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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 540 - ver ahora
Transcripción completa

Qué alegría, Sara.

-Ya. Bueno, no sé ni qué hago aquí.

-¿Ver a un viejo amigo?

-No sirvo para esa industria. No voy a hacer carrera.

-Las cosas se pueden hacer de otra manera.

¿Y si vuelves a cantar aquí?

-¡La cara de Sara cuando ha visto al productor ha sido un poema!

No sabía si quería abrazarte o estrangularte.

-Por el Moonlight.

Porque aquí he descubierto que cantar en público me hace feliz

y es donde me han dado la oportunidad para empezar

mi carrera musical.

-Por ti, Sara.

(ÁLVARO) -"Dime". -¿Dónde guardaste el dinero?

-Está en el sofá.

-"En el sofá no está. Necesito que vengas".

¡Es urgente!

-Ahora estoy ocupado.

-¿Son las llaves del taller de Álvaro?

-Y una nota:

"No os enfadéis por la pasta. La necesito más que vosotros".

Estoy buscando a alguien que me la ha jugado.

Necesita un pasaporte nuevo.

-Me voy a echarles una mano. Lo que he hecho no está bien.

-¡Dame el pasaporte! -¡No!

-¡Que me des el pasaporte! -¡No!

(FORCEJEAN)

¿Qué estás haciendo, tío?

-No me obligues a hacerlo.

"¿Qué ha pasado?"

He matado a mi padre.

Al parecer, usted llamó a Álvaro para pedirle que fuera al Moonlight

a ayudar a sus otros hijos.

¿Cómo es que no llegaron juntos?

Juan está de baja y yo no podía con todo.

Pero cuando Álvaro llegó, Ricky ya se encontraba mejor,

así que le dijimos a Álvaro que volviese a casa.

-Yo no estaba cuando pasó.

-Ni Ricky ni yo presenciamos la muerte de nuestro padre.

-Solo falta que Álvaro sea capaz de seguir el lío.

-Espero que repita la misma versión que nosotros.

-Si le denunciábamos iba a venir a por nosotros.

¿Cómo iba a contarte la verdad? Confiando en mí.

Mira dónde estás ahora. ¿No ves que eres policía?

Hubieras tenido que detenerle

y te habría pedido que no lo hicieras.

Me ha estado mintiendo.

Y no una ni dos veces, durante semanas, a conciencia.

Supongo que te habrá dado alguna razón.

La misma que han dado su madre y sus hermanos.

¿Y no le crees?

Si se pusieron de acuerdo para ocultar la identidad de Dimas,

¿quién me dice que esto no lo han pactado previamente?

Es de Guadalajara.

¿Sí, dígame?

¿No me lo pueden decir por teléfono?

-Era un tema importante, ¿verdad? -Mi hija.

-¿Le pasa algo?

-Hace algún tiempo sufrió un golpe muy duro.

Llamaban para decirme que mi hija está en última fase de recuperación.

Si todo va bien, dentro de poco vuelve a casa.

-¿La van a dejar salir?

-Eso parece. He estado hablando con ella

y dice que se ve con fuerzas.

-La voy a conocer por fin.

(Música emocionante)

¿Has desayunado bien?

-¿Cuándo van a llevarme?

-Cuando me lo diga la jefa.

Buenos días. Voy a hablar con el detenido.

Muy bien.

-Hola, Silvia.

¿Qué tal has dormido?

No he pegado ojo, estoy muy nervioso.

¿Cómo estás tú?

Enseguida te llevan a los Juzgados.

El furgón de los detenidos está casi listo.

¿Vas a acompañarme tú?

No puedo.

¿No puedes o no quieres?

No puedo, Álvaro.

Ya.

Me habría gustado tener a alguien querido en el juzgado.

¿Quieres que avise a alguien de tu familia?

Sí, avisa a Luis, por favor.

Pero solo a él, ¿vale?

No quiero ninguna movida si el juez me mete en prisión.

Claro, aviso a Luis.

¿Qué me va a pasar?

Todo indica que actuaste en legítima defensa.

Lo más lógico es que el juez te deje en libertad con cargos,

a la espera de que se celebre el juicio.

En el juicio puede pasar cualquier cosa.

¿Por qué dices eso?

Mucha gente que actúa en legítima defensa es condenada.

Y hay casos en que los culpables se declaran inocentes.

Soy inocente, tienes que creerme.

No soy yo quien debe creerte, sino el juez.

De todos modos, los informes de Científica y el forense indican

que la muerte de Gabriel Campos fue en legítima defensa,

tal como declarasteis tú y tu familia.

¡Por favor!

No me trates con tanta frialdad.

No es frialdad, es profesionalidad. La necesito más que nunca.

Ya lo veo.

Tú eres policía y yo...

un delincuente. Yo no he dicho eso.

Sé que no eres un asesino.

Sé que mataste a tu padre por defender a tu madre.

¿Pero...?

-Ya han avisado. Nos tenemos que ir.

(MERINERO ABRE LA CERRADURA)

(Música de intriga)

-Avisa a Luis.

-Aquí tienes, tu pinchico de tortilla y pan con tomate.

-¿Desde cuándo tomas tortilla para desayunar?

Siempre tomabas fruta y tostadas.

-¿Tú has probado la tortilla de María?

-Claro. -Es irresistible.

-La probé el otro día.

-Deberías incluirlo en el menú de tu boda.

-Por favor, no seas pesada.

-Relájate un poco, es una broma.

Cualquier mención a la boda te sienta fatal.

-No, pero me agobias con el monotema.

-Supongo que no puedo preguntarte por el menú.

¿Tenéis presupuestos u opciones?

-Tenemos un restaurante, así que ya se encargarán.

-Felipe y tú deberíais hacer una prueba.

-No hace falta.

-Es lo suyo.

-Lo mío es centrarme en mi nuevo trabajo.

El centro de salud consume mis energías. Para la boda falta.

-Un mes. El tiempo vuela.

-Pues tengo otras prioridades.

-¿Qué hay más prioritario que tu boda?

-Mi trabajo, por ejemplo.

Pero deja de agobiarme con el tema.

-Cuando tu padre y yo nos casamos...

-¿Vas a contarme cómo preparaste tu boda?

-Lo del menú no te lo he contado. -Eso no.

-Fue genial. Fuimos tu padre y yo con los abuelos.

Probamos tres tipos de menú distintos

y terminamos empachadísimos

y un poco borrachos también.

Qué ilusionados estábamos.

-Y habéis acabado como el perro y el gato.

-Hemos acabado así porque tu padre me dejó por su secretaria.

-Perdona, he omitido ese detalle.

-Y aunque nos hayamos divorciado,

no significa que no estuviéramos enamorados.

-Sí, fuisteis felices y comisteis perdices.

-¡Ya basta! ¿Por qué esa mala uva? -Perdona, mamá.

-Fueron unos años maravillosos,

y aunque estés de morros con tu padre y conmigo

eres lo mejor que nos ha pasado. -No estoy de morros, solo digo

que me da mucha rabia que no pares con lo de la boda.

-Pero... Soy tu madre y quiero ayudarte.

Y sé que las novias llevan todo el peso de la organización.

-Es que no quiero hablar más de la boda.

-¿Te vas? -Sí, es hora de fichar.

-María, ¿me cobras, por favor?

-Sí, cinco euros.

Qué maja tu hija. (ASIENTE)

¿Cómo va con los preparativos de la boda?

-Nerviosas.

-Sobre todo ella, ¿no? -Ya sabes, la novia...

-Una de mi pueblo lo dejó. Estaba atacada con los preparativos

y la superó. -¿Y no se casó?

-Sí se casó, porque la llevaron engañada al altar,

le dijeron que iban a la boda de unos amigos.

-¿Qué tipo de boda es esa?

-¿El novio qué tal es?

-Muy majo, la verdad.

Es listo, simpático, guapo, le gusta su trabajo...

Aitana tiene suerte, aunque no se dé cuenta de ello.

-Mujer, claro que se da cuenta.

Y tú deja de agobiarte con los preparativos.

-Si me da igual que se casen. Mientras estén bien...

-Te voy a decir una cosa, te tengo un poco de envidia.

El otro día en la boda del hijo de Elías

también me entró un gusanillo. Tiene que ser muy especial

eso de tener a tus hijos mayores

a punto de casarse, y sentirte orgullosa de ellos.

-Yo estoy muy orgullosa de Aitana.

Te haré caso y dejaré de darle vueltas a los preparativos.

Me voy a la ODAC. -Yo voy a seguir por aquí.

-Que tengas buen día. -Tú también, María.

(Música de suspense)

(RECUERDA) "Iba con dos personas.

Esa noche nos drogamos...

y bebimos, aunque, te aseguro

que nada justifica lo que hicimos.

-¿Qué pasó esa noche?

-Es mi carga,

y no está bien que cargues tú con ella.

Un hombre elige el mal camino porque otros se lo enseñan.

-¿Y quién te lo enseñó a ti?

-José Manuel López.

Ojalá no lo hubiera conocido nunca.

-¿Fuisteis a la cárcel juntos? -No,

el tonto fui yo, él quedó libre, no lo pillaron.

-¿Tú fuiste al trullo y el de rositas?

Estarás deseando echártelo a la cara.

-A mí es que no me mueve la venganza".

Damián, falta cuerda para piano. ¿Lo pido al proveedor?

¿Qué pasa? ¿Estás bien?

-Me estaba acordando...

de cuando entró el yonqui a intentar atracarnos.

-Bueno, fue muy desagradable, pero ya pasó.

-No se me va de la cabeza.

Lo pasé mal. Fueron unas horas muy intensas,

pensé que no lo contaba.

-Pero gracias a Dios, todo quedó en un susto.

-Hay mucho loco por ahí suelto.

-Sí.

-Cuando estaba el yonqui, estabas hablando con él,

y le dijiste el nombre de tu compañero

con el que hacías estas cosas. José Manuel López, ¿no?

-Sí, así se llama.

-Tu compañero de fechorías.

¿Trabajabais solos o había alguien más?

-No me gusta hablar de mi vida pasada.

La tengo sepultada aquí.

-De José Manuel te acordaste. No lo tendrás sepultado.

-Lo hice para que atracador aflojara.

-¿Tan mala influencia hizo sobre ti?

-A ver...

Está muy mal que yo le culpara a él, el otro día,

pero, tranquilo, el único responsable soy yo.

-Por cómo lo dices, debieron de ser cosas horribles.

-Fueron cosas muy desagradables, sí.

-¿Por qué no me cuentas alguna?

Solo conozco los delitos por los que te culparon.

-Eso es más que suficiente.

Me avergüenzo mucho de mi pasado.

-¿Te avergüenzas o no confías en mí?

Yo he confiado en ti, te he conseguido el tercer grado.

¿Quién me dice que no eres un asesino,

o un violador?

-Pero...

Soy una buena persona, ya lo sabes.

-No, no lo sé.

No lo sé.

Y sabes que hay muchos crímenes por los que no te han jugado.

Si de verdad te arrepintieras, me los contarías, uno por uno.

No vayas de santurrón, de ese rollo de Dios,

las bienaventuranzas... ¡Teatro, mentira!

-No es teatro.

Rezo a Dios todos los días para invocar su perdón.

Lo único que no me perdono... -Paco, ¿qué tal?

Te atienden.

-¿Qué quería?

(Sirenas lejanas)

(SUSPIRA)

-¿No has llamado a Luis?

(SUSPIRA) -No.

No quiero incordiarle si están en la vista.

-Seguro que cuando sepan algo, te envían un mensaje.

(LUIS) -¡Ya estamos aquí!

-¡Álvaro, hijo, te han dejado libre!

Podrías haberme enviado un mensaje. -Qué bien tenerte en casa.

-Salimos, nos metimos en el coche

y a la que me di cuenta ya estábamos aquí.

-Bueno, contádnoslo todo.

-No hay mucho que contar:

me han dejado en libertad a la espera de juicio.

-Ah, pues eso son buenas noticias.

-Habrá que esperar.

-El abogado que recomendaste, mamá, es optimista.

Dice que podemos demostrar que Álvaro es inocente,

que actuó en defensa propia y para salvarte.

Así quedaría libre de cargos.

-Así fue como ocurrió, tal cual.

-¿Tal cual?

Olvidas que robamos un cajero lleno de dinero.

-No, hijo, aquí lo que se juzga es la muerte de Gabriel,

y quedará demostrado que lo hiciste en defensa propia y para salvarme.

(EXHALA) Si no llegas a haber entrado,

lo que estaríais lamentando sería mi muerte.

-¡No digas esas cosas! -Es que es la verdad, hijo.

Gracias a Álvaro estoy viva, eso es así.

-En vez de darme las gracias por haber matado a mi padre,

preferiría que le hubieses denunciado, como te dije.

Siempre haces lo que te da la gana.

Ahora por tu culpa me tengo que comer este marrón.

-Todos estamos juntos en esto. -No, todos no, Luis.

Silvia me ha dado la espalda.

-¿Y lo que te preocupa es Silvia?

-Sí, ¿hay algún problema? -Pues sí.

Que papá se ha muerto,

y eso es más grave que el rebote que se pueda pillar tu novia.

-Mira, Ricky, a papá me unía un pasado de mierda,

y con Silvia tenía una futuro. (RESOPLA)

Y seguramente lo he perdido.

-No, concéntrate en lo importante:

estás libre, y con Silvia ya lo arreglarás.

-No sé ni por dónde empezar.

-Cariño, yo entiendo que estés mal,

pero hazle entender que tu padre era un maltratador

y que lo hiciste para salvarme.

-No tendría que haber llegado tan lejos.

-Dejemos este tema, por favor.

Álvaro, has pasado mucha tensión, ¿por qué no vas a descansar?

-Sí, me voy a la cama, que estoy reventado.

(Música melancólica)

-¿Se puede saber qué le pasa?

-Que está destrozado.

-Tendrá que entender que estamos de su parte.

-Pues démosle tiempo. -Sí, mejor que no le agobiemos.

-Me voy. He quedado con el fontanero para mirar lo del baño del "pub".

-Muy bien, hijo. Luego hablamos.

-Mamá, no me gusta verte así.

-Es que Álvaro tiene razón,

debería haber entregado a tu padre en cuanto apareció.

-No podías hacer eso, es nuestro padre.

-Está destruyendo la familia aun después de muerto.

-No, es lo que dice Luis: hay que darle tiempo a Álvaro

hasta que vuelva a la normalidad.

-Es que se juntan demasiadas cosas.

-El único problema es la rubia.

-No... No, no.

Silvia ya no es lo único que le separa de nosotros.

Lo ocurrido nos va a pasar factura.

Ya nada volverá a ser como antes.

-"Deep web"...

Expl... "exploit"...

"adware"...

¡Me cago en mi vida, macho!

Ya me costaba el lenguaje policial y ahora tecnológico.

-Tranquilo, porque estos términos a veces le superan a uno.

Date tiempo, igual que con el argot policial.

Buenas. Hola.

-Silvia, me he enterado de lo de Álvaro.

¿Se sabe algo de lo que dijo el juez?

No, no sé nada.

Espero que lo liberen pronto, porque, madre mía.

-Chicos, ¿qué ha pasado?

Llevo todo el día en la ofi y no me he enterado de nada.

-Pues...

un colega en común,

que ha matado a su padre para proteger a su madre.

Ha sido en legítima defensa.

Espero que el juez también lo vea así.

Yo también, porque Álvaro es un trozo de pan.

Con lo de Samu me ha ayudado...

Lo sé.

Lo he visto cuando lo llevaban al juzgado

y estaba destrozado, cabizbajo...

O sea, decaído. -Toni...

Se ha acabado el descanso, que los tíos malotes...

no descansan.

Hasta luego.

-Ánimo. Para lo que quieras, aquí estoy.

-¿Cuándo se entrevista con el productor?

-Esta misma tarde.

Lleva toda la mañana hecha un manojo de nervios.

-¿Ha ido a trabajar? -Sí, sí. Es muy cabezona.

Aunque, imagínate, con la cabeza en otro sitio todo el día.

-No me extraña, teniendo una cita que te puede cambiar la vida...

-Pues eso.

-¿Os recojo ya los platos?

-Sí, María, gracias. ¿Postre o café? ¿Qué prefieres?

-Yo algo de chocolate y un cortado.

-Tengo unas natillas de chocolate riquísimas.

-Entonces, ¿unas natillas? -Sí.

-Unas natillas y un par de cafés.

-¿Las vais a compartir? -Sí.

-Sí. Las voy a probar solo,

porque con esto de la política me tengo que mantener en forma

para tener buena imagen.

-¡Cuánto sacrificio por la política!

-No lo sabes tú bien.

Oye, y hablando de sacrificios,

hay algo importante que debo hacer si quiero ganar las elecciones.

Necesitaría que me hicieses un favor muy grande,

pero no sé si podrías.

-Si está en mi mano...

-Vamos a verlo.

Dímelo tú.

(MAICA RÍE)

-¿Qué tiene que ver esto con la política?

-Todo. Justo antes de unas elecciones,

se genera mucha tensión y viene muy bien

retirarse unos días y descansar

en un sitio tranquilo, para cargar pilas...

Por eso me preguntaba si estarías dispuesta

a sacrificarte conmigo.

-Claro.

(RÍEN)

-Sabía que querrías colaborar por una buena causa.

Si te parece, voy a llamar ahora mismo

a ver si tienen plazas libres. Y, si las tienen,

podemos salir mañana. -Perfecto.

(Móvil)

Sandra, mi hermana.

Sandra, ¿cómo estás, cariño?

¿Cómo que en el aeropuerto? ¿Ya?

Ah, no... Pensaba que estabas con los preparativos del viaje.

¡Sí, claro que me hace ilusión que vengas!

Además, tengo ganas de que conozcas a Fernando.

Bueno, y él de conocerte a ti.

Vale. Te estaré esperando aquí.

Un besito, hasta mañana. Chao.

Habrá que esperar para cargar las pilas.

-No pasa nada, iremos en cualquier otro momento.

¿No te importa? -Claro que no, mujer.

Ese sitio va a seguir estando ahí.

Lo importante es que estés tú en Madrid para ver a tu hermana.

-Gracias. Eres tan comprensivo...

-Y tú eres tan guapa...

(MARÍA CARRASPEA)

-No quería interrumpir,

pero es para que no se calienten las natillas.

-Gracias, María. Y disculpa,

es que llevo tanto tiempo sin tenerla a mi lado

que no puedo evitar comérmela a besos.

-Pues que sea para bien.

-Qué buena pinta, ¿no? -Sí.

Silvia, te estaba buscando. Tengo novedades.

¿Sobre Álvaro?

El juez ha decretado libertad a la espera de juicio.

Puedes alegrarte.

Debo ser profesional.

Y humana, Silvia, humana.

¿Cómo estás?

Y no te lo está preguntando tu superior.

Pues no sé qué decirte.

Por un lado siento muchísimo lo que le está pasando a Álvaro.

Y, por el otro,

no olvido que me ha mentido todo este tiempo.

Te entiendo perfectamente.

¡Siento tanta distancia con él!

Cuando más me necesita no sé si podré darle mi apoyo.

Estoy hecha un lío, Claudia.

No me extraña.

Una relación debe basarse en la confianza mutua,

y ahora tienes que valorar si vas a poder recuperar

esa confianza y esa complicidad que teníais.

No sé si voy a poder.

Bueno, mucho ánimo, ¿eh?

Piensa que Álvaro no es un Soler como los otros.

Debe de ser muy difícil crecer en ese ambiente y salir indemne.

Eso es verdad.

Sabes que me tienes para lo que necesites.

Gracias.

Aitana. -Mamá, ¿qué haces aquí?

-Chelo me ha dicho que estabas aquí.

Quería hablar contigo. ¿Tienes un minuto?

-Sí. ¿De qué?

-Quería pedirte disculpas. He estado pesada con el monotema.

-Tranquila, mamá, no pasa nada. -No, sí pasa.

Sé que preparar una boda es un quebradero de cabeza.

Pero te conozco y sé que te pasa algo más.

-Te equivocas. -¿Y por qué te pones a la defensiva?

¿Ha pasado algo con Felipe?

-No, no ha pasado nada, estamos bien.

-Pues si no es Felipe es otra cosa. Cuéntamelo, anda.

-Qué pesada te pones. -Pero, hija...

puedes contarme lo que sea, sabes que no voy a juzgarte.

¿No te hace ilusión casarte? -Sí que me hace ilusión.

-Pero ¿tienes miedo?

-Siento vértigo, mamá.

-Pueden ser los nervios. -No sé...

Pero pienso en mi vida futura con Felipe

y me genera muchas dudas.

-¿Dudas sobre qué?

-De que él deje de sentirse atraído por mí,

o yo por él.

-El problema es que nuestro divorcio te ha hecho daño, ¿verdad?

Mira, ni Felipe ni tú sois papá o yo.

Tenéis vuestra propia historia de amor

y no tiene por qué acabar como la nuestra.

No hay fórmulas, ¿sabes?

Y si os queréis, no hay nada de qué preocuparse.

¡Venga, cambia esa cara!

En vez de casarte, parece que vas a un funeral.

¡Te quiero muchísimo!

-Y yo, mamá.

-Vaya, me alegra que mi despacho sea un sitio tan acogedor.

-Lo siento, doctor. -No te preocupes,

los abrazos son la mejor medicina.

-Me voy a trabajar.

-Adiós, Merche. -Hasta luego, Antonio.

-Le he dejado los análisis que me pidió.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Sí.

-¿Todo bien con tu madre?

-Sí, ¿por? -La he visto un poco preocupada.

-Por mi boda. Se pone un poco pesada y a mí me agobia.

-Los padres somos pesados. Es un tópico, pero es ley de vida.

No se lo tengas en cuenta. -No.

Voy a salir a hacer una cura.

-Muy bien. Yo me entretendré con los chistes de Don Ginés.

Ginés, pase.

(Música tranquila)

-¡Sara! ¿Qué tal? Siéntate, por favor.

¿Cómo te ha ido esa prueba con el Santi Cano este?

¿Todo bien? -Creo que bien.

-¿Crees que bien? ¿Solo eso?

-Ha ido fenomenal.

(RÍE) -¡Bien!

Eso está mucho mejor, claro que sí.

¿Y qué te ha propuesto?

-Quiere que grabe un disco con su productora.

Le encantó la actuación.

-Sabía que lo mejor que podía hacer era escucharte cantar

en un sitio donde estuvieses más cómoda.

-El Moonlight tiene algo especial para mí.

-O al revés, ¿no?

-Gracias por todo, señor Quintero. De verdad.

-No, mujer, no hay nada que agradecer.

Lo importante es que lo que te haya propuesto ese hombre

sea una propuesta en firme y vaya en serio.

-Sí, parece que quiere apostar por mí, y va en serio.

También me ha dicho que estoy verde en algunas cosas,

pero que tengo potencial.

Me ha dicho que me vendría bien ir a una escuela de música,

para aprender las cosas que me faltan.

-Claro que sí, yo creo lo mismo.

Y por mi parte no vas a tener ningún problema.

Haremos que tus horarios sean lo más flexibles posible

para que puedas compatibilizar las dos cosas.

-Es que ahí está el problema.

Me ha hablado de una escuela en Barcelona.

-¿En Barcelona? ¡Vaya!

¿Y cuándo tendrías que irte?

-En tres días. -¿Tres días?

¡Joder, tres días!

Pero, a ver, señor Quintero, todavía no le he dicho que sí.

-¿Por qué no?

-Quería hablarlo con usted.

No me gustaría dejarle tirado de un día para otro.

Lo suyo es que le dé 15 días

para que pueda encontrar a un sustituto.

-A ver, en primer lugar te voy a pedir por favor

que dejes de llamarme de usted.

Háblame de tú.

Y, en segundo lugar, no me estás haciendo ninguna faena,

la faena te la harías a ti misma

si dejas que Santi Cano se eche para atrás,

porque vea que no estás dispuesta a arriesgarlo todo por la música.

-No, si él lo ha entendido.

-A ver, sí, puede haberlo entendido.

Pero seguramente te ha dicho eso porque es una persona educada,

pero quizá no le haga ninguna gracia que no estés dispuesta

a dejarlo todo para trabajar en la música.

¿Sabes qué?

Llama a Santi Cano y dile que aceptas su oferta.

-¿Seguro? -Y tan seguro.

Como que mañana mismo estás cogiendo el AVE,

y, si no, te meteré yo en el tren.

-Vale. En cuanto hable con él me pongo a buscar un sustituto.

-Sara, lo que tienes que hacer

es pensar en ti y concentrarte en tu carrera.

De buscarte sustituta me encargaré yo.

(FERNANDO RÍE)

(SUSPIRA) -Gracias, Fernando, de verdad.

No habría podido cumplir este sueño sin ti.

-No me lo agradezcas. Yo me siento orgulloso de ti

y sé que triunfarás. Solo te pido una cosa:

cuando saques ese disco,

preséntate aquí con una copia dedicada para mí.

¿Vale? (SARA RÍE) -Vale.

-Hasta luego.

-Cansadísima, Felipe. Sí, ahora salgo del curro.

He pedido un bocadillo para llevar.

No, no puedo esperar a llegar a casa para cenar.

Ya, bueno.

¿Y tú? ¿Has acabado ya?

Ah, pues muy bien.

Aprovecha para ver a la peña, claro.

No, no me apetece.

En cuanto pague, me iré a casa y me meteré en la cama.

No, llega cuando quieras.

Vale. Un beso.

-Aitana, cariño, tu "bocatica":

pechuga de pollo, tomate, lechuga y mayonesa. Verás qué bueno.

-Gracias. -¿Qué quieres para beber?

-Agua con gas, por favor.

-Espera, que la tengo dentro.

-Es que cuando te pones a correr parece que estás en las Olimpiadas.

-Porque yo sí voy al gimnasio. Otros solo se apuntan.

-A ver, a mí me gusta estar en forma.

Pero María tiene unos dulces y unas manos

y yo soy muy goloso. -¿Qué pasa con María?

-Hola, cariño. Hablaba de tus deliciosos postres.

Pero, bueno, aunque no corra tanto,

no por eso dejo de pillar a los malos.

Si quieres, te reto a hacer flexiones.

-Venga, va.

-Elías, no es necesario hacer el ridículo.

-¿Cómo que ridículo? ¿La habéis tomado conmigo?

-No, oye, yo te encuentro de diez.

Y tú no le pinches, que la que lidia con él soy yo.

-Bueno, perdonad.

Si queréis, para limar tensiones os invito a algo en el Moonlight.

-Yo es que todavía tengo mucha faena aquí.

-¿Y tú, has acabado de currar?

-Sí, estoy agotada. Me voy a casa a comerme un bocata.

-Que no te he presentado: mi compañero Elías Guevara.

-Ya veo que patrulláis juntos.

-Ella es Aitana, la hija de Merche.

-Encantado de conocerte. -Igualmente.

-Es enfermera en el centro de salud.

-Sí, nos lo comentó tu madre. ¿Qué tal te va?

-Me ha tocado con el doctor Torres, que es un encanto

y el barrio tiene mucha vida, así que muy bien.

-Pues el doctor Torres es el marido de la inspectora jefe,

la inspectora Miralles. -Sí, la he conocido.

-Pues Aitana es una superenfermera.

Ella fue la que me curó el hombro.

-¿Qué tal, te duele aún? -No.

Hiciste muy buen trabajo, gracias.

-De nada.

-¿Ayudas a recoger a María y vamos a tomar esa copa?

-Prefiero irme a descansar. Mañana quiero estar en plenas facultades.

Y tú deberías hacer lo mismo. -¡Ay, qué muermo eres!

¿Y tú no te animas? Es en un bar aquí cerquita.

-Yo tenía planes de irme a casa.

-Venga, que te enseñaré la parte nocturna del barrio,

y tiene su encanto.

Mira, te comes el bocata y allí nos tomamos una copa.

Una y para casa. Invito yo.

-Venga, vamos. María, ¿me cobras?

(ELÍAS) -No, no, pago yo.

-¿Sí? Pues gracias.

-Bueno, por fin hay alguien que tiene sangre en este barrio.

(RÍEN)

(Música inquietante)

(RECUERDA) -"Quiero los nombres de tus compinches".

-Yo solo conocía a uno, el Boli. Es de Vallecas.

-¿Cuál es su nombre de verdad?

-Solo sé que lo llaman el Boli. -No estás colaborando.

¿Cómo se llama el otro? -Te juro que yo no le conocía.

Era amigo del Boli, lo trajo él".

(Pasos)

-¿Molesto?

(SIN VOCALIZAR)

-¿Puedo hablar un momento contigo?

-¿Fuera está cerrado?

-He puesto el cartel y he cerrado con llave.

-Tú dirás.

(BOLI DUDA)

-He estado pensando en lo que me dijiste,

y es verdad que soy un hipócrita.

He cometido muchos crímenes de los que me he librado.

Y debería tener el valor para confesarlo a la justicia,

pero, aunque me refugio en la fe, soy muy débil.

Damián, necesito que me creas.

Estoy muy arrepentido y el de arriba es el que me va a juzgar.

(Música de tensión)

Si no vas a confiar en mí, lo mejor es que me despidas.

Aunque voy a pedirte un último favor,

que contrates a Bartolomé por mí.

-¿A Bartolomé? (BOLI ASIENTE)

-Cuando viniste a la cárcel, te hablé de un hombre

que necesitaba un trabajo para conseguir el tercer grado...

Es una persona excepcional, y tiene a su familia fuera.

Mira, Damián, si mi presencia aquí

te provoca... esta sensación, yo creo que...

lo mejor es que me vaya, y...

Y que no me vuelvas a ver nunca más.

Gracias.

-¡Boli, espera!

No te vayas.

La verdad es que eres un buen trabajador.

-Pero no soy una buena persona.

-Pero me salvaste la vida.

-¿Quieres que siga trabajando aquí?

(INSPIRA LENTAMENTE)

-Sí.

-Gracias.

-Anda, que vas a perder el bus.

(Música inquietante)

-¿Y qué tal en el Tejo? ¿Mucho jaleo?

-No, es tranquilo.

No como otras unidades por las que he pasado.

Cuidados intensivos, por ejemplo, superduro.

Había días en que me encerraba en el baño para llorar.

-Pobre, hay que tener mucha fortaleza.

-La línea entre la vida de la muerte es muy fina.

Pero te acabas curtiendo.

-Nuestro trabajo también es duro, por otras razones.

-También hacéis una labor importante.

Mi madre cuenta cosas que ponen la piel de gallina,

aunque su puesto es de poco riesgo.

-Todos tienen su riesgo y todos son importantes.

La verdad, somos un equipo. -Lo que cuenta es la calidad humana.

-Oye, brindemos por eso.

(AITANA RÍE RELAJADA)

Y muchas gracias por este ratito.

Si no, me veía volviendo a casa sola y aburrida

para tomar algo delante de la tele.

-¿No tienes amigos fuera del cuerpo?

-Sí, un montón.

Pero a esta edad empiezan a tener hijos, casarse...

Y, sinceramente, improvisar un plan es casi imposible.

-Yo me caso dentro de un mes.

-¡Ahí va!

¿Y qué haces que no estás repasando la lista de invitados

o proponiendo un menú?

-Todo el tema de los preparativos me agobia un montón.

Y cuando dijiste de tomar algo...

-Oye, que tuve que insistirte, reconócelo.

(RÍE) -Pues ahora me tomaría otra.

-No lo digas dos veces, la mía se ha acabado.

¡Juan! ¿Nos traes dos más?

-¡Marchando!

-Ay... Así que...

te casas en un mes, ¿no?

Tengo que darte la enhorabuena, ¿no?

-Sí, claro.

-Uy, lo dices en un tono...

-Aquí tenéis, chicas. -Gracias.

Y esto para picar. -Ah, qué rico.

-Gracias.

-Bueno, salud. -Salud.

¿El hombro no te ha vuelto a molestar?

-No, me lo he cuidado así como me dijiste

y yo creo que va cicatrizando bien.

-Tienes buen cuerpo.

Me refiero a que se nota que eres deportista.

-Ah, ya.

Oye, perdóname si soy un poco indiscreta,

pero me da la sensación de que el tema de la boda

es un marrón para ti.

Y no por el tema de los preparativos.

Oye, si tienes la necesidad de contarme algo,

esto queda entre tú y yo.

-Pues vas a pensar que estoy loca, Nacha,

pero la idea de casarme me da un palo enorme.

Y mira que en la convivencia con Felipe

no hemos discutido ni una sola vez.

Pero... no sé, casarse...

es adquirir un compromiso con la otra persona.

¿No? -Claro. Sí, lo es.

-¿Tú has estado casada?

-No,

pero alguna vez tuve ganas.

Incluso de tener hijos. -¿Ah, sí?

¿Y tu pareja no estaba por la labor?

-No, no lo estaba.

Teresa, que es como se llamaba mi pareja,

se agobió un montón, así como tú, por el tema de la boda...

Y no solo por eso, también por su vocación.

-¿Cuál es su vocación? ¿Monja?

(RÍE) -No, boba.

No...

Teresa es psicóloga.

Tenía su consulta aquí en el barrio.

Pero de repente le entró como la necesidad

de contribuir en algo más a la sociedad

y quería ir a una zona de conflicto

para ejercer una labor más solidaria.

-¿Y lo hizo?

-Sí. Está en Grecia en un campo de refugiados.

-¡Guau! ¿Y tú cómo te lo tomaste?

-¿La verdad? Fatal, al principio.

Pero, bueno...

Entendí que no podía retenerla a la fuerza

y tampoco irme con ella.

Aunque al principio me lo planteé.

Pero Teresa tenía que seguir su camino,

y yo, como la amaba tanto, la ayudé a volar.

-¿Y ya lo has superado?

-Yo creo que sí.

Pero desde entonces no he vuelto a estar con nadie.

-No habrá aparecido la persona adecuada.

-No lo sé.

También te digo que me he refugiado en mi trabajo

porque me llena y me encanta.

Pero, oye, si surge algo y llega la persona indicada,

yo estaría feliz. Me encantaría. Ojalá fuera pronto.

-Con lo guapa que eres, seguro.

-Gracias.

Tú también eres muy linda.

-Perdona.

Perdona. No sé qué me ha pasado.

Mejor me voy.

(Ladridos lejanos)

(TELEVISIÓN) "Perdóneme, solo soy el relevo".

-Mira: lo que tengo que estudiar para las oposiciones a subinspector.

Casi todo lo que sale en las oposiciones

lo sabes al dedillo por la práctica.

Pero una cosa es la práctica y otra saberlo de memoria.

Te lo sacarás.

¿Por?

(TV) "Haga como su tía, tómese algo".

Subirás de grado.

Y el curso de capacitación

te permitirá reciclarte de esas materias.

Ya, pero hincar los codos es un rollo, ¿eh?

Son muchas horas.

No sé... Y a eso súmale las clases...

Quien algo quiere, algo le cuesta.

Te lo sacarás de calle.

Me hace ilusión ascender a subinspectora.

Es una asignatura pendiente.

(Timbre)

-Hola, Espe. ¿Está Silvia? -Sí, pasa, pasa.

-Gracias.

Hola.

-Yo me voy a ir al cuarto, ¿vale?

(Puerta cerrándose)

Me alegra que te hayan liberado.

No pareces muy sorprendida.

Me lo había dicho Miralles.

No te he llamado

porque pensaba que querrías descansar

y estar con la familia.

Necesitaba dormir.

¿Y has podido? No.

No dejo de darle vueltas a todo lo que ha pasado.

Y no solo a lo de mi padre.

Sé que estás muy enfadada.

Tengo motivos, ¿no?

Claro que los tienes. Por eso estoy aquí,

para que me digas todo lo que tengas que decirme.

Pero no me trates con frialdad, Silvia, porque me matas.

Estoy hecha polvo, Álvaro.

Ya lo sé.

No es fácil aceptar que he matado a mi padre. A mí también me cuesta.

Aunque fuera un caradura.

No se trata de eso.

Me mentiste a la cara.

Ya te dije por qué.

Pero una parte de mí no consigue entenderlo.

Te lo puedo volver a explicar. No.

¿Para qué?

Si yo ya no confío en ti.

Me has mentido demasiadas veces. No me digas que no.

Una relación así no es sana, Álvaro.

Y yo te miro y no te reconozco.

Déjame intentar arreglarlo. Basta.

Yo necesito...

tiempo.

¿Me estás dejando?

Entiende que necesite espacio, ¿vale?

(SOLLOZA) Estoy muy confundida.

Necesito tomar perspectiva sobre lo que ha pasado.

A ti también te sentará bien. Nos sentará bien a los dos.

(CON IRONÍA) Claro. A mí me va a sentar genial

estar separado de la tía de la que estoy enamorado.

¿Era amor mentirme?

¿Era amor dejarme al margen?

No lo pongas más difícil.

Me queda claro.

Cuídate.

(Música melancólica)

(Puerta cerrándose)

-Juan, vete ya a casa. Ya cierro yo.

-¿En serio? -Sí, puedes irte.

-Vale. Hasta mañana. -Hasta mañana.

-Hola, Luis.

Ya veo que estás recogiendo.

-Puedo ponerte lo que quieras. Tú no eres una clienta.

¿Qué quieres? -Nada, tranquilo.

Venía a despedirme.

-¿A despedirte? ¿Adónde vas?

-Me voy a Barcelona. Salgo mañana.

Y estoy tan nerviosa que... no sé si hecho bien la maleta.

-¿Y a Barcelona para qué?

-Pues voy a formarme en una escuela de música,

porque voy a empezar mi carrera musical.

-Pero, Sara... (TITUBEA)

¡Eso es un notición!

-Estoy que no me lo creo.

-¿Y tiene que ver con el productor que vino aquí el otro día?

-Pues sí, con Santi Cano.

Le encantó mi actuación y me ha propuesto grabar un disco.

Pero primero pasaré un tiempo en esta escuela.

-Es genial, Sara.

-No quería irme sin despedirme de ti...

No habría logrado esto si no me hubieras dejado cantar aquí.

-Bueno, lo que importa es que tienes un talento de la leche.

Y no sé qué es lo que me emociona más,

si que tengas esta oportunidad o que hayas venido a contármelo,

después de todo lo que ha pasado entre nosotros.

-Tú siempre te has portado bien conmigo.

Una cosa no quita la otra.

-Te agradezco mucho que me digas eso.

(Música intimista)

Luis, también quería decirte algo más.

¿Por qué no cambias de vida?

Me dolería mucho si te pasara algo

o si acabaras en la cárcel.

-No es tan fácil.

No todos tenemos la oportunidad de empezar de cero.

-Bueno.

No quería irme sin aconsejarte que te alejes de tu familia.

Solo Álvaro... -¿Qué pasa conmigo?

¡Álvaro!

Le estaba diciendo a tu hermano

que me quería despedir de ti, porque me voy a Barcelona.

-¿De viaje? -No, me voy a vivir un tiempo.

-La ha fichado una discográfica.

-¿En serio?

Es muy buena noticia, Sara. Felicidades.

-Gracias.

Bueno, ¿y qué tal te va todo?

-Bien. Echando más horas en el taller que un reloj.

-Bueno, al fin y al cabo el taller es tu sueño.

Y con tu chica te va fenomenal, así que...

¿qué más puedes pedir?

Álvaro, deseo que seas muy feliz con Silvia.

-Tú sí que vas a ser feliz.

Brillarás como una estrella porque tienes mucho talento.

¿Te puedo dar un abrazo?

-Pues claro.

(LA BESA)

Cuídate, ¿vale? -Tú también.

Adiós, Luis.

-Adiós.

(SUSPIRA)

-Adiós, Moonlight.

(Música melancólica)

-Te ha dejado tocado, ¿eh?

-Ya venía tocado.

-¿Qué ha pasado?

-He ido a ver a Silvia.

Me ha dicho que necesita un tiempo.

Imagínate cómo me siento.

Pero no vamos a hablar de eso. Venga, que te ayudo a recoger.

-No, tú y yo no vamos a recoger.

Te voy a poner un copazo.

-Que sean dos,

uno para ti y otro para mí.

No me hagas brindar por la familia.

-No.

Vamos a brindar por ti y por mí.

-Por nosotros dos.

-Por nuestro futuro.

¿Cómo ves a Silvia?

Tiene la moral por los suelos.

Álvaro le ha estado mintiendo

y ella ha decidido que se tomen un tiempo.

Yo creo que reaccionaría igual.

Ha perdido la confianza en su pareja.

¿Te vengo a recoger a las 20:00? -Sí, cuanto más tarde mejor.

Vete ya.

-Si no tengo otra cosa mejor que hacer que estar contigo.

Te ayudo a deshacer la maleta. -No, no te molestes.

-Si no es molestia. -Que no, no seas pesada.

-Pero ¿qué te pasa?

-¿En serio? ¿En cinco días? ¿Ya?

¡Qué bien!

¿Y tú te ves preparada?

-Sí, Sandra es mi hermana. ¿Quién es usted?

¿Cómo?

Pero ¿está bien?

Sí, enseguida voy.

-¿Qué pasa? -Está ingresada en el hospital.

-Damián, no voy a poder confesarte nunca los crímenes que cometí.

No puedo.

Son tan horribles que solo se los he podido contar

...a Dios.

-Siento que lo hayáis dejado.

-Eres una mentirosa.

Te da igual que Silvia no esté en mi vida. Incluso te alegras.

-No, te equivocas,

no soy ninguna mentirosa.

Pero Silvia es policía, y persigue el crimen.

Tarde o temprano, hubiera venido a por nosotros.

-Mira, es mejor que lo dejemos. Vete, por favor.

-¿No puedo hacer nada por ti?

-Sí.

Dejarme en paz.

-¿Cómo pueden echar a la gente a la calle?

-Porque no les importa la gente como Ana.

Solo quieren dinero y más dinero.

Les da igual a quién tengan que pisotear.

Pero, vamos, que no lo vamos a permitir.

Nos vamos a encadenar al portal. -¡Paty!

-Es coña, ¿no? -No.

Piensas lo mismo que yo, ¿no?

-Pero no puedo ir en contra de una resolución judicial.

-¿Y tu conciencia qué?

-Mi conciencia, lo que quieras.

Pero yo no me puedo encadenar en medio de un desahucio.

-¿Has ido de copas con mi hija?

-Te echo una manita.

-Sí, nos fuimos a tomar algo.

Se lo propuse a Elías y a María, pero estaban en plan muermo

y Aitana se apuntó.

-¿Y qué tal lo habéis pasado? -¿Aitana?

"Hola, soy Nacha".

-¿Para qué llamas?

-Creo que deberíamos hablar,

pero preferiría que no fuera por teléfono.

"¿Podrías quedar esta noche?".

-¿Qué tienes pensado para mí?

Quiero que refuerces un operativo de un desahucio previsto mañana.

¿El desahucio de la plaza?

Afirmativo. Aquí tienes toda la documentación.

Tus compañeros ya la tienen.

No me haga esto, inspectora.

¿Por qué?

Porque es un marrón y un tema con el que no estoy de acuerdo.

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Servir y proteger - Capítulo 540

25 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Katherine Gonzale

    Deberian permitir ver los episodios de sus series vivo en USA y por unos dias no pude ver Servir y proteger quise ver los capitulos on line y los tiene bloqueados por territorio si permiten tener su señal aqui deberian dejar verlos

    11 jul 2019