www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5363764
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 571 - ver ahora
Transcripción completa

Yo no soy un monstruo.

Jamás se me ha pasado por la cabeza pensar en un crío de manera sexual.

Me repugna la gente que pueda pensar así.

Por favor, ¿me crees?

-Yo pienso que dices la verdad.

Ángela, ¿has terminado de analizar el ordenador de Chema?

Sí. ¿Y qué tenemos?

Después de analizarlo todo a conciencia,

he llegado a la conclusión de que José María Roca

ni consume ni comparte pornografía infantil.

-Este caso me producía especial asco

y me dejé llevar,

saltándome así uno de los principios más básicos del derecho

que es la presunción de inocencia.

Lo siento mucho de corazón. Espero que puedas perdonarme, Chema.

Mi compañera ha redactado una nota de prensa

para lanzar a los medios explicando claramente tu inocencia.

¡Suerte, suerte! Mucho ánimo, mucho ánimo.

Álvaro, ¿qué te pasa, hijo?

-Lo que le pasa es que está mosqueado

porque Silvia se ha echado un amiguito nuevo.

-¿Está saliendo con otro? -Saliendo saliendo no lo sé.

Pero anoche se plantó en el Moonlight con un poli guaperas.

Lo de Álvaro es agua pasada,

está muerto y enterrado. ¿Seguro?

¿Tú qué crees?

Me he tomado la molestia de prepararos una nueva oferta.

Esta es la última oferta que os hago por las buenas.

-¿Cómo has conseguido esas fotos?

-Antes de llamar a Ricky, el Guille me llamó a mí

para proponerme el golpe.

Al final, fui yo el que terminó proponiéndole a él un trabajito:

que dejara grabando las cámaras de seguridad.

Quiero el botín del robo.

También quiero que me vendáis el Moonlight,

y esta vez pongo yo el precio.

-Os han grabado dando el palo a la casa de apuestas.

-¿Qué dices? -Sí.

Ayer vi las fotos tuyas en el local, y tuyas en la furgoneta esperándole.

-No puede ser. -¿Quién te las ha enseñado?

-Santos Mercader.

-¿Serías capaz de mandarme al trullo? -No me pongas a prueba.

-Yo nunca te traicionaría de esta manera.

-No sabes lo guapo que te pones cuando te enfadas.

Una cosa son los negocios,

y otra lo que tú y yo sentimos cuando estamos a solas.

-Estás loco, tío.

-No nos queda otra.

Vendemos.

-Esto es una cagada.

Esto es una cagada y os vais a arrepentir, ya veréis.

-¿Qué más quieres que te cuente? -¡La verdad sobre Quintero?

Y no le hagáis daño, al menos de momento.

(SANDRA LLORA) Tengo planes para ella.

-¿Me está diciendo que te ha dejado fuera del caso ese tío a ti?

-Te digo que se ha hecho muy grande y yo estoy limitado.

-¡Que no me jodas más, Elías! ¿Estás dentro o estás fuera?

Porque si tú estás fuera, yo también estoy fuera.

Y si no has hecho nada para evitar todo eso,

estás rompiendo la palabra que me diste,

porque este caso ha dejado de ser prioritario para ti, ¿sí o no?

Será mejor que se marche.

Cuando tengamos algo que comunicarle lo haremos.

Ya veo, menuda panda de inútiles estáis hechos.

(Música emocionante)

¿Qué hora es?

Pronto.

Podemos quedarnos así un rato más, o toda la vida, tú eliges.

(RÍE)

¿Qué, ha sonado muy moñas? Eeeeeh...

No me esperaba un comentario tan... Tan... ¿Tan qué?

Tan romántico.

Si quieres me pongo de nuevo la careta de poli serio y duro.

No.

Está bien así.

Es solo que estoy acostumbrada a...

a verte tan serio y con toda esa autoridad,

que ha sido un poco raro.

Todo tiene su momento. (ASIENTE)

¿De verdad te parezco tan serio?

Supongo que es lo que te toca, ¿no?

Señor inspector de la UDYCO, con una hoja de servicios imponente,

al que traen desde Valencia

para ocuparse del caso estrella de la comisaría.

Nunca he tenido la sensación de que te pareciera nada imponente.

Claro, porque a mí no me impones. Yo hablaba en general.

No sé cómo tomarme eso.

Como tú quieras, no te voy a dar detalles.

¿Sabes que estás muy guapa cuando te ríes?

Lástima que tú también seas tan seria en el trabajo.

Bueno, también opino que hay una cosa para cada lugar.

Respecto a eso...

En cuanto lleguemos a comisaría, nada de coqueteos.

¿Eso ibas a decirme? Oye, tú eres bruja, ¿no?

Me has leído el pensamiento.

Sí, no me apetece dar pie a cotilleos y chascarrillos.

Para nada.

Lo que pase entre nosotros fuera de comisaría es cosa nuestra.

Mejor.

(Teléfono)

Tengo que atender.

Dime.

¿Seguro?

¿Hace cuánto que está en Madrid?

Muy bien, gracias por el dato.

Que sí, que te lo pagaré bien, como siempre.

En cuanto lo compruebe, no me agobies.

¿Un confite? Sí, me ha dado un soplo

que podría ayudarnos en el caso contra Mercader.

Una pista al fin.

Turbo, uno de los camellos habituales de Mercader

ha seguido sus pasos y ahora está en Madrid.

¿Trapicheando? Con metanfetamina.

Lo han visto vendiendo cerca del parque de Barlovento.

¿Ese confite es de fiar? Sí, totalmente.

Pipo me la ha colado.

Dice que hace una semana que Turbo no se deja ver

por su zona habitual de Valencia, ha hecho sus averiguaciones...

Y sus averiguaciones lo sitúan en Madrid.

Pues vamos a por él.

¿Tenemos una descripción? Tranquila, no tengas tanta prisa.

Es lo que estábamos esperando, ¿no?

Turbo me conoce, he ido a por él alguna vez en Valencia.

Pero nunca lo pillé con las manos en la masa.

Si me ve, se esfumará.

Bueno, puedo ir yo con otro compañero.

Oye, qué rápido me sustituyes, ¿no?

(RÍEN)

Relájate, anda.

Al nano ese no le gusta madrugar, trabaja siempre por las tardes.

Así que en realidad,

no tenemos ninguna prisa por salir de la cama.

Espera, échame un poquito más que lo voy a necesitar.

Pero poquito.

¿Qué pasa?

Te has pasado toda la noche dando vueltas en la cama.

He pasado toda la noche peleándome con el barrio entero en sueños.

Todos señalando a Chema,

por más que yo les decía que era inocente.

Lo que ha pasado con él es una injusticia tan grande...

Si vieras cómo le gustaba trabajar con esos chavales,

cómo hablaba de sus alumnos.

Es una pena porque se ha perdido un magnífico profesor.

En cambio, el director del periódico

que permitió publicar en portada su foto con todos sus datos,

ahí lo tienes, tan tranquilo en su despacho.

Luego dicen que tienen un código deontológico.

¿Para qué les sirve? Ya te lo digo yo,

para no revelar sus fuentes. Con eso sí se ponen muy exquisitos.

No sé, estoy segura de que será muy difícil

descubrir de dónde vino la filtración.

Yo espero que Chema sea capaz de quitar esa noticia de internet.

Debería denunciarlos.

Ya le oíste anoche, no quiere, y es normal.

Meterse en un proceso judicial largo contra un periódico...

Lo único que conseguiría es mantener más tiempo

la herida abierta.

Aparte que... ya te digo,

lo que hicieron es totalmente inmoral.

Pero no es ilegal.

Por cierto, te voy a enseñar una cosa

que he visto mientras te estabas duchando.

A ver si lo encuentro. ¿Qué es?

Cuando publicamos la noticia explicando la inocencia de Chema,

no le dieron mucho bombo, pero ahora se ha hecho viral.

Y está teniendo mucha repercusión en la comunidad educativa.

Mira.

Me alegro de que por fin le hayan dado la razón.

Aunque estoy seguro de que solo quieren limpiar la imagen

de ese colegio privado y no la de Chema.

Si no, lo hubieran readmitido, no lo hubieran despedido.

Léelo, que es el comentario de un alumno.

"Siempre supe que eras inocente, Chema, yo y todos los demás".

Pues ya podía haberlo dicho antes.

Que yo sepa, los únicos que lo defendimos

fue el amigo suyo de Toledo, y un servidor.

No seas cascarrabias, Antonio, sigue leyendo, que es muy bonito.

"Porque nunca nos miraste de esa manera, al contrario,

nos tratabas con más respeto

que muchos de los que te criticaban ayer.

Me alegro de que el tiempo nos haya dado la razón,

queremos que vuelvas.

Nunca tendremos otro profe de gimnasia como tú.

#quevuelvachema

¿Ves? Hasta han hecho un hashtag.

Está teniendo muy buena acogida entre sus alumnos.

Es bonito, pero llega tarde. Pues sí.

Pero no creo que ni con este hashtag,

ni por mucha acogida que tenga

el colegio se replantee la readmisión.

Aunque lo hicieran no dará marcha atrás,

se ha comprometido con ese amigo de Toledo.

Estoy pensando que igual esto ni lo sabe.

Así que aunque no quiera volver a Madrid

si se lo mandas igual le alegras el día.

En eso llevas razón.

Le alegrará saber que no todo el mundo

le dio por culpable de antemano.

De todas formas, cuando estuvo en el calabozo, nadie le apoyó,

nadie apareció por allí

Mándamelo, anda. Pues sí.

Siempre hacen más ruido los que insultan

que los que respetan la presunción de inocencia.

Te lo mando. Espérate, espérate...

Ya lo tienes.

¡Eh! Ya estaba a punto de ir a despertarte,

¿se te han pegado las sábanas?

No, yo llevo un buen rato despierta.

Pues ¿qué has estado haciendo? Porque sigues en pijama.

Pues...

Buenos días, Espe.

-Hola, ¿qué tal? ¿Quieres...?

¿Café o tostadas? -No, gracias, me tengo que ir.

Nos vemos luego en comisaría.

-¡Chao! -"Au".

(SILVIA RÍE) Cuéntamelo todo, pero ya.

Con una condición. Que esto quede entre nosotras.

¿Perdona? Yo valgo más por lo que callo.

En serio, que no salga de aquí.

Alejandro y yo lo hemos estado hablando...

Alejandro, ¿eh? A que no te lo cuento.

Vale, perdona, te prometo que voy a ser muy discreta,

pero no me dejes así. Además, yo fui la primera

que te dije que entre los dos había rollito.

¿O no? Es verdad.

Y me alegra mucho haberte hecho caso.

Entonces, la noche ha ido genial, ¿no?

Superbién.

Es que estaba muy cómoda...

Y tiene un ramalazo romántico de repente...

¿Sí?

Es que los que van de duros son los peores,

luego son unos blanditos.

Pero tampoco es cursi ni nada de eso.

Me da igual, pero cuéntamelo todo, detalles.

Quiero saberlo todo. ¿Quién tomó la iniciativa?

Nos fuimos a cenar fuera del barrio,

y estuvo todo bien, volvimos a casa, una casa llevó a la otra...

¿Así de fácil? Fluyó superbién, fácil.

Te veo superanimada.

Me alegro un montón porque me tenías preocupada,

pensé que no te ibas a quitar a Álvaro de la cabeza.

Bueno, Álvaro tuvo algo de culpa de lo que pasó ayer.

La idea original era ir a La Parra, tomar una caña...

Y Álvaro estaba ahí.

Y acabé presentándolos. Vaya palo, ¿no?

Muy incómodo, Espe.

Eso me ayudó a darme cuenta de que no quiero

que Álvaro me siga removiendo así. Yo quiero tirar adelante.

Así se habla. Álvaro es pasado, Alejandro es el futuro.

Bueno, bueno, frena, de momento es presente. Ya se verá.

Pues viéndoos las caras, yo creo que vais a repetir.

Hazme caso, que yo para los demás tengo un ojo...

Si te digo la verdad, no me importaría repetir.

En serio, ni un comentario en comisaría.

No quiero ser la comidilla de nadie.

Pero parece mentira que no me conozcas.

Por favor, tranquila.

Que estoy muy contenta.

Estoy muy orgullosa de que hayas pasado página con Álvaro.

De verte tan feliz.

¿Hay café?

Anda, hay un montón, para un regimiento.

Es que yo esto me lo olía, he hecho para todos.

-De verdad, todavía no me puedo creer que vamos a ser abuelos.

Cuando me he despertado me ha entrado una alegría...

-Ya te veo, ya.

-¿Y a ti qué te pasa?

Desde ayer estás muy callada. Suéltalo.

(MARÍA SUSPIRA)

-Pues no sé si debería decírtelo, pero es lo que pienso.

Todo lo que nos contó ayer tu hijo

de la educación a la que quieren someter al chiquillo.

No sé, no lo veo.

-¿Lo dices por el colegio ese tan pijo?

-Lo vi todo muy raro.

-Según Armand, es uno de lo mejores colegios de Francia,

aunque sea caro. -¿Y qué tiene que ver que sea caro?

¿Qué pasa, que el dinero compra la buena educación?

-Pero si Armand y él han decidido llevar a su hijo a ese colegio...

-Ese colegio me parece a mí más una academia militar.

-Qué exagerada eres. -¿Exagerada?

¿Tú has visto la foto?

¿No parece una academia militar?

Están todos cortados por el mismo patrón,

parecen de una secta.

-Marga, ¿tú has visto las facturas del proveedor de fontanería?

-¿Qué? -Nada, que ya están aquí.

-Es que estaba con... -Chateando con Ricky, ¿no?

No hace falta ser adivino, hija.

-La verdad es que me río mucho con él.

-Eso está muy bien.

-Oye, papá,

es que quería comentarte una cosa.

Ricky me ha propuesto algo y no sé si aceptarlo.

-¿Y qué te ha propuesto exactamente?

-Le he contado que no teníamos dinero para pagarme la universidad privada,

y me ha dicho que él me lo prestaba.

-¿Y lo está diciendo en serio?

-Sí, además está insistiendo mucho con ese tema.

-Pues le dices de mi parte que dinero y amigos...

como aceite y agua. -Sí que lo tienes claro.

-Sí, hija sí.

¿Cuánto tiempo lleváis saliendo juntos?

Muy poco.

¿Cuántos años son la carrera de arquitectura?

Mínimo son cinco años.

Y si lo dejáis, tú no puedes adquirir un compromiso semejante.

-Que no hay ningún compromiso,

me ha dicho que no hace falta que le devuelva el dinero.

-Me ha dicho que cuando tenga mi estudio de arquitectura

que le diseñe la casa de sus sueños.

Pero yo se lo quiero pagar poco a poco.

-Y a mí eso me parece muy bonito,

pero me parece que tenéis la cabeza llena de pajaritos.

-Que no, papá, que lo dice en serio. Además, él tiene el dinero.

-Ah, ¿qué tiene el dinero?

¿Y de dónde lo ha sacado? ¿O eso no te lo has planteado?

-Sí, me dijo algo de una inversión. (DAMIÁN RÍE)

-Inversión.

-¿Eso qué significa exactamente?

-Todo el mundo conoce el tipo de inversiones de la familia Soler.

-Ya estamos... -Ya estamos no, hija.

A mí me parece muy bien que estés enamorada de él

y que te guste ese chico,

pero otra cosa es que te hagas la tonta.

-Ah, ahora me estoy haciendo la tonta.

¿Y qué hacen los Soler que tú sepas y la policía no?

-No me hables de la policía

que está un día sí y otro también en el Moonlight.

Incluso lo cerraron dos días. -¿Otra vez con lo mismo?

Que yo sepa no hay nadie de los Soler que esté en la cárcel,

ni a la espera de juicio.

Pero tú ya los has juzgado y condenado por tu cuenta.

-Que no estoy haciendo eso.

-¿Y por qué hablas de Ricky como si fuera un delincuente.

-Yo solo cuestiono de dónde viene el dinero.

Y yo no digo que sea Ricky.

A lo mejor los chanchullos los hace su hermano o su madre,

vete tú a saber.

-El otro día conocí a su madre, es una mujer muy agradable.

-Me alegro mucho, pero las apariencias engañan.

¿Adónde vas? -A tomar un poco el aire, papá.

No te quiero oír más criticar a la familia de mi novio,

y sin ninguna prueba.

-Yo lo único que digo es que no se puede confundir

una buena educación con una educación carísima.

Que el dinero no compra la felicidad.

A mí me daría lástima llevar una criatura tan pequeña

a un sitio como ese.

-Igual Isra y Armand se están precipitando un poco.

-Menos mal que me das la razón.

-Yo no había visto esa foto,

pero es verdad que parecen Boy Scouts.

-A los críos no se les puede educar así,

hay que dejarles un poco más de libertad,

que jueguen, que sean críos. En definitiva.

-"Bonjour!" -Hola.

-¿Cómo está el futuro abuelo? -No tan bien como los futuros padres.

-Tengo una reunión esta tarde con los editores en España,

y luego quiero salir a correr. ¿Qué tal si comemos juntos?

-Genial.

Nos llamamos luego y quedamos en algún lado.

-¿Pasa algo?

-No, ¿qué va a pasar?

-Os noto serios, pensé que querríais comer aquí.

-Bueno, por cambiar un poco de aires.

-Déjate de historias, habéis discutido.

-Estábamos debatiendo un poco sobre educación infantil.

-¿Y eso? -Tonterías.

-Tonterías no, que no me chupo el dedo.

Estabais hablando sobre la educación de nuestro hijo, ¿a que sí?

-De vuestro futuro hijo, que todavía no tiene edad ni...

-Te equivocas, papá.

Como os comenté ayer, en la escuela existe una educación integral

desde los cuatro meses. -Qué barbaridad.

¿Con cuatro meses vais a internar a la criatura?

-Al principio sí dormiría en nuestra casa.

-Mira, menos mal.

Es que Isra, yo esas cosas... -¿Esas cosas qué?

-Que no creo que educar bien a un hijo

sea pagarle un colegio carísimo,

y dejarlo allí interno.

-¿Y qué es una buena educación para ti?

-Yo qué sé, pues darle al crío...

más libertad, un poco de juego, más cariño...

-¿Crees que Armand y yo no estamos capacitados

para darle cariño a nuestro hijo? ¿Porque somos dos hombres?

-Yo no he dicho eso, las cosas no van por ahí.

-Igual resulta que tú eres una experta en educación infantil.

-Isra... -Es verdad, papá.

Estoy harto de que la gente opine tan alegremente

acerca de la adopción en una pareja gay.

-María no quería decir eso. -De verdad, no me importa tu opinión.

-Estás confundiendo las cosas. Yo estoy encantado con ser abuelo,

pero no te puedo consentir

que seas un maleducado con mi pareja.

-No me voy a disculpar, así que tú mismo.

-Pues yo no voy a consentir que hables así a María.

-No pienso discutir, papá.

-Espérate un momento, yo creo que deberías pedirle disculpas,

¿no te parece? -¿Disculpas yo?

-Sí, has sido muy duro con ella,

no tenías por qué haberle hablado así.

-Si ella se permite hablar libremente sobre mi vida sin conocerme,

yo también puedo decirle lo que pienso.

-Ella no estaba opinando sobre vuestra vida,

estaba dando su opinión sobre la educación,

y tiene todo el derecho a dar su opinión.

-Nadie tiene por qué juzgarnos a mi marido y a mí.

-Si María os adora, solo quiere lo mejor para vosotros,

igual que yo. -Ah, ¿igual que tú?

Tú también opinas que la escuela que le hemos buscado no es la mejor.

Muy bien, tú lo que diga María, que para eso es tu novia.

-Oye...

No te voy a consentir que le hables así a mi pareja, ¿vale?

-Ya te he dicho que no me voy a disculpar.

-¿Tanto te cuesta?

-Lo mismo que a ti ponerte de mi parte. Toda la vida igual.

¿Sabes qué te digo?

Que se me han quitado las ganas de comer juntos.

-Ahora los verás, son neumáticos de primera,

lo vas a notar en el agarre. -Sí, y en la factura, no te digo.

-Era lo que habíamos presupuestado, ahora no vas a regatear.

-Claro que no, tío. La pasta nunca ha sido un problema.

Si es para gastarlo en mi burra, menos todavía.

Va con propina por lo rápido que has sido.

-Te hago una copia de la factura. -No te preocupes.

Gracias, tronco. -Para lo que necesites.

-No sé cómo puedes estar aquí con esta peste a tubo de escape.

-Son gajes del oficio, mamá. Si no te gusta cómo huele, no vengas.

-No te ponga así, hijo.

Si he venido es porque tengo algo importante que contarte.

Hemos decidido vender el pub a Santos Mercader.

-¿Y eso? Cuando estaba yo delante parecía imposible.

¿Qué es lo que ha cambiado? -Que nos está chantajeando.

-¿Se puede saber con qué os está chantajeando?

¿O me voy a arrepentir de haberlo preguntado?

-Tiene unas fotos que incriminan a tus hermanos

en el robo a una casa de apuestas. -Ya empezamos.

¿Cuántas veces os tengo que decir que no compensa vivir así?

-Es que Santos Mercader les tendió una trampa a tus hermanos.

-Que no me cuentes historias, mamá.

Si hay fotos del atraco es porque Luis y Ricky lo han cometido.

-Claro que lo han cometido,

pero si esas fotos llegan a la policía,

tus hermanos están perdidos. O tendrán que largarse mucho tiempo,

o tendrán que cumplir condena,

y yo no estoy dispuesta a que pase ninguna de las dos cosas.

-¿Luis y Ricky están de acuerdo?

-Ya conoces a Ricky,

tiene un cabreo de tres pares de narices.

Pero Luis está conmigo, Santos Mercader es muy peligroso.

-¿Cómo que peligroso?

Un momento, porque me estoy perdiendo.

¿Luis no está con Santos? -No, ya no.

Por fin Luis se dio cuenta de que es un mal tipo.

Hace años fue matón para tu padre.

-Ah, muy bien.

O sea, lo que no ha conseguido el viejo,

lo va a conseguir un mindundi, ¿no?

¿En serio, vas a dejar que os robe? -No lo menosprecies.

No es un mindundi.

Desde que yo le perdí de vista ha prosperado mucho.

Ahora es uno de los narcos más importantes de todo Levante.

-¿Un narco?

Lo que nos faltaba por oír.

-Quiere afianzar su negocio en Madrid para extender las redes por Europa.

-Muy bien.

Para un negocio delictivo donde no estáis metidos,

os llaman a la puerta. -Déjate de ironías.

Si no te lo había dicho es porque no quería preocuparte.

-Pues me doy por enterado.

-Podrías tener otra actitud, ¿no?

El pub forma parte de nuestra familia.

-Y ahora se va a convertir en la tapadera de un narco de mierda.

Perdona que no me ponga sentimental, pero me puede el cabreo.

-Ese malnacido nos ha engañado,

pero encontraremos la manera de devolverle el golpe, ya lo verás.

-Que no quiero ver nada, mamá.

No quiero tener nada que ver con vuestras movidas,

¿o es que no te enteras? Estoy harto,

harto de vuestras movidas, harto de la gentuza que os rodea,

y estoy harto de ser un Soler. -Eso no es ninguna novedad

desde que empezaste a salir con Silvia.

-No te atrevas a meterla en esto.

Tú me advertiste un montón de veces

que era muy peligroso meter una policía en casa,

y ahora mira.

Estáis cavando vuestra propia fosa.

-¿Ya te has desahogado?

Espero que no les hables así de este tema a tus hermanos,

los ánimos están muy caldeados,

y solo falta que tú eches leña al fuego.

-No te preocupes porque no voy a decir nada.

Pero quiero que te quede clara una cosa,

el taller no se toca.

No os lo pienso dejar para ningún chanchullo más.

-No se me había pasado por la cabeza. -Eso espero.

Ya he perdido a Silvia por ponerme de vuestra parte.

No voy a perder también el taller.

Y ahora, si no te importa, tengo mucho curro.

-Nada, que no me coge.

-No insistas que será peor.

Déjale que se le pase, ya te llamará él.

-¿Y si se ha ido a París sin despedirse?

Isra tiene unos prontos que no veas. -A quién habrá salido.

-Oye, que no estoy para bromas,

que me ha costado mucho recuperar su relación

como para estropearlo por una tontería.

-¿Cómo se va a estropear por una discusión así de simple?

Y menos ahora que vas a ser abuelo.

-La verdad, que me hace muchísima ilusión.

Es como si me dieran una segunda oportunidad para hacerlo bien,

no cometer los errores que cometí con Isra.

-No seas tan dramático. Lo que te pasa

es que no estás acostumbrado a convivir con Israel,

pero ese tipo de discusiones

son lo más habitual entre papás e hijos, tranquilo,

que lo hablaréis y se solucionará todo.

-Pobre María, no sabes la cara que se le quedó.

-Me lo puedo imaginar.

-Estabais aquí.

Os estaba buscando. -¿Qué pasa?

-Necesito que vayáis al parque de Barlovento

a pescar a este chaval.

Iván Moreno, alias Turbo, 28 años, apasionado de las motos.

Se dedica a pasar pastillas a otros camellos de rango menor.

-Muy bien. ¿Y está fichado? -Todavía no.

Acaba de llegar de Valencia,

allí nunca conseguimos pillarlo con las manos en la masa.

Pero aquí no ha tenido tiempo de estudiar el terreno,

así que debería ser más vulnerable.

-¿Y tiene algo que ver con Santos Mercader?

-Trabaja para él, aunque no hemos podido demostrarlo.

Estoy seguro de que ha venido a Madrid

siguiendo los pasos de su jefe.

-La verdad es que me suena.

Me llamó la atención su moto, es llamativa.

-¿Y no te pareció que tenía un comportamiento sospechoso?

-¿Sospechoso cómo? -De alguien que se dedica...

a vender MDMA.

-Si hubiera visto un comportamiento de ese tipo,

o sospechoso, lo hubiera detenido. ¿No te parece, compañero?

-Bueno, me han dicho que eres un poli muy intuitivo.

Pero si solo te dejaste deslumbrar por la moto, no pasa nada.

-Vosotros lleváis años detrás de ellos sin trincarlos,

y yo, encima de que reconozco la moto, lo hago mal ¿no?

-¿Podemos dejarnos de reproches y empezar a hacer algo productivo?

-Por mí fenomenal.

-Necesito que lo traigáis detenido.

Mantened una vigilancia discreta,

hasta que estéis seguros de que lleva droga encima.

Solo si tiene cargos podré apretarle las tuercas,

para que nos dé algo contra Santos Mercader.

-Entendido. -Muy bien.

-Merche.

-¿Qué haces aquí? -¿Podemos hablar?

-Estoy trabajando. Tengo el tiempo justo para un café.

-Ya lo sé. Igual no ha sido buena idea venir,

pero te he llamado por teléfono y no lo coges.

No paro de darle vueltas a lo que pasó

y quiero hablar contigo. Quiero aclarar las cosas.

-Está bien, unos minutos sí. -No necesito más.

-No te he devuelto las llamadas porque no sé bien qué decirte.

-Estás enfadada porque te besé.

-No sé si estoy enfadada, molesta o alucinada.

Es que no sé a qué estás jugando, Carlos.

-Lo siento, no debí hacerlo.

Y no estaba premeditado, me puedes creer, fue un impulso,

me dejé llevar y ni lo pensé. Lo siento.

-Pues aprende a controlar tus impulsos,

que no tienes cinco años. -Ves cómo estás enfadada.

-Pero ¿cómo quieres que esté, Carlos?

¿No ves que has hecho a tu mujer lo que me hiciste a mí con ella,

engañarla?

¿Qué se te ha pasado por la cabeza para hacer una cosa así?

-Bueno, en realidad no la he engañado.

-Ah, ir dando besos por ahí a la gente no es engañar.

-No es por eso, es que...

Ana y yo nos estamos dando un tiempo.

-¿Os habéis separado?

(CARLOS ASIENTE)

Pero me dijiste que estabas fenomenal con ella.

-Pero te mentí.

-Esto sí que no me lo esperaba.

Pensaba que lo del viaje era una excusa

para no cruzarse conmigo en la fiesta de Aitana.

-No tenía fuerza suficiente para decirte la verdad

después de lo que te hice pasar cuando me fui con ella.

-¿Os estáis dando un tiempo o es definitivo?

-No lo sé, la verdad,

yo esperaba que las cosas se encauzasen,

y por eso no se lo he dicho a nadie, tú eres la única que lo sabe.

-¿No pretenderás convertirme en tu consejera matrimonial?

-Merche, solo intento explicarte lo que pasó

y pedirte disculpas por ello. Nada más.

Tengo la sensación de que en los dos últimos años

no he parado de cagarla una y otra vez.

-Pero vamos a ver, Carlos,

si me dijiste que estabas muy bien con ella.

¿Qué ha pasado para que os hayáis distanciado tanto?

-Que al final se impone la cruda realidad, eso es lo que ha pasado.

-No te pongas críptico ahora.

-La cruda realidad es que me dejaste por ella

porque te hacía sentir como un niño con zapatos nuevos.

¿Qué pasa, se acabó la novedad y ya te has cansado?

-No es eso, Merche.

Que somos muy diferentes.

Sí, al principio me enamoré de cómo me hacía sentir

y todo lo que tú quieras, pero al final en el día a día,

tenemos muy pocas cosas en común.

La edad se deja ver en muchas cosas.

-Pues te podías haber dado cuenta antes de la boda.

-Algo intuía, lo que pasa es

que después de tirar nuestro matrimonio por la borda,

a lo mejor era más cómodo mirar para otro lado

y esperar a que aquello empezara a funcionar.

Cada vez tengo más claro de que ha sido la reacción

a la típica crisis de los 50 de libro, de manual.

-Si hace unos meses me llegan a contar

que te oiría decir esto...

-Y tienes todo el derecho a echarme en cara

lo que tantas veces me has avisado.

-La verdad es que me da mucha pena, después de todo lo que ha pasado.

¿De verdad no podéis arreglar esto? Al menos deberías intentarlo,

no lleváis casados ni un año. -Yo qué sé, Merche.

No le digas nada a Aitana, por favor. -No, es cosa tuya.

-Vale.

Pues lo dicho,

que siento mucho lo que pasó anteayer.

-Disculpas aceptadas, pero no puede volver a pasar.

-Vale, vale.

Además, tú estás con Emilio, y yo lo respeto.

-Quiero que estemos un tiempo sin vernos, manteniendo la distancia.

Ahora que ha pasado lo de Aitana, no hay razón para hacerlo.

-Te voy a dejar tranquila, no te preocupes.

De hecho me voy, aquí no sale nadie a servir.

-La camarera está de vacaciones, y la pobre María está desbordada.

-Bueno, lo dicho, me voy.

-Espero que se solucione lo vuestro, de verdad.

-Y yo espero que te vaya bien con el comisario,

que tú te mereces un buen tipo.

Cuídate.

-Aquí tenéis vuestros cafecitos, pareja.

-Gracias, María. -Gracias.

-Yo creo que no debes darle más vueltas.

-No entiendo por qué desconfía tanto de ti.

-Tu padre solo quiere protegerte, no tienes que enfadarte con él.

-Encima lo estás defendiendo,

después de lo que me ha contado de ti y tu familia.

-Será que estoy acostumbrado a oír de todo.

A mí me resbala.

-¿Y por qué os cerraron el pub?

Si no me lo quieres contar lo entiendo.

-Mira, da igual.

Te lo voy a contar porque ha salido en todos los periódicos.

Resulta que un tipo se metió en el baño,

para drogarse,

y le dio una sobredosis y la palmó.

-Ostras.

-Por eso la policía nos cerró el garito.

Pensaban que nosotros le pasamos la droga,

y cuando comprobaron que no nos dejaron abrirlo.

Pero la mala fama nos la habíamos ganado.

-Esos son los chanchullos de los que habla mi padre.

-Supongo.

-No me lo puedo creer, está entrando por la puerta.

¿Qué haces? -Hablando se entiende la gente, ¿no?

-Hola. -Hola.

-¿Has cerrado la ferretería para venir a buscarme?

-No, he cerrado diez minutos para tomarme un café.

Pero me alegro de encontrarte.

-Ya me ha dicho Marga que habéis discutido

por el dinero que le quiero prestar.

Si se sienta cinco minutos, le explico de dónde sale.

-Damián, ¿quieres tomar algo? -Sí, ponme un café solo.

-Por vuestro coraje, por enfrentaros a las franquicias,

a los fondos buitre y a los especuladores.

¿Sabes lo que deberíamos hacer ahora? -¿Qué?

-Buscar unos recreativos que tengan máquinas Arcade

y fundirnos toda la pasta.

Ya te he dicho que soy directo.

Cuando algo me gusta voy a por ello.

-"Ya veo, ya".

Hola, Juan. Quedamos en que hoy llegarías antes.

Vale, perdona, todavía no es la hora.

Necesito que me cubras, tengo que salir un momento.

Vente cuanto antes, por favor.

OK.

Chao.

Si vienen a tomar algo, está cerrado.

Venimos a hacerte unas preguntas. Qué raro.

-Luis Soler, ¿verdad? Inspector Font, Alejandro Font.

Vinimos el otro día,

pero con usted no había tenido el placer de hablar,

aunque sí que lo he visto antes.

-¿Qué es eso? ¿Me están siguiendo o qué?

No, pero te has cruzado en el camino de un sospechoso,

el señor Santos Mercader.

Ya, sí.

Mi hermano me contó que vinisteis a preguntar por él el otro día.

Ya estabais tardando en volver.

-Es curioso, porque Ricky negó conocerlo,

y sin embargo, aquí está usted, caminando por su calle

y volviendo en sentido contrario 15 minutos después.

-Sí, fui a verlo a su casa, y no solo ese día.

Estamos en conversaciones, pero Ricky no lo sabía.

Conversaciones. (LUIS ASIENTE)

Él quiere comprarnos todo esto, y se lo vamos a vender.

Se lo digo ya para ahorrarles las insinuaciones.

Nosotros no insinuamos nada.

Entonces, ¿por qué no me han preguntado

desde el principio por la venta del Moonlight,

en vez de enseñarme esas fotos?

¿Es que me convierte en sospechoso el ir por la calle?

-El único sospechoso de momento es Santos Mercader.

Y nos interesa saber por qué le ha echado el ojo a este negocio.

-Pues eso tendrá que preguntárselo a él.

-¿Han recibido algún tipo de presión por su parte

para venderle el local? -Por supuesto que no.

¿Qué pregunta es esa? -Eeeeh...

Limítese a responder.

-Hasta donde yo sé, Santos Mercader es un empresario de éxito.

¿En qué anda metido para que estén tan interesados por él?

Me apuesto lo que quieras a que lo sabes de sobra.

Lo único que sé es la pasta que me ofrece por el Moonlight.

Y también sé que no es un delito vender un negocio.

-Claro que no, pero ¿para qué vender el local?

¿Acaso le va mal? -No, de hecho va muy bien,

me imagino que por eso le interesa a Santos Mercader el negocio.

Si no, no me habría hecho una oferta tan generosa.

Entonces, es solo por la pasta. No, no es solo la pasta.

¿Sabe? Llevar un negocio es muy esclavo,

mucha responsabilidad, muchas horas de trabajo...

Creo que necesito soltar lastre. Soltar lastre.

Pues a mí me parece raro.

Por lo que me contaba Álvaro, le tienes mucho cariño a este local.

Lo has levantado tú desde cero, ¿y ahora lo vas a vender?

Así, por la pasta, sin tener pérdidas.

Por mucho cariño que le tenga,

no me compensa los problemas que me da.

-¿Los problemas o las amenazas?

-Ya le he dicho que no hemos recibido ninguna amenaza.

¿Sabe lo que recibimos?

Muchas visitas de policías haciendo preguntas absurdas.

Solo con ahorrarme eso, mi vida será mucho más feliz.

-Dependerá de a qué se dedique después, ¿no?

-Veo que ha adquirido la costumbre de la policía de Distrito Sur:

acusar a los Soler aunque no tengamos nada que ver.

-Vengo de tu tierra, ¿sabes?

Allí, hace años que se hablaba mucho de vosotros.

La fama que tenéis os la habéis ganado a pulso,

así que ahórrate ese discursito de víctima.

-Que yo sepa, he contestado a todas las preguntas que me habéis hecho,

con cierta amabilidad, no entiendo este trato.

Luis, escucha.

Santos Mercader es un tío peligroso,

y si no sabéis a qué se dedica,

te recomiendo que no hagáis tratos con él.

La venta la vamos a hacer efectiva hoy,

y no hay marcha atrás.

Si te está extorsionando, nosotros podemos...

Déjalo, Silvia, déjalo,

ya le hemos dado la oportunidad de hablar.

Si acabas mezclado en los negocios de Santos Mercader,

iremos a por ti.

Luego no digas que no te lo advertimos.

-A ver, no tienes que dar ningún tipo de explicación.

-Ya lo sé, pero quiero hacerlo.

-El otro día cuando te dije

que el dinero había salido de que había invertido en bolsa,

no es del todo verdad.

Es que vamos a vender el Moonlight,

y a mí me toca una parte bastante generosa.

-¿Y por qué me mentiste? -Es que todavía no estaba cerrado,

pero en un par de días lo vamos a tener firmado.

-Pues podías haberlo dicho desde el principio.

-Yo es que soy un poco supersticioso con los temas de negocio,

y no quería decir nada hasta que no fuera oficial.

-Entonces, supongo que le debo una disculpa.

-No, no, para nada. -Que sí, que sí,

acepta las disculpas.

Eres muy generoso por ofrecer todo ese dinero.

Pero desgraciadamente, no lo podemos aceptar.

-Además, yo me sentiría incómoda.

-Pues eso es lo último que quiero.

-Quiero que sepas que con este gesto demuestras que tienes buen fondo.

-Muchas gracias. Yo me tengo que ir.

Os invito a los cafés, ¿vale? -Gracias.

-Luego hablamos. -Hasta luego.

-¿Qué, te quedas más tranquilo?

-Este no deja de sorprenderme.

¿Y a qué se va a dedicar ahora?

-Creo que también va a seguir estudiando.

Papá, me tienes que prometer

que vas a dejar de cuestionar a Ricky.

Ya has visto que es un buen chaval, y que le importo.

¿Me lo prometes?

-Eeeeh... (MARGA RÍE)

Tómate eso, anda.

-Sabía que al final el sentido común triunfaría.

Me alegro mucho de que hayáis entrado en razón.

-No nos has dejado otra.

Al menos ten un poco de decencia y no te recrees.

-Por supuesto que no.

En cuanto tengamos claros detalles,

mi abogado redactará un contrato de compra venta,

y el Moonlight cambiará de manos, rápido y sin dolor.

(ELVIRA ASIENTE) Por cierto, ¿dónde está Luis?

No me digas que se va a perder esta reunión.

-No, no, no.

Por supuesto que viene, está a punto de llegar.

-Eso espero porque me ha repetido tantas veces

que no tenía por qué rendirte cuentas a ti sobre los negocios,

que sería una pequeña decepción

tener que cerrar los detalles solo contigo.

-Pues eso no va a pasar.

Esperaremos a Luis.

Siéntate.

-No tengo todo el día, odio perder el tiempo.

-¿Lo ves? Aquí está. No tenías por qué preocuparte.

-Hola. -Te estábamos esperando.

-Sentaos.

En primer lugar quiero saber qué garantías tenemos

de que destruirás esas imágenes

que implican a mis hijos en el atraco.

-Garantías, ¿qué garantías? Ninguna.

Tendréis que fiaros de mi palabra.

Os he traído la única copia que existe

de las fotografías en papel

como muestra de buena voluntad.

-¿Tú te crees que somos idiotas? ¿Dónde están los originales?

-Os los entregaré en un pendrive cuando hayamos firmado.

-¿Y cómo sabemos que no volverás a extorsionarnos

con estas imágenes?

-No tengo intención de sacar ninguna copia más.

Durante años he forjado una reputación

a base de cumplir siempre mi palabra.

Tendréis que confiar un poquito en mí.

-Tú reputación te precede. Ha estado la pasma preguntando

por tu interés en comprar el Moonlight.

Te tienen vigilado.

-Ese inspector ridículo que han traído desde Valencia,

no me quita el sueño.

Aquí tienes la pasta de la casa de apuestas.

-Te lo daremos cuando nos entregues el pendrive.

-Entonces, todo depende

de que firmemos de una vez ese acuerdo.

-Me he permitido preparar un borrador con nuestro abogado.

-A nosotros tampoco nos gusta perder el tiempo.

-Así me gusta. ¿Veis qué fácil resulta?

Dejadme que lo lea un momento. -Solo faltan tus datos personales.

El resto está todo bien. -Aquí hay un error.

-¿En dónde? -El precio de venta no es correcto.

-Este no es el precio que habíamos acordado.

-Por supuesto que no.

Aquella oferta era mucho más generosa,

pero la rechazasteis.

El Moonlight no vale tanto. Dadas las circunstancias

creo que esa cifra se ajusta más a la realidad.

-Esto es una tomadura de pelo.

-Y después quieres que nos fiemos de tu palabra.

-Yo no he faltado a ella.

Tenéis que entender que estas imágenes

son parte del pago. Y estaremos aquí todos de acuerdo,

de que vosotros valoráis mucho esas imágenes.

-Vete a la mierda.

¡No pienso regalarte mi negocio!

-Yo no diría un regalo, yo diría más bien

que hemos ajustado el precio al valor del mercado.

Os quedará bastante para ir tirando.

-Eres un miserable,

y te estás aprovechando de nuestra situación.

-No, solo soy un hombre de negocios.

Y dadas las circunstancias, yo creo que os conviene firmar.

Esta es mi última oferta.

Pero si tenéis dudas,

estoy convencido de que encontraré alguien que sepa valorar más

estas imágenes.

-Aceptamos el precio que propones.

-En ese caso...

mandaré una copia corregida a mi abogado.

En cuanto estemos dispuestos para firmar, os avisaremos.

Es un placer hacer negocios con vosotros.

Por cierto, el boli me lo quedo.

-Llevamos un montón de tiempo esperando y este tipo no aparece.

-Más vale que aparezca porque si no el Font nos acusará de incompetentes.

-Qué exagerado eres.

-Decir que me he deslumbrado con una moto.

Ni que fuera un principiante.

-Elías, si la información que ha recibido Font es correcta,

y ese tipo está trapicheando en nuestras narices...

-Yo veo un tipo trapicheando y no voy a reconocerlo, ¿no?

-Déjalo. Últimamente no se te puede decir nada.

Ojalá te reconcilies pronto con Israel,

si no acabarás discutiendo con todo el mundo.

-También tengo yo la culpa de que este tipo

ponga en cuestión mi trabajo. Vamos que...

-Es ese, ¿no? (ELÍAS ASIENTE)

-Ya te tenemos, mierdecilla.

Parece que está esperando a alguien. (NACHA ASIENTE)

-Pero templa, Elías, hay que pillarlo con las manos en la masa.

-¿Qué pasa? -¿Qué tal?

-¿Cómo estás?

-Al lío.

Venga, prepárate.

-Es mi hijo, ¿no? -Pero ¿qué hace aquí Israel?

-Yo sabía que saldría a hacer deporte,

pero no sabía que venía a este parque ni a esta hora.

-¡Eh! ¡Tú!

¿Por qué no te piras a otro lado? -¿Perdona?

-Que te des el piro. ¿No ves que molestas?

-Si quieres intimidad, te vas con tus colegas a un hotel.

-¿Qué me estás llamando, maricón? -No te estoy llamando maricón.

-¿Por qué no vas a correr a otro lado?

-Esto no es tuyo.

-Hijo... -Elías, llámalo.

-Hijo, tienes que salir de ahí. -¡Llámalo, corre!

-¿Qué te pasa? -Que arranques de aquí.

(Teléfono)

Que arranques.

Eh, que dejes el móvil. -Ya lo dejo, ya.

¿Qué te pasa? -Que te pires a tu puta casa.

-No lo coge, hay que intervenir. -Que no, Elías,

si intervenimos se irá todo al traste.

Yo confío en que Isra no se meterá en problemas. Espera.

-Que le den, no voy a dejar que le den una paliza.

-Elías, no. -¡Vamos, vamos!

-¡Elías!

¡Eh!

-No. -¿Que no?

¡Quietecitos! ¡Policía!

-¡Me cago en tus muertos!

¡Suelta las armas pero ya!

-¡No queremos que salga nadie herido! -Soltad las pipas o lo rajo.

¡Venga!

Venga. -Vale, vale.

Sí, sí, sí. -¡Soltadlas ahora mismo o lo rajo!

Fuera, fuera, alejaos.

(ISRA GRITA)

-¡Hijo, hijo!

-H70, ¿me reciben? Tenemos un herido de arma blanca.

Por favor, envíen una ambulancia urgente

al parque de Barlovento por la entrada sur.

¡Urgente, por favor! -Ya viene la ambulancia.

(ISRA SE QUEJA) No hagas esfuerzos.

Que ya viene la ambulancia.

No me hagas esto, hijo, por favor, no me hagas esto.

¡Nacha!

Nacha...

¡Nacha, por favor!

¡Aguanta, hijo! ¡Aguanta!

Van dos copias de cada una de las llaves.

Puedes hablar con Juan de los detalles,

del sonido, de las luces... De todo eso.

-La verdad es que me da muchísima pereza todo el tema práctico,

por eso me gusta tener un encargado con experiencia

que se ocupe de estos temas.

No me imagino a ningún gerente mejor que tú.

Y me gusta tenerte cerca aunque solo sea para trabajar.

-¡Pero tú no te das cuenta de que no necesitamos el dinero!

Ese quiere tenerte de esclavo para él.

-¡Que sí! Ya sé tu opinión, y la tuya también.

Ahora, ¿me podéis dejar escuchar la de la mamá?

-¿Se puede saber qué está pasando? ¿No sabes llamar a la puerta?

Cuando me presentaste a Bremón,

insinuaste que os bastabais para detener a Mercader.

¿Y ahora no podéis pillar a uno de sus camellos?

Esto es una cagada. Cierra la puerta ahora mismo!

¿No le has dicho nada a María ni a la madre de Israel?

-¿Qué les voy a decir? Si nadie me cuenta nada.

¿Qué le voy a contar? -No les tienes que contar nada,

pero informarles que Israel está ingresado.

Deberías llamarlos. -Y tú deberías estar en la calle

cazando a ese cabrón, y no aquí dándome la murga.

¿Alguna novedad del hijo de Elías?

Le estaba diciendo al inspector Font,

lo único que sé es que está en el quirófano todavía.

Creo que deberíamos hacernos a la idea de que puede ser el final.

No traigo muy buenas noticias, Silvia.

Déjame adivinarlo. Teléfono prepago. (ÁNGELA ASIENTE)

Lo que sí nos sirve es el número de matrícula de la moto,

que está a su nombre en Tráfico. ¿Seguro?

Sí. Miralles ha emitido una orden de busca y captura,

y por el momento no te puedo decir más.

-Madre mía, pero ¿cómo está él? ¿Y cómo no me ha avisado Elías?

-Israel está grave. Ahora mismo está en el quirófano.

Esperemos que todo salga bien porque la cosa no pinta muy allá.

-¿Elías está con él? -Sí.

-Ha sido culpa mía.

-Ahora tenemos que pensar en positivo, ¿vale?

Pensar que Israel va a estar bien. -Ha perdido mucha sangre, María.

Lleva cuatro horas en el quirófano.

-¿Estás bien? Te veo un poco rara. Bueno, estoy cansada.

Mucho curro con este caso, nada más. Cansada.

Si quieres que nos tomemos las cosas con más calma, lo entiendo.

Salir de una relación lleva su tiempo.

Igual hemos metido la directa demasiado pronto tú y yo.

¿Tienes un momento? Necesito hablar contigo.

¿Ya empezamos, Silvia?

No me digas que vienes a malmeter contra mis hermanos y mi madre.

Como comprenderás, estoy un poquito harto.

Vengo a hacer una consulta que no tiene que ver

ni contigo ni con tus hermanos.

La estamos haciendo por los talleres de la zona.

Qué raro que vengas sola a este.

Hay muchos talleres, nos hemos repartido la faena.

No sé, últimamente no te separas

del guapito que te han puesto de compañero.

Ni que estuvieseis liados.

¿Sabes quién es el responsable? Iván moreno alias Turbo.

Y hay un dispositivo policial enorme buscándolo. ¿De acuerdo?

Piensa que todo podía haber salido peor.

¿Peor?

¡Está en coma profundo, Claudia! Elías, va a salir de esto.

¿Vale? Va a salir del coma. ¿Me oyes?

¿Y si no sale?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Servir y proteger - Capítulo 571

Servir y proteger - Capítulo 571

09 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 571" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 571"
Programas completos (581)
Clips

Los últimos 1.838 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Lovesilviayinspectorfont

    Me encanta esta serie y ha sido muy buena idea meter al inspector font, lo digo porque Silvia últimamente lo estaba pasando mal

    12 ago 2019
  2. Maribel

    La veo desde el principio me gustan los personajes pero hay escenas que se ven venir, no obstante me resulta interesante y amena

    11 ago 2019
  3. Ruben

    Por favor a los guionista,parecen aficionados.Tienen un personaje que lo presentan como un lobo astuto y despues lo dejan como un inbecil en cada caso que se ve involucrado.Saludos desde Australia

    10 ago 2019
  4. isabel briceño

    La serie me encanta, lo que no me gusta fue que mataron a maica, y yo queria que quintero fuera feliz con ella.

    10 ago 2019