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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 537 - ver ahora
Transcripción completa

Los vecinos están indignados.

He hablado con Nacha y Elías

y han descubierto que la T corresponde a Tacho.

-Conozco al jefe de la banda, Tacho.

Te avisé. -No te lo voy a perdonar nunca.

-Yo entiendo que no quieras renunciar

a tu libertad creativa y de expresión,

pero yo no voy a renunciar a mis obligaciones

como servidor público, ¿entiendes? -OK, pero no vayas de colega.

-Si hay algo que me hace feliz ahora mismo, cariño,

es tenerte aquí, y poder volver a mirar esos ojos

tan bonitos.

-Esta vez he venido para quedarme. -¿Me lo estás diciendo en serio?

Estoy sintiendo que casi se me sale el corazón.

-¿Quieres que demos un golpe antes del cajero?

Pero esto... ¿es otro polideportivo?

(RICKY GIME) -¿Qué hacéis aquí? ¿Qué ha pasado?

-Me ha mordido un perro.

-Estaba corriendo por el parque de Barlovento,

un perro salió detrás de él...

Qué manía tiene la gente de dejar los perros sueltos.

-Desde luego que sí.

¿Saben de qué raza era el perro?

Por si era potencialmente peligroso.

-No, la verdad que no me fijé en eso.

Otro robo en un polideportivo.

¿También dos ladrones? En efecto.

Al parecer un perro mordió a uno de los ladrones en su huida.

Contadme hasta el último detalle.

-¿Por qué haces esto, hijo? -Por la familia.

Y porque es la única forma

de que este tío desaparezca de nuestras vidas.

Supongo que me está costando asumir las evidencias,

porque eso significaría que Álvaro me ha estado mintiendo.

Me aseguró que Dimas no era su padre.

No te preocupes,

a todos nos cuesta valorar los indicios de una investigación

cuando estamos afectados personalmente.

¿Qué pasa?

-La novia de Álvaro y otro policía han venido al pub preguntando por mí.

A mí me sigue pareciendo muy extraño que Elvira llevara a Ricky

al médico que es el marido de la inspectora jefe de policía.

Si querían ocultarlo han sido muy torpes.

Ya, pero ahí jugamos con ventaja,

porque Elvira Soler no sabía que Antonio es mi marido.

También es posible que Ricky pensara

que nadie le vio cómo le mordía el perro.

Tú y tu padre dijisteis que no te había visto nadie

cuando te mordió el perro, pero ¿y si os vio alguien?

-Ay, mamá, yo ya no sé nada,

yo no sé si nos vieron, si no nos vieron...

De verdad que no sé.

Oye, ¿y si ha sido el médico quien se lo ha contado?

-Ya le he dicho que estaba corriendo por un parque,

no sé qué más quieren que les diga.

-¿Te han dicho qué tienen en mi contra?

-Los atracos a los malditos polideportivos.

Un testigo vio cómo un perro mordía a uno de los atracadores.

Sí, yo inmediatamente aviso a un par de inspectores

para que se encarguen de la investigación.

¿Qué ha pasado ahora?

Que un todoterreno ha arrancado de cuajo el cajero de un banco.

Este tiene que irse,

por su culpa la policía está detrás de nosotros.

Y la primera Silvia,

se ha presentado aquí con la inspectora Miralles

porque le veían a buscar.

(Música emocionante)

Quiero esa mochila fuera de aquí ahora mismo.

-Necesito un poco de tiempo para blanquear el dinero.

-Ayer se presentaron esas dos buscando a Ricky,

y estoy segura de que volverán con una orden de registro.

-No os entiendo,

tanto interés con robar este dinero y ahora os quema las manos.

-Yo a ti no te veo muy contento, pero te recuerdo

que estás metido hasta el cuello. -Dejad de discutir.

Necesitamos encontrar un sitio seguro.

-Yo creo que el Moonlight puede ser un buen lugar.

Detrás de las cámaras frigoríficas. -¿No has oído a la mamá?

Si la policía consigue una orden de registro,

van a venir aquí y al Moonlight también.

-Tú hermano tiene razón, el pub no nos sirve.

-¿Un guardamuebles? -Mira, eso estaría bien.

-No puede ser, piden demasiados datos para contratarlo de forma legal.

-¿Quién dice que hay que contratarlo de forma legal?

-Es demasiado dinero,

no podemos dejarlo en un sitio que no sea de confianza.

-Además, tendríamos que ir con una furgoneta llena de trastos,

no vas a ir con la mochila solo. -Sería muy sospechoso.

-¿Una caja de seguridad?

-No, si los guardamuebles están vigilados,

imagínate los bancos.

-Podías dejar de poner trabas y decir algo que nos venga bien.

-Ya aporté en su momento, Ricky,

cuando os dije que no robarais el cajero.

-Es demasiado tarde, la familia tiene un problema

y hay que colaborar para solucionarlo.

-Pues no contéis conmigo. -Tú también eres de la familia.

-¿Te parece que no he hecho suficiente?

He mentido a Silvia y he formado parte de un atraco

solo por sustituir a ese imbécil. -¡A mí no me hables así!

-Bueno, ¡basta los dos!

-¿Qué?

-Necesitamos el taller.

-No, el taller ni de coña, olvídate.

-¡Quieres dejar hablar a la mamá!

-¡Y tú podrías mostrar un poco más de respeto!

Todo esto es por tu culpa.

A quién se le ocurre robar polideportivos con Gabriel.

-Como si fuera culpa mía que me mordiera un perro.

-¡No lo es! Pero si no le hubieras hecho caso a tu padre...

Álvaro,

necesitamos guardar el dinero en un sitio seguro,

¡o es que quieres vernos a todos en la cárcel!

-Si no queréis terminar en la cárcel, quizá hay que dejar de robar.

O dejar de extorsionar a la gente.

¿Por qué tenéis que ser unos delincuentes?

No lo entiendo. -Álvaro,

no es momento de darnos lecciones de nada.

La mamá te ha pedido que hagas algo, tú yo haces y punto.

-Muy bien, no os preocupéis.

Lo voy a hacer, pero os juro

que es la última vez que participo en vuestros chanchullos.

¿Os queda claro?

A partir de ahora, que cada palo aguante su vela.

-Muy bien, mamá, te lo has comido con patatas.

-Ya, ya, ya...

Cuando acabes de desayunar, te duchas y te vas a comisaría.

-¿A qué? -A declarar.

Así nos evitamos una orden de registro,

verán que no tenemos nada que ocultar.

-Vale, pero...

¿Qué quieres que les diga? -La verdad.

Menos lo que sea delito.

Cuanto menos mientas, menos posibilidades de que te pillen.

Merche, ¿me puedes imprimir lo que te envié?

Ah, sí.

Gracias por el favor. De nada.

Se me ha declarado el sistema en rebeldía, yo no sé qué pasa.

Tengo internet, pero no puedo imprimir.

¿Qué tal con tu hija, cómo va lo suyo?

Ah, todo muchísimo mejor. Bueno.

Y tengo una buena noticia:

empieza a trabajar en el centro de salud como enfermera.

¿En El Tejo, con Antonio? Sí.

¿Cómo no me lo has dicho antes? Porque me enteré anoche.

Es un contrato de un mes.

Pues le voy a poner un mensaje a Antonio

para que la cuide bien. Muchas gracias.

Ya te veía yo muy sonriente. Imagínate,

tener aquí al lado a la niña.

Podré comer con ella muchos días Qué envidia, qué suerte tienes.

La verdad es que sí.

Además se acerca el día de la boda y hay que preparar tantas cosas...

Yo creo que últimamente estaba nerviosa por eso.

¿Cómo no va a estar nerviosa?

Lo que más estrés puede producir en un ser humano

es preparar una boda.

Yo estoy muy emocionada, ¿sabes? Hija única.

Pues yo no lo quiero ni imaginar,

solo pensar que Olga se puede casar, me dan los siete males.

Pues vete preparándote, porque con novio

y viviendo juntos en Italia, cualquier día te da la sorpresa.

Calla, por Dios, que me pongo mala, te lo digo de verdad.

¡Ríos!

Sí. ¿Qué pasa, no te encuentras bien?

Sí. ¿Seguro?

No estoy al cien por cien, pero sí.

Si no te encuentras bien prefiero que te vayas a casa,

no quiero que contagies a todos. No, de salud estoy bien.

Solo que...

Estoy rayado porque he detenido a un amigo mío.

Estoy rayado. Bueno, hombre,

yo entiendo que es un mal trago,

pero fuiste tú quien me dijo que querías ponerle las esposas.

Yo sé que lo he hecho porque tenía que hacerlo, pero...

Entonces, ¿cuál es el problema?

Es que Tacho y yo hemos sido muy amigos, inspectora,

y tengo la sensación de que debí evitar lo que pasó.

Toni, escúchame bien.

La policía, los amigos, la familia, los padres...

llegamos hasta donde llegamos,

pero llega un momento en que una persona adulta

toma sus propias decisiones

y tiene que apechugar con las consecuencias.

¿Sigue en los calabozos él? No,

ha sido trasladado en el furgón a los juzgados.

Joder...

Quería desearle suerte.

No te preocupes, era un delito leve y no le ha caído gran cosa.

Pero ¿se sabe ya? Sí, me lo acaban de comunicar.

Trabajos comunitarios.

Trabajos comunitarios, ¿en plan...?

No sé más, me han dicho trabajos comunitarios.

Ha podido eludir la multa precisamente por eso.

Bueno, te dejo.

¿Seguro que estás bien para cumplir servicio?

Sí, de verdad. Gracias Si no me avisas.

Ánimo.

(Puerta)

"Papá, soy Ricky. ¿Me abres?"

-¡Ricky! Adelante, campeón.

¿Qué, has visto el dinero?

-Oh, y tanto, menudo pastizal.

-¿A que estás orgulloso de tu padre? -Sí. Como para no estarlo.

Pero también estoy un poco jodido. -Normal,

es que gastarse todo ese dineral no es fácil.

-Estoy jodido por no haber podido ir contigo.

-Si te digo la verdad, yo también te he echado de menos.

Tu hermano Álvaro es un tocapelotas.

-Las ganas que tenía de ir

y en el último momento me tuvo que morder el perro ese.

-Por eso no te amargues,

lo importante es que todo ha salido bien.

-Todo todo no sé, ahora me toca ir a la comisaría.

-¿A la comisaría? ¿Qué ha pasado?

-La mamá dice que es mejor que me presente allí,

antes de que vengan a buscarme otra vez.

Que igual pueden venir con una orden judicial.

Así que me toca ir para allá a declarar.

-¿Y ya sabes todo lo que les vas a decir?

-Sí, mamá me ha estado dando la chapa hasta que lo he aprendido.

Pero no te preocupes, que no vamos a decir nada de ti.

-Ricky, por favor, sabes que confío plenamente en ti.

Y espero que hayáis escondido el dinero.

Porque si registran la casa...

-No te preocupes que en casa ya no está.

-Y supongo que en el pub tampoco,

porque si piden una orden

es para los dos sitios.

-Eso es justo lo que ha dicho la mamá,

por eso le hemos dado el dinero a Álvaro,

para que lo guarde en su taller.

-¿A Álvaro?

Me sorprende que haya dicho que sí.

-Bueno, ya sabes cómo es la mamá,

se ha puesto firme y Álvaro ha tenido que tragar.

-Con todo el esfuerzo que ha costado ganar ese dinero,

no os podéis arriesgar a que venga la poli y se lo lleve.

El taller es un buen sitio.

Buenos días.

Silvia, no te he oído entrar.

¿Cómo estás?

Dame un beso, ¿no? Claro.

Perdona, vi tus llamadas,

pero estaba con mis hermanos tomando algo.

Con tus hermanos. Se han empeñado.

Tu madre te habrá contado

que ayer estuve en tu casa preguntando por Ricky.

Sí, me ha contado que fuiste con Miralles.

Le sentó como un tiro. ¿Y te ha contado...

por qué le estamos buscando?

Sí, y me ha parecido alucinante, la verdad.

¿Por qué?

Silvia, ¿de verdad piensas que Ricky está robando polideportivos?

Nosotros no nos dedicamos a imaginar quién ha cometido un delito,

nuestra obligación es reunir indicios e investigarlos,

y hay indicios que apuntan a Ricky,

no los suficientes como para detenerlo,

pero sí para sentarnos a hablar con él.

¿Y cuáles son esos indicios, si puedo preguntar?

La mordedura de perro.

Ocurrió el mismo día y a la misma hora

en que un perro mordió a uno de los asaltantes

cuando huía del polideportivo.

Y según un testigo ocular ocurrió en el mismo sitio,

en la pierna derecha.

¿No te parece raro que no habéis hablado con Ricky

pero sabéis dónde tiene la mordedura?

Álvaro, escucha,

en las cámaras de seguridad no se les ve la cara,

pero por la complexión podrían ser Ricky...

y ese tal Dimas. O sea, que sigues empeñada

en que Dimas es mi padre y Ricky anda dando palos con él.

Es una teoría un poco descabellada, sin ofender.

Igual te parece descabellado o mucha casualidad,

pero primero vino al taller

y luego a pedir trabajo al Moonlight.

La llegada al barrio de Dimas coincide con los dos robos,

y el "modus operandi" es el que usaba Gabriel Campos

para asaltar polideportivos en Levante.

Así que yo no sé qué pensar.

Tengo claro que me ocultas algo. Silvia, no te estoy ocultando nada.

Me imagino que estás en una situación muy difícil.

Ricky es tu hermano,

y me queda claro que no harás nada que perjudique a tu familia.

Yo nunca te mentiría con algo así.

Me duele mucho que desconfíes de mí.

-Hola, Álvaro, ¿qué tal?

Venía a consultarte algo, pero si interrumpo,

puedo venir en cualquier otro momento. Inspectora.

No, Fernando, yo me iba.

Si tienes algo que contarme, ya sabes dónde estoy.

Buenos días. Buenos días.

Discúlpame si he interrumpido algo. -No te preocupes. ¿Qué necesitas?

Vengo a verte no en calidad de cliente,

sino como político. -Ah, ¿sí?

-Sí, verás, con esto de la campaña política

y del ayuntamiento, estoy intentando hacer lo posible

para mejorar la economía y el comercio en el barrio,

y estoy visitando pequeños empresarios, autónomos,

comerciantes... para ver qué tal llevan la relación

y la tramitación de papeleo, gestiones con el ayuntamiento.

Ya sabes, tasas, impuestos...

¿Tienes tiempo para consultar un par de cosas contigo?

-Sí, claro, siéntate. -Gracias.

-Oye, muchas gracias por haber hecho este reparto.

-No tienes por qué darme las gracias, era un trabajo en familia.

-De verdad, no entiendo por qué mis hermanos te tratan así,

es que flipo con ellos.

-Yo no les guardo rencor,

sé que tu madre se ha encargado todos estos años

en ponerlos en mi contra.

-A mí también me ha contado cosas muy malas,

pero yo te he concedido el beneficio de la duda.

-Porque tú eres una persona independiente,

y a pesar de que eres el menor pareces el adulto.

-No entiendo por qué no te quieren dar otra oportunidad.

-Bueno, supongo que no me la merezco.

Hice las cosas muy mal en el pasado y me arrepiento,

por eso os quería dejar un buen dinero.

Ya sé que no compensa haber abandonado a la familia,

pero por lo menos,

es un buen gesto, creo yo.

Aunque parece ser que...

que ni así.

Es igual.

-No, ni aun así, ¿qué?

-Mira, Ricky, no quiero hablar mal de tu madre, de verdad.

-Pero ¿qué pasa con la mamá?

-Tu madre me odia, y la entiendo porque tiene sus motivos.

-Pero ¿me puedes contar lo que pasa, por favor?

-Tu madre me ha prohibido que hable contigo y con tus hermanos

nunca más. -¿Qué?

Yo flipo, pero ¿quién se ha pensado que es?

-No quiero que discutas con ella por esto,

es tu madre y le debes un respeto.

Y aunque no estés de acuerdo con ella vives en su casa,

y ya sabes que yo soy un bala perdida.

-Pero no puede prohibirme hablar contigo.

-Ya sabes cómo están las cosas.

Yo me tengo que ir de España y tengo que partir esta misma noche,

me están preparando la documentación.

¿Sabes cómo me voy a llamar con mi nuevo pasaporte?

-¿Dimas?

-Ricardo.

Me lo he puesto por ti.

-Nadie va a conseguir que pierda el contacto contigo,

si hace falta me mudo a Marsella.

-En Marsella estaré poco tiempo, luego me tengo que ir a África.

-¿En serio, a África?

Yo siempre he querido conocer la selva.

-No vayas a pensar que es todo como lo pintan en las películas.

Te prometo que te enviaré postales.

-Más te vale.

-Ven aquí, dame un abrazo.

Cuídate mucho.

-Tú también.

-Y que vaya bien en comisaría.

¿Esto es todo, no tenemos más imágenes?

Me temo que no, inspectora. El sitio ha sido muy bien elegido.

Tampoco tenemos imágenes de ningún negocio colindante,

y las imágenes de Tráfico tampoco aportan mucho más.

Pues es poco, pero menos es nada.

Vemos el todoterreno que arrancó el cajero,

y a tres sujetos varones.

Lo único que le puedo decir,

es que además de estar muy bien organizados

son profesionales. Ya.

Están encapuchados, será difícil identificarlos.

Pero por la complexión igual sacamos algo.

Le estoy preparando un informe completo

además de un timeline detallado

por si ayuda a los agentes que investigan el caso.

Gracias.

Siento muchísimo no poder aportar más.

No te preocupes, encontraremos un hilo del que tirar.

Muy buen trabajo, Ángela. Gracias.

Ah, oye, ¿qué tal te estás adaptando en Distrito Sur.

Por el momento muy bien,

no he tenido ningún roce con los compañeros,

todos son muy majos y dispuestos a colaborar.

¿Algún pero? No sé si diría pero...

Escuché a algún compañero hablando acerca de mi transexualidad.

También sé que no fue malintencionado,

y por mi propia experiencia sé

que mis compañeros también necesitan tiempo para adaptarse.

Ya. ¿Y con Ríos qué tal?

Bien, el chavalín es un poquito macarra,

pero es buen chico.

Átale corto porque se suele desmadrar.

¿En qué sentido?

A veces quiere tomar atajos

para arreglar el mundo por su cuenta.

Siempre con buena intención.

Lo tendré vigilado, pero en mi unidad pocos atajos podrá coger,

el chico está muy verde en informática.

Y da la sensación que le gusta andar fuera persiguiendo a los malos.

Sí, es más de calle que de despacho,

por eso le vendrá bien estar un tiempo contigo,

a ver si se calma.

Inspectora, ¿se puede? Sí, dime.

Hola, Ángela. -Buenas.

-Han encontrado un todoterreno calcinado

en el barranco de la Chinarra,

y podría ser el que utilizaron para el robo del cajero.

Pues ve para allá con Elías a ver si encontráis algo.

Yo mientras voy a avisar a Científica, ¿vale?

Entendido. Hasta luego.

Ángela, mándame un par de capturas del todoterreno, ¿vale?

En dos minutos las tienes en el mail. Gracias.

¡Ricky!

Anda, Silvia.

Me han dicho que querías hablar conmigo.

Sí, te habrá contado tu madre que ayer fuimos a casa a buscarte.

Sí, me ha dicho que querías preguntarme algo.

¿Entramos? Yo tengo un poquito de prisa.

Si necesitas grabarlo o lo que sea...

No, con que me respondas a unas preguntas...

Hace un par de días te mordió un perro, ¿correcto?

Correcto.

Salí a correr por el parque de Barlovento,

y no sé de dónde apareció un perro que vino directo a por mí.

Menudo susto me pegó. ¿Y por qué no denunciaste el suceso?

Es que no vi al dueño.

Esas cosas hay que denunciarlas.

Los perros no pueden ir sueltos por ahí,

ese tipo de ataques no se puede tolerar.

¿Y a quién quieres que denuncie, al perro?

¿A qué hora sucedía?

Debían ser las siete de la tarde más o menos.

Cuando voy a correr no llevo el móvil ni el reloj.

Es curioso porque a esa hora en el parque hay bastante gente.

Pues yo no vi a nadie,

por la zona donde yo estaba no había nadie.

No hubo nadie que viniera a ayudarme.

¿Tú sales mucho a correr? De vez en cuando,

pero después de esto, a partir de ahora, mis cascos

y al gimnasio, a correr en la cinta.

¿Qué hiciste después de la mordedura?

¿Qué quieres que hiciera? Me fui a casa.

¿Y podías caminar con la herida en la pierna?

Bueno, me dolía, pero podía andar.

Llegué a mi casa, mi madre me hizo unas curas,

me desinfectó la herida y ya está. Fue al día siguiente que estaba peor

y por eso fui al centro médico.

Qué casualidad que te mordiese un perro el mismo día

y a la misma hora en que un perro muerde

a un atracador del polideportivo durante su huida.

Pues sí que es casualidad.

Lo que pasa es que hay mucho irresponsable

que deja el perro suelto.

Y si la policía os dedicaseis a multar a esta gente,

en lugar de echar la culpa al que muerden,

las cosas serían diferentes.

Es casi tanta casualidad como que no te viese nadie.

Seguro que tampoco me vio nadie robando en el polideportivo,

como no estuve allí.

Y seguro que tampoco hablaste entes con tu padre.

(RICKY RÍE) Ni por el barrio.

Mira, mi padre se fue cuando yo era un retaco,

si lo tuviera delante no sería capaz de reconocerlo.

O sea, todo es una gran casualidad, incluso que los robos sean un calco,

a los que cometía tu padre en Valencia hace años.

¿Cómo quiere que sepa yo lo que hacía mi padre?

Si no tienes más preguntas, me tengo que ir.

Claro.

Bueno, imaginarás que la milonga del "running" y el perro misterioso

no se lo cree nadie. (RICKY RÍE)

Yo he venido aquí por iniciativa propia,

tú me has preguntado y yo he respondido la verdad.

Que te lo creas o no es cosa tuya.

Y ahora si no tienes más preguntas que hacerme...

No, pero estate localizable.

Porque hay un testigo del robo al polígono

y quizá le pido que te eche un vistazo.

A ver qué pasa. Claro que sí.

Aquí estamos para lo que haga falta.

Hasta luego.

-¿Y lo han liberado sin más?

-No, le han puesto una multa de la de Dios.

El juez les ha dado la opción

de computarlo por trabajos comunitarios.

-¿En qué consiste eso exactamente.

-Pude ser llevar alimentos a una ONG,

ayudar a ancianos o discapacitados, o a chavales con problemas.

Depende.

-Yo creo que eso a Tacho le vendrá bien,

aunque no le hará mucha gracia. -Pues no.

-Chicos, ¿qué tal? -Hola, Merche, ¿qué te pongo?

-Un refresco de naranja. -Muy bien.

-Estoy esperando a Aitana para comer.

-¿Te guardo una mesita? -Gracias.

Toni, ¿te has enterado?

El juez condena a tu amigo y a sus colegas

a borrar todos los grafitis que han pintado en el barrio.

-¿Qué? ¿En serio?

-Con efecto inmediato, tienen que empezar esta tarde.

-No me lo puedo creer, tío.

-¿Por qué? Tiene lógica, ¿no? Que limpien lo que han manchado.

-Para ti será lo manchado, pero para esta gente son obras de arte.

Y que un juez les haga limpiar su obra

me parece lo más cruel que se les puede hacer.

-Estos chicos han pintado donde no debían,

lo lógico es que se hagan cargo de borrar las pintadas.

-Pues igual tienes razón.

Paty, ¿me cobras por favor? -Claro.

1,20.

-Hasta luego. -Hasta luego, Toni.

-Adiós, guapo.

-Sara, ¿qué haces aquí todavía?

-Le dejo las facturas que me pidió para la reunión de...

-Deja eso, por favor, que vas a llegar tarde,

falta menos de una hora para que hagas esa prueba

y necesitarás tiempo para prepararte.

-¿Cómo voy a dejar esto a medias? -Pues muy fácil,

cogiendo tu chaqueta, tu bolso, y saliendo por la puerta.

Necesitarás tiempo para esas cosas que hacéis los cantantes

de calentar la voz y eso. -Sí, me vendría muy bien.

-Pues ya está, mujer, vete y relájate,

y cuando llegues disfruta la prueba. -Lo haré.

Muchas gracias por todo, don Fernando.

-No hay de qué.

-Vas a hacer una prueba estupenda, ya verás.

¡Maica, qué sorpresa! Qué alegría.

Has llegado a tiempo para conocer a mi nueva secretaria.

Ella es Sara, te presento a Maica, ella es mi pareja.

Acaba de llegar a Madrid tras una larga temporada en Méjico.

-Encantada. -Igualmente.

-¿Quiere tomar un café o...? -Sara, Sara...

Ya me encargo yo de atender a Maica,

tú debes irte ahora mismo, no vayas a llegar tarde.

-Vale. Hasta luego. -Venga, que vaya bien.

-Gracias.

-Qué guapa es, ¿no? Parece modelo o algo así.

Ya me dirás de dónde sacas tú secretarias tan monas.

-Bueno, en concreto a Sara

la encontré trabajando de camarera en un pub del barrio

que se llama Moonlight. -Ah, fíjate,

y de un pub pasa directamente a secretaria de dirección.

-¿Cuál es el problema?

¿No puede ser una chica joven, guapa e inteligente,

una buena secretaria de dirección? -Sí, yo no digo nada.

-Tú sabes de sobra que yo no soy ese tipo de empresario,

que les gusta ligar a las chicas jovencitas

ofreciéndoles puestos de trabajo... -Ay, ay, ay...

Te estás justificando mucho. -¿Yo?

Sabes que no tengo que justificarme contigo,

no hace falta. -Ya lo sé, estoy bromeando.

-Lo sé cariño, lo sé.

Lo que pasa es que Marisa tuvo que pedir una excedencia,

por un problema familiar y yo necesitaba una secretaria.

Conocí a Sara trabajando en ese pub de camarera,

me pareció una chica responsable y me decidí a darle una oportunidad.

-Fernando Quintero el buen samaritano.

-Alguien tendrá que apostar por la gente joven.

De todas formas, no creo que Sara se quede mucho tiempo

de secretaria, ya verás. -¿Y eso por qué?

-Porque tiene una voz estupenda y maravillosa,

en serio, tendrías que escucharle. -Ah, ¿sí?

-Sí, sí, lo que pasa es que hasta ahora

no ha tenido muy buena relación en el mundo de la música.

El primer productor musical que ha encontrado

resulto ser uno de esos cerdos

que ofrecen el oro y el moro a las chicas jóvenes

con tal de abusar de ellas. -Qué horror.

-Sí, ha sido horroroso, por eso la estoy ayudando,

le he conseguido una prueba en una discográfica,

y estaba tan contenta que me ha dado un abrazo

cuando estabas entrando.

-Eres muy buena persona, ¿lo sabías?

-Eso dice alguna gente,

aunque hay otra gente que no opina lo mismo.

(MAICA ASIENTE) ¿Y tú qué piensas?

Te voy a traer el café, ¿solo? -Solo, como siempre.

-Vale.

-Mamá.

-Qué guapa. -Gracias.

-Hola, -Hola.

-¿Qué quieres tomar? -Lo mismo que ella.

-Perfecto.

-¿Qué tal el primer día de trabajo? -Muy bien.

La gente majísima, supersimpáticos todos,

pendientes de mí, de enseñarme todo, de que no me agobiase...

La verdad genial.

Lo malo es no poder quedarme más tiempo.

-¿Has conocido a Antonio Torres? -Sí, he estado un rato con él.

-¿Le has dicho que soy...? -Si, le he contado que soy tu hija,

y ya estaba avisado, su mujer le ha contado toda la historia.

-Qué ilusión, hija, tenerte cerca, poder comer contigo...

No te agobies, no te pido que comas conmigo todos los días.

-¿Aquí tienes? ¿Sabéis ya lo que vais a comer?

-Yo emperador y ensalada. -A ver, yo no he mirado.

De primero ensalada y de segundo chuleta de cerdo.

-Genial.

-¿Ves mucho a tu padre?

-¿Por qué me preguntas de pronto por papá?

Ah, porque he dicho cerdo.

-O porque has dicho chuleta. Cualquiera de las dos le va bien.

-Pues no lo veo nunca, nos llamamos de vez en cuando,

más compromiso, yo creo.

No sabe de qué hablar conmigo, soy yo quien saca la conversación.

Pero bueno... -¿Le vas a invitar a la boda?

-Vale, de eso querías hablar.

-Sí, quería hacerlo desde hace tiempo.

-Por favor, mamá, no me digas que si le invito tú no vienes.

-Claro que no, entendería perfectamente que lo hicieras.

De hecho, creo que deberías hacerlo.

-¿En serio? -Pues claro.

A ver, a mí me va a costar mucho cruzarme con él,

pero es tu padre y es un día muy importante para ti.

Tendré que acostumbrarme a verlo y hablar con él.

Así que mejor el día en que estoy rodeada de amigos,

y mucha fiesta. -Gracias, mamá, Eres la mejor.

Pero si no te importa vamos a cambiar de tema,

si no nos pasamos la vida hablando de la boda.

-Vale.

-Buen provecho, chicas. (AMBAS) Gracias.

-Hola, hijo.

-Hola, mamá.

-¿Vienes de comisaría?

-Sí, mamá, vengo de comisaría.

-¿Te ha interrogado Miralles?

-No, Silvia.

-¿Y?

-Le he contado lo que tú querías y ya está.

-Pero ¿se ha quedado convencida?

-Me ha dicho que lo de salir a correr no se lo cree ni Perry.

-Bueno, pero no te ha detenido, así que no tienen nada.

-Saben que papá está en la ciudad.

Y dice que un testigo vio cómo me mordía.

-¿Que tienen un testigo?

¿Y te ha reconocido? -No.

Me ha pedido que esté atento al móvil,

quiere montar una rueda de reconocimiento.

-Pues eso no lo podemos consentir.

Tenemos que encontrar ese testigo.

-Creo que trabaja en el polideportivo,

si quieres me acerco para descubrir quién es.

-Pero ¿cómo vas a ir tú al polideportivo? No digas tonterías.

Tú debes comportarte con normalidad,

yo me encargo de ese testigo.

Si evitamos la rueda de reconocimiento...

a lo mejor este tema se enfría por sí solo.

Con tu padre lejos corremos menos peligro.

-Vale. Estate tranquila porque papá después de esto se marcha.

Estarás contenta. -Pues sí.

¿Qué pasa, por qué me miras así?

-Le pediste a papá que no me volviese a hablar?

-¿Ya te ha ido con el cuento? -¿Se lo pediste o no?

-Pues sí. ¿Has visto la que ha montado en dos semanas?

-Tú no ere quién para controlar mi vida.

-¿Que yo no soy quién?

O sea, para cuidarte las heridas, sí,

para sacarte las castañas del fuego, sí,

para ir a la cárcel por ti sí,

pero no le puedo decir a mi exmarido

que se mantenga alejado de los hijos a los que abandonó.

Ese hombre solo ha traído problemas, pero como te tiene comido el coco,

tú no lo quieres ver.

Escúchame una cosa.

No quiero que vuelvas a ver a tu padre,

ni tú ni tus hermanos, ¿estamos? -No, no estamos.

Dices que solo trae problemas,

pero también ha traído una mochila llena de dinero,

y tú la has cogido. -La he cogido

porque mis otros dos hijos se han jugado el tipo

para conseguirla y no por voluntad propia.

Si quieres acusar a alguien de manipulador,

empieza por tu queridísimo padre,

que me arruinó la vida, y tuve que comer mierda

para sacaros a vosotros tres adelante.

Y si digo que no lo vas a volver a ver,

no lo vas a volver a ver y se acabó.

-Pues se acabó, cojo mis cosas y me largo con el papá.

-Muy bien, ahí tienes la puerta, a ver cuánto tardas en volver.

¿Qué pasa?

Te ha dicho que te quiere mucho y que está muy orgulloso de ti,

y tú te lo has creído como un tonto, ¿no?

-Papá no me mentiría con eso.

¿Sabes cómo se va a llamar a partir de ahora?

-¿De qué hablas? -No puede seguir llamándose Dimas,

por eso ha pedido un pasaporte nuevo,

¿y sabes cómo se llamará a partir de ahora? Ricardo,

y se lo ha puesto por mí.

(TONI SILVA)

-¿Tú qué haces aquí?

-¿Cómo estás?

-¿Has venido a reírte de nosotros?

¿Has venido a vigilar que lo dejamos limpio

para que te pongan una medalla?

¿O a meterme en el calabozo si no me humillo?

-No he venido a eso, venía a decirte

que me acuerdo de lo que significa "poli censura".

-Muy bien.

Salvasteis el culo.

-Ya ves...

Cría cuervos.

-Tacho, tío, Tacho...

-¿Qué?

-Tú me enseñaste que uno debe defender aquello en lo que cree,

caiga quien caiga, pues eso es lo que estoy haciendo.

-No.

Tú lo que has hecho es cambiar de camisa,

arrimarte al sol que más calienta.

Te has vendido por un sueldo de mierda.

-¿Qué dices, tío? El sueldo de mierda me lo curro yo,

matándome a estudiar y a hacer las prácticas,

y no me he hecho policía por un sueldo,

sino para hacer cumplir la ley. -¿Así haces cumplir tú la ley,

deteniendo artistas que se expresan de forma pacífica?

Lo de ir detrás de los chorizos que están arruinando el país

lo dejamos para otro día, ¿no?

-¿Qué películas te montas? Soy policía en prácticas,

yo no decido a quién se detiene. -No, tú eres un perro de presa,

al servicio de los peores de esta sociedad.

¿No te acuerdas del grafiti que hicimos

con dos esposas rompiéndose y un rostro gritando?

-Me acuerdo perfectamente: "Libertad para todos".

-Exacto.

Has pasado de pedir libertad a poner tú las esposas.

-Me ha dolido mucho tener que ponerte las esposas,

y no lo hubiera hecho si no hubieras pintado el coche.

Me estabas provocando. -No te estaba provocando, Toni,

quería recordarte quién eras y de dónde venías.

Pero ya veo que te han lavado el cerebro.

No te queda ni pizca de conciencia.

-Me acuerdo perfectamente de dónde vengo,

y estoy aquí para demostrártelo.

No he venido como policía, he venido como colega.

-Ah, como colega.

Hay que tener jeta. -Mira, tío, tienes razón,

hay mucha peña en la calle que no debería estar,

pero la policía ayuda a mucha gente, y evita muchísimo sufrimiento,

y eso es en lo que yo creo.

Pero soy parte del Cuerpo Nacional de Policía,

y no decido qué leyes me molan más o menos,

y si alguien infringe la ley lo tengo que detener,

y eso no me hace un traidor. ¿Entiendes?

-¿Qué haces, Toni? -¿Tú qué crees que hago?

-A cabezón no te gana nadie.

-¿Y a ti? Esta pintura es una mierda,

te lo he dicho mil veces y la sigues usando.

-Ya, pero tan mala no será, mira lo que cuesta quitarla.

-Tienes razón.

-No hace falta que te quedes, ya recojo yo.

-Está bien, así aprendo dónde va cada cosa.

-Muchas gracias por ayudarme con ese crío.

-¿Qué crío? -El nieto de doña Mercedes.

-Bueno, crío, 14 años tenía, y parecía que tuviera 20.

-Cuando ha visto la aguja se ha puesto a llorar

como si tuviera tres años, si no es por ti

no logro pincharle, la verdad.

¿De qué estabais hablando? Que no me enteraba.

-De videojuegos, tiene la misa consola que mi chico.

-Mi hija no tuvo consola, no entiendo nada de videojuegos.

-A mí tampoco me van,

pero de tanto ver a mi novio matando gente en el sofá,

me he quedado con lo básico.

-La próxima vez que venga alguien así te llamo a ti o lo mando a pediatría.

-Me puede llamar, estuve de prácticas en urgencias pediátricas

y en una consulta de planificación familiar.

Así que estoy muy puesta, tanto en niños como en adolescentes.

(Puerta)

¿Se puede? Sí, ya estábamos saliendo.

¿Has terminado ya? Sí, ahora mismo.

Tú eres Aitana, ¿no? La inspectora Miralles.

Sí. Claudia, por favor.

Ya me ha dicho tu madre que te incorporabas hoy.

Sí. -Menudo fichaje, ¿sabes?

Me ha ayudado con un adolescente que no se quería pinchar.

Lo ha reducido en menos de dos minutos.

Me alegro mucho, espero que te vaya bien aquí.

De momento estoy encantada.

Bueno, no les quiero interrumpir. Eh, a mí no me hables de usted.

A mí sí, llámame señor, doctor Torres...

Pero qué bobo eres, no le hagas caso.

Hasta mañana. -Que descases.

Adiós, adiós.

Parece simpática, ¿no? Sí, muy profesional, un encanto.

¿Tú qué tal? Pues mal, para qué te voy a engañar.

No tengo ni una sola pista del robo al cajero.

Espero que Científica saque algo en claro.

Están analizando el coche que utilizaron los ladrones,

pero también espero

que no se les ocurra repetir la jugada.

¿Eso de que está Científica con el coche significa

que te pueden llamar y dejarme colgado en cualquier momento?

Ay... ¿Qué pasa,

tienes miedo que no nos podamos dar esa ducha a dos?

No te preocupes.

No prometas lo que no vas a poder cumplir.

Ay, hombre sin fe.

Vámonos a casa, hombre.

(Puerta)

¡Está cerrado!

¿Qué haces aquí?

Se supone que no puedes salir del hotel.

-Solo he venido a despedirme, hombre.

-¿Sabes en qué lío me puedes meter si me ven contigo?

-Tranquilo que no me ha visto nadie. -Pues mi novia me preguntó por ti,

y tuve que mentirle en la cara.

Y tú paseando tan tranquilo por el barrio.

¿Eres un zumbado o qué?

-¿Es que ni siquiera puedo despedirme de mis hijos?

-La última vez que te fuiste no te preocupaste en despedirte.

-Precisamente por eso, quiero enmendar mis errores.

-¿Te crees que soy imbécil?

Eso cuéntaselo a Ricky que seguro que cuela.

Sé perfectamente que quieres algo.

-Mira Álvaro, viene a Madrid porque necesitaba dinero.

Tu madre no quiso dármelo, por eso recurrí a vosotros,

y os estoy eternamente agradecido, me habéis salvado la vida.

Y quería pedirte perdón

por haberos abandonado. -Ah, muy bien.

Pues ya lo has dicho, un discurso precioso.

Ahora lárgate.

-Me largo sí, me largo a Marsella dentro de tres horas.

-Pues adiós.

-¿No me vas a preguntar por mis planes de futuro?

-Es que no me interesan, lo único que quiero es que te pires,

y no volver a verte la cara.

-Pues voy a Marsella a recoger a un amigo,

y después volaré a África. -A pegar otro palo, ¿no?

-África tiene mucho futuro,

hay una gran oportunidad de negocio allí.

-Me parece perfecto, a ver si te quedas por allí.

-¿En serio vas a dejar que me vaya así?

¿No vas a querer hablar conmigo cinco minutos como padre e hijo?

-No tengo nada que hablar contigo, ¿no te queda claro?

Has puesto en peligro a mis hermanos, nos has obligado a mentir por ti.

Incluso me has obligado a cometer un robo.

-Un robo muy bien planificado

y que ha traído muchos beneficios a la familia.

-Para mí no, porque no pienso coger ni un solo euro

de tu asqueroso dinero.

-¿Por qué no si te lo has ganado? -No, no te confundas,

yo me gano la pasta aquí, arreglando coches.

Yo sé que para ti lo más normal es atracar cajeros.

pero yo soy un tío honrado,

y mi novia es policía, por si no te acuerdas.

-Sí, esa novia tuya...

cualquier día te da un disgusto, ya lo verás.

Llegará un día en el que tendrás que elegir entre ella o tu familia.

-No, no sufras,

si llega ese día sé perfectamente lo que voy a hacer.

-Pues yo no lo tendría tan claro.

Acabas de decirme que has tenido que mentirle a la cara,

y eso se llama encubrimiento.

-Y encima vienes a restregármelo. -No, no.

-¡Fuera! -Yo no quiero restregarte nada,

tan solo decirte que me has ayudado en todo esto,

y que sepas que puedes contar conmigo para lo que quieras.

-Yo lo único que quiero es que cojas esa puerta y te pires.

Y que no te vuelva a encontrar en mi camino nunca más.

No me toques.

-Tienes esto...

muy bien montado.

¿Te acuerdas cuando tenías cuatro o cinco años

y los reyes te trajeron un garaje de juguete?

La cantidad de coches en miniatura que llegaste a tener.

En cambio ahora, tienes uno de verdad y con oficina.

Todas las oficinas de talleres que conozco

son cuchitriles asquerosos, y esta en cambio,

todo perfectamente colocado.

Ni una mota de polvo, mira qué limpio.

-Gabriel,

tienes que marcharte.

Silvia suele venir a buscarme sobre esta hora,

no quiero que te vea aquí.

-Creo que tienes razón, hijo. -No me llames hijo.

¡Fuera!

Y sobre todo preocúpate de que no te reconozcan.

-¿Puedo llamarte alguna vez? Tu madre me lo ha prohibido,

pero a mí me gustaría... -Lárgate ya.

-Te deseo lo mejor, Álvaro.

-Sara, ¿qué haces aquí a estas horas?

-He venido a terminar lo que dejé a medias.

-Eso podías dejarlo para mañana, ya es muy tarde.

-¿Y usted qué hace trabajando tan tarde?

-Para algo soy el jefe, y los jefes no tenemos horarios.

A mediodía salí a comer con Maica y ahora me estoy poniendo al día,

antes de que venga a recogerme para irnos a cenar.

¿Y tú qué tal, cómo ha ido esa prueba, todo bien?

-Bueno, bien. -¿Solo bien?

-Ha sido un desastre. -¿Y eso por qué, mujer?

-Pues no sé, me había preparado tres canciones

había hecho todos los ejercicios,

me mentalicé como usted me aconsejó, pero...

No sé, he empezado a cantar y...

me ha dado por pensar. -¿Pensar en qué?

-En cómo me estaban mirando,

y en qué podían estar pensando sobre mí.

-Pero no han sido desagradables contigo,

no te han dicho ninguna bordería ni nada por el estilo.

-No, han sido encantadores.

Ha sido cosa mía, que me he puesto muy nerviosa,

y he fallado en un par de notas.

-¿Y qué te han dicho cuando has terminado?

-Que tengo buena voz, que tengo buena técnica,

y que ya me dirán algo, pero no sé...

Seguro que se dieron cuenta de ese para de fallos.

-No sé muy bien como funciona ese mundo,

pero tampoco estabas delante

de uno de esos tribunales de conservatorio.

Supongo que están acostumbrados a ver gente que va a hacer pruebas,

que se pone nerviosa y lo tendrán en cuenta.

-No sé, yo creo que ha sido un desastre.

(Teléfono)

Creo que son ellos. -¿Ellos quién?

¿Los de la discográfica? Pues cógelo, a ver qué pasa.

-¿Sí?

Hola, sí, soy yo.

No, tranquilo, dígame.

Ya.

Claro, es comprensible.

Vale.

Pues muchas gracias.

Adiós.

-¿Qué, qué te han dicho?

(SARA SUSPIRA) -Pues eso, que tengo buena voz,

que tengo buena técnica, pero no es lo que están buscando.

-Bueno, no te preocupes, llamaremos a otra discográfica,

ya verás cómo habrá más suerte. -Fernando, de verdad, yo...

Le agradezco mucho todo lo que está haciendo por mí,

pero no quiero volver a pasar por esto.

Estoy aquí muy tranquila y me encanta trabajar para usted.

Y si me apetece cantar,

para eso están los karaokes. -Sara, no digas tonterías, por favor,

no puedes rendirte a las primeras de cambio,

tienes que seguir intentándolo, mujer.

-Si no le importa...

prefiero irme a casa, ya lo hablamos mañana.

-Está bien, como quieras.

-¿Qué le pasa?

-Acaban de llamar de la discográfica, para decirle que...

que no ha superado la prueba. -Oooooh...

Pobre.

-Gabriel...

tienes que marcharte.

He encontrado al segurata del polideportivo,

afortunadamente es el único testigo que existe.

-¿Y entonces? -Le he dejado muy claro

qué es lo que vio exactamente el día del robo.

Tu padre sabrá mucho de robos y de timos,

pero de tirar del carro de una familia no tiene ni idea.

Así que, por favor,

no me vuelvas a hablar de él.

-Dime.

-¿Dónde guardaste el dinero exactamente?

-Mamá, ya te he dicho que está en el sofá.

-"No, en el sofá no está, necesito que vengas,"

es urgente. -Ahora no puedo, estoy ocupado.

-Qué alegría, Sara.

-Bueno, no sé ni qué hago aquí.

-Ver a un viejo amigo.

-Solo hay dos personas que sabían dónde estaba el dinero,

y de la única que no me fío ya se ha largado.

-No creerás que papá es capaz de hacernos esto.

¿Que no lo creeré?

-No sirvo para esta industria, no voy a hacer carrera.

-Ahora las cosas se pueden hacer de otra manera.

Puedes crearte un canal de vídeos y subir ahí tus actuaciones.

¿Qué te parece si vuelves a cantar aquí?

-¿Aquí? -Claro, cantas aquí, lo grabamos

y tienes material para subir a internet.

-¿Esas son las llaves del taller de Álvaro?

-Y una nota:

"No os enfadéis por la pasta, la necesito más que vosotros".

-Me acaba de llamar Ángela,

que tiene una pista sobre el sospechoso del caso del cajero,

así que me voy para la comisaría después de llevar el café a Elías.

-Encantada. Hasta luego. -Hasta mañana, Nacha.

-Chao, María.

-En vista de que no teníamos nada,

amplié la red de búsqueda alrededor del cajero,

con más cámaras y más radio, y ¡bingo!

Ha aparecido una imagen del todoterreno

en la franja posterior al asalto.

-Verás, estoy buscando a alguien que me la ha jugado.

Necesita un pasaporte nuevo.

¿Por casualidad no se habrá puesto en contacto contigo

un tal Dimas o Gabriel?

-Me voy a echarles una mano al Moonlight, ¿vale?

Lo que he hecho no está bien.

Es lo que tú me has dicho, ¿no?

Mejor echarles una mano que quedarme aquí.

-¿Intentas joderme? -¡No, no me toques!

-¿Qué quieres, jugar conmigo?

Dame el pasaporte.

-Silvia,

tiene que venir a mi casa cuanto antes.

Ha pasado algo muy grave.

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Servir y proteger - Capítulo 537

20 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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