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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 602 - ver ahora
Transcripción completa

¿Cleo? ¿Qué haces aquí?

¿Estás bien? -Sí.

La última vez fui muy dura contigo.

Bueno, ha pasado mucho tiempo.

Bueno, yo también he superado el "shock" que supuso

saber que mi novio quería ser una mujer.

A ver, Paula Bremón.

Agente en prácticas destinada a Distrito Sur.

Tiene que ser tu sobrina.

Es la hija de mi hermano Mateo.

Perdona, se me olvidó comentártelo.

¿Paula cómo se ha tomado que vengáis aquí a Madrid?

Bien. Después de un año en la academia de Ávila,

agradecerá volver a casita con todo hecho.

Eres demasiado protectora.

-Claro, tú te apuntas el tanto de soltarle el dinero

y yo quedo como la mala de la película.

-No es cierto, tu hija te adora.

-Pero me caen los reproches, ¿sabes por qué?

Porque yo intenté disuadirla de hacerse policía.

-Déjame adivinar.

¿A que has pagado con la tarjeta de la clínica?

Así no te arriesgas a que tu mujer vea los gastos de la tarjeta.

-Además de guapa, inteligente.

Dime.

¿Un cadáver? ¿Dónde?

No lo puedo creer. -¿Qué pasa?

-Han encontrado el cadáver de Carvajal.

Murió a causa de un disparo por la espalda.

¿Ricky Soler? El mismo.

¿Y cuándo se le tomó una muestra de ADN?

La semana pasada.

Y ahora ha saltado la coincidencia en la base de datos.

La colilla apunta a que Ricky Soler

participó en la ocultación del cadáver de Carvajal.

Sabemos que tu hermano está aquí. ¿Dónde lo tienes?

Os he dicho que no lo veo desde anteayer.

-"Objetivo avistado. Solicitamos refuerzos.

Se dirige a la plaza".

-Recibimos, vamos para allá.

(TROPIEZA) -¡Joder!

-¿Qué haces, tonto?

(Sirena)

-¡No, no, no!

-¡Chist! -¡No, no, no!

-¡Suéltala o te reviento la cabeza!

(Disparo)

No paro de pensar en el disparo.

No has pegado ojo, ¿no? No.

En el momento en que iba a caer perdida

me asaltaba la voz de Elvira llamándome asesina.

La única culpable

de que esta tarde enterremos a tu hermano

es Claudia Miralles.

Y no voy a parar hasta que pague por lo que ha hecho.

-Disparar en la vía pública pudo ser una medida desproporcionada.

No queremos policías de gatillo fácil.

¡Por favor! Miralles disparó para evitar un mal mayor.

¡Hasta tú debes reconocerlo!

Llegado el caso, lo haré, pero primero debo investigar.

Científica me ha enviado su informe definitivo,

con copia a Antúnez,

y hay algo que cambia toda la perspectiva.

Emilio, me estás preocupando.

Ricky no tenía intención de hacer daño a nadie porque...

su pistola no tenía balas.

(Música emocionante)

(COCO) -Hola, Elvira, buenos días. (APAGADA) -Buenos días.

-No te habremos despertado. -No, no he pegado ojo.

-Pero si tomaste las pastillas.

-Ya, pero no he dormido.

Lo que sí he hecho

es pensar en cómo vengarme de Miralles.

Voy a buscar el mejor abogado para que hunda su carrera.

-Eso va a costar una fortuna.

-Hay una opción que es gratis y sería supereficiente,

que es difundir esto a los cuatro vientos.

No hay nada que produzca más empatía que el dolor

de una madre por la muerte de un hijo,

injusta y a manos de la policía.

Todos los medios se pondrían de nuestro lado.

-Coco, mi madre está muy delicada de salud.

Ahora lo que necesita es estar tranquila

asimilar lo que ha pasado y volver a su rutina.

-No, cariño, te equivocas.

Lo que necesito es vengar el crimen

que ha cometido esa hija de perra.

Lo primero es buscar una estrategia.

Y, después, explicar todo lo ocurrido a la prensa.

Cuando haya vengado la muerte de Ricky,

podré volver a mis rutinas.

(DESORIENTADA) Oye, ¿qué hora es...?

¿Por qué no estás en el taller?

-Hoy no voy a abrir, no estoy de humor.

-No, no... No, cariño, no.

Tienes que estar al frente de tu negocio.

-Prefiero quedarme aquí contigo,

no tengo cuerpo para abrir. -Que no...

No, tú tienes que tirar del carro,

estar pendiente del negocio...

de tus clientes.

Además, no te olvides

de que necesitamos dinero para seguir adelante.

-Bueno, ya abriré mañana.

-Hazle caso a tu madre.

Te costará arrancar, pero luego te vas a alegrar.

-Vale, está claro que no vais a parar de darme la chapa,

así que me piro.

-Hijo, haz un esfuerzo.

-Luego te veo.

-¡Venga!

(SOLLOZA)

(Sirena lejana)

-¡Buenos días!

-Hola.

-¿Solo fruta? ¿No tomas nada más?

-Es lo que hay. No encuentro la cafetera ni la tostadora.

-¿Se ha perdido en el traslado?

-Sí. Suele pasar con las mudanzas.

-O sea, que no hay café. -No.

-Sigo sin entender por qué te has empeñado en venir conmigo.

Yo podría haber venido a Madrid solo

para abrir la clínica, y en unos meses volver a Barcelona.

-No quiero dejar a la niña sola. -La niña ya no es una niña.

-Me han dicho que Distrito Sur es una selva.

-Hala, qué exagerada.

-Se ve que antes lo llamaban Kabul.

-Igualmente. Paula ya es mayorcita.

Yo podría haberla visto, cogiéndome un apartamentito.

-Eso te habría encantado, ¿no?

Vivir a tu aire de lunes a jueves, sin compromisos familiares.

Tu sueño hecho realidad.

-Me duele que me hables así. No es verdad.

-¿Encima te haces el ofendido?

-¿Sigues enfadada por lo de anoche?

Tenía una reunión

con los proveedores de material quirúrgico.

-¿Y eso se improvisa a última hora?

-Te dije que sentía no haberte avisado.

-Mateo, te presentaste de madrugada.

-De madrugada, tampoco. No eran ni las tres.

-¿Te parece normal terminar una reunión a esas horas?

-Muchas veces se cierran acuerdos entre las copas,

y eso fue lo que pasó.

Les llevé a cenar pensando que la negociación iría rápido.

-Y entre copa y copa ni se te ocurrió mandarme un mensaje.

-Lo siento, tienes razón, "mea culpa".

En fin, piensa lo que quieras.

Me voy, que hoy tengo muchas cosas que hacer.

Y, por lo que veo, tú también.

(Música dramática)

(SUSPIRA)

-Gracias por ayudarme con Álvaro.

-Hombre, nunca cuestionaría la relación con tus hijos.

Perdón,

con tu hijo.

-Tranquila, a mí también me pasa.

He dedicado mi vida a mis tres hijos

y estaba muy orgullosa

de ser una familia unida como una piña.

¡Y ahora...!

-Venga, Elvira...

(SOLLOZA)

Es que...

no hay nada peor que enterrar a un hijo.

Y sobre todo cuando es por tu culpa.

-¡Pero que no ha sido por tu culpa!

-Sí...

La policía le buscaba por la muerte de Carvajal,

y él se cargó con esto para protegerme.

(SOLLOZA)

Por los cinco años que yo estuve en Picassent.

-Bueno, no fue todo malo en Picassent.

Allí también nos conocimos.

Desde entonces fuimos uña y carne. Elvira, apóyate en mí.

-Cuando estuvimos en Picassent...

yo... no pensaba

que tendría que vivir todo esto.

El destino me podría haber enviado todo,

¡todo!

La ruina...,

las palizas de Gabriel...

El alzhéimer...

Pero...

pero la muerte...

de dos hijos...

¡Esto es demasiado, es demasiado!

¡Es demasiado!

-Mira, Elvira, ¿sabes lo que vamos a hacer?

-Vamos a poner en marcha el plan para vengar la muerte de Ricky.

¡Venga! ¡Venga, Elvira!

-Sí.

¡Que pague por lo que ha hecho!

-Venga.

-Toni, pronto es tu gran día. ¿Estás nervioso?

-UN poquillo, la verdad.

-Yo también estaba supernerviosa cuando iba a jurar el cargo.

Quería sentirme poli al cien por cien.

-Un policía de ley, como dice mi padre.

Bueno, no sabes la chapa que me está dando

con la jura del cargo; diciéndome cómo va a ser el acto,

y no sé qué... ¡Qué "pesao"!

-Claro, normal. Él irá, ¿no?

-¡Hombre, y mi madre! Los dos en primera fila.

-Oye, ¿y a mí, qué? ¿No me vas a invitar?

-¡Joé, Nacha! Sabes que me encantaría invitarte,

pero me dejan invitar a la familia

y contados con los dedos de las manos.

-Ya lo sé, bobo, era broma.

-Pero tengo pensado marcarme un detalle con los de la comisaría.

Voy a montar un picoteo.

-¿Dónde lo vas a hacer? ¿En el bar de tu mamá?

-No, lo pensé...

Pero digo: "Si lo hago en Carabanchel,

van a venir los de allí, y no los de la comisaría.

Así que será en La Parra

-Pues, mira, nos lo pones fácil.

Pues yo me apunto, y creo que más de uno también.

Además, si es gratis, ya sabes lo que gusta.

-Muy bien, o sea, que venís por el picoteo gratis.

(RÍE)

-¡Oye, Espe! Ven.

Sabes que mañana Toni jura cargo, ¿no?,

y va a hacer un picoteo en La Parra. ¿Te apuntas?

-¡Claro que sí, faltaría más!

-¿A Miralles la vas a invitar?

-Miralles... me encantaría que viniera,

primero porque le tengo cariño

y segundo porque he pasado un montón de cosas con ella...

pero con todo lo que está pasando, no sé si querrá venir.

-Bueno, pues tú díselo y ella ya te contestará.

(ESPE) -Hoy no ha venido.

-¿Se sabe cuándo va a volver?

-No, pero Régimen Disciplinario

ha encargado a Antúnez en la investigación.

-¡Uf! Pobre Miralles,

porque Antúnez es de lo peor que hay.

-¿Os conté que tuve movida con él?

-No. Cuenta, ¿qué pasó?

-¿No...?

¿Recordáis que Antúnez quiso quitar de en medio a Bremón

para meter a un familiar suyo de comisario?

-Sí, yo me acuerdo...

Intentó echar un montón de mierda sobre el comisario.

-Pues un día en La Parra, el pavo me empieza a hablar

y a sonsacarme sobre la vida de Bremón,

diciéndome que era amigo de mi padre.

-Y todo ese no era verdad.

-Cero: mi padre lo conoce, pero no son amigos.

Me dijo: "Aléjate de él, porque es un bicho".

-Sí, a Ibarra se las hizo pasar canutas.

-Pues ojalá nosotros nos liberemos

y nunca nos toque rendir cuentas a ese tipejo.

-Pues si tiene a Miralles enfilada...

-Pero Miralles tiene la razón y se lo va a sacar de encima.

(NACHA ASIENTE)

Cada día que se retrasa la inauguración perdemos dinero.

Y el crédito que hemos pedido tiene unos intereses del carajo.

-Hablaremos con el constructor y les apretaremos

para que cumplan con los plazos. Y si no, les penalizamos.

-No vamos a inaugurar en la fecha ni aunque les apretemos.

-¡Ay, qué agonías eres!

Yo me encargo de poner firme al jefe de obra.

Verás cómo se pone las pilas para cumplir con el timing.

-¡Buenos días, chicos! ¿Vais a desayunar?

-No, vamos directamente al aperitivo.

Te presento a la mano izquierda de Clínicas Di Mateo.

-Encantada. -La mano derecha soy yo.

Él es Andrés y ella María, la dueña de este templo de la tortilla.

-Nunca le habían nombrado así a La Parra,

-Pues si he exagerado es culpa de mi hermano.

Él vende así el bar.

-Emilio, aparte de cliente, es un buen amigo.

¿Entonces un pinchico para cada uno?

-Sí, el mío un agua con gas con hielo y limón, por favor.

-Yo agua también.

-Muy bien. Enseguidita os lo traigo.

-Mateo, los constructores siempre intentan metértela doblada.

¡Cuando no es con los plazos, son los materiales o los imprevistos!

-Cuando te pones cenizo, no hay quien te aguante.

Tienes más en común con Verónica de lo que crees.

Os ahogáis en un vaso de agua. -No, somos realistas.

-¡Es que no me dais tregua! No sabes la que me ha montado hoy.

-¿Habéis discutido?

-Sí. Por una tontería, además.

-A ver, chicos, aquí están vuestros pinchos...

-Olé. Gracias.

-Y las aguas.

A ver si os gusta la especialidad de la casa.

-¡Hum! ¡Esto es un pecado!

-¡Tanto como un pecado no creo!

-Tú sabes que las cosas buenas en esta vida son pecado.

(RÍE) -Me voy, no vaya a ser que me termine confesando.

-Bueno, a ver, vamos a centrarnos.

Mira...

voy a releer el contrato

para meterles caña con conocimiento de causa. ¿Vale?

-¿Y dónde tienes el contrato?

(DUDA) -En alguna de las cajas, en mi casa.

(Móvil)

Un segundo.

¿Sí?

(SEDUCTORA) "¿Doctor Mateo?".

-¿Te importa ir pagando, que tengo que...?

-Hola. ¿Qué tal?

-Un poquito sola aquí en la habitación.

Te echo de menos.

-Pues eso tiene fácil solución.

-Bueno, pues, estoy deseando tenerte aquí conmigo.

O sea, que...

-Lorena... (ELLA RÍE)

Tus deseos son órdenes.

"Llego en diez minutos". -Genial. Un besito.

-Esto ya está pagado. -Pásalo a los gastos de la clínica.

Me tengo que ir. Me ha surgido una urgencia.

-¿Qué clase de urgencia? -Médica.

Una futura paciente.

Vamos a hacer una cosa.

Vete a mi casa a buscar el contrato y habla con el jefe de obra.

Y si va mal, hablo con el constructor.

-Yo quería preparar la reunión de mañana

con los proveedores de material quirúrgico.

-No tienes que preparar nada. Lo tengo aquí.

Me voy, no quiero hacer esperar a una futura paciente.

Luego te llamo.

-Ya volvemos a las andadas.

Hola, Emilio.

Claudia, ¿por qué no te has quedado en casa?

Porque me va a estallar la cabeza.

No paro de darle vueltas.

Ya te dije que va a ser un proceso muy difícil

y que pidieras soporte psicológico.

Sí, sí, lo haré.

Pero ahora quiero concentrarme en lo que me dijiste anoche.

En lo que implica que el arma de Ricky estuviera descargada.

Es cierto que introduce un factor que no te favorece.

Le he estado dando vueltas y he llegado a una conclusión.

¿Cuál?

Es probable que lo que Ricky quisiera fuese suicidarse.

¿En qué te basas para decirlo?

Confesó que no quería ir a la cárcel

y se despidió de su madre.

Quería morir: su pistola no tenía balas

y provocó que otra persona le disparara.

Estoy tan confusa que no tengo nada claro.

(Llaman a la puerta)

Miralles, veo que ya te has reincorporado.

(CARRASPEA) Bueno, es que ayer...

Ayer necesitaba descansar.

Bremón ya te habrá comentado

que soy el encargado de investigar la muerte de Ricardo Campos Soler.

Sí, ya me lo ha dicho. Muy bien.

Lamento decirles que ayer la Científica me notificó

un dato trascendental sobre la pistola de Ricky.

Ahórratelo, Antúnez.

Estaba en copia del "mail" que mandaron de Científica

y la inspectora jefe lo sabe

porque se lo he contado personalmente.

Queda claro que el pobre diablo no tenía intención de matar a nadie.

O tal vez lo que quiso fue provocar

que alguien le disparara porque quería morir.

¿Perdón? ¿Insinúa que él buscaba morir?

Podría querer suicidarse.

(IRÓNICO) Claro, y tenía la certeza

de que el disparo acabaría con su vida.

Es la hipótesis más absurda que he escuchado nunca.

Yo pienso que es plausible.

Lo que debo discernir es si había peligro real

como para justificar

que la inspectora disparara en la vía pública.

Además de estar en tela de juicio la proporcionalidad de su acción.

¿No podrías haber disparado a otra parte?,

¿un brazo, una pierna?

Cualquier sitio donde no hubiera un órgano vital.

Contéstame, por favor.

No lo sé.

Todo ocurrió muy deprisa.

Lo único que intentaba era evitar una desgracia.

No calibré dónde le daba.

Fue en acto de servicio.

Le he preguntado a ella.

Eres una tiradora experimentada.

Es más, eres una excelente tiradora.

En Ávila te dieron un reconocimiento por buena puntería.

Por lo tanto, sabías perfectamente dónde ibas a dar.

Bueno, pero no es una ciencia exacta.

Todos podemos tener un mal día.

Eso no es un eximente.

Pero sí les diré lo que es un agravante.

Le tenía muchas ganas a los Soler. ¡Eso no es cierto!

He hecho mis averiguaciones y tenías en el punto de mira

al pequeño de los Soler

por haber participado en atracos a polideportivos.

Bueno, ya está bien.

¡Antúnez!

Si insinúas que Miralles disparó a Ricky Soler a conciencia,

no te lo permitiré. Una hipótesis no es insinuar.

A mí me ha sonado a acusación encubierta.

He leído tu declaración. ¿Te reafirmas en todo?

Sí. Sí, fue así como está ahí.

Muy bien. Debo contrastar tu versión con la de los testigos.

Hazlo que tengas que hacer. ¿Algo más?

Sí. Volviendo al inicio de la conversación,

creo que es un error que la inspectora se haya reincorporado.

Su nombre de momento no ha saltado a la prensa,

pero no tardará en hacerlo. No tiene por qué.

Creo que lo mejor es relevarla hasta que se aclaren los hechos.

Antúnez, no me digas cómo dirigir mi comisaría.

Por Dios, no pretendo.

La decisión de Miralles se tomará en Jefatura según mi informe.

Por supuesto.

Pero yo también les haré llegar mi valoración.

No puedo con él.

¿Qué esperabas? Ya sabemos cómo es.

Pero no podrá con nosotros, Claudia.

¡Hola! -¡Buenas!

¡Qué alegre vienes! ¿Pasa algo especial?

-Mañana juro el cargo.

-¿Qué me dices? ¡Enhorabuena, hombre!

-Muchas gracias, guapa.

Había pensado montar un picoteo aquí en La Parra.

-Hombre, pues claro que me parece bien.

-Paty, ¿no lo vas a felicitar?

-Claro

-Jo, felicidades. -Gracias.

(MARÍA, A CLIENTE) -¿Lo de siempre?

-Y... ¿con quién vas al acto?

-Con mis padres. -Ah, qué guay.

-Jo, cómo me gustaría ir. -¿Sí?

La movida es que solo me dejan invitar a la familia cercana.

-Claro. Lo entiendo perfectamente.

Quién soy yo, ¿no?

-Pues tú eres quien se ha comido muchas de mis neuras

y mis rayadas todo el año.

Y la persona sin la cual

este año hubiera sido muy cuesta arriba.

-¿Y para cuántos va a ser?

-¿Qué?, perdón.

-¿Cuánta gente esperas?

(DUDA) -Pues se lo he dicho a toda la comisaría.

Así que quien venga, bienvenido será.

-¿Pongo treinta o cuarenta personas? -Perfecto.

¿Qué se te ocurre que podemos poner para comer?

-Pues si quieres unas croquetas, unas tortillas,

y tapas variadas para todos los gustos.

-Genial.

-Y te quería pedir barra libre para todos.

-Qué generoso estás. Barra libre, muy bien.

-La ocasión lo merece.

-¿Y alguna cosica más o algo?

-No, con eso está todo. -Muy bien.

-Pues, nada, me voy a ir.

Que...

(SE BESAN)

-Hasta luego.

-Chao, María. Gracias. -Enhorabuena.

-¡Gracias!

-Tú dirás lo que quieras, pero yo veo saltar chispas.

-¿Saltan chispas dónde? (ATÓNITA) -¿Dónde?

Entre vosotros saltan chispas.

-María, ¿qué dices, de verdad? -¿Que no?

(IMITA) "Ay, me encantaría ir contigo al acto".

¿Eso qué es? ¿Amor? -No, es cariño.

-¡Cariño! ¡Qué lástima!

Es amor. Y la pena es que no sigáis juntos.

-No estamos juntos porque me he enamorado de otra persona.

Se llama Paolo, va a venir en unos días,

y estoy como loca por verle.

-Que sí, ya me sé la cantinela. -No es una cantinela, es la verdad.

¿Ahora vas a saber más de mis sentimientos que yo misma?

-No, pero yo diría que te conozco bastante, ¿no, Paty?

-Eres muy cansina cuando te lo propones.

-No sé, me da que el Paolo ese no me va a caer bien.

-Cuando lo conozcas, cambiarás de opinión.

-Yo sigo apostando por Toni.

-Por quien apuestes, me da igual. Porque ¿quién elige a mi novio?

Yo, ¿no?

-Sí, con todo el derecho del mundo.

Pero te digo una cosa:

cuando se te pase la ventolera que te ha dado con el espagueti,

a lo mejor te das cuenta de lo que has perdido.

Ahora mismico traigo lo vuestro.

(RESOPLA)

Antúnez tiene parte de razón.

Claudia, no te entiendo.

Una tiradora como yo no debería haberle dado en el pecho.

Estamos entrenados para mantener la calma,

para calibrar,

para minimizar los riesgos de nuestras actuaciones.

Claudia, no te tortures.

Cualquiera en tu situación habría hecho lo mismo.

¡Pero soy una profesional! Tengo recursos suficientes

antes de llegar a este extremo. También somos personas.

Y si alguien va a dispararte de frente, le disparas de frente.

Y más si es un yonqui

con antecedentes violentos y con el síndrome de abstinencia.

Claudia, escucha,

no voy a permitir que las palabras de Antúnez te hagan mella.

Ese tío es tóxico.

Quiere la revancha y se va a cebar contigo. Que lo sepas.

Ya, eso también.

No me traga porque apoyé a Ibarra.

Por eso creo que no deberías implicarte.

Los dos sabemos que es capaz de todo para salirse con la suya.

Por eso haré lo que esté en mi mano para pararle los pies.

Por mí, por ti, por Ibarra

y por todos los compañeros.

Muchas gracias, Emilio.

De todas maneras, debería quitarme de en medio de momento.

No quiero que te veas metido en una situación complicada.

No, escucha:

por mí no lo hagas.

Si te ves capacitada para reincorporarte,

no tengo más que decir.

Gracias, comisario.

Por encima de todo eres un buen amigo.

(SUSPIRA)

Y, a partir de ahí,

ni oí ni vi nada más.

Toni me apartó de todo el lío.

-Es vital para la investigación y para Miralles

que recuerdes bien los hechos.

¿Seguro que no viste nada de lo que ocurrió

cuando Ricky te soltó?

(NIEGA)

-Tampoco te fuiste tan lejos, estabas allí mismo.

-No sé.

Igual sí que oí...

O vi algo, pero no me acuerdo. Yo es que estaba en "shock".

-¿Cómo puede ser que me digas que no viste nada

y después que tal vez sí lo hicieras? ¿En qué quedamos?

-En que me está usted agobiando un poco.

-Si insisto es porque quiero llegar a la verdad.

¿De acuerdo?

Me consta que Miralles es clienta de este bar.

Y también que eres amiga de su hija.

-Perdone, pero si está insinuando

que yo miento para protegerla, se confunde.

-No, no estoy diciendo que estés mintiendo,

pero quizás no te estés esforzando lo suficiente en recordar.

-Y a mí me parece que está buscando que yo acuse a Miralles.

Yo lo único que le puedo decir, que sí que es verdad,

es que es la mejor policía que he conocido.

-Pero hasta los mejores tienen un mal día.

Y lo que está claro es que tu querida y admirada Miralles

acabó con la vida de un muchacho de este barrio.

Y a mí me toca la difícil tarea de averiguar la verdad.

Por eso te estoy pidiendo que me ayudes, Patricia.

-Mire, a mí me da mucha pena que Ricky haya muerto.

De verdad se lo digo.

Pero, en parte, es que se lo estaba buscando.

¡O sea, a mí me estuvo apuntando con una pistola en la cabeza!

-Claro. Y como Miralles consiguió que Ricky te soltara,

estás muy agradecida.

-Usted es bastante manipulador, ¿no?

Lo único que estoy intentando es ser justa.

-A ver, inspector, ¿me puede escuchar a mí un momentico?

-Sí, claro, por supuesto.

-Creo que lo que está haciendo no está bien.

-¿Tratar de averiguar la verdad no está bien?

-No.

Manipular los hechos para que la verdad sea la que Ud. quiere.

Sus superiores podrían expedientarlo por eso, ¿no?

(RÍE) -¿Cómo dice?

-Mire, mi pareja es policía.

El oficial Guevara.

-¡Ah!

-Y sé que Uds. no se pueden pasar de la raya en un interrogatorio.

Y mucho menos coaccionar a un testigo

para que diga lo que Uds. quieren oír.

Además, esta chica tiene trabajo dentro. ¡Paty!

-Ahora resulta que la camarera es experta en interrogatorios.

-No, yo no diría tanto.

Lo que sí que le puedo asegurar

que Claudia Miralles es una gran inspectora.

Que se ha jugado el tipo por la gente de este barrio,

y que está comprometida en cuerpo y alma

por el servicio a los demás.

Y, si ese día,

lamentablemente mató a ese chico, pues fue seguro

porque no tuvo otra opción. No sé... Llámelo mala suerte.

-Si tanto sabes de policías,

supongo que sabrás que en el cuerpo tenemos algunos departamentos

para vigilar la buena praxis de los agentes y de los mandos.

-Sí.

-El cuerpo de policía es una institución libre de corrupción

gracias a Asuntos Internos

y a Régimen Disciplinario.

Y creo que Elías Guevara

conoce este departamento perfectamente

y en primera persona.

Y ahora, si no te importa,

voy a seguir investigando a Miralles.

-Haga lo que tenga que hacer. (AUTORITARIO) -No lo dudes.

Buenos días. -Buenos días.

-Buenos días.

-La que se le avecina a Miralles con el Antúnez este

rondándola como un perro de presa... Es que puede acabar fatal.

-Ya ves. A mí me molaría ayudarla, pero no sé cómo.

¡Encima el pavo este!

-Muy buenas. Siento el retraso.

-No se preocupe, inspector Antúnez.

-Tengo que darte la enhorabuena. Te gradúas en breve, ¿no?

-Mañana.

-Sé de uno que va a estar más hinchado que un pavo real.

-¿Quién? -Tu padre, ¿quién va a ser?

Lo conozco bien. Más chulo que un ocho.

-Creo que no lo conoce tanto. Él dice que no son amigos.

-Muy bien. Vamos a lo que vamos.

Tengo que interrogaros a los dos.

Si no me equivoco, tú eres la oficial Nacha Aguirre.

Estabas pendiente cuando Miralles abatió a la víctima en la plaza.

¿Es así? -Así es.

Lo tiene todo en las diligencias que entregué.

-Ya lo he leído. Pero debo haceros una entrevista.

-Bueno, yo no estaba presente cuando le dispararon.

-Pero formabas parte del operativo para detenerle.

Así que contadme.

-Eso... Nacha y yo estábamos detrás de Ricky Soler

y recibimos un aviso

de que había sido avistado en la plaza de la Parra.

-¿Qué más? -Nos dirigimos hacia la plaza

y encontramos a Ricky con Paty, la camarera del bar La Parra,

La tenía como rehén y la encañonaba con su pistola.

Estaban unos policías y Miralles frente a ellos,

intentando convencerle de soltar a la chica y el arma.

-Intentando convencerle, empuñando el arma.

-Normal. El chaval estaba con un mono que flipas,

apuntando a una chica que le pedía que le soltara.

Y no la soltaba, estaba fuera de sí.

-Completamente. En ese momento, además llegó su madre, Elvira.

Yo tuve que retenerla para que no pasara allí

y Ricky se puso todavía más alterado y más nervioso.

-¿Y Miralles?

-Miralles seguía allí, hablándole para convencerle de soltar el arma

de la mejor manera y con la mejor calma posible.

-Sí, de hecho, le habló de Marga,

que era su novia...

Le dejó porque él estaba presente en una agresión sexual que sufrió.

No sé si está al tanto. -Sí, estoy al tanto. Sigue.

-Miralles sabía que Ricky estaba arrepentido de esto,

así que se lo recordó para que soltara a Paty.

-E hizo efecto. La soltó,

yo me la llevé, y por eso no vi nada más.

-Muy bien. ¿Aguirre?

-Miralles siguió hablándole para que soltara la pistola,

casi lo convenció; estuvo a punto de dejarla,

pero se arrepintió, se retractó.

Estaba cada vez más alterado y lo único que quería

era saber qué le iba a pasar por asesinar a Marcos Carvajal.

La inspectora le dijo que pasaría a disposición judicial.

En ese momento, su madre, que estaba a mi lado,

le dijo que le iba a conseguir el mejor abogado

para que saliera de esa.

Pero ahí ocurrió algo un poco raro.

-¿El qué?

-Ricky se giró hacia su madre

y parecía que no hubiera nadie más, que estuvieran ellos solos allí,

y le estaba agradeciendo todo lo que ella había hecho por él.

Como si se estuviera despidiendo.

-¿Y por qué es eso raro?

-Porque, acto seguido, Ricky levantó el arma,

hacia Miralles, como retándola.

Y la inspectora, lógicamente, le disparó a Ricky.

Creo que cualquier hubiera hecho lo mismo.

¡Yo hubiera hecho lo mismo!

-No te he preguntado qué es lo que tú hubieras hecho.

Vamos a ver,

la inspectora podría haber disparado a cualquier otra parte.

-Yo en su situación hubiera hecho lo mismo.

-Pero tú eres un policía en prácticas.

Ella es una inspectora jefe,

con un currículum impresionante,

y altas cualificaciones como tiradora.

-Inspector, Ricky iba a ir a la cárcel.

Lo iban a condenar por asesinato.

Está claro que decidió morir. ¡Es obvio!

-Guárdate tus opiniones. A mí solo me importan los hechos.

Una cosa más,

¿Ricky apuntó a la inspectora o simplemente alzó su arma?

-Le acabo de contestar. ¿Por qué insiste con la pregunta?

-No sería la primera vez que una oficial,

alterara la verdad para defender a su superior.

-Disculpe, ¿está insinuando

que soy capaz de mentirle a un inspector de Reg. Disciplinario

para cubrir a mi jefa?

En situaciones peores me he visto y no lo he hecho, ni lo haré.

-Está bien. Hemos terminado por hoy. Hasta pronto.

-De verdad que me puede el tipo este.

Tu padre tiene razón.

¡Es un animal, un tiburón, un bestia!

¡Se me ocurren mil apelativos!

-Ey, chicos. Estáis hablando de Antúnez, ¿no?

-Sí. -Ya.

(Llaman de forma rítmica)

-Ya estoy aquí. -Has tardado demasiado.

-Te lo compensaré.

-Eso espero.

-¡Uf! ¡Madre mía!

-No, no, no.

Primero lo que dejaste a medias a noche.

-¿Dejé algo a medias anoche?

-Me hiciste un croquis de cómo quedaría mi rostro esculpido por ti.

Cuando fuiste a mostrarme qué ajustes serían necesarios,

lo dejaste a medias.

-¿Y no podemos hablar de eso más tarde?

-No. No va a volver a pasar.

Además, he estado haciendo deberes.

Y tengo unas ideas de cómo me gustaría ser.

Mira.

Quiero un culo como este. Maravilloso, ¿no?

-¿Costaría mucho? -Déjame ver.

-Necesitarías implantes para levantar los glúteos.

¿Algo más? -Sí.

Me encanta este pecho.

Esa talla es demasiado grande para ti,

quedaría algo desproporcionado.

Una talla menos sería lo suyo.

-Lo que tú digas, maestro.

¿Antes podemos repetir el jueguecito de ayer?

(RÍE)

-Claro. ¿De cuánto tiempo dispones?

-¿Cuánto necesitas?

-¿Y me invitarás a un restaurante tan elegante como el de ayer?

-Eso ni lo dudes.

-Me crucé con él en el despacho de Bremón,

y allí el comisario se despachó a gusto.

Me dijo que es un tío sin escrúpulos,

y que no lo puede ni ver. -Eso viene de lejos. ¿No lo sabes?

-No.

-Antúnez metió mierda de Bremón para que lo echaran

y meter a su cuñado en su puesto.

-¡Hum, claro!

Por eso el comisario no entró en detalles.

-Lo que está claro es que este Antúnez

tiene una especial manía con esta comisaría.

-No, estoy de acuerdo contigo.

Va por ahí mirándonos a todos por encima del hombro

y ahí entiendes que es un capullo integral.

Yo espero no cruzarme con él, y menos hoy.

-¿Por? ¿Qué te pasa? ¿Algo del curro o qué?

-¿Tiene que ver con la chica que vino preguntando por ti?

-Cleo. Sí.

A ver, resumiendo: esa chica es mi exnovia.

De cuando era un chico.

Y se lo hice pasar fatal. Muy mal.

Nunca le dije que me sentía mujer

y cuando la situación se volvió insostenible,

me fui sin dar explicaciones. No la he vuelto a ver.

-¡"Buala"! Qué marrón, ¿eh?

-Al romper, me pedí la excedencia para ir a Barcelona

e iniciar mi cambio de sexo.

-Y no la ves desde entonces.

-No la he vuelto a ver ni una vez.

-¿Cómo te localizó?

-Por la rueda de prensa.

-Eso dice mucho de ella. Que se haya puesto a buscarte,

teniendo en cuenta tu actual condición...

-Ahora quiere que seamos amigas.

-No estás muy convencida, ¿no?

-El reencuentro me ha traído buenos y malos recuerdos.

-Pero si quiere que volváis a ser amigas...

-No sé. Es que...

Yo ya no soy la misma y tampoco quiero hacerle daño.

Quizás ya no tengamos las mismas cosas en común.

-No sé, dale una oportunidad a ver qué pasa.

-Puede que tengáis razón. Tengo que pensarlo.

Yo voy a ir a comer. ¿Venís?

-Tenemos que acabar unas cosas. Luego vamos.

-Pues luego nos vemos, ¿vale? -Venga, buen provecho.

-Chao. -Chao.

¡Ángela!

Hola. -¡Cleo! ¿Qué tal?

-Bien.

-Qué guapa estás. -Gracias.

Pensaba que podíamos ir a comer a un asiático,

que hay por el barrio.

Me han dicho que está buenísimo.

-Es que hoy me pillas fatal de tiempo.

-Sirven superrápido. Los clientes son trabajadores de la zona.

Es que no sé si me va a dar tiempo.

-¡Va! ¡Ya que estoy aquí!

-Venga, vale, vamos. -¡Chicas!

¿Os quedáis a comer, que tengo un calderico riquísimo?

-Hola, María. Ella es Cleo. Mi...

Una amiga. Y me ha invitado a comer aun asiático por aquí.

-Bueno, pues otro día te la traes a La Parra.

-Eso. -Vale.

A mí me tienes aquí mañana.

-Hasta luego, pasadlo bien. -Gracias. Chao.

-Tu cervecita,

y tu ensaladita.

¡María! ¿Me puedes preparar un bocadillo de cualquier cosa?

Ahora mismo.

Comisario, le quería comentar una cosa.

Ha estado haciéndole un interrogatorio a Paty

un inspector con muy malas pulgas.

Sí, Antúnez. Es inspector de Régimen Disciplinario.

Tiene que interrogar a todos los testigos

y es el procedimiento habitual.

Será el procedimiento habitual, pero no me han gustado sus formas.

Estuvo coaccionando a Paty para declarar contra Miralles.

Todo lo que me cuentes, me lo creo.

¿Se quiere quitar a Claudia de en medio?

Por increíble que parezca, así es.

Pues habrá que pararle los pies, ¿no?

Te prometo que estoy haciendo todo lo que puedo.

Bueno, ¿le pongo el bocata de lomo?

Muy bien, sí. Venga.

(Timbre)

¡Andrés!

-Hola, ¿cómo estás? Vengo a buscar unos papeles:

los planos y los contratos de las obras.

-¿Sabes dónde los tiene Mateo? Porque yo, ni idea.

-En alguna de las cajas de la clínica.

¿Las has abierto? -Estarán por aquí. Mira tú.

-A ver.

Cómo me estresan las mudanzas.

Pero lo peor es que Mateo

se escaquea de todo lo referente a la familia.

-Y por eso habéis discutido esta mañana.

-No me digas que te lo ha contado. ¡No se calla nada!

-¿Qué quieres? Somos amigos.

-Entonces sabrás que él prefería dejarme a mí en Barcelona,

e instalarse aquí en un piso para sus escapadas.

-Eso habría sido muy cómodo para él. -Comodísimo.

Mateo es un egoísta.

No se da cuenta de que nuestra hija nos necesita.

-Bueno...

¡Al menos te has salido con la tuya, como siempre!

Oye, esta casa es estupenda.

-Todavía tengo demasiado lío como para apreciarlo.

-¿Has encontrado lo que buscas? -Sí. Aquí está.

Oye, Vero,

no le tengas en cuenta a Mateo que esté alterado.

Últimamente está sometido a mucha presión.

-Siempre está así, eso no es nuevo.

-¿Tú sabes lo que es abrir una clínica en una ciudad nueva

estar pendiente de las obras, los proveedores,

los clientes nuevos. (INMUTABLE) -Sí.

-Y el crédito que hemos pedido tiene unos intereses altísimos.

-Eso no justifica que se le tenga que consentir todo.

-¡Claro que no!

-¿Sabes que anoche, la primera noche,

me dejó tirada porque tenía reunión con unos proveedores?

Derivó en una cena, luego copas y llegó de madrugada.

Pero ya se sabe que los acuerdos se cierran entre copas, de noche.

Esto...

o me ha mentido, como otras veces. -No, hombre no.

Me voy marchando.

¡Andrés!

¿Sabes si hubo esta reunión con los proveedores?

-Yo estuve allí. Y acabamos a las mil.

No sé ni cómo me tengo en pie.

-Vaya.

-Pero tienes razón en algo: Mateo debió haberte avisado.

¡Pero ya sabes cómo es! Se pone a hablar de su pasión...

-Estaría bien que su pasión fuera su familia.

-Su familia también es importante.

Pero donde se ponga la cirugía estética...

Nos vemos. -Chao.

(Música melancólica)

-¡Pasa, pasa!

-Qué oscuro, ¿no? -Sí, es por las pantallas.

El chico que trabajaba aquí antes le llamaba Batcueva.

-¿Y controlas todas las pantallas a la vez?

-Sí, pero te acabas acostumbrando.

Al principio cuesta, pero acabas haciéndolo.

-¿Sabes qué? Me alegra que hayamos retomado el contacto.

Es un poco como viajar al pasado, ¿no?

Como cuando éramos más jóvenes.

-Ahora somos distintas.

-Sí, somos distintas. Somos mejores.

Y, como hemos vivido tantas cosas juntas,

es como que tenemos una complicidad muy especial.

-Para mí, aquello es otra vida.

-Pues... para mí no.

Nunca he conectado con nadie como conectaba contigo.

-¡Ángela! Perdona, no sabía que estabas acompañada.

-Yo no tendría que estar aquí, ya me voy.

-Nada, ya nos llamamos. ¿Vale? -Chao.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Que... Ah, te traía esto, a ver si me echas una mano.

Aunque no me corre prisa. -No te preocupes.

Hoy tengo un día tranquilo, lo hago ahora.

-¿Era tu amiga?

-Sí, Cleo. Me ha invitado a un asiático

y, bueno, quería ver dónde trabajo.

-Me ha parecido captar muy buena vibra.

-¡Sí! Sí, supongo que sí.

Pues ¿sabes lo que te digo?, que me alegro,

porque esta mañana te vi muy agobiada con el tema.

-Lo estaba.

Pero supongo que me he relajado.

-¿Eso es que le vas a dar una oportunidad a esa amistad?

-Se podría decir que sí.

(Música melancólica)

(Timbre)

-Señora Soler, soy Alfonso Antúnez, de Régimen Disciplinario.

Antes de nada quiero decirle que siento mucho lo de su hijo.

-Gracias.

Pase.

¿Qué quiere?

-Me gustaría hacerle unas preguntas sobre la muerte de Ricky.

Estoy investigando lo sucedido.

-Lo sucedido fue un asesinato.

Lo asesinó su compañera, Claudia Miralles.

-Eso habrá que probarlo.

-Pasó a plena luz del día,

en la calle.

Había muchos testigos.

-Por eso vengo, para que me dé su versión. ¿Puedo sentarme?

-Sí, por favor.

-Quiero decirle que he interrogado al resto de los testigos

y hay concordancia en todas sus versiones.

-Claro. Porque todos quieren protegerla.

¿Quiere saber la verdad? -Sí, me gustaría.

Adelante. Cuénteme su versión desde que llegó a la plaza.

-Pues, cuando yo llegué a la plaza,

vi...

a la inspectora Miralles

apuntando con su pistola a mi hijo.

-Y Ricky, ¿qué es lo que hacía?

-Ricky... Ricky...

Ricky estaba muy mal.

Estaba muy mal, muy nervioso.

Y cogió de rehén a Paty,

a la camarera del bar La Parra.

-Debía de estar con el mono.

Los análisis muestran presencia de drogas en sangre.

-Mi hijo había sufrido mucho en las últimas semanas.

Por eso volvió a consumir.

-Ricky iba armado y apuntaba a la camarera, ¿es así?

-Pero la soltó enseguida.

Él no quería dispararle.

No quería hacerle daño a nadie.

-También apuntó a la inspectora.

-¡Pero él no quería disparar a nadie!

-De acuerdo. Siga con los hechos.

-Después de soltar a Paty,

confesó que había matado a Carvajal, que era un indeseable.

-¿Y la inspectora qué hizo entonces?

-Le dijo que dejara el arma en el suelo,

y él la bajó.

-Pero no dejó a depositarla, a pesar de la insistencia de Miralles.

-No sé.

-Ricky le dijo a usted unas palabras y, según los testigos,

apuntó directamente a Miralles.

-No... Él le apuntó con el arma,

pero ella disparó primero.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

-¿Recuerda qué le dijo Ricky?

Se despidió de usted

y le dio las gracias por lo que Ud. había hecho por él.

-Mire, inspector,

yo no estoy muy bien de la cabeza.

Tengo Alzhéimer.

-No lo sabía.

-No me lo invento, lo puede comprobar.

-Le creo.

Por eso, a lo mejor, he olvidado algún detalle.

Pero lo que no puedo olvidar es la cara de mi hijo en mis brazos

después de que le dispararan.

-Le aseguró que llegaré al fondo de este asunto.

Yo también sé que Ricky no quería matar a nadie.

Está probado.

Su arma estaba descargada.

-¿Cómo?

(EXCLAMA) ¿Lo ve?

Esa asesina le disparó sin ningún motivo.

Si... Si Ricky levantó el arma,

era porque estaba asustado.

No quería disparar, sino que le dejaran en paz.

¡Él no era ningún asesino!

-Bueno, asesinó a Marcos Carvajal por la espalda.

-Todo el mundo va a saber la verdad.

Para saber que mataron a mi hijo injustamente

-Cuando se refiere a "todo el mundo",

¿no estará pensando en llamar a la prensa?

-Nadie me lo impediría.

-No, por supuesto.

-Pero esa información crearía un gran revuelo,

sobre todo si da el nombre de la inspectora.

De momento, no la han mencionado.

-Me está recomendando que filtre su nombre.

-Yo nunca haría algo así, más bien al contrario.

Esa información pondría el foco sobre la inspectora,

y podría terminar con su carrera.

Por si necesita cualquier cosa.

-Gracias.

Sí, puede que le necesite.

Dos personas diferentes pueden tener los mismos intereses, ¿no?

-Buenas tardes. No hace falta que me acompañe.

(Música de tensión)

-¿Llevabas muchas cosas?

-Todo, la documentación, tarjetas, el móvil, dinero...

Tengo que poner una denuncia.

¿Hay alguna comisaría por aquí?

-Sí, a cinco minutos está la de Distrito Sur.

-Su vocación nos pilló por sorpresa

y no termino de digerirla.

¿Cómo?

Si desde niña quería ser policía, como su tío Emilio.

Espera, ¿para qué quieres que te acompañe?

-¿Para qué va a ser? Has sido testigo del robo.

Tendrás que declarar.

Voy a estar pendiente de ella.

Eso sí, la voy a tratar como a cualquier otra agente.

Y le voy a exigir exactamente lo mismo.

Lo sé, y no esperaba menos de ti.

Solo te pido una cosa: no le digas que he venido.

No le gusta que sea tan sobreprotectora.

-Va a apoyarnos para hundir la carrera de Miralles.

-Mamá, no seas ingenua.

Esa causa va a quedar en nada.

-¡Te digo que ese hombre la odia!

-¿Cómo estás tan segura?

-Porque ha venido a verme,

y porque está como loco por meterle un puro.

La pistola de tu hermano estaba descargada.

-"Necesito hablar contigo".

-¿No puedes torear tú ese asunto?

-"Ya veo que estás con tu mujer. Tendrás que escaquearte".

-¿Por qué?

-"Tengo que contarte lo que me ha dicho la policía".

Si el ladrón encuentra material comprometido en mi móvil

podría chantajearme.

Y en ese móvil había algún que otro vídeo

como el de esta mañana.

-Dijimos que los borraríamos inmediatamente.

-Ya, pero el de esta mañana se me olvidó.

-¿Cómo que se te olvidó?

¿Cómo que se te olvidó?

¿Tú sabes...?

¿Sabes qué me pasará si ese vídeo sale a la luz?

Ojalá un día Verónica te dé un portazo en las narices.

Gracias por tus buenos deseos. Es lo que te mereces.

¡Cleo!

-Perdona, ya sé que tu trabajo no es el sitio ideal.

Lo siento, llevo todo el día queriendo hacerlo.

-Pero no me parece bien que...

-Entiendo que te pueda resultar confuso, pero...

Es que para mí todo ha cobrado sentido.

Yo nunca he dejado de estar enamorada de ti.

-La policía no ha contado toda la verdad.

Nadie se ha preocupado por saber la versión de la familia.

Y eso no me parece justo.

-Bien. Le aseguro que esta entrevista no le defraudará.

No puedo creer que defiendas algo así.

¿Tú sabes quién es Miralles?

La policía que mató a mi hermano.

Miralles lo está pasando muy mal.

Es mejor que no hagamos una competición de dolor.

(Música emocionante)

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Servir y proteger - Capítulo 602

24 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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