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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 558 - ver ahora
Transcripción completa

Este es mi número. Si estás interesado o tienes dudas,

me gustaría que me llamaras.

-Mi madre y mis hermanos se lo tomaron con naturalidad.

-Ese hombre trabajó para tu padre.

-¿Qué dices? -Era un chaval

cuando hizo de matón para tu padre.

-No, no me cuadra nada...

-No te hagas ilusiones con ese hombre.

Es un narcotraficante, Luis.

-Venga ya.

-¿No me crees?

Bien, pregunta por ahí.

-Has visto demasiadas series de televisión.

-No me tomes por imbécil.

-Creo que una relación de pareja debe ser el equilibrio justo

entre confianza y mentiras.

¿Me vas a contar tú todos tus secretos y los de tu madre?

-Esas lesiones son compatibles con una paliza.

¿Quién te ha hecho eso?

-Que no, doctor, me he caído de una escalera.

Manuel Dorado:

42 años, soltero, en paro,

y sin antecedentes.

Tenemos indicios de que ha sido víctima de una paliza.

A mí no me ha agredido nadie, yo me he caído de la escalera.

Y a mí déjenme en paz de una puñetera vez.

-Es un tío normal,

ni es un tío raro, ni la ha liado nunca...

¿Y la línea de investigación de los prestamistas?

Me han dicho que no le han prestado dinero.

¿Y tú qué tal en la funeraria? Pedraza, su exjefe,

dice que es un hombre trabajador y esforzado. Es todo elogios.

No te tengo miedo.

O me das lo que te pido o se lo cuento a la policía.

-Por suerte para tu familia,

has comprendido que os conviene que me calle todo lo que sé.

(PATY MURMURA ALGO)

No sé qué fijación tenéis con venir siempre aquí.

Bueno, tampoco... ¡Hombre, Manuel!

¿Me estás siguiendo?

No, los policías también tenemos vida personal.

El que iba trajeado le ha dado un sobre al otro.

¿Cómo un sobre? ¡Un sobre!

Como los de los políticos, lleno de pasta.

-Voy a llamar a la policía.

-¡No vas a llamar a nadie, maldita sea!

-¡Suéltame o te juro que...! -¡Qué!

Me juras por Dios, ¿qué me vas a jurar tú?

¿Me vas a matar, es eso?

-¿Quería algo?

Sí, verás, Elías, te presento a Santos Mercader.

Pues encantado. ¿Y a quién quiere denunciar?

A Fernando Quintero.

Sí, a ese desequilibrado.

Ha demostrado tener mucha sangre fría

en venir a denunciar a Fernando Quintero.

Yo creo que quiere que centremos la atención en Quintero

para que la desviemos de él. No es mala estrategia.

Nosotros llevamos con su foto varios días,

es normal que quiera conocernos personalmente.

¡Vete a la mierda!

No, a la mierda te vas a ir tú como sigas así.

Eres un peligro para nosotros y para esa pobre chica.

¿Crees que le has hecho un favor?

¡Escucha!

No voy a permitir que te destruyas. He venido para impedirlo.

(EBRIO) -Tienes razón, hijo, gracias por estar aquí.

Yo lo siento mucho, hijo. No sé qué está pasando.

(Música emocionante)

(Música optimista)

Buenos días. ¿Hay café?

¡Necesito inyectármelo en la vena!

(RÍE) -Sí, lo acabo de preparar.

¿Y Silvia? ¿Sigue en la cama?

-No, está en comisaría.

-Qué aguante tiene esta chica.

-¿Y a ti qué te pasa? Tienes una carita...

-No he pegado ojo en toda la noche.

Llegué y me puse a vichear en internet cosas sobre Praga,

Viena, Budapest...

No he dormido "na".

-No sería tan rollo como esto.

-¿Qué es eso?

(RESOPLA) -Un esquema del tema Los órganos constitucionales.

Entra en las oposiciones y es superdifícil.

Tengo unas ganas de terminarlo...

-Al menos estás aprovechando el tiempo.

Ayer le envié todo lo que tenía a Toni y no me ha dicho ni mu.

-Bueno, habrá tenido una guardia movidita

o se le habrá pasado.

-No sé.

Bueno, yo he reservado un montón de sitios

con cancelación gratuita.

El tiempo se nos echa encima.

¡Dos semanas de vacaciones! ¡Tres, tres semanas!

Me muero de la emoción.

(Timbre)

-Hola, amor. -Hola.

¿Sabes que no me he podido escaquear hasta ahora?

Encima me tengo que ir, ducharme y pirarme a comisaría, sin dormir.

Hola. -Hola. ¿Mucho lío esta noche?

-Toda la noche en un hotel

deteniendo a diez energúmenos de despedida de soltero:

peleándose, tirando vasos... Uno le pegó un puñetazo a Moreta.

Entre las detenciones y el puñetazo, hasta ahora no he podido venir.

Estoy "reventao", tío.

-¿Has mirado el plan que te mandé?

¿Cuatro noches en Budapest son muchas?

-Me has mandado 72 mensajes. ¿Qué pasa?

-Pues lo de las vacaciones.

Vete a duchar y ahora lo miramos tranquilamente.

-No, es que no me da la vida para más.

Tengo que hacer las diligencias de los detenidos

y el caso de un vecino al que le han dado una paliza.

No me da la vida.

-Pero tenemos que tomar decisiones ya.

¡Mañana empiezan mis tres semanas de vacaciones!

-¿Tres semanas de vacaciones? Ah, primera noticia que tengo.

¿Empiezas mañana?

-Sí, no puedo cogérmelas más tarde.

Pero ¿qué te parece lo de Budapest?

La opción del castillo de Praga es muy guay.

Y tenemos que ir a ver un espectáculo de teatro negro.

-Negro estoy yo, que no he pegado ojo.

¿Me dejas ducharme y ya lo hablaremos?

-¿Me dejas que te haga un resumen rápido?

He encontrado un montón de ofertas de última hora superbaratas.

He encontrado un pedazo de crucero por el Danubio...

(ESPE EXCLAMA) -¿Cómo lo ves?

-Pero es que no me puedo ir de vacaciones ahora.

Estoy a punto de jugar el cargo y no me puedo ir.

-Sabía que me saldrías con esas, así que tengo un plan B.

Una semana. ¡Una semana sí que puedes cogértela!

-Bueno, me voy a mi habitación.

Y así os dejo tranquilos que habléis de estas cosas,

y aprovecho y estudio también.

-Venga, chao.

Churri, o sea,

Miralles me dio una semana de vacaciones forzosas a mi casa.

Si le digo que quiero más, me manda a la mierda.

¿Lo dejamos para más adelante?

-No puedo, Toni, ya te lo he dicho.

¿Qué pasa, que tu trabajo importa más que el mío?

Yo no tengo que jurar ningún cargo ni nada

pero tengo un compromiso con María.

-No me apetece discutir, no te montes películas.

Me tengo que duchar. ¡No me da tiempo ya, tío!

¡Me estás dando la chapa y te digo que me tengo que ir a duchar!

-Te relajas un poco, ¿eh?,

que a la que se le están quitando las ganas de viajar contigo es a mí.

-Pues lo siento.

Me tengo que ir al curro, no a jugar a la Play con colegas.

Si lo entiendes, bien y, si no, también. Hasta luego.

-Chao.

(RESOPLA)

¿Has encontrado la foto que me querías enseñar?

Sí, aquí está.

¡Madre mía lo grande que está Leo!

Sí, es increíble el estirón que ha pegado.

Y a Iker y a Alicia los veo fenomenal.

Les está sentando bien lo de vivir en Valencia.

Sí, y se han adaptado bien a sus nuevos puestos.

Me ha contado Alicia que últimamente habláis por teléfono.

Pues sí. Es que...

estoy muy preocupada por Quintero,

y, bueno, se lo quería comunicar a ella.

Pobre Quintero, ha sido un palo lo de la muerte de su novia.

¿Se sabe algo de Sandra Vallejo o de sus secuestradores?

Por el momento estamos haciendo un seguimiento a un narco español

que tiene un expediente de empresario honrado,

pero seguro que está implicado en la llegada del cártel de Jalisco

y en el secuestro de Sandra Vallejo.

Ibarra, ¿todo bien?

Sí, nada oficial, una visita de cortesía.

Tengo novedades del caso de Manuel Dorado.

Ah.

Venga, yo os dejo trabajar y ya nos veremos.

Vamos hablando, ¿eh?

Venga, Silvia, ¿qué has averiguado?

Pues, después del mosqueo de Dorado cuando Toni y yo le abordamos,

pensé que no sacaríamos nada en claro del caso.

Anoche me lo crucé en el Moonlight,

tomando una copa con Rodrigo Pedraza, su exjefe.

No es muy normal tomarte una copa con quien te acaba de despedir.

Eso pensé. Y, como Pedraza se fue antes,

me crucé con Manuel y le pregunté.

Me dijo que, simplemente, seguían siendo buenos amigos.

Pero estaba muy nervioso. No me creí ni una palabra.

Puede que tanto Pedraza como Manuel nos estén mintiendo

respecto al motivo del despido,

que no fuera porque se acababa el contrato.

Todavía hay más. En la barra estaba Ricky Soler.

Me dijo que Pedraza le había pasado un sobre a Manuel

lleno de billetes.

Cuando no tenía necesidad de pasarle dinero,

porque ya no trabaja para él.

Barajo varias posibilidades,

como que fuese una compensación por el despido.

Bueno, es una posibilidad.

Pero no me cuadra con la paliza que Manuel no reconoce haber recibido.

Creo que debe de ser algo mucho más turbio.

¿Y si le estamos dando el enfoque equivocado?

¿Y si Manuel Dorado

no es la víctima que hemos creído hasta ahora?

(ASIENTE) También empiezo a pensarlo.

Puede que sea Pedraza nuestra víctima.

¿Y si Manuel Dorado le está haciendo chantaje?

Lo que está claro es que Manuel está sacando tajada.

Lo que debemos averiguar es el por qué.

¿Podríamos pedir una orden para intervenir sus comunicaciones?

Sí, el juez no pondrá problema dados los indicios.

Vamos al despacho y lo ponemos en marcha.

(JULIO TECLEA)

¡Hombre, ya era hora!

-¿Se puede saber qué haces sentado en mi sitio?

-¿Qué tal estás?

Te veo muy entero, para la cogorza que te pillaste ayer.

-Me he tomado un ibuprofeno.

¿Qué estás haciendo, buscando en mis archivos?

¿Qué buscas?

-Tenemos que hablar de esto.

Estás mandando Transportes Quintero al carajo.

-No exageres, por favor. -¿Que no exagere?

Estás perdiendo clientes,

los encargos caen en picado y el balance es negativo.

-Estamos pasando un bache, sí,

pero tranquilo, sabré salir de esta.

-Estás en caída libre, y no dejaré que te pegues el batacazo.

Así que voy a pensar en un plan de rescate.

-Tú no vas a pensar nada.

¡Ni vas a pensar ni vas a hacer nada!

Siempre he estado solo al frente de esta empresa

y he sabido salir de todos los problemas que hemos tenido.

Así que puedes irte a dar una vuelta,

saludar a tus amigos y nos veremos para cenar.

-No pienso dejarte solo para que hundas la empresa

ni para que te juegues la vida persiguiendo a narcos.

-Escúchame, Julio, porque no te lo voy a repetir.

Será mejor que te mantengas lo más alejado que puedas de mí,

porque la gente a la que me voy a enfrentar

es muy pero que muy peligrosa.

-¿Te refieres a Santos Mercader,

el tipo que te denunció por entrar en su casa y golpearle?

-Ya veo que tu suegra te ha puesto al día.

-Tienes que confiar más en la policía.

Seguro que hacen lo posible por encontrar a Sandra.

-¿Confiar en la policía? No digas tonterías, hijo.

Lo único que saben hacer es dar palos de ciego.

Ese Santos Mercader es un tipo muy listo;

por eso ha llegado donde está.

Sabe perfectamente cómo manejar a la policía,

por eso no puedo quedarme de brazos cruzados.

-¿Y por qué lo vas a hacer mejor que la policía?

-¡Porque soy el único que puede enfrentarse a ese tío

mirándole a los ojos!

¡Sé lo que piensa y lo que puede hacer

porque yo he pensado como él! -¿Por qué estás tan seguro?

-¡Maldita sea!

Escúchame, Julio,

Santos Mercader controla todo el imperio del narcotráfico

en el Levante y pretende llegar hasta el Atlántico

para abrirle un pasillo a sus nuevos socios mexicanos

poniendo un centro base en Madrid, ¿entiendes?

¡Es la forma de empezar a expandirse por toda Europa!

Solo yo puedo enfrentarme a él

y debo hacerlo con sus propias armas.

-Papá,

por favor,

no puedes volver al pasado.

Ese tío conseguirá destruirte la vida.

-Ya lo ha hecho, hijo,

ya me ha destrozado la vida, porque te recuerdo

que él es el responsable de la muerte de Maica.

(JULIO GIME LAMENTÁNDOSE)

¡No, joder! ¿Dónde demonios están las botellas?

¿Qué ha pasado aquí?

-He hecho limpieza.

-No me hagas esto, hijo, te lo pido por favor.

(GOLPEA) ¡Ahora no!

Yo quería pedirle a Maica que se casase conmigo, ¿sabes?

Incluso estuvimos hablando de la posibilidad

de tener algún hijo el día de mañana...

Yo tenía muchos planes de futuro con ella, y ahora ya...

(SUSPIRA)

todo eso se ha ido al carajo.

-Papá,

lo que te ha pasado es durísimo.

Si a mí me pasase con Olga...

¡Joder!, no quiero ni pensarlo.

Pero ¿crees que a Maica le gustaría verte hundido?

-Maica lo que querría es que yo cumpliese

la promesa que le hice cuando estaba agonizando,

desangrándose en mis brazos: rescatar y salvar a su hermana.

Eso es lo único que me importa ahora.

-A Alicia y a mí también nos hiciste una promesa.

Nos prometiste que llevarías una vida honrada.

Y yo jamás me he sentido más orgulloso de ti,

querías ser un ejemplo para todos.

Por favor, no nos falles ahora.

-Lo siento mucho, hijo.

Siento decepcionarte, pero no puedo hacer otra cosa.

Con la ley en la mano yo no voy a conseguir

vengar la muerte de Maica ni salvar a Sandra. ¿No te das cuenta?

-No me creo que estés diciendo eso.

-Pues esto es lo que hay. Será mejor que te vayas.

-No pienso abandonarte.

-Julio, no te lo estoy pidiendo,

te lo estoy exigiendo.

¡Que te largues, joder!

(Música sombría)

(Móvil)

(QUINTERO SE LAMENTA)

(REVUELVE PAPELES RUIDOSAMENTE)

-¿Qué tripa se te torció? -¿Qué?

-Que qué te pasa.

-¡Que no encuentro lo que busco!

-Si sigues ofuscado seguro que no encuentras nada

y cabreado, mucho menos.

-¿Tanto se nota que estoy cabreado?

-Desde esta mañana cuando llegaste.

-Es que he discutido con Paty.

-¿Y ahora qué pasó?

-Pues que María le ha dado 21 días de vacaciones

y los ha pillado desde mañana, que perfecto.

Pero se ha montado un viajazo de la de Dios

y me echa la bronca porque no puedo ir.

-Claro, es que tú no tienes vacaciones.

-Eso le digo, que voy a jurar el cargo en nada

y no puedo pedir unos días de vacaciones.

-¿Y Paty no es capaz de entenderlo? -No, no es capaz.

Ahora no quiere ir conmigo a ningún lado.

-Bueno, tranquilidad, que, cuando se le bajen los humos,

lo veréis de diferente manera. ¿Adónde es el viaje?

-A Budapest, Praga y no sé dónde más.

-Praga tremendo plan, es muy bueno el teatro negro.

-Sí, ya me lo dijo.

-Bueno, en el fondo los dos queréis lo mismo,

pero os falla la agenda.

Eso no depende ni de ti ni de Paty.

-No es eso solo,

es que no hace ningún esfuerzo por entender el trabajo que tengo.

Y dice que no puede posponer las vacaciones,

pero no me lo creo, creo que sí puede posponerlas.

-Bueno, uno de los dos tiene que bajarse del burro.

Y ya puestos, hazlo tú.

Porque es muy fácil echar la culpa a uno o al otro,

pero hay que sentarse y hablarlo con serenidad.

-No lo sé. Encima me dio la chapa y no me dio tiempo a ducharme.

Huelo a mierda.

-Igual por eso no te circulan las ideas.

-No me vaciles que esto es serio.

-Bueno, calma, que eso tiene solución.

Vete al vestuario, te aseas y coges mi desodorante,

que, aunque sea de chica, huele mejor.

Y ya estás listo para ir a hablar con tu novia.

-Igual sí, no sé.

(Móvil)

-Contesta, que, si no, lo que te faltaba.

-¿Sí?

Silvia, dime.

Vale, voy, voy.

-¿Ahora qué pasa? -Chao.

-Que vaya a la UIT,

que han encontrado información de lo del Manuel Dorado.

O sea, que no puedo hablar con ella. Es que no me da la vida.

-Bueno, después. ¿Y los archivos que buscabas?

-Los buscaré luego. No me da tiempo.

-Venga, tranquilo. ¡Cógete el desodorante de la taquilla!

(GIME CANSADO)

-¿Qué? ¿Llego en mal momento?

-Tú siempre llegas en mal momento.

Mira, Elías, si vienes a echarme la bronca,

ya estuvo aquí el comisario Bremón, así que te la puedes ahorrar.

-No te preocupes, estoy harto de darte la chapa

para que luego hagas lo que te da la gana.

Mira, he decidido probar con una cosa nueva.

-Vaya, me gustan las novedades, así que tú dirás.

-Quiero que me cuentes lo que sepas de Santos Mercader.

Ya que fuiste tan listo de darle una paliza en su casa,

por lo menos que sirva de algo.

-¿Qué quieres saber?

-Pues hasta si tiene tarima flotante o parqué, lo que sepas.

-¿Quieres que empecemos a trabajar juntos otra vez?

-Creo que, por diferentes caminos, los dos queremos lo mismo:

encontrar pruebas para meter a ese tipo en la cárcel.

-Está bien.

Por lo que sé, Santos Mercader es un tipo bastante pijo,

muy presumido, de gustos finos.

Le gusta usar perfumes de esos caros

y siempre va de punta en blanco, incluso dentro de casa.

Pero creo que todo eso es puro teatro.

-Un payaso, ¿no? Ve muchas películas.

-Digamos que se ha inventado ese personaje

que le ha ayudado a pasar desapercibido estos años.

-¿Y qué más puedes contarme?

-Pues, verás, por lo que he averiguado,

ese tío empezó a ganarse la vida de machaca,

como gorila, repartiendo hostias para un tal...

Gabriel Campos.

-¿Cómo has dicho?

¿Ha trabajado para Gabriel Campos?

(ASIENTE)

-¿Y tiene alguna relación con la familia Soler?

-No, que yo sepa, no.

Por lo menos, por la información que tengo.

Pero lo que sí sé es que ese tío

quiere ocupar mi sitio en Madrid.

-Fernando Quintero solo hay uno, macho.

-Lo sé, y eso es lo que le voy a demostrar.

-Ya sé que no va a servir para nada,

pero ¿por qué no nos dejas actuar a nosotros?

(RISITA)

En fin, será mejor que me largue.

-Sí, será lo mejor.

-He investigado las comunicaciones de Dorado

los días posteriores a su despido.

Y no vais a creer lo que he encontrado.

¿Algo de un despido improcedente?

No. Manuel Dorado no es la víctima que creíamos.

Este mensaje se lo mandó a Pedraza, el dueño de la funeraria.

(TONI) -"Págame o tus clientes sabrán cómo les has estafado".

Entonces se trata de un chantaje.

Por eso anoche en el Moonlight

Pedraza le pasaba un sobre con billetes a Dorado.

Pero si es verdad y está chantajeando a su exjefe,

¿por qué le han dado la paliza?

A veces las extorsiones no funcionan a la primera.

Los afectados quieren parar la extorsión de cualquier modo.

Y, si no lo consiguen, a veces recurren a métodos más expeditivos.

-O sea, que la paliza la encargó Pedraza

para advertirle a Dorado que no siguiera con el chantaje.

Explicaría por qué Manuel Dorado

se negaba a reconocer que le habían pegado.

Porque tirando de ese hilo salía a la luz todo esto.

Ahora hay que saber qué vio en esa funeraria.

No pensaréis ir a registrar la funeraria, ¿no?

¿Por?

Porque está llena de cadáveres.

(RÍEN)

Los cadáveres no hacen nada.

Es peña muerta, me da mal rollo.

No, de momento no vamos a ir allí.

Si Pedraza se huele que hemos hablado con Manuel

habrá ocultado las pruebas.

Así que vamos a ir a por Manuel Dorado.

Con este mensaje podemos pedir una orden e interrogarlo.

A ver qué nos cuenta.

Habrá que informar a Miralles. Yo la informo.

Voy a mirar lo de la orden, así que espérame fuera.

Quiero que seamos rápidos.

No quiero que Dorado desaparezca ahora que tiene la pasta.

Chao. -Chao.

-O sea, ¿te lo puedes creer?

¡Le envío 72 mensajes y no me ha contestado ninguno!

-Bueno, mujer. ¿Tampoco te ha dicho nada cuando ha ido a tu piso?

¿Nada del viaje? -Qué va, nada.

Cero interés, de verdad.

Ni por los hoteles que he reservado

ni por la ruta del crucero, ¡nada!

-¿Le has dicho lo del teatro negro de Praga?

-Claro. Pero, vamos, que como quien oye llover.

¿Sabes lo que me ha dicho?

Que no se va a pedir una semana de vacaciones.

-¿Y eso por qué?

-Porque está acojonado, porque tiene que jurar el cargo.

Pero para eso todavía queda,

le puede pedir a Miralles una semana.

Pero no quiere ni toserle.

-Hija, lo siento. Te daría otras fechas,

pero sabes que no puede ser.

-Que no te rayes, que no es culpa tuya.

Esto es por el cabezota de Toni.

-Bueno, mujer, ponte en su lugar:

la criatura está deseando jurar el cargo

y con todos los problemas que ha tenido no quiere fastidiarlo.

-Yo me pongo en su lugar, pero ¿y él?

¿Por qué siempre tengo que ponerme yo en su lugar?

No entiendo,

se podría poner él en el mío. -El queso.

-¿Qué?

-Que no eches más queso, que se acaban las existencias.

-Es que no sé ni qué estoy haciendo.

Es que tenía muchas ganas de irme con él.

No sabes el tiempo que llevamos hablando de esto.

-¿Y qué vas a hacer? ¿Quedarte?

-¿Y perder todos los chollos que encontré,

toda la noche de curro que me he "pegao"? No.

-La otra opción es irte sola.

-Pues mira,

debería irme sola, pero no lo voy a hacer.

Porque, si voy yo sola,

voy a estar acordándome de Toni y no se lo merece.

¡Encima!

-Bueno, nena, pues tú verás.

Decídete, pero antes del cierre me lo dices.

(PATY ASIENTE)

-¡Buenos días!

¿Cómo están mis camareras favoritas?

-¡Qué guay!

-Pero, chico, ¡te hacíamos en Verona! ¿Qué haces aquí?

¿Cómo estás tan delgado? ¿No te dan de comer o qué?

-¿Cuándo has vuelto? ¿Está Olga?

-No, he venido solo para ver a mi padre,

que me tiene preocupado. Llegué anoche.

-Me alegro, porque le va a sentar bien tu visita.

-Sí, con lo que está pasando, tenerte va a ser muy bueno para él.

-Eso espero, porque ayer me dejó muy preocupado.

-Bueno, escucha, voy a llevar esto a la terraza.

Aquí ya sabes que es un no parar.

-¡Qué guay! ¿Cuánto tiempo te quedas?

-Aún no tengo billete de vuelta, pero no mucho.

La semana que viene tengo un evento en Verona

y mi empresa quiere que lo cubra.

-Mira qué bien. ¿Y Olga qué tal está?

¡La echo tanto de menos!

Pero veo que está superbién...

¿Que se ha hecho, "influencer" o qué?

-Sí. La verdad es que está encantada con el restaurante.

Y a ti te echa de menos. Me ha pedido que te recuerde

que tienes pendiente visitarla.

-Ya, me muero de ganas, pero es que con todo el bar...

Oye, estoy... Se me acaba de ocurrir.

¿Crees que le viene bien esta semana?

-¿Lo dices en serio?

-Es que María me ha dado 21 días de vacaciones

y no sé qué hacer con ellos.

-¡Está clarísimo! Te vienes a Italia a estar con Olga.

De hecho, si quieres no le decimos nada,

y te presentas por sorpresa. ¡Verás qué contenta se pone!

(EXCLAMA) ¡Ua, qué guay!

-Paty, sácate una balletica, que se ha caído una cerveza.

¿Te pongo un pinchico o qué te pongo?

-Venga, un pincho de tortilla.

-No hay ninguna mesa que limpiar, ¿no?

No has venido al bar en todo el día.

-Te lo he dicho antes, tengo mucho lío.

-Normalmente sí que encuentras un huequito para venir.

-Pues me tomo el café ahora.

-Ahora no, estamos con los aperitivos.

-¿Quieres discutir otra vez?

-No, es que no entiendo por qué ahora sí que tienes tiempo.

¿Qué pasa? ¿Qué quieres?

-Quiero un café. ¿Me lo pones o entro y se lo pido a María?

-Te lo pongo yo, si no me lo recordarás de por vida.

¿Quieres algo de comer? -No.

-Muy bien, pues solo un café.

-¡Paty!

(SUSPIRA) -Que no quiero ningún café.

Quiero hablar contigo.

Se me está dando fatal.

-Tampoco te lo estoy poniendo fácil. Y creo que necesitamos hablar.

-No sé, me he quedado fatal tras la conversación en tu casa.

-Y yo también.

Echarte las culpas de todo era lo más fácil,

pero es injusto.

(SE DISCULPAN A LA VEZ)

-Perdón. Empieza tú.

-Empieza tú, por favor.

¿A qué hueles?

-¿A qué huelo de qué?

-Sí, tío, hueles a rosas.

(PATY RÍE)

-No sé.

Ah, igual es por el ambientador que pusieron en comisaría.

Igual se me ha pegado a la ropa.

Empiezo yo, ¿vale?

Perdón por haber sido un gilipollas y pensar solo en mí mismo.

Y por haberte hablado así. Lo siento.

-Yo tampoco me he quedado corta.

Te he hecho elegir entre mis vacaciones

y tu jura del cargo y eso está fatal.

Es ponerte entre la espada y la pared.

-Paty, yo valoro muchísimo que te hayas currado el viaje,

que hayas buscado los hoteles...

Pero creo que, si me hubieras consultado antes,

te habrías ahorrado todo el puro. -Ya lo sé.

Ya lo sé, ya lo sé, pero es que...

¡es que me han podido las ganas!

Solo pensar que podíamos irnos tres semanas de vacaciones

lejos de aquí... Pues me he precipitado, lo siento.

-A mí me encantaría, mi amor, sería lo que más me gustaría.

Vete tú.

En serio. Te lo has currado mucho en el bar, te lo mereces.

Te coges los billetes, te piras tú

te lo pasas increíble y me das mucha envidia. ¿Vale?

-Es un poco tarde para eso. -¿Por qué?

Porque lo he cancelado todo. -¡No, tía!

Cojo el móvil y reactivo las reservas.

-Que no hagas eso.

No me quiero ir de viaje sin ti, y menos a ese.

No. Además, no te preocupes, voy a aprovechar mis vacaciones.

Me he montado un plan yo sola. -¿Sí? ¿Cuál?

-Me voy a Verona a ver a Olga.

-¿En serio? -¡Sí! Es que está Julio aquí

y dice que le haría ilusión que me presentase por sorpresa.

-Qué guay, lo vais a pasar increíble.

Jo, menos mal.

Pensaba que te había estropeado las vacaciones.

Y solo quiero que estés bien,

que lo pases bien y que seas feliz.

Aunque sea sin mí, porque...

te quiero.

-¡Ay, amor!

Oye...

-¿Qué?

-Que lo que te he dicho antes

sobre que ya no tengo ganas de viajar contigo

y todo eso, es mentira. -Hombre, espero,

porque de mí no te desharás tan fácilmente.

Siento interrumpir.

Hola. Hay que ir a por Manuel Dorado.

Vale, voy ahora.

¿No ves que no paro quieto? Esta comisaría, sin mí, no funciona.

-Ya veo... -No.

-Vete. -Vale.

(Música optimista)

-Chao.

-Adiós.

-Pues en los bajos fondos se empieza a comentar

que Santos Mercader es el nuevo Quintero de Distrito Sur.

Si se ha instalado aquí será que quiere rellenar el hueco

que dejó Quintero, y expandirse.

También te quería contar que este tipo ha trabajado

durante tiempo en Valencia para Gabriel Campos.

Al parecer no tiene nada que ver con los Soler.

Ya, pero se lo comentaré a Bremón de todas maneras.

Oye, ¿de dónde has sacado una información tan jugosa?

¿Eh? "Eh", no.

Te lo estoy preguntando, Elías.

De Quintero, he ido a verle esta mañana.

Más que pararle los pies, le estás dando alas

para que actúe por su cuenta.

Pero prefiero ver cómo van sus avances y que no meta la pata.

¿No ves que puede poner en riesgo la investigación

además, del riesgo que corre para sí mismo?

Está roto, Claudia.

Yo ahora no puedo presionarle, necesito apoyarle.

Es una cuestión emocional, no solo policial.

A mí tampoco me deja indiferente la situación de Quintero.

Ten en cuenta que es el padre del novio de mi hija.

Pero hay que pararle los pies.

Pero, aunque no seamos culpables,

lo de Sandra se nos fue de las manos.

Tú y yo somos responsables. ¿Crees que no lo pienso?

Pero, como no andemos con cuidado,

se nos puede ir de las manos, ahora sí.

La única forma de que no obstaculice la investigación

es sumar fuerzas con él. ¡Que no!

¡No pienso asumir ese riesgo!

(Teléfono)

Dime, Merche.

Sí, por supuesto, que pase.

(SUSURRA)

Julio, ¿cómo estás? Bien.

Pasa, por favor.

¿Qué pasa, chaval? Qué alegría. -Igualmente.

Después de tu llamada me quedé muy preocupado

y decidí pillar un vuelo.

Llegué anoche a última hora.

-Os dejo solos, que tendréis mucho de lo que hablar.

-No, Elías. Por favor, quédate.

Eres lo más parecido a un amigo que tiene mi padre

y esto también te incumbe.

¿Cómo le has visto?

Fatal, la verdad. Está destrozado.

Esto tiene mala pinta y va de mal en peor.

-No eres el único que piensa así.

-He encontrado hasta cinco botellas de "whisky" en su despacho.

El negocio va a la quiebra y parece que le da igual.

Lo sé, Julio, por eso te llamé.

Nosotros hemos intentado ayudarle, pero ha sido imposible.

Pensé que quizá contigo sería más fácil.

Lo veo difícil, la verdad.

Yo intento hacerle entrar en razón,

pero me ha dicho que ya no confía en la justicia

y que se saltará la ley con tal de rescatar a Sandra.

-Esto puede acabar fatal.

-También me ha hablado del tal Santos Mercader...

Está dispuesto a ir a por él sin importar las consecuencias.

A mí me encantaría quedarme más, pero es imposible.

La semana que viene tengo que estar en Verona.

Mi jefe me ha pedido cubrir un evento importante

y no puedo negarme.

-Es comprensible, tienes tus obligaciones.

Podríamos llamar a Alicia. -No, no, no.

Yo, cuando pueda, os prometo que volveré.

A Alicia le he dicho que no venga, no quiero presionar a mi padre.

Eso sí, os pido que, mientras tanto,

no le deis la espalda.

No dejéis que vuelva a caer.

No podemos hacer más, hemos hecho lo que hemos podido.

La verdad es que tu padre no se deja ayudar.

Nosotros tenemos que hacer nuestro trabajo,

tenemos que encontrar a esa chica.

No vamos a parar hasta que se recupere.

Por lo menos yo.

Así que estate tranquilo. Os dejo solos.

(Música melancólica)

-Por lo que veo, no te acuerdas de mí.

Tú, sin embargo sigues igual.

¿Qué has hecho, un pacto con el diablo?

(RÍE CON SORNA)

-No me lo puedo creer, Santos Mercader.

-Me trae muchos recuerdos verte.

-Sí, a mí también.

Pero no agradables precisamente.

¿Todavía disfrutas dando palizas?

-Pero ¿tú me has visto bien?

¿Tengo pinta de ser alguien que se ensucia las manos?

En aquella época era demasiado impulsivo,

no pensaba lo que hacía.

O, mejor dicho, hacía lo que tu marido quería.

-Pero disfrutabas mucho haciendo lo que hacías.

-Por suerte, he madurado.

-La verdad, vestido así, no pareces tú.

-Conseguí ascender por méritos propios,

incluso me saqué la carrera de Derecho.

Ahora soy un ciudadano respetable y me gusta hacerlo valer.

-¿Sabes que Gabriel decía que llegarías muy lejos?

Cuando os llevabais bien, claro.

-Lo sé.

Por cierto, ¿debo darte el pésame por su muerte?

-No, ahórratelo. Sé que le odiabas tanto como yo.

Ninguno de los dos le echaremos de menos.

-Te admiro. Desde que os dejó tirados

has sacado adelante a la familia, y eso tiene mucho mérito.

Eres una mujer fuerte y yo eso lo respeto.

-¡Santos...!

¿Me vas a hacer creer que has venido a alabarme

y a darme el pésame por alguien al que odiabas?

¡Vamos, hombre! ¿Qué quieres?

-Tengo una empresa de máquinas recreativas en el levante,

y estoy aquí para ampliar mi negocio.

-No me interesa.

-Ni siquiera has visto el catálogo.

Te advierto que estás máquinas están de moda.

Reportan beneficios fijos todos los meses en muchos locales.

Te distinguirías de la competencia.

-Ya...

Y aprovechas que están de moda

para irte abriendo camino en el negocio de la droga, ¿verdad?

-No deberías creer todo lo que dicen sobre mí.

Este es un país de envidiosos;

la gente diría cualquier cosa con tal de que no prospere.

-Supongamos que son rumores, como tú dices.

Prefiero mantenerme al margen.

Como buen empresario,

sabes que debemos elegir bien a nuestros amigos

para mantener limpia la imagen de nuestro negocio, ¿no?

-Pues a tu hijo Luis le ha encantado el catálogo.

No lo eches a perder.

-Mira, Santos...

tú a mí no me la pegas.

Así que lárgate de aquí y deja en paz a mi hijo.

-¿Me estás amenazando?

-Tómatelo como quieras. Aunque te advierto una cosa:

yo ya no soy la mujer sumisa

que no se atrevía a enfrentarse a Gabriel.

-¿Debo entender que no vamos a hacer negocios juntos?

-Con un ser miserable como tú, no, jamás.

-Es una lástima que tengas tan mala imagen de mí.

Haces mal en no querer hacer negocios conmigo.

-¿Ahora soy yo la que se tiene que tomar eso como una amenaza?

-En fin, veo que no me dejas otra opción.

Este es mi número.

Si te interesa,

llámame.

(Música de misterio)

-Te traigo agua, Manuel, que te veo nervioso.

-No entiendo por qué la habéis tomado conmigo.

He dicho todo lo que tenía que decir.

Estáis perdiendo el tiempo.

¿Por qué Pedraza está comprando su silencio

con pagos como el de anoche en el Moonlight?

¿De dónde sacas que me ha hecho un pago?

-¿Entonces el sobre qué le dio qué era? ¿Un "christmas"?

-Os estáis volviendo paranoicos.

Al final os tendré que poner una denuncia

por acoso policial.

Hágalo.

Y le contaremos al juez todos los indicios que tenemos,

y entonces ¿sabe qué va a suceder?

Lo único que habéis visto es que me dieran un sobre,

que puede ser cualquier cosa.

Vamos a empezar por el principio, Manuel.

¿Puede describirme su relación con su exjefe, Pedraza?

¿Tuvo algún problema

durante los años que trabajó en la funeraria?

Una relación normal.

Cuando el trabajo empezó a bajar me despidió

porque los números no cuadraban.

-Y usted lo dejó tan campante.

-No me hizo ilusión, pero no podía hacer otra cosa.

-Y usted es tan comprensivo

que se va de copas con su exjefe que le acaba de despedir.

-Rodrigo me firmó cartas de recomendación,

intentó colocarme en empresas de conocidos suyos...

Es mi amigo, tenemos buena relación.

¿Y no será que le ayudaba tanto porque usted...

a cambio le ofrecía algo?

¿De qué estás hablando? ¿Que le ofrecía qué?

Guardar un secreto, por ejemplo.

Ya está, ya me he cansado, ¿eh?

Estáis convirtiendo mi accidente en la escalera

en una conspiración.

Si no tenéis nada contra mí,

haced el favor de dejarme ir.

-Manuel, lea esto en voz alta.

Manuel, ¿no me ha oído? ¡Que lo lea en voz alta!

-"Págame o tus clientes sabrán cómo les has estafado".

Más alto, si no le importa. No se oye.

"Págame o tus clientes sabrán cómo les has estafado".

Esta es la transcripción de un mensaje

que le envió a su jefe días después del despido.

Y la respuesta no se hizo esperar.

Pedraza mandó que le diesen una paliza para quitarle la idea

de extorsionarles. No, no, eso no es verdad.

¿No? ¿Quiere que solicitemos un examen forense

para certificar que sus heridas son fruto de una agresión

y no de caerse de una escalera?

Los debe de tener buen puestos, ¿eh?

Encima, se salió con la suya.

Manuel...

Solo con este mensaje

podemos acusarle a usted de extorsión.

La mejor agente informática está rastreando su historial,

con permiso del juez, claro.

Y un juez no da esos permisos si no hay indicios de delito.

-Quiero hablar con un abogado.

Claro que sí.

¿Sabe qué le va a decir el abogado?

Que está en una posición fatal.

Y que lo mejor que puede hacer es colaborar con la policía

y ayudarnos a desenmascarar qué oculta Pedraza.

Esa familia tiene mucho poder, maneja muchos hilos.

Manuel, míreme.

Podemos protegerle.

(EXHALA CON FUERZA)

Hace tres años,

cuando entré a trabajar en la funeraria,

aprendí el oficio de técnico en cremaciones.

Y poco a poco me fui ganando la confianza de Rodrigo.

Y al final me trataban como uno de la familia.

Siga.

Hace unos meses,

algunos clientes empezaron a ver y a sospechar

cosas raras en las cremaciones y empezaron a hacer preguntas.

Y la familia se las arregló para desviar la atención hacia mí.

Y me despidieron para lavar su imagen.

Y luego continuaron con lo que estaban haciendo.

El secreto mejor guardado de la familia.

Un fraude en toda regla.

¿Qué fraude?

Es muy largo de contar.

-Tenemos tiempo.

Se comportaban como una organización delictiva:

utilizaban féretros de ínfima calidad

en vez de los que habían pagado sus clientes.

¿Y en qué momento daban el cambiazo?

Antes de la incineración,

así minimizaban el riesgo de ser descubiertos.

O sea, que seleccionaban los féretros de más calidad

para volverlos a poner en circulación.

Efectivamente.

Los colocaban en el mercado como si fueran nuevos.

Para la familia Pedraza no era un problema,

porque llevan en el negocio mucho tiempo.

Tienen una red de contactos

que les permitía colocar los féretros enseguida.

¿Cuánto tiempo podían llevar haciendo esto?

Según los archivos y las bases de datos que hemos hallado,

casi desde que se inició el negocio.

O sea, que puede haber muchos afectados.

Unos 3000, aunque no tenemos el cálculo exacto.

Y tampoco sabemos la cantidad que hayan podido estafar.

Seguro que es una cifra de muchos ceros.

Sí, yo creo que puede pasar del millón de euros.

Y pensar que todo empezó por un tipo con unas magulladuras

y Antonio sospechó que le habían dado una paliza.

Orestes y Ríos han sido muy hábiles haciéndole confesar.

Gracias a la confesión de Dorado,

estamos desentrañando toda la red delictiva.

¿Dónde está? ¿Sigue en los calabozos?

No, ha pasado a disposición judicial

junto a Pedraza y a sus dos hermanos.

¿Cómo es posible que este fraude se haya mantenido tanto tiempo?

Por el carácter familiar del negocio.

Eso lo hacía más opaco y podían ser discretos.

Pero imagino que

Dorado no sería el único empleado que lo conocía.

No creo que todo lo hiciera la familia.

No, había más trabajadores implicados,

pero solo despidieron a Dorado.

Y ahí empezaron a irle las cosas mal a los Pedraza.

O sea que, si no lo hubieran despedido,

no habría abierto la boca y esto no habría salido a la luz.

Probablemente no,

porque Manuel estaba muy contento de que le hubieran dado

una oportunidad laboral y de cómo le habían acogido.

Hasta que le despidieron y no dudó en hacerles chantaje.

Ese fue el error de los Pedraza, confiar en él.

Vamos, que les salió rana.

Sí, la paliza que los Pedraza le dieron a Manuel

era de carácter disuasorio, pero no funcionó.

Y como nosotros nos metimos por medio

decidieron aceptar el chantaje para no alertar a la policía.

Pues a seguir con la investigación. ¿Alguna cosa más?

Sí, hemos descubierto que Santos Mercader

trabajó hace unos 20 años para Gabriel Campos.

Qué casualidad.

Sí, eso nos podría llevar a pensar que tiene relación con los Soler,

pero no tenemos ningún indicio,

así que no merece la pena iniciar una investigación.

Estoy completamente de acuerdo.

Cuando encontréis algo sospechoso, buscad a fondo.

Por supuesto.

Venga, a descansar, ¿eh?

(RESOPLA)

Con este caso, lo que está claro

es que no te puedes fiar de nadie ni muerto.

(RÍEN)

-A la de gente que habrán estafado durante estos años.

-Chicos, ¿dónde está la caja de herramientas? No la encuentro.

La última vez la dejé debajo del fregadero.

¿Tú para qué quieres la caja de herramientas?

-Se me ha roto la rueda de la maleta, que es viejísima.

¡Ay, Dios mío!

¡Estoy todo agobiada!

Tengo que meter la ropa, el neceser,

y hacer la facturación "online". ¡No puedo más!

-Pues no te vayas.

-¡Toni! -¡Que es broma!

Esto lo arreglo en un segundo. -¿En serio?

-Y tranquilízate, que va a salir todo bien.

-Yo me voy a la cama, que estoy muy cansada.

Sí.

Oye, ni se te ocurra irte mañana sin despedirte.

Tranquila, lo haré.

Descansad, chicas.

(Sirena lejana)

-Estaba pensando que podríamos dejar la maleta para más tarde.

Como vamos a estar tres semanas sin vernos...

-No... No, no, no...

No, primero la maleta.

Y luego, pues... -¿Pues qué?

-Pues ya veremos luego. -Eres mala.

-¿Yo? No.

(Tintineo de vasos)

(RECUERDA) "Mira la bola que quieres golpear. ¿Lo tienes?

(ASIENTE)

(EXCLAMAN Y RÍEN)

-¿Eso lo he hecho yo?

-¡Se ve que tienes un talento innato!

-Bueno, es que tengo un profesor de primera".

-¿Qué le pasa a la mesa? -¿Eh?

¡Ah, nada!

Nada, solo me estaba acordando de un momentazo

que tuve ahí con Marga.

-¿Un momentazo o una cagada?

-No, un momentazo, pero momentazo, momentazo.

Si he seguido tus consejos: no he sido un babas,

ni un machirulo ni nada de eso.

Lo único que hice fue enseñarle a coger el taco.

-Un clásico. -¡Bua!

Llevo tres días sin saber de ella y me subo por las paredes.

Iría a la ferretería, pero ya lo he comprado todo.

Y, bueno, tampoco quiero parecer un pesado.

-Nunca te había visto tan pillado.

-¿Sabes lo que me gustaría?

Ir al circuito del Jarama, montarnos en un coche

y ponernos a dar vueltas como locos.

O hacer una excusión de esas al "paintball".

-¿Por qué no empiezas por no apabullarla?

-No, si no quiero apabullarla,

pero tampoco que se olvide de mí.

-Puedes preguntarle qué le apetece hacer a ella.

-Lo único que sé es que quiero que esto salga bien.

(Pasos)

Perdona, está cerrado.

-Deja, ya le atiendo yo. -¿Sí?

Pues yo me voy a casa, me toca descansar.

Hasta luego.

(TONI GIME CON EL ESFUERZO)

¡Trae, trae!

(Cremallera)

-¡Ya está!

-Estoy flipando con haberla cerrado. ¿Llevas ropa para tres semanas

o para cinco meses? -¡Cállate, cállate!

Si pudiera te metía a ti dentro.

¡"Joer"!

(GIME CANSADA)

Prométeme que vas a escribirme todos los días.

Bueno, Miralles te va a dejar, ¿no?

(RÍE CON SORNA) -¡Ja, graciosa!

Pues a mí se me ocurren un montón de cosas

que puedo hacer pidiéndote permiso a ti.

-¿Ah, sí? (SUSURRA) -Sí.

-No me tientes, que al final pierdo el avión.

-¡Ah, por cierto! -¿Qué?

-Se me olvidaba.

-¿Qué es esto?

-Un regalo. Ábrelo.

(PERPLEJA) -¡Anda!

Qué guay, ¿no?

Una guía de California. -No te mola nada, ¿no?

-Sí, claro que me mola, pero...

Tú sabes que me voy a Verona, ¿no?

-Sí, claro que lo sé.

Pero la vi y de repente me imaginé que estábamos tú y yo

juntitos subiendo por las cuestas de San Francisco.

O patinando por las playas de Santa Mónica...

-¿Quieres hacer esas cosas conmigo?

-Sí. Que, aunque no haya salido lo del crucero por el Danubio,

tenemos un millón de viajes por hacer.

A mí me encantaría recorrer el mundo contigo.

Y te prometo que, no sé cómo,

pero nos acabaremos yendo a Praga,

iremos al famoso teatro oscuro... (PATY RIÉ)

-¡Teatro negro!

(RÍE) -¡Teatro negro, eso!

Yo contigo al fin del mundo.

-Y yo contigo, mi amor. -Te quiero.

(Besos)

-¡Dios, es que te voy a echar muchísimo muchísimo de menos!

Voy a dejar de decirlo ya porque al final me voy a arrepentir.

-Y yo te voy a echar de menos. Pero estoy muy feliz

porque te mereces estas vacaciones.

Y te lo vas a pasar increíble en Verona.

Te quiero.

-Y yo.

(Besos)

¿Sabes lo que nos merecemos tú y yo ahora?

-¿El qué nos merecemos?

-Uuum...

-¿Qué haces aquí? Entre los dos han quedado las cosas muy claras.

-Dijiste que seguiríamos hablando, pues aquí estoy.

Vengo a proponerte un plan.

-¿Un plan?

-He reservado mesa en un restaurante muy especial.

Espero que te gusten el champán y las otras.

¿Qué me dices? -No voy a cenar contigo.

-Intento solucionar nuestras diferencias.

Vamos donde tú quieras. -Santos, mira...

-Solo pretendo agradarte.

Tampoco es una proposición tan horrible.

Como ves, estoy poniendo de mi parte.

-Tengo mis líneas rojas, y no hago tratos con narcos.

-No te estoy proponiendo un negocio, te estoy proponiendo una relación.

Me encanta que tengas principios e intentes vivir según ellos.

Eso dice mucho de ti.

Pero, como comprenderás, para mí supone un reto.

Quiero ser el primero en ayudarte a derribar

todas esas barreras. -Ni lo intentes.

No te va a servir de nada.

-Tú vales mucho, Luis,

pero te has construido un mundo a tu alrededor

que no te deja respirar, que se te está quedando pequeño.

Tú deseas algo más en la vida, como yo.

-No me vas a convencer.

-¿Sabes que eres irresistible cuando te pones en plan serio?

O mejor no.

Vamos a dejarlo, no quiero ponerte en un compromiso.

Quizás yo no sea el tipo de hombre que estás buscando.

Adiós, Luis.

-Espera.

-¡Luis!

-Será mejor que me vaya.

Si te interesa algo de lo que he dicho,

ya sabes dónde encontrarme.

-Ahora no quiero hablar de esto.

(Música de tensión)

Hola, Claudia. ¿Qué tal, María?

Elvira, ¿cómo está?

Hola, buenos días. -Hola.

Soy la inspectora Claudia Miralles.

Encantada, yo soy Coco, una vieja amiga de Elvira.

No he ido de acampada en mi vida.

Yo soy más de ir a la playa.

Pero desde que estoy en Madrid, ni la he "catao".

-¿Y por qué te has inventado esto de la cantimplora?

-Porque me apetecía verte.

Pero no quería plantarme aquí en plan "pesao".

Y, mira, pues...

Es patético, la verdad. -No.

No, no es patético.

Me ha encantado.

-¿Y este qué quería?

-Una cantimplora.

-¿Crees que me he caído de un guindo?

Este ha venido a verte a ti.

-¿Y si es así qué pasa?

-No estás preparada para salir con un chico.

-Ese hombre es un monstruo. -Mamá, no seas exagerada.

Ese tío es un delincuente, como nosotros, punto.

-¡No, no, no! Nosotros no traficamos con drogas.

-Tampoco me dijo que lo hiciese.

-Luis, no seas ingenuo. -¿Qué te crees,

que me voy a hacer narco por estar con él?

-No me pasa a menudo querer repetir con un tío.

-A mí tampoco, pero no voy a mirar a otro lado.

-Tú tampoco me has contado nada de ti. ¿Por qué no lo haces?

¿De verdad vives con lo que sacas en ese "pub"? Conmigo no cuela.

Y menos siendo hijo de quien eres.

-Tengo mis trapicheos, pero nada comparado con la mierda que mueves.

-Luis no es idiota, seguro que se aleja de Santos.

-No lo tengo tan claro.

Le gusta, y de verdad.

Y cuando los sentimientos están de por medio...

Me han dicho que en pocos días nos van a traer refuerzos

para ver si pillamos a Mercader y a su banda.

¿Qué refuerzos? ¿A quién van a mandar?

Al inspector Alejandro Fon.

Trabaja en la UDYCO de Valencia.

A ver si nos ayuda a detener a Mercader a tiempo.

Voy a dar una vuelta.

-¿Con quién? Paty está de vacaciones, que yo sepa.

-He quedado con Ricky en pasar por el "pub".

-¿Te pongo algo más?

-No, gracias. Me la termino y me voy a casa.

-Como quieras. Pero Ricky está al caer.

-¡No empieces también a decirme lo que tengo o no tengo que hacer!

¡Porque estoy hasta las narices!

-Lo único... -¡Y tú no trabajas aquí!

¡No tenías derecho a ir a ningún banco

a hablar en mi nombre!

-Lo único que quiero es que, cuando despiertes de esta pesadilla,

no estés arruinado.

-Si me tengo que arruinar, me arruinaré. Me da igual.

Tengo cosas mucho más importantes que hacer.

-No he podido evitar alterarme

y he empezado a notar los síntomas otra vez.

-Estamos hablando de un ataque de bipolaridad.

-Debe de ser muy duro ver cómo la mujer que amas

muere en tus brazos sin que puedas hacer nada.

-Será mejor que no sigas por ahí.

-Yo también me sentiría un mierda y un inútil.

Seguro que tienes pesadillas con ella y también con su hermana.

Pobre chica. -¿Lo reconoces entonces?

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Servir y proteger - Capítulo 558

23 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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