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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 534 - ver ahora
Transcripción completa

¿Y esa sonrisa? Me acaban de llamar de Jefatura.

¿Desde cuándo eso son buenas noticias?

Me han llamado para comunicarme

que han pensado en mí para asistir junto a otros dos comisarios

a un congreso de Europol en La Haya.

No quiero dejarlos tanto tiempo con los abuelos.

He confirmado tu asistencia. Es importante que vayas.

-¿Y si me dejas ayudarte?

Te he conseguido una prueba con una discográfica.

-Tal vez nos estamos precipitando.

No quiero hacerle quedar mal.

-Sara, no me vas a hacer quedar mal.

Me harás quedar mal si no llamas a Santi Cano

para que te haga esa prueba. ¿Sabes quién es?

-Sí, es bastante conocido.

Te presento a Ángela Betanzos, la nueva inspectora de la UIT.

Dice que te conoce.

No logro recordarla.

Es raro, porque no olvidas una cara.

Bueno, yo es que por aquel entonces

era... Ángel.

-Ángel era un chaval muy simpático.

-Espero no haber perdido simpatía.

-En aquella época tenía muchos problemas con el alcohol.

-No voy a mentirte, se comentaba en comisaría.

Pero, no sé, conmigo siempre fuiste encantador.

-Bueno, parece que el tiempo nos ha cambiado a los dos para bien.

-He tenido que luchar mucho para ser la mujer que soy hoy.

-De verdad, cuenta conmigo para lo que necesites, siempre.

-Muchísimas gracias.

Álvaro entiende que quiera pasar el rato con una amiga.

No necesito que nadie me acompañe o que deje de hacer sus planes,

no necesito que nadie me tenga compasión.

-Me pidió que le renovara la receta de sus ansiolíticos.

¿No creerás que se está enganchando?

Estás abusando. Venga, dilo. Dilo claramente.

Soy una adicta.

Estás abusando de ellas y son peligrosas.

Delante de mí se ha tomado dos.

No suelta el bote de ansiolíticos.

Se ha enganchado. Yo creo que sí

y le diga lo que le diga, le sienta fatal.

¡Es que me siento tan culpable, Antonio, tan culpable!

-¡Tú no eres culpable de nada!

-Es... tan fuerte ese sentimiento

que a veces no lo puedo soportar.

Me ha recomendado un psicólogo que conoce.

Se llama Ignacio Mayorga,

y sé que me va a venir muy bien. Me va a ayudar.

-¡Espe, qué bien!

Seguro que te recuperas superrápido.

-Un botellín y un pincho de tortilla.

Me han dicho que están superricos. -Ahora mismo.

-¡Tacho!

-¡Toni! -¡Tronco!

-¡Tío, pero qué fuerte!

Estamos haciendo tiempo para buscar muros en el barrio.

-Tacho, no me cuentes esto a mí que soy poli, por favor.

-¡Venga, anda, coño!

-No me lo pongas difícil, no digas tonterías.

-Dime que no tienes ganas de venirte con nosotros.

Tío, si eras el amo del espray.

-¿Tú ves que lo que me propones va en contra de lo que represento?

(Música emocionante)

(Sirena de policía lejana)

-Ya sabía que esa familia de liantes que vive en lo de los bomberos

nos seguiría dando guerra.

-¿Y se sabe por qué empezaron a tirar cosas por el balcón?

-Los vecinos dicen que han empezado a gritar como locos

y que han tirado hasta una silla.

-Qué locos. Imagínate que pasara alguien por la calle.

-Los de Servicios Sociales no saben qué hacer,

siguen haciendo hogueras en el salón.

-Un horror.

-¿Qué pasa? -¡Hola!

¿Qué te ha pasado en las manos?

-Revisando el zeta, que no me arrancaba,

tenía un manguito salido y me he puesto perdido.

Merinero me cae muy bien, ¿eh?,

pero se inventa unas movidas...

-¿Qué movida se ha inventado?

-Va diciendo que Ángela Betanzos, la de la UIT,

que era un tío.

(RÍE) Además, me da rabia,

porque lo hace para hacerse el guay,

como si supiera información privilegiada.

Y le digo: "Merinero, tienes una edad para inventarte cosas".

-¿Es que la gente no tiene otra cosa de que hablar?

-No lo sé, pero además eso es una cosa que se nota,

porque Ángela... es una tía que está...

¡Joder, no me mires así! Ángela es guapa, objetivamente.

(NACHA) -Sí, sí.

-¿Qué pasa?

-¿No te las das de ser un gran investigador?

Dedúcelo tú mismo.

-No... ¡Qué va!

¿En serio? ¿Era un tío antes?

-Sí, Toni. ¿Algún problema con eso? -No.

-Yo no le veo la gracia.

-Yo tampoco le veo la gracia.

Simplemente, me parece estupendamente,

pero me choca.

Una policía trans en Distrito Sur me choca.

No sé, igual a vosotros os parece lo más normal cambiarse de sexo,

pero yo no conocía a nadie así.

-Mejor cambiamos de tema.

-Flipo, porque cuando me la presentó Miralles,

yo pensé: "Es un pibón".

-Supongo que ya no piensas lo mismo.

-¿Qué tal, Ángela?

Pues nada, Toni, aquí te dejo. Nacha y yo tenemos mucha faena.

-Sí, muchísima faena.

-No te mosquees, que es un pelusón.

-Lo siento muchísimo. No quería ofenderte ni nada por el estilo.

-No, si no me has ofendido. Pero voy a proponerte algo:

la próxima vez que quieras saber algo de mí, me preguntas,

así te ahorras hablar de mí a mis espaldas. ¿Te parece?

-Me parece estupendo. No va a volver a pasar.

-No, si puedo entender que a ciertas personas

pueda resultarles... "chocante" has dicho.

Chocante.

Y ahora dime, ¿qué quieres saber?

-Les estaba preguntando si era verdad que eras un...

-¿Un tío?

-Pues sí, nací siendo un chico.

Pero nunca me sentí a gusto con mi cuerpo.

Y hace unos años tomé la difícil decisión

de iniciar un duro proceso de cambio de sexo.

-¿Un proceso...?

-¿Que si estoy operada? Sí.

Soy una mujer completa.

Y ahora, dime, ¿qué te parece el resultado?

-Muy bien, muy bien.

Sí, sí, estás... O sea, eres muy guapa.

-Muchas gracias, Toni.

Pero te voy a decir algo,

tú no eres mi tipo.

Los yogurines como tú no me van, así que no te hagas ilusiones.

(NO ARTICULA PALABRA)

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

¿Se puede? ¡Espe!

Qué alegría tenerte por aquí.

(CARIÑOSA) ¡Ay!

Me tenías preocupada, ¿eh?

Ya lo sé.

Siento que hayáis tenido que apañaros sin mí.

No ha sido grave. Ramírez no lo ha hecho mal.

Siéntate, por favor.

¿Qué, cómo te encuentras?

Mejor, mejor.

Antonio ha tenido mucho que ver en eso.

Me escuchó cuando lo necesitaba y me recomendó un psicólogo.

Ayer empecé la terapia.

¿Y crees que te podrá ayudar?

Sí, me da mucha confianza.

Bueno, pues me alegro.

Sabía que Antonio te había recomendado un psicólogo,

pero no sabía que habías empezado. Es un gran avance.

Antonio me habló de los peligros de abusar de los ansiolíticos

y, después de la primera sesión con el psicólogo,

decidí dejarlos por completo.

¡Eso sí que es una magnífica noticia!

Pero va a ser duro, necesitarás mucha fuerza de voluntad.

Lo sé, pero necesito ganar esta batalla, Claudia.

Paty y Silvia me están arropando mucho

y me están ayudando a salir del pozo en el que me estaba metiendo.

Bueno, ellas y todo el mundo, porque todo el mundo te quiere.

Yo también, estoy aquí para lo que haga falta.

Entre unas cosas y otras

estoy empezando a sentirme la Espe de siempre.

Pues cuando quieras reincorporarte no tienes más que decirlo,

eso sí, con calma. Justamente venía a hablarte de eso.

Ahora que me encuentro con fuerzas otra vez,

me gustaría volver a mi puesto lo antes posible.

¿Y cuándo has pensado?

Mañana, si puede ser.

Es un poco pronto, ¿no?

¿No te quieres tomar unos días de descanso?

Pues... No, Claudia.

Necesito volver a mi trabajo cuanto antes.

Me hace sentirme útil

y necesito el contacto con los compañeros más que nunca.

Bueno....

Pues si es así, bienvenida. Pero, por favor,

si en algún momento no te encuentras bien, dímelo.

¿Prometido? Prometido.

Espe le dio las pastillas a Silvia para que las tirara.

Ha empezado terapia con un psicólogo que le ha recomendado Antonio.

Ha ido a la primera sesión y parece que muy bien.

Está contenta.

-Qué bien, buen síntoma ese.

-Jo, y luego las tres nos dimos un abrazo...

-A ver si volvemos a ver a la Espe luchadora de siempre.

-Sí. Va a costar, va a ser un proceso largo,

y creo que la ayuda del psicólogo va a ser fundamental.

Pero seguro que Espe saldrá de esta. Es muy fuerte.

Y, mientras tanto, aquí estamos Silvia y yo para apoyarla

en lo que haga falta. -Qué bonita que eres.

(LA BESA)

-Hola. -Hola.

¿Te gustó tanto la tortilla que vienes a repetir?

-Igual más tarde. Vengo a ver a Toni.

Me dijeron que los maderos se reunían aquí.

-Pues sí. Bueno, yo os dejo, que tengo que seguir currando.

-Toni...

Venía a pedirte perdón porque ayer en el "pub"

estuve bastante borde contigo.

-Sí, bastante. -Perdóname.

Oye, Paty es una tía muy enrollada.

-Sí, te lo dije ayer. -Debería presentarte a mi piba.

No estamos juntos en plan oficial,

pero todo llegará. Se llama Luna.

-Al menos tiene un nombre más normal que la otra.

¿Cuál era? ¿Atlántida? ¿Antártica? -Antártida.

-Madre mía, chaval. -No, Luna mola mucho.

Es el nuevo fichaje de la "crew".

Pinta que no veas, ¡me pone...!

Hacemos plantillas, murales... Bueno, ya sabes.

-Me molaría conocerla, sí. -Pues, mira, lo tienes fácil.

Hemos quedado a las 16:00 en la vieja fábrica de harina.

Esa que está al lado del mercado.

¿Te vienes?

-Voy a hacer como que no he oído nada.

-¡Venga!

¡Tío! River, River.

Así demuestras que no has perdido garra con el espray.

La gente aún habla de cuando estábamos en lo más alto.

-¿Puedes dejar de ponérmelo tan difícil?

¡Que no! Soy poli, no soy River.

No puedo ir por ahí destrozando el mobiliario urbano.

Tú tampoco deberías. -Corta el rollo.

No me sueltes la chapa.

-Aunque te cueste aceptarlo, lo que hacéis es vandalismo.

Y es ilegal.

-No. El acto urbano es antisistema y provocador,

y tú lo sabes.

Denunciamos al capitalismo que está arruinando este país.

-¡Al capitalismo! ¡Ya, claro!

Por eso los grafiteros más famosos

se venden ahora por cantidades millonarias.

Y van por ahí con sus obras en exposiciones por un pastizal.

-Pero no hace falta meterlos a todos en el mismo bote.

El acto urbano te hace pensar. Tú lo decías.

-Tío, no voy a ir contigo y con tu "crew", ya está.

Hora soy parte de la pasma esa que tanto detestas.

-Pero, vamos a ver,

¿qué más da coger una pared aburrida y gris y llenarla de color?

Esa fábrica está abandonada.

Está hecha un asco, se cae a trozos.

Además, si pintamos, se hablará de ello.

-Pero es que nadie os lo ha pedido.

-De verdad, tío, es que aparte de hacerte madero,

te han sorbido el seso también.

-No me han sorbido nada, soy el mismo.

Solo que quiero cambiar las cosas sin hacer ilegalidades.

-Que no, tío, no me creo que hayas enterrado a ese River.

Bueno, dime que sigues defendiendo el arte y la libertad de expresión.

-Voy a volver a la comisaría.

-A las 16:00 en la fábrica de harina.

Te veo allí, ¿sí?

Me lo debes, tío.

(Música melancólica)

(SUSPIRA)

-Vale, tomo nota y enseguida enviamos a alguien.

De nada.

-Una noche en el calabozo y verás como se les quitan las ganas

de tirar cosas por la ventana.

-A ver si se les bajan los humos. -Nacha, Elías, esperad.

Hay un montón de llamadas de vecinos indignados:

unos grafiteros están llenando el barrio de pintadas.

-¿En qué zona? -Varias de Distrito Sur.

Mira: muros, fachadas, persianas metálicas...

Llevan la misma firma, es el mismo grupo.

-Mira la firma, una "T".

-A ver.

-Parecen hechos por el mismo grupo de grafiteros.

-¿Estáis hablando de los grafiteros?

-Sí, hacía tiempo que no actuaban, pero se nos ha acabado la paz.

-¿Hay quejas de conducta violenta por parte de los grafiteros?

Porque los del metro están cada vez más agresivos.

-Bueno, es una minoría eso.

-Bueno, pero hay que estar atentos.

La última vez obligaron a un conductor

a mover un convoy con pasajeros para poder pintarlo.

Y no eran precisamente pocos.

-Este no es el caso. Dicen que son pacíficos,

hacen las pintadas y se van.

-¿Te han dado alguna descripción?

-Que actúan rápido

y que se tapan cara y cabeza con capuchas y pañuelos.

-La verdad es que están currados.

-Sí, ¿no? Mira este por ejemplo.

El de la chica esta disparando con el mando.

Tiene un mensaje guay.

-¿Tú eres crítico de arte o eres policía?

Esta gente no ha preguntado a nadie

si les importa que vayan a echar una meadita.

-Toni, los grafitis provocan daños en bienes inmuebles.

Y limpiar eso cuesta un dineral.

-Que sí, me lo sé:

"infracción administrativa que acarrea multa

o trabajos comunitarios". -Exacto.

Y que no digan que las fachadas quedan más bonitas.

Si no, los vecinos no se quejarían. No es justificación.

-Elías, Toni no lo está justificando

ni está diciendo que haya que pasarlo por alto.

¡Toni, te buscaba! Ven a mi despacho, por favor.

Espera, jefa, te quiero enseñar una cosa.

(RESOPLA)

¿Ya estamos con los grafiteros?

Sí, Merche ha recibido quejas de vecinos.

Unos no lo ven tan artístico como otros.

Pues estos parecen hechos por el mismo grupo.

¿O cómo lo llaman ellos? La "crew".

Eso, eso. Tú estás muy puesto, ¿no?

Está hecho un crítico de arte, ¿verdad?

Déjanos a Nacha y a mí llevar este caso.

Sí, poneos con ello. Puedo ir con ellos si quiere.

Más que nada por la cosa generacional,

que los grafiteros suelen tener mi edad.

Igual ayuda. -¿Me estás llamando vieja?

-No. Toni, no te preocupes,

tengo otra cosa para ti.

Espérame en mi despacho, voy a recoger unos informes.

Si hay más quejas por grafitis, me avisas.

Claro, jefa.

-¿Qué tal se han tomado tus clientes lo del cierre?

¿Se lo han tragado?

-Claro que se lo han tragado.

Pero no me mola mentir a mis clientes, Luis.

Este coche debía devolverlo ayer y no he podido ponerme hasta hoy.

-Es un día, no flipes. -También tuve que mentir a Silvia.

Y no es la primera vez que lo hago por vosotros. ¡No lo soporto!

-Álvaro, será por poco tiempo.

Piensa que nos libraremos del viejo y no lo volveremos a ver.

-Eso espero, porque también le mentí sobre eso.

Me preguntó si conocía a Dimas,

porque Miralles me vio discutiendo con él.

Incluso me dijo que si era mi padre.

-¡Joder!

A Ricky y a mí nos preguntó Miralles por él en el "pub".

-Esto se tiene que acabar ya.

Porque nos vamos a meter en un lío.

El viejo se tiene que largar.

-Pero antes hay que darle lo que nos pide.

Después tendrá dinero para irse y ya no lo volveremos a ver.

-Eso no me da ninguna tranquilidad.

Esto es un marrón del quince, y sobre todo para mí.

Me habéis metido en esto sin consultarme.

-¿Y crees que a mí me hace gracia estar metido?

No. Pero es lo mejor.

-No me habéis hecho ningún favor contándome lo del atraco.

¿Ahora qué? Soy vuestro cómplice.

(Persiana)

¡Hola! (AMBOS) Hola.

¿Interrumpo algo? No, no, le decía a Álvaro

que es estupendo que se haya arreglado

el fallo eléctrico.

Tenías miedo de que estuviesen los cables dañados.

No, ha sido una tontería.

Ha venido el electricista y dio con el problema.

Creo que era el conmutador. Me alegro.

Venía a ver cómo iba, porque estabas preocupado.

Y parece que sigues.

¿Yo? Tienes una cara de agobio...

Es por el curro.

He perdido mucho tiempo y me va a costar ponerme al día.

-Paciencia. Con lo currante que eres,

seguro que lo solucionas enseguida. Me voy al "pub".

(INSEGURA) Luis,

un tal Dimas estuvo por el Moonlight pidiendo trabajo.

¿Ha vuelto últimamente? No.

Ya se lo he dicho a la inspectora Miralles.

¿Y sabes si sigue en Distrito Sur?

Pues no tengo ni idea.

La última vez que le vi cruzamos cuatro palabras.

Las típicas cuando alguien viene a pedirte trabajo.

¿Me puedo ir ya? Claro.

Chao.

Oye, ¿y por aquí ha vuelto?

No, yo no lo he vuelto a ver.

Oye, ¿por qué no desconectamos un poco del curro?

¿Qué te parece si hacemos un plan romántico tú y yo,

y prohibimos hablar de trabajo?

Pues me encantaría, pero no puedo.

¿Por qué?

Espe está con lo de los ansiolíticos,

y quiero estar cerca por si me necesita.

Vale, lo entiendo.

Apóyala, que te necesita más que nunca.

Qué suerte que seas tan comprensivo.

(Persiana subiendo y bajando)

Perdona que te haya hecho esperar.

¿Qué?

¿Hice mal las diligencias de antes o qué?

No, es porque he leído los informes que han escrito sobre ti

los responsables de las unidades donde has hecho prácticas.

¿Han hablado mal o qué? No, ¿por qué?

¿Había motivos para que hablaran mal?

No, pero últimamente no paro de comerme broncas...

Que, con razón,

pero es que ya parece que solo sé liarla.

Igual que antes en el vestuario con...

¿Con qué?

Con nada, me callo. Mejor.

Lo que te quería decir es que en todos los informes

se refleja tu predisposición por aprender. Y está muy bien,

dado que has esquivado la sanción que te podía caer.

Así que te asigno otra tarea.

Perdón, ¿eh?

¿Por qué no me pone con Elías y Nacha?

Puedo aportar mucho a ese caso.

Porque tengo reservados otros planes para ti.

Has pasado por casi todas las unidades,

pero te quedan algunas para completar tu formación.

Así que te voy a asignar a la UIT.

¿A la UIT, con Ángela?

Sí, con Ángela Betanzos. ¿Hay algún problema?

¡No!

Pero a una policía que acaba de llegar nueva a comisaría

ponerla con un policía en prácticas,

no sé, igual la agobia o algo.

Pues no me parece que sea de las que se agobian,

me parece que tiene temple y cabeza fría.

Pero habrá que dejar que se adapte un poco.

Para eso estás tú.

Estoy segura de que haréis muy buen equipo.

Tú controlas el funcionamiento de la comisaría y del barrio,

así que creo que la vas a ayudar.

Bueno, si usted lo considera conveniente...

Pues claro, yo lo considero conveniente.

¿Hay algún problema? No.

Jefa, me has dicho que te avisara si había alguna novedad.

¿Ha pasado algo nuevo? Han actuado en un parquin.

Los vecinos están indignados.

La misma firma, una "T". Sí, son ellos.

Toni, míralo, tú que eres un experto en grafitis.

¿Qué opinas?

(INCÓMODO) ¿Qué opino?

No sé, es una "T". Podría ser de cualquier cosa.

-Nacha y Elías han descubierto que la "T" corresponde a Tacho.

Es el líder.

Algo es algo, pero lo que nos ayudaría

sería pillarlos, saber dónde van a actuar.

Muchas gracias, Merche. Puedes irte. Tú también, Toni.

Toni, ¿me has oído? ¿Qué? ¿Perdón?

Que vayas a la UIT. Ángela Betanzos te espera.

Espero que estés más atento con ella que conmigo.

¡Claro, claro!

Gracias, hasta luego.

(APAGADO) -Hola.

-Hola.

-Me ha dicho Miralles que me han asignado la UIT.

-Ya me han dicho que venías a hacer prácticas de unidad.

-Oye, Ángela,

antes de empezar a currar juntos, me molaría hablar contigo.

Quiero pedirte perdón con lo que escuchaste.

Te juro que no tengo ningún problema ni contigo,

ni con tu cambio de... Me parece...

Que estar hablando con Elías y Nacha era un tema de curiosidad

porque yo nunca había conocido a nadie con...

Pero que no... Si te hubiera conocido a ti,

te lo hubiera dicho directamente, si eras...

Si te llamabas Ángel... o...

-Bueno, veo que vas aprendiendo.

Y te juro por Dios que a mí los cotilleos no me van.

No sé si está habiendo cotilleos acerca de ti, pero no me molan.

Y creo que hay que tener un par de huevos

para hacer lo que hiciste. Así te lo digo.

-Bueno, no creo que sea la expresión más adecuada

para referirte a esto, pero gracias, capto el mensaje.

-Era una manera de hablar.

Y ya lo último y no te doy más la chapa,

sigo pensando lo que pensaba el primer día:

creo que estás buenísima. Ya está.

-Gracias, agradezco tus palabras. Se ve que son sinceras.

-Bueno, ¿y en qué estás ahora?

-Pues estoy investigando

un posible asunto de tráfico de armas en la "deep web".

Estoy empezando a cruzar IP con nuestras bases de datos

y desencriptando mensajes de "chats" sospechosos.

Y he empezado a lanzar ya unos "bots".

¿Sabes lo que es un "bot" espejo?

-Sí...

-Vamos, que no.

-No.

-¿Y los metadatos?

-Los metadatos no los controlo demasiado, no.

-Sabrás al menos poner alertas.

-En el móvil sí, aquí no sé cómo va.

-Bueno, tenemos mucho curro por delante, ¿eh?

-Que estaba yo pensando...

Debe de ser un poco...

estar aquí todo el día en la cueva, sin salir.

Porque vosotros ir a por los malos, nada.

-Les persigo, pero a mi manera.

Piensa que los mayores delitos hoy en día

se cometen en la red. Como el terrorismo cibernético.

-Ya...

Pero contacto con personas reales no hay.

-Sí, sí que tengo.

Casi siempre con las víctimas.

Hace unos años se desarticuló una banda de "phishing"

y poco después se presentó una señora en comisaría

y vino a agradecerme personalmente

que le ayudara a recuperar el dinero que le habían sustraído.

Y hablando hablando, no me preguntes cómo,

le acabé contando que yo antes...

Bueno, que antes era un chico.

-¡Hala, chaval! ¿Y qué dijo?

-Pues tenía aspecto de ser muy conservadora...

Yo creo que flipó.

-Claro, normal, si era una señora....

-Estoy casi segura de que no lo aprobaba,

pero no me sentí juzgada.

Solo quiso agradecerme que la hubiera ayudado.

Y... no sé,

al despedirse nos dimos un abrazo y es algo que no olvidaré.

-O sea, que te respetaba al final. (ASIENTE)

-Tampoco pido más, que se me respete.

Y en el ámbito policial igual: que se respete la ley

las diferentes maneras de pensar, la naturaleza,

a las personas, y lo que no es tuyo.

Por eso me hice policía. ¿Y tú?

-También por lo mismo, supongo.

-Aclarado este punto, nos vamos a poner al lío,

y te voy explicando lo que es un "bot".

Es un sistema informático que se dedica automáticamente

a realizar tareas repetitivas...

-Tengo que ir a hablar con Miralles. Vengo ahora.

Son los asuntos más importantes que deberás tratar

a partir de mañana, mientras esté en La Haya.

Has incluido el asunto de los grafitis.

Es muy reciente, no pensé... Mercedes me ha puesto al corriente.

Bueno, ¿ilusionado con ir a La Haya?

Pues la verdad es que ahora sí. ¿Y antes no?

Al principio pensaba no ir.

¿Y por qué?

Por los niños: son muchos días con los abuelos

y están muy mayores. Y luego por Mercedes:

está pasando unos días delicados con su hija

y no me parecía bien dejarla sola.

¿Y por qué has cambiado de opinión? Por la propia Mercedes.

El fin de semana se encargará de los niños

y me ha dicho que no desaproveche una oportunidad tan importante.

Y tiene toda la razón,

porque compartir información con policías de otros países,

dar visibilidad al trabajo que hacemos,

y ser uno de los tres comisarios que representen a España

no es ninguna tontería. Es un honor.

Sí, voy en representación de mucha gente.

También es una responsabilidad. Espero estar a la altura.

Por supuesto que sí. A lo mejor puedes ver a Karim.

Le he escrito y me ha confirmado que vendrá un día al congreso,

y se ha comprometido a enseñarme La Haya.

Eso es un privilegio, menudo Cicerone.

¡Jefa, tengo que...! Perdón. ¿Vuelvo luego?

¿No sabes llamar a la puerta?

No te preocupes, ya habíamos terminado.

Además, por la cara que traes, debe de ser importante.

Hasta luego.

Espero que no sea un problema con la inspectora Betanzos.

No, es por...

por el caso de los grafiteros. Tengo información.

¿Qué información?

Van a actuar a las 16:00 en la fábrica de harina,

detrás del mercado. ¿Cómo lo sabes?

Porque... conozco al jefe de la banda, Tacho.

Éramos colegas

y yo antes también era grafitero.

¡Eres una caja de sorpresas! Menos mal que quieres ser policía,

que si no... Venga, sigue.

Nada, eso, que éramos amigos,

le perdí la pista cuando se fue de Carabanchel, hace tres años.

Y yo dejé de hacer grafitis.

Pero hoy me lo he encontrado y me ha dicho que vaya con ellos

a la fábrica esta.

¿Por qué no me lo has dicho antes?

Entiéndalo, inspectora, éramos amigos.

Me daba palo pensar que lo iban a detener.

Pero he pensado que ante todo soy policía y estoy aquí.

Pues menos mal. Vamos a informar a Nacha y Elías.

¡Y cambia esa cara, por Dios, que has hecho lo correcto!

(SE LAMENTA)

(Llaman a la puerta)

¡Buenas!

-¿Hay novedades?

-Me he pasado por la nave donde dejamos el todoterreno.

He comprobado que sigue ahí.

-Claro que sigue ahí. Es un lugar seguro.

¿Te piensas que yo hago las cosas porque sí?

-No, pero no me cuesta nada pasarme por ahí cada día

hasta que llegue el momento. Prefiero que no haya sorpresas.

-Así me gusta, hay que ser precavido.

-¡Estoy deseando que demos este palo!

-Hemos tenido que retrasarlo un par de días,

pero lo tengo todo mejor estudiado.

Va a salir todo muy bien, ya verás.

-Míralo por el lado bueno, así pasamos más tiempo juntos.

Yo no tengo prisa por que te vayas a Marsella.

-Muchas gracias, Ricky.

-Yo también estoy muy contento de estar contigo

y de que trabajemos juntos. Además, ¿sabes qué?

No me había equivocado, tienes mucho talento.

-Bueno, será que lo llevo en la sangre.

¿Lo de ser impaciente lo he sacado de ti?

-Bueno, eso más bien es de tu madre.

(RICKY RÍE)

-¿Y a que te cuesta llenar el tiempo

esperando que llegue el gran momento?

-Es que lo tengo totalmente mentalizado,

estoy deseando que lo hagamos y no sé qué hacer.

Estoy que me subo por las paredes.

-Por eso vamos a hacer un trabajito juntos,

para que la espera sea menos larga.

-¿Quieres dar un golpe antes de lo del cajero?

-Tiene que ver con estas fotografías.

-Pero esto... es otro polideportivo.

-¿Te suena?

-¿Quieres vaciar las taquillas de este polideportivo?

-Sí, pero esta vez en el Distrito 8,

la vigilancia es mínima y no hay cámaras de seguridad.

-Después de lo que hicimos,

todos los polideportivos van a estar alerta.

-Pero si en el Distrito 8 se olieran algo,

hubieran mejorado la seguridad, y no es así.

Lo tengo todo muy controlado.

-Ya. Bueno, pero la policía sí estará atenta.

-¿No recuerdas esa conversación que oí en el bar?

Los maderos no tienen pistas.

Hicimos un trabajo muy fino y volveremos a hacerlo.

-Es que dices que debemos ser precavidos, pero esto...

-Ricky, ¿de verdad me vas a fallar ahora?

Tengo más años de experiencia que tú

y uno tiene que hacer lo que sabe hacer.

Y desvalijar taquillas de polideportivos

es nuestra especialidad.

Ese es mi chico.

-Bueno, por lo menos tendrás la llave maestra.

(RICKY RÍE)

-¿Qué pasa? Llevas una hora dando vueltas a las lentejas,

con lo ricas que han salido. -Ya, seguro que sí.

(RESOPLA) -No sé...

Estoy un poco "rayao"

pensando en Tacho cuando hacíamos grafitis y eso.

-¿Qué pasa, te da mal rollo recordar todo eso?

-No, si los recuerdos son buenos,

y yo con Tacho he tenido una relación guay.

No sé... Siempre nos cubríamos el uno al otro.

Yo a Tacho le debo mucho.

-Qué monos. Además, dibuja genial.

-¿Has visto algún dibujo suyo? -Me ha hecho suyo en una servilleta.

-¿Sí? -Mira.

Flipas, ¿eh? Le he dicho que le invitaba y no me ha dejado.

Le he pedido que me lo firmase y tampoco ha querido.

-¡Qué cabrón! Como Picasso.

-¿Cómo que como Picasso?

-Nada que hay una historia que dice que Picasso

fue a un restaurante

y para pagar pintó un dibujo en una servilleta.

Y la camarera le dijo que lo firmara y Picasso dijo

que pagaba por la cena, no por todo el restaurante.

(PATY RÍE)

-¿Lo habrá hecho por eso el "flipao"?

-Seguro, es un "flipao".

-Si dijo que un día sería tan famoso como Picasso

y que pagaría en los restaurantes con dibujitos en servilletas.

-¡Ya ves! Jo, a mí me encantaría ver un grafiti suyo.

Tiene que ser increíble.

-Tacho es un genio.

-Pero qué guay que os hayáis reencontrado.

Ahora podréis retomar la amistad.

-Es que me ha dicho que si me iba con ellos a pintar

a la fábrica de harina.

-La que está al lado del mercado que lleva años abandonada.

¿Y qué le has dicho?

-Pues, Paty, yo ahora soy policía.

Hacer grafitis es ilegal,

yo tengo que ser consecuente con el trabajo que hago.

-Creo que la he cagado un poco.

-¿Por?

-Le he dicho que íbamos a ir al Moonlight

y que si se pasaba le invitábamos a una copa.

La he cagado, ¿no?

-No, si no va a ir, con la que le va a caer encima...

-¿Por qué dices eso?

(SUSPIRA)

-Porque...

esta mañana han llamado poniendo quejas

por los grafitis de Tacho y de la peña,

y Miralles ha mandado a Elías y a Nacha a por ellos

y yo... pues...

Yo qué sé, en el momento...

Bueno, que da igual.

-No, no da igual. Toni, ¿tú qué?

Termina. ¿Qué ha pasado?

Has dicho en comisaría que iban a estar

haciendo grafitis en la fábrica.

-Y solo les va a caer una sanción, pero ahora me siento fatal.

-Oye, no.

Tú no te sientas mal.

No es fácil hacer aquello en lo que uno cree.

Pero imagino que habrás pensado muchísimo en esto

y habrás visto los pros y contras de esta decisión, ¿no?

-He hecho lo que tenía que hacer como policía.

-Pues ya está.

Has hecho muy bien. Así que tranquilo, ¿vale?

Tengo que seguir trabajando.

Tranquilo, ¿eh? -¡Vale!

-Eh, Tacho.

-"¿Llamas para decirme que al final vienes?

Sabía que no me fallarías".

-No, es para decirte que no vayáis a la fábrica.

-"Lo tienes crudo, la peña está allí y yo estoy llegando.

Vamos, que en nada doblo la esquina".

-Tío, no vayas. Estás a tiempo de que no os pillen.

-"No te habrás chivado a tus colegas los maderos".

-Tronco, no preguntes y no vayas.

-"Ya veo la fábrica. Están deteniendo a mis colegas".

-¡Vale, pues pírate tú!

(Tono fin de llamada)

(Música de suspense)

(SUSURRA) Aquí, deprisa.

(GIME DE DOLOR)

¡Ay, joder, cómo duele!

-A ver.

(RICKY SE QUEJA)

-Ese perro te ha mordido con ganas, ¿eh?

(GIME) ¡Lo siento!

Me he dado la vuelta para ver si alguien nos seguía

y como me quedaba atrás he echado a correr

y no sé de dónde ha salido el maldito perro ese.

-Seguramente sería el perro del vigilante

y ha ido a por ti porque te ha visto correr.

El instinto cazador de un perro se puede despertar

al ver a alguien corriendo. Se lanzan a perseguirlo.

Y si un chucho viene hacia ti,

evita hacer cualquier tipo de aspavientos.

-Pues ¿sabes qué te digo?

Que me gustan más los gatos.

-Te voy a decir lo más importante:

evita cualquier contacto visual con él,

porque se lo toman como un desafío y entonces atacan.

-¿Y cómo sabes tanto de estos bichos?

-Porque un contramaestre de un mercante donde trabajé

tenía un chucho enorme y me lo contó.

Y me fue muy bien, me libré de varios ataques.

(SE QUEJA)

-Menos mal que lo has espantado, o aún me estaría mordiendo.

-Deberíamos ir al hospital a que te pongan la antirrábica.

-Déjate, que allí hacen preguntas y luego hay que contestarlas.

-Le contamos una mentira.

Con agua y jabón no basta para desinfectar la herida.

-Ya me encargo yo, papá, tú déjame a mí.

¡Qué rabia, con lo bien con nos estaba saliendo todo!

-Esto es para que aprendas a no cantar victoria hasta el final.

-Bueno...

Por lo menos hemos abierto muchas taquillas.

Hemos sacado un buen número de carteras y móviles.

-Sí, algunos son de los caros.

Esto lo colocamos en un abrir y cerrar de ojos.

-¿Alguien habrá visto como me mordía el perro?

El grito que he pegado se habrá oído a kilómetros.

-El de seguridad estaba en la otra punta,

así que no te preocupes.

El problema es tu cojera.

-Por eso no te preocupes. Esto mañana se me ha pasado.

(EXHALA AGUANTANDO EL DOLOR)

Qué bueno todo, ¿verdad?

Bueno, si esperabas una cena en un restaurante elegante,

siento haberte decepcionado.

Pues no es el sitio perfecto para despedirnos

antes de tu viaje a La Haya.

Aquí nos hemos ido conociendo, café tras café.

Plato combinado tras plato combinado.

Sí, este bar ha sido importante en nuestra relación.

Y espero que lo siga siendo. Sí.

Aquí me siento como en mi casa,

así que prefiero cenar aquí que en un restaurante de lujo.

¿Te he dicho que estás guapísima? No, no me lo has dicho.

Estás guapísima. Perdonadme.

No he podido evitar oír vuestra conversación

y eso que habéis dicho de La Parra me ha llegado al alma.

Es la verdad. ¿A que aquí nos sentimos como en casa?

Y en parte la culpa es tuya. Bueno, gracias.

-Por eso lo hemos elegido para la cena de despedida.

-¿Cómo de despedida? Me voy, pero solo unos días.

Ha sido uno de los tres comisarios elegidos

para representar en La Haya al Cuerpo Nacional de Policía.

-¡Bueno, enhorabuena, comisario!

Aunque no me extraña, porque usted es un portento.

Solo he cumplido con mi deber.

No, haces mucho más que eso. -Y tanto.

Cuida mucho a la gente del barrio desde la comisaría.

¿No recuerda que esto se llamaba Kabul?

El mérito es de todo mi equipo.

Pero a un equipo hay que saberlo dirigir.

Para celebrarlo os voy a traer el postre especial de la casa.

-¿Y qué es? -Paparajotes.

Es típico de Murcia, una especie de buñuelo

envuelto en hoja de limonero. Os encantará.

-Tengo una cosa para ti.

Pero ¿por qué te has molestado?

De verdad...

(Música emotiva)

Vas a ser el comisario más guapo y elegante

de todo el congreso.

¿Te gusta? Me encanta. Muchas gracias.

Prométeme que vas a desconectar de todo.

Tus hijos estarán a cargo de sus abuelos

y con Claudia en comisaría no va a haber ningún problema.

Prometido. ¿Y tú qué? Yo voy a estar bien,

no te preocupes.

Así que exprime esos días en La Haya, ¿vale?

Conociendo a comisarios de otros países,

otros métodos de trabajo,

y la ciudad, que creo que es preciosa.

En eso juego con ventaja.

Le he pedido a Karim,

el antiguo inspector de la UIT, que me enseñe la ciudad,

y lo va a hacer.

Fantástico. Creo que hay unos patios interiores preciosos.

Pero si no vas con alguien que los conozca, no los encuentras.

Iré y me haré una foto en ellos. Te la mandaré, ¿vale?

Pues hay 115. Quiero foto de todos.

¿Me lo dices en serio?

(RÍE) ¡Pues no!

Por un momento me lo he creído.

(LE BESA) No, no te voy a hacer eso.

Pero cuando llegues te voy a someter a un tercer grado

para asegurarme de que lo has pasado bien y has desconectado.

Pues entre tu tercer grado y el de Miralles

no me vais a dejar respirar.

Le he prometido que le contaré todo lo que he aprendido,

así que será responsabilidad vuestra

si tengo que pedir la baja por estrés.

(Móvil)

Es mi hija.

¿Aitana?

Mira, no me apetece discutir hoy...

Sí, sí, claro.

¿Cuándo?

Pues sí, claro. ¿Cómo no?

Vale, hija, otro para ti.

Aitana, que me invita a comer mañana.

Quiere verme. Ha salido de ella, ¿eh?

Estaba supercariñosa y tranquila.

Qué alivio, ¿no?

Sí, nada qué ver con lo seca que ha estado.

Parece que poco a poco las aguas vienen a su cauce.

Y me alegro, así me voy tranquilo a La Haya.

(Música electrónica)

¡Eh! Ya vale, ¿eh?

Deja de dar vueltas al tema.

Tú le llamaste para avisarle.

-Llamé tarde, Paty.

En su cara, tío...

A todo su grupo han detenido y a su novia, en su cara.

-Para ya de machacarte.

Saben que se arriesgan a que la policía los pille.

-Encima Tacho sabe que fui yo el que llamó a los jefes.

Es que soy imbécil.

-Ya está, ¿eh?

Va.

¿Viste como Elías y Nacha llevaban a sus colegas a comisaría?

-Delante de mí pasaban con ellos.

600 pavazos les metieron de multa.

La multa más tocha que les podían meter.

No podía ni mirarles a la cara.

-¿Por qué? Ellos no te conocen, ¿no?, solo Tacho.

-No me conocen, ni saben que fui yo, pero yo sí lo sé.

-¿Os pongo otra? Hoy tenemos 2x1.

-Pues yo la verdad es que estoy bastante cansada,

y me gustaría llegar pronto y ver a Espe.

¿Te importa si nos vamos?

-No, si yo no tengo fuerzas para fiesta.

-Gracias. -Nada.

-Te invito yo.

-Pero ¿qué dices? -Que sí, te invito.

Cuando estés más animado, ya me invitas tú, ¿vale?

Voy al baño y pago.

Ahora vengo.

Qué, estarás contento, ¿no?

¿Celebrando la detención de mis amigos?

-Tío... -Sabía que te encontraría aquí,

tu chica me dijo que me pasara.

Vengo a decirte que eres un cabrón.

-Tranquilízate, estás alterado. -¿Cómo quieres que esté?

Han detenido a Luna y a mis amigos.

Encima nos han puesto una multa, 600 pavos, un dineral.

-¡No sabía que sería tanta pasta! -¿Cómo has podido traicionarme?

No te reconozco.

Eso sí, la culpa es mía.

Pensaba que podía confiar en ti, pero ya veo que no,

que te han lavado el cerebro,

ya no eres una persona que piensa por sí misma,

eres un matón que cumple órdenes.

-No me dejaste otra opción. -Sí te di opción,

podías haberte venido con nosotros.

Pero no, tú ya no luchas contra el sistema, ¿no?

Porque formas parte de él, Toni.

-Tacho, ¿de verdad crees que pintando paredes que no son tuyas

estás haciendo cosas revolucionarias?

Porque no es así, tío.

-Pues si tú no lo piensas, podrías haberte callado

y no chivarte a tus colegas maderos.

-Te intenté avisar.

-Eso es como disparar a alguien y vendarle la herida.

No te lo voy a perdonar nunca.

Para mí, has dejado de existir.

-Chicos, si queréis discutir,

iros fuera, ¿vale? Estáis montando un numerito.

-Tacho.

No esperaba verte por aquí. -Ya me imagino.

Pensabas verme en el trullo, ¿no?, con mis amigos.

Pues ándate con ojo:

el día menos pensado, este te apuñala por la espalda.

-Venga, fuera. -Nos vamos nosotros, perdón.

Tío, sé que no me crees, pero yo no quería acabar así.

-Ya está, ya me calmo.

-¿Qué te pasa, hijo? Estás muy callado.

-Hoy ha venido Silvia preguntando por Dimas.

Es la segunda vez.

-No le habrás dicho nada que incrimine a tu padre...

Si cae, caemos todos.

-No te preocupes, le he mentido.

Y también con el motivo por el que cerré el taller.

-Son las consecuencias de salir con una inspectora de policía.

Ya te lo advertí. ¿Qué te esperabas?

-Que me dejarais al margen de vuestros chanchullos.

Pero parece que es imposible, y estoy harto.

(RICKY GIME)

-¿Qué hacéis aquí? ¿Qué ha pasado?

-Me ha mordido un perro.

-Siéntate, siéntate.

Le he limpiado la herida con agua y jabón,

pero habría que desinfectarla y vendarla. ¿Tenéis de eso?

-A ver. Primero quiero ver la herida.

(SE QUEJA)

-¿Cómo se te ocurre vendarla con esto?

-No tengo botiquín. Es un trozo de camiseta de algodón.

Pero estaba limpia. -Álvaro, ve a por el botiquín.

-Voy.

-Pero ¿cómo ha sido, hijo mío? ¿Dónde ha sido esto?

-Estaba conmigo.

-¿No estaríais dando un palo juntos?

¡No me lo puedo creer!

-Ha sido un palo sencillo y ha salido muy bien.

Hemos robado un montón de carteras, relojes y de todo.

-En Distrito 8, que allí no hay vigilancia ni cámaras.

Hemos desvalijado las taquillas y salido por patas.

-Pero al terminar ha salido un perro no sé de dónde

y me ha metido un "bocao". Papá lo ha distraído

y hemos salido corriendo. -¿Os habéis vuelto locos?

¿Cómo dais un palo con la que tenemos encima?

Tenemos a toda la policía preguntando por el tal Dimas,

y todos nos estamos jugando la piel por tu culpa.

-La inspectora Miralles... Toma.

Miralles sospecha que lo del polideportivo de Distrito Sur

es cosa tuya.

¡Y encima, que repitas el mismo palo en otro distrito,

eso es de ser absurdo!

-Cuando un robo sale bien, salen imitadores,

no tiene por qué ser la misma persona.

(IRÓNICO) -Sí, claro, seguramente es lo que pensará la policía,

y ya está, caso cerrado.

¿No veis que la cosa va a peor?

-Si me hubierais dado el dinero para irme a Marsella,

ahora no estaríamos hablando ni de cajeros ni de polideportivos.

-Encima tendrás la cara de decir que es nuestra culpa.

-Vale, basta. Sois unos chapuzas, pero hay que pensar en mañana.

Y hay que curar esta herida.

-¿Ya está? ¿Vas a dejar así las cosas?

-No, no las dejo así. Para empezar, tú te vas a largar,

así se acaban las discusiones.

-No te preocupes, mañana estaré al cien por cien.

-Claro que sí, nos vemos mañana.

(RICKY SE QUEJA)

-¿Y tú qué, eh?

Desde que ha vuelto Gabriel estás más imbécil que nunca.

Venga a hablar de lo importante que es la familia,

y no haces más que meternos en líos.

-Tú calladito, que tu hermano tiene razón.

Esperemos que esta herida no se infecte. Tiene una pinta...

(SE QUEJA) Anda, te lo voy a vendar.

-Tacho me considera parte del sistema

y me culpa a mí de las detenciones.

Creo que si le llamo... Ni se te ocurra.

Lo llevan Nacha y Elías, ya le están buscando

para que rinda cuentas

lo mismo que sus otros amiguitos artistas.

Tú llegas tranquila y sin estrés.

Para ayudar a las mujeres, una tiene que estar bien.

No, si estoy fenomenal.

-Mi oncóloga está entusiasmada con mi mejoría.

Por eso quería darte los resultados de las pruebas,

para que lo vieras con tus propios ojos.

-Me alegra que estés tan bien.

-Lo sé.

Al final los dos hemos tenido suerte.

-Sabía que Gabriel traería problemas, pero es demasiado.

¡Qué ganas tengo de perderle de vista!

-Tú y todos. Bueno, menos Ricky,

que anda detrás de él como un corderito.

-Bueno, ahora que anda cojo por su culpa,

espero que se dé cuenta de quién es realmente su padre.

-Espero que la herida no sea para tanto.

-Espe, puedes contarme cómo estás de verdad.

-Pues...

intento convencerme de que estoy bien,

pero hace un rato me ha dado un ataque de ansiedad en comisaría.

-Una cosa es irte a un lugar abandonado

y hacer una pintada guay, pero esto...

pintar el coche de la policía... Eso no es arte, es una niñatada.

-Tienes toda la razón, pero es que yo lo conozco:

no parará hasta que le ponga las esposas.

Tacho, que cuando escuches esto, llámame.

Tenemos que hablar.

¿Que tu amiguito Tacho se va a dedicar a pintar zetas

hasta que quedes tú como el malo? Sí.

¿Y serás capaz de detenerle?

Porque te recuerdo que le has estado justificando

y estuviste a punto de encubrirle.

Uy, tú tienes fiebre.

La herida está infectada. Vamos al hospital.

-¡Anda, no seas exagerada!

Me tomo un antinflamatorio y arreando.

-¿Cuándo te lo han hecho? -Ayer por la tarde.

-Estaba corriendo por el parque de Barlovento

y un perro salió detrás.

¡Qué manía tiene la gente de dejar los perros sueltos!

-No digas eso ni en broma,

porque a mí Ricky me preocupa y mucho.

Pero el golpe es esta noche.

Y no tengo tiempo de buscar a nadie que ocupe su lugar.

-Pues a mí eso me da exactamente igual.

-¿Estás segura de lo que dices?

Porque, sin una parte del botín,

yo no me voy a Marsella.

-Te busca la policía, no sé si lo sabes.

-Tengo que pedirte un favor.

-No tengo tiempo para escucharte.

-Vamos, ¿no vas a dejarme que te explique?

-No me interesa.

Si es uno de tus marrones paso de tus movidas.

-Pues sí, es uno de mis marrones. Por culpa de tu madre.

¿Un robo en un polideportivo?

Sí, sí, cuéntame los detalles.

(ASIENTE)

Ya.

Deberíamos cruzar todos los datos que tengamos,

tanto de testigos como de cámaras de seguridad.

Bueno, eso sí que es relevante.

Estoy preocupado.

Fue a verme un paciente con una herida muy grave.

No sé por qué fue al centro de salud y no al hospital.

Perdió un tiempo precioso. ¿Qué le pasaba?

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Servir y proteger - Capítulo 534

17 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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