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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 553 - ver ahora
Transcripción completa

(Notificación)

¡Eh, eh! -¡No, no, no!

¡Ay!

-Necesito alguien de mucha confianza que me haga un favor muy importante.

Necesito conseguir toda la información que pueda

sobre el cártel de Jalisco.

-Los agentes de la DEA nos han dado una buena información.

-¿Qué clase de información?

-Nos han dado el nombre de un pez gordo,

de un capo, un tal Santos Mercader.

Te vas a meter en un buen lío, y no podré hacer nada por ti.

Eso si no te matan. -¿Crees que me importa algo?

Yo ya estoy muerto.

Sandra Vallejo, hay que redoblar los esfuerzos,

incluso los que estáis con investigaciones en curso,

¿de acuerdo? Deberíamos tener en cuenta

la posibilidad de que la hayan introducido

en una red de prostitución lejos.

Conocemos los vínculos entre el narcotráfico

y la trata de personas.

Le prometí que haría lo posible por encontrar y salvar a su hermana,

y eso es lo que voy a hacer.

-Estoy muy preocupado por Quintero. Toma, y yo.

Pero ya no encuentro la manera de ayudarlo.

Según él, la única manera es que encontremos a Sandra.

Es lo que estamos tratando de hacer.

Pero nos ha dado un ultimátum de 24 horas.

-Para mí esta noche ha sido un regalo muy bonito,

y me atraes y está claro que nos gustamos,

pero este no es mi momento. -Ya.

-La suplencia que estabas haciendo termina ya.

-¿Cuándo?

-Mañana se reincorpora la persona que estaba de baja.

Ha adelantado su reincorporación. -Lo que me faltaba.

Confío en que salga otra sustitución pronto.

Y mientras me centraré en las oposiciones,

a ver si me saco una plaza fija.

-Así que eres nueva en el barrio, ¿eh?

Bienvenida, yo soy Ricky Soler. -Yo Marga.

-Si te apetece pasar un buen rato te puedes pasar por mi bar,

el Moonlight.

-¿Crees que irá por allí?

-La verdad es que no tengo ni idea.

Pero si no viene ella al pub,

ya me voy a pasar yo por la ferretería,

porque tengo que volver a verla.

Te traigo un perfume que flipas de caro,

¿y tú me lo tiras a la cara? -Tampoco te pongas así.

-¿Así cómo?

-A este chaval, ¿qué mosca le ha picado?

-Me ha traído un perfume y le he dicho que no lo quería.

No me cuadra que me regale eso. Es muy raro, ¿no?

-Es raro, pero vamos,

lo que está claro es que le gustas mucho.

-Igual lo del perfume fue precipitado.

-¿Sabes lo que te digo? A la mierda.

-Sigue intentándolo, pero con prudencia.

-Unas flores. -Son margaritas.

Es lo que he encontrado que más se parece a ti.

Por el nombre digo.

Tenemos varias denuncias de propietarios de vehículos

a quienes han pinchado las ruedas. Aquí tienes toda la información.

Es un caso de vandalismo callejero.

¿Vandalismo callejero?

Hay media docena de coches afectados,

empápatelo bien, porque quiero a los culpables

cuanto antes.

¿Tienes novedades sobre los coches? Sí, he revisado la documentación

y hay un dato que me llama la atención:

todos los coches cuyas ruedas han pinchado,

son del mismo estilo, son coches SUV de color blanco.

Me cago en mi vida, pero si es un anciano,

y yo buscando chavales.

Pues sí, es un anciano.

¿Y Aitana cómo se tomó la noticia?

La verdad, mejor de lo que esperaba.

Dijo que se iba a concentrar en aprobar las oposiciones.

Suponía que la seguirán llamando de la bolsa de trabajo.

Gracias, cariño. Yo creo que no va a tener problema,

porque tiene toda la vida por delante,

y el proceso que está atravesando es muy positivo, ¿no?

En eso tienes toda la razón.

Lo peor es ser mayor y tener que afrontar una desgracia.

¿Y eso, por qué hablas así? ¿A quién te refieres?

Estoy pensando en Anselmo Ibáñez. Ah.

El hombre mayor este.

Lleva un año durísimo, no levanta cabeza el hombre.

Hace mucho que no lo veo por el barrio.

Coincidí con él en La Parra, está muy desmejorado,

no me extraña, después de perder a su hijo en un accidente.

Y al poco tiempo falleció su mujer, ¿no?

Sí, estaba muy malita del corazón,

pero la tristeza por la pérdida de su hijo

acabó de rematar la faena y se la llevó por delante.

Pobre hombre,

vaya cúmulo de desgracias en poco tiempo.

Debe sentirse muy solo.

¿Dices que lo has visto en La Parra? Sí.

Hablaba normal, pero estaba como ausente.

Tiene que ser terrible perder un hijo en un accidente

y al poco tiempo a tu mujer.

Yo no sé cómo reaccionaría si os perdiera a Olga y a ti.

Ooooh...

No me des el desayuno. Pero si has empezado tú.

No me digas que no te has planteado nunca

la posibilidad de perdernos.

No hay que pensar en eso, solo sirve para amargarse la vida.

Antonio, eres tú el que constantemente

habla de desgracias.

¿Perdona? Ni perdona ni nada,

No te lo reprocho, eres médico,

y hablas constantemente de enfermedades graves.

Será que tú no ves desgracias en la comisaría.

Mira por dónde. Pues sí, veo muchas.

Pero yo tengo la piel más gruesa.

¿Estás de broma? Vamos, hombre.

Eres la persona a quien más afectan las desgracias.

¿Por qué me lo dices así?

¿Es esto un concurso a ver a quién le afecta menos su trabajo?

No hagas concursos conmigo, que los pierdes todos,

y por mucha distancia. Ah, ¿sí?

Sí. ¿Sí, me crees tan débil?

Pues mira, no.

La verdad es que eres muy fuerte,

y te das permiso para dejar de sentir las emociones,

esa es la verdad. Muchas gracias.

Lo que ha empezado como un ataque frontal

ha terminado siendo un buen piropo.

(Teléfono)

¿Sí?

Ah, sí. Dime Ángela.

Pues le pasas las imágenes cuanto antes a Toni, ¿vale?

A mí me das ahora todos los detalles.

Sí, en cinco minutos salgo para comisaría.

Venga. Hasta luego.

¿Alguna urgencia?

En comisaría todo es urgente y prioritario,

¿no te lo he dicho nunca?

Dame un beso, mi médico favorito.

Me lavo los dientes y me voy.

Fíjate, aquí no hay ninguna duda,

se ve claramente al tío rajando la rueda del coche.

-¡Dios! Lo han pillado de pleno.

Pues no hay dudas ya, nuestro gamberro es un abuelo.

(TONI RÍE)

Qué personaje, madre mía. ¿Cómo has conseguido esto?

-Pues con mucha paciencia.

He tenido que revisar todas las cámaras de la zona,

y la noche ha sido larga.

-¿Lo has hecho por la noche? (ÁNGELA ASIENTE)

-Casi toda la noche me he tirado, no entera, pero casi toda.

-Miralles nos dijo ayer que fuéramos a casa a descansar.

-No le hice mucho caso. Déjame que te cuente.

Aislé en el mapa los principales puntos con vehículos

con las ruedas rajadas,

y cotejé las imágenes de las cámaras de seguridad,

vigilancia y tráfico.

-Pues te debiste comer horas de vídeo a base de bien.

-Ya te digo, pero hemos captado una imagen clara del sospechoso.

-Pues no sé...

Lo importante es pillarlo y acabar con este caso de una vez.

-No sé cómo lo vas a hacer.

Mi instinto me dice que este tío no está fichado.

-Eso no lo sabemos. Por si acaso, voy a pasar la foto

al departamento de reconocimiento facial,

a ver qué me dicen. -¿Y si no funciona?

-Si no funciona me patearé el barrio, a ver si alguien lo conoce.

-Pues mucha suerte. -Pues muchas gracias por el curro.

Te debo una caña. -Te tomo la palabra.

-¿Me puedes pasar una foto del abuelo por mail?

-Llévate esta impresa,

y en dos minutos la tienes en el mail.

-Gracias. Hasta luego. -Hasta luego.

Ángela, ¿tienes un momento?

Sí, claro. Dígame, comisario.

Tranquila, es algo bueno, al menos yo pienso eso.

He hablado con Jefatura de la rueda de prensa,

y están encantados con tu intervención.

Me alegro mucho.

A ver si puedo pasar página y centrarme en mi trabajo,

que es lo que quiero. Ya.

¿Qué sucede? No sucede nada,

simplemente que en Jefatura están tan contentos,

que quieren que hagas una entrevista para una revista.

Eso sí que me descoloca.

¿Por qué, Ángela?

Ellos fueron los primeros

que les molestó el artículo de "El Espía",

¿y quieren seguir explotando el morbo?

Vamos por partes. En primer lugar,

la revista sería para la revista oficial de la policía,

y no van a centrarse en tu condición de mujer transexual.

Te van a hacer preguntas sobre tu trabajo en la UIT

y sobre tu trayectoria profesional.

Yo no dudo de su profesionalidad ni de su buen hacer,

el problema es que ese tipo de entrevistas

siempre se acaban centrando en que si soy Ángel, Ángela,

y esto me tiene cansada ya.

Entiendo que esto es un desgaste para ti,

pero quiero que la hagas, Ángela.

Tú sabes mejor que yo

la importancia de normalizar y visibilizar

a las personas transexuales,

en la sociedad y dentro del trabajo de la policía.

Tiene razón, el problema es que me cansa

tener que demostrar que soy una persona normal,

y que merezco los mismos derechos que todo el mundo.

Entiendo.

A día de hoy, todavía hay personas que creen

que lo que nos pasa es temporal

y otros que piensan que somos enfermos mentales.

Mira, cada argumento que pones sobre la mesa,

me demuestra la necesidad de que hagas este artículo.

Tu experiencia puede ayudar a concienciar a las personas.

Ya.

De todas maneras, tengo tiempo para pensarlo, ¿no?

Por supuesto que sí.

Ni en la revista ni en Jefatura te quieren presionar, y yo tampoco.

Quiero que hagas esta entrevista porque confío en ti

y sé que va a quedar muy bien. Y si tú no quieres,

esta entrevista no se hará, por supuesto.

Muchas gracias. Yo ya daba todo esto por finiquitado,

y todavía quiero dar una vuelta más si es posible.

Por supuesto que sí, pero dame una respuesta

antes de que acabe la jornada.

En la revista quieren cerrar los contenidos

para el próximo número. ¿De acuerdo? Vale.

Gracias. A usted.

-Hola, cariño. -Hola, mi amor.

¿Te apetece un café? -Qué va, tengo prisa.

He venido a ver si me ayudáis a identificar un sospechoso

que está pinchando ruedas de coche. -¿No era un grupo de chavales?

-La investigación ha dado un vuelco.

La nueva inspectora de la UIT

ha encontrado una grabación de unas cámaras de seguridad,

y la sorpresa es que es un abuelo. -¡Oh!

No, no me lo puedo creer.

-¿Te suena haberlo visto por aquí?

-El caso es que me suena un poco.

Ayer vino a la terraza un señor que se parecía bastante,

pero no te puedo decir que sea él.

-¿Y María está aquí o está en la cocina?

-Ha salido al mercado a comprar unas cosas.

Mírala, ahí está. -María, te estaba buscando.

-¿A mí? -Sí estoy buscando un sospechoso,

mira la foto. ¿Te suena de verlo por aquí?

-Claro, si es Anselmo. -¿Estás segura?

-Claro, es un señor del barrio de toda la vida.

-¿Y me sabrías decir cómo se apellida?

-Claro, Anselmo Ibáñez. -¿Por qué lo buscas?

-Porque le ha dado por pinchar ruedas de coche.

Mira la foto con la navaja en la mano pinchando las ruedas.

-Pero ¿qué me dices? No puede ser, si es una buenísima persona.

-Pues ya ves.

¿Cuándo ha sido la última vez que lo has visto?

-Ayer mismo estuvo aquí, hacía un siglo que no venía.

Normal, con la tragedia que pasó.

-Por eso yo no le conocía.

-¿Qué le pasó?

-Su hijo Carlos iba en bicicleta, lo atropelló un coche y lo mató.

Su mujer entró en depresión y poco después murió de un infarto.

-Pobrecillo, Dios mío, una detrás de otra.

-A este hombre le ha pasado de todo. -Y en muy poco tiempo.

Por eso, el hombre ya no es el que era.

Estaba todo el día de broma, era un cascabel.

-Pues ahora se le ha ido la pinza un poco.

-¿Tú sabes dónde lo puedo encontrar?

-Viven en la calle Valle de Salazar.

El portal que hay al lado de la peluquería,

el piso no lo sé, pero cualquier vecino te lo dirá.

-La CIA no sabe lo que se pierde contigo como espía.

Tienes controlado a todo el barrio.

-Son muchos años en el bar, es raro que alguno se me escape.

-Si hubiera medallas al mejor confite,

te llevarías el oro. -No quiero yo medallas,

y menos de una cosa tan triste. Este hombre ha pasado mucho.

-Me voy a buscarlo, no sea que le den un bofetón.

-¿Por qué dices eso?

-Está pinchando ruedas de coche a plena luz del día.

Como le vea el dueño del coche le da un golpe y la liamos.

-Por Dios, solo faltaba eso, con lo que lleva padecido ese hombre.

-Me piro. Muchas gracias a las dos.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Hola, María.

-Hola, Espe. -¡Ay! Qué susto me has pegado,

no te había oído entrar. -Haré más ruido la próxima vez.

(ÁNGELA RÍE) -No te preocupes,

estaba concentrada buscando unas diligencias.

-¿En qué andas?

-Estoy investigando una denuncia por maltrato,

y en la base de datos aparece que el sospechoso

fue juzgado por maltrato a otra mujer anteriormente.

Mira, aquí está, este es. Aquí están las diligencias.

¿Y tú qué, mucho trabajo?

-No más que otras veces.

-Te veo un poco de cara de agobio.

-Sí, lo estoy.

-¿Y se puede contar?

-Me han ofrecido hacer una entrevista en un medio de comunicación,

y no sé si quiero hacerlo.

-No será porque no se te dan bien los medios,

lo demostraste el otro día en la rueda de prensa.

-Pues me costó un montón que me salieran las palabras, créeme.

-Qué dices, era la primera vez que hablabas en público

y lo hiciste fenomenal. ¿Y qué medio es?

-La revista oficial del cuerpo.

Desde Jefatura se lo acaban de comunicar al comisario.

-Pues no te preocupes porque es un medio serio,

y no accede todo el mundo, solo los que estamos suscritos.

-Ya. El tema es que estoy cansada

de tener que demostrar a todo el mundo

que somos personas normales y no sé si quiero hacerlo.

Estoy harta de sentirme un bicho raro.

-Pues no lo hagas, parece que no te apetece nada.

No le des más vueltas.

-No es tan fácil, Espe. -¿Por qué?

¿El comisario te está presionando para que lo hagas?

-No, pero tengo la oportunidad de defender una causa

que me importa mucho y sé que si no doy la entrevista,

en un futuro me voy a arrepentir.

-No sé qué decirte.

Por un lado entiendo que no quieras exponerte tanto,

pero por otro lado,

es necesario darle voz al colectivo trans.

Y yo creo que los que mejor podéis darle voz,

sois las personas trans.

-Es que no sé si quiero convertirme en la portavoz de nada.

-No asumas esa responsabilidad,

aporta tu granito de arena y ya está.

Mira lo que te preguntó la periodista en la rueda de prensa,

que si no eras victimista

por quejarte de la discriminación que sufrías.

-Ya, es que la gente tiende a pensar que no nos discrimina,

y vaya si lo hace.

Cuando te miran de arriba abajo y piensan:

"¿A esta dónde la coloco yo?"

-Entonces, ¿qué vas a hacer? -Pues no lo sé,

todavía tengo algo de tiempo para pensarlo.

Tengo que darle un par de vueltas. -Pues ya está, no te doy más la lata.

Hagas lo que hagas, estará bien.

-Tú no me das la lata nunca,

todo lo contrario, me gusta mucho hablar contigo.

(ESPE RÍE) ¡Venga, vamos!

-Bueno, de entrada parece un buen negocio.

Pero cuéntanos más detalles.

¿Te han hablado de precios? -Sí.

Los billetes de 50 nos los dejan a diez,

los de 20 a cinco, y los de 10 a dos pavos cada uno.

-Ah, no está nada mal.

¿Y tú has visto el material? -Sí, yo creo que dan el pego.

A ver qué os parecen a vosotros.

-Ay...

El papel es más basto que el de uno auténtico.

No está mal del todo. -¿Qué te parece la impresión?

-Pues...

La marca de agua y el hilo de seguridad

están bastante bien para lo que se ve por ahí.

Lo que me mosquea

es que la banda plateada canta un poco el reflejo.

-¿Qué dices, mamá? Están estupendos.

Ya te digo yo que en el Moonlight me cuelan uno de estos fijo.

-A mí en un momento de bulla también.

-¿Y qué sabes de esos falsificadores?

-Son novatos, no llevan mucho tiempo en el "business".

-No me gusta que sean novatos. -¿Qué más da?

Lo importante es que nos están ofreciendo un material bueno

a un precio estupendo.

Yo creo que si les apretamos un poco, podemos sacar buena pasta.

-No corras tanto. Al ser novatos

no sabemos qué tipo de precauciones están tomando

para que la policía no les pille.

Si tenemos que hacer negocios con ellos,

tendremos que tener muchos más datos.

¿Sabes si ya han puesto algún billete en circulación?

-Hay gente que ha colocado billetes suyos en la zona norte,

y no han tenido problemas.

-No podemos desaprovechar esta oportunidad,

podríamos utilizarlo para pagar al de la destilería, por ejemplo.

-No, hombre no,

estafar a tus socios siempre sale mal.

-No tienen por qué enterarse de nada.

-Ricky, ya estamos sacando un buen pellizco

con el alcohol adulterado, como para arriesgarnos a perderlo

y meternos en problemas que no tenemos.

-¿Entonces descartamos hacer negocios con esta gente?

-Yo no he dicho ni que sí ni que no.

Lo que quiero que tengáis muy claro

es que hay que tener paciencia para mover este tipo de material.

El dinero en el bolsillo es muy difícil tenerlo y no gastarlo.

El dinero en las manos quema a unos más que a otros, claro.

-Ya sé que esto lo estás diciendo por mí.

Qué quieres que te diga,

yo me puedo aguantar mejor que cualquiera.

No sé qué te preocupa,

nadie se va a enterar de que son falsos.

-No existe la falsificación perfecta, hijo.

Con que entren un par de billetes en el banco

ya los detectan,

y yo no quiero que nos relacionen con algo así.

-Vale. ¿Qué os parece si en vez de dedicarnos a colocar los billetes

nos dedicamos a su reventa.

Es menos lucrativo, pero más seguro. -No sé, no lo tengo tan claro.

Es que el dinero está más controlado de lo que la gente se cree,

y es relativamente fácil seguirle la pista.

No sé, necesito más tiempo para pensarlo.

-No sé qué es lo que hay que pensar, yo lo tengo clarísimo.

-Porque tú no calibras los riesgos, en eso la mamá controla mucho más.

-¿Cuánto tiempo tenemos para dar una respuesta?

-Hasta mañana.

-Bien, pues mañana te diré algo.

Y de momento me guardo estos billetes.

-Pues yo no entiendo a la mamá.

Con estos billetes podíamos sacar una pasta que no veas.

-No seas pesado, tío.

Tú ves billetes y se te va la olla. -¿Qué pasa, que a ti no?

A todo el mundo le gusta ganar dinero.

-Sí, pero no a cualquier precio.

Vamos al pub que tenemos mucho trabajo antes de abrir.

Cuando Ángela me dijo que había identificado

al culpable de los actos vandálicos,

no me esperaba que se pudiera tratar de Anselmo Ibáñez.

Ni usted ni nadie que lo conociera.

María se ha quedado a cuadros, imagínese.

¿Y dices que no lo has localizado en su casa?

No. He estado en un centro de día para mayores, tampoco.

En el parque, en bares de la zona... Ni rastro.

O sea, que no tienes nada. Lo único que tengo es una vecina

que me ha dicho que los jueves va a un mercadillo

que ponen en la calle Padre Ramírez, que está en el descampado.

Pues hoy es jueves, ya estás tardando en ir.

Claro, claro, vine a ponerla al día y me voy para allá.

Espera, Toni.

Si lo localizas, trátalo con mucha mano izquierda.

Anselmo ha sufrido mucho, y me temo que esos actos vandálicos

están relacionados con el accidente de su hijo.

María me comento algo,

y yo estaba pensando que igual

el coche que atropelló a su hijo era un SUV,

y por eso está ensañado con ese modelo.

Es una posibilidad. Ve corriendo a ver si lo encuentras.

Tranquila, inspectora, lo trataré con delicadeza.

Gracias.

¿Adónde iba Ríos tan deprisa?

Va a intentar detener

a alguien que se dedica a rajar ruedas.

Pues yo vengo a ponerte al día sobre un asunto mucho más grave.

¿Qué pasa?

Me ha llamado el comisario de Chamberí,

para decirme que han encontrado varios billetes falsos

en los comercios de la zona. ¿Sabemos quién está detrás?

Todavía no, pero me temo que esos falsificadores

no se limitan a actuar solo en un distrito.

¿Y crees que se va a mover en este? Es lo más probable,

moverse por las zonas donde no han llamado la atención.

Eso si no han empezado a hacerlo ya.

A mí no me consta que haya ninguna denuncia al respecto.

Los comerciantes nos avisan cuando detectan un billete falso.

Lo sé, por eso quiero que estemos atentos.

Lo último que me gustaría

es que este barrio se llene de billetes falsos.

Los de Chamberí supongo que tendrán alguno de muestra.

Sí, nos van a enviar varios billetes falsos

y un informe para saber distinguirlos de los auténticos.

Espero que llegue a tiempo

para que puedas enseñarlo antes del briefing de mañana.

Hay que actuar rápido, antes de que la cosa vaya a más.

Esa es la idea. Gracias, Miralles.

¡Eh, abuelo, qué está haciendo!

-¡Nada, nada, nada! -¡Alto, policía!

¿Qué está pasando aquí?

-Este hombre iba a rajarme las ruedas del coche.

-Pero no se las ha rajado. Yo me ocupo.

-¡Salvaje, asesino! -¡Bueno, ya está bien!

Caballero.

Llevo toda la mañana buscándole. -¿A mí, por qué? Yo no he hecho nada.

-Bueno. Deme la navaja, por favor. -¿Qué navaja?

-La navaja que acaba de guardar, que le he visto.

-Es un recuerdo familiar,

me la regaló mi padre cuando yo era un crío.

-Démela, por su bien.

Gracias.

Le voy a pedir que me acompañe a comisaría.

-¿Para qué? Yo no he hecho nada malo. -Anselmo...

-¿Cómo sabe mi nombre? -Porque es muy conocido en el barrio.

La gente le tiene mucho cariño. -Pues no lo parece,

si no, no me llevaría detenido por la buenas.

-No le voy a detener, le pido que me acompañe a comisaría.

-Yo he venido a comprar fruta al mercado,

y por eso llevo la navaja,

para comerme una manzana a media mañana.

-Me parece muy bien, pero me tiene que acompañar.

-Yo no me muevo de aquí

hasta que no recoja la fruta que tengo encargada.

-Pues le acompaño a por la fruta, y luego vamos a comisaría, ¿vale?

-Vamos. Vale.

-Hola. -Hola, Marga, ¿qué tal?

-¿Vienes a comer? -Sí. ¿Qué hay de menú?

-Yo te recomiendo la paella y la dorada.

Si quieres carne, tenemos hamburguesas caseras buenísimas.

-No, prefiero lo primero, paella y dorada.

Pero todavía no me lo traigas. -¿Estás esperando a tu padre?

-Sí, estaba con un cliente un poco pesado.

Pero está a punto de llegar.

Si quieres espero a que llegue y os tomo nota a la vez.

-Vale. Gracias. -De nada.

-Paty, aquí tienes lo tuyo.

-Gracias. -A ti.

Hola, Marga, ¿qué tal?

¿Qué haces aquí? -Pues no sé, a estas horas...

¿Comer? (MARGA RÍE)

-Claro, qué tontería.

¿Te importa si me siento a comer contigo?

-Es que está a punto de llegar mi padre.

-Ah...

-Bueno, yo ya he comido, o sea que...

-¿Si te hubiera dicho que sí habrías comido dos veces?

-Y tanto, aunque me ves hecho un tirillas, tengo buen saque.

Una vez por una apuesta, me comí 20 huevos del tirón.

-Eso me suena un poco a película.

-Película de terror la que pasé esa noche.

Te lo juro. -¡Madre mía!

¿A quién se le ocurre comer 20 huevos de una sentada?

-Esas cosas las hacía antes, ahora estoy más centrado.

Ahora solo hago regalos que no vienen a cuento.

-Perdona, hija, no he podido llegar antes.

-Nada, estaba de charla.

-Bueno, os dejo que comáis a gusto.

Que aproveche.

-Chao, Ricky. -Chao, Marga.

-Este chico parece que te está siguiendo, ¿no?

Cuando no aparece por la ferretería a regalarte macetas,

me lo encuentro casualmente por todas partes.

-Vive en el barrio, es normal que nos lo encontremos.

-Mira, Marga,

a mí este chico no me gusta un pelo. -No te lo había notado.

Simplemente está siendo simpático conmigo.

-¿Simpático?

Hija, los Soler no son una familia simpática,

es gente que no es de fiar.

-Ya, pero no hay que hacer caso a lo que dicen por ahí.

-No es lo que digan,

es que encontraron un chico muerto de sobredosis

en el baño del pub.

Y lo han tenido precintado durante algún tiempo.

-Pero ¿esa droga la vendieron Ricky y su hermano?

-Pues no lo sé,

pero algo chungo se olió la policía para precintar el pub.

-Si lo han reabierto es porque no había pruebas

de que la vendieron ellos.

-Pero ¿tú eres la abogada defensora de la familia Soler?

-No, papá, pero lo tienes entre ceja y ceja.

No creo que haya ningún motivo real.

-Esa gente hace cosas que ponen los pelos de punta.

Al padre lo encontraron hace unos días muerto.

Alguien lo mató. -¿Quién?

-Pues no lo sé, pero sí sé

que estaba en busca y captura por la policía.

-Pues eso me da más pena por Ricky que miedo.

¿Podemos dejar este tema? Me estoy quedando sin hambre.

-No te enfades conmigo. ¿No ves que solo quiero protegerte?

-Ya, pero no me estás protegiendo.

Lo único que haces es meterme miedo, y eso no me ayuda en mi recuperación.

-Yo no quiero asustarte, solo quiero que tengas cuidado.

-Papá, me ha costado mucho salir del estado de pánico,

me sobresaltaba cualquier ruido.

Me atiborraba a pastillas para poder dormir.

Lo he conseguido superar, no quiero dar un paso atrás.

-Muy bien. Yo lo único que quiero es que andes con ojo

y que no te vuelvan a hacer daño, que ya has sufrido bastante.

-Papá, soy mayor, sé cuidarme sola, y sé qué hacer con Ricky.

-¿Qué tal, Damián? -Muy bien.

-Tu hija me ha pedido paella y dorada.

¿A ti qué te apetece comer. -Pues lo mismo,

y agüita para beber. -Muy bien.

Marchando.

-Don Anselmo, ¿cómo puede negar que el de la foto es usted?

-Es que no soy yo, hijo. No insistas más, por favor.

-Pues se le parece mucho.

Se me ocurre que tenga usted un hermano gemelo y no lo sepamos.

-Por desgracia, no tengo ningún hermano.

-¿No se da cuenta que si insisto tanto es por ayudarle?

Que no hay duda, que tenemos varias fotos en las que sale usted

rajando las ruedas de varios coches en días distintos.

Admítalo, hombre.

-¿En qué me beneficia a mí

autoinculparme con delitos que no he cometido?

-Sí los ha cometido.

Le beneficia porque el juez lo tendrá en cuenta

y le ponga una sanción leve.

¿No ve cómo le quiero ayudar? -Lo que tú digas, hijo,

pero yo no voy por ahí rajando ruedas a los coches.

Vamos, como si yo estuviera loco.

-Vale.

Le voy a enseñar una cosa.

¿Sabes lo que es esto? -No llevo encimas las gafas de cerca?

¿Qué es ese papel?

-Es el atestado del accidente

que acabó con la vida de su hijo Carlos.

¿Quiere añadir algo al accidente?

-¡Es que no fue un accidente!

Aquello fue un asesinato.

-Voy a leer lo que pone aquí.

"Tras someterse a un control y análisis,

los resultados han sido negativos,

tanto en alcohol como en cualquier sustancia dopante.

El detenido no se ha saltado ninguna norma de tráfico".

-No quiero hablar sobre ese tema, no entiendo por qué lo ha sacado.

-Lo he sacado porque el coche del accidente

es un vehículo SUV blanco,

y los coches cuyas ruedas han sido rajadas también.

Entiendo que no es casualidad, ¿verdad?

-Me estoy mareando.

Corta el tema, chaval.

-Mire, Anselmo, me consta que usted lo está pasando muy mal

por la muerte de su hijo y por la de su mujer.

Pero esto no soluciona nada.

Al revés, se ha metido en un lío por cometer actos vandálicos.

-¡No, no, no, no y no! Eso es mentira.

-No siga negando la evidencia.

Ha destrozado las ruedas de varios coches.

-Varios no.

Solo he rajado la rueda de uno,

la de ese malnacido que mató a mi hijo.

-¿Cómo?

-Y cada vez que cambia la rueda, se la vuelvo a pinchar.

Verás como así no mata a nadie más.

-Anselmo, se está equivocando, son coches distintos.

-Que no, hijo, que es el mismo.

¿No te das cuenta de que es el mismo?

¿A ver quién es el que niega ahora la evidencia?

Es cierto que he hecho alguna cosa mal,

pero tampoco quiero cargarme

con la culpa de todos los delitos que se cometan.

Y ahora, si no te importa, devuélveme mi navaja,

que va siendo la hora de comer mi manzana.

-Vamos a hacer una cosa:

lavo la manzana y se la come a mordiscos, ¿vale?

Y así no usamos la navaja.

-Vale.

-Pues ya hemos acabado, si es tan amable de acompañarme...

(Puerta)

Adelante. ¿Tienes un minuto?

Claro.

¿Qué me traes? El informe mensual

con las noticias que han salido sobre la comisaría.

Hazme un resumen rápido, por favor.

La mayoría son sobre la inspectora Betanzos

y sobre el operativo frustrado contra el cártel de Jalisco.

No me extraña, los dos temas son muy jugosos para la prensa,

aunque por motivos diferentes.

Al menos hemos conseguido que no se filtren

los nombres de Maica Vallejo y su hermana Sandra.

Hubiera preferido evitar que pasara, pero es mucho pedir.

(MERCHE ASIENTE)

En cuanto a Ángela, la rueda de prensa fue un éxito.

Toda la prensa destaca el discurso reivindicativo

a favor de la integración de las personas trans.

Sus palabras calaron hondo.

Me alegro muchísimo.

La verdad es que tuvo valor dando la cara,

y en Jefatura se lo han valorado.

Quieren que haga una entrevista

para la revista oficial de la policía.

Estupendo, así podrá seguir haciendo campaña por su causa.

(Teléfono)

Perdona.

Es mi hija. Buenas noticias, ¿no?

Ayer fue a ver una habitación, pero al final estaba alquilada.

Dice que ha encontrado un apartamento pequeño,

pero muy nuevo y que está entusiasmada.

Pensaba que el tema de la mudanza se lo iba a tomar con más calma.

Y yo también, pero está con una vitalidad

que se sube por las paredes. Me alegra que esté contenta.

Y que sepas que te sienta muy bien llevarte bien con tu hija.

Estás guapísima.

(Puerta)

¡Adelante! ¿Se puede, comisario?

Sí, claro, pasa.

Si quiere puedo volver luego. -No, yo me voy.

¿Has tomado ya una decisión? Correcto.

¿Y qué vas a hacer? Dar esa entrevista, comisario.

No has aceptado porque la petición llega directamente de Jefatura,

¿verdad? En absoluto, no, no.

Después de meditarlo mucho

he decidido que lo mejor es que dé esa entrevista.

Me alegro. Aunque si te soy sincero, me sorprende.

Esta mañana estaba convencido

de que te inclinarías por rechazar la oferta.

Supongo que ese fue mi primer impulso.

¿Qué te hizo cambiar de opinión?

Me he dado cuenta de que tengo la oportunidad

de defender una causa que me importa muchísimo,

y sé que si no lo hago, me voy a arrepentir.

Muy bien. Ahora mismo llamo a Jefatura,

y doy la noticia.

¿Y le han informado de cuándo va a ser?

No, pero me imagino que será en breve.

Alguien de la revista se pondrá en contacto contigo.

Pues de verdad, muchísimas gracias. No, gracias, a ti.

Sé que estás haciendo un esfuerzo muy grande,

pero merece la pena.

Hasta luego.

-Una manzana al día mantiene al médico alejado de casa.

-Si están tan buenas como esta, no me extraña nada.

-Estas vienen directamente de una huerta de Villa del Prado.

-Están buenísimas.

Igual debería comprar la fruta en el puesto de su amigo.

-Tiene una fruta buenísima.

-Espéreme un momento, vengo ahora. -Vale.

-¿Cómo está?

Ahora está más tranquilo,

pero en el interrogatorio le ha dado un bajón al pobre...

Siente que lo estamos acusando de algo que él no ha hecho.

-Ya me ha dicho Claudia, cree que está pinchando las ruedas

del mismo coche siempre, ¿no? El que mató a su hijo.

-Y por eso siempre son modelos SUV blanco.

¿Qué crees que le puede estar pasando?

Es difícil hacer un diagnóstico.

Tiene toda la pinta de ser algún tipo de demencia.

-Si es así habrá que avisar al juez. Sí, sí, claro,

pero primero hay que llevarlo a un médico forense

para que le haga la revisión y pueda evaluarlo,

y hacer un informe que le sirva al juez.

Yo tengo una colega en el Instituto de Medicina Legal,

puedo llevarlo a que le eche un vistazo.

Nos harías un favor. Si lo hacemos nosotros tardará más,

yo creo que con lo que ha pasado hoy,

lo que necesita verdaderamente es descansar.

Vamos.

¿Qué tal, Anselmo, cómo vamos?

Ahora mejor, ya me he comido mi manzana.

Muy bien.

Ya me ha dicho mi compañero que ha reconocido

que había pinchado las ruedas de esos coches.

Coches en plural, no, coche.

Tienes usted toda la razón, discúlpeme,

que no sé dónde tengo la cabeza. Yo sé que he hecho cosas mal,

pero ese malnacido que se llevó la vida de mi hijo

Carlos... Bueno, no se preocupe.

Este asunto lo vamos a solucionar de la mejor manera posible.

Ahora Antonio le va a acompañar al hospital

para que le vea un médico. ¿Para qué?

Necesita que lo vea un especialista.

Yo tengo una buena amiga y mejor profesional, una neuróloga.

Y no se preocupe, que no me separaré de su lado.

-Y yo tampoco. Iremos con usted al hospital.

-Yo aparte de la pena no tengo nada más, pero bueno...

Iré a que me vea esa especialista.

Y otra cosa, se lo digo para que no le pille de sorpresa,

tendrá que declarar delante del juez.

¿Me van a llevar a la cárcel? No, por Dios, no, qué va,

es solo protocolo.

Y yo le diré al juez que usted no pretendía hacer nada malo.

Gracias, eso me deja más tranquilo.

Muy bien.

Si le parece nos vamos yendo. -Vale, si no hay más remedio.

Yo solo he rejado las ruedas de un coche.

Yo solo he rejado las ruedas de un coche.

Me voy a quedar pendiente del teléfono todo el tiempo, ¿vale?

Con cualquier cosa me llamas.

Qué lástima, por Dios.

Tengo vista una casita de piedra preciosa

en el principio de la Sierra de Gredos,

como a una hora de Madrid,

y me gustaría mucho vivir allí contigo.

Es una casa muy grande,

con techos altísimos a doble altura y vigas de madera,

un porche precioso, muchos árboles, cerezos, y al fondo del todo, abajo,

una piscina pequeñita, pero suficiente

para que nos demos un chapuzón en verano.

-¿Y tendremos un perro?

-Uno, dos, tres... Los que tú quieras.

Ya sabes que terminarán entrando en casa,

y haciéndose los dueños del sofá, del mando, de la cama...

-Sí, con tu carácter y el mío, seguro.

-Aparte de la habitación principal que es preciosa,

hay otras tres habitaciones, para invitados,

para cuando vengan mis hijos, mi nieto, tu hermana...

Y también podríamos dejar reservada una habitación,

por si en algún caso aparece algún pequeñajo.

¿Quién sabe? Igual algún día tú y yo tenemos uno.

Ponme otra, por favor, no hace falta que le pongas hielo.

-Vale.

¿Estás seguro de que no quieres nada de picar?

-No, gracias, así está bien.

Buenas noches.

Llega tarde.

Lo siento, me han entretenido al salir de comisaría.

Paty, por favor, un descafeinado solo.

Muy bien.

-¿Y bien?

Lo primero, quiero que sepa

que mis hombres están trabajando a fondo para encontrar a Sandra,

y en todo lo relacionado

con el asesinato de su hermana Maica.

Al grano, comisario,

¿para qué me ha llamado, por qué estoy aquí?

-Aquí tiene. Gracias.

En estos momentos estamos trabajando conjuntamente

con nuestros compañeros de la comisaría de Valencia,

esto ya lo sabe, ¿verdad? Sí, ya me lo ha dicho Miralles.

Entonces, también sabrá,

que estamos haciendo un seguimiento de Mercader

para encontrar pruebas que lo relacionen directamente

con el cártel de Jalisco.

¿Y?

Todavía no han encontrado nada, ¿no?

Hasta ahora. ¿Cómo?

Se confirma el vínculo de Mercader con esa banda criminal.

Estupendo. ¿Lo van a detener?

Aún no, no hay pruebas suficientes. ¿Y a qué demonios están esperando?

Ya le he dicho una y otra vez que no quiero más excusas,

ni más justificaciones. ¿Qué hago aquí, por qué me ha citado?

¿Qué me quiere decir? Quintero,

estamos más cerca que nunca. Más cerca que nunca.

A ver, comisario, a ustedes la vida de...

de Sandra realmente les importa una mierda,

porque ustedes ya están pensando en objetivos mucho más grandes,

¿no es eso?

Encontrar a Sandra es nuestra máxima prioridad,

siempre lo ha sido.

Su máxima prioridad...

Mira, Emilio, yo no soy ningún imbécil, y ya lo sabes.

Sé que me estáis dando la información con cuentagotas,

para tenerme bien agarrado, e impedir que actúe por mi cuenta.

A estas alturas esperábamos estar más avanzados en la investigación,

¿para qué engañarle? Pues no lo haga,

no me vuelva a mentir porque usted sabe tan bien como yo,

que cada segundo que pasa es vital para encontrar a Sandra con vida.

Somos plenamente conscientes.

Entonces, ¿quiere decirme qué demonios hago aquí?

¿Por qué me hace perder el tiempo de esta forma?

Quintero,

temo que ponga en peligro la vida de esa chica,

la investigación e incluso su propia vida.

No cometa ninguna tontería.

No cometan ninguna tontería ustedes, porque ya las están cometiendo.

Se lo digo por última vez, comisario: no vuelva a hacerme perder el tiempo.

-¡Hola!

-Buenas. ¿Qué tal ha ido?

Bien, bien.

-El juez ha leído el informe de la neuróloga

y ha declarado a Anselmo no culpable.

Supongo que le habrá aplicado el eximente del alteración psíquica.

¿No se ha impuesto ni siquiera una multa?

Medidas sociales nada más. -Menos mal,

porque la economía de Anselmo no es para tirar cohetes.

¿Lo habéis acompañado a casa? Sí, sí,

lo hemos dejado con un trabajador social.

Le va a dar de cenar y mañana va a buscarle una residencia.

¿Y el especialista qué diagnóstico ha dado?

Demencia de los cuerpos de Lewy, una demencia muy habitual.

-A mí me raya mucho que el trabajador social

le encuentre una residencia pronto. -No es tan complicado como parece.

Vive solo, no tiene familia...

Le van a encontrar una residencia pública enseguida.

Es lo mejor que le puede pasar a Anselmo en la situación que está,

y estará cuidado. Menos mal que todo al final

ha resultado bien.

Si no me necesitan más, yo me voy.

Gracias, Toni, a descansar.

Y felicidades por el trabajo que has hecho,

porque este asunto requería mucha mano izquierda y lo has hecho.

Era delicado. Pues gracias.

Al principio me pareció una chorrada de caso,

pero estoy aprendiendo

que proteger a las personas más vulnerables

es la parte más noble de nuestro trabajo.

Me alegra que hayas llegado a esa conclusión.

Buenas noches. Buenas noches.

Ay...

Se me ha partido el alma viendo a Anselmo tan desvalido.

Y a mí. Me dan escalofríos solo de pensar

lo mal que lo estará pasando,

cómo tiene que ser esa situación tan angustiosa,

para dedicarse a rajar ruedas de coche.

¿Así que tú eres la dura inspectora jefe

a la que no le afectan las desgracias?

¿Y tú el médico duro que levanta un muro entre él y sus pacientes?

Ay, madre...

Discúlpame si me presento en tu casa a estas horas

para hacerte una visita.

-Espero que sea algo importante.

-Pues sí, se trata de algo importante.

Sí, verás...

Como es tarde, será mejor que vaya al grano.

Necesito que me ayudes a conseguir toda la información que puedas

sobre un tipo. -¿Qué tipo?

-Es un empresario valenciano.

Aquí apenas lo conoce nadie, pero como tú vienes de allí,

pensaba que podrías conocerlo. -Se llama Santos Mercader.

-¿Y por qué tendría que conocerlo?

-Por lo que tengo entendido,

estuvo trabajando a las órdenes de un tal Gabriel Campos.

-Ah, mi exmarido. -Eso es.

Y como ya está muerto, he pensado que tú podrías ayudarme.

-Sí, sé quién es ese hombre.

Trabajó durante un tiempo para mi exmarido.

Pero de eso hace más de 20 años. -De gorila.

(ELVIRA ASIENTE) ¿Me estás diciendo

que es el típico tío musculado y con cerebro de mosquito?

-Si es el que yo creo,

sabía pelear y dar buenas palizas, pero no era ningún idiota.

-¿Y cómo era?

-Pues más bien era un listillo, iba pegado todo el día a mi ex

para ver si aprendía ese tipo de negocio.

Alguien muy ambicioso. -¿Y qué más puedes contarme?

-Bueno, por aquel entonces,

todo el mundo sabía que tenía sus trapicheos

al margen del trabajo con mi ex.

Él no se conformaba con los coches tuneados como los demás.

Noooo...

Me acuerdo

que siempre decía que él sería su propio jefe,

que no daría nunca más palizas,

que serían los demás quienes las darían por él.

-¿Y no has vuelto a saber nada de ese tío desde entonces?

-Desde que mi ex me dejó tirada, le perdí la pista.

Nunca más volvimos a tener relación. -Ya, pero supongo que...

sigues teniendo contactos con gente en Valencia, ¿verdad?

-¿Qué quieres, Quintero? ¿Por qué no hablas claro?

-Te estoy hablando claro desde el principio.

Quiero que me ayudes a conseguir toda la información que puedas

sobre ese tío. -¿Y a qué se debe tanto interés?

-No es asunto tuyo, se trata de un asunto personal.

Tú limítate a conseguir esa información y punto.

-¿Y yo que sacaré a cambio?

-A cambio puedo no decirle a la policía,

que vosotros habéis robado ese cargamento de perfumes

hace un par de días en una de las naves del polígono.

¿Te parece un buen trato? -No sé de qué me estás hablando.

(QUINTERO RÍE)

-Vamos, Elvira, estás hablando conmigo.

Sabes que aunque estoy fuera del negocio,

sigo controlando todo lo que ocurre en Distrito Sur,

y sé que habéis sido vosotros.

Pero tranquila, no pienso ir a la policía a contarles nada.

Incluso puedo ser bastante generoso contigo

a cambio de esa información.

-¿Y de cuánto dinero estaríamos hablando?

-Depende de lo valiosa que sea esa información.

-Bueno, pues haré unas llamaditas a ver qué averiguo.

-Muy bien, te lo agradeceré bastante.

En cuanto sepas algo, por favor, llámame o ven a verme corriendo.

No importa la hora que sea, es muy importante para mí.

Ahora será mejor que te deje descansar.

Muchas gracias por la cerveza.

Me he enterado de que tu padre murió hace poco.

Lo siento, me imagino cómo lo debes estar pasando.

-No me gusta hablar de ese tema. -Perdona.

En cualquier cosa que te pueda ayudar, estoy aquí.

-Sí que hay una cosa en la que me puedes ayudar,

pasándote esta tarde por el Moonlight, por ejemplo.

-¿Al Moonlight? ¿Y eso? -Luego te cuento.

-Vale.

-Disculpa, Claudia, ¿no vamos a comentar

el secuestro de Sandra?

No hay nada que comentar, Elías, el caso sigue abierto,

las pesquisas continúan,

pero la investigación está estancada.

Los compañeros de Valencia no han encontrado nada

que relacione a Santos Mercader y han desactivado el seguimiento.

¡Cómo que no tienen nada contra él, joder!

¿Les parece poco la información que os ha pasado la DEA,

no tienen bastante?

-Esa información es un simple soplo, hacen falta pruebas.

Tú deberías saberlo.

Lo que vais a ver es una partida de billetes falsos

que han decomisado en Distrito Chamberí.

Todavía no han detectado

dónde se han fabricado estos billetes falsos,

pero en Jefatura nos advierten que pueden llegar a Distrito Sur.

Estoy estudiando la propuesta de negocio

de los falsificadores de billetes. -¿Y a qué conclusión has llegado?

-Han mejorado la oferta y el negocio es más lucrativo.

Ya sé que tú tienes la última palabra,

pero tengo una estrategia para colocar el dinero,

sin que puedan rastrearlo.

-¿Qué tal estás? Bien, trabajando.

¿Aquí y ahora?

Sí, es trabajo de prevención,

están encontrando billetes falsos en distritos cercanos,

y estamos avisando a los pequeños comercios.

Tenlo en cuenta para el taller.

De todo el dinero, solo la mitad la vamos a destinar a la reventa,

y ya tengo a la gente seleccionada.

-Hace exactamente seis días,

la mujer a la que amaba murió en mis brazos,

después de recibir un tiro de esos malditos mejicanos.

-No lo dudes, si me entero de algo, te lo diré.

Pero...

vete con cuidado, Santos cumple sus objetivos

sin importarle nada ni nadie.

-¿Con quién has quedado?

-Con Paty, llevamos varios días hablando

y hemos decidido ir hoy al Moonlight.

-No sabía que fuerais tan amigas como para salir de marcha.

¿De quién ha sido la idea, tuya? -¿Y eso qué más da?

¿No puedo salir con una amiga, qué tiene de malo?

-¿Cómo, cómo, qué...?

¿Qué demonios me estás contando, cómo que no sabéis dónde está?

¡Tendrá que estar en algún sitio, en su casa,

en algún sitio de Valencia, digo yo!

¡Maldita sea!

¿Y cuándo pasó eso?

¿Se puede saber por qué demonios no me lo has dicho antes?

-¿Y has visto quién te lo dio, lo conocías?

-Claro que la conozco, Elvira Soler.

¿Estás segura?

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Servir y proteger - Capítulo 553

12 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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