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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 565 - ver ahora
Transcripción completa

Por favor, dime qué tengo que hacer. Admitir que lo nuestro no funciona.

Tenemos que acabar con esta sensación

de poder volver en cualquier momento porque no es real.

Necesito empezar de cero, lejos de Silvia,

en un sitio donde no me conozcan y no sepan que pertenezco

a una familia de delincuentes.

-Yo no soy un especialista, tendría que determinarlo

el neurólogo pero sí, podríamos estar ante

un claro caso de degeneración vascular en el cerebro.

-¿Me está hablando de Alzhéimer o algo así?

-Soy tu hijo y voy a estar aquí, pase lo que pase.

-Ya, cariño mío.

El inspector Alejandro Font viene de la UDYCO de Valencia.

Le ha hecho un seguimiento intensivo a Mercader durante un año.

Y yo quiero que tú seas el enlace con él aquí en la comisaría.

¿Y sabes si está casado, tiene hijos...?

-Espe, si crees que Silvia nos va a poner al día

sobre la vida personal del inspector Font, vas lista.

Para saciar vuestra voracidad informativa,

no voy a someter a un tercer grado a Alejandro.

Alejandro, ¿eh?

-Hola. Oye, Luis, ¿has pagado al de la cerveza?

-Sí, ya está todo solucionado.

-¿Y tú qué haces aquí?

-Buenas tardes, Elvira.

-Oye, Luis, ¿has pagado al de la cerveza?

Yo siempre he sido una mujer muy independiente y muy fuerte.

Y tengo miedo a perder mi autonomía.

-Sí, también quiero el informe de Elvira Soler.

Podrás hackear la base de datos del centro médico, ¿no?

Pues por lo visto, una chica, Raquel, que es hija

de Pacheco, trabaja en Jefatura, se llevó un mal trago

en el parque de Barlovento el otro día.

¿Qué ha pasado? ¿La han atracado? Qué va.

Le salió al paso un exhibicionista.

Y no habéis dado con el sospechoso aquel, ¿verdad?

-No.

-Pues la verdad es que deberíais cogerlo

antes de que la cosa llegue a más.

-Pues, normalmente, esos tipos no buscan forzar un encuentro sexual.

-Ah, ¿no? -No.

Obtienen placer mostrando sus genitales,

pero lo más normal es que, después, salgan corriendo.

-Cómo están las cabezas. ¿Qué tendrán ahí?

-Es una cosa mía, ¿vale?

Y necesito mirarme al espejo y decir: "Sí.

Me violaron

y después tuve una depresión,

pero lo he superado".

-Yo sé que he sido lo peor.

Pero es que siempre me he visto rodeado de mala gente.

Y sé que no es excusa, pero...

no solo no le voy a hacer daño a Marga,

sino que voy a impedir que nadie le haga daño.

-Yo... hace...

Que no sé si te puedo dar lo que tú necesitas.

-Marga, tú a mí no me tienes que dar nada.

Yo no necesito nada.

Para mí lo único importante

es que estés segura de querer estar conmigo.

(Música emocionante)

Me sabe mal que hayas madrugado.

-A ver, no podía dormir. Estaba en la cama dando vueltas

y he dicho:

"Pues voy a acercarme a llevarle un café".

-Es un detalle muy bonito.

-Así de paso te veía, ¿eh?

No sé si me podía aguantar tanto tiempo sin verte.

-Pues a lo mejor te has llevado un chasco,

porque no he dormido casi nada y llevo una cara de muerta...

-Estás guapísima.

-¿Qué? -¿Te gustaría que saliéramos

esta noche otra vez un poquito?

-Me encantaría,

pero es que estoy reventada.

Y no sé si voy a aguantar despierta hasta el final del día.

En cuanto salga de aquí, me voy directa a la cama.

-No te preocupes. Como estoy tan acostumbrado a trasnochar,

pienso que todo el mundo está igual. -Pero podemos quedar mañana.

Y pasado. Y al otro.

-A lo mejor pasado mañana te apetece ir a un concierto.

Son las fiestas del barrio de al lado.

Y va a tocar un grupo que mola bastante.

-¿A un concierto?

Vale, solo que no he ido a muchos.

-No pasa nada, seguro que te lo pasas genial.

-¿Qué pasa? -Nada.

Que estoy muy bien.

(Timbre)

-Buenos días. -Buenos días.

(TOSE)

-¿Tú qué haces aquí tan temprano?

-Pues tenía que madrugar y he dicho: "Le voy a llevar un café a Marga".

-Muy bien.

La próxima vez acuérdate de que aquí trabajamos dos.

-Papá.

-Por supuesto, faltaría más. El próximo día le traigo su café

con el de Marga.

-Y unos churritos.

-Bueno, que me voy, que tengo cosas que hacer.

Hasta luego. -Adiós.

(CARRASPEA)

-¿Y este qué quería, aquí tan temprano?

-Ya te lo ha dicho, me traía café.

Papá, que solo ha venido a darme los buenos días.

-¿Para qué se han inventado los móviles y los mensajitos?

-Eso no es lo mismo.

Además...

estamos saliendo.

¿Te molesta? -¿A mí?

No.

No, para nada. ¿Por qué me iba a molestar?

Es tu decisión. -Vamos, no te hace ninguna gracia.

-Pues supongo que me hace la misma gracia que a cualquier padre

cuando se entera de que su hija está saliendo con un maromo.

Pero bueno,

es lo que hay, ¿no?

Hija, ese chico tiene buen fondo.

Solo te pido que tengas cuidado y que vayas poco a poco.

-Papá, Ricky me trata muy bien.

Y no sé, es...

como que él es diferente.

-Mamá, ¿qué pasa?

He quedado con un cliente a primera hora

y le tengo que entregar el coche. No puedo llegar tarde.

¿No podemos esperar a esta noche?

-¿A qué vienen estas horas?

¿Desde cuándo son tan temprano las reuniones familiares?

No he dormido ni cuatro horas.

-Siento mucho tocaros tanto las narices,

pero lo que tengo que deciros es muy importante para mí

y prefiero que lo zanjemos ahora.

Sentaos.

-Mamá, no te pongas así. Solo he dicho que tengo sueño.

Nada más. -Luis, cállate.

Deja de hablar. -No, si...

si lo que digo es verdad.

Me siento muy culpable

porque mi enfermedad empieza a afectar a vuestras vidas.

-No exageres.

-Vosotros mismos habéis podido comprobar

que he tenido varios despistes ya,

y tenemos que estar preparados

para cuando el Alzhéimer se cebe conmigo.

-No tienes nada

de qué preocuparte.

Nosotros te vamos a cuidar.

Además, tú misma has dicho que estás al principio de la enfermedad,

o sea que, durante meses, incluso años,

vas a poder llevar una vida normal.

-Sí.

Pero hay que ser realistas, hijo.

Soy muy consciente de que, en el futuro,

me...

olvidaré de muchas cosas.

Y progresivamente,

me desorientaré cada día más.

Y de que llegará un momento en el que...

lo olvidaré todo.

-Estás hablando de un futuro muy lejano, mamá.

Además, ahora la ciencia está avanzando muchísimo.

Me he estado informando.

Cada vez hay más tratamientos experimentales.

-Podemos solicitarle a tu neurólogo

que nos diga cuáles son los programas más avanzados

para ingresarte en uno de ellos.

-Hijos, lo que tengo que deciros no es fácil.

Os pido por favor que me escuchéis sin interrumpirme.

Quiero...

pediros una cosa.

-Claro, ¿de qué se trata?

-He estado pensando mucho.

Es...

una especie de testamento vital.

-¿Testamento vital?

¿A qué te refieres?

-Cuando...

ya no sepa volver a casa sola,

cuando me haya olvidado de cómo se cocina,

o de cómo...

se utiliza la ducha...,

entonces también me habré olvidado de vuestros nombres.

-No digas eso, por favor.

-Eso va a ser así, hijo mío.

Tenemos que estar preparados.

Cuando ya no os reconozca,

quiero...

que terminéis con mi vida.

-No nos puedes pedir eso, mamá.

No puedes decir eso.

No.

-Me da lo mismo cómo lo hagáis.

Con medicamentos, con la almohada,

con lo que vosotros queráis.

Pero cuando llegue ese momento, yo no quiero seguir viviendo.

-Lo siento, pero yo no puedo participar de eso, mamá.

Yo te voy a cuidar estés como estés.

-Y yo. Vamos a estar aquí los tres contigo, siempre.

Y nunca te va a faltar de nada. -Ya lo sé, hijos míos,

yo os he enseñado que la familia es lo más importante

y lo habéis aprendido bien.

-¿Entonces cómo puedes pedirnos que terminemos con tu vida?

-No me puedo creer que tengamos esta conversación. Perdona, pero no.

-Hijo. Hijo, sé muy bien de lo que estoy hablando.

Ya os he metido en algún problema por mis despistes.

Y yo no quiero

que ninguno de vosotros acabe en la cárcel

o que muera por mi culpa.

-Eso no va a pasar.

-Os pido, por favor,

que me prometáis

que acabaréis con mi vida cuando pierda el control de mi mente.

-Lo siento, pero...

no me puedes pedir eso, mamá, porque...

porque no lo voy a hacer.

-Pídeme lo que quieras, mamá.

Lo que quieras.

Pero eso, no.

Y, por favor,

no vuelvas a sacar este tema.

Nunca.

Nunca.

-Yo sé que te incomoda,

pero es mi vida.

-No.

No, no, no.

Y no quiero seguir hablando de esto.

-Buenos días, pareja, ¿qué os pongo?

-Buenos días. Un café bien cargado. -Pues que sean dos.

Ponme también una tapa de ensaladilla,

que no hay que tomar café con el estómago vacío.

-Hazle caso, sabe muy bien lo que dice.

Sentaos, ahora os lo llevo. (A LA VEZ) -Gracias.

-Madre mía, todavía llevo el susto en el cuerpo, cuando he salido

y te he visto. -Bueno, es que...

tu padre nos ha cortado tanto el rollo,

que me he quedado con ganas de verte. -¿Cómo sabías que yo iba a salir?

-No lo sabía.

Pensé que en algún momento tendrías que salir.

-¿Llevas toda la mañana en la puerta?

-No, me estaba yendo para casa, pero me he dado cuenta

de que ya no iba a dormir. Así que, me he ido al parque de la Dehesa.

-¿A un parque? ¿Tú? -Sí.

Creo que es la primera que voy a un parque.

De día, quiero decir.

Pues oye, he estado muy a gusto. He estado pensando y todo.

Y concluyo que cuando estoy contigo me apetece hacer cosas nuevas.

-A mí me pasa lo mismo.

Estoy cambiando demasiado.

Hasta le he dicho a mi padre

que estamos juntos. -¿Qué dices?

¿Y qué te ha dicho?

-Pues no se lo ha tomado mal del todo.

-Bueno, pues ya es algo.

-También he pensado en el futuro.

-¿En nosotros, quieres decir?

-No te asustes. En mi futuro.

Quiero volver a estudiar.

-Mira, eso es una muy buena idea.

-Quiero retomar arquitectura.

Solo que, con todo lo que he faltado, no sé cómo podré reengancharme.

-Y eso, ¿por qué?

-Tengo que enviar en la solicitud el justificante de la interrupción

y no me apetece contar mi vida.

No sé cómo arreglarlo. -Bueno, pero...

Cambias la fecha y ya está, ¿no?

-Pero es que a mí no me gusta mentir.

Sí que he mirado una universidad privada.

Sería un sueño estar allí.

-Veo que lo tienes todo pensado, ¿eh?

Bueno, pues ahora que voy a salir con una futura arquitecta,

quizás debería plantearme volver a estudiar yo también.

-¿Te imaginas? Los dos estudiando.

Sería un reto que lo consiguiéramos.

-La verdad es que sería genial. -¿Y tú qué has pensado?

-Para empezar, tendría que terminar Bachillerato.

O no sé, apuntarme a algún módulo.

Quizá algo de interpretación. No sé.

-¿Interpretación?

-Sí, para ser actor.

-¿En serio? -Y tanto.

Oye, que un productor italiano me dijo que tenía madera.

Incluso me ofreció un papel en una de sus películas en China.

Pero yo le dije que no, ¿eh?

Que yo tengo los pies en la tierra y el mundo de la farándula

a mí, como que no.

No, quizás debería estudiar Derecho,

o ADE, para poder llevar el negocio familiar.

No sé.

-Bueno, yo todavía necesito que mi padre lo acepte.

Porque las universidades privadas son caras.

-¿Por qué no lo iba a aceptar? Él quiere lo mejor para ti.

-A ver, chicos.

Los cafeticos.

-Gracias.

-Y tu tapa de ensaladilla. -Muchas gracias, María.

-Un café cargado, para llevar, por favor.

-Buenos días por lo menos, ¿no?

-Perdón, María, tienes razón. Buenos días.

-A ver, qué es lo que te tiene de tan mal humor.

¿Echas de menos a Paty

o que no habéis cogido al exhibicionista ese del parque?

-Por lo segundo, pero a Paty la echo mucho de menos también.

-¿No te iba a ayudar Ángela con lo de las cámaras y eso?

-Si me está ayudando, pero nos hemos pasado la noche entera

analizando las imágenes y nada.

Y así estoy. Sin dormir, sin resolver el caso y encima mi chica en Italia.

-Bueno, hombre.

Échale paciencia. Verás como después del café te encuentras mucho mejor.

-Gracias. No sé por qué le llaman el Exhibicionista,

si no para de esconderse.

Pero yo le pienso pillar con las manos en la masa.

-Ah, ¿sí? -Sí.

Con el pajarillo al aire, mejor dicho.

Voy a encontrar a ese cerdo y a acabar con este caso de una vez.

Pues muchas gracias, María.

Quédate el cambio, por aguantarme.

Hasta luego. -Buen día.

-Está cerrado.

Hombre.

¿Vienes a devolverme la sorpresa de ayer por la noche o qué?

Un poquito temprano.

-El sexo no entiende de horarios.

Pero esta vez no he venido por ti.

He venido porque sigo interesado en compraros el Moonlight.

-Estás de broma, ¿no?

Después de lo que hablamos, pensé que te interesaba

comprar el Dragón verde.

-Ese antro no es una opción.

Es un garito de mala muerte que no tiene ni la clase

ni las posibilidades de este. Es pequeño y apenas tiene almacén.

No es una inversión viable. -El Moonlight tampoco.

¿Qué pasa, que te gusta mucho que te diga tantas veces que no?

-No. -¿A qué viene tanta insistencia?

-Creo que es lo mejor para vosotros.

-¿Sabes lo que pasa? Los Soler tenemos la buena costumbre

de decidir nosotros lo que es bueno o no para nuestra familia.

Y el Moonlight no está en venta. Punto.

-No te pongas a la defensiva, Luis.

El Alzhéimer

es una enfermedad larga y costosa.

Tu madre va a necesitar muchos cuidados.

-¿Y quién te ha dicho que mi madre tiene Alzhéimer?

-Mi tío pasó por lo mismo.

Reconozco los síntomas. -Pues te equivocas.

-En menos de diez segundos, te preguntó dos veces

si habías pagado al de la cerveza.

-Pues igual es que...

no me escuchó.

Porque a ti también te suele pasar.

No me escuchas una mierda.

-Llevo toda la vida fijándome en los pequeños detalles.

Esto es lo que me ha permitido estar donde estoy.

Algo así no se me escaparía.

Como tampoco se me escapa que te estás poniendo nervioso.

-Tú siempre estás acostumbrado a conseguir lo que quieres, ¿no?

-Solo te estoy diciendo que sé por lo que estáis a punto de pasar.

-Pues aunque fuese verdad

te digo lo mismo:

El "pub" no se vende.

-No te precipites.

Te hago esta oferta porque me importas.

Y porque sé lo que implica contratar a personal cualificado,

ingresar en un centro de atención privado.

También sé que ahora pensáis

que entre los hermanos os organizaréis.

Esto a la larga es una ilusión.

No creo que ninguno esté dispuesto a abandonarlo todo por cuidarla.

Además, el Alzhéimer afectará al carácter de Elvira.

Hacia el final será casi insoportable pasar una hora con ella.

Esto acabará con vuestra paciencia.

Destrozará vuestros nervios.

El deterioro de tu madre es imparable.

-Basta.

Deja de hablar de mi madre, por favor.

-Si te pones así,

es porque sabes que digo la verdad.

Luis.

Luis.

Luis, sé que puede parecer cruel,

pero conociendo la enfermedad, hay que estar preparado.

La venta del local ayudaría a tu madre a llevar

una vida más digna, y a vosotros os ahorraría muchos agobios.

-Me puedes convencer a mí, pero tendrías que convencer

al resto de la familia, y eso es imposible.

-Si se lo planteas en estos términos,

yo creo que todos saldríamos beneficiados.

¿Lo harás?

-Gracias por contármelo todo con tanto detalle.

Sí, que tengas un día muy bueno tú también.

¿Qué tal, Merche? ¿Estás bien? Sí, perfectamente.

Un poco alucinada.

¿Por qué? Me acaba de llamar mi exmarido.

No sabía que eso fuera tan raro.

Desde que nos divorciamos hemos hablado muy pocas veces,

y cada vez que hemos hablado hemos terminado discutiendo.

Vaya. Ya sabes, típicas historias

de quién paga qué, quién se queda con qué...

Pero hoy ha estado muy amable.

Bueno, mejor así, ¿no?

Por lo visto quiere organizar una fiesta a Aitana,

y dice que como no se casan, hay que celebrarlo.

Ahora sí que me he perdido.

Es que no me he explicado bien.

Como ya tiene el dinero para la boda, dice que es buena idea

hacer una fiesta informal. Y me ha invitado a ir.

Es un detalle, desde luego. Sí.

Pues el primero que tiene desde que nos divorciamos.

Pues es un buen principio. ¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a ir, o no?

No sé.

-Que entre, le he dicho.

Caballero, es mucho mejor que no se resista. Haga el favor.

¿Qué ocurre aquí? El detenido, que se negaba a entrar

en dependencias policiales.

-¿Yo? Yo no he hecho nada.

Disculpe, caballero. Usted hable solo cuando se le pregunte.

¿Qué pasa, Toni? ¿Quién es?

El exhibicionista del parque.

Lo hemos pillado con las manos en la masa.

-Yo solo orinaba.

-Le acaban de decir que solo hable cuando le pregunten.

Testillano, por favor.

Avisa a Merinero, mientras le va tomando filiación

y le acompaña.

Dame los detalles.

Pues he ido al parque a hacer la ronda para buscarle,

y de repente, entre unos arbustos, le he visto una actitud sospechosa.

Cuando me he acercado, he visto que estaba...

Ya sabe. ¿Ya sé? No sé.

Con la chorra al aire, inspectora. Toni.

Bueno, que ya lo ha visto. No lo he visto.

Quiero decir, que la descripción que teníamos coincide.

Un varón, entre 40 y 50 años, con traje y con el tema al aire.

¿Y dices que se ha negado? Sí.

Me ha contado una historia de que tenía problemas de próstata

y que por eso estaba miccionando en los arbustos. Si no, no lo haría.

Un clásico, vamos. -Jefa.

Acabo de recibir una llamada de denuncia de una mujer

que se ha cruzado con el exhibicionista.

-No, ¿en serio? -Hace un par de minutos, sí.

Bien. Por lo visto, llevaba a su hija al colegio y ha esperado unos minutos

para separarse de él y ha llamado.

-No entiendo nada, o sea...

No, no me diga nada. Voy a por él, no vaya a desaparecer otra vez. Voy.

Ahora me toca a mí arreglar este desaguisado y disculparme.

¿Quieres que me ocupe yo? No, esto me corresponde a mí.

Además, ya tengo callo.

-¿En qué andas? -Elías, ¿qué tal? Pues aquí,

a ver qué me puedes decir de este tío.

-Pues este tío, como tú dices, es Alejandro Font,

ha venido de Valencia tras la pista de Santos Mercader.

-Sí, ya sé quién es.

Se presentó aquí ayer con mucha chulería para decirme

que ahora es él el que está al frente de la investigación

sobre el secuestro de Sandra Vallejo, ¿es cierto?

-Yo te lo quería decir en persona, pero veo que se ha adelantado.

Sí, es cierto. Está al frente de la investigación.

-Vaya.

Me dijo que me estuviera quietecito, que no contaba conmigo

y que no se me ocurriese actuar por mi cuenta.

-Ya. -Ya.

Pero tú y yo teníamos un trato, ¿no?

-Sí, bueno.

Pero para serte sincero, no sé si voy a ser capaz de cumplirlo.

-No me lo puedo creer. ¿Te va a dejar a ti también fuera del caso?

Pero ¿esto qué es? ¿Qué está pasando?

-Font lleva mucho tiempo detrás de Mercader, es quien más sabe de él.

Aparte, es un inspector con mucho prestigio en la UDYCO.

-Me importa un carajo el prestigio que tenga ese tío.

Sabes que yo tengo que seguir formando parte de esa investigación,

porque nadie mejor que yo sabe cómo piensa Santos Mercader.

Te recuerdo que hasta hace poco me dedicaba a lo mismo que él.

-Es lo que hay, yo solo puedo acatar órdenes.

-Vamos, Elías, que no nos hemos caído de un guindo. Somos perros viejos ya

y tenemos el culo "pelao" con estas cosas.

-Yo sé que te preocupa muchísimo encontrar a Sandra

y es normal, pero en estas circunstancias,

te aconsejo que te relajes. -¿Que me relaje?

¿Cómo demonios quieres que me relaje después de todo lo que ha pasado

y sigue pasando?

-Sé que tenemos un trato y que es bueno

que estés en la investigación, pero tengo que hablar con Font

y convencerle de que es bueno que formes parte de nuestro equipo.

-Hazlo. Habla con él y convéncelo, Elías.

Porque sabes perfectamente que yo sigo teniendo ojos y oídos

por todas partes y nadie mejor que yo se puede enterar de lo que se cuece

en los bajos fondos. -Ya, pero no puedo asegurarte nada.

No voy a jugarme lo poco que me queda de mi carrera por esto.

Además, a ver cómo lo hace. A ver si es tan buen inspector como dicen.

(Teléfono)

Discúlpame un momento.

No, no, Elías.

Espera, por favor, quédate.

¿Sí? Sí, soy yo, Quintero. ¿Quién es?

¡Curro! ¿Qué pasa, hombre?

Sí, me ha llegado tu recado.

Llevo toda la mañana queriéndote llamar, pero...

Bueno, disculpa, pero es que estoy en mitad de una reunión importante.

Te llamo en cuanto acabe, ¿de acuerdo?

No, no, tranquilo.

Tranquilo, todo bien. Digamos que he pasado

un pequeño bache en las últimas semanas

por un asunto familiar, pero ya está todo en orden.

Te llamo ahora, ¿vale? Adiós.

-Me alegra ver que hayas dejado de beber

y que vuelvas a estar centrado en tu trabajo.

-No está siendo nada fácil, créeme. Pero no desvíes el tema, por favor.

-No lo hago, Fernando. Sé que lo más importante para ti

es encontrar a Sandra, y voy a hacer lo posible para que sigas

en el equipo.

Déjame que intente hablar con Font.

-¿Cuándo vas a hablar con él?

-Cuando tenga una oportunidad. Déjalo en mis manos, ¿vale?

-Está bien. Confío en ti.

Elías.

Te lo pido por favor.

No me falles en esto.

¿Ha pasado algo?

-No, tranquilo.

Solo quería hablar contigo.

Es por otro tema, pero también tiene que ver con mamá.

-Espero que por lo menos sean buenas noticias.

-Depende.

Santos Mercader ha estado en el local.

Me ha hecho una oferta por el Moonlight.

-¿Quieres vender el "pub"?

-Es una oferta muy generosa.

Dudo que alguien nos ofrezca más dinero, pero...

-Pero ¿qué?

-Me gusta mucho en Moonlight.

-¿Entonces?

No sé a qué viene tanta duda, Luis. Dile que no y ya está.

-Pienso en mamá.

Y en su enfermedad.

No ahora, sino cuando necesite compañía constante y atención...

especializada.

-Eso es muy caro.

-Nuestro negocio no da para tanto.

-Te entiendo, pero...

Deshacernos del "pub" puede ser pan para hoy y hambre para mañana.

No sabemos cuánto tiempo nos puede durar ese dinero, Luis.

Y...

tampoco sabemos cuándo mamá...

Ha sido horrible lo que nos ha pedido esta mañana, Luis.

-Yo no pienso hacerlo.

No pienso acabar con su vida.

De todas formas

aún es pronto para hablar de eso.

-Todo gira en torno a lo mismo.

-Estamos hablando de la venta del "pub".

Ricky y yo podemos buscarnos otro trabajo.

O invertir en otro negocio.

-Si lo miras por el lado bueno,

puede ser una buena opción para cambiar de vida,

lejos de los chanchullos y dedicaros a algo honrado.

-Yo no he dicho tanto.

-Es la forma más inteligente, Luis.

Sabes que mamá no está capacitada

para estar al frente de vuestras movidas.

Ella misma lo ha reconocido.

La memoria le está jugando malas pasadas

y nos puede meter en un lío.

-Podemos sobrevivir si la mantenemos al margen.

-¿Tú crees?

No te engañes.

Vivimos con ella

y en cualquier momento puede decir algo fuera de lugar o incluso

dar una pista a la policía que nos envíe directos a la cárcel.

Entonces, ¿quién la va a cuidar?

Se va a quedar sola.

Igual es una buena opción que aceptes la venta del Moonlight.

-De todos modos, eso no depende solo de mí.

También de Ricky y de mamá y no creo que ellos quieran.

-Por intentarlo no pierdes nada.

Mamá ha cambiado mucho desde que le han diagnosticado

la enfermedad

y Ricky está atontado desde que está enamorado.

No para de pensar en esa chica.

-Antes me ha mandado un mensaje

diciéndome si sabía de algún curso de interpretación.

-Y a mí me ha mandado otro pidiéndome información

sobre cursos de Formación profesional de Bachiller a distancia.

-Pero si no ha cogido un libro en su vida.

-Eso digo yo.

Te apuesto lo que quieras que intenta hacer

todo lo posible por impresionar a esa chica.

Ya verás como se vuelve a poner a estudiar.

-Pues ya sería raro ver a Ricky estudiando.

-Luis, yo que tú probaría a proponerles la venta del Moonlight.

Igual te llevas una sorpresa.

-Sí. Tienes razón.

Por intentarlo no pierdo nada.

-Y tenemos que estar prevenidos.

A partir de ahora, vamos a tener que tomar

decisiones de este tipo.

Mamá no sabemos cuánto tiempo nos va a poder ayudar,

así que nosotros tenemos que tirar del carro.

-Bueno. Pues tengo aquí la declaración de la señorita.

Se la resumo, ¿vale?

"El detenido se declara culpable de un delito de exhibición

en diferentes lugares públicos".

Una firma por aquí.

Muy bien. Pues, Javi, si te lo puedes bajar a calabozos.

Buenas.

Tengo la declaración firmada ya. Yo acabé con el interrogatorio.

¿Necesitan la sala? Está disponible ya.

No, Toni, no. Verás,

veníamos a hablar contigo.

¿Qué ha pasado?

Si llamó alguien diciendo que vio al exhibicionista,

no puede ser. El que se acaba de ir

acaba de declararse culpable y de firmar este papel.

No hay ninguna llamada. Ya.

Y por sus caras, no me van a felicitar, ¿no?

Es referente al hombre que has detenido esta mañana.

¿Lo recuerdas? Sí, sí. Si...

Si estaba pensando en llamarle para pedirle perdón

por el malentendido.

Yo sé que la he liado, pero, bueno, me parece

que se ajustaba bastante a la descripción que teníamos.

Y, además, tenía el tema al aire.

Le podía haber pasado a cualquiera y usted lo ha visto, se parecen.

Sí, se parecen, pero uno es el exhibicionista

y el otro es uno de los empresarios más importantes de la ciudad.

Y tiene mucho dinero y amigos influyentes.

Y un problema de próstata que le obliga a miccionar

frecuentemente porque no se puede contener.

Eso es lo que hizo que se parapetara detrás de los setos.

Me está vacilando, ¿no?

¿Cómo iba a saber yo que decía la verdad

si miré al suelo y no había ni una gota de pis?

Y el 90% de los detenidos mienten para escabullirse.

A ver, Toni, todo esto es comprensible.

El problema está en que en el momento de la detención

alguien le hizo una foto, la subió a las redes

y te puedes imaginar. Se ha montado un buen revuelo.

Ahora hay todo tipo de especulaciones:

que es un pederasta, que estaba comprando droga, etc.

La bola cada vez se hace más grande.

El hombre se ha visto obligado a hacer una rueda de prensa

para aclarar un poco su situación y, bueno,

nos ha pedido que hagamos una rectificación pública.

Comisario, con todos mis respetos,

insisto en que actuaba según el protocolo.

Cometí un error, sí, pero estaba en pleno ejercicio de mis funciones.

Detuve a una persona sospechosa que orinaba en la vía pública,

que está prohibido en las ordenanzas municipales.

Tienes toda la razón, Toni.

Eso es competencia de los municipales y no nuestra.

No creo que sea el momento de ponerse gallito, además.

Lo siento.

Si hay algo que pueda hacer para ayudar...

Sí hay algo que puedes hacer.

Ya te lo dijo el comisario. Estar tranquilo

y callado.

Desde la comisaría emitiremos ese comunicado que se nos ha pedido

y esperemos que esto sea suficiente para poder capear el temporal.

Pues muy bien. Lo siento mucho.

Pero vamos, que estaba con el tema al aire.

No sé si esperaba que le diéramos un diploma.

Me callo ya.

Está ya, ¿no? Pues muchas gracias.

-Oye, yo te hablé de mis destinos

y de que prácticamente estoy casado con el cuerpo,

pero tú casi ni me contaste nada de tu vida.

Es justo que me toque preguntar a mí.

Sí, me parece justo.

Además, estamos en la sala de descanso,

que es lo suyo, ¿no?

Estos temas en comisaría están fuera de lugar.

Muy profesional, me gusta.

Dispara.

No te lo tomes como un interrogatorio.

No me da miedo.

Vale, ya veo que eres directa.

¿No serás de las que está casada con el cuerpo?

Afirmativo.

Por lo menos ahora sí.

Eso quiere decir que hubo un antes.

Que he estado saliendo hasta hace poco con alguien.

Pero bueno, supongo que es difícil encontrar un tío

que tenga lo que hay que tener para salir con una policía.

¿Me lo razonas?

A ver, lo digo por la paciencia y por la sinceridad, sobre todo,

aguantar nuestros turnos de trabajo

y, además, el hecho de que llevamos incorporado

un detector de mentiras 24 horas.

Te entiendo perfectamente y yo, por eso mismo,

nunca he encontrado una pareja estable.

-Font, te estaba buscando. ¿Tienes un momento?

Te quería contar una cosa. -Claro.

Se acabó el cuchicheo.

Supongo que querrás hablarme de algo relacionado con el caso.

-Sí y no. Se trata de Fernando Quintero.

-Por mi parte está claro que no tiene nada que ver

con el caso. Yo mismo se lo aclaré ayer.

-Sí, lo sé. Me lo dijo, sí.

-¿Sois amigos?

-No, bueno, es un tipo que por su pasado e historial

es un valioso colaborador

y te quería pedir que te replantearas su reincorporación

para dar con Sandra Vallejo.

No hay nadie más interesado que él en encontrarla.

-Ya habéis contado con su valiosa colaboración

todo este tiempo y no os ha dado ningún resultado,

más bien, al contrario.

-¿Y por qué dices eso?

-He estado estudiándome el expediente del caso.

Por lo que he deducido, hubo problemas

en el intercambio de Sandra y su hermana terminó muerta.

-Hubo un tiroteo. -Puede que esa mujer estuviera viva

si Quintero se hubiera estado quietecito.

-Bueno, si has estudiado bien el expediente del caso,

el tiroteo se inició porque alguien avisó a los mexicanos.

-¿Y si fue precisamente la presencia de Quintero

lo que alertó a los narcos?

-No lo sabremos hasta que el caso esté cerrado.

-Este caso ahora lo llevo yo y voy a contar con quien yo decida.

Fernando Quintero está fuera sin discusión.

-Pues perfecto. -Una cosa más, Elías.

Fernando Quintero ha sido narcotraficante muchos años

y por experiencia sé que los narcos siempre mienten.

-A ver, Fernando Quintero ha cambiado mucho, ¿eh?

-Esa gente nunca cambia.

Y me extraña que un policía como tú tenga esas amistades.

-Lo conozco bien y sé que va de frente.

Y yo creo en las segundas oportunidades,

así que tengo un trato con él para encontrar a Sandra.

-Tú decides:

o mantienes el trato con el narco

o acatas órdenes.

Oye, yo te lo dejo bien claro.

No quiero que Fernando Quintero esté al tanto de la investigación.

¿Entiendes?

-Entendido.

¿Es todo? -Sí.

-Quiero comentarte un tema que me parece importante.

-Ah, muy bien.

Te escucho, pero...

ya sabes que, a partir de ahora, vais a tener que decidir vosotros.

-Ya,

pero quiero saber tu opinión.

Me han hecho una oferta por el Moonlight

y me ofrecen mucho dinero.

Por eso te lo comento, si no, ni se me ocurriría.

-¿Quién te ha hecho esa oferta?

-Santos Mercader.

-Supongo que la has rechazado.

-En un principio sí,

pero me ha dado un argumento y...

bueno, ha hecho que lo piense de nuevo.

-Ya.

¿Qué clase de argumento?

-Que piense en mi madre enferma de Alzhéimer

y en que vamos a necesitar ese dinero en un futuro

para cuidadores, para hospitales, para tratamientos...

-¿Y él cómo sabe lo que yo tengo?

¿Se lo has dicho tú?

-No. No ha hecho falta que se lo dijese nadie.

Se dio cuenta ayer en el pub cuando me preguntaste dos veces

si le habíamos pagado a los de las cervezas.

Ató cabos y... bueno.

-¿Lo ves?

A eso es a lo que me refería esta mañana

cuando te decía que iba a ser un problema para la familia.

-No pienses eso.

-No sabes lo humillante que resulta para mí

saber que mis enemigos saben mis debilidades

y las utilizan contra nosotros.

-Se iban a enterar tarde o temprano.

Mejor ir de frente desde el principio.

Y ahora dejemos ese tema porque estamos hablando

de la venta del Moonlight.

-Muy bien.

Mi respuesta es la misma.

No quiero que vendas.

-Sabes como yo que el Moonlight no va demasiado bien.

Las entradas fuertes de dinero no provienen de ahí

y en un futuro necesitaremos estabilidad.

Queremos cuidarte, mamá.

Imagínate qué pasa si un palo sale mal

y acabamos en la cárcel.

¿Quién iba a estar pendiente de ti?

Por no hablar de los apuros económicos.

-Ya te he dado una solución, pero te niegas a aceptarla.

-Por supuesto que me niego.

Por supuesto.

Y me da igual que pienses que soy un cobarde

o que soy un blando.

Te estoy dando una alternativa válida.

¿Por qué no lo entiendes?

No puedes hacer que eso cargue en nuestra conciencia.

Ni en la mía ni en la de Álvaro. Y si vendemos el Moonlight,

podremos tener un trabajo normal

y olvidarnos de la policía, de la mafia, del dinero...

-¿Y cómo sabes que Ricky aceptaría?

-Bueno, a Ricky también lo veo cambiado últimamente.

Desde que está con la chica esa está más calmado.

Yo creo que le vendría bien un cambio de ambiente

y llevar una vida sin sobresaltos.

-Lo dices como si fuera muy fácil,

pero vosotros habéis estado actuando toda la vida al margen de la ley.

No es tan fácil cambiar.

Podemos intentarlo.

Deja que te cuidemos, por favor.

Deja que cuidemos de ti.

(CARRASPEA)

-¿Tú qué haces aquí?

-Me vas a explicar ahora mismo lo que está pasando aquí.

¿Qué es eso de que hay que cuidar de mamá?

-¿Qué te pasa?

-Siéntate, cariño.

Ha llegado el momento de que te cuente

la verdad.

Verás, cariño mío,

tengo Alzhéimer.

-¿Qué?

-Bueno...

No te vengas abajo, venga.

Estoy al principio de la enfermedad.

-Es que no sé por qué no me lo has contado antes.

Si no lo llego a escuchar por casualidad, ¿qué pasa?

-Álvaro y yo lo sabemos desde hace muy poco también.

-Es que no...

no quería preocuparos. (SOLLOZA)

-Pero, claro, tarde o temprano, teníais que saberlo.

El Alzhéimer

ha empezado a hacer un poquito de mella

y ya era muy difícil de disimular.

-Papá, ¿te puedo preguntar algo?

-Sí, hija, dime.

-¿Tú cómo me ves aquí en la ferretería en un futuro?

-No sé a lo que te refieres.

-Pues si me ves aquí trabajando indefinidamente.

-No sé. Sí, ¿no? Supongo que sí.

Quiero decir, esto es...

un buen trabajo.

Tiene sus beneficios.

Hombre, ahora mismo a lo mejor te aburres un poco

porque no conoces muchos materiales, pero una vez los conoces,

aconsejas a los clientes... Es divertido, está bien.

-Tienes razón.

-¿A ti qué te ronda por la cabeza?

-Es que me siento yo otra vez.

Estoy sintiendo que soy yo antes de...

Ya sabes.

Quiero volver a conseguir mi sueño de ser arquitecta.

Estoy pensando en volver a estudiar.

-No sabes la alegría que me da oírte decir eso.

No quería presionarte,

pero estaba deseando que retomaras los estudios.

Te tienes que empezar a dar prisa. Hay que informarse...

-Sí, sí. He mirado una universidad privada

que tiene mucho prestigio.

-¿Privada?

-Ya sé que es más cara,

pero tú me habías dicho

que había una casa en Salamanca que se podía vender, ¿no?

No te lo diría si no estuviera 100% segura

de que voy a ir a curso por año. Además,

vendré a trabajar en cuanto termine las clases,

que la universidad está en Madrid.

¿No me ves capaz? -Sí.

Por supuesto que sí. Sé que tú no me defraudarías.

Pero...

es que la casa de Salamanca ya está vendida

y, sinceramente, yo ahora no tengo dinero

para pagarte una universidad privada. Lo siento.

-Pensaba que esa casa estaba reservada

para pagarme los estudios.

-Sí, esa siempre ha sido la intención,

pero estos últimos años hubo más gastos de los que esperaba.

-Ya, con lo de la clínica de Guadalajara, ¿no?

Debió de ser cara. -No, no solo eso, hija.

La clínica, montar este negocio,

venirnos a Madrid, empezar desde cero,

vivir en la capital, que todo es mucho más caro,

Mira, hija,

el dinero que yo he invertido en la clínica,

ha sido el mejor dinero que he invertido en mi vida

porque gracias a eso, te han devuelto a mí sana y salva.

-Te entiendo.

-Vamos a hacer una cosa.

Marga,

vamos a ir poco a poco.

Infórmate de qué es lo que tienes que hacer

para entrar en una pública.

Si te convalidan asignaturas... -Vale.

¿Y puedo mirar la UNED?

No sé si está arquitectura,

pero a lo mejor hay algún grado online.

-Claro, muy bien. Y yo te prometo que desde ahora mismo

los dos nos ponemos a ahorrar y, cuando termines la carrera,

te pagamos un máster. -Vale.

Sé que has sacrificado mucho por mí

y voy a darlo todo.

-Mi amor.

Mi amor, no te preocupes por mí.

Estoy bien.

Venga.

Venga, Ricky. Venga.

Ahora vamos a ocuparnos de un tema que...

que es más urgente que este.

(LLORA) -Pero ¿todavía hay más o qué?

-Santos Mercader nos ha hecho una oferta por el Moonlight.

-¿Y a mí qué me importa?

Venga, Álvaro, únete a la fiesta.

-¿Qué pasa?

-Le estamos con...

contando a Ricky que...

que Santos ha hecho una oferta por el Moonlight.

Y ya sabe lo de mamá.

Se lo ha dicho ella misma.

-Vamos, no sé lo que estáis pensando vosotros.

Pero yo creo que a Mercader lo podemos mandar a freír espárragos.

-Eso es algo que tenemos que decidir ahora entre todos.

La oferta es buena.

Me ha ofrecido mucho dinero.

Y con eso le podríamos pagar a mamá los mejores cuidados

en un futuro.

Además, si vendemos el Moonlight, podemos dedicarnos a otra cosa

y acabarían nuestros problemas con la justicia.

-Te puedes poner a estudiar, Ricky.

Esta mañana me preguntabas por cursos de Formación profesional.

No sé, yo te puedo cubrir hasta que termines tus estudios.

-Yo también.

Álvaro y yo estamos de acuerdo en que vender el Moonlight

es la mejor opción atendiendo al futuro que nos espera.

-¿Y tú?

¿Qué piensas?

-Yo no estoy muy convencida, pero...

A partir de ahora

vais a tener que dejar de contar conmigo

para los asuntos importantes de la familia, hijo.

-Yo estoy flipando con lo que estáis diciendo, o sea...

Pero ¿no os dais cuenta de que el Moonlight

no es solo el pub?

Es el alcohol adulterado.

Ganamos mucha pasta con eso.

Y estoy convencido de que Santos lo sabe

y pretende utilizarlo de puerta para empezar a pasar droga.

-Eso es mucho suponer. -Me da igual, Luis.

Con el alcohol ganamos mucho dinero

y con eso le pagamos a mamá los mejores cuidados.

-No sabemos cómo va a ser nuestro negocio en un futuro.

-Y si vendemos el pub y empezamos de cero, ¿qué?

¿Qué va a pasar? ¿Qué vamos a ser, mileuristas?

-No.

Solo intentamos que no terminéis todos en la cárcel.

-Joder, Álvaro, siempre estás igual con tus miedos.

Tío, tú encárgate de lo tuyo,

que nosotros nos ocupamos de lo nuestro.

Porque eso es lo que siempre hemos hecho.

Porque somos Soler.

Y no vamos a dejar que nadie nos diga cómo hacer las cosas.

Dios.

-A ver, lo estamos haciendo por mamá.

¿Vale? Piensa en ella, por favor.

-Pero si es lo que estoy haciendo, Luis, pensar en mamá.

Pensar en lo que nos ha enseñado siempre.

En que tenemos que luchar por lo que queremos.

No nos podemos rendir, joder, no nos podemos dejar pisar.

En todo eso estoy pensando.

Sí, mamá está enferma.

¿Cuánto tiempo tenemos? ¿De cuánto estamos hablando? ¿Años, meses?

-No se sabe seguro.

-Joder, pues mejor me lo ponéis.

Tenemos que seguir viviendo como hemos hecho hasta ahora.

Porque para eso tenemos nuestras reglas.

Somos los Soler.

Y no vamos a dejar que nadie nos diga qué hacer

y mucho menos el Mercader ese.

Joder, no es tal difícil.

Solo tenemos que ser más familia que nunca.

(LLORA) Joder.

-Ricky tiene razón.

El pub es nuestro negocio.

El alcohol también.

Y no vamos a permitir que ningún narcotraficante

se quede con lo que es nuestro. -¡Mamá!

-Nadie va a aprovecharse de una debilidad de los Soler.

Y, como dice Ricky,

si la familia está unida, seguiremos siendo fuertes.

Lógico y normal que se confundiese. Ahora, la pregunta es...

¿Qué hacía el empresario

con la bragueta bajada entre unos setos?

Pues eso me preguntaba yo.

No, seguid hablando del temita, por favor.

A ver, comentábamos que nos podría haber pasado a cualquiera.

Pero no le pasó a cualquiera, le pasó al de siempre,

al novato, así que a cebarse.

-Tú eres una luchadora, no te puedes rendir.

-Mejor que deje de quejarme

y me centre en luchar en quien es de verdad nuestro enemigo,

Santos Mercader.

-¿Ha pasado algo en casa?

-Creo que es mejor que hagas planes con tus amigos.

-¿Y eso? -Mira, Ricky, no me apetece hablar.

Mi padre está en la ferretería y se estará preguntado dónde estoy.

-Algo ha pasado para que la chavala cambie de actitud.

Eso o que tú no le has dado algo que ella esperaba.

-Ha llegado la hora de visitar a Santos Mercader.

¿Eso no le pondrá en sobre aviso que estamos tras él?

Es lo que quiero, mira...

La presión que le metí en Valencia le obligó a trasladarse a Madrid.

Es hora de que vuelva a sentir mi aliento en su cogote.

Vale, te entiendo.

¿Santos Mercader?

Buenos días, soy la inspectora Silvia Orestes.

Él es mi compañero.

No hace falta que me lo presente.

Conozco a Alejandro Font desde hace mucho tiempo.

Tenemos que hacerle unas preguntas. ¿Le importa si pasamos un momento?

Pasen.

Merche, ¿qué pasó con tu ex? ¿Al final qué quería?

Pues que quedemos.

¿Y eso para qué? ¿Para lo de la fiesta de Aitana?

No lo sé, Claudia, no le he preguntado.

Pero si no hablas con él, no vas a saber lo que quiere.

Hola, Merche.

-Hola María. Carlos. -Merche, ¿qué tal?

-¿Cómo estás? -¿Os conocéis?

-Sí, María, te presento a Carlos, mi exmarido.

-Encantada, yo soy María. -Encantado, María.

-Aprovecharte de la enfermedad de nuestra madre

para quedarte nuestro negocio, hay que ser buitre.

-No tienes ni idea de con quién estás hablando.

-¿Me lo vas a explicar tú, flipado? -Eh, eh, eh. Ricky, basta, basta.

¿A qué registro se refería Santos?

No sabía que hubiese registrado sus naves en Valencia.

A nadie le gusta hablar de operativos fallidos.

¿Entonces no me lo vas a contar?

Está bien, es cuestión de tiempo que te enteres.

Prefiero que conozcas la historia por mí.

-Espero que no vengas a darnos la chapa con tus preguntas.

Aunque últimamente es una práctica habitual,

estamos un poquito hartos.

-¿Qué ha sido eso?

Álvaro y yo estuvimos saliendo una temporada.

Vale, creo que he metido la pata con Font.

¿Ya tan pronto?

¿Te has peleado con Font? No me lo puedo creer.

-Ahí hay una cámara que apunta

a la calle de la casa de Santos Mercader.

-¿Y qué se supone que hago yo con esa información?

-Que pincharas la cámara para que duplique las imágenes

y las envíe directamente a mi móvil.

-Una cosa, ya me contarás cómo has conseguido

una orden del juez tan rápido.

-Yo no he dicho que tenga una orden. -¿Cómo?

¿Y pretendes que mueva un dedo sin una orden judicial?

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Servir y proteger - Capítulo 565

01 ago 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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