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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 531 - ver ahora
Transcripción completa

¿Tú estarías dispuesto a participar en mi próximo golpe?

-¿En qué estás metido?

-Necesito la pasta para ir a Marsella,

y si mi familia no me la presta,

tendré que hacer lo que mejor se me da.

-¿Es algo inminente? -Sí, mucho dinero, en Madrid.

¿Puedo contar contigo? -Puedes contar conmigo.

-Nuestro padre nos ha ofrecido robar un cajero recién cargado

y sin vigilancia. -Es un negocio redondo, mamá.

Solo tenemos que agenciar un todoterreno

y prepararlo para la ocasión.

-Hay que tener muy poca vergüenza

para vivir de gorra a costa de un hijo

que abandonaste hace años.

-Sé que estás dando un paso muy importante

invitándome a conocer a tus hijos. Me hace mucha ilusión.

¿Eso quiere decir que vamos a quedar los cuatro?

Sí.

-¿Y qué le pasó a tu hija para...? -No, no, para, no.

No voy a hablar de eso, ¿lo entiendes?

-Por supuesto, perdona. -No pasa nada.

-¿Qué es esta mierda?

-Hemos arrasado en el polideportivo.

-¿Vosotros sois imbéciles o qué?

Os arriesgáis a dar un palo de mierda antes del gran golpe.

-¿Te han robado, Nacha? ¿Dónde?

-En el polideportivo, algún espabilado

que ha arramblado con todas las taquillas del vestuario.

-Qué faena.

-No me quito de la cabeza el robo en el polideportivo.

-Es una lástima eso de la cámara.

-Con las viseras caladas y mirando todo el rato al suelo,

yo creo que se pasaron antes para ver el sistema de seguridad.

-Hay que tener cuidadito, perecen profesionales.

Año 2002, robo en el polideportivo El Carmen en Madrid.

Una avería, al día siguiente entran los técnicos

y se produce un robo, en menos de media hora

roban todas las taquillas. ¿Algún detenido?

Detenido ninguno, sospechoso uno: Gabriel Campos.

¿Y usted sospecha de Gabriel? Pero si no está en España.

Además, sería muy estúpido por su parte

repetir los robos de hace 20 años.

-Álvaro no se mete en esto ni de coña.

-No necesito a Álvaro, necesito su taller,

él no tiene por qué enterarse.

Entonces, ¿tú no has recibido noticias últimamente de tu padre?

No, y no tengo ninguna gana.

-Tu padre es un malnacido, pero si algo sabe hacer bien

es preparar un golpe, y si dice que necesita un taller,

por algo será.

-¿De dónde ha salido este coche y cómo habéis entrado aquí?

-El coche lo he robado yo, tus hermanos no tienen nada que ver.

-Pues cógelo y lárgate cagando leches de mi taller.

-No.

-¿Cómo? -Álvaro, cállate de una puñetera vez.

-Tenemos que hacer unos apaños en este coche,

lo necesitamos para dar un golpe

y nos no iremos de aquí hasta que no terminemos.

Me importa un rábano lo que te parezca,

pero cuanto antes empecemos, antes nos vamos, ¿está claro?

-Iba con dos personas, esa noche nos drogamos

y bebimos, aunque te aseguro,

que nada justifica lo que hicimos.

-¿Quiénes eran esos dos?

(Puerta)

Perdona, está cerrado.

-Me vais a atender ahora, ¿estamos?

¡Levanta las manos! ¡Tú levanta las manos también!

(Música emocionante)

¿Os ha quedado todo claro o tenemos dudas?

-Está todo muy claro, tranquilo. -¿Qué necesitas, chaval?

-Abre la caja.

Ponte contra la pared, no me fío de ti ni un pelo.

Contra la pared te quiero ver.

Date prisa.

-¿El dinero? -Date prisa.

¡Las monedas pequeñas no! Monedas grandes y billetes.

¡Venga! -¿Dónde te lo pongo?

-En una bolsa me lo pone. -Es que me he quedado sin bolsas.

-En un sobre o donde te salga de los huevos,

pero date prisa, ¡date prisa te estoy diciendo!

-Pareces buen tío. -¿De qué hablas?

-En realidad todo esto lo haces por necesidad.

No estás orgulloso de ello.

-Tú qué sabrás, bocazas. Date prisa.

-Yo acabo de salir de la cárcel.

He conocido mucha gente como tú, que se le va la vida por la droga.

-Ahí has acertado, estoy enganchado y ahora mismo estoy con el mono,

se me va la pinza fácil, tengo muy poquita paciencia.

¿Terminas o qué? -Estoy en ello.

-Pues date prisa.

(Puerta)

¿Eso qué es? -Deberíamos abrir.

-Ni hablar. -Escúchame.

Acabas de decir que eres mi amigo,

porque si no abrimos, es María, una vecina,

va a sospechar y va a llamar a la policía.

¿Abro? -A la mínima tontería,

te juro que me lío a tiros, que me la suda.

Ponlo ahí.

-Perdonadme, perdonadme la hora,

pero me he quedado sin luz en el baño, necesito una bombilla.

Ay, perdón, que tenéis gente.

-Es Ramón, un amigo mío, ha venido a buscarme.

-Vale, que no quiero colarme.

Necesitaba una bombilla de siete vatios de LED,

con la rosca gorda.

-Ahora mismo.

-Si piensas que te voy a dejar hacer lo que estás haciendo,

estás muy equivocado.

-Álvaro, soy tu padre y merezco un respeto.

-Es respeto de un hijo se gana ejerciendo como padre,

y tú hace muchos años que lo has perdido.

El día que abandonaste a la mamá abandonada con tres hijos

y un montón de deudas. -Tronco, que solo será un rato.

-¡Tú cállate la boca!

Si tuvieras un mínimo de dignidad,

ni siquiera le dirigirías la palabra a este imbécil.

Le amargó la vida a la mamá. -Pero ¿quién te has creído que eres?

-¿Quién va a ser? La oveja negra de la familia.

-Ricky, tú y yo a lo nuestro.

-Te voy a dar la oportunidad de hacer las cosas bien por una vez,

Diles que dejen de hacer lo que están haciendo,

coge el coche y lárgate de aquí. -Escúchame un momento.

¿Por qué no hablamos con tranquilidad?

Esto que estamos haciendo es bueno para toda la familia.

¿Crees que te iba a dejar fuera del reparto?

-Estás muy equivocado si piensas que voy a coger un solo euro

de la mierda de tu negocio.

-Pues no hagas nada, nadie te lo pide.

Pero déjanos estar aquí un par de horas.

-Para trucar un coche robado, ¿no?

Que no, tío, no cuentes conmigo.

Entiendo perfectamente que hayas convencido a Ricky.

Pero a Luis, no sé cómo tienes la cara

de dirigirte a él con todo lo que le has hecho.

O sacas el coche de aquí en dos minutos o llamo a la policía.

-No creo que seas capaz.

-Un minuto 55 segundos.

-Álvaro, ¿no crees que estás exagerando?

-¿Exagerando? Has venido aquí

y has entrado a la fuerza en mi taller,

y estás convenciendo a mis hermanos de no sé qué negocio.

-No nos ha convencido de nada, estamos aquí porque queremos.

Y no hemos reventado la puerta.

Hemos entrado con la copia de las llaves que tienes en casa.

-Debería reventarte la cara.

-No, lo que deberías hacer es tranquilizarte

y escuchar un poquito.

Nos vamos a levantar mucha pasta con este golpe.

Vamos a reventar un cajero, por eso necesitamos un 4X4.

-No quiero que me cuentes nada,

no quiero ser vuestro cómplice ¿te enteras?

-Solo necesitamos dos horas. -Pues os queda un minuto

o llamo a la policía, vosotros veréis.

-Álvaro, por favor...

-Tiene razón, el taller es suyo, vámonos.

-¿Y dónde vamos a pintar el coche?

-40 segundos. -Ricky, abre la puerta.

Gabriel, al coche.

-Dame las llaves.

Ricky...

sois mis hermanos y nos os pienso denunciar.

Pero yo no me voy a jugar el cuello por ese mierda.

Y si me hicierais caso os mantendríais alejados de él.

-¿Te importa pagármelas mañana? Justo acabo de hacer la caja.

-Te lo dejo aquí, que luego se me olvida.

-No, insisto, mejor mañana.

-Bueno, como queráis.

¿Ramón te llamas? Me suena mucho tu cara, del bar.

-¿De qué bar?

-De mi bar, de La Parra que está aquí al lado.

-Este es un colega de mi barrio.

-No lo sé, igual me he confundido.

Muchísimas gracias. Buenas noches.

-Toma, no es mucho, pero es lo que hay.

-Déjalo ahí.

-Ya tienes lo que querías, ahora te largas.

-Lo mejor es que te calles, me cago en mi vida.

Dame tu móvil, tú también, tu móvil. ¡Venga!

Tranquilitos ahora, nos vamos a estar tranquilitos.

Vamos a esperar hasta que venga un colega a recogerme.

¿Estamos?

¡Me cago en la...!

Soy el Pichu, llámame cuando puedas.

Por favor, es urgente.

-Oye, Pichu... ¿Pichu era, verdad?

Este chico tiene que ir a dormir a la cárcel,

le acaban de conceder el tercer grado.

-¡En el tanatorio vais a pasar la noche como no me hagáis caso!

¡Entendido!

Los dos para adentro.

¡Venga!

¡Apaga las luces que no quiero más visitas!

(PIENSA) "¿Te puedo ayudar en algo?"

-No, estoy revisando el nivel de seguridad

de la red de la comisaría, tranquila, soy compañero.

Lo estoy viendo, este es el sitio ideal para un ciberataque.

La seguridad está bien,

lo que pasa es que hay ciertas costumbres,

algunos usuarios dejan abiertas puertas que yo tengo que cerrar.

Te tengo que hacer cuatro o cinco preguntas.

¿Tú te metes mucho en redes sociales?

-Es que no te entiendo. -Vamos a ver,

es que tu ordenador puede ser el punto débil

por el cual digamos que robar

cientos y cientos de terabytes,

que contienen toda la información que hay en la comisaría.

Por eso necesito que me contestes. ¿Te ha llegado spam últimamente?

¿Has "linkado" algún enlace que sea potencialmente malicioso?

O si te conectas al wifi de la comisaría

para navegar con tu móvil personal. -Bueno, ya está bien,

como qué compañero, ¿esto qué es?

-Oficialmente, a partir de mañana seremos compañeros.

-¿Qué me estás contado? -Que soy compañero".

(Puerta)

Estás levantada.

Buenas noches.

Me alegro de que no estés en la cama.

No sé para qué, no iba a ser capaz de dormir.

¿Quieres que hagamos algo?

¿Algo como qué?

¿Quieres que prepare algo de cena?

No, no tengo hambre, gracias. Hay arroz en la nevera.

Yo tampoco tengo mucha hambre. ¿Qué tomas?

Tila, pero tampoco sé para qué, porque...

nada me hace efecto, salvo las pastillas, y ni por esas.

Hace hora y media que me tomé el ansiolítico y mírame,

aquí, dándole vueltas a la cabeza.

Pues me hago otra infusión y te acompaño.

¿Y a qué le estabas dando vueltas?

Me estaba acordando del primer día que conocí a Fede.

Le cayó una bronca al pobre. ¿Y eso?

Sin presentarse empezó a preguntarme

si había entrado en algún enlace sospechoso,

o si me metía en las redes sociales desde la comisaría.

Yo fui bastante borde con él.

Y llegó Miralles y me dijo que era el nuevo inspector de la UIT.

Lo echas mucho de menos, ¿verdad?

Todos los días.

Pero echo de menos tantas cosas...

Echo de menos...

mi vida.

(ESPE SUSPIRA)

Echo de menos la Espe que era antes de...

de que ese cabrón de Pablo apareciera en mi vida.

Ojalá creyera en el infierno, por lo menos

podría pensar que va a estar allí pudriéndose

y sufriendo toda la eternidad.

¿Te das cuenta de las cosas

a las que le estoy dando vueltas?

La Espe de antes...

era mucho más simpática creo.

Iba por la comisaría siempre

sonriente, siempre positiva...

Y mírame ahora,

parezco un alma en pena, siempre pensando en...

en personas que ya no existen.

Te han pasado muchas cosas y muy fuertes.

Poco a poco irás recuperando tu vida.

Y exactamente

¿qué es lo que te hace pensar que eso será así?

Mírame, no sé ni el tiempo que hace

que no me quito el pijama, siempre empastillada...

Venga, pijama fuera y tú y yo bajamos a tomarnos algo.

Que no, que no, paso.

Aquí al lado, a bailar un poco de salsa.

¿Tú no tenías que estar con Álvaro ahora mismo?

¿No quedaste para cenar con él?

No, después del musical nos hemos ido cada uno a casa.

¿Os habéis enfadado? No.

¿Lo has hecho por mí, por venir aquí conmigo?

Qué va.

Claro, y no tienes ganas de cenar con tu chico

y tienes ganas de ir a bailar salsa conmigo. Por favor, Silvia.

Vale, tenía ganas de pasar un rato contigo.

Genial.

No soy capaz de mantener una relación sana con un tío,

y ahora me dedico a fastidiar la de los demás.

Tú no fastidias nada.

Álvaro entiende perfectamente

que yo quiera pasar el rato con una amiga,

acompañarla. No necesito que nadie me acompañe,

no necesito que nadie deje de hacer sus planes

para estar conmigo, no necesito que nadie me tenga compasión.

Lo único que quiero es...

salir de...

de esta nube negra.

Todos queremos que salgas de esta nube negra.

Por eso he venido, para estar contigo, para ayudarte.

No necesito tu ayuda.

Perdona, gracias y todo eso, pero es que...

Me voy a la cama.

Buenas noches.

Un marrón, tío, tenemos que hacer algo

antes de que descubran el coche robado.

-¡Calla, que está ahí Juan! Oye, Juan,

ha habido cambio de planes.

Si ya has cobrado todo puedes irte, ya cerramos nosotros.

-¿En serio? Vale.

-Tienes que ser un poco más discreto,

que vas por el mundo como si estuvieses solo.

-No me eches broncas, para eso ya está Alvarito.

-Lo de Álvaro otro tanto, ¿para qué le cuentas nada?

¿Él no quiere saber nada de nuestras movidas?

-Se lo he contado para que se quede tranquilo,

para que no se tenga que preocupar.

-Si lo pones en situaciones tan delicadas, es normal que se raye.

Su novia es inspectora de policía.

-Si su novia es inspectora de policía es cosa suya,

se lo ha buscado él. -Hasta mañana.

-Ahora que apechugue. -Ricky, céntrate.

Lo que tienes que hacer es pensar antes de hablar.

El mayor problema que tenemos es si Álvaro se pone en nuestra contra.

-¿Crees que sería capaz de denunciarnos?

-A nosotros no. -¿Y al papá sí?

-Eso no lo puedo saber.

Si yo fuese él me olvido del cajero y me piraba esta noche de España.

-Y dejar todo ese dinero que está esperando que lo cojamos,

tú flipas, de verdad.

Madre mía, éramos pocos y parió la abuela.

Buenas noches. Buenas noches, inspectora.

¿Qué le pongo? Nada, gracias.

He venido a hacerles unas preguntas. Como viene de paisana...

Claro, entiendo.

Dimas,

¿ha vuelto a venir por aquí?

No, yo por lo menos no lo he visto. -Yo tampoco.

¿Qué pasa? Últimamente parece que le buscan mucho.

¿Ha cometido algún delito? No, no, no.

No está acusado de nada,

solo tengo que hablar con él, es importante.

Y comprenderán que no les puedo dar detalles.

Entonces, ¿no han vuelto a saber nada de él?

No, la verdad es que no.

Bien, pues si lo ven o saben algo de él,

lo comunican en comisaría, ¿de acuerdo?

Por supuesto. Muy bien. Pues muchas gracias.

Buenas noches. Buenas noches.

(RICKY SUSPIRA)

Si lo andan buscando no será para darle una medalla.

Esto no me gusta nada.

-¿A quién llamas? -A la mamá.

Le voy a contar lo del taller.

Como a Álvaro se le ocurra denunciar a Gabriel,

vamos a comernos un marrón por encubrimiento.

Hola.

Tenemos un problema bastante gordo.

"Hola.

Hola, ¿te he despertado?

Qué va. ¿Estás bien?" Sí, todo bien.

¿Qué tal está Espe?

Pues regular, la verdad.

Se ha tomado una pastilla y se ha ido a dormir directamente.

Hemos hablado poco.

"Vaya, qué rabia,

porque nos hubiéramos quedado cenando".

Pues sí.

Oye, ¿tú no te quieres venir?

(RESOPLA) No... No sé.

Te noto raro, ¿dónde estás?

"En el taller".

¿Y qué haces en el taller a estas horas?

He venido a arreglar un coche.

Álvaro, ¿seguro que estás bien? Que sí, no te preocupes.

¿Y por qué me llamabas?

"Para escuchar tu voz antes de irme a casa".

¿En serio?

Sí, solo era para eso. "Pues me encanta.

Buenas noches". Buenas noches.

-¿Era Silvia?

-Sí, pero tranquila, no le he dicho nada.

Te ha llamado Luis para contártelo, ¿no?

No voy a denunciar a mis hermanos.

Si quisiera hacerlo he tenido muchas oportunidades.

-No puedes denunciar a tu padre.

-¿Tú también vas a defenderle?

-Piensa un poco.

-Mamá, ya sé que hay mucha pasta en juego,

pero no suficiente para vender nuestra dignidad.

-No, no es una cuestión de pasta ni de dignidad.

¡La policía ya le está buscando!

-Ya lo sé.

-Ha liado a tu hermano para dar un par de golpes.

Si cae él, cae Ricky.

El muy imbécil...

Ha repetido paso por paso

todo lo que hacía hace años en Valencia,

y la inspectora Miralles ha atado cabos.

Si descubren que le estamos encubriendo...

-Pues Silvia me ha preguntado a la cara si Dimas es mi padre.

-¿Y tú qué le has dicho?

-Le he mentido, ¿qué iba a hacer?

-Lo siento, hijo.

Seguro que ha tenido que ser difícil para ti.

-¿Difícil?

Me siento un miserable, mamá.

-He llegado a un acuerdo con él.

Después del robo al cajero se largará de España.

-Hasta que necesite pasta otra vez. -No, no volverá.

Ha venido porque se imaginaba que le íbamos a ayudar.

No va a ser tan tonto de volver sabiendo que la policía

y sus enemigos lo están buscando. -¿Que no?

Ha sido tan tonto de repetir exactamente

todos los movimientos que hizo en Valencia

para estar en busca y captura. Tenemos que denunciarle.

Podemos sacar a Ricky de Madrid, buscaremos una coartada, y ya está.

-Pero ¿tú has visto la influencia que tiene sobre Ricky?

¿Te los imaginas a los dos en la cárcel?

No, no, no, no...

No podemos permitirnos que detengan a Ricky.

Por favor te lo pido, trágate tu orgullo esta vez.

Por favor, no lo denuncies.

Hazme caso.

-Está bien, no le voy a denunciar.

Pero solo te pido una cosa,

asegúrate de que cuando atraque ese dichoso cajero,

se largue de aquí.

Y que no se acerque a mí.

-Pasa de largo.

No os mováis. -No nos estamos moviendo.

(Teléfono)

-¿Qué pasa, tío? Ya era hora.

Necesito un poco de lo tuyo, sí.

¿Cuándo me la...? Tengo dinero. Tengo dinero, sí.

¿Cuándo me lo puedes traer?

En el Distrito Sur, en un local. Yo qué sé.

Pero ¿cuándo me lo puedes...?

¿Mañana? No, no, no, tú flipas. Tienes que ser hoy.

Que tengo dinero te estoy diciendo.

No, yo no me puedo ir de aquí. Que no, me he metido en un lío,

y no me pueden ver ahora por la calle.

Vale.

Vale, pero date prisa.

-La droga no va a traer la paz que necesitas.

-¿Tú no sabes estar callado?

-Solo te dio que a lo mejor a través de la fe, y la oración

consigues esa paz. -Sí, ¿eh?

-Sí.

Yo antes era como tú y a mí me ha servido.

-¿Así como yo, alto y guapo? -Yo también me drogaba,

y también bebía, y también era violento.

Pero ya no soy así.

-Pues yo sí soy así, y como no me traigan un chute pronto,

te aseguro que puedo ser muy violento.

-¿Qué tal llevas tus pecados? -Déjalo, anda.

-Tú no te metas.

Yo no creo en esta mierda, a mí no me des la brasa.

-Yo tampoco creía en esas mierdas,

pero de repente vi la luz.

Yo no soy nadie para juzgar tu vida ni muchísimo menos,

pero sabes igual que yo

que por el camino que vas

al único lugar al que te va a llevar es al camino de la destrucción.

¿Sabes algo sobre las Escrituras? -¿Escrituras de qué?

-La palabra de Jesús

tiene mucha sabiduría y te puede dar mucho consuelo.

Mira, ¿ves ese libro de ahí?

Es mi biblia.

Si quieres coge y léela.

-Hazlo, a él le ha ido bien, yo soy testigo.

Mira, él antes era como tú,

incluso estaba en la cárcel, y ahora mira, tiene el tercer grado.

Tiene un trabajo fijo y un sueldo digno.

-Porque tendrá estudios o lo que sea.

A mí no me dan trabajo en ningún lado.

-Los únicos estudios que tengo los hice en la cárcel, tronco.

Así encontré el camino recto, y ahora Dios me guía.

-No creo en Dios, ¿vale? No creo en nada.

A mí me han cerrado todas las puertas.

Hasta mis padres me han cerrado las puertas.

-A mí también me cerraron las puertas mis padres.

Pero Dios no,

Dios siempre va a estar ahí.

Ahora, el primer paso lo tienes que dar tú.

-¿Eres religioso de ir a misa y esas movidas?

-Sí, voy a misa y esas movidas.

También rezo.

Pero te aseguro que lo único que he aprendido en esta vida

es que lo único que tienes que hacer es mirarte aquí dentro,

y darte cuenta de que no eres perfecto, que te has equivocado,

y que necesitas ayuda.

-¿Qué haces ahí? -¡Nada!

-¡Al suelo los dos! ¡Me cago en mi vida!

¡Al suelo los dos! -Tranquilo.

-¡Contra la pared!

¿Qué ibas a hacer? -Nada.

-Qué ibas a hacer, hijo de puta? ¿Qué es esto?

-Nada. -¿Me ibas a pegar un tiro?

-Damián no es violento. -¡Violento mis cojones!

¡Y esto qué! -Escúchame,

querías dinero y ya lo tienes, ¿no?

Yo quiero que te vayas y nos dejes tranquilos.

-O sea, que uno me entretiene y el otro...

-Está sangrando.

-Ya lo veo.

Átalo.

Vale, mamá, genial, genial.

Sí, ya hablo yo con él.

Vale.

No sé, en un par de horas, depende de la gente que haya.

Vale. Buenas noches.

Chao.

-¿Qué te ha dicho? -Ha hablado con él,

no va a denunciar a nadie. -¿A papá tampoco?

-No, a nadie.

Mamá ha logrado convencerlo. -¿Cómo lo ha hecho?

-Haciéndole ver que lo mejor es que Gabriel consiga la pasta

para largarse a Marsella cuanto antes.

-Sí que tenéis ganas de que papá desaparezca.

A mí me gustaría que se quede en Madrid.

-¿Por qué? ¿Tienes ganas de ir a verlo en la cárcel?

Si se queda no lo salva ni Dios.

La inspectora Miralles ya ha preguntado por él.

-Que pregunte lo que quiera.

-Lo mejor que puede hacer ese tipo es agachar la cabeza,

conseguir el dinero cuanto antes, y pirarse a Marsella de una vez.

-Fastidia que tengáis ganas que desaparezca.

-Pero vamos a dejar el tema, que ya me está cansando.

-Yo también estoy cansado, además me duele la cabeza.

-¿Te quieres ir a casa.

-No, me tomaré una pastilla para el dolor

y aguanto hasta que cierre.

-Mira, aquí casi no hay nadie,

y esos hace una hora que no piden nada.

Les voy a cobrar y nos piramos. -Dabuti.

Voy a por la pastilla.

-¿Estás bien? -Aparta de aquí,

échate para atrás.

¿Te duele? -Tú qué crees?

-Pues ahora a portarse bien.

-¿Qué vas a hacer, nos vas a matar?

-Este no va a matar a nadie.

-No empieces con tus mierdas religiosas, ¿vale?

-Ríete de mí lo que te dé la gana,

pero te ha llegado al alma lo que te he dicho.

-Lo que tú digas.

¿Cómo acabaste en la trena tú, curilla?

-Las malas compañías.

-¿Las malas compañías? Es muy fácil echar la culpa a otros,

algo harías tú también. -Claro que lo hice,

y ahora me toca pagar por ello.

A veces un hombre débil elige el mal camino

porque otros se lo enseñan.

-¿Quién te lo enseñó a ti?

-José Manuel López,

la estirpe de Caín, ojalá no lo hubiera conocido nunca.

-¿Y qué hizo el López este?

-El mal

en todas sus vertientes.

-¿Fuisteis a la cárcel juntos? -No, el tonto fui yo,

él quedó libre, no lo pillaron.

(EL PICHU RÍE) -Eso tiene gracia,

tú fuiste al trullo y él de rositas por ahí.

Estarás deseando echártelo a la cara. Eso tiene gracia.

-A mí no me mueve la venganza.

-Creo que ya no está en España, se fue a Marruecos o algo así.

-Ahí quiero ir yo, a Marruecos.

Tumbarme en una playita, fumarme un porrito...

-¿Y por qué no te vas, quién te lo impide a ti?

-¿Quién me lo impide? De momento tú y tu amiguito el de la pistola

me lo impide, ¿vale?

Así que calladitos, ¡no me deis la brasa más!

-¿Les has cobrado a estos? -Sí.

Acaba tú estas cuentas que yo voy a cargar las cámaras.

-"Alright".

A ver...

-¿Cómo has dicho, lo puedes repetir otra vez?

-Hola. -Está cerrado.

-¿Tan pronto está cerrado? -Fuera dice que está abierto.

-Ya, pero es que acabamos de cerrar.

-¿Y no nos da tiempo a tomarnos una caña rápida?

-Te da tiempo a tomarte las que te dé la gana,

pero en otro sitio. Os repito que este está cerrado.

-Lo primero te relajas, lo segundo no te pongas chulo.

-Me pongo como me da la gana, ¿estamos?

-¿Qué pasa aquí?

-Nada. Vamos a otro sitio. -Que no, fuera pone que está abierto.

Siempre que vengo a estas horas está abierto.

-Sí, pero es que hoy está cerrado,

¿qué pasa, ahora la policía se dedica a mantener los bares abiertos?

-Ricky, cállate un poco.

¿Qué queréis? Os lo pongo yo. -Que no es eso, Luis,

tu hermano tiene que aprender modales, así no se trata a la gente.

¿O es porque soy poli? ¿Porque soy poli?

¿Que tienes que ocultar

que te molesta tener un poli en tu bar?

-Toni, vamos a otro sitio, no pasa nada.

-Eso, vete a chulear a otro sitio que aquí estás haciendo el ridículo.

¿No ves que a tu novia le da vergüenza ajena?

-Ricky, ve dentro y carga las cámaras,

por favor.

Perdona.

Hemos tenido un día bastante duro.

¿Qué queréis? Os invito por las molestias.

-¿Una cerveza?

-Venga, vale.

-No hace falta que nos invites, no es eso.

-Sentaos, ya os la pongo yo.

¿Tú de qué vas?

-Es que no soporto lo chulo que es el madero fiestero ese, macho.

-Vaya día para montarle un pollo a la poli.

-Mira, mamá nos dijo que actuásemos con naturalidad, ¿no?

Pues ahí tienes tu naturalidad.

-¿Dónde está este cabronazo? Me cago en...

Tío, ¿qué pasa? Llevo una hora esperándote aquí, joder.

¿Cuánto necesitas tú para conseguir un chute?

¡Date prisa, vente ya!

-¿Quieres que recemos juntos?

-¡Lo que quiero es que te calles la boca!

-Porque tu colega no va a venir, no te va a traer nada.

Y que estás con el mono, que estás temblando,

en cualquier momento te va a dar un chungo.

-¿Te crees que no lo sé? -¿Entonces?

Pásalo conmigo, recemos juntos, que a mí me ha pasado.

-Ni una palabra más, ¿vale?

-Oye, deja de apuntarle, que él solo quiere ayudarte.

-¿Qué quieres, que te pegue un tiro a ti?

-Pero ¿tú qué te crees, que te tengo miedo?

-¿Qué pasa, no has tenido suficiente?

¿Quieres que te salte los dientes

y te quite las ganas de hacerte el héroe?

-Yo no soy ningún héroe, pero tengo una cosa que tú no tienes.

Eh, mírame,

yo tengo dignidad.

¿Tú qué te crees,

que por llevar una pistola la gente te va a respetar?

Pues yo no te respeto una mierda. -Damián, para.

-Te he dicho que te calles.

-¡Que no lo apuntes más, yonqui de mierda!

-¿Qué me has llamado? -Lo que has oído:

yonqui de mierda.

A ver si es verdad y llega pronto tu camello,

y te vende una sobredosis.

A ver si es verdad y te mueres,

porque el mundo estará mucho mejor sin una mierda como tú.

-Vamos a ver cómo estará el mundo cuando nos libremos de ti.

¡Curilla reza algo ahora que tu colega lo va a necesitar!

-¡Vale, vale, vale!

Vale. Mírame, Boli.

Suelta eso, anda, suéltalo.

Ven, desátame.

¡Corre, ven, desátame!

Eh, me has salvado la vida.

Me has salvado la vida.

Tranquilo, ¿eh?

Escúchame, Boli, vamos a hacer una cosa,

vamos a llamar a la policía, y cuando la policía venga,

no podemos decirles que tengo una pistola, ¿de acuerdo?

Si saben que tengo pistola me harán muchas preguntas,

y no tengo respuestas para todas. No te estoy pidiendo que mientas,

solo que no lo digas. Si no te hacen preguntas,

tú no contestes a nada ni digas nada de la pistola, ¿de acuerdo?

-¿Ibas a dispararle? -No, no, por supuesto que no.

Pero mejor no decimos nada de la pistola.

Júramelo.

-Te lo prometo.

-Y bien, ¿qué tal la quinoa?

Estaba rica. Yo no soy mucho de estas cosas, pero estaba buena.

Mucho mejor estaba antes de recalentarla.

Siento haber llegado tan tarde, ¿me disculpas?

No te preocupes.

¿Qué era eso que tenías que gestionar a estas horas?

Tenía que pasar un momento por el Moonlight.

¿Para practicar al billar y darme una paliza la próxima vez?

No, hombre, tenía que hablar con los dueños del local.

Te veo muy preocupada con esa familia:

la madre, los hijos, ¿están cometiendo algo ilegal?

Solo tengo sospechas, pero...

Dale tiempo. Sí, efectivamente.

(ANTONIO RÍE) ¿Y tú qué tal en el trabajo?

Bien.

Tenía que preguntarte una cosa, ¿cómo estás viendo a Espe?

No he hablado mucho con ella, pero creo que bien.

De hecho, ha sacado adelante un caso de abuso complicado,

se trataba de un productor bastante conocido.

Sí, algo leí en la prensa.

Pero ¿por qué me preguntas por Espe? No es por nada, pero...

me pidió que le renovara la receta de sus ansiolíticos.

¿No creerás que se está enganchando a las pastillas?

No creo, pero me extrañó que me pidiera a mí la receta

y no a su psiquiatra, la verdad.

Me dijo que no había conseguido pedir cita.

No lo sé, me sonó... A excusa.

Bueno... Calma, inspectora, no hay que arrestar a nadie.

Espe siempre ha sido muy buena paciente,

me prometió que no superaría la dosis que le recomendó el psiquiatra.

Ya, "calma inspectora", pero tú no te quedaste tranquilo.

Pero échele un ojito de vez en cuando.

(Teléfono)

¡Ay!

Un mensaje de Bremón. Mira.

Anda, los cuatro en familia.

¿Por fin se decidió a que Merche y sus hijos se conocieran?

Y se decidió también a atiborrarse de pizza,

tendré que hablar con él de sus hábitos alimentarios.

Pues me dijo que la idea había sido tuya.

No, no, la idea era suya,

lo que pasa es que no estaba muy seguro,

le animé a que sus seres queridos se conocieran.

Lo que no le dije fue que se atiborrara a hidratos.

¡Ay, Dios mío!

Pero ¿cómo he podido vivir sin ti todo este tiempo?

Eso digo yo.

-El caso es que yo me puse un poco violento con él,

de palabra quiero decir.

Yo le insulté, le provoqué, es la vedad,

y él se echó encima de mí. ¿Verdad?

-Sí, cogió la pistola y le dio en la cabeza,

le hizo esa brecha. Lo dejó inconsciente y...

Yo pensaba que no iba a despertar.

-En estas situaciones hay que mantenerse frío,

porque se le calienta a uno el pico y las cosas se pueden estropear.

-Sí, lo sé, pero me salió así.

-Entonces, Damián perdió el conocimiento

y usted se enfrentó al atacante. -Sí, pero eso fue después.

Primero me ordeno atar a Damián, yo lo até a una escalera

en la trastienda de la ferretería y...

Él se quedó esperando al camello y como no venía,

se ponía cada vez más nervioso, más nervioso...

-En un momento dado, yo le dije que ojalá viniera su camello

y se muriera de una sobredosis.

-Ahí se volvió loco.

Y vi que iba en serio, entonces...

no lo pensé, cogí lo primero que encontré,

una llave, y le di en la cabeza.

-Hasta ese momento él había estado intentando

convencerlo, hablar con él de buenas maneras,

con buenas palabras, diciéndole que le podíamos ayudar,

que tranquilo... Pero no había manera.

-No tienen por qué preocuparse,

para empezar ese golpe no le va a matar.

Y el tipo llevaba una pistola, María está de testigo,

y lo normal es que te fueras a por él.

-A él no se le puede acusar de nada, ¿verdad?

-De nada, eso es. -¿Os puedo pedir un favor?

¿Podéis llamar a la cárcel y decir

que estoy aquí por este motivo para no tener problemas?

-No te preocupes que ya están avisados,

por eso no va a haber problema.

Si no quieren añadir nada más a la declaración antes de firmar.

-En principio no. ¿Tú tienes algo más?

-No. -Vale, pues voy a imprimirla.

-Bueno, un agente vendrá ahora para acompañarte.

Es un buen tipo.

-¿Firman por aquí, por favor? -Sí.

-Yo voy a registrarlo.

-Muy bien. Yo voy a hablar con el médico, a ver qué dice.

Si está en condiciones lo subo para declarar.

-Perfecto. Allí no vemos.

Aquí ya hemos terminado.

-Si no les importa, me gustaría quedarme con él

hasta que vengan a buscarlo. -En absoluto, por supuesto.

Muchas gracias. -Gracias a ustedes.

-Gracias.

-Gracias.

-No me gusta mentir. -No has mentido.

No te han preguntado por la pistola.

-¿Por qué tienes una pistola?

-¿Tú has visto cómo está el barrio?

Lo del yonqui de hoy está a la orden del día.

-Eres una buena persona, pero...

a veces me da la sensación de que estás lleno de odio.

-¿Cómo?

-No sé, cómo le hablaste a este muchacho,

desde un lugar que...

No sé.

-Supongo que ese tipo de gente saca lo peor de mí.

-Ya.

-¿Adrián Bolaños? -Soy yo.

-Si está usted listo, nos vamos.

-Buenas noches y... reflexiona.

Hola, ¿cómo es que vienes sola?

Nada, que Toni tenía que madrugar mañana y...

que nos han fastidiado la noche también.

¿Y eso?

Hemos ido al Moonlight y no han sido muy majos.

¿Los dueños? Sí.

Luis sí, el mayor, es majo, el problema es el otro.

Ricky. Ese.

Es que se ha pasado tres pueblos,

hemos ido y nos dicen que el bar está cerrado

cuando no estaba cerrado, y no ha parado

hasta conseguir provocar a Toni. Es un imbécil...

La verdad es que el chaval tiene pocas luces.

Pues sí.

Menos mal que estaba el hermano, que si no...

Toni ha estado a esto de entrar al trapo.

Bueno, da igual.

¿Tú no habías quedado con Álvaro?

Calla, que esa es otra.

Hemos decidido irnos después cada uno a casa

para poder estar yo un poquito con Espe.

Y al poco de llegar, ella se ha metido en la cama

y no hemos hablado ni nada.

¿Y eso? Se ha ofendido.

Se ha enterado que he venido a posta para hacerle compañía.

Me ha dicho que no quiere mi compasión ni mi ayuda.

Está rara.

Está mal.

Igual no debería haber vuelto tan pronto al trabajo.

No puede dormir, la medicación no le hace efecto...

¿En serio? ¿Desde cuándo le pasa esto?

No lo sé porque no dice nada.

Por eso quería pasar un rato esta noche con ella,

pero al final se ha ofendido.

Yo no sabía que había recaído.

Bueno, tampoco he estado muy atenta.

Ni yo.

Era el trabajo y Toni... Todo.

Yo también he estado muy absorbida.

Y mientras ella aquí más sola que la una...

y las pastillas.

¿Qué pasa con las pastillas?

Los ansiolíticos que le han recetado.

Yo creo que está tomando de más.

Tenemos que cuidar de ella.

Esa es la idea, pero yo no sé qué hacer.

Ni si se va a dejar.

Tenemos que hacerle ver que nosotras estamos aquí,

para lo que ella necesite, sin presionarla

y sin agobiarla ni nada, pero que sepa que estamos.

Sí.

No lo puedo creer.

He estado yo en la ferretería, he visto al chico ese.

-Ya me dijo Damián.

Te dijeron que era un amigo del ayudante.

-Justo.

Yo los vi allí que parecía que...

que estaban a punto de cenar para irse a tomar algo

o yo qué sé.

-Debieron hacerlo para protegerte, para que te fueras cuanto antes.

Para no quedarte retenida por el yonqui.

-Madre mía...

El caso es que yo no he visto nada raro.

Bueno, a Damián lo he notado un poco tenso, pero vamos...

¿Dices que al final lo han reducido ellos?

-Sí, Damián con Adrián, con el ayudante.

Le llaman el Boli. -Ya.

Anda que Damián, antes parecía que tenía el ayudante perfecto,

el hombre ideal, y ha resultado ser un asesino en serie,

y ahora...

-Ahora ha sacado a una chaval de la cárcel

que no solo ha resultado bueno, sino que le ha salvado la vida.

-Para que veas que no te puedes fiar de las apariencias.

-No te creas, la ficha delictiva del tal Boli...

No era un angelito precisamente.

-¿Tenía muchos delitos? -Muchos y muy variados.

Era un pieza el tío.

Pero ha pagado su deuda con la sociedad.

La cárcel está para reinsertarse, y él lo ha conseguido.

-Anda que Damián, el pobre,

no ha salido de una y ya está en otra.

-¿Estáis cerrados ya?

-No, Damián, para ti no. Pasa, corazón.

¿Cómo estás?

-Ya te habrán contado, ¿no?

-¿Todavía con el susto en el cuerpo? -Un poco sí, la verdad.

He llegado a casa, estaba en la puerta y digo:

"Yo no puedo irme a casa ahora,

tengo que salir a que me dé el aire, a hablar un poco".

-Claro. ¿Quieres tomar algo, una tila, o prefieres comer?

-Si te digo la verdad, las dos cosas.

Ponme una manzanilla y lo que tengas para comer.

-Tengo la plancha cerrada, pero te haré un bocata con tortilla.

-Lo que tú me pongas bien estará. -Venga.

-Te sientas aquí, ¿no? -Gracias.

¿Ya has terminado el turno?

-Pues sí, por hoy ya está bien, amigo.

-Oye, ¿qué ha pasado al final con el yonqui?

-Bueno, lo ha visto el médico.

Le han dado cuatro o cinco puntos en la cabeza,

y le va a salir un chichón como una pelota de tenis.

Pero sin más consecuencias.

Mañana lo ve el juez, a ver qué pasa.

-¿Mañana? Pues a ver cómo pasa la noche.

-Con el mono que lleva me parece que va a dormir poco.

Va a llegar mañana hecho un desastre.

-Mira, Elías, si te soy sincero,

en otras circunstancias me daría pena,

pero casi me alegra que lo pase mal.

-A mí me dan pena los presos que estén con él,

el compañero que le toque guardia toda la noche.

Él se come el marrón: los vómitos, los gritos...

Eso es un cuadro. -Ahí llevas razón, la verdad que sí.

-Oye, el chaval que has encontrado es un buen fichaje, ¿no?

-Eso parece. -¿Dónde lo encontraste?

-¿Eh?

-Que dónde lo encontraste.

-Bueno, ¿tú sabes estas ONG que se encargan

de buscarles un empleo,

darles una oportunidad a los chavales con el tercer grado?

Me lo mandaron ellos.

-Pues elegiste muy bien, le echó un par el tío.

-Bueno, si no es por él no lo cuento.

-Además te aprecia muchísimo. Me ha contado Merinero

que se ha pasado todo el camino a la cárcel

elogiándote, alabándote y diciendo la suerte que tiene por conocerte.

-Sí, es buen tío.

No le han puesto problemas al llegar a la cárcel, ¿no?

-Faltaría más. Merinero les ha explicado todo,

y no ha tenido consecuencias.

-Si quieres que te diga la verdad, yo te admiro mucho, Damián,

ese altruismo que has tenido con ese chico...

Son gente que la sociedad siempre les da la espalda,

y tú le has abierto las puertas de tu casa.

-Y te ha acabado salvando la vida.

Debe ser cosa del karma.

-Debe ser.

(Puerta)

¿Quién es?

-Soy Elvira, abre.

-¿Quieres tomar algo?

-¿Tú crees que yo he venido a tomar algo contigo?

-¿Qué quieres?

-He hablado con Álvaro.

-Si vas a echarme la bronca por lo del taller.

-Le he convencido de que no te denuncie.

-Ah, pues muchas gracias.

-Evidentemente no lo he hecho por ti.

-Evidentemente.

-Si no fuera porque sus hermanos están muy metidos en todo esto,

ahora mismo estaría en comisaría denunciándote.

-¿Mi propio hijo?

No lo creo. -Puedes creer lo que te dé la gana,

pero para Álvaro no eres un padre, sino un delincuente.

-Igual que para ti.

-Exacto.

-Los tienes muy bien enseñados.

-A todos menos a uno. -Claro,

al único que es capaz de ser independiente.

Venías a decirme lo de Álvaro, ya me lo has dicho.

¿Alguna cosa más?

-La inspectora jefe de Distrito Sur te anda buscando.

Sabe que estás en Madrid.

-¿Y qué es lo que sabe?

-Dimas como disfraz no es gran cosa.

Además, te dejaste ver demasiado.

Y si a eso le sumamos que has repetido paso por paso

todos los palos que diste en Valencia...

-Me están buscando por el robo al polideportivo.

Bueno...

Saben que estoy en Madrid, ¿y qué?

-¿Cómo que "y qué"?

Van detrás de nosotros, van detrás de mí y de los chicos.

-Tranquila, Elvira, no voy a moverme de aquí,

me quedaré quietecito hasta la hora de dar el golpe.

-Ándate con mucho ojo.

-Elvira, no voy a poner en peligro a los chicos.

Seré un mal padre, pero no soy gilipollas.

Seguro que no tienen ningún testigo ni han visto mi cara en ningún sitio.

-¿Tú crees que si tuvieran esta información

vendrían a preguntarme a mí? -Pues claro, para pillarte.

-No.

Miralles sabe perfectamente lo que pienso de ti.

-Miralles es la inspectora esa. (ELVIRA ASIENTE)

Quedan dos días para dar el golpe.

Cuando tenga el dinero en el bolsillo,

me largaré de aquí echando leches.

-Prométeme una cosa. -¿Qué?

-Que no volverás jamás.

Porque si lo haces,

yo misma acabaré contigo.

Solamente queríamos ayudarte. -¿Ayudarme cómo?

No nos gusta verte tan dependiente...

¿Dependiente? Yo no soy dependiente de nada.

Te has puesto muy nerviosa porque no las encontrabas.

A ver si te enteras, estoy pasando un bache,

¿vale? Y me gustaría que me apoyaras.

Pero te estás tomando las que quieres.

Más de las dosis habitual, lo sabes.

¡Estoy tomando la dosis que necesito!

Si sigues así tendré que informar a Miralles.

No sé lo que va a pasar si Silvia descubre que Dimas es nuestro padre.

¿Qué mierda de novio le miente así a su chica?

-No seas agonías, tío,

piensa en la cantidad de dinero que vamos a ganar con esto.

-Ricky, yo no pienso tocar ni un euro de ese dinero.

Solo quiero que Gabriel se largue de una vez.

-¿En qué punto estamos ahora? Estamos en que hay un tal Dimas

que ha aparecido por el barrio

y se le ha visto con los hermanos en repetidas ocasiones,

pero no hemos podido confirmar nada. Pensábamos que podría ser Gabriel.

Si os enteráis de algo, por favor, me avisáis de inmediato.

Y todos a trabajar.

Necesitamos que hoy el taller no se abra,

para poder preparar el coche. Nadie puede molestarnos.

-Espero que no estés hablando en serio.

-Tenemos que buscar una excusa creíble para hoy.

¿Cómo está, cómo la ves?

No está en su mejor momento.

No ha vuelto a ser la misma desde el episodio de Pablo

y desde la muerte de Fede.

Me preocupa que se quede allí anclada,

y no sea capaz de salir adelante.

Te dije que hoy no vinieras, después de lo que pasó ayer.

-Sí, me pasaron la nota, pero ¿qué hago todo el día por ahí?

Yo sabía que tú ibas a venir y no te iba a dejar tirado.

En realidad vengo tarde por culpa de la confesión.

-¿Qué confesión?

-He confesado en la cárcel antes de venir.

¿Quería preguntarte si estás bien.

A ti te preocupa algo. ¿A mí?

No. ¿Por qué lo preguntas?

Sí, me hace mucha ilusión asistir, es más, es todo un honor.

Ya conoce mi situación, y antes de dar un sí definitivo,

tendré que organizar la logística en casa.

Por supuesto que sí, mañana mismo les daré una respuesta.

Gracias, muy amable. Adiós.

Espe se toma las pastillas como si fuesen caramelos.

Se las toma cuando le apetecen.

Está teniendo un comportamiento extraño con nosotras.

¿A qué te refieres?

A que tiene contestaciones con salidas de tono,

e incluso le está saliendo un lado algo agresivo.

A veces parece otra persona.

"Muchas han sido las mujeres

que se han unido a la denuncia colectiva

iniciada por la don nadie Sara Barrios.

Además de ínfulas de diva, tiene una ambición desmedida.

Solo así se explica que haya lanzado esas acusaciones

contra el veterano productor".

Dime, Paty.

¿Que Espe está dónde?

Para, para, para...

¿Qué quieres decir con rara?

Vale, no te muevas. Voy para allá.

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  • Capítulo 531

Servir y proteger - Capítulo 531

12 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Jorge52179

    Hola,por qué impiden que está serie se vea por la aplicación en Miami,Florida,USA?la seguía por aquí, los 4 últimos capítulos no abren,dicern está prohibido para esta zona, hay muchos seguidores, muy buena serie,mejor que las que exhiben las locales,gracias.

    pasado jueves