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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 601 - ver ahora
Transcripción completa

A ver, Paula Bremón,

nueva agente en prácticas destinada a Distrito Sur.

Si no me equivoco, es tu sobrina.

Sí, lo es.

Es la hija de mi hermano Mateo.

Perdona, se me olvidó decírtelo.

Si no coges este negocio,

nunca serás el verdadero amo del barrio.

Moverías alcohol adulterado

y podrías introducir material más lucrativo.

-Ese desgraciado no merece hacer negocios contigo.

-Mejor dejar al enemigo intacto y no acabar con él enseguida.

Dime.

¡Un cadáver! ¿Dónde?

(RICKY) No lo puedo creer. -¿Qué pasa?

-Han encontrado el cadáver de Carvajal.

Murió a causa de un disparo por la espalda.

¿Ricky Soler? El mismo.

Y ¿cuándo se le ha tomado una muestra de ADN?

La semana pasada.

Y gracias a eso ha saltado la coincidencia en la base de datos.

La colilla apunta que Ricky Soler,

al menos, participó en la ocultación del cadáver.

Llegados a este punto, lo mejor es ir a entregarme.

-¡Ni se te ocurra!

La ventana de la galería estaba abierta.

Si miente se buscará un problema.

Antes, cuando hemos estado aquí, Ricky estaba en la casa

y cuando hemos ido a por la orden judicial ha huido.

¡Esto qué coño es!

(GRITA)

-¿Ha ido todo bien? -Sí.

Tengo la documentación y le he entregado la pasta a Álvaro.

(TELÉFONO) -¿Está todo lo que dije? -Sí, está todo.

¡Es una trampa!

(Disparo)

No entiendo por qué has cortado conmigo.

Estábamos ilusionados con un futuro juntos

y de repente...

De repente...

mataron a mi hermano mayor.

Me alegro de que el responsable se pudra en el infierno.

Menuda carnicería.

Sí. Cuatro cadáveres, tres de ellos achicharrados.

No podemos permitir que el cartel de Jalisco

actúe con sus procedimientos en nuestro distrito.

No estamos seguros de que hayan sido ellos.

Hemos estado investigando dónde podría estar su hijo

y hemos averiguado

que ha estado ingresado por sobredosis.

¿Cuánto cree que va a tardar Ricky

en meterse lo que le ofrezcan?

Vidal,

necesito un favor: no lo puedes llevar a casa.

¿Lo puedes traer al taller?

Nacha, parece que Ricky Soler está en el barrio.

He recibido un soplo.

Quiero que os vayáis ya. Muy bien. ¿Dónde?

Al taller de su hermano.

Sabemos que tu hermano está aquí. ¿Dónde está?

-No lo veo desde antes de ayer.

(RADIO) ¡Objetivo avistado! ¡Es él!

Solicitamos refuerzos.

Se dirige a la plaza de La Parra. -¡Recibido! Vamos.

-¡Joder! -¿Qué haces! Estás lo...

(Sirena)

¡No, no! -¡Suéltala o te reviento la cabeza!

(RICKY GIME)

(ELVIRA GRITA)

(ELVIRA) ¡No!

(Música emocionante)

(RESOPLA)

¿Qué lees?

¿Tú qué crees?

Ha saltado a los medios.

Es normal.

No es habitual que pase esto en el barrio.

(LEE) Un joven muere abatido por la policía en la vía pública.

¿Critican tu actuación? No.

En realidad, no.

El artículo es muy aséptico.

Hablan de Ricky como un joven en busca y captura.

Mi nombre no aparece.

Ni mis iniciales.

Mejor.

Pero da igual si ponen mi nombre o no.

Eso no cambia lo que pasó.

No tenías otra opción.

Era su vida o la tuya. Hiciste lo correcto.

No paro de pensar en el momento del disparo.

No has pegado ojo, ¿no?

No.

En el momento en el que iba a caer rendida

me asaltaba la voz de Elvira

llamándome asesina.

Debió de ser terrible para esa mujer ver...

morir a su hijo así.

Y lo que es innegable

es que yo lo maté. ¡Venga ya!

Fue en acto de servicio.

Para su madre fue una ejecución.

Todos sabemos que no es así.

Va, te costará superarlo pero lo conseguirás.

Está claro que tú no mataste a Ricky Soler.

Tienes razón.

Me costará superarlo. Necesito tiempo y horas de sueño.

Pues ya está. ¿No se te ocurrirá ir al trabajo?

No.

No.

No estoy en condiciones.

Voy a llamar a Emilio para decírselo.

¿Pido el día libre y me quedo contigo?

¿En base a qué?

Para cuidar a un familiar.

Pero yo no estoy enferma.

Si estás hecha polvo, Claudia.

Si no lo reconoces, es más grave de lo que supongo.

Vale, estoy fatal.

Lo reconozco, estoy mal, pero no puedes ayudarme.

Me ha colgado.

Estará conduciendo.

(Timbre)

¡Emilio! Aquí tienes la respuesta.

Buenos días, Antonio. Buenos días.

No te lo he cogido porque estaba en el ascensor.

¿Qué tal estás?

Mal, ¿para qué te voy a engañar?

Te estaba llamando para decirte que,

si no te parecía mal, hoy no iba a comisaría.

Pero si he venido para eso,

a decirte que debes tomarte unos días de descanso.

Me voy a trabajar.

Te llamo para ver cómo estás y vendré a hacer la comida.

Gracias, cariño. No te preocupes, si necesito algo te llamo yo.

A ver si la animas.

¿Quieres un café? Está recién hecho. Pues sí.

Siéntate.

Voy a por otra taza. Gracias.

¿Te voy sirviendo?

Sí, por favor.

Gracias.

Abatir a alguien es duro, ¿verdad?

Aunque sea en acto de servicio.

Sí lo es.

Ya sabes que para mí no es la primera vez pero...

en esta ocasión me he quedado muy tocada.

No se me borra de la cabeza

la imagen de Ricky cayendo desplomado y agonizando.

Tuviste que dispararle delante de su madre.

Es normal que estés afectada.

Me puse en su lugar.

Es como...

si me hubiera desdoblado.

Por un momento, no fui la policía que disparó

sino la madre que abrazaba a su hijo.

Y en ese momento me odié.

No sabes cómo me odié.

Puedes contar con los servicios psicológicos del cuerpo

si lo necesitas.

Sí, lo sé, pero aún es pronto. No sé.

Ya veremos.

¿Sabes algo de Elvira?

No he hablado con ella

pero me consta que el equipo de forenses

ha hecho rápido su trabajo.

La familia ya tiene el cuerpo a su disposición.

El funeral será esta tarde.

Debe ser terrible enterrar a un hijo.

Lo peor.

Y a dos.

Perder a dos hijos en tan poco tiempo.

Claudia, olvídate de esa familia y céntrate en ti misma.

Te necesito recuperada.

Todos te necesitamos.

Tranquila, voy a buscarte al aeropuerto.

Nos da tiempo.

Venimos a dejar la maleta y vamos al entierro.

Mal, ¿cómo va a estar?

Seguro que se alegra mucho de verte.

Mejor lo hablamos en persona.

Un beso.

Mamá, era Coco.

Va a coger un avión a Madrid para vernos.

¿Me escuchas?

Mamá, que es...

Coco, que viene a estar contigo. -Que sí, Álvaro.

Lo he entendido a la primera.

-¿No quieres que venga?

-No es eso.

Seguro que me hace bien que esté aquí.

Pero me gustaría que fuera en otras circunstancias.

-Ya.

Eh.

Mamá.

Tenemos que ser fuertes.

Tú por mí y yo por ti.

-Tengo el corazón roto.

Es como...

si me lo hubieran arrancado de cuajo.

No sé si tú lo puedes entender.

-Claro que sí.

Siento un vacío enorme.

No me imagino mi vida sin mis hermanos.

Me he pasado la noche en vela pensado si...

podría haber hecho algo.

Si hubiera hecho cosas distintas, ahora sería diferente.

-Las cosas distintas.

¿Cómo?

-Podría haberle metido en un coche

y haberlo sacado de Madrid.

O haberle obligado a entregarse en el taller.

-¿Entregar? ¿A tu hermano?

Eso nunca.

-Al menos, seguiría vivo.

-No te sientas culpable, cariño.

La única culpable...

de que hoy enterremos a tu hermano

es Claudia Miralles.

Y te juro que no voy a parar hasta que pague por lo que ha hecho.

(SOLLOZA)

Y aunque esta maldita enfermedad siga avanzando

no podrá conmigo, porque antes...

me tengo que encargar de esa mujer.

(Puerta)

¡Adelante!

Muchas gracias.

Buenos días, comisario. Antúnez.

Siéntate, por favor.

Bueno, supongo que sabe el motivo de mi visita.

Estaba informado de que enviarían

a alguien de Régimen Disciplinario, pero no sabía que eras tú.

¿Le molesta?

Bueno, reconozco que echamos de menos a Montse Ibarra.

Nosotros también. Yo, el primero.

Pero la vida continúa

y la mejor forma de honrar a Ibarra es continuar su labor.

Me ha tocado coger sus casos.

Espero que no sea un problema.

Por supuesto que no. Bien.

Entonces, vamos al grano.

Necesito saber la verdad

sobre las circunstancias de la muerte

de Campo Soler en la plaza de La Parra.

Por supuesto.

Tengo un "clipping" de prensa con todo lo que ha salido publicado.

¿Te interesa? Sí.

Estoy al tanto de todo esto.

Miralles ha tenido suerte. No la mencionan.

Este caso nos compromete ante la opinión pública.

Ricky Soler era un fugitivo,

armado e inestable,

capaz de encañonar a la primera chica que se le cruzó.

No era un angelito.

Todo eso lo sé. Tengo una copia de las diligencias.

Entonces, también habrás visto que había media docena de testigos,

incluidos cuatro de mis agentes, además de Miralles.

Por cierto, ¿dónde está?

Me gustaría escuchar su versión de los hechos.

Hoy se ha quedado en casa.

Estaba muy afectada

y le he pedido personalmente que se quedara a descansar.

Está muy afectada.

Ha matado a un joven que conocía. ¿Cómo quieres que esté?

Preocupada por su puesto.

No es eso lo que yo he dicho.

Está afectada porque ha acabado con una vida en acto de servicio,

pero no creo que deba preocuparse.

Su actuación se ajusta al reglamento.

Hasta tú mismo lo comprobarás.

Eso es lo que he venido a investigar a fondo.

Disparar en la vía pública puede ser una medida desproporcionada.

No queremos policías de gatillo fácil.

¡Por favor! Miralles disparó para evitar un mal mayor.

¡Hasta tú debes reconocerlo!

Llegado el caso lo haré, pero primero he de investigar.

Por cierto,

no sé qué clase de tratos tendría usted con Ibarra

pero a mí su palabra no me basta para zanjar esto.

Yo no pretendo zanjar nada. Muy bien.

Tendrá noticias mías.

-Buenos días.

Hola.

Eh...

Traigo las diligencias sobre la estafa del carrito de bebé.

La mujer vendió más de una docena de veces

un carrito que ofertaba en Internet

y que luego los usuarios no recibían.

Gracias, Ángela, ahora lo miro.

Hay gente con muy pocos escrúpulos.

¿Todo bien, comisario?

(RESOPLA) -A Miralles le va a costar mucho recuperarse.

-Yo entiendo que siendo su hijo la haya llamado asesina,

pero si piensa que la culpa es de Miralles, está equivocada.

No es así.

-Mira que se veía venir que Ricky iba a acabar mal.

Pero aun así,

sabiendo además que le había hecho todo eso a Marga,

me da pena.

Me da mucha pena, de verdad.

No sé, es que era...

el novio de mi amiga.

Era del barrio, no sé.

Era Ricky.

(RESOPLA) Y pensar que está muerto.

-¡Buenas!

¿Y esas caras de funeral?

-Pero bueno, si está aquí el alma de La Parra ya.

Bienvenida, guapa.

-Muchas gracias.

¿Qué tal? -María.

Qué bueno que has vuelto. ¿Cómo está Elías?

-Lo he visto muy bien, muy recuperadillo,

mucho mejor de lo que esperaba.

-¡Qué bien! Ya está rehabilitado.

-Hombre, estas cosas no son de un día para otro.

La rehabilitación es un proceso muy largo.

Luego habrá que verlo aquí,

pero parece que le darán el alta pronto y está muy animado.

-Eso es lo más importante. Le echo un montón de menos.

Lo echamos de menos en comisaría.

-Pues imagínate yo. Ni te cuento.

Y tú, ¿qué? ¿Me has echado de menos? -Un montón.

Aunque hoy casi no abro, pero no te quería dar ese disgusto.

Vienes y te encuentras la persiana echada.

-¿Cómo? ¿Tanto jaleo ha habido por aquí?

-A ver, María. Creo que estaría guay darle el día libre a Pati

para recuperarse de lo de ayer.

-¿Qué pasó? No me asustéis.

(PATI) Mejor, ven.

Nos sentamos y te cuento un poco.

-Sí, Toni y yo nos vamos. -Sí.

-Vosotras hablad un poquito.

-Ciao. -Adiós.

Pero, ¿qué ha pasado?

-Nada, amiga.

(Puerta)

-¿Sí?

-Hola. -Hola, ¿qué tal, Álvaro?

-Quiero una receta. ¿Algún problema?

-No, qué va, en absoluto.

Ante todo quiero que sepas que lamento vuestra pérdida.

-Ya.

Te imaginarás cómo está mi madre.

-Destrozada, supongo, sí.

Bueno, siéntate.

Tendrá problemas para conciliar el sueño, ¿no?

-No ha pegado ojo.

Estoy muy preocupado por si esto puede afectar a la enfermedad.

-La propia enfermedad causa problemas de sueño.

-¿La enfermedad?

Venga, doctor.

El Alzheimer no es lo que le quita el sueño

sino la imagen de su hijo muerto.

-Ya, claro.

Me imagino, sí.

¿Quién puede dormir en esa situación?

Bueno.

¿Sabes si sigue tomando la melatonina que le receté?

-Sí, me encargo de que se la tome.

Estaba funcionando en días normales.

-No son días normales, me hago cargo.

-Entonces, ¿le recetarás somníferos o algo?

-Los hipnóticos habituales son contraproducentes.

Aumentan la confusión.

-Igual que la falta de sueño.

Habrá que hacer algo.

-Voy a recetarle un antidepresivo con efecto sedante.

Debe dejar de tomarlo cuanto antes.

Dile que venga cuando la veas con fuerzas.

He cargado la receta electrónica a la tarjeta de tu madre.

-Estupendo. Muchas gracias.

-¡Madre mía, los Soler!

Luis y Ricky, los dos.

¡Qué drama para esa familia!

Pero bueno, ellos...

siempre están metidos en asuntos...

yo qué sé, que no me extraña tanto como lo de Damián.

Es que lo de Damián. -Ya.

Pensé en llamarte para contártelo, pero...

no veía el momento.

No sé, es complicado de explicar.

-Ya te digo. No me entra en la cabeza

que Damián fuera capaz de asesinar a una persona.

Si era un hombre tan amable, tan exquisito con todo el mundo.

Si fíjate cómo trataba a El Boli. -Ya.

Pues imagínate Marga. -¡Uy, Marga!

-Cuando supo lo que había hecho.

-¿Ella dónde está?

-Creo que en Burdeos.

En casa de una tía suya, para empezar de cero.

Pero vamos.

-Nena, pues igual Toni tiene razón

y deberías haberte cogido el día para reponerte.

Te agradezco que hayas abierto... -Que no, María.

Nada, en serio.

Estoy aquí y me voy a quedar.

-Joder, Pati.

Qué valiente eres.

Voy a subir a dejar la maleta, cambiarme y me bajo.

¿Estás bien? -Que sí.

¡Qué bien que has vuelto!

(MARÍA SUSPIRA)

¡Álvaro!

Hola.

Siento mucho lo de Ricky.

¿Cómo estás?

Hecho una mierda.

Tengo que ser fuerte por mi madre.

¿Cómo está ella?

No creo que pueda superarlo.

En un mes ha perdido dos hijos.

Solo me tiene a mí y yo, a ella.

¿Dónde es el funeral? Quiero ir.

¡Ni se te ocurra!

¿Por qué?

Bueno, pensé que querrías. A mí me gustaría sentirme arropada

por la gente que quiero.

Ya, pero eres policía.

Una de tus compañeras ha asesinado a mi hermano.

¿Asesinó?

Igual esa no es la palabra.

Miralles no le asesinó. Cuéntaselo a mi madre.

No para de escuchar en su cabeza el disparo.

Entiendo que el dolor es enorme.

Pero ella cumplía con su deber.

Ya, y su deber era matar a sangre fría a mi hermano.

Ricky amenazaba a Pati y con disparar a los agentes.

No le iba a hacer daño, por eso la soltó.

Y seguro que no iba a disparar.

Podía ser muchas cosas pero no un asesino.

¿Qué no?

Confesó haber matado a Carvajal disparándole.

Es la imagen que tenías de él.

Pensabais que era un criminal, por eso Miralles le disparó.

Ricky era buena persona y buen hermano.

No quiero empeorarlo pero... ¿Pero qué?

Pero sí era un criminal.

Acumulaba varios delitos, y no solo robos y atracos.

El del asalto al chalé del ferretero no era Ricky.

Estaba drogado.

Sí era él.

Tu hermano era más que un delincuente pero...

dentro de todas sus caras, esa era una y era parte de él.

Muy bien, y si piensas todo eso, ¿para qué quieres venir al funeral?

Hay que ser hipócrita.

Lo siento, no debería haber sacado el tema.

No, no deberías.

Sé que para ti era un criminal y un yonqui

pero era mi hermano pequeño.

Me gustaría llorar su muerte en paz.

-¿Estás bien?

¿Por qué discutíais?

Por la muerte de Ricky.

Culpa a Miralles y me ha nacido defenderla.

No ha sido lo más oportuno.

Me ha prohibido ir al funeral.

Es comprensible. ¿El qué?

Que él culpe a Miralles, que tú la defiendas.

Estáis en bandos opuestos. Él te ve como parte del enemigo.

Pues eso duele.

Ya lo sé.

Si al final lo vuestro es del todo imposible

esto te ayudará a pasar página.

Ya es hora, ¿no?

¿Vamos?

¡Emilio! ¡Ey, Mateo!

Un abrazo.

Mira, te presento.

Ella es María,

la dueña de La Parra

y encargada de darme de cenar y comer estos años.

Mi hermano Mateo.

¿Tu hermano? Encantada. Igualmente.

Has cuidado bien a mi hermano mayor.

Bueno, está hecho un figurín.

Tranquila, que me tiene acostumbrado a esto.

Para él nadie está bien tal y como es.

¿De qué viviría yo?

Cirujano plástico.

Ah, ya entiendo.

(RÍE) ¿Qué te pongo?

Un vinito blanco.

¿Cuál tienes? ¿Algún albariño, Riesling?

Riesling, no, pero...

No, una agüita con gas. Con hielo y limón.

Ahora mismo. Gracias.

Toma, por cierto.

Voy a abrir una clínica en Distrito Sur.

¿En este barrio? No estamos para tirar el dinero.

Vamos, que la gente vivimos con lo justo.

No hay mejor inversión que uno mismo.

¿Cuántos de tus clientes querrían un implante de pelo?

Eliminar manchas, verrugas, tatuajes,

reducción de estómago, rinoplastia.

No digo yo que más de uno no quisiera el "pack" completo

pero si lo pudieran pagar...

La cirugía estética ya no es para ricos.

Además, no tenemos competencia en todo Distrito Sur.

Cuando sepan los milagros que hago van a venir de todo Madrid.

Eso pasó en Barcelona.

Pues yo me alegraré.

Milagros no hago, pero dicen que mi tortilla no está mal.

Ahí va un pinchico de bienvenida.

Gracias. De nada.

Hay que ver qué bien te vendes.

No cambias, ¿eh?

Mejor que pecar de falsa modestia.

Y Verónica, ¿cómo está? Bien.

Estresada con la mudanza.

Hoy traían todo de Barcelona y se ha quedado organizándolo.

Y, por lo que veo, te has escaqueado.

¿Yo? ¡Para nada!

Bastante tengo con las obras de la clínica.

Mmm.

¿Y Paula cómo se ha tomado que os mudéis con ella a Madrid?

Bien, ¿cómo se lo iba a tomar?

Después de un año en la academia de Ávila, agradecerá volver a casa.

Además, así se puede centrar en sus prácticas bajo tu mando.

Escucha, Mateo.

A ver, tú sabes que quiero muchísimo a Paula

pero no esperes ningún trato de favor.

Nunca te pediría algo así.

Pero me la cuidarás, ¿no?

Seguro que se sabe cuidar sola.

Aun así.

No te preocupes que tendrá mi apoyo y el de todos sus compañeros.

No me hago a la idea de que sea policía.

Bueno, y Verónica ni te cuento.

Hay cosas peores.

Bueno, te dejo que tengo mucho trabajo.

Yo voy contigo.

Esto está buenísimo.

María, te dejo aquí esto.

¡Vale! Quédate con la vuelta.

¿Con quién dejas a los niños?

Me voy apañando con mis suegros y con una niñera.

¡Qué remedio!

Quedemos a cenar, que quiero verles.

Tienen que estar enormes. Sí.

Adiós, María. Adiós.

-Parece que fue ayer cuando entraste aquí hecho un pipiolo.

(RÍE) -Ya.

Y en dos días, jurando el cargo. ¡Cómo pasa el tiempo!

-Aquí no hay tiempo de aburrirse.

-Eso está claro. De todos mis compañeros,

soy el que más acción ha tenido, de lejos.

-Y pensar que no querías pedir destino aquí.

-Pues ya ves, me hubiera arrepentido.

Lo de Pati lo superaré, no sé cómo ni cuándo,

pero no hay nadie como vosotros.

(RÍE) -No hace falta que nos hagas la pelota.

-Venga, voy al lío.

-Disculpe, ¿necesita ayuda?

-Sí, busco a una persona: Ángela Betanzos.

¿Sabe dónde está?

-Sí, ¿usted es?

-Ay, allí está.

Gracias.

¡Ángela!

-¿Cleo?

¿Qué haces aquí?

¿Estás bien? -Sí.

He venido a verte.

-¿A verme?

¿Después de tanto tiempo? -Ya.

Es que vi la entrevista explicando lo de tu cambio y...

-Mi transición.

-Eso, sí.

El caso es que...

me pareció supervaliente por tu parte

y me sirvió para averiguar dónde trabajas, así que...

Bueno, aquí estoy.

-Ya.

-Es que desde que vi la entrevista tengo como...

la necesidad de retomar el contacto contigo.

Pensé en llamarte, pero...

-Querías verlo con tus propios ojos.

-Te parece mal.

-No.

Entiendo que tengas curiosidad pero no tengo tiempo.

Lo siento, he de volver al trabajo. -¡Espera!

¿Crees que vendría solo por curiosidad?

Quiero que hablemos, Ángela,

saber qué ha sido de ti todos estos años,

si eres feliz.

Yo qué sé, que nos pongamos al día.

-Es mucho tiempo para resumirlo en un café.

-Sí, ya, pero...

por algo se empieza.

¿A qué hora sales?

-Me quedan dos horas todavía. -No pasa nada.

Me doy una vuelta por el centro comercial y...

paso a buscarte.

¿Te parece bien?

-Vale, mira, ¿ves ese bar de ahí?

La Parra. Puedes esperarme ahí si quieres.

-Vale, genial.

Hasta luego.

-Hasta luego.

-Claro que no.

¿Por qué te molesta tanto que vivamos juntos?

¡Llevas un año fuera de casa, hija!

Vale. Hablamos cuando termines en la academia.

Sí.

Acaba de llegar tu padre. ¿Te lo paso?

Vale, un beso.

¡Que sí, Paula!

Tiene un segundo, ha de bajar a cenar.

Hola, mi niña. ¿Cómo estás?

Sí, ya me lo ha dicho mamá.

(RÍE) ¿En serio?

(RÍE)

Oye, ¿te llegó la transferencia?

Perfecto.

Nada, para eso estamos.

Vale.

Ciao, mi niña.

Está insoportable. No se puede ni hablar.

La he visto como siempre. Como siempre, no.

Sigue cabreada por mudarnos a Madrid con ella.

Ya te lo dije. Ya tiene edad para volar.

Lleva meses viviendo sola.

Volver con papá y mamá no le gusta. Es comprensible.

Este año de prácticas puede ser duro para ella.

Agradecerá tenernos cerca.

Eres demasiado protectora.

Tú te apuntas el tanto de soltarle el dinero

y yo quedo como la mala.

No digas eso. Paula te adora. Pero me caen todos los reproches

porque intenté quitarle de la cabeza lo de hacerse policía.

Tenías todo mi apoyo y ella lo sabía.

Tú nunca estabas en casa, ¿vale?

Ahora estoy aquí,

contigo,

en nuestra nueva casa.

¿Qué tal con los de la mudanza?

Esta mañana han terminado de descargar.

Suerte que me he quedado.

Y ahora me toca guardarlo todo.

Sí, están siendo días complicados.

Yo estoy agotado.

Llevo todo el día en la clínica discutiendo con unos y otros.

¿Vais retrasados? Mucho.

Me he agobiado bastante y he ido a ver a mi hermano.

¿Has ido a la comisaría?

Sí, un rato solo.

En el bar de enfrente.

No te he dicho nada porque imaginaba que estabas con este lío.

Bueno, por fin esta noche podremos descansar.

¡Qué más quisiera! Tengo trabajo.

Tengo una cena con los proveedores.

¿Nuestra primera noche y te vas de cena?

Lo siento, pero me tienen que ajustar precios

y no podían aplazarlo.

Podrías haberme avisado. Tienes razón.

He de trabajar, ya sabes cómo va esto.

Bueno, haz lo que tengas que hacer.

Oye, te compensaré.

Te lo prometo.

(SUSPIRA)

-Aquí tienes. -Gracias.

Oye, ¿esto del tiroteo pasó aquí en esta plaza?

-Sí.

-¡Qué horror! Y tú ¿viste algo?

-Yo, no.

Por suerte, no estaba aquí.

-Uf.

-¡Ey! -¡Ey!

Ya pensé que no venías.

-Tenía un montón de curro. -Ya.

-¿Qué tal? ¿Qué vas a tomar?

-Lo mismo que ella.

Pati, ¿tú cómo estás?

-Intentando olvidar.

-¿Nos sentamos?

-Gracias por aceptar este ratito conmigo.

Llegué a pensar que no ibas a venir.

-Después de todo el camino que has hecho, ¿qué menos?

-Vale.

-Gracias.

-Antes de nada...

quería pedirte perdón.

La última vez fui muy dura contigo.

-Ha pasado mucho tiempo.

-¿Eso es que me has perdonado?

-Está superado.

-Yo también he superado

el shock que me supuso saber que mi novio quería ser mujer.

-Tu novio

siempre fue una mujer.

Simplemente, que no tenía el valor para enfrentarme al cambio.

-Sí, la transición. Se dice así, ¿no?

-Sí. -Vale.

No termino de familiarizarme con los términos.

Yo quería decirte que...

ahora lo entiendo.

Y que lo siento si fui intolerante entonces.

-Tranquila.

Para ser justas, yo tampoco fui honesta contigo.

No te conté mis sentimientos.

Entiendo que te sintieras así.

-Bueno, me pilló por sorpresa

y me quedé bastante jodida, la verdad.

Pero no he venido a hacerte ningún reproche.

Lo pasé muy mal,

pero sé que debí haber sido más comprensiva contigo.

Me he dado cuenta con el tiempo.

-El tiempo lo cura todo.

-Bueno, y ¿qué?

¿Cómo te sientes después de la transición?

¿Estás satisfecha con el cambio?

-Pues sí, soy muy feliz.

Soy la mujer que siempre soñé.

-¡Buah!

Pues estás impresionante, guapísima, en serio.

-Debiste flipar cuando me viste en la entrevista.

(RÍE) -Pues hombre, sí, fue impactante.

(RÍE) Durante unos días no pensaba en otra cosa.

Me leí todos los artículos

que salieron a raíz de tu rueda de prensa.

Fuiste muy valiente.

-No me quedó otra.

Cuando el periodista que publicó ese reportaje asqueroso sobre mí

tuve que dar la cara.

Y estoy orgullosa.

-No es para menos.

Y me alegro porque me dio la idea de venir.

(SUSPIRA) Me alegro de haber retomado el contacto.

Lo nuestro no merecía un final triste.

Por lo menos para mí.

¿Crees que podríamos mantener el contacto?

No sé, intentar ser amigas.

Me he pasado.

He sido demasiado directa, ¿verdad? Perdona.

Ya me conoces,

yo creo que las cosas, mejor hablarlas.

-No, en eso estoy de acuerdo contigo.

-Vale.

Entonces tienes que saber

que yo estaría encantada de que seamos amigas pero...

esto es cosa de dos.

-¿Podemos ir viéndolo poco a poco? -Claro, vale.

Te llamo un día de estos.

-Vale, sí.

¿Por qué no? -Vale.

-No, yo te invito.

-Vale, gracias.

Hasta luego.

-Hasta luego. -Hasta luego.

(PATI) Adiós.

-Ha ido un montón de gente al funeral.

-Me he dado cuenta de que...

apenas conocía a los amigos de mi hijo.

-Amigos, amigos...

Ricky era más de colegas.

-Ya.

Tú y Luis

erais sus verdaderos amigos.

Pobrecito mío.

¿Qué vas a hacer sin ellos?

-No lo sé, mamá.

Pero cuídate, aunque sea por mí.

(LLORA)

(LLORA)

-Sí.

(LLORA) Claro.

(LLORAN)

-¿Quieres una infusión, una tila?

(ELVIRA LLORA)

-No.

Nada.

Gracias.

Me tomaría una copa

pero los médicos me lo tienen prohibido.

-Dadas las circunstancias,

igual hoy podemos hacer una excepción.

-No es una buena idea.

-Tranquilo, no lo voy a hacer, cariño.

Necesito estar lúcida para pensar en cómo vengarme de Miralles.

-¿Tienes alguna idea?

-No.

Ni siquiera puedo pensar.

-Mamá, tienes que descansar.

Mañana lo verás todo más claro.

-Sí.

Ojalá pueda dormir y olvidarme de todo esto por unas horas.

-Toma.

El médico dice que te puedes tomar esto para relajarte.

-¿Puedo contar con vosotros

para vengar a Ricky?

-Claro, conmigo puedes contar para lo que quieras.

-Miralles no se puede ir de rositas y seguir siendo policía

después de matarle.

Cariño,

¿tú qué dices?

-Puedes contar conmigo.

-Bien.

Me quedo tranquila

sabiendo que me vais a ayudar.

-Tranquilo me quedaré cuando te tomes estas pastillas.

-Descansa mucho, guapa. (ELVIRA) Buenas noches.

(Risa mujer)

A ver si el hotel está a la altura del restaurante.

¡Ajá! No está nada mal.

Tú no te conformas con nada, ¿verdad?

El restaurante era una pasada

y me he quedado con ganas de ver la cuenta.

No, soy un caballero.

(RÍE) Seguro, por eso estás aquí conmigo.

Déjame adivinar. ¿A que has pagado con la tarjeta de la clínica?

Igual que mi viaje desde Mallorca, la habitación,

así no te arriesgas a que tu mujer te mire los gastos.

Además de guapa, inteligente.

Lo mismo digo.

Tú también ibas sobre seguro.

En aquel congreso había muchas eminencias,

pero ninguno tan guapo y encantador.

Eres un creído.

Lo sé, pero ¿a que te gusta? Me encanta.

(Móvil)

Espera, tengo que cogerlo. Perdona.

¿Es tu mujer? No.

Dime, Andrés.

Sí, he hablado con el constructor.

No me valen así, hay que revisar los planos.

No los tengo ahora delante de mí.

No, me pillas liado. ¿Los vemos mañana juntos?

Eso es, venga.

Buenas noches.

¿Quién es ese Andrés? ¿Tu jefe? No, yo no tengo jefes.

Es mi socio, el que lleva las cuentas.

¿Qué dirá de lo que gastas en mí?

Le hago ganar mucho más dinero con estas manos.

Estoy feliz de que me hayas invitado a venir.

No pensé que me llamarías otra vez.

Te dije que lo haría y siempre cumplo mis promesas.

Y... (CARRASPEA)

¿recuerdas qué más me prometiste?

No.

Que me convertirías en modelo. Claro, y lo haré.

¿Cómo?

No sé si te diste cuenta

pero soy uno de los cirujanos más prestigiosos.

¿Tienes un lápiz de ojos?

Dámelo.

¿Quieres ser una simple azafata de congresos o una modelo de verdad?

Nunca te avergüences.

No hay nada malo en ser ambicioso.

Yo lo soy y me ha ido muy bien.

Déjame... ahí.

Déjame que te explique cómo ayudarte.

Tus mejillas, demasiado hundidas.

Un aumento de pómulos

dará mayor armonía al rostro

y, de paso, solucionaremos esta pequeña asimetría en los ojos.

¿Qué le pasa a mis ojos?

El derecho está un milímetro más alto.

También te haría una rinoplastia

para dejarte el ángulo nasofacial en 30 grados exactos.

¿Cuántos años tienes? 23.

(RÍE) No, las líneas de expresión dicen que tienes 29.

Con el lifting que te haré tendrás 21.

¿Tienes antepasados vascos? Mi abuela materna.

Eso explica esa barbilla puntiaguda.

Una pequeña reducción ósea

favorecerá todo el conjunto.

Mírate.

Y yo que pensaba que era guapa. Eres preciosa.

Eres preciosa, pero gracias a mí, serás perfecta.

¿Y qué me dices de mi cuerpo?

¿Crees que necesita arreglo?

Bueno, tendría que estudiarlo primero.

Querrás decir "otra vez".

Nunca lo he mirado con ojos profesionales.

Lorena, gracias a mis manos

tu vida va a cambiar por completo.

(Televisión)

¿Por qué no te acuestas?

Porque tengo la impresión de que cuando me acueste

me voy a desvelar.

Si estás pensando eso no te hará efecto la Valeriana.

¿Valeriana? Ya te vale.

En casa del herrero...

Como hoy no duerma, mañana me recetas somníferos.

La receta es que te olvides de los reproches de Elvira.

Esa familia lo está pasando mal y necesita buscar un culpable

sin admitir que fue Ricky quien se buscó su final.

¿Sabes?

Llevo todo el día repasando lo que ocurrió:

cómo se despidió de su madre,

cuando levantó el arma

y me apuntó.

Y tengo la impresión de que...

era lo que estaba buscando.

Quería que acabara con él.

Y ¿por qué te torturas?

Pienso si podría haberle disparado en un brazo o una pierna.

¿Era necesario matarlo?

Tuviste que decidir en décimas de segundo.

Hiciste lo que debías.

No debes criticarte tanto. Piénsalo.

¿Y si llega a disparar él antes?

Te podría haber matado.

O a alguna de las personas que había.

Nunca podremos saberlo.

(Timbre)

¿Quién será?

Bremón, ¿ha ocurrido algo?

No, tranquilo. Venía a ver cómo está Claudia.

Dos veces en el mismo día. ¿Qué pasa?

No lo hago por cualquiera pero por ti, sí.

¿Cómo sigues?

Más o menos igual.

No paro de darle vueltas a la cabeza.

Creo que no ha sido buena idea quedarme.

Si no tienes inconveniente, mañana vuelvo a comisaría.

¡Claudia! ¡Antonio!

Yo sé lo que necesito.

Necesito tener la cabeza ocupada.

Siéntate, por favor.

Claudia, lo que tú decidas, pero...

sabes que te puedes tomar un tiempo.

Si es que...

ya he tenido suficiente.

El día se me ha hecho tan largo, que han parecido cuatro.

Ya he descansado suficiente. Descanso.

Pues sí.

Antonio, necesito actividad.

Es que si no me volveré loca pensando todo el día en Ricky.

Si esa es tu decisión.

Hay un par de novedades

que quiero comentarte antes de que vuelvas.

Mejor que estés prevenida.

Prevenida, ¿de qué?

Antúnez hará la investigación interna.

Bueno, lo que faltaba.

¿Quién es ese?

Antúnez es el mismo que quiso echar

a Montse Ibarra de Régimen Disciplinario

y que le quiso regalar el puesto de Emilio a su cuñado.

Le han transferido las comisarías que Montse tenía a su cargo.

Es irónico, ¿verdad?

Más que irónico, me parece injusto

porque a Montse le hizo la vida imposible.

Fue a por ella a base de bien.

No le importa utilizar su cargo y su poder

contra los que le caen mal. Y yo no soy su amiga.

Pues me perdonaréis pero ese Antúnez no te podrá fastidiar.

No porque...

lo que hiciste fue para evitar que Ricky matara a alguien

y hay muchos testigos.

Bueno, respecto a ese punto

hay algo que debes saber.

¿El qué?

A ver, Claudia,

Científica me ha enviado su informe definitivo

con copia a Antúnez

y ha cambiado la perspectiva de lo que pasó.

Emilio, me estás preocupando.

¿Qué pasa?

Al parecer, Ricky no tenía intención de disparar porque...

su pistola no tenía balas.

(SUSPIRA)

Voy a buscar el mejor abogado para que hunda su carrera.

-Eso costará una fortuna.

-Bueno, hay una opción

que es gratis y sería supereficiente,

que es difundir lo que pasó.

No sé por qué te has empeñado en venir.

Podría haber venido a Madrid solo para la apertura

y en unos meses volver a Barcelona.

Hola, ¿qué tal?

Un poquito sola en la habitación.

Te echo de menos.

Pues eso tiene fácil solución.

Me tengo que ir; una urgencia.

¿Qué urgencia?

Médica, una futura paciente. Luego te llamo.

Ya volvemos a las andadas.

Es muy probable que Ricky quisiera suicidarse.

¿En qué te basas?

Confesó que no quería ir a la cárcel y se despidió.

Quería morir.

Su pistola no tenía balas y provocó que otra persona le disparara.

Es la hipótesis más absurda que he oído.

Creo que es plausible.

Lo que me toca discernir es si había peligro real que justificara

que la inspectora disparara.

Y está en tela de juicio la proporcionalidad de su actuación.

-No hay nada peor que...

enterrar a un hijo,

sobre todo cuando es por tu culpa.

-No ha sido por tu culpa.

-La Policía le buscaba por la muerte de Carvajal

y él se cargó con esto para protegerme.

-Espe, espera, ven.

Sabes que mañana Toni jura cargo, ¿no?

Va a hacer un picoteo. ¿Te apuntas?

-Claro que sí, faltaría más.

-¡Cómo me gustaría ir!

-Solo me dejan invitar a familia cercana.

-Lo entiendo perfectamente.

¿Quién soy yo?

Claudia, no te tortures.

Cualquiera habría hecho exactamente lo mismo.

Pero yo soy una profesional.

Tengo recursos antes de llegar a ese extremo.

Y somos personas.

Y si alguien está a punto de dispararte, le disparas.

Y más si es un yonqui con antecedentes por violencia

y que está con el mono.

Quiero llegar a la verdad.

¿De acuerdo?

Me consta que Miralles es clienta

y que eres amiga de su hija.

¿Ricky apuntó a la inspectora o solo alzó el arma?

-Le acabo de contestar. ¿Por qué insiste?

-No sería la primera vez

que un oficial miente para defender a su superior.

-Quiere que seamos amigas.

(RÍE) -No estás convencida, ¿no?

-Tengo mis dudas.

El reencuentro me ha traído buenos y malos recuerdos.

-Pero si quiere que seáis amigas...

-Ya, no sé, es que...

ya no soy la misma persona ni quiero hacerle daño.

Quizás ya no tengamos cosas en común.

-Anoche, nuestra primera noche,

me dejó tirada porque tenía una reunión o yo qué sé.

La reunión derivó en cena, copas y llegó de madrugada.

-Me marcho.

-Andrés, eh...

¿tú sabes si hubo esta reunión con proveedores?

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Servir y proteger - Capítulo 601

23 sep 2019

SERVIR La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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