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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 574 - ver ahora
Transcripción completa

La has cagado a lo grande.

¿Sabes que el chaval ese al que has apuñalado

es el hijo del policía que iba a detenerte?

-¿Qué dices? -Pues ya lo sabes.

Y se debate entre la vida y la muerte en el hospital.

Vete al hotel Continental.

Hay una habitación reservada a nombre de Jacinto Morales.

Enciérrate en esa habitación y no salgas hasta nuevo aviso.

Y si te vuelven a pillar y la cagas otra vez,

espero que sepas mantener la boquita cerrada.

-Qué morro tienes, macho.

Tú quieres tirarte al tío este cuando te dé la gana.

Es que te tiene sorbidito el seso. -¡Ricky!

-¡No, mamá! Va a trabajar para el tío que nos quitó el negocio

-¿Me dejas que te explique? ¿Eh? ¿Puedo?

Quiero estar cerca de él para vigilar sus pasos.

De cerca.

-Tenemos que ir a comisaría.

Ángela tiene novedades sobre el paradero de Turbo.

Las imágenes son de unas cámaras de tráfico situadas

en la calle donde vive Santos Mercader.

Y han captado la presencia de Turbo.

¿Y por qué estáis tan seguros de que es él?

La matrícula.

Coincide con la de la moto que Turbo retiró de Motor Soler.

Esta noche voy con Marga a un concierto.

Había pensado coger una habitación en un hotel para...

irnos después a dormir. -A dormir.

-Vamos, me hace ilusión ir contigo. -¿De verdad?

-Él hizo un mal gesto y le dieron un navajazo.

Fue muy rápido. Yo... no sé.

-Tenías que haberlo visto venir, Elías.

¿Para eso sirve toda una vida de adicción al trabajo,

anteponiendo tu oficio a la familia siempre?

-Tú sabes que yo daría mi vida ahora mismo por él.

-Ya.

Ahora entiendo por qué no me llamaste tú

para contármelo todo y tuvo que hacerlo María.

No querías hablar conmigo porque Isra está así por tu culpa.

-No me dices la verdad. O no quieres o no puedes ayudarme.

-¿Quieres dejarte de tonterías?

Acabo de decirte que llevo todo el día

dando vueltas por el barrio preguntando por lo tuyo.

-Encontrar al Turbo este nos puede llevar a Mercader.

Y Mercader nos llevaría a Sanz.

¿Eso no te importa? ¿No te interesa o qué?

-Mira, Elías, yo entiendo que tú estás bastante jodido ahora mismo

con la situación de tu hijo, pero no la pagues conmigo, por favor.

(Teléfono)

-(BORRACHO) Oye, espero que tengas algo para mí.

¿De verdad? ¿El Continental?

Venga. Gracias, amigo, te debo una.

-(GIME) No puedo. No puedo, no puedo. No puedo.

-Perdona, Marga, si he hecho algo que te haya molestado.

Pensaba que tú también querías venir aquí.

-No ha sido una buena idea.

Creo que no estoy preparada.

-¿A qué te refieres? -Es que no puedo superarlo.

-Si necesitas hablar de algo o si te puedo ayudar...

-Prefiero irme a casa.

-Ya te tengo, cabrón. Levanta las manos. ¿Eh?

¿Eh? ¿Qué...?

Ay... ¡Mira, hombre!

Ya no vas a volver a clavarle esto a nadie más, cabrón.

-Tronco, no sabía que era tu hijo.

-¿Y cómo te has enterado? ¿Quién te lo ha dicho?

(Música emocionante)

Sí. Soy culpable, lo reconozco. Apuñalé al chaval y salí huyendo.

-Cuenta algo nuevo, anda.

-No tengo nada nuevo que contar.

Y dejad de freírme a preguntas, joder.

-Te informo de que tenemos pruebas y testigos para empapelarte.

Por resistencia a la autoridad y tráfico de estupefacientes.

-Una mierda. Yo no trafico.

¡Eh! De tráfico de estupefacientes, nada.

Yo no llevaba nada encima. -Que tenemos pruebas, Turbo.

-¿Qué pruebas?

-Expedientes de los dos camellos que te acompañaban.

Tus compinches están hasta arriba de antecedentes por menudeo.

Y nuestros hombres te pillaron trapicheando.

Admítelo. No admito nada.

Solamente me queréis endiñar un marrón.

¿Dónde está mi abogado? Tú sabrás, tú le has llamado.

Ahora, mientras le esperamos, yo de ti me lo pensaría, ¿sabes?

Pensaría en colaborar porque vas a pasar una temporada en la cárcel

Sabemos que tu jefe es Santos Mercader.

Que vendes meta para él, confiesa. -¡Que no, joder!

Nunca he oído hablar de Santos Mercader.

-¡Venga ya! Pero si en Valencia te he visto con él.

-Te juro que no sé quién es.

Solamente he venido a Madrid a pasar unos días.

Quería cambiar de aires, nada más.

Pero acabé armando bronca con ese chaval.

¿Una bronca?

Apuñalaste a ese chaval como si fueses un sádico.

Vale, sí, se me fue la olla.

Pero no sé nada de drogas. Y menos de ese Mercader.

Estas son imágenes de tu moto captadas por una cámara de tráfico

en la calle donde vive Santos Mercader.

No te molestes en negar que es tuya, hemos comprobado la matrícula.

Estas fotos no demuestran nada. Venga...

Turbo, te han oído tragar saliva desde la sala de al lado.

-Y si pasé por esa calle, ¿qué? Pasé por medio Distrito Sur.

Vale, corrí un poco, sí.

¿Me acusáis de superar el límite de velocidad?

-Oye, cabrón, no nos vaciles, ¿eh?

Has apuñalado al hijo de un compañero.

Cuando pases a disposición judicial, vivirás un infierno.

Porque vamos a demostrar que has mentido.

No me vais a acojonar con vuestras amenazas.

Hasta que venga mi abogado no suelto una palabra más.

-(RÍE)

(SUSPIRA)

Tiene un acuerdo con Mercader.

Conozco desde hace muchos años a Santos y siempre hace lo mismo.

Usa a niñatos como Turbo para el trabajo de calle.

Y si los pillamos, los tiene tan domesticados

que se cierran en banda para no implicarlo.

(Teléfono)

Oye, ¿y cómo has conseguido ese abogado que viene en camino?

-Me lo han recomendado. -(RÍE) Ya.

-Y lo pagas tú, ¿no?

-Claro que lo pago yo. ¿Quién lo va a pagar si no?

-Muy bien.

Pues tú te lo has buscado.

Por lo pronto, te vas a pasar unas cuantas horas en el calabozo.

(Pitido)

-¿Puedo fumarme un "piti"?

Claro que no.

Y te voy a decir algo más.

Nadie va a olvidar que has apuñalado al hijo de un compañero.

Vamos a montar tal expediente policial

que ningún juez tendrá dudas de los delitos que has cometido.

Pero ¿tú no eres la poli buena? Ah, ¿te había dado esa impresión?

Pues te equivocabas.

Vamos.

Buenos días, cabezón.

¿Y esa cara?

¿Qué pasa, que no triunfaste ayer por la noche?

-Pues no.

La verdad es que ayer no triunfé ni un poco, vamos.

-¿Por? ¿El hotel no molaba?

-Sí... Sí que molaba, sí.

Me tuve que rascar el bolsillo para pagarlo.

-¿Entonces?

No la cagarías haciéndote el machito...

-Qué va.

Si la verdad es que todo iba muy bien.

Subimos a la habitación, nos empezamos a enrollar

y, de repente, pues...

Le bajé el tirante y... Se colapsó.

-¿Cómo que se colapsó?

-Pues que se colapsó, Álvaro.

No sé lo que le pasó, pero fue como si le hubiera dado un ataque.

Como en las películas.

Yo no sé si le hice algo o... No sé.

-Igual le dijiste algo que le incomodó.

-Yo creo que no porque ella me pidió perdón.

¿Tú entiendes algo de esto?

-A ver, Ricky, tampoco sé lo que pasó,

pero a veces las tías se comportan de forma distinta.

Porque no son tan básicas como nosotros.

Igual se sintió algo presionada.

-No, no, de verdad que no. Si ella me dijo que quería hacerlo.

Luego, cuando estábamos en materia,

se cortocircuitó.

-Igual es algo psicológico.

Debe de ser, no lo sé. Uf...

Fue como si le diera un ataque de...

De angustia. No sé. -¿Y no te dio ninguna explicación?

-Solo me dijo que había una cosa que no era capaz de superar.

Si es que no lo sé, tío, no sé qué es lo que le pasa.

Pero no dejó de temblar hasta que llegamos a su casa.

-Ya.

Tengo la sensación de que con esta chica

vas a tener que tener mucha paciencia

y, sobre todo, mucho tacto

si quieres que la relación vaya hacia adelante.

-Eso es lo que quiero, que vaya hacia adelante.

Yo solo quiero que ella esté feliz, ¿eh?

Que podamos estar contentos los dos juntos.

-Eso es querer a una tía de verdad.

-Pues yo creo que sí.

¿Qué quieres que te diga? Si hay que esperar, se espera.

-Aquí están las últimas cajitas.

Marga... Oye.

Llevas todo el día en Babia, hija. ¿Qué te pasa?

¡Oye! Marga, que te estoy hablando. -Papá, no insistas más, por favor.

-¿Que pasó ayer? ¿Te pelaste con Ricky?

-No es culpa de Ricky lo que ocurrió. -¿Me vas a contar qué ha pasado o no?

¿Eh?

-Voy a dar una vuelta. -Marga...

Oye, eh, eh, eh. Espera, por favor.

Me tienes preocupado, hija.

Si te pasa algo, cuéntamelo. Sea lo que sea, me lo puedes contar.

-Pues que nunca voy a poder ser una chica normal.

Nunca voy a poder tener

una relación normal

ni hacer las cosas que hacen las parejas normales.

-¿De qué estamos hablando?

-De la intimidad.

Es que nunca voy a poder, papá.

-Marga, escúchame. -Es que los odio.

Odio a los cerdos que abusaron de mí.

Me jodieron la vida

y me la siguen arruinando hoy.

Nunca voy a poder superar los traumas.

-Marga...

¿Ricky ha intentado propasarse contigo?

-No, no.

No, papá, deja a Ricky en paz.

Él es lo único bueno que tengo.

Él es maravilloso y...

Me cuida mucho.

Pero no va a durar mucho tiempo. -¿Por qué? ¿Por qué dices eso?

-Pues porque con lo que pasó anoche,

se va a alejar de mí.

Es que no lo entiendes, papá.

Yo lo único que le puedo ofrecer es pasear por el parque o...

ir al teatro, ir a ver una peli...

-Bueno, bueno... Vamos a calmarnos un poco.

Si Ricky te quiere de verdad, como tú dices,

que yo también lo creo,

pues tendrá que esperar.

Tendrá que...

Tendrá que entenderte, respetarte, ¿no?

Desde que has conocido a Marga, estás muy cambiado

y estoy muy orgulloso de ti.

-Quita. -¿Hablando de chicas de buena mañana?

Eso es empezar bien el día.

-No estamos hablando de chicas. -Bueno...

De Marga. ¿Cómo fue?

-¿Queréis unas tostadas?

-¿Me lo vas a contar o qué? -Yo quiero una, Alvarito.

-Oye, soy vuestro hermano mayor.

Podéis contarme vuestros problemas sentimentales.

-No. No podemos.

-¿Y por qué? A ver. ¿Porque no me gustan las chicas?

-No. No porque no te gusten las chicas.

Porque a ti lo que te gustan son los idiotas.

Primero, DJ Fran, un estafador.

Y ahora, Santos Mercader, otro estafador.

-Ya os conté por qué quiero seguir con él.

Quiero devolverle el golpe y recuperar lo que es nuestro.

-Sí, claro.

Cuando te estés enrollando con él, ¿cómo piensas disimular?

-Eso es cosa mía. Ya sabré yo cómo hago.

-Claro. Porque eres muy listo.

Si es que en esta casa sois todos muy listos menos yo.

-¿Y a este qué le pasa?

¿Que ayer no fue bien la cita y se pone así o qué?

-A mí no me mires.

Que te lo cuente él, yo no quiero líos.

-Me va a dejar.

Me va a dejar cuando se entere de mis traumas.

-¿Cuando se entere? Marga...

¿Cómo que cuando se entere? No pensarás en contárselo, ¿verdad?

-Pues porque no puedo, papá.

Porque tengo miedo.

¿Quién va a querer estar con una chica

que tiene una vida amargada?

-Marga, hay que tener cuidado con eso, ¿eh?

Porque estas cosas no se pueden soltar así, de sopetón, ¿eh?

Hay que ver si la otra persona está preparada para recibirlo.

-Soy un bicho raro.

-No, no. No digas eso, eso no es verdad, Marga.

Oye...

Eres una chica excepcional.

Así que no te vengas abajo.

-Tarde o temprano,

Ricky se enterará.

Él se está preguntando por qué no puedo tener sexo.

-Vamos a hacerle caso a los médicos.

Es lo que tenemos que hacer, ¿eh?

Ellos decían que hay que ir muy poco a poco, paso a paso,

porque si damos un paso prematuro,

se pueden dar dos pasos hacia atrás, ¿verdad?

-Es que estoy como al principio.

Es que he dado dos pasos atrás, y más.

Me siento como antes. -Bueno, pues...

Pues ya sabes lo que tienes que hacer, ¿eh?

Marga, mírame. Marga.

Apóyate en las personas que te queremos.

-Gracias. Te quiero.

-Ay, mi chica.

No le des más vueltas.

Has detenido a Turbo, es lo que importa.

Ya, pero lo hice en solitario, a las bravas.

¿No me vas a regañar por eso?

Prefiero verlo desde el lado positivo.

¿Eh? Ahora tenemos a ese criminal entre rejas.

Cuando lo tenía encañonado, es que me sentí

capaz de hacer cualquier barbaridad. Pero no lo hiciste.

Contuviste tu impulso, ¿vale? Eso es lo que importa.

Te comportaste como un verdadero policía.

Pero necesitábamos su confesión

para llegar a Mercader y así, llegar a Sandra.

Espero que Font haga bien su trabajo

porque si no, soy capaz de hacer cualquier cosa.

¿Qué quieres decir?

Pues que ahora mismo bajaría a ese calabozo

y le partiría la cabeza.

Elías, no me obligues, por favor, a mandarte a casa

inmediatamente a descansar. No, no.

No, de verdad. Necesito estar en esta investigación

y trincar al mercader ese.

-Buenas.

-¿Qué? ¿Habéis terminado ya con el interrogatorio?

-Sí.

-Y... No sé, ¿algún dato relevante sobre Mercader?

-Negativo.

-¿No tenéis nada? -Nada de nada.

¿Quién le ha interrogado, Silvia o tú?

Mano a mano. Os dirá lo mismo que yo.

-A ver, un momento, un momento. Vamos a ver.

Pero ¿por qué no le habéis sacado nada?

-Porque se ha cerrado en banda

y dice que no ha visto nunca a Santos Mercader.

-Después de lo que me ha costado trincarle,

¿eres incapaz de sacarle una confesión?

¿Qué protocolos tenéis vosotros en la UDYCO?

-No voy a responder a eso.

Pero no admito que pongas en duda mi profesionalidad.

-¿Profesionalidad? ¿De qué te sirve la profesionalidad?

Para ir de lo que no eres. Elías.

No haces otra cosa que cuestionar nuestro trabajo

y dar consejitos para trincar a narcos.

Elías, por favor.

Mira, dame cinco minutos, por favor,

y le hago cantar la Traviata. Lo siento, Elías. No.

Estás demasiado implicado.

Es mi derecho, lo he trincado. Lo he metido en el calabozo.

-Compañero, no vas a sacar una confesión.

Ese desgraciado ha hecho un pacto de silencio.

-¿Y por qué ibas a tener tú razón sin dar muestras de tu valía?

Elías. Sal de aquí ahora mismo o me veré obligada a sancionarte.

Eh... Miralles, no lleguemos a eso, ¿vale?

Tener un hijo en ese estado altera la conducta

del más profesional de los policías.

Y aunque se le caliente la boca conmigo,

Guevara no merece ser sancionado. Yo no sé qué haría en su lugar.

Elías, reconozco que tantos años persiguiendo a Santos Mercader

me está generando una costra de cinismo,

supongo que para protegerme de mis propias frustraciones.

Pero no es soberbia, compañero.

Es supervivencia.

Elías Guevara sabe perfectamente lo que es perseguir a un narco

escurridizo durante años, ¿verdad?

Tenéis en común mucho más de lo que aparentáis.

La frustración puede ser desesperante y volverte loco, es verdad.

-También sabrás que cuando un detenido

ha hecho un pacto de silencio,

el interrogatorio se vuelve casi imposible.

-Tienes razón.

Bueno, y ahora que habéis acercado posturas,

permitidme que os recuerde algo que sabéis perfectamente.

La Policía Nacional es un cuerpo,

y todas sus células tienen que complementarse entre sí.

¿Estamos?

Elías, ve al hospital con tu hijo, que es lo que tienes que hacer.

Venga, comisario. Escúcheme, por favor.

No tengo nada que escuchar. Se lo dices a Mercedes.

Pero que tiene sentido lo que digo.

-Es mi turno de enseñar al pimpollo.

Así es. Debe continuar con su rotación

dentro de todas las unidades y ahora le toca la ODAC.

Vale. Pero que conste que los trámites de la ODAC

ya los he hecho en otras unidades.

Se me ocurre, ¿no me podrían convalidar eso por la ODAC?

O sea, lo que quieres decir es que ya sabes

todo lo que hay que saber de la ODAC, ¿no?

Lo que viene siendo la burocracia la tengo controlada.

Burocracia.

Eso es la ODAC para ti, ¿no?

¿No está bien, burocracia? No sé, papeleo suena mal.

Bueno, yo diría que es... La ODAC es la atención primaria, ¿no?

Sería como el médico de familia en un centro de salud.

El primero que te atiende cuando estás mal.

Para que vean que sé lo que es.

-Médico de familia. Nunca lo había visto así.

-Cada día se aprende algo nuevo. -Hum.

-De verdad, que he estado por otras unidades.

Es como si tuviera ya un máster en la UDAC.

Las cosas como son, es un puesto cómodo.

Se hacen muchas cosas, pero es cómodo, le falta acción.

Digo, a lo mejor, alguien que pudiera aprovecharlo más ponerlo aquí

y a mí ponerme en la calle, que es donde voy a estar mejor.

Mercedes, a ver, ¿tú qué opinas?

La ODAC no es medicina familiar.

Es Urgencias.

Es el primer contacto que tienen los ciudadanos con el cuerpo.

Cada día entran por esa puerta

con preguntas, quejas y demandas que hay que saber atender.

Algunos casos son menores y otros, muy graves.

Hay que calibrar la respuesta a cada uno.

-Sí. Tiene sentido eso también.

-Es verdad que no salimos a cazar a los malos.

Nos ocupamos de las víctimas, que son las que ponen las quejas.

Y tan importante o más

que pegarse una carrera por la calle es el factor H.

-¿Factor H? -El factor humano.

Indispensable para ser un buen policía.

¿Has escuchado lo que dice Mercedes? Sí.

El factor humano, indispensable para ser buen policía. Factor H.

-También tenemos que procesar a los presuntos criminales,

responder a las demandas judiciales,

lidiar con la prensa y con las asociaciones vecinales,

con el barrio, en resumen. -Si yo sé que tenéis mazo curro.

Es simplemente que el papeleo y yo no nos llevamos muy bien.

Pues precisamente por eso.

Tienes que aprender a manejarlo. No harás solo lo que te gusta.

El papeleo, como tú lo llamas,

tiene una enorme importancia.

Si no tramitáramos actas, emitiéramos requerimientos

o gestionáramos operaciones con otras comisarías,

la labor policial no tendría estructura sobre la que sostenerse.

Y te diría más,

si te hubieras pasado antes por la ODAC,

quizá no hubieras confundido

a un importante empresario con un exhibicionista.

-Yo no veo la relación entre esas dos cosas.

-Pues la tiene, la tiene. -Bueno, ya...

Mercedes, le dejo en tus manos y se lo explicas.

Un segundo, Emilio.

Siéntate, Toni, vamos a empezar con lo básico.

¿Qué pasa? ¿No te parece bien mi decisión de tutelarle en la ODAC?

No, sí, sí... Te quería pedir otra cosa.

Es que quiero volver a hacer un poco de calle, a patrullar.

Aunque sea unos días. Me siento un poco oxidada en la mesa.

Ah, ¿sí? Pues yo no te noto oxidada.

No te pido participar en operaciones de riesgo,

pero me encantaría un poco de movimiento.

Mercedes, de verdad, después del maravilloso sermón

que te he escuchado decir sobre la ODAC,

me dejas de una pieza, de verdad.

Me han entrado ganas de estar en tu puesto.

(RÍE) Me encanta mi trabajo, lo sabes, y creo que se me da bien.

Maravillosamente bien. Pero necesito un poco de movimiento.

De acuerdo.

En cuanto me llegue algo que encaje contigo,

te lo designaré, ¿de acuerdo? Gracias.

A ver, pimpollo.

Vamos a empezar por los atestados.

Mira, teclea ahí. Escribe "archivo 2".

-Elías. Hazme el favor de volver "p'adentro"

y desayunar bien "desayunao".

Tú no puedes estar día y noche sin comer "ná" y sin descansar.

-Ya comeré algo en el hospital.

Que Raquel lleva muchas horas al pie del cañón.

-A propósito de Raquel, te quería comentar...

que está muy "afectá" por la discusión que tuvisteis.

-¿Qué pasa, que no tiene suficiente con echarme mierda a mí

y viene aquí a malmeter o qué?

-No te equivoques, ella no malmete "ná".

Lo único que te digo es que se le nota que está "preocupá",

que lamenta mucho haberte "echao" en cara todo, haberte "reprochao"...

-No hace falta que me cuentes. Conozco a mi ex

y sé que es especialista en echarme la culpa de lo que le pase a Isra.

-Bueno, tampoco te lo tomes a la tremenda.

-¿Qué pasa, la vas a defender ahora? -No, no la voy a defender.

Solo te digo que es una madre que está "atacá",

que está muy "preocupá" por su hijo,

y es normal que cuando la gente estamos con nervios,

digamos cosas inconvenientes, ¿entiendes?

-Tranquila. No te preocupes, ya hablaré con ella.

-Bueno. Pero prométeme que vais a hablar bien.

Tranquilicos, con calma. -Te lo prometo.

-Llámame luego con lo que sea. -Venga.

-¡Elías! Te estaba buscando. -Tengo prisa.

-Espera un momento. Me acaban de decir por ahí

que ya habéis detenido al tal Turbo ese.

-O mis confites son mejores que los tuyos o me aplico más.

-¿Ha dicho algo, ha cantado? ¿Ha hablado o qué?

-Qué más quisiera...

El interrogatorio de Font ha sido un desastre.

No tenemos ninguna pista contra Santos Mercader.

Debí haberle partido la cara al tipo ese.

-No digas tonterías, hombre.

Sabes que no puedes tomarte la justicia por tu mano.

Tú me has dicho a mí muchas veces

que no puedo apretar el gatillo para matar por venganza.

He tenido que acabar tragándome todo ese odio y toda esa rabia.

-Déjame y deja de darme consejitos.

Ni que fueras el único que conoce el dolor.

-¿Qué demonios te pasa conmigo?

-Tengo cosas mejores que hacer que perder el tiempo.

-Qué carajo...

-Fernando, no se lo tomes en cuenta. Está muy "afectao" con lo de su hijo.

-¿Seguro que es solo por lo de su hijo?

-¿Qué otra cosa va a ser?

-No lo sé, María.

No lo sé.

-¿Ves?

Cuando redactamos un atestado,

tenemos que ser precisos, rigurosos y objetivos.

Demostrar que tenemos un grado de especialización,

capacidad técnica.

Estos documentos pasan por manos de otros policías,

abogados, personal policial...

-¿Puedo hacerte una pregunta? -Claro.

-¿Este atestado tan chusco de quién es? No tiene nombre.

-No pienso revelarte ese dato.

Estamos aquí para analizar un trabajo deficiente,

no para criticar a un compañero.

-Vale, Merche, perdóname, que soy un bocazas.

-Otra cosa que tienes que aprender.

La persona que está al frente de la ODAC tiene que ser discreta.

-Me está quedando todo muy claro.

La ODAC es el pilar de la comisaría. -(RÍE)

-Muy bien. Estás aprendiendo, sí, señor.

¿Qué haces aquí, Carlos?

-Merche, no quería molestar, ha ocurrido algo gordo.

-¿Aitana? -No, no, no, no, no.

Me han robado el coche en la calle. -¿Cuándo?

-Hace un rato porque tenía esta mañana una reunión

con un cliente en Herrera Norte, lo he dejado aparcado con el tique

y cuando llego, ha desaparecido. -Lo siento.

Vamos a poner la denuncia. Toni.

Él es Carlos, mi exmarido. -¿Qué tal?

-Encantado. -Le han robado el coche.

-Sí, sí, ya estaba oyendo. Qué faena, ¿eh?

-(SUSPIRA) Pues sí.

-Ah, bueno, si quiere poner la denuncia,

necesito, primero, su identificación y los documentos del coche.

Marca, modelo, color, matrícula, extras, accesorios...

Cualquier... Gracias. Cualquier otro tipo de característica

que facilite su identificación,

como puede ser un rasguño, una pegatina, etc.

Y una relación de los objetos que hay dentro del vehículo. Es todo.

Ah, coño, perdón. Y el lugar y la hora de la desaparición, perdón.

-Pues los datos están aquí

y marca no tenía ninguna, lo tenía flamante.

-Vale. -He hecho también una lista

de lo que había en el coche, eran cuatro cosas.

Un mapa de carreteras, la caja de herramientas, botiquín...

Cuatro cosas sin importancia.

Y un plano exacto de donde estaba el coche aparcado.

-Muy bien, muy bien. Qué máquina, ¿eh?

-Es que he estado casado con una policía.

-Bueno, yo creo que con todo esto es suficiente.

¿Y si dejas la documentación aquí?

Dejamos que Toni redacte la denuncia con tranquilidad.

-Vale, de acuerdo. Pues... ¿Me llevo el DNI?

-Eh... Sí. Un momento...

Ya está -Muchas gracias.

-Nada, a usted. -Hasta luego.

Gracias, Toni. -Nada, para eso estamos.

Mercedes. ¿Hum?

El que acaba de salir es tu ex, ¿no? Sí.

Le han robado el coche, ha venido a denunciarlo.

Uf... Pues vaya fastidio, ¿no?

Porque esos casos tienen difícil resolución.

Hum.

Por suerte, una gran policía le va a ayudar a encontrar su coche.

¿Qué?

¿No querías salir a patrullar? Pues esta es la ocasión.

¿Me estás asignando el caso de Carlos?

Así es. Así podrás cumplir tu deseo y echar una mano a tu exmarido.

Suerte.

Vaya...

(Música animada)

-Señor Álvarez, quiero que saque a ese chico

de la cárcel cuanto antes.

Bueno, pues si nos toca un hueso de juez

haga que la condena sea la menor posible.

No, no se preocupe por la factura. Yo me encargo de todos los gastos,

incluidos los imprevistos.

Eso sí, le voy a pedir máxima discreción.

Nadie debe saber que ando detrás de la defensa de ese chico.

Eso espero. Que pase un buen día, señor Álvarez.

¿Catorce euros la botella por esta mierda?

-A los jóvenes les gusta.

-Mira, el nuevo Moonlight no va a convertirse

en un pub de adolescentes borrachos.

Ya tuve ese problema en Valencia

y aquello se convirtió en un abrevadero de chicos con acné

mientras los clientes de pasta se fueron marchando.

Eso no va a pasar aquí.

Para eso tienes que tener muy claro mi estilo.

Exijo y ofrezco una atención exquisita

a cambio de fidelidad, ¿estamos?

Pide remesas del dos.

El resto puedes usarlo de desinfectante.

-¿Qué, tomando posesión de tu nueva tapadera?

-Mucho estabais tardando en pasar por aquí.

Verá, agente, este es un local totalmente legal.

Tengo todos los papeles en regla y nada que ocultar.

-Lo primerito, que yo no soy agente, yo soy oficial.

-Usted disculpe... ¿Me vas a detener por este lapsus?

-Bueno, el caso es que tenemos a uno de tus camellos

en comisaría a punto de cantar, así que te quedan cuatro días

para mantener esa cara de listo que tienes.

-¿Camellos? ¿De qué hablas?

-Pues te estoy hablando de un tal Turbo.

Un delincuente que hace un par de días apuñaló a mi hijo

mientras trapicheaba con esa mierda que pones tú en circulación.

-Siento mucho lo que le ha ocurrido a tu hijo.

Pero a mí no me metas en ese "fregao".

-No tengas cara y no seas cobarde, coño.

Te escondes tras "mataos" a los que pagas cuatro euros.

-¿Cómo tengo que decírtelo?

No tengo ni idea de quién es ese Turbo.

Y no trafico con drogas. Habla con tu compañero,

el inspector que acaban de trasladar desde Valencia.

Lleva años intentando demostrarlo. Sigue sin nada que rascar.

-Me importa un carajo ese Font.

Estás hablando con Elías Guevara, yo soy un especialista

en narcotraficantes duros de pelar.

Me voy a pegar a tu lado como hice con Quintero

hasta acabar contigo, te lo juro por mi hijo.

-No creo que seas tan especialista como presumes.

Está claro que te has presentado aquí de muy malas maneras.

Parece mentira que seas el mismo policía amable

que me atendió cuando denuncié a Quintero.

¿Qué ha pasado, Guevara?

-Pues ha pasado que este caso se ha convertido en muy personal.

Eres responsable de la vida de mi hijo.

Y como se muera, ya te puedes preparar.

-Prefiero no responderte.

Tengo cosas más importantes que hacer que escuchar tus desvaríos.

Juan, me pasaré por aquí esta noche.

Escucha, Guevara.

Si vuelves a pasarte de la raya conmigo,

tendré que hablar con tu superiores, y eso no te va a gustar.

-¡Uh! -Cálmate un poco y tómate algo, anda.

Invita la casa.

-¿Tú qué miras? ¡Ponme un whisky!

-El Turbo este es un camello de manual.

He lidiado con montones como él y no va a fallarle a Mercader,

ha hecho un pacto de silencio.

Su jefe le va a pagar generosamente

para que cierre el pico y se coma el marrón de la cárcel.

Lo que me fastidia es que traiga a sus soldados de Valencia,

como el chaval este, para luego instalarse en Distrito Sur.

Sí, Mercader lo planifica todo. Es muy controlador.

Hasta trae sus propios camellos,

gente de confianza que se sacrifica por él llegado el caso.

Y delante de nuestras narices.

Lo conozco muy bien.

Estoy seguro de que ahora

está reclutando soldados de esta misma plaza.

Empleados en Distrito Sur. Empleados y socios.

Gente implantada

que cubra sus negocios con negocios ya existentes.

Estás pensando en los Soler.

La compra del Moonlight cumple el abecé de Mercader

para crear tapaderas donde guardar la mercancía

y luego moverla discretamente.

Todo bajo la apariencia de un negocio legal

y siempre abierto al público.

¿Por qué los Soler habrán hecho algo así?

¿Ponerle la infraestructura en bandeja?

Algo se habrán llevado a cambio.

Es pronto para saberlo, para eso debo investigar a los Soler.

Eso no es nada fácil.

Casi siempre que los investigamos, hemos fracasado.

Son muy expertos.

Lo sé.

¿Qué tienes planeado? Atacar los flancos más débiles.

Si te refieres a Ricky, te equivocas.

Aunque es el más joven,

no es un hueso fácil de roer.

Hay otro Soler más débil.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Comisario, ¿se puede? Es importante. -Ah... No se preocupe, comisario.

Voy a seguir con lo mío, ya continuaremos hablando.

¿Qué tal, Merche? -Inspector.

No me digas que Toni ha metido ya la pata.

Ah, no. Es por el robo del coche de mi ex.

¿Alguna novedad?

No. Creo que te has precipitado asignándome el caso.

No estoy de acuerdo.

Creo que puedes compaginar perfectamente

este trabajo con tu labor en la ODAC.

Espe lo hizo en repetidas ocasiones.

No es por la ODAC, Emilio, es por el caso en sí.

¿Qué ocurre? No sé qué problema hay, a ver.

Conoces de sobra a la víctima.

Si lo que te molesta es que sea un caso menor, te equivocas.

En Jefatura han dicho que demos prioridad al robo de coches

y la reventa de piezas de segunda mano.

Está bien, no le demos más vueltas. Tú mandas.

No, ¿qué ocurre?

¿Ha pasado algo con Carlos?

No. ¿Por qué dices eso?

Es que, la verdad, no entiendo qué problema hay.

Esta mañana me has pedido hacer trabajo de calle

y ahora que encuentro rápidamente algo adecuado para ti,

parece que no te hace ilusión. ¿Te has arrepentido?

No. Enseguida me pongo a ello.

Lo vas a hacer muy bien. Confío en ti.

(Música animada de fondo)

-¿Cómo lo llevas, Luis? -Regular.

No me acostumbro a ser solo el encargado del Moonlight.

-(BORRACHO) ¿Qué pasa?

¿Tú también te has doblegado con el Mercader este o qué?

-¿Y usted qué hace aquí? ¿Hay algún problema?

-¿Desde cuándo interrogáis a vuestros clientes, macho?

-Usted nunca ha sido cliente del Moonlight.

-Pues vete acostumbrando.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Eh... Raquel. -"Elías.

Me canso de llamarte y ni María ni en la comisaría saben nada de ti".

-Mujer, estoy en plena investigación.

Oye, por cierto, que me dijo María

que estabas arrepentida por lo de ayer. (CARRASPEA)

No pasa nada, ¿vale? Está bien. -"Déjame hablar, por favor".

Es Israel. Se ha despertado, ha vuelto en sí.

-Pero ¿qué dices? ¿De verdad?

¿Estás ahora tú con él o qué?

-"No, han bajado a hacerle unas pruebas".

La doctora Ramil va a venir ahora para explicárnoslo todo.

-¿Y está recuperado totalmente?

-No lo sé. Ven. Israel ha preguntado por ti inmediatamente.

"Ven, anda".

-Venga, voy corriendo, ¿vale?

-Hola, Carlos. -¿Qué hay, Merche?

¿Qué quieres tomar? -No, nada, estoy bien.

Léelo y mira a ver si está todo bien explicado.

-(CARRASPEA)

¿Por qué me miras así? -Así, ¿cómo?

-Así, con desconfianza.

Te conozco.

Es que me resulta muy extraño

que te hayas dejado robar un coche tan valioso.

Has sido muy descuidado.

-¿Descuidado, Merche? No ha sido ningún descuido.

-Con el dineral que te costó.

-Sé que nunca te gustó que me comprara este coche,

y bastante me diste la matraca diciéndome que era

muy opulento y todo lo que quieras, pero era mi capricho.

¿Tú no tienes caprichos? -De ese precio, no.

-Merche, ¿vamos a discutir ahora porque me compré el coche?

-Puedes comprarte el coche que te dé la gana.

Entiendo que sabías que es un bombón

para las bandas de ladrones de coches de alta gama.

-¿Tengo yo la culpa de que haya chorizos?

-Qué casualidad, ¿no? Que te hayan robado el coche justamente ahora

que estás empeñado en estrechar lazos conmigo.

-¿Y qué tendrá que ver una cosa con la otra?

No estarás insinuando que he montado este tinglado para acercarme a ti...

Yo pensaba que confiabas en mí.

-¿Cómo voy a confiar en ti con lo que ha pasado entre nosotros?

-¿En serio estás diciendo que yo me dejo robar el coche

para no sé qué, Merche? -Carlos...

Hasta hace poco, pensaba que eras un hombre felizmente casado.

Dijiste que te alegrabas de que hubiera rehecho mi vida

con un hombre muy majo, ¿sí o no? -Sí.

-Pues después de decirme eso, me besaste.

¿Cómo quieres que me fíe?

-Coño, usando el sentido común, Merche.

¿Cómo voy a poner una denuncia falsa? Que es un delito.

Bastante tengo con lo del coche, ¿sabes?

-¿Adónde vas?

-A una comisaría donde me traten bien.

-No, si... Por favor, lo siento. Siéntate.

Me he pasado.

Vamos a empezar esta conversación otra vez.

En poco tiempo, he debido asimilar el divorcio y tu boda.

Empiezo una nueva relación y, de repente, reapareces

simpático, como si no hubiera pasado nada entre nosotros.

-Y eso te impide tratarme como una profesional.

Decías que no había que mezclar el trabajo con la vida personal.

-Tienes razón.

Me voy a ocupar bien de tu caso si me das la oportunidad.

-¿Te vas a ocupar?

¿No estás tramitando solo la denuncia?

-No. Emilio me ha pedido que te ayude y me ha asignado el caso.

-O sea, que no le has dicho nada de lo del otro día.

-No.

Pues, sinceramente, me alegro mucho.

No quiero perjudicar tu relación con Emilio.

-Ya.

Cuando hayamos resuelto el caso,

quiero que volvamos a mantener las distancias.

Como antes de que reaparecieras para organizarle la fiesta a Aitana.

-Prometido. ¿Dónde hay que firmar?

-En la última página.

No entiendo qué hacemos aquí.

Álvaro es el único que no se mete en los asuntos turbios familiares.

Ya veremos.

Tú déjame a mí, que yo le aprieto las tuercas.

(Llaman a la puerta)

-¿Qué queréis? -Muy buenas.

Si no te importa, tenemos que hacerte unas preguntas.

-Qué sorpresa. ¿Sobre qué?

-Sobre tu familia.

-¿Ya vais a acusarnos de algún delito sin ningún fundamento o qué?

-Que te pongas a la defensiva no es buena señal, ¿sabes?

-No voy a aguantar esto. -Tranquilo, hombre, no te acuso.

Los delincuentes son tus hermanos y tu madre.

-¿Me provocas para que te parta la cara?

Te juro que me llevas a calabozos. Vale, nos calmamos.

Esa agresividad te viene de serie, ¿no?

-No voy a entrar en tu juego. -Ya.

Tú eres un tío pacífico y legal que no quiere tratos con la policía.

-Exacto. -No sabes nada, no has oído nada...

-¿A qué viene este paripé?

Solo venimos a preguntarte

por la venta repentina del Moonlight a Santos Mercader.

No preguntes, Silvia. Si vive en la inopia, no sabe nada.

¿O sabes algo?

-Si supiera algo, serías la última persona a la que se lo contaría.

¿Se puede saber de qué vas, tío?

¿Te crees que puedes ir avasallando a la gente como un sheriff?

Álvaro, es mejor que colabores.

Vale.

Lo único que sé es que Santos Mercader

le hizo una oferta a mis hermanos y ellos aceptaron. Punto.

¿Y no medió ningún tipo de amenaza, chantaje...?

Algo sospechoso.

Qué previsible.

-Tío, te juro que estoy intentando tener mucha paciencia.

-Tanta incomodidad empieza a ser sospechosa.

Mira, te tengo bien calado, ¿sabes?

Vendes esa imagen de no haber roto un plato,

de ser el legal de la familia, pero yo sé

que cuando un corderito convive muchos años entre lobos,

se acaba convirtiendo en lobo.

Incluso más listo que los demás.

-Me da la sensación de que eres un tío con muchos prejuicios.

Eso no te convertirá en un buen policía, ¿no?

-No son prejuicios.

He estudiado el historial de los Soler.

Tus hermanos, tu padre, tu madre... Todos se han visto

implicados con la justicia. Sin embargo, aquí estás tú,

libre de cualquier sospecha. Muy bien, ¡bravo!

-Mira, gilipollas... -Cuidadito.

-Puede que Ricky haya tenido algún problema con la justicia

y que mi madre haya cometido un error, pero ya lo pagó.

Sin embargo, Luis está limpio.

Lo único que tiene con vosotros es que le acusasteis

de un delito que no cometió. No sé si lo sabes.

-Mejor no hablemos de Luis, se arrima demasiado a Mercader.

-¿Qué quieres decir?

-Tenemos fotos suyas caminando por la calle de la casa de Santos.

-¿Y? -Bueno, resulta sospechoso.

Como todo lo que lleva el apellido Soler.

Estoy convencido de que la nueva tapadera de Mercader

aquí en Madrid será el Moonlight.

Su nuevo centro de distribución de estupefacientes, muy bien.

-Así que todo esto es para pillar a Santos Mercader.

Pues si supieras tanto

como dices de los Soler, sabrías que nosotros

no trapicheamos con drogas. -Ya.

¿Cuándo vais a cambiar de opinión? Incluido tú.

-Silvia, alucino. ¿En serio este es rollo ahora?

¿Venir como si fuerais matones? -Deja a Silvia, te hablo yo.

He venido a aconsejarte que colabores

y dejes de ser cómplice de tu familia.

Si no quieres colaborar, nos acompañarás a comisaría.

-¿Me estás deteniendo?

Vale, basta.

Te estás pasando y Álvaro no ha hecho nada.

Ha insultado a un policía

y oculta cosas que pueden implicar a Mercader.

¿Te recuerdo que Turbo ha apuñalado al hijo de Guevara y casi lo mata?

Considero que aquí ya hemos terminado.

Y que nos vamos ya.

Seguiremos hablando.

Esto no ha acabado aquí.

-Se lo agradezco mucho,

doctora Ramil, ¿no ha habido ni isquemias ni infartos?

Menos mal, me temía lo peor.

-(APURADO) Lo siento.

Doctora, ¿cómo está Israel? -Me estaba explicando

la doctora Ramil que parece que está evolucionando muy bien.

-¿Le quedarán secuelas?

-El cerebro está perfecto.

-Menos mal... -Pues sí.

Parece que se va a recuperar del todo.

-¿Dónde está ahora? -Le han tenido que bajar

para hacerle unas pruebas cognitivas y unos ejercicios

de estimulación, a ver qué tal responde.

-¿Cuándo podré verle?

-Enseguida lo suben. -Gracias, doctora.

-Muchas gracias.

-(SUSPIRAN)

-¿Te ha dicho si tenemos que hacer algo para ayudarle

o hay algo que debamos evitar, que le perjudique?

-No era el momento de tantas preguntas, Elías.

Y deja de agobiarte,

ahora hay que ocuparse de que su recuperación sea completa,

de que estemos juntos en esto.

-Por supuesto, vamos a una en esto. -Quería pedirte perdón

por todo lo que te dije ayer.

-Olvídalo, si en estos días, estas circunstancias...

Los dos hemos hecho tonterías.

-Sí, pero tú has hecho algo formidable,

que es encarcelar al miserable

que lo apuñaló. Tenemos que estar felices, Elías.

Además, nos va a hacer abuelos.

-Es increíble. -Un abrazo.

-¿Qué haces? -¿A qué hueles, Elías?

-Es un caramelo de menta...

-¿Has vuelto a beber? -¿Qué dices?

-Tú has vuelto a beber. -¡Que no!

¡Hey! ¡Isra!

-Papá. Estoy bien.

Mamá, ¿me das un abrazo? -Claro que sí.

¿Cómo han ido las pruebas? -Bien.

-¿Se te bajó la fiebre del todo? -Sí.

(Claxon)

-Así que podemos quedar cuando termines de currar.

-No, es que mi padre ha ido a hacer unos arreglos

y creo que ahora vamos a estar más tranquilos.

-Como quieras.

-Siéntate.

Es que me gustaría contarte por qué ocurrió lo de anoche.

-Marga, por mí no hace falta.

-No, no. Quiero contártelo, necesito que sepas por qué.

Solo he conseguido contárselo a la psicóloga del centro.

-¿Tu padre tampoco lo sabe?

-Sí, bueno, pero él no cuenta.

-De verdad, Marga, no te quiero forzar a nada.

Si no me lo quieres contar, no te...

-Que no, que no.

Que no me estás forzando.

Es que creo que mereces saberlo.

(CARRASPEA)

Eh...

Hace algo más de un año,

en Salamanca,

yo había salido a dar una vuelta y volví de madrugada a mi casa.

Estaba abriendo la puerta,

cuando me empujaron y me metieron dentro.

Eran tres hombres,

estaban encapuchados, olían a alcohol y supongo que irían drogados.

Me metieron a mi cuarto,

me arrancaron la ropa

y yo solo podía gritar

e intentar resistirme, pero...

Cuando uno se cansaba,

comenzaba el otro.

(SOLLOZA) Yo ya no podía hacer nada más y me rendí.

Y en silencio lo único que hacía era pensar que terminaría pronto.

Pero lo más horrible es que mi madre estaba en casa

y no pudo intervenir. Creo que ellos ni se dieron cuenta.

Ella tuvo un infarto

y murió.

-¿Cuándo dices que pasó esto?

-Pues hace como un año y medio.

Yo vivía en Salamanca, en una casita a las afueras

y no he podido volver a ir desde entonces.

-Lo siento mucho, Marga.

-Me hicieron mucho daño.

Pero lo peor fueron las secuelas.

Me encerré durante meses.

Si alguien se acercaba a tocarme, yo daba un respingo.

Y la música no paraba de sonarme en la cabeza.

(SOLLOZA) -¿Qué música?

-Cuando me tiraron al cuarto,

dieron un portazo y se cayó una cajita de música

y no paraba de sonar.

(Cajita de música)

(NERVIOSA) "¡Por favor, déjame ir!"

¡Por favor!

¡Suéltame! -¡A ver!

-(MARGA LLORA) -(ENCAPUCHADO 1) Cierra la boca.

-(ENCAPUCHADO 2) Échale ya. -(ENCAPUCHADO 1) Que cierres la boca.

-(ENCAPUCHADO 2) Dale a la piba ya de una vez.

(Cajita de música)

-(ENCAPUCHADO 1 RÍE) Primero, vamos a divertirnos.

-(MARGA) ¡Idos a la mierda! ¡Por favor, soltadme!

(SOLLOZA) ¡Os juro que no voy a hacer nada!

-¡Van a venir a por nosotros! -(ENCAPUCHADO 1) Qué pesado.

Deja de aporrear la puerta.

-(MARGA) ¡Por favor! -(ENCAPUCHADO 2) Cierra la boca.

-(ENCAPUCHADO 1) Átala. -(MARGA LLORA)

(Cajita de música)

(MARGA LLORA)

La policía nunca los encontró.

Yo tampoco quiero saber nada de ellos, no me interesa.

Ricky.

Ricky, de verdad, lo único que necesito es tiempo.

Solo necesito tiempo para superarlo del todo.

No sé... ¿No dices nada?

-(AFECTADO) Lo siento mucho, Marga.

-Ricky, de verdad...

Que yo sé que lo voy a conseguir superar.

Me gustaría que estuvieras conmigo.

(LLORA)

-Te he fallado como padre, he fracasado como policía.

No he sabido proteger a mi propio hijo.

-Esto que ha pasado no ha sido culpa de nadie.

-Déjalo ya, por favor, es patético.

-¿El qué es patético? -Olías a alcohol.

Los caramelos de menta funcionarán con María, conmigo no.

Han sido demasiados años.

-Yo tampoco quiero volver ahí. He luchado demasiado

contra todos esos demonios.

-Espero que digas la verdad.

Si no, voy a hacer todo lo posible

para que no vuelvas a acercarte a Israel.

Le amargaste la infancia, no dejaré que le amargues la vida.

¿No vas a decirme nada?

¿Yo? Creo que eres tú la que me debe una disculpa.

No soy yo la que ha lanzado acusaciones

contra Álvaro Soler sin pruebas ni testigos.

Te has pasado muchísimo con él.

Espera, ¿me estás hablando de un tema personal o profesional?

¿Cuántas veces tengo que repetirte que no es personal?

Solo quería sincerarme contigo

y que nada se interpusiera entre nosotros.

-De verdad, esta noche tengo que resolver un tema

con la venta del Moonlight, eso es todo.

-¿Seguro que no es porque no quieres quedar conmigo?

-De verdad, Marga, es que... Tengo prisa.

-Te dije que te llamaría si había novedades.

-Carlos ha venido a añadir una cosa de la declaración.

Te llamé, pero no coges.

-¿Y qué quieres añadir? -Que se lo han llevado también.

-¿Bobby? -A ver, un momento, ¿quién es Bobby?

-Es un reloj inteligente.

Se me clava la correa, lo dejé en guantera

y se lo han llevado.

-Menos mal,

aunque no podamos rastrear el coche, sí que podremos rastrear el reloj.

Tiene GPS.

-Yo entiendo que Elías con todo el jaleo de su hijo

está bastante jodido y ha tenido que apartarse del caso

pero este inspector nuevo tampoco me dice nada.

El inspector Font está haciendo su trabajo.

Y parece que sin ningún resultado, ¿verdad?

-No sabía que estabas reunida. Vuelvo más tarde.

No, no te preocupes. Pasa, por favor.

Lo que tengo que hablar contigo es confidencial.

-Estupendo, había venido para obtener información sobre la investigación

del secuestro de Sandra y no me pienso mover

hasta que lo consiga.

-Ha habido suerte con el dispositivo. Esta es su localización aproximada.

-Esto es en el barrio, a unas manzanas de aquí.

¿Es en tiempo real? -Así es.

-¿Me acompañas, Toni?

-¿Te vas ya?

-En mi trabajo son muy estrictos, mañana sale mi avión a París,

no puedo perder más días.

-Si me lo hubieras dicho hubiera ido yo al hospital a despedirme.

¿Te pongo un cafetico? Estarás harta del malo de máquina.

-Te lo agradezco, pero no tengo mucho tiempo.

Hay algo que necesito decirte, es importante,

también te afecta a ti.

-Venga va, ¿echas una partida al billar con nosotros?

-No, os voy a dar una paliza y tampoco es plan.

-(RÍEN)

-Esto no es para nosotros.

-Yo ahí ni siquiera era una persona, era un monstruo.

-Pero has cambiado y eso tiene mucho mérito.

-Eso no va a cambiar nada de lo que hice.

O de lo que no hice.

-¿Te qué me estás hablando?

-Que te largues si no quieres que llame a la policía.

-Tú y tus amigos policías...

No te precipites, Quintero.

Escucha primero lo que vengo a ofrecerte. Igual te interesa.

-Habla.

-¿Sigues interesado en encontrar a la chica?

Yo puedo ofrecerte devolvértela sana y salva.

¿Te interesa?

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  • Capítulo 574

Servir y proteger - Capítulo 574

14 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Eustaquia Taky Sánchez Grajera

    Pero de donde es usted que habla esas cosas de España? Madre mía que cosas dice el jueves día 15 era fiesta en toda España y cuando sucede algo así se hacen excepciones en la programación porque todo el mundo está se supone disponible para ver la televisión después de comer en la sobremesa. Nada más

    pasado miércoles
  2. Brisa

    El jueves 15 de Agosto fue fiesta en toda España, por eso no se emitió el capítulo correspondiente a ese día

    16 ago 2019
  3. Constanza Perafán

    Que sucedió con el capítulo del jueves? Por favor no nos dejen con la intriga.

    16 ago 2019
  4. Constanza Perafán

    Que sucedió con el capítulo de el jueves? Por favor no nos dejen con la intriga. Hasta hace poco iban con un capítulo adelantado con respecto a la tv y me encantaba pues era una buena opción cuando llegaba tarde.

    16 ago 2019
  5. Maxi

    No tienen capítulo hoy? Como España se cerró en banda al mundo ,una no puede verlos si una pierde uno y vive fuera del mundo, que la televisión Española ha levantado muros para no permir entrar como en la época medieval en sus pueblos. Y como no anuncian, tampoco una se entera. Parece mentira, veo vídeos de todo el mundo, excepto España, a quien se les ocurrió cerrarse al mundo? Que nadie se entere? Es chino para mi.

    15 ago 2019