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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 57 - ver ahora
Transcripción completa

No corras tanto.

Sergio, llevo...

muchos días pensando en...

las relaciones de pareja y en lo que estas implican

y no tengo fuerzas para salir con nadie.

¿Te echo una mano en el interrogatorio?

Hacer de poli malo se me da de lujo.

Aunque bueno, no vaya a ser que tu novio se ponga celosillo.

Mira por donde, ya no tengo novio, Rober.

Ole, una buena noticia a lo largo de la mañana.

¡Venga, hermana, no seas así!

Dame una pista.

Una ayudita, tía.

Y no te doy más el coñazo, te lo juro.

-Mira, Paty no para de hablar de buzos,

dice que están mazo de moda.

-Vas a ser la sirenita del Manzanares, tía.

-La sirenita del Manzanares. -Sí.

El caso es que te gustan los buzos, ¿te gustan o no te gustan?

-Mira que eres burro, ¿eh?

Claro que me gustan los buzos, sí.

¡Pero no de estos, tonto! ¡Pareces tonto!

-¿Cómo que no de estos?

Si no son de estos, entonces, ¿cuáles te gustan?

¿Eh?

-Déjalo. -¿He metido la pata?

-Hasta el fondo, Jairo.

¿Y si Quintero tiene que ver con su muerte?

Esa noche sufrí una pequeña angina de pecho.

Me fui corriendo a Urgencias de la clínica

y allí me tuvieron ingresado toda la noche.

-Ya se lo he contado.

No hay más. ¿Me puedo ir? Creo que he colaborado suficiente.

Por supuesto. Le adelanto

que debemos hablar otro día para hacerle más preguntas.

Sé que Quintero iba con mi madre esa noche.

Pero, cuando nos acercamos a él, saca al doctor Alba.

No sé en qué lío te metiste,

pero te vendría muy mal que se supiera

que yo no te atendí esa noche.

-Te perdono la deuda que tienes conmigo.

Es eso lo que querías, ¿no?

-Quiero acabar con esto.

-Salima, esa no es la actitud.

Además, no estoy pidiendo tanto,

una noche fogosa y apasionada, como antes.

-Dijiste que, si nos acostábamos, te irías.

-Pues mira, he cambiado de opinión.

-No te preocupes, esta pesadilla va a terminar.

Tenemos que aprovechar que está presionándote.

Nosotras, como policías,

no podemos incitarle a que cometa el delito,

pero... sí podemos estar en el momento adecuado

en el lugar preciso para acorralarle y que no escape.

-Pasé las cuatro pruebas.

"Solamente me tiraron porque tú me jodiste".

¡Ah!

Ahora se hacen cinco pruebas de acceso,

pero hubo un tiempo en el que se hacían cuatro.

¿Tú recuerdas cuándo fue eso?

-"Sí. En el 2010 y 2011.

Fueron los dos únicos años con cuatro pruebas".

-Este criminal es un psicópata.

No hay que fijarse en las pruebas físicas,

hay que incidir en el perfil psicológico.

Algo debió hacer en la entrevista que me chirriara.

Dirección General ha aprobado la petición

de un escolta para tu hija.

Os han asignado a Luis Vidal.

Ah, muchas gracias.

Te voy a llevar a un lugar donde no nos van a encontrar.

Y allí te voy a hacer sentir lo que es el dolor verdadero.

(Música emocionante)

(Puerta)

¿Sí?

-Hola, ¿se puede?

-Ah, hola, Montse. Sí, pasa.

-¿Te pillo bien? -Sí, sí, siéntate.

-Qué tranquilo estás hoy.

No había nadie en la sala de espera.

-Sí, han fallado dos pacientes, a y cuarto y a y media.

Que, por cierto, podían haberme avisado

y así no me apuraba tanto con los demás.

Bueno, yo aquí contándote todas estas tonterías

con la que tenemos encima.

-La verdad es que... nos estamos levantando.

El asesinato de Miguel Osorio ha sido un golpe muy duro.

-Y, por lo que veo en Claudia,

no tenéis mucho tiempo para duelos, ¿eh?

-Desde luego.

Tenemos que seguir trabajando y con más ahínco, si cabe.

-No sabes lo que te agradezco el apoyo que le estás dando.

-Es lo menos que puedo hacer

después de lo mal que se le he hecho pasar.

-Todos cometemos errores.

-Quizás.

Pero yo me siento más culpable que nadie.

Cuando miro atrás, no entiendo cómo pude ser tan cabezota.

Estaba empeñada en algo que es imposible.

-A toro pasado vemos las cosas diferentes, ¿no?

-Así es.

(Móvil)

Perdona.

Dime, Marcelino.

Por supuesto que no se me ha olvidado.

No pienso perderme esa ópera y mucho menos tu compañía.

Perfecto.

Luego paso a recogerte.

Adiós.

-Parece que tienes una cita importante, ¿eh?

-No te voy a engañar.

Estoy contenta.

-Me alegro mucho por ti.

Y lo mejor es que estoy ilusionada y tranquila.

-Un equilibrio muy importante, ¿no?

-He decidido dejarme llevar por lo que siento.

-Suena muy bien.

-He reflexionado mucho

y mi conclusión es que, por mi bien y el de los demás,

tengo que olvidarme del pasado

e intentar ser feliz.

-Ese es el objetivo que tendría que tener todo el mundo.

-Bueno, me voy. Solo he venido a darte ánimos.

Sé que estás muy afectado por toda esta situación.

-No sabes las ganas que tengo de que acabe esta pesadilla

por el bien de todos.

Muchas gracias, Montse.

-Adiós.

Estábamos hablando por teléfono, como siempre, de nuestras cosas

y, entonces, llamaron a la puerta.

Olga se levantó a abrir y...,

y, de repente, se cortó la llamada.

-¿Y no has vuelto a llamarla?

-Sí, 100 veces, pero es que no me lo coge.

Me he preocupado y he venido aquí.

-Ya. Se puede haber quedado sin batería.

-Si estuviera en la calle, vale, ¿pero estando en casa?

Lo normal es que lo hubiera puesto a cargar.

-Ya.

Pues voy a llamarla al fijo.

-Ya he llamado también y no contesta.

-Bueno.

No te preocupes, que Olga está bien, ¿eh?

Pero, para que te tranquilices,

voy a llamar a su escolta, su número lo tengo por aquí...

Sí.

No contesta.

-Lo ves, lo sabía, ¡a Olga le ha pasado algo!

¡Lo sabía, lo sabía!

-Márquez.

Necesito pedirte un favor.

Eh... Localízame a Vidal.

Sí, tiene que estar... en casa de la inspectora.

Es que no consigo hablar con él.

Vale, pásate por allí. Gracias.

¡Espe! ¿Has visto al comisario?

Inspectora.

Si no es grave, necesito hablar con el comisario.

Ya. Se trata de Olga.

¿Olga? ¿Qué pasa con Olga?

¿Y tú qué haces aquí, Paty?

-Yo no quería preocuparos,

pero creo que le ha pasado algo raro.

Algo raro, ¿cómo qué?

-Paty estaba hablando con Olga por teléfono

cuando llamaron a la puerta y se cortó la llamada.

Desde entonces, no conseguimos... localizarla.

¿Cuánto tiempo hace de eso?

-Pues... como una hora o así.

Vale. Voy a llamar a Vidal

para que me confirme que todo está bien.

-Ya le he llamado yo, pero no contesta.

He hablado con Márquez,

que está patrullando cerca de tu casa,

para que se pase a hablar con Vidal.

Gracias, Espe.

Voy a ir a casa, pero informa al comisario.

Paty, pásale a Espe los contactos que tengas en común con Olga.

-Vale. ¿Vale?

Quizá ha quedado con un amigo o alguno sabe algo. Venga.

¡Eh, Antonio!

Cuando oigas este mensaje, vete para casa.

Hace más de una hora que..., que Olga no da señales.

Venga.

-¡Claudia! Sí, dime.

Ha llamado Márquez. ¿Y?

Ha encontrado a Vidal.

Está en su coche. ¿Qué ha pasado?

Está inconsciente.

Ha intentado reanimarlo,

pero está bajo los efectos de algún somnífero.

¡Dios mío, Olga! Tiene que estar bien.

¡Olga tiene que estar bien! ¡Voy a casa!

¿Qué tal te ha ido en comisaría? -Bien.

Lola y Espe han sido muy amables conmigo.

-Pues no te veo muy contenta.

-¡Ah! Es que hay un problema.

No puedo demostrar el chantaje que Óscar me ha hecho.

No tengo ninguna prueba.

-¿Cómo que no?

Puedo declarar delante de cualquier juez

que ha venido aquí, a tu trabajo, a acosarte.

-Sí, podría ser.

Pero... lo más grave,

que me obligó a acostarme con él.

No tengo ninguna forma de demostrarlo, María.

¡Ah!

-Qué asco me da ese tío, ¿eh?

Aquí que no aparezca, porque engancho una sartén

y es que no respondo de mí.

-Eso no nos conviene ahora.

Deberías dejarle entrar como si nada.

-¿Como si nada?

-Lola y Espe me han pedido que actuemos con normalidad

y que le sigamos la corriente.

Es la mejor forma de conseguir pruebas

y pillarlo in fraganti.

Cuando me proponga quedar otra vez en el hotel,

avisaré a las chicas.

-Eso es arriesgado.

-Bueno, confío en que... los policías sabrán protegerme.

-No, no, sí, eso sí.

Oye, ¿con Eugenio qué vas a hacer al final?

¿Se lo vas a contar o...?

-Pues no lo sé.

Es que, si se lo cuento, también tengo que contarle mi pasado.

Y no estoy preparada, María.

-Ya.

-Igual, si el plan sale bien, me decido a explicárselo.

-El plan va a salir bien, eso tenlo por seguro.

-Espe y Lola saben muy bien lo que se hace.

Tú estate tranquila, ¿eh?

Venga.

Venga, a trabajar. -Sí.

¡Ah!

¿Olga?

Olga, ¿estás en casa, cariño?

¡Olga!

¡Ah!

¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Dónde está Olga?

No está en casa.

¿Y el escolta?

Lo han encontrado inconsciente. Alguien ha debido de drogarle.

¿Alguien?

Me temo que ha sido él. Esto no pinta bien, Antonio.

¡Ah!

¡Me tengo que calmar!

(Móvil)

¡Emilio! "¿Qué sabes de Olga?

¡Nada! ¡No está en casa!

¿Habéis hablado con Vidal? Muy poco.

Empieza a recuperarse, pero no se acuerda de nada.

Solo de que perdió la conciencia de golpe.

Hay que organizar la búsqueda cuanto antes.

¡Con todos los efectivos de que dispongamos!

Ahora me pongo con ello. Ven cuando puedas".

Enseguida voy.

¡No puede ser, Antonio, no puede ser!

¡Este tío no puede llegar tan lejos, joder!

Claudia. ¿Qué?

Mira. ¡Quieto! ¡No toques!

Eso es, Jairo.

Cuando termines en el muelle, vas para el reservado,

yo te estaré esperando allí.

Bueno, eso ya te lo diré cuando llegues.

No corras tanto.

Dile a Vicente ahora que se ponga, anda.

(Puerta)

Eh...

Pasa, Alicia, pasa.

Un momento.

(Puerta)

Vicente, eh..., ¿qué tal?

Tenía que comentarte algo, pero no era nada importante.

Es que acaba de llegar una visita ahora a mi despacho.

Luego te llamo, ¿vale?

¡Venga! Hasta luego, adiós.

Dime.

Me alegra verte.

¿Qué puedo hacer por ti?

Espero que no vengas otra vez a ponerlo todo patas arriba, ¿no?

No he venido a eso. ¡Ah!

Bueno.

Eh... Perdona, creo

que no... tendría que haber dicho eso.

Sobre todo porque también quiero darte las gracias.

Las gracias, ¿por qué?

Pues por no haberle dicho nada a tu padre sobre...

En fin, ya sabes.

¿Cómo sabes que no lo he hecho?

(SE RÍE)

Conozco muy bien a Marcelino y sé que, si se lo hubieses dicho,

él ya habría venido aquí a...

Bueno, prefiero no imaginármelo.

¿Cómo puedes ser tan cínico? ¿Perdón?

Hablas de mi padre como si fuera tu amigo.

Porque lo es.

Yo siento mucho aprecio y mucho cariño por Marcelino.

Es un grandísimo profesional y una excelente persona.

A los amigos no se les traiciona.

¿Quién ha traicionado a quién, Alicia?

Porque yo jamás he traicionado a tu madre.

No vuelvas a mencionar a mi madre.

Tu madre se llamaba Carmen.

Y Carmen ha sido la persona

a la que yo más he querido en toda mi vida

y estoy completamente destrozado desde que murió en ese accidente.

No vas a conseguir despertarme ni la más mínima compasión.

Tampoco lo pretendo.

No es eso... lo que intento.

Pero... también entiendo que tú aún eres demasiado joven

para comprender este tipo de situaciones

donde nunca hay ni buenos ni malos.

Sí, sí, sí.

La vida ya te enseñará, Alicia,

que no todo es o blanco o negro.

Es gris, ¿no?

Incluso el gris tiene muchos matices. ¡Ja!

Cuando alguien ama a otra persona de verdad,

cuando dos personas se aman de verdad,

siempre se le puede hacer daño a una tercera persona.

Si quieres,

a eso lo puedes llamar... daños colaterales.

Y eso es mi padre para ti, ¿no?

Un daño colateral.

Verás, Alicia, creo que hay cosas que tú todavía no sabes.

Tu madre y yo ya estábamos juntos

antes incluso de que ella conociese a Marcelino.

Sí.

Tu madre y yo fuimos novios, éramos pareja.

Nos llevábamos muy bien, nos queríamos muchísimo.

Teníamos mucha complicidad, nos divertíamos

y teníamos muchos planes de futuro juntos.

Y si esa relación era tan idílica,

¿qué fue lo que pasó?

Bueno, a estas alturas de la película

todo el mundo conoce mi pasado, ¿verdad?

Y yo ni lo oculto ni reniego de él.

¿Qué quieres decir?

Que tu madre me abandonó cuando yo entré en la cárcel.

Claro.

Porque era una mujer inteligente, hizo muy bien.

Sí, en eso estoy de acuerdo.

Y también fue la mayor motivación que pude tener

para salir de allí y regenerarme.

Quería demostrarle a toda costa que me había rehabilitado.

Pero, cuando salí de la cárcel, fue demasiado tarde.

¿Por qué?

Porque Carmen ya se había casado con Marcelino

y tenían una hija.

Tú.

Verás, yo en ese momento me quería morir,

quería... desaparecer, quitarme de en medio, pero...

me quedé aquí, en el barrio.

Y, cuando prosperé,

invertí en el bufete de tu padre, ¿sabes por qué?

Para estar lo más cerca posible de tu madre.

Marcelino jamás se enteró

de que Carmen y yo habíamos sido novios de jóvenes.

Y yo, en el fondo,

intuía que a mí Carmen me seguía queriendo.

Y así fue.

Eso ya lo sé.

¿Cómo sabes tú eso?

No viene a cuento ahora.

(Móvil)

¿Sí?

Dime.

¿Cuándo?

Vale, no te preocupes, voy enseguida a comisaría.

Venga, hasta ahora. Chao.

Alicia, antes de que te vayas, eh...,

creo que deberías decirme a qué has venido.

Sé que escondes algo turbio

y no voy a parar hasta descubrirlo.

¡Ja! Verás, Alicia, yo espero,

y te lo digo de corazón, ¿eh?,

que no vayas a empezar también con esas teorías paranoicas

como las que tiene tu compañero, Elías Guevara.

Ten cuidado y no te vayas a meter en ningún lío...

¿Me estás amenazando?

No, por Dios.

Yo jamás podría amenazar a...,

a la hija de Carmen.

¡Ja!

Ni a una inspectora de policía.

¿Verdad?

(Puerta)

¡Paty! Dime.

Escucha.

De lo que nos has contado antes, ¿tú... puedes decirnos

cuánto tiempo pudo pasar entre que Olga abriera la puerta

y que se cortara la llamada?

Diez, 15 segundos, como mucho.

¿Y qué fue lo que escuchaste mientras?

Creo que nada.

Creo que nada no es una respuesta. Haz memoria.

-Deja a la chica que se explique.

-Eh...

A ver, Paty, por favor.

Haz memoria, quiero que recuerdes cada segundo que pasó, ¿vale?

Sitúate en el momento justo antes de que se cortara la llamada.

¿Escuchaste algo?

Sí.

Sí que escuché un ruido. ¿El qué?

Parecía como una interferencia, no sé.

¿Habías escuchado esa interferencia antes?

No, solo entonces, antes, nada.

¿Y cómo era la interferencia?

Es que no sé cómo explicarlo.

Era como si fuera... un zumbido de mosquito

o algo así, pero como con una ráfaga.

¿Podía ser un spray?

Sí, sí, justo, un spray.

Fue lo último que escuché

antes de que se cortara la llamada.

Muchas gracias, Paty. Nos estás ayudando mucho.

Ajá. Yo me tengo que ir a trabajar.

Venga.

Olga está bien y va a aparecer pronto, ¿verdad?

¡Sí, sí! Eso no lo dudes ni por un segundo.

Venga, ve a trabajar.

Adiós, Elías.

Está claro que usó un spray de cloroformo,

lo mismo que hizo con Lola.

-Sí, pero antes, eh..., se encargó del escolta.

¿Cómo crees que lo hizo?

Pues debió echarle algo a la bebida.

Eh, mira.

María, ¿puedes venir un momento? -Sí.

María, disculpa, sabemos que lo estás pasando muy mal,

pero necesitamos tu ayuda.

Claro que sí. ¿Se sabe algo de Olga?

-Todavía no, pero necesitamos hacerte unas preguntas.

¿Tú conoces a Luis Vidal, el escolta de Olga?

-Sí, vino aquí con ella.

¿Sabes si tomó algo de beber?

Yo le serví un refresco.

-Ya. Ya.

¿Y viste si alguien hablaba con él o...?

-Pues... no.

Vamos, no sabría qué decirte porque estaba muy liada,

estaba para dentro y para fuera

porque estaba sola en el bar, Salima se había ido.

Ya, y... ¿recuerdas dónde se sentó?

Sí, en aquella esquina.

Estuvo ojeando un periódico, pero vamos,

estaba más pendiente de lo que pasaba en el bar

que del periódico.

El hombre... Es su trabajo.

-Pero el sospechoso que buscamos

tiene alrededor de 35 años, estatura media,

es blanco, de complexión fuerte.

¿Te suena alguien con esa descripción?

-Hombre, es que, con esa descripción,

todos los que vienen al gimnasio de Max

que se pasan por aquí. No sé si habría alguno.

-¿Y alguien que pudiera acercarse a él

y que tuviera oportunidad de echarle una sustancia en la bebida?

-Qué quieres que te diga.

Si es que yo estaba muy liada, no me pude fijar.

Lo único que sí que os puedo decir es

que aquí estaba la clientela habitual.

No había ningún sospechoso, nadie nuevo, no...

Me gustaría daros más datos, pero no sé qué más deciros.

No te preocupes. Muchas gracias. Suficiente.

Venga, que haya suerte. Gracias, gracias.

Vámonos, Elías. -No, no, no.

¿En qué estás pensando?

¿No te das cuenta? ¿Qué?

Pasó desapercibido entre la clientela habitual.

Ajá.

Fue a casa y Olga le abrió sin problemas.

Quiere decir que es alguien del barrio, alguien conocido.

Por eso pudo campar a sus anchas sin levantar sospechas.

¡Venga, vamos, vamos!

(Puerta)

¡Madre mía!

No me voy nada tranquila, ¿eh?, sin tener noticias de Olga.

¿Tú crees que puede tratarse...?

-¡Ah! -Que me da miedo solo de pensarlo.

-¿Me lo preguntas como policía o como víctima?

-Pues las dos cosas.

-Por su bien, espero que no.

-(RESOPLA)

-Perdona, no tengo que ser tan brusca, pero es que...

desde que ha desaparecido, no dejo de darle vueltas.

¡Ah! Es que estoy sufriendo cada minuto

pensando que le puede estar haciendo algo parecido.

-Mira, pues entonces tenemos que aferrarnos a la idea

de que no sabemos si la ha secuestrado.

-No, si la esperanza es lo último que se pierde, ¿no?

Va muy bien para todos, pero yo, por culpa de este depravado,

ahora mismo solo veo la realidad de manera más cruda.

-Lola, que me estás asustando.

-Ay, sí, perdona, perdona, es que estoy muy negativa.

Que sí,

que vamos a encontrarla sana y salva.

Es lo que tenemos que pensar.

En el peor de los casos, si confirmamos que se trata de él,

pues al final tenemos más información que cuando me...

-Tranquila, Lola.

Ya está.

Ya.

(LLORA) -Perdona, perdona. Es que no lo puedo evitar.

-Es que no tenía que haber sacado el tema.

-Que no, que no, que soy yo.

Creo que lo mejor es que nos centremos en el caso de Salima.

-Vale. Sí, sí.

Yo me hago cargo.

Que menuda papeleta, ¿eh? También la de Salima.

Lo que tiene que estar sufriendo por culpa de ese cerdo.

-Es que qué asco.

-Afortunadamente, al final dio el paso y vino a vernos.

-Sí, pero ahora tiene que dar otro paso,

encerrarse con ese cerdo en la habitación de hotel.

-Sí, pero... esta vez será diferente.

Nosotras estaremos allí,

será un teatrillo controlado por nosotras.

-Bueno..., como si ver a tu agresor fuese algo sencillo.

Que, además, todo se puede ir de madre en cualquier momento.

-Lola. -¡Ah!

-Yo creo que no deberías... -Que no debería, ¿qué?

¿Eh? ¿Participar en el operativo?

Tú también, ¿no? Crees que no estoy preparada.

-Lola, no te pongas así, por favor.

Es que, después de lo que hemos hablado,

estoy convencida de que tenías que haber seguido con tu descanso.

-¡Ah! Me dices lo mismo que Bremón.

-Claro. Y que tu psicólogo, tus compañeros...

¡Y que todo el mundo! Todo el mundo te dirá lo mismo.

-¡Ah!

-Pero no porque dude de tu profesionalidad, Lola.

Sino porque... me duele verte sufrir así.

-Mira, te digo una cosa, Espe.

No me tengo que poner así, estoy muy negativa.

Pero también te digo otra cosa.

Me han humillado, me han atacado, me han violado

y, aun así, sigo viniendo a trabajar cada día

porque soy policía y, ahora más que nunca,

quiero cumplir con mi deber.

¡Y no quiero que me vean como una víctima!

¡No quiero que me vean como una víctima!

Quiero que me vean como a una policía,

como algo normal, ¿entiendes?

¡Estar en casa no me ayuda! ¡Es que no pinto nada ahí!

Lo que me ayuda es ayudar a los demás.

Eso es lo único que me ayuda.

Ahora la pregunta es: "¿Me vas a ayudar tú?".

-Pues claro que sí, Lola.

Te voy a ayudar ahora y cuando lo necesites.

Voy a estar a tu lado siempre.

(LLORA) -Gracias. ¡Gracias!

-Bonita.

-¡Chicas, reunión urgente en la sala de "briefing"!

-¿Qué ha pasado?

-Se confirma el secuestro de Olga, la hija de Claudia.

-¡Ah!

-Le ha dado a Claudia donde más le duele.

Tenemos que hacer lo posible por encontrar a su hija.

-Para enchironar a ese miserable

y que se pudra en la cárcel como una cucaracha.

-¿Cómo está Claudia?

-Mal.

Pero ya la conocéis, intenta que no se le note.

-Ya.

(Puerta)

Bien.

Como todos sabéis,

Olga Torres,

la hija de nuestra inspectora jefe, ha sido secuestrada.

Sé que todos habéis trabajado... muchas horas de más,

solo os voy a pedir que no bajéis la guardia ni un solo segundo.

Si seguimos trabajando con entusiasmo,

coordinados y unidos,

no tengo la menor duda de que la vamos a encontrar.

Confío plenamente en todos vosotros.

Y ahora, la inspectora os contará

los últimos avances de la investigación.

Cuando quieras, Claudia.

Gracias, comisario.

Bien.

El individuo al que estamos buscando tiene alrededor de 35 años.

Complexión robusta.

Y tiene el perfil de un psicópata

que no siente la menor empatía por sus víctimas.

Ahora también sabemos que, en 2010 o 2011,

se presentó a las oposiciones para el cuerpo,

pero no las aprobó.

Desde entonces,

ha convertido su frustración de no poder ser policía

en una venganza contra mí.

Yo formaba parte de aquel tribunal

y mi opinión fue determinante para que la suspendiera.

Hoy he encontrado este mensaje suyo en mi casa.

Lleva años planeando su venganza.

Ha diseñado una estrategia

minuciosa y perversa.

Pero sentir nuestro aliento en su nuca

ha hecho que cometa un error.

Ahora sabemos que vive en el barrio.

O, por lo menos, trabaja en el distrito.

Lo que es seguro es que nos lo cruzamos a diario.

Se permitió entrar en el bar La Parra a la vista de todos

y echar un somnífero en la bebida de Vidal,

el escolta de mi hija Olga.

Luego, fue a mi casa y llamó al timbre.

No me cabe duda que Olga lo conocía

porque le abrió la puerta sin sospechar nada de él.

¡No veo el momento de trincarle!

Una vez, un gran policía

me dijo que, si consigues conocer a tu presa,

ya has empezado a cazarla.

Ese policía era Miguel Osorio.

Yo creo que ya conocemos suficiente a ese asesino

como para salir a buscarlo

y encontrarlo

antes de que pueda hacer daño

a Olga.

Eh... Atención, por favor.

Tenemos que coordinar tareas

y organizar los grupos de búsqueda, ¿de acuerdo?

Así que... vamos a empezar.

(RESOPLA)

Tiene que estar a punto de llegar.

(Puerta)

Ya está ahí.

Pasa, Jairo. Dame el casco.

Te he hecho llamar porque quería presentarte

a un gran amigo antes de que se fuera.

Iván, Jairo, Jairo, Iván.

-Qué tal, Iván.

-Así que tú eres el hermano del madero.

-Vamos, Iván, ya te he dicho que confío en él.

Si quiero que sea tu contacto ahora, será por algo.

-Este chaval no me da buena espina, don Fernando.

-Pero eso es porque tú no te fías ni de tu sombra.

Sé lo que hago, Iván.

Jairo ya me ha demostrado varias veces

que puedo confiar en él, ¿eh?

Por eso quiero que se vaya familiarizando con el negocio

y tú le vas a ayudar, ¿de acuerdo?

Bien.

Así me gusta.

Bueno, ya te llamaré y seguimos hablando de eso.

-Adiós. -Hasta luego.

Siéntate, Jairo.

(JAIRO CARRASPEA)

-Parece que aquí, al colega,

no le hace mucha gracia que curre con él.

-Es un tipo duro, hombre,

que está acostumbrado a jugarse el cuello.

Primero estuvo en Aduanas

y ahora coordina el transporte de mercancías

que vienen desde el sur.

Tiene un lema:

"Para sobrevivir hay que desconfiar".

-Tiene un lema y también tiene una cicatriz aquí, ¿no?

-Bueno, gajes del oficio.

Y un... bonito recuerdo

por haber pasado una larga temporada en el talego.

Pero tranquilo, no te va a pasar nada de eso.

Siempre me tendrás a tu lado para asesorarte y aconsejarte.

-Creo que debería coger más experiencia

antes de trabajar con este... Iván.

No tengo prisa por asumir más responsabilidades.

-¿Qué pasa, que te estás acojonando ahora?

¿Eh? Yo pensaba que tenías más pelotas.

Aunque bueno,

quizá sea cierto...

que te vendría bien algo que te diese más seguridad.

-Más seguridad, ¿de qué?

-Pues algo que tiene fácil solución,

Jairo.

¿Eh?

¿Qué te parece? ¿Eh?

Toma.

Eso es para ti.

-¿Es para mí?

(SE RÍE) -Sí, para ti.

¿Ves a alguien más aquí o qué?

Con eso seguro que te sentirás más protegido.

Espero que sepas utilizarla cuando sea necesario.

-Yo creo que sí.

-Vaya, eso no ha sonado muy convincente.

Lo que tienes entre manos, Jairo, no es ningún juguetito.

¿De acuerdo?

Ya me he dado cuenta

de cómo te fijabas en la que llevaba Iván.

Levántate, anda.

Cógela con fuerza, con energía, ¡eso es!

¡Apunta bien, ahí!

¿Cómo te sientes?

-Me siento de puta madre.

-Eso es que estás sintiendo su poder.

Tienes que cuidarla como si fuese una novia, Jairo.

¿Qué digo? Mejor que una novia.

Y, por supuesto, nadie debe saber

que la guardas, y mucho menos tu hermano.

-No se preocupe, la voy a tener siempre bien guardada.

-Muy bien, chaval.

Eso era lo que quería oír.

-Bueno, ya está bien de caras largas.

Hay que levantar un poco... el ánimo.

Además, ese tipo no sabe con quién se la está jugando.

-Solo lo que ha dicho Miralles.

Además, la conoce desde hace años y hemos visto bien

la obsesión que ese tiene ese tipo con ella.

-Ya, bueno, pero tener una habitación con recortes de periódico

no es conocer a alguien.

-Se me hiela la sangre pensando que es alguien

con el que hayamos podido coincidir.

Que... se haya podido tomar un café a nuestro lado.

-Ahí voy yo.

Ese tipo nos ha observado, nos ha estudiado.

-Sí, pero él no sabe ahora que nosotros lo sabemos.

Y no lo digo yo, ¿eh? Lo dice Miralles.

Antes nos llevaba la delantera porque tenía los micrófonos,

pero ahora le llevamos ventaja nosotros.

-Ojalá tengas razón con lo que dices

porque tengo la sensación constantemente

de estar en deuda con Osorio.

-Y con el resto de víctimas, Nacha, todas mujeres, no se te olvide.

-Cómo olvidarlo, Espe.

Debería haber estado en el lugar de Lola, te lo recuerdo.

Al menos ella sigue con vida.

Hasta ahora.

-Bueno, no se lo tengas en cuenta.

Está muy afectada por la muerte de Osorio.

-Yo soy muy comprensiva, Elías.

Sé que Osorio tenía mucha influencia sobre ella

y... siento muchísimo que haya muerto.

Pero una compañera ha sido atacada y parece que tenemos amnesia.

-Ya, bueno, tienes razón,

pero creo que todos necesitamos una tregua

para asimilar todo lo que nos ha pasado.

Y no parece que este malnacido esté dispuesto a dárnosla.

-Yo confío 100 % en Miralles.

-Eso es lo importante, atacar esto en equipo.

-Ajá.

-¿Qué? ¿Buenas noticias?

-Todavía es pronto para saberlo.

Científica ha logrado aislar la sustancia

que utilizó el hombre para dormir a Vidal.

-Ajá.

-No suelen tardar. ¿Te hago el seguimiento?

-No, ya lo está haciendo Alicia, pero gracias.

-¡Eh, Espe!

Que tú eres de mucha ayuda aquí, no te me deprimas.

-¡Ja!

¿Tanto se me nota?

-(SUSPIRA)

-Es que, últimamente,

me siento como... un trato inservible.

-¡Pero si cuidas de toda la comisaría!

Sin ti, esto sería una jaula de grillos.

-Gracias por el intento, Elías.

-A mí me has ayudado mucho.

Siempre has mediado en las movidas que tenemos Nacha y yo.

Y ayudas a todo el mundo.

¿Eh? Si estuviera aquí Lola, te diría lo mismo.

Y, con los ciudadanos, solo te falta darles un masajito.

De verdad, compañera, lo digo en serio.

No..., no es un cumplido.

Tienes un don especial para leernos.

-Pues... parece que, últimamente, ese don...

no sirve para nada.

-¡Eh!

-¡Ay!

Perdóname, perdona el numerito, Elías, es que...

yo creo que es el cansancio acumulado.

-No hay nada que perdonar.

¡Ven!

Venga, compañera, ¿eh?

¡Ay!

Qué espectáculo, ¿eh? Ha sido impresionante.

Qué cantantes, qué escenografía, qué luces...

Me ha gustado mucho el montaje.

-Sí, a mí también me ha encantado.

-¿Te apetece una copa de vino blanco?

-Sí, por favor.

Perdona, me ha llamado la atención.

-Bueno, tranquila, no pasa nada.

-Tenía un atractivo muy especial.

-¡Ah! Sí.

-Imagino que será difícil para ti saber que ya no está.

-Bueno, la muerte de Carmen la acepté hace tiempo.

Lo que no estoy seguro de aceptar es lo que hizo.

-Yo pensaba que habíais sido muy felices juntos.

-Durante un tiempo, sí.

Pero en los últimos años se alejó de mí y...

¡Ay!

Y me engañó.

Mantuvo una relación con otro hombre.

-Lo siento, no quería hacerte hablar de esto.

-Bueno, antes o después... podía haber salido el tema.

¡Ay! Fue..., fue muy duro asumir su infidelidad

mientras aún estaba llorando su muerte.

-Me imagino que tuvo que ser muy difícil.

Pero quizás, con el tiempo,

la podrás perdonar.

-No lo sé.

Aún no he conseguido digerir su..., su traición.

-Parece que no soy la única

que lleva a sus espaldas un desengaño amoroso.

A mí me costó mucho...

entender que mi amor no era correspondido.

Me obsesionaba inventándome razones para justificar su negativa.

Simplemente, él amaba más a otra mujer.

A su esposa.

Ahora, después de mucho sufrimiento,

he aprendido a aceptar la realidad

y a no lamentarme por el pasado.

-Sí, ese es un buen consejo.

¿Tienes algún otro?

-Bueno, pues... ¿abrir esa botella?

(Móvil)

Perdona.

¿Sí?

Bien, voy para allá enseguida.

Tengo que irme.

-¿Algún problema?

-He recibido malas noticias de la comisaría.

Me voy.

-Bueno, no pasa nada, ya nos veremos en otro momento.

-Por supuesto.

Gracias por todo, Marcelino. -Gracias a ti.

-Adiós. -Adiós.

(Puerta)

¿Hermano?

¡Rober! ¡Hermano!

(RESOPLA)

(Puerta)

¡Eh!

¿Qué pasa, hermanito?

¿Y esa bolsa?

¿Esto? Nada, las sobras de la comida, me la ha dado María.

Qué raro que te sobre con lo que tragas.

Ya, ya.

Pero me había tomado un bocata antes

y he estado todo el día sin mucha hambre.

Entonces eso me lo zampo yo. ¿Qué? ¿Qué dices, hombre?

¿Te vas a comer tú mis sobras? ¿No te da asco?

Con las prisas que tengo, no hago ascos.

Me ducho corriendo y me piro para comisaría.

¿Pero qué pasa, de qué son las sobras?

¿De carabineros?

¿Y tú..., qué pasa?

¿Eh, tú? Que vienes con tanta prisa

y enseguida ya te vas otra vez, ¿ha pasado algo o qué?

El mierda del violador, que ha secuestrado a Olga.

¿Cómo?

¿A..., a Olga, la hija de tu jefa? Sí.

Hostia.

Tú la conoces, ¿no?

Pues claro que la conozco, si es amiga de Paty.

¿La han secuestrado?

¡Hostia!

Vaya movida. Ojalá que no le pase nada.

Oye, Rober.

Si necesitáis algo, os puedo echar un cable.

Esto es una movida muy gorda, ¿vale? Déjanoslo a los polis.

Rober, tengo mis recursos, no soy ningún tonto.

Mira, Jairo, ¿quién ha dicho eso?

No seas paranoico, de verdad.

Me voy a pegar una ducha, huelo a choto.

Y tú me podías hacer un bocatita y tirarte el rollo.

Sí, dos, te voy a hacer dos.

(Puerta)

(RESOPLA)

Supongo que habéis peinado bien todo el barrio ¿no?

Ya, ya, me lo imagino.

(Puerta)

Sí.

Vengo del laboratorio. Siéntate, siéntate.

Oye, ¿y qué hay del testigo ese que aseguraba haber visto a un hombre

arrastrando el cuerpo de una mujer?

Ya.

Que no era una mujer.

Vale.

Venga, pues si sabéis algo u os enteráis de algo o lo que sea,

me llamáis cuanto antes, ¿vale?

Venga, gracias.

¿Qué tienes, Alicia?

La analítica de Vidal ha confirmado que le drogaron.

Le suministraron una dosis de Benzodiacepina.

Los niveles en sangre triplicaban la dosis recomendada

y le hizo efecto muy rápido.

¿Y la Benzodiacepina es fácil de conseguir?

En las farmacias no la dispensan sin receta,

pero podría pasarse una receta falsa

o la consiguen por el mercado negro en internet.

O sea, que estamos otra vez donde nos quiere llevar.

No sabes cómo odio esta sensación

de ir detrás de una zanahoria atada a un palo.

Claudia, vais a la par.

No sabe todo lo que has averiguado sobre él.

No sabe que te dio una pista

con el número de pruebas de la oposición.

Tampoco sabe que su impunidad al llevarse a Olga

te hizo saber que era alguien familiar.

Es cuestión de horas que demos con él.

Y cualquier pista es un hilo del que tirar.

Si en ningún momento he dudado que íbamos a encontrar a Olga

y, además,

todos estáis trabajando al límite para ayudar, pero...

es que no te puedes imaginar cómo me siento.

Puedo imaginármelo. Todo esto está ocurriendo

porque un psicópata te ha retado en un combate cuerpo a cuerpo.

Pero la diferencia es que él está solo

y se mueve por venganza.

No te molestes, Alicia,

pero no creo que el amor a mi familia

o la lealtad que estáis demostrando

sean suficientes para encontrarla.

Pues yo creo que sí, Claudia.

Esos son los valores que me enseñaste

y que te han llevado a ser así.

(Puerta)

¿Qué tal? ¿Cómo va?

Voy a preguntar en las farmacias del barrio

y a pedir a Laura que rastree la pista de la droga

en el ordenador que encontramos en el registro de la nave.

Gracias, Alicia.

Inspectora.

Lo cogía por el cuello y lo estampaba en la pared.

-María, vete, no podemos meter la pata.

-Vale, pero ahí dentro estoy vigilando.

-¿Cómo está mi chica favorita?

Venga, mujer, no estés tan seria.

Si ayer lo pasaste muy bien, aunque te cueste reconocerlo.

-¡Ay! Óscar, métetelo en la cabeza.

Si me acosté contigo fue solo porque tú me hiciste chantaje.

-Y por la pasta.

Que aunque no cogieras el dinero,

a ti, como a todas las mujeres, os encanta.

Si quieres, te puedo dar un adelanto.

De placer, de dinero, no.

-No quiero tus anticipos, ¡qué asco me das!

-Salima, esas no son formas.

Así que cambia el chip.

He cogido la mejor habitación del hotel con jacuzzi

y burbujas de esas que tanto te gustan.

-Hoy no puedo ir.

-Pues tendrás que hacer un hueco, ¿no?

¿O prefieres

que le cuente al tirillas de tu novio tu currículum?

-Óscar, de verdad, que hoy no me va bien, estoy muy cansada.

-¿De verdad?

Pues entonces mañana, ¿eh?

Ahora, que como te eches para atrás,

le cuento a todo el mundo a lo que te dedicabas.

¿Entendido?

¿Eh?

Hala, descansa, reina.

Hasta mañana.

-¡Hijo de la grandísima...!

-¡Ay!

-Salima, cariño.

Tienes que ir ahora mismo a comisaría.

A decirle a Lola que ese cerdo ha vuelto a aparecer.

¿Vale?

¡Pudo conseguir la Benzodiacepina en cualquier parte!

¡Estamos otra vez en una vía muerta!

Deberías intentar dormir un par de horas,

aunque solo sea para rendir más en el trabajo.

¡Que no, Elías, que no!

¡No me voy a dormir hasta que Olga esté en casa sana y salva!

Que hasta ese momento, yo no voy a parar ni un minuto.

Mira, estoy pensando que igual cojo el coche

y doy otra vuelta, a ver si encuentro algo.

Espera un momento, ¿cómo está Antonio?

Pues igual de angustiado que yo.

Los de Científica han terminado de buscar en casa.

Han encontrado el móvil de Olga en el fondo de la basura,

destrozado por completo.

Todos los compañeros están volcados en encontrar a tu hija.

Hasta Santana se quiere incorporar al operativo.

¿Santana no estaba de vacaciones? Se ha enterado y ha venido.

Tú tampoco has parado, ¿eh? Y no tienes buena cara.

Esta es mi cara habitual, ya me conoces.

Ya que no quieres descansar un rato,

te traigo un café, ¿eh?

Vale, eso sí que te lo acepto. Gracias, Elías.

(Puerta)

(LLORA)

(Puerta)

Adelante.

¿Qué tal, Claudia? ¿Alguna novedad?

No, no tenemos ningún resultado todavía.

Hay que revisar los expedientes de los opositores

que nos quedan del año 2010 y 2011.

Hay que seguir en esta línea.

Sobre todo ahora,

que ya hemos descartado a muchos candidatos.

Verás, creo que deberíamos replantearnos la búsqueda.

¿A qué te refieres? ¿Tienes algo nuevo?

Hasta ahora hemos descartado a todos los opositores

que pasaron la entrevista personal. Ajá.

Pero creo que el hombre que buscamos,

además de psicópata, es una persona

que se está comportando de forma obsesiva, ¿no?

creo que ha demostrado ser las dos cosas,

pero no sé adónde quieres llegar.

A ver, ya tenemos a todos los que no pasaron la entrevista.

Pues ahora vamos a buscar

a los que se prepararon la oposición de forma obsesiva.

A los que apenas cometieron fallos en las otras pruebas.

En el test psicotécnico.

Es humano cometer errores en ese tipo de test.

Si no se cometen, resulta sospechoso.

Quizá eso es lo que te puso alerta en el tribunal.

Y a lo mejor fue eso

lo que le enfureció.

¿No?

Sacar la máxima puntuación en una prueba

en la que es humanamente imposible.

Entonces,

se esforzó por no fallar en absoluto

y se comportó como una máquina en vez de como un ser humano.

En definitiva, como un psicópata.

Eso nos acercaría más al perfil que estamos buscando.

Sé que estás con todo lo de Olga muy superada,

así que he venido a echarte una mano.

Entre las dos lo encontraremos.

Pero...

No tengo nada mejor que hacer esta noche.

Venga.

¡A trabajar!

¡Ay!

Verte cada mañana y hablar contigo

es lo único bueno que tiene este trabajo, últimamente.

Sé que tenemos una conversación pendiente.

Tranquila, no hay prisa.

Me pediste espacio y lo respeto.

Aunque tampoco quiero que me malinterpretes.

Sigo apostando por nosotros.

-No te voy a engañar, Salima,

evidentemente, el abogado de Óscar va a utilizar tu pasado

para cuestionar tu versión.

-Pero tú puedes conseguir las pruebas definitivas

para que ese cerdo no tenga ninguna escapatoria.

Si hay evidencias contundentes,

ni el mejor de los abogados logrará salvarle.

Hay un hombre que insiste en hablar contigo.

¿Quién es? Ese de ahí, ¿lo conoces?

Hola, soy la inspectora jefe, Claudia Miralles.

Me han dicho que querías verme. ¿En qué puedo ayudarte?

-Me han dado esto para usted.

¿Quién te lo ha dado?

Un tío raro, no le vi la cara.

Llevaba puesto una... máscara de payaso.

-No juegues conmigo.

Has dejado que te vea la cara, no me puedes dejar ir.

¿Me vas a matar?

-Chica lista.

-¡Es de Olga!

(LEE) "Mañana recibirás otro pedacito de tu hija".

Han agredido al doctor Alba esta mañana.

El doctor que atendió la angina de pecho de Quintero.

El mismo. ¿Qué ha pasado?

Un vecino ha llamado para denunciar una pelea callejera

y, cuando los compañeros han llegado,

los agresores han huido y se han encontrado al doctor.

Doctor, le han propinado una paliza esta mañana.

No nos diga que se ha caído por las escaleras.

Por suerte, un vecino lo vio y llamó a la comisaría.

Lo podían haber matado de la paliza.

Yo les agradezco que intervinieran.

Para eso está la Policía, ¿no?

Y para investigar, también.

Por eso necesitamos que nos cuente qué pasó, exactamente.

La vamos a encontrar antes de que cumpla su amenaza.

¿Por qué estás tan segura?

¡Porque necesito creer! ¡Siempre ha ido por delante!

¡No podemos perder la esperanza! ¡Necesito creer para buscarla!

Cámbiame por mi hija.

"Intermediador, Miralles. ¿De verdad harías eso?".

Por supuesto que sí.

Olga es inocente, déjala ir. Te lo ruego.

¡Es a mí a quien necesitas! Soy yo quien debe ser castigada.

Aprobé todos los exámenes,

saqué las mejores calificaciones en las pruebas.

Un miembro del jurado

que debía darme el acceso a la academia de Ávila

denegó mi solicitud de manera arbitraria.

¡Se cargó mi vida de un plumazo y siguió con la suya como si nada!

¡Si ni se acuerda de mí!

Creo que tu madre ya habrá recibido el regalito que le envié.

  • Capítulo 57

Servir y proteger - Capítulo 57

17 jul 2017

Gracias a Paty, Miralles y Antonio descubren que Olga ha sido secuestrada. Da comienzo un operativo especial para encontrar al responsable. Salima sigue el plan para llevar a Óscar a la cárcel. Ibarra se siente cada vez más cerca de Marcelino. Quintero le da a Jairo una pistola.

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