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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 645 - ver ahora
Transcripción completa

-¿No te das cuenta, Eladio, que esas tres son unas profesionales?

-¿Habla en serio? -¡Claro que hablo en serio, Eladio!

Claro que hablo en serio.

-Gracias. -No hay de qué.

-Siento que os tengáis que ir ya. -No te preocupes.

Nos ha encantado el sitio y tú, así que volveremos seguro.

-Él se pensó que seríais prostitutas. -¿Qué?

-Prostitutas de lujo, por supuesto.

Déjame hablar con don Fernando y estoy seguro

de que le haré ver que todo esto es una confusión.

¿Vale? -¿Harías eso por mí?

-Es lo mínimo. -Sí.

Somos prostitutas, ¿y?

-Por mí puedes hacer con tu cuerpo lo que te dé la gana.

Pero no en mi negocio. ¿Te queda claro?

-Clarísimo. Chicas,

nos vamos.

-Miralles tiene que morir. Quién lo haga y cómo es cosa tuya.

-No cuentes conmigo. -¿Por qué?

Me han dicho que Caimán ha matado a decenas de personas...

(DOLORIDO)

-Sigue hablando así y te reviento la cabeza contra la mesa.

(VOZ DISTORSIONADA) "Le felicito por la captura de Fabio Callas."

¿Quién es? ¿Qué quiere?

"Eso no importa."

Yo sé cuál era el objetivo que tenía.

Es alguien vinculado a la comisaría.

"La inspectora jefa Claudia Miralles."

¡Cuidado!

¡Silvia!

Esa bala era para mí, Emilio, esa bala era para mí.

Yo tenía que estar en ese quirófano y no ella.

¿Qué ha pasado? -Un tiroteo.

-¿Y ha habido víctimas? -Pues sí, una. Silvia.

-¿Silvia? -Perdona.

¿Qué acabas de decir?

Avisa a mi madre.

¿Quieres que avise a tu madre?

-¿Es un error matar a la asesina de tu hermano

y hacer justicia a tu familia? -No me des sermones de familia.

¿Te recuerdo qué hice para vengar su muerte?

Estas...

son las manos manchadas de sangre,

no las de un sicario. Así que no me des

ningún sermón, porque solo tú eres la que ha puesto

en peligro a esta familia.

-Es verdad que he tardado mucho tiempo en venir,

mucho, demasiado quizás. Pero ahora sé...

ahora sé todo lo que te hizo sufrir, hija.

Por favor, perdóname.

-Álvaro, confía en mí, en serio. -¿Que confíe en ti?

Venga, Paolo, no me hagas reír. Si te vio la cara, puede describirte.

Y si te escuchó el acento, puede identificarlo.

-Casi no hablamos, solo me dio la pasta.

A ver, nuestro principal indicio es ese italiano del parque.

Si contrató al tal Carlitos a través de la "deep web",

deberíamos incautar su ordenador.

Aquí tienes el retrato robot del tipo que contrató al sicario.

Es muy genérico.

Es el máximo que consiguieron con sus indicaciones.

Y le dedicaron más tiempo del habitual en deferencia a Silvia.

Los compañeros están muy optimistas.

Creen que cada vez estamos

más cerca de los responsables de todo esto.

-Cuéntame el plan.

Porque si estás aquí, tienes un plan.

-Sí. Claro que lo tengo.

Pero para eso necesito que desaparezcas de aquí.

-¡Ah! Hola, Paty.

-Hola, Álvaro.

¿Qué tal?

-Bien, todo bien. -Ha venido a traerme la moto.

-Ah.

(Música emocionante)

Hola, hijo.

¿Quieres unas tostadas?

-No, me tomo un café y me piro. Tengo prisa.

-Ah.

Deberíamos hablar, ¿no?

-Nos has puesto en peligro, mamá.

Por culpa de tu obsesión de venganza,

nos has puesto en una situación muy complicada.

Y yo tengo que resolverla.

-¿Resolverla... cómo?

-Dije que me encargaría.

-Ya. Pero... ¿cómo?

-He convencido a Paolo para que se largue del país.

Por eso llegué tarde ayer, se lo estaba explicando.

-¿Y qué dijo él?

-Al principio no quería.

Luego se dio cuenta de que es lo mejor.

-¿Qué has pensado?

-Voy a llevarle a Portugal en el maletero de un coche.

He cambiado la numeración de las matrículas

para no dejar rastro del viaje.

Cuando esté en Portugal que se busque la vida.

-No me gusta que te impliques en su desaparición.

-¿No te gusta? Pues habértelo pensado antes.

Tú me has metido en esto y estamos de mierda hasta el cuello.

-Si te pasara algo por mi culpa...

No podría soportarlo.

-Venga.

Tranquila, ¿vale?

Estamos a tiempo de solucionarlo y lo haré.

-Prométeme que esta noche estarás en casa.

-Te lo prometo.

Y tú prométeme que te vas a quedar tranquila en casa.

-Te lo prometo.

-Vale.

-¿Cuánto tiempo necesitas?

¿Una hora de anestesia es suficiente?

Sí, 50 minutos. 40 si me apuras.

No te apures y asegúrate de que quede bien

que cada cliente es publicidad andante.

Y si la experiencia es positiva...

Que sí, lo sé, es una rinoplastia muy sencilla.

Tenemos que seguir fuertes en promoción.

Acuérdate de lo que nos costó darnos a conocer.

Si sigues consiguiendo reportajes nos va a ser muy sencillo.

He contratado unos "banners" en las próximas semanas.

Es una inversión pequeña y aunque solo sea por lo de hoy,

merece la pena. Sí, sí. Pero digo yo,

para celebrar, ¿qué tal si esta noche salimos?

Mejor no que mañana tenemos una cirugía complicada.

No hablo de trasnochar.

Solo tomar una copa para que te despejes.

Solo quiero ir a mi casa y descansar.

El viaje a Barcelona fue intenso.

Te diste una paliza para que todos estén contentos

y piensen que tenemos todo controlado.

Es la verdad, fue una paliza.

Pero es que no todo es trabajar, Andrés.

Hay cosas que se te escapan, tío.

Mira, el asalto a mi casa del otro día.

Podría haber perdido a Verónica. Esas cosas dan qué pensar.

Tú debes irte a tu casa con tu mujer,

que eres el hombre más afortunado que conozco.

Vale. Pero las copas siguen en pie. Que sí, otro día.

-¿Qué haces en mi casa?

Buenos días.

Sé que no soy bien recibida en esta casa.

Pero francamente me da igual.

Vengo a hacerle una pregunta muy sencilla.

¿Ha intentado matarme?

¿Qué clase de delirio es ese? Ojalá lo fuera.

De esa manera no tendría yo a una inspectora joven y valiente

postrada en una cama

debatiéndose entre la vida y la muerte.

Silvia. Lo sé.

Álvaro me tiene al corriente.

Entonces, ¿es usted consciente de que la situación es crítica?

Álvaro y yo estamos muy preocupados.

El coma inducido tiene muy mala pinta,

pero yo a ella no le deseo ningún mal.

Al contrario que a mí, ¿no?

Pues mira, sí, todo lo malo que te pase me parecerá poco.

Y no pierde ocasión en decírmelo.

Por eso creo que fue usted quien pagó al sicario

para que disparara en el aparcamiento.

Esa es una acusación muy grave, inspectora.

¿Qué hacía en ese mismo aparcamiento el otro día?

¿Qué estaba...

anotando mis costumbres para comunicárselas al matón?

¿Por qué se puso tan nerviosa?

¿Por qué temblaba cuando mi marido y yo la descubrimos?

¿El otro día?

No sé, no lo recuerdo.

Señora Soler, hay veces

que no sé si tiene alzhéimer o memoria selectiva.

Pues fíjate, hay cosas que no olvido.

Mira.

¿Ves?

Esta pelota era de mi hijo Ricky.

Por eso no la puedo tirar.

Porque me recuerda a él.

Tampoco me puedo olvidar de mi hijo

por aquí, por toda la casa.

Ni de su risa,

ni de su voz, ni de cómo era.

Ni tampoco a la asesina de mi hijo.

Si está detrás del sicario,

le juro que acabará en la cárcel.

Encontraré las pruebas que lo demuestren.

(Timbre)

¿Estás listo?

-Sí.

-¿Has guardado todo?

¿Tienes algún documento comprometedor aquí?

-¿Documento? El papel ha muerto, Álvaro.

Ahora, todo aquí.

Discos duros,

todo encriptado y ya.

-Te pido que destruyas cualquier prueba

sobre los tratos con mi madre.

-¿Pruebas? ¿Qué pruebas?

¿Crees que hemos un firmado un contrato, algo así, no sé?

-No estoy para bromas.

No eres consciente de la situación tan jodida

en la que nos has puesto. -Lo siento.

Las cosas no tenían que salir así.

-¿Estás seguro de que no te pueden relacionar con mi madre?

-Las veces que hablamos fue desde una línea segura,

la misma que usaré en Portugal.

-¿Y en persona alguien os ha podido ver?

-Paty. -Mierda, tío.

-¿Mierda de qué? Le dije que tu madre

quería hacer unas inversiones.

Una vez le hice ganar dinero a María y tu madre quería hacer lo mismo.

-¿Y se lo tragó? -Sí, sí, se lo tragó.

Es un razonamiento lógico.

-Vale.

Y ahora, ¿qué le vas a decir?

-¿De qué?

-¿Dónde se supone que te vas?

-Ya verás.

Paty, "amore".

Chao, ¿qué tal?

Oye, tengo malas noticias.

Tío Luciano ha tenido un...

un derrame, un infarto cerebral,

todavía no sé bien.

Acaba de llamarme y está grave.

Tengo que partir ahora mismo, ¿vale?

Y no sé si será cuestión de días

o semanas, pero...

tengo que coger el primer avión a Napoli

y lo siento mucho despedirme así,

en serio, luego te voy a explicar.

Te quiero.

"Ti amo", en serio

y te mando un beso enorme, ¿vale?

Te debo una puesta de sol.

"Ciao, amore".

-La quieres de verdad.

-Es que también tenemos sentimientos.

Pero alguien como ella

nunca aceptará estar con alguien como yo.

-No se puede llevar una doble vida con una chica a la que quieres.

Te lo digo por experiencia.

-Bueno.

Vámonos.

El "modus operandi" apunta a que son los mismos individuos.

Ofertan por la app muebles voluminosos

y caros y cuando aparecen los clientes,

los llevan a un lugar apartado con la excusa

de que han aparcado allí y los atracan a punta de navaja.

Crearé una alerta para los usuarios de estas webs.

Sí, por favor, hazlo.

A ver, Elías y Nacha, todo vuestro.

Bien, y ahora vamos a entrar

en el caso que estáis todos esperando:

el intento de asesinato que sufrí el otro día

y por el que vuestra compañera Silvia

se encuentra en el hospital.

Vamos a recapitular lo que tenemos.

Hace unos días, gracias al instinto

y el excelente trabajo de Silvia,

conseguimos detener a un asesino profesional,

Fabio Callas,

cuando se acababa de hacer con un rifle de precisión,

un Remington 700.

A pesar de que él no quiso

declarar y enseguida le concedieron la extradición a Italia,

sabemos que cuenta con un amplio historial delictivo

a sueldo de la mafia calabresa, la 'Ndrangheta.

¿Por qué va la mafia calabresa a enviar un sicario a por ti?

¿Tienes ya alguna teoría?

Esa es una de las preguntas que están en el aire.

Bien, Carlos Puerto, alias Carlitos,

es el responsable de que vuestra compañera

esté en este momento en coma.

Estaba cumpliendo condena en Alhaurín de la Torre

por haber matado a un tipo en una pelea clandestina.

Parece ser que es una especie de luchador callejero.

Pero ese perfil no tiene nada que ver con el del sicario italiano.

Efectivamente.

No parece que tenga mucha vinculación

con la mafia calabresa.

Salvo por el hecho de que los dos han ido a por ti.

¿Hemos conseguido localizarlo o algo?

Ángela ha intentado rastrear esa llamada, pero sin éxito.

Lo único que sabemos es que se trata de un varón sin acento,

y con la voz distorsionada.

¿Y este tal Carlitos no dijo quién lo contrató?

Ayer afortunadamente entre el comisario y yo

conseguimos sacarle algo.

Y ha señalado

a un...

un varón, de menos de 30 años,

de complexión atlética,

con barba

y con marcado acento italiano. Esto es lo más importante.

Carlitos y él no se conocían.

Carlitos se ofertaba simplemente en la web

al mejor postor.

Y vino expresamente desde Málaga

para entrevistarse con el italiano.

Según ese retrato podría ser cualquiera.

-¿Y ese encuentro entre ellos?

-¿No hay imágenes?

Solo hay imágenes del sicario.

El italiano se cuidó muy mucho de que las cámaras le recogieran.

Me cuesta ver el vínculo

entre un matón de pacotilla y la mafia calabresa.

Y a mí también, Elías. Por eso hay que detenerlo

y hacerle todas las preguntas que están por resolver.

Paty, ¿quieres dejar el teléfono? ¿No ves que tenemos esto empantanado?

-Voy, María, un momento.

-¿Qué pasa, pasa algo?

-Paolo, que... se ha ido a Nápoles de urgencia

porque su tío abuelo está malo. -¿Su tío abuelo?

-Sí, sí, me... Bueno, el otro día

les escuché hablar. Parece que es su única familia.

Oye... voy a llamarle, ¿vale?

Pobrecito.

(SUSPIRA)

Qué raro, está apagado.

-Irá en el metro camino del aeropuerto.

-¿Paolo en metro?

No ha pisado el metro en su vida, siempre va en taxi.

-Sí que ha tenido que ir con prisa para no venir a despedirse.

Y más si va en taxi. Está al lado de tu casa.

-Ya, no sé.

Bueno, igual es porque no quería que le viese llorar.

Que él es muy italiano para algunas cosas.

-¿Y esto?

-Es para tu móvil.

-¿Tú piensas que soy tan imbécil

de encender el móvil de camino a Portugal?

-Por amor se hacen muchas tonterías.

Voy a ser tu chófer, no puedo arriesgarme.

-Vale.

Cuidado, ¿eh?

-¿Sabes ya qué harás cuando llegues a Portugal?

Cuando crucemos la frontera quiero que te busques la vida.

-Tranquilo que lo he hecho otras veces.

Aunque nunca para mí.

Me van a dar de todo: cobertura,

pasaporte falso, todo.

-¿Quién te lo va a dar?

-"Amici" de la familia como siempre.

-Yo no estaría tan seguro.

No creo que estén muy contentos contigo.

Y sobre todo después de saber por qué estás huyendo.

-En diez años de trabajo,

nunca les he fallado. -Hasta la semana pasada.

Con el sicario, tu compatriota.

Tú le trajiste, ¿verdad?

Todo lo que me contaste era mentira porque le detuvieron por tu culpa.

-¿Este es el coche?

-Sí.

-¿Sabes cómo decimos en Italia?

"Sono fottuto".

Estoy jodido.

Me pidieron que me quedara quieto y yo desobedecí.

Traje al idiota que ahora está en manos de la policía.

Y sí,

no sé si me lo van a perdonar.

Pero es asunto mío, ¿vale?

Ahora basta con las preguntas

y, por favor, vámonos.

-Me interesa saber si mis socios van a echar de menos

a nuestro intermediario.

-Echar de menos...

¿Qué me estás queriendo decir? Pues que los datos encajan.

Italiano, veintitantos, buena planta. ¿Nunca lo ha visto en La Parra?

Yo sabía que Paty tenía un novio italiano,

pero creo que no me lo he cruzado. ¿Tú sí?

Sí, he hablado con él alguna vez.

Eso solo son datos objetivos, no hay más.

Hombre, luego está su nivel de vida. ¿A qué te refieres?

Lleva un nivel de vida que no es normal.

Gasta pasta por un tubo:

cenas, planes, se acaba de alquilar un piso carísimo.

Si Paty se agobió y vino a hablar conmigo.

Entonces tus dudas surgen a partir de que

no te crees que el dinero que maneja el tal Paolo

lo obtenga de su trabajo como bróker.

Antes tenía dudas, pero ahora viendo la imagen, está clarísimo.

Se la voy a enseñar. Mire.

A ver cómo era...

Aquí está.

A ver.

Júzguelo usted misma.

¿Podría ser o no?

Pues sí.

Tienes toda la razón. Sí podría ser.

Y es lo que vamos a averiguar.

Haremos una cosa.

Nos vamos a ir tú y yo a La Parra a hablar con Paty.

Tú te mantienes en un segundo plano.

Al fin y al cabo, Paty es tu exnovia

y quiero que en esto seas absolutamente objetivo.

Por supuesto. ¿Sí? Pues venga.

Andando que es gerundio.

Eso no puede acabar así.

-¿Cuánto tiempo tardará en delatarte el sicario que contrataste?

-Da igual.

No sabe una palabra de tu madre.

Y la policía

nunca podrá llegar a ella.

Y yo desapareceré.

-De eso me encargo yo.

-Álvaro... -Te hago un favor.

Los métodos de la familia son mucho más dolorosos.

Si no que se lo pregunten a Isidro.

-¿En serio?

¿Me guardas rencor por eso?

¿En serio? Ya te dije que no fue cosa mía.

Fueron los jefes que trabajan Imagínate lo que te harían

si descubren esto.

-Me estarán agradecidos por quitarles a un traidor.

-¿Traidor?

Yo solo cometí un error.

-Sí, cometiste un error.

Aceptaste el dinero a mis espaldas.

Sabías perfectamente que mi madre estaba enferma

y aun así lo cogiste.

Y por culpa de ese error,

ahora mismo la mujer a la que amo

está debatiéndose entre la vida y la muerte.

-¿La mujer que...? No.

Yo no lo sabía.

Que todo va a salir bien. No puedes matarme por esto.

-No, no te voy a matar por Silvia.

Ella nunca lo permitiría.

Lo voy a hacer por mi madre.

No puede volver a la cárcel.

-No lo hagas.

Tú no eres ningún asesino, tío.

-Te equivocas.

Sí lo soy.

-Paty, sé que te has quedado muy preocupada,

pero mira si a ver trabajando un poquico se te pasara, ¿no?

Tira a la terraza. -Lo siento.

Buenas. Paty, no te vayas.

Queríamos hablar contigo.

Claro.

¿Qué... qué pasa?

¿Sabes dónde podemos encontrar a Paolo?

¿Le ha pasado algo?

Necesitamos hacerle unas preguntas. ¿Unas preguntas de qué?

-Intenta contestar lo que te estamos preguntando.

¿Sabes dónde podemos encontrarlo?

-Se ha ido a Nápoles. ¿Se ha ido cuándo?

Hace un rato me ha mandado un audio explicándomelo.

¿Podría escuchar ese audio?

Sí, supongo que sí.

Gracias.

¿Qué pasa? ¿A qué vienen esas caras?

-Porque están buscando a Paolo, pero no sé por qué.

¿Toni, me puedes explicar qué está pasando?

-No te puedo contar nada todavía.

Paty, escucha. Este tío... Luciano.

¿Tú le conoces? ¿Sabías de su existencia antes?

En realidad me enteré hace unos días

porque les pillé hablando por teléfono.

Parece que se solían llamar mucho, no sé.

Es la única familia que le queda vivo.

¿Te pareció sincero cuando te lo contó?

Pues sí.

No sé, supongo.

Hablamos de visitarle, ¿por qué me iba a mentir en eso?

Le ha mandado el audio no hace ni una hora.

Podemos ir al aeropuerto

y le pillamos, todavía le podemos detener.

¿Cómo detenerlo? ¿Qué dices?

¿Detenerlo por qué?

¿Qué está pasando?

¿Qué pasa?

¿Podrías llamarlo de nuevo?

Apagado.

Necesito su número.

Claro.

Gracias.

Ángela, da prioridad a un número que te voy a dar.

Sí, quiero que lo rastrees.

Necesito que hagas memoria, Paty.

¿Seguro que no viste nada raro en él?

¿Nada que te indicara que quería huir?

-Paolo no ha huido.

Se ha ido porque a su tío abuelo le ha dado un chungo y ya.

No sé qué tendréis contra él, no ha hecho hada.

Tendrá una explicación todo esto.

-Y cuando aparezca se aclarará todo,

pero necesito que hagas esto. Haz memoria.

Cualquier cosa que recuerdes puede ser importantísimo.

-Hombre...

Ayer sí que estaba un poco raro.

Que me habló fatal y discutimos.

¿Discutisteis ayer por qué?

A ver, por nada, que no pasó nada grave, ¿sabes?

Cuando se calmó, me pidió perdón y me dijo

que unas inversiones le salieron mal y había perdido un montón de pasta.

Se lo tuve que sacar con sacacorchos.

Le he pedido a Ángela que active la alarma.

Si compra un billete de transporte lo sabremos.

Tiene que estar en el aeropuerto. Sí, no te preocupes.

Es el primer sitio donde buscaremos, pero escúchame, necesito

que confíes plenamente en nosotros.

Tenemos que ir a vuestra casa.

Es posible que haya dejado alguna pista.

¿Podrías acompañarnos?

Sí... Pero ¿tiene que ser ya o...?

Es urgente.

Venga, vamos.

Tranquila que estará todo bien, ¿vale? ¿Vamos?

-María... -Sí, sí. Vete tranquila, ¿vale?

Seguro que todo tiene una explicación.

-Seguro. Sí.

-¿Era una amargada o no?

Si no te gusta la gente no seas enfermera.

-Bueno, pero cálmate un poquito.

Tampoco le pueden dar información a cualquiera. Es comprensible, ¿no?

-Es información fácil, ¿cuándo estarán los resultados?

No somos cualquiera, somos sus compañeros.

-Ahí sí llevas razón.

¿Y si esperamos aquí tranquilamente a ver si traen a Silvia y...?

Tengo las ventas más jugosas monitorizadas en el móvil,

así podemos hacer tiempo a ver si aparecen esos "manes."

-Perdonad.

Venís por mi hija, ¿verdad? Silvia Orestes.

-Ah, sí. ¿Es usted su madre? -Sí, Berta, pero tutéame.

-Encantada, soy Nacha. -Nacha, encantada.

-Y él es mi compañero Elías.

-Un placer, siento conocerte en estas circunstancias.

-Ya, ¿y se sabe algo de Silvia? ¿Qué tal está?

-Están haciendo una resonancia magnética.

No tardará en subir. La enfermera ha dicho 10 minutos.

Si tenéis prisa...

-No, de hecho habíamos hablado de hacerte compañía.

Alguna enfermera es un poco hueso.

-Yo me conformo con que traigan buenas noticias.

-Pues sí, ¿y has podido hablar con los médicos? ¿Se sabe algo?

-Están esperando los resultados de la resonancia.

Y si no hay nada preocupante...

es muy probable que la despierten mañana.

-Si la despiertan de un coma inducido quiere decir que va bien.

-Hasta que no la vea despierta

y la oiga hablar no me quedo tranquila.

Llevo tantos años sin comunicarme con ella que me parece

impensable que no pueda hacerlo de nuevo.

-No digas eso que tu hija es muy fuerte.

Ella es muy dura y seguro que saldrá bien de todo esto.

Así tendréis tiempo de poneros al día de vuestras cosas.

Ojalá tengas razón.

-He cogido este libro en su mesilla

y estoy ojeando porque siempre ha tenido la manía de anotar

en los márgenes.

Me ponía negra cuando iba al instituto y hacía eso.

Qué necia era yo entonces.

-Todos los padres metemos la pata de vez en cuando.

-A ver si me podéis ayudar con esta postal que estoy leyendo

que está llena de dedicatorias y todos los compañeros la aprecian.

¿Silvia ha estado más veces enferma?

Porque siempre ha tenido una salud de hierro.

-Eso...

-Bueno, no es la primera vez que Silvia recibe un balazo.

-Sí, pero tranquila porque no fue nada grave. Un rasguño en un hombro.

La bala salió limpia.

-Por favor.

Y yo sin enterarme, pero ¿qué clase de madre soy?

(SUSPIRA)

¿Dices que este sitio lo paga él?

(ASIENTE) Bueno, es...

es algo temporal hasta que terminen las obras de al lado de mi casa

que es imposible dormir.

¿Se puede saber qué estáis buscando exactamente?

Tú concéntrate en mirar lo que falta.

Nos ayudaría mucho saber lo que se ha llevado.

No sé.

Supongo que ropa, el neceser.

El ordenador falta.

-Vamos a comprobarlo, ¿te parece?

Sí, id vosotros que yo me quedo por aquí mirando.

(Móvil)

Dime, Ángela.

Ya, ¿un repetidor en Distrito Sur?

¿Y no hay otra señal?

Ya, no me extraña, pero...

Tampoco nos ayuda nada.

Oye, y...

¿Y en cuanto a los vuelos?

¿Ningún otro medio de transporte?

Vale.

Nada, gracias por tu trabajo.

Seguimos hablando si encuentras algo. Sí.

En principio no hay nada raro. Se ha llevado ropa para unos días

y el ordenador. Ya.

Paty, ¿Paolo utiliza aparte del ordenador

y el móvil algún otro dispositivo:

tablet, USB o...? Sí, guarda todas las cosas del curro

en un disco duro externo, bueno, en dos.

Le gusta tenerlo todo por duplicado, es un rayado con estas cosas.

No me dejaba ni acercarme.

Si vas a mirar ahí, no hay nada. Ya lo he mirado yo.

A ver, pero esto no...

Esto no tiene sentido.

Son copias de seguridad. ¿Para qué se lleva las dos?

-Porque seguramente sabría que íbamos a venir.

-No, porque él se ha ido a Nápoles porque tenía una urgencia familiar.

Paty, tu novio no ha ido a Nápoles, lo hemos comprobado.

¿Se te ocurre algún otro sitio donde haya podido ir?

Esto no tiene ningún sentido.

¿Me podéis decir qué está pasando? Lo importante es que nos digas

algún otro sitio donde se te ocurra que haya podido ir.

¿Tiene coche?

No.

No, solo tiene una moto, un modelo clásico.

Está flipado con esa moto. Me hizo hacerle una foto

y todo para ponerla en el salón. Mira.

¿Te importa si le saco una foto?

Gracias.

Emilio, te acabo de mandar una foto.

Sí, yo creo que es nuestro hombre.

Sí, se parece muchísimo al retrato robot.

Sí, prácticamente segura.

Claro, ahora lo que hay que certificar es que Carlitos

nos diga si es la persona que le contrató.

Hay que hablar con instituciones penitenciarias.

Venga, te dejo con ello. Yo sigo aquí.

¿De qué retrato robot está hablando?

Enséñamelo, por favor, esto es una tontería.

¿De verdad piensas que Paolo va a contratar a alguien de la cárcel?

Paty, es él, no hay duda.

Sí que hay duda.

Enseñádmela.

No... -Tranquila.

-Es que no... -Debe haber una explicación.

-¿Sí?

Pues dámela.

¿No? Joder, es mi novio. ¿Me queréis decir qué pasa?

Tu novio está implicado en actividades delictivas.

¿Es por lo del dinero en B?

-¿Qué dinero?

Sea lo que sea, es el momento de contárnoslo.

¿Tu novio mueve dinero negro?

Cuando fui a hablar contigo porque estaba rayada

con lo de la pasta y Paolo...

no te lo conté todo.

El día de antes me encontré un sobre con 20 000 euros en efectivo.

¿Le preguntaste por ese sobre?

¿Qué te dijo?

Sí, me dijo que era un bonus, una especie de propina extra

que le dio un cliente para prestarle más atención.

Yo le dije que me pareció fatal, entonces él pues

decidió donar el dinero a una ONG.

-Bueno, eso fue lo que te dijo.

Le buscamos por algo mucho más grave que defraudar a Hacienda.

¿Ese dinero del que hablas lo guardaba en casa? ¿Sabes dónde?

Ahí.

-Ya he mirado y no...

Sí, efectivamente aquí no hay nada.

Si lo guardaba aquí se lo ha llevado.

Me parece que no tiene pinta de que se haya ido por unos días.

(Llaves)

Cariño, soy yo.

(SUSPIRA)

Pasa.

He dejado la llave puesta por dentro sin pasar la última vuelta,

como dijo el cerrajero.

Bueno, pues ya sabemos que funciona.

No te hacía tan pronto en casa.

Creía que estabas tomando algo con Andrés.

Ese era el plan, pero ha pasado de mí.

¿Tenía algo que hacer?

Qué va. Lo de siempre. Irse a casa más solo que la una.

No le sacas de su rutina ni a tiros.

Que si le da pereza, que si ya para otro día.

Si no le apetecía, tampoco le vas a forzar.

Pero así no encontrará pareja en su vida,

¿Ahora te preocupa que tu socio se eche novia?

Ya sabes cómo es. Él no cuenta sus cosas.

Nunca exterioriza y desde que tuvimos la bronca menos.

No sé, le noto amagado. Está a la que salta

obsesionado con los números de la clínica.

Bueno, es su manera de funcionar.

Pero no piensa en otra cosa.

Si encontrara una mujer que valiera la pena.

No digo que se vaya a casar, pero alguien que le cambie el foco.

Si no está por la labor...

Le podemos dar un empujoncito.

¿Tú no has conocido a nadie en el gimnasio nuevo?

Si he ido solo tres veces.

Además, respeto lo bastante a Andrés

como para presentarle a la primera petarda que conozca.

Eres un poco cortarrollos.

Que no, que lo conozco bastante antes que a ti.

No le gusta que le hagan encerronas para ligar.

Vamos, si quiere una cita que se busque la vida.

Ya, pero es que me da pena, no sé.

Yo llego a casa y tengo esta joya.

Y él, el pobre, no tiene ni gato.

¿Nos tenemos que sentir culpables porque a nosotros nos vaya bien?

Es verdad. Que le den.

¿Cómo de bien nos va? ¿Tanto para irnos a la cama sin cenar?

Tengo trabajo.

No me seas Andrés, ¿eh?

Y tengo hambre. Sí que eres un poco cortarrollos.

(Llaves)

Tu hija está a punto de entrar. Te lo iba a decir.

-Deberíais dejar la llave pasada.

Definitivamente deberíamos, sí.

(RÍE)

-¿Interrumpo algo? Si queréis me voy a mi cuarto.

-No seas tonta.

Oye, ¿qué tal está tu compañera?

-Bueno, sigue estable. Parece que mañana la despertarán

del coma y se verá si le quedan secuelas.

-Para que luego digáis que soy una exagerada por preocuparme.

-Igual no es lo más urgente, pero sí creo que es importante.

Paty está flipando. Algo habrá que decirle, ¿no?

Pero por lo menos espérate a tener la identificación positiva.

¿Cuando la tenga, se lo podré decir?

Sí, aunque no lo va a entender porque yo misma no lo entiendo.

De verdad, yo no he cruzado dos palabras con ese chico.

Y aun así eso no le ha impedido pagar para que me maten.

No sé en qué mundo vivimos.

En el que todo tiene un precio.

La pregunta es quién ha querido pagar para matarle a usted.

Claudia. ¿Tenemos novedades?

Acaban de llamarme de Soto del Real.

Y fue él. Carlitos Puerto ha realizado la identificación

y no ha dudado ni un segundo cuando ha visto la foto de Paolo.

Es nuestro hombre.

Entonces ya podemos lanzar la orden de búsqueda y captura internacional.

Yo sigo teniendo mis dudas de que pertenezca a la mafia.

Es todo muy extraño.

Sí, porque primero mandaron a un sicario para matarme,

pero como Silvia lo detuvo,

a Paolo no le quedó más remedio que buscar a otro.

Y entonces localizó a un tipo que acaba de salir

de la cárcel que no había visto un mafioso en su vida,

nada más que en las películas.

Pero si Paolo fue el que contactó a Carlitos por la "deep web",

seguramente fue el que trajo a Fabio Callas.

De una manera u otra, tenía relación con la 'Ndrangheta.

Y luego está el otro cabo suelto.

¿Quién llamó a Silvia para advertirla?

Bueno, pues...

esa incógnita no sé si la desvelaremos algún día.

Pero en cualquier caso,

el aviso cambió la historia...

porque sin él yo estaría muerta y...

y Silvia... Silvia saldrá adelante, Claudia.

Ya lo verás. Ya, ya.

Pero por el momento, está en coma.

Anda, ¿por qué no te vas a descansar?

Antes de ir a casa tengo que hacer algo.

Berta.

Te has pasado el día entero en el hospital.

¿Por qué no vas a la cama? Necesitas descansar.

(SUSPIRAR) -Odio dar vueltas en la cama.

Es lo que me va a pasar si me acuesto.

-¿Crees que no te dormirás? -No puedo parar de pensar.

Que mañana cuando la despierten, puede tener secuelas.

-Pues yo estoy convencida de que mañana será un gran día.

Tenemos que esta descansadas y despiertas.

-Berta, ¿quieres una infusión?

Es de valeriana. -No, cielo, no te molestes.

-Pues mira, yo me apunto.

-Bueno, si ya lo tienes hecho pues también.

-Ya están hechas, así que, que sean tres.

(Timbre)

Claudia, qué sorpresa.

¿Qué tal, Espe?

Venía a hablar con la madre de Silvia. ¿Puede ser?

Claro, claro, está ahí. Pasa.

Y además aprovecho y os presento.

Berta.

Ella es la inspectora jefe Claudia Miralles.

-Mucho gusto. Encantada.

Claudia, ¿quieres una valeriana?

No, muchas gracias, Lara.

Pues nosotras os dejamos para que habléis tranquilamente.

-Gracias. -Buenas noches.

-Buenas noches.

Por favor. Gracias.

Mi marido es colega del doctor Ramos.

Y...

a través de él sé que mañana será un día muy importante.

Puede que la despierten.

He venido para decirle que estamos haciendo todo lo posible

por detener al responsable de lo que le ha sucedido.

¿Todavía no le han cogido?

Sí, al autor material sí, pero ahora...

Lo más difícil es encontrar al autor intelectual.

A la persona que encargó para hacerlo.

Es difícil, pero tenemos los medios a nuestro alcance

y no vamos a escatimar recursos.

Lo único que me importa es que mi hija se ponga bien.

Esta profesión entraña muchos riesgos,

pero también da muchas satisfacciones.

Silvia es una excelente inspectora, muy vocacional.

Ha sacado a muchos delincuentes de la calle.

Tiene que estar orgullosa de ella. Lo estoy.

Y me gustaría poder tener la ocasión de decírselo.

Mañana podrá hacerlo. Ya lo verá.

No sé cómo va a reaccionar al verme.

Llevamos ocho años sin comunicación.

¿Cómo lo ves?

Bueno, a veces las relaciones se enquistan y...

hace falta una desgracia para darnos cuenta y reaccionar.

Pues sí, eso parece.

La he intentado llamar millones de veces,

la he escrito cartas que al final no me he atrevido a enviarlas.

Bueno, realmente estaba asustadísima pensando

que me podía rechazar definitivamente. Qué tontería

porque no teníamos contacto alguno, así que, ¿qué más podía perder?

Hay que ser muy valiente para dar ese paso.

Yo es que no soy valiente. Yo no soy Silvia.

Da igual quién tome la iniciativa.

El caso es que el paso se ha dado.

Y estoy segura de que se van a arreglar.

¿Tú tienes hijos?

Una hija.

Olga se llama.

Y esa tarde cuando...

cuando Silvia me salvó la vida, no podía dejar de pensar en ella.

En lo que la necesitaba.

En lo que necesitaba verla crecer.

Compartir la vida con ella.

Ya me hubiera gustado a mí ser ese tipo de madre.

Bueno.

Ya lo es.

Está usted aquí.

Y todo se va a arreglar. Ya lo verá.

Gracias.

(Timbre)

¿Le habéis encontrado ya?

(SUSPIRA)

-Lo siento.

(SUSPIRA)

-Allí había una foto de los dos.

Me he dado cuenta después.

El tío se ha llevado la foto, pero no ha sido capaz de despedirse.

-Seguramente sabía que veníamos a por él.

-¿Toni, qué ha hecho? ¿Me lo vas a contar de una vez?

-Lo que te voy a contar es muy confidencial.

No se lo puedes contar a nadie porque si alguien se entera...

-No se lo voy a contar a nadie, lo juro.

-Ayer mandamos a la cárcel a un matón, un tal Carlitos

que ha dado una descripción de Paolo como la persona

que le contrató para...

-¿Para qué?

-Para asesinar a Miralles.

-A ver, no. ¿Qué estás diciendo? Eso es imposible.

Os estáis confundiendo de tío, está claro.

Paolo ni siquiera conoces a Miralles. Nunca me preguntó por ella.

-Sé que seguramente no tenga nada contra ella,

pero te estoy hablando de un... asesinato por encargo.

Creemos que podría moverse en un entorno criminal.

-¿Qué entorno, qué me estás contando? Que él es bróker.

-Paolo está metido en la mafia calabresa.

No es seguro, lo estamos investigando pero lo más seguro es que sí.

-Tú me estás vacilando.

Sí, en la mafia.

¿Paolo en la mafia? ¿Te lo imaginas?

Que le conoces perfectamente... -No le conozco, Paty.

Y tú tampoco le conoces.

A ver, la movida es que recibimos un aviso

de que alguien quería disparar a Miralles.

La persona que está detenida por el disparo dice que le contrató.

-¿Podría estar mintiendo esta persona?

-¿Por qué se ha ido Paolo?

Hemos investigado. No tiene ningún tío Luciano.

¿Por qué ha huido?

-¿Con quién he estado viviendo, Toni?

Con alguien que es capaz de contratar a una persona para asesinar a...

a Claudia, a la madre de mi mejor amiga,

que encima él conoce a Olga.

-La cosa es que no sabemos quién le contrató.

Ni sabemos por qué.

Por eso es tan importante que aparezca, porque...

Miralles podría estar en peligro.

Yo sé que es muy duro esto,

pero si te llama o intenta contactar contigo,

es muy importante que... -Eso no va a pasar.

Paolo se ha ido para siempre.

Y ahora todo me...

me encaja, ¿sabes?

He sido su tapadera.

Ya está.

Joder. -Eh.

-Qué pronto has llegado, ¿no?

Estaba preocupado por haberte dejado sola.

¿Todo bien? -Sí.

Yo también tenía motivos para estar preocupada.

-Tranquila, estoy perfecto.

Me voy a duchar. -Espera, espera.

Aquí sí que han pasado cosas. Ha venido Miralles a verme.

-¿Qué quería?

-Supongo que ponerme nerviosa.

Me ha preguntado si tenía algo que ver con su asesino.

-Mierda. O sea, que sí sospechan, ¿no?

-Sí, pero solo son sospechas. Además, ella sabe que le deseo lo peor.

-Mamá, ¿qué le has dicho?

-Que todo lo malo que le pase me parecerá poco.

Pero que no tengo nada que ver con ese matón.

Cariño, tranquilo.

Si tuvieran algún indicio o alguna prueba,

me hubieran interrogado en comisaría como han hecho muchas veces.

Además, el único que podía delatarme es Paolo

y tú te has encargado de él, ¿no?

-Sí. -¿Dónde lo has llevado?

-En la frontera con Portugal.

-No.

No, no. No te ha dado tiempo de ir a Portugal y volver.

-Bueno, qué más da dónde lo he llevado.

No hablará, eso te lo aseguro.

-¿Qué le has hecho, Álvaro?

-Me lo he cargado.

Era la única forma de asegurarnos de que no nos delataría.

-¿Qué has hecho con su cadáver?

-Está en el maletero de un coche que he llevado a un desguace.

En unas horas estará aplastado y convertido en chatarra

junto con su moto.

No te preocupes por el hombre del taller.

Es el primer interesado

en que la policía no se meta en sus negocios.

Y le he pagado mucha pasta.

Me voy a la ducha, estoy cansado.

-No me preocupa el hombre del taller.

Me preocupas tú, cariño.

No tenías que haberle matado.

-Ya está hecho, asunto zanjado.

-Te miro y no te reconozco.

¿Dónde está mi hijo dulce,

bueno,

que no quería meterse en los asuntos de la familia?

-No te atrevas a echármelo en cara, mamá.

Todo esto es por tu culpa.

No has parado

hasta que me he metido en todas las movidas de la familia.

No te lamentes si me he convertido en un asesino.

He matado a Paolo

por ti.

Para protegerte, que no se te olvide.

Tú me has convertido en lo que soy.

¿Qué tal Ángela? ¿Alguna novedad sobre el caso Montechi?

Pues no, lamentablemente no.

Parece que a Paolo se lo haya tragado la tierra.

No hay registro desde ayer de sus llamadas telefónicas.

Todo apunta a que destruyó los terminales para no localizarle.

Vaya. ¿Has monitorizado sus cuentas bancarias?

Sí, y no hay movimientos de transferencias,

tampoco se ha acercado a un cajero. Estará tirando de cash.

-Soy una pringada que se cree todo lo que le cuentan.

-Viste cosas que te rechinaron y las contaste.

Los demás también dimos por bueno conductas que no eran normales

Esto no va a quedar así.

No pararé hasta descubrir todo sobre él.

-Tú descubre y averigua lo que quieras, pero, por favor, a mí...

no me lo cuentes que no quiero saber nada.

-Igual saberlo te ayuda a olvidar.

-Me da mucha pena, la verdad.

Creía que...

que estabais superando lo vuestro.

Que estaba empezando a funcionar.

-Es la segunda vez que hace algo parecido.

No sé, algo se me escapa con este chico.

Es... no es transparente.

-De esto nadie sabe nada excepto tú y yo.

-¿Cómo que nadie, mamá?

¿Qué pasa con Fabio Callas?

¿O el último, el tal Carlitos?

-Ese tipo no dirá nada.

Si lo hubiera hecho, tendríamos aquí toda la artillería.

Hazme caso, hijo.

Tenemos que preocuparnos de que los italianos no sospechen

que nosotros estamos detrás de la desaparición de Paolo.

-¿Te has enterado de que era un local sin licencia? Un garaje de una casa.

-Paula me ha comentado algo de una denuncia por ruidos.

-Sí, por la maquinaria.

Llegamos allí y tenía ocho mujeres

currando día y noche en un cuchitril asqueroso.

-¿Y qué va a pasar con las ocho mujeres?

-Ahí es donde entras tú porque son de Paraguay

y no tienen la situación regularizada aún.

Están así un poco perdidas, entonces necesitaría a ver

si les pudieras echar un cable con el papeleo.

¿Necesitáis ayuda o vais bien?

-Necesita una siesta a ver si se le pasa el mono.

-No sé si con eso será suficiente. Mírale. Quieto, hombre.

-¿Este me ha denunciado?

¡Te mato! -¡Eh, eh!

-Venga, tira.

-Oye, ya ha pasado. No es nada.

-¿Está bien Paty? Digo, ha tenido problemas con su novio.

-No era la persona que decía ser.

-Se habrá ido por vergüenza al haber sido descubierto.

-¿Vergüenza ese? No ha tenido vergüenza en la vida.

-Soy el marido de Claudia.

-¿Qué tal? Me ha hablado mucho de usted.

-Me imaginaba que estaba bien acompañada. ¿Usted es Berta?

-Sí.

-Muy bien, vengo a traerle novedades sobre su hija.

Acabo de hablar con el doctor Ramos.

-Hola, Berta. -No se puede entrar en la habitación.

-¿Por qué? ¿Ha pasado algo?

-Están retirándole la medicación para que despierte del coma.

-Pero eso es bueno, ¿no?

-Sí, si todo sale bien.

-¿Cómo que si todo sale bien?

-Silvia puede que tenga secuelas al despertar.

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Servir y proteger - Capítulo 645

25 nov 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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Añadir comentario ↓

  1. Maite

    Son los uniformes de la Policía Nacional. Imagínate que fueras policía que tuvieras que llevar esos uniformes ¡Es lo que hay!

    pasado jueves
  2. María

    ¡Qué mal sientan esos uniformes a las mujeres! Es que ni aunque tengas tipazo.

    30 nov 2019