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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 580 - ver ahora
Transcripción completa

Cualquier problema me lo cuentas,

y no me ocultes cosas.

-¿Qué cosas?

-Pues eso, el rifirrafe que tuviste con Ricky el otro día.

No quiero que seas un perro de caza que va tras Ricky

cada vez que discuto con él.

Toni, espera, espera. Me parece que no me has entendido.

Esa chica ha valorado mucho tu trabajo

y su padre no ha terminado su viaje por España.

(RÍE) Ya, ¿y qué me quiere decir con esto?

Que todavía te quedan dos días al lado de Violeta García de Zúñiga.

¡La Parra! No te lo puedo creer.

-Oye, Toni, que ha llamado tu novia.

Intentaba localizarte y no ha dado contigo en toda la mañana.

Que tenía que contarte no sé qué de Verona.

-Luego la llamo yo, gracias. -¿Tenés novia?

-Me tengo que ir. -Hace rato.

¿Por qué no te quedas un poquito? Te prometo que lo pasaremos rebién.

-No, me tengo que ir, en serio. Gracias, ¿vale?

-¿Qué sanción me va a caer?

-Seis meses de suspensión de empleo y sueldo.

Con efecto inmediato. -Pero ¿cómo voy a vivir?

Elías...

Solo voy a estar fuera diez o quince minutos, no más, ¿vale?

Vuelvo ahora, quiero seguir hablando.

-No tengo nada mejor que hacer. -Espérame, ¿vale?

Quieres esta copa, ¿verdad? ¿La quieres Elías?

Si quieres beber, arrodíllate, ponte a cuatro patas y ladra para mí.

-¿Cómo te atreves? Después de lo que me humillaste...

-Sé que te humillé y no me siento orgulloso de haber hecho aquello,

pero no voy a permitir que mi amigo Elías Guevara destroce su vida.

Que vuelva a caer en la misma mierda en la que cayó entonces.

-Espero que tus negocios no se resientan por mí.

-Lo que tienes que hacer ahora es centrarte en su desintoxicación

y en tu rehabilitación. Ya está.

Cuando lleguemos allí y te deje en esa clínica

y compruebe que estás bien y fuera de peligro,

entonces me ocuparé de mis asuntos.

-¿Te fías de los mexicanos?

-Santos Mercader creo que sí que cumplirá su palabra,

pero esos mexicanos son mucho más impredecibles.

-Si yo no soy policía, yo no soy nada.

¿Cómo me voy a mirar ahora al espejo?

Te vas a mirar al espejo y vas a ver a un hombre capaz de luchar

contra sus demonios y vencerlos.

A mí me gustaría ver a ese Elías Guevara buen madero,

con sus buenos confites y resolviendo casos y no...

esta piltrafa en la que me he convertido, no.

Si lo has hecho una vez, lo puedes hacer más veces,

lo vas a conseguir, te tienes que recuperar.

Pero tienes que pedir ayuda.

La necesitas, también la necesitaste la otra vez, ¿no te acuerdas?

Qué desastre, Claudia. Con lo bien que estaba...

Eh, eh. No te dejes llevar por la autocompasión.

No te lo voy a permitir. Seis meses pasan volando.

(Música emocionante)

(Llaman a la puerta)

Pasá.

-Buenos días, Violeta. Perdón, perdón... Voy fuera.

-No, pará, si hay confianza.

Además, tengo un problemón, por favor...

-Un problemón otra vez, vaya por Dios. ¿Qué te pasa ahora?

-No sé qué ponerme.

(RÍE) -Pues no sé qué quieres que te diga, chica.

Tú sabrás lo que te sienta bien.

-Ay, pero es muy aburrido yo sola. Dale.

¿O querés pasarte la mañana en el pasillo?

Seguro que vos te vestís con lo primero que ves en el armario.

-Pues sí, no me rallo mucho pa' vestirme.

-No, si se nota. Tenés un look muy desfasado.

(IMITÁNDOLA) -"Muy desfasado", ya.

-Esos jeans que llevás son como del siglo pasado.

-Ya, pero a mí me molan los jeans del siglo pasado, así que...

-Me parecen horribles. Te quedaría mejor la camisa que yo te regalé.

-No te quites la camisa que no me la voy a poner.

-¿Por qué no? Vos me dijiste que era superchula.

-Y es muy bonita, pero ya está...

(Móvil)

-Contestá, por mí no hay problema. -No es urgente, no pasa nada.

(Rechaza la llamada)

-¿Seguro que no es urgente? -Sí.

(Móvil)

Bueno, voy a coger, ¿vale? -Hum.

-Dime, amor. Estoy currando.

Sí, en lo que te conté ayer del escolta.

(NERVIOSO) Eh... Pues depende de si es zapato o zapatilla,

pero 41 y medio o 42, ¿por?

Vale. Vale, hablamos luego. ¿Vale, mi vida?

Y yo. Chao.

(CARRASPEA)

-Creí que a tu novia no le gustaba comprar.

-No le gusta comprar especialmente, pero como está en Italia...

El rollo de la moda y tal... -Hum. No lleváis mucho, ¿no?

-No, llevamos unos meses. -Mostradme una foto de ella.

(TONI SUSPIRA)

-Ay, qué lindo es estar enamorado. -Mola.

-Yo estuve solo una vez enamorada de un profe de mates

que me daba clases particulares en verano.

-¿Pero un profe...? En plan un compañero que te daba clases...

No, tenía 40 años. Pero lo mejor no eran las clases,

sino después los baños en la piscina a la noche.

-Ya.

-¿Te parece mal? -No. Bañarse en la piscina esta guay.

Muy romántico por la noche... Que te lleve 20 palos es más raro.

-Qué se le va a hacer.

Cuando la pasión es auténtica hay que dejarse llevar.

(NERVIOSO) -Te voy a ayudar con lo de la ropa, ¿vale?

Si tanto insistes... A ver. Así a botepronto te digo...

Esto me parece que es guay. Y con esto, por ejemplo.

Estas dos cosas están guais. -Sí, no está mal, pero...

Creo que me voy a poner otra cosa. (NERVIOSO) -No, no. Me voy, ¿vale?

Pa que te cambies tranquila. Hasta luego.

-Pues sí, Elías ha tenido una noche movidita.

To' el rato de un lado pa' otro, histérico de los nervios.

Al final le di un calmante para que se tranquilizara un poco.

-Ay, pobre. Aparte del síndrome de abstinencia,

lo pasará fatal con la suspensión de los seis meses.

-Está "atacao" y eso no ayuda para nada que se mantenga sobrio.

No lo dice, pero yo veo que está deseando tomarse una copa.

-Claro, normal. Es de valientes no echar un paso para atrás.

Y cada día que pasa sobrio para él será como una victoria.

-Sí, pero creo que es mucha tela pa' él solo.

Por eso estoy con siete ojos, no me fío.

-María, pero tú tampoco puedes estar las 24 horas del día

como un guardia de seguridad pendiente de Elías.

Tienes tu café, tu vida, tus cosas y vas a acabar enfermándote.

-Ya lo sé, por eso estoy dándole vueltas al tema.

-¿A qué tema?

-Nacha, creo que Elías lo que tendría que hacer es...

ingresar en una clínica especializada en adicciones.

-Sí, yo también lo veo y propongo lo mismo.

Además, todo el tiempo que pasa libre sin trabajar es terrible,

y encima siempre tiene la tentación al alcance.

-Elías sin trabajar es una bomba de relojería.

-Coméntaselo a él, a ver qué dice. -"Coméntaselo", dice.

Se lo he comentado...

Pero dice que no, que esta vez se ve capaz él de llevarlo a pelo.

-Pues yo no lo veo... -Yo tampoco lo veo.

No creo que eso se consiga solo a fuerza de voluntad.

-Y aunque así fuera, ¿qué necesidad tiene?

El proceso es más difícil, más largo, más complicado... Todo.

-Pues sí.

Si yo estoy totalmente de acuerdo, pero...

El que tiene que abrir los ojos es él.

Fíjate que hasta he pensado en llamar a su hijo, Isra,

a ver si él puede convencerlo. -Pues sí, María, llámalo.

Israel lo puede convencer de que ingrese

en un centro de rehabilitación.

-Ya, pero no sé... Me da apuro.

-Pero ¿por qué?

-Porque no sé si Israel va a querer colaborar.

-Claro que sí. ¿Cómo no va a querer si es su papá?

Lo importante es que esté bien.

-Cuando se fue a París le dijo que hasta que no estuviera limpio

no quería saber nada del tema. -Lo diría porque estaba cabreado

y porque vio que Elías está volviendo a las andadas.

Y es normal que esté cabreado, pero...

Yo no creo que Israel se mantenga en esa actitud

porque él adora a su papá y no lo va a dejar tirado

justamente ahora que es cuando más lo necesita.

-Ya, pero luego está otra...

Si Elías se enfada conmigo por llamar a Israel sin decírselo...

-Bueno, María, que se enfade. Ya se le pasará.

Esto es grave y es por su bien, es para ayudarlo.

-No, si tienes razón...

Voy a llamar a Isra y que sea lo que tenga que ser.

-Claro que sí. Tú llámalo, seguro que está dispuesto a colaborar.

Cóbrame el cafecito que me toca empezar la mañana.

-No, cariño, estás invitada. -Ay, María, gracias.

Me dices qué te comenta Isra. -Vale.

-Adiós, buen día. -Que tengas buen día.

Isra... Sí.

Bueno, pues regular nada más.

Escúchame, te quería comentar una cosica.

(Aviso del tapicero)

¿Qué tal, Elvira? ¿Todo bien?

(CONFUSA) Eh... Eh...

¿Sabe cómo se llama esta plaza? Sí, claro. Es la plaza de La Parra.

Ah. ¿No se acordaba?

Eh... No, no. Es que me he desubicado y...

Y mis hijos me estarán esperando y tengo que volver a casa.

No se preocupe. Mejor vamos al centro de salud, le acompaño

y así la ve un médico. No. ¿Para qué? Solo me he perdido.

Estoy perfectamente. -Buenos días, ¿qué pasa?

Elvira está un poco desorientada, Antonio.

¿Sabe quién soy, Elvira? Antonio Torres, su médico.

-Sí, claro. -¿Se encuentra bien?

-Sí, es que me he perdido, no sé cómo se vuelve a mi casa.

-Por eso no se preocupe, que la acompaño ahora mismo.

-No, no. No se moleste. -No es ninguna molestia.

He tenido un hueco en la consulta y he salido a dar un paseo.

-¿Sabe si estamos muy lejos de mi casa?

-Qué va, cinco o diez minutos, llegamos enseguida.

Traiga, que la ayudo. Vamos.

(CONFUSA) -Eh... Sí.

-Aquí tiene. -Vale, gracias.

-¿Al final pudiste dormir algo?

-No mucho, la verdad, pero seguro que tú sí.

No has pegado ojo en toda la noche.

-A ver, me daba miedo que te bajaras al bar tú solo.

-No te negaré que alguna tentación he tenido esta noche.

-Lo sé.

-Es que estoy muy alterado con la suspensión del trabajo.

Estaba muy nervioso y tenía ansiedad y...

-Ya. Y creías que una copa te iba a ayudar.

-María, tú no tienes que pasar por todo esto, cariño.

(SUSPIRA) -Eso ni lo sueñes, Elías.

Yo estoy contigo a muerte.

Pero tendremos que encontrar alguna solución

para que esto no se convierta en una pesadilla para ninguno.

-Me estoy esforzando todo lo que puedo, pero...

la verdad es que me está resultando difícil.

-Claro, Elías.

Es que estas cosas solo con fuerza de voluntad no se superan.

Yo, de verdad, creo que tendrías que pedir ayuda profesional.

-Oye, no empecéis con eso otra vez.

Ya te dije anoche que quiero enfrentarme a esto solo.

-Pero a ver...

Es que yo no creo que puedas hacerlo tú solo, Elías.

La otra vez fue con Alcohólicos Anónimos,

Allí te ayudaron a salir. -Lo sé, lo reconozco.

Estoy muy agradecido, pero es que no...

No me veo volviendo por allí otra vez.

-¿Por qué te da vergüenza? Porque no serías ni el primero

ni el último en recaer.

-Lo sé, María, si lo reconozco, pero es que no...

-A ver, ¿qué hay de malo en pedir ayuda?

-Nada, pero quiero enfrentarme a esto solo.

-Elías, por Dios, no seas cabezón.

Tú solo podrías retrasar el proceso eternamente.

Tanto Isra como yo lo pensamos, he hablado con él hace un momento.

-¿Hum? ¿Le has llamado tú o le has llamado él?

-¿Y eso qué tendrá que ver?

Lo hemos estado hablando y estamos de acuerdo.

-Ya. Le has llamado tú, ¿no? -Pues sí.

Lo he llamado yo, no creo que tenga nada de malo. Es tu hijo.

Se merece saber que estás pasando por un calvario.

-Pero si lo sabe, María. Acuérdate antes de irse,

dijo que no me quería volver a ver la cara

hasta que estuviera recuperado. -Te lo dijo porque estaba enfadado.

Pero no es como antes, no eres el padre homófobo

que lo trataba a patadas. Él te quiere muchísimo, Elías.

Y está superorgulloso de ti.

-¿Eso te ha dicho?

-Claro que me lo ha dicho. ¿Te voy a mentir con una cosa así?

(SUSPIRA) -¿Y qué piensa que tengo que hacer?

-Lo mismo que yo: pedir ayuda a profesionales.

-Ahora os habéis compinchado y habéis decidido

lo que es mejor para mí, ¿no?

Pues lo siento, María. Volver allí no lo veo.

-Dame una sola razón, Elías, una sola.

-Aunque me hayan suspendido estos meses del trabajo,

ya buscaré otra actividad y me ayudará.

-¿De verdad que tú crees eso?

¿Estás convencido de que no vas a volver a caer en la tentación?

Elías...

Mírame a los ojos.

Mírame.

¿Tú crees que puedes con esto tú solo?

-No lo sé, María.

-Mira, vamos a hacer una cosa.

Ahora coges el teléfono y llamas a Isra.

Habla con él, escucha lo que tiene que decirte.

Y luego toma la solución que a ti te dé la gana.

¿Vale? La voy a aceptar, voy a estar contigo decidas lo que decidas.

Pero llámalo, por favor, escúchalo.

-Isra. Hola, soy tu padre.

María me ha dicho que querías hablar conmigo.

Dime, hijo.

-Hola, hijo.

-Buenos días. -Hola.

¿Ha pasado algo?

-Que te lo explique el doctor, yo estoy agotada.

-Toma, bebe algo, anda.

-Su madre ha tenido una pérdida temporal de memoria.

Estaba desorientada, no sabía volver a casa y la he acompañado.

(SUSPIRA) -Ha sido una sensación horrible, Álvaro.

La inspectora Miralles se ha dado cuenta de que pasaba algo raro

y ha venido a preguntarme qué me pasaba.

-Lamentablemente, estas situaciones son normales en el alzhéimer.

Felizmente, ha sido un episodio leve.

-No es ningún consuelo, pero le agradezco los ánimos.

Tendrá que volver a la consulta, ¿no, doctor?

-Sí, antes quiero comentarle algo a su hijo.

Es necesario que a partir de ahora

cada vez que vuestra madre salga de casa lo haga acompañada.

-No, ni hablar. No voy a consentir que me tratéis como a una inválida.

-Si hago esta recomendación es para evitarle otro susto.

Imagínese que sale de casa, se pierde

y no encuentra a nadie que la conozca.

Podría acabar deambulando por cualquier carretera.

-Correré ese riesgo, pero mis hijos tienen su propia vida

y yo no voy a hacer que estén pendientes de mí

24 horas al día. -Mamá, por favor.

-Luis, Ricky y yo estamos para ayudarte en lo que necesites,

no eres ninguna carga para nosotros. -Vale.

Pero olvidaos de eso de acompañarme a todos lados.

Excepto esto que me ha pasado o algún despiste que he tenido,

yo sigo estando en mis cabales. -Nadie dice lo contrario, pero...

Esta situación de aquí en adelante puede volver a repetirse,

habría que evitarle todo tipo de riesgos.

Por su bien y por el de todos.

-Bueno, pues ya veré qué hago.

Igual no vuelvo a poner un pie en la calle.

Después del ridículo de hace un rato...

Es que yo no quiero que la gente me mire con pena.

O peor aún, que se burlen de mí. No lo soportaría.

-Eso no tiene que suceder, nadie tiene que saber que tiene alzhéimer.

Por eso puede estar tranquila. -¿Tranquila?

Seguro que su mujer se ha dado cuenta de todo.

Y más de uno que pasaba por la plaza también

y ahora estarán largándolo por ahí.

-Bueno, ¿qué más da que lo sepan?

Lo importante ahora es que siga su tratamiento.

Y que le procuremos entre todos la mejor calidad de vida posible.

-O sea, que utilice a mis hijos de canguro.

Pues no lo pienso hacer, siempre he sido una mujer muy independiente.

Y voy a seguir siéndolo hasta el fin de mis días.

-Muy bien. Yo no puedo obligarle a que siga mis recomendaciones.

-Tampoco es tan grave que alguno de nosotros te acompañe

cuando tengas que ir a la calle.

-¿Que no? Antes de eso, me tiro por la ventana.

-Mamá, por favor, basta. -Bueno, Elvira.

Entiendo cómo se siente, pero cuanto antes asuma su enfermedad

más llevadera será para usted y para las personas que le rodean.

-Es que me cuesta aceptarlo.

¡Tiene que haber algún tratamiento experimental, alguna medicina!

No sé, algo... -No.

Hay muchas líneas de investigación sobre el alzhéimer,

pero ninguna ha dado resultados positivos.

-Venga, mamá, tranquila, ¿vale? No lo veas todo tan negro.

-La evolución de la enfermedad será más positiva cuanto más apoyo reciba.

-No se preocupe, mis hermanos y yo estamos para todo lo que necesite.

-Ahora sí que me tengo que ir a la consulta, Elvira.

Cualquier cambio, cualquier cosa que suceda,

podéis venir a contármelo a mi consulta, ¿de acuerdo?

-Claro. Espere, que le acompaño. -Muy bien.

-Eh...

-No consentiré vivir como un vegetal que apenas os reconozca.

Así que cuando llegue ese momento, ya sabéis lo que tenéis que hacer.

-Mamá, no quiero que vuelvas a sacar este tema nunca más.

Ninguno de tus tres hijos te va a ayudar a quitarte la vida.

¿Te queda claro?

Eres nuestra madre.

Y siempre has cuidado mucho de nosotros,

así que ahora nosotros te vamos a cuidar a ti.

Y lo hacemos encantados.

Anda, ven aquí.

(Teléfono)

Hola, Espe. Hola, jefa.

Si quieres café, hay recién hecho. Me pondré una pizquitina.

Ya sabes que si no, me sube la tensión.

Ahí estamos.

¿Cómo van los talleres de defensa personal

para las mujeres del barrio? Pues muy bien.

Me he puesto con ello y además contamos con más gimnasios

dispuestos a colaborar desinteresadamente.

Estupendo, ¿cómo van las inscripciones?

Bien, bien. Van a buen ritmo.

Se han apuntado mujeres de todas las edades

y han llamado mujeres que hicieron el taller

la vez pasada y cuando se han enterado

de que habíamos organizado otro, les ha parecido buena idea.

Eso sí, he pensado que además de las técnicas de autoprotección,

voy a incorporar nuevos contenidos. ¿Nuevos contenidos de qué tipo?

De todo, informaré sobre recursos jurídicos, sociales y policiales

necesarios para hacer frente a la violencia de género.

Me parece muy bien, adelante con ello.

¿Y a ti qué te pasa, Claudia?

¿A mí? ¿Por qué?

No sé... Te noto así rara, como con la cabeza en otro sitio.

No, no. Estoy bien, no te preocupes.

Me parece magnífica idea todos los talleres que estás organizando

para las mujeres del barrio, así que continúa.

Y tenme al tanto de los detalles. Por supuesto, jefa.

Vale.

¿Pasa algo? -No, que me haces gracia.

-¿Por? -Porque sí.

Porque lo mismo te tiras una hora mirando un cuadro en el Prado

que te compras tres revistas del corazón.

(RÍE) -Bueno, soy así de ecléctica. ¿Qué idea tenías de mí?

¿La de la típica nenita de papá que le gusta solo comprar?

-Pues sí, la verdad. No me esperaba que fueras experta en arte.

He "flipao" con tu discurso sobre Goya y Velázquez.

La peña estaba más pendiente de lo que decías tú que del guía.

Qué le voy a hacer si me gusta el arte en todas sus formas.

(RÍE) -Qué bien.

-Bueno, me alegro de que ya no tengas tantos prejuicios hacia mí.

-Claro.

-Tengo que volver, me dejé los anteojos allá.

-Espérate, que voy yo. -No, no, no.

-Que sí, espérate aquí. -Vale.

(VIOLETA) ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Toni! ¡Toni!

-¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

-Un tipo me agarró el colgante y se lo ha llevado.

-¿Estás bien? -Sí, sí.

-¡Joder, no tenía que haberte dejado sola!

¿Era muy caro? -Pero no es lo importante.

Me lo regaló mi abuelo y lo tenía desde chica.

-Tranquila, yo te lo voy a recuperar.

¿Cómo era él de apariencia? -No me dio tiempo a fijarme mucho,

pero sé que era delgado y que tenía apariencia de yonqui.

Y una cicatriz en la mano derecha.

-Vale.

Tenemos que ir a comisaría. -¿Por?

-Tengo que dar parte al comisario.

¡Joder, soy imbécil! Por favor.

Hola, Claudia. ¿Qué tal, Emilio?

Pues regular.

Me acaba de llamar la Guardia Civil

para decirme que han encontrado muerto a Iriarte

en el pantano de Valmayor. ¡No fastidies!

Este había sido compañero tuyo, ¿no? Sí.

El que se metió después a detective privado.

Al parecer lo mataron y luego lo tiraron al pantano.

Todo apunta a que murió de un fuerte golpe en la cabeza.

Me comentaste que lo echaron del cuerpo

porque estaba metido en asuntos turbios, ¿no?

Bueno, eso es una forma suave de decirlo.

Era un corrupto de tomo y lomo.

Montó una red de escuchas ilegales para extorsionar y hacer chantaje

a empresarios y a muchos compañeros.

Una joyita, vamos.

¿Tienes alguna idea de que estuviera metido en algo aquí?

Pues no me extrañaría nada, por dinero hacía cualquier cosa.

Ya. ¿Y tienes alguna hipótesis? De momento, no.

Lo único, que últimamente se dejaba caer mucho por el barrio.

En concreto, siempre por la ferretería de Damián.

¿La ferretería? Damián últimamente sale en todas las conversaciones.

En fin, es igual.

Oye, ¿ha venido Elías para despedirse?

No, y no creo que lo haga. ¿Has hablado con él?

¿Y qué? ¿Cómo lo has visto? Bueno, ahí va.

Siento mucho lo de su sanción, es un gran policía.

Sí.

Seis meses es una sanción dura, pero es lo mínimo

habiendo agredido a un detenido y a Ricky Soler.

Ya, y por estar ebrio estando de servicio.

Sí, eso también.

Bueno, el hecho de que no se ponga a la defensiva

es una forma de empezar a solucionarlo, ¿no?

Y el tiempo pasa más deprisa de lo que pensamos.

Antes de que nos queramos dar cuenta,

estará dando guerra y con las pilas más cargadas que nunca.

Sí, parece ser que esa es su intención,

volver completamente recuperado, por eso se va.

¿Y sabes dónde se va?

Israel y María le han convencido de que ingrese

en una clínica de rehabilitación.

Es la forma más segura y más rápida de que se recupere del todo.

Es una buena decisión, la verdad.

Él estaba convencido de que podía superar su adicción solo,

pero claro, aunque lo consiguiera, sería mucho más lento

y más doloroso tanto para él como para los que le rodean.

Estoy completamente de acuerdo.

Creo que hace muy bien dejándose llevar por profesionales.

¿Sabes dónde se va a ingresar?

Sí, Israel quiere que vaya a París para estar cerca de él.

Conoce una clínica en Fontainebleau bastante buena.

Además tiene varios especialistas españoles. Y eso es bueno.

Le ha hecho caso por lo que veo. Sí.

Creo que le va a venir bien irse lejos y cambiar de ambiente.

Quedarse aquí creo que sería contraproducente.

Hace muy bien.

¿Cuándo se va? Mañana coge el avión.

Y pasado ingresa en la clínica.

Israel se ha ocupado de hacer la solicitud y el papeleo.

Ahora le mando un mensaje para darle ánimos.

Me parece muy bien, seguro que le anima.

Esta comisaría no va a ser igual sin Elías.

Bueno, ya salió en otra ocasión de esta y puede salir ahora.

Estoy completamente de acuerdo, ya verás.

(Móvil)

Mira.

Dime, Ríos.

¿Qué ocurre?

Espérame en la puerta de mi despacho, ¿de acuerdo?

Venga, hasta ahora. ¿Qué pasa?

Toni, quiere contarme novedades sobre su escolta,

la hija del ministro. Parecía nervioso.

Vaya.

Me voy para allá. Venga.

Te dije que no la pierdas de vista ni un segundo.

Es que no me has hecho ni caso. Fue un momento, de verdad.

La movida fue que ella se dejó las gafas de sol en el quiosco

y entré a por ellas y le quitaron el collar.

¿Es que no te das cuenta? Te has pasado por el forro

la primera norma de un buen escolta: no perder de vista

a la persona que se custodia. Lo siento, de verdad.

Sé que es un error imperdonable. Nos puede salir muy caro.

Me van a llamar enseguida de Jefatura para pedir explicaciones

en cuanto la chica se lo comunique a su padre.

Diga que es mi responsabilidad, es mi culpa.

Eso no nos quita que la cosa acabe en un conflicto diplomático.

No quiero ni pensar los titulares de prensa,

nos van a poner a caldo.

Siento mucho haberle defraudado, comisario.

Si la culpa es mía por confiar en ti

y pensar que podías ser escolta.

Me equivoqué pero bien. Ahora, que la cosa podía haber sido peor.

Imagínate si el delincuente le mete un navajazo.

Mirándolo por el lado positivo, no ha pasa nada de eso.

Le juro que fue medio minuto que me metí en el quiosco,

cómo iba a pensar que le iban a robar en ese momento al lado de comisaría.

Ese es el problema, Toni: que no piensas.

Y actuaste con ella como si fuera una amiga

con la que te ibas a tomar cervezas.

Con todos los respetos, comisario,

me he tomado este caso con la profesionalidad que requería.

Pues yo creo que no.

Y me da, además, que te tomaste demasiadas confianzas con Violeta.

¿Demasiadas confianzas? Perdóneme, comisario.

Dijo que hiciera de escolta, le dije que no se me daba bien,

usted insistió y acaté órdenes. O sea, que la culpa es mía.

No digo que sea su culpa...

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Comisario, una joven desea hablar con usted.

-Soy Violeta García de Zúñiga, hija del ministro...

Sé perfectamente quién es usted. Puede retirarse, agente.

¿Qué estás haciendo aquí? Dije que esperaras en mi mesa, por favor.

-No me iba a quedar ahí cuando te está cayendo una bronca.

Toni no tiene la culpa, le pedí que fuese a por mis anteojos.

Toni conoce el protocolo y nunca tendría que haberte dejado sola.

Le juro que no tengo ni una sola queja de él.

Me ha protegido muy bien durante estos días.

Con todos los respetos, eso lo tendría que evaluar yo,

que para eso soy su superior. Sí, pero tendré que darle mi versión.

Tengo escolta desde pequeña. Y Toni es el número uno.

Pues no quiero ni imaginarme cómo serían los demás.

El fallo de seguridad que ha cometido es imperdonable.

Ya lo he explicado, el fallo fue mío y no voy a decir nada a mi papá.

Le honra no querer meter en un lío a mi agente,

pero me parece que su padre tiene que saber lo ocurrido

y si no se lo dice usted, me temo que se lo tendré que decir yo.

No, por favor, no lo haga.

(Móvil)

-Perdón.

Es importante, es un confite.

Está bien, cógelo.

Dime, Pimpo.

¿Seguro?

Vale. Fijo, ¿no?

Buah, gracias, tío. Te debo la vida.

Claro, claro. Sí, hablamos.

Venga, tío, chao.

Buenas noticias. ¿Qué ha pasado?

Llamé a varios confites, les di la descripción del sospechoso

y me dice este que está en el Centro Cívico.

¿En el Centro Cívico?

¿Y cómo sabe el confite que se trata de él?

Porque Violeta dio una descripción: muy delgado, pinta de yonqui,

que tenía una cicatriz en la mano...

Le quería pedir si podía detenerle yo.

-Yo voy con vos.

De eso nada, señorita. No quiero meterme en su trabajo

pero lo más rápido será que yo identifique al ladrón.

-Violeta, tiene razón el comisario. Es un riesgo que no vamos a correr.

Será mejor que te acompañe Nacha, no quiero más fallos

ni meteduras de pata. No los habrá, le doy mi palabra.

Por si acaso, buscaré a Aguirre y le diré que vaya personalmente.

Y usted se queda aquí conmigo. Sí, sí.

-Hasta luego.

Nacha, ¿es este? -No sé, eso lo sabrás tú.

-No, qué va, ese no es. -¿Tú que haces aquí?

-Ay, por favor, Bremón nos va a colgar del cuello.

¿Cómo te has escapado del despacho de Bremón?

¿Violeta?

-¡Ese! ¡Es ese!

-Quedas detenido por un delito de robo con violencia e intimidación.

-Yo no he hecho nada. -¿Entonces por qué corrías?

¿Esto qué son? ¿Souvenirs para la familia?

-A ver. -Gracias.

-Sí.

-¿Hay más regalitos por aquí o qué?

Nacha, por favor. -A ver.

Mira, más cositas.

A ver, trae.

-Nacha, llévatelo a comisaría y lleva el botín.

-Vale, claro que sí. Venga, andando.

Oye, tú cuidadito, no te despistes que Bremón está de mal humor.

Si se entera de que Violeta ha estado aquí se nos cae el pelo.

-Que sí, que no te ralles.

Te prometí que lo conseguiría y ahí está.

-¿Me lo ponés, por favor?

-Eh... Sí.

Perdón.

-Te pones nervioso cerca de mí. -No me pongo nervioso, ¿qué dices?

-No te enfadés.

Ahora en serio, significa mucho para mí que lo hayas recuperado.

(NERVIOSO) -Ya está, yo te quería dar las gracias por...

Por dar la cara con el comisario.

-Bueno, espero que ese viejo te deje tranquilo de una vez.

Que te deje volver a ser mi escolta.

-No sé, habrá que esperar. -No admito un no por respuesta.

Es mi última noche en Madrid y quiero celebrarlo con vos.

-¿Conmigo? Veo que te quedan ganas de fiesta.

(RÍE) -Por supuesto. He pensado llevarte a un tablao flamenco.

-¿Un tablao flamenco? -Le dan un diez en todas las guías.

-No lo sé.

Tendría que preguntar al comisario si puedo ir contigo.

-Llámalo por teléfono, no pienso volver a pisar ese sitio.

-Ya me voy. -Habías quedado con Ricky, ¿no?

-Sí, vamos al centro a dar una vuelta.

-Muy bien. No me llegues muy tarde. -Tranquilo, no lo haré.

¿Tú te vas a casa?

-No, tengo que revisar estas facturas y llevárselas mañana al gestor.

-No te des mucha paliza, papá.

Chao.

(Campanillas)

(Campanillas)

-Está cerrado ya.

No, no he venido a comprar, Damián.

Comisario, no lo había visto.

Veo que ya se ha enterado.

Sí, lo acabo de leer... El titular simplemente.

No se habrá suicidado, ¿no?

No, lo asesinaron de un golpe en la cabeza

y después lo arrojaron al embalse.

Qué barbaridad. Como me dijo que era un policía corrupto...

¿Cree que ha podido estar metido en asuntos turbios o algo así?

Aún no estamos manejando ninguna hipótesis sobre su asesinato.

Además, las preguntas las hago yo.

Por eso me gustaría saber qué tipo de amistad tenía con Iriarte,

si entablaron una buena amistad.

Tanto como amistad yo no diría.

Yo contraté sus servicios en un momento dado

y se convirtió en cliente de la ferretería.

Nada más.

Verá. Siempre me resultó extraño que viniera

desde el otro lado de la ciudad para comprar tornillos.

Bueno, no eran tornillos precisamente.

Él estaba haciendo una reforma en casa de la madre, creo.

Venía a por un material muy caro y yo le hacía buen precio.

Mire, sé que esto es un asunto privado

y no tiene, por supuesto, que contestarme pero...

Me gustaría saber el motivo en concreto por el que le contrató.

Sí, no hay ningún problema. Era por un cliente moroso.

Uno que vino, hizo unas compras, me debía mucho dinero y no volvió.

Lo contraté para que diera con él. ¿Y lo consiguió?

No. El tipo nos dio un nombre falso y nunca más se supo nada.

Vaya, lo siento por usted. Hombre, pues muchas gracias.

Si no desea nada más... Estaba a punto de cerrar.

Por supuesto, me marcho.

Si se me ocurre alguna pregunta, ya me paso por aquí.

Muy bien. Gracias. Gracias.

(Campanillas)

(Campanillas)

(Claxon)

Hola, cariño. ¿Qué tal? Muy bien.

Hoy, y sin que sirva de precedente, he conseguido salir a mi hora.

Tengo un hambre que me muero. ¿Hacemos la cena?

¿Qué te parece un revueltito de trigueros?

¿Bien? Pero espera.

Antes cuéntame qué le ha pasado a Elvira esta mañana.

Sabes que no puedo contar cosas de mis pacientes.

Antonio, por favor. Estaba desorientada,

no sabía dónde estaba, no podía llegar a su casa.

No hay que ser un lince para saber que es una demencia.

Me alegro mucho de que hayas llegado a esa conclusión, doctora.

Antonio, no te lo estoy preguntando por cotilleo.

Te lo digo porque es bueno que nosotros lo sepamos.

Si tenemos un vecino que se desorienta y se pierde...

No está mal que lo sepamos.

Muy bien, llevas razón.

Tiene alzhéimer, pero te pido la máxima confidencialidad.

Por supuesto, no tienes ni que pedírmelo.

¿Cuándo se lo han diagnosticado? Hace unas semanas.

Recibió el informe de su neurólogo.

¿No es muy joven para tener esa enfermedad?

A veces el alzhéimer se presenta en personas con edad temprana.

Ya. ¿Y en qué fase está?

Una etapa inicial, pero ya empieza a tener síntomas importantes.

Por ejemplo, estar desorientada, como le pasó esta mañana en la plaza.

Ya. Entonces tendría sentido que no se acordara ni de los puestos

ni de lo que compró en el mercado cuando la interrogué como sospechosa

de lo de los billetes falsos. Es posible, sí.

Seguro que tiene dificultades para recordar hechos recientes,

se llama amnesia episódica.

Supongo que irá a más, esto va a ser muy duro para ella.

Por suerte no está sola, tiene a sus hijos que la apoyan.

No creo que le haga mucha gracia no poder valerse por sí misma

y depender de los demás. No, no le hace gracia.

Con el tiempo aceptará que tiene que convivir con la enfermedad.

Ya... Es que es una enfermedad terrible.

Yo me acuerdo de que un tío de mi madre, que era militar,

y tenía alzhéimer. En esa época no se diagnosticaba así,

con ese nombre, pero creo que tenía alzhéimer.

Y lo llevó fatal, él y su familia. No es un proceso fácil para nadie.

Claro.

Me llamaba mucho la atención

porque confundía a su mujer con su madre.

Eso me parecía durísimo, sobre todo para ella.

Una vez salió de casa... Fue un lío en la familia

porque no volvía, no sabían, se había perdido.

Se había desorientado, Menos mal que lo encontró un vecino

y lo llevó a casa. Lo mismo le ha pasado a Elvira.

Por eso le he recomendado que no salga sola a la calle.

Espero que me haga caso.

No creo que lleve muy bien eso de tener que ir siempre acompañada.

Felizmente pude hablar con su hijo, el del taller.

Me prometió que iba a seguir mis recomendaciones.

Tiene suerte de tener tres hijos que la quieren tanto.

Ese es el mejor remedio para esta enfermedad en este momento.

El cariño y la paciencia.

Pues fíjate... Con la guerra que me da a mí esa mujer.

Y me da pena. Y me da pena que... En fin.

Bueno, vamos a preparar la cena. Vamos.

Hale.

¿Te parece bien lo del revuelto de trigueros?

(NACHA) Te voy a echar mucho de menos, compañero.

-No será para tanto. Además, en comisaría

tienes muy buena gente, muy buenos compañeros.

-Ya lo sé, pero no es igual.

Contigo tengo una relación especial y lo sabes.

Además, tú siempre has estado ahí en todos los momentos

en los que yo más te he necesitado. -Si tú lo dices.

-Hombre, claro que sí.

¿Se te olvida la vez que estuve a punto de entregar la placa

y me sacaste del pozo? Es más, mira.

Eso no te lo he agradecido lo suficientemente bien.

-Claro que sí, Nacha, de la mejor manera posible.

Siempre has estado ahí. El mejor binomio que he tenido.

-No sé, yo creo que últimamente te he fallado un poco.

-¿Pero qué tontería es esa?

-Que sí, yo sé por qué te lo digo. No he estado a la altura.

Si hubiera estado al quite y pendiente,

creo que no hubieras vuelto a recaer en el alcohol.

-Tú siempre has estado ahí, no has fallado en nada.

No te sientas culpable de nada. Aquello ocurrió muy rápido...

Y cuando Isra entró en coma me sentí muy culpable.

Vamos a dejar de esto ya.

Ahora estoy fuerte y dispuesto a superarlo.

Deberías alegrarte, ¿no? -Bueno, por eso sí.

Pero no me voy a poner a dar salticos de alegría

sabiendo que te han suspendido seis meses

y que te voy a echar mucho de menos. -El tiempo pasa muy rápido.

Dentro de nada estaré de vuelta y podremos celebrarlo.

Además, voy a volver totalmente recuperado y sabiendo francés.

(RÍE) -¿Me lo prometes? -Chapurrearlo por lo menos.

-Venga.

Oh la la.

Me voy para dejarte descansar.

Duerme bien, y cuando puedas, me llamas.

Ya sabes que estoy aquí cuando necesites, para lo que sea.

-Lo sé. Lo sé, Nacha. -Buen viaje.

Adiós, María. -Hasta mañana, cariño.

-Ánimo.

-Cómo se nota lo muchísimo que te quiere Nacha.

-Y yo a ella, sí.

¿Cómo lo llevas? ¿Te ayudo con algo ahora que estoy en paro?

-Pues si te parece, terminamos de recoger y cenamos algo.

Luego nos subimos a casa.

-Claro.

(VIOLETA RÍE)

-Esperá.

-Hostia, ah.

A ver, vamos a hacerlo bien.

-Vale. -Vale.

(VIOLETA TARAREA)

-¿Así? -Sí, sí.

-Ahora para acá. -Acá y vuelta.

-Vuelta. -Ahí y "patrás".

(RÍE) Dios, qué puto desastre.

-Que no, me lo he pasado superbién hoy.

Ha sido increíble, ha pasado de todo. -Y tanto que ha pasado de todo.

Madre mía, te juro que pensé que no te traía sana y salva aquí.

(RÍE) -Bueno, me ha encantado verte en acción.

Sobre todo en la mejor parte, cuando te pusiste el gorro cordobés

y te pusiste a bailar flamenco, no lo haces nada mal.

-No lo hago nada mal porque lo hago fatal.

-No. -¿En qué momento se me ocurre

liarme para ir a un tablao flamenco? ¿Yo?

-Además seguro que salís guapo en las fotos de los paparazis.

(RÍE) -Es coña, ¿no? -No. ¿No los vistes?

Estaban cuando estábamos bailando.

Seguro que salimos en alguna portada de alguna revista de mi país.

(RÍE) -¡Venga, ya! -No, en serio.

-¿Me estás vacilando o es en serio? -No, de verdad.

-Habla con tu padre para quitar esas fotos de circulación, por favor.

-No te preocupés, hablo con él y que cancelen la publicación.

-¿Seguro? Me puedo quedar sin curro. -Sí, sí, sí.

Dale. ¿Nos tomamos una copa? Queda mucha noche.

-Quedará mucha noche "pa" ti, yo me tengo que ir

que está mi relevo abajo además. -¿En serio?

-Sí. -No, Toni, dale.

-¿Qué?

-Quédate un poquito más. -No puedo.

-Nunca volveré a tener un escolta como vos.

Con tanta paciencia. A veces soy un poco caprichosa e insoportable.

-¿Un poco? -Bueno, vale, soy insufrible.

-Tampoco es para tanto. Al final no fue tan mal.

Salvo por mi cagada donde casi te meten un cuchillazo.

Menos mal, porque me muero.

-¿Tanto cariño me agarraste?

-En serio, Violeta, lo siento por eso.

Porque no fue algo muy profesional.

Además, tenía razón Bremón, me vine arriba.

Pensé que estábamos dos amigos por Madrid y se me fue la olla.

Lo siento. -Me gusta que me hayas visto así.

No como el resto de escoltas, viéndome como un bicho raro.

Siendo tan fríos, tan distantes.

-Ya.

-Dale, nos tomamos esa copa para despedirnos.

-No. Me tengo que ir, es tarde ya. En serio.

-Dale. -Que no, está mi relevo abajo.

-Toni... -No. No pinto nada aquí ya, Violeta.

-Es una pena que una noche tan bonita acabe tan aburrida.

Además, mañana habrá como miles de kilómetros entre nosotros.

Será mejor aprovecharlo, ¿no?

(Música romántica)

-No, no, no. Perdón, no.

No puedo, Violeta, lo siento. No puedo hacerle esto a Paty.

-No se va a enterar. -Ya.

-Desde luego que yo no se lo voy a decir.

-Da igual que no se entere, sé que la estoy engañando,

yo no puedo hacerle eso, lo siento.

-Tiene mucha suerte de tener a alguien como vos.

-Y yo tengo mucha suerte de tener a alguien como ella.

-Bueno, al menos llévate la camisa que te regalé.

-Ay, Violeta, no debería...

-Dale, es la última orden de tu protegida.

O si no, llévatela como un regalo de una amiga.

-Vale.

Bueno, pues chao. -Chao.

-Chao. -Chao.

-Te juro que voy a salir de esta, María.

-Lo sé.

Pero vas a tener que pasar momentos muy duros, Elías.

-Sí. Va a ser difícil, pero lo conseguiré.

No quiero fallaros ni a ti ni a Isra ni a Nacha ni a Claudia.

No quiero que nuestro nieto crezca con un abuelo borracho.

-No tengo ninguna duda de que lo vas a conseguir.

Siento no poder estar contigo ahora que empieza el tratamiento.

-Yo también, pero ya sabes que no se puede.

Además, prefiero que estés aquí cuidando del negocio.

-Paty en dos días está de vuelta y tengo unos ahorros.

Que también me podría ir a París y alojarme en una pensión

cerca de la clínica o algo.

-No...

Pero gracias por todo el cariño que me estás dando

en estos momentos difíciles.

No me lo merezco, me tenías que dar una patadita en el culo.

-No digas eso.

Las parejas tienen que demostrar que se quieren en momentos difíciles.

Y yo te quiero mucho, Elías, y quiero estar contigo.

-Estarás conmigo aunque esté a miles de kilómetros.

Prefiero que estés aquí,

ocupándote de tus cosas y defendiendo el negocio.

-Ya sabes que voy a ir a verte en cuanto pueda.

-Claro. Sabes que al principio no se puede,

pero en cuanto nos dejen, te llamo y vienes corriendo.

-Estaré deseándolo con toda mi alma. -Y yo.

Tendremos tantas cosas que contarnos.

Podremos dar algún paseíto por el Sena

como cuando fuimos a la boda de Isra.

-Ay, Elías, cuánto te voy a echar de menos.

Si no fuera porque sé que vas a estar bien

y que allí vas a tener cerca a tu hijo,

que va a estar muy encima de ti, me liaba la manta y me iba contigo.

-No, cariño, no.

Es necesario que esta batalla la libre solito.

Confía en mí.

¿Sabes por qué?

Porque te amo.

Han robado pseudoefedrina en un laboratorio.

¿Que sirve para...? Para sintetizar metanfetamina.

¿Y sospecháis quién puede estar pasándola?

Santos Mercader, ¿quién si no?

¿Tenéis pruebas en contra de él? De momento no.

Pero lo que cuentan los compañeros de la UDYCO es bastante preocupante.

No, no me lo pongas, porque me acaba de llamar un confite.

Hay unos camellos del barrio merodeando por el Moonlight.

¿Comemos luego? No puedo, cariño.

Tengo que comer con Fernández, está hecho polvo.

¿Qué le pasa?

Se le ha muerto un chaval en sus brazos, entró por Urgencias.

¿Y de qué se ha muerto el chico? ¿Un accidente?

No, fue una intoxicación de metanfetamina o una droga similar.

¿Sobredosis? No.

Solo se tomó una pastilla, creo.

-Escucha, esto es lo que quiero que hagas.

Quiero que des un escarmiento a ese inútil.

No, al cocinero, no. Al que le puso a cocinar.

Y luego deshazte de esa partida de metanfetamina.

Nos vemos en el pub dentro de una hora.

-La enfermedad va a seguir su curso. -Gracias por ser tan sincero.

-Aquí me tenéis para lo que necesitéis.

-Hoy estás radiante.

-¿Qué haces aquí? Es por la muerte de un chaval.

Venimos a ver al médico que le atendió.

¿Y tú? ¿Estás bien?

Me voy al taller, tengo mucho curro. Eh, Álvaro, que nos conocemos.

¿Qué te pasa?

Lo que no nos has contado es si hubo rollo entre vosotros.

Si habéis estado hasta las tantas en un tablao flamenco.

-Resulta que había unos paparazis y nos sacaron unas fotos.

Hola, María. -Hola.

Qué cara traes, parece que vienes de un funeral.

-No, vengo de ir a buscar a Paty, pero me ha dicho que no vaya.

No entiendo por qué.

¿Alguna novedad?

Mi confite dice que en el almacén del Moonlight esconden

metanfetamina lista para el consumo.

Tenemos las fotos que ha hecho Nacha esta mañana tras el soplo.

Ha captado a dos camellos que tenemos fichados

entrando y saliendo por la puerta de atrás del almacén del pub.

Ya. A lo mejor ha llegado el momento de hacer un registro en ese local.

Tranquilo, ya la he destruido.

-Sí, eso espero porque no podemos controlar lo que hay en la calle.

Confiemos en que no haya más muertes.

(Llaman a la puerta)

Hay una larga lista de llamadas al teléfono del ferretero.

Damián ya nos contó que le contrató para un asunto personal.

Esas llamadas no serían de extrañar. Pues un poco sí.

Porque Damián me dijo que hace tiempo que terminó ese encargo.

Se supone que tienen un contacto normal

entre un cliente y su ferretero.

¿Adónde quieres llegar?

Pues que Iriarte llamó a Damián hasta poco antes de su muerte

y eso es lo que me escama.

Ya, pero esas llamadas no serían suficientes para hacerle sospechoso.

No te lo he contado todo.

Por alguna razón no me está contando la verdad

de su relación con Iriarte.

(DAMIÁN) ¿Por qué iba a hacer yo algo así?

No lo sé, la verdad. Pero le aconsejo que sea sincero.

Es lo mejor para la investigación y para usted.

Está bien, comisario,

voy a contarle toda la verdad.

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Servir y proteger - Capítulo 580

23 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. José María

    Como de llama la actriz que encarna a la hija del ministeri de turisme Argentina?

    23 ago 2019