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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 594 - ver ahora
Transcripción completa

La Guardia Civil ha encontrado unos discos duros de Iriarte

y como estuve preguntando por el caso,

las autoridades judiciales me lo han pasado.

Espero que Ángela consiga desencriptarlos.

Esto es todo lo que he sacado de los discos duros de Iriarte.

La verdad, me cuesta imaginarme a Damián como un asesino vengador.

Claudia, todo encaja

y me temo que también está implicado en la muerte de Iriarte.

-¿Dónde está? -En la trastienda.

-Marga. ¡Marga!

Yo no violé a Marga, Damián, te lo juro.

-¿Papá? -No deberías estar aquí. Márchate.

-Suéltale. -No.

No lo voy a soltar ni nadie lo va a soltar. Márchate.

(LLORA) -¡No, no, no, no! Papá, por favor.

Haz caso a tu hija, Damián.

Tira el arma ahora mismo.

No me obligues a dispararte.

Su intención era asesinar a sangre fría a Ricky Soler

por la misma razón que asesinó usted a José Manuel López

y a Adrián Bolaños.

Paty, él estuvo ahí

y no hizo nada.

No voy a poder daros muchos detalles.

Bueno, vamos, esto es increíble.

O sea, ¿no nos puedes contar el motivo por el que está detenido?

Al parecer, hay más de un motivo.

-Si pudiera dar marcha atrás... -No digas nada.

El daño ya está hecho y fue porque tú no hiciste nada.

-Llevo toda la vida escaqueándome.

Ahora tengo que pagar por lo que he hecho.

-Basta ya de tonterías, ¿eh, Ricky?

Una cosa es que te sientas culpable y otra

que abandones a tu familia en un momento tan delicado, hijo.

-Los Soler acabaremos contigo.

(Disparo)

El operativo lo organizaron Quintero y Luis Soler mano a mano.

Hasta que entramos nosotros en la operación.

Lo tengo todo preparado para que incautes una partida de meta.

-Los tenía soplándome en la nuca, la verdad.

-Tranquilo, después de esto nadie sospechará de ti.

-Santos está empezando a trasladar a su gente de confianza

del Levante a Madrid. Mañana mismo llegará uno de ellos.

¿De quién se trata? Un tipo llamado Pope,

llegará en coche con un buen alijo de metanfetamina.

¿Font?

No puede ser, Font...

Font lleva años dedicándole su vida a luchar contra Mercader.

Te digo que Font es el topo.

Pues ¿sabes que precisamente hoy ha recibido un soplo?

(Música emocionante)

Buenos días, Antonio.

Te he traído un café. -No hacía falta, hombre.

-Con el tiempo que llevamos sin vernos, hay que aprovechar

las ocasiones para recuperar el tiempo perdido.

-Sí, así es.

¿Qué tal? ¿Te haces con los pacientes de Distrito Sur?

-Sí, los males de la gente son los mismos en todas partes.

Aunque los godos estáis un poco más estresados.

-¿Godos?

-Perdona, me refiero a los de la península.

Entiéndelo, tanto tiempo en Canarias...

-Ya, sí, es verdad. Aquí la gente está muy estresada, sí. (RÍE)

Me vendría bien un poquito de calma isleña, la verdad.

-Oye, ¿cómo está Claudia?

La he visto pasar hacia la comisaría y ni siquiera me ha mirado.

Iba muy pensativa, con gesto preocupado.

-No, no se lo tengas en cuenta, no.

Si la gente está estresada, la policía muchísimo más.

Y luego está el caso de Claudia, que se siente responsable de todo.

-No me extraña, siendo inspectora jefe,

tendrá mucha responsabilidad y mucha gente a su cargo.

-Además, es una comisaría complicadilla,

hay que estar siempre alerta. -Hombre,

empiezo a pensar si he hecho bien pidiendo el traslado aquí.

Con lo que me estás diciendo, dan ganas de volverme.

-No, tampoco es para tanto. No, no.

No es un barrio más peligroso que cualquier otro. Lo que pasa es

que la policía siempre está en contacto con criminales

y eso le afecta a Claudia. Nada más. -Sí, tiene que estar muy estresada.

¿Sabes lo que le vendría muy bien?

Unas vacaciones en Canarias.

Todavía conservo un ático en la playa de Las Canteras, en Las Palmas,

y te garantizo que me ocuparía de que volviese como nueva.

-¿Esa oferta es para ella o estoy incluido en el paquete?

-Por supuesto, es para los dos,

pero si no os coinciden las vacaciones,

no me importa que venga uno y luego el otro.

-No te preocupes, siempre hacemos por coincidir,

como las parejas bien avenidas. -Mira, me alegro.

Bueno, me voy

que no quiero hacer esperar a los pacientes.

-Oye, una pregunta que tenía que hacerte,

¿te suena de algo

un paciente que se llama Fernando Gómez Pons?

-¿Gómez Pons?

Pues en principio no. ¿Debería sonarme?

-Era un paciente mío, ha pedido un traslado a tu consulta.

Me ha extrañado porque acabas de llegar.

-Sí, bueno, a veces lo hacen pensando que tendrás menos pacientes

y les darás cita antes.

O simplemente, no le coincide tu horario.

-Va a ser eso.

-No tendrás miedo a quedarte sin pacientes, ¿no?

Ahora que la gente se ha enterado

de que el doctor Salcedo está en la ciudad,

harán cola en mi consulta para que les atienda.

-Sobre todo las mujeres, cuando sepan que Terremoto Salcedo ha vuelto.

-Tú ríete, pero estoy hecho un chaval en todos los sentidos. (RÍE)

-No has cambiado nada. Lo tuyo no es la modestia.

-Tranquilo, no tengas miedo que no te voy a quitar a tus pacientes.

Hasta luego.

-María, que no te oigo bien.

No sé, la cobertura va y viene.

¿Eh? Sí, sí, estoy en la calle.

Mira, hablamos luego, no pasa nada, en serio.

No te preocupes, que no te oigo.

Sí, eso sí que te he oído, que vuelves la semana que viene, sí.

Nada, el bar también superbién.

¿María?

¿María?

Marga.

Tía.

(SUSPIRA) Lo siento mucho.

Lo siento mucho, he leído en el periódico que el juez

ha metido en prisión a tu padre. Lo siento.

-Todavía no me hago a la idea.

A veces pienso que todo esto es una pesadilla

y me gustaría despertarme.

-¿Has podido dormir algo?

-No.

No, qué va. Lo que pasó me ha hecho revivir todo lo que sufrí.

Es que ahí empezó todo.

Murió mi madre y mi padre se convirtió en un asesino.

-No tenías que haber pasado la noche sola,

te tenías que haber venido conmigo a casa a dormir, tía.

-Muchas gracias, ahora mismo sí que necesito apoyo.

-Pues aquí me tienes para todo lo que necesites.

Venga, siéntate.

¿Quieres que te ponga una tila o algo?

-No, gracias. Tengo el estómago cerrado.

(SUSPIRA)

-¿Qué vas a hacer ahora? ¿Vas a seguir con la ferretería...?

-No. No, no, no, qué va. No.

No quiero volver a pisar esa ferretería.

Ahí es donde descubrí que mi padre era un asesino

y donde...

veía a Ricky todos los días antes de saber...

-Tía, de algo tendrás que vivir.

-Sí. Sí, mi padre lo ha dejado todo organizado

para que yo pueda sobrevivir sin él.

Él sabía que tarde o temprano le iban a pillar.

-Bueno, al menos pensó en ti.

-Bueno, si hubiera pensado en mí, no habría empezado esta locura.

-Te entiendo.

Entiendo perfectamente que no quieras volver a pisar ese sitio.

-Tengo varias ofertas de compra,

pero creo que voy a traspasarla a una cadena que está interesada.

-¿Y qué vas a hacer?

¿Te vas a quedar en el piso de tu padre? Te lo digo

porque si quieres te puedes venir a mi casa. A mí no me importa.

-Gracias, pero no.

No quiero estar en Distrito Sur.

Con el dinero ahorrado y...

el dinero que gane del traspaso, creo que puedo empezar una nueva vida.

-Y ¿adónde te vas a ir?

-No sé.

A un sitio donde pueda mirar para adelante

y donde pueda pasar página.

-Porque en Distrito Sur no... -No, no, no. Ni aquí ni en Salamanca.

Quiero irme lejos, al extranjero, a muchos kilómetros de aquí.

-Pues si lo tienes tan claro... ya está.

Aunque te digo, de verdad, mientras buscas sitio

te puedes quedar en mi casa. No me importa.

-Gracias, pero es que...

me voy a hacer la maleta hoy mismo.

He llamado a la tía de mi madre y me va a venir a buscar a Burdeos.

Sé que está cerca, pero bueno,

por lo menos es el extranjero. -Es un primer cambio.

-Ya veré dónde me voy.

-Entonces, ¿esto es una despedida?

-Sí.

-"Jope". ¿Y volverás?

-No lo sé. ¿Quién sabe?

Quizá algún día pueda perdonar a mi padre.

O no. -Ya.

Bueno, pues solo me queda desearte muchísima suerte

y que seas muy muy feliz, porque te lo mereces más que nadie.

Y cuando lo necesites, aquí vas a tener una amiga para siempre.

-Gracias.

Gracias, de verdad.

Te tengo que agradecer mucho, Paty.

Eres una amiga de verdad.

(SUSPIRA)

-Hola, cariño.

-Hola, mamá.

-¿Qué haces aquí sentado?

-Te juro que intento concentrarme en el trabajo, pero no puedo.

(SUSPIRA)

-¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Eh?

Luis está muerto, Ricky está en la cárcel y tú...

-Con alzhéimer,

pero lamentándonos no vamos a arreglar nada, Álvaro.

-No hay ninguna solución

y menos para lo de Luis. Por mucho que me empeñe, no va a volver.

-Y para lo mío tampoco, cariño, así que deja de machacarte.

-¿Y Ricky?

A lo mejor tenía que haber estado más pendiente, no sé,

haberle hecho caso cuando intentó contarme lo de Salamanca.

Le podría haber ayudado.

-Tú no eres adivino

y nosotros, desgraciadamente, nos contamos lo que nos duele

cuando ya no tiene remedio.

Pero para Ricky no está todo perdido, hay buenas noticias.

-¿Qué ha pasado?

-Bueno, ya ha estado ante el juez.

Esta mañana me ha llamado el abogado para que les acompañara al juzgado.

-Y ¿por qué no me has avisado, mamá? -Porque ha ido todo muy rápido

y no quería molestarte.

-¿Ha ido bien?

-El abogado ha contado todas las desgracias

que ha vivido tu hermano,

desde el abandono de vuestro padre hasta el suicidio de Luis

para ablandarle el corazón.

-¿Y ha funcionado?

-Sí.

Al menos no tiene que entrar en prisión preventiva.

En cuanto podamos pagar la fianza volverá a casa.

-¿De cuánto estamos hablando? -De 100 000 euros.

-¿Tanto? -Bueno, tú no te preocupes.

Tengo dinero ahorrado de los negocios y de la venta del Moonlight.

Quedan unos... 20 000 euros que se los pido a un prestamista.

-No, no, ni de coña, mamá.

No le vas a pedir nada a un prestamista

porque tú mejor que nadie sabes que son timadores.

-Yo te daré ese dinero. -No.

¿Tú de dónde lo vas a sacar?

-Lo tengo guardado para una reforma del taller, pero no corre prisa.

-¿Estás seguro?

-Sí, no te preocupes.

Ahora lo más importante es que Ricky salga de la cárcel.

-Lo recuperarás pronto, te lo prometo.

-No hace falta que me prometas nada. Lo hago encantado, ¿vale?

Nos tenemos que centrar en que mi hermano pequeño

pase la noche en casa.

-Estoy tan segura

de que él nunca haría ahora lo que hizo en Salamanca.

Si hubieras visto lo arrepentido que estaba anoche cuando fui a verle.

-Me lo puedo imaginar.

Ahora entrar en la cárcel sería lo peor para él,

no sé si lo podría soportar. Ten en cuenta que...

Luis y Marga eran sus mayores apoyos y los ha perdido de golpe.

-Lo sé,

por eso deberíamos conseguir que Marga le perdonara.

Sería tan importante para él...

-Ya, pero no sé si podemos conseguir que le perdone por lo que hizo

o más bien por lo que no hizo.

-Nunca se sabe.

-Esto es para ti.

¿Está bien?

¿Qué, Juan Carlos, tomándote un descansito a media mañana?

Hombre, Claudia.

No, no, estaba charlando con un viejo amigo médico.

Pues me sonaba la cara, ¿es posible que sea un compañero de Antonio?

No, no lo creo. Me lo habría dicho.

Lo que pasa es que desde que volví de Canarias,

intento contactar con gente que no veía hace tiempo.

Pero siéntate, mujer. Ah, vale, gracias.

Hola, Claudia, ¿qué tal? ¿Qué te pongo?

Pues ponme una manzanilla.

Ya veo que sigues siendo un hombre inquieto, no paras.

No puedo dejar de hacer cosas, odio el aburrimiento.

Me estoy organizando para tener plan todos los fines de semana.

Si te quieres apuntar...

Bueno, eso siempre va a depender de los planes que propongas.

Mira, este fin de semana, una cacería en Segovia.

Un conocido tiene un coto enorme. No soy yo muy de cacería.

Pero si no tienes que cazar.

Damos un paseo por el campo

con el arma al hombro para hacer el paripé y luego nos ponemos ciegos

de un cochinillo con judiones que van a preparar.

Madre mía. (RÍE)

Lo cierto es que no puedo, trabajo este domingo.

Vaya por Dios.

Qué habrá sido de la Claudia que conocí yo hace años.

Siempre estabas ocupada con los estudios,

pero encontrabas tiempo para pasarlo bien juntos.

Bueno, tampoco lo hice tantas veces. ¿Que no?

¿Ya te has olvidado de nuestro viaje a Tarifa?

Una semana. (RÍE) No, no me he olvidado.

Madre mía, qué viaje.

Pues ahí nos fuimos un montón. Yo creo que éramos como 12 o 14

por lo menos. Por lo menos.

Antoñito se quedó en Madrid,

tenía examen de microbiología y no le entraba ni a tiros.

Lo pasamos bien, ¿eh? Sí.

Nos pusimos de pescadito hasta arriba. (RÍE)

Madre mía, creo que no he bailado tanto en todos los días de mi vida.

Gracias, Paty.

Oye, ¿cómo se llamaba aquella chica con la que ligaste? Era extranjera.

Yo creo que era nórdica o algo así.

Una que era muy graciosa, que arrastraba las S,

que te llamaba... ¿Cómo decía? Juan Carlos, Juan Carlos. (RÍE)

Se llamaba Ingrid, era noruega,

pero fue el premio de consolación.

En realidad, con quien quería ligar era contigo.

Ya, bueno, es que a mí nunca me han ido mucho...

los ligones empedernidos. Mira, quizá por eso no me gusta la caza.

Qué cosas tienes, mujer. (RÍE)

Pero ¿cómo querías que te hiciera caso?

Le echabas los trastos a cualquiera que se moviera por delante.

¿Qué quieres que haga? No lo puedo evitar.

Todavía no he encontrado a la mujer de mi vida.

Quizá por eso me he divorciado dos veces y ahora estoy sin pareja.

Pues yo he tenido mucha suerte con Antonio.

No lo cambiaría por nada del mundo.

Uy, pero si es tardísimo.

Es que hablando contigo, se me pasa el tiempo volando.

Vuelvo al centro de salud, ya seguiremos hablando.

Venga, hasta luego. Hasta luego.

-Marga. ¿Tienes un momento?

-No creo que pueda decirme nada que me interese.

-Dame una oportunidad. (SUSPIRA)

Cómo han cambiado las cosas

desde la primera vez que tú y yo hablamos aquí en la plaza.

¿Te acuerdas? -Sí, claro que me acuerdo.

Me dijo que Ricky era un buen chico y que me quería mucho.

-Y tú me dijiste que era encantador

y que tenía un gran corazón.

¿Te acuerdas de eso también?

-Eso era porque todavía no le conocía.

(SUSPIRA) -Quiero...

pedirte perdón en su nombre por lo que pasó en Salamanca.

-No hace falta que lo haga. Él mismo me ha pedido perdón en persona

y yo ya le he dicho todo lo que tenía que decir.

-Yo sé que él tenía que haberte ayudado

en tu casa con todo eso. -Pero no lo hizo.

Fue un cobarde.

-Pero es que él en esos momentos no era él.

Eran las drogas las que hablaban por él.

-Mire, es su madre y entiendo que le defienda,

pero yo no puedo perdonarle.

-Tú has conocido...

al verdadero Ricky, un chico encantador, cariñoso,

atento.

Tú has sido lo mejor que le ha pasado en su vida.

-Y yo pensaba que él era lo mejor que me iba a pasar.

Pero me equivoqué. -Pero él no se equivocó contigo.

Quería estudiar, quería encontrar un buen trabajo.

Has conocido la mejor versión de mi hijo.

-Ricky no se merecía lo que mi padre le iba a hacer,

pero tampoco se merece mi perdón.

Él tuvo muchas oportunidades de contarme todo.

Y no lo hizo.

-Porque no querría perderte.

-Mire, si él hubiera hecho algo, yo ahora tendría una vida normal.

Mi madre no estaría muerta

y mi padre no estaría en la cárcel.

Y él no me lo contó hasta que no tuvo más remedio

porque le daba miedo la venganza que mi padre podía tener con él.

-Pero tú también le querías

y seguro que notabas que él te quería de verdad.

-No, Elvira, no.

Todo era mentira.

Todo era un engaño.

Y si esa era la mejor versión de Ricky,

yo no la quiero ver ni en pintura.

Mire, yo,

yo ya me voy, me voy al extranjero

y supongo que esta será la última vez que...

que la vea.

Espero que todo le vaya bien.

Adiós.

-Adiós.

Suerte.

-Elvira, ¿se encuentra bien?

-Sí, sí.

-¿Seguro? -Sí.

No, si estoy aquí parada no es porque me haya desorientado.

-No quería molestarla, pero como no es la primera vez

que se desorienta y necesita ayuda.

-Bueno, aquello fue un día.

Usted sabe que no estoy en esa fase tan avanzada.

Aunque a veces me gustaría estarlo.

-¿Por qué dice eso?

-Porque he visto y he vivido cosas

que me gustaría olvidar para siempre.

Adiós.

-Paty, llévame un menta poleo a la mesa, ¿vale?

-Claro, ahora mismo.

-¿Qué tal sin María? ¿Cómo estás?

-Pues bien, voy bien, ya estoy acostumbrada,

así que tranquilamente.

Ahora mismo te lo llevo.

-Hola, cariño.

¿Qué tal?

Si hubieras llegado un ratito antes

te habrías encontrado con tu amigo Salcedo.

Vaya, hombre, déjalo.

Ya le veo bastante en el centro de salud.

Madre mía este hombre. Acaba de aterrizar y no para.

Este fin de semana se va a una cacería en Segovia.

Muy apropiado para él.

Ha sacado el tema de los viajes, de las fiestas de jóvenes

y hemos estado hablando de sus ligues.

Gracias, Paty.

No ha cambiado nada en 30 años. No, no tiene remedio.

Unas enfermeras me han dicho que se apunta

a una aplicación de citas.

Debe estar que echa humo.

Médico, sin compromiso, con dinero.

Sí, bueno y guapo porque está todavía muy bien.

Y dale, qué guapo ni qué guapo. La edad no perdona a nadie.

Antonio, por favor, que te pones muy gracioso cuando estás celoso.

Oye, escúchame una cosa.

A ver, ¿tú sabes si Juan Carlos además de ejercer como médico

está metido en algún negocio?

¿Por qué preguntas eso?

Cuando he llegado estaba hablando con un tipo y le ha dado un sobre.

Lo que parecía dinero, no sé.

Cuando se ha ido me ha dicho que era un médico conocido suyo.

No sé, he visto algo raro en el asunto.

¿Crees que está medido en algún negocio turbio?

No sabría decirte, pero cuando le pregunté por el tipo

me pareció que se puso nervioso. ¿Le has preguntado por él?

Sí, bueno me he inventado que me sonaba su cara

como si hubiera sido un compañero tuyo.

Me parece que te estás pasando de la raya

con tanta deformación profesional, vamos.

Tanto desconfiar de delincuentes que ves delitos por doquier.

Bueno, tampoco es eso.

Lo que pasa es que si se supone que está reencontrándose con un amigo,

no entiendo por qué le da un sobre con dinero.

En primer lugar, dices que el sobre parecía contener dinero,

no estás segura.

En segundo lugar, ¿qué hay de malo en pagar cosas en efectivo?

Yo qué sé, tendría una deuda con él.

O igual era la cuota para pagar la cacería en Segovia.

Sí, no sé, eso podría ser.

La antigua harinera.

Es ahí donde tendrá lugar el encuentro entre Santos Mercader

y el tal Pope.

Eso me ha dicho mi confite de Valencia.

¿El chivatazo es de fiar?

No me gustaría que quedásemos como idiotas

como en el registro del Moonlight.

Si el comisario y la inspectora jefe no lo vieran claro

no nos habrían dado permiso para intervenir, ¿no?

Ya.

No me gustaría volver a hacer el ridículo.

No te preocupes hoy le vamos a dar a Mercader donde más le duele.

Entonces,

ahí estará Mercader cogiendo la mercancía

que trae Pope de Valencia, en la fábrica abandonada.

¿Por qué te parece tan extraño?

Es que no me encaja con el perfil de Santos Mercader.

Arriesgarse así, podría mandar a un subordinado y no arriesgarse.

Te apuesto lo que quieras

a que después de los fiascos del Moonlight y la pseudoefedrina,

Santos se ha venido arriba y se cree intocable.

Eso será su perdición.

Vale.

¿Por qué la harinera?

En serio, es una fábrica al sur del polígono.

Lo frecuentan muchos yonquis ese lugar.

No es un sitio tranquilo para un encuentro.

Silvia,

estoy empezando a hartarme de tus suspicacias.

¿Te pasa algo? ¿Algo personal conmigo?

No, no me pasa nada.

Tendría las mismas dudas con cualquier compañero.

Mercader es un tipo listo.

Ha buscado un sitio discreto,

pero también frecuentado por gente que le puede dar la alarma

en caso de que se huela presencia policial.

¿En qué quedamos? En que es tonto porque está confiado

o ahora me dices que es listo.

No sé, no te entiendo.

Silvia, ¿qué te pasa?

Nada, no me hagas caso.

¿Has informado a Miralles? Todavía no.

Primero quería decírtelo a ti. Gracias.

Vale, déjame que lo hable con Miralles.

Miralles,

tenemos el lugar de encuentro entre Santos Mercader y Pope.

Antonio, ya he terminado. ¿Te vienes a tomar algo?

-No, tengo que terminar unos informes. Más tarde si eso.

-No, yo más tarde no puedo.

Tengo una cena en un restaurante de cocina creativa

con un pibón impresionante. -¿Un pibón?

-Efectivamente, la conocí en un chat.

La voy a llevar a un restaurante de tres estrellas.

Espero que con eso caiga rendida a mis pies.

-¿Vas así a un restaurante caro entre semana?

-¿Qué tiene de raro? Es una chica con clase.

-No sé, chico, no lo entiendo.

En mi casa entran dos sueldos, uno como el tuyo y no da para tanto.

-Digamos que sé administrarme.

-¿Tanto como para jugar al golf, irte de cacería, tener un deportivo,

vivir en un casoplón como el que me enseñaste de las fotos

y tener a una hija estudiando en Harvard derecho?

-¿Cómo sabes eso?

-Hablé con Charo. Le pregunté cómo estaba y me lo contó.

-¿Has hablado con mi ex?

-A ver, formaba parte de la pandilla.

Me pareció normal, tú estás aquí y la llamé para ver cómo está.

-A mí me importa un carajo cómo está.

Desde que nos divorciamos, lo único que sabe es pedirme dinero.

Igual que mi segunda esposa que es igual o peor.

Menudo par de sanguijuelas. -No me has contestado.

¿Cómo costeas los estudios de derecho de tu hija en Harvard?

¿Tiene una beca?

-Tuve suerte.

Pillé un buen pellizco de una herencia de un tío mío

que se fue a trabajar a Argentina.

Y lo supe invertir.

Compré plazas de garaje, invertí en tecnológicas cuando nadie creía.

-No lo sabía. -¿Cómo ibas a saberlo?

Si llevamos siglos sin vernos.

Bueno, en fin, la cuestión es que ahora

se puede decir que vivo de las rentas,

pero sigo ejerciendo como medico porque me gusta ayudar a la gente

y quiero pensar que soy útil a la sociedad.

-Bueno, eso es verdad. Eso engancha mucho, sí.

-Tanto como dar vueltas en un deportivo

alrededor del circuito del Jarama. ¿Lo has probado?

-Deja de darme envidia, que disfrutes de tu actividad,

de tu compañía y de tu restaurante, anda.

-No, no te piques que tú te llevaste a Claudia,

yo me tuve que conformar con el dinero.

-Tampoco te ha ido tan mal. -No, la verdad es que no.

Bueno, me largo.

Pero déjame que te dé un consejo, Antonio.

Intenta divertirte un poco más.

Disfruta de la vida que es muy corta y hay que aprovecharla.

Anda, hasta mañana.

-Buenas tardes, doctor Betancourt.

Soy Antonio Torres, no sé si se acuerda de mí.

Sí.

Encantado de saludarle también.

No sé si ahora es buen momento para hablar.

Igual está en consulta, es una hora menos en Canarias.

¿Sí? Perfecto.

Quería preguntarle por un compañero nuestro

que ha trabajado allí: Juan Carlos Salcedo.

Sí, el mismo.

Es la hora, Pope debería estar ya aquí.

Tranquila, llegará, hoy no nos vamos con las manos vacías.

Ten paciencia, no te pongas nerviosa.

A un tipo como Mercader no se le atrapa con prisas.

Es que estoy harta de que juegue con nosotros al gato y al ratón.

Hoy se acaba este juego.

Y vamos a demostrarle que aquí el ratón es él.

Pero a su debido tiempo.

No quiero que cometas los mismos errores que cometí yo en Valencia.

¿A qué te refieres?

Esto es una carrera de fondo, Silvia.

Se gana con perseverancia, no con prisa.

Como casi todos los juegos.

Y el nuestro también.

¿Qué quieres decir con eso?

A ti y a mí nos ha pasado más o menos lo mismo.

Nos hemos lanzado a tener una relación demasiado a prisa.

Y eso nos ha pasado factura.

Alejandro, no sé a qué viene ahora sacar ese tema.

Porque tiene muchos paralelismos con lo que está pasando con Mercader.

No sé.

Deberíamos haber empezado en plan más "tranqui".

En serio, ¿podemos hablarlo en otro momento?

Necesito estar concentrada en lo que sucede

y con una conversación así no es fácil, ¿lo entiendes?

De acuerdo, ya me callo.

(Walkie talkie)

Vale, espera.

Dime, Peláez.

(RADIO) "Se está acercando un coche."

De acuerdo, estad atentos. (RADIO) "Oído."

Se acerca un coche.

Esperad y que nadie mueva un dedo hasta que aparezca Mercader.

¿En serio?

Bueno, pues claro que me hace ilusión.

-Pues sí, la verdad es que ese carterista corría como un atleta.

-Pues que se hubiera dedicado al deporte en vez de robar carteras.

-Oye, Paolo, te tengo que dejar que tengo que seguir currando.

Luego hablamos, ¿vale?

Chao.

-¿Qué era el italiano?

-¿Qué queréis tomar?

-Dos cafés solos, Paty, por favor.

Como sigas metiendo el dedo en la llaga

lo que vas a conseguir es empeorar las cosas.

-¿Qué dices?

Estoy preguntando por curiosidad, me da igual lo que haga.

Me gustaría que tuviera el respeto de no hablar con él en mi cara.

(SUSPIRA)

-Lo siento mucho, pero igual te vas a tener que ir acostumbrando

porque va a venir a Madrid a verme.

-Sí, ¿eh?

¿Se le han acabado las turistas españolas

para tirárselas?

-Toni, de verdad, me está dando una pereza increíble.

-A ver, Toni, como sigas en este plan me voy a la comisaría

y me voy a tomar el café solita.

-Pues vete a comisaría, vete.

No me voy a ir, me encanta La Parra.

No me voy de La Parra porque ella se enrolle con un italiano, faltaría.

-Te estás comportando como un niñato, te das cuenta, ¿verdad?

-Mejor un niñato que ponerle los cuernos a tu pareja, ¿no?

-Anda.

Lo mismo te tenías que haber aplicado tú el cuento.

Voy a seguir trabajando porque si no la voy a liar.

-Oye, perdona, ¿mi pincho de tortilla?

-¿Qué? ¿Pincho de qué? -¿Dónde está?

-Toni, ¿puedes dejarla en paz de una vez?

-No, sabe que cuando vengo aquí tomo el café y un pincho de tortilla.

-Aquí tienes tu pincho. Ten cuidado, no te atragantes.

-Gracias, perdón, ¿el tenedor?

-De verdad que pareces un abuelo.

Como sigas con esta actitud, lo único que vas a conseguir

es que Paty acabe cabreándose contigo, pero de verdad.

(SUSPIRA)

-Que no sé qué hacer, Nacha.

Joder.

Yo la sigo queriendo.

Y ahora va a venir el chaval aquí con ella.

Me está constando todo esto más de lo que pensaba.

-Bueno, pues mira.

Lo primero que vas a hacer es olvidarte del nuevo chico.

Cada vez que vengas a La Parra,

lo que tienes que hacer es un esfuerzo

para no meterte en la vida de Paty y hablar de otro tema, como el curro.

Y así vas a normalizar las cosas.

-O sea, hago una pausa del curro para hablar de trabajo.

-Bueno, por lo menos cambiamos de tema, yo qué sé.

Mira, háblame de la vida de tus colegas de Carabanchel.

-Pues sí, igual tienes razón y debería pensar en otras cosas.

-Bueno y hablando de otro tema.

¿Cuándo vas a tomarle declaración

al carterista que detuvimos en el mercadillo?

Toni, ¿me estás escuchando? -¿Qué? Perdón.

-No, tío, de verdad que va a ser más difícil de lo que pensaba.

(SUSPIRA)

En serio, ¿ese es un lugarteniente de Santos Mercader?

No te fíes de las apariencias.

¿Alguna novedad? ¿Algún sospechoso acercándose?

(RADIO) "No, por aquí está todo tranquilo."

Ni rastro de Mercader.

Pope mira su reloj, se está poniendo nervioso.

Igual deberíamos actuar ya. No, Silvia.

Recuerda que la pieza importante es Mercader.

Hay que ser pacientes.

Pope es solamente un cebo para tratar de pillar al pez gordo.

Vale, pero no sabemos con cuánta gente aparecerá Mercader.

Si neutralizamos a Pope aseguramos la baza.

No sabremos si Mercader conseguirá escapar o no. Espera.

(RADIO) "Atención, se acerca otro vehículo."

Entendido.

Otro vehículo se acerca. Seguro que es Mercader.

Atentos todos a mi señal.

¡Ahora!

¡Alto! ¡Policía!

-¡Alto! -Vale, no dispare.

-Contra el coche. ¡Contra el coche! Vamos.

Salgan del coche, las manos arriba.

¡Salgan del coche!

¡Mierda! Quieto ahí.

Ha vuelto a jugar con nosotros. No me digas que no es él. ¡Joder!

¡Silvia! Tenemos el alijo.

¡Llevároslo!

Vamos.

Bueno,

al menos tenemos unos 20 kilos

y a dos miembros de la organización.

Eso no es volver con las manos vacías.

Vamos, Pope dilo de una vez, ese alijo es de Santos.

Sabemos que trabajas para él.

Si cuentas lo que sabes, puede que te libres de la cárcel.

-Os estáis equivocando de persona. -Venga, no seas tonto.

No ves que Mercader te ha vendido.

¿Qué ha pasado?

¿Has tenido problemas con él?

Así que es eso.

Lo tienes muy mal para volver a su organización.

Ya sabes cómo funciona esto.

Si el capo te sentencia,

estás acabado.

-No conozco a ningún Mercader. -¡Y una mierda!

Si no colaboras, te vas a pudrir en la cárcel.

Y no saldrás hasta la jubilación. Calma, hay tiempo.

No lo hay, Silvia.

Mientras estamos aquí, Mercader está campando a sus anchas.

Sé que puede entregarnos a su jefe.

Y quiero que lo haga ya.

¿Qué piensas?

A mí me sigue pareciendo el principal sospechoso.

Esa vehemencia por atrapar a Mercader puede ser puro teatro.

Estoy contigo,

pero si queremos demostrar que Font es el topo que informa a Mercader

vamos a necesitar algo más contundente, ¿no?

Ya lo sé.

Justo ahora lo vamos a tener más difícil.

Se acaba de marcar otra estrella en su impecable hoja de servicios.

Se supone que acaba de atrapar

a uno de los hombres fuertes de Mercader, ¿no?

Eso es lo que dice Font, pero yo no lo tengo tan claro.

Fíjate en su aspecto.

Además, el tal Pope ese no ha dicho ni una sola palabra.

Puede que Font nos esté dando gato por liebre.

Puede ser una maniobra de Mercader

para proteger la imagen de Font de cara a la policía, ¿no?

Está jugando una partida de ajedrez con nosotros

y ha sacrificado a un alfil o a un peón, vete a saber,

para salvar a la dama.

Mercader tiene muchos subalternos, pero infiltrados en la policía

solo uno.

Sí, eso está bien visto.

Porque estábamos esperando a Mercader

y Mercader no ha aparecido.

Y, además, este tipo con un buen abogado

y manteniendo la boca cerrada pasará muy poco tiempo en la cárcel.

Y Mercader sabe que Pope ya está quemado.

Puede que después de su paso por la cárcel,

le compense por su silencio.

O sea, que eso sea su jubilación de oro

por los servicios prestados.

Sí.

Creo que tienes razón,

pero no dejan de ser suposiciones, Montse.

Ya, ya sé que me queda mucho trabajo por delante.

¿Y cuál es el siguiente paso?

Estamos investigando las cuentas de Font,

su tren de vida, sus gastos

y también he intervenido sus comunicaciones.

Habrá que esperar a que cometa un fallo.

Sí y ahí es donde entras tú.

Quería pedirte un favor.

¿Tú podrías darle un día libre a Font?

Sí, ¿por qué?

Tenemos que ponérselo en bandeja para que se relaje

y se confíe, y eso nos ayudaría.

No va a ser difícil.

Le puedo dar un día libre

como gratificación a la última incautación.

Perfecto. Suena creíble.

Eso sí,

para ponerle las esposas,

necesito pruebas contundentes.

No quiero arruinarle la vida a un policía

solo por unas sospechas.

(SUSPIRA)

¿Qué te pasa, Ricky?

Ya te han soltado. Estás en casa.

¿Por qué estás tan serio?

-Es verdad. No has abierto la boca desde que salimos del juzgado.

Deberías estar dando saltos de alegría.

Te has librado de la cárcel.

-Y, sobre todo, después de lo que dijo el abogado,

que, como mucho, te van a juzgar por omisión de socorro

y no por complicidad.

-No importa, mamá.

Por fin me he dado cuenta de que soy lo peor.

-¿Por qué dices eso?

-Porque sí, Álvaro.

Porque rompo,

destrozo todo lo que toco.

-Cariño, has vivido momentos muy duros,

pero tienes que mirar hacia delante.

Aún te quedan muchas cosas y mucha vida por vivir.

-No, mamá.

No he sido capaz de vengar a mi hermano.

Marga, la única chica a la que he querido de verdad,

no quiere ni verme.

-Bueno, pero aún nos tienes a nosotros

y seguro que conocerás a otras chicas

que te van a gustar más que Marga.

-Mamá tiene razón.

Sé que ahora lo ves todo cuesta arriba,

pero solo es cuestión de tiempo que la cosa mejore.

Ricky, lo más importante es que te has librado de la cárcel, tío.

-Y ahora lo que tienes que hacer es tomártelo con calma

y dejar que el tiempo cure las heridas.

-Lo que tenía que haber hecho habría sido matar a Santos Mercader.

-Olvídate ya de Santos Mercader, Ricky.

Hay que tener paciencia y con tiempo nos podremos ocupar de él.

Ahora tenemos que sobrevivir con lo que tenemos.

-Álvaro tiene razón, cariño.

¿Por qué no te vas a descansar ya?

-Sí, tenéis razón.

Estoy exagerando un poco.

Seguro que el tiempo lo pone todo en su sitio.

Pero...

me gustaría pediros

que me dejaseis un momento aquí a solas en la cocina

para poder pensar tranquilo.

-Ni de coña. No me pienso mover de aquí

hasta asegurarme de que no vas a hacer una tontería.

-De verdad que no, Álvaro.

Solo quiero recordar las conversaciones

que tenía aquí con Luis.

Me gustaría imaginarme qué consejo me daría él ahora.

¿Vale?

-Anda, déjale. Si es lo que necesita...

-Perfecto.

Me voy a la cama que estoy reventado y no quiero discutir.

-Que descanses, cariño.

-Buenas noches, mamá.

-Bueno, aquí tenéis, pareja.

¿Qué tal habéis comido?, ¿bien? -Estaba todo delicioso.

-Bueno, Leo tiene que estar gigante, ¿no?

-Ya lo creo. Te voy a enseñar... -No, no le dejes, Paty.

Como empiece a sacar fotos, te tiene aquí hasta las tantas.

-Por favor, solo una. -Bueno, venga.

-Ay, por favor...

-Aquí está acariciando un perro y es de un curioso

que estuvo a punto de abrirle la boca y meter la cabeza.

-Por favor, si es que está guapísimo.

-Sí. Está superespabilado además.

-Ay... Pues me quedaría todo el día mirando sus fotos, ¿eh?

Tengo que seguir currando, chicos. Ahora mismo traigo la vuelta.

-No, no, quédate con el cambio.

-Muchas gracias. -Nada.

-Cariño, espérame fuera que tengo que hablar con ese señor.

-¿Quién es?

-Un inspector de la UDYCO. -Ah.

-Hola, Font, ¿qué tal? -Ah, hola.

Veo que todavía sigue por la comisaría.

-Por favor, llámame de tú, que si no me voy a sentir incómoda.

-¿Has podido solucionar el asunto que venías a investigar?

-Todavía no, pero la investigación sigue su curso.

-Bueno, pues espero que todo se aclare ponto.

-Sí, seguro que sí.

Te veo mañana en la comisaria. Que descanses.

Ah, y enhorabuena por haber atrapado a Pope.

-Sí, no ha estado mal.

Hemos sacado de circulación unos cuantos kilos de metanfetamina.

-Qué pena que no hayáis podido atrapar a Mercader

y que Pope no fuera tan importante dentro de la organización

como tú pensabas.

-Cosas que pasan.

-Hasta mañana.

-Hola.

¿Qué le pongo?

-Pues un güisqui. Doble. -Vale.

(Móvil)

¿Azcona?

Hombre, Azcona, qué sorpresa.

¿Cómo te va por la comisaría de Levante?

¿Cómo dices?

¿Preguntas sobre mí?

¿Quién?

Espera, espera.

Cuéntamelo todo, pero con detalle.

-Venga, ya te he dicho que están todos dormidos.

Con que no hagas ruido, es suficiente.

¿Has traído lo que te he pedido?

El precio de siempre, ¿no? -Sí.

Hace tiempo que no sabía de ti.

-Bueno,

es que he pasado una mala racha.

Hay veces

que uno piensa que puede cambiar,

que puede convertirse en otra persona,

pero el tiempo pone las cosas en su sitio.

Te hace ver quién eres realmente.

Y esto es lo que soy.

Lo que me ha dado la felicidad.

El resto son mentiras.

Promesas que se van como el humo.

Pero esto te da siempre lo que promete.

-Pero ¿qué dices, tío?

-No te has enterado de una mierda de lo que te he dicho, ¿verdad?

Bueno,

tú de esto no le digas nada a nadie.

(Timbre)

(BUFA)

(Timbre)

(SUSPIRA)

Espero que tengas una buena razón

para interrumpirme en mi casa a estas horas.

Has interrumpido mi sesión de meditación.

-Me importa un carajo tu sesión de meditación.

Hay cosas más importantes que atender.

-Que sea la última vez que me sueltas un comentario así.

Y menos dentro de mi casa.

-Está bien, está bien. Estoy muy nervioso.

Necesito un güisqui.

-Ya lo veo.

Últimamente estás perdiendo los papeles, Alejandro.

A ver,

¿qué es lo que pasa ahora?

-Me ha llamado un buen amigo de Valencia

y me ha avisado que de Régimen Disciplinario

están haciendo preguntas sobre mí.

-¿Qué clase de preguntas?

-Están revisando mis casos,

mis actuaciones, todo mi historial.

¿Entiendes?

He tenido una corazonada

y he llamado a una persona de confianza de mi banco.

Y me ha confirmado

que han solicitado información de mis cuentas.

-Vaya.

-Estoy jodido, Santos.

Incluso la jefa de la investigación, esa de la que te hablé,

se ha encarado conmigo hace un rato.

-¿Qué te ha dicho exactamente?

-No me ha acusado directamente,

pero me ha dicho que su investigación sigue su curso.

-¿Y?

-Pues que me tiene pillado, Santos.

Lo he notado en su forma de hablar.

Tengo que pasar al plan B.

Y necesito tu ayuda.

-No puedo hacer esto que me pides.

Te necesito en la policía.

-Pensaba que con lo de Pope y la incautación de 20 kilos,

me los quitaría de encima,

pero siguen detrás de mí como perros de presa.

Estoy quemado, Santos, ya de poco te puedo servir.

Durante años,

te he ayudado en todo lo que he podido.

Te he librado muchas veces de que te detuviesen.

Ahora eres tú quien tiene que ayudarme a mí.

-¿Sabes lo que supondría para mí perderte ahora?

-¡Venga ya, Santos!

Los dos sabíamos que este día iba a llegar y ha llegado.

Necesito un pasaporte nuevo para irme a Suiza.

Con lo que tengo allí ahorrado,

podré vivir tranquilo durante una buena temporada.

Y también necesitaría algo de dinero en efectivo

para salir del país.

-Lo siento,

pero no puedo prescindir de ti como topo en la policía.

-Santos,

ya no te sirvo de nada.

Me han descubierto.

-Está bien.

Te conseguiré el pasaporte falso,

pero eso tomará algo de tiempo.

Tendrás que esperar unos días. -Unos días.

-Sí. Unos días.

Mientras tanto, mantén la compostura.

Y tranquilízate, Alejandro.

Y ahora, lárgate.

-Hablé con Betancourt,

director de un centro de salud en Canarias.

¿No era el jefe anterior de Salcedo?

Efectivamente.

Me dijo que, bueno, había sido investigado,

Salcedo,

con otro grupo de médicos por un asunto de una red de fraudes.

¿Qué tipo de fraude?

Tía, yo creo que me tiene rabia ahora y todo.

Jo, Silvia, es que no sabes cómo se puso ayer conmigo.

Bueno, puede ser. No sé, no se lo tengas en cuenta.

Está todo muy reciente y la herida está abierta.

Tal y como están las cosas,

es la única fuente de ingresos que tenemos

y me da miedo perderla.

-Mamá, alucino que me estés ofreciendo esto.

Sabes perfectamente que no quiero tener nada que ver

con vuestros negocios, además que no sé.

-¿Cuánto crees que va a costar la defensa de Ricky?

¿Y mis cuidados el día de mañana?

Hijo, necesitamos estos ingresos, ¿no lo ves?

-Lo que voy a contarte

es información confidencial.

En comisaría solo lo saben Bremón y Miralles

y si te hago partícipe es porque creo que puedes ayudar.

-Me lo han entregado esta mañana.

Cuidado, que la última vez que investigaste casi te matan.

Casi me matan, pero bien que...

arrestasteis a Anabel.

Sí, en eso tienes razón. A ver.

Vamos a ver esto.

No lo entiendo.

A ver, entonces,

el operativo de ayer.

Encontramos un... un alijo de droga con lo de Pope.

¿Qué era? ¿Una tapadera?

Mercader sacrifica

un peón para la gloria de Font,

él sigue adelante con su negocio como si nada

y Font se cuelga una medalla para que no sospechemos de él.

Vale y...

¿Y qué papel juego yo en esto? ¿Cómo puedo ayudar?

Has dicho que igual me necesitabas.

Ricky, ¿dónde estás?

Te has ido sin decir nada, hijo. Llámame.

¡Ay! ¿Sabes dónde está tu hermano?

-Estará sobando en la habitación.

O habrá ido al gimnasio a darle al saco. Yo qué sé.

-Pues no, no lo creo.

-Deja de ponerte en lo peor.

-Pero si estaba muy mal, ¿no lo viste?

Estaba hundido.

Yo creo que nos dio la razón para que le dejáramos.

-No digas eso.

Ricky ya no es el de antes.

Ha sentado la cabeza.

Es... un amigo de Ricky.

Migue.

Sí, ¿sabes dónde está?

-"Acaban de verlo en la fábrica abandonada.

¿Sabes dónde es?"

-Claro, claro que lo sé.

Ahí no se cuece nada bueno.

-"Me han dicho que estaba poniéndose con dos colgados."

-¿Te lo vas a quedar para ti? No me seas un yonqui de mierda...

Venga...

No te pongas así por una tontería.

-"Confirmado.

El titular de la cuenta investigada es Alejandro Font.

El saldo es de 1 200 000 euros.

Tienes toda la documentación por 'mail'".

Eres muy listo y sabes lo que te conviene.

Todavía no he informado a mis superiores

porque quiero darte una oportunidad.

Tú me entregas a Mercader

y yo le hablo bien de ti al juez.

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Servir y proteger - Capítulo 594

12 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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