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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 541 - ver ahora
Transcripción completa

-"Dime".

-¿Dónde guardaste el dinero exactamente?

-Mamá, ya te he dicho que está en el sofá.

-"En el sofá no está, necesito que vengas."

¡Es urgente! -Ahora no puedo, estoy ocupado.

-¿Esas son las llaves del taller de Álvaro?

-Y una nota.

"No os enfadéis por la pasta, la necesito más que vosotros".

Estoy buscando a alguien que me la ha jugado.

Necesita un pasaporte nuevo.

-Me voy a echarles una mano al Moonlight, ¿vale?

Lo que he hecho no está bien.

-Dame el pasaporte. -¡No!

-Que me des el pasaporte. -¡Que no!

(ELVIRA GRITA)

-¡Qué estás haciendo, tío!

-No me obligues a hacerlo.

"¿Estás bien, qué ha pasado?" He matado a mi padre.

Tengo entendido que usted llamó a Álvaro

para pedirle que fuera al Moonlight a ayudar a sus otros hijos.

¿Cómo es que no llegaron juntos?

La verdad, no tengo ni idea, pregúnteselo a él.

-Juan está de baja y yo no podía con todo.

Cuando Álvaro llegó al pub a Ricky le habían hecho efecto los calmantes,

y le dijimos a Álvaro que volviese a casa.

-Yo no estaba cuando pasó.

-Ni Ricky ni yo presenciamos la muerte de nuestro padre.

-Solo hay que esperar que Álvaro sea capaz de seguir el guion.

-¿Tú crees que Álvaro va a delatarte?

-Con la que tiene encima, seguro que está acojonado.

-Espero que mantenga la cabeza fría

y repita la misma versión que nosotros.

-Si lo denunciábamos iba a venir a por nosotros.

¿Cómo iba a contarte la verdad? Confiando en mí.

Mira dónde estás ahora.

¿No te das cuenta de que eres policía?

Hubieras tenido que detenerlo y yo te habría pedido que no lo hicieras.

Sé que mataste a tu padre sin querer, por defender a tu madre,

eso lo sé. ¿Pero?

-Perdona, me han avisado, nos tenemos que ir.

-¡Ay, Álvaro!

¡Álvaro, hijo, qué bien! ¿Te han dejado libre?

¡Ay, cariño mío!

No puedo olvidar que me ha estado mintiendo

todo este tiempo. Te entiendo perfectamente.

Silvia me ha dado la espalda.

-Lo que ha ocurrido nos va a pasar factura.

Ya nada volverá a ser como antes.

-Puedes contarme lo que sea, ya sabes que no voy a juzgarte.

¿No te hace ilusión casarte? -Sí que me hace ilusión.

-Pero tienes miedo. -Siento vértigo, mamá.

-Anímate, te voy a enseñar la parte nocturna del barrio,

y te aseguro que tiene su encanto. Una y para casa, y además invito yo.

-Perdona.

Perdona, no sé qué me ha pasado.

Mejor me voy.

-Buenos días, Sara.

-Bueno, no sé ni qué hago aquí.

-Ver a un viejo amigo.

-No sirvo para esta industria, no voy a hacer carrera, Luis.

-Ahora las cosas se pueden hacer de otra manera.

¿Qué te parece si vuelves a cantar aquí?

-La cara de Sara al ver al productor ha sido un poema.

No sabía si abrazarte o estrangularte.

-Por el Moonlight,

porque aquí he descubierto

que cantar en público me hace muy feliz,

y es el lugar donde me han dado la oportunidad

para empezar mi carrera musical.

-Por ti, Sara.

-Cuídate, ¿vale?

-Adiós, Luis. -Adiós.

(Música emocionante)

No sabes la alegría tan grande que me das ahora mismo,

porque nadie conoce esta empresa mejor que tú, Marisa.

Por mí te puedes reincorporar el día que quieras.

¿Mañana mismo? ¡Estupendo!

Sin ningún problema. Lo único que te puedo decir

es que empieces a disfrutar de tu última tarde de libertad.

Venga, mañana nos vemos aquí. Adiós, adiós.

¡Maica!

-Bueno... ¿y esa sonrisita? -¿Sabes por qué?

Porque ya tengo secretaria, por fin. -¿Ya?

¿Sin hacer entrevistas ni nada? -No ha hecho falta.

Me acaba de llamar Marisa diciendo que se quiere reincorporar.

-Ay, Marisa, qué bueno, cuanto tiempo.

¿Y de Sara sabemos algo? -No, la verdad es que no.

Me envió una foto diciendo que ya estaba en Barcelona,

pero no sé nada más.

Espero que le vaya bien y triunfe por allí.

-Sí, seguro que sí. (QUINTERO ASIENTE)

¿Estás listo para ir al aeropuerto? -¿Tan pronto?

Pensaba que sería un poco más tarde. -No, aterriza en una hora.

-Pues lo voy a sentir mucho, cariño, pero no te voy a poder acompañar.

Hace un rato me llamó el secretario general del partido

diciendo que ha convocado una reunión con el equipo de comunicación,

para plantear unas cuestiones de estrategia

de cara a las elecciones.

Y como es el jefe no me pudo negar. -Ya.

Qué raro que tú te rindas a las exigencias de un jefe.

-Quién me ha visto y quién me ve, ¿verdad?

-Supongo que me tendré que ir acostumbrando

a competir con el PMA.

-No, no, no, olvídate eso,

porque a ti no te hace competencia ni sombra nadie.

Tú eres lo más importante que hay ahora mismo en mi vida.

Pero sí es cierto que el secretario general del partido,

cada vez me está exponiendo más ante los medios de comunicación.

-Estoy segura de que acabarás siendo una auténtica estrella política.

-No, no, no.

Ya sabes que yo prefiero estar a pie de calle

y en contacto directo con la gente.

Ya sabemos que la televisión y las entrevistas son importantes,

y que hay que hacer, pero a mí me da un poco igual.

-Bueno.

Me voy que si no, no llego. -Espera, que salgo contigo

porque tengo que dejarle esto a Ricardo

antes de salir para esa reunión. Vamos.

-¿Crees que habrás terminado para la hora de la comida?

-Sí, claro, y si no me voy antes.

-Me apetece mucho que comamos juntos los tres,

en La Parra. -Me parece una idea estupenda.

Estoy deseando conocer a tu hermana. -Es más bonita...

-Más bonita que tú imposible. -Sí.

-Adiós, amor.

No, Emilio, lo siento,

no tengo novedades sobre el caso del robo en el cajero.

La inspectora Betanzos está en ello.

Por supuesto, yo te informo, no te preocupes.

Venga.

Oye, si ves a Karim dale recuerdos de mi parte.

Venga, hasta luego.

Buenos días, Claudia, aquí tienes el informe trimestral.

Los índices de denuncias por malos tratos han descendido,

no es mucho, no es muy significativo, pero lo importante

es que estamos pasando por una buena racha,

no tenemos que lamentar ninguna pérdida irreparable.

Pues vamos a disfrutar de los buenos resultados,

que no abundan en Distrito Sur.

Pues sí, yo estoy muy contenta, así tengo tiempo para estudiar.

¿Cómo llevas la oposición?

Ahora me estoy poniendo al día con el temario,

pero no me he metido a fondo. Pues aprieta, merece la pena

que saques el grado de subinspectora.

Lo sé, lo sé, tengo mucha ilusión. Oye...

¿Cómo ves a Silvia?

Mmmmm.... Ya.

Esta mañana me ha mandado un mensaje para pedirme el día libre,

y me extraña, debe ser el segundo que coge desde que está aquí.

Tiene la moral por los suelos.

Ya.

Ayer estuve hablando...

Ayer estuve hablando con ella

después de que Álvaro pasara a disposición judicial.

Es que ha sido un palo.

(ESPE TOSE)

Álvaro le ha estado mintiendo,

y ella ha decidido que se tomen un tiempo.

Es lógico, yo creo que reaccionaría igual,

ha perdido la confianza en su pareja.

Es terrible notar cómo la persona que amamos,

y a la que creemos conocer, de repente se convierte en un...

verdadero extraño.

Bueno, pero tú eres la viva imagen

que las personas se pueden recuperar.

Ya, pero no es fácil.

Ya lo sé. Estate muy pendiente de ella, ¿vale?

Sí, claro, yo le debo mucho a Silvia.

Gracias a ella he conseguido salir del hoyo.

¿Qué tal es psicólogo que te recomendó Antonio?

Muy bien, estupendo.

El doctor Mayorga me está viniendo fenomenal.

Y ya no tomo nada de medicación. ¡Ole!

Estoy muy orgullosa de ti.

¿Seguro que estás bien? -Estoy bien, te lo he dicho 20 veces.

-Hay dos camas, me puedo quedar contigo a dormir.

-Qué va, no hace falta.

Tú tienes que estar con tu novio, después de tanto tiempo

estarás deseando estar con él.

-Tengo unas ganas de que conozcas a Fernando...

-Ahora solo pienso en ducharme y descansar un rato.

-Ya. Pues hazlo, te sentará bien.

Yo te puedo esperar, hasta la comida queda un rato.

Hemos reservado en un sitio riquísimo.

-Maica, yo no voy a la comida.

-¿Por qué no? -Es que tengo el estómago revuelto.

Debe ser por un burrito que comí en el aeropuerto de Méjico,

justo antes de despegar. -Claro, y también tendrás "jet-lag".

¿Has podido dormir en el avión? -Nada, no pegué ojo.

-Me da pena porque a Fernando le hacía mucha ilusión.

Pero puedo montar otro plan para esta noche.

-Sí, sin prisa, tu novio se va a hartar de mí.

-Que no, burra, no nos vamos a hartar de ti,

estoy tan feliz de que estés aquí. -Y yo.

(MAICA SUSPIRA) -Venga, dúchate, que no tienes buena cara.

Y duerme un buen rato, que te sentará bien.

¿Te vengo a recoger a las ocho? -Sí, cuanto más tarde mejor.

Vete ya. -Pero qué prisas porque me vaya,

si no tengo otra cosa mejor que hacer que estar contigo.

Ven, te ayudo a deshacer la maleta. -¡No te molestes!

-Que no es molestia. -Que no, no seas pesada.

-¿Se puede saber qué te pasa?

-Que estoy agotada por el "jet-lag".

Y eso me quita las ganas de hablar,

pero no creo que sea un asunto tan grave.

-Yo solo quiero ayudarte.

-Lo sé, y perdona por hablarte así.

Es que tengo un martillo en la cabeza,

necesito descansar y quitarme el cansancio del viaje.

-No me gusta que me hables así, Sandra, ya lo sabes.

-Entiéndelo, estoy muerta y no controlo.

Luego nos vemos y nos ponemos al día de todo, ¿vale?

-Sí.

¿Te recojo a las ocho, estarás lista? -Sí.

-Ven aquí.

-¿En serio, en cinco días?

¿Ya? Qué bien...

Y tú te ves preparada.

Claro, mi vida, lo vamos a hacer muy poco a poco,

ya verás cómo te adaptas enseguida.

Estoy muy contento, cariño, estoy loco por verte.

Te quiero, mi vida. Chao. Adiós.

-¿Qué decía tu hija?

-¿Tú cómo lo sabes? -Por la cara que tienes,

que siempre se te queda la misma.

¿Alguna novedad? -Sí, en cinco días le dan el alta.

-¡Vamos! Pues enhorabuena. -Gracias.

-Al final la voy a conocer antes de tiempo.

Porque la voy a conocer.

-Claro.

Tengo que salir a hacer un arreglo, te quedas al cargo de la tienda.

Ordena las cajas si puedes, ¿de acuerdo?

-Sí, sí, claro.

¿Le has hablado de mí? -¿Cómo?

-A tu hija, que si le has hablado de mí.

-No, no le he hablado de ti.

Boli,

he estado pensando y te quería comentar que...

Bueno, que...

no vas a poder seguir trabajando aquí.

-Damián, yo no voy a poder confesarte nunca los crímenes que cometí.

No puedo.

Son tan horribles que solamente se los he podido contar...

a Dios.

Eeeeeh...

Entiendo que después de la conversación que tuvimos ayer

hayas cambiado de opinión.

-No, no es eso,

va a ser Marga quien entre a trabajar en la ferretería.

-Ah.

Pero ¿va a seguir estudiando? -Sí, sí, sí,

la idea es que siga con los estudios de arquitectura,

que los abandonó cuando cayó en depresión y entró en el sanatorio,

pero es su pasión y yo creo que poco a poco, día a día,

volverá todo a la normalidad y volverá a estudiar.

-Ya verás que va a ser así. -Claro.

-Creo que en el fondo lo has hecho muy bien,

así estás con ella, la cuidas y te ahorras un sueldo,

que está la cosa como está.

-Y aparte, no está mano sobre mano,

estar ocupada le vendrá bien, ¿verdad?

-No lo dudes.

Así recuperáis el tiempo perdido, que lleváis mucho tiempo separados.

Me alegro, me alegro.

(Puerta)

¿Llamo al abogado y le comento la situación

para que me ayude con el papeleo? -No te preocupes, ya me encargo yo.

A ver si te escribo una carta con buenas referencias

para que encuentres trabajo pronto. -Muy bien.

¿Le atiendes?

-Yo me voy y le atiendes tú ahora. -Claro.

-Mira, Fernando, los niños no es que sean el futuro,

es que son el presente.

¿Cómo concilian sus madres

el cuidado de la familia con el trabajo si no hay guarderías?

-Yo estoy de acuerdo contigo, tienes toda la razón.

En el partido estamos haciendo un estudio

para saber cuántas plazas hacen falta exactamente.

Y para saber en qué zonas de Distrito Sur son más necesarias

esas guarderías. -Eso te lo digo yo ahora mismo:

en la zona de Barlovento, la que da con el polígono.

La guardería de allí tiene hasta goteras, con eso te digo todo.

-¿Tú cómo sabes tanto de guarderías si no tienes hijos?

-Para bueno o para malo,

todo lo que pasa en el barrio se comenta en mi bar.

-En eso tienes razón,

La Parra es el centro de información de Distrito Sur.

-Tú ríete, pero es así.

-No me río, mujer, lo digo en serio, debería ponerte en contacto

con el secretario general de mi partido

para que le des ideas porque anda soplando gaitas.

-Yo te hablo como ciudadana, a mí no me metas en política,

para político tú que tienes muy buen pico.

Hola, Maica. -Hola.

-Me ha dicho Fernando que hoy vais a ser tres.

-No, al final solo dos.

-Sentaos que ahora os atiendo. -Vale.

-Siéntate, cariño.

Pero ¿tú no ibas a venir con tu hermana?

-Sí, pero está agotada y ha preferido quedarse descansando en el hotel.

Algo que comió en el aeropuerto le sentó mal.

No sé... Estaba rara.

-¿Rara por qué? -No sé, no sé,

había algo en su comportamiento que...

Que no... -¿Que no qué?

Sandra hoy me ha hecho recordar una etapa horrible.

-¿Crees que ha podido engancharse a las drogas otra vez?

-No sé, pero...

la conozco muy bien y esa mirada huidiza...

esas ganas de librarse de mí...

Igual son tonterías mías, pero...

-Cariño, me dijiste que estaba completamente rehabilitada,

antes de decidir tú venir a Madrid.

-Sí, sí, lo está, pero hoy Sandra no es ella.

-Quizá esté demasiado cansada.

Son muchas horas de vuelo,

a lo mejor le ha dado fuerte el "jet-lag",

y lo que necesita es descansar y reposar un poco,

Ya verás como en un rato estará mejor.

-Sí, supongo.

Bueno, vamos a pedir. -Sí.

-¿Qué te apetece? -Yo voy a pedir salmorejo,

que lo hace muy rico María. -Mira, pues yo me apunto también.

(Teléfono)

¿Sí?

Sí, Sandra es mi hermana. ¿Quién es usted?

¿Cómo?

Pero ¿está bien?

Sí, sí, enseguida voy.

-¿Qué pasa? -Que está ingresada en el hospital.

-¿No te han dicho por qué? -Dicen que está fuera de peligro,

pero tenemos que ir cuanto antes. -Claro, vamos ahora mismo.

-Sí.

-María, nos tenemos que ir corriendo por una urgencia,

luego te cuento todo. Apúntame lo que haya tomado.

-No te preocupes. Que no sea nada.

-Buenas.

¿Qué pasa, Boli, no saludas a un viejo amigo?

-¿Qué pasa, Rafa?

-O sea, es verdad que estás currando en una ferretería.

Cuando me lo dijeron no lo podía creer.

El Boli detrás de un mostrador.

"Si no ha pegado un palo al agua" dije.

-Soy una persona nueva.

-¿Una persona nueva? ¿Qué manera de hablar es esa?

Mírate, tienes la misma cara de desgraciado de siempre.

-¿Qué quieres? -Saludarte, colega.

-Pues ya me has saludado. Márchate, por favor.

-¿Y esas prisas? -Estoy trabajando, Rafa.

-¿Estás solo? ¿Y tu jefe?

-Ha salido a hacer un recado. -Perfecto, pues nos ponemos al día.

-¿Qué quieres que te cuente? No tengo nada que contarte.

-¿Cómo has conseguido que te largaran del trullo?

-Porque ya no soy la persona que era.

-Y dale. Que yo no me chupo el dedo, que tú sigues siendo un cabronazo.

-El Boli que tú conociste ya murió.

-Pero ¿qué me estás contando?

-¿Tú qué me has preguntado? Que cómo salí de la cárcel.

¿Lo quieres saber de verdad?

-Dímelo.

-Gracias a la fe.

Y gracias a Damián, el dueño de la ferretería.

Gracias a él me concedieron el tercer grado.

-¿Y cómo lo conociste?

-Dios me lo puso en mi camino.

-¡Qué bien haces el papel de santurrón, Boli!

Casi me lo creo y todo.

Yo no soy tan tonto como el Damián ese,

que te tengo calado, que tú eres un bicho.

-Yo no estoy haciendo ningún papel.

-Me alucina que te hayas convertido en un meapilas que vende bombillas,

que reza el rosario...

Con lo verraco que tú has sido con las tías siempre, Boli.

-Sigues siendo el mismo ignorante de siempre.

-Yo no soy tan ignorante, soy más inteligente que tú.

A mí no me pillaron por el robo a la joyería.

Y no me ponga esa cara.

Tú te quedaste atrás, yo salí corriendo.

-Entonces deberías darme las gracias por no haberte delatado.

-¿Sabes qué pasa? Que no tiene mérito no delatar a un compadre

con el que das un palo, ¿te enteras?

-Si no has venido a dar las gracias, ¿a qué has venido?

-Hola, Boli. -Hola.

-Entonces, ¿nos vemos mañana?

-Yo te diría que no porque no creo que traigamos ese destornillador.

Te recomiendo que vayas a una ferretería del centro,

hay más cosas. -OK.

Chao.

-¿En qué puedo ayudarte? -Quería una fuente para el horno.

-¿De qué tamaño la quieres? -Esta está bien.

-Esa es más barata y está muy bien. -No, esta me vale.

-Muy bien.

Son seis euros. ¿Quieres algo más? -No.

Bueno, sí. ¿El hombre que se acaba de marchar es cliente?

-No lo sé, eso tiene que saberlo mejor Damián, es su clientela.

-¿Y qué quería?

-Un destornillador electrónico.

-¿Nada más?

-Nada más, ¿por qué?

-Porque se ha puesto nervioso cuando ha visto mi uniforme,

no suele ser buena señal. -Tampoco me he dado cuenta.

-Cuando llevas tantos años trabajando como policía,

desarrollas un instinto especial para detectar gente problemática.

-Tampoco me ha parecido problemático. Sí raro.

Gracias. -A ti.

-Tranquila, María, ya estoy aquí, que se ha alargado un poco la cosa.

Vengo con un cabreo del 15.

-¿Por la reunión con la asociación de vecinos?

-¿Te acuerdas de Ana,

la chica que trabajaba limpiando en el polígono,

en una de las naves? -Sí, que la despidieron.

-Mañana la van a desahuciar con sus tres hijos.

-¿Cómo que la desahucian? -La desahucian, la echan a la calle.

-Pero ¿eso pueden hacerlo? -Parece ser que su bloque de pisos

lo compró uno de estos fondos buitre.

Total que les han duplicado el alquiler,

y quien no pueda pagarlo se tiene que ir a la calle.

-Primero noticia que tengo, Paty.

-Y lo peor de todo es que esas casas eran de protección oficial.

Por eso los alquileres estaban tan ajustados.

Y la nueva inmobiliaria está especulando con ellos.

Es indignante, te lo juro, indignante.

-Esa chica está cobrando el paro, ¿no?

-Pero no le da para pagar el alquiler y mantener a sus tres hijos.

-Madre mía, no sabía que estuviera tan apurada.

Me la he encontrado alguna vez, pero no me contó nada.

-Porque se muere de la vergüenza.

Se lo ha ocultado a todo el mundo, María.

Ha tardado un montón en pedir ayuda a la asociación de vecinos.

-¿Y esa chica tiene otras ayudas aparte del paro?

-El banco de alimentos del barrio les pasa comida de vez en cuando.

-Qué desgraciados,

¿cómo pueden echar a la gente a la calle?

-Porque les importa una mierda la gente como Ana.

Solamente quieren dinero, dinero y más dinero,

y les da igual a quién tengan que pisotear.

Pero no vamos a permitir esto.

-¿Quién, tú y yo? -No, la asociación de vecinos,

les he dejado organizando una protesta

para paralizar el desahucio, la está llevando Manolo.

-El presidente de la asociación. -Ese.

-Pero ¿qué tipo de protesta?

-Nos vamos a encadenar al portal.

-¡Paty! -¿Qué? Lo pienso hacer,

yo no pienso permitir que Ana se quede en la calle.

-Pero encadenarse... -Quien dice encadenarse,

dice montar un poco el pollo, ¿sabes?

Es que estoy todavía muy cabreada, a mí me hicieron lo mismo.

Tuve que dejar mi casa porque me duplicaron el alquiler.

¿Qué, te apuntas?

-A ver, yo es que.... no soy muy de encadenarme.

Aparte, alguien se tendrá que quedar en el bar, digo yo.

-Vale, tienes razón,

pero a mí me dejas ir, por favor, María.

-Pues claro que sí, estoy totalmente de acuerdo contigo,

claro que sí. -Gracias.

Pues deja esto si quieres, termino yo las comandas

y esta noche cierro yo el bar. -No, no te preocupes.

Ponle unas natillas a los de la mesa cinco y dale la cuenta en la seis.

-Vale.

(MARÍA SUSPIRA)

-Como ves, ya suena mucho mejor.

Solo tendría que cambiarle la rueda de atrás.

En una hora y media podrías venir a recogerlo

y tengo la factura preparada, ¿vale? Gracias.

Hola.

-Bueno,

la clientela no te ha abandonado a pesar de cerrar unos días.

-La gente no se ha enterado

de que estuve en el calabozo por matar a mi padre.

-Fue en defensa propia y eso no lo puedes olvidar.

-Como comprenderás, es una situación difícil de olvidar.

-¿Y por qué no dejas de darle vueltas?

-Dejaré de darle vueltas el día que me muera,

o cuando se celebre el juicio. -Pues hasta entonces normalidad.

Eso es lo que tiene que haber en tu vida: normalidad.

-Ya.

-¿Has tenido muchas pérdidas los días que ha estado cerrado?

-Supongo, no me he parado a contarlas.

Me da igual, haré horas extra.

-Bueno, yo puedo compensarte.

-No me interesa.

-Es tu parte del dinero de lo del cajero.

Hijo, ¿por qué eres tan cabezota?

Este dinero es tan tuyo como de tus hermanos,

y sin ti la cosa no hubiera salido bien.

-Mamá, nada ha salido bien,

este palo solo nos ha traído desgracias, ¿o no lo ves?

-Tienes razón, no ha salido tan bien como queríamos,

pero hay algo positivo. -Claro, que hay dinero,

es lo único que te importa, y te da igual cómo conseguirlo.

-Pero ¿por qué tienes tantos escrúpulos?

Álvaro, sé más práctico,

¿tú sabes la de cosas que puedes hacer con este dineral?

-Ni me he parado a pensarlo. -Pues ya te lo digo yo.

Puedes hacer reformas aquí, comprarle algo bonito a tu novia...

-Ya no tengo novia.

Es lo único que he sacado de toda esta mierda.

-Ah, no lo sabía.

-No confía en mí.

-¿Cree que mataste a tu padre queriendo?

-No, Silvia tiene claro que lo maté en defensa propia.

Pero no confía en mí por las veces que le mentí

cuando me preguntaba por Gabriel Campos.

-Siento que lo hayáis dejado, hijo.

-Eres una mentirosa.

Te da igual que Silvia no esté en mi vida, de hecho te alegras.

-No, te equivocas, no soy ninguna mentirosa.

Pero Silvia es policía y persigue el crimen,

y tarde o temprano hubiera venido a por nosotros.

-Es mejor que lo dejemos, ¿vale?

Vete, por favor.

-¿No puedo hacer nada por ti?

-Sí, dejarme en paz.

-Aunque no cojas todo este dinero,

coge la parte proporcional de los días que ha estado cerrado.

-Mamá, no voy a coger ni un solo euro de ese maldito dinero,

¿o es que no te enteras?

Por poco que coja me convertiría en un delincuente,

y yo no soy un delincuente, al menos no quiero serlo,

aunque te empeñes en arrastrarme en tus movidas.

-No me empeño en arrastrarte en nada,

es más, estoy orgullosa de ti,

de que salgas solo adelante con este taller,

y que seas honrado.

Pero no te alejes de la familia.

En fin...

siento ser un problema tan grande para ti.

-La mantendremos en observación.

-¿Y cuándo podré verla? -En cuanto suba a planta.

-Gracias, doctora.

No me lo puedo creer, ha vuelto a caer, Fernando.

No tenía que haberla dejado sola en Méjico.

-Tú no puedes estar pendiente de tu hermana

toda la vida, ya es mayorcita. -Creí que se había rehabilitado.

-Por eso mismo, no te puedes sentir culpable,

tú pensabas que estaba bien,

no te imaginabas que pudiera caer en lo mismo.

-¿Cómo ha podido engañarme?

No la entiendo, no entiendo su forma de pensar.

-No es nada fácil salir de una adicción así.

-Casi muere por una sobredosis. -Sí, pero la encontraron a tiempo,

afortunadamente está bien.

-Solo imaginarme a mi hermana tirada en el pasillo,

convulsionando y temblando... -Pues no imagines eso,

solo te harás más daño.

Afortunadamente la encontraron a tiempo

y la camarera llamó a urgencias y la han traído aquí,

sino estaríamos lamentando algo peor. -¿Por qué, Fernando?

¿Por qué después de todo lo que ha pasado

vuelve a caer en esta mierda, por qué?

Se lo advertí cuando salió de la cárcel en Colombia,

pero nada, no me escucha. Es que es tonta.

-Mi vida, no puedes enfadarte así con tu hermana,

si la atacas de esa forma, si te cabreas así con ella

solo conseguirás cerrarla en banda y ahora mismo tu hermana

necesita que seas muy comprensiva con ella.

-Se me hace muy duro volver a pasar por todo esto.

-Lo sé, mi vida, lo sé.

Pero yo estoy aquí contigo, para estar a tu lado

y lo voy a estar siempre.

-Gracias.

-Te quiero. -Y yo.

-Nunca me había pasado algo así

y he visto cosas raras en operativos en mi vida.

-Pues parecías experto esquivando merluzas.

(NACHA RÍE)

-Si fueran merluzas, un besugo de tres kilos en la chepa.

-¿Vosotros de qué estáis hablando?

-Tu chico sufrió un ataque de merluzas, besugos y calamares.

-Recibimos un aviso de H-50

que estaba actuando un carterista en la zona del mercado.

Cuando lo localizamos se enfrentó a nosotros.

-¿Lanzando pescado? -Sí, Merche,

Elías lo acorraló cerca de la pescadería de Braulio,

el tipo le plantó cara con todo lo que tenía por medio,

por supuesto el pescado del puesto.

-Pero ¿has podido detenerlo? -Sí, con todas las de la ley

y con muy poquita dignidad y un tufo...

-Buenos, ¿qué queréis tomar, un bocadillo de calamares?

-Mira qué graciosa mi novia. A mí ponme un zumico.

-¿A ti otro, Nacha? -Sí, por favor, con azúcar,

que llevamos una mañanita...

-He visto que habéis ido a Distrito 11 a reforzar un operativo

para desmantelar unos talleres clandestinos.

-Sí, pero la operación todavía no está cerrada.

-Nos dirán si nos vuelven a necesitar,

Miralles ya está avisada.

-Aquí tenéis, chicos.

Los zumicos para reponer fuerzas. -A mí me vendrá bien.

Esta puede estar toda la noche de marcha

y al día siguiente como una lechuga.

-Qué exagerado, yo fui a tomar algo y luego a dormir.

-Es verdad, ¿qué tal lo pasasteis Aitana y tú?

-Muy bien.

-¿Has estado de copas con mi hija?

-Te echo una manita.

-Sí, nos fuimos a tomar algo.

Se lo propuse a Elías y María, pero estaban en plan aburridos

y Aitana se apuntó.

-¿Y lo habéis pasado bien? -No... Sí, bien.

-¿Sí o no? -Sí, quiero decir

que solo fuimos a tomar algo al Moonlight.

-La próxima vez avisadme que me apunto con vosotras.

-Claro, yo te aviso.

¿Me podrías pasar el número de Aitana, por favor?

-Claro.

-Es que quedé en pasarle un receta de un ceviche de camarones

que me sale delicioso. -A Aitana no le interesa la cocina.

Ya lo tienes. -Ah, ya.

-Bueno, compañera, me voy.

Hasta luego. -Hasta luego, cariño.

-Corazón, ¿tú qué quieres que cenemos esta noche?

-Cualquier cosa que no sea pescado. (MARÍA RÍE)

Eh, compañera...

¡Compañera! -¿Eh?

-Que estás en Babia.

-¿Cómo te sientes? -Mejor.

-Intenten no cansarla mucho, por favor.

-Sí.

Mira, Sandra, te presento a Fernando. -Hola.

¿Qué tal, cómo estás?

Encantado de conocerte, me hubiese gustado...

que hubiésemos coincidido en otras circunstancias, pero...

-Encantada.

¿Te han dicho cuándo podré irme?

-Tienes que estar aquí un par de días.

-No, yo no puedo quedarme aquí ni un día.

-No, Sandra, has sufrido una sobredosis,

los médicos quieren asegurarse de que no hay secuelas.

-Tú ves que no hay secuelas. -Hay que verlo con un TAC.

Quieren asegurarse de que no has sufrido

un derrame cerebral. -¿Un derrame?

No podría hablar contigo si tuviera un derrame.

-Sandra, compórtate, por favor.

-Lo siento, Maica, me tengo que ir. -¿Qué haces?

¿Ves?

¿Tú ves cómo no estás bien? Venga, siéntate.

-No puedo quedarme aquí, Maica, me tengo que ir.

-Sandra, escúchame, es aquí donde tienes que estar.

-Si me quedo, tengo las horas contadas.

-¿Cómo?

¿Te has metido en algún lío?

-Maica, no quiero hablar ahora.

-Será mejor que me vaya a por un café o cualquier cosa.

-No, tú te quedas.

Es mi pareja y puede oír lo que tienes que contarme.

-Que me agobiaba la idea de volver a España.

Tú tienes una vida aquí montada, tienes a Fernando, una profesión...

Pero yo no tengo nada, ni casa ni trabajo ni pareja.

-¡Me tienes a mí!

-No lo entiendes, no quiero depender de ti,

no quiero ser un incordio. -Que no eres un incordio,

a mí me encanta tenerte a mi lado y protegerte y cuidarte...

Además, estaba muy orgullosa de ti al saber que estabas limpia.

-Limpia y sin blanca.

Por eso, cuando me llamaron para un encargo bien pagado

no lo pensé.

-¿Un encargo de qué tipo?

-Uno que me permito vivir de lujo sin deberte a ti nada.

-¿Has vuelto a hacer de mula?

¡Sandra, por Dios!

¡Esa es la razón por la que estuviste presa en Colombia!

¿Ya no te acuerdas? ¿Cómo puedes caer en el mismo error?

-No ha sido un error porque todo ha salido fenomenal.

He pasado las aduanas de España y de Méjico sin problemas.

-¿Sin problemas? ¡Has sufrido una sobredosis!

-Me metí un par de rayas para coger fuerza

y me dio un mal viaje, pero ya está. -Pero ¿tú te estás oyendo?

¡Estás loca! -Cariño, tranquilízate.

-Maica, no estoy ahora para sermones.

Ahora la gente del cártel de Jalisco en España

está esperando el material que he traído.

-Perdona, ¿acabas de decir que has traído esa droga

para el cártel de Jalisco? -Sí, y necesito hacer la entrega ya.

-Pero ¿tú sabes lo que estás diciendo?

La gente del cártel de Jalisco

es una de las organizaciones más violentas y peligrosas

que hay en el mundo.

-Por eso tengo que hacer la entrega cuanto antes.

-¡Ni hablar!

Tú no sales hasta que estés totalmente recuperada.

-Entonces, tendrás que hacerlo tú.

-Pero ¿qué dices? -¡Por favor!

Por favor, Maica.

Me van a llamar para darme las instrucciones

y si no lo hago estoy sentenciada.

Coge mi móvil, está en esa bolsa, y llevadlo a donde os digan.

Necesito que hagas esto por mí, por favor.

(QUINTERO CARRASPEA)

-Es intolerable, de verdad.

Tenemos que montar un pollo de los gordos.

No hay derecho a que echen a esa mujer a la calle.

-Tienes toda la razón, es una vergüenza.

¿Me pones los dos cafés, por favor? -Sí...

-Yo se los pongo.

Yo no me quito a Ana de la cabeza. Estáis hablando de ella, ¿verdad?

(PATY ASIENTE) Yo no me la quito de la cabeza.

Ni a ella ni a sus tres criaturas.

-Toni está de acuerdo conmigo en que hay que parar ese desahucio.

Oye, ¿y si nos encadenamos mañana juntos?

-Es coña, ¿no? -Pues no.

Piensas lo mismo que yo. -Pienso igual que tú,

pero no puedo ir contra una resolución judicial.

-¿Y tu conciencia qué? -Lo que tú quieras,

pero yo no me puedo meter en un marrón,

no me puedo encadenar en un desahucio.

-Pues no entiendo por qué.

Los de la policía también sois humanos,

tenéis opiniones, y el mismo de derecho que todos a expresarlas.

-Yo tengo derecho a expresar mis opiniones,

pero no en contra de una resolución judicial.

Y este ser humano vuelve a comisaría...

Gracias, María.

He venido a por dos cafés y llevo media hora aquí.

No te enfades.

Dame un besito, churri.

María, apúntamelo, porfa.

-Paty...

estoy pensando una cosa,

¿qué te parece si preparo algo de cena y se la acerco a Ana

y a los críos para que cenen bien? -Pues sería un puntazo,

porque mañana les espera un día muy duro.

Mejor que vayan bien cenados.

-Pues sí, voy a ver qué les preparo y se lo acerco en unos táper.

-No te preocupes, se lo llevo yo.

Tengo que ver a Manolo para prepararlo todo para mañana.

-Venga, pues vale.

-¿Aitana?

"¿Qué tal, soy Nacha?"

-¿Cómo es que tienes mi número?

-Me lo ha dado tu madre, pero no te preocupes

que no le he dicho nada de lo que pasó,

"solo le dije que estuvimos tomando algo".

-¿Para qué llamas?

-Yo creo que deberíamos hablar

pero preferiría que no fuera por teléfono.

"¿Podrías quedar esta noche?"

-"¿Dónde?"

¿En La Parra? Acabo a las nueve.

-En La Parra no, podríamos encontrarnos con mi madre,

mejor en otro sitio.

-Muy bien. Pues ¿repetimos en el Moonlight?

-Sí, a las nueve.

-Vale, te veo luego. Que tengas buen día.

-Verás que cuando me aprenda esta jerga me cambian de unidad.

(RÍEN)

-Nadie te pide que seas un experto en dos días,

solo que te familiarices con la terminología de la unidad,

así el día que te trasladen de comisaría,

sepas cómo funciona la OIT. -Mas o menos lo sé.

Todas las unidades dependen de la UIT.

Es como si fuera el cerebro de la comisaría ¿no?

-Es una manera de verlo, me gusta.

¡Toni! ¿Qué tal? Hola.

¿Cómo llevas tu formación en la UIT?

De maravilla, aprendiendo de la inspectora Betanzos.

Ya sé lo que es el "phishing", el "highjacking", el "bridging"...

Pues me alegro porque mañana te cambio.

¿Mañana? A menos que Ángela te necesite.

¿Lo necesitas, Ángela? Eeeeeh... No, yo diría que no.

-¿Y adónde me cambia?

Vas a volver a la calle. ¿Sí?

-Enhorabuena, chaval, lo que tú querías.

Yo voy para mi despacho. Me parece perfecto.

Gracias por el café. Hasta luego.

¿Y qué tienes pensado para mí?

Para empezar, quiero que refuerces

un operativo de un desahucio que se va a ejecutar mañana.

¿El desahucio de la plaza?

Aquí tienes toda la documentación, míratela bien,

tus compañeros ya la tienen. Toma.

No me puede hacer esto, inspectora, por favor.

¿Por qué? Porque es un marrón de la de Dios,

y es un tema con el que no estoy de acuerdo.

No es un operativo agradable, pero hay que cumplir órdenes.

Estoy en prácticas, se lo pido por favor,

¿no me pueden cambiar. Tómalo como parte de tu formación,

tienes que aprender a participar en operativos que no te gusten.

Gajes del oficio.

Hay que joderse. ¿Perdón?

¿Eh? Nada.

Yo puedo estar de acuerdo

en que hay leyes que se deben cambiar,

pero ese no es nuestro cometido,

nuestro cometido es hacer cumplir las leyes.

Lo sé perfectamente, pero precisamente en este caso,

le digo que deberíamos tener más margen.

¿Por qué? Ortiz y Soriano no se han quejado,

y tampoco les hace gracia. Lo mío es distinto.

¿Por qué, tienes alguna vinculación personal

con las personas a la que se va a desahuciar?

No.

Haré lo que me manda, inspectora.

Por supuesto que harás lo que te mande.

Estúdiatelo bien.

Buenas. -¿Qué tal, Luis?

¿Me puedes poner una tónica? -Claro.

Oye...

Que no he tenido oportunidad

de darte el pésame por la muerte de tu padre.

Lo siento. -No hace falta,

mi padre era un animal,

estaba a punto de matar a mi madre y a mi hermano.

-Lo dices como si te alegrara.

-Alegrarme no, pero él se lo buscó.

Y si te digo la verdad, entre mi hermano y mi padre,

¿qué quieres que te diga?

Prefiero que mi hermano haya salvado su vida y la de mi madre.

-Bueno, pues me alegro,

espero que pueda demostrarlo ante el juez.

-Nacha, seguro que lo va a demostrar.

Mi hermano no es un asesino, actuó en defensa propia.

¿Te pongo algo de comer?

-No, gracias, estoy esperando a una amiga.

Aitana.

-Hola. -¿Te pongo algo?

-Un zumo de piña.

-¿Qué tal, todo bien? -Bien, ¿y tú?

-Bien también.

-No puedo quedarme mucho rato, Felipe me espera en casa para cenar.

-Normal. Yo solo quería que aclaráramos algunas cosas.

No me gustaría tener mal rollo con la hija de una compañera.

-Yo tampoco quiero malos entendidos.

Lo que pasó entre nosotras...

no fue nada,

pero no debí haberte besado, lo siento mucho.

-No te preocupes, a mí simplemente me descolocó un poco

tu forma de reaccionar, que te fueras de repente.

Creo que podríamos haberlo aclarado en el momento.

-Me dio vergüenza.

-Pero si solo fue un beso. -Ya, pero no quiero que pienses

que voy por ahí enrollándome con gente.

Me voy a casar en un mes. (NACHA ASIENTE)

-Eso fue lo mismo que dijiste anoche.

Pero sigues sin estar muy convencida de casarte.

Y creo que el impulso que tuviste hacia mí

esconde algo más profundo.

-Había bebido.

-Venga ya, Aitana, dos cervezas. Sabías perfectamente lo que hacías.

Pero da igual, si estabas borracha o no es lo mismo.

Yo no me quiero meter en tu vida personal,

pero creo que casarse es dar un paso muy importante

y para eso uno tiene que estar seguro.

-Pues para no querer meterte en mi vida, no te quedas corta.

-Perdóname, yo no te conozco mucho, pero me caes bien.

-Pues si te caigo bien, hazme un favor,

no le cuentes a nadie lo que pasó.

-Tranquila, nadie tiene por qué saberlo.

-Y no volverá a pasar. Perdona si te he molestado.

-¿Te vas ya? -Sí.

-Tranquila, invito yo. -No, prefiero que no.

-Si no lo vais a tomar no os voy a cobrar.

-¿Seguro? -Claro.

-Vale, gracias. Hasta luego. -Adiós.

-Vaya prisas tu amiga, ¿no? -Sí, le surgió un imprevisto.

(Puerta)

-Manolo, por mí no va a quedar.

Además he hablado con muchos clientes de La Parra,

y les he convencido. Se van a unir a la protesta, sí.

(Puerta)

Será un éxito, te lo digo de verdad.

Oye, te tengo que dejar. Mañana hablamos, ¿vale?

Sí, venga. Chao.

Hola. -Hola.

¿Por qué no habría?

-Estaba hablando con Manolo, el presidente de la asociación.

Toni, mañana vamos a montar...

Vamos a ir a por todas. -La vais a montar, ¿en plan?

-Que Ana y sus hijos no se van a quedar en la calle.

Mañana voy a comprar las cadenas y los candados.

Cada uno vamos a llevar el nuestro. -Sí que estás revolucionaria.

-Tío, de verdad, es que estoy a tope. Mira.

-Ya ves.

¿Y tú no tenías que estar en el curro a esas horas?

-Sí, pero María me deja salir antes porque está de acuerdo con la causa.

-Ah.

¿Sabes si luego te va a descontar las horas?

-Pero ¿qué dices? No, ella está muy comprometida.

Bueno, como todos, ¿no?

-No me gustaría que te metieras en un lío.

-¿A qué viene esto ahora?

-Pues que es peligroso lo que vas a hacer mañana,

no sé si lo sabes, pero es un marrón.

-Que no va a pasar nada, no te preocupes.

-Yo preferiría que no fueras.

-No entiendo por qué me dices esto ahora,

¿qué pasa? -Pues que...

Mira, ellos me han puesto al otro lado.

-¿Cómo al otro lado? -Al otro lado de la protesta,

voy a estar en el operativo del desahucio.

-A ver, a ver, un momento, creo que no estoy entendiendo bien.

¿Me estás diciendo que vas a estar al otro lado,

en el lado de los malos?

-No voy a estar en el lado de los malos...

-Es lo que me acabas de decir ahora mismo.

-Tengo que acatar órdenes de superiores.

-Toni, no me jodas. Yo siempre te he apoyado con todo,

con tus amigos grafiteros, con todo.

-¿Qué haces comparando? No tiene nada que ver.

-¿En qué no tiene nada que ver? -No tiene nada que ver.

-No tiene nada que ver en que esto es cosa mía.

y a ti ni te va ni te viene. -Tía, estás siendo muy injusta.

Soy policía y tengo que hacer cosas me guste o no me guste.

Y tengo obligaciones y tú no, por eso te estoy pidiendo por favor

que no vayas porque no quiero cargar contra ti.

-Si participas en ese operativo tendrás que cargar contra mí,

porque me pienso encadenar la primera.

-¿En serio? (PATY ASIENTE)

Te lo pido por favor. ¿No puedes decir que estás enferma?

-¡Di que estás enfermo tú, no te jode!

-¡Que no puedo! -No,

tú prefieres ser un sicario del sistema capitalista.

-¿Qué sicario del sistema capitalista, qué dices, tía?

Si no entiendes que por mi curro

tengo que hacer cosas que no me gustan,

no tenemos nada más que hablar. -Pues no tenemos nada más que hablar.

Adiós. -Adiós.

-Tenía todo esto metido en el cuerpo, Fernando.

-Cariño.

-Sí que impresiona, sí.

Con razón se sentía tan mal.

-¿Cómo ha podido caer en manos de esa gentuza?

¿Es que no tuvo suficiente la otra vez?

-Cariño, tu hermana está enferma, una persona con una adicción así

puede tropezar con la misma piedra una y mil veces si es necesario.

-Es que yo no sé qué más puedo hacer por Sandra.

-No puedes hacer nada más de lo que estás haciendo,

intentar apoyarla en todo lo que puedas

para sacarla de ese maldito agujero.

-A ver si llaman ya eso hijos de...

-Mi vida, mírame, yo...

Yo no quiero ser pesimista, pero...

pero tienes que saber que esa gente

no se va a olvidar de tu hermana tan fácilmente.

-No te entiendo. -A ver, cariño,

tu hermana ya está demasiado implicada con esta gente,

ha firmado una especie de contrato con ellos,

le han puesto una prueba y la ha superado,

ha hecho muy bien su trabajo.

Así que van a seguir obligándola a hacer más viajes de esos

hasta que...

Hasta que la detenga la policía

o se termine reventando una de esas bolsas en el estómago...

Mi vida, lo siento mucho, de verdad,

yo sé que es duro decirte esto, pero es que esto es así.

-Sí, sí, tienes razón.

Mejor ser realista y saber a qué me enfrento.

-Nos estamos enfrentando a unas malas bestias,

gente que no tiene escrúpulos, ¿me oyes?

Van a seguir usándola como mula cada vez que les dé la gana,

a no ser que cortemos por lo sano.

Escúchame, cariño,

creo que lo mejor que podemos hacer es recurrir a la policía.

-¿Qué? Pero ¿estás loco?

¿No dices que esa gente es muy poderosa?

Si los denuncio irán a por mi hermana.

-Y si no lo haces la puedes perder para siempre.

-La policía puede protegerla,

ya te he dicho que esa gente del cártel de Jalisco

es una de las organizaciones más peligrosas que hay en el mundo.

Son muy, pero que muy violentos,

Ni a mi peor enemigo le aconsejaría que se acerque

ni a dos metros de ellos.

(Teléfono)

(NERVIOSA) ¡Llaman, llaman, están llamando!

-Hazte la boba, como si no supieras nada.

-Pero ¿qué les digo? -Invéntate algo,

dile que tu hermana está indispuesta y que no se puede poner.

-Hola...

No, no soy Sandra, soy su hermana.

Sandra ha sufrido un accidente y está en el hospital.

No es grave, pero debe descansar.

-¿Qué? ¿Qué ha pasado, qué te han dicho?

-Que si no entrego la droga nos matarán a las dos.

-Tranquila, cariño, no va a pasar nada de eso.

Son cosas que ves por la televisión y no piensas que te van a pasar a ti,

y un buen día pierdes el trabajo, te duplican el alquiler,

y aquí donde me ves,

soy yo quien está a punto de ser desahuciada.

-¿Qué pasa, ya lo sabíais, no?

En comisaría no se habla de otra cosa.

Normal, porque es muy fuerte.

Yo flipo con que Toni se preste a algo así, yo...

-No tiene otra opción. -¿Cómo que no tiene otra opción?

-En esta profesión no existe la objeción de conciencia,

eso en otros trabajos, pero en la policía no, Toni.

-Un policía cuando se pone el uniforme

tiene que dejar de lado su ideología y cumplir las órdenes,

que es lo que vas a hacer.

-Ya, pero yo me metí en esto para proteger a los indefensos.

Y ya me diréis vosotros si alguno sabe

a quién estoy protegiendo, porque yo no lo veo.

-Ana, no te van a echar de tu casa, no se lo vamos a poner nada fácil.

-Yo sé que haréis lo que podáis,

pero me temo que no va a servir de nada.

Aquí los que mandan siempre son los del dinero.

-Ir a la policía es jugar con fuego, Fernando, ¿eh?

Sería como firmar su sentencia de muerte.

-Ella más o menos ya la ha firmado,

ha sellado ese pacto con ellos, ese contrato.

Por eso la van a seguir obligando a hacer lo que ha hecho

si les da la gana, y tú ya deberías saberlo.

Algo similar sucedió con Somoza. -No, eso era distinto.

Tiene que haber otra opción que no sea ir la policía.

-Tu jefe, ¿dónde está?

-Está en Guadalajara, fue a ver a su hija,

pero en cualquier momento

puede entrar algún cliente, así que...

Dime lo que me tengas que decir y lárgate.

-No, el que me tiene que decir eres tú.

¿Dónde está lo que sacamos de la joyería?

-¡Estás de broma! Maica, si se enteran de que hice de mula

voy directa al trullo, y aparezco muerta por orden de los mejicanos.

-No tiene por qué pasar eso, Sandra, la policía sabrá protegerte,

pueden escribir un informe favorable. Los jueces son muy benevolentes

cuando la gente decide colaborar porque se arrepienten.

No vas a tener que pisar la cárcel, te lo digo por experiencia.

¿Qué me decís?

Solo tengo que coger el teléfono y hacer esa llamada.

¿Qué me traes?

Esta mañana en la ferretería había un tipo que me ha dado mala espina,

estaba hablando con el Boli.

Me he quedado pensando y bingo... ¿Qué has averiguado?

Está fichado, es un delincuente habitual,

se llama Rafael Marín González.

-¿Qué películas me estás contando?

Ya te he dicho todo lo que sé, ¡qué quieres!

-Quiero mi dinero, Boli.

(TODOS) ¡No al desahucio, no al desahucio!

¡No al desahucio, no al desahucio!

¡No al desahucio, no al desahucio!

¡No al desahucio, no al desahucio!

¡No al desahucio!

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Servir y proteger - Capítulo 541

26 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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