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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 547 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Has vuelto a hacer de mula?

¡Sandra, por Dios, por eso fuiste a la cárcel en Colombia!

-Cariño, tranquilízate. -Maica, no estoy para sermones.

La gente del cártel de Jalisco en España espera el material.

-Perdona. ¿Acabas de decir que has traído esa droga

para el cártel de Jalisco?

-Sí y necesito hacer la entrega.

Estaría bien que esa chica nos llevara a algún pez gordo.

Eso es justo lo que yo pensaba.

-¡Sandra, cariño!

-"Maica, dales lo suyo, me van a matar.

¡Haz lo que te dicen!"

-Sandra, tranquila, les voy a dar todo lo que me pidan.

¿Estás bien? ¿Te han hecho algo?

(HOMBRE) -"Mañana recibirá instrucciones".

-Dime que lo tienes.

-Negativo.

-¡Este, este!

¡A este lo conozco!

-¿Estás segura? -Sí, la cicatriz es inconfundible.

-El Boli y el Rafita van a dar un palo a una gasolinera.

Como en los viejos tiempos.

La gasolinera tiene una caja fuerte de las pequeñas.

Fácil de reventar.

"Trae el taladro y dos palanquetas". Yo me encargo del cuchillo.

-Aquella noche, en Salamanca,

estabais tú, José Manuel y otro. ¿Era Rafa?

-Eres el padre de esa chica.

-Te estás muriendo.

-Rafa no estuvo en Salamanca. -¿Entonces quién era?

-Apareció con una herida de arma blanca en el abdomen.

Según el informe, pudo ser con una navaja o un cuchillo.

¿Crees que por robo? No, lo dudo mucho.

Pero sí tengo un sospechoso.

¿Quién? Rafael Marín.

Rafa pretendía dar el palo solo, Adrián intentó detenerle

y amenazó con avisar a la policía. Por eso lo apuñaló.

¿Te ha llamado el de la destilería? -No me ha llamado nadie.

-Demetrio dice que nos estamos retrasando con el pago.

Yo pensaba que lo habías solucionado entre vosotros.

-¿Por qué le hemos dejado dinero a deber a Demetrio?

Si ese negocio va como un tiro.

(INSEGURA) -Bueno, no sé, ha sido un despiste.

No sé qué me pasó.

-Silvia no me perdonará, la he perdido.

-Pues dudo que la encuentres en el fondo de un vaso.

Jamás voy a poder confiar en ti.

Así que vete.

Se acabó, Álvaro.

Vete.

Silvia, espera...

-Pensé que no me atrevería nunca a salir de la clínica.

-Es normal, allí te sentías segura.

-Pero aquí también.

El mundo es demasiado grande para vivir encerrada.

-Te voy a enseñar la parte nocturna del barrio. Tiene su encanto.

-Perdona.

-¿Otra vez con esto, Aitana? -No lo digas en ese tono.

Lo he pensado bien. -¿Y cómo quieres que lo diga?

Porque ayer mismo decidiste seguir adelante,

¿y mañana que va a ser? ¿que sí o que no?

-Que no. No me caso.

-No me lo puedo creer. ¿Qué pasa?

Ay, Dios.

Igual mejor nos vamos, ¿no?

Sí, sí, nos vamos.

Nos vamos, nos vamos.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

Buenos días. Hola.

Hay café hecho. Está un poco frío, pero... no sé.

Ah, pero si quieres, hay fruta en la nevera.

Así me vale.

¿Y Paty no se ha levantado?

Sí, hace un rato. Está en La Parra.

Cada día madruga más.

Es que le gusta estar con Toni antes de empezar el curro.

Qué bonito.

Se nota que les va bien.

Y tú estás un poco seria, ¿o me lo parece a mí?

(Sirena lejana)

Álvaro. Lo escuché anoche.

Sí, Álvaro. Vino a casa.

Fue un desastre. Casi mejor que no hubiera venido.

¿Qué pasó?

Pues que se presentó borracho, Espe.

¿En serio? No le pega nada.

Pues en algún momento pensó que era buena idea

beber de más y venir a declararse.

Es que ese chico siente algo muy fuerte por ti.

¿Y no tiene otra manera de mostrarlo, como confiar en mí

y no mentirme cada dos por tres?

No, cada vez que su familia le pone entre la espada y la pared,

pero tienes razón,

mentir no es lo mejor para una relación.

Da igual. Total, ya se acabó.

Pero ¿lo tienes claro?

Totalmente.

Ayer se lo dije y le cerré la puerta en las narices.

Lo difícil va a ser compaginar lo que te dicen cabeza y corazón.

Porque está claro que sigues enamorada de él.

Pues claro.

Pero creo que es lo mejor, cortar por lo sano.

Esa es la teoría.

(Timbre de la puerta)

Voy yo.

Hola. Buenos días. Pasa.

¡Hola! -Hola, Yésica, ¿qué tal?

Muy bien.

¿Llego en buen momento?

-Sí, claro, es el mejor momento.

Yo estaba desayunando con mucha tranquilidad.

Bueno, os dejo, que voy para comisaría.

Vale. Hasta luego.

-¿Quieres un té o un café?

-Venga, un té verde. Gracias.

-¿Cómo te ha dado por hacerme una visita?

-He pasado la noche trabajando en un vídeo muy especial

y quería enseñártelo.

-¿De qué se trata?

-Es un montaje con el material que le grabé a Fede

para la campaña del ciberacoso.

¿Lo quieres ver?

(Música triste)

-Claro que quiero.

La empleada descubrió que el dueño de la clínica

había puesto una cámara en un "pen drive"

para vigilarla mientras se cambiaba.

Y encima el tío pretendía culparla

de haberse llevado un "pen drive" sin permiso. ¡Qué poca vergüenza!

¿Me estás escuchando, Merche?

No. Perdóname, Claudia.

No me quito de la cabeza lo que vimos anoche en el Moonlight.

Ya... Lo comprendo.

Sí, fue un poco...impactante.

¿Has conseguido hablar con Aitana esta mañana?

No, primero tengo que asimilarlo yo.

Mujer, tampoco se cae el mundo.

A ver, yo sabía que Aitana estaba confusa.

Pero lo que no me esperaba era que fuera por Nacha.

Seguro que la iniciativa la ha llevado ella.

¿Y por qué das eso por hecho?

Hombre, Nacha es lesbiana y mi hija es heterosexual,

iba a casarse con Felipe.

¡Eso no tiene nada que ver!

Son dos mujeres adultas. Saben perfectamente lo que hacen.

Creo que estás desconcertada porque has visto a tu hija

besarse con otra mujer.

¿Cómo te sentirías si Olga se besara con otra mujer?

Pues exactamente igual que tú, claro.

Al principio estaría desconcertada,

pero luego lo pensaría mejor

y llegaría a la misma conclusión a la que vas a llegar tú,

que no pasa nada.

Ya lo sé, pero me alegra que admitas

que es normal que esté descolocada. ¡Claro, mujer!

(RÍE)

Todavía me acuerdo de cómo se cambió el "look" ese día.

¡Estaba hecho un flan! -Pero lo hizo genial.

Y la campaña funcionó muy bien.

(RECUERDA) -Yo...

(TITUBEA) ¿delante de una cámara?

Lo siento, no...

Es que me pongo nervioso, no soy natural...

-Que sí, que yo te presento como experto informático

que conoce los peligros en la red y te hago una entrevista.

-De verdad que no. Lo siento mucho, pero no.

Está rebrotando la psoriasis, me pica todo el cuerpo...

y las alergias y el asma...

¡Tachán! ¿Qué, cómo me ves?

-Bien.

-¿Cómo que bien? Ni me has mirado.

-¡Hala! Pero, bueno, cuánto te has arreglado.

No te veía así desde...

Desde que diste el concierto en La Parra,

que te pusiste muy guapetón, pero con otro estilo, ¿no?

-¿Y cómo estoy, bien o mal? -Depende de para qué.

-Pues para el vídeo, para el blog de Yésica.

-¡Ah, que es el vídeo hoy!

¡Ahora lo entiendo todo!

-¡Y... ya!

-Y recuerda: si un desconocido te pide amistad"...

"...y te pide fotos a las cinco de la mañana,

haz clic en tu cabeza y no en aceptar.

Nunca sabrás para qué querrán usar esas fotos".

-Jo, es precioso.

(YÉSICA SUSPIRA)

-Los seguidores lo conocían,

y quería contarles quién era el inspector Alarcón.

Y cómo murió.

-A Fede le hubiera encantado. La pena es que no pueda verlo.

-Bueno, Fede no puede verlo,

pero hay un montón de gente que lo está viendo. Mira.

¿Has visto estas fotos que nos han mandado?

Están imitando a Fede cuando dice lo de "haz clic en la cabeza".

(ESPE RÍE) -¡A ver! Venga ya, qué chulo.

El "hashtag" me encanta: #SiemprerecordaremosaFede.

Muchas gracias por la iniciativa. Es maravillosa.

-Por cierto,

ayer se me ocurrió otra idea que te va a gustar.

-¿Qué idea?

-Pues hacerle caso a Fede.

Me decía que divulgara tu trabajo en la UFAM.

(MODESTA) -Mi tra... ¿Que yo...?

Que no, hombre. -Sí, sí.

-No, soy incapaz de hablar delante de una cámara.

-De eso también me avisó.

Tranquila que es diferente.

A ver, yo colaboro con un programa de radio.

Se llama Frecuencia FJ y hablamos de temas feministas.

-Sí, lo conozco. -¿Sí?

Vale. Pues ¿qué te parece

venir a colaborar en el programa un día?

Hoy voy al estudio, si quieres venir...

-¿Hoy? -Sí.

-¿Así de repente sin prepararlo ni nada?

Me parece complicado. -No te tienes que preparar nada.

Solo tienes que hablar de tu trabajo,

contestar dudas de los oyentes y ya está.

-Pero que... -¿Qué?

-Que me da miedo que me tiemble la voz

y lo estropee y me muera de vergüenza.

¡Y todo un desastre! -No te vas a trabar ni nada.

Esto es como hablar con tus amigas.

¿Qué?

-Vale, vale. Acepto la propuesta.

Pero no te prometo nada.

Antes de darte el sí tengo que hablar con mi jefa.

-A tu jefa le va a flipar, seguro.

-¡Ay! ¡Madre mía, qué vergüenza, por favor!

-Mi hija nunca manifestó interés en salir con chicas.

Iba a casarse con Felipe. Estaban bien.

Tú lo has dicho: "iba a casarse".

Creo que esa boda le plantea muchas dudas.

No sé, puede que a Aitana lo que le pase

es que tiene dudas sobre su sexualidad.

Oye, o el beso con Nacha fue puntual.

A lo mejor se estaba divirtiendo.

Ahora la gente joven no tiene miedo a buscar nuevas experiencias.

Yo no sé qué tiene Aitana en la cabeza.

Y tampoco sé cómo voy a mirar a la cara a Nacha.

Pues piénsalo, porque va a entrar por la puerta.

(NACHA LLAMA) ¡Adelante!

Buenos días, inspectora. Hola, compañera.

-Hola.

¿Qué me traes, Nacha?

Un informe de huellas que relaciona a Rafael Marín

con dos atracos con arma blanca, ocurridos hace dos meses.

¿Puedes echarle un vistazo antes de enviárselo al juez?

Muy bien.

Pues luego le echo ese vistazo.

Ahora yo me voy a tomar un té

y así os dejo a las dos para que habléis de vuestras cosas.

Vuelvo enseguida.

¿Qué quería decir Miralles?

-Hace unos días te pregunté si sabías qué le pasaba a Aitana.

Me dijiste que le diera tiempo.

-Sí, así es.

-¿Y para que necesitaba tiempo?

¿Para tener una historia contigo?

-Merche, no sé qué te habrán contado.

-No me han contado nada. Os vi anoche en el Moonlight.

-Vale. Si nos viste, como mucho, habrá sido besándonos. No es más.

-Suficiente: has sido tú quien le ha provocado dudas con su boda.

-¿Perdona?

-Aitana nunca ha tenido interés por chicas.

-O sí y tú no lo sabes.

Que me hayas visto con ella tampoco es un delito.

Además, deberías tener clara una cosa.

La crisis de Aitana viene de mucho antes de conocerme.

Mira, yo entiendo que puedas estar..., no sé,

confundida o desconcertada.

Pero tu hija ya es mayorcita y sabe bien lo que hace.

Además, si ella se casa o no,

si se da un beso con un chico o con una chica...

Pues es libre y es problema de ella, ¿no?

-Cada vez que hablas me confirmas mi teoría.

Has aprovechado que estaba confusa para liarte con ella.

-Mira, Merche, creo que no te quieres enterar.

Primero: no tengo que darte explicaciones de mi vida personal,

y segundo: plantéate por qué tu hija tenía más confianza conmigo

que me conoce de hace dos días,

para contarme lo que le pasa, antes que contigo, que eres su madre.

Deberías hablar con ella para saber qué le pasa

antes de estar culpando a los demás.

(EXCLAMA AVERGONZADA)

-Gracias por todo.

Cariño, aquí está el desayuno.

He pedido un poco de todo, a ver qué te apetece.

-Te lo agradezco, pero no me entra nada.

-No puedes seguir así, tienes que comer algo.

Tienes que estar fuerte cuando haya que hacer el intercambio.

-Es que igual entrego la droga

y ya han metido a Sandra en un tanque de ácido.

-¡No pienses eso, por favor!

-Desde que Elías nos contó

lo que hacía Hernán Montoya con sus víctimas

no se me va de la cabeza.

-Sabes perfectamente que sé cómo funciona esa gente.

Precisamente por eso, cariño,

no han matado a tu hermana

ni lo harán hasta que recuperen su droga.

-¿Tú hacías lo mismo?

-No, no.

Pero sé cómo funciona la cabeza de esta gente

y hasta dónde están dispuestos a llegar.

-¡Claro, hacías lo mismo!

Usabas a yonquis para mover la droga y luego como moneda de cambio.

-Yo nunca jamás he utilizado a nadie como mula,

no me gusta jugar con la vida de los demás.

Siempre transportaba la droga en mis camiones.

-Perdona, Fernando, no tendría que haber dicho eso.

-Tranquila, no te preocupes.

Es lógico que digas lo primero que se te pase por la cabeza,

estás hecha un manojo de nervios y muerta de miedo.

Estar sin poder hacer nada para ayudar a la persona que quieres

te genera impotencia. -¡Es frustrante!

-Lo sé. Cuando Konchalovsky secuestró a Alicia

lo sufrí en mis propias carnes.

-En el mejor de los casos, si Sandra sigue viva,

a saber qué tipo de vejaciones está sufriendo.

-No pienses eso. Te lo pido por favor.

Lo único que vas a conseguir es hacerte daño, sufrir más.

¡Hay que pensar en positivo, Maica!

La policía va a encontrar a tu hermana y vas a estar con ella.

Lo mejor que podemos hacer es pensar

en cosas bonitas.

¿Qué te parece? En el futuro, por ejemplo.

-Me encantaría, pero no puedo concentrarme en eso.

-¿Quieres que te ayude un poco?

-¿Cómo?

-Pues, verás...

Diciéndote que te tengo vista una casita de piedra,

preciosa, en el principio de la sierra de Gredos,

como a una hora de Madrid

y me gustaría mucho vivir allí contigo.

¿Quieres que te diga cómo es?

-Sí, por favor.

-Es una casa muy grande.

Tiene un salón inmenso, con un techo de estos altísimos,

a doble altura y vigas de madera, un porche precioso

con unas vistas espectaculares.

Y la finca es preciosa,

con unos 15 000 metros cuadrados.

Mitad de ladera, rocas de granito, muchos árboles,

cerezos... y al fondo, abajo, una piscina, pequeñita,

pero suficiente para que nos demos un chapuzón en verano.

-Y tendremos un perro.

(RÍE) -Uno, dos, tres... Los que tú quieras.

Aunque al final acabarán entrando en casa

y haciéndose los dueños del sofá, del mando, la cama...

-Con tu carácter y el mío, eso seguro.

-Aparte de la habitación principal, que es preciosa,

y con vistas a la terraza, hay otras tres habitaciones.

Para invitados, para que vengan mis hijos, mi nieto, tu hermana,

y también podríamos dejar

reservada una habitación por si en algún caso aparece...

algún pequeñajo, ¿quién sabe?

Igual algún día tenemos uno.

-¿Quieres tener un hijo conmigo?

-Si tú quieres, sí.

-Suena maravilloso. Pero lo veo tan lejano...

-Pues precisamente por eso, en momentos como estos,

hay que pensar en cosas bonitas que nos ilusionen, en el futuro...

(Móvil)

Discúlpame un momento.

Es Elías.

Dime, Elías.

Sí, no te preocupes, salimos ahora para allá.

Oye, necesito que me hagas un gran favor.

Apáñatelas como puedas, pero tengo que acompañar a Maica

en ese intercambio. Ella me necesita.

Lo sé, por eso te lo estoy diciendo con tiempo,

para que te las puedas apañar como puedas. Haz lo que sea.

Elías, tranquilo. Nos vemos ahora en comisaría.

¿De acuerdo? Venga, adiós.

-¿Qué pasa? -Nada. Quieren que vayamos.

Con calma, no hay prisa,

pero necesitan monitorizar tu teléfono con tiempo

antes de que llamen. -¿Y qué más ha dicho?

-Nada, no quieren permitir que te acompañe en el intercambio

porque solo están autorizados profesionales cualificados.

Pero no te preocupes, que ya hablaré yo con Elías, ¿vale?

-No entiendo qué le ha pasado a este hombre.

Ayer le receté antibióticos y hoy le ingresan de urgencias.

-Al parecer empezó a saturar bajo y tuvo una reacción anafiláctica.

No es culpa tuya, no estaba en su historial.

Y tampoco comunicó que fuera alérgico.

-¿Cómo está? -Mejor.

Le dieron un antibiótico alternativo y parece que responde.

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

-Creo que se ha equivocado de consulta.

-¡Felipe! Es mi novio.

-¡Ah, el que quiere pasar un futuro maravilloso conmigo!

-¿Perdón?

-Para la próxima, soy más de orquídeas.

¡Orquídeas! Me gusta que me regalen plantas.

-¡Ah! (ANTONIO RÍE)

-Os dejo, voy a tomar un café.

¿Queréis algo? -No, gracias.

¿Qué haces aquí?

-¿Tú qué crees? Estás rarísima.

¿Qué está pasando, Aitana?

Últimamente...

no me respondes las llamadas, ni los mensajes...

Te acuestas supertarde y no cruzas palabra conmigo.

Por favor, cuéntame. ¿Qué te está pasando?

-No me pasa nada.

-Te comportas de una manera superextraña.

Eres cualquier cosa menos la chica con la que me voy a casar.

-No sé por qué tienes esa sensación. Estoy como siempre.

-No es verdad. Has creado una barrera para aislarte de mí.

Y no sé qué he hecho para que me trates como un extraño.

-Nada. Y no estoy enfadada contigo,

solo... debo de estar nerviosa por la boda.

-Ya. Esa milonga no cuela.

Últimamente me estoy encargando yo, con ayuda de tu madre.

-Y de la tuya.

-Y de la mía. Que reconozco que es un poco pesada,

vale.

Pero no tiene nada que ver con lo que nos está pasando.

-¿Y qué nos está pasando?

-No sé, tienes que decírmelo tú.

He pensado que te estás replanteando lo de la boda

porque no te hace ilusión.

Aitana, ¿es eso?

¿Quieres cancelar la boda? -No.

Bueno, sí. No sé, estoy hecha un lío.

-Pero si hasta hace nada estabas tan animada como yo.

¿Por qué quieres tirarlo todo por la borda?

-Yo nunca he estado convencida de que fuera buena idea casarse.

Aunque reconozco que durante unos días sí me hacía ilusión.

-¿Y qué ha pasado para que la pierdas?

-No estoy segura al cien por cien de querer casarme contigo.

Creo que lo mejor es parar la boda.

-Aitana, hay algo que no me estás diciendo.

Lo veo en tus ojos.

¿Te has enamorado de otro? -No.

-Ya. ¿Y entonces?

-Ya te lo he dicho, tengo dudas sobre nuestra relación.

-Me encanta vuestra compañía, pero debo trabajar.

-Solo faltaría, es tu consulta.

En realidad, yo tengo que volver a mis cosas.

-¡Felipe, orquídeas! Recuerda, orquídeas.

Qué poco sentido del humor.

-¿Tienes un minuto? Claro, Espe. Pasa.

Quería comentarte un asunto de comunicación:

Yésica On Line, la bloguera, me ha hecho una propuesta.

Ah, sí, la que difundió el vídeo de Fede,

con los peligros en las redes.

¿Te quiere hacer un vídeo a ti?

¡No, no, no! Por suerte no.

Me propone participar en un programa de radio.

Se llama Frecuencia FJ y hablan mujeres de distintos ámbitos.

Quiere que comente mi trabajo en la UFAM.

Suena bien. Todo lo que sea divulgar la UFAM está bien.

¿Y ya sabes cómo enfocar la charla?

Quería centrarme en violencia de género.

En los protocolos de prevención

y en los tipos de intervenciones que hacemos ante denuncias.

Si te parece bien. Me parece fenomenal.

Es que creo que es una buena oportunidad

para llegar a muchos jóvenes. ¿A los jóvenes?

La radio es un medio muy analógico para YOL y sus "followers", ¿no?

Sí, eso pensaba yo.

Pero los jóvenes no escuchan la radio así en directo:

se bajan los programas y lo escuchan cuando pueden.

De hecho, Frecuencia FJ tiene miles de descargas al día.

Yo he escuchado algún programa

y parece que trata los temas con mucho rigor.

Pues adelante, yo confío en tu criterio.

Eso sí, avísame cuando se vaya a emitir.

O bueno, no, me bajo el "podcast" y ya está.

(RÍE) Qué miedo.

¡Anda, que lo vas a hacer muy bien!

¡Hola, Claudia!

Pasa, Elías. ¿Qué?

¿Sabemos algo de los mexicanos?

Pues la verdad es que no.

Y con el poco tiempo que tenemos para montar el operativo,

más nos vale hilar muy fino.

¿A qué hora van a llamar a Maica?

Pues... a las 16:00.

Ya tenemos todo listo para monitorizar la llamada.

Supongo que la unidad de secuestros ha simulado el intercambio.

Claro. En descampados, en zonas abandonadas,

e incluso en zonas transitadas, párquines y centros comerciales.

Ya. No te veo muy animado. ¿Qué pasa?

Es que esta incertidumbre me tiene muy tenso.

Hasta que no contacten, puede saltar la liebre por cualquier lado.

Nos tienen atados de pies y manos.

Elías, que nos conocemos:

ya hemos vivido estas situaciones. ¿Qué es lo que te preocupa?

Fernando Quintero, que al final va a meter la pata.

¿Por qué?

Se empeña en estar en el operativo. Yo le he dicho que no,

pero no creo que me haga caso.

Pues que haga caso.

Lo último que necesitamos es a un tío haciéndose el héroe

y fastidiando todo el operativo.

¡Hombre, Yesi! -Hola, ¿qué tal?

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Muy bien.

Le mandé el informe al banco

y van a devolverme hasta el último céntimo.

-Ya te dije que no te pondrían problemas.

-Muchísimas gracias.

Es la segunda vez que la UIT me salva la vida.

¡Todavía me acuerdo de la loca que me perseguía!

Reconozco que, si no hubiera sido por Fede,

mi carrera habría terminado.

-Por fortuna no fue así. Y deja que te diga una cosa:

te mereces ese millón de "followers". Eres majísima.

-Vamos a tomarnos un café. Te invito.

-No puedo, debo volver al curro. Ya me gustaría.

Pero me tengo que marchar, el deber me llama.

Ahora cuando vuelvas a Distrito Sur,

pásate por comisaría y nos tomamos algo.

-Genial. (AMBAS) Un besito, guapa.

-María te dejo esto aquí. ¡Hasta luego!

-Hasta luego, reina.

-María, ¿has recibido el mensaje que te mandé?

-Sí, pero... es que no me ha quedado muy claro

de qué va el tema.

¿Qué es? ¿Hacerte una foto con nosotras para tu blog?

-No, mejor.

Tú me dijiste que La Parra últimamente tenía poca vidilla.

-La verdad es que sí, últimamente esto... poca vidilla.

-Pues te voy a ayudar a recuperarla.

-¿Ah, sí? ¿Y cómo?

-Haciendo un "streaming" para mis "followers".

-¿Vas a hacer un directo?

¿Y qué vamos a hacer con los clientes?

-Pues atenderles como siempre.

Yo quiero mostrar la actividad de La Parra tal y como es,

sin filtros.

-A ver, ¿sin filtros? Sin filtros tampoco.

Alguno habrá que poner para que salgamos monas.

-Siempre, siempre pongo filtros.

A lo que me refiero es a que no preparéis nada

que sea sin preparativo. Sin trampa ni cartón.

¿Preparadas?

-No, a mí no me enfoques, que me quedo como una estatua.

-¡Anda ya! ¿No te acuerdas cuando vino la entrevistadora esta

a hacerte el reportaje sobre la policía?

Tú no sabes el papelón que se marcó la amiga.

-No, tú no sabes el ridículo que hicimos Elías y yo.

-Venga, va: tres,

dos,

uno...

¡Hola a todos! Aquí la parada YOL del día.

Es un sitio muy especial para mí y para todo el barrio,

y no solo porque tengan la mejor tortilla del mundo,

sino porque estas dos currantas se ganan a sus clientes cada día.

Son María y Paty. ¡Saludad, chicas!

(A LA VEZ) -¡Hola!

-Sí, como dice Yésica,

lo que más nos gusta es alegrar los corazones de la gente del barrio

haciendo que prueben nuestras riquísimas recetas,

y creando un ambiente agradable, familiar, distendido...

-Papá, he pensado ordenar y archivar todo el papeleo de la trastienda.

-No, eso mejor no, porque ahí tengo yo facturas,

pedidos de proveedores... A ver si se va a liar todo.

-Sé ordenarlo para que lo encuentres.

-Que no, que yo me ordeno bien en todo ese caos.

-Vale, te ayudo con esto.

-Si queda nada. Estoy terminando, no te preocupes.

-Bueno, pues si entra algún cliente, le atiendo.

Así me aprendo dónde están las cosas y los precios.

-Es que no te veo preparada para el trato con los clientes.

-No te entiendo,

me dijiste que te ayudara, pero no me dejas hacer nada.

-Poco a poco. Quiero que te familiarices con todo.

Lo mejor es que me observes unos días y lo memorices.

-Lo que piensas es que soy una inútil.

-¿Por qué dices eso?

-Porque cada cosa que quiero hacer me quitas las ganas.

-No quiero cargarte de trabajo.

-No me voy a romper la espalda por coger cajas u ordenar papeles.

-Sí, a lo mejor te estoy sobreprotegiendo.

-Por lo menos lo reconoces.

-Es que, hija, no quiero poner en peligro tu recuperación.

-Si me han dado el alta es porque estoy recuperada

y puedo hacer vida normal.

-Eso es lo que tú dices, pero... -Pero nada.

Necesito motivarme, sentirme útil, hacer cosas.

Si no me das trabajo, tendré que buscarme yo por mi lado.

En la plaza hay dos tiendas que buscan personal.

-Oye, ¿dónde vas? No, no, no.

Marga, tú vas a trabajar aquí, que te voy a dar trabajo.

-Vale, pero que sea duro. Es lo que me viene bien.

-Está bien. Te vas a poner a hacer balance de todo,

que siempre empiezo y al final no termino.

Tú has querido. Ahora, te advierto una cosa:

el trabajo es muy puñetero.

-Entonces es perfecto para mí.

-Anda.

-Antonio pregunta que si, siendo un bar tan clásico,

tenéis recetas vegetarianas.

-Ah, sí, tenemos muchas. Además, las hacemos con tofu,

con quinoa, con mijo, con seitán...

Bueno, con muchas otras más. Pero es todo casero.

-Sí. Yo reconozco que al principio el rollo "healthy food"

no daba un duro por él,

y ahora me encantan las hamburguesas de berenjena.

Quien quiera probarlas, estáis "invitaos".

-A ver qué más tenemos.

Gerard pregunta si tenéis pareja. Eso es un poquito personal.

-No te preocupes. Gerard, sí que tenemos pareja.

Nuestros novios son policías.

-Trabajamos al lado de una comisaría,

no nos íbamos a enamorar de bomberos.

-Bueno, lo hemos pasado tan bien que se acabó el tiempo.

¿Queréis decir algo más?

-Nada, solo agradeceros este "ratico" virtual

que habéis pasado con nosotras.

Y que aquí estamos, esperándoos.

-Ya sabéis dónde está la mejor tortilla del mundo.

(LANZA BESO) ¡Adiós!

Perfecto, ¿no?

Me habéis robado el "show".

-Eso María. Has tenido un par de puntazos...

-He intentado ser natural, como has dicho.

A ver si espumamos un poco el negocio.

-Ya te digo yo que sí,

vamos a repartir desayunos, comidas y cenas sin descanso.

-Seguro.

-Sea como sea, de verdad, Yesi,

muchas gracias, eres un sol. -Gracias a vosotras.

Y cuando vuelva al barrio, parada obligatoria en La Parra.

-Más te vale, que es tu casa.

-Adiós, guapas.

-Adiós, cariño. Muchas gracias.

-Ay, de verdad, qué maja es.

-Monísima la cría.

(Teléfono)

Dígame. Sí, este es el bar La Parra.

-Sí, el de las tortillas.

¿Mesa para esta noche? ¡Claro! ¿Cuántos sois?

Fenomenal. ¿A nombre de quién la apunto?

Muy bien. En eso quedamos, hasta luego.

¡Bueno, no me lo puedo creer!

Pero qué rapidez! -¡Súper!

-Si me he puesto nerviosa y "to", nena.

-Tranquila.

-Hola. Hola, Quintero.

-Te presento a la oficial Aguirre.

Es una gran policía y se incorpora al operativo.

Somos un grupo pequeño, pero bien engrasado.

Estamos en coordinación con agentes de secuestros,

que son especialistas en situaciones delicadas.

-¿Y de qué se va a encargar esa gente?

-Estaremos ubicados desde distintos puntos estratégicos

con equipos de comunicación

y armas de larga distancia de gran precisión.

-Supongo que estarán todos muy lejos de mí.

-Sí, hemos extremado las precauciones

para que los narcotraficantes no nos detecten.

-Bueno, es mejor que dejemos de hablar de este tema

y nos centremos en esa llamada

para estar lo más tranquilos y relajados posible.

-¿Por qué no llaman? Son más de las 16:00.

-Están poniéndonos nerviosos. Juegan con el factor psicológico.

¿Todavía no se han puesto en contacto?

Yo tengo un presentimiento.

Creo que han matado a Sandra. -No digas eso.

Tu hermana está bien, la vamos a encontrar

y la vamos a salvar. Ya lo verás.

(Notificación)

-Un mensaje. Número oculto.

"Descampado del Águila. Si vemos polis,

Sandra será cadáver. Tienes 45 minutos".

(EXCLAMA)

Son buenas noticias. Conocemos bien el descampado.

Es una zona que permite cobertura.

Así que venga. (MAICA) Un momento.

Es que no me dan ninguna prueba de que Sandra esté viva.

Contábamos con eso.

Suelen hacerlo para demostrar que tienen la sartén por el mango.

Acompáñame. Vamos a colocarte el dispositivo de comunicación.

-Sí. -Todo va a ir bien.

-Me da exactamente igual lo que digáis,

tengo que estar con Maica, sí o sí.

Fernando, ya te dijo Elías que no.

Es un operativo muy complejo.

No podemos correr riesgos innecesarios.

Claudia, sabes que no soy ningún novato,

que tengo experiencia en esto, y Maica también.

Colaboró con vosotros cuando quisisteis atrapar a aquel ruso.

No es la primera vez que arriesgamos la vida.

Eso fue distinto, y no teníamos otra alternativa.

Además, entonces tuvimos tiempo para preparar el operativo

con las máximas garantías. Lamentablemente, no es el caso.

Con más razón, tengo que estar con ella sí o sí.

-Por favor, mantente al margen y déjanos trabajar, ya te lo dije.

-Elías, parece mentira que no te des cuenta:

el operativo que habéis diseñado depende de la entereza de Maica.

Y está hecha un manojo de nervios.

Si no estoy, se vendrá abajo. Basta.

Vas a ir, Fernando.

Pero solo hasta el punto de encuentro.

Está bien.

-Andando. No hay tiempo que perder.

Y ojo, ¿eh? -Que sí, hombre.

-Mira, este es el bar del que te he hablado, La Parra.

¡Tienen el pincho de tortilla mejor de todo Madrid!

Y tanto la dueña, María, como Paty, la empleada,

son un amor, ya verás.

-Ya, corazón, pero el domingo no me quedan mesas libres.

El lunes claro que abrimos.

Vale, te pongo una mesa para ocho el lunes.

¡Hasta luego, gracias! -María, te veo muy agobiada.

-Es que no para de llamar gente a reservar mesa.

-Eso es bueno, ¿no?

-Sí, pero es que no damos abasto.

Ha estado aquí Yésica On Line

haciendo una retransmisión en directo.

-¿Yésica On Line? Esto es más moderno de lo que parece.

-¿Lo ves? ¿Y tú eres...?

-Marga, mi hija, recién llegada de Guadalajara.

-¡Encantada! Tú eres la arquitecta.

-Proyecto, proyecto de arquitecta.

-Todavía estoy terminando la carrera.

-Mientras tanto, me echa una mano en la ferretería.

-Pues anda, que vaya drama lo del Boli.

Su muerte ha tenido que ser un palo muy gordo "pa" ti.

-Pues sí, la verdad es que sí.

-Con el ejemplo que estaba dando a todos los presos.

-¿Ese Boli es expresidiario?

-Pero si lo hubieras conocido, ni te lo hubieras imaginado.

Un chaval atento, "educao", espiritual...

Totalmente reinsertado, vamos.

-¿Trabajó contigo?

-Necesitaba una oportunidad y alguien tenía que dársela.

-Lo que hiciste por él fue una cosa muy grande.

-¿Qué pasó? ¿Cómo murió?

-¿Hablamos de otra cosa? Lo tengo un poco reciente y...

-Tienes razón. Esto metiendo el dedo en la llaga.

¿Qué os pongo?

-Dos cortaditos, ¿no? -Sí.

-Pues idos a una mesa, que ahora os los llevo.

-Me vas a tener que contar lo que ha pasado

mientras he estado ingresada. -Claro, hija, te lo cuento todo.

-¡Merche!

-¡Felipe!

¿Cómo estás?

-Pues mal.

-¿Has hablado con Aitana?

-Sí, he ido a verla porque estaba preocupado por su actitud.

Pero...

Mira, me dijiste que había que apoyarla

y liberarla de los preparativos, pero no está funcionando.

-¿Qué te ha dicho?

-Que quiere cancelar la boda. ¿Te lo puedes creer?

-Mira, Felipe, hace unos días Aitana me dijo que tenía dudas,

pero no le di mucha importancia

porque pensé que sería algo pasajero.

De hecho,

después volvimos a hablar y me dijo que quería seguir adelante.

-Pues ha vuelto a cambiar de opinión.

-Sí.

-Tú la conoces mejor que nadie. ¿No puedes convencerla?

-No tengo ni idea de lo que tiene mi hija en la cabeza.

Conmigo está siendo muy hermética.

-Ya, es que es horrible. Me siento perdido

y no sé... no sé qué hacer.

-No tires la toalla.

A lo mejor sí que termina resolviendo sus dudas.

Ten paciencia.

-No sé si me queda. Está siendo muy duro.

-Ya me imagino.

-¿Hablarás con ella?

-Sí. Es importante que termine resolviendo sus dudas.

-Pues me voy a trabajar. Si hay noticias, ¿me llamas?

(ASIENTE) -Gracias.

-Hasta luego.

(Música trepidante)

(Ladridos)

(MAICA RESPIRA AGITADAMENTE)

-Ya deberían estar aquí.

(ELÍAS) -"No hables y no te lleves la mano al oído, o te delatarás".

-Esto no va a funcionar, estoy demasiado nerviosa.

-"Tranquila, que estás muy cubierta".

Tenemos a hombres de élite en puntos estratégicos vigilándote.

-Escucha, cariño: todo va a salir bien.

"Confía en ti.

Además, estás con los mejores profesionales de la policía".

(HIPERVENTILA) -Y si... ¿Y si nos han visto llegar?

¿Y si llevan vigilando este sitio horas?

-"Maica, es muy importante"

que te calles. Puedes fastidiar toda la operación.

(SOLLOZA) -Es que no puedo, Elías.

No puedo.

(QUINTERO) -"Escúchame, cariño, por favor".

Fuiste muy fuerte cuando sucedió todo aquello con Oleg.

"Si superaste eso, vas a superar esto también".

Te lo prometo.

(HIPERVENTILA)

-Parece que está sufriendo una crisis de ansiedad, o de pánico.

-Tengo que bajar. No puedo dejarla.

-¡Que los mexicanos están a punto de llegar!

-¿Y qué demonios quieres que haga?

-Prometiste acatar órdenes. -¡Escúchame! Sé lo que te dije,

pero si no voy, va a caer redonda al suelo.

Si fuese María la que estuviera ahí, ¿qué harías?

-¡No hagáis nada! Baja Quintero. No disparéis.

¡Chist!

-Llega Quintero. Ojalá no vean de dónde salió.

-Tranquila, cariño, estoy aquí.

¡Chist! Tranquila, tranquila.

¡Tranquila, tranquila!

Tranquila, mi amor. (MAICA SOLLOZA)

No te preocupes. Estoy aquí. Mírame.

No dejes de mirarme.

¿Te acuerdas del día en el que nos conocimos?

-Sí, pero no sé a qué viene eso ahora.

-Tranquilízate, y no dejes de mirarme.

Ese día te presentaste en mi oficina como un torbellino

sin cita previa y sin avisar.

Y en cinco minutos me tenías comiendo de tu mano.

¿Por qué? Porque eres una mujer muy fuerte.

¿Sí? (DÉBILMENTE) -Sí.

Sí, sí.

Es que no sé qué me pasa, me tiembla todo el cuerpo.

-Es normal, mi vida. Es normal, cariño.

Es lógico.

Se trata de tu hermana, no puedes controlarlo.

Pero yo me enamoré de ti por eso, porque eres muy fuerte.

Y juntos tú y yo somos más fuertes todavía.

¿Sí? Para siempre.

Tranquila, tranquila. Tranquila, mi vida.

Tranquila, estoy aquí contigo.

-No te separes de mí, por favor.

-No me voy a separar de ti ni un solo momento.

-Está consiguiendo tranquilizar a Maica.

-Y esto para ti. Cuídate.

-Aitana.

¿Tienes un minuto para hablar?

-No tengo tiempo. -No te quitaré mucho.

Quería que supieras que acabo de ver a Felipe

y me ha dicho que cancelas la boda.

(AITANA SUSPIRA, HASTIADA)

-Ven, pasa.

Me sabe mal si mis problemas te han salpicado de alguna manera.

Aunque, si lo piensas, tú tienes parte de culpa.

-¿Perdona?

-Mientras estaba en plena crisis con Felipe

tú te has dedicado a quedar con él a mis espaldas.

-Quedaba con él para ayudarle en los preparativos de la boda.

La que ha hecho cosas a espaldas de los demás eres tú.

-¿De qué estás hablando?

-Anoche estuve en el Moonlight y os vi a Nacha y a ti.

Aunque según ella, todo se quedó en unos simples besos.

-¿Has hablado de mí con Nacha? -No me ha quedado más remedio.

Tienes más confianza con una desconocida que conmigo.

Eso es lo que más me duele.

-Es alucinante que te metas en mi vida de esta manera.

No tenías que haber hablado con ella.

-Llevo dos semanas intentando ser comprensiva

con tus cambios de humor, tus dudas y tus nervios.

Pero ¿cómo quieres que te ayude

si no confías en mí y no me cuentas la verdad?

¿Quieres, por favor, contarme qué hay entre Nacha y tú?

-Pues todavía no lo sé, mamá.

La acabo de conocer.

Pero no me puedo casar con Felipe teniendo estas dudas.

-¿Se lo has dicho? Se merece una explicación.

-Claro que se lo he contado.

Lo que no sabe es que el motivo es una mujer.

-¿A qué esperas para decírselo?

¿A que te vea besándote con ella? -No.

Pero no es tan fácil.

-Ya, ya me imagino, pero ponte en su lugar.

Imagínate que te dejan plantada sin darte una explicación creíble.

Porque no se cree lo de tus dudas así en general.

Te quiere y te conoce, y sabe que hay algo más.

-Lo sé, a mí también me lo ha dicho.

Pero no he podido contarle la verdad.

-Pues hazlo pronto.

-Vale. Hablaré con él.

De todos modos, parece que él te preocupa más que yo.

-No digas eso. -Pues es lo que siento.

-Lo único que quiero es que tomes la decisión correcta.

(Música de suspense)

-Él es mi pareja. Ha venido a acompañarme.

Ahora mismo les doy la droga y ustedes me devuelven a Sandra.

-Una pendejada y abrimos fuego.

-Quiero ver a Sandra.

-Chist, tranquila.

(DA UN SILBIDO)

¡Sandra!

(Música de suspense)

-Lo siento, Maica, he vuelto a estropearlo todo.

-Tranquila.

-La hermana de Maica está bien.

La veo, la veo. -Tenemos un problema.

Y grande.

-¿Qué pasa, Elías? -El coche se ha colocado

en un punto muerto para los francotiradores.

-Que se reubiquen en otro punto.

(MAICA) Ven aquí.

(DA INSTRUCCIONES SUSURRANDO)

(Notificación de móvil)

-¿Estás bien?

-¡Eh, eh! (MAICA) -¡No, no, no!

(Disparo, grito de Maica)

(Golpe seco)

-¡No, no! ¡Maica!

¡Dios! ¡No, Dios!

¡Maica!

(Disparos)

(MAICA GIME)

Sandra, Sandra...

-Tranquila, cariño, te vas a poner bien.

Dime, ¿qué? (GIME INTENTANDO HABLAR)

-Sálvala. Prométemelo. -Te lo prometo.

Te lo prometo. No te preocupes ahora por tu hermana.

La encontraré. Te juro que la encontraré.

Y cuando estés bien, nos la llevaremos a esa casita,

en la sierra, una buena temporada. ¿Sí?

-Sí... No me dejes sola.

-No te voy a dejar. No te voy a dejar sola.

-No me sueltes. -No te voy a dejar sola nunca.

-¡No perdáis el rastro del coche!

-¡Maica!

¡Maica, por Dios, no! ¡No!

¡Tú no!

¡No me hagas esto, por favor!

(GRITA DE DOLOR)

-¿Qué ha pasado con Demetrio?

-He ido a pagarle un pufo que teníamos

y las cuentas no cuadraban.

¿Y tú por qué no contestas a los mensajes?

-No he recibido ninguno.

-Pero si te he enviado cuatrocientos

diciéndote que las cuentas no estaban bien.

-Que yo no he recibido ningún mensaje.

Ay, Dios mío.

Uy, sí. ¡Sí, sí, sí!

Perdón. Tengo veintitantos mensajes sin contestar.

-¿Y por qué no cuadran las cuentas?

¿Cuánto dinero has cogido?

-Les hemos perdido. (EXCLAMA)

-Lo siento. Se han metido en contradirección por Los Robles,

han ocasionado un accidente y los hemos perdido.

Ha sido por segundos.

Pero seguimos en la búsqueda. -Voy a llamar a Miralles.

¡Claudia!

(EN LA OFICINA) Algo les alertó y empezaron a sospechar.

-Alguien les avisó de algo.

¿Puedes ser más específica?

Porque estábamos allí y todo iba bien,

hasta que a Montoya le sonó el móvil.

Creo que recibió un mensaje, porque su actitud cambió...

Creo que alguien le tuvo que avisar de que estábamos allí.

-Ella es Espe, una amiga.

-Encantada. Tenía ganas de conocer a la famosa arquitecta.

-¡No me queda a mí nada para ser arquitecta!

-¡Ah! Me habías dicho... -Sí, sí. No, piensas bien.

Ella sigue con sus estudios de Arquitectura.

Tampoco le queda tanto.

-¿Esperas que diga que entiendo perfectamente

que habéis hecho todo lo que está en vuestra mano?

¡Pues no os voy a decir eso!

¡Porque la habéis cagado! ¡La habéis cagado a base de bien!

¡Yo confié en vosotros y...!

¡Maldita sea! Debí hacerle caso a Maica

y haber hecho el intercambio sin deciros nada.

No hubiera servido de nada.

Se te da muy bien mentir.

-¿Lo dices por lo de los estudios y eso?

Lo he hecho por sacarte del apuro. No te parecerá mal.

-No, solo que te he visto, no sé,

muy suelto, igual que antes con María.

-Sabes que puedes contarme lo que sea.

-No me lo vas a perdonar en la vida.

-¿Cómo que no? No te preocupes. Juntos lo superamos.

-Ese es el problema, que no vamos a poder estar juntos.

Pensé que reaccionarías de otra manera.

Tanto insistir en que me enfrentara a la verdad...

He dado un paso muy importante y muy difícil.

No creo que sea tanto pedir que nos tomemos algo y hablemos.

-Eres un capullo, chaval.

-¡Ahí va, mi vieja!

¿Qué ha pasado?

(RICKY) ¡Abre la puerta! -¿Qué ha pasado?

-El borracho ese, me pega una hostia y se encierra en el baño.

-¿El tipo rubio?

-Sí, está borracho de más y se ha vuelto loco.

-Llama a la policía.

-¿Qué dices? -Que llames a la policía.

-¿Sabe la razón? Que había conocido a alguien, pero espere:

no a un hombre, no, a una mujer y encima policía.

-Nacha, ¿sabes si está estropeado este ordenador?

-¿Ha dicho Nacha?

-¿Te puedes callar?

-¡Me cago en la leche, tú eres...! -¡Eh, eh, ya!

¡Ya, ya!

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Servir y proteger - Capítulo 547

04 jul 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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