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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 561 - ver ahora
Transcripción completa

Lo que me preocupa mucho es si tengo algo grave

qué va a ser de mis hijos.

-¿Se han dado cuenta de tus despistes?

-Sí.

-Me viene bien encontrarla para preguntarle por los análisis.

¿Qué tal? -Es que no me los pude hacer.

-Me dijo que ya se los había hecho. -Ya, pero no me dio tiempo.

-"Os han tendido una trampa".

-¡Eh, eh, eh! -¡No, no, no!

¡Ay!

-No, no... ¡Maica!

(Disparos)

-Han encontrado el cadáver de una mujer de unos 30 años

en el río Manzanares a la altura de El Pardo.

-¿La han identificado? -Pues no.

Por lo visto el cadáver está muy deteriorado,

llevaba varios días en el río.

Pero los datos pueden encajar con los de Sandra Vallejo.

-Esta foto es del brazo izquierdo, ¿verdad?

Esta es la mano izquierda Sí, es la mano izquierda,

pero el forense no ha encontrado marcas reseñables.

No es ella. Sandra tenía un tatuaje en la mano izquierda.

¿Crees que Sandra tiene alguna posibilidad

de librarse de todo esto?

-Al parecer, los secuestradores responden ante Mercader,

y Mercader sabe perfectamente que tanto tú como yo

estamos buscando a esa chica.

Mientras les sea útil supongo que la mantendrán con vida.

-Le estoy diciendo

que yo no he pedido ningún microcrédito.

¡Es que yo ni conozco esa empresa, no sabía que existía!

Por supuesto que lo voy a comprobar, claro que sí.

-¿Qué pasa? -Esta mañana me ha llegado un email

reclamándome 4000 euros.

-Es una cosa mía,

necesito mirarme al espejo y decir: "Sí,

me violaron y después tuve una depresión,

pero lo he superado".

-Yo sé que he sido lo peor,

pero es que siempre me he visto rodeado de mala gente.

Y sé que no es excusa,

pero no solo no le voy a hacer daño a Marga,

sino que voy a impedir que nadie le haga daño.

-Ya estoy.

Te envío un mensaje en cuanto salga del cine, ¿vale?

-No hace falta. -Pero que no me cuesta nada.

-No, mujer, despreocúpate de mí y preocúpate solo de pasarlo bien.

-¿Sí?

Pero ¿había alguien dentro?

-Vale, vale, vale.

Vamos para allá.

-¡Qué ha pasado aquí!

-Pues están todas las habitaciones igual.

El aviso lo ha dado su vecino de arriba, un tal Jess,

me imagino que lo conoce.

¿Sería posible que ustedes tuvieran en su casa

material sensible de manera consciente o inconsciente?

Pero es por su bien, para evitar que se repita esto o algo peor.

¿Peor? Claro.

Si era tan importante para ellos y no lo han encontrado,

es probable que vuelvan a buscarlo, o que vayan a por uno de ustedes.

Aquí hay un archivo

que demuestra el desvío de capitales

de empresarios españoles muy importantes a Panamá,

a través de cuentas opacas al fisco. -¿Y cómo lo has conseguido?

-Hackeando el ordenador adecuado.

-¿Y qué quieres hacer con ese pendrive?

-Venderlo al mejor postor y jubilarme.

Al parecer vale mucho más de lo que yo pensaba.

(Música emocionante)

Pero ¿se puede saber dónde está? -¿Qué es lo que buscas, mamá?

-El azúcar.

-Está aquí, donde siempre.

-Con el follón que montaron aquí anoche

es normal que no encuentres nada.

-Solo de pensar que han estado revolviendo todas nuestras cosas,

me da un mal rollo que flipas. -Y suerte que no os han robado nada.

-Eso es lo peor de todo,

estuve hablando con Álvaro y con Luis,

y dicen que revolvieron hasta el cajón de los calzoncillos.

Yo no sé qué estarían buscando.

¿Y si nos han instalado cámaras o micrófonos?

-No, hombre, no.

¿Quién haría algo así? Nosotros no somos tan importantes.

-¿Quién va a ser? La policía.

-No, serían muchísimo más discretos.

-Pues alguna explicación tiene que haber.

-Con este caso, toca fiarse de la policía

y esperar a que hagan su trabajo.

-Bueno, si tenemos que esperar a que hagan su trabajo...

Si no son capaces de encontrar ni una huella.

A mí me parece que como nos han hecho a nosotros,

se están columpiando un poquito. -No veas el tercer grado

al que me sometió esa policía, la...

-¿Silvia?

-No, su jefa... -¿Miralles?

-¡Eso!

-Ya nos podían dejar tranquilos por una vez en la vida.

-Bueno, hablando de cosas importantes,

¿tú no tenías una cita con una chica ayer?

(RICKY RÍE)

-¡Anda!

Mírale...

¿No será la hija del ferretero?

-¿Habéis estado chismorreando a mis espaldas o qué?

-No te quepa la menor duda.

¿Vas en serio con ella? -¡Tú eres peor que mi madre!

-Mira, se ha puesto colorado.

-A ver, en serio... No sé.

Yo qué sé, vamos poco a poco, de momento solo hemos ido al cine.

-¿Y qué tal la película?

-La película un truño como un puño, pero no reímos de lo mala que era.

-¿Y después fuisteis a tomar algo? -No. Le prometió a su padre

que volveríamos después de la película.

-Muy bien, cariño, muy responsable.

-¿Te puedes no cachondear de mí? -Que no, para nada.

Estoy muy contenta de que seas tan responsable,

y de que estés tan ilusionado. -Bueno, venga...

Déjame vivir un poquito.

Tengo que hacer la mochila, porque me voy a apuntar al gimnasio.

-¿Al gimnasio?

-Ay, Dios, sí que te está dando fuerte lo de esa chica.

-Vale, hasta luego. -Adiós.

Menos mal que tiene la cabeza puesta en esa chica,

yo ya no sabía qué más decirle. -Calla, calla, calla.

Debí prever que esto podía pasar.

De verdad, Elvira, siento muchísimo haberos metido en este embolado.

-Tú no sabías que te estaban siguiendo,

así que déjate de disculpas.

-De haberlo sabido no habría venido aquí ni en broma.

Tú sabes eso, ¿verdad? -Sí, lo sé.

Yo no sé dónde han puesto nada.

¿Por qué no nos vamos a desayunar al bar?

-Venga, que te invito.

Bueno... Qué increíble.

(CLAUDIA RÍE)

¡Tortitas, beicon y huevo!

Huele que alimenta,

lo que no sé yo es si será el desayuno más adecuado

para un corazón delicado.

Tengo un corazón como un chaval de 15 años,

desde que me hicieron el trasplante de células madre.

No me refería a tu corazón, me refería al mío,

que tengo una edad y un trabajo que no me da más que disgustos.

Lo que tienes que hacer es disfrutar

del huevo, de las tortitas y del beicon,

y decirme qué te preocupa. ¿Algún caso complicado?

Pues no exactamente.

Una familia que tiene cierto magnetismo con el delito.

¿Qué ha hecho esta vez la familia Soler?

Pues técnicamente nada.

Han sufrido un allanamiento con fuerza en su domicilio,

les pusieron la casa patas arriba,

pero aparentemente no se han llevado nada.

Eso sí que es raro.

Como todo lo que tiene que ver con los Soler.

Hasta cuando les roban huele mal. No entiendo.

¿Por qué crees que han entrado a su casa?

No sé. Igual les han robado algo y no lo quieren declarar,

yo qué sé.

La verdad,

estoy un poco mosca porque ayer cuando interrogué a Elvira,

la vi verdaderamente desconcertada, no sé...

Me parecía sincera.

¿Tú crees que esos despistes y esa bajada de ánimo que tiene,

puede obedecer a los síntomas de una enfermedad grave?

Estaría más tranquilo si se hace esos análisis,

pero no puedo ponerle una pistola en la cabeza para obligarla.

Eso desde luego.

(Teléfono)

Tú hija, que si podemos hablar.

¿Te ha mandado una foto? Espera, que se está descargando.

Sí.

¡Mira, están desayunando lo mismo que nosotros!

No me puedo creer esto, no me lo puedo creer.

¿Qué pasa? Es una competición culinaria,

que estamos haciendo ella y yo, ya está.

Pues me parece fatal.

Yo pensé que lo hacías por mí. Tendrás queja.

Pues llámala, mándale la foto tuya, y ya está.

Pero luego pásame a Julio

que tengo que hablar por lo menos cinco minutos con él,

que quedé en informarle. Ña-ña.

Ña-ña, ¿qué?

Que la competición pasa a un segundo plano,

he vuelto a perder.

Le llamo cuando termine de desayunar.

¿Por qué te empeñas en venir a este sitio?

-Porque ahora que sé la información que guarda el pendrive,

estamos mucho más seguras aquí que en casa.

-Te das cuenta, ¿no?

Contienen unos documentos que bien valen una jubilación dorada.

-Yo lo único que sé es que mientras ese pendrive esté en tus manos,

estás en peligro.

Hay demasiados nombres de peces gordos

y muchas corporaciones importantes están salpicadas.

-Claro, si es que vale oro.

-Tienes que deshacerte de él cuanto antes.

-Pero no pienso malvenderlo.

-Lo único que te digo es que el tiempo corre en tu contra,

y que no puedes esperar a que aparezca el comprador ideal.

-Bueno, tengo que esperar a la persona

dispuesta a pagar lo que vale.

-Una jubilación dorada requiere que estés viva.

No pierdas la perspectiva.

-Hola, chicas. -Hola, María.

-¿Qué os pongo?

-Para mí un café con leche y un cruasán, por favor.

-Ah, yo también.

-Vale.

-¿Pasa algo? -Sí, Elvira...

Bueno, creo que te debo una disculpa por lo del billete falso.

-No te preocupes, eso está olvidado.

-Como no habíamos vuelto a hablar del tema,

quería decirte que siento mucho haberte denunciado.

-No, no, tú hiciste lo que tenías que hacer,

creías que te estaban timando.

-Sí, eso creía, sí.

En comparación con el marrón que tengo ahora,

me parece una tontería. -¿Y qué te pasa?

-Que han usado mis datos para pedir un crédito,

y para contratar servicios, y...

-Oh, eso es un caso de phishing. -¿Lo conoces, te ha pasado?

-No, a mí directamente no.

Pero con un poco de suerte la policía te lo resuelve.

-A ti seguro, que para eso estás saliendo con un oficial.

-A cualquiera en mi situación le ayudarían igual.

-Cualquiera que no sea un Soler, porque a nosotros...

La tienen tomada con nosotros.

-Yo lo único que quería decirte es que lo siento mucho,

si tuviste problemas con la policía por mi culpa.

-No, tú no eres responsable de que esos policías

la tengan tomada conmigo

y quieran llevarme día sí y día también a la...

A la oficina esa donde trabajan.

-A la comisaría.

Es que se empeña en no llamarla por su nombre.

-La llamaré comisaría cuando sea una comisaría,

porque ahora es como un tómbola, ahí entras porque te toca.

-Bueno, me alegro de que te lo tomes con humor.

Yo solo quería que supieras que lo siento mucho.

-No te preocupes, está todo olvidado, si no, no seguiría viniendo aquí.

-Ya, pero vienes por el vermú y las tapas, no por mí.

(RÍEN)

-Ay, Dios, ¿te puedes creer

que se me ha olvidado la palabra comisaría?

-Mucho pero sería que se te olvide la palabra "caña", o "pincho".

María, por favor,

ponnos lo que te hemos pedido para llevar.

-Claro que sí, sin problema. -¿Por qué?

-Elvira, eres la mujer más fuerte que conozco,

y lo vas a seguir siendo.

Pero tú y yo nos vamos ahora mismo al centro de salud.

De verdad, te tienes que hacer esos análisis ya.

-No se te olvide el ticket de la hora.

Ricky, buenos días. -Damián, no le había visto.

-¿Qué tal ayer con mi hija?

-Muy bien, fue muy divertido, la verdad.

Vimos la película y enseguida fuimos para casa.

Lo que pasa es que se hizo un poquito larga.

-Ya.

Marga llegó muy contenta a casa, dijo que se lo pasó muy bien,

que la película no era muy allá. -De lo mala que era daba risa.

-Oye, te tengo que dar las gracias.

Por lo contenta que llegó ayer Marga a casa.

Tú sabes que a mí me cuesta un poco darle carrete y que...

Creo que fue un acierto darte un voto de confianza.

-Muchas gracias.

Yo también estoy muy contento de haber estado a la altura.

-¿Vas al gimnasio? -Sí, a ver si...

-Pues dale, dale. -Hasta luego.

¡Ricky! ¿Tienes un minuto?

Sí, claro, ¿qué pasa?

Anoche no estabas en casa cuando fuimos por el allanamiento.

¿Y qué?

Por saber si te faltaba alguna cosa del dormitorio.

El resto de tu familia dice que no os han robado nada.

Es verdad.

Yo lo único que tengo de valor es la consola y el ordenador, pero...

Vosotros mismos pudisteis comprobar que seguían ahí.

¿Y a ti no te parece extraño? Pues sí,

la verdad es que me parece extraño y mosqueante.

Me da muy mal rollo que alguien haya entrado a mi casa, la verdad.

A ver si os dais prisa en encontrar al culpable,

porque yo esto necesito resolverlo.

¿Y tú no tienes ningún tipo de teoría?

Alguien que buscase algo específico que esté en vuestro poder.

¿Algo específico que esté en nuestro poder?

¿Estás diciendo que somos unos ladrones?

No, eso lo has dicho tú.

Yo intento buscar una explicación

al hecho de que han entrado en vuestra casa,

y no se hayan llevado nada. Pues sigue buscando.

Yo solo te puedo decir que deberías buscar a los culpables,

no culpar a la víctimas.

Las víctimas colaboran con la policía,

por ser los más interesados en esclarecer los hechos.

¿Y tú crees que yo no quiero esclarecer los hechos?

A mí me da que os guardáis información.

(RICKY RÍE) "A mí me da". Pues a mí me da que

cada vez que los Soler están envueltos en una de estas,

vosotros pensáis que tenéis barra libre para malmeter.

Eso no es verdad. Ah, no es verdad.

Entonces, ¿por qué acusasteis a mi hermano Luis de ser el estrangulador?

¿Por qué me acusasteis a mí de robar en el polideportivo?

¿Por qué nos acusasteis a toda la familia de colaborar con mi viejo,

un maltratador que nos tenía extorsionados?

Mejor dejamos de repasar el historial.

Yo solo hago mi trabajo.

Si por una vez confiaseis en la policía...

Silvia, no puedo confiar en la policía,

nunca me ha dado motivos para hacerlo.

Y en ti tampoco puede confiar por tratar así a mi hermano.

¿Cómo? Y ahora, por favor, haz tu trabajo.

Hola, ¿qué tal? Hola.

Muy bien.

Soy la inspectora jefe Claudia Miralles,

de la comisaría de al lado. Sí, me acuerdo de usted,

nos conocimos en el bar. Sí, es verdad.

Me llama la atención la amistad que tiene usted con Elvira Soler.

Ah, ¿sí? ¿Por?

Todo lo que tiene que ver con esa mujer me llama la atención.

¿No tiene derecho a tener amigas o qué?

Sí, pero cuando una exconvicta se junta con otra,

prefiero estar alerta.

Ya veo que se ha informado sobre mi persona.

El comentario me parece fuera de lugar.

Elvira y yo hemos cumplido nuestra deuda con la sociedad,

y ahora somos ciudadanas libres y honradas.

Y espero que por mucho tiempo,

pero le advierto que todo lo que tiene que ver con los Soler

en Distrito Sur, termina teniendo un cariz delincuencial.

Y si no, a las pruebas me remito. ¿No le parece sospechoso

el allanamiento de su domicilio el otro día?

En este caso los Soler fueron víctimas, no culpables.

Si no me equivoco, ¿no?

Hasta que se demuestre lo contrario. O no.

Ya. Bueno, hasta otro rato. Coco, ¿no?

Sí, Coco.

(ELVIRA SUSPIRA) -¿Ya? ¿Qué tal?

-Ya me he hecho los malditos análisis.

Pronto tendré los resultados.

¿Contenta? -Sí.

-Entonces, ¿por qué tienes esa cara?

-He tenido un encuentro desagradable con la inspectora Miralles.

-Ah, ¿sí? ¿Qué te ha dicho?

-Lo de siempre, acoso y derribo contra los Soler.

Pero yo la he puesto firme. -Menuda eres tú.

-Hombre, a la cárcel va a venir a robar.

(Teléfono)

-¿Qué pasa, quién es?

-Número desconocido.

-"Si esas cuentas bancarias salen a la luz,

estás muerta".

(ELVIRA SUSPIRA)

Por si quedaba duda de hasta dónde son capaces de llegar.

(ELVIRA SUSPIRA)

-¿Esto es todo lo que tenemos?

-Hemos podido contrastar

todas las deudas que aparecen en la denuncia.

Aparentemente, todo lo contratado por María

es legal, y tres líneas de teléfono a su nombre.

-El usurpador o usurpadora facilitó todos los datos de María,

todos los que figuran en el DNI, que no sabemos cómo los consiguió.

Incluso el número de la Seguridad Social,

y también facturas de otras contrataciones

que rectificaban su domicilio.

-Ya.

Una vez obtienes los datos del DNI es muy fácil

falsificar documentos.

Por eso tenemos tantos casos de phishing.

-Me da a mí la impresión, ¿o están aumentando estos casos?

-Imagínate, hemos pasado de 18 000 a más de 120 000 en tres años.

Ya podían crecer a la vez que los recursos para la UIT.

-Pero María no es una descerebrada,

no va colgando sus datos personales por las redes.

-No importa, pueden haber falsificado la foto del DNI,

o su propio aspecto para pedir esos documentos en persona.

-Eso en caso de que la persona que se hace pasar por María

sea una mujer, ¿y si es un hombre?

-Yo creo que se habrá hecho por vía telefónica

o incluso de la web.

Esas empresas de crédito rápido

están deseando captar clientes y no es necesario ir a la oficina.

-Es verdad. Encima, las líneas de móvil se contratan por teléfono.

-Manda narices.

-También tienes métodos mucho más rudimentarios

donde conseguir información.

Pueden investigar dentro de buzones, e incluso buscar en la basura.

De ahí que consigan información médica,

u otro tipo de información personal.

¿Qué sabéis del número de cuenta donde se ha hecho el ingreso?

-La abrió la persona que se hace pasar por María,

y obviamente, ella es la única que tiene acceso a esa cuenta.

(ÁNGELA ASIENTE)

-¿Aportaron algún número de teléfono?

-Ya os he dicho que tres, pero eran tarjeta de prepago.

Hemos intentado llamar sin suerte, están desconectados.

-Tendré que revisar los datos que me habéis aportado,

y contrastar si son verídicos, para seguir tirando del hilo.

-Los datos verídicos de María son los subrayados.

Además lo he contrastado con ella. (ÁNGELA ASIENTE)

Lo demás es todo falso: nivel de estudios, la nómina... Todo.

-Aquí dice que María es conductora de autobús.

Imaginación le han echado.

-¿Qué más podemos hacer para ayudar en la investigación?

Hemos pedido las grabaciones de la contratación telefónica,

pero tardarán un tiempo.

-Las imágenes de los cajeros automáticos, ¿las habéis revisado?

-Es que no se han hecho operaciones en efectivo,

todo el crédito lo han fundido en compras online,

y la recogida las hacían en distintos puntos de entrega.

-Bueno, incluso si tuviéramos esos puntos de entrega,

sería muy complicado,

habría que revisar cientos de horas de imágenes,

así que no nos sirve.

-Además no conocemos la identidad del tipo o tipa que lo ha hecho,

así que descartamos ir a los puntos de recogida.

-Bueno, dejadlo en mis manos y yo haré todo lo posible

para ver que pueden averiguar.

-A ver si le podemos dar una alegría a María.

-Haré todo lo posible, lo prometo. -Gracias.

-¿Qué pasa, cabezón? -¡Ay!

-¿Adónde vas con estas pintas? -¿Tú qué crees?

-¿Has dado un palo y has tenido que salir corriendo?

-Jajajaja... Pues no, listo.

Vengo de hacer ejercicio,

y que sepas que no estoy en tan baja forma como yo creía.

-¿Tú de hacer ejercicio?

-Sí, me he apuntado a un gimnasio muy chulo del barrio.

-¿Cómo se llama?

-Nuevo Atlas se llama.

¿Qué pasa, que no me crees? Pues mira.

-Sí, te creo, pero me extraña que te hayas apuntado.

-Pues vengo de sudar la gota gorda. Te voy a decir una cosa,

todavía no tengo agujetas.

-Porque las agujetas aparecen al día siguiente, "atontao".

-Ya está el listo que todo lo sabe. -Sí.

Y también sé que toda esta tontería del gimnasio,

lo haces para ligarte a esa chica. -Un poco sí.

Aparte, ya me iba tocando ponerme las pilas con lo del deporte.

-Estás un poco pillado por ella. -¿Un poco? Un mucho.

-¿Y la cita de ayer, bien?

-La verdad es que me ríe todas mis paridas.

Yo creo que eso es bueno, ¿no? -Sí, es buena señal.

Y aparte de reíros, ¿qué habéis hecho?

-Pero bueno, ya está aquí el cotilla, como la mamá.

Pues te voy a decir lo mismo que a ella:

¿a ti qué te importa?

En serio, la verdad es que no tengo ninguna prisa.

Me preocupa más que su padre cambie la imagen que tiene de mí.

-Ya. -Pero, claro,

con Silvia persiguiéndome, lo tengo un poco difícil.

-¿Silvia? ¿Qué ha pasado con Silvia?

-Cuando iba para el gimnasio me ha parado aquí,

y me ha dicho que es culpa nuestra que entraran en casa.

-¿Te ha dicho eso?

-No lo ha dicho literalmente.

Pero ha insinuado que nuestros chanchullos nos llevan a eso.

-Ya. ¿Y te extraña que piense así?

A mí me parece muy raro que hayan entrado en casa por error,

¿a ti no? -Sí, claro que me parece extraño,

alguna explicación tiene que haber.

No lo entiendo yo, no lo entiende Luis y no lo entiende la mamá,

pero la única que no se lo cree es Silvia.

-Lógico.

Creo que le hemos dado motivos para desconfiar de la familia,

¿o no? -Que desconfíe todo lo que quiera,

pero una persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Yo te cuento esto para que te andes con ojo,

porque no mola nada ir por la calle, te asalten por la espalda,

y te sometan a un tercer grado.

Por poquito no coincidimos con Damián.

-Espera un momento, Ricky, porque estamos confundiendo las cosas.

¿A ti qué te molesta exactamente, que Silvia se acerque a ti,

o que Damián y su hija te vean con una poli?

-Las dos cosas, siendo honesto.

Marga es una chica muy sensible,

me ha costado mucho que me diera la oportunidad de acercarme.

Y que me la diera su padre, ni te cuento.

-¿Has conseguido que te vea con mejores ojos?

-Ya voy consiguiendo que se fíe un poco de mí,

pero no sabes cuánta piedra que he tenido que picar

con este señor.

Para que venga Silvia y me desmonte el chiringuito.

-Vale, relájate.

¿No dices que has aprendido algo de lo mío con Silvia?

-Sí, he aprendido que hay que llevarse bien con el suegro,

porque a la larga pasa factura, y hasta luego.

-Pues quiero que aprendas otra cosa.

No vale con querer ser mejor persona para gustar a una chica,

hay que serlo de verdad.

-Eso es lo que estoy intentando.

-Te lo digo por experiencia.

No sé, Ricky, yo...

sé perfectamente lo que es llevar una doble vida

entre tu familia y tu novia,

y es una mierda.

Por un lado te mueres de ganas de compartirlo todo con ella,

y por otro te mueres de miedo

de saber la reacción que va a tener cuando descubra la verdad.

-Yo no quiero que Marga me tenga miedo.

¿Me podrías dar algún consejo?

-Yo lo único que puedo decirte

es que cuando más feliz fui con Silvia,

fue cuando no tenía nada que ocultarle.

Si no quieres que esta chica te vea como un delincuente,

no lo seas.

-Pues vaya mierda de consejo.

Pensaba yo que me ibas a decir algo un poquito más útil.

-Vamos a ver,

¿no dices que desde que conoces a esta chica

quieres ser mejor persona?

-Que sí, Alvarito, lo que tú digas.

Me voy a marchar a casa, que estoy empezando a oler a choto.

-¿Me equivoco o te has puesto nervioso al verme?

-No te lo tengas tan creído.

-Es una lástima porque hubiese bailado contigo toda la noche.

-Pues la próxima vez que quieras verme,

me mandas un mensaje para avisarme.

No me gustan la visitas sorpresa, y menos las de un narco.

-Supuesto narcotraficante. -Lo que tú digas.

Últimamente hemos tenido dificultades con la policía,

prefiero que no nos vean juntos.

-¿No quieres que nos vea la policía juntos o tu madre?

-No digas chorradas.

-Como es ella la que te ha castigado sin verme.

-Te equivocas,

a mí nadie me dice lo que tengo que hacer con mi vida.

Si he cortado contigo es porque no me gustan los secretos,

mejor dicho, no me gusta

el tipo de secretos que tú me ocultas.

-El misterio es el mejor ingrediente para una relación.

Gracias a él, tú y yo tenemos una química brutal,

y nos entendemos de maravilla en la cama, ¿no?

Gracias. Ya estaba pensando que eran imaginaciones mías.

-Si has venido para hablar de lo nuestro,

pierdes el tiempo, no voy a cambiar de opinión.

-No me culpes por intentarlo. De todas formas, tranquilo,

a mí tampoco me gusta ir por ahí mendigando cariño.

Si cambias de opinión, ya sabes dónde estoy.

-Eso no va a pasar. -Ya veremos.

-Si ya me has dicho todo lo que tenías que decir...

-No, en realidad no, esto son solo los prolegómenos.

-Los prolegómenos. -Sí, los prolegómenos.

He venido a hablar contigo de negocios.

Pero no quiero que pierdas tu tiempo,

si crees que debo hablar con tu madre de estas cosas...

Al parecer ella dirige todo esto, ¿no?

-Te equivocas otra vez.

Hace años que soy el cabeza de familia.

¿Quién crees que llenaba la nevera cuando ella estaba presa?

¿O quién estaba a la cabeza de los negocios?

-Entonces, ¿eres tú quien toma todas las decisiones?

-Pues sí, las profesionales y las personales.

-Muy bien, porque te prefiero mil veces como interlocutor.

¿Por qué no me pones una copa y te voy contando?

-¿Y esa sonrisa?

-Estaba pensando en la película de ayer.

Ricky se puso a imitar al protagonista y fue superdivertido.

(MARGA RÍE)

-Esta mañana me he cruzado con él en la plaza.

-¿Habéis hablado de mí?

-Simplemente le he agradecido que te llevara de vuelta a casa.

¿Qué pasa? ¿Crees que no me gusta verte feliz?

Pues sí, mucho.

-Sí, pero hasta ayer le criticabas. -Bueno, hasta ayer.

Reconozco que el chico se merece una oportunidad.

-A lo mejor no ha estudiado una carrera

y no tiene unas expectativas de futuro muy altas,

pero me trata muy bien.

Además me divierto mogollón con él, se me olvidan todas las rayadas.

-"Todas las rayadas..."

Pues eso es importante, hija.

-¿Sabes qué otra cosa es muy importante en Distrito Sur?

-¿El qué? -El pincho de tortilla de La Parra.

-Anda, hija, tú sí que estás en La Parra.

Ya que vas me traes un cortado. -Vale. ¿Algo más?

-No, nada más. Sí, que no tardes.

Ay...

Que se te ha olvidado el bolso, ¿verdad?

-Yo soy más de llevar la cartera en el bolsillo.

-¿Qué haces aquí?

-Hola, Damián, yo también me alegro de verte.

-No me toques las narices. Tú y yo no tenemos nada que ver.

No quiero a Bremón detrás de mí haciéndome preguntas sobre ti.

-Lamentablemente, las circunstancias han cambiado.

Tengo problemas más acuciantes que el tocapelotas de Bremón.

-¿Y? -Problemas de liquidez.

La he cagado, lo reconozco, metí mi dinero en el lugar equivocado

y ahora estoy en una situación muy complicada.

-Lo siento, pero no tengo más encargos que hacerte,

bastante dinero me gasté en tus servicios.

-Hola, Damián.

-Cuando tengas el secador me avisas. Gracias.

-Hasta luego. -Hablamos.

-¿Qué tal, Espe? Cuéntame.

-Quería un desatascador para el lavabo,

porque el otro día eché ahí...

Salió aquello, intenté con el embudo y...

Potente, por favor.

-Verás, llevó meses pensando

en asentar mi infraestructura comercial

aquí en Madrid. -Tu infraestructura comercial.

-Sí, mi infraestructura comercial.

Y he pensado que el Distrito Sur

es el lugar perfecto para empezar a invertir,

por eso estoy buscando un local.

-Locales vacíos hay a patadas, puedes buscar en una inmobiliaria.

Yo estaba buscando un sitio que estuviera en marcha,

y que tuviera su propia clientela. -¿Qué tipo de negocio?

-Un negocio nocturno, por supuesto,

donde poder celebrar las fiestas de empresa

y algún encuentro de carácter más privado.

-Has venido aquí a hablar conmigo,

para decirme que quieres hacerle competencia al Moonlight.

-No, yo no te haría nunca competencia,

yo quiero invertir en tu negocio,

contigo al frente, por supuesto.

Este local me parece perfecto para mis planes.

-Perdona, pero lo que me estás diciendo

es que me quieres comprar el Moonlight.

¿Estás de broma?

-Yo no suelo bromear con los negocios.

Te haría una oferta muy potente,

y siempre podríamos negociar con las condiciones

para que tú y los tuyos os sintáis a gusto trabajando para mí.

Siempre mantendríais cierta independencia, eso sí.

-Eres muy generoso,

pero hay un problema.

Ni mi familia ni yo hacemos tratos con narcotraficantes.

-Me parece estar oyendo a tu madre.

Te has aprendido muy bien el guion. -En eso pensamos igual, nada más.

Y ahora, si me disculpas, tengo que trabajar.

-¿Por qué no te lo piensas mejor?

Al menos podrías escuchar mi oferta antes de rechazarla.

Es lo mínimo que se espera de un hombre de negocios como tú.

¿Por qué no te pasas por mi casa esta noche después del cierre,

y te explico los detalles?

¿Vendrás? -Vale, por escucharte no pierdo nada,

pero que sepas que la respuesta es no.

Y ahora, por favor... -Perfecto, me encantan...

los retos.

-¿Cómo puedes contar el dinero a esa velocidad?

-Ya he perdido la cuenta. Si me hablas...

-Perdón, es que estaba flipando.

¿Por qué tienes tanta prisa por cerrar hoy?

-¿Hoy no ponen el programa de los cocineros que te gusta tanto?

-Sí, pero hasta que empiece... -Pero había pensado:

"¿Por qué no vamos a casa un poco antes,

preparamos una cena rica nosotros, y vemos el programa?"

¿Eh?

A no ser que hayas quedado con Ricky.

-No. -Ah, ¿no?

-No. -No, ¿y eso?

¿Por qué no hacemos una cosa? Te adelantas tú, vas a casa,

miras lo que falta en la nevera, me mandas un mensaje,

y voy terminando yo esto. -Buen plan me parece.

-Pues venga, que, si no, no acabo.

-Hola, otra vez.

-Ya sabía yo que no terminaría el día sin volver a verte.

-Bueno, antes hemos dejado nuestra conversación a medias,

por eso he preferido esperar al cierre,

para que no vuelvan a interrumpirnos.

Ya veo que el negocio ha mejorado,

has tenido más suerte que yo últimamente.

-Es imposible,

es imposible, con todo el dinero que me han costado tus servicios,

es imposible que lo hayas dilapidado.

-Imposible. Cómo se nota que nunca has invertido en bolsa.

-Ah, ¿tú sí? -Ya ves.

Me dejé aconsejar por un tipo que parecía un experto,

un cliente, un bróker prestigioso.

Ahora no es mi cliente, ni bróker, ni tiene prestigio,

ahora es solo un idiota arruinado.

-¿Como tú?

-Estoy buscando la manera de no seguir su camino,

por eso necesito tu generosidad.

-Lo siento mucho, pero yo no necesito tus servicios.

De verdad, estoy bien como estoy.

-¿No me digas que has buscado a otro? -No, pero ahora mis investigaciones,

prefiero hacerlas de forma personal, poco a poco, privada...

No necesito nada de ti.

-A lo mejor me he explicado mal, me has entendido al revés.

Soy yo el que necesita algo de ti.

-No, no, te he entendido perfectamente,

tú necesitas dinero, pero yo no te lo voy a dar.

-Te recuerdo que tengo información muy jugosa sobre ti.

Estoy seguro de que a tus amigos los polis,

les encantaría conocer las circunstancias

de la desaparición de José Manuel López.

-Ahora me vienes con esas.

-Aún hay más.

Podría hablarles de Adrián Bolaños, el Boli,

que casualmente acabó muerto.

-Al Boli lo mató un excompinche. -Un excompinche suyo, no.

Claro.

Mira, Damián, no te preocupes, yo me voy a mantener callado.

A cambio...

de 60 000 euros. (DAMIÁN RÍE)

-¿Tú estás loco? -Tú y yo sabemos que hablo en serio.

-¿De dónde saco yo 60 000 euros? -Eso no es problema mío,

búscalo debajo de los cojines.

-Tenía que haberle hecho caso a Bremón,

no tienes palabra, no eres de fiar.

De policía corrupto a detective sin escrúpulos,

y ahora chantajista.

-¿Te crees en condiciones de hablarme de ética tú?

Damián, tienes 24 horas

para pensar de dónde vas a sacar el dinero.

-Podemos ir a ver algo divertido, a tomar algo,

para que olvides todos estos rollos, ¿no?

Eh, ¿qué pasa, estás mal?

(MARÍA RESOPLA) -Esto pasa, Elías, esto pasa.

-¿Qué, ha sido un mal día?

-Un mal día no, lo habitual en un día normalito.

Que saco para pagar el IVA, para pagar a los proveedores,

algunos gastos, y para pagar a Paty, poco más.

Los meses buenos ahorramos para los malos.

-Encima estás asustada con la deuda que te ha generado

la usurpadora esta. -A ver, Elías,

me he dado cuenta de lo frágil que es mi economía.

Estoy rodeada de facturas que no puedo pagar,

y encima en una lista de morosos.

-Pero demostraremos que esas deudas no son tuyas,

que son de una tía que no le gusta trabajar y te ha dado el palo.

-¿Me prometes que vais a demostrar que todo ese dinero

se lo está gastando alguien en mi nombre?

-Yo, personalmente... No es competencia mía.

Si se tratara de un atraco a mano armada con violencia, pero...

Pero estás en muy buenas manos,

se producen miles de casos de estos, y Ángela es una experta.

-Ya, se producen miles de casos, pero ¿cuántos se resuelven?

-Tengo algo. Uno de los teléfonos de contacto

que uso la usurpadora en un contrato fraudulento,

y que ha hecho saltar las alarmas en un caso de Distrito 4.

-¿Otro caso de phishing? -Eso parece.

He estado analizando con lupa los datos personales

que la falsa María proporcionó a compañías telefónicas

y otras entidades. Además de los números de teléfono

que utilizó para contactar con otras empresas.

Y lo más raro de todo es que una de esas líneas

ha sido relacionada con un caso de estafa similar.

-O sea, que la misma persona puede estar engañando a más gente.

-Es que no es una persona, Elías, es una red.

Y está muy bien organizada, se dedican exclusivamente

al robo de datos para uso fraudulento.

-¿Y los compañeros del Distrito 4 están sobre la pista?

-Sí, pero no ha habido ninguna detención por el momento.

Esos tipos son muy escurridizos y muy cautos.

-A ver, que yo me entere,

si hay un número de teléfono que aparece en más delitos,

¿no lo podéis rastrear? -Es que no es tan sencillo.

Esas bandas no usan solo un número de teléfono,

utilizan varias líneas y las cambian rápidamente,

aproximadamente cada semana.

Lo que sí he podido averiguar es que detrás de una de esas líneas,

está una tal Marta Camacho, que es otra víctima de la red.

-¿Me estás diciendo que puede haber un número de teléfono a mi nombre

con el que están estafando a más gente?

-La buena noticia es que he podido contactar con la compañía telefónica,

y me va facilitar las líneas que están detrás de Marta Camacho,

que al parecer son tres. -¿Sabes si siguen activas?

-Eso espero. He activado un sistema de monitorización

y cuando se conecte alguno de esos tipos,

saltará una alarma en la UIT.

Así que esta noche va a ser larga, necesitaré café.

-Enseguida.

-Lo más curioso de todo es que los compañeros de Distrito 4

me han comentado que detrás de esta banda

se esconde un tipo llamado Sandokan. -Ay, Sandokan,

con lo que me gustaba a mí Kabir Bedi, qué ojazos tenía.

-¿Quién? -Tú eres muy joven para esto, Ángela.

(RÍEN)

-Da igual, lo importante es que localicéis cuanto antes

al Sandokan ese de pacotilla.

-Tranquila que lo encontraremos. Estás en muy buenas manos.

-No, el paquete me lo entregáis como acordamos.

Y más os vale que no tenga ni un solo rasguño,

o tendré que replantearme nuestro acuerdo.

Eso espero.

Lo estaré esperando.

(Puerta)

Hola, pero si es el gran empresario.

Siéntate y ponte cómodo. ¿Quieres una copa?

-Ahórrate el numerito, dime tu oferta y me voy.

-Me encanta cuando te pones tan serio.

-Al grano. -Está bien.

Como quieras.

Esta es la cifra.

-¿Es lo que estás dispuesto a pagar por el Moonlight?

-Ya te dije que pensaba ser muy generoso.

Como sabes, tengo experiencia como empresario

en la noche valenciana.

Valoro mucho lo que has hecho en ese local,

y creo que aún tiene mucho potencial.

-Si realmente valorases lo que he hecho por el Moonlight,

sabrías que no te lo vendería aunque me dieras un cheque en blanco.

-No lo entiendo.

¿Por qué un empresario como tú rechazaría ganar tantísimo dinero?

-No es por el dinero, Santos.

El Moonlight es parte de mí, de mi familia,

aposté por ese negocio en el momento más duro de nuestras vidas.

Álvaro ganaba dos duros en un taller de mierda,

Ricky era drogadicto y mi madre estaba presa.

-Y el peso de la familia recayó sobre ti.

-Pues sí. Necesitábamos una fuente de ingresos regular,

y yo me arriesgué mucho invirtiendo en ese local deprimente.

-Hiciste un gran trabajo,

me gusta mucho el estilo del Moonlight,

tiene carácter propio. Está claro que el tuyo.

-Me dejé ahí mucho sudor, muchas horas de sueño,

y mucho dinero acondicionándolo y ganándome la clientela.

No fue hasta después de mucho tiempo que pude contratar personal.

Así que el valor emocional que tiene para mí,

no lo podrás comprar ni tú ni nadie con dinero.

-Ahora que conozco la historia que hay detrás del local,

me gusta mucho más.

Si quieres, podemos negociar el precio, o las condiciones.

-Santos, ¿tú has escuchado lo que acabo de decir?

-Perfectamente, pero tu historia tiene algunas lagunas,

entre ellas la rentabilidad.

Tú y yo sabemos que es pub no genera beneficios propios,

el poco dinero legal que sacáis con él

apenas os da para pagar la hipoteca y a la mitad de los proveedores.

No son las consumiciones lo que saca a flote el negocio.

-Eso no es asunto tuyo.

Las cuentas oficiales están en perfecto orden.

-Y no esperaba menos de ti, para eso están las tapaderas, ¿no?

Para camuflar a la perfección otras fuentes de ingresos.

-Eso es lo que tú quieres, ¿no? Una tapadera.

-No, el Moonlight es mucho más que eso,

tiene un reservado perfecto para reuniones privadas,

y un gran almacén lleno de posibilidades por explorar.

-Siento que te hayas hecho ilusiones con mi local,

pero el Moonlight no está en venta.

Y es mi última palabra.

-Y yo siento haber puesto en duda tu autoridad esta tarde.

-No debías haberla puesto en duda. -Lo siento. ¿Me perdonas?

-Depende de cómo te portes.

-¿Qué puedo hacer para que me perdones, eh?

Venga...

-No te preocupes, aquí estamos a salvo.

-Estoy aterrorizada. No pasaba tanto miedo

desde que la loca esa la tomó conmigo en Picassent.

-¿La Vikinga? ¡Ay!

Yo creo que de esa no me olvido. Menudo bicho.

-Estoy por ir a la policía. -¿Lo estás diciendo en serio?

-¡Tía, es que me han amenazado de muerte!

Puede ser cualquiera de la lista, y hay gente muy poderosa.

-Si vas a la policía te caerá un puro por robar esos datos.

Y esos peces gordos se irán de rositas

con sus millones en Panamá. ¿O te crees que les van a investigar?

-¿Y a mí qué más me da? Yo no hago esto por buscar justicia.

-Ya lo sé, lo haces por la pasta. Por eso no entiendo

que quieras renunciar a tu jubilación dorada.

-Tienes razón.

Tengo que encontrar un comprador cuanto antes.

-Mientras tanto, nosotros te protegeremos.

-Hola, chicas.

¿Estáis bien, qué pasa? -Nada, ¿qué va a pasar?

-Se ve a la legua que estáis de mal rollo. ¿Qué pasa?

-Ah, bueno. Es por un tema personal de Coco.

No quieras saberlo todo, hijo.

-Yo tengo que aguantar que me sometáis a un interrogatorio

por mi vida amorosa, y esto es algo personal.

-Ricky...

-Anda, sé bueno y ponnos un par de copas, porfi.

-Está bien. A mandar.

-Ahora lo que vamos a hacer es elaborar una lista

de posibles compradores del pendrive.

Medios de comunicación, políticos...

rivales.

-Sí, posibles candidatos hay muchos, la cuestión es tener acceso a ellos.

-Ya.

Bueno, tú ve pensado en la lista, yo voy al baño.

-Entiendo que seguiremos viéndonos, ¿no?

-Mientras no sigas insistiendo en comprarme el Moonlight.

-La verdad es que entre tú y yo existe algo muy fuerte.

Y ahora que hemos acercado posturas,

podíamos buscar medios alternativos para comprarte el Moonlight.

-Prefiero no mezclar lo profesional con lo personal.

Y como sigas insistiendo,

voy a pensar que solo me quieres por mi negocio.

-De eso nada. Ven aquí.

Ven aquí...

-Me tengo que ir, tengo que ayudar a mi hermano

a cerrar mi local. (SANTOS ASIENTE)

-La próxima vez te quedas a dormir.

-Seguimos en contacto.

-¡Donde está! ¡Dime dónde lo tienes! -¡No sé de qué me estás hablando!

-¡Que me digas dónde lo tienes! -Yo no tengo nada!

-¡Dime dónde está! ¡Dónde lo tienes!

-¡A ver qué mierdas está pasando aquí!

¡Fuera!

Tranquilos que aquí no ha pasado nada.

Cada uno a lo suyo.

¿Te ha hecho algo?

-¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? -Sí, sí, estoy bien.

Gracias, Ricky.

-Nada.

¿Ahora me vais a contar lo que está pasando,

o seguís diciendo que es algo privado?

-Es que lo es.

Coco tiene un imán para los líos.

Es por su exnovia.

La última vez que estuvo en Picassent,

se lio con una de las Royal Family. -¿De la Royal Family?

Esa es una de las peores bandas que hay en Valencia.

¿Cómo se te ocurre acercarte a una de esas?

-Porque soy imbécil.

Por morbo, supongo.

Se hace llamar la Vikinga.

Estuvimos muy poco tiempo juntas, pero se quedó superpillada conmigo.

-Y ahora se ha enterado

que Coco se ha liado con una tía en Costa Rica,

y ha enviado a esos matones para intimidarla.

-Es su sádica manera de decirme te quiero.

-Pues vaya una romántica la Vikinga esta.

¿Y qué piensas hacer ahora? -Nada, la puedo llamar.

Yo sé cómo camelármela para que me deje en paz.

-Ya decía yo que traíais un careto que no veas al entrar.

-Tú ha estado a tope.

-No os preocupéis, voy a por vuestras copas.

-Muchísimas gracias, Elvira, has estado superrápida.

-¿Estás bien? -Sí.

-Pues céntrate en la lista de posibles compradores.

-Yo me voy a ir de tu casa, de verdad.

Esta gente puede volver, os estoy poniendo en peligro.

-No, estamos juntas en esto.

(Puerta)

-¿Os ha visto alguien entrar en el garaje?

Muy bien.

Esto es para vuestros jefes.

Mañana me pondré en contacto con ellos.

Hola, Sandra.

Por fin nos vemos las caras.

Me alegra comprobar que esos animales

no te han desfigurado después de todo.

Mis socios no comparten mis métodos, ¿sabes?

Ellos son... ¿cómo diría?

Más expeditivos.

No acostumbran a dejar a nadie con vida.

De hecho, a estas horas deberías estar manca y muerta.

Seguramente en ese orden.

Tienes suerte.

He convencido a mis amigos mejicanos

que te necesitamos viva y en buena forma.

Creo que aún nos puedes ser útil.

No te pongas nerviosa, no te haré nada.

Solo quiero hablar contigo, nada más.

Pero necesitas descansar,

creo que vas a echarte una buena siesta.

Mañana tendremos una larga...

y sincera charla sobre Fernando Quintero.

Dulces sueños.

Chisssst...

Chisssst...

Así...

Ahí tiene el resultado de los análisis.

Déjeme adivinar, tengo anemia, ¿a que sí?

-Está casi perfecto.

-¿Casi? ¿Y qué es lo que falla?

-Me gustaría hacerle un par de pruebas muy sencillas.

-Un par de pruebas... ¿Qué clase de pruebas?

-Le voy a pedir que memorice unas palabras

y que me haga un dibujo.

-Hola, Elvira, ¿qué tal? -Bien.

-¿Seguro?

-¿Te han dicho los resultados? Es anemia.

-El médico dice que podré llevar una vida bastante normal.

Que la enfermedad avanza despacio.

-Buenas. -Hola, Ángela.

¿Tú no tenías turno de tarde?

-Sí, pero al final no me marché. -¿Y has averiguado algo?

-No mucho, pero lo suficiente.

-De verdad, siento un montón...

en la que os he metido y la que tienes encima...

No lo puedo creer.

-No, pero olvídate de eso. -Mi mejor opción es un periodista.

Me va a pasar el contacto una colega "hacker".

-No sé yo si un periódico o un medio de comunicación

puede...

puede asegurar tu seguridad.

-Quiero que tengamos una larga charla sobre Fernando Quintero.

-A Fernando Quintero casi ni le conozco.

-¿Cómo que no?

Si estaba presente en el famoso intercambio.

-No abriré la boca hasta que no me digas cómo está mi hermana.

-Tu hermana...

-Maica.

-Tu hermana está muerta.

-Te veo muy sobrado,

no eres consciente de cuál es tu situación.

-Sí lo sé. Pero si yo voy a la cárcel,

les pienso contar todo lo que tú hiciste,

que aun a sabiendas de lo que yo pretendía hacer con esos tres,

tú fuiste y los buscaste para mí por dinero.

-¿De verdad te arriesgarías a ir a la cárcel,

con tal de arrastrarme a mí también? -Ponme a prueba.

-Pero ¿tú que haces aquí? ¿La ferretería está sola?

-Fui a tomar café.

A esta hora no va nadie, es la hora de la siesta.

-Si llego a saber no voy al súper. -Que no pasa nada.

-¿Qué te pasa? Estás muy contento. -Pues sí.

Porque soy muy feliz de vivir con mi hija,

de verte todos los días, de verte sonreír...

(MARGA RÍE)

-¿Y eso? ¿Es en esto en lo que has estado ocupado?

-No es lo que parece.

-Te empeñas en decir que no eres un narco,

pero tienes drogas en casa. -Yo no me drogo, Luis.

-Entonces, ¿qué hace ahí esa jeringuilla?

-Elías, ¿ves algo sospechoso?

-"Hay varias personas con portátiles, todos con aspecto muy normalito.

Cualquiera podría ser Sandokan".

-El sospechoso acaba de desconectarse de la red wifi.

"Voy para el centro cultural". -Muy bien. Recibido.

-Perdona,

Hablabas de una ferretería, ¿no será la de Damián?

-Sí, claro, es mi padre.

-¡Ah! ¿Tu nombre es?

-Marga. -Marga.

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Servir y proteger - Capítulo 561

26 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Neus Gambau

    No puedo ver el último capítulo

    27 jul 2019