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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 620 - ver ahora
Transcripción completa

Sí, a mí hoy me va bien.

Claro, además solo serán unos minutos.

Ah, pues muy bien.

Perfecto, Jaime. Gracias.

-¿Con quién hablabas?

-Con Jaime Moreno.

Es amigo de...

del vocal que han adjudicado para la subasta del Moonlight.

-¿Y has quedado con él para qué?

-Para verlo.

Quiero ver el Moonlight.

No sé cómo ha quedado después de pasar por Santos Mercader.

¿Me vas a acompañar al mediodía?

-Tengo mucho curro en el taller, pero intentaré hacer un hueco.

-Ah.

Vamos a necesitar que Paolo...

nos dé una parte de lo nuestro.

-Ya sabes lo que eso significa.

Le voy a tener que pedir un favor a la mafia

y creía que no te gustaban.

-Voy a hacer lo que sea para recuperar el Moonlight.

(SUSPIRA)

-Aparte, no estamos pidiendo nada que no sea nuestro.

Solo quiero una parte

de lo que sacamos del robo del furgón.

-Ya te dije ayer que ese dinero puede resultar sospechoso.

-Bueno, tú dile a Paolo

que hable con los italianos para que nos ayuden,

que les diga que van a ganar mucho.

Que el Moonlight a pleno rendimiento puede ser un buen lugar

para blanquear el dinero.

-Ya.

Sé que no te gusta que te lleve la contraria.

Pero te estás haciendo una peli en la cabeza.

Todavía no tienes el Moonlight

y ya te lo imaginas a pleno rendimiento.

Y que yo sepa, ese local nunca fue rentable.

Podría levantar las sospechas de la policía.

-¿Y qué nos importa?

Si nosotros siempre somos sospechosos de todo.

(SUSPIRA)

Hijo.

La jugada del Moonlight puede ser redonda.

Podríamos seguir con lo del alcohol adulterado.

-O podríamos...

ampliar la distribución de los bares de Valencia.

-¿No quieres enterarte?

No quiero el Moonlight para hacer negocios,

sino porque es de justicia.

Era el sueño de tu hermano Luis.

Y no quiero que esos indeseables, que van a pujar por él,

acaben consiguiéndolo y disfrutando de algo

que le costó tanto levantar a tu hermano.

-Vale.

¿Tu contacto te ha chivado quién opta a la puja?

-Sí.

Y uno de ellos es Fernando Quintero.

-¿Qué?

Pero si Transportes Quintero acaba de quebrar.

-Pues ahora quiere poner sus zarpas en algo que moralmente es nuestro.

-Si Fernando Quintero quiere pujar por el Moonlight,

no se lo podemos impedir.

-Parece que no te importe. -Sí me importa, mamá,

pero no podemos hacer nada.

-¿Vas a ayudarme a recuperar lo que es nuestro?

-De momento te voy a acompañar a ver el Moonlight.

Paso a paso.

-Vale.

(SUSPIRA)

-Gracias.

Buenos días.

Cariño, casi no has dormido en toda la noche.

¿Qué haces?

Verónica. Ey.

Ay, hola. Eh...

Ya he desayunado, si quieres café te lo preparas tú.

Vale. Te preguntaba qué te ha tenido despierta toda la noche.

Estoy preparando mi prueba de acceso para el máster que te comenté.

Hoy me hacen una entrevista delante del tribunal

sobre un proyecto de trabajo social.

¿Y todo eso tienes que empollártelo?

Comparado con lo que estudié en Derecho esto no es nada.

Pero tener que estudiar todo eso...

solo para poder optar a un máster...

Es que tiene mucho prestigio y además hay pocas plazas.

Pensaba que esto del trabajo social era más ligero.

Pues no.

Tengo que convencerles con un proyecto que les motive,

que les guste.

¿Y de qué va tu proyecto?

Es lo que me ha tenido toda la noche en vela.

Va sobre víctimas de la violencia filioparental.

¿Violencia entre padres e hijos? Sí.

Es un tema preocupante y cada año va a más.

¿Sí? ¿Hay muchos casos?

Gracias a Dios, en nuestro entorno no lo vemos mucho.

Yo me inspiro en la realidad, nosotros vivimos en una burbuja.

¿Y qué sabes de los criterios de selección?

Que son duros.

Por eso estoy bastante nerviosa. Ah.

Tú eres una campeona, lo vas a hacer muy bien.

Siempre has sido buena estudiante. Pero de eso hace años.

No tantos.

Pues yo me siento muy desentrenada, como una novata.

Cielo, tienes que confiar más en ti.

¿Tú confías en mí?

¿Perdona? Yo soy tu fan número uno.

Ya verás como esta noche brindamos porque te han admitido.

Primero tienen que hacerme la entrevista y evaluar mi trabajo.

Ya verás como lo harás bien.

Gracias por el apoyo.

Ya te dije que a partir de ahora esto iba a ser así.

(Timbre)

Hola, Mateo. Te estaba esperando.

Hola, Verónica.

-Hola, Andrés.

¿Un cafelito?

Venga, me apunto. ¿Tú quieres?

¿Café? Sí, gracias. Venga, voy a por ello.

Hombre,

mira a quién tenemos de vuelta por el barrio.

-Elvira, ¿qué tal? ¿Cómo estás? No te veía desde...

-Sí. Desde que enterramos a mi hijo Luis y tú saliste huyendo.

-Lo siento. Lo siento mucho, de verdad.

Te acompaño en el sentimiento.

-Qué vacías me suenan estas palabras.

-Pues son sinceras.

Muy sinceras. Aunque no te lo creas,

entiendo perfectamente tu dolor.

Perder un hijo es lo peor que le puede pasar a un padre

o a una madre. Perder dos de una forma tan trágica

debe ser algo terrible.

-Muchos se deben alegrar de verme tan hundida.

-Yo no.

Yo apreciaba a Luis.

-No sé por qué, pero no te creo.

-No tengo por qué mentirte.

-Sin embargo, no tienes ningún miramiento en quedarte

lo que un día fue de él.

-¿Estás hablando del Moonlight? -Pues claro.

¿Qué te crees, que no me iba a enterar

de que estás mangoneando para quedarte un local

que moralmente es de los Soler?

-Bueno, yo no lo veo exactamente así.

Ni tampoco creo que esté mangoneando nada.

Más bien, pienso

que después de lo que desgraciadamente

le pasó a tu hijo Luis, los Soler ya no tenéis ningún tipo de vínculo

con ese negocio.

-Pues estás muy equivocado.

Sí que tenemos un vínculo.

Emocional.

-Y después de Mercader, no voy a consentir que tú,

otro narco, te quedes con él.

-Ten mucho cuidado con lo que dices, Elvira,

porque ya me estoy empezando a cansar de escucharte decir

siempre lo mismo. ¿Me estás oyendo?

Yo no tengo absolutamente nada que ver con ese malnacido

de Santos Mercader.

Nunca he sido tan sádico ni tan despiadado.

Es más, yo me enfrenté a él junto a tu hijo Luis.

Lo que pasa es que luego, desgraciadamente,

ocurrió lo que ocurrió.

Yo he cometido muchos errores en mi vida, Elvira,

pero me he rehabilitado y, ahora mismo,

lo único que estoy intentando es vivir mi vida honradamente.

Espero que te quede claro de una maldita vez.

-Sí, ya me he enterado que has tenido que vender

tu negocio porque te embargaban las deudas.

-Sí, sí, sí.

Así ha sido. No he tenido más remedio

que vender mi empresa. Pero ¿qué es lo que está pasando?

¿Te presentas aquí

delante de mí, para intentar soltar

toda tu artillería contra mí?

Creo que lo mejor que podemos hacer es hablar a las claras,

¿no te parece?

Si lo que quieres es intentar impedir

que yo me presente a esa subasta para conseguir el Moonlight,

estás muy equivocada.

-Te juro que el pub no va a ser tuyo.

-Ah, ¿sí?

-Y te lo juro por la memoria de mi hijo.

-¿Y qué vas a hacer para impedirlo?

-Pujar por él como tú y comprarlo.

Lo que fue de los Soler

volverá a ser de los Soler.

-Don Fernando, parece usted una estatua.

-¿Qué? Eladio... ¿Qué hay?

No, no, nada. No te preocupes, estoy bien. Es solo que...

Digamos que alguien me acaba de echar una jarra de agua fría por encima.

-¿Quién? ¿Esa mujer? -Sí, sí.

Esa mujer, Elvira Soler.

-Vaya, ¿y qué le pasa?

-Pues nada, se ha presentado aquí, delante de mí,

para decirme que va a intentar hacer

todo lo posible para que yo no pueda conseguir

el Moonlight y, por la forma en la que me lo dijo,

parece que va muy en serio.

-No se rinda, don Fernando. -Si yo no me rindo, Eladio.

Esto es una cuestión de dinero y tú ya sabes

que cuando se habla de dinero, siempre gana el que más tiene.

Con lo poco que yo he podido reunir,

me parece que cada vez tengo menos posibilidades

de quedarme con ese negocio.

-¿Y si yo le contara

que conozco la manera de conseguir ese dinero?

-¿De qué estás hablando?

-Aquí no puedo contárselo.

¿Podemos ir a un lugar más discreto?

-Sí, hombre, sí, claro. Acompáñame.

-Gracias.

Bueno, ¿cómo van los preparativos? ¿Todo listo?

Casi. Solo quedan algunos detalles con el tema de la comunicación.

Para eso habíamos contratado una empresa. ¿No lo hacen bien?

Sí, pero hay que estar encima.

Ocúpate tú que son tus temas. Oh, claro.

Para eso está aquí Andrés, el chico para todo.

Va, cuéntame y deja de quejarte.

No es que me queje.

Pero creo que hay algunas cosas que deberíamos revisar tú y yo,

por ejemplo, la lista de invitados. Te la mandé ayer. ¿La has visto?

Sí, pero pensaba que ya estaba hecho.

Casi.

Los medios especializados en estética están todos cerrados.

Creo que conseguiremos un gran impacto

en Internet y en medios tradicionales.

¿Cómo va lo de conseguir una madrina para la inauguración?

He tanteado a Gala Suárez.

La "blogger" de lencería.

Genial. Me encanta esa chica.

Además, se quedó encantada con los arreglos que le hiciste.

Sí, me parece muy buena idea contar con ella.

Oye, una cosa importante,

en la campaña de comunicación pusimos el foco

en por qué hemos elegido Distrito Sur para instalarnos.

Nosotros siempre fuimos una marca de élite.

Así que hay que explicar muy bien

el por qué de ese cambio de orientación.

No, Andrés, no cambiamos nada.

Lo único que hacemos es ampliar la clientela.

Ese es el mensaje que hay que transmitir.

Pues yo creo, entonces, que Gala encaja perfectamente

con la imagen aspiracional que queremos transmitir.

Me gusta. "Aspiracional".

Nuestra puesta es una línea estética más accesible,

apta para gente sencilla que quiere convertirse

en Gala Suárez y, a la vez, apta para todos los bolsillos.

Genial.

Luego te enseño los dosieres y los carteles

que vamos a entregar con los planes financieros.

Vámonos ya que estoy deseando pisar la clínica una vez terminada.

Y así dejamos de molestar a Verónica.

Muy bien.

Qué concentrada está, ¿no?

Sí. Está preparando un máster de derecho en Trabajo social.

¿Qué pasa? Nos vamos. Te dejamos tranquila.

Vale.

-Eh.

Te van a coger, ya verás.

Eso es lo que yo le dijo que la van a coger fijo.

Bueno, no cantéis victoria todavía.

Ánimo.

Confía en ti, cariño.

Adiós, Vero.

-Adiós. Que vaya bien la clínica.

-Aquí tenéis, chicos.

Vuestros cafeticos

y los pinchicos de tortilla.

-Muchas gracias.

-Mi último pincho de tortilla en La Parra. Lo voy a saborear.

-¿Y eso? ¿Te vas ya del barrio? -Sí.

Mañana ya no me veréis el pelo por aquí.

-Pero si no has durado aquí ni dos semanas...

-Sí, ha pasado el tiempo volando.

Pero bueno, hay que mirarlo por el lado positivo,

Gómez ya está recuperado de su operación de hernia discal.

-Sí, la verdad es que ese hombre tiene una fortaleza...

Anda que no vas a echar de menos a tu padre.

-Si le veo el careto todos los días en casa.

-Bueno, eso sí. Es lo que tiene seguir a tu edad

viviendo con tus padres.

-A su edad yo ya estaba ennoviado y montando piso con su madre.

Este no se va de casa ni con agua caliente.

-El único que se queja eres tú. Mamá está encantada.

-Si no me quejo. Por mí como si echas raíces.

-Madre mía, sois tal para cual.

-Oye, ¿sabemos algo más de lo de Catalino Díaz?

-Sí, ya está en prisión provisional.

-Pues teniendo en cuenta que tiene cargos de homicidio

y tentativa de asesinato, lo va a tener chungo en el juicio.

-Sí, pero para mí lo peor es la mala conciencia

que debe tener ese hombre por haber matado a su propio hijo.

Yo ya es lo último que desearía vivir.

Pero, bueno, no nos pongamos tristes que tú debes estar contento, ¿no?

-Hombre, me alegra haber resuelto un caso así, sí.

-Y que no me tengas que aguantar más por la comisaría.

Como siempre andas quejándote de eso.

-Un poquito pesadito has estado, ¿eh?

Me has dejado en evidencia delante de los demás.

Eres una mosca cojonera, ya lo dice mamá.

-Bueno, bueno,

pero no me negarás que hemos formado

un buen equipo de trabajo.

Hemos resuelto el caso mano a mano.

-¡Mano a mano, dice! Pero si lo he resuelto yo.

-Y bien orgulloso que estoy.

Pero un poquito agradecido a tu padre sí podrías estar, ¿no?

-Un poquito sí, un poquito sí.

-Porque yo, desde luego, estoy muy contento

de haber trabajado contigo. Mucho.

He podido comprobar que eres un poli de primera

y un gran compañero.

-Bueno, a mí también me alegra haber compartido patrulla

con quien ha sido mi héroe desde pequeño.

-Muchas gracias, hijo.

Muchas gracias.

Esas palabras me llegan hondo, ¿eh?

-Pero no te vengas arriba que no tengo prisa

por irme de casa.

(RECUERDA) -"¿Has visto, mamá?

No me podía salir más redondo.

Voy a ganar mucho dinerito con todo esto.

-Eso sí que no te lo discuto. -¿Sabes qué es lo mejor de todo?

La mayoría del producto que le vamos a dar a Rubén

nos lo va a robar mi contacto de Valencia.

La jugada no me podía salir mejor, ¿no crees?

-Tienes razón, hijo. Es verdad, podría ser un negocio muy rentable.

-Entonces, ¿qué? ¿Estás orgullosa de mí?

-Mucho, Ricky, mucho".

(RECUERDA) -"Hola, mamá. -Hola, cariño.

-¡Hola! -Te presento.

Sara, mi madre, Elvira.

-Por fin. Sus hijos hablan tanto de usted.

-De tú, por favor, de tú.

Luis dice que eres la mejor camarera

que ha tenido nunca.

-La verdad es que estoy muy contenta aquí

y procuro hacerlo lo mejor que puedo.

Encantada de conocerte. -Igualmente.

-Hasta mañana. -Hasta mañana. Adiós".

-¡Mamá!

Mamá, ¿qué te pasa?

(LLORA) -Tranquilo, cariño.

Me han fallado las piernas.

He sido una idiota, Álvaro.

Estaba tan empeñada en recuperar esto

que no pensé en el daño que me haría.

No puedo...

No puedo estar aquí sin imaginarme

y ver aquí a Luis

detrás de la barra.

Y a Ricky

entrando y saliendo del almacén.

Allí, en el reservado,

hablábamos de nuestros negocios.

Ahora esto se ha convertido

en un local sin alma.

Cuatro paredes

llenas de humedad,

una barra

y un vacío insoportable.

-Venga,

mamá,

tranquilízate, por favor.

Vamos al médico. Estás un poco pálida.

-Demasiados recuerdos.

-Vamos.

¿Qué, Santiago? ¿Te tomas el último café con nosotros?

No, me acabo de tomar uno con Toni hace un rato en La Parra

y, si me tomo otro, me noto que me pongo taquicárdico.

Con agua va bien.

Pues yo sí me voy a tomar un té porque me hace falta.

Anda, que menudo tute lleváis en esta comisaría, ¿eh?

Aquí hay trabajo para dar y tomar. Nada que ver con Distrito Cinco.

No creo que allí viváis tranquilos tampoco.

Tampoco es eso. Pero es que allí esto es el no va más, ¿eh?

A ver, yo encantado con tanto ajetreo, ¿eh?

¿Sí? Pues me alegro.

Bueno, un lujo, ¿eh? Un lujo de mandos, de compañeros...

En fin, que he aprendido un montón.

Bueno, no te pases de modesto que tampoco creo

que hayas aprendido tanto.

Tú sabes mejor que nadie que en este oficio

nunca se deja de aprender. Eso es cierto.

Pero aquí, en Distrito Sur, también apreciamos mucho

tu aportación.

La verdad es que tu presencia ha sido

providencial. Lo dices por lo de los clanes.

Sí, claro. Se ve que eres un experto en eso

y nos has ayudado a resolver un caso

que se presentaba peliagudo.

Ya.

Mi intervención ha consistido, básicamente, en darle apoyo a Toni.

Él es quien ha resuelto el caso.

Está mal que yo lo diga, pero es un poli excelente, ¿eh?

Pues sí, es un agente de diez.

Por eso sacó tan buenas calificaciones

en las prácticas.

Me alegra mucho que lo aprecies.

-Pero vamos a ver, don Fernando, si es un dinero fácil y abundante.

¡Ah! Y sin intereses.

-¿Así? ¿Sin prestamistas ni nada?

-Frío, frío.

-¿Quieres dejar de hacerte el interesante

y soltar lo que tengas que decir de una maldita vez?

-Estaríamos hablando de una entrega... especial, jefe.

-Una entrega especial. Lo sabía.

No me interesa, Eladio. -¿Por qué no?

Solo necesitamos una furgoneta. Yo mismo podría conducirla.

-¿Cuánto pagan?

-50 000.

Lo suficiente para arrancar, ¿no?

-¿Y qué tipo de mercancía especial es esa que dices

que hay que transportar?

-Hachís.

200 kilitos. -200.

Ya...

¿Cuál es la ruta? -De Madrid a Barcelona.

Y les urge.

-No, Eladio.

No lo vamos a hacer.

-Pero vamos a ver, si es una entrega redonda y segura.

Solo son seis horitas de carretera.

-¿Quién dices que te lo ha ofrecido?

-Un antiguo compañero de la ruta del sur.

Auténticos profesionales

-Pero ¿tú no te das cuenta de que podría ser una trampa?

-Le juro por mi mujer, que es lo que más quiero, que no.

-No jures tanto, Eladio. -Déjeme hablar.

Mire, serían 12 fardos perfectamente embalados

y metidos entre material de obra

que lleva en la furgoneta.

Yo, además de trasladar la mercancía, supervisaré

cómo la camuflan en una cavidad

que habrá debajo de unos tablones de madera

para encofrar.

Para mí es pan comido comparado con otros encargos

que hicimos hace tiempo, hombre. -Tú mismo lo estás diciendo.

Esas cosas las hacíamos hace tiempo, no ahora.

-Sí, pero vamos a ver... -¡Ni pero ni pera!

Eladio,

ni pero ni pera.

Lo único que yo quiero hacer es abrir de nuevo el Moonlight

y lo voy a hacer honradamente y con dinero limpio.

Ya está. -Sí, sí,

pero yo voy a ayudarle a hacer realidad su sueño.

Que a mí lo del bar de copas me la trae floja.

Con perdón.

Que yo con usted voy a muerte.

-Y yo te lo agradezco mucho, Eladio.

-Pero vamos a ver, jefe, por su virgen del Carmen,

que es usted muy devoto,

mire,

una cosa es que usted no sea el don Fernando de otra época

y otra cosa muy distinta es que se haya vuelto un blando.

-Mucho cuidado con lo que dices porque sabes que no soy

ningún blando. -Perdón, don Fernando.

Por nada en el mundo quería que sonara a falta de respeto.

Pero vamos a ver,

si no tiene cuartos ni en el banco ni debajo de un colchón,

no va a poder abrir ni un pub ni un "pob"...

ni nada.

-Bueno, ya encontraré el dinero en alguna parte.

Eso es problema mío.

-Bueno, usted mismo.

Lo que está claro es que los Soler usarán

el dinero de sus chanchullos para abrir el local.

Yo lo único que le pido es que me deje llevar la furgoneta

para hacer el traslado y así usted podrá renacer

como el ave fénix.

-No vas a parar hasta que consigas convencerme.

Mira que eres pesado. Está bien, Eladio, está bien.

Solo déjame pensarlo.

-Sí, sí. Hacemos un buen binomio, ¿eh?

Y, sin embargo, tú y yo sabemos que sin ti

el asesinato de Jesús Díaz Tomé no se habría resuelto igual.

Es más, es probable

que hubiera quedado impune.

¿A qué viene eso?

Siéntate.

A ver, fue Toni el que interrogó a Panenka

y su testimonio fue clave para resolver el caso.

Y te recuerdo que el soplo que señalaba

al responsable del crimen lo dio uno de los confites de Toni.

Mira, puedes engañar a tu hijo si quieres,

pero conmigo no cuela.

Yo sé que tú resolviste el caso

y que, luego, le hiciste llegar a Toni

la información necesaria para que creyera

que lo había hecho él.

¿Qué dices? Atrévete a negarlo.

Pero ¿cómo te has enterado de eso?

Son muchas horas de vuelo, compañero,

y alguno de los confites de mis agentes más jóvenes

han sido previamente confites míos o amigos de mis confites.

No se te escapa una, ¿eh?, inspectora.

Como debe ser.

Ayer me dijiste

que tenías el caso prácticamente enjaretado

y luego vino Toni con la información masticada.

Blanco y en botella.

Solo tuve que hacer unas averiguaciones.

¿Se lo vas a contar a mi hijo?

Eso todavía no lo he decidido. No lo hagas, por favor.

Se va a sentir muy decepcionado.

Tú eres madre. Tu entiendes por qué lo hice.

No lo entiendo.

Tú crees que le has hecho un favor

regalándole el caso y yo no lo creo.

¿Sabes cuál es el problema? Que no confías en él como policía

y te equivocas

porque para mí Toni es uno de los agentes con más talento

que hay en esta comisaría.

Y como compañero ha demostrado que es

bastante más honesto que tú.

Por lo menos, déjame que te explique por qué lo hice.

Es que quería compensarle de alguna manera

por lo pesado que he sido durante toda la investigación.

Pues creo que te has equivocado

porque Toni hubiera resuelto el caso.

Seguro.

Es más, creo que dentro de muy poco

será él quien te pase los chivatazos a ti.

Y no me importaría nada.

Estos últimos días nos hemos entendido superbién.

E incluso entiendo algunas de las cosas que me explicaba

de la comisaría cuando me hablaba sobre...

Nacha, sobre Espe, sobre Bremón...

Sobre ti, también.

¿Sobre mí? Sí.

¿Y qué te decía sobre mí?

Bueno, que eres un hueso duro de roer,

pero que tus broncas, además de hacerle a uno

mejor policía, también le ayudan a ser mejor persona.

Ya...

Supongo que esta bronca me habrá servido para aprender algo.

Espero que hayas aprendido que siempre hay que confiar

en el compañero,

aunque este sea tu hijo.

Y no se lo voy a decir, Santiago.

Pero no porque no crea que deba hacerlo,

sino porque sé que se llevaría un gran disgusto

y no se lo merece.

Y, además,

valorando la situación, me quedo con el abrazo

que os disteis ayer.

Pero sí creo

que esta bronca te hacía falta.

No lo niego.

Miralles, estoy muy contento de que mi hijo esté a tus órdenes.

Y yo de tenerlo conmigo.

Y ahora ya te puedes ir a Distrito Cinco

que allí estáis más tranquilos.

Temía que se repitiera otra vez el episodio de los temblores, doctor.

-¿Crees que son los mismos síntomas?

-Creo que no ha sido para tanto,

pero es posible que le haya dado un ataque de ansiedad.

-¿Y qué fue lo que lo motivó?

-El estrés de los recuerdos.

-¿Puedes ser un poquito más específico?

-Bueno, lo que mi hijo quiere decir es que...

que...

estaba pensando en todo lo que he perdido últimamente

y me he...

bloqueado.

Pero, vamos, que ya estoy mucho mejor, ¿eh?

Y, además, estoy bebiendo agua como usted me dijo.

-Da la impresión de que está mareando la perdiz

para no decirme exactamente qué estaba haciendo.

-¿Y qué importancia puede tener eso?

-La tiene. Es importante, sí.

¿Seguro que no estaba haciendo algo...?

-No, no se preocupe. No estaba haciendo nada ilegal.

Estaba...

echando un vistazo a un...

local que...

me hubiera gustado comprar.

-Estábamos en el Moonlight,

el antiguo pub de mi hermano Luis.

-Así que hubo un detonante emocional, ¿no?

Por eso se vino abajo, Elvira.

-Creo que la culpa la he tenido yo porque no calculé las consecuencias.

-Voy a serle totalmente franco, Elvira.

No debería exponerse a impactos emocionales fuertes.

No es bueno para el proceso de su enfermedad

y tú deberías evitarlo.

-Lo sé y no volverá a pasar, se lo prometo.

-¿Puedo hablar yo?

La verdad es que...

los impactos emocionales esos que dice usted...

los sufro a diario.

En mi casa,

en el barrio... Todo,

todo, todo, todo me recuerda a mis hijos.

-Pero eso forma parte de su paisaje emocional diario.

Usted tuvo un ataque de ansiedad porque fue al Moonlight

sin estar preparada.

No se tiene que machacar con recuerdos.

-Machacar con recuerdos...

Pero, doctor, si va a llegar un momento

en el que... no me voy a acordar de nada.

-El proceso no tiene por qué ser como lo pinta.

Su cerebro

cada vez es más frágil, es así.

Las conexiones neuronales cada vez son más débiles,

pero eso ya lo sabíamos, ¿no?

-Sí, eso ya lo sabíamos.

No es ninguna novedad.

La novedad sería que me dijera que hay una cura

para esta enfermedad.

-Mire,

empeñarse en recordar cosas,

aunque sea de forma terapéutica,

lo único que hace es reforzar esos pensamientos.

Su cerebro cada vez tiene menos espacio para los recuerdos.

No llenemos ese espacio con recuerdos dolorosos.

-¿Dice que tengo que olvidar a mis hijos para no sentir dolor?

-No, por Dios, qué va.

La muerte de sus hijos es muy reciente,

llorarlos es bueno, sano.

Le estoy diciendo que no debe empeñarse en buscar

imágenes o símbolos que aumenten su dolor.

Sus hijos

merecen que sean recordados con una sonrisa, ¿no le parece?

-Mamá, creo que el doctor Torres tiene razón.

-De todas formas me voy a quedar más tranquilo si...

si la mando al neurólogo para que le haga una revisión.

Le voy a dar un volante.

No creo que encontremos nada más. La UDYCO hila muy fino.

(Puerta)

¡Adelante!

Disculpad, estaba acabando de redactar unas diligencias.

¿Qué ocurre?

Bueno, se trata de un caso que conoces de primera mano.

La explosión en la fábrica abandonada del polígono

que acabó con la vida de Santos Mercader y otros tres.

¿Hay novedades? Lo último que sé

es que la UDYCO tenía como línea de investigación

un ajuste de cuentas del cártel de Jalisco

al narcotraficante valenciano.

Sí, la principal línea de investigación

sigue siendo el cártel de Jalisco.

Y aunque está muy bien armada, el juez ha solicitado

que encontremos más pruebas para la hipótesis.

¿Más pruebas? Eso es que...

tendrá algunas dudas al respecto.

Así es. Los compañeros de la UDYCO nos han enviado un extracto

de esos informes periciales.

Solicitan la opinión de todos los inspectores

de Distrito Sur que colaboraron en ese caso.

El comisario y yo ya los hemos revisado.

Ahora queremos que los estudies tú con detenimiento.

Verás que entre los informes

solicitados a la policía científica

también hay algunos peritajes

realizados para identificar detalles sobre el detonador

y cómo fue colocado.

Sí, aquí están.

Bien, según estos informes,

la explosión tuvo un efecto devastador

porque se habían colocado estratégicamente

unos bidones de gasolina en el interior del vehículo.

Eso sin contar con que quien manipuló dicho explosivo

tenía conocimientos de mecánica.

Además del informe de balística,

el examen de los fragmentos de las piezas del vehículo

nos ha permitido identificar certeramente

el modelo y la matrícula.

Sí, veo que aquí están los detalles del utilitario.

Queremos que lo mires con calma, ¿de acuerdo?

Los de la UDYCO nos han dicho que seguramente no encontremos

novedades transcendentales, pero como las han solicitado...

Nunca se sabe, de todas maneras.

La investigación puede dar un vuelco,

no sería la primera vez que nos pasa desapercibida una pista.

Pues me pongo hoy mismo con esto.

Muy bien.

Nos mantienes informados.

Gracias, Silvia. De nada, comisario.

Hola, mamá. ¿Qué tal estás?

-Bien.

-¿Seguro que estás bien?

Has estado llorando.

-Bueno.

He estado mirando fotos.

Es que lo necesitaba, hijo.

-¿Qué fotos? ¿Las puedo ver? -Claro.

Ay... Mira.

Mira mi Ricky.

La cara de pillo siempre la tuvo.

Y mira Luis.

Nunca me imaginé que...

que les enterraría.

-Bueno,

se acabaron las fotos por hoy, ¿vale?

(SUSPIRA)

-Cariño,

mirar fotos no me ha hecho daño.

No ha sido como el Moonlight.

-Quería hablarte precisamente de eso.

-Mamá, no es bueno que vuelvas al pub.

Solo te recuerda lo que ya no somos.

-Bueno, ya, ya.

Pero tú no te preocupes

porque a partir de ahora yo sabré sobrellevarlo.

-Que no.

No nos vamos a arriesgar más.

Además,

ya sabes lo que ha dicho el doctor Torres sobre esto.

-Ya.

Y... ¿y si yo no voy por allí?

Bueno, que el pub sea nuestro

no quiere decir que yo tenga que estar allí al pie del cañón.

Podemos contratar a gente de confianza que lo lleve.

Y tú podrías supervisarlo.

-Que no lo has entendido.

Tenemos que renunciar a él.

-Pero...

pero era el negocio de tu hermano.

Tenemos que recuperarlo. -No, mamá.

No te lo voy a permitir.

-¿Y vas a consentir

que se quede en manos de Quintero?

-Piénsalo, por favor.

El Moonlight se lo tiene que quedar alguien

que entienda de negocios turbios.

Alguien que sepa del mundo de la noche.

A Luis le hubiera gustado que se lo quedara alguien que...

pudiera sacarlo a flote.

Estoy convencido

de que él

nunca hubiera permitido que tu enfermedad se resintiera por esto.

El Moonlight es

un recuerdo de los Soler

que empezó con Luis

y creo que es justo que termine con él.

Lo siento, pero no te voy a dejar salir adelante.

-¿No me lo vas a permitir?

-Lo siento, pero no.

Hace unos días dijiste que debía empezar a tomar decisiones

por mí mismo, ¿no?

Pues aquí tienes una.

-Sí, señor.

Empiezas a volar.

Como un Soler.

(Puerta)

¡Ya va, hombre!

¿A qué vienen tantas prisas?

Ah, eres tú. Pasa, Eladio. -Hola, jefe.

Traigo noticias frescas.

Y no se las podía contar por teléfono.

Lo tengo todo dispuesto para cerrar la carga de la mercancía.

A primera hora de la mañana.

Solo necesito

que me dé su luz verde.

-Olvídate del tema, Eladio. No lo vamos a hacer.

-Vamos a ver, don Fernando. Escúchame, por favor.

Yo voy a ayudarle a reinventarse... -Que no te quiero escuchar, Eladio.

Si te escucho me vas a terminar convenciendo

y no quiero que me convenzas. ¿Vale?

-No diga eso que me lo he currado.

Usted no tiene que hacer nada.

Solo decirme que sí. -Y ya te estoy diciendo que no.

-Vamos, este trabajito a usted no le va a salpicar.

Vamos a ver que, que...

que, además, si es una minucia

comparado con los transportes del pasado. No tenga miedo.

-No tengo ningún miedo, Eladio.

Lo único que tengo es que sé perfectamente cómo funciona

este maldito negocio.

Empiezas haciendo un porte porque te viene bien el dinero

y ese porte lleva a otro después

y otro y otro y otro más grande

y otro más hasta que terminas de mierda hasta el cuello.

Y no quiero hacer eso.

Te recuerdo que yo fundé mi empresa Transportes Quintero

llevando hachís de un sitio a otro.

Esa fue la semilla para que yo pudiese montar el imperio

de distribución de droga más grande que ha habido en el sur de Europa.

No quiero volver ahí.

-Pero qué exagerado que es.

Si solamente

esto es hacer una entrega sencilla.

-Nada más. -Te estoy diciendo que no, Eladio.

A estas alturas de mi vida, no me quiero traicionar a mí mismo.

No me voy a clavar mi propio aguijón en mi propia espalda

como hizo el maldito escorpión ese de la fábula.

-Me deja usted sin palabras, don Fernando.

-Eladio, yo entiendo que a ti te cuesta y...

para... para que te enteres de una maldita vez,

yo quiero que mis hijos y mi nieto

se sientan orgullosos de mí.

Y si Julio o Alicia se enterasen el día de mañana

de que estoy haciendo cosas así, no me lo van a perdonar nunca.

Me ha costado mucho tiempo, esfuerzo y trabajo

ganarme la confianza de mis hijos para perderla ahora, ¿entiendes?

(ASIENTE)

-¿Entonces dice adiós al... "Munli"?

-Pues si hay que decirle adiós al "Munli",

se le dice adiós al "Munli", hombre.

Que decida el destino.

(Cerrojo)

Hola. Hola.

Vaya día que hemos tenido.

No recordaba que fuera tan duro preparar una inauguración.

Perdóname. Es que he estado absorbido por la clínica.

¿Por eso no me has llamado para preguntarme por la entrevista?

Con lo interesado que parecías esta mañana.

Sí, es verdad, tienes razón. ¿A que ha ido todo sobre ruedas?

Pues no, ha ido fatal.

No, imposible. ¿Qué ha pasado?

Yo también me lo pregunto.

Me advirtieron que este tribunal era superduro.

Ya, y... ¿te has hundido?

No, porque las preguntas eran muy fáciles.

Casi regaladas.

Bueno, también te has preparado muy bien.

Has pasado la noche estudiando.

¿Sabes qué ha pasado cuando ha tocado evaluar mi trabajo?

¿Que les ha gustado?

Que no lo han ni leído.

Se han reunido tres minutos para decirme

que nada, que estaba admitida. ¿No te parece extraño?

O sea, que te han admitido.

Pero ¿cuál es el problema? Eso es que les has gustado.

Pues a mí sí me ha parecido extraño.

Y me he puesto a indagar en Internet y he descubierto

que uno de los "sponsors" del máster

es Manuel, el empresario, hermano de Amadeo,

tu compañero del pádel club de Barcelona.

Supongo que no tendrás nada que ver con eso, ¿no?

¿Qué me dices, Mateo? Que no te oigo.

Es evidente que has hablado con Amadeo, ¿no?

Sí, sí.

Sí. A ver, le he llamado, pero...

pero tampoco le pedí nada específicamente.

Le comenté... Que la inútil de tu mujer

se ha encaprichado con un máster

y que ella solita no lo va a conseguir,

así que necesitamos su ayuda.

A ver, tampoco saques las cosas de quicio.

Solamente he querido darte un empujoncito por si era necesario.

Ha sido con la mejor intención. El problema no es la intención,

sino lo que implica este empujoncito.

¿Qué implica?

Implica que no confías en mí ni en mis capacidades.

Te dije que este proyecto lo quería conseguir yo por mí misma.

Pero a ti te da igual, es que, vamos, te doy igual yo.

Vero, por favor, no... no seas tan exagerada.

¿Con qué valor puedo ayudar a los más necesitados

si mis compañeros ven que pertenezco a una clase social

que arregla los problemas con una llamada?

No lo había pensado así.

Porque nunca te pones en mi lugar.

Siempre decides por los dos.

Tienes razón. Tienes razón. Perdóname.

No sé, si quieres puedo intentar arreglarlo.

Puedo hablar con Amadeo y...

No, no, no, no. No hables con Amadeo.

Ya lo he arreglado yo.

¿Cómo?

Les he dejado claro que no quería ningún trato de favor.

Que quería que evaluaran mi trabajo antes de decidir si me admitían o no.

¿Has hecho eso? Sí.

Y es el único momento que me han tomado en serio.

Vale y ¿cuándo...? ¿Cuándo sabes el resultado?

Pues ya lo sé.

Me acaban de llamar para decirme que...

mi propuesta tiene errores, pero que es un trabajo notable.

Te felicito.

Lo has conseguido por ti misma.

Eso nunca lo voy a saber.

No sé si estaban haciendo el paripé. No, no.

Cariño, seguro que no.

¿Sabes lo que más me jode?

Esta mañana me has hecho creer que confiabas en mí, pero no es así.

Tú confías en tus contactos, o sea, en ti. Como siempre.

(Cerrojo)

Hola, Pauli. Hola.

-Hola. Mamá, ¿qué tal la prueba?

-Bueno, me han admitido. Mañana me matriculo.

-¡Bueno! ¡Felicidades!

¿Ves como podías conseguir lo que te propongas?

-Bueno, está visto que sí.

¿Quieres comer algo?

-No, ya he comido por ahí. Me voy a dormir que estoy cansada.

Pero me voy a dormir feliz

y muy orgullosa de ti, mamá.

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Comprendes qué es sentir que no mereces que tu hija

esté orgullosa de ti?

Lo siento.

Tienes razón. Me he comportado como un imbécil.

Cariño, pero...

yo estoy acostumbrado a actuar por la vía rápida.

Te juro que a partir de ahora

no solo voy a confiar en ti sino que además voy a demostrártelo.

No, si en el fondo te entiendo.

Es difícil darle una oportunidad a alguien

de quien conoces sus fallos.

Te lo digo por experiencia.

Vamos a dejar este asunto. Mejor me voy a la cama.

(RESOPLA)

(Puerta)

Vaya, qué concurrida está hoy esta habitación, ¿no?

Elvira, qué sorpresa. Pasa.

-¿Me das audiencia?

¿O estás demasiado ocupado?

-Sí, claro, Eladio...

déjanos solos si no te importa. Luego te llamo.

-Supongo que puedo sentarme. -Sí, claro.

Estás en tu casa.

Aunque antes de que me digas nada quiero comentarte que...

no me voy a presentar a la subasta para pujar por el Moonlight.

Entiendo que es un negocio familiar

y vosotros, más que nadie, tenéis todo el derecho

a seguir regentando el negocio que montó

y organizó Luis Soler.

-Entonces...

¿tu promesa de convertir el Moonlight

en un negocio para honrar su memoria

era todo palabrería?

-Bueno, de palabrería, nada.

Más bien sigo manteniendo mi palabra,

lo que pasa es que, bueno, digamos que no estoy

en una muy buena situación económica ahora mismo,

ni tampoco tengo edad para estar luchando por causas perdidas.

-Te hacía alguien más valiente.

-Bueno, esto no es una cuestión de valentía,

sino de honestidad.

Y yo creo que lo estoy siendo.

Porque lo que te estoy queriendo decir es que

no voy a mantener un pulso con vosotros que os haga

perder más dinero de la cuenta para recuperar

algo que en justicia es vuestro,

os pertenece y tenéis todo el derecho.

-Vaya.

Va a ser que Álvaro tenía razón.

Y que sí que eres digno de la oportunidad que te voy a dar.

-Eh...

Perdóname, pero no te estoy siguiendo.

-Renuncio al Moonlight.

-¿Cómo?

-No me siento capaz de revivir día a día

todo lo que el pub significa para mí.

(SUSPIRA)

-Vaya.

Pues no sé qué... decir, la verdad.

Pensaba que me odiabas bastante.

No entiendo por qué vienes

a comentarme todo esto, ni a ofrecerme

lo que me estás ofreciendo.

-Pues porque Álvaro me ha convencido de que eres el mejor postor.

Y...

Luis...

te...

respetaba

y te admiraba mucho por todo lo que hiciste por Sara

para que triunfara en el mundo de la música.

-Está claro que Álvaro es un tipo listo.

-Eso no hace falta que me lo digas.

-Te agradezco mucho este gesto, Elvira.

-Voy a apostar por el cariño que...

Luis te tenía.

Los Soler queremos que el Moonlight sea tuyo.

Aprovecha esta oportunidad

porque vamos a estar vigilando

para que sea tal y como lo concibió Luis.

Y una cosa,

no vamos a consentir de ninguna de las maneras

que se convierta en un nido de traficantes y drogadictos.

¿Eres capaz de comprometerte a esto?

-Claro, por supuesto.

Puedes estar completamente tranquila.

El Moonlight seguirá honrando la memoria de Luis Soler.

-Ah.

No le cambies el nombre. (RÍE)

-Seguirá siendo el Moonlight. -No te preocupes.

Es y seguirá llamándose Moonlight.

-Consigue el dinero para ganar la puja.

-Tranquila, haré todo lo que pueda.

Elvira,

gracias.

-¿Estás trabajando tan tarde?

Sí, es algo que me han pedido los jefes.

¿Te acuerdas del asesinato de Mercader?

El caso de la explosión en la que murieron tres tíos más.

Bueno, para olvidarlo.

Bien, pues Bremón y Miralles me han pedido

que le eche, bueno, un vistazo a fondo

al expediente que está armando la UDYCO.

Han solicitado que los agentes que empezamos la investigación

sobre el terreno

veamos a ver si se les está pasando algo.

Pues sí que están perdidos. (ASIENTE)

Bueno, no me importa echarle horas si encontramos algo nuevo.

Por la cantidad de documentos que veo sobre la mesa,

me temo que esta noche veo yo sola la serie, ¿no?

(RÍE) Sí, me temo que sí.

Voy a preparar dos infusiones.

Te aseguro que es flipante cómo trabaja la UDYCO.

Son supermeticulosos.

No te puedes imaginar la cantidad de informes, detalles y fotos

que aportan.

(RECUERDA) "Abre el maletero.

Esto es el colmo. En serio, Silvia.

No tengo tiempo.

Y tampoco tengo aquí las llaves.

Te he dicho que Ricky no está aquí.

Y yo te creo.

¿Haces el favor de abrir el maletero?

(Móvil)

Espera".

No me lo puedo creer.

¿Qué pasa?

Yo vi este mismo coche el día de la explosión.

¿Dónde?

En Motor Soler, cuando buscaba a Ricky.

Pero ¿estás segura?

A ver, no puedo garantizarlo porque no recuerdo la matrícula,

pero...

Sí, era el mismo coche.

Pero eso no es suficiente.

Espe,

era ese coche y estaba el mismo día en el taller de Álvaro.

Decía que lo estaba reparando.

Tía, yo creo que estás un poco paranoica con Álvaro.

Por su taller pasan decenas de coches.

No es sospechoso que tuviera un modelo como ese.

Sí, sí que es sospechoso.

Verás, no es solo que tuviese un coche idéntico

el día de la explosión en su taller.

Es que todos los informes apuntan a que quien colocó esa bomba

tiene grandes conocimientos en mecánica.

¿Lo entiendes?

¿Estás...

insinuando...

que...

el hombre del que has estado enamorada

durante todo este tiempo no ha matado a una,

sino a cuatro personas?

Que es Álvaro.

Tu Álvaro.

¿De verdad le crees capaz de algo así?

A ver, sé que estamos pasando por un bache,

pero no lo pagues con el negocio familiar.

Tú también tienes un compromiso con la clínica.

Yo creo que Andrés y tú os las apañáis muy bien sin mí.

Algunas de tus clientas debían ser...

conquistas tuyas, ¿no?

-No entiendo por qué le pones tantas pegas a lo de vivir juntos.

¿Qué pasa?

-Estamos en deuda contigo, yo estoy en deuda contigo.

Así que dime qué...

qué puedo hacer para saldarla.

-Con que me invites al café que no me he tomado en comisaría,

me doy por satisfecha. -Está hecho.

-Hoy se subasta el Moonlight, ¿no? -Sí... sí.

-Oy, que "sí" más flojo.

Hombre, ánimo, hay que ir a por todas, ¿no?

-Lo intentaré, María, lo intentaré, pero...

no está tan fácil la cosa, ¿sabes?

Porque con el poco dinero que he podido reunir,

a poco que se anime la subasta del Moonlight, me quedo fuera.

-Pero que es imposible, Nacha.

Que a Miguel le gusta Ángela.

No me voy a volver a ponerme en evidencia cuando está claro

que a Ángela le gusta Miguel.

-¿Qué tal estas, Ángela? ¿Cómo va todo?

-Bien, ¿y vosotras?

-Eh...

No te había visto entrar.

-Ya. Ya me he dado cuenta.

-No, no, no, hijo.

No sé lo que va a pasar.

La verdad es que tengo una situación difícil

porque no he podido reunir mucho dinero para pujar, entonces...

Sí... Por supuesto. Sabes que siempre

estoy encantado de escuchar tus ideas. Cuéntame.

-¿Queda mucho por hacer?

Porque tengo la inauguración de la clínica

y si no, no voy a llevar nada.

-No queda mucho. ¿Es hoy ya? -Sí. Es hoy.

-Qué guay. No me habías dicho nada. -Ya, bueno...

No sé, si quieres venir...

puedes acompañarme.

Paula me avisó de que llegaría tarde

y Verónica...

No lo sé, no las tengo todas conmigo.

Dijo que tenía trabajo, pero creía que vendría.

Acabo de llamarla por teléfono y...

y me ha colgado, vamos, no lo ha cogido. Yo creo que...

que me está castigando.

Al salir de comisaría, he querido ver si te encontraba,

como sé que sueles quedarte estudiando...

-¿A qué has venido? ¿A hablar del besito?

-No me lo esperaba. Me tomó por sorpresa.

Pensé que eras hetero y...

-Venga ya, tía.

Ahora vas a decir que no sabías que me gustas.

Quería echar un vistazo a tu libro de reparaciones.

Me tendrás que decir para qué lo quieres, ¿o no?

Preferiría no hacerlo.

Vale.

Sigues con el tema del asalto al furgón.

No te ha quedado aún claro que no tengo nada que ver.

Se trata de otro caso.

Pero si fuera tú y no tuviese nada que ocultar

no me importaría enseñar el libro de registros.

¿No?

El juez nos envió el informe de la UDYCO

para ver si habíamos encontrado nuevas pruebas, pero no ha sido así.

En comisaría tenemos mucho trabajo como para sobrecargarnos

con una hipotética investigación de la que no tenemos nada tangible.

Entonces no vamos a hacer nada.

¿Tú no te acuerdas

de que yo siempre he tenido dudas sobre el "modus operandi"

de ese crimen?

¿Estás diciendo que crees que pueda tener razón?

Pues no lo sé.

Pero... si Silvia tiene razón,

no podemos obviar lo que nos ha dicho

porque de esa manera estaríamos dejando libre

a un peligroso asesino.

Y podría quedar impune su delito.

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Servir y proteger - Capítulo 620

18 oct 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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