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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 584 - ver ahora
Transcripción completa

Nunca dieron con los culpables del asesinato de mi mujer

y la violación de mi hija.

Por eso lo contrató, para que los buscara.

Así es.

¿Los encontró? No.

(RICKY) -Lo que tienes que hacer

es darle la oportunidad para explicarse.

-Ojalá pudiera pasar página y olvidarlo todo.

Necesito tu ayuda.

-Te ofrezco diez veces más de lo que estés cobrando.

-Yo soy fiel a Quintero, ya se lo dije ayer.

La respuesta sigue siendo no.

Quiere contratarme como camionero.

¿Le ha dicho qué quiere que le transporte?

Máquinas tragaperras, supongo.

¿No es eso lo que vende?

-Dices que estaba presionando, ¿para qué?

Eladio está muy curtido en una ruta muy rentable de Quintero.

La ruta del sur.

Si ya está contratando conductores, significa

que la infraestructura la tiene montada.

(ELADIO) Me temo que, ante mi negativa,

empiece a sondear a más gente de la plantilla.

Hay gente joven que no tiene las cosas tan claras.

Puede haber una desbandada.

-¡Estás guapísima! ¡Dios!

Cómo te he echado de menos. -Y yo.

¿Sí, seguro? -Sí.

Es un amigo de Julio.

Y fue un flechazo.

¿Sabes cuál es la sensación de...

como si conocieras a esa persona de toda la vida?

¿Sabes?

Nos pasó eso, fue así.

-Confiemos en que no haya más muertes.

(Llaman a la puerta)

¿Tenemos algo más que unos chivatazos?

Tenemos las fotos que hizo Nacha esta mañana tras el soplo.

Ha captado a dos camellos fichados entrando y saliendo por la puerta

del almacén del pub. Ya.

A lo mejor ha llegado el momento de registrar ese local.

¡Policía! ¡Todo el mundo quieto!

¿Se puede saber a qué viene esto?

-Es un registro ordenado por el juez.

Colabore si no quiere irse detenido.

Me impactó la noticia. ¿Cómo lo lleváis?

Intentamos hacer todo por ella, pero...

No sé, no queremos que parezca una inútil

porque ya bastante tiene.

Independientemente de lo que pasase entre nosotros,

yo estoy aquí, para lo que sea.

Necesito entrar a comisaría.

Qué raro.

Que tengas un buen día, inspectora.

(FONT) -Santos no sería tan tonto de esconder la droga en su local.

Puede que use el Moonlight como plataforma de distribución,

pero ¿almacenarla?

Sería tentar demasiado la suerte.

La compra del Moonlight es algo más que un cambio de propietario.

Cabe pensar que también ha metido las narices

en otros asuntos familiares.

Con el registro ganamos todos.

Es la forma más fácil de limpiar su nombre

y descartarlo oficialmente.

Vale, se lo voy a pedir.

Con una condición: prométeme que después del registro

dejarás de lanzar falsas acusaciones contra Álvaro

y su supuesta colaboración con Mercader.

¡Deja a mis trabajadores en paz!

-¿Qué pasa? ¿Son de tu propiedad?

-No, son mi familia. Y mi familia no está en venta.

Si crees que voy a doblegar la rodilla como los Soler,

quedándote con su negocio, te equivocas.

Si quieres guerra con Fernando Quintero, la tendrás.

Te he llamado para decirte que estoy contigo.

-Acabemos con Santos.

(Música emocionante)

-¿Qué haces tan pensativa?

Nada, darle vueltas a algo que me tiene inquieta.

¿De curro?

(ASIENTE)

Font me ha pedido que...

hagamos algo que es poco habitual.

Tiene una corazonada y quiere que le eche un cable.

¿Y se puede contar o es "top secret"?

No. Él cree que no encontramos de Santos Mercader en el Moonlight

siguen en Distrito Sur.

Quiere que registremos ese lugar sin orden de registro

y para eso me necesita.

¿Por qué te necesita a ti?

Porque cree que ese sitio es el taller de Álvaro.

¿Font sospecha que Mercader usa Motor Soler

para esconder la droga? Sí.

Y lo peor es que quiere que Álvaro nos permita hacer el registro

voluntariamente, sin orden judicial.

Y te repatea tener que pedírselo tú.

Exacto.

Pues qué marrón. (ASIENTE)

Dice que me puedo negar por mi implicación personal,

pero creo que la única manera de demostrarle

que su corazonada es falsa es hacer el registro.

No tienes por qué hacerlo.

No sé, estoy muy confundida. ¿Por?

Font es el que más sabe de este tema.

Hace mucho tiempo que va tras Santos Mercader.

¿Y si existe la remota posibilidad de que Álvaro esconda algo?

No, Álvaro no pueda estar traficando con droga.

Me ha mentido muchas veces por proteger a su familia,

quizá les echa un cable.

Los Soler detestan la droga.

Ya.

Creo que, para salir de dudas, lo mejor es hacer ese registro,

aunque sigo pensando que es inocente.

Te estás poniendo demasiado del lado de Álvaro.

No soporto cuando Font le aprieta las tuercas porque sí.

Como la semana pasada, me sentó fatal.

¿Puede ser que Font le tenga manía por lo que hubo entre vosotros?

Yo creo que un poco puede que sí.

Aunque espero que no afecte a su objetividad en el trabajo.

(PATY BOSTEZA) Buenas.

¿Qué os pasa? ¿Tengo monos en la cara o algo?

-¿Y Toni?

-¿Qué pasa con Toni? -No ha dormido aquí, ¿no?

-Qué control, de repente.

-Bueno, chica, es una pregunta.

-Pues no, no ha dormido aquí.

¿Os habéis peleado?

No nos hemos peleado, ¿qué dices?

Lo que pasa es que, bueno...

Tenía que madrugar hoy y por eso se fue pronto ayer.

-Que somos tus amigas y hay confianza.

(SUSPIRA)

-Estoy un poco removida todavía por el viaje a Verona.

No estoy al cien por cien con Toni.

Me voy, que voy a llegar tarde.

Sí.

Yo también me marcho.

Pues suerte.

(Puerta)

-Supongo que no venías a poner el coche a punto.

-Buenas. Buenos días, Álvaro.

Venimos por Santos Mercader.

-¿Y qué tiene que ver Santos Mercader conmigo?

-Hace un par de días registramos el Moonlight,

donde tu hermano es el encargado.

-¿Y?

-Pensábamos que allí encontraríamos parte de la droga que distribuye,

pero el local estaba limpio.

-Muy bien, ¿y qué pasa?

-Creemos que Mercader esconde la mercancía en otro local.

¿Me dejas que se lo explique yo? Todo tuyo.

Creemos que Mercader recibió

un soplo y movió la droga de sitio.

O que nos hizo creer que la tenía para despistarnos.

Vale, ¿y dónde se supone que entramos los Soler?

¿Somos sus camellos, sus chivatos o algo así?

-Nos gustaría saber si esconde su mercancía aquí.

-¿Aquí? ¿En mi taller?

Es una posibilidad.

Espero que no hables en serio, me conoces perfectamente.

Font baraja la posibilidad de que Luis te lo pidiera.

Ah, y como Luis me lo ha pedido, le voy a decir que sí.

¿Soy imbécil? Sabes perfectamente

que no me relaciono con esa gente. Lo sé,

y que no tienes antecedentes.

Aun así, queremos cubrirnos y registrar el taller.

¿Y la orden judicial?

No hay orden judicial. (ÁLVARO RÍE IRÓNICO)

Creemos que Mercader aún tiene la droga en el barrio

y debemos encontrarla antes de que la mueva.

Se supone que os tengo que dejar registrar mi taller sin orden.

-Es la manera que tienes de demostrar tu inocencia.

-Todo esto es por ti, ¿no?

Te mueres por ponerme las esposas.

-No estaría mal que demostraras que estás limpio.

-No tengo nada que demostrar, y menos a ti.

-A mí no, a la policía.

Álvaro.

Olvídate de él.

Soy yo quien te lo pide.

Tengo ganas de que esto termine

y demostrar que no tienes nada que ver.

Silvia, no me pidas esto.

Acabaremos pronto.

Seremos rápidos.

A puerta cerrada, ningún cliente se dará cuenta.

Joder... Vale.

Podéis registrar el taller, pero en cuanto este tío

no encuentre nada, quiero que se disculpe delante de ti.

Y que conste que lo hago por ti.

Lo hará.

¿Solicito el operativo? No, yo me encargo.

Tranquilo, Álvaro, no tardaremos.

Gracias.

Bueno, ¿me vas a contar algo de anoche o qué?

-¿Anoche?

-¿Anoche no tenías una cita con Toni para ir al autocine?

-Bien... La peli guay.

-Ya. ¿Y ya está?

-Pues sí, ya está. Una experiencia más.

Aunque prefiero ir a un cine de toda la vida,

porque ahí no me comen los bichos.

-A ver, Paty, que me refiero a...

a si hablasteis del tema.

-¿Qué tema? -¡Qué tema va a ser!

Del de Venecia.

-Shhh, no.

(SUSURRA) No he hablado con él porque ese tema lo iba a olvidar.

-Ah, muy bien.

-¿Y lo has olvidado?

Ya... Vamos, seguimos igual, estás coladita por el italiano.

-Ayer, cuando terminamos el cine...

Le dije que me dolía la tripa para no irme a dormir con él.

Cada uno pa su casa.

-Más claro, el agua.

-¿Qué?

-Que estás hasta las trancas del Paolo ese.

-Pues sí, María, sí.

-No me lo puedo sacar de la cabeza, y te juro que lo intento,

intento olvidarme de todo,

pero no puedo.

No puedo. Y estar con Toni es una tortura.

Te lo juro.

Me toca o me da la mano, y yo solamente me puedo acordar...

de Paolo.

Encima, ahora le ha dado por hablarme en italiano...

Es Paolo todo el rato. Me acuerdo de cómo me hablaba él.

-¿Y cómo te hablaba?

-Con mucha pasión.

(SUSPIRA)- Pero vamos a ver, corazón,

¿a ti ese muchacho, desde que volviste de Italia,

te ha vuelto a llamar?

-Sí, no hemos parado de hablar por mensajes.

Me tiene loca.

-Ya... Y Toni no se ha coscado de nada.

-No, y yo me siento, te lo juro, una traidora,

como si le estuviera mintiendo en la cara.

-No me extraña.

-Es que encima está supercariñoso conmigo.

Y yo venga pensar en el otro.

-Mujer...

Tienes tres opciones:

una, olvidarte del italiano,

dos, volverte para Italia, si ves que tal,

y tres...

decirle a Toni la verdad.

-Uf, me va a estallar la cabeza.

-Bueno, escúchame,

si no estás segura, ¿por qué no le pide a Toni un tiempo?

-Pues sí.

Es lo que debería hacer, porque estar con Toni

me agobia todavía más.

-"Buongiorno bellissima".

-¿Tú lo escuchas?

-Anda, tira pa fuera. (PATY SUSPIRA)

-Hola, Toni, ¿qué quieres?

-¡Eh, eh, eh! ¿Como que qué quiero? Primero, un beso, ¿no?

¿Qué tal estás, cómo te encuentras?

-Ahí voy, un poquito mejor. -¿Sí?

¿Me pones un expreso para llevar, "per favore"?

(SUSPIRA)-Sí.

-Qué guay ayer el autocine, ¿eh?

(PATY ASIENTE) -Tengo otro planazo para hoy.

-Por favor, basta de autocines.

-He dicho "otro planazo".

Estaba pensando en ir a cenar, una cenita romántica tú y yo.

-También estoy saturada de italianos, la verdad.

-¿Qué italianos?

¿Quién ha dicho nada de italiano?

-No, no... Como has dicho lo de la cena romántica, pues...

Bueno, da igual.

-El romanticismo lo ponemos tú y yo, no la comida.

He reservado en un ruso guapísimo, al lado del mercado.

-¿Por qué corres tanto?

-¿Como que por qué corro tanto?

Has estado fuera un montón de tiempo

y me apetece estar contigo, es normal.

Lo que te pasa es que estás rallada

porque acabas de volver al curro.

No pasa nada, es normal.

Mira, vamos a hacer una cosa.

Dame la mano.

Nos vamos a ir tú y yo a cenar,

nos vamos a tomar un copazo y nos vamos a ir a casa,

que nos vamos ya mereciendo un poquito de "pomodori".

-¿Por qué no dejas de hablar en italiano de una vez?

-¿Por qué estás tan borde?

-Perdón.

Perdón, perdóname.

-Si ya sé lo que te pasa,

que tienes depresión postvacacional.

Pero es normal. Si no te apetece hacer algún plan,

me lo dices y no lo hacemos.

-No es eso, pero...

No me apetece mucho salir.

Ya salimos anoche. -No pasa nada, ya está.

Nos vamos pa tu casa, que Silvia y Espe tienen una cena,

y estamos tranquis allí y ya está.

-Da igual.

No canceles el ruso, vamos a cenar y charlamos.

-Madre mía, cómo estás, chaval. Te voy a dejar, porque madre mía.

Un besito.

Apúntamelo, porfa, que no llevo suelto.

-Vale. Chao.

-Hasta luego, María. -Hasta luego, Toni.

¿Qué?

¿Qué tal?

-Muy bien,

hemos quedado para ir a cenar a un ruso.

-¿Y le has dicho que sí?

Nada, mujer, tú dale cuerda.

Cuanto más tardes, más difícil va a ser

decirle la verdad. -Ya lo sé, María.

Ya lo sé...

¿Cómo se lo digo?

-Pues, cariño,...

Solo hay una manera.

Echándole valor.

¿Te pongo un café? (PATY ASIENTE)

(PATY RESOPLA AGOBIADA)

-Paolo.

-Madre mía, cómo está el patio.

(PATY RESOPLA)

(Música de suspense)

Ya estamos acabando.

¿Cómo me vais a compensar el tiempo y las molestias?

Te debemos una disculpa. Tú no, él.

Mírale el lado bueno: podrás restregarle tu inocencia.

Últimamente, parece que estás más de mi lado que del suyo.

¿Has terminado con el jueguecito?

-Los especialistas de la UDYCO están registrando

por segunda vez la garita.

Está todo limpio, vámonos.

Enseguida recogemos.

-Vete pensando cómo me vas a pedir perdón.

-¡Inspector, venga!

-Un momento.

(Música de suspense)

(FONT ASIENTE)

Yo me encargo.

(Música de tensión)

Señor Soler, ¿podría decirme a quién pertenece esta mochila?

-¿Señor Soler? ¿Ahora me vas a tratar de usted?

-Responda a mi pregunta.

¿De quién es la mochila que los agentes han encontrado?

-No es mía.

-Ya.

Y de esto dirá que tampoco sabe nada.

-¿Qué es eso?

-Yo diría que son unos dos kilos de metanfetamina.

-Es la primera vez que los veo.

-Será la primera vez, pero estaban en el doble fondo

de su archivador, y eso le incrimina.

Álvaro... Silvia, no te lo creas.

-Mercader debe pagar muy bien el almacenaje.

Sobre todo, con urgencia.

-Acabo de decir que no la he visto en mi vida.

-Todos los camellos dicen lo mismo cuando los detenemos.

Vas a venirte a comisaría.

Silvia, no tienes que pasar por esto, yo me encargo.

Me corresponde hacerlo. Es mi trabajo, soy policía.

Como quieras.

-Te juro que no tengo nada que ver.

Álvaro Campos Soler, quedas detenido.

Tienes derecho a guardar silencio.

Cualquier cosa que digas podrá ser usada en tu contra.

Tienes derecho a un abogado o se te asignará uno de oficio.

(SUSPIRA)

(Música de tensión)

Silvia, por favor, escúchame. Tienes que creerme.

No tengo nada que ver con esa mierda, me conoces.

Vale, no me creas si no quieres, pero al menos hazme un favor.

No estás en posición de pedir favores.

Llama a mi hermano Luis.

Mi madre está enferma y no quiero estresarla.

Habértelo pensado antes de meterte en líos.

Muy bien, veo que me has juzgado como haces siempre.

No has esperado la sentencia.

Tengo pruebas sólidas para hacerlo.

De todos los Soler que conozco, eres el último que esperaba ver

entre rejas por tráfico de drogas.

Inspectora, no se deje llevar por las apariencias.

No tengo nada que ver con esa mierda.

¿Esa es tu defensa? Soy inocente.

Le juro que no he hecho nada.

¿Las pruebas son contundentes?

Sí.

Vas a tener que buscarte un buen abogado.

Te pondremos a disposición judicial.

¿Llamamos a alguien?

A mi hermano Luis, por favor.

Bien, lo haremos. Yo lo hago.

Miralles, ¿quieres ver lo que hemos encontrado?

No es necesario. Metanfetamina, ¿no?

Esperemos que sea la partida adulterada

y hayamos evita muertes.

Ya. Luego le interrogaremos. Hay que bajarlo a calabozos.

¿Te puedes ocupar, Silvia?

Claro.

¿Dónde lo tenía? En el doble fondo de un archivador.

Mandad una muestra a analizar.

El resto, con la mochila, a la sala de pruebas.

Ha sido un golpe para Silvia. Y un tanto para ti.

Desconfiabas de Álvaro y estabas en lo cierto.

No cantemos victoria antes de tiempo.

Solo ha sido un paso.

Dos registros y hemos encontrado solo un alijo de dos kilos.

Es una minucia para Mercader.

Una minucia que podría demostrar que Mercader está distribuyendo

esa droga por el barrio, y también podría demostrar

la vinculación de los Soler en esa distribución.

Pero nada de eso incrimina a Santos.

No seas tan exigente contigo mismo.

Hoy es un día para celebrar tu éxito.

Hay que apuntalar el expediente de Álvaro para el juez.

Es lo que pienso hacer. Bueno.

Y ocúpate un poco de Silvia.

Aunque parezca dura,

por dentro va la profesión. Lo sé.

Ella ha sido crucial.

Gracias a su amistad con Álvaro hemos podido hacer el registro.

Es una excelente policía.

Razón de más para apoyarla. Venga.

Ahora entiendo esa leyenda del gran narco

capaz de burlar a la policía en sus propias narices.

-Vamos, hombre, ya sabes que las leyendas

no son más que eso, leyendas llenas de fantasías

que se inventa la gente.

Lo que tenemos que hacer es estar bien concentrados

en los dos planes que tenemos que llevar adelante.

Yo no lo tengo tan complicado como tú.

Tú, con esa relación que tienes con Mercader...

-Por eso no te preocupes. -Ya, si no me preocupo.

Solo estoy intentando decirte que vayas con mucho ojo.

Mercader es muy listo y no será nada fácil

conseguir alguna prueba o documento que lo comprometa.

-Claro que no es nada fácil.

Llevo mucho tiempo esperando que cometa un desliz, y nada.

(Llaman a la puerta)

-Ya está aquí nuestro hombre.

¡Pasa!

-¿Se puede? -Sí, Eladio, pasa.

-¿Interrumpo? -No, hombre, no.

Cómo vas a interrumpir, si te he llamado yo.

Lo he hecho porque quería presentarte

a Luis Soler, aunque supongo que os conocéis.

-Sí, ya le conozco.

Es el encargado del "monlig", ¿verdad?

(QUINTERO RÍE)

-Eso es. Siéntate, anda.

Es el encargado del... "monlig". (RÍE)

Y, a partir de ahora,

Luis Soler también es nuestro aliado.

Cuando tú le dijiste que no a Mercader,

que no querías trabajar con él,

¿fuiste muy contundente al decírselo?

-Completamente, don Fernando.

Le dejé clarísimo que nunca me iría con él. ¿Por qué?

-Porque tienes que desdecirte.

-¿Desdecirme?

-¿A santo de qué? (QUINTERO) -A santo de que...

necesitamos, Luis y yo, que trabajes para Santos Mercader.

-No, no, yo trabajo para usted, le debo lealtad.

Además, no me compensa trabajar para él.

-Lo sé, Eladio, sé que eres un trabajador muy leal, muy fiel,

y yo te lo agradezco, pero precisamente por eso

te estoy pidiendo esto,

porque confío en ti.

Y porque necesito que seas mi mano derecha

en todo este asunto.

Necesito que trabajes para Santos Mercader

y, cuando estés dentro de su empresa,

tengas los ojos y los oídos bien abiertos

para que te puedas enterar de cualquier cosa que suceda allí.

Y de todo lo que te enteres

nos lo tienes que decir a Luis y a mí.

-¿Usted se cree que yo estoy loco? -No.

(RÍE) Todo lo contrario.

Confío en ti. Y te lo vuelvo a decir.

Necesito que seas mi mano derecha.

-No sé si compensa... -Eladio, mírame, por favor.

Sabes que confío en ti.

Y te estoy diciendo que necesito que seas mi mano derecha

en este asunto.

¿Tú confías en mí?

-Claro que sí, usted lo sabe.

-Entonces no hagas más preguntas y haz todo lo que te diga.

-Está bien.

Haré lo que pueda.

-Y sé que lo vas a hacer muy bien, estoy convencido.

-Lo primero que tenemos que pensar es cómo justificar

tu cambio de opinión ante su oferta.

-Es muy sencillo: tienes que decirle

que lo has consultado con tu mujer, y ella te ha dicho

que el dinero os irá muy bien para los estudios de los hijos

y sacar la familia adelante.

Solo tienes que ser convincente, Eladio.

-Ya...

(Móvil)

-Perdón.

¿Sí?

¿Cómo?

¿En el calabozo? Vale.

Vale, vale.

Voy para allá. -¿Qué pasa?

-Lo siento, mi hermano Álvaro ha sido detenido.

-¿Por qué? -No me lo han dicho,

pero me tengo que ir.

-Claro, no te preocupes.

Ya le explico yo a Eladio el plan. -Adiós.

Oiga, don Fernando,

pero ¿Luis... no era muy amiguito de Mercader?

-Tranquilo, hombre, tranquilo.

Ahora te contaré con todo lujo de detalles nuestro plan.

-¿Y dónde está la clínica de Elías?

-Por lo que me dijo, en Fontainebleau.

Parece que significa "fuente azul".

-¿Y le está sentando bien?

-Sí, él está contento.

Lo que peor lleva es lo de los seis meses de suspensión.

Le dijo a Isra que cree que cuando vuelva estará oxidado.

-¿Has podido hablar con él? -No, yo no.

Habla mucho con él Isra.

Son un poco estrictos con las llamadas y las visitas.

-Normal.

-Sí, sobre todo al principio.

Luego, abren un poco más la mano y lo podré llamar más a menudo.

-Cuando hables con él, dile que lo de oxidarse es una tontería.

Un oficio como el nuestro no se olvida en seis meses.

¿Vas a ir a verle?

-Sí, ahora que está Paty aquí me cogeré unos días

en cuanto pueda recibir visitas.

-¡Merche!

-Carlos, ¿qué haces aquí? ¿Pasa algo?

(RÍE) -No, ni me han vuelto a robar el coche ni me han pegado ni nada.

Me apetecía verte y que me contaras sobre Lanzarote.

-¿No has hablado con Aitana? -Ya sabes cómo es tu hija.

Nunca tiene un minuto para hablar con su padre.

-Para hablar del viaje no tendrías que haber venido aquí.

Me podrías haber llamado por teléfono.

-Sabes que tengo muchos clientes por aquí y que este bar me gusta.

Ha sido coincidencia.

-Así que esta es la razón por la que has venido.

-Sí. ¿Por qué otra razón iba a venir?

-Ya sabes, por lo que me dijiste el otro día.

-¿No lo has olvidado?

Merche, creo que el otro día quedaron muchas cosas por hablar.

¿Por qué no comemos juntos y lo hablamos tranquilamente?

-He quedado a comer con Emilio.

Hombre, Carlos, ¿qué tal?

Emilio, ¿qué tal, cómo estás? Bien.

¿Qué haces por el barrio, una visita de trabajo?

Sí, y quería también invitar a comer a Merche

y celebrar lo del coche del otro día.

-Le he dicho que comemos juntos.

Bueno, podéis quedar otro día. Sí, claro.

No tiene que ser hoy.

Organízate, mira a ver cómo andas y me das un toque.

Y me organizo yo también.

Lo dicho, Emilio, os dejo, ¿vale?

Hasta luego. Hasta luego.

Dame un toque.

¿De verdad ha venido a invitarte a comer?

Más bien para cerrar un trato con un cliente del polígono.

¿Estás bien? Sí, sí, perfectamente.

¿Vas cogiendo mesa? (ASIENTE)

Pediré lo de siempre, díselo a María.

(Música triste)

Tienes cinco minutos, Luis. Gracias.

Silvia me ha dicho que han encontrado una mochila

con metanfetamina en tu taller. ¿Qué ha pasado?

-No lo sé, dímelo tú.

No es la primera vez que mis hermanos me traicionan.

-Álvaro, ¿cómo íbamos a hacerte algo así?

-No tengo ni idea, Luis.

Ricky no tiene curro.

No me extrañaría que se ganara la vida a su manera.

-Sabes perfectamente que los Soler no tocamos las drogas.

-No todos los Soler somos iguales.

-Pero eso no lo hacemos. -Entonces, ¿quién ha sido?

-No lo sé, pero tu familia está claro que no.

Me imagino que será alguien que quiere...

No sé, que quiere fastidiarte la vida.

-Ah, muy bien. O sea, que si no ha sido mi familia

a lo mejor es alguien que me quiere hacer pagar por vuestras movidas.

-¿De qué estás hablando? -Más bien de qué.

Mercader, tu amante, es quien lleva metanfetamina.

A lo mejor lo has cabreado y la paga conmigo.

-Te estás equivocando.

Estoy bien con Santos y no tiene ninguna guerra contra los Soler.

¿De qué le serviría machacarnos de esta manera?

-¿Sigue con el plan de espiarle?

A lo mejor te ha pillado.

Y me ha metido aquí para mandarte un mensaje.

-Álvaro...

si Santos me pilla, con quien las va a pagar va a ser conmigo.

Y va a disfrutar mucho haciéndolo.

-Descubre entonces qué ha pasado.

-Claro que lo haré.

No pararé hasta saber quién metió esa mochila en tu taller.

-Pero no te vengas abajo, Álvaro. Sé fuerte.

Lo primero que voy a hacer es conseguir un abogado.

-Otra cosa.

No se lo cuentes a mamá, no quiero preocuparla.

-Me inventaré cualquier excusa para que no se preocupe.

Se ha acabado el tiempo.

(Música dramática)

Te voy a sacar de aquí, Álvaro, ¿vale? Tranquilo.

Ánimo.

Muchas gracias, Silvia.

(Música triste)

-Deja de mirarme así.

¿De mirarte cómo? Como si te creyeras

que soy un camello.

Yo no creo nada, solo creo lo que digan las pruebas.

Silvia, por favor.

¿De verdad crees que si guardo una mochila con droga en mi taller

te dejo entrar sin orden de registro?

Vale, si no es tuya, ¿qué hacía ahí?

No lo sé, averígualo tú, que para eso te pagan.

Pero no me juzgues de antemano. No te juzgo.

Creo en la presunción de inocencia.

Entonces, ¿por qué me rehúyes la mirada?

Porque me has mentido tantas veces que no quiero que vuelva a pasar.

Cuando te he defendido, incluso ante mis superiores,

siempre me la has acabado jugando.

Lo siento, era por mi familia, ya lo sabes.

¿Quién me dice que tu familia no está metida?

¡Mi familia no pasa drogas!

Luis me acaba de decir que la mochila no es de ellos.

¿No ves que es una trampa?

López, va a bajar ya a calabozos.

Yo...

haré todo lo posible para descubrir la verdad.

Es lo que puedo garantizarte.

Hasta entonces, me ceñiré al protocolo:

no tendré conversaciones privadas con gente detenida.

Es una trampa, Silvia.

(Música dramática)

-Buenas tardes, señor Mercader.

¿Podemos hablar?

-Vaya... ¡pero si es Eladio!

Pensaba que no querías verme ni en pintura.

-Me precipité un poco.

Pero me he pensado mejor su oferta.

-¿Y qué ha sido de la lealtad inquebrantable

a don Fernando?

Esa misma lealtad que te hizo correr a informarle de todo.

-¿Cómo lo sabe?

-Porque me visitó el otro día

y me cantó las cuarenta.

-Ah, lo siento.

-¿Y cómo es que de un día a otro has decidido traicionarle?

¿Qué ha cambiado?

-Don Fernando. Él es el que ha cambiado.

Él siempre ha sido un buen patrón.

Pero ya no es el que era, y su empresa tampoco.

No. -Explícate.

-Desde que murió su pareja, Maica, él está como desnortado.

Y, encima, el no tener a sus hijos cerca tampoco ayuda.

Él está fatal, la verdad.

Y empina el codo.

-Así que se da a la bebida... -Sí.

Y los negocios se resienten.

Como siga así, Transportes Quintero se va al garete.

-¿Me confirmas que los rumores de quiebran son ciertos?

-Hombre, los intríngulis del negocio no los conozco...

Pero he estado hablando con los compañeros de confianza

y más de uno y de dos están buscándose la vida por fuera.

-Ya. Y no quieres ser la última rata en abandonar el barco.

-He hablado con mi mujer y ella dice que peco de bueno.

-¿Tu mujer te ha aconsejado que trabajes para mí?

-Eso es. Ella no aprecia a don Fernando tanto como yo.

Según ella,

su oferta es un tren que no debo dejar escapar.

-¿Y si te dijera que ese tren ya se ha ido?

-Ah...

Bueno, pues entonces...

Pensaría que he sido un idiota...

Dejándolo, sí.

-Sí, sí que lo has sido.

No me gusta la gente veleta.

-Entonces, no hay más que hablar.

He metido la pata, tendré que apechugar.

Buenas tardes.

-¡Eladio, espera!

Anda, súbete al tren. Bienvenido. -Muchas gracias, don Santos.

-Con que me llames "jefe" es suficiente.

-Jefe.

(Llama a la puerta)

¿Sí?

¿Podemos hablar un momento?

Sí, claro.

Es personal.

¿Algo sobre Aitana? No.

Sobre Carlos.

Pero me dijiste que últimamente todo iba muy bien.

Ya, pero no va tan bien...

Sabes que me ha invitado a comer.

Sí, eso ya lo sabía. Bueno, ¿qué problema hay?

No quiero ir.

Pero si ahora os lleváis de forma civilizada.

Es amable y simpático contigo.

¿No te parece bien?

Me gustaría que fuera menos amable, la verdad.

Me pierdo. ¿Hay algo que no me hayas contado?

Me besó, Emilio.

¿Cómo que te besó?

¿Cuándo te besó?

Hace una semanas, después de la comida de Aitana.

¿Qué pasó exactamente? Nada. Íbamos...

paseando por el parque, recordábamos momentos

y, de repente, nos pusimos nostálgicos

y ya está, me besó.

No pasó nada más, me fui de allí.

¿Por qué no me lo contaste entonces?

Porque me pilló de sorpresa

y luego no quise darle importancia.

Siento muchísimo no habértelo contado en su momento.

¿Os habéis visto alguna vez más? No.

No, de verdad que no, solamente fue ese beso.

Ya. Por lo que veo, eso beso te ha llegado dentro.

Ahora entiendo por qué te pusiste tan tensa cuando te asigné

el caso del robo del coche

o por qué querías

irte de vacaciones con Aitana a Lanzarote para desconectar.

Dime una cosa:

Carlos ha vuelto a las andadas, ¿verdad?

Sí. Por eso no quiero ir a comer con él.

Por si no eres capaz de gestionar tus emociones.

(NERVIOSA) No es eso, Emilio.

Pero... no sé.

¿No estás segura, Mercedes?

(Teléfono)

Tengo que cogerlo, Mercedes.

Déjame solo, por favor.

(Teléfono)

(Música triste)

(Puerta)

(TONI DICE PALABRAS EN RUSO)

Sonaban todos los platos como a marcas de vodka, ¿no?

A ver, ¿te moló o no el restaurante? -Mucho.

Estaba muy rico todo, sí. -Bueno...

A ver si así te olvidas un poco de la comida italiana.

Madre mía, chaval...

-¿A qué viene eso ahora?

-Tranquila. Lo digo porque como todavía

tienes un poco la cabeza en Italia...

Y como ya estás cansada de los platos italianos, dijiste.

Del fetuccini al pesto y del penne all'arrabbiata.

(PATY SONRÍE INCÓMODA)

Yo te conozco a ti...

A ti, la comida que más te gusta es la española.

-La de La Parra, concretamente.

-¿e das un beso, por favor?

¿Qué te pasa? Estás rara.

Qué ganas tenía de estar los dos solos, mi amor.

-Para, para, para... -¿Qué pasa?

(SUSPIRA) -Tenemos que hablar.

(PREOCUPADO) -¿Por?

-Porque no estoy bien.

No estoy bien. No puedo... -Ya sé que no estás bien.

Lo he notado, desde que has llegado estás rara conmigo.

Yo sé que esto es por una persona

de la que no estamos hablando.

-Toni, yo... -Te juro que ha sido una chorrada.

-¿Qué ha sido una chorrada?

-Lo de Violeta.

-¿Quién es Violeta?

-La hija del ministro a la que estaba escoltando yo.

(CARRASPEA NERVIOSO)

-¿La de los selfis en La Parra?

-Sí, la de los selfies en La Parra.

-¿Os habéis enrollado? -No.

Te lo juro, mi amor, que no.

De hecho, me parece una niñata de mierda

y una malcriada.

Y es que no... No, no, no.

-No pasa nada.

Era guapa, al menos.

-A ver, era monilla, la chavala, pero no pasó nada.

-¿Te gustaba o no te gustaba, en qué quedamos?

-Me parecía guapa, pero sin más.

Ella se puso muy pesada conmigo, me tiró fichas todos los días

y me lo puso difícil,

-Os enrollasteis.

-No.

Nos dimos un beso, pero te juro por mi madre

que al minuto me aparté. Te lo juro.

Y se lo dije: "No puedo, estoy enamorado de mi novia".

No me apetecía. Y ella lo entendió, obviamente.

Mi amor...

Sé que tú tienes muchísima intuición

y te has dado cuenta, no sé si he estado raro

o te han dicho algo,

pero te prometo que sí ha habido un beso

que no ha significado nada y hubo un tonteo, pero nada más.

Yo te amo.

¿Lo sabes?

(Timbre)

-¡Inspector Font!

No habrás venido a realizar uno de tus registros.

-Hoy no será necesario.

Esta tarde encontramos un alijo de la metanfetamina que distribuyes.

Hemos detenido a uno de tus presuntos colaboradores.

-¿A un colaborador mío? (FONT ASIENTE)

-¿A quién? -Álvaro Soler.

-Ah, ese Soler.

-Pronto podremos ponerte las esposas y acabar con tu imperio.

Mis superiores están convencidos.

-Habrás recibido felicitaciones de Jefatura

y la admiración de todos tus compañeros.

Últimamente, estás cosechando muchos éxitos a mi costa.

-¿Qué insinúas?

¿Que me estoy labrando una carrera a tu costa?

-No, que te estás haciendo de oro, cabrón.

(RÍEN)

(Música de tensión)

Perdona si te he ofendido, inspector.

-Esto está buenísimo. ¿Qué es?

-Es un whisky vintage.

Quedan 3000 botellas en el mundo de este elixir de dioses.

Y adivina quién se ha agenciado diez.

-No me importaría que me regalaras una.

-Cuenta con ello.

Y te he hecho un ingreso en tu cuenta de Suiza

como agradecimiento por el registro del pub.

-Me alegra que conozcas mi motivación.

-Ya son muchos años, inspector.

Brindo por una semana de éxitos.

-Y las que vendrán.

-Muchas gracias por habérmelo contado.

-Gracias a ti por escucharme.

(PATY RESOPLA) -Pero no fue nada, mi amor.

Te lo juro, no pasó nada.

No. -Sí pasó.

-Que no pasó nada, fue una chorrada. -Que sí pasó.

-Que no pasó nada. -Te estoy diciendo que sí pasó.

Aquí no.

En Verona.

Bueno, en Verona no...

En Venecia.

-¿Cómo en Venecia?

Pero ¿tú has estado en Venecia?

-Sí. -¿Y?

-He estado... con Paolo.

Joder...

(PATY SUSPIRA) -¿Quién es Paolo?

-Paolo es...

Es un amigo de Julio.

Toni, yo intenté resistirme

como pude porque yo no quería nada.

Solamente podía pensar en ti, en lo bien que estamos

y en todo lo que te quiero, pero...

Pero yo qué sé...

Pasaron los días, le fui conociendo...

Y me relajé.

Y pasó.

-Pero ¿qué pasó? ¿Qué pasó? -Pasó que...

Que yo sí caí.

Como tú. -No, yo no aquí.

-Con Olga, sí. -Buah...

(PATY SUSPIRA)

-Vale, ya está...

Ya está, no pasa nada.

Vale, hemos estado un tiempo...

cada uno en un sitio y es normal que pasen estas cosas.

No quiero saber más.

La hemos liado los dos.

Ya está, mi amor. Me da igual, quiero estar contigo.

Y, entonces, me la suda...

lo que haya pasado.

-Ya, pero a mí no me la suda.

-¿Cómo que no te la suda? ¿Qué no te la suda?

-Lo que pasó no fue una tontería, ¿sabes?

-¿Qué coño fue? ¿Si no fue una tontería, qué fue?

-Joder, Toni.

-¿Qué? (PATY RESOPLA)

-¿Qué? -Pues que..

Que creo que le quiero.

Cuando volví a España, te juro que pensaba

que, al verte, todo se me iba a olvidar

y que era una tontería y una chorrada.

Joder, es que no me lo puedo sacar de la cabeza

y no lo puedo evitar. Te lo tengo que contar

porque me siento una traidora, una...

Me siento mal.

Y no es justo, porque lo último que quiero es hacerte daño.

No quiero.

Te lo tendría que haber contado antes, pero no sabía cómo decírtelo.

-¿Y, entonces, ahora qué?

-No lo sé.

Necesito un tiempo para...

para pensar, para saber qué me pasa.

-¿Pensar? Si lo tienes clarísimo.

Me vas a dar la patada, dímelo claro.

-Toni, no...

-Sí me estás dando la patada, dímelo claro.

Pues ya está. -Toni, por favor. ¡Toni!

(Música triste)

¡Joder!

-¿Puedo repetir?

-Claro.

Deja algo a tus hermanos. -Sí, pero si hay un montón.

-Buenas.

Qué bien que aún queda cena. -Sí, la mamá ha hecho lasaña.

-¿Por qué vienes tan tarde?

¿No decías que se quedaba Juan en el pub?

-Sí, pero me quedé un rato más porque llegó Santos.

-Seguro que no te ha servido de nada,

porque tú de agente doble...

-Anda...

-¿Vas a cenar? ¿No esperas a Álvaro?

-Álvaro no viene. ¿No os ha llamado?

-No.

Yo le he estado llamando, pero no lo cogía.

-Tendrá el móvil en silencio, está camino de Valencia.

-¿Qué se le ha perdido en Valencia?

-Tiene una reunión con una multinacional de neumáticos.

Están buscando talleres en España para ampliar su red de negocios.

-¿Y se va así a Valencia? -Sí.

Hará noche a mitad de camino para llegar fresco a la reunión.

-Una llamadita podría haber hecho. -Me la ha hecho a mí. Suficiente.

-Bueno, sí.

-Buenísima, la lasaña. (ELVIRA ASIENTE)

-Espero que esa multinacional no le compre el taller.

-Desde luego.

Hemos perdido el Moonlight, como para perder el taller.

-Ahora le voy a llamar y hablo con él.

-¿Para qué? No, no, no.

Es peligroso, está conduciendo y lo tendrá en silencio.

Además, ya le di yo...

mucho la tabarra con que no aceptase la oferta.

Que escuchase lo que le tenían que decir

y, después, entre todos, decidiríamos.

-Pues espero que te haga caso.

Yo no quiero más.

Me voy a la cama, estoy muy cansada.

Recogéis la cocina, ¿eh? -Sí, no te preocupes.

-Buenas noches.

-Buenas noches.

-Buenas noches.

-Buenas noches, hijo.

-Bueno, ¿me vas a explicar qué está pasando aquí?

Esa mentira no cuela.

-¿Qué mentira?

-¿Qué mentira?

¿Te crees que me voy a creer lo de los neumáticos

y la multinacional? ¿Qué pasa con Álvaro?

Espera, espera... No me digas que se ha vuelto a liar con Silvia

y está con ella.

-No, Silvia le ha esposado y lo ha llevado al calabozo.

-¿Cómo?

-Han encontrado una mochila con dos kilos de metanfetamina

en su taller. -¿Qué me estás contando?

-Entenderás que no lo dijera delante de la mamá.

-No, desde luego. Se va a llevar un disgusto.

Como Álvaro esté traficando con droga...

-Ricky, Álvaro es inocente.

-Pero vamos a ver...

¿La policía cómo ha encontrado eso?

-Ha sido una cosa muy rara.

Han hecho un registro, pero sin orden judicial ni nada.

Creo que hay gato encerrado.

-¿Crees que es una trampa? -Estoy seguro.

Y no voy a parar hasta saber quién ha sido.

(Móvil)

-El abogado. -¿Qué abogado?

Garitano. Voy a hablar fuera, por si sale la mamá.

-Sí.

-Hola, Garitano, ¿qué tal?

¿Todo bien? Vale. ¿Qué tienes que contarme?

(La puerta se cierra)

-Hola, niño, ¿cómo estás?

Bien, bien.

¿Sabes algo del tipo por el que te pregunté?

¿Cómo? ¿En tercer grado?

(Música de suspense)

¿Qué es eso de que ha descubierto a Dios en la cárcel?

¿Seguro que estás hablando del Boli?

Sí, déjame un momento, que cojo boli pa apuntar.

Sí.

¿Y dónde dices que está la ferretería?

(Música de suspense)

¿Cómo?

-Los registros efectuados estos días te darán oxígeno

y podrás mover la meta con tranquilidad.

-Puedes garantizarme que no te presentarás en el Moonlight

con una orden judicial.

(RÍE) -Después del ridículo que hicimos el otro día, no.

Mis jefes no quieren cagarla.

Por eso no me autorizaron el registro de Motor Soler.

-Ya...

¿Cómo conseguiste que el juez actuara tan precipitadamente?

-Por unas fotos que relacionaban el Moonlight con "dealers".

-Fotos que imagino que no conseguirían por casualidad.

-La casualidad no existe, mi querido amigo.

Hice que le pasaran a la oficial Aguirre un chivatazo

de "dealers" merodeando el pub. A los 15 minutos

ya estaba en la puerta con la cámara.

La pobre se comió el cebo

con patatas, y el juez, también.

-No sé qué haría sin ti, Alejandro.

¿Te sirvo otra? -¡Por favor!

-¿Y lo del registro en Motor Soler?

¿Crees que era necesario?

Y, además, un registro voluntario. ¿No es rizar demasiado el rizo?

-A veces hay que lanzar unos huesos para que mis compañeros roan

durante algunos días.

-Ya, pero esa mochila la podrías haber colocado en otro lugar.

Si elegiste Motor Soler es por una razón.

Inspector, nos conocemos demasiado como para saber

cuando intentas matar dos pájaros de un tiro.

Por una parte, distraes a la policía,

pero, por otra, quieres quitarte a un competidor de circulación.

-¿De qué hablas? -De Álvaro Soler.

Estás muy pillado por la inspectora Orestes, ¿no?

No deberías mezclar negocios y sentimientos.

(RÍE) -Mira quién fue a hablar.

¿Qué hacéis tú y el mayor de los Soler en el jacuzzi?

¿La contabilidad del Moonlight?

-Algo así. (RÍEN)

-Cualquier día te meterá una puñalada trapera.

-Te equivocas. Luis está bajo control.

Por favor, sácalo de la ecuación.

-Saca tú también a Silvia.

Ella confía en mí.

En lo personal y lo profesional, deberías alegrarte por ello.

-Ya...

Bueno, si es beneficioso para nuestros intereses...

No volveré a mencionártela.

-Hasta ahora, la buena relación con mis compañeros

ha sido beneficiosa.

Sin mis fuentes en la UDYCO, hubieran detenido a tus socios

del cartel de Jalisco en el operativo

del rescate de Sandra.

(Música de tensión)

(SANTOS) "Ahí estuviste brillante.

Gracias a tu mensaje,

que yo reenvié al líder de los mexicanos,

estos pudieron escapar".

(MAICA) -¡No, no, no!

(MAICA GRITA)

-Ningún esfuerzo tuyo ha quedado sin recompensa, creo.

-Hombre, qué menos, ¿no?

-Tranquilo, cuando asentemos el negocio aquí en Madrid,

te voy a hacer más rico de lo que ya eres.

-Brindo por ello.

(RÍEN)

-A la gente no se la deja de querer de la noche a la mañana.

-Por eso estoy tan rallada.

No sé si he hecho bien o mal en dejarle.

Lo que tenía con él era maravilloso.

Le quiero muchísimo.

A lo mejor, a Paolo no lo vuelvo a ver.

-Boli estaba muy agradecido.

Lástima que el asesino se cruzara en su camino.

-Vi que lo había matado un antiguo compinche.

-Sí, por lo visto sí.

-¿Sabes si es verdad que lo mataron de una puñalada?

¿No lo matarían de un disparo?

-¿Por qué iba a mentir la policía en una cosa así?

Fue de una puñalada.

No sabes la cantidad de veces que he querido tenerlo delante

pidiéndome volver

para mandarle a paseo.

Y ahora que está pasando, no soy capaz.

-Perdona por lo que te hice, te lo he dicho muchas veces...

Al fin y al cabo, en los años que estuvimos juntos

hubo momentos muy buenos.

El otro día, en la fiesta de Aitana, vi que podemos seguir teniéndolos.

Malditos narcos, venden droga,

y, además, la adulteran para sacar beneficio.

Espero que pronto se les acabe el chollo.

¿Por qué dices eso?

Porque ayer incautamos una parte de metanfetamina adulterada

y espero que retiren de circulación lo que queda por ahí.

Hemos investigado los contactos de Álvaro, sus llamadas,

y no hemos encontrado nada que lo relacione con Mercader

o el narcotráfico.

Si algo sabe hacer Mercader es enseñar a su gente a borrar

el rastro que lo relacione con él.

-¿Te pasa algo conmigo?

Estás muy frío. ¿Es por lo que hablamos ayer?

Sí, por supuesto que sí.

Creo que es mejor mantener cierta distancia

hasta que te aclares.

Como trabajamos juntos, debemos mantener las formas en comisaría.

Todo esto que me estás diciendo me suena a ruptura.

¿Eso quieres, que lo dejemos?

-¿No crees que seríamos mucho más felices

si volviésemos a estar juntos? -Carlos, por favor, para.

No me esperaba esto, no sé qué decir.

¿Traficar con drogas?

No sé, no me cuadra.

Tío, los Soler las odian.

Quizá es lo que Álvaro quería que pensaras.

Detrás de gente que aparenta las mejores intenciones

se esconden los peores criminales.

La cosa está muy mal, Álvaro.

Estamos revisando la documentación incautada en el taller

y como encontremos un indicio

que te relacione con un traficante del barrio o el narcotráfico,

vas a pasarte muchos años en la cárcel.

¿Los resultados? Sí.

Me lo ha pasado mi colega de Científica, pero es preliminar.

-Hola, ¿qué tal? ¿Qué está pasando?

Es el estudio dactiloscópico

de la mochila con droga del taller de Álvaro.

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  • Capítulo 584

Servir y proteger - Capítulo 584

29 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. patt

    Saquen el personaje de Patty, aburren sus lios. La serie es buenísima.

    03 sep 2019
  2. Laura

    Me encanta esta serie. Nunca os abandonaría. Sobre todo en estos momentos en que la serie está cada vez más interesante por lo de Santos Mercader. Espero que el operativo de pillar a Santos sea más emocionante que el de cuando pillasteis a Sofía collantes. Gracias por emitir esta serie. Me divertís las tardes con la serie.

    31 ago 2019