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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 554 - ver ahora
Transcripción completa

Tenemos varias denuncias

de propietarios de vehículos que les han pinchado las ruedas.

Aquí tienes toda la información.

Es un caso de vandalismo callejero.

¿Tienes novedades sobre los coches? Sí, he revisado la documentación

y hay un dato que llama la atención.

Todos los coches cuyas ruedas han sido pinchadas

son del mismo estilo. Son coches SUV de color blanco.

Estoy pensando en Anselmo Ibáñez.

El hombre mayor este, ¿no? El que...

Lleva un año durísimo, no levanta cabeza el hombre.

Coincidí con él en La Parra.

Estaba muy desmejorado, y no me extraña

después de perder a un hijo en un accidente de tráfico.

Sí, creo que al poco tiempo también falleció su mujer.

Es que fíjate, no hay duda. Se ve claramente

a ese anciano rajando las ruedas del coche.

-¿A ver?

¡Dios! Le han pillado de pleno aquí.

¿Te suena de verlo por aquí? -Claro, si es Anselmo.

-¡Ey! ¡Abuelo! Pero ¿qué está haciendo?

-Nada, nada, nada.

-¡Alto! ¡Policía! ¿Qué está pasando aquí?

-Me iba a rajar las ruedas.

-Solo he rajado la rueda de uno, la de ese malnacido

que mató a mi hijo.

Y cada vez que cambia la rueda se la vuelvo a pinchar.

Verás como así no mata a nadie más.

-Se está equivocando. Son coches distintos.

-Que no, hijo, que es el mismo.

¿No te das cuenta que es el mismo?

-Ya me ha dicho Claudia que piensa que está pinchando las ruedas

del mismo coche siempre, ¿no? El que mató a su hijo.

-Por eso siempre es un modelo SUV blanco.

-Sin más datos es difícil dar diagnóstico.

Tiene toda la pinta de ser algún tipo de demencia.

-Ay, el papel es más basto que el de uno auténtico.

No está mal del todo. -¿Qué te parece la impresión?

-La marca de agua y el hilo de seguridad está

bastante bien para lo que veo por ahí.

Me ha llamado el comisario de Chamberí

para decirme que han encontrado muchos billetes falsos

en los comercios. ¿Sabemos quién está detrás?

Todavía no, pero me temo que esos falsificadores

no se limiten a actuar solamente en un distrito.

Si te apetece pasar un buen rato,

cuando quieras te puedes pasar por mi bar, el Moonlight.

-¿Crees que irá por allí?

-La verdad es que no tengo ni idea.

Pero si no viene ella al pub, ya pasaré por la ferretería

porque tengo que volver a verla. -¿Unas flores?

-Son margaritas.

Es lo que he encontrado que más se parece a ti.

Por el nombre, digo.

-Mira, Maca.

Este chico no me gusta un pelo. -No te lo había notado.

Pero simplemente está siendo simpático conmigo.

-Simpático.

Hija, los Soler no es una familia simpática.

Es gente que no es de fiar.

-¡Eh! ¡Eh! ¿Qué hace? -¡Eh! ¡No, no, no, no!

(GRITA)

-Los agentes de la DEA nos han dado una buena información.

-¿Qué clase de información? -Nos han dado

el nombre de un pez gordo, de un capo.

Un tal Santos Mercader.

-Le prometí que haría lo posible por encontrar y salvar a su hermana

y lo voy a hacer.

Se confirma el vínculo de Mercader con esa banda criminal.

(SUSPIRA) Estupendo.

Quiero que me ayudes a conseguir información sobre ese tío.

-Y ¿de cuánto dinero estaríamos hablando?

-Depende de lo valiosa que sea esa información, claro.

-Bueno, pues haré unas llamaditas a ver qué averiguo.

(Música emocionante)

Buenos días a todos.

Id sentándoos que vamos a empezar. Nacha, reparte, por favor.

Gracias.

A ver.

Bueno, como algunos ya sabéis, en el transcurso de ayer,

pudimos identificar al autor de los ataques contra coches SUV.

Ángela, ¿nos informas, por favor? Sí, inspectora.

Bastó con analizar unas decenas de cámaras de vigilancia

de los principales puntos donde se perpetraron los pinchazos.

Gracias a su perseverancia, pudo aislar al único sospechoso

que aparecía en todas las imágenes.

Es cierto que yo hallé la imagen,

pero fue Toni quien logró la identificación

y sin eso hubiéramos tardado más en dar con el autor. Buen trabajo.

Se trata de un hombre muy mayor. Un vecino del barrio.

Alguien muy pacífico del que jamás hubiéramos sospechado, ¿Toni?

Yo desde luego, no. Bueno, ni tú ni nadie.

Y es posible que algunos sepáis quién es.

Se trata de Anselmo Ibáñez.

¿Ese no fue el hombre que perdió a su hijo en un atropello?

Efectivamente. Hace aproximadamente un año,

un todoterreno atropelló al hijo de Anselmo

cuando circulaba en bicicleta.

El autor del atropello fue acusado de homicidio imprudente,

pero no entró en la cárcel. Solo pagó una multa.

Toni, por favor, ¿nos das tus conclusiones?

Sí, inspectora.

Y ese dolor, sumado al de la muerte de su mujer posteriormente,

parece ser el desencadenante de la demencia senil de Anselmo.

Y por eso confundía

cada todoterreno blanco que veía por la calle

con el coche implicado en la muerte de su hijo.

Pensaba que eran todos el mismo.

Gracias, Toni.

De ahí la saña con que destrozó los neumáticos de nueve coches.

Un psiquiatra ha confirmado

que en el momento de los ataques, Anselmo

sufría un trastorno debido a la demencia senil.

Y ¿qué va a pasar con él?

¿Toni?

Sí, perdón. Eh... medidas sociales, nada más.

-Bueno, menos mal, ¿no?

A partir de ahora,

tendrá que vivir en una residencia porque bueno,

hay bastante riesgo si vive solo.

Venga, siguiente.

Ey, ¿dónde vas tan concentrado?

-Ay. (RÍE) Estoy yendo al mercado. Tengo que comprar cosas para el pub,

pero me he entretenido comprando una revista.

-Y ¿qué vas a comprar? ¿Huevos?

-¿Qué? ¿Por qué me dices eso? No entiendo.

-Para batir tu propio récord, ¿no?

-¡Ah! (RÍE) Que lo dices por eso. Pensaba que no te acordarías.

-¿Cómo me voy a olvidar? Es lo más tonto que me han dicho. (RÍE)

-¿Me estás llamando tonto? -La película favorita de mi madre

dice que son tontos los que hacen tonterías.

-Pues yo me libro entonces,

porque estoy yendo a comprar cosas para el pub, limones.

-Está bien que ayudes a tu familia. -En casa también ayudo,

que somos tres hermanos y hemos dado mucho trabajo a mi madre.

-Me he enterado de que tu padre murió hace poco.

Lo siento, imagino cómo lo debes de estar pasando.

-Sí, bueno, la verdad es que no me gusta hablar de ese tema.

-Vale, perdona si te he molestado.

-No te preocupes, no me has molestado.

Pero mi padre no es el tipo de persona que estás imaginando.

Ni siquiera fuimos a su entierro.

A ver, es que mi padre... no era un buen padre.

De hecho, solo nos buscaba problemas.

Hay mucha gente que nos mira mal solo por ser sus hijos.

-Pero no tiene que afectarte lo que diga la gente.

Todo el mundo pone etiquetas sin saber qué hay detrás.

-Sí. Pero bueno, eso ya es agua pasada. Así que...

prefiero hablar de otra cosa. -Vale.

Perdona. Y en cualquier cosa que te pueda ayudar estoy aquí.

-Pues mira, sí que hay una cosa en la que me puedes ayudar.

Pasándote esta tarde por el Moonlight, por ejemplo.

-Y ¿eso en qué te ayuda? (RÍE) -Pues en muchas cosas. Por ejemplo,

me puedes animar muchísimo después del mal rato que me has hecho pasar.

-¡Serás caradura! (RÍE) -No. Ahora en serio.

Yo voy a estar toda la tarde en el bar.

Así que cuando quieras pasarte serás bien recibida.

-Ya veremos. -¿Eso es un sí?

-Eso es un... me lo pienso.

-Bueno, con eso me vale.

Porque significa que aunque sea un poquito, vas a pensar en mí.

(RÍE) -Eres idiota. Oye, ¿no tenías que ir al mercado a por unos limones?

-Sí.

-Chao.

Hola. -Ey, ¿qué tal, Marga?

¿Te apetece tomarte un cafetito? -No, es que no puedo.

Mi padre debe de estar ya subiéndose por las paredes.

Pero ¿te apetece esta tarde ir al Moonlight?

-¿Al Moonlight? ¿Y eso? -Luego te cuento.

-Vale.

Siguiente caso.

UFAM, Espe, ¿qué tienes del jugador de videojuegos?

Sí, que estamos en racha, jefa.

Anoche pudimos detenerlo gracias a la denuncia de su compañero

de partida. Nos costó mucho dar con él, pero ya está en el calabozo

pendiente de interrogatorio. Espera, has dicho

que fue denunciado por su propio compañero de partida.

Sí. El caso es que en estos videojuegos

con posibilidad de jugar online,

se utilizan unos auriculares y cámara por la que ves al contrincante

por una pantallita pequeña. El caso es que el denunciante

lo oyó discutir con su mujer y vio cómo se levantaba y la golpeaba.

Luego, cuando no le estaba grabando la cámara,

escuchó los gritos de la mujer y cómo él la insultaba.

-El vídeo, por lo visto, se ha hecho viral.

-Pues sí. Hasta eso tiene su parte positiva

porque hemos recibido muchísimas llamadas

al 016 alertando del vídeo.

Y eso significa que la gente está muy concienciada.

Y ¿el agresor ha admitido los hechos?

Su detención fue un poco... atropellada.

Cuando se dio cuenta de lo de la cámara se dio a la fuga.

Pero conseguimos dar con él y hubo que reducirlo. Está en calabozos

pendiente de interrogatorio.

Cuando termines con el interrogatorio

pasas por mi despacho y me pones al día.

Venga, siguiente caso.

Disculpa, Claudia, ¿no vamos a comentar el secuestro de Sandra?

No. Es que no hay nada que comentar, Elías.

El caso sigue abierto, las pesquisas continúan,

pero la investigación está estancada.

Desde Valencia no encontraron nada que relacione

a Santos Mercader. Con lo cual, han desactivado el seguimiento.

Ya, pero la chica lleva muchos días secuestrada. Algo habrá que hacer.

Bueno, no he dicho que no vayamos a hacer nada.

El caso sigue abierto, pero con las pistas que tenemos

no podemos ir a por ese sospechoso

y tampoco organizar un operativo de rescate.

Así que seguimos con el caso abierto,

pero tenemos que continuar con otros casos.

¿Vale? Venga. Y ahora, Silvia, por favor.

Reparte entre tus compañeros.

Lo que vais a ver son una partida de billetes falsos

que han decomisado en Distrito Chamberí.

Todavía no han detectado dónde se fabricaron estos billetes falsos,

pero en Jefatura advierten que es probable que lleguen a Distrito Sur.

Así que hay que estar muy atentos.

La verdad es que al tacto dan el pego, pero vamos,

la ventana transparente no está nada lograda

y la banda no cambia de color.

Vamos, con el clásico tocar, mirar y girar de la Academia se detectan.

Por suerte, no están muy logrados.

Nos hace sospechar que es una red pequeña

y con medios muy precarios.

Serán novatos.

¿Puede ser como lo de la conservera familiar?

Que aprovecharon el lugar para crear una imprenta clandestina.

Sinceramente, no lo creo.

Aquellos consiguieron colocar mucho dinero en el mercado.

Pero te veo informada, así que te ocupas del caso, ¿vale?

Empieza por avisar a los comerciantes de la zona

de la que se les viene encima, ¿de acuerdo?

Y recoge todos los billetes. Hay que devolverlos a distrito Chamberí.

Y eso es todo.

Buena jornada y cuidado ahí fuera.

-¿No has ido a correr? -No.

-Oye, tú y yo hace mucho que no hablamos, ¿no?

¿Quieres que te prepare un café y charlamos un ratito?

-No tengo mucho de lo que hablar. ¿Qué quieres saber? ¿Si tengo pareja?

Pues no. Estoy como siempre.

-Bueno, te he visto tan concentrado, que he pensado

que igual te estabas actualizando el perfil en la web de contactos.

-No sigas por ahí, mamá.

-Oye.

Conozco al menos a dos parejas

que se han casado y se conocieron a través de una web de contactos.

-Pues muy bien, que sean muy felices. Yo no estoy para esas.

¿Te digo qué estoy haciendo? (ASIENTE)

Estoy estudiando la propuesta de los falsificadores de billetes.

-Y ¿a qué conclusión has llegado?

-Mejoraron la oferta. Ahora el negocio es más lucrativo.

Ya sé que tú tienes la última palabra. Pero que sepas

que podemos ganar un pastizal.

-No nos vamos a meter en eso. Si están deseando colocarlos

es porque saben que ha dejado rastro. -¿En qué crees que estoy trabajando?

Tengo un par de estrategias para colocarlo

sin que puedan rastrearnos.

-¿No me has oído?

Que te lo quites de la cabeza.

-¿Por qué no te fías de mi olfato para los negocios?

Escúchame un momento, simplemente. Podemos ganar muchísimo dinero.

-Sorpréndeme.

-Primera estrategia.

Colocar los billetes en lugares con mucha afluencia de gente.

Por ejemplo, grandes superficies

y siempre mezclado con dinero limpio.

Así, si utilizan un detector de falsificaciones,

siempre podemos fingir indignación

y hacernos pasar por unos pardillos a los que se los han colado.

-Pero eso es sentido común.

-Segunda estrategia.

Comprar cosas que se suelen devolver con frecuencia:

muebles, pequeños electrodomésticos, ropa...

Nosotros hacemos la compra con "cash" falso

y en la devolución nos dan dinero limpio.

-Eso está mejor.

-También estoy haciendo una lista de posibles compradores

de unos cuantos miles para la reventa.

Así mantenemos el dinero alejado del Moonlight y del taller.

-Y ¿qué sabes de esos falsificadores? -Pues que están empezando

y no sé mucho más, la verdad. Pero sé que tuvieron mucho éxito en Chamberí.

-Ya.

No sé, no sé. Pero no lo acabo de ver claro, Luis.

-Mamá, ellos puede que sean novatos,

pero nosotros nos hemos sacado la matrícula de honor hace años.

Y ¿quién va a mover el dinero? Nosotros.

Por qué crees que se pusieron en contacto conmigo, ¿eh?

El prestigio de los Soler es una garantía para cualquier negocio.

-Sí, eso no te lo niego.

Bueno,

acepta.

-¿En serio?

-Sí, confío en ti y en tu olfato para los negocios.

-Tienes razón, esto no cambia de color.

Solo tienes que recordar la técnica para detectar billetes falsos,

que es tocar, mirar y girar.

¿Ves? En este el tacto está muy conseguido,

pero si lo mueves, notas que es falso.

Ya. Qué fuerte, parecen iguales, ¿eh? Pero no lo son.

En este, la ventanita plateada deja pasar la luz.

Y el número que marca el valor del billete, al moverlo,

¿ves? Cambia el símbolo del euro.

Ya, ya, ya.

Toda la vida manejando billetes y no sabía que tenían tanta historia.

¡Paty! Ven, acércate, que esto es importante, reina.

Que ha venido Silvia a avisarnos de que en un barrio por aquí

están dando billetes falsos.

-¿En serio? (ASIENTE)

¿A que parecen iguales?

-Hombre, este no cambia de color la franja verde cuando lo muevo.

Claro, a diferencia del auténtico que la franja verde se mueve

cuando cambia la luz.

Oye, y ¿tú cómo sabías eso? -Internet.

-"Joe" con el Internet.

Seguro que los falsificadores también han aprendido por Internet.

¿Cuántos dices que han colocado en Chamberí?

De momento, han requisado unos 12 000 euros en billetes,

pero no sabemos cuántos puede haber circulando o en espera de salir.

Y ¿se ha dado algún caso ya por aquí?

No, aquí todavía no. Por eso, estamos con esta labor de prevención

sobre todo en pequeños comercios que son más vulnerables.

Se paga en efectivo como bares, peluquerías...

Si fuera poco la presión que tenemos de grandes almacenes,

encima ya que se vengan aquí los estafadores contra nosotros.

Es la técnica del goteo que le llaman.

Van colocando los billetes poco a poco.

A veces, en las grandes superficies también ocurre.

Claro, a mayor volumen de compra, más efectivo pueden colocar.

Sí. A ver,

los grandes almacenes suelen tener detectores de billetes falsos,

pero cuando no los tienen,

pueden colocarles de golpe 200 o 300 euros falsos.

Nena, yo qué sé, a mí...

me da mucho apuro estar ahí, delante del cliente,

cuando me acaba de dar un billete comprobando si es falso.

Pues tú sabrás.

Buenas.

Paty, ¿me pones un café con leche?

-Claro. -Para llevar.

¿Qué tal estás?

Bien, trabajando.

¿Aquí y ahora?

Sí, es...

trabajo de prevención. Están encontrando billetes falsos

en distritos cercanos y avisamos a los pequeños comercios.

Tenlo en cuenta para el taller. Vale.

Por lo demás, ¿todo bien?

Bien.

Me alegro.

Gracias. -A ti.

-Hasta luego.

Hasta luego, María. -Adiós.

(SUSPIRA)

Nena, ya sé que no es mi guerra, pero...

no sé, me da mucha penica que hayáis roto.

Se os veía tan bien juntos...

Bueno, a veces eso no es suficiente, María.

Bueno,

a veces, hay relaciones que parece que no tienen ningún futuro

y de repente, así, como por arte de magia, se reactivan.

Mira Elías y yo.

Bueno, creo que... creo que no podemos comparar.

¿Quién sabe?

Hay veces que estás unida a una persona,

sin saber muy bien por qué

y no sé, os veis todos los días.

Igual un día descubres que estáis más unidos de lo que pensáis.

Aunque no lo busques.

Que no, María, que...

es como lo de los billetes.

Los billetes falsos, que parecen una cosa, pero son otra.

Y yo te agradezco los ánimos, pero las cosas están mejor así.

Bueno, gracias a ti también por avisarnos.

Venga. Buen día.

-Lo que te decía de la reventa,

hay un grupo que nos va a quitar los billetes falsos de las manos.

Es gente de confianza, si hay algún problema

ninguno abrirá la boca.

-Buenas.

Aquí tienes el albarán del pedido.

-Gracias, Juan.

Organiza el almacén que yo daré de alta la mercancía.

-Muy bien.

-¿Eres tonto o qué? -¿Qué pasa?

¿Crees que se va a enterar?

Está empanado, no hace más que mirar el móvil, mírale.

-Eso no impide que ponga la oreja. Ten más cuidado con lo que dices.

-Está bien, pero ¿de lo que te he dicho qué?

¿Lo vas a tener en cuenta?

-Sí, pero relájate.

Compramos una pequeña cantidad de dinero para ver cómo funciona

una vez puesto en circulación.

De todo el dinero, solo la mitad la vamos a destinar a la reventa.

Y la gente ya está seleccionada.

-De lo que te he dicho ni mierdas, ¿no?

Con esta familia es siempre lo mismo: ver, oír y callar.

El día que me arte, vas a flipar.

-Es un periodo de prueba.

-¿Qué quieres que diga? Tus círculos no son los míos.

Con el dinero falso, cuanto más disperso mejor.

Así es más difícil seguirle la pista.

¿Es un buen argumento o no? No me lo puedes rebatir, ¿no?

-Vale, vale, vale.

Dividiremos el dinero de la reventa en dos.

Lo revendes a tus contactos y yo a los míos.

-"Alright".

-A ver si te pones a trabajar que no paras de hablar.

Y cuando acabes, vas a esta dirección y coges el dinero.

-Pero ¿tengo que hacer esto yo?

Esta noche estoy esperando a alguien. Joder.

Vale, le echo una mano a Juan e iré a por lo tuyo.

-Hola, perdona que entre así, pero no hay nadie en secretaría.

-Discúlpame, le debía un par de días libres a mi secretaria.

Y le pedí que se los tome ahora porque necesito estar tranquilo

para pensar.

¿Quieres tomar algo?

-No, gracias.

-Pasa, siéntate. Yo me tomaré una copa.

-Beber solo es un placer, la primera copa.

Las siguientes son muy amargas.

-Cuéntame algo que no sepa.

-Sé por los medios que abandonaste la carrera política.

-¿Qué pasa? ¿Te has presentado para hacer leña del árbol caído?

-No, solo pretendía ser amable.

-Déjate de amabilidad y dime lo que has venido a decirme.

-He tirado de mis contactos de Valencia,

he hablado con gente que hacía tiempo que no hablaba.

-Al grano.

-Y por fin puedo darte más datos sobre Santos Mercader.

-A ver, mira, no sé de qué va todo esto.

¿Qué estás dándole vueltas al asunto

para que tenga que aflojar pasta y así sueltes la lengua?

-No te lo voy a tener en cuenta porque estás bebido.

A mí no me hables así, no soy uno de tus empleaduchos.

Aparte del dinero, quiero saber la verdad.

¿Por qué te interesa tanto Santos Mercader?

-Elvira, si quieres escuchar una historia morbosa

es mejor que pongas la tele.

Lo siento, ya ves que yo ahora no soy buena compañía,

así que, por favor, dime lo que venías a decirme y lárgate.

-Pues verás.

Después de estar con mi exmarido,

Santos Mercader se sacó la carrera de Derecho.

A pesar de ser un exitoso empresario de la noche.

-¿Me estás diciendo que se sacó Derecho

y empezó de relaciones públicas en discotecas?

-No, mucho más.

Empezó teniendo una sala de videojuegos.

Luego se pasó a los billares

y ahora es dueño

de una de las empresas más importantes de España

de máquinas recreativas y tragaperras.

-No me estás contando nada nuevo.

-Mientras ascendía con su carrera exitosa

de empresario honrado, en la sombra levantaba

un imperio de tráfico de drogas.

Que se movía principalmente

por las discotecas de las afueras de Valencia.

-¿Me hablas de la antigua ruta del bacalao?

(ASIENTE) -Se hizo de oro moviendo la droga allí,

pero no se conformó con eso.

-¿Según tú por qué nunca lo detuvo la policía?

¿Por qué no tienen nada contra él?

-¿Por qué no te pillaron a ti en tantos años?

Él igual que tú es un tipo listo.

Y discreto, ha tomado muchas precauciones.

Tiene a los mejores abogados y asesores de Valencia en nómina.

-Además de ser un tipo ambicioso, es precavido, ¿no?

-Mucho.

Pero parece que Valencia se le ha quedado pequeño.

Está como loco por abrir nuevos horizontes.

-Supongo que por eso se asoció con los mexicanos.

-¿Cómo? -Nada, estaba pensando en voz alta.

Muchas gracias por la información.

Te aseguro que seré generoso y lo pagaré bien.

-Si me entero de algo más, te lo diré.

-Espera un momento, Elvira, quiero decirte otra cosa.

Hace un momento dijiste que querías saber la verdad.

Busco información de Santos Mercader porque estoy seguro que es él

el que está ayudando a introducirse al cártel de Jalisco aquí.

-Ya, pero sabes que no me interesa el narcotráfico.

-Hace exactamente seis días

la mujer a la que amaba murió en mis brazos

después de recibir un tiro de esos malditos mexicanos.

-Lo siento, no lo sabía.

Pensaba que estabas fuera de esto.

-Y lo estoy, pero...

al poco tiempo de llegar Maica a Madrid llegó su hermana de México

y vino haciendo de mula para el cártel de Jalisco.

Se lio la cosa, es muy largo de contar.

La secuestraron cuando hacíamos el intercambio para rescatarla.

Uno de esos mexicanos recibió un mensaje, levantó la pistola,

mató a Maica y se volvió a llevar a Sandra.

Y estoy seguro que Santos Mercader es la clave.

-Bien.

No lo dudes, si me entero de algo te lo diré.

Pero... vete con cuidado.

Santos cumple sus objetivos sin importarle nada ni nadie.

-Y yo.

-Es como si este local estuviera esperando a que llegara.

Tengo que darte las gracias.

El color de la pared me recuerda a los olivos de mi tierra.

-¿De dónde eres?

-Nací en el Mediterráneo, como la canción, soy valenciano.

-Qué casualidad, como yo.

-De ahí el buen gusto por el mobiliario.

Te gusta el trabajo bien hecho.

-Soy perfeccionista, sí.

-Nos parecemos, ¿lo del billar fue tu idea?

(ASIENTE) -Me gusta su estética y me parece un juego divertido.

-Soy un enamorado del billar, aunque apenas se ven.

-Lo que tienen las modas. -Eso me da igual.

Siempre me gusta nadar contracorriente.

Cuando algo me gusta, voy por a ello, sin importar los demás.

Es un problema, soy demasiado entusiasta.

-No tiene por qué ser malo. -Tampoco tengo pelos en la lengua.

Esto me ha causado conflictos.

Hay gente que piensa que soy demasiado directo.

Santos Mercader. -Luis Soler.

-Bueno, además de parlanchín,

soy dueño de una distribuidora de máquinas recreativas.

Me gustaría hablar con el dueño.

Algo me dice que no voy desencaminado.

-Fíate de tu intuición.

-Ahora viene lo divertido.

Yo ya me he enamorado de tu negocio, ahora te toca enamorarte del mío.

Todo tuyo.

Diez euros por ese recuerdo.

No me digas nada, ¿has vuelto a tu infancia?

Esa tarde de verano donde la tormenta impidió

que funcionaran los coches de choque y te refugiaste en los recreativos.

-No, pero casi.

Nunca me había planteado tener máquinas en mi local.

-Te sorprenderías del poder de la nostalgia.

Estas máquinas son capaces de conectarte con ese sentimiento.

Eso es lo que vendo, sentimiento.

-Seguro que no te va mal. -No me puedo quejar.

-Luis, voy a por lo tuyo.

-Me lo pensaré.

-El resto del catálogo está en la web y las condiciones de alquiler.

Tenemos un surtido de tragaperras que son menos románticas,

pero más lucrativas.

Este es mi número, si estás interesado

o tienes alguna duda, me gustaría que me llamaras personalmente.

Adiós.

-Espera.

¿Quieres una copa?

Sería de mala educación no invitar a alguien de mi tierra.

-Hay que ver lo bien que le sienta a la tienda que estés aquí.

-Y a mí también, me ha sentado genial estar en la ferretería.

-Se te ve, se nota.

Estás alegre, contenta, animada.

Entre eso y el corte de pelo pareces otra, desde el cariño.

-Soy otra.

Necesitaba sentirme útil, hacer algo.

-Me alegro de verte bien.

-Papá, ¿te importaría si hoy salgo nada más cerrar la tienda?

-No, para nada, como si te quieres tomar la tarde libre.

Vienes después cuando cierre y hacemos algo.

¡Vamos al cine!

-Es que ya he quedado, pero vamos mañana.

-¿Con quién has quedado?

-Con Paty.

Llevamos varios días hablando y hemos decidido ir al Moonlight.

-No sabía que erais tan amigas como para ir de marcha.

¿Ha sido idea tuya?

-¿Eso qué más da?

¿No puedo salir con una amiga? ¿Qué hay de malo?

-Te advertí de la gente que son los Soler.

A mí no me gusta que te mezcles en ciertos ambientes.

-Papá, yo no me fio de las habladurías.

-¿Qué pasa?

¿Es por Ricky?

Quieres verlo, te gusta.

-Que no, papá, quiero salir con mis amigas,

ser una chica normal. ¿No quieres eso?

Déjame. -Yo te dejo,

pero mi obligación es cuidarte. -Papá, has demostrado ser buen padre.

Hace tanto que no hago un plan que no sé ni lo que es.

-Por eso mismo, más a mi favor. No voy a cambiar de opinión.

-¿Me estás castigando sin salir? -No te estoy castigando.

-¿Quieres que me quede encerrada como en el sanatorio?

-Yo no quiero eso.

-Necesito salir y lo haré con o sin tu permiso.

(Suena el teléfono)

¿Sí? ¿Dígame?

-No me veo dejando mi casa, doctor.

-No se preocupe, todo irá bien.

Hay de todo: biblioteca, gimnasio, jardines, sala de televisión.

-Me gusta la televisión, me hace compañía.

-Estará muy bien acompañado, ya verá.

Seguro que se engancha a alguna actividad que organizan.

-Todo pinta muy bien,

pero tengo miedo de sentirme más viejo e inútil allí dentro.

-De eso nada, ya está bien. Lleva mucho tiempo solo, por Dios.

Ya va siendo hora de que se relacione, tenga amistades.

Hay mucha gente en su situación.

Además, ir a residencias ya no es un estigma, una cárcel,

puede salir, dar un paseo.

Cuando vuelva tiene la comida puesta. -Sí, suena muy bien.

No puedo negárselo, pero hablamos de cambiar de vida.

Y a mi edad, ¿cree que es fácil?

-Al principio será raro, pero uno se va acostumbrando.

Pasa siempre.

¿Prefería la televisión en blanco y negro

levantándose cada poco a cambiar de canal a una de color con mando?

Es un ejemplo.

Uno se acostumbra a todo, sobre todo a lo bueno.

Si Luisa y Carlos estuvieran con nosotros, estarían contentos

de verle hacer lo de siempre, acompañado y bien cuidado.

-Sí, estoy solo. -Hale, eso se acabó.

-Doctor, muchas gracias.

Preocuparse así después de la que monté.

-No hay de qué. Verá como triunfa contando esta batallita.

Servicios sociales se pondrá en contacto con usted.

Lo visitaré cuando esté instalado.

Ánimo, Anselmo. Seguro que va todo bien.

(Suena un móvil)

Hija, qué alegría me da escucharte, ¿cómo estás cariño?

(ALICIA) -"Preocupada, ayer hablé con Miralles."

-No hagas caso de lo que te diga Miralles.

Mi vida, esa mujer no para de meterse en los asuntos de otros.

-"Y también me llamó Julio."

-Otro que tal baila, exageran, cariño, de verdad, no pasa nada.

Yo estoy bien.

Ahora me pillas con mucho trabajo en la oficina, tengo mucho lío.

¿No te importa si te llamo en otro momento?

-"Sabes que pasé por lo mismo.

Uno no se recupera de un palo tan gordo así como así.

Tiene que pasar tiempo, que cicatricen las heridas y hablar.

Hablar ayuda mucho."

-Lo sé, cariño. Lo sé, pero tú ya sabes cómo es esto.

Duele mucho.

-"La querías de verdad."

-Sí, la quería mucho. Cariño, la quería mucho.

-"No puedo escucharte así, hoy cojo un tren y voy para allá."

-No, no, por favor. Alicia, no hagas eso.

El pequeño Leo necesita que su madre esté cerca y yo estoy bien.

Solo necesito que pase un poco de tiempo.

No te preocupes, sobreviviré.

-"¿Seguro que estás bien?"

-Sí, cariño, de verdad, confía en mí.

-"Vale, pero si te sientes solo,

necesitas hablar, lo que necesites, por favor, llámame."

-Sí, no te preocupes lo haré.

Si te parece, mañana te llamo, te llamaré todos los días

para que sepas que estoy bien, ¿vale?

Cariño, te tengo que dejar ahora, te llamo mañana.

¿Eh? Venga, adiós.

-Ey.

¿Cuánto hace que no comes algo decente?

-No necesito ningún nutricionista, Elías.

-¿Cuántos de estos llevas?

-Déjame en paz. No me des la murga otra vez.

-Tengo malas noticias sobre Santos Mercader.

-¿Qué ha pasado?

-La policía valenciana ha detenido a su seguimiento.

-¿Por qué han hecho eso?

-No tienen nada contra él, han parado el operativo.

-¿Cómo que no tienen nada contra él?

¿Les parece poco la información de la DEA?

¿No tienen bastante?

-Es un simple soplo, faltan pruebas. Deberías saberlo.

El soplo que recibí de ti y no te pude echar el guante.

Sin pruebas no hay nada que hacer.

-Es que me parece mentira todo esto, Elías.

No solo la información de la DEA, tú, yo,

todo el mundo sabe que Santos Mercader

es el que tiene a Sandra.

¿No es suficiente para una vigilancia

o saber qué demonios hace?

-No hay nada que lo relacione con el secuestro de Sandra.

Todas las líneas de investigación quedan abiertas.

-Todas las líneas de investigación quedan abiertas.

Todas las líneas de investigación quedan abiertas.

¡Maldita sea! Tendría que haberle hecho caso a Maica.

No tendría que haber confiado en vosotros.

Podía haber hecho el intercambio.

-No voy a parar hasta encontrarla.

-¿No vas a parar hasta encontrarla? ¿Qué vas a hacer tú?

¿Qué vais a hacer frente a un tipo como Santos Mercader?

Capaz de levantar un imperio de la nada

y terminar asociándose con esos malditos mexicanos.

-Nunca te dije que Santos Mercader levantara un imperio de la nada.

¿Hay algo que te estás callando?

-No me callo nada, Elías.

Te dije que te daba 24 horas para encontrar a Sandra

o algo sobre Santos Mercader.

Si no has encontrado nada, no te preocupes,

ahora empieza mi turno. -Te insisto.

¿Hay algo que sabes y no me cuentas?

-Lo único que debes saber es que no me quedaré de brazos cruzados.

-Fernando, sé que pasas por uno de los peores momentos de tu vida,

pero no te puedes dejar llevar por la rabia.

Por favor, prométeme que te mantendrás al margen.

-Está bien, está bien.

Eso es lo que quieres escuchar.

Muy bien. Te prometo que me mantendré al margen.

-Bueno.

Tú verás.

No te vendría mal salir un poco y tomar algo de fresco, ¿no?

-Sí, sí.

-Y a ver si comes algo decente, amigo.

Disculpa por lo de amigo.

-Sí, soy Quintero.

Tengo que decirte algo importante. Me acaban de comunicar

que le han retirado el seguimiento

a Santos Mercader en Valencia.

La policía lo ha dejado todo.

Ahora es cuando tenéis que seguirle y no perderle la pista.

Es muy importante, ¿de acuerdo?

¿Cómo? ¿Cómo? Pero ¿qué demonios me estás contando?

¿Cómo que no sabéis dónde está?

Tendrá que estar en algún sitio.

En su casa, en algún sitio de Valencia, digo yo.

Maldita sea.

¿Cuándo pasó eso?

¿Se puede saber por qué no me lo has dicho antes?

Está bien. Llámame cuando tengas algo nuevo. Adiós.

Te encontraré. Te juro por Dios que te encontraré,

maldito Santos Mercader.

-No volví a bañarme en una buena temporada.

Aún escuece cada vez que recuerdo la picadura de medusa.

-A quién se le ocurre.

Meterse desnudo en la playa por una apuesta.

-Desde crío, me ha gustado ganar mi propio dinero.

Háblame de ti.

¿Eres de los que le daban paga?

¿O de los que robaba propinas para el pinball?

-Yo era de los que no tenían paga,

ni huevos para robar propinas.

Así que me tenía que contentar viendo jugar a otros.

La de horas que me pasé mirando a la máquina y soñando con ser

el que le daba a los botones.

Es una de mis confesiones más bochornosas.

Jamás he jugado una partida de pinball.

-Pues ya eran ratas tus amigos.

No me creo que no te dejaran ni una bola de su partida.

-Tampoco tenía muchos amigos.

Al ser el mayor, debía cuidar de mis hermanos.

Cada vez que salía, tenía que llevarme el pack completo

y eso no me daba muchos puntos.

-Ahora entiendo lo del negocio familiar.

Debéis estar muy unidos.

-La mayoría de las veces sí.

-No sabes qué envidia me das.

Yo soy hijo único. Siempre soñaba con tener hermanos.

Casi deseaba que me adoptara una familia numerosa.

-Anda ya. -Que sí, de verdad.

Ser hijo único es resignarte a estar solo.

A no tener a nadie con quien compartir.

-No sabes qué ganas tenía de un cuarto propio

y mis propios juguetes.

-No sabes de qué hablas.

No tenía a nadie con quien compartir mis penas,

ni mis alegrías, ni mis confidencias.

Tienes suerte.

-Si tú lo dices.

-Además, tener un negocio familiar hoy en día

tiene mucho mérito.

Yo, desde luego, brindo por ello.

Por vuestro coraje de enfrentaros a franquicias,

a los fondos buitres y a los especuladores.

¿Sabes qué deberíamos de hacer ahora?

Buscar unos recreativos con máquinas arcade

y fundirnos toda la pasta.

Ya te he dicho que soy directo.

Cuando algo me gusta, voy a por ello.

-Ya veo, ya.

-Venga, vamos a divertirnos.

-Ahora no puedo.

-Vamos, no te hagas de rogar.

Podrás echarte todas las partidas que no jugaste de crío.

Además, si me dejas,

voy a enseñarte el truco de los juegos más excitantes:

mantener la expectación.

-Iré recogiendo poco a poco las cosas que quiera llevarme.

-¿Es una residencia de las que te llevas tus muebles?

-No, no creo. ¿Para qué?

Si he de cambiar de vida, mejor no anclarme en el recuerdo.

-Pues claro que sí, Anselmo. Tienes razón.

Oye, ¿sabes ya qué vas a hacer con el piso?

-Alquilarlo, así que si te enteras de alguien que esté interesado...

-Claro. Si me entero de alguien, no te preocupes que te aviso.

-Hola. Un vermú, por favor, con una aceituna.

-Sí, ahora mismo.

Oye, ¿a qué residencia te vas?

-A Los Tilos Plateados.

-¡Anda! Qué casualidad.

Allí está la madre de una amiga.

La madre de Irene.

Está la mujer "encantá". Tienen hasta un grupo de teatro.

Luego hacen las representaciones por ahí,

en centros cívicos, otras residencias.

-Bueno, no me veo yo con dotes de actor.

-Bueno, ¿quién te dice?

Esta mujer era muy tímida y ahora está irreconocible.

Ha vuelto a la juventud.

-Yo con estar acompañado me conformo, ¿sabes?

-Eso seguro, Anselmo.

Como tú eres, enseguida.

(SUSPIRA)

Bueno, que espero tu visita.

Que te vaya bien y si te apuntas al teatro,

dímelo, que lo representamos aquí.

Con tu nombre, colgamos el cartel de "no hay localidades".

-Gracias por tus ánimos, hija. Hasta pronto.

-Hasta pronto, Anselmo, que te vaya muy bien.

-Gracias. -Venga.

(SUSPIRA)

Perdona que me estaba despidiendo de un vecino,

que está con demencia y se va a una residencia.

-¿Y qué tipo de demencia?

-Bueno, pues el hombre ha estado tristón porque se quedó muy solo.

Atropellaron a su hijo y luego murió su mujer

y, por lo visto, el otro día estuvo arrestado en comisaría

por causar algunos daños a coches del barrio.

-¿El señor que se acaba de ir?

-Sí, hija, sí.

Se ve que el hombre entre la pena y la soledad,

se le fue la cabeza y le ha dado por pinchar ruedas a los coches.

Oye, ¿estás bien?

-Sí.

Es que la historia de ese señor me ha impresionado.

-Mujer, si lo sé no te cuento "ná".

¡Elvira!

¡Elvira, las vueltas!

(SUSPIRA)

¿Cómo era?

Tocar,

mirar y girar.

La madre que la parió.

-La verdad es que, si vas con prisa, da el pego.

A mi hija le colaron una vez uno de 50.

Dice que la sensación de sentirse timada fue horrible.

¿Qué tal le va? ¿Se ha instalado ya en el piso?

Dice que está estrenando vida.

La verdad que después de trabajar un tiempo aquí, es otra persona.

Distrito Sur deja huella. (RÍE) Sí.

-Chicas, ya los tenemos en el barrio.

Mirad lo que me han colado en La Parra.

-¿Cómo te has dado cuenta?

-Por la explicación de Silvia.

Lo he tocado, girado, lo he mirado. Falso, ¿no?

No hay duda.

Ni la ventana deja pasar la luz ni la banda cambia de color.

Qué lástima.

Yo sufriendo por darle las vueltas

y resulta que quería dejarme el pufo.

-¿Has visto quién te lo dio? ¿Lo conocías?

-Hombre que sí. Elvira Soler.

¿Estás segura?

Y tanto, si le he puesto un vermú y he hablado con ella

y me ha dejado ese billete cuando se ha ido.

Salí a darle las vueltas

porque pensaba que se le habían olvidado y ya no estaba.

-La familia se apunta a todo. (ASIENTEN)

-¿Ahora qué hacemos?

Pues iré a hablar con Elvira Soler a ver qué me dice.

A ver qué excusa te pone.

Tampoco tenemos indicios para acusarla de nada.

Puede ser que la hayan timado, como a ti.

Pero sí, voy a hacerle unas preguntas.

Muy bien.

-Siéntate, María. ¿Traes el DNI?

-Sí.

-¿Qué haces aquí tan pronto?

-No tenía mucho curro.

-Si siempre te las arreglas para pasar las horas muertas allí.

-Hoy no me apetecía.

-¿Desde cuándo bebes ron?

-Desde que me encuentro a mi ex y pasa de mí como de la mierda.

-¿No te ha saludado?

-Sí, me ha saludado.

Pero solo eso.

Cuando le he preguntado cómo estaba me ha contestado monosílabos.

Como si le importara una mierda.

-Qué novedad.

-Es que no lo entiendo, mamá.

¿Cómo es posible que en tan poco tiempo

haga como si no le importara?

-Cariño...

Bueno, eso es normal.

A lo mejor le dolió cuando empezaste a salir con Sara

y por eso ahora te castiga ignorándote.

-No, Silvia no es así.

Me entiende muy bien,

por eso me duele que me trate así.

-Pues o te la sacas de la cabeza de una vez por todas

o te acostumbras a ir por la vida como un alma en pena.

-Ya me dirás cómo me la saco de la cabeza.

Me la encuentro cada dos por tres. Como no me mude.

-No se te ocurra rebajarte ante ella.

Los Soler no nos dejamos pisar por nadie.

Anda, ahí la tienes.

Buenas tardes. Hola.

-Ahora me dirás que vienes a hacer tu trabajo.

Sí, tengo a mi compañero en el coche.

Vengo a hacerle unas preguntas a tu madre.

¿Y de qué vamos a hablar tú y yo?

Estamos siguiendo un caso de billetes falsos

que comenzó en Chamberí.

¿Y qué tiene que ver con mi madre?

Ha pagado con un billete falso en La Parra.

Nos gustaría tomar precauciones

y sería de gran ayuda

si me respondiera a unas preguntas.

No. No pienso ir contigo a ningún sitio a responder nada.

Si he pagado con un billete falso es porque me lo han colado.

Esta mañana he estado comprando en el mercado.

Entonces no le importará que mire su cartera.

Silvia, no tienes nada contra mi madre.

No te tiene que enseñar la cartera ni ir a comisaría.

-No te preocupes, hijo.

Yo se la enseño, así nos deja tranquilos.

¿Qué pasa?

Estos billetes son falsos.

Eso no puede ser.

No hay duda, tienen la misma numeración.

Pues se los habrán colado en el mercado.

Señora Soler, ahora sí debería acompañarme a comisaría.

Puede hacerlo voluntariamente o... No, no es necesario.

Avisa a tus hermanos.

Si alguien le ha pagado con un billete falso

es más que una víctima,

es testigo de un delito y es normal que la inspectora

le quiera tomar declaración. Así que, por favor,

pase a una sala y le cuenta su versión de los hechos.

¿Y si no lo hago?

En ese caso, pasa a ser sospechosa y no nos queda más remedio

que detenerla.

Ricky, es que alucino con vosotros, tío.

No salimos del cajero y ya estáis en otra mierda.

-Es que no tenía por qué salir mal.

No me explico por qué a mamá le ha dado por pagar

en La Parra, en frente de la comisaría, con billetes falsos.

Es que, de verdad que no.

¿A quién llamas? -A Luis, ¿a quién va a ser?

-Mi madre y mis hermanos se lo tomaron con mucha naturalidad.

-¿Y tu padre?

(Suena un móvil)

Al final también lo aceptó.

¿Sabe cuál fue su error?

Dejar esos billetes falsos en su cartera.

¿De dónde los ha sacado?

Ya te lo he dicho.

Del mercado, del banco, de algún... Díganos quién es su proveedor.

Nos quedamos los billetes

y convenzo al juez de que se quede en multa.

(LUIS) -"¿Sí?" -Luis.

Ya era hora, macho. -¿Por qué tanta llamada?

-"Han detenido a mamá."

-¿Cómo?

-Al parecer mamá ha pagado con billetes falsos en La Parra.

Dice que estuvo en tu consulta porque estaba preocupada. ¿Es así?

Así es, sí.

Dijo que estaba cansada, que tenía despistes, se la veía

tocada anímicamente.

Le dije que se hiciera unos análisis y no sé más.

No la he vuelto a ver.

¿Entonces es posible que de verdad se despistara con esos billetes?

Desde luego a mí, en la consulta, no me mintió.

Vengo para avisar a mis hermanos.

Avisarles ¿de qué?

De que habíais detenido a mi madre.

Podrías haberlo hecho por teléfono.

¿No sería para avisarlos del registro

y así limpiaran la casa de los billetes?

Ya veo que has sacado tus propias conclusiones

sin ninguna prueba, como haces siempre.

¿Dónde están tus hermanos?

Tenéis una orden para mi casa, nada más.

-Me pareció un buen negocio.

Estaban a buen precio y en unos días iban a estar colocados.

-Yo lo único que sé es que otra vez me habéis metido.

Estoy harto.

-A ti nadie te ha metido en nada. Ha sido mala suerte.

Yo tampoco sabía lo que hacía mamá.

Colar un billete falso en La Parra

y llevarlos todos encima.

-¿Y qué has hecho esta tarde? No cogías el teléfono.

-Ya estoy curada. Necesito hacer vida normal.

-Pues a mí no me parece normal que salgas a las tantas

y vayas a bares donde pasa de todo.

-Ay, de todo, qué exagerado. -De todo, de todo.

Te he dicho que no.

-Paty está a punto de llegar.

-Llamas, que se dé media vuelta y tú no sales.

-Oye, ¿quieres que me vaya?

-¿Cómo? No, no, ¿por qué?

-No quiero interrumpir nada tampoco.

-No, es que no hay nada... ¿con Ricky?

No. no, qué va.

-Yo pensaba que te gusta.

Uy.

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Servir y proteger - Capítulo 554

15 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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