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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 590 - ver ahora
Transcripción completa

Siento mucho por lo que has tenido que pasar.

Yo espero no... no haberte fastidiado tu relación con Alejandro.

Supongo que le hubiera gustado que fuera culpable.

No tengo ninguna relación con Alejandro, Álvaro.

¿No te parece alucinante que después de todas las movidas

que han pasado entre nosotros sigamos buscándonos?

¿Tú piensas que hay un significado oculto en eso?

Oculto no creo, yo lo tengo clarísimo.

-Solo habíamos ido a robar.

Esos bestias cuando vieron a Marga se volvieron locos y...

y yo no hice nada, tío.

-¿Has vuelto a ver a esos cabrones?

-Después de aquello discutí con ellos por lo que había pasado

y les dije que no quería volver a verles.

Creo que Damián los ha matado.

-Nosotros dos. Uno era José Manuel López y el otro era...

-Ricardo Soler.

-¿Cómo has dicho?

-El otro, el otro se llamaba Ricardo Soler.

Aunque creo que le llamaban Ricky.

-No termina de convencerme, no conozco de nada a ese tipo.

-El tipo es de fiar y está deseando hacer tratos conmigo.

Podemos pedirle que nos envíe una pequeña cantidad

para comprobar la calidad de la mercancía.

Eso te sacaría del apuro.

Me dijo que adelante con la operación.

Así que ahora te toca a ti conseguir esa muestra de pseudoefedrina.

-Santos Mercader necesita una cantidad muy importante

de pseudoefedrina para seguir fabricando metanfetamina

y no la tiene.

Nosotros tenemos la oportunidad de hacerle llegar una pequeña muestra

y esa muestra será la que nos lleve a la ubicación de ese laboratorio.

¿Comprendes la situación?

Lo que te voy a decir ahora no lo sabe ni el juez.

No puede salir de este despacho bajo ningún concepto.

Entendido.

Ha sido Luis Soler.

¿Así me paga que le salvara la vida? Metiéndose en mi cama

y apuñalándome por la espalda. ¡Lo mato!

-¡Necesito que te calmes! ¿Me oyes? Céntrate.

¿Ha llegado al laboratorio? No, a un hospital.

¿Has dado orden de intervenir? Afirmativo.

Le he pedido a la unidad de seguimiento que se acercara

y les dijeron que es un pedido de pseudoefedrina del hospital.

Hay que avisar a Quintero y a Luis Soler.

Mercader podría ir a por ellos. Yo me ocupo.

Luis se presentó aquí, juntos decidimos acabar con Santos Mercader.

Si está en peligro no puedo dejarlo tirado, entiéndelo.

-Escucha Juan,

si alguien viene preguntando por Luis, sea quien sea,

le dices que salió solo del pub, que estaba muy triste,

pero que no tienes ni idea de dónde está, ¿de acuerdo?

-Los Soler acabaremos contigo.

(Disparo)

Esto sería suficiente en circunstancias normales,

pero en esta ocasión hay un precio extra.

-¿De qué estás hablando? -Álvaro Soler.

Quiero que lo saques de circulación.

-Que sea la última vez que me das una orden, ¿entendido?

-Mamá. -¡No!

¡No!

¡No!

Ricky. -Mamá.

-¡No!

(Música emocionante)

Así que eres de carne y hueso.

Prepárate porque a partir de ahora todas las noches van a ser así.

No sé si vas a poder resistirlo.

¿Que no? Déjame intentarlo, ¿no?

Cuidado con lo que deseas.

¿Sabes qué?

Me gustaría tener hijos contigo.

Estás flipando, ¿vas en serio?

De hecho, podemos ponernos ahora mismo.

Sabía yo que estabas de broma. ¿Qué pasa? ¿Sonaba tan mal?

No es que suene mal, pero una tiene que hacerse a la idea.

Bueno, imagínate tú y yo en la orilla de la playa

haciendo castillos de arena rodeados de niños tan guapos como tú.

¿Rodeados? ¿Cuántos quieres tener?

Tres sería perfecto, como en mi familia.

Pero que si quieres más...

Estás flipando, seis, siete.

Dos mínimo.

Me has dicho muchas veces que te gustaría tener una hermana.

¿En serio tú nos ves creando una familia algún día?

Por supuesto que sí.

Eres la mujer de mi vida, Silvia.

Y... vale, que si quieres

les podemos poner Soler de segundo, no me importa.

Te quiero, Álvaro.

Me da igual tu apellido y me da igual todo.

Entonces, vamos a ello, ¿no?

Venga, que es tarde.

Seguro que sí porque se me ha acabado la batería del móvil.

A lo mejor es una señal. ¿Una señal de qué?

De que necesito un cargador.

Gracias.

Ni se te ocurra moverte de ahí.

Tenemos como tres o cuatro planes pendientes.

O cinco. Me voy al baño.

Ostras.

Claudia, perdona, no he visto las llamadas.

"Silvia llevo rato intentado localizarte, es importante."

Claro, ¿qué pasa?

"Anoche encontraron el cuerpo sin vida de Luis Soler

en una habitación de hotel."

¿Cómo?

¿Cómo?

"Murió a causa de un disparo en la cabeza.

Aún es pronto para sacar conclusiones, hay que esperar

qué dice el forense y la Científica.

Te puedo decir que la habitación estaba a nombre de Luis.

Todas las hipótesis siguen abiertas. Te espero en comisaría."

Claro, voy para allá.

¿Por dónde íbamos?

¿Qué pasa, Silvia? ¿Y esa cara?

Acabo de hablar con comisaría.

¿Malas noticias?

¿Qué pasa? Me estás asustando.

Es tu hermano Luis.

Le han encontrado muerto en una habitación de hotel.

¿Qué dices?

No, eso no puede ser, es imposible. Acabo de hablar con Miralles.

Que no, que me da igual, seguro que está en casa, Silvia.

Álvaro.

Lo siento.

¿Qué ha pasado?

Lo han encontrado con un tiro en la cabeza.

No. Lo siento.

Mamá.

Mamá, por favor, bebe un poco.

¿Por qué no te acuestas un rato?

-No quiero cerrar los ojos.

-Pero tienes que descansar.

-¿Y si cuando me despierto he olvidado a Luis?

-Eso no va a pasar.

-Tarde o temprano pasará.

Mi niño.

Mi Luis.

Ni siquiera pude despedirme de él. -Mamá.

Luis sabía lo mucho que le querías.

-Ojalá se lo hubiera dicho cada día.

Y yo... yo quería,

yo quería que abandonara la idea de vengarse de Mercader.

Era demasiado arriesgado.

-Deja de decir eso, por favor. No es culpa tuya.

Luis estaba decidido a acabar con Santos.

-Mamá.

Lo siento mucho.

-No lo sientas, Álvaro.

Tú no has hecho nada.

-Por eso Ricky.

Os he fallado.

Mamá me pidió que hablara con Luis para convencerle

de que no siguiera con el plan de Santos.

-¿Pudiste hablar con él?

-Sí, pero no puede convencerle.

Tendría que haber insistido, mamá.

Tendría que haber utilizado tus argumentos.

-Hiciste lo que pudiste. -No.

Tenía que haberlo acompañado para protegerle.

Es lo que él ha hecho siempre.

-La culpa es mía.

Si no le hubiera estado dando la chapa,

habría podido coger la llamada de Quintero.

-¿Qué llamada?

-Formaba parte del plan.

Le habían puesto un chivato electrónico a la mercancía

que tenía que ir al laboratorio de metanfetamina de Mercader.

Pero se debió oler la tostada.

-¿Ha sido Santos?

-¿Quién sino?

¿Qué vamos a hacer sin él?

(LLORA)

-Álvaro,

cuando hablaste con él, ¿qué te dijo?

-Nada, que estaba convencido de que iba a recuperar el Moonlight.

Y que

daría cualquier cosa por nosotros.

-Ojalá no lo hubiera hecho. -Eh, mamá.

Luis estaba muy orgullo del hombre que se había convertido gracias a ti.

Te quería lo que más en el mundo.

-Si necesitas cualquier cosa me escribes un "mail".

¿Lo tienes apuntado?

¿Y las claves del sistema? -Está todo aquí.

-Vale.

Supongo que eso es todo.

-Lo tengo claro, no te preocupes. -Que te vaya muy bien.

-Merche, menos mal que te pillo.

-Estaba a punto de marcharme.

Cinco minutos más e intentaré recuperar mi puesto.

-¿Y renunciar a esa aventura en Tailandia? Ni de broma.

Además, no nos vas a echar de menos. Mira.

-Claro que os voy a echar de menos, ¿por qué dices eso?

-Porque más de uno va a ir a visitarte.

Con más tiempo hubiéramos organizado una despedida por todo lo alto,

pero oye, menos da una piedra. -Me encanta.

Y la cena de anoche fue estupenda.

Lo voy a terminar de leer en el avión porque no quiero llorar aquí.

Habéis sido una familia para mí.

-Nosotros también te vamos a echar muchísimo de menos.

Además, para mí has sido un gran apoyo

con todo lo que he pasado.

-Bueno, ya te toca un poco de tranquilidad.

-Pues sí, es verdad.

Eres una mujer muy valiente y te va a ir muy bien.

Ven aquí.

-Estaremos en contacto, ¿vale?

-Bueno, ya está que, si no, nos vamos a poner a llorar las dos.

Así que vete ya.

Y oye, una cosa, manda una postal desde Tailandia

para que nos muramos de envidia. -Lo haré.

Mercedes, se me va a hacer muy extraño no tenerte por aquí.

Pensaba que no ibas a venir a despedirte.

Te deseo lo mejor en tu nuevo puesto.

Aunque para esta comisaría es una gran pérdida

y para este comisario más aún.

Te diría tantas cosas.

Yo también siento que se nos han quedado muchas cosas

que decirnos en el tintero,

pero es lo que hay, ¿no?

No me digas eso que me quedo. No, de eso nada.

Tú vete y disfruta de la experiencia.

Si ya te estoy imaginando yendo a trabajar en un tuctuc de esos.

Eres un hombre estupendo, Emilio.

Espero que seas muy feliz.

Eso es de los compañeros, ¿no? Sí, me han firmado todos.

Todos no, ¿puedo? Claro.

Bueno, mejor no alargar la despedida, ¿verdad?

Vas a dejar en mí un vacío tremendo, Mercedes.

Y tú a mí también.

Pero estoy segura de que nos vamos a volver a encontrar.

(Móvil)

Seguro que es Jefatura.

Sí, la nueva pifia con Mercader me va a pasar factura.

Cógelo.

(Móvil)

Dígame.

Bueno, todavía no lo sabemos,

estamos investigando para averiguarlo.

Ay.

(Timbre)

Buenos días.

¿Hay alguna novedad?

Acabo de recibir un informe preliminar

de la autopsia.

Dígame.

¿Sufrió mi hijo? No, Elvira, no.

Según este informe, su hijo falleció de un único disparo en la cabeza.

No hay señales de defensa,

nada en la habitación ni en su cuerpo

hacen sospechar que hubiera habido forcejeo.

También revela que hay restos de pólvora en sus manos.

¿Qué está queriendo decir con eso?

Mírelo usted mismo.

Por el momento debemos ser prudentes,

pero según los indicios que tenemos

podría tratarse de un suicidio. Ah, ¿suicidio? No, no.

Mi hijo no se suicidó. Eso es imposible.

-Mamá, tranquilízate, por favor.

Lo siento, Elvira. Gracias.

Es lo que tenemos por el momento. No, mi hermano nunca haría eso.

Ya les digo, no... No es nada definitivo,

seguimos investigando.

Es lo que tenemos ahora. Y ¿no tienen nada más?

¿Algún testigo o algo? No.

La reserva del hotel se pagó con la tarjeta de Luis

y nadie le vio subir a la habitación.

No, no, eso no es así. Ya les dije que yo estaba en el Moonlight

cuando Santos fue a buscarle.

Ya lo sé, pero según la declaración de Juan, el camarero,

Luis salió solo del pub. ¿Qué?

No, Santos Mercader no le acompañaba.

No, mi hijo no se suicidó.

Mi hijo estaba bien.

No estaba deprimido. Hacía deporte, ayer mismo salió a correr.

¿No ve que esto no encaja?

Lo siento, Elvira,

entiendo perfectamente lo duro... ¡Usted no entiende nada!

¡Usted no tiene ningún hijo que enterrar!

Elvira, lo siento muchísimo. Créame, de verdad.

Vamos a llegar hasta el fondo del asunto y le aseguro

que usted va a saber por qué murió su hijo.

Yo ya sé por qué murió mi hijo,

para acabar con ese maldito narco.

Si sus agentes hubieran hecho bien su trabajo, mi hijo estaría vivo.

(LLORA) Y ahora déjenos. Déjenos con nuestro dolor.

Está bien.

Cuando tenga información relevante, serán los primeros en saberla.

Ah.

Pueden disponer del cadáver.

Pueden avisar a la funeraria para...

para iniciar los trámites que deseen.

Lo siento mucho.

Qué injusto y qué raro se ha vuelto el mundo desde que te has ido, amor.

-Damián.

-Pablo.

No esperaba verte tan pronto por aquí.

-Vengo a contarte que me han cogido en la chatarrería.

-Hombre, pues me alegro mucho por ti.

Boli estaría orgulloso de ver que has tirado por el buen camino.

-Seguro que lo está.

Me gusta pensar que los que se han ido junto al Señor

pueden contemplarnos, como él.

-Ojalá tuviera yo tanta fe como vosotros.

-Bueno, nunca es tarde para abrazarla.

-No, no, déjalo. No sigas por ahí. Que ya lo intentó Boli

y en mi experiencia no ha habido influencia de justicia divina.

-Eso es porque los caminos del Señor son inescrutables.

Pero piénsalo bien. Si Boli y yo no tuviésemos un pasado criminal,

nunca nos habríamos conocido

y no me habrías recomendado a Adolfo para el trabajo.

Al final, los errores del pasado me han traído hasta aquí.

-Tienes razón, el pasado está lleno de errores.

-Errores que a veces se pueden enmendar.

-Y a veces no.

¿Qué pasa con todos los criminales que no pagaron por sus delitos?

Como por ejemplo estos dos...

José Manuel López y el otro. ¿Cómo era?

-Ricky Soler. -Ricky Soler.

¿Quién te dice que no sigue campando a sus anchas?

Haciendo el mal, ¿eh?

Que no sigue cometiendo crímenes como el que cometió en Salamanca.

-¿Qui... quieres decir que...?

¿Tal vez es mi obligación denunciarlos?

A Boli ya no le causaría ningún daño.

-No.

Eso no, hombre. Mancharíamos su nombre.

Y a ti tampoco te interesa verte involucrado en eso.

Aunque solo vayas de testigo, esas cosas levantan suspicacias.

-¿Y si lo haces tú? -Yo no puedo.

Tendría que dar explicaciones de por qué lo encubrí en su día, ¿no?

-Ya, claro, podrías buscarte un problema.

-Yo creo que lo mejor es olvidarse de todo esto y bueno,

pensar que de una forma u otra, se está haciendo justicia con ellos.

-Hola. Menuda cola había en Correos.

-En fin, Tolo, que... que te deseo lo mejor. Que vaya bien

y que no te metas en líos. -Descuida.

Oye, y deja de darle vueltas a ese asunto.

Al final, Dios pone a cada uno en su lugar.

-Seguro.

-Hasta luego.

-¿De qué hablaba? -De segundas oportunidades.

Espero no haberme equivocado al recomendárselo a Adolfo.

-Parece un tío tranquilo.

-Fíate. Hay demasiados lobos con piel de cordero.

¿No has quedado hoy con Ricky? -No.

No me responde a los mensajes. Habrá dejado el móvil en el gimnasio.

-Bueno, entonces tienes toda la noche libre para hacer planes con tu padre.

-Bueno, ¿qué has pensado?

Gracias, Claudia, pero la verdad es que no necesito

estimulantes esta mañana. Con la que me ha caído de arriba

por el fracaso de ayer ya tengo bastante.

¿Qué les has dicho?

¿Qué les voy a decir? La verdad,

que todavía no entiendo cómo pudo fracasar el operativo.

Por primera vez, íbamos por delante de Mercader.

Solo teníamos que seguir el señuelo de la pseudoefedrina

hasta el laboratorio.

Para mí solo hay una explicación y es que recibió un soplo.

Pero ¿de quién? A ver,

el operativo lo organizaron Quintero y Soler mano a mano.

(ASIENTE) Hasta que entramos nosotros en la operación.

¿Estás insinuando que hay un soplón entre nosotros?

Digo que a Mercader le llegó a tiempo la información

de que era una trampa.

No sé. Quizá se enteró por otras vías.

Quizá Luis Soler se delató de alguna manera, se puso nervioso,

Mercader sospechó y le hizo confesar todo lo que había pasado.

Pero las piezas no encajan, Emilio.

Efectivamente, Luis Soler pudo confesar bajo tortura,

pero ni en su cuerpo ni en la habitación del hotel

había señales de que hubiese forcejeo ni que le forzaran.

Ya lo sé, acabo de leer el informe del forense, pero...

reconoce que lo del suicidio no queda nada claro.

No. Imagínate cómo se ha puesto la familia solo al mencionar

la hipótesis del suicidio. Ya me lo imagino, ya.

Es que además tienen razón. Luis vivía entregado a su familia.

Se había pasado la vida intentando que salieran adelante.

O sea, que no creo que les dejara en la estacada así.

Crees que maquillaron el escenario del crimen para hacerlo pasar

por un suicidio. No me cabe ninguna duda.

Pero esperemos que Científica nos dé algo a lo que agarrarnos.

De todas maneras,

deberíamos estudiar bien en serio la tesis del soplo, ¿no?

Me cuesta creer que tengamos un topo en Distrito Sur.

Sabes que siempre pongo la mano en el fuego por los agentes,

pero en este momento no puedo. Ya, uno siempre piensa

que estas cosas pasan en otra comisaría, ¿verdad?

Piénsalo bien, Emilio.

Todos los operativos organizados relacionados con Mercader fracasaron

en el último momento y sin explicación alguna.

El rescate de Sandra Vallejo, el registro del Moonlight.

Y ahora la pseudoefedrina.

Efectivamente, tenemos una manzana podrida

y hay que averiguar quién es. ¿Sospechas de alguien?

Por el momento y hasta demostrar lo contrario,

todos nuestros agentes son sospechosos.

Está bien, no nos queda más remedio que avisar a Asuntos internos

para que monitoricen las actividades de los policías implicados.

Empezando por los inspectores involucrados:

Orestes, Font

y por supuesto, Betanzos que hizo el seguimiento.

(Puerta)

Permiso, ¿interrumpo? No te preocupes, pasa.

Empieza mi turno y acabo de enterarme de lo de Luis.

¿Tenemos algo?

En este momento estaba informando al comisario de los avances.

Tenemos un informe del forense.

Suicidio.

Interesante.

La Científica, ¿qué dice de todo esto?

Estamos esperando el informe.

De momento, no hay que descartar líneas de investigación.

Te refieres a Santos Mercader. Sí, bueno, es que resulta paradójico

que Soler se quitara la vida justo cuando se la está jugando

por una operación que diseñó él mismo.

Sí, todo esto es muy extraño.

Y ¿tenemos alguna pista más? Hay que seguir investigando.

Entendido.

¿Cierro la puerta? No, no hace falta. Déjala abierta.

¡Que no me pienso ir de aquí hasta que no hable con ella, déjame!

Creo que me debes una explicación, Claudia.

-Perdóname, le expliqué que estaba ocupada.

Tranquilo, Toni, no te preocupes. Yo me ocupo.

Cierra la puerta, por favor.

Deberías ser más discreto. Déjate de tonterías, Claudia,

te lo pido por favor. ¿Qué ha pasado?

¿Qué me ocultas? No te oculto nada.

Que Santos Mercader es un tipo peligroso ya lo sabíamos.

La muerte de Luis Soler no hace más que corroborarlo.

No deberías mostrar tanto interés por este caso.

Yo no tendría que mostrar tanto interés

ni tendría que entrar en esta comisaría montando

ningún espectáculo si tú me pasases la información

que me tendrías que pasar. Sabes que te he llamado unas cuantas veces

y no me has contestado. Estaba reunida.

Pues ahora también estás reunida pero conmigo

y no me voy a mover de aquí hasta que me cuentes con pelos

y señales qué demonios le ha pasado a Luis Soler.

Muy bien.

Estamos esperando el informe de Científica,

lo único que tenemos de momento es el informe forense.

Y reconozco que es bastante desconcertante.

¿Por qué? ¿Cómo lo mataron? La víctima falleció

de un solo disparo en la cabeza a cañón tocante.

No presenta heridas de defensa.

Nada en la habitación ni en su aspecto denota

que hubiera forcejeo. La autopsia también revela

restos de pólvora en sus manos.

Todo parece indicar

que podría tratarse de un suicidio. Vamos, Claudia, por favor.

No digamos tonterías a estas alturas. Tú y yo sabemos perfectamente

que ha sido ese tío, ha sido Santos Mercader el que lo ha matado.

Lo que no entiendo es cómo no lo habéis metido a la cárcel.

Las sospechas van en esa dirección, pero sabes que el trabajo policial

consiste en recabar pruebas.

Ya estáis empezando otra vez como siempre, a echar balones fuera.

Cuando tengas algo concluyente, por favor, llámame.

Aún no hemos terminado. A ver, ¿qué pasa ahora, Claudia?

¿Eres consciente de que tu vida corre peligro?

Si Santos Mercader era conocedor de la traición de Luis Soler,

es muy probable que sepa que tú también estabas en ello.

¿Me ofreces protección policial? No. Te estoy pidiendo que te vayas,

que te alejes de aquí. Por lo menos, hasta que detengamos a Mercader.

No pienso hacer eso.

Le prometí a Luis Soler que juntos atraparíamos a Santos Mercader

y es lo que voy a hacer. Después de lo que ha pasado, más aún.

Pero no seas inconsciente, Fernando, puedes acabar muerto

o preso. Me da exactamente igual.

Porque yo ya no tengo nada que perder.

No quiero más cadáveres, Fernando.

No quiero tener que llamar a tus hijos y decir que has muerto.

Si no quieres hacerlo por ti, hazlo por Alicia, por Julio, por tu nieto,

por Sandra. Hay mucha gente que te necesita.

Por favor, quítate de en medio.

Vete durante un tiempo.

O déjanos ponerte protección por lo menos para estar más seguros.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

(Timbre)

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

¿Se puede saber qué haces aquí?

¿Qué pretendes? ¿Ponerte en evidencia?

-He tomado precauciones. No soy tan estúpido.

-Ya lo sé, pero a veces los nervios te hacen cometer estupideces,

como presentarte en mi casa en pleno día.

-Vaya, veo que no te crees tan intocable

como le haces creer a los demás.

-¿Crees que no soy intocable?

¿Por qué no me provocas y lo compruebas tú mismo?

-Merezco un respeto, Santos.

De no ser por mí, te habrías caído con todo el equipo.

Me he encargado de salvarte el culo y limpiar el camino de malas hierbas,

pero no tengo a nadie en la comisaría que me cubra, ¿sabes?

Estoy solo en la trinchera. Jugándomelo todo

como para consentir tus caprichos.

-¿Caprichos?

¿Sabes lo que es un capricho? Que me pidas que liquide al mecánico

para tener vía libre con tu amiguita. ¡Eso es un capricho!

Y ahora, si ya te has desahogado del todo,

tengo hambre, mi comida se enfría. -No tenías que haber matado a Luis.

-Es el precio que tienen que pagar los traidores.

Anda, vuelve al trabajo. -Escúchame.

(SUSPIRA) Acabo de presenciar una conversación a puerta cerrada

entre el comisario Bremón y Miralles.

-¿Y? ¿Tienen algo contra mí?

-Te importa una mierda lo que me pase.

No me han dicho nada y precisamente eso es lo que me mosquea.

Son demasiados operativos fallados en tu contra

y es muy posible que a estas alturas sospechen de mí.

Y tú me tienes que ayudar a disipar esas sospechas.

-Te dije que lo haría y lo haré, pero a su debido tiempo.

En este momento me conviene mantener un perfil bajo en mis actividades.

Más adelante te dejaré incautar algún alijo.

-¿Más adelante? No, no, no, no. Necesito que me des cobertura ya.

Me lo debes.

-Todos los favores que me has hecho te los he pagado muy generosamente.

¡No te debo absolutamente nada!

¿Te queda claro? -¿Tú no te das cuenta de que si caigo

caes tú también?

-¿Me lo parece o me estás amenazando?

-Que no, joder, pero necesito que reacciones.

Estamos juntos en esto

y de no ser por mí, ahora estarías ante un juez

por no haber sabido que tu amante te la estaba jugando.

(SUSPIRA)

¿Qué haces?

-¡Enseñarte la pistola con la que te reventaré la cabeza

si no dejas de tocarme las pelotas! -Tranquilo, ¿vale?

-Tómate un tranquilizante, échale un polvo a tu amiguita,

la inspectora cachonda, ¡me da igual!

-Santos. -Pero ¡no vuelvas a molestarme!

No me des razones para pensar que estoy mejor sin ti que contigo.

-Baja el arma, por favor.

-Igual que te he convertido en un reputado inspector de la UDYCO,

también puedo hacer de ti un patético policía cuyos fracasos

le empujan al suicidio.

Lo mismo que he hecho con Luis, lo puedo repetir contigo.

Que no se te olvide.

(SUSPIRA)

-Está bien. Mensaje recibido.

Lo haremos a tu manera.

-Y ahora concéntrate en tu papel de policía comprometido

en la lucha contra el narcotráfico

y las cosas seguirán yendo igual de bien que hasta ahora, ¿estamos?

Y ahora, si me disculpas, quiero comer.

-Será mejor que vuelva al trabajo. -Sí, será lo mejor.

(Puerta)

-Pasa. -¿Se puede saber qué ha pasado?

(SUSPIRA) -Eso quisiera saber yo. Qué demonios ha pasado, pero...

no lo sé, la verdad. Todo salió mal, tu hermano y yo teníamos un plan

para acabar con Santos Mercader, pero no sé cómo lo descubrió.

-Y ¿por qué, si los dos estabais en la misma mierda de plan,

Luis está muerto y tú no? ¿Me lo explicas?

-No tengo ninguna explicación. Te lo estoy diciendo,

no sé cómo demonios Santos Mercader lo descubrió todo.

-Le vendiste. Es eso, ¿no? Vendiste a Luis.

-Será mejor que te tranquilices, Álvaro. Te estoy diciendo la verdad.

Créeme, no tengo ni idea de cómo llegó a saberlo.

-Pues yo tengo una teoría, Quintero.

Te presionó y vendiste la vida de mi hermano a cambio de la tuya.

Así se mueve la gente como tú.

-Será mejor que tengas mucho cuidado con lo que dices,

porque te juro por Dios que...

Te juro por Dios que no le he dicho ni una palabra a Santos Mercader.

Yo tenía tantas ganas de acabar con él como tu hermano,

pero ¡no sé cómo llegó a descubrirlo todo, joder!

¡Yo no le he dicho nada!

-¿Y esa maleta?

-La policía me ha... ordenado que salga de España unos días

hasta que atrapen a Santos Mercader y...

todo este asunto ahora está en sus manos.

-Eres un cobarde. Ahora tienes la excusa perfecta para irte, ¿no?

-Yo no necesito ninguna excusa, Álvaro.

Lo que yo tendría que haber hecho era haberle dicho que no a tu hermano

cuando vino a rogarme para que nos aliásemos para acabar

con Santos Mercader. Más que nada, porque sé muy bien

cómo funciona este maldito mundo

del narcotráfico. -Y ¿por qué no lo hiciste? ¿Eh?

-Porque tu hermano sabía que ese maldito mexicano

que mató a mi pareja, lo hizo por orden de Santos Mercader.

Y lo usó para convencerme de no dejar pasar la oportunidad de vengarme.

-Tienes la excusa perfecta para ir contra él. ¿Luis no merece venganza?

Tienes que terminar lo que empezaste. -¡No puedo hacer nada, Álvaro!

Todo esto está en manos de la policía.

-Si hubieras medido las consecuencias de tu mierda de plan,

mi hermano Luis estaría vivo.

-Escúchame, Álvaro, yo...

Entiendo perfectamente cómo te sientes.

De verdad, he pasado por lo mismo.

Lo mejor que puedes hacer es cuidar de tu madre

y de tu hermano pequeño, créeme.

-¿Y que el asesino de mi hermano se vaya de rositas?

-Ya no es tu guerra, Álvaro. Ni la mía tampoco.

Es la policía la que se encargará de todo,

solo tienen que rematar la faena. Por favor, déjales trabajar.

-Eres un cobarde.

-Piensa lo que quieras, Álvaro.

-Ojalá te hubieran matado a ti en vez de a él.

-Ojalá me hubieran matado a mí en vez de a Maica.

-¿Qué pasa, Paty?

¿Un día sin María y ya para el arrastre?

-Sí, más o menos.

Oye, ¿tú cómo estás? ¿Estás bien?

-Sí, bien. Vamos, un día normal, ¿por?

-¿Un día normal? -Sí.

-¿Hace cuánto que no hablas con Ricky?

-Desde anoche.

-Joder, no te has enterado, ¿no? -¿Enterarme de qué?

-Siéntate.

A ver...

Esto no es oficial, ¿vale? Pero... -¿Qué pasa?

-Es que he oído que...

Joder, que Luis, el hermano de Ricky, se ha suicidado.

-¿Luis?

No, no, eso no puede ser posible.

No.

Luis era como un padre para Ricky.

-Una clienta del bar, que trabaja en el hotel

donde encontraron el cuerpo de Luis lo ha dicho.

-Voy a llamarle. -Sí.

(Timbre)

Elvira...

Lo siento.

¿Está Álvaro?

No. Creía que veníais del tanatorio.

Ha ido a buscar unas pastillas para mí, no sé.

No sé.

Yo tampoco me lo acabo de creer.

Ninguna madre

debería enterrar

a su hijo.

Tienes a Ricky y a Álvaro.

Ellos te necesitan fuerte. No quiero luchar.

No tengo fuerzas. Escúchame, Elvira.

Saldréis adelante porque sois los Soler.

Para Álvaro siempre la familia ha sido lo más importante.

No sabes la envidia que me dais a veces con eso.

Te has adelantado. Acabo de llegar.

Mamá.

Vamos, tienes que descansar.

-Vale.

-Vamos.

-Adiós, Silvia.

¿Cómo estás?

¿Le has visto?

Prefiero no hablar de eso.

Sabes que conmigo no tienes que hacerte el duro.

Quiero estar solo.

Vale, si es lo que quieres.

También puedo quedarme si me necesitas,

no hace falta que hablemos. Es mejor que te vayas.

Vale.

Entonces me voy directa a comisaría.

Porque te juro que vamos a atrapar a ese cabrón.

Un poco tarde, ¿no te parece?

Si hubierais detenido a Mercader

en vez de estar pendiente de mi familia,

Luis estaría con nosotros.

Eso es un poco injusto, ¿no?

Vale, entiendo cómo te sientes. No...

No lo tendré en cuenta, olvídalo. No necesito tu perdón, Silvia.

Estoy harto de que siempre te pongas por encima de mí.

Álvaro, ¿de qué estás hablando?

No voy a estar toda la vida pidiéndote perdón por ser un Soler.

Es mejor que te vayas.

Échale un vistazo a fondo a eso. A ver qué puedes sacar.

Los compañeros de la Guardia Civil intentaron desencriptarlo,

pero no han podido. Perteneces a Pedro Iriarte.

¿Qué le hace pensar que yo podré?

Desde que llegase a Distrito Sur, no se te ha resistido nada.

No va a ser ese el primero, ¿verdad?

Intentaré que no. Ya sabes que me gustan los retos.

Recuerdo que me lo dijiste.

A ver si me resarzo ya de lo ocurrido con el camión de Mercader.

Lo que no entiendo es qué hacía la droga en un hospital

y no en un laboratorio clandestino como estaba previsto.

Seguimos investigando.

Por favor, céntrate en destripar los discos duros.

Es muy importante, Ángela. Vale, a la orden.

Hola, Ángela. Jefa.

¿No te piensas ir a casa hoy o qué?

Sí, enseguida me voy. Estaba rematando un asunto.

¿Y por qué tienes esa cara? ¿Ha pasado algo con Betanzos?

No, en realidad no. Bueno, no lo sabemos.

Se ha interesado por el operativo fallido de ayer.

Ya. ¿Y qué le has dicho?

He tirado balones fuera, igual que con Font, pero...

La verdad es que es horrible sospechar de nuestros agentes.

Sí, yo también he estado incómoda todo el día por ese tema.

¿Cómo se lo han tomado en Jefatura?

Pues mucho mejor de lo que pensaba. Sí.

Al parecer no quieren más traspiés en el asunto de Mercader

y van a darnos el apoyo necesario para la investigación.

Ah, de Asuntos internos han empezado a trabajar.

Desde arriba mandan de Régimen Disciplinario

a Montse Ibarra.

Me parece bien. Si alguien tiene que sacar los trapos sucios,

que sea ella. ¿Y Ángela Betanzos hasta qué punto se ha interesado

por el asunto de ayer? ¿Solo ha venido a preguntar por eso?

No, le he pedido yo que viniera para encargarle un trabajo.

La Guardia Civil ha encontrado unos discos duros de Iriarte

y como pregunté por el caso,

las autoridades judiciales me lo han pasado.

Espero que Ángela consiga desencriptarlos.

Ya, ¿y qué esperas encontrar? Bueno.

Información sobre sus investigaciones privadas.

Se tomó mucho interés en ocultarlo, estaría metido en algo turbio.

Pedro Iriarte, después de muerto, te sigue dando trabajo.

Acabó cadáver en un pantano.

Me imagino que investigaría algo que no debía.

Esperemos que Ángela obtenga resultados.

Digo yo, ¿no va siendo hora ya?

De que te vayas digo. Ah.

No te preocupes, vete tú, que tengo que revisar unos informes.

Ya. ¿No te parece bien?

Me parece que quieres tener la cabeza ocupada

para no pensar en Merche.

Sí, tienes toda la razón.

Mira, a estas horas estará ya en el avión.

Se nos han quedado tantas cosas por hacer juntos.

Pero os disteis la oportunidad de vivir otras muchas.

Y eso que ninguno partíais de una posición favorable.

En fin, yo me alegro por ella. Aunque la echaré mucho de menos.

Tiempo al tiempo, Emilio. De todas maneras, no te ayudará

quedarte en este despacho.

¿Por qué no te vas a casa con tus hijos?

Supongo que tienes razón, mañana será otro día.

Y no precisamente fácil. Tendremos que tener la cabeza despejada

para responder las preguntas a Ibarra, ya sabes cómo es.

(Timbre)

Ricky.

Lo siento mucho.

De verdad, lo siento mucho.

-Perdona, es que...

Estoy que no me lo creo.

Perdona que no te haya llamado,

pero es que no... -Soy tu pareja.

Y voy a estar aquí para apoyarte, ¿vale?

-Siento como si me hubiera dado un golpe con la realidad, ¿sabes?

Porque quería pensar que...

Pues que todo era una pesadilla, un mal sueño.

-Fíjate tú qué tontería. -No, no. No es ninguna tontería.

Los psicólogos dicen que es un mecanismo de defensa.

Cuando a mí me pasó todo,

estuve dos semanas esperando a que mi madre viniera a visitarme.

-Es que yo siempre he sido la oveja negra de mi familia.

Si alguien tenía puntos para morir,

era yo.

Pero Luis...

Luis siempre ha sido el responsable.

El que cuidaba de mí.

Si pudiera, me cambiaría por él. -¡No! No digas eso.

Oye, tengo una idea.

Va, tú y yo nos vamos de viaje a Las Vegas.

De aventura, a olvidarnos de todo.

Vamos. -No puedo, Marga.

Me tengo que quedar aquí.

Ahora me toca estar con mi familia. -Es verdad.

Bueno.

Ya sabes que yo estoy aquí para todo, ¿vale?

-Es que no me merezco que me quieras tanto.

-Pero ¿por qué dices eso?

-Hola, chicos.

-Hola, Álvaro.

Lo siento mucho. -Tranquila, no pasa nada.

-Me voy.

Os dejo aquí solos, necesitaréis estar tranquilos.

Lo siento, lo siento mucho.

Estoy aquí para lo que necesitéis. -Gracias.

-Y tú llámame sea la hora que sea.

Cuando me necesites.

Te quiero.

-¿Qué vamos a hacer sin él?

-Yo sé lo que vamos a hacer.

Vamos a matar a Santos Mercader.

-Perdona, pero no sé qué haces aquí. ¿Por qué vienes a este barrio?

Está en las antípodas de lo que acostumbras.

Tendrías otras opciones en la capital, ¿por qué aquí?

Juan Carlos, ¿de verdad eres tú? ¡Claudia!

Baja, baja, que están mirando todos. Que miren.

Eso hace mil años y ni salíamos tú y yo juntos.

¿De verdad me preguntas ahora por eso?

Esto es todo lo que he extraído de los discos duros de Iriarte.

Estoy deseando ver por qué se tomó tantas molestias.

Sí, José Manuel López.

¿Seguro que no ha salido del país?

Era un notas. ¿Cómo que un notas?

Un notas, un pringado. El mítico que no ha dado un palo al agua nunca.

Bastante cortito, además.

Por eso le dije a Damián que no le contratara.

Un momento, ¿qué tiene que ver Damián con este chaval?

Un día fui a la ferretería y este pavo salía de ahí.

Damián me dijo que le había pedido curro y le dije que no le contratara.

-Yo le quiero y vas a tener que asumirlo.

No voy a romper con él ni por ti ni por nadie.

-¿No te das cuenta de que estás equivocada?

No sabes lo que dices, ese chico no es trigo limpio,

no es lo que parece. -¿Por qué lo odias tanto, papá?

¿Me puedes decir qué pasa? ¿Qué sabes?

¿Me puedes contar de una vez qué es?

-Necesito una relación de todos los implicados

en los operativos fallidos. Están todos.

Ya, pero me cuesta creer que cualquiera de ellos

haya sido capaz de venderse a ese narco.

A mí no, en Régimen Disciplinario he visto de todo.

-El camionero dirá que se despistó.

Y yo diré que recibió una contraorden.

Justamente en este tramo.

Si conseguimos averiguar la franja horaria del recorrido

justo en el tramo, podríamos averiguar quién le dio la orden.

¿Qué tal se ha adaptado a Distrito Sur?

-El equipo está muy preparado y me han recibido estupendamente.

-Lástima que el resultado no esté siendo el esperado.

-Veo que le ha llegado el último fiasco

de nuestro operativo contra Mercader.

-¿Qué cree que ha podido salir mal?

-Aún estamos investigando, no tenemos una teoría firme.

-Pero ¿su instinto de policía qué le dice?

(RÍE) -Perdone, pero ¿me está interrogando?

-¿Quieres hacer el favor de tranquilizarte?

-Dame algo para tranquilizarme, necesito cobertura ya.

-Estoy en ello, no me atosigues.

Te lo repito por última vez,

no me des razones para pensar que estoy mejor sin ti.

-¿Cuál es el plan? -Plantarse en el Moonlight

y cuando aparezca, cuatro tiros. -¿Y después?

-Después iré a la cárcel.

Si es por matar a Mercader, me parece bien.

Teníamos tantas ganas de volver a estar juntos.

Esta mañana todo era fácil, bromas, risas,

planeando un futuro, que cuántos hijos íbamos a tener.

Y pocas horas después, no sé si quiere estar conmigo.

(PIENSA) "Sé que a partir de ahora me odiarás siempre.

Y me lo merezco.

Yo estaba allí, ojalá hubiese reaccionado, pero no lo hice.

Y esos dos animales te jodieron la vida para siempre.

Josema y Boli".

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Servir y proteger - Capítulo 590

06 sep 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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