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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 585- ver ahora
Transcripción completa

Merche, creo que el otro día quedaron muchas cosas por hablar.

Carlos ha vuelto a las andadas, ¿verdad?

Sí, por eso no quiero ir a comer con él.

Por si no eres capaz de gestionar tus emociones, ¿verdad?

No sé.

¿No estás segura, Mercedes?

Le he dicho que no le daré más vueltas al pasado

y lo dejaré estar.

Estarás de acuerdo conmigo en que los culpables de todo esto

no se pueden ir de rositas y que la cosa quede así.

-¿Tú te acuerdas de José Manuel?

¿No sabrás por dónde para?

¿Y dónde dices que está la ferretería?

¿Cómo?

-Es un amigo de Julio y fue un flechazo.

Necesito un tiempo para pensar, para saber qué me pasa.

-¿Qué tienes que pensar? Lo tienes clarísimo.

Dímelo, me vas a dar la patada. -Toni, no te estoy...

-Sí me estás dando la patada, dímelo claro. Pues ya está.

-No, Toni, por favor. Toni.

-Te ofrezco diez veces más de lo que estés cobrando.

-Yo soy fiel a Quintero, ya se lo dije ayer.

La respuesta sigue siendo no.

Me temo que ante mi negativa

empiece a sondear a más gente de la plantilla.

-Santos no sería tan tonto de esconder droga en su propio local.

La compra del Moonlight es algo más que un cambio de propietario.

Cabe pensar que también ha podido meter las narices

en otros asuntos familiares. Con el registro ganamos todos.

Es la forma más fácil de limpiar su nombre y descartarlo oficialmente.

Se lo voy a pedir,

pero con una condición.

Me tienes que prometer que después del registro

vas a dejar de lanzar falsas acusaciones contra Álvaro

y su supuesta colaboración con Mercader.

Deja a mis trabajadores en paz.

-¿Qué pasa? ¿Son de tu propiedad? -No, son mi familia.

Te he llamado para decirte que estoy contigo.

-Acabemos con Santos.

-Eso está buenísimo, ¿qué es?

-Es un güisqui vintage.

-No me importaría que me regalaras una.

-Cuenta con ello.

Te he hecho un ingreso en tu cuenta de Suiza como agradecimiento

por el registro del Moonlight.

-Me alegra que conozcas mi verdadera motivación.

-Brindo por una semana de éxitos.

-Y las que vendrán.

¿Podría decirme a quién pertenece esta mochila?

-No es mía. -Ya.

Y de esto dirá que tampoco sabe nada.

¿Las pruebas son contundentes, Silvia?

Sí.

Vas a tener que buscarte un buen abogado.

Tenemos que ponerte a disposición judicial,

¿llamamos a alguien?

A mi hermano Luis, por favor.

-Necesitamos Luis y yo que trabajes para Santos Mercader.

Y cuando estés dentro de su empresa,

tengas los ojos y los oídos bien abiertos

para que te puedas enterar de cualquier cosa que suceda dentro.

-Silvia, por favor.

¿Crees que si estoy guardando una mochila con droga en mi taller

te voy a dejar entrar sin una orden de registro?

Si no es tuya, ¿qué hacía ahí?

No lo sé, eso averígualo tú que para eso te pagan.

-¿Tu mujer te ha aconsejado que trabajes para mí?

-Eso es.

Ella no aprecia a don Fernando como yo.

Según ella, su oferta es un tren que no debo dejar escapar.

(Música emocionante)

¿Qué ocurre, cariño?

Es del hospital. Andrés, el hijo de Marisa.

Me he preocupado por él, un paciente mío del centro de salud.

Ya, ¿y hay novedades?

Sigue en la UCI. De verdad.

Es injusto que este chaval se debata entre la vida o la muerte

por meterse un par de pastillas de esas.

Todavía me acuerdo de cuando venía a hacer trabajos para el instituto

con Olga.

Bueno. Malditos narcos, no solo venden droga

sino que la adulteran para sacar más beneficio.

Espero que pronto se les acabe el chollo.

¿Por qué dices eso?

Ayer incautamos una pequeña parte de esa metanfetamina adulterada.

Espero que retiren de la circulación lo que quede por ahí.

¿Sabéis dónde encontrarla? No, no lo sabemos.

Pero espero que sean los narcotraficantes

los que la retiren del mercado.

No les interesa que esté por ahí rondando.

¿Por qué estás tan segura?

Los consumidores de metanfetamina no son como los adictos a la heroína

que son capaces de meterse porquería adulterada

para pasar el mono.

A estos les gusta salir de fiesta, tomar sus pastillas

y tener un subidón.

No creo que por tenerlo vayan a querer arriesgar su vida.

Y a los traficantes les interesa tenerlos contentos

y no preocupados por lo que se vayan a meter.

Pero el peligro de la metanfetamina es su adicción, es peligrosísima.

Da un subidón de dopamina y un estado de euforia

que hace que el cerebro la busque continuamente.

Si en eso tienes razón, la mayoría son adictos también.

Pero no lo reconocen.

Recuerda la época de la ruta del bacalao.

Cuando los chavales estaban tres o cuatro días sin dormir

a base de meterse pastillas. Tienes toda la razón.

Qué horror de época.

Algunos acabaron con el cerebro deshecho.

La sobredosis de metanfetamina es peligrosísima.

Genera una hipertemia, la temperatura sube de forma descontrolada.

Y al individuo que no se le coge a tiempo fallece.

Espero que ese no sea el caso de Andrés.

Por lo menos habéis podido sacar del mercado la droga adulterada.

No, una pequeña parte.

Todavía nos queda localizar el resto.

No, además hemos pillado al pez chico.

Lo que tenemos es que pillar al pez grande.

Al que la distribuye.

Por cierto, ¿sabes quién es el pez chico?

¿Quién? Uno de los Soler.

¡Anda! Esa familia no tiene remedio.

Pobre Elvira.

Estos disgustos le vendrán fatal para el alzhéimer.

¿Quién es? ¿Ricky? No, Álvaro.

¿El mecánico? ¿El de Motor Soler?

Pues sí.

La droga no solo engancha a la gente

sino que mueve tanto dinero que es capaz de implicar

hasta a las personas que menos imaginas.

A ver si cogéis al pez gordo,

no me gustaría ver los hospitales llenos de chavales

y las cárceles de pobres incautos seducidos por falsas promesas.

Pues sí.

Qué calladas estáis.

¿Tú otra vez te levantas temprano? ¿Qué es esta vez?

Hoy no entras hasta más tarde.

Tengo que terminar las diligencias de la incautación de droga

que encontramos en el taller de Álvaro.

Estamos intentando relacionarlo con Santos Mercader.

¿Cómo lo llevas?

Mal.

Una cosa era que Álvaro

ocultase supuestas actividades ilegales de su familia

y otra muy distinta que sea un traficante de droga.

A veces es muy jodido descubrir la verdad.

Porque luego tienes que actuar en consecuencia.

(SUSPIRA) Chicas, creo que os tengo que contar una cosa.

-Pues sí, porque desde ayer por la mañana

nos dijiste que necesitabas hablar, ¿no?

-He pasado una de las peores noches de mi vida, te lo juro.

Estoy que no estoy.

Lo he dejado con Toni.

-¿Por qué? ¿Tú estás bien?

Yo qué sé, no sé.

Si fuera por él todavía seguiríamos juntos,

pero yo ya no... no le veo sentido.

En Italia conocí a un chico, Paolo.

Y vivimos una historia superintensa.

Y aunque haya sido tan corta, me he quedado muy pillada por él.

Y anoche fui sincera con Toni

y se lo conté todo y le dije que no podía seguir.

-Por eso llevas unos días tan rara.

-Yo pensé que esto iba a ser un rollo de verano,

que en cuanto llegase a España

se me iban a ir todas las rayadas de la cabeza, pero no es así.

Pasan los días y sigo pensando en Paolo.

Te entiendo perfectamente.

A veces el corazón siente

y no siempre es lo que nos conviene.

Ya, tienes razón.

Yo he notado que mi relación con él ya no es la misma,

no siento lo mismo por Toni

y es que no tiene sentido y ya está, se acabó, ya está.

-Pero aunque estés triste

y aunque digas que ya no sientes lo mismo por Toni,

a la gente no se la deja de querer así como así de la noche a la mañana.

-Ya lo sé. Y por eso estoy tan rayada.

Porque no sé si he hecho bien o mal en dejarle.

Porque lo que tenía con él era maravilloso.

Y le quiero muchísimo, y a lo mejor a Paolo no lo veo en la vida.

Tío, yo qué sé.

Creo que has hecho lo que debías, Paty.

Y yo también.

Has sido coherente con lo que sientes y eso no puede estar mal.

-Pues yo no estoy mejor por pensar eso, la verdad.

-¿Sabes lo que puedes hacer, amor?

Desahogarte con nosotras siempre que lo necesites

hasta que se te pase. -Ya lo sé.

Muchas gracias, chicas.

Y ahora me tengo que ir a trabajar.

Por cierto, esta tarde me gustaría hablar con vosotras.

Porque me voy a ir del piso.

-¿Por qué? ¿Es por nosotras? ¿Hemos hecho algo que no te gustara?

-No.

Vosotras sois las mejores compañeras de piso que alguien podría imaginar,

pero luego hablamos tranquilamente que voy a llegar tardísimo.

¿Vale?

(Timbre)

Merche, qué raro verte a estas horas.

Claudia, perdona que haya venido sin avisarte.

Tranquila, por favor, pasa, siéntate.

Quería hablar contigo de un tema personal.

Y prefería no hacerlo en la comisaría.

¿Tiene que ver con Emilio?

Tiene que ver más bien conmigo.

Ayer volví a encontrarme a Carlos.

No fue casual, fue a buscarme expresamente al barrio.

Después del robo de su coche intenté poner distancia con él.

Me sentía muy incómoda después de aquel beso que me dio.

Y no te ha funcionado. No.

No, creí que cortando la comunicación con él

se enfriarían las cosas.

Si me fui con Aitana de vacaciones fue en parte para que se enfriaran,

pero no ha funcionado.

Pues no entiendo nada.

Se suponía que había rehecho su vida con otra mujer.

Se están separando, Claudia.

Me dijo que su relación era un desastre.

Y se me declaró en La Parra.

¡Que se te declaró en La Parra! Yo no puedo creer esto.

Las cosas no le funcionaron como él quería y quiere volver.

Bueno. Le dices que no y asusto terminado.

Pero es que no es tan fácil como parece.

Me está costando un montón.

No me puedo olvidar tan fácilmente de esos 30 años.

De lo que no te puedes olvidar tampoco es de lo que te hizo sufrir.

No sabes la cantidad de veces que he querido tenerlo delante

pidiéndome volver para mandarle a paseo.

Y ahora que está pasando no soy capaz de hacerlo.

¿Todo esto que me estás contando lo sabe Emilio?

No se lo ha tomado nada bien.

Me reprocha que no se lo hubiera contado en su momento.

Por eso te dije que se lo dijeras cuanto antes,

para evitar esto precisamente. Lo sé.

Y ahora está dolido y supongo que enfadado.

Y yo no sé qué hacer.

Lo que tienes que hacer es sincerarte contigo misma.

Y saber con quién quieres estar.

Y si quieres volver con Carlos, pues asumirlo y ya está.

También te digo que no tienes que estar con una persona

porque hayas estado 30 años, o sea, no.

Y tampoco veo que te fíes mucho de él.

No, no del todo.

Aunque intuyo que la experiencia de la separación le ha hecho cambiar

y apreciar lo que tenía antes.

¿De qué tienes miedo, Merche?

Siempre pensé que...

envejecería junto a alguien.

Como mis padres, que siempre se tuvieron el uno al otro.

Me ha venido muy bien hablar contigo, como siempre.

Ahora solo me falta tomar una decisión.

Lo que ahora te hace falta es pensar que esta es tu vida.

No la de tus padres.

Oye, María, tú que conoces a toda la gente del barrio,

¿te suena un chico al que llamaban Boli?

-Boli, hombre, claro que sí. ¿Por qué? ¿Lo conocías?

-No, es que leí que le habían matado de una puñalada.

Y hace poco he escuchado que ha estado trabajando

en una ferretería del barrio. -Sí.

Pobre chico.

Después de pasar por la cárcel y luchar por enderezar su vida,

van y lo matan, justo cuando mejor le iba.

¿Sabes que a Damián y a mí nos salvó de un atracador?

-Entonces es verdad. Trabajó en la ferretería de Damián.

-Sí, Damián lo ayudó mucho.

Le dio trabajo para que le concedieran el tercer grado.

Lo estaba ayudando a reinsertarse.

-Imagino que algo más querría de él, ¿no?

-Qué va, si Damián es un cacho de pan.

El Boli le estaba muy agradecido,

lástima que ese asesino se cruzara en su camino.

-Leí que lo había matado uno de sus antiguos compinches.

-Por lo visto sí. Damián lo pasó fatal.

-Oye, tú que hablas tanto con la policía,

¿sabes si es verdad que lo mataron de una puñalada?

¿No lo matarían de un disparo?

-Hombre, ¿por qué iba a mentir la policía en algo así?

Fue de una puñalada.

A mí me dio mucha pena porque es que era un buen chaval.

-¿A ti te llegó a contar por qué lo metieron en la cárcel?

-No, él nunca hablaba de su pasado.

Lo que sí te digo es que se merecía esa segunda oportunidad.

Bueno, como todo el mundo, yo creo.

Tampoco por un error que cometas vas a pagarlo toda la vida, digo yo.

-Yo pienso igual.

Hay gente que piensa que la mejor manera es la venganza.

Hay personas a las que no le gusta perdonar.

-Ya, pues deberían aprender.

No creo yo que a un alcohólico,

bueno, no sé o a un criminal o un drogadicto

se les tenga que tratar como apestados.

Pienso yo que lo mejor es darles una segunda oportunidad

para que demuestren que pueden cambiar.

-Yo pienso lo mismo.

-Hola, María. -Hola, cariño.

¿Cómo estás? -Hola, Ricky.

¿Te sigue apeteciendo dar una vuelta?

-Pues sí, así me da un poquito el aire.

-Sí, que no hay que pensar en cosas tristes, hay que disfrutar.

-Cosas tristes, ¿de qué estabais hablando?

-De nada, de tonterías.

María, te dejo aquí esto. -Muy bien.

-¿Estás bien? -Sí, sí, de verdad, no pasa nada.

-Merche.

-¿Qué haces otra vez aquí, Carlos? -¿Te molesta?

-Es que tengo mucho trabajo.

-No me has contestado a la propuesta de comer juntos.

Te he llamado muchas veces y no consigo hablar contigo.

-¿Siempre tienen que ser las cosas cuando tú quieres?

¿No me puedes dejar un par de días para que lo piense?

-Lo siento si te he agobiado,

pero yo necesito tener esa conversación contigo, Merche.

Sobre todo después de haberme sincerado.

-Carlos, por favor.

-Aunque sea por los viejos tiempos.

-Los viejos tiempos son pasado.

Y hay muchísimas cosas que todavía me duele recordar.

-Vale.

Perdona por lo que te hice, te lo he dicho muchas veces,

pero, al fin y al cabo, en los años que estuvimos juntos

hubo momentos muy buenos, ¿no?

El otro día en la fiesta de Aitana

me di cuenta de que podemos seguir teniéndolos.

-Mira, Carlos, entiendo que quieras venir a contarme tus cosas,

pero yo también tengo una vida, ¿entiendes?

Y hoy no es un buen día.

-No tiene por qué ser hoy, el día que tú quieras.

Elígelo y me dices algo.

-Lo pensaré.

Por cierto, Emilio está al tanto de todo.

-¿Lo del beso también? -Sí, también.

Y de lo que me dijiste en La Parra.

Lo último que quiero es otra relación basada en la mentira.

-¿Cómo se lo ha tomado? -Como una persona adulta.

Y tú deberías hacer lo mismo.

Aunque te pongas tan pesado, no conseguirás que quiera verte.

-Ya.

Es cierto. Pues bueno,

tómate el tiempo que necesites, pero...

para mí esto es muy importante, Merche.

-¿Vas a ser capaz por una vez en tu vida de esperar?

-Venga.

Pero llámame y dime algo, por favor. En un sentido u en otro.

Que tengas un buen día.

-¿Qué tal, Merche? Era tu ex, ¿no? -Hola, Nacha, sí.

-¿Qué quería?

-Pues invitarme a comer. Está muy pesado, la verdad.

-Pero no te ha acosado ni nada, ¿verdad?

-No, solo quiere

demostrarme las ganas que tiene de volver conmigo.

-Vaya, igual está arrepentido.

-Ya ves.

Hay gente que no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

-Y a veces es tan difícil recuperarlo.

-Pero, en este caso, reconozco que me ha descolocado.

Lo último que me esperaba en este momento

es que mi marido intentara reconquistarme.

-¿Qué vas a hacer ahora?

-No tengo ni idea, Nacha. -Venga, ánimo.

Los análisis confirman que la metanfetamina encontrada

en Motor Soler estaba adulterada.

Espero que con el decomiso de esos dos kilos,

el resto no vuelva a circular por la calle.

Me desespera que no hayáis encontrado nada

que vincule a Mercader con el tráfico de drogas.

Todo apunta... Sí, todo apunta,

pero no tenemos pruebas fehacientes.

Está claro que Álvaro Soler es un pez pequeño

y hay que pescar al gordo.

Hemos investigado los contactos de Álvaro, llamadas, ordenadores

y no hay nada que lo vincule con Mercader o el narcotráfico.

Si algo sabe hacer Mercader, es enseñar a su gente

a borrar cualquier rastro que lo relacione con él.

Pues tenemos que pensar.

Tenemos que averiguar

cómo ha llegado esa metanfetamina al taller.

Le he dado vueltas y creo que se deben comunicar

con teléfonos de tarjetas prepago

o teléfonos antiguos sin geolocalizador, es un clásico.

También puede ser que sus hermanos hagan de intermediarios.

Esa familia no es de fiar, lo sabes mejor que nadie, Silvia.

Lo que importa es que no hemos podido vincular

a Santos Mercader con ese alijo.

Y se nos acaba el tiempo para presentar pruebas ante el juez.

De momento tenemos a Álvaro Soler. Con él en la cárcel,

hay un narco menos y eso ya es algo.

No te precipites, eso lo decidirá el juez que lo verá esta tarde.

No estoy segura de que lo mande a prisión.

¿Por qué?

Hay un chaval muerto y varios hospitalizados

por esa droga adulterada. Álvaro la tenía en su despacho.

Ya, pero no tiene antecedentes penales

y os dejó registrar su taller de manera voluntaria.

No se ha demostrado que él traficara con esa droga,

solamente que la tenía almacenada.

Ya es motivo suficiente para que le caiga un buen puro.

Mira, Alejandro, un abogado con dos dedos de frente,

conseguiría que le dejen en libertad con cargos.

Y de ahí al juicio, estará en la calle.

Joder.

Con lo que cuesta pillar a un narco

con las manos en la masa. Eso no nos compete.

Nosotros solo les ponemos a disposición judicial.

Dejándolo libre, le damos tiempo para huir del país

o borrar pruebas que podrían condenarlo.

Lo que tenemos que hacer es encontrar esas pruebas

antes de que las destruya o huya del país.

No pienso parar hasta establecer una conexión

entre el mecánico y Mercader. Bueno.

A lo mejor lo que podéis hacer es cruzar los datos

entre las reparaciones de Motor Soler

y el coche o coches de Mercader.

A lo mejor ahí podéis rascar algo.

No es mala idea.

¿Te encargas tú, Silvia? ¿O prefieres que lo haga yo?

Perdona, ¿qué decías?

Silvia, ¿estás bien?

Sí, solo que no me cabe en la cabeza

que Álvaro estuviese traficando, insisto,

y mucho menos con droga adulterada.

Las personas siempre son una caja de sorpresas.

Entiendo perfectamente cómo te sientes, Silvia.

Este caso es especialmente delicado para ti,

por eso solo te lo preguntaré una vez:

¿te sientes capacitada para seguir adelante con la investigación?

Claudia, soy una profesional.

No sería la primera vez que no me tiembla el pulso

para interrogar o detener a un Soler, a cualquiera de ellos.

Soy policía y voy a seguir siendo consecuente con eso.

Muy bien, entonces adelante.

Poned en marcha a todos vuestros confites,

quiero resultados rápidamente.

A Álvaro no puedo mantenerlo más tiempo en el calabozo.

Esta tarde pasará a disposición judicial. Venga.

"Buona sera, signorina".

-¿Por qué a todos les ha dado por hablarme en italiano?

Te juro que no lo entiendo. -Hija, perdona, lo siento.

¿Ha habido mucho jaleo mientras estaba en el banco?

-Cada vez que habláis en italiano, me acuerdo de Paolo y...

-Y cuando no te hablamos en italiano también.

¿Para quién es este cappuccino?

Uy, perdón, he dicho cappuccino.

Es para esa señora... No, disculpe, señora,

se ha quedado frío. Ahora le preparo otro, disculpe.

-¿Ahora qué, me debería mosquear yo? No estás en lo que estás.

-Perdóname.

De verdad, es que tengo un agobio encima.

Anoche...

-¿Tu cita de anoche con Toni?

¿Qué pasa? La cena no fue muy romántica que digamos.

-Le conté todo lo que había pasado con Paolo.

Y lo hemos dejado.

-Lo siento mucho, Paty, corazón.

Pero yo creo que has hecho lo que tenías que hacer.

Es lo mejor para los dos, para Toni y para ti.

-Toni no se lo ha tomado muy bien.

-¿Qué esperabas? ¿Que diera saltos de alegría la criatura?

-Es que no podía seguir así.

No podía seguir engañándole a él y a mí misma.

Pero claro...

Te juro que me siento, María.

Me siento fatal.

Fatal, tío.

-Mujer, es normal, una ruptura siempre es dolorosa.

-Y yo a Toni sigo queriéndolo muchísimo.

Te juro que le quiero tanto.

Pero no he sentido con él lo que siento por Paolo.

¿Sabes lo que me ha dicho?

Que él también me pudo haber puesto los cuernos

y no lo hizo.

-Oye, ¿y de Paolo tienes alguna foto? Para que yo vea cómo es.

-En el móvil.

-Venga, búscalas y me las enseñas, voy a la terraza.

-Vale.

-Ey, Paty.

-Hola, Espe, ¿qué tal? ¿Qué te pongo?

-No, no quiero nada. Vengo a hablar contigo.

De lo que dijiste en casa, eso de que querías irte.

-Ah, ya.

Os quedasteis flipando, ¿no?

-Pues no nos lo esperábamos.

Pero, yo qué sé, ¿tiene que ver con Toni?

¿O con tu viaje? Porque...

Si no tiene que ver con Silvia ni conmigo.

-No, no tiene que ver con nadie, y menos con vosotras,

que sois las mejores compañeras de piso del mundo.

Pero no sé, ya os dije cuando me mudé que estaba acostumbrada a vivir sola.

Y no sé. Me apetece volver a recuperar eso,

tener mi independencia, mi libertad.

-Yo no podría, de verdad.

Necesito saber que llego a casa y tengo a alguien con quien hablar.

Me volvería loca, vamos.

Pero ¿por qué tanta prisa? No sé.

Sabes que tienes que buscar piso.

-Ya lo sé, pero creo que ya he encontrado uno.

Me llamó una amiga mía en Verona

y me dijo que se iba a mudar a Suecia y dejaba el piso libre.

Y la dueña está buscando inquilinos y ha pensado en mí.

-¿Y la dueña qué tal es? -Es una señora mayor majísima.

Con que le cuide el piso, me deja el alquiler superbarato.

Y tal cmo están los alquileres... -Pues sí, parece un chollo.

¿Y has visto el piso? -Sí, lo vi ayer.

Es perfecto para mí, es monísimo, pequeñito.

No puedo decir que no.

-Pues si lo tienes tan claro, yo no tengo nada que decir...

Bueno, sí.

Que te voy a echar mucho de menos.

Te vamos a echar mucho de menos,

pero que me alegro mucho de que sea por algo bueno.

-Jo, muchas gracias. Yo os voy a echar de menos también.

-Te llevas nuestras conversaciones interminables, el maratón de series.

Y Hugh Grant, que no lo conocías. -Tendrá mi corazón para siempre.

Pero me llevo algo más importante que todo eso.

Me llevo a dos amigas...

increíbles.

-Ay.

-Sí, entiendo que esté indignada, señora,

pero cerrar todas las discotecas del barrio no acabará

con el consumo de drogas ni con esas intoxicaciones.

No. No, lo siento. La policía no está capacitada para hacer eso.

Buenos días.

¿Estás recibiendo muchas llamadas por la droga adulterada?

Pues bastantes. Esta señora tiene solución para todo.

Llama un día sí y otro también

con un montón de ideas para erradicar el consumo de drogas.

Bueno, por lo menos piensa en soluciones y hace propuestas.

No todo el mundo es capaz de hacer eso, ¿no?

La del otro día era crear una unidad de guardianes de la moral

en la policía, ¿te lo puedes creer?

Escucha, necesito que me redactes una nota de prensa

con la información de este informe.

Es sobre el desmantelamiento de la banda

de atracadores de joyerías. Claro.

Lo necesito para mañana mismo.

Con lo que se está formando en el barrio

con el aumento del tráfico de drogas,

necesitamos difundir noticias rápidamente.

Emilio.

¿Te pasa algo conmigo? Estás muy frío.

¿Es por lo que hablamos ayer? Sí, por supuesto que sí.

Creo que es mejor mantener cierta distancia

hasta que te aclares. Y como trabajamos juntos,

también tenemos que mantener las formas en la comisaría.

¿Distancia?

Sí, no te preocupes, haré todo lo posible

para que ningún compañero me note nada raro

ni tampoco mis hijos, al menos, de momento.

¿No crees que estás llevando esto demasiado lejos?

No, creo que es lo mejor, Mercedes. Tómate el tiempo que necesites

para aclarar tus ideas y sentimientos.

No me gustaría que rechazaras a Carlos porque sales conmigo

o porque sientes que me debes algo.

Pero, Emilio... Por favor, déjame que termine.

Si estás conmigo quiero que sea por convicción,

no por descarte o por miedos.

Y para tenerlo claro, poner distancia conmigo te ayudará.

A mí esto que me dices me suena a ruptura.

¿Es eso lo que quieres? ¿Que lo dejemos?

Solo digo que es evidente que necesitamos un paréntesis.

Mientras tanto, lo mejor que podemos hacer es ser profesionales.

Carlos.

Lo he pensado mejor,

creo que debemos quedar esta tarde para hablar.

No, para comer no.

Podemos quedar para tomar algo en el Moonlight, un pub del barrio.

¿Tienes para apuntar?

-¿Qué?

¿Sigues dándole vueltas a lo de Álvaro Soler?

No puedo creer que me haya vuelto a equivocar con él.

Que me haya mentido otra vez. No.

No te machaques con eso, nadie es infalible.

Fíjate en mi historia con Carla, la fiscal de Valencia.

También me costó lo mío darme cuenta de que...

que esa historia no iba a ninguna parte.

Ya, bueno, esto es distinto.

A mí Álvaro me ha hecho creer que era honrado,

que solo quería dedicarse a su taller.

Y parecía tan sincero cuando decía que no quería meterse en líos.

Viene de una familia de delincuentes

y, al final, todo se pega.

Eso es verdad.

Álvaro haría lo que fuese por su familia.

Sé que incluso mentir para protegerlos de la policía.

Pero, en serio, ¿traficar con drogas?

No sé, no me cuadra.

Los Soler las odian.

Quizá eso es lo que quería Álvaro que pensaras.

Precisamente para que nunca sospecharas de él.

Ahí tienes una buena tapadera, y hasta ahora le ha funcionado.

Eso es demasiado retorcido incluso para él.

Detrás de gente que aparenta las mejores intenciones,

se esconden los peores criminales.

Fíjate en el estrangulador de mujeres.

He leído los informes y el tipo parecía de lo más normal.

Y hasta fue novio de Espe, ¿no?

En eso tienes razón. Somos policías, Silvia.

Por mucho que nos duela, nuestra misión es destapar la verdad.

Aunque eso a veces nos haga sentir...

estúpidos y vulnerables.

Te aseguro que la próxima vez

seré mucho más lista y menos confiada.

Todos decimos lo mismo.

Pero te engañas si crees que no volverás a caer,

te lo digo por propia experiencia. Menudos ánimos.

Somos humanos.

Nos equivocamos porque necesitamos confiar en alguien.

El día que yo no confíe en nadie, me habré convertido en un robot

y tampoco quiero eso.

Si antes iba con una coraza que me quitaba poco,

ahora ni te cuento.

Espero que conmigo te la sigas quitando.

Claro que sí.

Eres mi compañero, tengo que confiar en ti.

¿Solo tu compañero?

Gracias.

Te dejo las llaves.

(Móvil)

Ahora no es buen momento, estoy en la comisaría.

¿Ha ocurrido algo? (SANTOS) -"Tengo novedades.

Van a traer un cargamento importante de metanfetamina

y quiero que te encargues de que no haya líos con la policía."

-Espero que no intentes

volver a colocar esa mierda adulterada.

Ese chaval muerto y otros en el hospital

no son buenos para el negocio. -"No te preocupes.

El responsable de todo esto ya está criando malvas.

Servirá de ejemplo para que nadie intente pasarse de listo

ni actuar a mis espaldas.

¿Me garantizas que no tendré problemas en el envío?"

-No te preocupes, aquí están ocupados con el Soler.

Se van a centrar en intentar relacionarlo contigo.

Así que nadie te va a molestar. -"Bien.

Con eso tengo suficiente. Adiós". -Au.

-Merche.

Gracias por citarme tan pronto, no me lo esperaba.

Como dijiste que tenías que pensarlo con calma y...

-Ya. Di pronto lo que tengas que decir, no voy a quedarme mucho.

Y no intentes besarme ni nada parecido como el otro día.

-Pero no vengas tan a la defensiva. -Es que te conozco, Carlos.

El otro día me pillaste por sorpresa, pero ya no.

-¿Quiere tomar algo? -No, no voy a quedarme mucho.

-¿También tienes prisa por irte? No sé...

Cuéntame algo, cómo te ha ido el día, no hay nada malo en eso.

-Pues mira, he tenido un día muy duro.

Entre otras cosas porque mi exmarido se empeña en quedar conmigo

para darme explicaciones que no le he pedido.

-Ya, pero yo necesito dártelas, Merche.

Y también me gustaría que me contases cómo estás viviendo este reencuentro.

-No marees más la perdiz y di lo que tengas que decir.

-Vale.

Pero déjame que lo diga del tirón porque si no, no soy capaz.

Merche,

separarme de ti fue el mayor error que he cometido en mi vida.

No sé qué me pudo pasar, sería la famosa crisis de los 50.

Vi que estaba en la segunda mitad de mi vida y que era una especie...

No sé, como de cuenta atrás.

-Y sentiste que todavía podías dar mucha guerra.

-Me dijiste que no ibas a interrumpirme.

Me di cuenta de que mi vida era siempre igual.

Los últimos años se habían convertido en una rutina.

Y empecé a buscar algo que hiciera sentirme otra vez

joven y nuevo.

-Pero yo no soy responsable de que sintieras que todo era rutina.

-Por supuesto que no, pero no supe verlo

y te eché la culpa de todo. Fue muy injusto, lo sé.

-Y has necesitado casarte de nuevo para darte cuenta de esto.

-No.

No he necesitado nada de todo lo que hice, Merche.

A quien necesitaba era a ti.

Recuperar nuestras ilusiones

y nuestras risas.

Nuestros hábitos tontos.

Con nuestros fallos y nuestros aciertos.

Eso es lo verdaderamente importante.

Lo que construimos juntos, Merche, no la aventura ni la novedad.

Y quiero recompensarte por todo lo que te hice.

Quiero recuperar nuestro matrimonio y...

Y haría lo que hiciera falta por volver a esa vida.

A la vida que teníamos juntos. Una vida feliz.

Porque me he dado cuenta de que sin ti, no me importa nada.

Di algo, por favor, Merche, di algo.

¿No sientes algo parecido?

¿Tú no crees que seríamos mucho más felices

si volviéramos a estar juntos? -Vale, Carlos. Por favor, para.

No... No me esperaba esto. No sé qué decir.

Me voy. -Merche, por favor...

-No, me voy. -Merche, por favor.

-Silvia.

¿Qué está pasando?

¿Habéis encontrado al que dejó la mochila en el taller?

Sí, la tengo delante.

Que yo no he tenido nada que ver con esa mierda.

Alguien quiere cargarme el muerto. Deja de hacerte el inocente.

No te pega nada ir de víctima, no es muy del estilo Soler.

Vale, puede que nuestra relación no haya salido bien,

pero sabes que hay límites que yo nunca cruzaría.

¿Sabes qué es lo único que sé? Estoy harta de que me tomes el pelo.

Mintiéndome para tapar a tus hermanos o lo de tu padre...

Yo ya no te puedo creer, Álvaro.

No quiero ser un delincuente como mi padre y lo sabes.

Lo hemos hablado muchas veces.

No podría fingir tanto tiempo, no soy tan hipócrita.

Estuviste un montón de tiempo siendo capaz de ocultarme que Dimas

era en realidad tu padre, Gabriel Campos.

¿Quién me dice que no estás haciendo lo mismo con la metanfetamina?

Porque vi cómo mi tío moría delante de mi cara

por culpa de las drogas.

Y mi familia y yo juramos que nunca tendríamos que ver con eso.

¿Qué pasa? ¿No te acuerdas cuando cayó Ricky? ¿Eh?

Sufrimos todos mucho y yo el primero, tú estabas delante.

Sí, por eso alucino con que estés en un negocio

de narcotráfico. No tengo nada que ver con eso

o ¿es que no te enteras? Vale, cálmate.

Puedes contarme la historia que quieras.

Las pruebas son las pruebas

y encontramos dos kilos de metanfetamina adulterada

en tu taller.

Vale. Silvia, le he estado dando vueltas,

debe ser alguien que me la tiene jurada.

Por algún motivo a alguien le molesto y quiere que parezca culpable.

No creo que con ese argumento convenzas a un juez.

Que yo no he visto esa mochila en mi vida. Tienes que creerme.

Vale, a lo mejor no pusieron la droga para incriminarme,

pero alguien la escondió para ir a recogerla.

La cosa está muy mal, Álvaro.

Estamos revisando toda la documentación incautada

y como encontremos un solo indicio,

una sola prueba que te relacione con un traficante

o con el narcotráfico,

vas a pasarte muchos años en la cárcel.

Busca lo que quieras, porque yo no me relaciono con esa gente.

Así que no quieres confesar.

Si colaborases,

el juez te ayudaría. A ver, ¿crees que soy tan gilipollas

de dejarte pasar en mi taller sin una orden sabiendo que escondo

una mochila con droga? Pensarías que no la encontraríamos.

Es alucinante.

¿Te acuerdas de lo del robo del cobre?

¿Qué tiene que ver eso? Que yo parecía el culpable,

pero confiaste en mí.

Pensabas que era inocente

y juntos conseguimos descubrir que había sido Tomás.

¿Por qué no puedes confiar en esto?

Buen intento. No, pero esta vez...

Esta vez no cuela.

Si no quieres confesar, está bien. Tendrás que contárselo al juez

y será él quien decida si pasas a prisión preventiva.

Muy bien. No me creas si no te da la gana,

pero si tanto confías en las pruebas, pide un informe.

Ya verás como no vas a encontrar ni una huella mía

ni en la droga ni en la mochila. ¿Tú te crees que me chupo el dedo?

El informe dactiloscópico ya está pedido.

Entonces encontrarás las huellas, pero te aseguro que no serán mías.

Entonces tendrás las pruebas que buscas para tu investigación,

pero yo seré inocente.

-Es la hora del traslado. Muy bien.

Merche, ¿qué haces aquí? ¿No habías ido a casa?

Sí, pero Emilio me ha encargado un dossier de prensa

para primera hora y he vuelto para terminarlo.

Ya lo había empezado, de hecho.

Podías haber venido un poquito antes y ya está, ¿no?

Eso pensaba, pero necesitaba tener la cabeza ocupada.

Mejor estar haciendo esto que en casa comiéndome la cabeza.

Para un momento, siéntate ahí y me cuentas qué ha pasado. Venga.

(SUSPIRA) Desembucha, ¿qué?

Acabo de estar con Carlos.

Se me ha declarado en toda regla.

Pues menuda afición que le ha cogido a lo de declararse.

Tenías que haberle escuchado esta vez.

Me hablaba de lo que hemos vivido juntos con tanta nostalgia

y tantas ganas de recuperarlo...

¿A ti te ha parecido sincero?

Pues la verdad es que sí.

Creo que ha cambiado, creo que ha aprendido de la separación.

Ya.

¿Y Emilio? Emilio no quiere saber nada.

Prefiere mantenerse al margen.

Dice que... quiere que lo nuestro esté en "stand by"

hasta que me aclare. Vaya.

Y tú, ¿cómo lo llevas? Mal.

Está tan frío y tan distante conmigo...

Dice que quiere que nos relacionemos como compañeros de trabajo.

Pues eso tiene que ser muy duro. Lo es.

Yo pensaba que hablando con Carlos me aclararía y ha sido al contrario.

¿Cómo puedes tener tantas dudas? Si cuando llegaste

es que... estabas muy enfadada con tu ex.

Con mi ex y con el mundo entero. Estaba hundida, perdida.

En estos meses,

he recuperado la confianza en mí misma, en el futuro y...

tengo una relación preciosa con Emilio.

Cualquiera en mi lugar estaría feliz.

Y sin embargo, ¿quieres volver al punto de partida?

Ya sabes que los 30 años pesan mucho, Claudia,

y cuanto más habla Carlos de lo que hemos vivido, más pesan.

30 años, ¿30 años, tanto pesa?

Yo creo que te está haciendo el lío tu ex.

No sé, igual te estás dejando llevar por los halagos y por...

ese arrepentimiento que manifiesta. No es solamente eso.

Es que he vuelto a recordar las cosas que me gustaban de él.

Su inteligencia, su sentido del humor,

sus ganas de conocer el mundo y una faceta nueva que...

no tenía muy trabajada: la humildad.

Y ¿qué lugar tiene Bremón en todo esto?

No sé.

Me da tanta pena que hayamos tenido que tomar este paréntesis.

Y me duele tanto verle tan frío y tan distante conmigo.

Me da miedo que ya nada vuelva a ser como antes entre nosotros.

El miedo limita, Merche,

como diría mi amigo Curro Cañete.

El miedo limita.

Yo creo que tienes que tomar una decisión cuanto antes.

Lo más sensato sería olvidarme de Carlos y seguir con Emilio,

pero no tengo claros mis sentimientos. No sé qué hacer.

Pues yo creo que tienes que tomar una decisión,

pero tienes que tomarla tú, yo no te puedo ayudar.

Y la tienes que tomar pronto, por ti y por ellos.

Sí.

Venga.

Voy a terminar esto.

-¿Te has tomado la pastilla?

(DUDA) -Sí, creo que sí.

-Anda, compruébalo.

-Pues no.

Oye, ¿no están tardando mucho tus hermanos?

Ya tendrían que estar aquí.

-Eh... Sí, bueno, es que...

Álvaro ha tenido un problema con el coche volviendo de Valencia

y ha tenido que llamar a Luis. -Ah, ¿sí? ¿Qué ha pasado?

-Pues resulta que... Resulta que le ha dejado tirado.

Y le ha tenido que pedir a Luis que vaya a por él.

Porque dice que la arreglará, no la quiere tirar.

-¿Por qué no ha llamado al seguro? Tiene asistencia en carretera.

-Ha pedido a Luis que le lleve una pieza del taller.

Dice que lo puede arreglar él mismo.

-Ya.

-Hola. -Hola.

Pero ¿qué ha pasado? ¿Por qué llegáis tan tarde?

-Tuvimos que llamar a la grúa para que remolcara el coche.

-Entonces, la pieza esa no ha servido de nada.

-¿La pieza? (CARRASPEA) Eh, no. No, no, imposible.

No ha servido. -Vaya. Vaya lástima.

Me alegro de que no hayas vendido el taller a esa multinacional.

Te hubiera apretado mucho con sus condiciones.

-No, escuché la oferta, pero no me interesa.

Aun así, el viaje ha servido para hacer algún contacto.

-Mira qué bien. Cuéntanos, cuéntanos. -Mamá, estoy muy cansado, ¿vale?

Prefiero irme a dormir y ya hablaremos de esto.

-Yo también me voy a la cama que estoy cansado.

-¿Por qué no dejáis de mentirme de una vez?

-¿A qué te refieres?

-Aunque tenga alzhéimer no soy idiota.

Me estáis ocultando algo y quiero saber de qué se trata.

-¿Ocultar? ¿Qué... qué te estamos ocultando?

Nada. -Ah, bueno, muy bien.

Pues voy a llamar al seguro y a ver qué me cuentan

de esa grúa que ha remolcado la furgoneta desde Valencia.

-Vale. Te hemos mentido,

pero porque queríamos ahorrarte el disgusto.

-Hijo, no tenéis que protegerme de nada.

¿Me podéis contar qué me habéis estado ocultando?

-Pues yo ya estoy. ¿Te vienes para el piso?

Ve tirando si quieres, estoy esperando a Ángela

a que me dé unos resultados.

¿Qué hay tan importante en el informe

como para que te quedes hasta tan tarde?

-Silvia. ¿Son los resultados?

Sí. Me lo ha pasado mi colega, el de Científica,

pero es un informe preliminar. -Hola, ¿qué tal? ¿Qué está pasando?

Es el estudio dactiloscópico

de la mochila con droga encontrada en el taller de Álvaro.

Silvia, sabes que eso no es nada oficial, ¿verdad?

Lo sé. ¿Lo has leído?

No. Lo siento, pero me tengo que marchar, he quedado con amigas.

Mañana hablamos. Te debo una.

-Hasta luego. -Chao.

¿Qué pasa? ¿No es prueba suficiente que encontrarais

esa mochila en su taller con dos kilos de droga?

El estudio dactiloscópico puede demostrar la existencia

de posibles cómplices. Por eso lo pedí.

Igual están incluso fichados.

No me lo puedo creer, no es posible. ¿Qué ocurre?

Que no hay huellas, ni siquiera hay huellas de Álvaro.

Ni en la mochila ni en los envoltorios de droga.

Siento ser tan directa, pero eso no le exculpa.

Pudo usar guantes.

Ya, pero empiezan a ser demasiadas coincidencias, ¿sabes?

Para empezar, Álvaro nos permite registrar su taller

sin ningún tipo de orden judicial.

¿Nos dejaría hacerlo si esconde droga?

Además, no hemos encontrado ningún contacto con nada sospechoso.

No hay tarjetas prepago. Espe, no tenemos nada.

¿Adónde quieres llegar?

Cada vez estoy más convencida de que...

Álvaro dice la verdad, que es inocente.

Es lo que te gustaría creer, por lo que habéis vivido juntos,

pero... Espe, no te das cuenta.

Igual no estaba fingiendo cuando mostró sorpresa

cuando encontramos el alijo.

Estás hablando de suposiciones y corazonadas,

pero el único hecho tangible es que encontrasteis esa mochila

en su taller con dos kilos de metanfetamina adulterada.

Y por eso le pueden caer de tres a nueve años.

Lo sé.

Solo digo que quizás, solo quizás, Álvaro sea inocente.

Es... raro que alguien tenga una bolsa de droga

y no tenga nada que ver. Si pretendes probar ante el juez que no es suya...

lo vas a tener complicado.

Voy a llegar al fondo de todo esto

y si alguien puso una bolsa con drogas en su taller,

averiguaré quién ha sido y por qué.

Venga, vamos.

-He pasado la noche en el calabozo acusado por tráfico de drogas.

Me han llevado ante el juez y estoy en libertad con cargos.

-Tuvo que pagar la fianza.

-Y ¿por qué habéis tardado tanto en contármelo?

¿Teníais que mentirme hasta el final?

-Ha sido cosa mía. Estaba más tranquilo dejándote al margen.

Me alegro de que lo sepas cuando ya ha pasado.

-¿Que todo ha pasado? No, hijo, no. Estás en libertad con cargos.

Y vas a ir a juicio por tener escondido en tu taller

una mochila con droga. -Me conoces perfectamente, mamá.

Sabes que yo nunca jamás me metería en un jaleo así.

Ha sido alguien que lo ha dejado sin darme cuenta.

-Esto no tendrá que ver con vosotros, ¿verdad?

¿No habréis escondido esa mierda allí por algún motivo?

-No me puedo creer que estés diciendo eso.

Con los marrones que he tenido por culpa de la droga,

lo último que quiero es estar cerca de ella.

-No tengo tanta confianza con Santos como para manejarla.

Y además, jamás le haría algo así a Álvaro.

-Entonces, ¿quién ha metido eso ahí?

-Ha tenido que ser el propio Santos. Le he estado dando muchas vueltas,

pero es el único que pasa esa mierda adulterada.

-Yo no estoy tan seguro. ¿Para qué nos va a hacer algo así a nosotros?

-¿Para qué va a ser? Para distraer a la policía.

Ha usado a Álvaro de chivo expiatorio y la policía no se ha fijado en él.

Es una posibilidad, ¿no?

-Ricky tiene razón.

Tenemos que hacer algo para pararle los pies a ese tipejo.

-Yo ya lo estoy haciendo.

Además de investigarle y ganarme su confianza,

me he aliado con alguien que le tiene tantas ganas como nosotros.

-¿Quién?

-Fernando Quintero.

(BUFA)

-Y ¿qué se supone que vais a hacer?

-Prefiero contaros el plan cuando esté más cerrado.

-Ya.

-Lo único que quiero que sepáis

es que entre los dos acabaremos con Santos Mercader.

-No, entre los dos no.

Entre los cinco.

Lo que le ha hecho a Álvaro es la gota que ha colmado el vaso.

¿Nos ha declarado la guerra?

Pues ahora va a saber cómo nos las gastamos los Soler.

Y a mí me gustaría decirle que mandara a su ex a paseo.

Al fin y al cabo, solo le hizo daño, sería una tontería que volvieran.

Pero no quiero presionarla

ni que esté conmigo si no lo tiene claro.

Espero que al menos él no lo esté pasando mal.

Me ha preguntado por ti. Quería saber cómo estabas.

Y ¿por qué no me lo pregunta personalmente?

Eso mismo le he dicho yo.

Hola, Marga. ¿Qué tal? Uy, qué cara tienes.

(SUSPIRA) -Te he visto hablar con Ricky,

¿qué pasa? ¿Habéis discutido? -No. No quiero hablar de esto ahora.

-Tranquila. Cuando quieras hablar, sabes dónde estoy.

-El otro día, me preguntaron por él. -¿Quién?

-Ricky, el de los Soler.

Se enteró de que habían matado a un chaval aquí en el barrio

que trabajaba en una ferretería. No sabía cuál era y tenía curiosidad.

-Buenas. -Hola, María.

-¿Qué te pongo?

-Lo que tienes que hacer es asimilarlo y pensar en ti.

Y que le desees a Paty lo mejor en su vida, que sea muy feliz.

Y no te quedes con esa actitud, porque no te servirá de nada.

-¿Qué pasa? -Nada, que le estaba contando a Nacha

los "tochacos" que me ha puesto mi exnovia.

-Ayer me dijiste que querías tener

una relación estrictamente profesional conmigo.

Así es, al menos hasta que te aclares

respecto a nosotros y me gustaría saber cómo están las cosas.

-No pensaba que íbamos a acabar así. -Lo siento muchísimo

y sabes que lo último que quiero es hacerte daño.

-Ya. -Pero creo que lo más justo

era ser honesta contigo, Toni.

-Comprende que estoy jodido.

-¿No se suponía que los Soler no queríais saber nada del negocio

de la droga? -Eso era antes,

cuando teníamos negocios de mucho dinero.

Ahora solo entran dos sueldos en casa y mi madre está enferma.

Me da igual de dónde venga el dinero.

-La clave está en que nosotros podamos conseguir

hacerle llegar una muestra de pseudoefedrina a Santos Mercader

para que esa muestra nos lleve directamente

hasta la ubicación concreta de sus laboratorios.

-Y una vez localizados sus laboratorios,

le pasamos la información en bandeja a la policía.

-Eso es. -Lo cogerán con las manos en la masa.

-¿Desde cuándo un inocente guarda dos kilos de metanfetamina

en su taller? A ver, si el juez hubiese tenido

tan claro que Álvaro es culpable, hubiese decretado

prisión provisional en lugar de libertad sin cargos, ¿no?

Eso pasa por tener una justicia demasiado garantista.

¿Por qué estás tan obsesionado en que sea culpable

y acabe en la cárcel?

Extraoficialmente puedo contarte que no han encontrado huellas tuyas

ni en las drogas ni en la mochila.

Todavía barajan la posibilidad de que lo manipulases con guantes.

Ah, estupendo. O sea, que sigo siendo sospechoso.

Sí. Pues a ver si pilláis pronto

al que me está haciendo esto. Álvaro, ¿tú sospechas de alguien?

¿Es que no puedes olvidarte de que es tu exnovio? ¿Tanto te importa?

¿Cómo? Mira, yo no intento exculpar nada, ¿vale?

Ni a nadie, sea mi exnovio o no. Solo me ciño a las pruebas.

Y, a lo mejor... ¿Os podéis calmar, por favor?

Las diferencias de opinión están bien.

Garantizan distintos puntos de vista,

pero si seguís discutiendo, hacedlo en privado.

Disculpa, no va a volver a pasar.

Por supuesto que no. Te voy a apartar del caso,

voy a dejar a Font solo en esto.

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Servir y proteger - Capítulo 585

30 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Maria

    En el capítulo 585, cuál es la canción que suena en el minuto 36:00 cuando Merche y Carlos están en el Moonlight? Muchas gracias!

    02 sep 2019