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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 539 - ver ahora
Transcripción completa

¿Y si me dejaras ayudarte?

Te acabo de conseguir una prueba con una discográfica.

¿Qué te han dicho?

-Que tengo buena voz, que tengo buena técnica,

pero que no... que no es lo que están buscando.

-Qué alegría, Sara.

Ya, bueno, no sé ni qué hago aquí.

-Ver a un viejo amigo.

-No sirvo para esta industria, no voy a hacer carrera Luis.

-Ahora las cosas se pueden hacer de otra manera,

puedes crear un canal de vídeos y subir tus actuaciones.

¿Qué te parece si vuelves a cantar aquí?

-¿Qué hacéis aquí? ¿Qué ha pasado?

-Me ha mordido un perro.

-Estaba corriendo por el parque de Barlovento,

un perro salió detrás de él...

Qué manía tiene la gente de dejar los perros sueltos.

-Desde luego que sí.

-Ya le he dicho que estaba corriendo por un parque,

¿qué más quieren que les diga?

-¿Te han dicho qué tienen en mi contra?

-Los atracos a los malditos polideportivos.

Un testigo vio cómo un perro mordía a uno de los atracadores.

Sí, yo aviso a los inspectores

para que se encarguen de la investigación.

¿Qué ha pasado ahora?

Un todoterreno ha arrancado de cuajo el cajero de un banco.

Necesitamos guardar el dinero en un sitio seguro,

¡o es que quieres vernos a todos en la cárcel!

-Muy bien, no os preocupéis,

pero os juro que es la última vez

que participo en vuestros chanchullos, ¿queda claro?

Ya te imaginarás que la milonga del running y el perro misterioso

no se lo cree nadie. Que tú lo creas o no es cosa tuya.

Si no tienes más preguntas... No, pero estate localizable.

Como hay un testigo del robo al polígono

igual le pido que te eche un vistazo,

a ver qué pasa.

"Dime".

-¿Dónde guardaste el dinero exactamente?

-Mamá, ya te he dicho que está en el sofá.

-"No, en el sofá no está,"

necesito que vengas, es urgente. -Ahora no puedo, estoy ocupado.

-Solo hay dos persona que sabían dónde estaba el dinero,

y de la única que no me fío ya se ha largado.

-No creerás que papá ha sido capaz de hacer eso.

¿Esas son las llaves del taller de Álvaro?

-Y una nota.

"No os enfadéis por la pasta, la necesito más que vosotros".

Verás, estoy buscando a alguien que me la ha jugado.

Necesita un pasaporte nuevo.

¿Por casualidad no se habrá puesto en contacto contigo un tal Dimas,

o Gabriel?

-Me voy a echar una mano al Moonlight, ¿vale?

Lo que he hecho no está bien.

-Dame el pasaporte. ¡No!

-Que me des el pasaporte. -¡Que no!

(ELVIRA GRITA)

-¡Qué estás haciendo, tío! -No me obligues a hacerlo.

"¿Estás bien, qué ha pasado?" He matado a mi padre

Tienes derecho a guardar silencio.

Tienes derecho a no declarar en tu contra,

tienes derecho a escoger un abogado, si no se te asignará uno de oficio.

(Música emocionante)

¿Qué ha pasado exactamente? Anoche Álvaro mató a su padre.

Parece que en legítima defensa,

él mismo me llamó para comunicármelo.

Tuve que ponerle las esposas. Vamos a sentarnos.

¿Viste el cadáver, correspondía con el tal Dimas?

Sí. ¿Estás segura?

Del todo.

Nos han estado mintiendo.

Álvaro ha estado engañándome todo este tiempo, lo siento.

O sea, que nuestras sospechas eran ciertas,

y Dimas era Gabriel Campos.

¿Te ha dicho Álvaro por qué lo estaba encubriendo?

Estaba en shock,

y su madre no paraba de decir que fue en legítima defensa.

Llegó a insinuar que podría hacer la vista gorda.

¿Perdona? Esta mujer no tiene límites.

Había mucha tensión.

Cuando llegué, el cadáver estaba en el suelo de la cocina

y allí estaban todos: Elvira, Luis, Ricky, Álvaro...

Me pareció que estas preguntas

era mejor hacerlas en el interrogatorio formal.

Has hecho bien. Ha tenido que ser muy duro para ti.

Anoche estuvimos juntos, vino a casa, cenamos...

Estaba distante, pero...

Sobre todo tras la llamada de su madre.

¿Lo llamó Elvira? ¿A qué hora?

Sobre las nueve, íbamos a cenar

y le pidió que fuera al Moonlight para ayudar a sus hermanos.

Y se fue. En primer momento no,

dijo que ya se apañarían, que prefería estar conmigo,

y luego cambió de idea. ¿Cuándo cambió de idea?

Un hora y media después. ¿Y qué es lo que pasó?

Me llamó al móvil y me dijo que por favor acudiese a su casa,

que había ocurrido un accidente y había matado a su padre.

Álvaro te dijo que había sido un accidente.

Cuando llegué tenía un corte en el antebrazo,

se lo produjo Gabriel con una navaja.

Fue cuando intervino separando a Gabriel

que estaba golpeando a su madre.

Entonces, Gabriel estaba agrediendo a la madre.

Sí, perdona.

Parece ser que Elvira Soler estaba sola en casa

cuando aparece Gabriel Campos

y empieza a agredirla de forma violenta.

¿Hay parte de lesiones? Sí, están en ello.

Pero no lo tenemos todavía,

¿tú cómo la has visto de aspecto, parecía que le habían agredido?

Cuando llegué tenía la cara algo enrojecida,

como si la hubieran golpeado.

Fue entonces cuando intervino Álvaro,

cuando empezaron a forcejear, y durante la pelea

Gabriel se dio un golpe con la encimera y se desnucó.

¿Y la versión de Álvaro

corresponde con la escena del crimen que tú viste?

A simple vista sí, y el médico forense ha adelantado

que parece haber un único golpe en el occipital.

Científica ha cogido muestras para todo el resto.

Esperaremos al resultado de los análisis,

y sobre todo al informe forense.

Y vamos a tener que interrogar a toda la familia.

Están todos aquí,

tendrán que responder a muchas preguntas.

Para empezar por qué si Álvaro fue a ayudar al Moonlight

a sus hermanos, volvió solo, no volvieron los tres juntos.

Yo no sé qué decirte, no sé qué pensar.

Ha sido una noche muy dura para ti, y estás implicada emocionalmente.

Debes irte a casa, tomar una ducha,

descansar un poco y despejarte.

Yo mientras voy a empezar a interrogar a la familia.

Hazme caso, de verdad, estoy segura de que en pocos años

sus cuadros se van a revalorizar muchísimo.

-Está bien, está bien,

me has convencido, iré contigo a la inauguración

de esa exposición, pero lo de comprar no lo tengo tan claro,

porque no estoy muy boyante últimamente.

-Ya me encargaré yo de convencerte.

-Tú me puedes convencer a mí de lo que quieras. ¿Sí?

-Acaba de llegar el contrato de Almudéver.

Si lo firma lo mando ahora de vuelta. -Claro, ahora mismo, Sara.

-¿Qué tal estás, Sara? -Muy bien, gracias. ¿Y tú?

-Bien, muy bien. Se te ve más animada hoy.

-Lo estoy, un amigo me ha hecho ver que no hace falta ningún productor

para hacer realmente lo que quieres.

-Me enseñó Fernando un vídeo tuyo cantando,

y me encantó, de verdad, tienes mucho talento.

-Muchas gracias, se agradecen los ánimos.

Precisamente hoy me viene fenomenal,

porque voy a actuar en público esta noche.

-¿Sí, dónde? No sabía nada. -Es que ha sido algo improvisado.

Luis, mi antiguo jefe,

le estuve contando lo que me había pasado con Santi Cano,

y me ofreció volver a cantar en el Moonlight.

-Me parece una idea estupenda. -¿A qué hora es?

-Todavía no lo sé, estoy esperando que me lo diga Luis.

¿Os apetece venir? -Pues no lo sé,

depende a qué hora sea.

Podemos ir después de la inauguración de esa exposición.

-No, cambio de planes.

Ya iremos a la exposición en otro momento.

Me apetece ver a Sara en directo, de verdad.

-¿En serio? Pero no lo hagáis por compromiso.

-Qué va, me apetece mucho verte en directo, de verdad.

Además, a la gente valiente como tú hay que apoyarla.

-Yo estoy totalmente de acuerdo. Toma, Sara.

(Teléfono)

Dime, Ricardo.

Sí, bajo ahora mismo, no te preocupes. Hasta ahora.

Tengo que bajar un segundo al muelle, no tardaré más de diez minutos.

¿Vale? -Vale.

-Sara,

espero que no te haya molestado mi comentario.

-Tranquila, sé que no lo has hecho con mala intención.

Solo que no pasa ningún día

en que alguien no me recuerde a ese cerdo.

-Hay que tener mucho valor

para parar los pies a un pez tan gordo como D'Agostino.

-No todo el mundo piensa igual.

Por redes sociales me están insultando.

-¿Sí? Supongo que también recibirás muchos mensajes de apoyo.

-Eso también es verdad.

-Pues quédate con eso.

Por desgracia, seguimos viviendo en un mundo muy machista.

-Pues sí.

No sé qué pasará con el juicio,

pero sé que Carlo no le quitará la ilusión a ninguna otra chica.

-Es la única manera de optar a dirigir la UFAM

de forma permanente,

y me voy a preparar las oposiciones a subinspectora.

-Qué guay, Espe, estoy muy contenta

de que vuelvas a tener objetivos fijos.

-Si vieras los tochos que me tengo que meter:

Ordenamiento Jurídico, Derecho Administrativo y Comunitario,

Protección Internacional...

Es todo muy suculento.

-Pero ¿tú no estabas acostada?

¿Acabas de llegar?

-Me había dicho Paty...

que has tenido que salir a medianoche, a atender un caso.

¿Qué ha pasado? Es Álvaro.

Ha matado a su padre.

¿Cómo?

Al parecer ha sido una cosa accidental.

Una mala caída mientras se peleaban en casa de la madre.

Gabriel estaba agrediendo a Elvira e intervino Álvaro.

¿Cómo te has enterado, te han llamado de comisaría?

Lo hizo él mismo.

Fui la primera en acudir.

Tuve que detener a Álvaro,

esperar a que levantasen el cadáver

y pedir al resto de los Soler que me acompañasen a comisaría.

Ha sido una noche de mierda.

Silvia, lo siento.

Ánimo.

Si ha sido un accidente por defender a su madre,

no creo que le pase nada.

Ya veremos.

¿Queda café? Voy a necesitarlo. Sí, está recién hecho.

-Chicas, yo tengo que irme, si no, no voy a llegar al trabajo.

Si necesitáis lo que sea, de verdad, me llamáis, ¿vale?

Gracias, Paty. No hay de qué.

Hasta luego, bonita. -Adiós.

-A ver, que yo me entere.

¿No estaba el padre de Álvaro en busca y captura?

Me contaste que los había dejado hace tiempo

y que tenían un montón de marrones por su culpa.

Hace unas semanas apareció un tal Dimas en Distrito Sur,

rondaba por el Moonlight, por La Parra, en compañía de Ricky.

Y resultó que el tal Dimas era su padre.

Exacto.

Y Álvaro me ha estado mintiendo hasta que anoche

confesó que realmente era su padre, Gabriel Campos.

Así que me siento una estúpida. No sé cómo me dejé engañar por él.

En serio, ¿con quién demonios he estado saliendo?

Basta ya, basta. Escúchame, por favor.

Yo te entiendo perfectamente.

Pero deja de hacerte preguntas a ti misma y házselas a él.

Te debe una explicación.

-Cariño, discúlpame si me he retrasado.

No te importa, ¿verdad? -No, pero si tienes trabajo

te dejo y nos vemos en el concierto. -No, ni en broma,

tú y yo nos vamos a comer.

Pero me da lástima que no vayamos a la inauguración de la exposición,

no sé si querías encontrarte con colegas o compañeros...

-No, no, no, esa es justo la parte que más pereza me daba.

Me apetece ver a Sara, de verdad. -Te va a encantar,

ya te he dicho que tiene una voz fantástica,

y no para de decirme una y otra vez

que se siente muy a gusto cantando en el Moonlight,

que para ella es como su segunda casa.

-Lástima que no pueda ir ese productor musical.

-Bueno, ya veremos, no se pierde nada por intentarlo.

Quién sabe, igual nos dice que sí.

Aquí está.

Santi, ¿cómo estás? Soy yo, Fernando Quintero.

Cuando nos vimos para conocernos en persona

me estuviste comentando, se me quedó en la cabeza,

cómo está el mundo de la música

y de la cultura alternativa en Madrid,

ya sabes que me presento a las elecciones al ayuntamiento,

y me gustaría que me sigas contando

para tener más información sobre el tema.

¿Te parece bien si quedamos esta noche

y nos tomamos unas copas?

Estupendo, yo te mando un mensaje con la ubicación y la hora. ¿Vale?

Hasta luego. Adiós.

-Madre mía, como se entere Sara. -No tiene por qué enterarse,

será un secreto entre tú y yo.

Más que nada porque el no ya lo tenemos.

-¿Qué te parece? -Chist...

Bueno, cuénteme exactamente lo que ocurrió.

Estaba sola en casa,

y entonces llegó Gabriel.

Estaba fuera de sí.

Me pidió dinero

y le dije que no tenía más dinero para darle.

Él no me creyó,

y empezó a golpearme.

¿Esto lo había hecho más veces? ¿La golpeaba en el pasado?

Sí, en el pasado sí.

Ayer volví a ver el monstruo que yo recordaba.

Por suerte llegó Álvaro y me lo quitó de encima.

Entonces, Gabriel...

sacó una navaja,

se lanzó contra mi hijo para pincharle

y fue cuando le hizo ese corte en el brazo.

Álvaro lo empujó con todas sus fuerzas

para quitárselo de encima,

y fue cuando pasó.

Cuando pasó, ¿qué pasó?

Se golpeó contra la encimera,

y cayó seco al suelo.

Se desnucó.

¿De quién fue la iniciativa de avisar a la inspectora Orestes?

De Álvaro.

¿Cuando la inspectora Orestes llegó a su casa

ya estaban sus otros dos hijos? Sí.

Habían llegado un poquito antes de que llegara ella.

Venían de cerrar el Moonlight.

Tengo entendido que usted llamó previamente a Álvaro

para pedirle que fuera al Moonlight a ayudar a sus otros hijos.

¿Cómo es que no llegaron juntos?

Pues no sé, no sé por qué vino él solo.

La verdad es que no tengo ni idea, pregúnteselo a él.

Por supuesto. No se preocupe, se lo preguntaré a él

y también a los otros dos.

Haga lo que tenga que hacer.

La duda que se me plantea ahora es si tal vez

Gabriel Campos no estiró demasiado la cuerda

como para que ustedes se vieran en la necesidad

de hacerlo desaparecer.

No le niego que hubiera sido

la manera más rápida de librarnos de él,

pero era el padre de mis hijos.

Y eso que está usted insinuando, ni se nos pasó por la cabeza.

Lo comprobaremos.

Hágalo.

Lo que hizo Álvaro fue en legítima defensa.

Yo no hubiera permitido jamás

que mi hijo se manchara las manos así.

Estamos todos destrozados.

-Sí, mentí a Silvia cuando me preguntó por Dimas.

Le dije que era un tirado que vino al pub a pedir trabajo.

Era lo que habíamos pactado decir en casa.

Nos había amenazado,

nos estaba extorsionando, quería dinero.

-Sí, les mentí cuando me preguntaron por Dimas.

Les dije que me había pedido trabajo,

es en lo que habíamos quedado mi madre y mis hermanos.

Lo hicimos por miedo, porque nos estaba amenazando.

-Dale con el polideportivo,

que yo nunca he dado el palo en un polideportivo.

Y menos con mi padre.

Ya les dije que el día que me mordió el perro,

había salido a correr por el parque de Barlovento.

Para un día que salgo a correr...

-Anoche, mi madre le dijo a Álvaro que viniese a ayudarme al pub,

porque a Ricky le dolía la pierna.

Juan está de baja y yo no podía con todo.

Pero cuando Álvaro llegó al pub

a Ricky le habían hecho efecto los calmantes.

Y le dijimos a Álvaro que volviese a casa.

-Anoche estaba trabajando en el pub, cuando empezó a dolerme la pierna,

no podía trabajar, así que mi madre

decidió llamar a Álvaro para ver si podía sustituirme.

Como dijo que no podía venir, me tomé unos calmantes.

Al rato, Álvaro llamó para decir que sí podía sustituirme,

pero las pastillas ya me habían hecho efecto,

así que lo mandé a pastar, no nos hacía falta.

Por eso Álvaro llegó a casa antes que nosotros.

-Ricky se quedó conmigo en el pub y me ayudó a cerrar,

por eso llegamos los dos juntos a casa.

-Yo no estaba cuando pasó.

Mi hermano y yo nos encontramos el pastel cuando llegamos a casa.

Nos encontramos el cuerpo de mi padre en el suelo.

Muerto.

-Ni Ricky ni yo presenciamos la muerte de nuestro padre,

cuando llegamos a casa ya...

ya estaba muerto.

-Lo llevaba persiguiendo casi 200 metros,

lo tenía agarrado por la sudadera, y el tipo va y se la quita,

y claro, a la velocidad a la que íbamos me hice este raspón.

-Pues has hecho bien en venir,

porque esa abrasión necesita una cura profesional

(NACHA ASIENTE)

Chelo, llama a Aitana para una cura.

Por lo menos no se habrá escapado. -Pues no, ha habido suerte,

apareció Elías y le bloqueó el paso, en coche,

no vayas a creer que corría más que yo.

-Hola.

Aitana, qué casualidad. -Sí.

-¿Os conocéis? -Sí, nos presentó ayer mi madre.

Nacha, ¿no? -Sí.

-Si hay confianza voy a mirar mi agenda con Chelo.

Tengo un lío entre la consulta y el hospital...

-Vete tranquilo, yo me encargo.

A ver.

¿Te lo has hecho en acto de servicio? -Sí.

Corriendo detrás un yonqui del barrio

que suele dar tirones a las mujeres mayores.

Vamos, no soy la primera a la que arrastra por el suelo.

-Menos mal que mi madre trabaja en oficinas,

me da miedo pensar en lo que le podría pasar patrullando por ahí.

-No, esto no es nada.

La calle tiene sus riesgos, pero yo lo prefiero mil veces.

Me gusta la acción, es lo que hay.

-A ver.

-Ay... -Disculpa si te hago daño.

-No te preocupes, pero escuece un poquito.

-Estarás acostumbrada.

-Que va, no creas que esto ocurre muy a menudo.

En situaciones peores sí que me he visto.

-¿Sí?

¿Te han disparado alguna vez?

Perdona, pura curiosidad.

Supongo que no es tu tema preferido. -Tranquila.

He tenido suerte y todavía no me han herido de bala.

Pero una vez estuve envuelta en una pelea muy dura,

y casi no lo cuento.

-¿Qué pasó? Si no es mucho preguntar.

-Unos seguratas de una discoteca, una mafia,

me agarraron entre cuatro, me dieron una paliza superdura,

me quedé en coma y cuando desperté había perdido la vista.

-Qué horror, ¿no? -Sí, mucho.

Tuve que someterme a una operación muy muy delicada.

Pero al final todo salió bien. Fueron unos días muy duros.

-Y aun así prefieres el trabajo de calle.

-Pues sí, llámame masoquista.

¿Por qué le han encubierto? Por miedo.

Gabriel Campos les amenazó con organizar un ajuste de cuentas

desde la cárcel si se atrevían a denunciarlo.

Y Elvira dice que temía por sus hijos.

¿Y tú les crees? Yo creo que Elvira no miente

en cuanto a las circunstancias de la muerte de Gabriel,

no creo que organizaran su muerte y menos en la cocina de casa.

Eso seguro que no.

Álvaro no se prestaría a una cosa así.

Ya, pero sí se prestó a encubrir su vuelta, ¿no?

Ya.

Las excusas que me han dado

para justificar que nos habían mentido

han sido un poquito flojas. Porque no te encajan.

Al contrario, encajan perfectamente, demasiado bien.

Las declaraciones de todos son prácticamente iguales.

Y crees que pudieron pactarlas previamente.

Eso me temo. Y estoy segura

de que la mordedura de perro de Ricky no fue una casualidad.

Estoy convencida de que participó en esos dos robos,

aunque ellos digan lo contrario. Igual...

se vio obligado, si los estaba extorsionando.

O lo hizo voluntariamente, que no hay que descartar nada.

Pero en cualquier caso, lo prioritario es esclarecer

las circunstancias de la muerte de Gabriel Campos.

Aquí tienes los informes preliminares

de Científica y del forense.

La autopsia confirma que Gabriel Campos murió en el acto

de un único golpe en la nuca.

Y Científica confirma que la sangre de la encimera es la suya.

¿Y qué hay de la navaja?

Las huellas de la empuñadura son de Gabriel

y la sangre del filo es de Álvaro.

Efectivamente fue el padre

quien infringió la herida en el brazo.

Eso concuerda con la declaración de Elvira.

Y por lo que veo en el informe médico

también corrobora que Elvira fue agredida previamente.

¿Te han explicado por qué llegó en primer lugar Álvaro?

¿Seguro que sus hermanos no están implicados?

Pues parece que no, y eso también encaja.

Según ellos, Álvaro al salir de tu casa

les llamó para decirles

que iba a echarles una mano en el Moonlight

y Ricky le dijo que no hacía falta,

que se encontraba mejor y que ellos cerrarían.

Así que se volvió a casa.

(Teléfono)

Dime, Elías.

"He hablado con el guarida jurado del polideportivo,"

ha descartado que Ricky sea el ladrón a quien mordió el perro,

le he enseñado una foto y dice que no encaja.

Y parecía muy seguro.

Ahora vamos a tener difícil demostrar que Ricky

participó en los robos de los polideportivos.

Sí, la subinspectora Romero

le enseñó fotos de algunos delincuentes

y tampoco reconoce a nadie.

Está bien. Gracias, Elías.

A tus órdenes, inspectora.

Ricky no es el hombre a quien mordió el perro en el polideportivo.

No queda otra que apretarle las tuercas a Álvaro.

¿Cuándo piensas interrogarle?

A última hora esta noche.

Vamos a dejar que se ponga nervioso, a ver si nos desvela los misterios

que guarda la familia Soler.

Quiero estar presente en el interrogatorio.

No me parece buena idea, es tu pareja.

Precisamente.

Necesito respuestas y quiero oírlas de su boca.

Pero no puedes intervenir. Piensa que le conozco,

que sé qué teclas tocar.

No sé, igual tienes razón y...

y se ablanda un poco en tu presencia.

Vale, pero no puedes interferir en el interrogatorio.

A menos que te dé permiso. Prometido.

Está aprendida la lección, tú mandas.

Bien.

Procura mantener la gasa seca

y vuelve en un par de días para que la cambie.

Si notas picor o quemazón, no esperes y ven.

-Claro que sí. No creo que haga falta, pero gracias.

-¿Todo bien? -Todo bien, hemos terminado.

-Me ha hecho una cura estupenda.

Has hecho un buen fichaje, lástima que solo te quedas un mes.

Muchísimas gracias a los dos.

-Cuídate. -Hasta luego.

-Qué maja, ¿no?

-Sí que lo es, y una excelente profesional.

-Muy bien, tú has cumplido con tu parte.

Ahora nosotros cumpliremos con la nuestra, cuenta con ello.

-¿Quién era?

-El segurata del polideportivo.

Un poli de Distrito Sur se pasó a enseñarle tu foto.

-Al final me van a "encalomar" por el maldito perro.

-No, eso no va a pasar.

Ha negado rotundamente que fueras tú.

Se ha ganado los 2000 euros.

-Miralles está convencida de que lo he hecho yo.

Pero no podrá demostrarlo, y eso es lo que cuenta de verdad.

Tú no habrás dudado en el interrogatorio, ¿no?

-No, dije lo que tenía que decir. (ELVIRA SUSPIRA)

-¿Y tú?

-Lo que habíamos acordado, no era difícil.

-Ahora tenemos que esperar a que Álvaro siga el guion.

-¿Tú crees que Álvaro va a delatarte? -No, pero igual mete la pata.

Con la que se le viene encima, seguro que está acojonado.

-Álvaro mató a vuestro padre en defensa propia y por accidente,

esa es la pura verdad.

Lo demás son detalles sin importancia.

Tranquilos...

vuestro hermano va a salir de esta, ya lo veréis.

-Espero que mantenga la cabeza fría,

y repita la misma versión que nosotros.

-Lo hará, es un Soler.

(Teléfono)

¿No lo coges? -No, es Sara. La llamaré más tarde.

-¿Sara? ¿Qué querrá?

-Estuvo ayer por aquí

y se me ocurrió invitarla a cantar esta noche.

-¿A dar un concierto? -Un concierto no, algo pequeño

para animar el ambiente y de paso animarla a ella,

que está de bajón.

La llamaré en un rato y le diré que lo dejamos para otro día.

-¿Y eso por qué?

-Mamá, papá se acaba de morir, Álvaro está en el trullo...

Creo que son motivos suficientes.

-La vida sigue adelante, hijos, vuestro padre ya es historia.

En el pasado ya nos amargó suficientemente la vida,

y esta vez ha estado

a punto de llevarse nuestra familia por delante.

Así que hay que sobreponerse.

-Ya, ¿y eso cómo se hace? -Pues actuando con naturalidad.

Lo contrario sí que sería sospechoso.

-Visto así...

-Por favor, llama a Sara

y dile que lo de esta noche sigue adelante.

-Hola, Sara. Sí, ahora ya puedo hablar.

Quedamos en que venías hoy, ¿no?

Vale.

¿A qué hora?

-¿Qué haces con eso? Anda, dámelo.

Anda, dámelo.

-Doña Asunción era maestra,

y se le ha quedado el tono de ordeno y mando

que se les queda a las maestras, pero no es nada personal.

-Parece que me está analizando todo el rato.

-Además ahora, con la jubilación, le ha dado por reformar muebles

y se ha convertido en una profesional.

Tú no le lleves la contraria y ya está.

-Si no te importa, esta tarde la atiendes tú

y yo me meto en la trastienda a hacer cualquier cosa.

-¿Tú le vas a tener miedo a una ancianita?

¿Tú, con la gente que tú has tratado?

-Sí, he tratado con cada uno...

-Supongo que en tu pasado

andarías con algún que otro depravado.

Tranquilo, no tienes por qué avergonzarte de nada.

Es el pasado.

Pero algún día podías contarme cosas de ese pasado.

Lo digo porque te va a hacer bien.

Hablar te sirve como terapia.

Cuentas cosas, vacías, las pones en orden...

Como cuando ordenamos el almacén, ¿verdad?

(Teléfono)

Es de Guadalajara.

Sí, dígame.

Sí.

¿No me lo puede decir por teléfono?

Voy para allá ahora mismo. Hasta ahora.

-¿Pasa algo con tu hija?

-No, dicen que todo está bien,

pero quieren hablar conmigo personalmente,

no sé para qué. -¿Te vas entonces?

-Sí, te quedas al cargo.

Te prometo que llego antes de que salga el último autobús.

¿De acuerdo?

¿Adónde vas? -A la ferretería.

-Termina de comer, hijo, todavía no es la hora de abrir.

Y recuerda, con doña Asunción dale la razón en todo, ¿eh?

-Se me había olvidado.

-María, apúntame los dos menús que me tengo que ir.

-¿Y el postre?

-El postre que se lo coma él. Adiós. -Hasta luego.

Pues te han dejado solo. -Sí, pero no es la primera vez.

Me gusta que Damián confíe en mí. -¿Cómo no va a confiar?

Después del atraco está vivo gracias a ti.

-Ya, gracias a Dios todo quedó en un susto.

-Déjame que te haga una pregunta,

si te molesta no me contestes.

No viene por aquí mucha gente que bendice la comida

y me he dado cuenta de que tú lo haces.

Me ha extrañado, un chico tan joven,

y... -Con mis antecedentes.

-Bueno...

-El Señor ayuda a los necesitados,

y yo estaba muy perdido antes de entrar en la cárcel.

-Ya, y allí cogiste estas costumbres.

-Bueno, Dios ha sido mi salvación, gracias a él me estoy reinsertando,

y ha puesto a Damián en mi camino.

-O a ti en el camino de Damián, según se mire,

para que le salvaras la vida.

-Bueno, los caminos del Señor son inescrutables.

-Eso es verdad.

-Nada, rey, que disfrutes del postre.

-Daniel Álvarez. Me dijo que se iba a poner mi nombre,

hasta en eso me mintió.

Yo me lo creí como un imbécil.

(ELVIRA SUSPIRA)

-Tu nombre lo escogí yo, cariño.

A tu padre nunca le gustó Ricardo.

Por eso empezamos a llamarte Ricky.

-Ya está.

¿Qué pasa?

-Pasa que a papá le importábamos una mierda.

Y yo detrás de él tan contento.

-Tu padre era...

un mal bicho.

Pero seguro que estas semanas que ha estado a tu lado,

a su manera habrá disfrutado de tenerte como hijo.

-No, no intentes consolarme, mamá.

Papá lo que quería...

Todas las cosas que dijo...

no eran más que mentiras.

-Ricky,

tú no recordabas cómo era antes de largarse.

-Ya, por eso vosotros me advertisteis,

y yo lo único que hice fue ponerme de su lado.

-Mírame.

Tú tienes un gran corazón,

y tu padre supo verlo,

por eso intentó aprovecharse.

-No, mamá, no lo intentó, se aprovechó hasta el fondo.

Todos los palos que di los hice

para que él estuviera orgulloso de mí.

A él lo único que le preocupaba era la pasta.

-No es culpa tuya, Ricky.

-Esa es la pura realidad, hijo.

Vuestro padre volvió a estafar a su propia familia otra vez.

Pero tranquilos, que no habrá una próxima.

-Yo solo quería un padre.

-Nos tienes a nosotros.

Nosotros somos tu familia.

-¿Me podréis perdonar?

-No hay nada que perdonar,

siempre estaré a tu lado

y al de tus hermanos.

-No sé qué más quiere que le cuente.

Ya le he dicho todo lo que tenía que decirle.

Sí,

y exactamente con las mismas palabras que el resto de su familia.

¿No se habrán puesto de acuerdo para justificar que mintieron

respecto a la reaparición de su padre?

Si todos decimos lo mismo será que es lo que pasó.

Mientras no se demuestre lo contrario...

Me gustaría hablar con él a solas.

Tienes cinco minutos.

Lo siento, Silvia, tenía que mentirte.

¿Por qué?

No hagas que te lo explique otra vez, por favor.

Quería decirte la verdad, pero no podía.

¿Seguro?

Para no querer mentirme, te recreaste bien.

¿Tú te acuerdas de lo que me contaste

la primera vez que te pregunté si Dimas era tu padre?

Me dijiste que Miralles debería dedicarse a escribir

novelas de misterio.

¡Te reíste en mi cara! Eso no fue así.

Tenía que sonar convincente,

mis hermanos y yo estábamos en peligro.

No podía arriesgarme a que nos descubrieras.

Apareció el "vosotros".

Tu familia por un lado, yo por el otro...

Al final siempre me dejas al margen.

Nos tenía amenazados.

Si le denunciábamos vendría a por nosotros.

¿Cómo iba a contarte la verdad? ¡Confiando en mí!

Yo os hubiera protegido.

Mira dónde estás ahora.

¿No te das cuenta de que eres policía?

Hubieras tenido que detenerlo, y yo te habría pedido que no lo hicieras.

No te podía poner en esa situación.

Ya, ¿seguro que era por mí,

que no era por proteger a tu hermano Ricky?

Cuando te pregunté por la mordedura del perro,

me pediste que confiara en ti.

¿De verdad puedo confiar en ti, Álvaro?

¿O me sigues mintiendo?

¿Esto forma parte del interrogatorio?

Álvaro, que soy yo, ¡soy la misma dentro y fuera!

No te puedes imaginar

lo que me ha dolido tener que mentirte.

Pero tienes que entenderlo.

Sé que desde que volvió mi padre no ha hecho más que cagarla,

pero no tenía otra opción.

Tenía la esperanza de que se largara,

y volver a tener una vida normal.

Pues te equivocaste.

Eso sí, al final le pegaste la paliza.

¿De qué hablas?

La primera vez que te pregunté si habías vuelto a ver a tu padre,

me dijiste que si se atrevía a aparecer, le pegarías una paliza

por todo lo que os había hecho, sobre todo a Luis.

Y ojalá no lo hubiera hecho.

Pero tenía que defender a mi madre.

No sé de dónde saqué fuerzas para pegarle ese empujón.

Pero te juro que no quería matarlo, tienes que creerme.

Si anoche, cuando tu hermano

te dijo que no volvieras al Moonlight

hubieras vuelto a casa conmigo, en vez de ir a ver a tu madre...

Y gracias a eso está viva.

No puedo creer que me estés reprochando eso.

No me refería a eso.

Tenía que decírtelo.

Ese ruido, el del golpe,

me viene a la cabeza una y otra vez.

Creo que no lo podré olvidar en la vida.

Cuando lo oí

sabía perfectamente que estaba muerto.

no me hizo falta verlo tirado en el suelo.

Era mi padre, Silvia.

Pese a todo era mi padre.

No quiero seguir hablando.

Créeme que lamento muchísimo la situación en la que estás.

Ruiz, puedes llevártelo.

Es una pena que ese tipo no supiese reconocer su talento.

¿Tú no tienes más contactos en el mundo de la música?

-No, ya quisiera. Si conozco a Santi Cano

es por casualidad, de rebote,

a través de un amigo que tenemos en común, nada más.

-¿No puedes insistirle con lo de Sara?

Me ha contado que los nervios la traicionaron en la prueba.

-Supongo que podría insistir, pero ¿si le vuelve a pasar lo mismo?

-Bueno...

Por eso le pedí que volviese a cantar aquí,

para quitarse la espinita.

Verás que cuando no se juega nada suena mucho mejor.

-Por eso le he dicho yo a Santi Cano

que se pase por sorpresa para oírla cantar.

-¿En serio? (QUINTERO ASIENTE)

¿Y Sara lo sabe? -No, no sabe, y debe seguir así,

si no se pondría nerviosa.

Y Santi Cano tampoco sabe que va a venir a oírla cantar.

-Esperemos que no se bloquee. -Eso esperemos,

porque no va a tener otra oportunidad como esta.

-Ya.

¿Va a tardar mucho el hombre ese? El concierto debería haber empezado.

-No, tiene que estar al llegar, según me dijo ya es la hora.

-Voy a ver si Sara está preparada y empezamos.

-OK.

-Hola, ya estoy aquí, ¿cómo ha ido la cosa?

-Muy bien, hemos hecho muy buena caja

y la señor Asunción, por fin, se ha ido contenta.

-Pues estupendo.

-¿Qué tal tu hija, cómo está? -Muy bien.

El médico me ha dicho que está todo perfecto

y que la ve preparada para hacer vida normal.

-Pero ¿la van a dejar salir? -Boli, mi hija no está en la cárcel.

Mi hija ingresó voluntariamente en un sanatorio mental.

-Perdóname, es la costumbre.

Quiero decir, le van a dar el alta. -Sí, sí, eso parece,

yo he estado hablando con ella, dice que se ve bien, con fuerzas.

-Eso es muy buena noticia, ¿no?

-¡Sí!

Un poco raro porque ha pasado todo muy rápido,

ha sido todo muy pronto. -¿Cuándo?

-La semana que viene si todo va bien.

-La voy a conocer por fin.

-La verdad es que ya la conoces,

tú y tus amigos ya la conocéis.

La violaste.

Por eso te voy a matar con mis propias manos

antes de que ella salga, porque no voy a permitir

que vuelva a verte la cara y se cruce contigo.

Pero antes te voy a torturar,

hasta que me digas el nombre

del cabrón que estuvo contigo y con José Manuel aquella noche.

-Damián.

¡Damián! -¿Qué?

-¿Estás bien? Te has quedado como... -Estaba pensando.

-Ah.

¿En qué pensabas?

-En mis cosas.

Anda, vete ya, no sea que pierdas el bus y te amonesten por mi culpa.

-Rezaré por tu hija.

-Reza.

-Buenas noches a todas y a todos,

es para mí un honor que una cantante excepcional como Sara

siga considerando el Moonlight como su casa.

Muchos la recordaréis poniendo copas detrás de esa barra.

Esta noche descubriréis que su lugar natural está aquí,

sobre los escenarios.

¡Un fuerte aplauso para... Sara Barrios!

(Aplausos)

-Muchas gracias a todos, y gracias, Luis,

siempre serás como un hermano para mí.

Ya sé que no he sabido comprenderte,

yo ya sé tu respuesta, todo terminó.

Sabes que yo, yo debí conocerte,

debí subir la apuesta,

ahora soy quien perdió.

Yo vi cómo le dabas tu calor,

sentía que era suyo su sabor...

Oye, esta chica es Sara, ¿no?

¿Tú me has traído aquí por esto? -Ha sido una pequeña encerrona,

pero estoy seguro de que te va a gustar. Escucha.

Yo había dado tanto por los dos,

y sé que ahora tus besos, tu cuerpo, tus labios

me dicen adiós.

Demasiado tarde

para pedirte otro de tus besos,

para decirte que no te fallé, que perdí.

Es demasiado tarde

para olvidar sin miedo los recuerdos,

para crear contigo otros nuevos,

que sean nuestros, de nadie más.

Es demasiado tarde,

demasiado tarde,

demasiado tarde...

Demasiado.

Yo vi cómo le dabas tu calor,

sentía que era tuyo su sabor,

sabía que pasabas las noches con ella en mi habitación.

Yo vi cómo bailaba mi canción,

yo había dado tanto por los dos,

y sé que ahora tus besos, tu cuerpo, tus labios

me dicen adiós.

Demasiado tarde

para pedirte otro de tus besos,

para decirte que no te fallé que perdí.

Es demasiado tarde

para olvidar sin miedo a los recuerdos,

para crear contigo otros nuevos

que sean nuestros, de nadie más.

Es demasiado tarde.

Demasiado tarde...

¿Qué te parece? -De verdad, no parece la misma.

Demasiado...

es demasiado tarde,

demasiado tarde,

demasiado tarde.

Demasiado...

es demasiado tarde.

(Puerta)

¿Cómo estás, guapa?

No lo sé ni yo.

¿Tú qué tal?

Yo echando un vistazo al temario de las oposiciones.

¿Has podido hablar con Álvaro?

Miralles ha llevado el interrogatorio,

pero me ha dejado estar presente.

Al final he podido hablar un poco con él.

¿Y ya tienes las respuestas que buscabas?

Tengo respuestas, pero no me gustan.

No todas.

¿Y cuáles son las que sí te gustan?

Los informes preliminares de Científica y del forense

avalan la versión de Álvaro, todo lo que sucedió.

El testimonio de Elvira lo confirma.

O sea, que fue en legítima defensa. (SILVIA ASIENTE)

Al menos de eso estoy segura.

Eso es bueno. Cuéntame lo malo.

Pues todo lo demás, Espe.

Me ha estado mintiendo,

y no una ni dos veces, sino durante semanas a conciencia.

Ya.

Supongo que te habrá dado alguna razón.

Exactamente la misma que han dado su madre y sus hermanos:

que Gabriel Campos les estaba extorsionando,

pidiéndoles dinero bajo amenazas de muerte.

¿Y no le crees?

Yo ya no sé qué creer.

Si fueron capaces de ponerse de acuerdo

para ocultar la identidad de Dimas,

¿quién me dice a mí

que lo que cuentan ahora no lo han pactado previamente?

¿Y qué opina Miralles? Pues que ocultan algo.

Como siempre que se trata de los Soler.

¿Qué, cómo va? -Parece que bien, no lo sé.

-La cara de Sara cuando ha visto al productor,

ha sido un poema.

No sabía si quería abrazarte o estrangularte.

-Está claro que me la he jugado, pero afortunadamente

parece que ha salido bien. -Sí, a mí me ha encantado

escucharla en directo.

Si no es él será otro, pero ha nacido para cantar.

-Ya te dije que tenía muy buena voz,

esta chica va a triunfar, estoy seguro.

-Sí. Mira, mira...

¿Se va? -Eso parece.

Santi, ¿te vas ya? -Me voy ya.

Me llamas, nos tomamos un copazo, me cuentas la movida de la política,

y vamos hablando, ¿vale? -Claro que sí.

Gracias por venir. Hasta luego. Chao.

-Parecía contento. -Eso parece.

Bueno, ¿qué ha pasado, qué te ha dicho?

¿Te ha propuesto algo?

-Pues... Es que todavía estoy temblando.

Cuando lo he visto no quería ni mirarlo.

No sé cómo agradecerle lo que está haciendo por mí.

-No me tiene que agradecer nada,

lo que tienes que hacer es decirnos qué es lo que te ha dicho,

que nos tienes en ascuas. -Ahora le cuento.

¡Luis! -Has estado impresionante,

menuda actuación. -Y todo gracias a ti.

-Lo importante es que lo tengo todo grabado,

y si este productor no te quiere,

tranquila, porque lo vas a petar en redes.

-No, que ha cambiado de opinión, le ha encantado mi actuación

y quiere que vaya mañana a su oficina para hablar de mi carrera musical.

-¡Enhorabuena! -Lo sabía.

-Madre mía, es que... Es que no me lo creo aún.

Además lo ha dicho así: "Mi carrera musical".

-Ya te decía yo que vas a triunfar, Sara.

-De verdad, no sé cómo agradecéroslo. Si no fuera por vosotros

hubiera enterrado mi sueño de ser cantante.

-Lo que tenemos que hacer es celebrar esta gran noticia.

¿Os parece un brindis? -Por supuesto,

además esta ronda invito yo. -Pues marchando.

-Espera, Luis, que te ayudo. -No.

No, Sara, tú no vas a volver a poner una copa en tu vida.

Ya verás.

-¿Sabes?

Me gustaría haberlo sabido el día que me despedí de aquí,

porque lo pasé un poco mal.

-Ojalá supiésemos cuándo es la última vez que vemos a alguien

o que hacemos algo.

-¿Pasa algo, Luis? ¿Mal de amores o...?

-No.

No, pero no he tenido un buen día. Pero no quiero hablar de eso.

Lo importante es que tú lo has mejorado un poco.

-Pues me alegro.

Al fin y al cabo la música está para esto,

para acompañarnos en los buenos y en los malos momentos.

-Sara, estábamos hablando Maica y yo,

a ver qué te parece, "Moonlight"

como título de una de las primeras canciones del primer disco.

-Pues me parece una muy buena idea.

-¿A que sí? -Lo voy a pensar.

-Se le ha ocurrido a ella. -Ah, ¿sí?

-Nooooo.

-Bien... -Bueno...

-Aquí está. -Gracias.

-¿Listos?

-Por el Moonlight,

porque aquí he descubierto

que cantar en público me hace muy feliz

y es el lugar donde me han dado la oportunidad

para empezar mi carrera musical.

-Por ti, Sara.

-Y por una larga carrera en la música.

-Eso es, y que nosotros la veamos.

-¡Salud! -¡Salud!

Cuando le pregunté si realmente Dimas era su padre,

lo negó con tanta seguridad que...

que hasta me sentí mal por preguntarle.

Yo voy a romper una lanza a su favor.

Si sentía que estaban en peligro él o su familia...

Ya, ese es el tema,

que siempre que aparece su familia son el centro del universo,

y a mí me deja al margen,

como si fuese un asteroide que pasaba por allí.

Déjalo ya, que está muy cansada.

Ya tendréis tiempo de hablar del tema cuando pase todo.

Ya le he dicho lo que pensaba, allí mismo, en interrogatorios.

Igual ese no era el momento. No, no lo era,

acababa de morir su padre y a él lo van a juzgar por ello.

Y yo soltándole reproches.

Pero no me podía contener, ¿sabes?

Y ahora no sé qué va a pasar con nosotros.

Yo te entiendo, Silvia.

Yo sé lo que se siente cuando...

cuando descubres que tu pareja te ha tenido engañada.

Es como si la realidad te cayera así, como un jarro de agua fría.

Es que ahora se pone en duda todo lo que hemos vivido.

Por ejemplo,

anoche, cuando se supone que fue a ayudar a su hermano al Moonlight,

¿era cierto o solo estaba agobiado y quería marcharse?

No sé, si lo llamó,

eso Betanzos te lo descubre rapidito.

¿Y qué hago, abro una investigación cada vez que note a mi novio raro?

Han sido muchas veces últimamente. Ah, ¿sí?

Cuando cerró el taller por avería y se comportaba de forma extraña.

¿Lo hizo por el corte eléctrico o había otro motivo?

O cuando la otra noche no cogía el teléfono

porque lo tenía desconectado, me dijo que salía con sus hermanos,

que se le había agotado la batería, pero...

yo lo noté muy raro.

Ese es el problema,

que a partir de ahora

vas a desconfiar de todo lo que te diga.

¿Y se puede tener una relación con alguien en quien no confías?

Cuando me dice que me quiere...

¿lo dice de verdad o también me está engañando?

Me da mucha rabia que quieras hablar una y otra vez de la boda.

-Soy tu madre, quiero ayudarte,

y sé por experiencia que las novias

llevan todo el peso de la organización.

-No quiero hablar más de la boda, basta.

-¿Te vas? -Sí, es hora de fichar, me voy.

-Me avergüenzo mucho de mi pasado. -¿Te avergüenzas o no confías en mí?

Yo he confiado en ti, te conseguí el tercer grado.

-Yo estoy muy agradecido por eso.

-¿Quién me dice que no eres un asesino, o un violador?

-Chicos, ¿qué ha pasado?

Llevo todo el día encerrada en la ofi y no me he enterado de nada.

-Pues...

Un colega en común que...

ha matado a su padre para proteger a su madre.

Ha sido en legítima defensa.

Espero que el juez también lo vea así.

¿Cómo que en el aeropuerto? ¿Ya?

No, pensaba que estabas

con los preparativos del viaje todavía.

Sí, claro que me hace ilusión que vengas.

Te estaré esperando aquí.

Un besito. Hasta mañana. Chao, chao.

-Puedes contarme lo que sea, sabes que no voy a juzgarte.

¿No te hace ilusión casarte? -Si me hace ilusión.

-Pero tienes miedo. -Siento vértigo, mamá.

-Pueden ser los nervios... -No sé,

pero pienso en mi vida futura con Felipe...

y me genera muchas dudas.

-¿Dudas sobre qué?

-Anímate, que te voy a enseñar la parte nocturna del barrio,

te aseguro que tiene su encanto. Una y para casa, además invito yo.

-Venga, vamos.

-Parece que quiere apostar por mí, y va en serio.

También me ha dicho

que estoy un poco verde en algunas cosas,

pero que tengo potencial.

Me ha dicho que me vendría bien ir a una escuela de música

para aprender estas cosas que me faltan.

-Claro que sí, yo también creo lo mismo.

Por mi parte no vas a tener ningún problema,

haremos que tus horarios sean flexibles

para que puedas compatibilizar las dos cosas.

-Es que ahí está el problema.

El furgón de los detenidos está listo.

¿Vas a acompañarme tú? No puedo.

¿No puedes o no quieres? No puedo, Álvaro.

¿Qué me va a pasar?

Silvia ya no es lo único que le separa de nosotros.

Lo que ha ocurrido nos va a pasar factura.

Ya nada volverá a ser como antes.

¿Cómo estás?

Y no te lo está preguntando tu superior.

Pues no sé qué decirte.

Por un lado lamento

lo que le está pasando a Álvaro con su padre, y por otro,

no puedo olvidar

que me ha estado mintiendo todo este tiempo.

¿Puedo hablar un momento contigo si no te importa?

-¿Fuera está cerrado?

-He puesto el cartel y he cerrado con llave.

-Tú dirás.

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Servir y proteger - Capítulo 539

24 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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