa, ¿no?

-Eso le digo yo, que no soluciona nada dándole vueltas a la cabeza.

Pero ¿qué quieres? Ella...

No está preparada para trabajar, yo no quiero presionarla.

Ojalá que tu hija estuviera aquí para subirle el ánimo.

-Olga se preocupa por ella, no te creas.

La llama cada día, pero dice que tarda en contestar.

Y los mensajes un montón.

Vete tú a saber qué entienden ellas por un montón.

-No, tiene razón Olga.

La Paty de antes era capaz de cargar una bandeja,

descargarla y estar chateando.

Y ahora tarda mucho. A mí también.

-Ha estado a punto de venir a verla, pero ya ves.

Trabaja mucho. Un restaurante, no hay fines de semana.

-Oye, Antonio.

¿Y si tú hablaras con ella así en plan médico?

Yo la veo muy deprimida. Igual tú le podrías

recetar algo que le subiera el ánimo.

-¿Otra vez? Los antidepresivos no son caramelos.

Además, que yo sepa, la está tratando el doctor Gutiérrez.

-Que sí, pero yo digo, no sé, que te hicieras el encontradizo con ella,

que ella te cuente, te explique. A lo mejor tú,

no sé, le puedes aconsejar en algo.

Yo qué sé, tu opinión profesional me dejaría más tranquila.

-Bueno.

Dime cuándo viene por aquí y... -A las 21:30.

-¿Lo tenías preparado?

-No, que a las 21:30 hecho el cierre y le dije que me trajese la baja.

Si vienes tú, ya matamos dos pájaros de un tiro.

-Venga, anda, cuenta conmigo.

-Ay que ver qué majo eres.

Y qué guapo, alto y qué todo. -En eso llevas toda la razón.

-Estás invitado, ¿eh? -Bueno.

Ya es oficial. Lo acabo de contar en comisaría.

-¿Ya lo saben todos?

-Todos mis compañeros y unos detenidos

del calabozo porque he bajado a contárselo a Merinero

y se han enterado.

-Qué bonito que lo sepan ellos antes que mi Paty.

-¿Qué es eso que vas contando y yo no me he enterado?

(CHISTA) -Perdón, me toca.

¡Que nos casamos, Antonio! -¡Enhorabuena!

¡Caray!

Por fin me voy a poder poner el traje bueno,

ese que solo me pongo para los funerales.

¿Estaré invitado?

-Si no te pones el traje de los muertos sí.

-¿Para cuándo la despedida?

-Y dale con la despedida. En la comisaría igual.

¿Qué despedida?

-¿Estás seguro de que no quieres un té? Porque el café de aquí...

-Seguro que los he tomado peores. -Bueno, pues nada.

Pues allá tú.

A ver, te he hecho venir para comentarte un tema específico.

Hay un nuevo tipo en el barrio, Ramón rojo, y sospechamos

que está trayendo chicas a Distrito Sur para prostituirlas.

-¿Y qué queréis que hagamos desde el centro cívico?

-Pues tal vez esas chicas vayan al centro cívico

a informarse sobre terapias de desintoxicación,

ayudas sociales o sobre cursos de reinserción laboral.

Y me gustaría que me lo contaras.

Estamos hablando de prostitución de alto "standing".

-Alto "standing", pero el mismo sometimiento

y ganas de salir del hoyo.

Hay muchas formas en las que

un proxeneta puede someter a una mujer.

-Sí por eso te pido que estés alerta.

Es más fácil que acudan al centro cívico

que vengan a comisaría por propia voluntad.

-Ya. Entiendo que es complicado que denuncien.

-Claro que es complicado. Claro. Si no denuncian,

no podemos ir a por él.

Es la pescadilla que se muerde la cola.

Por favor, mantén los ojos bien abiertos, ¿vale?

Para ver si acuden por allí y, si es así, me llamas.

-Claro.

-Buenas. -Hola.

Yo me voy ya, Espe.

-Sí, claro, claro. Eh...

Luego me paso por el centro para darte más información.

-Genial.

-Chao. -Chao.

-Qué mal rollo, ¿no?

-No, solamente que no... no esperaba encontrármelo aquí,

pero tranquila, no pasa nada.

-Ha sido culpa mía, tendría que...

haberte avisado de que venía. Es que...

le he llamado para que esté atento por si se pasa por el centro cívico

alguna de las chicas de Ramón Rojo.

Pero la próxima vez iré yo a verlo a él al centro cívico.

-No, por mí no lo hagas. Me tengo que acostumbrar

a verlo por aquí y tal.

Hablemos de trabajo que es lo que importa.

¿Cómo puedo echaros una mano para atrapar a ese tipo?

-Mira, te voy a pedir que hagas una abatida en redes

para localizar si hay algún anuncio

de las chicas que haya puesto este tipo, ¿vale?

-Se me ocurre algo. ¿Por qué no vamos a mi despacho

y hacemos un primer tanteo para empezar?

-Claro. -¿Sí?

-2701.

Gracias.

-Mamá.

-Cariño. -Te he traído esto.

-¿Qué tal estás? ¿Mejor?

-Por favor, no quiero hablar del temita.

-Vale, está bien. ¿Qué es esto?

-Las alegaciones del padre al litigio por la custodia de los gemelos.

Vino a denunciar a Alejandra por alienación parental.

-Madre mía. Esto será más complicado de lo que pensaba.

Tendré que habar con Espe. ¿Sabes lo que opina ella?

-Solo sé que me da mucha pena.

Pero se sabe que del amor al odio hay un paso.

-Habrá que ver si hay una denuncia real.

-Solo he venido como mensajera.

Quería despejarme un poco de la comisaría.

-Ya.

-¿Qué?

-Nada, no quiero agobiarte con el tema. Te bastas tú sola.

-Sí, mamá, sí. Me basto yo sola.

No sé, ¿qué quieres que te diga?

-Lo paso muy mal estando todo el día al lado de Toni

y, si cuando me voy a despejar, también me hablan de él,

no puedo. -Si tanto te agobia,

¿por qué no hablas con tu tío y que te cambie de binomio?

-Lo que me faltaba. No solo soy la sobrina del comisario,

sino que también le pido que me cambie de compañero. No.

-Utilizar los propios recursos es señal de inteligencia.

-Esto lo haría cualquiera. -Llámame tonta, pero no lo haré.

-Seguro que no eres la primera que pide un cambio de binomio.

Además, esto puede repercutir en tu trabajo.

-Me voy a quedar como estoy, como todo el mundo.

Y no le digas nada al tío.

-Nunca se me ocurriría hacerlo. -No sería la primera vez.

-Precisamente, lección aprendida, no me meteré en tu carrera.

Haz lo que quieras.

-Pues eso espero.

Y tranquila, que yo estaré bien.

Me voy.

-Vale.

Dile a Espe que voy a mirarme esto.

-Vale, de tu parte.

-Chao.

-Hola. -Ey.

-Hola, Miguel. -Hola.

¿Ya no se te hace tan raro ver a tu hija con el uniforme?

-La verdad sí.

Aunque me diga que es adulta,

que ya no me necesita, siempre la veré como una niña.

-Bueno.

Al final sigue viviendo con vosotros.

-Hay una frase en catalán que dice.

(HABLA EN CATALÁN)

Niños pequeños, problemas pequeños. Pero luego crecen y nada,

todos son problemas. -Ya.

Te entiendo.

Me refiero a por la cantidad de problemas que vemos aquí

con los chavales.

Te quedarán pocas ganas de ser padre

después de los problemas que estás viendo.

-No lo sé.

Sí que es cierto que ahora estoy como

totalmente centrado en esto, en el centro cívico

y en lo que hacemos aquí, pero quién sabe en el futuro.

Me ha dicho Espe que estemos atentos

por si aparece alguna mujer vinculada con la prostitución.

-Buf.

Este trabajo a veces puede ser muy deprimente. Cuéntame.

-Goyo.

-¿Qué tal? -Muy bien. ¿Necesitas algo?

-No, traía unos detalles para vosotros

que el otro día os portasteis tan bien conmigo.

-Goyo. ¿Otra vez por aquí? ¿Has venido a ver a Lara?

-No, os traía unas camisetas pero si está aquí, también la veo.

-Ven conmigo y la buscamos.

-Venga. -Perdona, ¿has dicho camiseta?

-Sí, bueno.

Unas camisetas que tenía ahí olvidadas

y pensé que igual os hacía ilusión.

-Qué detallazo. -Sí.

-¿Me echas una firmita?

-Toma, te regalo la mía. -Muchas gracias.

-Voy a buscarla, ¿vale? -Muy bien.

-Oye, ha venido tu amigo. -¿Mi amigo? ¿Qué amigo?

-El futbolista. Bueno, va, al tajo.

-Venga. Mira tu amigo. -¿Unas camisetas?

-Yo qué sé.

-Muchas gracias. -De nada.

-Hola, Goyo. -Hola.

-Bueno, yo soy Espe, soy la compañera de piso

y de trabajo de Lara. -Sí, me ha hablado mucho de ti.

-Seré la única de la comisaría

que no te conocía porque de fútbol no tengo ni idea.

-¿En serio? Eso es porque no te han contagiado la ilusión.

Una vez que se te mete dentro...

-Que no te engañe porque me he tragado

cada partido soporífero de esos de empate a cero que...

-Bueno, sí, alguno hay.

-Se me ocurre que a lo mejor

podías venir esta noche a cenar a casa

y me explicas... me explicáis los dos cómo va eso del fútbol.

-Por mí genial. Cocino yo. ¿Qué te parece?

-¿Tú desde cuándo sabes cocinar?

-Controlo algunos platos. En Grecia me enseñaron a hacer musaca.

Me sale... -Va.

Me encanta la musaca. -¿En serio?

Me enseñó la receta una abuelita que conocí

descendiente de Nicolau Selementes. ¿Sabes quién es?

-No.

-El que inventó la musaca.

-¿Qué dices?

-Tampoco hagas mucho caso que es un poco fantasma.

-¿Fantasma yo?

Bueno sí, un poco. (RÍE)

-Yo de fútbol no entiendo, pero de musaca

y de lo relacionado con la comida,

tengo el paladar exquisito. Ni los de "MasterChef".

-Bueno, pues luego te paso la ubicación si quieres.

-Genial. Te vas a tragar tus palabras, que lo sepas.

-Venga, chao. -Adiós.

Espe, ¿tú cómo eres tan liante? ¿Por qué le has invitado a cenar?

-¿Qué liante ni liante? Si el tío es, no sé...

Es majete, es guapo, es futbolista, así deportista.

Te manda mensajitos por la mañana

y además viene a verte a comisaría

con una excusa tan tonta como traerle camisetas a tus compañeros.

Vamos. Que necesitabais solo un empujoncito.

-Yo no necesito un empujoncito ni nada.

Yo quiero ir poco a poco. -Es un avance.

-¿Cómo que un avance?

-Esta mañana decías que no querías ir con él a ningún sito

y ahora quieres ir poco a poco.

-Eres una lianta. -¿Qué hablas?

-Puñetera. -¿Yo?

-Sí. Sí. -Luego me lo contarás.

-Tráemela al hotel. Sí.

Ya le enseñaré yo a quejarse de las condiciones laborales.

Eso es.

¿Ramón Rojo?

Te dejo.

Pero si es la autoridad.

¿Qué he hecho ahora? No sé.

Dígamelo usted.

Si antes me dice con quién tengo el gusto.

Claudia Miralles.

Inspectora jefa de la comisaría de Distrito Sur.

Ahí va.

Ahora los jefes se dedican a perseguir a los exconvictos.

Pues sí que van sobrados de tiempo.

Exconvicto.

Cumplí mi condena, cometí un error

y ya pagué por él.

Señor Rojo, no sea usted modesto. Un error.

Su historial es muy completo.

Un cargo por homicidio,

además de participación en robos,

extorsiones, proxenetismo, narcotráfico, etcétera.

Errores de juventud.

No tuve muchas oportunidades de ganarme la vida honradamente.

Ya, ¿y ahora?

Ahora estoy en ello, no sabrá usted de algún trabajillo, ¿verdad?

No hay mucha gente que dé oportunidad

a un chaval sin estudios que acaba de salir de la cárcel.

Ya.

Qué malos son los prejuicios, ¿verdad?

Porque a la vista está que usted es un crac en los negocios, ¿no?

Dado los coches de alta gama que utiliza.

¿Me está acusando de algo?

No me gusta nada que metan las narices

en mis asuntos así por la patilla. Investigar.

Investigar es lo que hacemos cuando hay indicios de actividad delictiva,

sobre todo, si es tan deleznable como la trata de mujeres.

¿Qué trata ni qué mandanga?

Si me vieron acompañado de chicas bonitas,

¿qué le voy a hacer?

Mira, le digo una cosa,

cuando prueban la miel,

ya no quieren azúcar.

Pues si esa miel no se está lucrando a costa de esas mujeres,

no tiene nada que temer.

Pero he creído necesario

informarle de que en España el proxenetismo es ilegal.

Lo digo para evitar

que vuelva usted a prisión.

Me doy por enterado.

No tengo ninguna intención de volver a ese agujero.

Pues no me dé motivos para que lo mande de vuelta,

ahora ya sabe que lo estamos vigilando.

Buenos días, señora.

Inspectora.

Y recuerdos a Emma.

¿A quién?

Emma Cruz.

¿No la recuerda?

Es una amiga común.

No caigo. No.

Pues es raro, ¿eh? Porque juraría que ella sí lo conoce.

Pues no me suena de nada.

Le voy a dar una pista:

hasta hace poco vivía en Distrito Sur.

Pero, lamentablemente, se tuvo que ir de manera precipitada.

¿Y a qué se dedicaba? A lo mejor me interesa su curro,

ya le digo que llevo tiempo buscando y no me sale nada.

No cumple usted el perfil.

Una lástima.

Seguiré buscando.

-Espe, Espe.

Hola.

-Lourdes, ¿ha pasado algo? ¿Tiene información?

-No, me esperaba que me la diera usted,

porque como veo que el Moonlight sigue abierto

y que Quintero sigue campando a sus anchas.

-Ah. Bueno, hemos iniciado una investigación,

pero cada cosa lleva su tiempo.

No podemos encerrar a nadie por el hecho

de haberlo visto hablando con otra persona.

-Pero yo ya le dije que esos dos estaban tramando algo malo.

-Si aparecer en fotos con indeseables fuese delito,

muchos políticos deberían de estar en la cárcel y no lo están.

No sé, no podemos hacer nada.

-Bueno, podrían buscar pruebas, ¿no?

Lo que pasa es que tratándose de Quintero

todo el mundo mira para otro lado.

-Si usted tiene pruebas de que en el Moonlight

se está llevando a cabo algún acto delictivo,

le aseguro que lo tendremos en cuenta.

Quintero no va a quedar impune.

-¿Usted quiere pruebas? Yo le busco las pruebas.

-No, no, un momento. Eso no lo puede hacer.

Le agradecemos que nos informe

si tiene algún conocimiento de algún delito, pero nada más.

-Que ya le he dicho que Quintero es un delincuente.

-¿Le puedo a hacer una pregunta?

¿Por qué le tiene tanta inquina?

Parece algo personal.

-Las preguntas son para mí.

Yo soy la ciudadana que viene a denunciar a un delincuente,

pero las preguntas son para mí.

¿Eso está bien?

-Bueno, tranquila, tranquila, Lourdes, de verdad.

Seguiremos en contacto

y le aseguro

que lo que usted me contó no caerá en saco roto.

-Ya.

-Venga, hasta luego.

-¿Lourdes?

¿Todo bien? -Eladio.

Hola, ¿qué haces aquí?

-Ya ves, te he visto hablar con la policía esa.

¿Algún problema? -¿Eh?

No, es que...

Anoche oí a unos vecinos peleándose y yo creo que él...

-¿Qué me dices? -Sí.

Y digo: "Pues voy a informarme".

-Pero ¿a informarte de qué?

-A informarme, Eladio. A informarme de si una ciudadana normal

que no tiene que ver con el caso puede denunciar.

Ya está bien de que los delincuentes

siempre estén en la calle.

-Ah.

Bueno. -Bueno, venga.

-Espera, ¿vas para el "pub"?

Vamos juntos, mujer, espera.

(SUSPIRA) -Hola.

-Hombre, Paty.

Qué carica, hija mía, menudas ojeras,

¿no se supone que estabas descansando?

-Bueno, más bien he estado mirando al techo un rato.

¿Sabes lo que me ha dado por pensar anoche?

Que si no me hubiera liado con Pablo seguramente seguiría vivo.

-O no, cariño.

Estaba mezclado con la mafia.

Esa gente empieza jugando con fuego y...

-Es que me siento fatal,

te lo juro, no puedo evitarlo.

-¿Y lo de Toni cómo lo llevas?

-Mira, ese tema mejor no tocarlo.

Lo que quiero es que me des los papeles de la baja,

te firmo lo que haga falta y me voy

antes de que aparezca, porque lo último que me falta

es que me lo encuentre ahora.

(SUSPIRA) -Buenas noches.

Buenas noches.

Hola. Hola, Paty, ¿qué tal?

Bueno...

Tirando.

-Comisario, tengo su bocadillo ya listo.

Muchas gracias.

Hoy me toca comer otra vez frente al ordenador.

Pues déjelo y ya me lo paga mañana, ¿vale?

Vale.

Por cierto, enhorabuena.

Menudo notición.

Bueno, gracias.

Elías estaba loco de contento,

casi no le reconozco.

Bueno, yo la verdad es que también estoy muy contenta.

Me alegro mucho, de verdad, por los dos.

Pues muchas gracias, comisario.

Bueno, buenas noches. Buenas noches.

-Buenas noches.

¿A qué viene tanto beso y tanta felicitación?

-Pues...

Anoche Elías que...

que me pidió matrimonio, ¿cómo te quedas?

(RÍE) -¿En serio?

Pero qué guay, ¿no?

-Sí.

No te lo dije porque no quería decírtelo por teléfono

y yo qué sé, notándote tan "bajica" tampoco...

-No, mujer, ¿qué dices? Si me alegro un montón por vosotros.

-Lo sé, cariño.

Por eso lo vamos a celebrar ahora mismo, ¿vale?

Te voy a poner una cenica y lo vamos a celebrar.

-No hace falta, María, de verdad, lo que quiero es irme a casa.

-Vamos a ver, ¿quién es la jefa aquí? Venga.

A cenar, que invito yo, que me voy a casar.

Tienes que comer, te estás quedando en los huesos.

-Vale.

(SUSPIRA)

(RÍEN)

-Me tienes que pasar la receta, estaba espectacular.

-Lo siento, pero no, le prometí a la abuela Constantina

que no revelaría su secreto. -Ay, qué lástima.

-Y yo pensaba que te estabas tirando el rollo

y ahora resulta que sí, que sabes cocinar y todo.

-Te dije que he cambiado en muchas cosas,

lo que pasa es que no me quiere creer.

-¿Y qué ha sido lo que te cambió?

¿Grecia? ¿Dejar el fútbol?

¿La edad?

-Yo creo que un poco todo, la verdad, allí me sentía muy solo.

-En las redes sociales se te veía muy bien acompañado.

-Ya estamos.

Que sí, que he podido estar con gente, pero me sentía aislado,

y encima, mi inglés era de pena.

Y de griego aprendí cuatro palabras.

-¿Y qué hacías?

-Pues disfrutar de la vida, la verdad.

Salía a navegar,

comía superbién, aprendí a cocinar, ¿eh?

Disfrutaba de sol y playa,

a ver, que seguía entrenando y jugando y todo esto,

pero con otro espíritu ya.

No sé, con otro rollo.

De hecho, no sé ni si jugaba tan bien,

pero me lo pasaba de lujo.

-¿Y cómo te entendías con el entrenador?

-Pues sinceramente, mal.

Mal, si es que no entendía ni papa.

Yo creo que por eso no le caía muy bien.

-Oye, ¿y en qué idioma dices que te pasó la receta

esa adorable abuelita griega?

-Qué mala eres.

Que mala es cuando quiere, ¿eh?

-Ya está, sí, me la bajé de Internet, ¿vale?

-Qué trolero el tío. -¿A que estaba buena?

-Buenísima. -¿Ves como no me puedo fiar de él?

(RÍE) -Pero, oye, dejad que os compense, ¿vale?

He traído una botellita de Ouzo

que está aquí fresquita en el congelador.

Esto está de muerte.

-Madre mía, qué nivelazo, por favor.

Yo en este momento creo que me voy a retirar.

Yo dejo esto para los jóvenes.

-Ay.

Buenas noches, abuelita. -Tú te lo pierdes.

-Buenas noches, que disfrutéis. -Buenas noches.

Venga, aquí mismo.

A ver si te gusta.

-Paty, hija, deja de marear el arroz, por Dios.

Haz un esfuerzo, come un poquico más.

-Es que no puedo más, María, en serio.

Ya está.

(SUSPIRA)

Yo lo único que quiero ahora mismo es irme a mi casa, de verdad.

(SUSPIRA) -Trae.

¿Has firmado bien estos papeles? -Sí.

-¿Todos?

-Sí.

-Déjame que los repase.

No vaya a ser que luego tengas que volver o algo.

-Hola, María, perdona.

No he podido venir antes, he tenido una urgencia.

¿Qué tal, Paty? ¿Cómo estás?

-Cansada y con muchas ganas de irme a mí casa.

-Paty, mujer, no seas así.

Cuéntale a Antonio lo que te está pasando

que igual te puede aconsejar o algo.

-¿Le has llamado para que venga a hablar conmigo?

-Pues sí,

no te lo voy a negar. Paty, estoy muy preocupada por ti, reina.

No sé, que estás en tratamiento, pero ese médico y las pastillas

que te da no te hacen mucho efecto.

-¿Qué pastillas? -Nada.

Unos ansiolíticos que no me acuerdo ahora de la marca,

pero que son supersuaves, eso me ha dicho el médico.

-Bueno, se suelen dar de menos a más.

Pero ¿dices que no te hacen efecto?

-A ver, me dan sueño,

pero, vamos, ya está, porque lo demás...

¿El doctor Gutiérrez te habló

de que fueras a hablar con alguien? Un profesional, me refiero.

-Sí, me apunté a la lista de espera del psicólogo, pero vamos,

que me han dicho ya que va para largo, o sea que...

-Yo te puedo recomendar uno privado.

Al final no es tan caro, son unas cuantas sesiones

y te van a ayudar muchísimo más que las pastillas, ya verás.

-Bueno, si tú lo dices...

-Pues sí, recomiéndanos tú el que tú quieras.

Apúntamelo aquí.

Apúntamelo.

(SUSPIRA)

-Aquí está.

Llámala de mi parte, ¿vale?

-Muy bien, la llamaré.

Y tú, María, por favor, no te preocupes tanto por mí,

en serio, voy a estar bien.

¿Vale?

-Cualquier cosa que necesites, en la consulta te atiendo

con muchísimo cariño, ¿vale? -Muy bien.

Si me encuentro peor voy a verte.

Buenas noches.

-Cariño, que descanses. -Y tú.

-Venga.

Bueno, Antonio,

yo creo que ha ido muy bien, ¿no?

-¿Tú crees?

Tengo la impresión de que nos ha dado la razón

como a los locos para que la dejemos en paz.

Me da la impresión de que no va a ir al psicólogo.

-Pues algo tendría que hacer.

Porque le he puesto la cena y ni la ha tocado, como siga así

se va a poner enferma de verdad.

-Eh.

Quédate a cenar con nosotros, anda.

-No, mamá.

No tengo más hambre.

Necesito estar sola, solo eso.

-Está bien.

Cariño, descansa.

Mañana será otro día.

-Vale.

-Hola, cariño.

Vamos a cenar solos, Paula ya se ha ido a dormir.

Mira esto.

¿Qué es?

Una denuncia contra la clínica.

Una mujer nos acusa de haberle causado cáncer de mama

por uno de esos implantes de los que hablaba el periódico,

¿te lo puedes creer?

¿Qué ha dicho Andrés?

Nada. No estaba cuando ha llegado la carta certificada.

¿Estás seguro de que esta mujer es paciente tuya?

Sí, sí. He pedido su historial, pero tiene que haber algún error.

Ya te dije que no trabajamos con esas marcas de Pakistán.

Esto mismo le dijisteis a esa mujer, pero ella afirma

que le pusisteis unas prótesis de menor calidad

de lo que le habíais prometido.

Y que esto, en última instancia, le ha provocado el cáncer de mama.

Esto es muy grave, Mateo. Tienes que llamar a Andrés.

Ya le he llamado, pero no me lo coge.

Pues vuélvelo a intentar.

(SUSPIRA)

Lo tiene apagado.

No te preocupes, me devolverá la llamada enseguida.

Esto es muy extraño.

No, tiene que haber alguna explicación.

Eso espero, porque vamos, nos puede causar la ruina, ¿eh?

No, seguro que esto es un error, estoy convencido.

Esta mujer es una señora que se quiere subir a un carro

que no es el suyo. Yo sé qué prótesis implanto

y te aseguro que son de primerísima calidad.

Aquí está pasando algo, ¿eh, Mateo?

Un juzgado no envía una citación así a la ligera

si no tiene indicios claros de delito.

Ya estás tardando en llamar a Oleguer.

Sí, mañana por la mañana. Hablo con el abogado, hablo con Andrés

y entre los tres solucionamos este asunto.

(SUSPIRA)

Dame cinco minutos y friego esto. -¿Qué dices?

No, no, no, tú has hecho la cena

y esto lo friego yo mañana por la mañana.

-Que no, déjame, que no me importa, de verdad.

Y además tú tienes que madrugar. -No, mañana entro a media mañana.

Que si no, no me habría tomado el licor tan rico que has traído.

-Madre mía, cuando estábamos juntos no eras tan responsable, ¿eh?

-¿Cómo que no? Nunca falté al curro por irme de juerga por ahí.

-A ver, que no digo eso, que digo que antes lo dabas todo de noche

y de día.

Es que no conocí en mi vida a nadie con tanta energía como tú.

(RÍE)

-Goyo, eh...

Necesito que entiendas que...

que no me acabo de fiar de ti.

(SUSPIRA)

-La receta de la musaca, ¿no?

Es eso.

Claro, si es que tenía que haberlo previsto.

Cenando con dos policías, me iban a acabar pillando.

(RÍE)

-Estoy intentando hablar en serio. -Venga.

Dispara, si ya sé lo que me vas a decir.

-Pues eso, que tú nunca estuviste conmigo al 100%,

y yo para estar con alguien así, pues paso.

¿Qué?

-Que ya no soy el de antes.

El éxito, la fama, el dinero.

Vivía en una nube.

Pero ¿sabes qué?

Cuando la carrera de un futbolista termina,

la vida te da una torta en toda la cara.

Y tienes dos opciones:

o te hundes o espabilas.

-¿Y por eso has venido a buscarme?

Cuando estábamos juntos decías que era yo la que te ponía

los pies en la tierra.

-Porque es verdad.

Igual que todo lo que te he dicho antes.

En mi vida he congeniado con nadie como contigo.

Igual soy un iluso

por querer rescatar aquello, pero...

Es lo que más deseo del mundo entero.

Eh...

Me voy a tener que ir a casa.

¿Vale?

-¿Me estás poniendo a prueba o algo así?

-No, ¿por?

-Eh...

¿No te vas a quedar esta noche conmigo?

-El nuevo Goyo se quiere tomar las cosas con calma, ¿vale?

No quiere que esto sea un revolcón y que pienses que mañana me voy a ir

con la primera que pasa por delante.

¿Qué piensas?

-Pues no sé, estoy pensando

si el nuevo Goyo me gusta o no.

-Espero que sí.

Porque estoy limando algunos defectos,

pero en esencia

sigo siendo yo.

-Siempre supimos divertirnos juntos, ¿no?

Eso no tiene por qué cambiar. -No debe.

-Entonces déjate de chorradas y quédate a dormir conmigo.

-¿Seguro? -Seguro.

Si te lo tengo que pedir por favor, te voy a echar de aquí a patadas.

Es de un juzgado de Barcelona.

Una paciente a la que puse implantes mamarios

me denuncia por haber contraído linfoma anaplásico

de células grandes.

El mismo cáncer que se adquiere con las prótesis pakistaníes.

No puede ser. Pues es lo que yo digo.

No tiene sentido porque nosotros no hemos usado nunca esa marca.

Mira, será mejor que te sientes.

-Toni, necesito hablar contigo.

¿Puedes pasarte esta noche por el centro cívico?

-¿Qué tal te ha ido la reunión que tenías hoy?

-Bien, era con unos proveedores.

He cogido todo el dinero que tenía del fútbol

y lo he invertido en comprar cuatro locales de apuestas

aquí en Madrid. Los he remodelado y, bueno,

creo que me va a ir bien.

-¿Lo estás diciendo en serio?

-Pero solo es el principio. Quiero comprar más por todo el país

y hacer una empresa potente dedicada a las apuestas.

-La temporada de desfiles está a la vuelta de la esquina

y teniendo en cuenta el dinero que vais a ganar con mi agencia,

me gustaría recibir un trato preferente.

-Y yo no tendré ningún inconveniente en dártelo en cuanto sea posible.

Pero primero deberías proporcionarme algunos datos

que todavía no me has dado.

El número de identificación fiscal de tu agencia de modelos.

-Y no podrías pasar sin eso.

Sabría compensarte las molestias que eso te pudiera traer.

-¿Y eso?

-Sara que está otra vez por el barrio

y por lo visto va a dar un concierto, me ha traído el póster Eladio.

-¿Te apetece que vayamos cuando cierres?

-No, no quiero ir al Moonlight ni a ninguna otra parte.

Deja de insistir porque no vas a conseguir nada.

Sí.

Adiós.

De verdad.

-O sea, que voy a tener que vender mi piso para pagar las deudas

y coger a mi mujer y a los críos e irme a vivir debajo de un puente.

Yo no quiero ningún trato contigo,

así que vete por donde has venido.

-Igual que mis chicas.

Cuando doy con ellas están esperando que la vida les dé una señal

de que todo va a ir mejor.

Y cuando la tienen delante, no son capaces de reconocerla.

-Habla claro.

-Papá, Andrés.

Mirad lo que he encontrado en el periódico.

"Clínicas Di Matteo en tela de juicio

tras provocar cáncer en sus pacientes".

¿Me podéis explicar qué está pasando?

-¿Qué te parecería trabajar para mi empresa?

Ganarías mucho más de lo que estás ganando ahora,

y lo mejor de todo es que trabajaríamos juntos.

-Mañana cuando hable con Miralles

le voy a decir que, en vez de pedir el cambio a Paula,

que me cambie de destino a mí.

-En serio, ¿harías eso por mí?

-Sí.

-¿Pedirías un cambio de destino

para alejarnos el uno del otro?

-Verónica,

daría cualquier cosa con tal de no verte sufrir.

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Servir y proteger - Capítulo 657

12 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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