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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 651 - ver ahora
Transcripción completa

¡Cuidado!

(TONI) Podría ser, ¿o no?

Sí, tienes toda la razón.

Sí, podría ser, sí.

(Cuerpo desplomándose)

Era la única forma de asegurar que no nos iba a delatar.

Está en el maletero de un coche que he llevado a un desguace.

En unas horas estará aplastado y convertido en chatarra.

No te preocupes por el hombre del taller,

es el primer interesado en que la policía no meta las narices.

Y le he pagado mucha pasta.

-¿Qué relación tenían Álvaro y Elvira con Paolo?

-Álvaro era el mecánico de Paolo.

¿Y Elvira?

Quería consejo para invertir un dinero en bolsa.

Cada vez estoy más convencida

de que no fue la mafia,

quien está detrás es Elvira Soler y su odio hacia mí.

Vuelve a tu desguace o al agujero del que salgas,

pero te juro que, como te vuelva a ver por aquí,

te arranco la cabeza.

-¿Qué había en ese coche?

-Chávez...

lárgate y que no te vuelva a ver.

-¿Quién te ha hecho eso?

Eso es un moratón. -No es asunto tuyo.

-¡Podríamos haberlo evitado!

-Estás hablando como si yo tuviese la culpa de algo.

-¿Qué más le da a usted

si Emma y las chicas estas

están aquí buscando clientes? No hacen daño a nadie.

-¿Por qué te metes donde no te llaman?

-Porque no soporto a ese tipo de tíos.

Esos tíos esclavizan, pegan palizas, extorsionan,

se aprovechan de las mujeres y viven a su costa.

¡Hay que denunciarlos!

-Cuando quiera, dejaré de trabajar para él.

-¿Seguro? Eso no te lo crees ni tú.

-¡No tengo por qué soportar que me trates mal!

-Te trato como me da la gana. ¡Para eso soy el que paga,

y tú no eres más que...! -Esta mujer merece respeto.

-¿Respeto?

¿Qué pasa, que eres su chulo?

-¡Ya está! No me voy contigo a ninguna parte. Lárgate ya.

-Ya te dije que ella nos traería problemas,

y también nos va a traer a Rojo.

-Me gustaría que vieras a la oficial de la UFAM.

-Nadie me ha pegado.

No tengo un novio maltratador, si es lo que está insinuando.

-Es una gran profesional y está acostumbrada

a tratar con mujeres que están explotadas sexualmente.

-Si me sigue dando la lata, me voy a cambiar de médico.

-Emma, tienes que abandonar esta vida.

Seguro que hay una salida.

-No.

Ya lo intenté y no sirvió de nada.

Así que tengo que aguantar al pesado de Chávez

y además es que necesito la pasta ya.

-¿Y por qué? -Porque le debo mucho dinero a Rojo.

-Vamos a retomarlo donde ayer, sin malos rollos.

Te llevo a cenar a un restaurante de lujo

y acabamos la noche en el mejor hotel de la ciudad.

Y además voy a ser supergeneroso contigo.

-¿Cuánto de generoso?

Relaja o me voy, te lo dije.

-¡Esta noche acabas conmigo! -¡Que me sueltes!

-¡Que la dejes ya!

-¡Eh! ¡Alto, policía!

-Pero ¿esto qué es?

¡Yo no he hecho nada!

Estaba de fiesta, y el calvo y vosotras me jodisteis la noche.

-Si estás ejerciendo la prostitución coartada por tu proxeneta,

lo tienes que denunciar inmediatamente.

-¿Qué sabes tú de mi vida?

-Lo suficiente para querer ayudarte.

(Música emocionante)

(Timbre de la puerta)

(Concurso radiofónico)

¡Silvia! Pasa, por favor.

Necesitaba hablar. ¿Tienes un momento?

Sí. ¿Quieres un café? Tú deberías estar reposando.

Sí. Anda, ponme ese café. Siéntate, por favor.

(RADIO) "No es raro que sienta la presión..."

(APAGA RADIO) Si vienes por lo de la desaparición de Paolo,

no tengo novedades.

No, no he venido por eso.

¿Entonces por qué?

¿Por tu reincorporación?

En cierto modo sí.

Quería reincorporarme mañana, si te parece bien.

¡Necesito trabajar! Y la comisaría te necesita a ti.

Pero olvídate de grandes operativos.

Te voy a poner a hacer mesa.

Ya me lo imaginaba, no te preocupes.

Bueno, imaginarás que estas semanas han sido muy difíciles.

Por el disparo, el coma,

la sospecha de que Álvaro tenga relaciones con la mafia...

Y el regreso de tu madre.

Eso ha sido lo más impactante de todo.

Hacía como ocho años que no tenía relación con ella,

y llegué a pensar que siempre sería así.

Pero las cosas cambian, las personas cambian.

Estuve hablando con ella cuando estabas en el hospital.

Me dijo que se arrepentía de todo lo que pasó hace años.

Y me dijo que lo que no soportaría era perderte

sin decírtelo ella en persona.

Ha estado fisgoneando todos mis libros, apuntes,

fotografías...

¡Ha interrogado a Espe!

Le ha preguntado sobre novios, amigos...

Lo hacemos todas las madres para conocer a nuestras hijas.

Ya te darás cuenta tú.

Supongo que sí.

De momento, me conformo con hacer de hija.

Y hacía mucho tiempo que no me sentía así con ella.

Lo importante es que os habéis reconciliado.

Y es curioso porque todo ese rencor que teníamos

se ha ido esfumando estos días,

sin pretenderlo, sin hacer nada.

Cuando dos personas se quieren, el perdón es cuestión de tiempo.

Tiempo y perspectiva. Madurez, quiero decir, porque...

A ver, tomar perspectiva sobre lo que pasó con Román

ha sido difícil.

O justificar los errores de mi madre. Hay mucho que hablar,

pero todos los casos que he llevado,

junto a la experiencia de la UFAM, de Espe...

Pues sí, uno toma perspectiva

sobre las situaciones que puede vivir,

situaciones límite, con falta de autoestima,

malinterpretando el amor...

Y ahora quieres recuperar el tiempo perdido.

Por lo menos, el tiempo que nos quede juntas.

Sí, quiero...

Quiero que mi madre forme parte de mi vida.

Pues es una magnífica decisión.

Además, oye, León está a tiro de piedra.

Si tienes que irte un fin de semana no te va a costar trabajo,

y si necesitas algún día más, me lo dices y lo arreglamos.

Claudia, es que creo que no va a ser suficiente.

Que quiero vivir con mi madre,

recuperar el tiempo que no hemos pasado juntas madre e hija.

No sé si te estoy entendiendo.

Lo que me estás pidiendo es... ...un traslado.

Vale, sé que tendríamos que ver si hay alguna vacante en León...

Si a ti te parece bien, claro.

¿Tú estás segura de esta decisión?

Has hecho un gran trabajo en Distrito Sur

y podrías seguir creciendo en nuestra comisaría.

Yo sé que he crecido mucho,

y en parte es gracias a ti.

No... Eres mi maestra.

Y también has sido amiga, y compañera...

y podría decir que incluso madre.

(ASIENTE) Que yo no tenía.

Pero ha aparecido la madre real y hay que darle una oportunidad.

Pues si quieres que sea del todo sincera,

no quiero que te vayas.

¡No quiero, no quiero!

Eres una de las mejores inspectoras que he tenido a mi cargo.

Has hecho un trabajo magnífico, ya te lo he dicho.

Eres muy buena compañera, muy buena amiga...

una pupila excelente.

Pero, si eso es lo que quieres,

llamaré a León para ver si tienen una plaza

en comisión de servicios.

Entonces te parece bien.

Me parece bien, y para mí es una obligación moral.

¿Por qué una obligación moral?

Me has salvado la vida.

Y Berta debe tener la oportunidad de estar tan orgullosa de ti

como me siento yo.

Gracias.

¿Qué te parece?

Genial. La entrevista está muy bien.

Habláis del equipo, los tratamientos, la clínica...

Vamos, que no parece publicidad.

Es que no hemos pagado ni un céntimo por salir ahí.

Pero este reportaje os da mucha publicidad.

(RÍE) Y ese es el asunto, claro.

¿Qué? ¿Ya está "online"? Sí, a ver qué te parece.

Va a ser un espaldarazo para la clínica, el equipo,

y sobre todo para Andrés.

¿Le has dejado un hueco en la entrevista?

Le he puesto por las nubes.

Que si es un anestesista de talento innato,

un brillante director financiero...

Y un soltero de oro. Lo dices bien clarito.

-¡Mateo!

¿Tú sabes la cantidad de mujeres que lee esa revista?

Una cosa es que no le organicemos una cita

y otra que no aproveche para venderle ante su público.

Siempre te sales con la tuya.

-¿Qué es eso de una cita a sus espaldas?

-Tu padre quiere organizar una cena,

y colocarle una candidata. ¿No es buena idea?

Hay aplicaciones para eso.

-No le des ideas, que es capaz de crear una cuenta falsa.

¡Esa sí que es buena idea! Vamos a hacerlo, ayúdame.

¡No, no! Conmigo no cuentes para eso.

Voy a terminar de arreglarme.

(Móvil)

-¡Paula! ¡Te llaman!

Creo que está en el baño.

Es Toni.

Igual es importante. Cógele el recado.

No sé. Es de trabajo, no quiero...

Bueno, lo cojo yo. No.

Toni, soy Verónica.

(CONFUNDIDO) -Ah... Hola.

-Paula no se puede poner. ¿Le doy el recado?

-"No, no. Bueno, sí".

Que teníamos una declaración con un detenido

pero el abogado viene a las 9:00.

Necesito que venga cuanto antes.

Si se lo puedes decir...

-Sí, no creo que haya problema. Ya está lista.

"Se lo digo, ¿vale?".

-Vale, vale. Pues...

Nada, gracias.

-De nada.

-¿Era urgente?

-Os han adelantado un interrogatorio a las 9:00.

Te necesitan cuanto antes.

-Vale, me voy corriendo. Chao. -Chao.

Buen día.

Se te hace incómodo lo de Toni, ¿no?

¿A qué te refieres?

Por la llamada, se te veía incómoda.

-¿Sí?

Sí. Como si le guardases algo por lo de Paula.

No te agobies. Ya ves que Paula está bien.

Además, se llevan bien después de todo.

Sí, tienes razón.

Es una pena que no les haya ido bien. Es buen chico.

¿Tú crees?

Se ha portado muy bien con el tema del secuestro.

Puede que ese chaval te haya salvado la vida.

Así que deberíamos estar agradecidos.

Supongo que sí.

Venga, échale un ojo, que quiero que me des tu "feedback".

Lo que quieres es que te diga que sales muy guapo en la foto.

(CON FALSA MODESTIA) ¿Sí, salgo guapo? ¡No!

¿Tú crees? Sí.

(RÍE)

Entonces Eloy Chávez es responsable de la bronca en el Moonlight.

¿Qué más sabemos?

Tienen un desguace

y no es la primera vez que aparece pasado de rosca

y con intenciones de bronca.

Eladio ya lo intentó echar en otra ocasión.

Y por lo que veo aquí, lo tenemos en el calabozo

porque agredió a Eladio y por tráfico de droga.

Lo del tráfico de drogas todavía no está confirmado.

Le encontrasteis dos papelinas de cocaína

y 3000 euros en billetes. No es una suposición arriesgada.

Pero no tiene antecedentes ni conexiones en ese medio.

Ni tampoco vimos indicios de que estuviera trapicheando

allí en el "pub".

¿Y qué originó la bronca?

Bueno, Chávez intentó entrarle con malos modos a una chica

y Eladio salió a defenderla.

Suerte que estábamos allí y pudimos detener la bronca.

¿Y qué sabemos de la chica?

Siéntate, por favor.

Espe la interrogó, pero no quiso reconocer nada.

Nosotras sospechamos que puede ser una prostituta.

¿Y Chávez qué dijo?

(EXCLAMA) Chávez...

estaba con un colocón que fue imposible interrogarlo.

Supongo que hoy estará más receptivo.

Pues yo quiero estar en ese interrogatorio.

Me preocupa el tema de la prostitución.

¿Crees que el Moonlight se está convirtiendo en...?

No, no es eso.

Pero no es el primer chivatazo que nos llega sobre ese tema.

Ha habido algún que otro problema en el barrio.

¿Tú sabes las cifras de prostitución en España?

¿Sabes cuánto dinero se mueve?

Sí, vi el informe: diez millones de euros al día.

Cien mil mujeres entregan su vida y su cuerpo

en callejones, en "pubs",

y en pisos ocultos.

Es muy triste, la verdad.

De todos modos, esta chica...

pensamos que no trabaja en la calle ni en sitios lúgubres.

Crees que es de alto "standing".

Bueno, podría englobarse de esa manera.

La verdad, de una u otra forma,

viene a ser lo mismo:

las explotan, a esas mujeres. Completamente de acuerdo.

Y nosotras vamos a eliminar esa explotación,

sea cual fuere, en Distrito Sur.

Venga, puedes irte.

Muy bien. Gracias.

¿Espe?

¿Puedes venir a mi despacho? Gracias.

Nacha me ha puesto al día sobre la detención de Chávez.

Dice que interrogaste a la chica que se vio envuelta en la riña.

Emma Cruz, sí.

Es que ese nombre me suena.

A ver, yo creo que la atendió Antonio en el centro de salud.

¿Crees que se dedica a la prostitución?

No llegó a reconocerlo, pero mostraba señales.

Yo creo que estaba aterrorizada por su proxeneta.

Aunque juró que él no le ha puesto la mano encima.

Pero ¿reconoció tener un proxeneta?

No, ni siquiera reconoció ejercer la prostitución.

Ya. Todos sabemos que hay formas de sometimiento

que no son solo la agresión física.

Sí. Yo le hablé de la prostitución coartada

y también de la posibilidad de denunciar la explotación.

Pero se cerró en banda, no hubo manera.

No conseguí ayudarla. Ya...

Voy a conseguir los recursos que tengamos a nuestro alcance

para ayudar a esa chica y a las que están en su situación.

Venga, ánimo.

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

-Hola, Antonio. Chelo me ha dicho que tenías unos minutos.

-Espe, qué sorpresa. ¿Te encuentras bien?

¿Te pasa algo? -No, nada.

Vengo en calidad de policía a hacerte unas preguntas.

Se trata de una mujer con la que hablamos anoche;

fue testigo de una agresión y es paciente tuya: Emma Cruz.

-Sí, sí, sé quién es. Vino con un moratón en un ojo

que derivó en una conjuntivitis bacteriana.

Dice que se lo hizo por un mareo.

-Por culpa de unos calmantes. El hecho es...

que ella estaba en el Moonlight, un cliente se puso agresivo,

el encargado intentó defenderla y se montó una pelea.

-¡Pobre chica!

-¿Sabes si tenía algún otro golpe en el cuerpo?

-No, no me dejó que la explorara.

-Ya.

Sospecho que es prostituta, pero no tengo pruebas.

Ayer intenté sonsacarle

si ejercía por libre o trabajaba para alguien,

pero se cerró en banda.

-El silencio a veces es un grito de ayuda. Ya lo sabes.

-Ya, debí hacerlo de otra manera.

No se fiaba de mí.

-No es de ti, es del uniforme.

Una pregunta en una comisaría es un interrogatorio.

-Antonio, ¿tienes una hora disponible?

-Podría retrasar alguna cita.

-Tengo que pedirte un favor.

-Tú dirás.

(Teléfono)

Señor Chávez, creo que ya conoce a la oficial Aguirre.

Yo soy la inspectora jefa, Claudia Miralles.

No sabía que fuera tan importante. Ni Ud. ni yo lo somos,

pero nos gusta hacer las cosas de manera impecable.

Se le acusa por un delito de lesiones

al encargado del pub Moonlight.

-Nadie va a la cárcel por pegar unas hostias.

-Pero usted llevaba unas papelinas de coca encima.

-Ya se lo dije: consumo personal, nada más.

¿Y el dinero en efectivo? Es mío.

Me gusta llevar dinero en efectivo.

Me toca los cojones que los bancos me sableen a comisiones.

Yo soy de dinero en mano.

No trate de tomarme por idiota.

Dos papelinas, tres copas y una prostituta

no justifican esa cantidad de efectivo.

No es delito llevar dinero en el bolsillo, ¿no?

No. El delito no está en la cantidad,

sino en la procedencia de ese dinero.

El dinero negro y la prostitución

son una combinación peligrosa.

Cualquier juez podría pensar

que lo ha ganado Ud. explotando a chicas como Emma.

¿Qué?

-Los proxenetas no solo maltratan y explotan a las mujeres,

también les gusta marcar su territorio.

Eso es lo que hacía usted cuando pegó a Eladio.

-A ver, que yo no soy ningún proxeneta.

¡Yo tengo una empresa de desguaces!

¡Eh, eh! Tranquilito, por favor.

Escúcheme, la pelea del "pub" fue una tontería.

Estaba perjudicado, porque se me fue la mano con el "whisky".

-Y por la coca. -Vale, y por la coca.

Mire: me paso el día currando para sacar mi empresa adelante

porque la crisis ha pegado duro en mi sector.

¿No tengo derecho a pegarme un homenaje o qué?

Por supuesto, es su dinero. Usted lo ha dicho.

Porque es suyo, ¿no?

Verá, hay algo que no me encaja.

Si se pasa el día currando para levantar su empresa

porque la crisis ha pegado duro en el sector del desguace,

¿cómo puede ser que disponga

de esa cantidad de dinero solo para darse un homenaje?

O para comprar una moto,

como hace unos días...

a tocateja.

Tengo mis ahorros.

Ya...

¿Entonces si nosotros ahora llamamos a su banco

nos van a decir que ese dinero ha salido de su cuenta?

Viendo su cara, me parece que los delitos siguen aumentando.

Blanqueo, explotación, tráfico, lesiones...

¿Está seguro de que no ha cometido nada grave?

-Quiero un abogado.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Buenas noticias, Sr. Chávez.

Nos vamos de paseo a su desguace.

¿A mi desguace? Sí.

Estamos ansiosos por conocer cada rincón de su negocio.

Vero, ¿tienes un minuto?

-Dime.

-Hay un asunto, de un vecino del barrio...

Daniel Paredes, que ha sido detenido hoy, por Toni.

Y necesita asesoría legal.

-Lo siento, no voy a poder llevar este caso.

Estoy a tope con este asunto. -Vero.

No eres la primera a la que le pido ayuda.

Los otros abogados tampoco pueden atenderlo

y, de verdad, creo que merece la pena...

-Lo siento, pero no va a poder ser.

-Te voy a contar igualmente esta historia.

Porque creo que lo merece

y porque me jode que nadie preste atención a este hombre.

Este hombre ha sido detenido en un mercado,

porque iba a robar.

El dueño lo ha retenido hasta que ha llegado la policía.

-¿Qué estaba robando? -Robaba comida, Verónica. ¡Comida!

¡Porque tiene hambre!

Porque lo han desahuciado y se ha quedado en la calle sin nada.

Y ha ido dando tumbos, de casas de amigos a refugios

y ha acabado en la calle, y se ha cabreado

y se ha ido al mercado a comer.

¡Y creo que merece que alguien le dedique unos pocos minutos!

(REBAJA EL TONO) Y te pido perdón,

por echarte la bronca así, porque no tengo derecho.

-No pasa nada. -No, sí pasa, Vero.

Perdón.

Aparte, me olvido de que tú eres voluntaria.

Y todo lo que estás haciendo, y te lo agradezco,

es algo que haces porque quieres.

No tienes obligación.

Y además, está la situación que estás viviendo.

-¿Qué situación?

-La situación a raíz del asalto que sufriste.

Paula me ha contado que todavía sigues afectada.

-En primer lugar, estoy perfectamente.

Y segundo, no tienes que pedirme perdón.

-No, sí tengo.

-No, soy yo quien te debe unas disculpas.

-¿Por?

-Porque si estoy aquí es por gente como Daniel,

no para mirar a otro lado.

Además, sé que puedo ayudarle.

-¿Crees que se puede hacer algo?

-Si el hurto ha ido como has explicado,

Daniel se puede acoger a una excepción del Código Penal:

el hurto famélico.

Es para gente que roba por una gran necesidad.

-¿Y eso serviría?

-No le podemos fallar a este chico. El sistema ya lo ha hecho.

Si una persona roba para comer, no es un delincuente;

es una víctima.

-No sé tú, pero yo creo que estás aceptando el caso.

-¿Te quedaba alguna duda?

-Vamos.

(Llaman a la puerta)

-Adelante.

-Perdone por llegar tarde.

No tenía pensando pasar por la consulta.

-Tranquila, no hay problema.

Me alegra que hayas venido, después de lo del otro día.

-Si el otro día le dije lo que le dije

fue porque Ud. hizo demasiadas preguntas. Pero bueno.

Me ha dejado preocupada, ¿ha pasado algo?

-No, nada malo.

Un nuevo colirio que ha salido,

que te irá bien para la conjuntivitis.

-Pero las gotas me van bien y el ojo está casi curado.

-Sí. Sí, sí... Bien.

Bueno, además de eso, es mejor prevenir.

Es que... Bueno, me gustaría hacerte una pregunta

sobre el encontronazo que tuviste en el "pub".

-¿Cómo sabe eso?

-Tengo muchos amigos policías.

-Ya, pues, mire...

no he venido a hablar de mi vida personal.

Si me hace la receta, me marcho.

-Espera, lo del colirio es una excusa.

Me gustaría hablar contigo.

¿Puedes volver a sentarte? -No, no puedo volver a sentarme.

¿Qué clase de médico engaña así a sus pacientes?

-Los médicos debemos dar una atención integral.

Si vemos indicios de maltrato, tenemos la obligación legal,

y no solo moral, de intervenir.

(ASUSTADA) -¿Con quién ha hablado? ¿Qué ha hecho?

-Una amiga mía es una policía.

-¿Ha llamado a una policía? -Escúchame, Emma.

-No te voy a escuchar. -Solo quiero ayudarte.

-No necesito ninguna ayuda. -Sé por lo que estás pasando.

He ayudado a muchas mujeres como tú.

-¡No necesito ninguna ayuda!

-No te voy a comprometer. Solo necesito saber unos datos.

Algunos datos, solo, y ya está.

Nadie sabe que estamos aquí.

-Él lo va a saber.

Siempre lo sabe. Si Rojo se entera de que...

-¿Así se llama tu proxeneta? ¿Rojo?

-Por favor, déjeme salir.

-Déjalo, no la vas a ayudar.

-Antonio, no podemos... -No te preocupes.

Cuando se ponga mejor, te llamo, te lo prometo.

(EMMA HIPERVENTILA) -Siéntate, anda.

-Venga.

Respira tranquila.

(EXHALA CON FUERZA)

-¿Me está diciendo que merecía que me destrozase la cara?

-No, yo no estoy diciendo eso.

Lo que digo es que Emma merecía que tú la defendieses,

pero tú te has llevado dos bofetadas y una visita a comisaría.

Y solo espero que no nos salpique nada.

-Pero hemos ido solo a declarar.

No tienen nada en contra mía, ni de Emma tampoco.

Se lo prometo, don Fernando.

-Más te vale. Porque ya te he dicho mil veces

que esa chica solo nos va a traer

...problemas.

(CHULESCO) -¡Fernando Quintero!

¿Tienes un minuto para charlar?

-Depende de con quién tenga el gusto o el disgusto de hablar.

-¿No lo adivinas?

-No me gustan las adivinanzas.

(CANTA) -Veo, veo.

¿Qué ves?

Un posible socio.

¿De qué color es?

-Rojo, ¿verdad? Emma te ha dado el recado y por eso estás aquí.

-Te dije que nos veríamos personalmente.

No me reconoces, ¿verdad?

-Pues ahora mismo, no.

Estoy intentando hacer memoria,

pero está claro que, con la edad, la cabeza ya no funciona.

-Fui uno de tus camellos, cuando la ruta del sur

estaba despegando y tú ya eras uno de los grandes.

-Bueno, estás hablando en pasado.

Fue otra época, y no me gusta hablar del pasado. Soy otra persona.

No tengo nada que ver con aquel Fernando Quintero.

Ahora me gusta dedicarme a negocios más honrados.

-Todos tuvimos que reinventarnos.

Yo me largué de Distrito Sur perseguido por la pasma.

Al final me pillaron

y he estado entrando y saliendo de la cárcel.

Pero ahora llevo una etapa tranquila.

-¿De cuánto tiempo es esa etapa?

-Tres meses. Desde que me instalé aquí.

-Vaya, tres meses para ti es una etapa tranquila.

-Sí. Digamos que ya me he estabilizado.

-Bien.

Me importa una mierda lo que hagas o hayas hecho con tu vida.

Vamos al grano, que no tengo tiempo que perder.

-Podrías ser más considerado, después del feo que me has hecho.

-¿Qué feo te he hecho?

-No acordarte de mí. ¡Ramón Rojo!

¿No recuerdas aquella redada en el parque de Barlovento,

que tuvimos que salir por patas?

-Vagamente.

-Fui uno de tus mejores camellos.

-Vuelves a hablar en pasado.

Y ya te he dicho que no tengo nada que ver con aquella época.

Escúchame bien, Ramón, Rojo,

o como demonios te llames:

este es un negocio honrado.

Y no quiero ver por aquí ni a tus prostitutas

ni a camellos, ni tampoco a excamellos.

¿Te queda claro?

-Ya...

¿Y por qué dejaste a Emma currar la otra noche?

-Porque, si no lo hubiera hecho, le habrías reventado la cara

o le habrías hecho algo peor. (ROJO RÍE)

No sé de qué demonios te estás riendo.

Te voy a decir una cosa:

no me gusta nada la gente como tú.

No me gustan los proxenetas, no me gustan los chulos,

ni me gustan los tíos que explotan a las mujeres

para vivir a su costa. ¿Sabes por qué?

Porque me dais asco.

-Puedes estar tranquilo.

Miguel y yo estamos estudiando tus opciones.

Podemos alojarte en un albergue de forma temporal.

Y, ya sé que no quieres, pero deberías hablar con tu familia.

Tienes que pedir ayuda.

No tienes culpa de que la empresa hiciera un ERE masivo

ni de que el banco sea un nido de buitres.

Ellos tendrían que avergonzarse, no tú.

-Muchas gracias, Verónica, por todo.

-Vas a salir de esta, ya verás.

Espera aquí hasta que vengan a buscarte.

Estamos en contacto.

-Hola. -Hola.

Toni, espera.

-¿Qué pasa?

-No podemos seguir así.

-¿Así, cómo?

-Como dos adolescentes que se evitan en el recreo.

-Verónica, yo no estoy así.

-Ayer te llegó un informe para mí y te esforzarte para no verme.

-No. Es porque estaba liadísimo.

-Venga, Toni...

Te pasas por el centro cívico sin venir a cuento

y para una vez que tienes algo urgente para mí...

-¿Y tú por qué le cogiste el teléfono a Paula?

-No fue a propósito.

Estaba delante de mi marido, no me hacía ninguna ilusión.

-También estás incómoda.

(SUSPIRA) -Pues claro.

Hoy casi rechazo el caso de un hombre

que necesitaba un abogado urgentemente. No puedo permitirlo.

-Vale, tienes razón.

No quería cruzarme contigo,

y es estúpido y absurdo también,

pero es comprensible, ¿no? -¿Por qué?

-Porque nos hemos comido el morro, y eso no está bien.

-No podemos cambiar lo que ha pasado.

Pero podemos afrontarlo de otra manera.

-Puede ser, lo siento. Es que me supera esto,

porque Paula es mi compañera y la veo a diario.

-¿Y para mí? Es mi hija y tengo que verla cada día en casa.

-¡Joder, lo siento! Soy lo peor.

-Sí, pero eres el poli que me protegió en el secuestro

y voy a darte un voto de confianza.

¿Damos esto por superado?

-Sí. -¡Mamá!

-¡Paula! -¿Qué haces aquí?

-Un detenido necesitaba un abogado.

-Me iba a tomar un café. ¿Te vienes conmigo?

-Yo os dejo. Me voy a trabajar.

-Vale. -Chao.

-¿Vamos? -Vamos.

(Pop electrónico)

-Fuiste el mayor proveedor de droga de este país.

Tu mierda estaba cada noche en locales de alterne.

Tampoco te hagas el digno conmigo.

-Yo nunca he traficado con personas.

-Nadie puede escapar de su pasado.

Yo llevo fichado desde los 19.

He sobrevivido en el mundo de la droga y la prostitución.

He estado en el trullo, una vez por matar a un tío en Zaragoza.

No me las doy de nada, pero no me ando con miramientos.

-¿Has terminado tu discursito?

-Vengo porque sé lo que ha pasado: un cliente se puso torito con Emma,

la cosa se fue de madre y acabaron en comisaría.

Por eso ni Emma ni ninguna de mis chicas

volverán a pisar el Moonlight. -Bien.

Parece que por fin lo has entendido.

-Quiero mantenerme alejado de la pasma.

No es bueno para mi negocio, ni para el tuyo.

-Por mí no te preocupes, sé cuidarme solito.

-Eres Fernando Quintero,

un referente para mí.

Jamás iría en tu contra.

-Está bien.

Ya te he dicho que puedes hacer lo que quieras con tu vida.

Pero te voy a decir una cosa, Ramón, Rojo,

o como te llames; te lo vuelvo a repetir:

aquí, en mi negocio,

no quiero veros ni a tus chicas ni a ti.

¿Te queda claro?

-Nunca se sabe.

Ya sabes: donde hubo fuego...

-Me alegra que hayas tomado esta decisión.

Si quieres, te acompaño mañana a la UFAM.

-No, no hace falta, gracias.

Ya ha hecho suficiente.

Y esta policía... ¡uf!

-Esperanza Beltrán. -Sí.

Siento muchísimo haberme puesto así con ella,

porque solo quería ayudarme.

-A ti y a todas las que están en tu situación.

Es una gran profesional,

y seguro que te va a ayudar a librarte de ese...

¿Cómo se llama? -Rojo.

Le llaman Rojo. Pero prefiero no hablar de él aquí.

-No hace falta.

Con tal de que se lo cuentes a Esperanza, suficiente.

Seguro que te ayuda, te lo prometo.

-Si se entera de que he hablado con vosotros,

no quiero ni imaginar lo que me haría.

-¿Fue él quien te pegó en el ojo? -No.

-¿Ah, no? -No, se lo juro.

Le dije la verdad. Lo que pasa es que...

iba hasta arriba de calmantes y me resbalé.

Pero Rojo no me pegaría. Él es listo para los negocios.

Solo le importa el dinero.

-Bueno, ¿has puesto en marcha el plan del que hablamos?

-Sí.

He hablado con un amigo y está recogiendo mis cosas.

-¿Dónde dormirás hoy? -Con una amiga, en su casa.

-¿No será...? -¡No!

No, no es prostituta y no es cercana al círculo de Rojo.

No voy a hacer tonterías.

-¿En qué estás pensando, cuando te liberes de ese tío?

-No lo sé. Ahora mismo no quiero hacerme ilusiones.

-Ya, pero las ilusiones son las que nos hacen salir

de situaciones difíciles.

-Pues...

A lo mejor... volver a Almería.

-¡Ah!

-E igual buscar algún trabajito cerca del mar...

(RÍE) ¡No sé, igual es un poco ingenuo!

-Lo bueno de ser libre es que puedes hacer lo que quieras,

planificar tu futuro. Ponerte a estudiar, yo qué sé.

(BORBORIGMO) ¡Ay!

(RÍE)

-¿No has comido? -He picado algo.

-¿Te traigo un bocata de tortilla? Es espectacular.

-Vale. -¿Te la pido?

-Sí. -Voy a por ella.

¿Me pones un bocata de tortilla? (MARÍA) -Por supuesto.

(Móvil)

¡Domingo! ¿Cómo estás?

Es que esta noche no puedo, tengo la agenda llena.

¿Por dos horas?

Pero esto es mucho dinero.

Vale.

Sí, te puedo hacer un hueco. ¿Puede ser a las 21:00?

Vale, dime la dirección.

Hotel avenida, habitación 257.

Muy bien. Te veo a las 21:00.

Un besote, guapo. Chao.

-¿Con quién hablabas?

-Con mi amigo, el que me está haciendo la mudanza.

Le estaba dando indicaciones.

-Ahora te traen el bocata. Espectacular.

-Muchas gracias.

¡Qué bien huele!

¡No es un poco pronto para la cena?

Es que no es la cena. Es tu comida de toda la semana.

Cremita de calabacín, arrocito con verduras,

un poco de acelgas, pimientos, setas...

Te lo congelo, lo meto a la nevera,

y así tienes comida para la semana. Y tus compañeras.

No hacía falta. ¡Menudo despliegue!

Me voy pasado mañana a León para incorporarme al súper.

Y me quedo tranquila si sé que vas a comer bien

para que te pongas buena.

¡Bueno, voy a parecer Popeye!

Me han dicho tus compañeras que te encantan las verduras.

Anda que no me diste la lata de pequeña,

así que te van a salir por las orejas.

Verás, es que a lo mejor...

¿Qué? ¿Qué?

Nada. ¿Cómo que nada?

Nada, que en qué te ayudo.

En nada, ya está hecho. Además, estás convaleciente.

Un par de zanahorias puedo pelar.

Mi amor, mírame,

estoy feliz de cuidarte,

feliz de cocinarte.

Así cuando abras un táper te acuerdas de tu estupenda madre.

(RÍE)

¿Qué?

¡Ay, madre mía!

Tienes ojillos de cansada.

¿De verdad no puedes pedir una semana más?

Mamá, voy a estar ordenando papeles y leyendo diligencias.

No sé. Tendré que hablar con Miralles para estar segura.

Esa es más cabezota que tú y yo juntas.

Pues ¿sabes qué?

Me da mucha envidia esa mujer.

¿Por?

Porque siempre te tiene a su lado.

(EXCLAMA) ¡Mamá!

No me hagas caso, es que no quiero marcharme.

Me da mucha rabia dejarte. Es injusto.

Bueno, injusto... ¡Es injusto!

Ocho años sin hablarte,

de repente nos vemos, ahora me tengo que marchar...

A ver, prométeme, prométeme...

que me llamarás con frecuencia. Sí.

No quiero agobiarte,

no quiero que me llames todos los días, o sí...

¡Te voy a echar de menos! Vale, frena.

Te lo voy a contar.

No quería hacerlo para que no te ilusionaras.

¿Qué? Dímelo. ¿Me lo vas a contar?

Espera. Ahora que espere.

Claudia, dime.

¿De verdad?

Sí, sí.

Claro, mañana me das los detalles. Gracias.

¿Todo bien?

Sí, tiene que ver con lo que te quería contar.

¿Qué ha pasado?

Verás...

Esta mañana he pedido el traslado.

Le he preguntado a Miralles

por una vacante en comisión de servicio

para una inspectora en León.

(EXCLAMA SIN EMITIR SONIDO)

¿De verdad que has hecho eso?

Pero, mi amor, esto tiene que ser muy complicado.

Sí, y es muy complicado...

De hecho, tengo malas noticias.

No, Silvia, por favor, malas no.

¡Es que voy a tener que dejar esos tápers aquí en Madrid!

¿Eso quiere decir que...?

Que necesitan una incorporación inmediata,

(SUSPIRA) y que me voy contigo a León.

A ver... (DIVERTIDA) ¿Qué?

¿Tú estás segura de que quieres hacer esto?

Hacía mucho tiempo que no tenía nada tan claro, mamá.

(SOLLOZA)

¡Qué alegría, por favor!

¡Las dos juntas en León! ¡No me lo puedo creer!

(Llaman a la puerta)

¡Domingo, Doming...!

(EXCLAMA) -Jefe.

-Pasa.

Déjame tu bolso.

Como no respondes mis llamadas,

esta tarde me he acercado a tu apartamento

y he visto a un chaval sacando cajas con tus cosas.

¿Cuándo ibas a decirme que te mudas?

-Es que no te quería molestar.

La casera me ha subido de golpe el alquiler

y tenía pensando ir a casa de una amiga mientras busco algo.

-"Esperanza Beltrán, Unidad de Atención a la Familia y Mujer".

¿Por qué tienes una tarjeta de una policía?

-Me la dio cuando fui a declarar, pero no le he contado nada.

-Sabes que tengo ojos y oídos en cada esquina.

No me mientas.

Dime la verdad.

-No he contado nada, de verdad.

-Alguien te ha comido la cabeza y quieres escapar.

Emma, bonita, te interesa empezar a hablar.

-Vale.

Les he dicho tu apellido, es lo único...

-Lo sabía.

Querías delatarme

y escapar.

¡Después de todo lo que he hecho por ti,

del tiempo y el dinero que he invertido!

Eres una desagradecida.

¿Qué más les has contado?

-Nada más, de verdad.

Te lo juro, no les he contado nada más.

-Ya...

No puedo fiarme de ti, me has traicionado.

Voy a tener que castigarte.

-¡Por favor! Por favor, por favor...

-No, Emma. Ojalá esto lo pudiéramos solucionar a golpes.

-¿Me vas a matar?

-No. El sitio al que vas es mucho peor.

Cada día desearás que te hubiese matado.

Vas a hacer turismo.

Te vas a Moldavia.

Tu destino es la ciudad de Tiráspol.

¿Te suena?

Allí las mujeres no pueden pasear con libertad por la calle.

Pero no te preocupes, porque no vas a ver la luz.

Te pasarás 24 horas

hacinada con otras mujeres como tú, a las que enviamos allí como ganado.

Desde el amanecer al anochecer

estarás con un hombre tras otro.

Te guste, o no.

Ojalá lo hubieses pensado antes.

¡Chicos!

(EMMA SOLLOZA)

-¿Por qué no me dejan salir de una vez?

Le aseguro que está usted muy lejos de pisar la calle.

Llevan toda la tarde poniendo el desguace patas arriba.

En el desguace no se han hallado restos de drogas, es verdad.

Pero las unidades caninas han encontrado algo mucho peor.

¿Está seguro de que no quiere confesar "motu proprio"?

Se lo digo por su bien.

Sería mucho más útil ante un juez que si le muestro este informe.

¿No? Bien, como quiera.

En el área A, cuadrante 4, torreta C

ha sido hallado un coche,

el cual fue prensado. Al estudiar el interior del coche

se ha hallado sangre y restos de un ser humano.

Tras proceder con la toma de muestras,

las pruebas han sido enviadas para ser analizadas

y así poder verificar la identidad de los restos encontrados.

Es evidente que ese coche fue aplastado

para ocultar un cuerpo.

Yo no sabía que había un cadáver. No pueden pensar que yo...

Existen protocolos antes de manipular un coche.

Se realiza un proceso de descontaminación,

se retiran filtros de aceite, de gasolina,

líquidos de frenos...

La normativa medioambiental es muy rigurosa.

Y el incumplimiento de la misma

conlleva multas de alto valor económico.

Todo eso ya lo sé, y seguí el proceso a rajatabla.

¿Y cómo se le escapó el detalle de que dentro había un cuerpo?

Porque el proceso no incluye abrir el maletero.

Señor Chávez,

nosotros en ningún momento hemos dicho

que el cuerpo se hallara en el maletero.

Ha sido una suposición.

Yo no soy capaz de matar a nadie.

Está bien.

Supongamos que Ud. dice la verdad,

que no sabía que había un cuerpo en ese vehículo

y que Ud. solo tenía que prensar el vehículo.

Y guardar silencio, ¿no?

Pero ¿a cambio de qué?

¿De los 3000 euros sin declarar que llevaba en el Moonlight?

¿Quién le pagó?

Fue un encargo anónimo.

Me pagaron por hacer la vista gorda.

Ni siquiera revisé el permiso de circulación

ni la tarjeta de la ITV.

Solo... llevé el coche a la prensadora,

sin saber...

Sin saber que en su interior había un ser humano, ¿verdad?

Les juro por lo que más quieran que yo pensé que había documentos,

armas, drogas... algo chungo.

Yo qué sé..., pero no un muerto.

¿Quién le dice que estaba muerto?

¿Quién puede asegurarle que no lo mató usted

cuando presionó ese coche?

Le juro...

Mire,

el cadáver se ha hallado en su desguace, así que, ahora,

son sus manos las que están manchadas de sangre.

Yo no soy ningún criminal. Bueno...

Pero, a veces,

mirar para otro lado también es un delito:

ocultación de pruebas, cooperación necesaria,

obstrucción a la justicia.

Hable, Chávez.

O pueden imputarle todos los cargos,

incluso asesinato.

Yo creo que esos 3000 euros no le compensan todo eso.

Creo que no le van a dar ni para pagar la fianza.

Ese cabrón me la ha "jugao".

¿No decía que era anónimo?

¿Quién es?

¿Quién le pagó por hacerlo?

(Música tensa)

Se llama Soler.

Álvaro Soler.

(Música emocionante)

Gracias. ¿Qué celebramos?

Es más bien una despedida.

¿Te vuelves a León, Berta?

Veréis, nos vamos las dos.

Tenemos vigilado a Álvaro.

Hoy ha dormido en su casa

y ha abierto el taller a la hora habitual.

No te confíes.

Yo quiero detener a Álvaro igual que tú.

Pero ¿cuántas veces los Soler han acabado en libertad

por falta de pruebas?

Lo siento, pero si antes de las 10:00

no ha llegado la confirmación de Científica,

te voy a pedir que ordenes su detención.

Quería saber si Emma ha venido por aquí.

-Me dijo que iba a hablar contigo. ¿Se habrá arrepentido?

-Es que no me coge el teléfono.

Emma Cruz Lobato.

(ASIENTE)

¿A Kiev?

¿Está seguro?

Otra pregunta, ¿sabe quién compró el billete?

-Me lo apuntas, ¿"porfa"?

-No, a ese te invito yo.

-Gracias.

-Me alegra que os volváis a llevar bien.

(ASIENTE, SECA)

¿Vuelves a tener sentimientos por Toni?

¿Estás coladita por él?

Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.

No digas nada.

Bastante paciencia has tenido conmigo.

Eso es lo que yo te quería decir.

Ha llegado el momento de pasar página.

-¿Qué pasa con Emma?

-Estoy investigando su desaparición

y esperaba que pudiera aportar algún dato.

¿Ud. sabe si tenía alguna razón para huir del país?

-¿Cuántas denuncias ha puesto esta mujer?

-Tres.

Luego se arrepiente: él le pide perón,

los hijos dependen del padre... La historia de siempre.

Me gusta ponerle corazón a las cosas que hago.

-Eres pasional. Eso es bueno.

-Bueno...

A veces te puede meter en algún lío.

-Muy buenas.

-Está cerrado. -Pero no vengo como cliente.

Quiero hablar con Quintero.

-Eladio, será mejor que te vayas a comer

antes de que llegue la hora de abrir.

¡Lourdes!

-¿Sí, señor Quintero?

-Recoge y vete a descansar. Ya está bien por hoy.

-Ahí tienes: Ramón Rojo es un delincuente, ¿no?

Ahí tienes el titular:

"Quintero relacionándose con esa chusma".

¿Te lo tengo que dar mascado?

Confirmado: el ADN coincide.

El cadáver del desguace es Paolo Montechi.

Álvaro se quiso deshacer de él metiéndolo en el maletero

y ordenando su desguace.

Le habría salido bien si no fuera porque Chávez

se metió en una pelea con dos papelinas

y un montón de dinero en el bolsillo.

¿Le habéis detenido? Todavía no.

Tengo a media comisaría en este operativo.

Claudia, quiero ponerle las esposas.

Es mi último día y quiero cerrar etapa.

Miralles ha dicho que tenemos que ir.

-¿Al operativo de Álvaro Soler?

-Entraremos simultáneamente a la casa y al taller.

-¿Y vamos a pinchar los teléfonos?

-Están intervenidos desde esta madrugada,

pero no ha habido movimientos.

-Hoy caen los Soler.

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Servir y proteger - Capítulo 651

03 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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